{"id":1456,"date":"2010-12-02T00:00:00","date_gmt":"2010-12-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1456"},"modified":"2020-02-21T16:38:39","modified_gmt":"2020-02-21T15:38:39","slug":"fascismo-y-antifascismo-1922-1945","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1456","title":{"rendered":"Fascismo y antifascismo: 1922-1945"},"content":{"rendered":"<p>Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona<\/p>\n<p>Quiero comenzar este texto planteando que el fascismo se basa en dos negaciones radicales. La primera es negar la posibilidad de la democracia, no s\u00f3lo como pr\u00e1ctica de elecci\u00f3n de representantes, sino en su sentido m\u00e1s profundo como movimiento que verifica la autodeterminaci\u00f3n de la mayor\u00eda del pueblo, sustituy\u00e9ndola por la dictadura plebiscitaria. La segunda, vinculada incondicionalmente a la anterior, es la negaci\u00f3n de la igualdad y la unidad de la especie humana, intentando suprimir el fundamento ontol\u00f3gico de las ideas ilustradas propagadas por la Revoluci\u00f3n francesa, que son sustituidas por el racismo y el social-darwinismo como interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos sociales y pol\u00edticos y como principios de acci\u00f3n en los que se funda la acci\u00f3n pol\u00edtica de los fascismo. Por lo tanto el aspecto clave que se deriva del desarrollo de la lucha contra el fascismo es la de la recuperaci\u00f3n por las izquierdas y el movimiento antifascista de la una articulaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre democracia y transformaci\u00f3n de la sociedad, la primera es considerada un factor fundamental para la superaci\u00f3n del capitalismo, y la segunda la condici\u00f3n de la profundizaci\u00f3n de la democracia y de la realizaci\u00f3n de la igualdad no s\u00f3lo jur\u00eddica sino socal.<\/p>\n<p><strong>Fascismo <\/strong><\/p>\n<p>Una definici\u00f3n provisional y que intenta sintetizar los diferentes aspectos que se han destacado como espec\u00edficos del fascismo es que se lo podr\u00eda definir como un capitalismo organizado totalitariamente o \u201ccapitalismo de guerra\u201d, o como un sistema pol\u00edtico y social que sin dejar de ser capitalista intenta crear una sociedad cohesionada y sin conflictos mediante un ordenamiento jer\u00e1rquico y autoritario, fundado en la \u201cnaturalizaci\u00f3n\u201d de la desigualdad, alrededor de una m\u00edstica nacionalista y racista, que impulsa una pol\u00edtica exterior agresiva, militarista e imperialista, que contrarreste la entrop\u00eda que yace en la propia naturaleza del capitalismo.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote2anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote3anc\"><\/a> El 28 de octubre de 1922 Mussolini es designado primer ministro, luego de la Marcha sobre Roma. El fascismo hab\u00eda dejado de ser una amenaza potencial para convertirse en una terrible realidad. Zinoviev, en el IV Congreso de la COMINTERN (diciembre de 1922), definir\u00eda al fascismo como la forma en que se manifestaba la ofensiva pol\u00edtica que la burgues\u00eda emprend\u00eda en el \u00e1mbito de la econom\u00eda contra la clase obrera, como una guardia blanca que, al mismo tiempo intentaba ganar el apoyo de las clases medias urbanas y rurales as\u00ed como de algunos sectores obreros decepcionados por los fracasos de la democracia liberal.<a href=\"#sdfootnote2sym\">2<\/a> Con \u00e9l coincidir\u00eda, Clara Zetkin, en el pleno del Comit\u00e9 Ejecutivo de la IC (23\/6\/1923), agregando que el fascismo era un fen\u00f3meno t\u00edpico del capitalismo en crisis, que expresaba el recurso a la violencia de las clases dominantes frente al fracaso del Estado burgu\u00e9s tradicional para defender sus intereses y del movimiento obrero revolucionario. Siguiendo ese hilo argumental, Karl Radek propon\u00eda considerarlo como \u201ccontra-revoluci\u00f3n preventiva\u201d.<a href=\"#sdfootnote3sym\">3<\/a> Eran declaraciones que se ajustaban a la promoci\u00f3n por el Comintern (IC) del Frente \u00danico Proletario como respuesta al descenso de la oleada revolucionaria inmediata a la revoluci\u00f3n de Octubre y al ascenso del fascismo, junto al fortalecimiento de reg\u00edmenes autoritarios en varios pa\u00edses europeos.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote4anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote5anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote6anc\"><\/a> Uno de los modelos interpretativos que m\u00e1s apoyo recibe en la historiograf\u00eda actual es el que considera que el fascismo posee una din\u00e1mica y objetivos propios que responden a tendencias de pensamiento y de acci\u00f3n pol\u00edtica que ya se gestaban el siglo XIX, y que son producto de las contradicciones que surgen de la misma modernizaci\u00f3n capitalista que se verifica en esa \u00e9poca.<a href=\"#sdfootnote4sym\">4<\/a> Las condiciones que permitir\u00e1n el triunfo de los movimientos fascistas y su acceso al poder acabar\u00e1n por completarse con las contradicciones y crisis del sistema liberal burgu\u00e9s bajo las condiciones de la Primera Guerra Mundial. Por eso sostenemos que las definiciones actuales del fascismo y especialmente del nacionalsocialismo que los caracterizan como movimientos nacionalistas agresivamente militaristas y racistas que pretenden constituir una sociedad cohesionada y organizada jer\u00e1rquicamente alrededor de un estado total (Italia) o de una dictadura de partido (Alemania) a su vez bajo la \u00e9gida del l\u00edder dictador que arbitra la relaci\u00f3n y conflictos entre los diferentes bloques de poder que apoyan al r\u00e9gimen (empresariado y gran industria, ej\u00e9rcito, burocracia estatal y partido \u00fanico), son las que m\u00e1s se ajustan a las evidencias hist\u00f3ricas, resultado del trabajo historiogr\u00e1fico m\u00e1s reciente. Seg\u00fan este enfoque el r\u00e9gimen nazi ser\u00eda la expresi\u00f3n m\u00e1s acabada de este modelo ya que la investigaci\u00f3n historiogr\u00e1fico ha demostrado que su comportamiento era al presentarse como el resultado de un equilibrio din\u00e1mico e inestable entre esos bloques de poder, quienes luchan por imponerse a los dem\u00e1s y compiten por el favor de Hitler, quien act\u00faa como dictador-arbitro entre las diversas elites del r\u00e9gimen, imprimiendo en esa competencia un curso de radicalizaci\u00f3n creciente que se expresa en la tendencia a la expansi\u00f3n militar e imperialista sin l\u00edmites y en la aceleraci\u00f3n de su acci\u00f3n genocida, bajo el impulso del m\u00e1ximo objetivo de la ideolog\u00eda nazi: la realizaci\u00f3n de un proyecto de ingenier\u00eda social basado en al pureza de la raza y el derecho a la explotaci\u00f3n y\/o el exterminio de aquellas personas a las que el r\u00e9gimen fascista consideraba inferiores o impuros desde el punto de vista biol\u00f3gico y que no respond\u00edan a los patrones de comportamiento social esperado por los nazis de sus s\u00fabditos. Es por esa capacidad destructiva que termina resolvi\u00e9ndose en una pulsi\u00f3n nihilista que se revela en su naturaleza intr\u00ednsecamente destructiva, que autores como Franz Neumann designar\u00e1n a la dictadura mediante el monstruo b\u00edblico Behemoth. Esta denominaci\u00f3n representar\u00eda, para Neumann, la naturaleza de un r\u00e9gimen nazi caracterizada por \u201c\u2026la \u201calianza\u201d o \u201cpacto\u201d no escrito entre bloques de poder distintos pero interdependientes en el seno de un \u00abcartel de poder\u00bb\u201d.<a href=\"#sdfootnote5sym\">5<\/a> Esa din\u00e1mica cuya manifestaci\u00f3n paradigm\u00e1tica est\u00e1 constituida por el genocidio jud\u00edo y de otros grupos \u00e9tnicos y pol\u00edtico sociales, se caracteriza, como afirma Raul Hillberg, por su car\u00e1cter procesal, acumulativo que acaba en una cat\u00e1strofe de destrucci\u00f3n de millones de vidas humanas: es un proceso que ha sido denominado por numerosos autores como de \u201cradicalizaci\u00f3n acumulativa\u201d, en la que cada etapa impulsa a la siguiente en un mecanismo de rec\u00edproca estimulaci\u00f3n entre decisiones que adopta Hitler y su entorno inmediato y las decisiones adoptadas por los diversos niveles de administraci\u00f3n nazi a nivel intermedio y local, lo que crea tambi\u00e9n un juego rec\u00edproco de autorizaciones y argumentos legitimadores de acciones que suprimen posibles inhibiciones morales e impulsan una competencia para presentarse como los m\u00e1s eficientes ejecutores de una pol\u00edtica criminal que culmina con el desencadenamiento del genocidio.<a href=\"#sdfootnote6sym\">6<\/a> Existe adem\u00e1s otro rasgo esencial del fascismo, un principio que lo articula desde el punto de vista doctrinario y que es referencial a la hora de la adopci\u00f3n de decisiones pol\u00edticas: la convicci\u00f3n de la insuperable desigualdad entre los seres humanos, determinada biol\u00f3gicamente, y que pretenden demostrar cient\u00edficamente.<\/p>\n<p><a name=\"revisi\u00f3n\"><\/a><a name=\"sdfootnote7anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote8anc\"><\/a> Pero esa radicalizaci\u00f3n nihilista no es exclusivo patrimonio de la Alemania nazi, aunque en esta se haya llevado a cabo en su grado m\u00e1s extremo. El fascismo italiano tambi\u00e9n ostenta signos de esa radicalizaci\u00f3n. Tal como afirma Robert Paxton la radicalizaci\u00f3n del r\u00e9gimen de Mussolini se advierte en dos aspectos que adem\u00e1s se alimentan mutuamente. El primero es la agresiva pol\u00edtica exterior de car\u00e1cter imperialista, iniciada con la conquista de Etiop\u00eda en 1935; y que, una vez consolidada se caracteriza por una agresiva pol\u00edtica racial que implica la pr\u00e1ctica instauraci\u00f3n de un r\u00e9gimen de apartheid en ese pa\u00eds, convertido en colonia italiana. El segundo es la aprobaci\u00f3n de las leyes raciales en 1938, imitando las leyes de Nuremberg nazis de 1935, que consagran el antisemitismo de estado en Italia, y que fueron precedidas de un ominoso e ignominioso \u00abManifesto degli scienziati razzisti\u00bb, publicado el 14 de julio de 1938 en Il Giornale d\u2019Italia, considerado el primer documento oficial del racismo fascista. Si bien el antisemitismo italiano est\u00e1 muy impregnado de componentes religiosos, no est\u00e1n ausentes las consideraciones biol\u00f3gicas, paradigm\u00e1ticas en el racismo nazi.<a href=\"#sdfootnote7sym\">7<\/a> Esa agresividad culminar\u00e1 en las mort\u00edferas milicias fascistas que reprimir\u00e1n la actividad de la resistencia partisana a partir de 1943 en la proclamada Rep\u00fablica de Sal\u00f2.<a href=\"#sdfootnote8sym\">8<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote9anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote10anc\"><\/a> El fascismo no es pues producto de ning\u00fan recorrido hist\u00f3rico especial en el que Alemania e Italia se hubieran desviado de un modelo can\u00f3nico de modernizaci\u00f3n marcado por las democracias anglosajonas, como plantearon los partidarios de la hip\u00f3tesis del Sonderweg, ni tampoco de una reacci\u00f3n brutal pero defensiva frente a la amenaza que para la sociedad europea y occidental representaba la revoluci\u00f3n bolchevique. Los fascismos son una respuesta brutal y extrema a los desajustes provocados pro la propia modernidad capitalista, manifiestos ya a medidos del siglo XIX e intensificados a medida que nos aproximamos a los comienzos del siglo XX, que pretenden construir una comunidad nacional en la que el conflicto de clases \u2013no las propias clases- quede superado mediante la integraci\u00f3n de sus miembros en una estructura r\u00edgidamente jerarquizada. Como afirma Detlev Peukert<a href=\"#sdfootnote9sym\">9<\/a>, es la naturaleza compleja y contradictoria de la modernizaci\u00f3n propia de la \u00e9poca del capitalismo industrial \u2013a la que denomina como un proceso que, como la diosa Jano, ofrece dos caras, una de optimismo, expansi\u00f3n y progreso indefinidos, otra de pesimismo y temores de degeneraci\u00f3n o extinci\u00f3n social y nacional, caracterizada por el avance tecnol\u00f3gico y racionalizador que se despliega en paralelo a la profundizaci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica-, que se expresa, no de manera diferente, sino con mayor rotundidad, contundencia e intensidad en Alemania e Italia, acelerada por las condiciones y consecuencias de la Primera Guerra Mundial, las que explican el marco que favorecer\u00e1 el surgimiento de las dictaduras fascistas. Lo espec\u00edfico de estos pa\u00edses es la convergencia de varios vectores producto de la crisis de posguerra que se suman a la particular velocidad en que se produjo la transformaci\u00f3n de esos pa\u00edses durante su proceso de modernizaci\u00f3n. Como vuelve a repetir Peukert \u201c\u2026 la Machtergreifung de1933 no se produjo porque las elites tradicionales continuaran teniendo una enorme influencia, sino porque se hab\u00edan vuelto cr\u00edticamente d\u00e9biles frente a unas masas que se hab\u00edan politizado notablemente\u201d. Un proceso del cual debemos aprender que la modernidad, como paisaje amable que nos acompa\u00f1a cotidianamente, puede transformarse s\u00fabitamente, con la conjunci\u00f3n de factores y conducciones adecuadas, en una cat\u00e1strofe y en su perversi\u00f3n.<a href=\"#sdfootnote10sym\">10<\/a><\/p>\n<p><strong>El antifascismo preb\u00e9lico<\/strong><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote11anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote12anc\"><\/a> El fascismo devenido y percibido ya como una amenaza a nivel internacional despu\u00e9s de la llegada de los nazis al poder en Alemania, la destrucci\u00f3n del movimiento obrero austriaco en 1934, el expansionismo colonial de la Italia mussoliniana, los incidentes del Extremo Oriente y la fuerte ofensiva de las derechas en la Rep\u00fablica espa\u00f1ola, es enfrentado con la propuesta de constituci\u00f3n de los frentes. Con los frentes populares se comenzar\u00e1 a definir una acci\u00f3n pol\u00edtica que buscar\u00e1 no s\u00f3lo al unidad en el movimiento obrero escindido entre socialistas y comunistas, especialmente a la luz de la cat\u00e1strofe sufrida por la clase obrera alemana, sino tambi\u00e9n atraer a las clases medias golpeadas por la crisis, las que seg\u00fan los an\u00e1lisis pol\u00edticos de la \u00e9poca deb\u00edan ser apartadas de la influencia de los fascismos, ya que constitu\u00edan un factor clave en su \u00e9xito en la captura del poder al servirles como masa de maniobra y base electoral. Sin embargo la constituci\u00f3n de los frentes populares exige una modificaci\u00f3n de las concepciones sobre el fascismo, especialmente por el movimiento comunista. Todo el discurso elaborado por ellos sobre el \u201csocialfascismo\u201d y la fascistizaci\u00f3n de los partidos burgueses deb\u00eda transformarse en una nueva concepci\u00f3n en la que s\u00f3lo una fracci\u00f3n de las clases dominantes, \u201clos elementos m\u00e1s reaccionarios, m\u00e1s chovinistas y m\u00e1s imperialistas del capital financiero\u201d seg\u00fan la expresi\u00f3n utilizada por Dimitrov en el VII congreso de la Komintern deber\u00e1n ser considerados como el apoyo social del fascismo. Una definici\u00f3n del fascismo, que independientemente de la carencia de matices o el reduccionismo que le otorguemos hoy en d\u00eda, era compartida \u2013 con matices terminol\u00f3gicos- por muchos intelectuales de izquierdas m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1rea de la IC, como el caso de Harold Laski, que pertenec\u00eda al ala izquierda del laborismo brit\u00e1nico o de Arthur Rosenberg, comunista disidente.<a href=\"#sdfootnote11sym\">11<\/a> La fuerza de la definici\u00f3n yac\u00eda en su valor heur\u00edstico otorgado por una situaci\u00f3n internacional cada vez m\u00e1s tensa creada el curso militarista y expansionista de ambas potencias fascistas con su pol\u00edtica de rearme y de intervenci\u00f3n exterior.<a href=\"#sdfootnote12sym\">12<\/a> Esa redefinici\u00f3n de la naturaleza del fascismo, tuvo como consecuencia proponer unos objetivos program\u00e1ticos en los que la defensa de la democracia se convert\u00eda en la garant\u00eda de la transformaci\u00f3n social y a su vez la delimitaci\u00f3n m\u00e1s restrictiva de las fuerzas pol\u00edticas y sociales responsables de la llegada del fascismo al poder posibilitaba una ampliaci\u00f3n del movimiento democr\u00e1tico incorporando a sectores de la peque\u00f1a burgues\u00eda e incluso de la burgues\u00eda. Como afirmaba Jos\u00e9 D\u00edaz:<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote13anc\"><\/a> \u201cLa rep\u00fablica por la que luchamos es otra, no es como la que podr\u00eda haber en Francia o en cualquier otro pa\u00eds capitalista. Luchamos para destruir las bases materiales sobre las que se asientan la reacci\u00f3n y el fascismo, porque sin la destrucci\u00f3n de estas bases no pude existir una verdadera democracia pol\u00edtica\u201d.<a href=\"#sdfootnote13sym\">13<\/a><\/p>\n<p><a name=\"marca2\"><\/a><a name=\"sdfootnote14anc\"><\/a> El concepto democracia deviene el factor legitimador de la defensa de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola y de las propuestas del Frente Popular franc\u00e9s de 1934-1938, y el elemento central del discurso pol\u00edtico que utilizar\u00e1n los participantes en ambos procesos. Es el lenguaje de los brigadistas internacionales y la justificaci\u00f3n de su entrega a la lucha antifascista y es el lenguaje que utilizan los dirigentes franceses para calificar los t\u00e9rminos del enfrentamiento, que deja de ser entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n para convertirse en la batalla entre fascismo y democracia. Tambi\u00e9n se califica en la \u00e9poca mediante este concepto los ensayos de nuevas relaciones sociales que surgen con la ocupaci\u00f3n de f\u00e1bricas en Francia o con las experiencias de colectivizaci\u00f3n o control obrero en Catalu\u00f1a al comienzo de la guerra civil una vez derrotado el golpe de estado militar en julio de 1936.<a href=\"#sdfootnote14sym\">14<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote15anc\"><\/a>Sin embargo cabe tambi\u00e9n reflexionar en que ese giro del VII congreso no es el s\u00edntoma de una tendencia que va desde el sectarismo al aperturismo, sin m\u00e1s, sino que se trata de una respuesta que se considera adecuada a la coyuntura, marcada especialmente por la rotunda derrota del movimiento obrero alem\u00e1n con el ascenso del nazismo al poder facilitado por la divisi\u00f3n, desacuerdo y enfrentamientos entre las direcciones del SPD y el KPD. La propuesta del VII Congreso conten\u00eda elementos de continuidad y ruptura con las tesis anteriores. Por una parte, sin suprimir el contenido de clase del fascismo, lo adscrib\u00eda a una secci\u00f3n muy concentrada, aunque tambi\u00e9n muy poderosa del capital, separ\u00e1ndolo de los dem\u00e1s sectores de la burgues\u00eda, y de la peque\u00f1a burgues\u00eda a la que convocaban en ese momento para evitar que se convirtieran en la fuerza de choque de aquel. La defensa de la democracia se transformaba en un objetivo fundamental en la medida en que se reconoc\u00eda que era imposible su coexistencia con el fascismo.<a href=\"#sdfootnote15sym\">15<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote16anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote17anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote18anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote19anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote20anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote21anc\"><\/a> Pero la decisi\u00f3n de la IC reconoc\u00eda antecedentes recientes como las propuestas de frente \u00fanico, vigentes entre 1921 y 1924,<a href=\"#sdfootnote16sym\">16<\/a> que abr\u00edan la posibilidad de acci\u00f3n conjunta con la socialdemocracia, defendidas y llevadas a la pr\u00e1ctica sucesivamente en Alemania, -el pa\u00eds \u201cesperanza de la revoluci\u00f3n\u201d en la primera posguerra, por Paul Levi, Heinrich Brandler y August Thalheimer.<a href=\"#sdfootnote17sym\">17<\/a> Eran propuestas para afrontar la profunda crisis que atravesaba a la rep\u00fablica de Weimar consecuencia de la inflaci\u00f3n provocada por las deudas de guerra y la ocupaci\u00f3n francesa del Ruhr, pero adem\u00e1s proclamada como la forma m\u00e1s adecuada para enfrentar al fascismo, que en esa \u00e9poca intentar\u00eda su primer ensayo de asalto al poder en Alemania en el intento putschista de Munich encabezado por Hitler y L\u00fcdendorf<a href=\"#sdfootnote18sym\">18<\/a>. Sin negar las especificidades de la situaci\u00f3n espa\u00f1ola, un ejemplo similar se producir\u00eda una d\u00e9cada despu\u00e9s cuando la constituci\u00f3n de la Alianza obrera en Asturias, en marzo de 1934, intentara defender a la rep\u00fablica ante la amenaza del fascismo percibida en la \u00e9poca por la posibilidad de la llega al gobierno Lerroux de Gil Robles y la CEDA.<a href=\"#sdfootnote19sym\">19<\/a> En otros casos, como el yugoslavo, la propuesta del frente popular no tuvo fuerza suficiente para llegar a constituir gobierno, ni siquiera para unificar a la totalidad de la oposici\u00f3n, pero s\u00ed para impulsar el reclutamiento de voluntarios para combatir en las Brigadas Internacionales en defensa de la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola<a href=\"#sdfootnote20sym\">20<\/a>, ya que la guerra civil tuvo un gran repercusi\u00f3n en los c\u00edrculos progresistas yugoslavos, no s\u00f3lo entre los militantes del partido comunista, quienes vieron en las brigadas la posibilidad de defender la democracia y enfrentarse directamente al fascismo en territorio espa\u00f1ol, como una contribuci\u00f3n indirecta a la lucha contra el r\u00e9gimen mon\u00e1rquico de este pa\u00eds y a la imposibilidad pr\u00e1ctica de hacerlo en la misma Yugoslavia dada la gran represi\u00f3n desatada por el r\u00e9gimen contra las organizaciones de izquierda.<a href=\"#sdfootnote21sym\">21<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote22anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote23anc\"><\/a> En Francia el surgimiento del frente popular responde a est\u00edmulos similares. Un observador de la \u00e9poca, Walter R. Sharp de la Universidad de Wisconsin, afirma que los fundamentos pr\u00e1cticos del Frente Popular se echaron en la respuesta unitaria de las dos centrales obreras, la sindicalista CGT y la CGTU de inspiraci\u00f3n comunista, las que convocan la huelga general de repudio al ataque al parlamento que los grupos de extrema derecha hab\u00edan realizado el 6 de febrero de 1934. Apunta que los dos factores que estimularon la consolidaci\u00f3n del Frente Popular fueron el impacto del ascenso del fascismo al poder, especialmente el caso alem\u00e1n, y la crisis econ\u00f3mica internacional. Esos dos factores contribuyeron a soldar a la unidad de quienes hasta poco tiempo diverg\u00edan y se enfrentaban, operando sobre dos aspectos. El primero es que en la \u00e9poca se interpreta que el fascismo hab\u00eda sido capaz de organizar y encabezar un movimiento de masas basado en al movilizaci\u00f3n de las clases medias, especialmente el sector m\u00e1s bajo de la peque\u00f1a burgues\u00eda, tenderos y artesanos, que hab\u00edan sido duramente golpeados por la depresi\u00f3n (ver por ejemplo los an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos del fascismo que hace Le\u00f3n Trotsky en sus textos de los a\u00f1os treinta)<a href=\"#sdfootnote22sym\">22<\/a>, y por lo tanto de ello deduc\u00edan comunistas y socialistas de izquierdas que era necesario moderar sus consignas para conseguir la inclusi\u00f3n de esos sectores sociales en el movimiento antifascista. El segundo era que la crisis econ\u00f3mica hab\u00eda puesto en evidencia las debilidades del liberalismo econ\u00f3mico, y por lo tanto las organizaciones m\u00e1s a la derecha en el espectro democr\u00e1tico comenzaban a considerar como aceptables y necesarias una intervenci\u00f3n estatal m\u00e1s comprometida en la regulaci\u00f3n de la econom\u00eda, lo que les permit\u00eda encontrar claves de entendimiento con el PC y el PS.<a href=\"#sdfootnote23sym\">23<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote24anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote25anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote26anc\"><\/a> Ya en plena guerra mundial el movimiento antifascista constituido como movimiento de resistencia contra la ocupaci\u00f3n en la Europa dominada por el ej\u00e9rcito nazi o como movilizaci\u00f3n combatiente de la poblaci\u00f3n en Gran Breta\u00f1a, provocar\u00eda un intenso debate sobre la naturaleza del fascismo del cual extraer\u00eda un modelo alternativo de reorganizaci\u00f3n social sobre la base del desarrollo de una democracia avanzada combinada con un en\u00e9rgico programa anticapitalista que implicaba incluso la propuesta de una nueva democracia industrial. \u00c9ste ser\u00eda el marco te\u00f3rico y program\u00e1tico en el que se inscribir\u00edan, por ejemplo, las constituciones elaboradas en la inmediata posguerra en Francia e Italia, donde el proceso de refundaci\u00f3n nacional se basar\u00eda en la legitimidad de la resistencia contra el ocupante nazi y en la acci\u00f3n antifascista, pero que ya se observa al menos en los planteamientos de los frentes populares que surgen en los a\u00f1os treinta.<a href=\"#sdfootnote24sym\">24<\/a> Desde ese punto de vista el antifascismo adquiere tambi\u00e9n una funci\u00f3n propositiva y no s\u00f3lo defensiva y resistente, donde aquel contribuye a reforzar la unidad ante la amenaza que supone el fascismo para la civilizaci\u00f3n, combinado la vocaci\u00f3n de un amplio consenso que exceda los partidos de izquierdas para incluir a aquellos que representan a sectores de clases medias, pero reconociendo al mismo tiempo que el pilar fundamental y la base de apoyo del proyecto antifascista contin\u00faa residiendo en la clase y el movimiento obreros, y , por lo tanto, lo que se asume como sus intereses hist\u00f3ricos. De ah\u00ed que no se limite a una continuidad del statu quo previo al ascenso de los fascismos sino que aspire a profundas transformaciones sociales, ya que una hip\u00f3tesis b\u00e1sica del movimiento antifascista es que su enemigo se ha consolidado en virtud de las contradicciones y condiciones determinadas por el propio sistema capitalista. Pero tambi\u00e9n introduce una modificaci\u00f3n importante en la cultura pol\u00edtica del movimiento obrero, especialmente en el movimiento comunista, y que es la reintroducci\u00f3n de la democracia como categor\u00eda fundamental par la transformaci\u00f3n social, para el avance hacia el socialismo. Un concepto que hab\u00eda sido dejado de lado, en la pr\u00e1ctica te\u00f3rica anterior a los a\u00f1os treinta, al considerarlo reducido al campo acotado por el calificativo \u201cburgu\u00e9s\u201d, y por el reduccionismo que impon\u00eda a esa lectura el modelo bolchevique, y que no era una mera coartada para ocultar otros fines como pretende la historiograf\u00eda y los autores conservadores. Esto puede comprobarse, por ejemplo en el Programme du Conseil National de la R\u00e9sistance (aprobado el 15 de marzo de 1944),<a href=\"#sdfootnote25sym\">25<\/a> el cual, a pesar de que es el resultado de un acuerdo en el que participan incluso fuerzas de centro y derecha alineadas en ese momento en la lucha contra la ocupaci\u00f3n nazi y Vichy, exhibe en su segunda parte, cuando hace referencia a las medidas de reconstrucci\u00f3n nacional de Francia una vez derrotado el nazismo, una serie de objetivos que establecen junto a la profundizaci\u00f3n de la democracia pol\u00edtica, la consecuci\u00f3n de una aut\u00e9ntica democracia econ\u00f3mica y social, continuando y profundizando de este modo con los objetivos pol\u00edticos y sociales del antifascismo encarnado en el Frente Popular de 1936.<a href=\"#sdfootnote26sym\">26<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote27anc\"><\/a>Justamente la corta vida de los gobiernos de frente popular en Europa occidental, determinada por el comienzo de la Guerra Fr\u00eda, demuestra que si no eran adecuados a los intereses de pol\u00edtica exterior de la URSS, fundamentalmente no eran funcionales para una reconstrucci\u00f3n europea claramente alejada de cualquier intenci\u00f3n socializante, en el \u00e1rea geogr\u00e1fica reservada a la alianza anglo-franco americana despu\u00e9s de Yalta.<a href=\"#sdfootnote27sym\">27<\/a><\/p>\n<p><strong>La naturaleza de la Resistencia antifascista<\/strong> <strong>durante la Segunda Guerra Mundial <\/strong><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote28anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote29anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote30anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote31anc\"><\/a> La Resistencia debe ser considerada como \u201cuna acci\u00f3n significativa\u201d, una acci\u00f3n que al mismo tiempo recrea, reproduce u origina el significado del concepto Resistencia, ya que como afirma Pierre Laborie: \u201c\u2026.se trata de actos realizados con la conciencia de servir a un objetivo com\u00fan en nombre de una causa trascendente [\u2026] la Resistencia es indisociable de la conciencia de resistir, del sentido dado a la decisi\u00f3n de actuar\u201d.<a href=\"#sdfootnote28sym\">28<\/a> Por lo tanto existe un componente discursivo y reflexivo en los actos que constituyen la Resistencia, y no meramente un conjunto de hechos coordinados que golpean materialmente al ocupante nazi y a los colaboracionistas. De ello deviene que la Resistencia es eminente y fundamentalmente un espacio pol\u00edtico, y por lo tanto un espacio donde se combate no s\u00f3lo el poder dominante sino que se deciden y preparan alternativas que vinculadas con la sociedad m\u00e1s all\u00e1 del poder que transitoriamente se combate deben ser operativas sobre variables y condiciones que los miembros de esa resistencia han decidido que deben ser modificadas o sustituidas. Es un acto con sentido, dotado de una orientaci\u00f3n axiol\u00f3gica que se enfrenta al poder, y no s\u00f3lo porque se enfrenta sino porque el enfrentamiento se hace en nombre de valores \u00e9ticos y morales trascendentes que implican una negaci\u00f3n radical de ese poder opresor al que se enfrentan los resistentes: \u201c\u2026.La idea de resistencia implica comportamientos de ruptura y pr\u00e1cticas de trasgresi\u00f3n\u201d.<a href=\"#sdfootnote29sym\">29<\/a> Y es tambi\u00e9n una elecci\u00f3n que al decidirse moral \u2013decide sobre el deber ser- constituye un acto de libertad, por lo tanto la resistencia es no s\u00f3lo por su car\u00e1cter colectivo sino por su intr\u00ednseca naturaleza electiva e intencional, el refugio de la democracia en la oscura noche en que el fascismo sumi\u00f3 a Europa. Adem\u00e1s la naturaleza del poder al que se enfrenta la Resistencia le obliga adoptar un car\u00e1cter pol\u00edtico revolucionario, ya que se trata de un poder opresor y excluyente, en un sentido radical como s\u00f3lo puede serlo el fascismo, y en \u00e9ste caso tanto el representado por la ocupaci\u00f3n nazi como por Vichy o cualquiera de los gobiernos colaboracionistas en la Europa dominada por el nazismo. De esa situaci\u00f3n se deriva que la lucha contra ese poder implica un proyecto al mismo tiempo alternativo al que esa dominaci\u00f3n representa, que implica una dimensi\u00f3n ideol\u00f3gica y por lo tanto cultural que exige la supresi\u00f3n de las condiciones en las que ese poder se puede reproducir. Por lo tanto los resistentes acaban plante\u00e1ndose \u2013a veces en el curso de la propia lucha- no s\u00f3lo la naturaleza del poder sino las condiciones de su reproducci\u00f3n y por ende cuestionan sus fundamentos e identifican los n\u00facleos y grupos sociales y pol\u00edticos que han presidido el sistema en el cual el fascismo se erigi\u00f3 como poder absoluto y opresor.<a href=\"#sdfootnote30sym\">30<\/a> Es m\u00e1s, los m\u00e1ximos l\u00edderes no izquierdistas de la Resistencia francesa, como el propio Charles de Gaulle, acaban para legitimar su propio liderazgo aceptando un programa de reconstrucci\u00f3n despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de contenido social y pol\u00edtico radicales, que constituye una negaci\u00f3n pr\u00e1ctica y concreta de lo representado por el fascismo y de la situaci\u00f3n previa a al instauraci\u00f3n del fascismo, como si esa Francia fuera responsable de su llegada. Ello no significa que todos los combatientes y participantes en la Resistencia estuvieran animados de las mismas intenciones pol\u00edticas y del mismo radicalismo, pero s\u00ed que esas posiciones que apuntaban a una transformaci\u00f3n radical de la sociedad francesa, luego de la liberaci\u00f3n, hacia una democracia m\u00e1s profunda y radical que la de la preguerra era una concepci\u00f3n predominante en las filas resistentes puede constatarse tanto por la actitud mencionada del gaullismo como en los documentos elaborados por el movimiento de resistencia.<a href=\"#sdfootnote31sym\">31<\/a> Por ejemplo en la proclama de la organizaci\u00f3n progaullista \u00c9cole d\u2019Uriage, con el t\u00edtulo \u201cLib\u00e9ration et R\u00e9volution sont ins\u00e9parables\u201d establece a trav\u00e9s del ejemplo de la presencia de Pierre Laval en el gobierno de Vichy las l\u00edneas de continuismo entre \u00e9ste y la situaci\u00f3n pol\u00edtica de la preguerra, y cita expresamente las siguientes palabras de de Gaulle, de febrero de 1944, para confirmar su apuesta:<\/p>\n<p>\u201cSe trata de una revoluci\u00f3n, la m\u00e1s grande su historia, la que ha comenzado a realizar la Francia traicionada por sus elites dirigentes y por sus privilegiados. Y debo decir que quienes, en todo el mundo, esperan poder reencontrar, despu\u00e9s del \u00faltimo ca\u00f1onazo, una Francia pol\u00edtica, social y moralmente parecida a la que hab\u00edan conocido, cometen un gran error. En el secreto de su dolor, se ha creado una Francia completamente nueva, la que ser\u00e1 guiada por hombres nuevos\u201d.<\/p>\n<p>Y que en Argel, en marzo de 1944 especificar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s la perspectiva que traza para despu\u00e9s de la derrota del fascismo:<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote32anc\"><\/a> \u201c\u2026. La democracia francesa deber\u00e1 ser una democracia social, asegurando org\u00e1nicamente a cada uno el derecho y la libertad de su trabajo, garantizando la dignidad y la seguridad de todos en un sistema econ\u00f3mico dise\u00f1ado sobre la valorizaci\u00f3n de los recursos nacionales y no en funci\u00f3n de los intereses particulares, donde las grandes fuentes de la riqueza com\u00fan pertenezcan a la naci\u00f3n, donde la direcci\u00f3n y el control del Estado se ejercer\u00e1n con el concurso regular de quienes trabajan y de quienes emprenden\u201d. <a href=\"#sdfootnote32sym\">32<\/a><\/p>\n<p>M\u00e1s lejos en la precisi\u00f3n de las l\u00edneas pol\u00edticas que delimitan el campo de la Resistencia, en el sentido de una prevenci\u00f3n de que la derecha y los elementos conservadores de la preguerra alcancen protagonismo durante y despu\u00e9s de la Liberaci\u00f3n, es la del MUR, organismo unificador de las organizaciones resistentes no comunistas (FTP, Combat y Lib\u00e9ration) constituido bajo el liderazgo de Jean Moulin en enero de 1943, cuando afirma a trav\u00e9s de uno de sus peri\u00f3dicos, Le Franc-Tireur, que:<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote33anc\"><\/a> \u201cEl r\u00e9gimen que pretenden los combatientes, cualquiera sea el nombre que se le d\u00e9, es una organizaci\u00f3n democr\u00e1tica y socialista de Europa [\u2026] No se trata de una vaga aspiraci\u00f3n ni de un ideal lejano, sino de un a cuesti\u00f3n precisa, la \u00fanica posible que se ofrece a trav\u00e9s de las ruinas acumuladas por la guerra a los ojos de los pueblos que se niegan a perecer. El camino que conduce a ella no es ninguno de los evocados anteriormente; ni el de las reformas parlamentarias sucesivas, ni el de una voluntad de hierro imponi\u00e9ndose a pueblos incapaces de actuar democr\u00e1ticamente. Es el camino de la insurrecci\u00f3n masiva contra la opresi\u00f3n que deviene simult\u00e1neamente la v\u00eda a la liberaci\u00f3n del trabajo sometido y a la emancipaci\u00f3n humana. El imperativo inesperado de la historia nos ha se\u00f1alado no s\u00f3lo un sue\u00f1o o una teor\u00eda, sino una tarea pol\u00edtico pr\u00e1ctica inmediata, porque las clases hasta ayer todav\u00eda dominantes se han hundido, y porque las masas que la deben realizar se encuentran ya listas, materialmente unidas y armadas, moralmente transformadas. La historia, de pronto, las ha puesto en situaci\u00f3n de ser aut\u00e9nticamente socialistas y revolucionarias\u201d.<a href=\"#sdfootnote33sym\">33<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote34anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote35anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote36anc\"><\/a> Se establece una diferencia clara entre \u201coposici\u00f3n\u201d y \u201cresistencia\u201d, con un umbral definido por la ruptura con el orden dominante, lo que reafirma la idea de que la Resistencia no consisti\u00f3 s\u00f3lo en el combate contra el ocupante nazi sino que implic\u00f3 un cuestionamiento del orden social y pol\u00edtico, internacional y dom\u00e9stico que permiti\u00f3 el triunfo del fascismo y la opresi\u00f3n del invasor.<a href=\"#sdfootnote34sym\">34<\/a> En el caso franc\u00e9s debe agregarse otro factor. La existencia de un gobierno colaboracionista pero surgido del propio funcionamiento de las instituciones del Estado franc\u00e9s de preguerra, transform\u00f3 a la Resistencia en la encarnaci\u00f3n del esp\u00edritu de la soberan\u00eda nacional, a diferencia, por ejemplo de los casos de Holanda, Noruega o Polonia donde los miembros del gobierno que representaban la legitimidad estatal hasta 1939 se encontraban en el exilio.<a href=\"#sdfootnote35sym\">35<\/a> En general los documentos de la Resistencia, y no s\u00f3lo de las organizaciones en las que participa o lidera el Partido Comunista, platean que la derrota y la ocupaci\u00f3n han establecido un nuevo a\u00f1o cero desde el que reiniciar la construcci\u00f3n de una Francia radicalmente diferente a la existente hasta el comienzo de la guerra. Se habla claramente de una IV\u00aa Rep\u00fablica que sustituir\u00e1 a la derrotada en 1940, y cuyos principios constituyentes deben estar dirigidos a liquidar los privilegios de una clase dominante cuyas acciones han permitido el ascenso del fascismo y la derrota francesa. Como poco proponen el control estatal o la estatizaci\u00f3n directa de los recursos e infraestructuras esenciales, la reforma del sistema empresarial que permita una participaci\u00f3n de los trabajadores en la gesti\u00f3n industrial y la profundizaci\u00f3n de la democracia. Para que esta \u00faltima se haga realidad se considera esencial garantizar la equidad econ\u00f3mica junto a la jur\u00eddica y pol\u00edtica de todos los ciudadanos franceses. Pero en una parte considerable de los documentos elaborados antes de la Liberaci\u00f3n, la mayor\u00eda entre 1942 y 1944, consideran sin rodeos que la nueva sociedad deber\u00e1 ser de car\u00e1cter socialista, claramente anticapitalista, pero unida incondicionalmente a un compromiso democr\u00e1tico, que rechaza la reivindicaci\u00f3n expresa de conceptos como el de \u201cdictadura del proletariado\u201d.<a href=\"#sdfootnote36sym\">36<\/a> En todos ellos se introduce el reconocimiento de la debilidad de la democracia, incluso la convencional de preguerra, si no va acompa\u00f1ada de derechos econ\u00f3micos que garanticen un nivel m\u00ednimo, debajo del cual las desigualdades sociales minar\u00edan profundamente el ejercicio de los derechos de ciudadan\u00eda, y que esa debilidad de amplios sectores sociales golpeados por la crisis econ\u00f3mica y la insolidaridad del capital ha facilitado el encumbramiento del fascismo. Pero adem\u00e1s existe otra condici\u00f3n que exige esa radicalidad para el futuro que es la necesidad de los movimientos de resistencia de conseguir el apoyo masivo de la poblaci\u00f3n. Por ello los resistentes son conscientes, incluso entre aquellos resistentes que no pertenecen ni al \u00e1mbito comunista ni al socialista que la guerra que est\u00e1n librando contra el invasor es una guerra revolucionaria, o sea una guerra que s\u00f3lo se puede sostener si existen consignas pol\u00edticas de la suficiente profundidad y evocaci\u00f3n transformadora para que pueda implicarse la poblaci\u00f3n y puedan conseguir el apoyo del tejido social. Dice Claude Bourdet, miembro de CNR en representaci\u00f3n de Combat:<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote37anc\"><\/a> \u201c\u2026 sin haber le\u00eddo a Mao Ts\u00e9-Tung, sab\u00edamos instintivamente, por nuestra experiencia cotidiana, que esta guerra era una guerra revolucionaria, y que deb\u00eda haber constantemente un cierto equilibrio entre la acci\u00f3n pol\u00edtica y la acci\u00f3n militar, una sosteniendo a la otra\u201d.<a href=\"#sdfootnote37sym\">37<\/a><\/p>\n<p><a name=\"marca1\"><\/a><a name=\"sdfootnote38anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote39anc\"><\/a> Geoff Eley considera que el caso franc\u00e9s no es el \u00fanico sino que confluye con las otras luchas de liberaci\u00f3n nacional en la construcci\u00f3n de ese espacio de transformaci\u00f3n social de la posguerra, cuyos principios sobrevivir\u00e1n al menos hasta el comienzo del derribo del Welfare State y la reestructuraci\u00f3n capitalista en un sentido ultraliberal, iniciado durante las \u00e9pocas caracterizadas por las dictaduras militares de Argentina, Chile y Uruguay, y los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, aunque su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica fue bloqueada mucho antes, con el comienzo de la Guerra Fr\u00eda.<a href=\"#sdfootnote38sym\">38<\/a> Para este autor la coyuntura de guerra y posguerra \u2013concretamente de los a\u00f1os comprendidos entre 1943 y 1947- equivalen a la coyuntura 1917-1921, que vio el nacimiento de la URSS y la ca\u00edda de los imperios centrales, en la dimensi\u00f3n internacional que adquiere el movimiento ciudadano hacia un cambio en profundidad de las pol\u00edticas nacionales y en el augurio de profundas reformas sociales equivalente. La clave de este anhelo democr\u00e1tico reside en la propia experiencia popular durante la guerra. En los pa\u00edses ocupados esa experiencia colectiva fue la participaci\u00f3n en la resistencia, el \u00fanico acto de autonom\u00eda personal y por lo tanto de libertad en medio de la opresi\u00f3n fascista, pero que al mismo tiempo, sin devaluar el car\u00e1cter de decisi\u00f3n individual que implicaba unirse a las actividades clandestinas, era un acto colectivo de coordinaci\u00f3n y deliberaci\u00f3n, y su expresi\u00f3n concreta fueron los comit\u00e9s de liberaci\u00f3n a nivel nacional, regional y local, en los que muchos quisieron ver los embriones de una democracia radical y novedosa, que a medida que retroced\u00edan los ej\u00e9rcitos hitlerianos se convert\u00eda en muchos sitios en la administraci\u00f3n local encargada de las inmediatas tareas de reconstrucci\u00f3n posb\u00e9lica y de la reorganizaci\u00f3n de la vida cotidiana, que ejerc\u00eda estas funciones reivindicando una pr\u00e1ctica m\u00e1s igualitaria, y que Eley no duda en comparar con las organizaciones consejistas surgidas en la ola revolucionaria que recorri\u00f3 Europa entre 1917 y 1921.<a href=\"#sdfootnote39sym\">39<\/a> En los pa\u00edses no ocupados esa experiencia fue la implicaci\u00f3n popular en el esfuerzo b\u00e9lico, vivido como una aportaci\u00f3n colectiva en la que la comunidad de objetivos \u2013la derrota del enemigo fascista- era la base experimentada de una unidad nacional, de una nueva forma de cohesi\u00f3n comunitaria basada en el esfuerzo compartido que otorgaba a la experiencia cotidiana los tintes de un igualitarismo no decretado pero s\u00ed visible, pero que, a diferencia de los ocurrido en la guerra anterior, aparec\u00eda continuando y materializando las aspiraciones de la cultura antifascista, cultivada en los medios obreros durante los a\u00f1os treinta, donde ya se pod\u00edan registrar algunas victorias dom\u00e9sticas sobre el fascismo, como sucedi\u00f3 en Gran Breta\u00f1a, alimentada por experiencias locales de enfrenamiento como la batalla de Cable Street \u2013octubre de 1936- en donde los habitantes de los barrios obreros de Londres derrotaron y expulsaron a los camisas negras de Oswald Mosley. Como afirmaba Harry Pollit:<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote40anc\"><\/a> \u201c\u2026.una nueva concepci\u00f3n de la democracia [\u2026] en la cual el pueblo no estaba ya dispuesto a dejar las cosas [\u2026.] a cargo de otros [\u2026] quer\u00edan desplegar en la paz el mismo liderazgo, iniciativa, talento y poder que hab\u00edan revelado de manera tan sorprendente en el campo de batalla, en las f\u00e1bricas, en la defensa civil y en los movimientos de Resistencia\u201d.<a href=\"#sdfootnote40sym\">40<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote41anc\"><\/a>Pero difiere en relaci\u00f3n al alcance social de esas propuestas pues mientras en la primera posguerra las clases medias en general se distancian o rechazan los hechos de Octubre y las insurrecciones obreras y ef\u00edmeras experiencias revolucionarias de Europa central, en la segunda posguerra la identificaci\u00f3n de esos sectores sociales con las organizaciones de izquierdas, especialmente los partidos comunistas, que han protagonizado y liderado la resistencia antinazi, es muy firme y estrecha.<a href=\"#sdfootnote41sym\">41<\/a> Ello se debe a m\u00faltiples factores, pero uno de los principales es que el movimiento comunista en general ha sido capaz de sobrepasar el l\u00edmite clasista tradicional de su representatividad, sin perder por supuesto su arraigo en la clase obrera en funci\u00f3n del efecto combinado de el papel de los comunistas en las luchas antifascistas en cada pa\u00eds de la Europa ocupada por los ej\u00e9rcitos nazis y la identificaci\u00f3n con el papel de la URSS y del Ej\u00e9rcito Rojo, a los que se identifica como un factor clave en la derrota de un poder opresor de una brutalidad y letalidad sin precedentes que afectaba al conjunto de la sociedad de cada pa\u00eds ocupado m\u00e1s que el veh\u00edculo de un proceso revolucionario que predicaba la lucha de clases.<\/p>\n<p>Al caso franc\u00e9s se aproximan el caso italiano, aunque s\u00f3lo para la Italia del Norte, donde la resistencia partisana tiene un papel de primer orden y existe una unidad pol\u00edtica firme alrededor del Comit\u00e9 de Liberaci\u00f3n Nacional de la Alta Italia (CLNAI) y en Yugoslavia, donde la hegemon\u00eda comunista es indiscutible bajo la direcci\u00f3n de Josif Broz Tito. Ciertamente, como afirma Bruno Groppo no pueden reducirse todos los movimientos antifascistas al com\u00fan denominador comunista, aunque los partidos comunistas hayan desempe\u00f1ado un papel fundamental en su desarrollo, pero la lucha de la resistencia muestra como se produjo una convergencia en los objetivos de reconstrucci\u00f3n nacional, que se\u00f1alan el profundo desprestigio de la elites dominantes de preguerra, la necesidad de que los sufrimientos producidos por al guerra y sufridos pasiva o activamente por la poblaci\u00f3n civil fueran compensados por una mejor redistribuci\u00f3n del producto de la econom\u00edas nacionales y una mayor justifica social \u2013exigencia que si bien presente no hab\u00eda sido satisfecha al final de la guerra anterior-, la sensaci\u00f3n compartida por la militancia antifascista de que desde 1933, y de forma acelerada y profunda entre 1939 y 1945 se hab\u00eda producido una crisis de civilizaci\u00f3n, impresi\u00f3n consolidada ante el horror de los campos de exterminio que revelaban que el nazismo hab\u00eda cometido el mayor genocidio de la historia, convirtiendo a la dictadura hitleriana en la materializaci\u00f3n del mal absoluto.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n en esas mismas caracter\u00edsticas reside el ocaso posterior del radicalismo democr\u00e1tico y los objetivos sociales suscitados por la lucha antifascista, ya que el inicio de la Guerra fr\u00eda en 1947 signific\u00f3 la negaci\u00f3n de todas esas ideas y proyectos y la reconducci\u00f3n de la acci\u00f3n pol\u00edtica a una progresiva desmovilizaci\u00f3n y, al menos parcial, retorno a la privatizaci\u00f3n de la vida de los ciudadanos europeos. El retroceso democr\u00e1tico tuvo como primer episodio la disoluci\u00f3n de esos g\u00e9rmenes de un nuevo poder popular que eran los comit\u00e9s de liberaci\u00f3n generados por la lucha resistente.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: <\/strong><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote42anc\"><\/a>El antifascismo ser\u00eda en primer t\u00e9rmino la respuesta al fascismo, pero una respuesta que si aparece en los hechos como defensiva, y en efecto lo es ya que sus militantes y partidarios parten de la consideraci\u00f3n del fascismo como una amenaza contra la humanidad y la civilizaci\u00f3n ante el cual es imperativo organizar la defensa, esta r\u00e1pidamente se interpreta en clave propositiva. Era una propuesta basada en la convicci\u00f3n de que no bastaba con defenderse de los embates del fascismo sino que hab\u00eda que remover los factores sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos que hab\u00edan permitido su surgimiento, y en ese paso el antifascismo se planteaba una tarea de reforma que por su contenido y alcances pod\u00eda ser de un car\u00e1cter profundamente radical. En ese sentido es absolutamente pertinente la afirmaci\u00f3n de Ferran Gallego \u2013que el aplica a la situaci\u00f3n espa\u00f1ola pero extiende al continente- de que el antifascismo era la forma que adoptaba la continuidad de una tradici\u00f3n de lucha emancipatoria del movimiento obrero en una coyuntura \u2013la del per\u00edodo de entreguerras y especialmente los a\u00f1os treinta- en las que era absolutamente visible que \u201c\u2026la burgues\u00eda continental tend\u00eda a organizarse en las diversas variables del fascismo, incluyendo la que pod\u00eda detectarse como preferencia por el triunfo de \u00e9ste contra el fortalecimiento de opciones democr\u00e1tico-populares en otros pa\u00edses\u201d, una constataci\u00f3n compartida por los militantes de las diversas organizaciones de izquierda y del movimiento obrero europeo derivada de la praxis pol\u00edtica consecuencia de los conflictos y reagrupamientos de fuerzas que se observan en Europa a partir de 1933.<a href=\"#sdfootnote42sym\">42<\/a><\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote43anc\"><\/a><a name=\"sdfootnote44anc\"><\/a> Por ello el fascismo deber\u00e1 ser negado mediante la afirmaci\u00f3n de una alternativa de reorganizaci\u00f3n social y pol\u00edtica que no s\u00f3lo lo suprima como poder estatal u organizaci\u00f3n pol\u00edtica, sino que debe imposibilitarse su reaparici\u00f3n modificando el sistema social que se considera lo ha engendrado, lo cual implica que su derrota no ser\u00e1 una restauraci\u00f3n del statu quo ante sino una revoluci\u00f3n o una profunda reforma de la sociedad existente. Especialmente a partir de la fase de constituci\u00f3n de los frentes populares adquirir\u00e1 el discurso antifascista este contenido en el que destacan los objetivos de transformaci\u00f3n social. En ello debe reconocerse la huella que dejan las organizaciones del movimiento obrero que constituyen, tanto en su fidelidad socialista como comunista la columna vertebral de la articulaci\u00f3n frentista. El rechazo del statu quo ante planeado por el antifascismo es consecuencia de ese diagn\u00f3stico que se basa en la praxis de la lucha contra el fascismo, al menos desde la formulaci\u00f3n y construcci\u00f3n de los frentes populares y la experiencia de la guerra civil espa\u00f1ola, y que en l\u00edneas generales podemos concebir como la percepci\u00f3n del abandono de las pautas y comportamientos democr\u00e1ticos por parte de las burgues\u00edas locales en gran parte de los pa\u00edses de Europa. Pero tambi\u00e9n de la intuici\u00f3n, aunque no demasiado expl\u00edcita todav\u00eda (s\u00f3lo en algunos autores de la \u00e9poca como Franz Neumann o Alfred Sohn-Rettel<a href=\"#sdfootnote43sym\">43<\/a>) de que el fascismo no es una simple reacci\u00f3n antidemocr\u00e1tica y dictatorial sino que pretende construir un nuevo tipo de sociedad, que niega la igualdad entre los seres humanos y que se cohesiona mediante la sumisi\u00f3n a la jerarqu\u00eda y a la tecnocracia a cambio de la seguridad a prueba de crisis econ\u00f3micas y convulsiones sociales. El fascismo es, por tanto, una contrarrevoluci\u00f3n que se ha apropiado de la din\u00e1mica revolucionaria con el objetivo de suprimir definitivamente cualquier posibilidad para los ideales de fraternidad, libertad y autonom\u00eda humana. Una contrarrevoluci\u00f3n que hundiendo sus ra\u00edces m\u00e1s atr\u00e1s de 1917 o incluso de la Primera Guerra Mundial se presenta como una de las posibles v\u00edas de evoluci\u00f3n de la modernidad en la cual el repudio de los ideales ilustrados juega un papel fundamental. No debemos olvidar que Goebbels afirm\u00f3 que el significado de la llegada al poder de los nazis era la \u201cerradicaci\u00f3n de 1789 de la historia universal\u201d.<a href=\"#sdfootnote44sym\">44<\/a><\/p>\n<p>Si bien la radicalidad democr\u00e1tica sostenida por las organizaciones resistentes durante la segunda guerra mundial y expresadas como esperanza por las sociedades movilizadas en el esfuerzo de b\u00e9lico contra las potencias fascistas deriva de la experiencia directa de la barbarie desplegada por dichas potencias en la ocupaci\u00f3n, tambi\u00e9n deriva de las motivaciones y las experiencias de la lucha antifascista en los a\u00f1os treinta, reflejado en el ejemplo paradigm\u00e1tico de la Brigadas Internacionales, as\u00ed como en los dise\u00f1os y proyectos pol\u00edticos en los que se fundament\u00f3 la constituci\u00f3n de los frentes populares, lo cual se\u00f1ala no s\u00f3lo los elementos de continuidad del pensamiento pol\u00edtico de los per\u00edodos preb\u00e9lico y b\u00e9lico, sino tambi\u00e9n los l\u00edmites que iban a encontrar en la segunda reconstrucci\u00f3n burguesa de la posguerra, la cual a su vez no podr\u00eda ignorar ciertas exigencias planteadas por el extraordinario movimiento de masas estimulado por el antifascismo.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote1sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote1anc\">1<\/a>Publicado en Josep S\u00e1nchez Cervell\u00f3 (ed.), El Pacte de la No Intervenci\u00f3. La internacionalitzaci\u00f3 de la Guerra Civil espanyola, Tarragona, Publicacions URV, 2009, pp. 33-50.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote2sym\"><\/a><a href=\"#sdfootnote2anc\">2<\/a>J. Degras, The Communist International 1919-1943 Documents, Volumen I 1919-1923, London, Frank Kass and Company, 1971, pp. 421-422 y 446-449.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote3sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote3anc\">3<\/a>J. Degras, The Communist International 1919-1943 Documents\u2026, op. cit., Volumen II pp. 39-40. Esta era una idea que tomaban prestada del anarquista Luigi Fabbri. Su trabajo, La controrivoluzione preventiva, (1923) estaba escrito al calor de las luchas recientes contra el fascismo, en las cuales el movimiento obrero italiano hab\u00eda experimentado el frente \u00fanico proletario. La defensa de Parma contra el ataque fascista en agosto de 1922 ser\u00eda un ejemplo de esta confluencia entre fuerzas obreras.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote4sym\"><\/a><a href=\"#sdfootnote4anc\">4<\/a>Ver, por ejemplo, los excelentes libros recientes de Ferran Gallego, De Munich a Auschwitz. Una historia del nazismo (1919-1945), Barcelona, Plaza &amp; Jan\u00e9s, 2001 y Todos los hombres del F\u00fchrer, Barcelona, Debates, 2006; as\u00ed como los trabajos ya cl\u00e1sicos de Tim Mason, Nazism, Fascism, and the Working Class. Essays by Tim Mason, Cambridge, Cambridge University Press, 1995 y Social Policy in the Third Reich. The Working Class and the \u2018National Community\u2019, Providence-Oxford, Berg, 1993 o Detlev Peukert, The Weimar Republic, New York, Hill and Wang, 1987 y Inside Nazi Germany. Conformity, Opposition and Racism in Everyday Life, London, Penguin, 1987 (1\u00aa ed. alemana 1982).<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote5sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote5anc\">5<\/a>Franz Neumann, Behemoth. Pensamiento y acci\u00f3n en el nacionalsocialismo, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1943. Ver tambi\u00e9n Ian Kershaw, Qu\u2019est-ce que le nazisme? Probl\u00e8mes et perspectives d\u2019interpr\u00e9tation, Paris, Gallimard, 1997, p. 111.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote6sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote6anc\">6<\/a>Raul Hillberg, The Destruction of the European Jews, New York- London, Colmes &amp; Meier, 1985, p. 264: \u201c\u2026. La maquinaria de destrucci\u00f3n no fue estructuralmente diferente de la sociedad alemana como totalidad; la diferencia s\u00f3lo radic\u00f3 en su funci\u00f3n. La maquinaria de destrucci\u00f3n fue la comunidad organizada en uno de sus roles especiales\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote7sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote7anc\">7<\/a>Giorgio Israel, Pietro Nastasi, Scienzia e razza nell\u2019Italia fascista, Bologna, Il Mulino, 1998, pp. 20-26.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote8sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote8anc\">8<\/a>Robert Paxton, The Anatomy of Fascism, New York, Alfred Knopf, 2004, pp. 164-169.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote9sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote9anc\">9<\/a>Detlev Peukert, The Weimar Republic. The Crisis of Classical Modernity, New York, Hill and Wang, 1998, p. 277. Ver tambi\u00e9n Michael Mann, Fascists, Cambridge, Cambridge University Press, 2004, p. 1 y 203-206; quien afirma que \u201c&#8230; el fascismo ha sido una parte esencial aunque indeseable de la modernidad\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote10sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote10anc\">10<\/a>Detlev Peukert, The Weimar Republic\u2026., op. cit., p.281.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote11sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote11anc\">11<\/a>Jorge Dimitrov, Contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. 1935, Madrid, Emiliano Escolar Editor, 1977, p. 6. Ver por ejemplo la introducci\u00f3n de Harold Laski al libro de Robert Brady, The Spirit and Structure of German Fascism, New York, Citadel Press, 1971 (1\u00aa ed. 1937) y Arthur Rosenberg, Democracia y socialismo. Historia pol\u00edtica de los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os, (1789-1937), M\u00e9xico, Pasado y presenta, 1981 (1\u00aa ed. 1938), p. 328.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote12sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote12anc\">12<\/a>Antonia Grunenberg, \u201cDichotomous Political Thought in Germany before 1933\u201d, New German Critique, N\u00ba 67 (Winter, 1996), pp. 121-122.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote13sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote13anc\">13<\/a>L. Canfora, La democracia. Historia de una ideolog\u00eda, Barcelona, Cr\u00edtica, 2004, p. 192. Ver tambi\u00e9n R. Vinyes La Catalunya internacional. El frontpopulisme en l&#8217;exemple catal\u00e0, Curial, Barcelona: 1983.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote14sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote14anc\">14<\/a>Tom Buchanan, \u201cAnti-fascism and Democracy in the 1930s\u201d, European History Quarterly, Vol. 32(1), 2002, pp. 39-57.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote15sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote15anc\">15<\/a>J. Degras, The Communist International 1919-1943 Documents\u2026, op. cit., Volumen III, pp. 353-356. Ese es el sentido de la declaraci\u00f3n de Dimitrov en el congreso sobre la defensa de la democracia: \u00ab\u00a0Nosotros somos partidarios de la democracia sovi\u00e9tica, la democracia de los trabajadores, la democracia m\u00e1s consecuente del mundo. Pero defendemos y seguiremos defendiendo en los pa\u00edses capitalistas, palmo a palmo, las libertades democr\u00e1tico-burguesas contra las cuales atenta el fascismo y la reacci\u00f3n burguesa, pues as\u00ed lo exigen los intereses de la lucha de clases del proletariado\u201d, Jorge Dimitrov, Contra el fascismo\u2026, op. cit., 1977, p. 29.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote16sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote16anc\">16<\/a>En 1922, como consecuencia del asesinato de Walter Rathenau, el KPD hab\u00eda firmado el llamado \u201cAcuerdo de Berl\u00edn\u201d con el SPD y los sindicatos con el objetivo de defender la Rep\u00fablica, y tambi\u00e9n era una coyuntura en la que aumentaba la influencia del KPD en el movimiento obrero, siendo el verano de 1923 el momento de sus m\u00e1ximos \u00e9xitos electorales, Jacques Droz, \u201cEl socialismo en Alemania\u201d en J. Droz, Historia General del Socialismo, Barcelona, Ediciones Destino, 1985, pp. 306-307.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote17sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote17anc\">17<\/a>Esta es la interpretaci\u00f3n principal que hace un autor como Milos H\u00e1jek, en su Historia de la Tercera Internacional, Barcelona, Cr\u00edtica, 1984, especialmente pp. 256-329.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote18sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote18anc\">18<\/a>J. Dimitrov, Contra el fascismo\u2026, op. cit., 1977, p. 106-107. Ver tambi\u00e9n J. Degras, The Communist International 1919-1943 Documents\u2026, op. cit., Volumen III, pp. 358 y 369.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote19sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote19anc\">19<\/a>Hay que considerar que a pesar de las declaraciones contra el r\u00e9gimen burgu\u00e9s del acuerdo que estableci\u00f3 la Alianza obrera, esta es producto de una radicalizaci\u00f3n de las bases ante la gran conflictividad laboral provocada por la profundizaci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica que hab\u00eda disparado el n\u00famero de desempleados, as\u00ed como de la sospecha de manipulaci\u00f3n electoral por las derechas, ya que las elecciones que dieron el gobierno a Lerroux, la derecha unida hab\u00eda obtenido 3.345.504 votos y 212 esca\u00f1os frente a los resultados de las izquierdas -3.375.432 pero s\u00f3lo 99 esca\u00f1os, as\u00ed como las declaraciones de Gil Robles sobre la intenci\u00f3n de instaurar un r\u00e9gimen corporativo en Espa\u00f1a y sus declaraciones favorables a Hitler y Mussolini que aumentaban en un contexto europeo muy agresivo (aplastamiento del socialismo en Austria por Dollfuss y intento de golpe de estado fascista en Francia) el temor a una ofensiva de las derechas que acabara con la Rep\u00fablica, Paul Preston, La destrucci\u00f3n de la democracia en Espa\u00f1a, Barcelona, Grijalbo, 2001, pp. 174-176. Adjudica la misma importancia a esos factores Julio Ar\u00f3stegui en Por qu\u00e9 el 18 de julio&#8230; y despu\u00e9s, Barcelona, Flor del Viento Ediciones, 2006, pp. 210-218. Sin rasgo de presentismo este autor afirma que vista desde la actualidad la realizaci\u00f3n del proyecto reformista de la conjunci\u00f3n republicano socialista hubiese \u201c&#8230;necesitado de resoluciones dr\u00e1sticamente revolucionarias (en cursiva en el original) [&#8230;] y no sencillamente de un parlamentarismo\u201d dadas las condiciones del caso espa\u00f1ol, lo cual puede operar como uno de los factores casi inconscientes que crearon el punto de encuentro \u2013la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica como producto de una intenci\u00f3n revolucionaria- para acabar visualizando tanto revolucionarios como reformistas en que tal vez exist\u00eda la posibilidad de un recorrido com\u00fan, que al fin se materializar\u00eda en el Frente Popular, pp. 216 y 218.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote20sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote20anc\">20<\/a>La proclamaci\u00f3n de la II Rep\u00fablica adem\u00e1s hab\u00eda impactado fuertemente entre lo dem\u00f3cratas yugoslavos, quienes estaban sometidos desde 1929 a la dictadura militar presidida por el rey Alejandro I, ver Francesc Bonamusa, Pueblos y Naciones de los Balcanes. Siglos XIX-XX, Madrid, Editorial S\u00edntesis, 1998, pp. 132-135..<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote21sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote21anc\">21<\/a>Phyllis Auty, \u201cPopular Front in the Balkans: 1. Yugoslavia\u201d, Journal of Contemporary History, Vol. 5, N\u00ba. 3, (1970), pp. 51-67. En cambio en los pa\u00edses de Europa del Este, como Hungr\u00eda y Ruman\u00eda la amenaza nazi no fue est\u00edmulo suficiente como para convencer a los partidos mayoritarios cuya base social era predominantemente campesina y fervientemente anticomunista para que aceptaran la constituci\u00f3n de frentes populares, Bela Vago, \u201cPopular Front in the Balkans: 4. Failure in Hungary and Rumania\u201d, Journal of Contemporary History, Vol. 5, N\u00ba. 3, (1970), pp. 95-117<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote22sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote22anc\">22<\/a>Le\u00f3n Trotsky, \u201cQu\u00e9 es el nacionalsocialismo?\u201d, (publicado por primera vez en The Modern Thinker, octubre de 1933) en La lucha contra el fascismo, Madrid, Fundaci\u00f3n Federico Engels, 2004, pp. 355-362.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote23sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote23anc\">23<\/a>Walter R. Sharp, \u201cThe Popular Front in France: Prelude or Interlude?\u201d, The American Political Science Review, Vol. 30, N\u00ba 5. (Oct., 1936), pp. 859-862.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote24sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote24anc\">24<\/a>Fran\u00e7ois Marcot, Dictionnaire Historique de la R\u00e9sistance, Paris, \u00c9ditions Robert Laffont, 2006, pp. 651-652.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote25sym\"><\/a><a href=\"#sdfootnote25anc\">25<\/a>Mencionar\u00e9 aqu\u00ed algunas de las propuestas m\u00e1s relevantes en el sentido de la ruptura no s\u00f3lo con Vichy sino con la situaci\u00f3n de preguerra:<\/p>\n<p>\u201c- instauraci\u00f3n de una verdadera democracia econ\u00f3mica y social que implique la supresi\u00f3n de los grandes feudos econ\u00f3micos y financieros en la direcci\u00f3n de la econom\u00eda;<\/p>\n<p>&#8211; una organizaci\u00f3n racional de la econom\u00eda asegurando la subordinaci\u00f3n de los intereses particulares al inter\u00e9s general y la libere de la dictadura profesional instaurada a imagen de los estados fascistas; [\u2026]<\/p>\n<p>&#8211; el retorno a la naci\u00f3n de todos los grandes medios de producci\u00f3n monopolizados, fruto del trabajo com\u00fan, de las fuentes de energ\u00eda, de las riquezas del subsuelo, de las compa\u00f1\u00edas de seguro y los grandes bancos;<\/p>\n<p>&#8211; el desarrollo y sost\u00e9n de las cooperativas de producci\u00f3n, de consumo y de venta, agr\u00edcolas y artesanales;<\/p>\n<p>&#8211; el derecho de acceder, en el seno de la empresa, a las funciones de direcci\u00f3n y administraci\u00f3n, para los obreros que posean las cualidades necesarias, y la participaci\u00f3n de lo trabajadores en la direcci\u00f3n de la econom\u00eda\u201d, Citado por Henri Michel y Boris Mirkine-Guetz\u00e9vitch, Les id\u00e9es politiques et sociales\u2026., op. cit., pp. 216-217.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote26sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote26anc\">26<\/a>Serge Wolikow, \u201cAntifascisme\u201d, en Fran\u00e7ois Marcot, Dictionnaire Historique\u2026., op. cit., pp. 639-640.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote27sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote27anc\">27<\/a>Luciano Canfora, La democracia\u2026, op. cit., pp. 201-222.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote28sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote28anc\">28<\/a>Pierre Laborie, \u201cQu\u2019est-ce que la R\u00e9sistance\u00a0\u00bb, en Fran\u00e7ois Marcot, Dictionnaire Historique\u2026., op. cit., p. 35.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote29sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote29anc\">29<\/a>Pierre Laborie, \u00eddem, p. 36.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote30sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote30anc\">30<\/a>Bruno Groppo, \u201cL\u2019antifascisme dans la culture politique communiste\u201d, en Jean Vigreux et Serge Wolikow, Cultures communistes au XXe si\u00e8cle. Entre guerre et modernit\u00e9, Paris, La Dispute\/SN\u00c9DIT, 2003, pp. 92-93.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote31sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote31anc\">31<\/a>Claire Andrieu, \u201cLa R\u00e9sistance dans le si\u00e8cle\u201d, en Fran\u00e7ois Marcot, Dictionnaire Historique\u2026., op. cit., p. 46 y 50-51.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote32sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote32anc\">32<\/a>Citado por Henri Michel y Boris Mirkine-Guetz\u00e9vitch, Les id\u00e9es politiques et sociales de la R\u00e9sistance (Documents clandestins 1940-1944), Paris, Presses Universitaires de France, 1954, p. 172 y 174.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote33sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote33anc\">33<\/a>Citado por Henri Michel y Boris Mirkine-Guetz\u00e9vitch, Les id\u00e9es politiques et sociales\u2026., op. cit., p. 185.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote34sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote34anc\">34<\/a>Pierre Laborie, \u201cQu\u2019est-ce que la R\u00e9sistance\u00a0\u00bb, en Fran\u00e7ois Marcot, Dictionnaire Historique\u2026., op. cit., p. 39.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote35sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote35anc\">35<\/a>Claire Andrieu, \u201cLa R\u00e9sistance dans le si\u00e8cle\u201d, en en Fran\u00e7ois Marcot, Dictionnaire Historique\u2026., op. cit., p. 49.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote36sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote36anc\">36<\/a>H. Michel et B. Mirkine-Guetz\u00e9vitch, Les id\u00e9es politiques et sociales\u2026., op. cit., pp. 139-175.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote37sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote37anc\">37<\/a>Claire Andrieu, Le programme commun de la R\u00e9sistance. Des id\u00e9es dans la guerre, Paris, Les \u00c9ditions de l\u2019\u00c9rudit, 1984, p. 67.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote38sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote38anc\">38<\/a>Geoff Eley, \u201cLegacies of Antifascism: Constructing Democracy in Postwar Europe\u201d, New German Critique, N\u00ba 67, (Winter, 1996), pp. 73-100.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote39sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote39anc\">39<\/a>Geoff Eley, \u00eddem, p. 94.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote40sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote40anc\">40<\/a>Geoff Eley, \u00eddem, p. 93.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote41sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote41anc\">41<\/a>Geoff Eley, \u00eddem, pp. 75-76.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote42sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote42anc\">42<\/a>Ferran Gallego, Barcelona, mayo de 1937. La crisis del antifascismo en Catalu\u00f1a, Barcelona, Debate, 2007, y especialmente pp. 17-18.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote43sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote43anc\">43<\/a>Alfred Sohn-Rethel, Economy and Class Structure of German Fascism, London, CSE Books, 1978.<\/p>\n<p><a name=\"sdfootnote44sym\"><\/a> <a href=\"#sdfootnote44anc\">44<\/a>Mark Neocleus, Fascism, Minneapolis, University of Minnesota Press, 1997, p. 1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona Quiero comenzar este texto planteando que el fascismo se basa en dos negaciones radicales. 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