{"id":14500,"date":"2023-11-05T05:00:10","date_gmt":"2023-11-05T04:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14500"},"modified":"2023-11-05T02:39:11","modified_gmt":"2023-11-05T01:39:11","slug":"entrevista-a-raimundo-cuesta-fernandez-sobre-unamuno-azana-y-ortega-tres-luciernagas-en-el-ruedo-iberico-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14500","title":{"rendered":"Entrevista a Raimundo Cuesta Fern\u00e1ndez sobre <i>Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega, tres luci\u00e9rnagas en el ruedo ib\u00e9rico<\/i> (II)"},"content":{"rendered":"<p><b>\u00abQue Aza\u00f1a hoy tenga su tumba en esa localidad francesa representa una prueba fehaciente de algunas de las lacras y olvidos del r\u00e9gimen nacido de la Constituci\u00f3n de 1978.\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Raimundo Cuesta Fern\u00e1ndez (Santander, 1951), licenciado en Filosof\u00eda y Letras y doctor en Historia con premio extraordinario por la Universidad de Salamanca, fue catedr\u00e1tico en el IES Fray Luis de Le\u00f3n de Salamanca y ha sido Premio Nacional a la Innovaci\u00f3n Educativa. Profesor invitado y colaborador de universidades espa\u00f1olas y latinoamericanas, es especialista en historias de las disciplinas escolares, las relaciones entre historia y memoria, la evoluci\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico y de la g\u00e9nesis de la cultura en la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea. Cofundador de Cronos y Fedicaria, es miembro del equipo editorial de <i>Con-Ciencia Social. <\/i>Entre sus \u00faltimas publicaciones, <i>Las lecciones de Tersites<\/i> (2017), <i>Religi\u00f3n, historia y capitalismo<\/i> (2019) y <i>Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega, tres luci\u00e9rnagas en el ruedo ib\u00e9rico <\/i>(2022).<\/p>\n<p><b><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-13990\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg\" alt=\"\" width=\"201\" height=\"253\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg 795w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta-239x300.jpg 239w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta-768x966.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 201px) 100vw, 201px\" \/><\/a>E<\/b><b>scribe usted que no pretende ser \u00abobjetivo\u00bb o \u00abneutral\u00bb, porque, como no podr\u00eda ser menos, \u00ablos sujetos (los historiadores tambi\u00e9n) crean productos subjetivos. El an\u00e1lisis de las relaciones entre seres humanos es territorio de lo que suele llamarse la ciencia social, pero esta no puede ni debe renunciar a una aproximaci\u00f3n desde una perspectiva cr\u00edtica\u00bb \u00bfPerspectiva cr\u00edtica en qu\u00e9 sentido? \u00bfTambi\u00e9n vale para las otras dos luci\u00e9rnagas?<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed ocurre, en efecto, pero lo que digo sobre Aza\u00f1a es igualmente predicable de mi aproximaci\u00f3n a Unamuno y Ortega, que est\u00e1 regida en los tres casos por una perspectiva cr\u00edtica, una interpretaci\u00f3n problematizadora respecto al papel hist\u00f3rico desempe\u00f1ado por ellos y por buena parte de los intelectuales p\u00fablicos en un trance de especial trascendencia. Otra cosa es que mis filias y fobias puedan traslucirse de alguna manera, aunque mi intenci\u00f3n consista m\u00e1s que nada en dibujar la trayectoria de un arquetipo de <i>intelectual pol\u00edtico <\/i>muy distinto al <i>prof\u00e9tico <\/i>y <i>ol\u00edmpico <\/i> que encarnaron las otras dos luci\u00e9rnagas. Aza\u00f1a, que llegar\u00eda a jefe del Gobierno en 1931 y del Estado en 1936, enarbola un proyecto de reforma \u00abrevolucionaria\u00bb dotado de un horizonte de facticidad, al menos entre 1931 y 1933, del que carec\u00edan totalmente sus otros dos colegas. Aza\u00f1a, por ejemplo, tras lograr ser letrado del Ministerio de Gracia y Justicia por oposici\u00f3n, dedic\u00f3 parte de su formaci\u00f3n en Par\u00eds a conocer las formas de organizaci\u00f3n y gesti\u00f3n de los asuntos militares, que aplic\u00f3 en su etapa de ministro del ramo en Espa\u00f1a. Buena parte de sus extensos conocimientos jur\u00eddicos e hist\u00f3ricos se pusieron el servicio de un programa expl\u00edcito de cambio de su pa\u00eds.<\/p>\n<p><b>Insisto sobre este punto. Se\u00f1ala usted que el talante, la formaci\u00f3n y los proyectos vitales y ciudadanos de Aza\u00f1a y Ortega, miembros de la misma generaci\u00f3n, son dispares y hasta contradictorios. \u00bfNos sintetiza esos puntos de disparidad y contradicci\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>En efecto, Aza\u00f1a (1880-1940) y Ortega (1883-1955) son hombres de la generaci\u00f3n del 14, un esclarecido grupo intelectual y art\u00edstico, que es protagonista del fermento que llevar\u00eda a la experiencia republicana. Pero su talante es muy discorde y sus intereses no complementarios. S\u00f3lo comparten su com\u00fan matriz liberal. Tal ra\u00edz compartida nace de su querencia hacia los ideales de libertad, parlamentarismo y tolerancia forjados en las revoluciones burguesas en el curso de las luchas contra el absolutismo. A pesar de ese sustrato com\u00fan, su amistad siempre tropez\u00f3 en una mutua incomprensi\u00f3n y una cierta hostilidad, incluso a pesar de ser cofundadores de la Liga de Educaci\u00f3n Pol\u00edtica en 1913 y coincidir en otros empe\u00f1os de corte cultural. La Liga de Educaci\u00f3n Pol\u00edtica fue una especie de \u00abpartido de la cultura\u00bb, una egregia plataforma de clases medias ilustradas y progresistas que buscaban la educaci\u00f3n pol\u00edtica del pueblo a fin de reformar la sociedad de su tiempo conforme a la inspiraci\u00f3n modernizadora de algunos brillantes intelectuales.<\/p>\n<p>Aza\u00f1a comparece en la escena p\u00fablica en 1911 con su conferencia sobre <i>El problema espa\u00f1ol <\/i>impartida en la Casa del Pueblo de Alcal\u00e1 de Henares, su ciudad natal. A esas alturas, Ortega ya hab\u00eda regresado de Alemania, era un joven catedr\u00e1tico de Metaf\u00edsica y exhib\u00eda \u00ednfulas muy fundadas de ocupar un lugar central en la vida p\u00fablica. Ortega parec\u00eda nacido para triunfar mientras que Aza\u00f1a, medroso y m\u00e1s inseguro de sus m\u00e9ritos, hasta muy entrados los a\u00f1os veinte se debati\u00f3 entre su vocaci\u00f3n literaria (la concesi\u00f3n del Premio Nacional de Literatura es de 1926 y su novela <i>El jard\u00edn de los frailes<\/i> data de 1927) y su talento pol\u00edtico y organizativo. Se ha dicho que fue \u00abhombre de culminaci\u00f3n tard\u00eda\u00bb y, en efecto, as\u00ed es. Durante mucho tiempo mantuvo, dentro del Partido Reformista (al que tambi\u00e9n se afili\u00f3 Ortega y otros conocidos intelectuales) una actitud accidentalista y reformista respecto a la Monarqu\u00eda, y s\u00f3lo el golpe de Primo de Rivera (que Ortega vio con benevolencia) rompi\u00f3 totalmente y por la tremenda con su partido y dio a la luz su <i>Apelaci\u00f3n a la Rep\u00fablica <\/i>(1924). Acto seguido, fund\u00f3 <i>Acci\u00f3n Republicana <\/i>que lograr\u00eda una gran relevancia en la experiencia republicana iniciada en 1931. Ah\u00ed se fragua su talla de <i>intelectual pol\u00edtico <\/i>capaz de perge\u00f1ar un plan de reforma radical de Espa\u00f1a merced a la alianza entre el obrerismo y las minor\u00edas intelectuales. El tes\u00f3n aza\u00f1ista en nada es comparable con las volubles posiciones pol\u00edticas, extremadamente elitistas, de Ortega, muy dado a las grandes espantadas. Ambos compart\u00edan una interpretaci\u00f3n muy cr\u00edtica acerca del papel del catolicismo en la historia de Espa\u00f1a, aunque ello no supusiera un anticlericalismo militante.<\/p>\n<p><b>Sostiene<\/b><b> usted que Aza\u00f1a busc\u00f3 una democratizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n reformista del Estado. \u00bfEn qu\u00e9 sentido fue Aza\u00f1a un republicano revolucionario?<\/b><\/p>\n<p>Sin duda, la cumbre de su carrera se pospuso hasta su fulgurante protagonismo durante el nuevo r\u00e9gimen republicano cuando ya hab\u00eda entrado en la cincuentena. Quiz\u00e1 lo m\u00e1s sorprendente es que su partido <i>Acci\u00f3n Republicana <\/i>era una peque\u00f1a agrupaci\u00f3n minoritaria (26 esca\u00f1os en las elecciones constituyentes de junio 1931) que gobierna gracias al respaldo mayoritario grupo parlamentario del PSOE. Al respecto, su habilidad como brillante orador y h\u00e1bil negociador hicieron posible que al final fraguara una coalici\u00f3n gubernamental entre los republicanos de izquierda y el PSOE, que de alguna manera materializa su proyecto de unir el mundo de la cultura y el obrerismo socialista y que en buena medida dio fruto con las extraordinarias reformas del llamado \u00abbienio aza\u00f1ista\u00bb (1931-1933). Ah\u00ed se plasma su idea de \u00abreformismo revolucionarios\u00bb, esto es, de cambio pac\u00edfico, desde el poder ejecutivo y con el benepl\u00e1cito parlamentario. De ah\u00ed que el periodo constituyente no termina con la aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1931 en diciembre de ese a\u00f1o (cosa que hoy censura acremente el revisionismo historiogr\u00e1fico), sino que prosigue con leyes de desarrollo como las de la ense\u00f1anza y las congregaciones religiosas, el laicismo en la vida cotidiana, la reforma agraria, el Estatuto de Catalu\u00f1a, etc.<\/p>\n<p>Esa intenci\u00f3n requer\u00eda necesariamente el sometimiento del Ej\u00e9rcito y la Iglesia al poder leg\u00edtimo y supremo del Estado democr\u00e1tico, aspiraci\u00f3n que solo consigue parcialmente. No obstante, desde los sucesos de Casas Viejas de enero de 1933 en el curso de los cuales las fuerzas del orden produjeron una matanza de campesinos anarquistas andaluces, se inicia el declive del reformismo aza\u00f1ista y ponen de manifiesto que su proyecto pol\u00edtico careci\u00f3 del concurso de la otra gran fuerza obrera espa\u00f1ola: el anarcosindicalismo. Al final, un Aza\u00f1a atacado por todos los flancos y pasto de todo tipo de infamias y patra\u00f1as urdidas por la derecha pol\u00edtica y los folicularios al servicio de la misma causa, sufre, con todas las fuerzas de izquierda, un fracaso doloroso y su casi retirada de la pol\u00edtica. No obstante, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 1934, que da con sus huesos en un barco-prisi\u00f3n, Aza\u00f1a \u00abresucita\u00bb y pronto se alza como el l\u00edder moral de la movilizaci\u00f3n de masas que lleva al triunfo al Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936. En mayo de 1936 es elegido presidente de la Rep\u00fablica pero la guerra civil trunca totalmente su proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n<p><b>\u00bfNos puede concretar algo m\u00e1s lo que hoy censura acremente el revisionismo historiogr\u00e1fico?<\/b><\/p>\n<p>El llamado revisionismo historiogr\u00e1fico no constituye un bloque uniforme; existe una modalidad militante de brocha gorda, simple extensi\u00f3n de la mitolog\u00eda franquista, y tambi\u00e9n otro acad\u00e9mico de maneras m\u00e1s sutiles. El primero solo posee inter\u00e9s meramente propagand\u00edstico, mientras que el segundo merece m\u00e1s atenci\u00f3n. En efecto, este fabrica un discurso descalificador, que en el caso que nos ocupa trata de desacreditar la obra de la II Rep\u00fablica por su radicalidad laicista incluso por el autoritarismo y exclusivismo del que habr\u00eda hecho gala Aza\u00f1a (por ejemplo, promoviendo una Ley de Defensa de la Rep\u00fablica contra sus enemigos) o prologando la fase constituyente del r\u00e9gimen con reformas de hondo calado hasta 1933. Todo ello en vez de dar por cerrado el proceso constituyente y convocar elecciones tras la aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1931. Para estos historiadores conservadores el modelo de democracia ideal es el de la Constituci\u00f3n de 1978, omitiendo o minimizando el hecho cierto de que la II Rep\u00fablica fue el sistema pol\u00edtico liberal-democr\u00e1tico y socialmente m\u00e1s avanzado de la historia de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n mantuvo Aza\u00f1a con el catalanismo pol\u00edtico?<\/b><\/p>\n<p>No est\u00e1 claro el momento en el que Aza\u00f1a toma conciencia de la necesidad de articular una nueva planta de gesti\u00f3n territorial. Todav\u00eda en 1918 consideraba el \u00abnacionalismo\u00bb como fruto del \u00ababurrimiento provincial\u00bb. Pero en marzo 1930, en plena transici\u00f3n hacia la Rep\u00fablica (al poco, en agosto se firma el Pacto de San Sebasti\u00e1n), visita Barcelona y lanza una encendida soflama bajo el t\u00edtulo <i>La libertad de Catalu\u00f1a y Espa\u00f1a<\/i>, que le labra fama de \u00abamigo de Catalu\u00f1a\u00bb. Entonces se declara partidario del derecho de autodeterminaci\u00f3n, aunque \u00e9l de ninguna manera aboga por la secesi\u00f3n, ya que considera que las libertades y derechos de Catalu\u00f1a (como los de Castilla) han sido hist\u00f3ricamente pisoteados por el absolutismo regio, que hab\u00eda hecho sucumbir una larga tradici\u00f3n medieval de autogobierno destruida tras la derrota de las Comunidades de Castila, la primera revoluci\u00f3n moderna. En su luminosa y contundente alocuci\u00f3n parlamentaria de 27 de mayo de 1932 (pocos d\u00edas antes de que Ortega afirmara que el problema catal\u00e1n \u00abno se puede resolver, que solo se puede conllevar\u00bb), y asume una posici\u00f3n optimista lanzando una alegato hist\u00f3rico a fin de explicar las ra\u00edces del problema y las posibles v\u00edas de soluci\u00f3n dentro del equilibrio de soberan\u00edas que dibujaba la Constituci\u00f3n de 1931 y su modelo de Estado integral con autonom\u00edas.<\/p>\n<p>Finalmente, a partir de la revoluci\u00f3n de octubre de 1934, cuando Llu\u00eds Companys proclama de independencia de Catalu\u00f1a (Aza\u00f1a, sin cargo pol\u00edtico alguno, es testigo directo porque a la saz\u00f3n se encuentra en Barcelona) se muestra totalmente contrario, lo que no impide que el gobierno radical-cedista inste contra su persona prisi\u00f3n provisional y un proceso judicial que qued\u00f3 en agua de borrrajas.<\/p>\n<p>Esta severa desavenencia con la Generalitat se vuelve abismo insalvable durante la guerra. En 1937 expresa en sus <i>Diarios <\/i>el hartazgo por la falta de coordinaci\u00f3n del esfuerzo b\u00e9lico: \u00abse mueve Catalu\u00f1a entre la deslealtad y la obtusidad\u00bb. Al mismo tiempo, ahora junto a la desesperaci\u00f3n, brota en su interior el dep\u00f3sito de un sentimiento espa\u00f1olista de signo castellano y de larga persistencia entre los intelectuales de su especie. A la altura del 18 de julio 1938, el presidente del Estado republicano, Aza\u00f1a, es un hombre prematuramente ajado y triste, que reclama \u00abel mensaje de la patria eterna que dice a sus hijos: Paz, Piedad y Perd\u00f3n\u00bb. A sus cincuenta y ocho a\u00f1os solo le mantiene en la m\u00e1s alta magistratura (\u00abme aguanto por el sacrificio de los combatientes\u00bb) el prop\u00f3sito de lograr atenuar da\u00f1os con gestiones diplom\u00e1ticas y mantener la dignidad de una Rep\u00fablica muy ajena a su pr\u00edstino plan reformista, que para \u00e9l ya resultaba irreconocible.<\/p>\n<p><b>Perm\u00edtame insistir en lo que acaba de se\u00f1alar. Usted cita una confesi\u00f3n muy reveladora que hace al entonces jefe de Gobierno, Juan Negr\u00edn: \u00abDesde el 18 de julio del 36 soy un valor pol\u00edtico amortizado\u00bb. \u00bfVe\u00eda bien Aza\u00f1a su papel hist\u00f3rico menguado y desvirtuado durante la guerra civil?<\/b><\/p>\n<p>Por encima de sus percepciones y sentimientos, el hecho objetivo es que la guerra desencadena una tormenta pol\u00edtica que ocasiona una profunda crisis del programa pol\u00edtico inicial de Aza\u00f1a, de esa \u00abreforma revolucionaria\u00bb republicana con la que hab\u00eda so\u00f1ado como plasmaci\u00f3n de una alianza de la intelectualidad progresista, las clases medias ilustradas y el proletariado de signo posibilista. Ahora solo el conjunto de la clase obrera organizada (socialistas, anarquistas y comunistas) ten\u00eda el suficiente empuje para defender a la Rep\u00fablica de una ofensiva b\u00e9lica fascista de tal magnitud. Ya antes de la guerra, en mayo de 1936, cuando decide dejar la jefatura del ejecutivo y ser elegido presidente de la Rep\u00fablica, la estrella de Aza\u00f1a empieza a palidecer. El golpe de Estado del 18 de julio empez\u00f3 a hacer inviable los gobiernos republicanos con apoyo parlamentario socialista y estos reclamaron pasar a primer plano. Las desavenencias de Aza\u00f1a con el Gobierno de Largo Caballero y luego, en menor medida, con el de Negr\u00edn, no obedecen solo a cuestiones subjetivas, se\u00f1alan, en cambio, ideas, actitudes y estrategias que un hombre como Aza\u00f1a, un burgu\u00e9s humanista y dem\u00f3crata-liberal, no pod\u00eda compartir.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que Aza\u00f1a insista en sus vaiosos <i>Diarios <\/i>(parte importante redactados como memorias de guerra) en que prosigue en su cargo por responsabilidad a fin de ofrecer una imagen internacional de respetabilidad burguesa de la Rep\u00fablica. Sus gestiones m\u00e1s reiteradas fueron la diplom\u00e1tica al lado de Francia e Inglaterra. Cuando estas potencias en febrero de 1939 reconocieron al Gobierno de Franco, Aza\u00f1a que junto a Negr\u00edn hab\u00eda tenido que pasar a Francia ante la ca\u00edda de Catalu\u00f1a, decide no regresar y dimitir de la presidencia.<\/p>\n<p><b>Pero Negr\u00edn retorna&#8230;<\/b><\/p>\n<p>Negr\u00edn retorna e intenta resistir a ultranza con la ayuda sobre todo del PCE. A los pocos d\u00edas, la Rep\u00fablica sucumbe al caos gracias al golpe del coronel Casado en Madrid. Para entonces el presidente dimitido, cual erizo, se hab\u00eda recogido sobre s\u00ed mismo en el exilio franc\u00e9s. Ya el a\u00f1o anterior, en un apunte de sus diarios (12 de julio de 1937), hab\u00eda formulado un diagn\u00f3stico certero: \u00abEspa\u00f1a ha atravesado una revoluci\u00f3n que ha sido vencida. \u00bfVencida por qui\u00e9n? En verdad no la ha vencido nadie. No ha sabido triunfar\u00bb. Creo que esa fue la gran encrucijada de la Rep\u00fablica en guerra: ni lleg\u00f3 a fraguar una aut\u00e9ntica y duradera revoluci\u00f3n social ni hubo posibilidad de organizar un gobierno democr\u00e1tico popular con plenas facultades para dirigir unitaria y eficazmente la contienda. Para una recreaci\u00f3n literaria de las posiciones intermitentes, v\u00e9ase su dramatizaci\u00f3n dialogada en <i>La velada en Benicarl\u00f3 <\/i>(1937).<\/p>\n<p>Aza\u00f1a sab\u00eda, a diferencia de Unamuno e incluso de Ortega, que Franco no era un \u00abpobre hombre\u00bb, como tambi\u00e9n creyeron ilusamente algunos secuaces de Casado. \u00c9l y su familia fueron perseguidos con sa\u00f1a en territorio franc\u00e9s tras la ocupaci\u00f3n hitleriana, gracias a la diligencia de polic\u00edas espa\u00f1oles y bajo la amenaza de extradici\u00f3n cursada al Gobierno de Vichy. Solo la ayuda material de la Embajada de M\u00e9xico le permiti\u00f3 vivir sus \u00faltimos d\u00edas en un hotelito de Montauban, donde expir\u00f3 en noviembre de 1940 a los sesenta a\u00f1os. Plumas y sacrist\u00edas franquistas propalan la especie de que muri\u00f3 bajo el manto protector de la Santa Madre Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p><b>Su tumba en Montauban solo recientemente ha sido visitada por el presidente Pedro S\u00e1nchez, 44 a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento del general golpista. \u00bfAh\u00ed deben seguir sus restos?<\/b><\/p>\n<p>Que Aza\u00f1a hoy tenga su tumba en esa localidad francesa representa una prueba fehaciente de algunas de las lacras y olvidos del r\u00e9gimen nacido de la Constituci\u00f3n de 1978. A estas alturas, quiz\u00e1 ya sea dif\u00edcil reparar el entuerto. Su soledad en Montauban para m\u00ed otorga un aire grave y de sereno respeto a su memoria, por m\u00e1s que no comparta ni mucho menos muchos aspectos de su vida y obra.<\/p>\n<p><b>En su opini\u00f3n, fue el jefe del Estado espa\u00f1ol m\u00e1s notable del siglo XX espa\u00f1ol. \u00bfHemos sido justos con Aza\u00f1a? \u00bfLo ha sido la izquierda?<\/b><\/p>\n<p>Tampoco es demasiado m\u00e9rito si se compara su figura con la recua formada por Alfonso XIII, Franco o Juan Carlos I. Lo tiene, no obstante, si se pone al lado de la conducta de algunos pensadores de su generaci\u00f3n. Su estatura como gobernante brill\u00f3, por momentos, a gran altura. Se abras\u00f3 en las ascuas de la guerra espa\u00f1ola, pero mantuvo una dignidad y coherencia que no fueron moneda corriente entre la \u00abgran familia intelectual\u00bb.<\/p>\n<p>Personalmente no comparto esa admiraci\u00f3n lanar de algunos republicanos veteranos por el pol\u00edtico alcala\u00edno. Sus planteamientos te\u00f3ricos y actitudes personales no merecen mi veneraci\u00f3n, pero me inunda una corriente de simpat\u00eda hacia \u00e9l y me invade un enojo supremo al comprobar la campa\u00f1a de difamaci\u00f3n y deshumanizaci\u00f3n que ha sufrido su persona gracias a la colaboraci\u00f3n durante su vida y despu\u00e9s de su muerte a cargo de una falange de galleciteros y plumas genufexas dedicada a diseminar infamias, insultos y toda suerte de descalificaciones (\u00abmonstruo\u00bb, \u00abogro\u00bb, \u00abinvertido\u00bb, \u00abNer\u00f3n\u00bb, \u00abdo\u00f1a Manilita\u00bb, etc.).<\/p>\n<p>No creo que haya existido un pol\u00edtico espa\u00f1ol que haya sido objeto de una semejante inquina derechista, que se labr\u00f3 estando en activo y lleg\u00f3 al paroxismo en el primer franquismo. Durante el \u00abr\u00e9gimen del 78\u00bb su figura no ha dejado de ser motivo de controversias, porque hoy casi nadie niega su empaque como escritor de ficci\u00f3n (a pesar de Unamuno que dec\u00eda que era un escritor sin lectores), su valor como historiador, su singular cultivo de la literatura del yo en sus diarios, su calidad oratoria y, en suma, su relevante papel como estadista en la historia de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><b>Pero la derecha, en tiempos de Aznar y Esperanza Aguirre, entonces ministra de Cultura, intent\u00f3 apropiarse de la figura de Aza\u00f1a.<\/b><\/p>\n<p>Incluso, como dice, desde los a\u00f1os noventa asistimos de la mano de Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar y sus adl\u00e1teres, a una operaci\u00f3n de recuperaci\u00f3n como gran patriota y pol\u00edtico liberal de m\u00e9rito, dentro de la frustrada y ef\u00edmera operaci\u00f3n de hacer una \u00absegunda Transici\u00f3n\u00bb, que llevara a la montaraz derecha espa\u00f1ola hacia la respetabilidad democr\u00e1tica. Algunos recordamos a Esperanza Aguirre en 1997, junto a su l\u00edder, presentando parte de los diarios \u00abrobados\u00bb de Aza\u00f1a (los diarios que graciosamente \u00abdon\u00f3\u00bb al Estado la hija del caudillo).<\/p>\n<p>Esos ecos contritos de la derecha hoy se han esfumado con motivo de la marea posfascista que nos inunda. Aza\u00f1a sigue enterrado en Montauban. En plena pandemia cov\u00eddica, en 2020, se celebr\u00f3 una magna exposici\u00f3n (<i>Aza\u00f1a, intelectual y estadista. A los 80 a\u00f1os de su fallecimiento<\/i>) y hubo otros gestos de reconocimiento, de los que solo se abstuvo Vox. Ya antes la historiograf\u00eda profesional m\u00e1s solvente hab\u00eda \u00abnormalizado\u00bb el valor hist\u00f3rico de su persona como insigne hombre pol\u00edtico y de letras. El lado negativo es que el triunfo de esa memoria positiva a veces suele tender hacia la desactivaci\u00f3n de su significado rupturista en mitad de una \u00e9poca de grandes encrucijadas, de duelos y quebrantos, como la que le toc\u00f3 sufrir.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>\u00bfY cu\u00e1l ser\u00eda su principal legado como hombre de Estado?<\/b><\/p>\n<p>El haber imaginado, enarbolado y desplegado con lucidez, aunque no siempre con la energ\u00eda requerida, un proyecto de transformaci\u00f3n de Espa\u00f1a con el concurso de parte de la clase obrera y de la intelectualidad progresista, sin excluir, adem\u00e1s, la concertaci\u00f3n con el catalanismo. Frente a sus temores y flaquezas, no cabe echar al olvido que entonces y ahora encarn\u00f3 simb\u00f3licamente el valor de la II Rep\u00fablica en nuestra historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abQue Aza\u00f1a hoy tenga su tumba en esa localidad francesa representa una prueba fehaciente de algunas de las lacras y<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14501,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,17,5],"tags":[],"class_list":["post-14500","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-historia","category-literatura"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14500"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14500\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}