{"id":1455,"date":"2010-12-02T00:00:00","date_gmt":"2010-12-01T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1455"},"modified":"2020-02-21T17:04:10","modified_gmt":"2020-02-21T16:04:10","slug":"senalando-fines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1455","title":{"rendered":"Se\u00f1alando fines"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-right: 0.05cm; margin-bottom: 0cm; text-align: left;\" align=\"CENTER\"><b>Cornelius Castoriadis y Manuel Sacrist\u00e1n<\/b><\/p>\n<p style=\"margin-left: 2.57cm; margin-right: 2.99cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"CENTER\">\n<p style=\"margin-left: 6cm; margin-right: 6cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"CENTER\">\n<p style=\"margin-left: 6cm; margin-right: 6cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"CENTER\">Riff-Raff, n \u00ba 42<\/p>\n<p>A Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><i>Un pensador que no es m\u00e1s que fil\u00f3sofo no puede ser un gran fil\u00f3sofo.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Moritz Schlick.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">No es improbable que vecindar de manera tan pr\u00f3xima los dos nombres que figuran en el t\u00edtulo del presente texto mueva a cautela. Bien pudiera conjeturarse, en efecto, que cuanto se acoge bajo el mismo responde a una extravagancia destinada a incrementar la inenarrable confusi\u00f3n de una \u00e9poca harto pr\u00f3diga en alumbrarlas. Perm\u00edtaseme, pues, esbozar unas l\u00edneas preliminares encaminadas a cuestionar el aparente fundamento de tal cautela, as\u00ed como a ahuyentar eventuales equ\u00edvocos y malentendidos derivados de presupuestos alejados por completo de mi prop\u00f3sito.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ciertamente, puede parecer injustificada la pretensi\u00f3n de se\u00f1alar, ni que sea de la forma tentativa a que necesariamente obliga un recorrido textual muy limitado, ciertas afinidades de intenci\u00f3n intelectual y pol\u00edtica advertibles en la obra de dos fil\u00f3sofos pertenecientes, a\u00f1o m\u00e1s, a\u00f1o menos, a la misma generaci\u00f3n, pero, no obstante, de trayectoria biogr\u00e1fica, pol\u00edtica y cultural notoriamente dispar. Tan dispar, cabr\u00eda a\u00f1adir, que ni siquiera procede plantearse cu\u00e1n est\u00e9ril habr\u00eda de ser que alg\u00fan \u00e9mulo de Plutarco, aun dispuesto a forzar las analog\u00edas de manera similar a como \u00e9ste lo hiciera en sus c\u00e9lebres <i>Vidas<\/i>, incurriera en la tentaci\u00f3n de establecerlas entre Cornelius Castoriadis (1922-1997) y Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pese a ello, en el presente escrito se parte de la premisa de que m\u00e1s all\u00e1 de insostenibles \u201cparalelismos\u201d y de distancias de problem\u00e1tico tr\u00e1nsito, desechar por impertinente -en la m\u00e1s vasta extensi\u00f3n de la palabra- la \u00f3ptica plutarquiana no anula en modo alguno la existencia de ciertas coincidencias y\/o similitudes significativas entre ambos fil\u00f3sofos. Vale decir que las pocas que van a sugerirse a continuaci\u00f3n resultar\u00e1n tanto m\u00e1s aprehensibles cuanto menos se desdibuje el suelo ofrecido por la evidencia previa en que se asientan. La siguiente: tanto Castoriadis como Sacrist\u00e1n elaboraron sus respectivas reflexiones cr\u00edticas animados por la expl\u00edcita voluntad de <i>repensar desde una perspectiva revolucionaria y antidogm\u00e1tica<\/i> no pocos de los elementos constitutivos de la teor\u00eda y de la praxis generadas por la tradici\u00f3n emancipatoria. En lo tocante a este punto, se mostraron siempre fieles al principio de Marx seg\u00fan el cual los cambios hist\u00f3ricos no pueden ser comprendidos <i>realmente <\/i>sin renovar las categor\u00edas devenidas poco aptas para ahondar en su naturaleza y alcance. In\u00fatil precisar que una tentativa como la propuesta aqu\u00ed carecer\u00eda de sentido de no ir asimismo acompa\u00f1ada por el convencimiento de que las expectativas de transformaci\u00f3n presentes a lo largo y ancho del trabajo de ambos pensadores, al margen del calado y amplitud alcanzados en cada caso1, lejos de ser anacr\u00f3nicas, prosiguen interpelando con apremio a cuantos se identifican con la tradici\u00f3n mencionada.2<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sin m\u00e1s dilaciones justificatorias, y tras fijar en t\u00e9rminos aproximativos el marco dentro del cual tratar\u00e9 de situar mis argumentos, paso directamente a exponer el primero de ellos. Se trata de la visi\u00f3n coincidente con la que Sacrist\u00e1n y Castoriadis conceb\u00edan el propio quehacer reflexivo, extremo que los pasos reproducidos a continuaci\u00f3n pondr\u00e1n suficientemente de manifiesto. \u201c(\u2026) por muy dentro que se encuentre de una tradici\u00f3n\u201d, afirma Sacrist\u00e1n, \u201cel fil\u00f3sofo digno de ese nombre escribe precisamente para alterarla en mayor o menor medida, para a\u00f1adirle tem\u00e1tica, o para rectificar puntos del m\u00e9todo de ella, o para someter a examen cr\u00edtico su modo de validez, su capacidad de evolucionar, etc. De no ser as\u00ed, no habr\u00eda nunca producci\u00f3n filos\u00f3fica que no fuera meramente hist\u00f3rico-did\u00e1ctica.\u201d3 Castoriadis, a su vez, se\u00f1ala que \u201cla sola manera justa \u2013ni arrogante, ni humilde, la humildad no tiene lugar en la democracia de los esp\u00edritus al igual que no la tiene en la democracia pol\u00edtica- de relacionarse con los fil\u00f3sofos (del pasado, J.T.) consiste en tratarlos (\u2026) como contempor\u00e1neos y como iguales de derecho, dado que en filosof\u00eda no existe ninguna otra actitud posible.\u201d 4 A prop\u00f3sito de la misma cuesti\u00f3n, Castoriadis asevera en otro lugar: \u201cUn gran autor, por definici\u00f3n, piensa m\u00e1s all\u00e1 de sus propios medios. Es grande en tanto que piensa otra cosa de aquello que ya ha sido pensado y que no cesa de incidir sobre cuanto piensa.\u201d5<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La auto-consciencia relativa a la necesidad de \u201cir m\u00e1s all\u00e1 de lo ya pensado\u201d, contemplada como valor inherente al esfuerzo de elucidaci\u00f3n te\u00f3rica, sit\u00faa a los dos fil\u00f3sofos, pese al distanciamiento de sus respectivas conclusiones y a la salida final que dar\u00e1n a \u00e9stas, en la estela de la tradici\u00f3n m\u00e1s fecunda del pensamiento emancipatorio, esto es, en aquella que a lo largo del fluir social-hist\u00f3rico viene orient\u00e1ndose hacia el horizonte urdido \u2013proceso sin fin- a trav\u00e9s de la voluntad (cuya ra\u00edz es el deseo) de ensanchar los l\u00edmites tanto te\u00f3ricos como pr\u00e1cticos del campo de lo posible. Auto-consciencia por lo dem\u00e1s inseparable de la siguiente convicci\u00f3n de Castoriadis \u2013no es dif\u00edcil suponer que compartida igualmente por Sacrist\u00e1n-: \u201cUna cosa es cierta: no es corriendo detr\u00e1s de <i>lo que se lleva<\/i> y de <i>lo que se dice<\/i>; no es emasculando lo que pensamos y deseamos con lo que aumentaremos las posibilidades de libertad. No es lo que es, sino lo que podr\u00eda y deber\u00eda ser aquello que tiene necesidad de nosotros\u201d6. Cabe inferir que es de esta posici\u00f3n de donde surge en buena medida el escepticismo de ambos respecto a las modas intelectuales, as\u00ed como el cuestionamiento cr\u00edtico al que sometieron aportaciones filos\u00f3ficas consideradas intangibles.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Muy posiblemente, el an\u00e1lisis de los complejos factores concomitantes que han determinado el maltrecho estado en que hoy se encuentra el socialismo no entregado7 habr\u00eda de remitir tambi\u00e9n, y no precisamente de forma accesoria, a la creciente mutaci\u00f3n \u2013causa y efecto a un tiempo- experimentada por las condiciones de posibilidad misma del trabajo intelectual de base emancipatoria. Esa mutaci\u00f3n ha afectado de manera muy directa cuestiones ineliminables tales como la de la pasi\u00f3n por la <i>verdad<\/i> \u2013en el sentido filos\u00f3ficamente y pol\u00edticamente m\u00e1s fuerte del t\u00e9rmino, es decir, menos postmoderno del mismo -.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Al esfuerzo tendido hacia <i>pensar la verdad<\/i> atribuyen tanto Castoriadis como Sacrist\u00e1n un papel axilar dentro del proyecto de emancipaci\u00f3n. Dig\u00e1moslo con las palabras del primero: \u201cPensar exige verdaderamente querer pensar verdaderamente, y querer pensar la verdad significa apartar todas aquellas representaciones que precisamente se revelan insatisfactorias para el ejercicio de esa actividad\u201d8. Para los dos fil\u00f3sofos, la verdad como cuesti\u00f3n mayor de la filosof\u00eda y de la pol\u00edtica, exige trato de m\u00e1xima seriedad y, por consiguiente, en modo alguno puede ser objeto de negociaci\u00f3n. Sacrist\u00e1n expres\u00f3 con suma nitidez su postura al respecto: \u201cA m\u00ed el criterio de verdad de la tradici\u00f3n del sentido com\u00fan y de la filosof\u00eda me importa. Yo no estoy dispuesto a sustituir las palabras <i>verdadero<\/i> y <i>falso<\/i> por las palabras v\u00e1lido\/no v\u00e1lido, coherente\/incoherente, consistente\/inconsistente. No, para m\u00ed las palabras buenas son verdadero y falso (\u2026). Los de v\u00e1lido\/no v\u00e1lido son los intelectuales en este sentido, los t\u00edos que no van en serio.\u201d 9A la vista de estas palabras, bien pudiera decirse con Miguel Manzanera que \u201cel sentido m\u00e1s profundo de la labor intelectual de Sacrist\u00e1n es la relaci\u00f3n entre verdad y libertad.\u201d10<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i>Pensar la verdad<\/i> es para nuestros autores tarea extensible por igual al terreno imaginativo de donde pueden \u2013deben- surgir las respuestas apropiadas para hacer frente al desmoronamiento de determinados esquemas \u2013de determinadas <i>representaciones que<\/i> <i>precisamente se revelan insatisfactorias<\/i>&#8211; todav\u00eda prevalentes hoy en buena parte del universo habitado por las organizaciones de izquierda. Se trata de una cuesti\u00f3n con m\u00faltiples aristas. Subrayo una de ellas, estrechamente ligada a la problem\u00e1tica de la subjetividad , y a cuyo prop\u00f3sito aparecen algo m\u00e1s que atisbos de concordancia entre ambos. Uno y otro, en efecto, acometieron la tarea de definir en t\u00e9rminos desacralizadores la deseable relaci\u00f3n que debieran mantener con las ideas \u2013con la teor\u00eda- cuantos aspiran a la creaci\u00f3n de realidad pol\u00edtica y social alternativa. Tal definici\u00f3n pasa por el desvelamiento de algunas de las arborescencias generadas por el estatuto privilegiado de que ha venido gozando de antiguo el teoricismo de pretensi\u00f3n cientifista, cuyos sucesivos avatares culminaron en las distorsiones sin fin ligadas al estructuralismo (recuperar\u00e9 de inmediato ese extremo). Por otra parte, son conocidas \u2013por lo menos desde Plat\u00f3n- las implicaciones pol\u00edticas subyacentes a la atribuci\u00f3n, de naturaleza esencialmente heter\u00f3noma, de poderes demi\u00fargicos a la Gran Teor\u00eda: recu\u00e9rdense tan s\u00f3lo las ata\u00f1entes a la significaci\u00f3n de las vanguardias pol\u00edticas y al papel desempe\u00f1ado hist\u00f3ricamente por \u00e9stas en los procesos de transformaci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cierto que las conclusiones de ruptura a las que Castoriadis llegar\u00e1 en este \u00faltimo terreno, como por lo dem\u00e1s en tantos otros, ser\u00e1n ajenas por completo al sentir de Sacrist\u00e1n (volver\u00e9 sobre ello m\u00e1s adelante). Sin embargo, apenas caben dudas acerca de la proximidad valorativa de ambos respecto a los dislates originados por la hipertrofia teor\u00e9tica, siempre dispuesta a reclamar para s\u00ed misma legitimidades derivadas de una supuesta objetividad cient\u00edfica. Ve\u00e1moslo con un poco m\u00e1s de detalle, tomando pie en un segmento concreto de la historia de las ideas relativamente reciente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las debilidades de orden epist\u00e9mico constatables en el grueso de las aportaciones estructuralistas presentadas al socaire de una ontolog\u00eda de lo instituido11, as\u00ed como, muy en particular, su alegre e indiscriminada traslaci\u00f3n al \u00e1mbito de las ciencias sociales, fueron objeto de severa cr\u00edtica por parte de los dos fil\u00f3sofos, severidad en buena medida extensible, seg\u00fan ellos, a otros \u201cproductos de la ideolog\u00eda francesa\u201d12. Con independencia de los componentes cr\u00edticos de \u00edndole anal\u00edtica y metodol\u00f3gica susceptibles, a su juicio, de poder fundamentar tan negativa valoraci\u00f3n, un componente de car\u00e1cter pol\u00edtico aflora de manera no menos destacable en ella. Porque espec\u00edficamente <i>pol\u00edtica<\/i> es la correlaci\u00f3n existente entre, por un lado, la pretensi\u00f3n de anegar la subjetividad bajo el peso de \u201cestructuras\u201d dif\u00edcilmente modificables &#8211; y teorizadas por via de un objetivismo irrefutable en tanto que postulado bajo ropajes \u201ccient\u00edficos\u201d- y, por otro, la resignada y multiforme desmovilizaci\u00f3n pol\u00edtica y social a la que conduce de manera efectiva tal pretensi\u00f3n.13<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed por ejemplo, entre los varios elegibles, en una entrevista concedida dos a\u00f1os antes de su fallecimiento a la revista universitaria mexicana <i>Dial\u00e9ctica<\/i>, Sacrist\u00e1n no duda en reafirmar su \u201cconvicci\u00f3n de que la revisi\u00f3n autocr\u00edtica del pensamiento socialista debe tender hoy a reforzar la importancia del factor subjetivo revolucionario, en vez del objetivismo (\u2026) proclamado en los a\u00f1os sesenta por los fil\u00f3sofos m\u00e1s antihegelianos, como Della Volpe o Althusser\u201d14. No se trata de una muestra aislada; en distintos lugares y ocasiones subrayar\u00e1 Sacrist\u00e1n el da\u00f1o infligido a la perspectiva emancipatoria por la desatenci\u00f3n al \u201celemento subjetivo\u201d15 . En cuanto a Castoriadis, buena parte del sentido y alcance ontol\u00f3gico de sus planteamientos filos\u00f3fico-pol\u00edticos (la imaginaci\u00f3n radical como fuente primaria de creatividad social), resultan incomprensibles si se amputa de ellos la reivindicaci\u00f3n de una subjetividad reflexiva desde la cual un \u201csujeto colectivo an\u00f3nimo\u201d procede a instituir nuevas \u2013in\u00e9ditas- formas de existencia (<i>eid\u00e9<\/i>). No ha de sorprender por tanto que, al igual que Sacrist\u00e1n, el fil\u00f3sofo greco-franc\u00e9s tuviera en muy baja estima desarrollos epistemol\u00f3gicos entre cuyos lineamientos basilares se encuentra la negaci\u00f3n del sujeto y de la historia, as\u00ed como que, de manera consecuente, viera en el althusserismo uno de los exponentes m\u00e1s representativos del paroxismo objetivista <i>\u00e0 la mode.<\/i>16<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pasemos ahora a otro haz de confluencias. Desde hace ya alg\u00fan tiempo, Santiago Alba Rico viene insistiendo en la importancia que posee para el proyecto de emancipaci\u00f3n recuperar la perspectiva antropol\u00f3gica con el fin de \u201cpensar\u201d las condiciones requeridas para la configuraci\u00f3n de nuevos sujetos colectivos imbuidos de la voluntad y la creencia necesarias (e inseparables en el dominio politico) para emprender la construcci\u00f3n de realidad alternativa.17 Simult\u00e1neamente a la acelerada evanescencia de valores y significaciones sociales instituidos en el curso del desarrollo hist\u00f3rico del capitalismo, y sin los cuales resultar\u00eda incomprensible el surgimiento y expansi\u00f3n de culturas org\u00e1nicas ligadas a la propia clase (obrero industrial, empresario schumpeteriano), aparece un tipo de ser humano in\u00e9dito en t\u00e9rminos antropol\u00f3gicos: un individuo desenraizado socialmente y volcado en exclusiva hacia la consecuci\u00f3n de fines dimanantes de la aberrante hegemon\u00eda (ps\u00edquica y material) del imaginario econ\u00f3mico como \u00fanico valor normativo de la vida individual y social.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pues bien, precisamente en torno a esta cuesti\u00f3n podemos hallar en Castoriadis y en Sacrist\u00e1n amplios desarrollos. Una y otra vez enfatizaron en textos, conferencias y seminarios19 la urgencia de sopesar adecuadamente, esto es, con plena consciencia, la importancia que poseen las mencionadas condiciones en la posibilidad misma de transformaci\u00f3n social. Esta no ser\u00e1 viable si la masa de la poblaci\u00f3n \u2013sin excluir de la misma a sectores de la izquierda institucional cubiertos al respecto por una delgada hoja de parra- contin\u00faa anclada en el <i>credo quia absurdum<\/i> del progreso, en s\u00ed mismo indisociable de la locura entra\u00f1ada en el nervio esencial del capitalismo, nervio proclamado ya, expl\u00edcitamente, en el programa del racionalismo cartesiano: alcanzar el saber y la verdad para \u201cser due\u00f1os y se\u00f1ores de la naturaleza\u201d. Modificar tan masiva actitud equivale, seg\u00fan Castoriadis, a enfrentarse al reto de realizar una revoluci\u00f3n \u201cinfinitamente m\u00e1s profunda y m\u00e1s dif\u00edcil que la toma del Palacio de Invierno (\u2026).\u201d20 La catastr\u00f3fica realidad a la cual ha conducido la <i>hybris<\/i> subyacente al desarrollo de las \u201cfuerzas productivo\/destructivas\u201d, como las denomina Sacrist\u00e1n, hace m\u00e1s urgente, si cabe, la formulaci\u00f3n de interrogantes de orden antropol\u00f3gico, escasamente frecuentados por la tradici\u00f3n emancipatoria (exceptuando los vislumbres aportados por su variante anarquista).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">De entre los m\u00faltiples pasos donde es posible dar con una com\u00fan atenci\u00f3n hacia la tem\u00e1tica espec\u00edficamente antropol\u00f3gica, elijo los dos siguientes: \u201cUn sujeto que no sea ni opresor de la mujer, ni violento culturalmente, ni destructor de la naturaleza, no nos enga\u00f1emos, es un individuo que tiene que haber sufrido un cambio importante. Si les parece, para llamarles la atenci\u00f3n, aunque sea un poco provocador, tiene que ser un individuo que haya experimentado lo que en las tradiciones religiosas se llamaba <i>una conversi\u00f3n<\/i>\u201d, afirma Sacrist\u00e1n en el curso de una conferencia impartida en 1983. Prosigue diciendo: \u201cEs un terreno en el que no hay m\u00e1s remedio que expresarse en t\u00e9rminos que les pueden parecer un poco ut\u00f3picos, pero que hay que tener la decisi\u00f3n de no ponerse colorado por ello: mientras la gente siga pensando que tener un autom\u00f3vil es fundamental, esa gente es incapaz de construir una sociedad comunista, una sociedad no opresora, una sociedad pac\u00edfica y una sociedad no destructora de la naturaleza.\u201d Concluye Sacrist\u00e1n se\u00f1alando que podemos imaginar la cat\u00e1strofe que representar\u00eda un mundo habitado por 4.000 millones de seres humanos con su coche. \u201cEsto es insostenible. La Tierra s\u00f3lo puede soportar eso si muchos no tienen coche.\u201d21<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Nada sustancialmente distinto encontramos en el siguiente enfoque de Castoriadis: \u201cUna sociedad aut\u00f3noma ne puede ser instaurada m\u00e1s que por la actividad aut\u00f3noma de la colectividad. Semejante actividad presupone que los hombres valoren fuertemente <i>otra cosa<\/i> que la posibilidad de adquirir un televisor (\u2026) nuevo. M\u00e1s profundamente, presupone que la pasi\u00f3n por la democracia, y por la libertad, por los asuntos comunes, tome el lugar de la distracci\u00f3n, del cinismo, del conformismo, de la carrera consumista (\u2026): el precio a pagar por la libertad es la destrucci\u00f3n de lo econ\u00f3mico como valor central y, de hecho, \u00fanico (\u2026). \u00bfEs un precio demasiado elevado? Para m\u00ed, ciertamente, no: prefiero infinitamente m\u00e1s tener un nuevo amigo que un nuevo coche (\u2026). Pero hay algo m\u00e1s importante. Si las cosas contin\u00faan siguiendo el curso presente, ese precio deber\u00e1 ser pagado <i>de todos modos<\/i>. \u00bfQui\u00e9n puede creer que la destrucci\u00f3n de la Tierra podr\u00e1 continuar todav\u00eda un siglo m\u00e1s al ritmo actual?\u201d22<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La aguda percepci\u00f3n de la cat\u00e1strofe civilizatoria ser\u00e1, justamente, uno de los ejes fundamentales de la revisi\u00f3n heterodoxa del marxismo emprendida por Sacrist\u00e1n a partir de la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta. El teleologismo axiado en torno a la idea de progreso, tan caro a la econom\u00eda pol\u00edtica liberal y compartido en apreciable medida por Marx, ser\u00e1 objeto por parte del fil\u00f3sofo de un cuestionamiento entre cuyos n\u00facleos m\u00e1s significativos se encuentra la necesidad de <i>autolimitaci\u00f3n<\/i> (concepto tambi\u00e9n capital en la obra del Castoriadis postmarxista). Ha podido se\u00f1alarse con alto grado de veracidad que la orientaci\u00f3n libertaria impregna en buena medida la revisi\u00f3n de Sacrist\u00e1n.23 No obstante ello, \u00e9sta se desplegar\u00e1 en todo momento dentro del cuadro heur\u00edstico, conceptual y metodol\u00f3gico de un marxismo entendido esencialmente como el \u201cintento de vertebrar racionalmente, con la mayor cantidad posible de conocimiento y an\u00e1lisis cient\u00edfico, un movimiento emancipatorio\u201d seg\u00fan se\u00f1ala el propio fil\u00f3sofo.24 Ser\u00e1, pues, en permamente di\u00e1logo con los autores cl\u00e1sicos del marxismo como abordar\u00e1 Sacrist\u00e1n los nuevos problemas (sociales, ecol\u00f3gicos, pol\u00edticos y culturales) generados por el capitalismo tard\u00edo, alcanzando con ello el excepcional lugar que ocupa dentro del pensamiento pol\u00edtico y filos\u00f3fico de dicho movimiento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201cPocas cosas han hecho tanto da\u00f1o a la consciencia socialista como la negativa a aplicar a la experiencia socialista misma las categor\u00edas cr\u00edtico-anal\u00edticas de Marx\u201d, afirmar\u00e1 Sacrist\u00e1n.25. A esta tarea se dedicar\u00e1 Castoriadis en las p\u00e1ginas de la revista <i>Socialisme ou barbarie<\/i>26 durante los a\u00f1os de su militancia en el seno del colectivo hom\u00f3nimo (1949-1967). En los numerosos textos publicados a lo largo de esta larga etapa se encuentra desplegado el an\u00e1lisis cr\u00edtico del sistema de dominaci\u00f3n burocr\u00e1tica establecido en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y reg\u00edmenes afines. Al mismo tiempo, su autor comenzar\u00e1 a elaborar tambi\u00e9n incipientes reflexiones cr\u00edticas en relaci\u00f3n a los distintos basamentos (econ\u00f3micos, sociales, filos\u00f3ficos) sobre los que se sustenta la obra de Marx, reflexiones que desembocar\u00e1n finalmente en un largo escrito publicado en la revista (1964-1965) donde quedan expuestas argumentadamente las razones de su ruptura con el legado marxista.27 Para el prop\u00f3sito del presente escrito no es imprescindible detenerse a examinar tales razones; creo que s\u00ed lo es, en cambio, desplazar la atenci\u00f3n hacia algunos de los factores que contribuyeron a la aparici\u00f3n de las distancias a que dio lugar el nuevo camino emprendido por Castoriadis. L\u00edneas arriba alud\u00ed de pasada al asunto: conviene ahora volver a \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Apenas cabe dudar del peso determinante de dicha ruptura en las relaciones que Castoriadis mantendr\u00e1 en lo sucesivo con el grueso de la izquierda marxista. Ser\u00e1 causa primera de los m\u00faltiples obst\u00e1culos \u2013y malentendidos- que ir\u00e1n erigi\u00e9ndose en el camino de un posible di\u00e1logo rec\u00edproco. El fil\u00f3sofo, rotos ya los nexos con la anterior etapa, proceder\u00e1 a tratar de articular individuo, sociedad e historia28 dentro de un marco interpretativo confrontado al individualismo metodol\u00f3gico dominante en el pensamiento occidental. Marco abierto asimismo a una reconsideraci\u00f3n del proyecto emancipatorio en la que los g\u00e9rmenes de otra \u201cruptura\u201d, la sobrevenida en Grecia Antigua con la instituci\u00f3n de la democracia directa, constituir\u00e1n uno de los pilares \u2013teor\u00eda y praxis- fundamentales. Sin embargo, al margen del calado filos\u00f3fico-pol\u00edtico efectivo que pudieran poseer las aportaciones del Castoriadis post-marxista orientadas a replantear bajo nueva luz una gran parte de las categor\u00edas generadas por el <i>pensamiento heredado<\/i>, el Rubic\u00f3n hab\u00eda sido ya cruzado: en ciertos medios le acompa\u00f1ar\u00e1n para siempre los recelos que suelen despertar quienes abandonan el hogar nutricio originario.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Complicaciones suplementarias vendr\u00e1n algo m\u00e1s tarde a ensanchar las distancias. En el contexto internacional de los a\u00f1os setenta y ochenta, marcado por el enfrentamiento entre bloques, la configuraci\u00f3n de los movimientos por la paz y, por lo que hace a Espa\u00f1a, las maniobras de la socialdemocracia rampante destinadas a facilitar la incorporaci\u00f3n del pa\u00eds en la OTAN, las vehementes posturas p\u00fablicas de Castoriadis en relaci\u00f3n al conflicto afgano, seguidas de las efectuadas a ra\u00edz del golpe de Estado de Jaruzelsky en Polonia (1981), coadyuvaron no poco a espesar los nubarrones en torno a su hacer y pensar, espesura incrementada todav\u00eda m\u00e1s por la aparici\u00f3n de un libro, <i>Devant la guerre<\/i> (1981), cuyo contenido fue interpretado \u2013de manera tan inevitable como err\u00f3nea- como arma arrojadiza contra uno solo de los bandos confrontados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">J.R. Capella, disc\u00edpulo, amigo y bi\u00f3grafo de Sacrist\u00e1n, sostiene que \u00e9ste apreciaba mucho al Castoriadis de <i>Socialisme ou Barbarie<\/i>; fue el propio Sacrist\u00e1n, precisa, quien le dio a conocer la existencia de la revista29. Independientemente del escepticismo mostrado a este respecto por otros disc\u00edpulos30, no cuesta suponer que el aprecio debi\u00f3 de experimentar un enfriamiento sustancial ante el inquietante sesgo que iba adquiriendo la nueva trayectoria del fil\u00f3sofo greco-franc\u00e9s. Paul Cardan, uno de los seud\u00f3nimos con los que Castoriadis firmaba sus colaboraciones en la revista debido al riesgo de expulsi\u00f3n del pa\u00eds al que le expon\u00eda su militancia clandestina en el marxismo revolucionario careciendo de la nacionalidad francesa, se hab\u00eda convertido definitivamente en Castoriadis31. El abandono del marxismo y las ulteriores manifestaciones p\u00fablicas contra el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico bastaban para situarle entre quienes hab\u00edan desertado de la buena causa. Prueba de ello nos la ofrece un episodio en el curso del cual Sacrist\u00e1n -incurriendo en una muestra de desconocimiento informativo muy poco frecuente en \u00e9l-, se dej\u00f3 llevar por el sentimiento de irritada decepci\u00f3n que le ven\u00edan suscitando los giros de chaqueta de algunos conocidos intelectuales marxistas, el efectuado por Lucio Colletti muy en particular.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201cEl caso m\u00e1s destacado de estos intelectuales europeos es Colletti, porque es un caso muy respetable\u201d, responde Sacrist\u00e1n a un oyente en el curso del coloquio que sigui\u00f3 a una de sus conferencias (1983, el a\u00f1o es significativo). \u201cOtro mucho menos respetable es Castoriadis. Castoriadis empez\u00f3 con una cr\u00edtica supuestamente de izquierdas (<i>sic<\/i>) a los movimientos obreros de inspiraci\u00f3n marxista, pero ha cerrado llamando a la guerra contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, por ejemplo, en revistas como <i>Vuelta<\/i> que dirige Octavio Paz\u201d32. Se trata de una mala interpretaci\u00f3n. En texto alguno de Castoriadis figura una llamada \u201ca la guerra contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u201d. En la intenci\u00f3n de Sacrist\u00e1n se establece un impl\u00edcito ligamen entre el abandono del marxismo y un escrito donde se pone de manifiesto que el dominio autocr\u00e1tico de la prolongada etapa estalinista hab\u00eda sido sustituido <i>de facto<\/i> por un r\u00e9gimen desprovisto por entero de contenidos ideol\u00f3gicos, y cuya c\u00fapula dirigente estaba formada por una <i>estratocracia<\/i> dispuesta a legitimarse en el poder por la v\u00eda de una creciente expansi\u00f3n militar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A la vista de todo ello, acaso convenga recordar que el recorrido intelectual y pol\u00edtico seguido por Castoriadis tras haber roto con el marxismo no debilitar\u00e1 en absoluto su compromiso con el proyecto emancipatorio. Vecindar su trayectoria con la de Colletti resultaba ya escasamente afortunado en el momento mismo en que Sacrist\u00e1n responde al oyente de la aludida conferencia; mucho m\u00e1s habr\u00eda de serlo tiempo despu\u00e9s, cuando las posturas claramente reaccionarias de Colletti acabar\u00e1n por concretarse en una opci\u00f3n pol\u00edtica de muy bajo nivel. Ni siquiera parangonar de forma menos sangrante las posiciones de Castoriadis con las asumidas por E.P. Thompson, con quien Sacrist\u00e1n se hallar\u00e1 en sinton\u00eda a lo largo de la campa\u00f1a a favor de la desnuclearizaci\u00f3n de Europa, y cuyo creciente alejamiento del Partido Comunista de Gran Breta\u00f1a (1956) y del marxismo le hab\u00eda llevado a ingresar en el <i>Labour Party<\/i> (1964)33 , hubiera resultado apropiado. Tan s\u00f3lo dos a\u00f1os antes de la conferencia impartida por Sacrist\u00e1n, Castoriadis reitera una de las claves mayores de su pensamiento filos\u00f3fico-pol\u00edtico: \u201cLa autonom\u00eda de los individuos\u201d, se\u00f1ala, \u201csu libertad (que implica, claro est\u00e1, la capacidad de cuestionarse ellos mismos) tiene sobre todo como contenido <i>la participaci\u00f3n igual de<\/i> <i>todos en el poder<\/i>, sin la cual no hay ciertamente libertad, as\u00ed como no hay libertad sin igualdad. (\u2026). Hay que afirmar vehementemente, contra los lugares comunes de cierta tradici\u00f3n liberal, que no hay antinomias, sino implicaci\u00f3n rec\u00edproca entre las exigencias de libertad y de igualdad\u201d34. En el a\u00f1o mismo de su fallecimiento insiste en el hecho de que \u201cel capitalismo es incompatible con la verdadera democracia\u201d35, precisando despu\u00e9s en una entrevista \u2013la \u00faltima-: \u201cSoy un revolucionario favorable a cambios radicales.\u201d36<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En este somero repaso de los malentendidos subyacentes a la sedimentaci\u00f3n de distancias, no podr\u00eda obviarse la evocaci\u00f3n de otro factor, de orden no obstante m\u00e1s nebuloso. La probable incidencia de la fenomenolog\u00eda sobre el pensamiento de Castoriadis \u2013muy en particular la derivada de los planteamientos de Merleau-Ponty ata\u00f1entes a conceptos como los de <i>instituci\u00f3n <\/i>e <i>imaginario<\/i>&#8211; viene siendo desde hace tiempo objeto de discusi\u00f3n, cuando no de expl\u00edcita reserva.37 Algunos disc\u00edpulos de Sacrist\u00e1n, por ejemplo, se han mostrado por lo com\u00fan mejor dispuestos hacia la tradici\u00f3n de la filosof\u00eda anal\u00edtica que hacia \u201cla inveterada flojera de los fil\u00f3sofos franceses (no s\u00f3lo marxistas, desde luego)\u201d, de la cual Castoriadis habr\u00eda participado de alg\u00fan modo, siquiera no fuese m\u00e1s que por la dimensi\u00f3n psicoanal\u00edtica aparejada a su recorrido postmarxista38. Acaso no fuera del todo desacertado pensar que semejante pronunciamiento discipular guarda alguna relaci\u00f3n con la influencia del alto magisterio impartido por Sacrist\u00e1n, conocedor excepcional de la mencionada tradici\u00f3n -introdujo en Espa\u00f1a su estudio, junto al de la l\u00f3gica y al de la filosof\u00eda de la ciencia-. Sin embargo, al considerar la validez y fecundidad de las propuestas reflexivas de un fil\u00f3sofo, el peso ejercido sobre \u00e9stas por el contexto intelectual de su tiempo podr\u00e1 tener innegable inter\u00e9s desde el punto de vista de la reconstrucci\u00f3n filol\u00f3gica de la trayectoria recorrida, pero resultar\u00e1 de relativa \u2013dudosa- ayuda si de lo que se trata es de valorar la veracidad y alcance de su contenido; a lo sumo, servir\u00e1 para subrayar trivialmente la originalidad de ambos. En cualquier caso, tales influencias no tienen por qu\u00e9 constituir <i>en s\u00ed mismas <\/i>una limitaci\u00f3n (pi\u00e9nsese, por ejemplo, en el papel desempe\u00f1ado por el idealismo historicista de Benedetto Croce en la formaci\u00f3n intelectual de Gramsci). La fenomenolog\u00eda (Husserl\/Merleau-Ponty), como por otra parte el existencialismo (Heidegger\/Sartre), o el hegelianismo (Koj\u00e8ve), fueron corrientes filos\u00f3ficas que impregnaron a gran escala el trabajo intelectual de la Francia de los a\u00f1os de la inmediata post-guerra as\u00ed como los de las dos d\u00e9cadas siguientes, de igual modo, pudiera decirse, a como el orteguismo, el personalismo o el propio existencialismo, sin excluir al mism\u00edsimo Heidegger, impregnaron los escarceos de no pocos j\u00f3venes en busca de asideros desde los que aliviar un tanto la miseria cultural dominante en la Espa\u00f1a de los a\u00f1os 40 y 50. Entre esos j\u00f3venes, por cierto, se hallaba Sacrist\u00e1n..39<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Tras haber se\u00f1alado encuentros y desencuentros, acaso sea llegado el instante de establecer alguna conclusi\u00f3n provisional. En mi opini\u00f3n, lo poco o mucho que puedan dar de s\u00ed los puntos de conexi\u00f3n sugeridos a lo largo del presente texto, pesa \u2013habr\u00eda de pesar- en su conjunto infinitamente m\u00e1s que las distancias igualmente bosquejadas. Pese a su indudable magnitud, estas \u00faltimas no debieran sobrestimarse.La prevalencia de los \u201cismos\u201d obedece muy a menudo a pulsiones enraizadas en el est\u00e9ril p\u00e1ramo de la repetici\u00f3n: ya hace tiempo que todo empuja a su olvido. El \u201caguantar, aguantar\u201d con el que Sacrist\u00e1n cerraba la postrera entrevista dada en su vida40 contiene impl\u00edcitamente, pese a su apariencia crepuscular, un programa de trabajo <i>com\u00fan<\/i> que incluye desvelar, criticar y denunciar el estado de cosas existente, tareas imprescindibles para que finalmente pueda prender a escala masiva41 el deseo de \u201cconstruir una alternativa a la vez plausible cient\u00edficamente e inspirada en movimientos comunistas primigenios, es decir, l\u00f3gicamente anteriores a la divisi\u00f3n entre marxistas y anarquistas: motivos de comunismo libertario\u201d, como el propio fil\u00f3sofo se\u00f1al\u00f3.42 Quiz\u00e1s no fueran \u00e9stas las palabras exactas con las que lo expresar\u00eda Castoriadis, pero no hay duda de que su obra responde en alta medida a una aspiraci\u00f3n similar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el camino de liberar el futuro de cuanto hoy lo desfigura, como dir\u00eda W. Benjamin43 , convendr\u00eda que el ir \u201cdestr\u00e1s de lo que se lleva y de lo que se dice\u201d no arrumbara la elucidaci\u00f3n pol\u00edtica de dos fil\u00f3sofos excepcionales. Lo fueron \u2013lo son- por muchas razones, pero sobre todo por la pasi\u00f3n por la verdad con la que sostuvieron el proyecto de emancipaci\u00f3n. Ciertamente, menor significaci\u00f3n y validez poseer\u00eda en la actualidad esa pasi\u00f3n si no viniera desplegada a trav\u00e9s de una rara \u2013rar\u00edsima- lucidez: ella contin\u00faa iluminando horizontes, pese a todo, alcanzables. En una palabra, tanto Castoriadis como Sacrist\u00e1n supieron trascender \u2013para decirlo en los t\u00e9rminos aproximados con los que el segundo defini\u00f3 el magisterio de Ortega- su condici\u00f3n de simples <i>sabedores <\/i>de conocimiento transmisible para cumplir con mayor excelencia la obligaci\u00f3n de todo aut\u00e9ntico <i>sabio<\/i>: se\u00f1alar fines.44 Tambi\u00e9n en esto estuvieron juntos; tambi\u00e9n en esto lo siguen estando.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Jordi Torrent Bestit<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Barcelona, diciembre de 2009<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>NOTAS Y REFERENCIAS<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Agradezco a la inagotable generosidad de Salvador L\u00f3pez Arnal las correcciones que me sugiri\u00f3 a partir de la lectura de la primera redacci\u00f3n del presente texto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">.<b>Nota previa<\/b>.- <i>Existe versi\u00f3n espa\u00f1ola \u2013 no siempre fidedigna ni completa, ni, por lo dem\u00e1s, debida al mismo traductor y sello editorial- de la casi totalidad de los escritos de C. Castoriadis citados en el texto. No obstante, he utilizado en todos los casos la edici\u00f3n original francesa, procediendo a dar la cita correspondiente en traducci\u00f3n propia. En el apartado de notas y referencias he traducido asimismo el fragmento reproducido de J. Bouveresse, as\u00ed como la frase de S. Freud, extraida de la edici\u00f3n catalana de <\/i>El porvenir de una ilusi\u00f3n<i>.<\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">1.-Nunca podr\u00e1 insistirse demasiado acerca de las adversas \u2013es poco decir- circunstancias personales y pol\u00edticas a las cuales tuvo que hacer frente Sacrist\u00e1n, de inevitable incidencia sobre su trabajo intelectual. Nada puede resultar m\u00e1s expresivo al respecto que el siguiente fragmento de la carta que el fil\u00f3sofo, poco antes de fallecer, dirigi\u00f3 al director de la revista zaragozana <i>Andal\u00e1n<\/i>, Eloy Fern\u00e1ndez Clemente:\u201dTambi\u00e9n he de protestar que llames <i>magn\u00edficos<\/i> a los dos tomos aparecidos de <i>Panfletos y Materiales<\/i>. Me parece que ellos revelan bastante bien el desastre que en muchos de nosotros produjo el franquismo (en m\u00ed desde luego). Son escritos de ocasi\u00f3n, sin tiempo suficiente para la reflexi\u00f3n ni para la documentaci\u00f3n\u201d. La carta est\u00e1 depositada en la Carpeta \u201cCorrespondencia\u201d, Reserva Biblioteca Central de la U.B, Fondo Sacrist\u00e1n; es consultable en: Salvador L\u00f3pez Arnal, <i>De Materiales a mientras tanto<\/i>, Anexo 13 (<a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\"><u>http:\/\/www.rebelion.org\/<\/u><\/a>). El peso de tales adversidades no hace m\u00e1s que acrecer la magnitud intelectual del trabajo desarrollado por Sacrist\u00e1n. La reciente edici\u00f3n de un conjunto de textos en torno a la dial\u00e9ctica permite corroborarlo, si falta hiciera, una vez m\u00e1s. Vid. Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>. Edici\u00f3n, presentaci\u00f3n y notas de Salvador L\u00f3pez Arnal. Pr\u00f3logo de Miguel Candel; ep\u00edlogo de F\u00e9lix Ovejero Lucas; nota final de Manuel Monle\u00f3n Pradas, Barcelona, El Viejo Topo, 2009. Una muestra excelentemente dispuesta de la amplitud de los intereses filos\u00f3ficos que movieron a Sacrist\u00e1n en una u otra \u00e9poca de su trayectoria puede verse en: Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contemporanea,<\/i> edici\u00f3n a cargo de Albert Domingo Curto, Madrid, Editorial Trotta, 2007. Para una aproximaci\u00f3n general a su multifac\u00e9tica labor, sigue resultando imprescindible: S.L. Arnal y P. de la Fuente, <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona, Ediciones Destino, 1996. Y tambi\u00e9n: Salvador L\u00f3pez Arnal e I\u00f1aki V\u00e1zquez \u00c1lvarez (eds.), <i>El legado de un maestro<\/i>, Madrid, FIM, 2007. De indudable inter\u00e9s son, en id\u00e9ntico sentido, los cuatro DVD\u00b4s que componen un extraordinario documento audio-visual sobre el quehacer intelectual y pol\u00edtico del fil\u00f3sofo: Xavier Juncosa, <i>Integral<\/i> <i>Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona, El Viejo Topo, 2007.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">2.- Los sectores aut\u00f3ctonos pr\u00f3ximos a Toni Negri suelen manifestar alguna reticencia en relaci\u00f3n a la utilidad de los planteamientos de Castoriadis para ahondar de manera apropiada en los conflictos generados por la expansi\u00f3n del \u201ccapitalismo cognitivo\u201d, en cuyo seno se estar\u00eda gestando la pr\u00f3xima revuelta de las \u201cmultitudes\u201d contra el \u201cImperio\u201d. Para tales sectores, Spinoza y Carl Schmitt constituyen, entre otros, referente preferible. Para una muestra \u2013matizada- representativa de tales reticencias, vid. A. Fern\u00e1ndez-Savater, \u201c\u00bfPor d\u00f3nde pasa hoy la fidelidad al legado pol\u00edtico de Castoriadis?\u201d, <i>El Viejo Topo<\/i>, n\u00fam, 222-223, julio-agosto, 2006, pp.95-103.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">3.- M. Sacrist\u00e1n, \u201cCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u201d, <i>Panfletos y<\/i> <i>Materiales II: Papeles de filosof\u00eda<\/i>, Barcelona, Icaria, 1984, pp. 393-394. Reproducido en \u201cUn marxista que se acerca al anarquismo\u201d. Entrevista firmada por J. Ibarz para <i>La Vanguardia (<\/i>1983, en Francisco Fern\u00e1ndez-Buey y Salvador L\u00f3pez Arnal (eds.), <i>De la Primavera de Praga al marxismo ecologista,<\/i> Madrid, Los Libros de la Catarata, 2004, p. 194.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">4.-C. Castoriadis, <i>Sujet et v\u00e9rit\u00e9 dans le monde social-historique. La cr\u00e9ation humaine<\/i> <i>I,<\/i> Par\u00eds, Seuil, 2002, pp. 333-334.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">5.- C. Castoriadis, <i>L\u00b4institution imaginaire de la soci\u00e9t\u00e9<\/i> , Par\u00eds, Seuil,1975, p.242. Ni que decirse tiene que el aserto es igualmente aplicable al campo de la creaci\u00f3n art\u00edstica en general. F. Chatelet tiene pasos similares referidos a la transgresi\u00f3n por parte de los grandes compositores musicales de los c\u00e1nones dominantes en su \u00e9poca. Vid. F. Chatelet, <i>Cr\u00f3nica de las ideas perdidas. Conversaciones con Andr\u00e9 Akoum<\/i>, Barcelona, Ediciones Mascar\u00f3n, 1981, traducci\u00f3n de Antonio Garc\u00eda, p. 202. Parecida constataci\u00f3n para el \u00e1mbito de la creaci\u00f3n pict\u00f3rica hace E. Panofsky, <i>Vida y arte de Durero<\/i>, Madrid, Alianza Forma, 1982, traducci\u00f3n de Mar\u00eda Luisa Balseiro, p.40.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">6.- C. Castoriadis, <i>Fait et \u00e0 faire. Les carrefours du labyrinthe V<\/i> , Par\u00eds, Seuil,1997,p.77.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">7.-Tomo la expresi\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal, quien suele utilizarla a menudo en sus escritos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">8.- C. Castoriadis <i>, Sujet et v\u00e9rit\u00e9<\/i> , op. cit., p. 284.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">9.-J.Guiu y A. Munn\u00e9, \u00ab Una conversaci\u00f3n con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d. Entrevista para <i>El Viejo Topo<\/i> (1979), en: <i>De la Primavera de Praga al marxismo ecologista<\/i>, op.cit<i>.<\/i>,p 98. Se\u00f1ala igualmente Sacrist\u00e1n que \u201cla conciencia de la verdad es el marco de la voluntad y el comienzo posible de esfuerzos novatorios.\u201d Citado por E. Tello, sin precisar origen, en Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <i>M.A.R.X. M\u00e1ximas, aforismos y reflexiones con algunas<\/i> <i>variables libres<\/i>. Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal con pr\u00f3logo de Jorge Riechmann y ep\u00edlogo de Enric Tello, Barcelona, El Viejo Topo, 2003, p. 474<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">10.- Miguel Manzanera, <i>Teor\u00eda y pr\u00e1ctica. La trayectoria intelectual de Manuel<\/i> <i>Sacrist\u00e1n<\/i>. Tesis doctoral, UNED, 1993, p.45. Debo a la excepcional generosidad de Jaime Pastor haber podido acceder a la lectura de esta tesis; le quedo muy reconocido por ello.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">11.-\u201cOntolog\u00eda de lo instituido\u201d, para denominar al estructuralismo, es expresi\u00f3n debida a J. Duvignaud. V\u00e9ase F. Dosse, <i>Historia del estructuralismo<\/i>. <i>El campo del<\/i> <i>signo<\/i>, <i>1945-1966,<\/i> Tomo I, Madrid, Ediciones Akal, 2004, traducci\u00f3n M\u00aa del Mar Llinares, p.307.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">12.-La denominaci\u00f3n es de Castoriadis, quien la emple\u00f3 en distintas ocasiones con intenci\u00f3n no exenta de iron\u00eda. Bajo ella quedar\u00edan incluidos una serie de <i>ma\u00eetres \u00e0<\/i> <i>penser <\/i>muy publicitados en la d\u00e9cada de los setenta. La impronta dejada por alguno de ellos contin\u00faa siendo notoria en autores situados en el campo del pensamiento alternativo actual. Para un reciente ejemplo entre otros, vid. S. L\u00f3pez Petit, <i>La movilizaci\u00f3n global. Breve tratado para atacar la realidad<\/i>, Madrid, Traficantes de Sue\u00f1os, 2009. Sacrist\u00e1n, a su vez, aludir\u00e1 en distintas ocasiones, apresuradamente y sin suficiente matiz, a la\u201cflojera de la epistemolog\u00eda francesa\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">13.-Sacrist\u00e1n no duda en atribuir al \u201cmarxismo primitivo\u201d y \u201csuperescol\u00e1stico\u201d postulado por el estructuralismo desbocado \u2013\u201cuna bazofia\u201d- un papel relevante en el giro hacia la reacci\u00f3n pol\u00edtica de un buen n\u00famero de exmarxistas, devenidos prontamente <i>nouveaux philosophes<\/i> como consecuencia del desencanto experimentado tras la comprobaci\u00f3n de que el marxismo estaba lejos de constituir una \u201cciencia exacta de la revoluci\u00f3n\u201d. Vid. la entrevista con J. Guiu y A. Munn\u00e9 aludida: <i>De la Primavera de Praga al marxismo ecologista<\/i>, op.cit., pp.110-111. Por su parte, Castoriadis se refiri\u00f3 en varias ocasiones al enorme malentendido subyacente a hacer de Foucault, Lacan, Bourdieu, Derrida <i>et alii<\/i> los \u201cpensadores\u201d de Mayo del 68 en Francia, cuando su influencia te\u00f3rica en el inicio y ulterior desarrollo de los acontecimientos fue en realidad pr\u00e1cticamente nula. Asimismo, la popularidad que alcanzaron en la d\u00e9cada siguiente debe estimarse como una consecuencia m\u00e1s de la derrota de cuanto signific\u00f3 aquel movimiento.Vid. C. Castoriadis, \u201cLes mouvements des ann\u00e9es soixante\u201d, en <i>La Mont\u00e9e de<\/i> <i>l\u00b4insignifiance<\/i>. <i>Les carrefours du labyrinthe IV<\/i>, Par\u00eds, Seuil, 1996, pp. 27-37. Comienza a ser copiosa la bibliograf\u00eda donde queda documentada la mitolog\u00eda urdida alrededor de las <i>vedettes<\/i> supuestamente \u201crevolucionarias\u201d y m\u00e1s c\u00e9lebres de la \u201cideolog\u00eda francesa\u201d.Vid. F. Dosse, <i>op. cit<\/i>.; pero asimismo, para las extensiones post-estructuralistas en E.E.U.U., F. Cusset, <i>French<\/i> <i>Theory,<\/i> Barcelona, Editorial Melusina, 2005, traducci\u00f3n de M\u00f3nica Silvia Nasi. Informaciones igualmente de inter\u00e9s se encuentran en: Serge Audier, <i>La Pens\u00e9e anti-68<\/i>, Par\u00eds, Gallimard, 2008. Para Foucault en concreto resulta demoledora la cr\u00edtica de Jean-Marc Mandosio en : \u201cLong\u00e9vit\u00e9 d\u00b4une imposture: Michel Foucault\u201d, en <i>D\u00b4Or et de<\/i> <i>sable<\/i> , Par\u00eds, \u00c9ditions de l\u00b4Encyclop\u00e9die des nuisances, 2008, pp. 171-236.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">14.-<i>De la Primavera de Praga al marxismo ecologista<\/i>, op. cit. p. 158.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">15.-V\u00e9anse, por ejemplo, los siguientes pasos: \u201cel pensamiento de Althusser es en sustancia una confusi\u00f3n lamentable, peligrosamente disfrazada de claridad y precisi\u00f3n (\u2026)\u201d; \u201cla debilidad principal del pensamiento de Althusser no consiste en que atribuye demasiada importancia a lo te\u00f3rico \u2013cosa que efectivamente hace-, sino, sobre todo, en que sus nociones de teor\u00eda y ciencia son malas\u201d.Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <i>M.A.R.X. M\u00e1ximas, aforismos y reflexiones con algunas puntas<\/i> <i>libres<\/i>, op. cit<i>.,<\/i>p. 211. J. Bouveresse, autor pr\u00f3ximo a la filosof\u00eda anal\u00edtica y especializado en el estudio de la obra de L. Wittgenstein, ha abundado en repetidas ocasiones en esa misma l\u00ednea; he aqu\u00ed una muestra reciente: \u201cLos alumnos de Althusser \u2013y es el caso tambi\u00e9n de un buen n\u00famero de estructuralistas- defend\u00edan y practicaban con entero candor formas de cientifismo que habr\u00edan hecho sonre\u00edr o indignar a gente como Carnap y miembros del c\u00edrculo de Viena, los cuales eran en este punto gentes mucho m\u00e1s serias y razonables.\u201d. Vid. J. Bouveresse, \u201cLe philosophe, les m\u00e9dias et les intellectuels\u201d, en <i>Agone<\/i> , n\u00fam. 41-42, Marsella, 2009, p. 231.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">16.-Para un an\u00e1lisis cr\u00edtico de los malabarismos ideol\u00f3gicos de Althusser, vid. C. Castoriadis, \u201cDe la langue de bois a la langue de caoutchouc\u201d, en C. Castoriadis, <i>La soci\u00e9t\u00e9 fran\u00e7aise<\/i> , Par\u00eds, U.G.E., 1979, pp.295-314. Recientemente, F. Wheen ha recordado de forma aquiescente la opini\u00f3n de E.P. Thompson en su c\u00e9lebre andanada: el althusserismo no fue otra cosa que la tentativa de reconstruir el estalinismo en el \u00e1mbito de la teor\u00eda; en F. Wheen, <i>La historia de El Capital de Karl Marx<\/i>, Barcelona, Debate,2007, traducci\u00f3n de Carles Mercadal, p. 133.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">17.-Vid. el contenido general del estimulante libro de Santiago Alba Rico, <i>Capitalismo y nihilismo<\/i>, Madrid, Ediciones Akal, 2007.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">18.-En el curso de un debate sostenido con J. Miras y J. Tafalla. Consultable en Espai Marx (<u>https:\/\/espai-marx.net\/<\/u>)<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">19.-El grueso de los textos dedicados a esta tem\u00e1tica se hallan reunidos en: M. Sacrist\u00e1n, <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/i>, Barcelona, Icaria, 1987. Para Castoriadis, v\u00e9anse, entre otros, \u201cR\u00e9flexions sur le d\u00e9veloppement et la rationalit\u00e9\u201d, en C. Castoriadis, <i>Domaines de l\u00b4homme. Les carrefours du labyrinthe II<\/i> , Par\u00eds, Seuil, 1977, pp.131-174 ; y tambi\u00e9n, \u00ab Sciencie moderne et interrogation philosophique \u00bb, en <i>Les carrefours du Labyrinthe I<\/i> , Par\u00eds, Seuil, 1978, pp.147-217<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">20.-C. Castoriadis, <i>Figures du pensable<\/i> , op. cit., p.179.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">21.-M. Sacrist\u00e1n, \u201cTradici\u00f3n marxista y nuevos problemas\u201d, en: M. Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <i>Seis conferencias<\/i>. Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal; pr\u00f3logo de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Ep\u00edlogo de Manuel Monereo, Barcelona, El Viejo Topo, 2005, pp. 139-140<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">22.-C. Castoriadis, <i>Fait et \u00e0 faire<\/i> , Par\u00eds, Seuil,1997, p.76. Debo a Jean-Louis Prat la localizaci\u00f3n de esta cita.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">23.-F. Fern\u00e1ndez Buey y S. L\u00f3pez Arnal, Introducci\u00f3n a <i>De la Primavera de Praga al<\/i> <i>marxismo ecologista<\/i>, op. cit.p.32. V\u00e9ase tambi\u00e9n a ese respecto la tesis de M. Manzanera referenciada en nota 10, supra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">24.-Entrevista con J. Guiu y A. Munn\u00e9 citada supra.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">25.-M. Sacrist\u00e1n, \u201cChecoeslovaquia y la construcci\u00f3n del socialismo\u201d, entrevista con <i>Cuadernos para el di\u00e1logo<\/i> (1969). Ahora en <i>De la Primavera de Praga al marxismo<\/i> <i>ecologista,<\/i> op. cit., p.56.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">26.-El nombre completo de la publicaci\u00f3n es el siguiente: <i>Socialisme<\/i> <i>ou barbarie.Organe de critique et d\u00b4orientation r\u00e9volutionnaire.<\/i> En <a href=\"http:\/\/www.agorainternational.org\/\"><u>http:\/\/www.agorainternational.org\/<\/u><\/a> se ha iniciado la reproducci\u00f3n escaneada de todos los n\u00fameros de la revista.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">27.-C. Castoriadis, \u201cMarxisme et th\u00e9orie r\u00e9volutionnaire\u201d, texto publicado en cinco n\u00fameros sucesivos de <i>Socialisme ou barbarie<\/i> durante el per\u00edodo comprendido entre abril de 1964 y junio de 1965. La serie constituir\u00e1 m\u00e1s tarde la primera parte del <i>opus magnum<\/i> de Castoriadis : <i>L\u00b4institution imaginaire de la societ\u00e9<\/i>, op. cit. Pese a la ruptura, el fil\u00f3sofo conservar\u00e1 un enorme respeto hacia la obra de Marx, de quien admirar\u00e1 siempre su b\u00fasqueda apasionada de la verdad. Para una descripci\u00f3n argumentada de las razones de la ruptura, as\u00ed como de las estapas de reflexi\u00f3n cr\u00edtica que la precedieron, vid. la Intoducci\u00f3n de Castoriadis a <i>La soci\u00e9t\u00e9<\/i> <i>buraucratique, 1, Les rapports de production en Russie<\/i>, Par\u00eds, U.G.E., 1973, pp. 11-61.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">28.-Para este y otros extremos resulta muy \u00fatil la excelente introducci\u00f3n de X. Pedrol en C. Castoriadis, <i>Escritos pol\u00edticos<\/i>. <i>Antolog\u00eda<\/i>, edici\u00f3n e introducci\u00f3n de X. Pedrol, Madrid, Los libros de La Catarata, 2005, p. 19.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">29.-Comunicaci\u00f3n epistolar de J.R. Capella al autor (13-2-2005).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">30.-Comunicaci\u00f3n epistolar de Toni Dom\u00e8nech al autor (16-9-2009).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">31.-En 1970 obtuvo la carta de naturalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">32.-En una de las respuestas dada a un oyente de la conferencia \u201cTradici\u00f3n marxista y nuevos problemas\u201d. Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <i>Seis conferencias<\/i>, op. cit.p. 151. El art\u00edculo aparecido en <i>Vuelta<\/i> ha sido objeto de posterior inserci\u00f3n en publicaciones de orientaci\u00f3n anarquista; v\u00e9ase por ejemplo <i>Nada.<\/i> Cuadernos Internacionales n\u00ba 1, Dossier Disidencia. Barcelona,1988.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">33.-B.D. Palmer<i>, E.P. Thompson. Objeciones y oposiciones<\/i>, Val\u00e8ncia, PUV, 2004, p.102. Cierto que el historiador nunca albergar\u00e1 grandes ilusiones a ese respecto: ser miembro del Partido Laborista, ironiz\u00f3, \u201ces como ser miembro de la raza humana: lo aceptas sin entusiasmo\u201d, ibid.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">34.-C. Castoriadis, \u201cNature et valeur de l\u00b4\u00e9galit\u00e9 \u00bb, en <i>Domaines de l\u00b4homme. Les carrefours du labyrinthe II,<\/i> op. cit., p. 319. El subrayado es del propio Castoriadis.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">35.-C. Castoriadis, <i>Une soci\u00e9t\u00e9 \u00e0 la derive. Entretiens et d\u00e9bats, 1974-1997<\/i> , Par\u00eds, Seuil, 2005, p.279.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">36.-En el curso de una entrevista publicada en <i>L\u00b4\u00c9v\u00e9nement du Jeudi<\/i> (1998). Consultable en <a href=\"http:\/\/www.magmaweb.fr\/\"><u>http:\/\/www.magmaweb.fr\/<\/u><\/a><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">37.-Sigue abierto el debate en torno a las influencias de la fenomenolog\u00eda en el pensamiento de Castoriadis. Vid. C. Rea, \u201cPerception et imaginaire: l\u00b4institution humaine entre cr\u00e9ativit\u00e9 et s\u00e9dimentation. Une lecture \u00e0 partir de Merleau-Ponty et Castoriadis \u00bb, en <i>Cahiers Castoriadis<\/i> , n\u00ba 1, Bruselas, Facult\u00e9s Universitaires Saint-Louis, 2006, pp. 75-110. Agradezco a F. Ciaramelli sus comentarios al respecto, as\u00ed como haberme llamado la atenci\u00f3n sobre el texto de C. Rea. J.R. Capella, en la comunicaci\u00f3n epistolar citada (nota 29, supra), se\u00f1ala que la \u201cformaci\u00f3n\u201d de Castoriadis \u201cen los ambientes intelectuales franceses (\u2026) le hizo dar muchas vueltas a cuenta de pelearse con las diferentes variantes de la falacia de abstracci\u00f3n, un asunto que para Sacrist\u00e1n (\u2026) siempre estuvo claro sin necesidad de echarse el viaje que Castoriadis, viniendo de Merleau e indirectamente de Husserl, tuvo que hacer\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">38.-La frase entrecomillada es de Sacrist\u00e1n. Toni Dom\u00e8nech, en la comunicaci\u00f3n epistolar aludida (nota 30, supra) se\u00f1ala que los \u201cestilos de filosofar\u201d de Sacrist\u00e1n y Castoriadis \u201ceran completamente distintos; el de Sacrist\u00e1n m\u00e1s vinculado al <i>main<\/i> <i>stream<\/i> filos\u00f3fico internacional; el de Castoriadis, m\u00e1s especulativo a la francesa (por ejemplo, su afici\u00f3n al psicoan\u00e1lisis)\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">39.-La influencia de Ortega y Gasset en la formaci\u00f3n juvenil de Sacrist\u00e1n ha sido se\u00f1alada por varios estudiosos de su trayectoria intelectual. En la tesis de Miguel Manzanera referenciada (nota 10, supra) se encuentran interesantes pasos sobre ese extremo. Por otra parte, en la historia de las ideas, como en tantos otros \u00e1mbitos, resulta harto frecuente que \u201clo viejo entre en lo nuevo con la significaci\u00f3n de que lo dota lo nuevo\u201d; v\u00e9ase C. Castoriadis, \u201cLa cr\u00e9ation dans le domaine social-historique\u201d, <i>Domaines de l\u00b4homme. Les carrefours du<\/i> <i>labyrinthe II<\/i>, op. cit., p.232.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">40.-M. Sacrist\u00e1n, \u201cEntrevista con <i>Mundo Obrero<\/i> (1985)\u201d, en De <i>la Primavera de Praga al marxismo ecologista<\/i>, op. cit. p.225.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">41.-\u201cUna ilusi\u00f3n no es un error, y tampoco ha de serlo necesariamente\u201d, S. Freud, \u201cEl futur d\u00b4una il.lusi\u00f3\u201d, en Sigmund Freud, <i>Escrits de cr\u00edtica de la cultura<\/i>, Barcelona, Editorial Laia, 1984, edici\u00f3n de C. Bard\u00f3n y Eugenio Tr\u00edas; versi\u00f3n catalana de A. Quintana, p. 66.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">42.-M. Sacrist\u00e1n, \u201cEntrevista con <i>Argumentos<\/i> (1983)\u201d, en <i>De la Primavera de Praga al<\/i> <i>marxismo ecologista<\/i>, op. cit. p.204.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">43.-W.Benjamin, \u201cLa vida de los estudiantes\u201d, citado por J.R. Capella, <i>Entrada en la<\/i> <i>barbarie<\/i><b>,<\/b> Madrid, Trotta, 2007, p. 46.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">44.-En un escrito aparecido en el n\u00famero 23 de la revista <i>LAYE<\/i> dedicado a homenajear a Ortega. Manuel Manzanera recoge la frase en su tesis (p. 138); E. Tello, por su parte, la reproduce introduciendo la diferencia entre <i>sabedor<\/i> y <i>sabio<\/i>; vid. E. Tello \u201cLeer a Manuel Sacrist\u00e1n en el crisol de un nuevo comienzo\u201d, Ep\u00edlogo a: Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <i>M.A.R.X. M\u00e1ximas, aforismos y reflexiones con algunas<\/i> <i>variantes libres<\/i>, op. cit., p.459.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><i>Riff-Raff,<\/i> n \u00ba 42 Revista de Pensamiento y Cultura, invierno 2010 (Universidad de Zaragoza).<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cornelius Castoriadis y Manuel Sacrist\u00e1n Riff-Raff, n \u00ba 42 A Salvador L\u00f3pez Arnal Un pensador que no es m\u00e1s que<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,13],"tags":[992,993],"class_list":["post-1455","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia-republica","category-la-izquierda-a-debate","tag-cornelius-castoriadis","tag-manuel-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1455","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1455"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1455\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1455"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1455"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1455"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}