{"id":14525,"date":"2023-11-11T05:00:56","date_gmt":"2023-11-11T04:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14525"},"modified":"2023-11-11T01:05:26","modified_gmt":"2023-11-11T00:05:26","slug":"la-poco-provechosa-teoria-de-robert-brenner-sobre-el-estancamiento-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14525","title":{"rendered":"La poco provechosa teor\u00eda de Robert Brenner sobre el estancamiento mundial"},"content":{"rendered":"<p><strong>La teor\u00eda de Robert Brenner sobre la econom\u00eda mundial posterior a 1973 \u2013que describe una larga era de \u00abestancamiento\u00bb causada por un exceso cr\u00f3nico de capacidad industrial\u2013 es l\u00f3gicamente dudosa y no se ajusta a los hechos. Pero el mayor problema de la teor\u00eda es su pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, el historiador econ\u00f3mico de la UCLA Robert Brenner, colaborador desde hace mucho tiempo de la <em>New Left Review<\/em>, ha desarrollado una teor\u00eda cada vez m\u00e1s influyente de lo que \u00e9l llama \u00abla larga recesi\u00f3n\u00bb, la desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica mundial que comenz\u00f3 en 1973 con el fin del boom de la posguerra.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Brenner, durante medio siglo la econom\u00eda mundial se ha estancado bajo el peso de una larga crisis de rentabilidad provocada por el exceso cr\u00f3nico de capacidad de la industria manufacturera mundial, un problema que se hizo sentir por primera vez con la reincorporaci\u00f3n de las empresas alemanas y japonesas de la posguerra a unos mercados de exportaci\u00f3n ya saturados, pero que no ha hecho m\u00e1s que empeorar con el tiempo.<\/p>\n<p>Para Brenner, el exceso de capacidad cr\u00f3nico es el s\u00edntoma de un fallo en el mecanismo econ\u00f3mico del capitalismo, derivado de la anarqu\u00eda no planificada de la producci\u00f3n de mercado: las empresas de las industrias saturadas, cargadas con costes irrecuperables en forma de capital fijo, carecen de incentivos para retirarse de las l\u00edneas de negocio no rentables, lo que da lugar a acumulaciones irresolubles de exceso de capacidad que generan una competencia feroz, el hundimiento de las tasas de beneficio y, en \u00faltima instancia, el estancamiento.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de la tesis de Brenner puede no ser obvia a simple vista, pero pudimos vislumbrarla a principios de este a\u00f1o a trav\u00e9s de <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/drowning-in-deposits\">un comentario<\/a> del soci\u00f3logo de Berkeley Dylan Riley, coautor en alguna ocasi\u00f3n de la tesis de Brenner, en el que criticaba a ciertos socialistas por lo que Riley consideraba sus evaluaciones excesivamente indulgentes de las pol\u00edticas industriales de la administraci\u00f3n Biden.<\/p>\n<p>Independientemente de los m\u00e9ritos de su caso, lo notable del art\u00edculo de Riley era el uso que era capaz de hacer del marco econ\u00f3mico de Brenner al servicio de un argumento pol\u00edtico: La Bidenomics, en su opini\u00f3n, dar\u00e1 lugar a \u00abuna exacerbaci\u00f3n masiva de los problemas de exceso de capacidad a escala mundial\u00bb, y este hecho, a su juicio, expone a los socialistas \u00abneokautskianos\u00bb como carentes de una \u00abrespuesta cre\u00edble a la l\u00f3gica estructural del capital\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Crisis de la teor\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Puede que algunos lectores sigan perplejos sobre cu\u00e1l es exactamente la conexi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 la perspectiva de, digamos, un exceso de capacidad en la industria mundial de paneles solares deber\u00eda influir de un modo u otro en c\u00f3mo los socialistas juzgan algo como la Ley de Reducci\u00f3n de la Inflaci\u00f3n? Como <a href=\"https:\/\/nymag.com\/intelligencer\/2023\/04\/blaming-capitalism-is-not-an-alternative-to-solving-problems.html\">se\u00f1al\u00f3<\/a> Eric Levitz, de <em>New York Magazine<\/em>, un \u00abexceso mundial de tecnolog\u00eda con bajas emisiones de carbono\u00bb es dif\u00edcil de ver como un escenario de pesadilla, por decirlo suavemente.<\/p>\n<p>Pero lo que podr\u00eda parecer un non sequitur se vuelve menos misterioso una vez que se ha captado el subtexto pol\u00edtico que subyace a la teor\u00eda de Brenner sobre la larga recesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os antes de <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/i229\/articles\/robert-brenner-the-economics-of-global-turbulence-special-issue\">presentar su tesis<\/a> en un n\u00famero de 1998 de la <em>New Left Review<\/em>, Brenner dio una charla a sus compa\u00f1eros del grupo socialista Solidarity sobre el problema de c\u00f3mo los revolucionarios deber\u00edan relacionarse con los socialdem\u00f3cratas. (La <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/history\/etol\/newspape\/atc\/4958.html\">charla se public\u00f3<\/a> con el t\u00edtulo \u00abEl problema del reformismo\u00bb).<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n era apremiante porque el reformismo, como \u00e9l mismo explic\u00f3, era \u00abnuestro principal competidor pol\u00edtico\u00bb y \u00abel hecho ineludible es que, si queremos atraer a la gente a una bandera socialista-revolucionaria y alejarla del reformismo, no ser\u00e1 generalmente a trav\u00e9s de superar a los reformistas en t\u00e9rminos de programa. Ser\u00e1 a trav\u00e9s de nuestra teor\u00eda: nuestra comprensi\u00f3n del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que distingue al reformismo del socialismo revolucionario no es su apoyo a las reformas; los revolucionarios tambi\u00e9n buscan reformas. De hecho, \u00abcomo socialistas, vemos la lucha por las reformas como nuestro principal asunto\u00bb. La verdadera base de la divisi\u00f3n radica m\u00e1s bien en los intereses materiales personales de los reformistas, as\u00ed como en su teor\u00eda del capitalismo.<\/p>\n<p>La base social del reformismo, explic\u00f3 Brenner, se encontraba en las filas de las burocracias sindicales y los aparatos de los partidos socialdem\u00f3cratas. Dado que sus intereses organizativos se ve\u00edan inevitablemente amenazados por estallidos de lucha de clases sin tapujos, los reformistas siempre se opusieron a los movimientos militantes desde abajo. Instaron a los trabajadores a limitar sus acciones a votar a los socialdem\u00f3cratas el d\u00eda de las elecciones y a respaldar las acciones sindicales oficiales en el trabajo. En otras palabras, los reformistas quieren que los trabajadores pongan su destino en manos de los reformistas.<\/p>\n<p>Por eso siempre estaban afirmando que \u00abla intervenci\u00f3n del Estado puede permitir al capitalismo lograr estabilidad y crecimiento a largo plazo\u00bb; que la clase obrera puede \u00abutilizar\u00bb al Estado para perseguir esos objetivos \u00aben su propio inter\u00e9s\u00bb. Los reformistas tienen que mantener estas posiciones porque sin promesas como \u00e9stas, dada su oposici\u00f3n a la lucha de clases, el reformismo y sus organizaciones no tendr\u00edan nada que ofrecer a la clase obrera.<\/p>\n<p>Del mismo modo, la praxis de los revolucionarios debe permanecer estrechamente ligada a su teor\u00eda de la crisis econ\u00f3mica. Los socialistas revolucionarios deben subrayar siempre que \u00ablas crisis surgen de la naturaleza intr\u00ednsecamente an\u00e1rquica del capitalismo\u00bb y que, debido al car\u00e1cter \u00abno planificado\u00bb del sistema, \u00ablos gobiernos no pueden evitar las crisis\u00bb. S\u00f3lo entonces podr\u00edan argumentar ante los trabajadores que el reformismo no puede y no funcionar\u00e1, independientemente de las supuestas buenas intenciones de los reformistas.<\/p>\n<p>Por eso, seg\u00fan Brenner, \u00abpara los revolucionarios, su argumento de que los periodos prolongados de crisis est\u00e1n integrados en el capitalismo tiene tanto peso\u00bb.<\/p>\n<p>Brenner no fue el primero en elevar la teor\u00eda de la crisis a un papel tan central en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica socialista. La conexi\u00f3n ha sido un elemento b\u00e1sico del marxismo desde el estallido de la gran controversia revisionista en la d\u00e9cada de 1890. Cuando Eduard Bernstein, el protegido convertido en ap\u00f3stata de Marx y Engels, hizo un llamamiento a la socialdemocracia para que adoptara una v\u00eda reformista hacia el socialismo, situ\u00f3 la cuesti\u00f3n de la crisis capitalista en el centro de su argumentaci\u00f3n: las crisis eran cada vez menos frecuentes y, sobre todo, menos apocal\u00edpticas a medida que el capitalismo maduraba, argumentaba Bernstein. Dado que el escenario del colapso total parec\u00eda cada vez m\u00e1s lejano, la opci\u00f3n revolucionaria perd\u00eda tanto su plausibilidad como su justificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La salva de Bernstein oblig\u00f3 a los defensores de la ortodoxia marxista, en sus diversos matices, a afilar sus propios argumentos te\u00f3ricos, y en la d\u00e9cada de 1920 hab\u00eda dos polos de an\u00e1lisis identificables en la teor\u00eda marxista de la crisis: El punto de vista \u00abinfraconsumista\u00bb de <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/07\/rosa-luxemburg-globalization-imperialism-marx-capital\">Rosa Luxemburgo<\/a>, que subrayaba la insuficiencia del poder adquisitivo de la clase obrera como fuente principal de las tendencias a la crisis del sistema; y la teor\u00eda de la \u00abdesproporcionalidad\u00bb del socialdem\u00f3crata alem\u00e1n <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2020\/08\/rudolf-hilferding-austrian-school\">Rudolf Hilferding<\/a>, que atribu\u00eda la ra\u00edz de las crisis a la recurrencia de desajustes accidentales entre la producci\u00f3n de las distintas ramas de la industria, un peligro derivado de la naturaleza \u00abciega\u00bb y no planificada de la inversi\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Al volver la vista atr\u00e1s a estos debates, lo que salta a la vista es el reflejo perenne, entre los marxistas de cierta mentalidad, de juzgar las teor\u00edas de la crisis seg\u00fan un criterio de <em>irreformabilidad<\/em>: la fuente de la crisis debe ser algo que se pueda describir de forma plausible como inerradicable sin alguna supresi\u00f3n revolucionaria no especificada del modo de producci\u00f3n existente.<\/p>\n<p>Ahora bien, hay razones sensatas para esperar que las crisis econ\u00f3micas bajo el capitalismo surjan de fuerzas que reflejan los intereses creados de los propios capitalistas de un modo u otro <strong>\u2013<\/strong>en cuyo caso, atacar las ra\u00edces de la crisis requiere atacar los intereses capitalistas<strong>\u2013<\/strong>. Pero la irreformabilidad real resulta ser un objetivo enloquecedoramente m\u00f3vil.<\/p>\n<p>Tomemos como ejemplo la teor\u00eda de la crisis de Hilferding, que atribu\u00eda las turbulencias econ\u00f3micas a \u00abdesproporciones\u00bb en el patr\u00f3n de inversi\u00f3n capitalista, derivadas del desarrollo \u00aban\u00e1rquico\u00bb y \u00abno planificado\u00bb del sistema.<\/p>\n<p>Al igual que Brenner en la actualidad, Hilferding <strong>\u2013<\/strong>el principal experto econ\u00f3mico del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n de entreguerras<strong>\u2013<\/strong> sosten\u00eda que s\u00f3lo la planificaci\u00f3n pod\u00eda resolver el problema de las desproporciones. Se\u00f1alaba el crecimiento de los c\u00e1rteles de la industria privada desde finales del siglo XIX: eran la prueba de que los propios capitalistas se hab\u00edan visto obligados a aceptar la l\u00f3gica de la planificaci\u00f3n para estabilizar unos mercados cada vez m\u00e1s ca\u00f3ticos.<\/p>\n<p>Sin embargo, los c\u00e1rteles eran ineficaces en \u00faltima instancia: mientras siguieran siendo iniciativas puramente privadas y voluntarias, eran incapaces de poner orden en sus industrias porque no pod\u00edan disciplinar eficazmente a sus miembros. Para estabilizar la econom\u00eda de forma duradera, el Estado tendr\u00eda que llevar a cabo una planificaci\u00f3n global.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista actual, el mecanismo de crisis de Hilferding podr\u00eda parecer a prueba de reformas: despu\u00e9s de todo, hoy en d\u00eda se supone que la planificaci\u00f3n de los precios y la producci\u00f3n es una medicina demasiado fuerte para que el capitalismo se la trague.<\/p>\n<p>Pero en los a\u00f1os 30, Hilferding fue atacado con dureza por los socialistas de su izquierda por lo que consideraban implicaciones reformistas de su teor\u00eda. En los a\u00f1os 30, muchos izquierdistas consideraban que la \u00abplanificaci\u00f3n\u00bb era el camino preferido por la clase dominante para la estabilizaci\u00f3n econ\u00f3mica, la v\u00eda hacia la recuperaci\u00f3n que supon\u00eda la menor amenaza para el <em>statu quo<\/em>.<\/p>\n<p>Recordemos la historia de los a\u00f1os de Roosevelt: el \u00abPrimer New Deal\u00bb de 1933-35, centrado en la Ley de Recuperaci\u00f3n Industrial Nacional <strong>\u2013<\/strong>con su cartelizaci\u00f3n obligatoria de la econom\u00eda privada y la imposici\u00f3n de precios m\u00ednimos obligatorios y cuotas de producci\u00f3n<strong>\u2013<\/strong> fue la fase \u00abconservadora\u00bb. El \u00abSegundo New Deal\u00bb que comenz\u00f3 en 1935 <strong>\u2013<\/strong>con sus medidas de estado del bienestar, programas de empleo y leyes laborales favorables a los sindicatos<strong>\u2013<\/strong> fue la fase \u00abradical\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurri\u00f3 en Europa, donde el ala derecha de los movimientos socialistas y obreros abraz\u00f3 el \u00ab<em>planismo<\/em>\u00bb del New Deal propugnado por el Partido Laborista belga y su te\u00f3rico Hendrik De Man. Los socialistas y comunistas de izquierdas denunciaron las supuestas connotaciones fascistas del planismo y se adhirieron a las doctrinas neoluxemburgistas del subconsumo. Para ellos, domesticar la anarqu\u00eda de la producci\u00f3n parec\u00eda potencialmente alcanzable bajo el capitalismo. Lo que parec\u00eda impensable era una redistribuci\u00f3n dr\u00e1stica de la riqueza.<\/p>\n<p>Pero pocos a\u00f1os despu\u00e9s la rueda volver\u00eda a girar, cuando una combinaci\u00f3n de guerra y presiones desde abajo oblig\u00f3 al mundo capitalista a aceptar el redistribucionismo a una escala que antes parec\u00eda inconcebible. Las consecuencias fueron, por as\u00ed decirlo, revolucionarias. En Gran Breta\u00f1a, la proporci\u00f3n de la renta nacional destinada al 50% m\u00e1s pobre, que hab\u00eda sido menos de la mitad de la proporci\u00f3n del 1% m\u00e1s rico en 1910, se dispar\u00f3 a m\u00e1s del doble de su nivel en 1950.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, era s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo que el subconsumismo, considerado en su d\u00eda como la doctrina radical de Rosa la Roja, pasara a ser visto como el paliativo de la clase dominante de John Maynard Keynes, enviando de nuevo a los te\u00f3ricos de la crisis en busca de pastos m\u00e1s dorados.<\/p>\n<p><strong>El auge de la ca\u00edda de la tasa de beneficios<\/strong><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1970, el mundo capitalista sufri\u00f3 una crisis muy diferente. Esta vez, no se trataba de atribuir el problema a la escasez de poder adquisitivo de las masas: a finales de los a\u00f1os sesenta y principios de los setenta se hab\u00eda producido una \u00abexplosi\u00f3n salarial\u00bb en todos los pa\u00edses industrializados, en medio del pleno empleo, la rigidez de los mercados laborales y una oleada de creciente militancia obrera.<\/p>\n<p>En consecuencia, la llamada explicaci\u00f3n de la crisis basada en la compresi\u00f3n de los beneficios <strong>\u2013<\/strong>cuyo <em>locus classicus<\/em> fue el influyente libro brit\u00e1nico <em>Capitalism, Workers and the Profits Squeeze<\/em> de Andrew Glyn y Bob Sutcliffe<strong>\u2013<\/strong> gan\u00f3 adeptos de inmediato entre los acad\u00e9micos marxistas y afines a Marx en el mundo anglosaj\u00f3n. (La teor\u00eda del <em>profit-squeeze<\/em> [exprimir los beneficios] se denomina a veces teor\u00eda del \u00ab<em>wage-squeeze\u00bb<\/em> [exprimir los salarios]; la idea, en cualquier caso, es que los beneficios estaban siendo exprimidos por los salarios).<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la compresi\u00f3n de los beneficios describ\u00eda las turbulencias de los a\u00f1os setenta como una especie de imagen especular de la Depresi\u00f3n de los a\u00f1os treinta: al igual que la anterior calamidad se hab\u00eda visto exacerbada por unos salarios demasiado bajos, que socavaban la demanda agregada, ahora la militancia de la clase obrera hab\u00eda hecho subir demasiado los salarios, erosionando la tasa de beneficios y paralizando la inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Inicialmente, este argumento atra\u00eda a todo el espectro marxista. Todos estaban de acuerdo en que, de hecho, las tasas de beneficio hab\u00edan disminuido a medida que aumentaban los salarios. Y para un buen n\u00famero de radicales, la teor\u00eda pod\u00eda verse como una reivindicaci\u00f3n del tipo de estrategia militante \u00abtransicional\u00bb defendida durante mucho tiempo por los trotskistas: exigir \u00abreformas\u00bb calculadas como imposibles de realizar por el capitalismo. Los revolucionarios de los sindicatos, se dec\u00eda, hab\u00edan ayudado a impulsar a la clase obrera a mayores cotas de militancia, y las demandas salariales resultantes hab\u00edan producido ahora una crisis en toda regla del capitalismo a la que los keynesianos de la clase dominante no ten\u00edan respuesta.<\/p>\n<p>Sin embargo, una vez que qued\u00f3 claro que la crisis de los 70 no conduc\u00eda a la revoluci\u00f3n, el relato del <em>profit-squeeze<\/em> pas\u00f3 a verse desde la perspectiva opuesta: como una sanci\u00f3n ideol\u00f3gica a los planes de moderaci\u00f3n salarial <strong>\u2013<\/strong>\u00abpol\u00edticas de rentas\u00bb<strong>\u2013<\/strong> defendidos durante mucho tiempo por los expertos keynesianos de los partidos socialdem\u00f3cratas por motivos antiinflacionistas.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de los radicales, a los Svengalis de la pol\u00edtica de rentas y a sus amos pol\u00edticos en las oficinas del gabinete les result\u00f3 demasiado f\u00e1cil reunir reclutas dispuestos a la moderaci\u00f3n salarial en las burocracias sindicales, cuyos l\u00edderes, a su vez, estaban demasiado dispuestos a ofrecer sus servicios a los ansiosos pol\u00edticos socialdem\u00f3cratas que esperaban \u00abgestionar\u00bb la crisis en aras de un craso electoralismo.<\/p>\n<p>En 1969, un libro titulado <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/mattick-paul\/1969\/marx-keynes\/index.htm\"><em>Marx and Keynes: The Limits of the Mixed Economy<\/em><\/a> (Marx y Keynes: los l\u00edmites de la econom\u00eda mixta) fue publicado por Paul Mattick, un comunista consejista alem\u00e1n y autodidacta adepto de la econom\u00eda pol\u00edtica marxiana que se hab\u00eda establecido en Estados Unidos en la d\u00e9cada de 1920 para convertirse en un incansable <strong>\u2013<\/strong>y, durante d\u00e9cadas, generalmente ignorado<strong>\u2013<\/strong> evangelizador de las ideas del te\u00f3rico polaco Henryk Grossmann, en gran parte olvidado, cuya obra de 1929, <em><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/grossman\/1929\/breakdown\/\">La ley de la acumulaci\u00f3n y la descomposici\u00f3n del sistema capitalista<\/a><\/em>, destac\u00f3 por ser una de las pocas obras sustanciales del marxismo anterior a los a\u00f1os setenta que basaba firmemente su teor\u00eda de la crisis en la famosa \u00abLey de la tendencia a la baja de la tasa de ganancia\u00bb de Marx.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n de su libro, Mattick escribi\u00f3: \u00abSostengo que la soluci\u00f3n keynesiana a los problemas econ\u00f3micos que acosan al mundo capitalista s\u00f3lo puede ser de utilidad temporal, y que las condiciones en las que puede ser eficaz est\u00e1n en proceso de disoluci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n, la cr\u00edtica marxiana de la econom\u00eda pol\u00edtica, lejos de haber perdido su pertinencia, adquiere nueva relevancia por su capacidad de comprender y trascender tanto la &#8216;vieja&#8217; como la &#8216;nueva&#8217; econom\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando estos pron\u00f3sticos parecieron hacerse realidad unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, una cohorte de j\u00f3venes marxistas de la Nueva Izquierda, en busca de una nueva teor\u00eda de la crisis a prueba de reformas, abrazaron a Mattick como su estrella polar y desempolvaron la conjetura de Marx sobre la ca\u00edda de la tasa de ganancia (FROP por sus siglas en ingl\u00e9s). Uno de ellos, David Yaffe, que defendi\u00f3 prominentemente la FROP a lo largo de la d\u00e9cada de 1970, expuso el caso sin rodeos en una <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/subject\/economy\/authors\/yaffed\/1973\/bcwps.htm\">rese\u00f1a cr\u00edtica<\/a> del libro de Glyn\/Sutcliffe que apareci\u00f3 en la <em>New Left Review<\/em> en 1973.<\/p>\n<p>\u00abLa crisis de rentabilidad\u00bb, escribi\u00f3 Yaffe, \u00ablejos de ser causada por grandes aumentos salariales, resulta de las contradicciones de la propia producci\u00f3n capitalista que tiene su expresi\u00f3n en la tendencia a la ca\u00edda de la tasa de ganancia.\u00bb Tomando a los te\u00f3ricos de la compresi\u00f3n salarial como culpables de su apostas\u00eda, explic\u00f3 su error en t\u00e9rminos casi id\u00e9nticos a los de Brenner discutiendo el problema del reformismo dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Si el modo de producci\u00f3n capitalista puede garantizar, con o sin intervenci\u00f3n gubernamental, el crecimiento continuado y el pleno empleo, entonces el argumento m\u00e1s objetivo en apoyo de la posici\u00f3n socialista revolucionaria se desmorona. La perspectiva reformista se convierte entonces en razonable.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el transcurso de la d\u00e9cada de 1970, por un proceso de autoselecci\u00f3n ideol\u00f3gica, el FROP lleg\u00f3 a estar, como dijo el difunto Simon Clarke en su estudio de la teor\u00eda marxista de la crisis, \u00abasociado pol\u00edticamente con un milenarismo sectario\u00bb que se hac\u00eda cada vez m\u00e1s conspicuo en ciertos sectores ultramontanos de la menguante izquierda marxista posterior a la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n<p>En un exasperado contragolpe publicado en 1973, <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2022\/08\/paul-sweezy-marxist-economist-monopoly-capital\">Paul Sweezy<\/a> denunciaba \u00abuna interpretaci\u00f3n de la teor\u00eda de la acumulaci\u00f3n de capital de Marx que parece ser compartida, con variaciones, por un n\u00famero creciente\u00bb de economistas marxistas, un grupo para el que Sweezy personalmente se hab\u00eda convertido en \u00abun blanco favorito\u00bb. Esta escuela de pensamiento <strong>\u2013<\/strong>de la que \u00abPaul Mattick quiz\u00e1 merezca ser llamado el decano\u00bb<strong>\u2013<\/strong> se caracterizaba por una \u00abfetichizaci\u00f3n de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia\u00bb y un enfoque general del marxismo que hab\u00eda \u00abdegenerado en una ortodoxia est\u00e9ril\u00bb.<\/p>\n<p>Con los mattickistas acusando a sus oponentes marxistas de herej\u00eda y sus oponentes tachando a los mattickistas de fundamentalistas, es f\u00e1cil ver c\u00f3mo el FROP podr\u00eda llegar a ser percibido, por marxistas y no marxistas por igual, como, para bien o para mal, el est\u00e1ndar m\u00e1s puro de la ortodoxia marxiana. Hasta el d\u00eda de hoy, de hecho, se asume ampliamente que la FROP ha sido siempre la teor\u00eda marxista ortodoxa de la crisis.<\/p>\n<p>Pero la verdad es casi lo contrario: en las ocho d\u00e9cadas transcurridas entre la muerte de Friedrich Engels y las crisis del petr\u00f3leo de la OPEP, la FROP no desempe\u00f1\u00f3 casi ning\u00fan papel en las diversas teor\u00edas sobre la crisis de la mayor\u00eda de las principales autoridades marxistas. Rosa Luxemburg era famosa por despreciar la idea. Karl Kautsky lo mencion\u00f3 como un factor que tiende a promover la centralizaci\u00f3n del capital, pero no como una causa importante de crisis. El cap\u00edtulo pertinente del enormemente influyente libro de texto de econom\u00eda marxista de Sweezy de 1942, <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/The_Theory_of_Capitalist_Development\"><em>The Theory of Capitalist Development<\/em><\/a>, se\u00f1alaba que la ley \u00abha sido objeto de numerosas cr\u00edticas tanto de seguidores como de oponentes\u00bb de Marx, y dedicaba toda una secci\u00f3n a \u00abUna cr\u00edtica de la ley\u00bb. Ernest Mandel, en su <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/mandel\/1967\/intromet\/index.htm\"><em>Introduction to Marxist Economic Theory<\/em><\/a> de 1967, incluy\u00f3 una diligente secci\u00f3n de cinco p\u00e1ginas sobre la ley y luego la ignor\u00f3 cuidadosamente durante el resto del libro.<\/p>\n<p>Incluso hay buenas razones para dudar del compromiso del propio Marx con la idea. Est\u00e1 claro que el FROP era una teor\u00eda que Marx <em>quer\u00eda<\/em> creer cierta. Al igual que los f\u00edsicos y los matem\u00e1ticos son conocidos por esperar que una teor\u00eda o teorema especialmente elegante acabe siendo confirmado por una prueba o experimento futuro, Marx quer\u00eda encontrar una manera de hacer que el FROP funcionara porque, dentro del contexto de su teor\u00eda, conduc\u00eda, como Duncan Foley dijo en su <a href=\"https:\/\/books.google.cl\/books\/about\/Understanding_Capital.html?id=lfSBZFr8djoC&amp;redir_esc=y\">manual de econom\u00eda marxiana<\/a> de 1986, a \u00abun hermoso desenlace dial\u00e9ctico.\u00bb<\/p>\n<p>Pero Marx era un estudioso escrupuloso, y cada vez que intentaba elaborar los detalles del concepto en sus notas y borradores de las d\u00e9cadas de 1850 y 1860, se encontraba <strong>\u2013<\/strong>como ha demostrado el marx\u00f3logo alem\u00e1n Michael Heinrich<strong>\u2013<\/strong> perdido en un laberinto de \u00e1lgebra que s\u00f3lo pod\u00eda demostrar que una tasa de ganancia decreciente era una posibilidad, no un resultado necesario del desarrollo capitalista.<\/p>\n<p>La Ley de la Tendencia a la Ca\u00edda de la Tasa de Ganancia entr\u00f3 en el corpus del pensamiento marxiano gracias a que Engels incorpor\u00f3 algunos de estos materiales en el tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, publicado p\u00f3stumamente. Pero, como se\u00f1al\u00f3 Sweezy en 1942, el an\u00e1lisis de Marx en esa secci\u00f3n no era \u00abni sistem\u00e1tico ni exhaustivo\u00bb y \u00abcomo tantas otras cosas en el volumen III, qued\u00f3 en un estado inacabado.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1n central era, entonces, el FROP para la visi\u00f3n de Marx del capitalismo? En <em><a href=\"https:\/\/www.google.com\/books\/edition\/Marx_s_Theory_of_Crisis\/DwG_DAAAQBAJ?hl=en&amp;gbpv=0\">Marx\u2019s Theory of Crisis<\/a><\/em>, Clarke present\u00f3 un caso convincente: \u00abQuiz\u00e1 el mejor indicio de la importancia que Marx conced\u00eda a la ley de la tendencia a la baja de la tasa de ganancia es que no la mencion\u00f3 en ninguna de las obras publicadas en vida, ni le prest\u00f3 mayor consideraci\u00f3n en los veinte a\u00f1os de su vida que siguieron a la redacci\u00f3n del manuscrito en el que se basa el tomo tercero de <em>El Capital<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>En otras palabras, exactamente un siglo antes de que los j\u00f3venes disc\u00edpulos de Mattick redescubrieran con entusiasmo el FROP, Marx hab\u00eda perdido definitivamente el inter\u00e9s por \u00e9l.<\/p>\n<p>En las d\u00e9cadas posteriores a 1973, el marxismo como fuerza pol\u00edtica sufri\u00f3 duras derrotas. Pero a nivel acad\u00e9mico, disfrut\u00f3 de un notable renacimiento. La econom\u00eda marxista, en particular, experiment\u00f3 un tremendo aumento en su nivel de sofisticaci\u00f3n te\u00f3rica y competencia t\u00e9cnica gracias a una generaci\u00f3n de radicales que se hab\u00edan incorporado a la academia durante la \u00e9poca de la guerra de Vietnam.<\/p>\n<p>Una de las figuras m\u00e1s destacadas de esa cohorte fue <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2020\/04\/anwar-shaikh-interview-capitalism-competition-conflict-crises\">Anwar Shaikh<\/a>, de la New School for Social Research, que surgi\u00f3 en el transcurso de las d\u00e9cadas de 1970 y 1980 como el principal defensor acad\u00e9mico del FROP y del enfoque m\u00e1s amplio del marxismo con el que se asocia: \u00abmarxismo cl\u00e1sico\u00bb, en la terminolog\u00eda de Shaikh; \u00abmarxismo fundamentalista\u00bb (o, m\u00e1s educadamente, \u00abmarxismo ortodoxo\u00bb) en boca de sus detractores.<\/p>\n<p>Pero por muy ortodoxo que sea, Shaikh es un estudioso de estudiosos, no un doctrinario estrecho de miras. Su obra cumbre de 2016, <a href=\"https:\/\/global.oup.com\/academic\/product\/capitalism-9780199390632\"><em>Capitalism: Competition, Conflict, Crisis<\/em><\/a>, un tratado de 1.026 p\u00e1ginas que presenta los frutos de su programa de investigaci\u00f3n de cuatro d\u00e9cadas, es una obra de notable erudici\u00f3n, notable por su coherente claridad conceptual, su cuidadosa atenci\u00f3n a las pruebas emp\u00edricas y su negativa a conformarse con alharacas o apelaciones a la autoridad. El libro de Shaikh hace por la econom\u00eda pol\u00edtica marxiana lo que <em>Foundations of Economic Analysis <\/em> de Paul Samuelson de 1947 hicieron por la econom\u00eda neocl\u00e1sica: asentarla sobre una firme base te\u00f3rica fundamentada en los m\u00e9todos modernos m\u00e1s rigurosos. Y entre los muchos temas que aborda est\u00e1 la versi\u00f3n de Shaikh <strong>\u2013<\/strong>Shaikh dir\u00eda la versi\u00f3n de Marx<strong>\u2013<\/strong> de la teor\u00eda de la ca\u00edda de la tasa de beneficio.<\/p>\n<p>As\u00ed, para cuando Robert Brenner present\u00f3 su teor\u00eda alternativa de la tasa de ganancia decreciente, la teor\u00eda de la tasa de ganancia decreciente <strong>\u2013<\/strong>el cl\u00e1sico FROP del tercer volumen de <em>El Capital<strong>\u2013<\/strong><\/em> hab\u00eda adquirido un extra\u00f1o estatus dentro del marxismo. Nunca hab\u00eda sido especialmente popular entre las principales autoridades marxistas, y ahora estaba en muy mal estado gracias en parte al dogmatismo estridente de algunos de sus defensores m\u00e1s ruidosos. Y, sin embargo, se hab\u00eda beneficiado silenciosamente de dos d\u00e9cadas de cuidadosa e inteligente reconstrucci\u00f3n a manos de Shaikh y algunos otros estudiosos serios, entre ellos Duncan Foley y los investigadores franceses G\u00e9rard Dum\u00e9nil y Dominique L\u00e9vy.<\/p>\n<p>Debido al estatus can\u00f3nico del FROP cl\u00e1sico y a que, al igual que la versi\u00f3n de Brenner, siempre ha pretendido servir como teor\u00eda de la crisis \u00aba prueba de reformas\u00bb, las dos teor\u00edas merecen ser evaluadas una al lado de la otra.<\/p>\n<p><strong>Shaikh contra Okishio<\/strong><\/p>\n<p>La tasa de beneficio es la tasa de rendimiento que los capitalistas obtienen de sus inversiones en capital f\u00edsico: m\u00e1quinas, edificios, materias primas, etc. La aritm\u00e9tica es la misma que con cualquier otro tipo de inversi\u00f3n: Del mismo modo que una cuenta de ahorro que ofrece un inter\u00e9s del 5% paga un inter\u00e9s anual de 5 d\u00f3lares por cada 100 d\u00f3lares depositados, una tasa de beneficio del 5% significa que el capitalista medio obtiene 5 d\u00f3lares de beneficio por cada 100 d\u00f3lares invertidos en capital f\u00edsico. (Obs\u00e9rvese que esto significa que para cualquier nivel de beneficio, un <em>mayor<\/em> <em>stock<\/em> de capital implica una <em>menor<\/em> tasa de beneficio).<\/p>\n<p>El punto de partida de la teor\u00eda marxiana cl\u00e1sica de la ca\u00edda de la tasa de beneficio es la importancia de <em>la mecanizaci\u00f3n que ahorra trabajo<\/em> para el crecimiento econ\u00f3mico. El crecimiento a largo plazo requiere un aumento de la productividad del trabajo <strong>\u2013<\/strong>cada vez m\u00e1s producci\u00f3n por trabajador<strong>\u2013<\/strong> y para conseguir un aumento de la productividad del trabajo la mano de obra debe normalmente estar equipada con cada vez m\u00e1s capital por trabajador.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n clave es el equilibrio entre estas dos tendencias. Si la tasa de crecimiento del capital por trabajador, en t\u00e9rminos porcentuales, no va acompa\u00f1ada de una tasa de crecimiento de la productividad del trabajo al menos igual (tambi\u00e9n en t\u00e9rminos porcentuales), entonces se necesitar\u00e1 una mayor cantidad de capital para obtener un volumen determinado de producci\u00f3n. Y si eso ocurre, a menos que la parte de la producci\u00f3n que se destina a beneficios aumente para compensar, la tasa de beneficio <strong>\u2013<\/strong>beneficio por unidad de capital<strong>\u2013<\/strong> caer\u00e1.<\/p>\n<p>El concepto de Marx de la \u00abtendencia a la baja de la tasa de beneficio\u00bb depende de la idea de que alguna fuerza est\u00e1 actuando dentro del proceso competitivo haciendo que sea, al menos, muy probable que, a largo plazo, la productividad del trabajo no consiga mantener el ritmo de la intensidad del capital y que la parte de la producci\u00f3n destinada a beneficios no aumente lo suficiente como para compensar. Pero, \u00bfcu\u00e1l podr\u00eda ser esa fuerza?<\/p>\n<p>Durante todo el tiempo que se ha debatido el FROP de Marx, m\u00e1s de un siglo, una cr\u00edtica en particular ha sido perenne. Recordemos que la tasa de beneficio es, por definici\u00f3n, el producto de dos t\u00e9rminos: la parte de la producci\u00f3n que se destina a beneficios (en contraposici\u00f3n a los salarios); y el volumen de producci\u00f3n producido por unidad de capital. La primera de estas variables viene determinada por la lucha de clases entre el trabajo y el capital en torno al reparto del producto. La segunda viene determinada principalmente por los m\u00e9todos t\u00e9cnicos de producci\u00f3n puestos en pr\u00e1ctica por los capitalistas.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo que los cr\u00edticos siempre han planteado a la teor\u00eda de Marx es el siguiente: \u00bfPor qu\u00e9 un capitalista introducir\u00eda voluntariamente un m\u00e9todo de producci\u00f3n que produjera una tasa de ganancia <em>inferior<\/em> a la predominante? La tasa de beneficio podr\u00eda disminuir por muchas razones. Pero sin duda la causa menos plausible es la \u00fanica variable sobre la que los capitalistas tienen un control directo y consciente: la elecci\u00f3n de los m\u00e9todos de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta l\u00ednea de pensamiento llev\u00f3 a una larga serie de escritores, empezando por el estudioso ruso Mikhail Tugan-Baranovsky en una influyente monograf\u00eda de 1901, a razonar que la \u00abelecci\u00f3n de la t\u00e9cnica\u00bb del capitalista debe, en todo caso, tener el efecto de empujar la tasa de beneficio constantemente <em>al alza<\/em>, no a la baja, como hab\u00eda afirmado Marx.<\/p>\n<p>En 1961, el economista japon\u00e9s Nobuo Okishio public\u00f3 un art\u00edculo hist\u00f3rico que demostraba que la cr\u00edtica de Tugan al FROP era, al menos, l\u00f3gicamente correcta: en un conjunto dado de precios de mercado dominantes, y suponiendo que no haya cambios en el salario real, cualquier m\u00e9todo de producci\u00f3n que introduzca un capitalista que maximice el beneficio debe tener el efecto <strong>\u2013<\/strong>una vez generalizado en toda la econom\u00eda<strong>\u2013<\/strong> de elevar, en lugar de reducir, la tasa general de beneficio.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n del Teorema de Okishio, matem\u00e1ticamente imponente, fue una raz\u00f3n clave <strong>\u2013<\/strong>junto con los argumentos infructuosos de los creyentes m\u00e1s dogm\u00e1ticos del FROP<strong>\u2013<\/strong> para el descr\u00e9dito de la teor\u00eda de la ca\u00edda de la tasa de beneficio. A causa de ello, muchos estudiosos ampliamente alineados con el marxismo se convencieron de que la teor\u00eda hab\u00eda sido definitiva y cient\u00edficamente desacreditada.<\/p>\n<p>Fue en respuesta a la cr\u00edtica de Okishio que Shaikh, a finales de la d\u00e9cada de 1970, centr\u00f3 su investigaci\u00f3n en los detalles del comportamiento competitivo a nivel de empresa e industria. Bas\u00e1ndose en Marx, pero enriqueci\u00e9ndose con el trabajo de algunos microeconomistas disidentes <strong>\u2013<\/strong>especialmente el exc\u00e9ntrico (y muy conservador) te\u00f3rico ingl\u00e9s de los precios de la posguerra P. W. S. Andrews<strong>\u2013<\/strong> Shaikh desarroll\u00f3 una teor\u00eda de la competencia intraindustrial que denomin\u00f3 (en contradicci\u00f3n con las categor\u00edas dominantes de competencia \u00abperfecta\u00bb e \u00abimperfecta\u00bb) \u00ab<em>competencia real\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La \u00abteor\u00eda de la competencia real\u00bb proporciona a Shaikh el motivo maestro de su proyecto intelectual. Siembra el texto de <em>Capitalism<\/em> con \u00e1cidas caracterizaciones del proceso competitivo, formando un v\u00edvido retablo de miedo y depredaci\u00f3n: es \u00abantag\u00f3nico por naturaleza y turbulento en su funcionamiento. Es el mecanismo regulador central del capitalismo y es tan diferente de la llamada competencia perfecta como la guerra lo es del ballet\u00bb. La met\u00e1fora marcial est\u00e1 siempre presente: la competencia es \u00abuna guerra entre empresas\u00bb. Es \u00abuna guerra por otros medios\u00bb. Sigue la \u00abracionalidad impuesta de la guerra\u00bb. \u00ab<em>Bellum omnium contra omnes\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>En manos de Shaikh esto no es mera ret\u00f3rica; es capaz de demostrar formalmente que, dados ciertos supuestos plausibles sobre la evoluci\u00f3n de la tecnolog\u00eda <strong>\u2013<\/strong>a saber, que el conjunto de innovaciones factibles suele estar sesgado en la direcci\u00f3n de tecnolog\u00edas que aumentan la productividad del trabajo, pero a costa de una mayor intensidad de capital<strong>\u2013<\/strong>, el tipo de comportamiento competitivo ofensivo descrito por su teor\u00eda conducir\u00e1 de hecho a una tendencia a largo plazo a la ca\u00edda de la tasa de beneficio agregada.<\/p>\n<p>La caracter\u00edstica clave del comportamiento competitivo en la teor\u00eda de Shaikh es su tendencia implacable a <em>la reducci\u00f3n agresiva de precios y costes<\/em>. En la met\u00e1fora de la competencia como arma de guerra, el precio es el arma elegida.<\/p>\n<p>En el modelo de Okishio, los capitalistas innovadores adoptan m\u00e9todos de producci\u00f3n m\u00e1s eficientes con el fin de obtener mayores beneficios actuales cobrando el mismo precio que los competidores pero produciendo a menor coste. Pero para Shaikh, eso ignora la naturaleza intr\u00ednsecamente estrat\u00e9gica y antag\u00f3nica de la competencia capitalista. En lugar de sentarse y disfrutar de un mayor flujo de beneficios al precio anterior, el capitalista innovador de Shaikh esgrime su reci\u00e9n descubierta superioridad de costes como un garrote, presionando su ventaja contra los rivales al recortar sin piedad el precio por debajo de lo que sus competidores pueden permitirse cobrar. No tiene m\u00e1s remedio que actuar as\u00ed, seg\u00fan Shaikh, porque en el campo de la competencia capitalista, \u00abhaz a los dem\u00e1s antes de que te hagan a ti\u00bb es la m\u00e1xima del juego.<\/p>\n<p>Hay que decir que la cr\u00edtica de Shaikh a Oshikio es ingeniosa. Los capitalistas individuales podr\u00edan preferir utilizar \u00fanicamente aquellos m\u00e9todos de producci\u00f3n que aumentaran la tasa de beneficio. Pero no pueden, porque est\u00e1n atrapados en un juego competitivo destructivo que les obliga a adoptar m\u00e9todos cada vez m\u00e1s intensivos en capital mientras recurren a la reducci\u00f3n de precios que destruye los beneficios en aras de la supervivencia competitiva.<\/p>\n<p>De ah\u00ed el \u00abbello desenlace dial\u00e9ctico\u00bb se\u00f1alado por Duncan Foley: la misma fuerza que hace posible la vitalidad del capitalismo <strong>\u2013<\/strong>la innovaci\u00f3n t\u00e9cnica impulsada por los beneficios<strong>\u2013<\/strong> es tambi\u00e9n la fuente de su declive.<\/p>\n<p><strong>Escapar de la competencia<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, todo esto s\u00f3lo se sostiene si tal comportamiento es realmente \u00abla norma en el mundo de los negocios\u00bb, como afirma Shaikh. Aqu\u00ed es donde Shaikh se equivoca, tanto desde el punto de vista de la l\u00f3gica como de la evidencia.<\/p>\n<p>Para Shaikh, la competencia entre empresas es como la guerra entre estados. Pero esta analog\u00eda debe ser inexacta, porque la mayor parte del tiempo la mayor\u00eda de los estados no est\u00e1n en guerra. Seg\u00fan la l\u00f3gica de la analog\u00eda, Shaikh parece decir que la mayor\u00eda de las veces las empresas no compiten entre s\u00ed. Pero no est\u00e1 diciendo eso: a lo largo de todo su libro se opone a las teor\u00edas de la competencia imperfecta y el monopolio que pretenden restar importancia a la intensidad de la competencia intraindustrial.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n por la que la mayor\u00eda de los estados no suelen estar en guerra es que la guerra es costosa. Incluso los l\u00edderes que no tienen reparos en iniciar o intensificar una guerra de la que creen que pueden salir beneficiados <strong>\u2013<\/strong>pensemos en Richard Nixon<strong>\u2013<\/strong> suelen pasar gran parte de su tiempo en el poder intentando evitar guerras que, en su opini\u00f3n, les dejar\u00edan en peor situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la teor\u00eda de Shaikh, las empresas que adoptan innovaciones para reducir costes lo hacen con la intenci\u00f3n b\u00e9lica de perjudicar a sus competidores menos eficientes mediante la reducci\u00f3n de precios. Pero le cuesta explicar de forma cre\u00edble c\u00f3mo se benefician de ello, incluso a largo plazo. En varios momentos del texto, cuando llega a este punto del argumento, su prosa se pierde en una nube de vaguedad poco habitual: la \u00abventaja de la empresa de bajo coste queda clara\u00bb por sus agresivos recortes de precios; demuestran a los competidores de mayor coste que \u00abel futuro ha llegado\u00bb, \u00abque est\u00e1n condenados\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfy si los competidores no est\u00e1n de acuerdo en que est\u00e1n condenados? \u00bfY si ellos tambi\u00e9n est\u00e1n dispuestos a aceptar una menor tasa de beneficios para seguir en el negocio? Entonces, el tipo de comportamiento bucanero que Shaikh presenta como una receta consagrada para el \u00e9xito competitivo ser\u00eda, de hecho, ruinosamente arriesgado y, por tanto, algo que los capitalistas inteligentes intentar\u00edan evitar.<\/p>\n<p>No se trata s\u00f3lo de una especulaci\u00f3n <em>a priori<\/em>. Un libro sobre fijaci\u00f3n de precios escrito por \u00abtres preeminentes expertos de McKinsey &amp; Company\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.mckinsey.com\/capabilities\/growth-marketing-and-sales\/our-insights\/the-price-advantage\"><em>The Price Advantage<\/em><\/a>) aconseja a los directivos que \u00ablas guerras de precios rara vez tienen verdaderos ganadores <strong>\u2013<\/strong>y pocos supervivientes sanos\u00bb<strong>\u2013<\/strong>. Por eso, \u00ablas empresas mejor gestionadas hacen lo imposible por evitar las guerras de precios\u00bb. La mayor\u00eda de las guerras de precios que se producen estallan por accidente, como resultado de una percepci\u00f3n y un c\u00e1lculo err\u00f3neos: \u00abLa guerra de precios que se inicia como una t\u00e1ctica competitiva deliberada es algo raro, y m\u00e1s raro a\u00fan es la que logra un resultado positivo para la industria en general o para un proveedor espec\u00edfico dentro de la industria en guerra\u00bb.<\/p>\n<p>Un consejo casi id\u00e9ntico se da en un libro de gesti\u00f3n (<a href=\"https:\/\/link.springer.com\/book\/10.1007\/978-3-319-20400-0\"><em>Confessions of the Pricing Man<\/em><\/a>) del consultor de precios alem\u00e1n Hermann Simon, fundador de la empresa de asesor\u00eda global Simon-Kucher. En su encuesta anual a directivos, el 82% de los encuestados que afirmaron que su empresa estaba inmersa en una guerra de precios cre\u00eda que hab\u00eda sido instigada por un competidor; s\u00f3lo el 12% dijo que su empresa la hab\u00eda iniciado como t\u00e1ctica deliberada. \u00abA menos que se disponga de una ventaja de costes imbatible que impida a los competidores responder del mismo modo, es casi imposible establecer una ventaja competitiva sostenible mediante la bajada de precios\u00bb, escribe Kucher.<\/p>\n<p>Los expertos de McKinsey se hacen eco de esa afirmaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n la cuantifican: \u00abSi alguna vez ha imaginado que reducir los precios para ganar cuota y aumentar los beneficios podr\u00eda ser una estrategia s\u00f3lida para su empresa, pi\u00e9nselo de nuevo. A menos que tenga una ventaja de costes dominante <strong>\u2013<\/strong>con esto nos referimos a costes que sean al menos <em>un 30% inferiores a los de la competencia<strong>\u2013<\/strong>,<\/em> reducir los precios desencadena con demasiada frecuencia una guerra de precios suicida\u00bb. (En un momento dado, Shaikh caracteriza la ventaja de costes de la empresa innovadora en uno de sus ejemplos num\u00e9ricos como \u00abs\u00f3lida, del orden del 10%\u00bb).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, para que la teor\u00eda de la competencia real de Shaikh sea v\u00e1lida, la innovaci\u00f3n t\u00e9cnica en el mundo real tendr\u00eda que estar impulsada por una estrategia competitiva que <strong>\u2013<\/strong>seg\u00fan estos expertos<strong>\u2013<\/strong> rara vez se ve y casi nunca funciona.<\/p>\n<p>Pero no necesitamos basarnos en testimonios cualitativos. En los \u00faltimos veinte a\u00f1os, la creciente disponibilidad de conjuntos de datos masivos que miden las variables de producci\u00f3n a nivel de planta, as\u00ed como las ventas de productos al por menor a nivel de transacci\u00f3n, han hecho posible observar directamente los tipos de procesos competitivos a micronivel que, en el pasado, entraban en los modelos de los economistas s\u00f3lo en forma de supuestos \u00abplausibles\u00bb (es decir, conjeturas acordadas profesionalmente).<\/p>\n<p>Estos datos rechazan sistem\u00e1ticamente la imagen de una competencia de precios implacable descrita en la teor\u00eda de Shaikh (y en la de Brenner), en la que las empresas compiten principalmente intentando vender el mismo producto que sus competidores pero m\u00e1s barato.<\/p>\n<p>M\u00e1s que el precio, la principal dimensi\u00f3n de la lucha competitiva es lo que un importante art\u00edculo de esta literatura denomin\u00f3 \u00abdemanda idiosincr\u00e1sica\u00bb y lo que otros art\u00edculos llaman \u00abatractivo del producto\u00bb: el n\u00famero de unidades de un producto que una empresa puede vender <em>a un precio determinado<\/em>.<\/p>\n<p>Un <a href=\"https:\/\/www.nber.org\/system\/files\/working_papers\/w20436\/w20436.pdf\">estudio muy citado<\/a> de 2014 analiz\u00f3 datos de ventas a nivel de transacci\u00f3n de casi medio mill\u00f3n de productos fabricados por m\u00e1s de cincuenta mil empresas. \u00abNuestros resultados\u00bb, concluyeron los autores, \u00abapuntan a que las diferencias en la demanda (que podr\u00edan surgir de la variaci\u00f3n de la calidad o el sabor) son la raz\u00f3n principal por la que algunas empresas tienen \u00e9xito en el mercado y otras no.\u00bb<\/p>\n<p>El atractivo del producto explica entre el 50% y el 70% de la variaci\u00f3n del tama\u00f1o de una empresa en un momento dado; menos del 25% se debe a diferencias de precio o coste. Cuando los autores analizan los cambios a lo largo del tiempo, \u00ablos resultados son a\u00fan m\u00e1s crudos\u00bb, escriben. \u00abPr\u00e1cticamente todo el crecimiento de las empresas puede atribuirse a su atractivo\u00bb.<\/p>\n<p>La historia es la misma incluso en industrias que producen productos aparentemente estandarizados, como cajas de cart\u00f3n corrugado y hormig\u00f3n premezclado. Un <a href=\"https:\/\/www.aeaweb.org\/articles?id=10.1257\/aer.98.1.394\">trabajo seminal<\/a> de 2011 realizado por economistas de la Oficina del Censo y la Universidad de Chicago estudi\u00f3 datos censales detallados a nivel de planta sobre la producci\u00f3n y los precios en miles de f\u00e1bricas individuales precisamente en tales industrias. Tambi\u00e9n encontraron una variaci\u00f3n notablemente amplia y persistente entre las diferentes plantas en los niveles de demanda idiosincr\u00e1sica. Y estas diferencias resultaron ser predictores mucho m\u00e1s fuertes de la supervivencia y el crecimiento de las empresas que la superioridad en costes o precios.<\/p>\n<p>\u00abUn aumento de una desviaci\u00f3n t\u00edpica en las perturbaciones de la demanda supone una disminuci\u00f3n de la probabilidad de salida de 3 a 4 veces mayor que la disminuci\u00f3n de la probabilidad de salida derivada de una desviaci\u00f3n t\u00edpica en la productividad f\u00edsica\u00bb, escriben los autores. \u00abEs dif\u00edcil evitar la interpretaci\u00f3n de que los efectos de la demanda son un determinante predominante de la supervivencia\u00bb.<\/p>\n<p>Shaikh resumi\u00f3 una vez con elegancia la imagen de Marx de la competencia capitalista como una lucha en dos frentes: una lucha contra el trabajo para reducir costes, en la que el arma predominante es la mecanizaci\u00f3n; y una lucha contra las empresas competidoras por la cuota de mercado, en la que el arma dominante es la reducci\u00f3n de precios.<\/p>\n<p>Cada uno de estos procesos tiende a <em>reducir<\/em> la tasa de beneficios: el primero, elevando el nivel de intensidad de capital; el segundo, reduciendo la cuota de beneficios.<\/p>\n<p>Sin embargo, la nueva investigaci\u00f3n basada en microdatos confirma la centralidad de lo que podr\u00edamos llamar un tercer frente: la lucha contra la propia competencia, en la que el arma elegida es la diferenciaci\u00f3n de productos. La diferenciaci\u00f3n del producto desvincula el \u00e9xito competitivo del coste y el precio, permitiendo al capital trazar un camino alternativo, que preserve los beneficios, a trav\u00e9s del laberinto de la competencia.<\/p>\n<p><strong>La teor\u00eda de Schr\u00f6dinger<\/strong><\/p>\n<p>Independientemente de sus defectos, la teor\u00eda de la ca\u00edda de la tasa de beneficio de Shaikh se basa en un rico marco conceptual que abre numerosas v\u00edas para la reflexi\u00f3n te\u00f3rica. En comparaci\u00f3n, la teor\u00eda de Brenner nos da mucho menos en qu\u00e9 pensar.<\/p>\n<p>A primera vista, la teor\u00eda de Brenner parece sencilla: gracias a la entrada masiva de productores de bajo coste en las industrias manufactureras mundiales, surgi\u00f3 un problema de exceso de capacidad cr\u00f3nico que presion\u00f3 a la baja los precios manufactureros y, por tanto, las tasas de beneficio globales. La consiguiente falta de rentabilidad provoc\u00f3 una baja inversi\u00f3n y un estancamiento del crecimiento.<\/p>\n<p>Pero como ha se\u00f1alado una larga serie de cr\u00edticos <strong>\u2013<\/strong>incluido Shaikh en <a href=\"http:\/\/gesd.free.fr\/shaikh2b.pdf\">su rese\u00f1a<\/a> de la obra de Brenner <em><a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/products\/1974-the-economics-of-global-turbulence\">The Economics of Global Turbulence<\/a><\/em>, publicada en un n\u00famero de 2000 de <em>Historical Materialism<strong>\u2013<\/strong><\/em> una ca\u00edda de los precios en un sector de la econom\u00eda (el manufacturero en este caso) no deber\u00eda tener ning\u00fan efecto particular sobre la tasa de beneficio global, porque los precios de producci\u00f3n de un sector son los precios de entrada de todos los dem\u00e1s sectores.<\/p>\n<p>Brenner era perfectamente consciente de ello cuando escribi\u00f3 <em>The Economics of Global Turbulence<\/em>. Por eso incluy\u00f3 un argumento alternativo: \u00bfQuiz\u00e1s, como subproducto de la ca\u00edda de precios resultante del exceso de competencia, los salarios reales aumentaron, y <em>esto<\/em> fue lo que caus\u00f3 la ca\u00edda de la tasa de beneficio?<\/p>\n<p>Esta l\u00ednea de argumentaci\u00f3n parecer\u00eda hacer de la teor\u00eda de Brenner una teor\u00eda de la compresi\u00f3n salarial. Brenner, sin embargo, es un cr\u00edtico vehemente de las teor\u00edas de la compresi\u00f3n salarial, insistiendo (correctamente) en que la participaci\u00f3n de los salarios no aument\u00f3 lo suficiente en las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 como para explicar la magnitud de la ca\u00edda observada en la tasa de beneficios.<\/p>\n<p>As\u00ed que, m\u00e1s adelante, en <em>The Economics of Global Turbulence<\/em>, vuelve a su teor\u00eda original de que la ca\u00edda de los precios en un sector provoc\u00f3 una ca\u00edda general de la tasa de beneficios, aunque en otras partes del texto reconoce que eso no es posible.<\/p>\n<p>As\u00ed, en lo que se refiere a las causas \u00faltimas del \u00abestancamiento\u00bb, el argumento de Brenner es una especie de gato de Schr\u00f6dinger de las teor\u00edas de la crisis: es una teor\u00eda del exceso de competencia cuando se la mira y una teor\u00eda del estrangulamiento salarial cuando no se la mira. Como el gato, ninguna de las dos sobrevive al escrutinio.<\/p>\n<p>(Shaikh no fue el \u00fanico en juzgar la monograf\u00eda de Brenner \u00abdif\u00edcil de leer\u00bb porque \u00ablos argumentos implicados aparecen en diferentes secciones, a veces son impl\u00edcitos en lugar de expl\u00edcitos, y pueden ser contradictorios\u00bb).<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s problemas a nivel te\u00f3rico. La teor\u00eda de Brenner carece de un mecanismo l\u00f3gicamente cre\u00edble que vincule la baja rentabilidad con el estancamiento. Por un lado, sugiere que la causa del estancamiento es la infrainversi\u00f3n debida a las bajas tasas de beneficios. Pero, al mismo tiempo, afirma que las bajas tasas de beneficios se deben al exceso de inversi\u00f3n. Se podr\u00eda pensar que a\u00f1os de infrainversi\u00f3n acabar\u00edan eliminando el exceso de capacidad o, alternativamente, que un exceso de inversi\u00f3n sin fin ser\u00eda incompatible con el estancamiento. Pero en la teor\u00eda de Brenner, de alguna manera siempre hay una sequ\u00eda de inversi\u00f3n en toda la econom\u00eda junto con un exceso de capacidad continuo.<\/p>\n<p>Puede ser tentador suponer que hay alg\u00fan argumento sutil aqu\u00ed <strong>\u2013<\/strong>tal vez una sequ\u00eda de inversi\u00f3n en algunos sectores junto a un exceso de capacidad en otros; o tal vez ciclos secuenciales de escasez y exceso<strong>\u2013<\/strong>. Pero ni lo uno ni lo otro podr\u00edan explicar un estancamiento que es a la vez cr\u00f3nico y continuo y que abarca toda la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Creo que la explicaci\u00f3n m\u00e1s probable es la m\u00e1s sencilla: el argumento de Brenner contiene simplemente un error de razonamiento. O, si se prefiere, contiene una tensi\u00f3n no resuelta entre tener el pastel y com\u00e9rselo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Estancamiento creciente<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, los problemas m\u00e1s graves de la tesis son emp\u00edricos, no te\u00f3ricos. Parte de la dificultad de lidiar con la teor\u00eda de Brenner es que es dif\u00edcil precisar <em>de<\/em> <em>qu\u00e9<\/em> es una teor\u00eda. Brenner la presenta como una explicaci\u00f3n de los or\u00edgenes del \u00abestancamiento\u00bb mundial, pero sin definir nunca, que yo sepa, lo que se entiende por estancamiento. Sin embargo, seg\u00fan el significado llano de la palabra, es dif\u00edcil ver c\u00f3mo la econom\u00eda mundial posterior a 1973 puede calificarse de estancada.<\/p>\n<p>Sin duda, desde 1973 no se han repetido las tasas de crecimiento excepcionalmente elevadas de la posguerra de lo que Brenner denomina \u00abel largo boom\u00bb. Y en los quince a\u00f1os transcurridos desde el estallido de la Gran Recesi\u00f3n, los pa\u00edses m\u00e1s ricos han experimentado, por t\u00e9rmino medio, tasas de crecimiento inusualmente lentas.<\/p>\n<p>Pero calificar el per\u00edodo posterior a 1973 como de \u00abestancamiento cada vez peor\u00bb para la econom\u00eda mundial en su conjunto, en el que \u00abalgunos pa\u00edses&#8230; son capaces de lograr una recuperaci\u00f3n s\u00f3lo a expensas de otros pa\u00edses\u00bb <strong>\u2013<\/strong>como Aaron Benanav dijo en su <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii140\/articles\/aaron-benanav-a-dissipating-glut\">reciente defensa<\/a> de la tesis de Brenner en la <em>New Left Review<\/em><strong>\u2013<\/strong> es simplemente err\u00f3neo.<\/p>\n<p>El siguiente gr\u00e1fico muestra la tasa de crecimiento del PIB per c\u00e1pita desde 1870 para los setenta pa\u00edses que cuentan con datos que se remontan hasta esa fecha en la base de datos del Proyecto Maddison, la fuente est\u00e1ndar para este tipo de estad\u00edsticas. Dado que estos pa\u00edses representan actualmente alrededor del 83% del PIB mundial y tienen una poblaci\u00f3n combinada de 5.600 millones de habitantes, el gr\u00e1fico puede tomarse como una aproximaci\u00f3n a la tasa de crecimiento \u00abmundial\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldgdp-900x606-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-14526 aligncenter\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldgdp-900x606-1.png\" alt=\"\" width=\"576\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldgdp-900x606-1.png 900w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldgdp-900x606-1-300x202.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldgdp-900x606-1-768x517.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Las cifras muestran que en el transcurso de la llamada larga recesi\u00f3n (1973 a 2018, el \u00faltimo a\u00f1o del conjunto de datos), la tasa media anual de crecimiento per c\u00e1pita mundial ha sido del 2,53%, muy por encima tanto de la media hist\u00f3rica (2%) como de la mediana (2,16%) de las tasas de crecimiento de los aproximadamente cuarenta y cinco a\u00f1os (superpuestos) de este periodo. Y ello a pesar de que el periodo en cuesti\u00f3n abarc\u00f3 la peor crisis financiera desde la Gran Depresi\u00f3n y sus secuelas.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el llamado boom largo (1948 a 1973) registr\u00f3 la tasa de crecimiento m\u00e1s alta de cualquier per\u00edodo de veinticinco a\u00f1os en la historia del capitalismo posterior a 1870 (3,51%), lo que lo convierte en un punto de referencia particularmente inapropiado para la comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La ca\u00edda de la tasa de beneficios: \u00bfUn espejismo estad\u00edstico?<\/strong><\/p>\n<p>El segundo problema emp\u00edrico b\u00e1sico de la teor\u00eda de la ca\u00edda de la tasa de beneficios de Brenner tiene que ver con la propia ca\u00edda de la tasa de beneficios, cuya existencia resulta igualmente cuestionable.<\/p>\n<p>La tasa de beneficios es intr\u00ednsecamente dif\u00edcil de medir. El problema no es tanto la medici\u00f3n de los beneficios, aunque esto presenta una serie de desaf\u00edos de datos. M\u00e1s bien es el denominador, el capital social, el que plantea un grave problema. (Shaikh dedica una parte considerable de las casi 150 p\u00e1ginas de ap\u00e9ndices t\u00e9cnicos de <em>Capitalism: Competition, Conflict, and Crises<\/em> a los problemas de la medici\u00f3n del <em>stock<\/em> de capital).<\/p>\n<p>Se supone que el capital social representa la suma, en t\u00e9rminos monetarios, de todas las inversiones f\u00edsicas pasadas (edificios, equipos, programas inform\u00e1ticos, etc.) menos la suma de todas las depreciaciones pasadas de esas inversiones debidas al desgaste o a la obsolescencia. (Hay m\u00e1s complicaciones relacionadas con los precios actuales frente a los hist\u00f3ricos, pero las dejar\u00e9 a un lado).<\/p>\n<p>El flujo anual del gasto de inversi\u00f3n es relativamente f\u00e1cil de medir, pero no puede decirse lo mismo de la depreciaci\u00f3n. En Estados Unidos, la cruda realidad es que todas las mediciones oficiales del stock de capital se han basado, durante a\u00f1os, en un \u00fanico conjunto de estimaciones de las tasas de depreciaci\u00f3n de los activos elaboradas por dos acad\u00e9micos, Frank C. Wykoff y Charles R. Hulten, hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Este es un problema grave, porque incluso peque\u00f1os cambios en la vida \u00fatil de los activos pueden tener un gran impacto en el stock de capital medido: cuanto m\u00e1s larga sea la vida del activo de capital medio, m\u00e1s a\u00f1os de inversi\u00f3n acumulada se incorporan al stock de capital en un momento dado y, por tanto, menor es la tasa de beneficio medida.<\/p>\n<p>Sin embargo, nuevas investigaciones publicadas por separado por la Oficina de Estad\u00edsticas Laborales (BLS) y la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE) han confirmado antiguas sospechas sobre la exactitud, incluso aproximada, de las estimaciones oficiales del stock de capital.<\/p>\n<p>Un <a href=\"https:\/\/one.oecd.org\/document\/SDD\/DOC(2023)1\/en\/pdf\">documento de la OCDE<\/a> sobre la medici\u00f3n de la depreciaci\u00f3n publicado el pasado enero se\u00f1ala que \u00ablos organismos estad\u00edsticos de los distintos pa\u00edses tienden a utilizar supuestos muy diferentes en relaci\u00f3n con la depreciaci\u00f3n y la jubilaci\u00f3n de activos\u00bb, y que las estimaciones de \u00ablos patrones de depreciaci\u00f3n y jubilaci\u00f3n tienden a basarse en pruebas emp\u00edricas escasas o en investigaciones antiguas\u00bb.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compara sistem\u00e1ticamente los m\u00e9todos utilizados para estimar las existencias de capital en Estados Unidos, Canad\u00e1, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, y concluye que en los cinco pa\u00edses no estadounidenses las estimaciones de depreciaci\u00f3n son \u00abm\u00e1s altas, o mucho m\u00e1s altas, que las utilizadas en Estados Unidos\u00bb. La adopci\u00f3n de los m\u00e9todos estad\u00edsticos de otros pa\u00edses \u00abreducir\u00eda la tasa de inversi\u00f3n neta y el <em>stock<\/em> de capital neto del sector privado estadounidense hasta en un tercio\u00bb, lo que, por supuesto, tendr\u00eda un gran efecto al alza sobre las tasas de beneficio medidas.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado el a\u00f1o pasado en la revista <em>Monthly Labor Review<\/em> de la BLS, un equipo de economistas investigadores de la BLS y la Oficina de An\u00e1lisis Econ\u00f3mico <strong>\u2013<\/strong>las dos agencias que elaboran conjuntamente las estad\u00edsticas oficiales sobre el <em>stock<\/em> de capital en EE.UU<strong>\u2013<\/strong> demostraron hasta qu\u00e9 punto este efecto ser\u00eda importante.<\/p>\n<p>Los autores buscaron en Canad\u00e1 informaci\u00f3n sobre la medici\u00f3n de la depreciaci\u00f3n. Las medidas canadienses del stock de capital se consideran especialmente fiables gracias a una encuesta obligatoria a las empresas realizada anualmente desde mediados de los a\u00f1os ochenta por Statistics Canada, que recoge informaci\u00f3n sobre los \u00edndices de desgaste, obsolescencia, pautas de retirada de activos, valores de reventa, etc\u00e9tera. Obviamente, se trata de un m\u00e9todo superior al uso de un pu\u00f1ado de estudios de hace cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los investigadores quer\u00edan ver qu\u00e9 ocurrir\u00eda con el <em>stock<\/em> de capital medido en EE.UU. si las cifras canadienses de vida \u00fatil de los activos se aplicaran a los datos estadounidenses, por lo que construyeron dos estimaciones alternativas de series temporales de las tasas de depreciaci\u00f3n de EE.UU. bas\u00e1ndose en las cifras canadienses.<\/p>\n<p>La diferencia en la tasa de beneficios es enorme. Mientras que la tasa de beneficios netos del sector empresarial impl\u00edcita en las estimaciones publicadas sobre el stock de capital en EE.UU. se estanca entre el 18 y el 20 por ciento durante todo el periodo desde 1985, las estimaciones alternativas que utilizan los patrones de depreciaci\u00f3n canadienses muestran que las tasas de beneficios en EE.UU. se <em>duplican<\/em>, o casi: pasan del 16 por ciento a finales de los 80 al 28 o 32 por ciento en los a\u00f1os anteriores a la pandemia.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-09-12-at-7.23.17-AM-759x675-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-14527\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-09-12-at-7.23.17-AM-759x675-1.png\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-09-12-at-7.23.17-AM-759x675-1.png 759w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-09-12-at-7.23.17-AM-759x675-1-300x267.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La falta de fiabilidad de las tasas de depreciaci\u00f3n medidas plantea un problema importante para las teor\u00edas de los resultados econ\u00f3micos basadas en la premisa de la ca\u00edda de las tasas de beneficios porque, como resulta, el descenso de las tasas de beneficios medidas desde la d\u00e9cada de 1960 es <em>totalmente atribuible<\/em> a los cambios en la depreciaci\u00f3n medida.<\/p>\n<p>Una forma sencilla de demostrarlo es observar los datos presentados en el World Profitability Dashboard, una <a href=\"https:\/\/dbasu.shinyapps.io\/World-Profitability\/\">herramienta interactiva<\/a> en l\u00ednea mantenida por un equipo de economistas marxianos dirigidos por <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/author\/deepankar-basu\">Deepankar Basu<\/a>, de la Universidad de Massachusetts, basada en su conjunto de datos de tasas de beneficios en docenas de pa\u00edses. El gr\u00e1fico principal de la p\u00e1gina de inicio del dashboard muestra la aparentemente decreciente tasa de beneficio \u00abmundial\u00bb, es decir, la tasa de beneficio media de los veinticinco pa\u00edses para los que el conjunto de datos contiene datos continuos desde 1960.<\/p>\n<p>Este es el aspecto del gr\u00e1fico del sitio web:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldprofitrate-900x544-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-14528\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldprofitrate-900x544-1.png\" alt=\"\" width=\"549\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldprofitrate-900x544-1.png 900w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldprofitrate-900x544-1-300x181.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/worldprofitrate-900x544-1-768x464.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 549px) 100vw, 549px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Para mostrar el impacto de las tendencias (medidas) de depreciaci\u00f3n en esta aparente trayectoria descendente, he separado la tasa de beneficios en dos componentes: lo que podr\u00edamos llamar la tasa de beneficios \u00abno depreciados\u00bb, que es simplemente la relaci\u00f3n entre el beneficio bruto anual y la inversi\u00f3n bruta anual; y un \u00abfactor de depreciaci\u00f3n\u00ab, la relaci\u00f3n entre la inversi\u00f3n bruta anual y el stock de capital medido. La tasa de beneficio es, por definici\u00f3n, el producto de estas dos cifras.<\/p>\n<p>Entre 1960-73 y 1973-2019, la \u00abtasa de beneficio mundial\u00bb mostrada por el Cuadro de mando de la rentabilidad mundial se redujo en una cuarta parte (de una media del 9,9% a una media del 7,2%), pero esto se produjo a pesar de un <em>aumento<\/em> de casi una quinta parte en la tasa de beneficio \u00abno depreciado\u00bb (es decir, la relaci\u00f3n beneficio-inversi\u00f3n, que aument\u00f3 de 0,99 a 1,16). La raz\u00f3n de este descenso fue una disminuci\u00f3n de casi el 40% en el factor de depreciaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/canadianversion-867x675-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-14529\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/canadianversion-867x675-1.png\" alt=\"\" width=\"544\" height=\"424\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/canadianversion-867x675-1.png 867w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/canadianversion-867x675-1-300x234.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/canadianversion-867x675-1-768x598.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px\" \/><\/a><\/p>\n<p>No se trata de un arcano tecnicismo. Se supone que la ca\u00edda de las tasas de beneficio indica que la inversi\u00f3n es cada vez menos remunerativa, que se generan cada vez menos beneficios por cada d\u00f3lar invertido. Pero los datos muestran claramente que esto no es as\u00ed: la relaci\u00f3n entre el beneficio actual y la inversi\u00f3n actual ha aumentado, no disminuido.<\/p>\n<p>(El conjunto de datos de Basu incluye los sectores gubernamental y residencial en sus datos de inversi\u00f3n, pero el gr\u00e1fico siguiente, basado en datos de Eurostat, demuestra que el patr\u00f3n b\u00e1sico se mantiene cuando se excluyen esos sectores, al menos para los cuatro principales pa\u00edses para los que existen esos datos desde 1960).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/profitinvestment-832x675-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-14530\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/profitinvestment-832x675-1.png\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"446\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/profitinvestment-832x675-1.png 832w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/profitinvestment-832x675-1-300x243.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/profitinvestment-832x675-1-768x623.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Fallos de coordinaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u00abDeber\u00eda ser evidente\u00bb, dice Brenner, \u00abpor qu\u00e9, para los revolucionarios, es tan importante su argumento de que los periodos prolongados de crisis est\u00e1n integrados en el capitalismo\u00bb. Su argumento puede resumirse en tres pasos: (1) las crisis est\u00e1n causadas por la naturaleza an\u00e1rquica y no planificada del capitalismo; (2) por lo tanto, \u00ablos gobiernos no pueden evitar las crisis\u00bb; (3) la incapacidad de los gobiernos para evitar las crisis da una raz\u00f3n de ser a la pol\u00edtica revolucionaria.<\/p>\n<p>Pero las crisis capitalistas no pueden deberse a la mera ausencia de planificaci\u00f3n. Las sociedades precapitalistas tambi\u00e9n carec\u00edan de planificaci\u00f3n, y sin embargo (como observ\u00f3 Engels en <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1877\/anti-duhring\/index.htm\"><em>Anti-D\u00fchring<\/em><\/a>) no ten\u00edan crisis. Una crisis es un fallo de coordinaci\u00f3n entre las innumerables unidades individuales de una econom\u00eda: hogares, empresas, se\u00f1or\u00edos, etc. Las econom\u00edas precapitalistas no sufr\u00edan crisis porque ten\u00edan una divisi\u00f3n del trabajo demasiado limitada para requerir mucha coordinaci\u00f3n en primer lugar.<\/p>\n<p>De esto se deduce que cualquier an\u00e1lisis adecuado de la crisis capitalista moderna debe partir, no de la ausencia de planificaci\u00f3n, sino de la existencia de una divisi\u00f3n del trabajo enormemente extendida. Con una divisi\u00f3n del trabajo muy extendida, las actividades de millones o miles de millones de personas deben coordinarse minuciosamente y cualquier cosa que perturbe esta intrincada coordinaci\u00f3n desbarata el engranaje de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es la divisi\u00f3n ampliada del trabajo la que explica la susceptibilidad de todas las econom\u00edas modernas <strong>\u2013<\/strong>capitalistas y de planificaci\u00f3n centralizada por igual<strong>\u2013<\/strong> a los fallos de coordinaci\u00f3n y, por tanto, a las crisis de distintos tipos. En el capitalismo, esos fallos adoptan la forma de d\u00e9ficits de demanda efectiva, que causan desempleo. En el socialismo de planificaci\u00f3n centralizada, adoptan la forma de desproporciones tipo Hilferding entre las distintas ramas de la industria, que provocan una escasez end\u00e9mica. (La escasez, a su vez, provocaba un desempleo encubierto en forma de paros en los talleres: \u00abholgura improductiva\u00bb en la terminolog\u00eda de J\u00e1nos Kornai).<\/p>\n<p>Brenner tiene raz\u00f3n al ver una conexi\u00f3n entre la recurrencia de \u00abperiodos prolongados de crisis\u00bb y la perspectiva de una transformaci\u00f3n sist\u00e9mica del modo de producci\u00f3n. Pero se equivoca al ver esto como parte de los argumentos a favor del socialismo. Hist\u00f3ricamente, la conexi\u00f3n s\u00f3lo se ha producido en la direcci\u00f3n \u00abequivocada\u00bb: los periodos prolongados de crisis econ\u00f3mica han conducido a transiciones del socialismo al capitalismo, pero nunca, hasta ahora, del capitalismo al socialismo.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1890, el inicio \u00abrepentino y dram\u00e1tico\u00bb de un periodo de \u00abprosperidad basado en el auge de los negocios\u00bb <strong>\u2013<\/strong>como Eric Hobsbawm caracteriz\u00f3 la Belle \u00c9poque anterior a la Primera Guerra Mundial en <em>The<\/em> <em>Age<\/em> <em>of <\/em><em>Empire<strong>\u2013<\/strong><\/em> hizo \u00abevidente que quienes hab\u00edan hecho pron\u00f3sticos sombr\u00edos sobre el futuro del capitalismo, o incluso sobre su inminente colapso, se hab\u00edan equivocado\u00bb. La pol\u00e9mica revisionista <strong>\u2013<\/strong>la primera gran crisis intelectual del marxismo<strong>\u2013<\/strong> fue el resultado directo del inesperado retorno del sistema a la vitalidad.<\/p>\n<p>Y sin embargo, este mismo a\u00f1o, Benanav, en su defensa de la tesis de Brenner en la <em>New Left Review<\/em>, profetiz\u00f3 que \u00absean cuales sean los altibajos que experimente a lo largo del camino, el capitalismo parece estar agot\u00e1ndose\u00bb. En efecto, la esperanza es eterna: la tasa de crecimiento mundial en los a\u00f1os de \u00abauge\u00ab de la Belle \u00c9poque fue del 1,4% de media. En la llamada larga recesi\u00f3n que comenz\u00f3 en 1973, esa cifra fue del 2,5%.<\/p>\n<p><em>Seth Ackerman es redactor en Jacobin.<\/em><\/p>\n<p>Fuente: <em>Jacobin<\/em>, 12-9-2023 (<a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/09\/robert-brenner-marxist-economics-falling-rate-of-profit-stagnation-overcapacity-industrial-policy\">https:\/\/jacobin.com\/2023\/09\/robert-brenner-marxist-economics-falling-rate-of-profit-stagnation-overcapacity-industrial-policy<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La teor\u00eda de Robert Brenner sobre la econom\u00eda mundial posterior a 1973 \u2013que describe una larga era de \u00abestancamiento\u00bb causada<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14531,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[2054],"class_list":["post-14525","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","tag-debate-riley-brenner"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14525","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14525"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14525\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14525"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14525"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14525"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}