{"id":14560,"date":"2023-11-17T05:00:00","date_gmt":"2023-11-17T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14560"},"modified":"2023-11-17T02:00:46","modified_gmt":"2023-11-17T01:00:46","slug":"de-la-inexistencia-de-la-astucia-de-la-historia-en-hegel-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14560","title":{"rendered":"De la inexistencia de la \u00abAstucia de la Historia\u00bb en Hegel (2023)"},"content":{"rendered":"<div>\n<div><b>Por qu\u00e9 es absolutamente imposible que una persona que de veras se pone a leer a Hegel, pueda declarar que en Hegel se elabora la noci\u00f3n de la \u00abAstucia de la Historia\u00bb<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por: Hipogrifo Violento<\/div>\n<div>Cuando uno no ha le\u00eddo ning\u00fan texto de Hegel, desde luego, lleva en mente multitud de explicaciones, de teor\u00edas, de argumentos, que ha le\u00eddo en otros autores, quienes dicen haber le\u00eddo a Hegel, y que lo que presentan es un resumen, y lo interpretan y valoran, aun sin que el lector les haya pedido que opinaran al respecto. Un <i>curiosum<\/i> de tales textos es su recurrente afici\u00f3n a la poes\u00eda de cancionero del siglo XV: al \u00abmal de ausencia\u00bb. Hay en esos textos y autores, siempre, total ausencia de citas textuales de las obras de Hegel.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y ah\u00ed es donde me encontraba yo, que hab\u00eda recibido durante a\u00f1os una masa moderadamente enorme de interpretaciones sobre Hegel, a trav\u00e9s de lecturas segundas de autores que, he ido descubriendo con los a\u00f1os, yacen abismados en la d\u00e9cima morada del octavo c\u00edrculo del infierno de Dante, el de los falsificadores, junto a la esposa de Putifar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esp\u00e1ntanme algunas veces el da\u00f1o que hace una mala compa\u00f1\u00eda, y si no hubiera pasado por ello, no lo pudiera creer, que en estas cosas, soy yo de la misma opini\u00f3n que la de Teresa de Cepeda. Y es que, cuando me paro a contemplar mi estado y ver los pasos por donde me han tra\u00eddo, hallo, seg\u00fan por donde anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Debo reconocer que s\u00ed que hab\u00eda le\u00eddo, una vez, durante un verano, entre dos cursos, y estando en la facultad como estudiante, un librito con textos de Hegel, sobre est\u00e9tica, pero esta tienta en capea no hab\u00eda dejado huella alguna en mi: ni lo hab\u00eda entendido, y ni siquiera hab\u00eda entendido que no lo entend\u00eda.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Posteriormente s\u00ed hab\u00eda le\u00eddo un libro declaradamente escrito sobre Hegel, de Georg Luk\u00e1cs, dado mi inter\u00e9s por el h\u00fangaro, <i>El joven Hegel y los problemas de la revoluci\u00f3n<\/i>. En su lectura se me escaparon multitud de pasos, y, adem\u00e1s, no me cre\u00ed la tesis fundamental, porque, precisamente, contraven\u00eda y contradec\u00eda lo que yo hab\u00eda le\u00eddo anteriormente: lo que me hab\u00eda llegado a trav\u00e9s de muchos que se dec\u00edan lectores de Hegel. A saber, Luk\u00e1cs dec\u00eda que Hegel hab\u00eda sido un revolucionario.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Desconoc\u00eda yo, entonces, que Luk\u00e1cs hab\u00eda publicado el libro con toda la discreci\u00f3n y sigilo del mundo, haci\u00e9ndolo editar, con precauci\u00f3n, cautela y temor, en Suiza, no en Alemania, para que pasara desapercibido. Pens\u00e9 que, por el contrario, el libro era una operaci\u00f3n intelectual del sabio Luk\u00e1cs, ante el gran p\u00fablico marxista en general, para producir en el mismo una amplia <i>captatio benivolentiae<\/i> y ponerle en situaci\u00f3n de atender &#8211;<i>iudicem atentum parare<\/i>-, exponiendo ante los camaradas j\u00f3venes \u00abcarmina non prius audita\u00bb sobre Hegel. Esta forma intelectual de trabajo hab\u00eda sido utilizada por Luk\u00e1cs en otras ocasiones. No en la obra sobre la que la extrema izquierda hace m\u00e1s hincapi\u00e9 para acusarlo de acomodarse al estalinismo, y que es <i>Historia y consciencia de clase<\/i>. Todo lector de Luk\u00e1cs sabe que esa obra es una sociolog\u00eda mesi\u00e1nica, si cabe esta definici\u00f3n. Sociolog\u00eda porque parte de la divisi\u00f3n de la sociedad en clases, mesi\u00e1nica porque atribuye a una de ellas la posibilidad de salvar la sociedad mediante una acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria. En toda su obra posterior, Luk\u00e1cs parte de una onto antropolog\u00eda del ser humano, de las caracter\u00edsticas del ser humano como ser social e hist\u00f3rico, para reflexionar sobre las posibles alternativas de cambio social. Y sabe, al hilo de Hegel, que se trata, no de organizar una alternativa de poder pol\u00edtico, sin m\u00e1s, sino de crear, en acci\u00f3n comunitaria, una alternativa de cultura material de vida, de eticidad, proceso en el cual, los mismos agentes en acci\u00f3n pasan a generar en s\u00ed mismos nuevas necesidades antropol\u00f3gicas distintas a las que pose\u00edan como agentes inmanentes a la sociedad capitalista, y que en el esquema de la clase revolucionaria que el hab\u00eda sostenido siguen incambiadas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A menudo Luk\u00e1cs hace pasar esas otras nuevas ideas, que le llevaron a escribir una ontolog\u00eda del ser social, como basadas, propias, y ya larvadas <i>in nuce<\/i> en la obra de Marx. Y para llegar a acuerdos y compromisos con el diamat, enfatiza el papel limitador de la naturaleza respecto de la libertad humana, como explicaci\u00f3n de la lentitud o estancamiento de los procesos en la Europa de influencia sovi\u00e9tica. Cuando la libertad es un asunto que depende de las relaciones sociales inmanentes que organizan cada sociedad. Y t\u00e1citamente, viene a sugerir que las ideas sobre la necesidad de crear una nueva eticidad proceden de Marx, mediante citas seleccionadas de la obra de este, que interpreta de otra manera -por ejemplo: \u00abno lo saben, pero lo hacen\u00bb- cosa que no tiene fundamento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Mantiene en silencio el hecho de que las formas organizativas comunistas, que tienen variantes, e incluyen las opciones trotskistas y extremo izquierdistas, todas ellas en general, est\u00e1n pensadas para la intervenci\u00f3n pol\u00edtica en su sentido convencional, y no son funcionales para ayudar a organizar, en proceso, una eticidad nueva -el caso de excepci\u00f3n es el del intelectual colectivo de Gramsci, que ya no es un partido seg\u00fan nosotros lo entendemos, con su elaboraci\u00f3n de programa, y su esfuerzo por alcanzar las instituciones de poder pol\u00edtico o por crear otras-.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Con el tiempo y las lecturas descubr\u00ed que era por completo cierta la tesis de Luk\u00e1cs y que en esta obra sobre el joven Hegel se fundamentar\u00eda el marxismo posterior de Luk\u00e1cs, con las concesiones o peajes posteriores, a\u00f1adidos, tomados de la dial\u00e9ctica con de naturaleza, procedentes del diamat y de Engels, para tratar de establecer di\u00e1logo intelectual con el pensamiento filos\u00f3fico coet\u00e1neo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Georg Luk\u00e1cs ten\u00eda clara consciencia de que hab\u00eda que repensar y comprender el fracaso revolucionario de los a\u00f1os veinte, sin imputaciones de culpa <i>ad hominem<\/i> -\u00abje suis tomb\u00e9 par terre, c&#8217;est la faute \u00e0 Voltaire, le nez dans le ruisseau, ciest la faute \u00e0 Rousseau\u00bb-. Fracaso cuya incapacidad de an\u00e1lisis, consecuencia de una teor\u00eda que no pod\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1, exig\u00eda un replanteamiento filos\u00f3fico radical, sin concesiones al revisionismo, pero sin complacencias en un modelo filos\u00f3fico pol\u00edtico que se hab\u00eda mostrado impotente. Precisamente, la serenidad de Luk\u00e1cs se deb\u00eda a que sab\u00eda que la causa del fracaso no estaba en los grupos dirigentes, y no val\u00eda la pena participar en las broncas y en el mutuo devorarse los unos a los otros. Porque el problema ten\u00eda otro fuste. Y hab\u00eda que volver a comenzar por el principio, y a ser pont\u00edfice para el futuro, de todo el legado intelectual humano del pasado, cuyo valor para la tarea era incalculable.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La impotencia del modelo comunista est\u00e1ndar se revelaba, no tanto en el fracaso pol\u00edtico, cuyas causas, en primer lugar, fundamentales eran pr\u00e1xicas, civilizatorias, y dado que no es la filosof\u00eda, la teor\u00eda de la vanguardia, la que gu\u00eda las luchas, como en la incapacidad de comprender el proceso hist\u00f3rico en t\u00e9rminos de totalidad concreta, esto es de cultura civilizaci\u00f3n, de antropolog\u00eda humana, la generada por el mundo existente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Luk\u00e1cs pose\u00eda consciencia de que el pensamiento revolucionario estaba necesitado de una fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica coherente, radical, que fuera a la ra\u00edz, que reflexionara sistem\u00e1ticamente sobre la totalidad real del ser humano, y en t\u00e9rminos de historicidad y eticidad, que es lo que le proporciona Hegel.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Dejemos aqu\u00ed esta apasionante referencia a estos comunistas, los hegelianos que adoptaron la teor\u00eda del plusvalor de Marx, los Georg Luk\u00e1cs, Antonio Gramsci, Ernst Bloch, etc. Pero no por creer superfluo meditar en ellos. Bien se echa de ver mi desacuerdo pleno con la opini\u00f3n que expusiera Evaristo Carriego, en aquel Buenos Aires de 1930, seg\u00fan la cual que un individuo quiera despertar en otro individuo recuerdos que no pertenecieron m\u00e1s que a un tercero, es una paradoja evidente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En resumen: en lo que a mi respecta, por aquellas fechas, y en lo que hace a Hegel, como sabe todo fil\u00f3logo que haya hecho ex\u00e1menes sobre una obra, leyendo bibliograf\u00eda cr\u00edtica sobre la misma, pero sin haber le\u00eddo el libro de referencia, cada uno de los estudios resulta ser en parte un arcano, en parte un sinsentido. Se desconoce a qu\u00e9 se refiere el cr\u00edtico, y se acaba no sabiendo si el estudio es una genialidad deslumbrante o una sarta de estupideces.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por todo esto, puedo afirmar que cuando decid\u00ed leer por vez primera, de veras, tratando de entender cada l\u00ednea, o al menos evitando que se me pasara la consciencia de que no estaba entendi\u00e9ndola, una obra de Hegel, yo ignoraba todo de Hegel pero acumulaba prejuicios sobre el mismo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Comenc\u00e9 por donde se suele, si bien quiz\u00e1 no es la obra m\u00e1s indicada para iniciarse: nada menos que por la <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>. Y por el comienzo de la misma. El \u00abPr\u00f3logo\u00bb. Ese extraordinario, apretad\u00edsimo, fulgurante y, para ser puesto como pr\u00f3logo, dificil\u00edsimo texto. Un texto sin embargo formidable, admirable, si se hubiera colocado como ep\u00edlogo, pues fue escrito al final de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>, una obra en la que Hegel iba cociendo ideas mientras las escrib\u00eda, como lo muestra el que muchos pasos de la misma -muchos, literalmente: que van encabezados por un guion, usualmente- son adendas escritas en las galeradas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El problema central consist\u00eda, precisamente, en la ignorancia del sentido t\u00e9cnico que pose\u00edan determinados t\u00e9rminos usados por Hegel. T\u00e9rminos que no se correspond\u00edan con el vocabulario que, desde el racionalismo ilustrado, y el positivismo, hab\u00edan sido acu\u00f1ados con el significado convencional usual. Tambi\u00e9n en la ignorancia del sentido y prop\u00f3sito de la obra. Que me acarreaba otro problema, dada mi ignorancia de la filosof\u00eda escol\u00e1stica. Y de toda la historia, en general, de la filosof\u00eda anterior. Porque la elaboraci\u00f3n de significados ejecutada por Hegel era l\u00f3gica, no era arbitraria, y ten\u00eda como objeto recuperar el sentido de la filosof\u00eda escol\u00e1stica, incluidos sus t\u00e9rminos, y sorber, reinterpretando, reactualizando, las nociones all\u00ed expuestas, o, en todo caso, contravenirlas en parte, discuti\u00e9ndolas en un preservar transformando, incorpor\u00e1ndolas a un marco de sentido posterior, creado por la propia historicidad de la praxis humana, y del pensamiento que la registraba.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una obra que es una historia de la experiencia de la consciencia -sabemos que el subt\u00edtulo de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> es \u00abSaber\/<i>Wissenschaft <\/i> de la experiencia de la consciencia\u00bb-, cuyo autor sabe que lo \u00fanico que ha quedado como documento de las experiencias de las consciencias de periodos hist\u00f3ricos anteriores son las escrituras filos\u00f3ficas coet\u00e1neas, que son un saber tercero, reflexivo, sobre ese saber segundo que fue cada una de las experiencias pr\u00e1xicas, -cada una de las eticidades y praxis generadas, de las cuales son inherentes las experiencias- no puede obrar de otra manera.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Creo sin embargo que ese pr\u00f3logo permite hacer comprender al lector no enardecido por cruzadas antihegelianas, que no est\u00e1 entendiendo los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos que se encuentran en \u00e9l. Que estos -que la obra- poseen otro sentido, que al lector, de entrada, no se le alcanza.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y eso pasa muy fundamental y claramente cuando el lector se topa, precisamente, con la palabra Raz\u00f3n\/ <i>Vernunft<\/i>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si el saber de uno, como lector, proviene del c\u00f3digo del racionalismo ilustrado y del positivismo, en el que la raz\u00f3n es la denominaci\u00f3n del conocimiento objetivo, valioso, de base cient\u00edfica, que vamos obteniendo sobre la realidad, y que nos permite ver en qu\u00e9 se hab\u00edan equivocado \u00abnos anc\u00eatres, le Gaulois\u00bb y el mundo africano que comenzaba en los Pirineos, -cu\u00e1nta torpeza, ignorancia y fanatismo acumulados durante los siglos anteriores\u2026 <i>Tantae mollis erat<\/i>, la empresa de deshacerlas-, pues, uno se percata de que ese no es el significado que la palabra posee en el texto de Hegel.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Raz\u00f3n\/<i>Vernunft <\/i>no es la denominaci\u00f3n del pensamiento objetivante que elabora verdad no fetichista sobre el mundo objetivo que est\u00e1 expuesto, ante nuestra mente. Ni el que orienta nuestro hacer objetivo, nuestra praxis. Esa era la primera constataci\u00f3n. Porque todo esto pertenece a otro tipo de pensamiento denominado por Hegel Entendimiento\/<i>Verstand<\/i>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Qu\u00e9 fuera, entonces, la Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>, no se sab\u00eda. Pero en ese pr\u00f3logo se diferencia meridianamente entre Entendimiento\/<i>Verstand<\/i>, y Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>. Y se hace un elogio entusi\u00e1stico del \u00abEntendimiento\u00bb, t\u00e9rmino que traduce el \u00abnous\u00bb aristot\u00e9lico, y que recoge toda una tradici\u00f3n filos\u00f3fica, la escol\u00e1stica, que, a su vez, traduce el \u00abnous\u00bb griego como \u00abintellectus\u00bb. Por eso mismo, las traducciones italianas de Hegel, vierten el t\u00e9rmino \u00abVerstand\u00bb \u00abIntellectus\u00bb al italiano, como \u00abintelletto\u00bb.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>S\u00ed queda claro en el pr\u00f3logo referido -no confundir el \u00abPr\u00f3logo\u00bb, al que me refiero, y que tiene casi medio centenar de p\u00e1ginas, con el texto que viene a continuaci\u00f3n, titulado \u00abIntroducci\u00f3n\u00bb, que s\u00ed fue elaborado al inicio de la escritura, y no llega a las 15 p\u00e1ginas-, que lo que el racionalismo ilustrado entiende por saberes, esto es todo el c\u00famulo de conocimientos objetivantes, sobre el mundo real, que posee el ser humano, las ciencias, pero tambi\u00e9n todo tipo de pensamiento t\u00e9cnico, como el usar una gubia, por ejemplo, y todo aquel otro tipo de pensamiento pr\u00e1xico que nos permite orientarnos en el mundo, y no morir atropellados en una calzada, o no dejarnos timar, etc., est\u00e1 incluido en su totalidad en lo que Hegel denomina <i>Verstand\/<\/i>Entendimiento\/<i>intellectus<\/i>, y que Hegel, una vez se refiere al mismo en dicho pr\u00f3logo, hace de \u00e9l un elogio encendido, entusiasta, tajante y sin cautelas. Lo considera aquel pensamiento sin el cual la vida humana no ser\u00eda posible. Sin m\u00e1s.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00abAnalizar (\u2026) superar la forma en que [una representaci\u00f3n] era familiar y conocida (\u2026) La actividad de separar es la fuerza y el trabajo del entendimiento, el m\u00e1s grande y maravilloso de los poderes, o m\u00e1s bien, el poder absoluto\u2026\u00bb [1]<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A partir de aqu\u00ed, antes de la trig\u00e9sima p\u00e1gina, un lector que de veras lea a Hegel, sabe que no sabe qu\u00e9 es la Raz\u00f3n. Sabe tambi\u00e9n que nada tiene que ver con el pensamiento que directamente produce la vida humana, con lo que produce la historicidad material, las eticidades. En consecuencia, sea lo que sea la Raz\u00f3n, sabe que no puede ser un pensar que genere el proceso de constante autoproducci\u00f3n del ser humano, e impulse la historicidad humana. Y en conclusi\u00f3n, no puede ser, menos a\u00fan, un pensar que haga evolucionar en una direcci\u00f3n la materialidad del mundo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esto es as\u00ed, y as\u00ed queda constituida la conclusi\u00f3n como fruto de la lectura, conclusi\u00f3n que va acompa\u00f1ada del crecimiento de la perplejidad del lector, que no tiene idea sobre qu\u00e9 hacer con tal palabra: Raz\u00f3n, respecto de la que, al comienzo, pensaba que pose\u00eda el sentido cognoscitivo que la ilustraci\u00f3n le confer\u00eda a la palabra raz\u00f3n: pues no.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Una vez llegados aqu\u00ed, ya est\u00e1 dicho lo m\u00e1s importante: sea cual fuere su significado, incluso en el caso de que su sentido fuera una inconsistencia de sentido, un paralogismo, un loquefuera, la palabra Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>, s\u00ed que no podr\u00eda referirse a ninguna facultad ni potencia ni saber de los que producen mundo, y de los que, en el caso de que la producci\u00f3n de mundo fuese siempre a mejor, lo impulsase a evolucionar materialmente hacia un fin ya preestablecido en alg\u00fan momento del tiempo -pongamos: \u00abel final de la historia\u00bb, una frase que no existe en Hegel- con independencia de la voluntad de los seres humanos, y los prop\u00f3sitos que ellos creyeran que dirig\u00edan su hacer. Prop\u00f3sitos de los seres humanos que hubieran sido, en ese caso, medio instrumental para la \u00abAstucia\u00bb de algo o alguien. Tambi\u00e9n queda claro que no es la denominaci\u00f3n para un saber que reflexiona sobre las ciencias y sobre los dem\u00e1s tipos de conocimiento, y que pretendiera estipular cu\u00e1les son los l\u00edmites epistemol\u00f3gicos de los diversos conocimientos, sus inconsistencias, sus paralogismos, etc., como cr\u00edtica de los mismos, en plan \u00abconflicto entre las facultades\u00bb de Kant.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por ello mismo, un fil\u00f3sofo verdaderamente conocedor de Hegel, como lo es Luk\u00e1cs, puede escribir un libro que se titule <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i>, o <i>La destrucci\u00f3n de la Raz\u00f3n<\/i>, escribir sobre la decadencia de la raz\u00f3n en el mundo capitalista, sin que ello implique un juicio negativo sobre el progreso y eficiencia de las ciencias, las t\u00e9cnicas y la racionalizaci\u00f3n y mejora de la eficiencia de la actividad productiva humana, de la que los mismos hornos crematorios nazis eran una prueba en positivo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para un \u00ablector in fabula\u00bb que est\u00e9 en la f\u00e1bula ilustrada racionalista, sin embargo, si un fil\u00f3sofo habla de destrucci\u00f3n de la Raz\u00f3n, no puede estar sino diciendo que las ciencias, la t\u00e9cnica, la vida moderna generada por ellas, est\u00e1 en retroceso, en involuci\u00f3n. Y eso no es verdad, porque\u2026 la energ\u00eda at\u00f3mica, el ADN, la teor\u00eda de cuerdas, etc., muestran a contrario lo mucho que progresamos constantemente. Pero Luk\u00e1cs no est\u00e1 discutiendo eso. \u00bfA qu\u00e9 se referir\u00e1? Y por tanto, \u00bfqu\u00e9 significaci\u00f3n posee la palabra Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero hay una cosa que ya le ha quedado clara, en esos momentos iniciales de lectura, al lector de Hegel. Puesto que la Raz\u00f3n no denomina en primer lugar -y s\u00e9 que me reitero- al saber te\u00f3rico sustantivo, ni al c\u00famulo de saberes que producen el mundo, ni a la reflexi\u00f3n segunda sobre esos saberes te\u00f3ricos desde la filosof\u00eda, eso que se denomina Raz\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo, si no es a base de mala fe, o de fe, buena, pero luterana, necesitada de la predestinaci\u00f3n del mundo desde toda la eternidad, puede ser pensada como un pensamiento entitativo, cuya evoluci\u00f3n induce, \u00abastutamente\u00bb, el cambio del mundo en un sentido?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Existe un segundo enigma, todav\u00eda no puesto en descubierto, pero que adelanto ya. De d\u00f3nde proceda lo que se denomina Raz\u00f3n en la Ilustraci\u00f3n, s\u00ed tiene un misterio, que, sin embargo, y como veremos de inmediato, no se produce en Hegel. La Raz\u00f3n racionalista ilustrada es ese esfuerzo por comprender la realidad y su acumulaci\u00f3n de saberes. Un esfuerzo cuya actividad ponemos en la mente humana, no en todas, sino en las preclaras -vivimos, no en una \u00e9poca ilustrada, s\u00ed en una \u00e9poca de Ilustraci\u00f3n en la que unos le dicen a otros, amodorrados, <i>\u00a1Sapere, aude!<\/i>-. Pero de d\u00f3nde proceda esto, esta raz\u00f3n esclarecida, eso, ya, s\u00ed es un misterio.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Existen unos trascendentales intelectuales, que recogen la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica, y la modifican. Son reducidos y puestos en la mente del ser humano. De d\u00f3nde procedan estos, qu\u00e9, o qui\u00e9n los haya puesto en la mente humana, esto es un <i>ignotum<\/i>, un \u00abcorporis misterium\u00bb del que la relaci\u00f3n entre \u00abgenitori genitoque\u00bb est\u00e1n inexplicados. Universales innatos, innatos a la naturaleza humana, pero, producto de qu\u00e9, de qui\u00e9n, generados c\u00f3mo, etc.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y eso, la duda de lo que sea la Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>, pero la claridad sobre lo que no es, y sobre lo que no puede ser: que no puede ser \u00abuna astucia que gu\u00eda la historia\u00bb, ni \u00abuna astucia de -genitivo subjetivo- la historia\u00bb, eso, es algo que ya, desde el mismo pr\u00f3logo, queda meridianamente claro, lo mismo que el origen del saber del Entendimiento, por otra parte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si alguien quisiera hipotetizar la existencia de un motor de la humanidad que la dirigiera en una direcci\u00f3n, un Santos Luzardo, ingeniero que viste y calza, que combatiera a Do\u00f1a B\u00e1rbara, deber\u00eda tratar de encontrarlo y justificarlo entre los saberes del Entendimiento, o en todos juntos, o en algunos privilegiados, etc.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No en esto que no se sabe, a\u00fan, lo que es, y que Hegel denomina Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Y color\u00edn colorado. Aqu\u00ed termina esta cr\u00edtica contra la cr\u00edtica, cr\u00edtica, que ha descalificado con tanta alegr\u00eda al pobre Hegel, acus\u00e1ndolo de ser teorizador de \u00abla Raz\u00f3n como astucia que obra en la historia\u00bb, o de \u00abla Raz\u00f3n como astucia de la historia\u00bb, ambas alternativas, versiones a medias laicas sobre un dios que escribir\u00eda derecho -desde toda la eternidad, con designios ya adoptados, predestinadores de la humanidad, la cual carecer\u00eda de libre arbitrio, pero, para el bien de \u00e9sta, hacia su bien, por su bien\u2026 en su bien, con su bien y dem\u00e1s preposiciones propias- con renglones torcidos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pues, bueno, eso no es as\u00ed, y quien ha le\u00eddo a Hegel, as\u00ed lo sabe. Y punto redondo. Y eso aunque el que haya llegado en su lectura hasta aqu\u00ed piense que la <i>Vernunft<\/i> es un concepto, oscuro, confuso, difuso\u2026 quim\u00e9rico, fabulado, sin fundamento, inconsistente, o simplemente, carente de explicaci\u00f3n sobre lo que \u00e9l sea o en qu\u00e9 consista, etc.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero es que Hegel s\u00ed nos explica, en el pr\u00f3logo, y a lo largo del resto de la obra, y una y otra vez, sobre todo a partir del cap\u00edtulo Quinto de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> qu\u00e9 cosa sea la \u00abVernunft\u00bb.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Qu\u00e9 quiere decir Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i><\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ante todo, comencemos por citar dos palabras nefandas que la galer\u00eda anal\u00edtica y neopositivista, que muda a menudo en tribunal de la inquisici\u00f3n, condena a quien las usa a los suplicios m\u00e1s terribles, a la hoguera, y a la \u00abkancelaci\u00f3n\u00bb: \u00abEspeculaci\u00f3n\u00bb y \u00abreflejo\u00bb. Ah\u00ed queda eso, y recibamos a puerta gayola.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ya escucho la voz anal\u00edtica \u00abla de bien construido lenguaje\u00bb, el <i>logos<\/i> hermoso, o <i>logos <\/i>\u00abe\u00fa\u00bb, bello, -sirva el ep\u00edteto: \u00abEulogio\u00bb, para mencionarla, al estilo de los ep\u00edtetos de la Il\u00edada, tales \u00abel de los pies ligeros\u00bb, \u00abel f\u00e9rtil en recursos\u00bb, \u00abla de n\u00edveos brazos\u00bb, \u00abla de larga cabellera\u00bb, el\u2026-, ya se la escucha, cantando, con Gardel, \u00abVictoria, saraca, Victoria, estoy en la gloria, se fue mi mujer\u00bb, y declarando \u00absi hasta el mismo moro hegeliano lo reconoce\u2026\u00bb. As\u00ed se expresa Eulogio, quien, a su vez, denomina al moro Otelohegeliano, con el ep\u00edteto \u00abperra mal\u00e9fica y abominable\u00bb, que es otro de los que le corresponde a la bella Elena.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Evidentemente, el grueso del ej\u00e9rcito analiticoneopositivista, arduamente formado en l\u00f3gica anal\u00edtica, en matem\u00e1ticas y otros lenguajes y metalenguajes generales, aplicables a toda situaci\u00f3n bajo toda condici\u00f3n, lo que no est\u00e1 mal, salvo que es entonces cuando comienza el intento de saber qu\u00e9 ocurre en cada situaci\u00f3n bajo cada condici\u00f3n -lo del an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta, que dec\u00eda, creo, el Juli\u00e1n de la Verbena de la Paloma\u2026- desconoce el lat\u00edn e ignora que ambas palabras poseen un mismo significado y ra\u00edz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para ellos, reflejo es la \u00abna\u00efvit\u00e9\u00bb de creer que percibimos la realidad del mundo pasivamente y sin elaboraci\u00f3n intelectual activa. Neopositivistas hay que le atribuyen la parida a Arist\u00f3teles -no han le\u00eddo ni el <i>De \u00e1nima<\/i>, oigan, un libro min\u00fasculo\u2026-. Para ellos, especular es irse intelectualmente de vareta por los cerros de \u00dabeda, fantaseando que el purgante es el b\u00e1lsamo de Fierabr\u00e1s. Pero, <i>especulum-speculum<\/i>, es espejo, y, claro, reflejo, el reflejar, el espejar, es lo propio del espejo. Reflexividad, ya les suele parecer otra cosa distinta, pero reflexividad es el nombre de la condici\u00f3n de reflejarse.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Especulaci\u00f3n, reflexividad, teor\u00eda del reflejo, en la que lo que se espeja o espejea, refleja o especula en la mente humana, lo que se \u00abre-flexiona\u00bb en la consciencia -podemos usar esta palabra, ya- no es el mundo\u2026Sino que es la propia consciencia, ella consigo misma, desdobl\u00e1ndose de s\u00ed misma para considerarse, a s\u00ed misma, seg\u00fan su experiencia y saberse tal como ella es, en su hist\u00f3rica etapa dada. Veamos como funciona esto:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Recapitulemos una miaja: recordemos que estamos ante el libro que se subtitula \u00abSaber de la experiencia de la consciencia\u00bb. Que es consecuencia de la Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu. Qu\u00e9 quiere decir esto, c\u00f3mo se ordena esto. Esp\u00edritu es la denominaci\u00f3n de la capacidad intersubjetiva, social, humana, de manifestarse como <i>erscheinung<\/i> o <i>erscheint\/erscheinen<\/i>, y no solamente, pero tambi\u00e9n, la capacidad <i>de schein\/scheinung<\/i>. Nada queda aclarado todav\u00eda<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00abErscheinen\u00bb es la denominaci\u00f3n que recibe el aparecer de lo que hay debido a la creaci\u00f3n del mismo, es la denominaci\u00f3n de la consecuencia objetivadora, material de eso que hay, por parte de esa capacidad creadora. Lo que aparece &#8211;<i>erscheint<\/i>&#8211; es realidad material, generada por la actividad, que antes no exist\u00eda, y que es puesta como consecuencia de nuestra capacidad intersubjetiva de crear que poseemos los seres humanos intersubjetivamente interrelacionados a trav\u00e9s de la comunicaci\u00f3n entre sus consciencias, que son eminentemente pr\u00e1xicas -esp\u00edritu-. <i>Erscheint<\/i> y Fen\u00f3meno, significan lo mismo, pues tambi\u00e9n la palabra fen\u00f3meno y fenomenolog\u00eda -del esp\u00edritu- hace referencia a lo que se percibe porque aparece, y aparece porque lo producimos. El esp\u00edritu, nosotros en intersubjetividad organizada, producimos eso que se manifiesta ante nosotros, y que es producci\u00f3n nuestra y es nosotros. Este poner, crear u objetivar lo que antes no exist\u00eda y no \u00e9ramos, o sea, este \u00abaparecer\u00bb, lleva inherentemente aparejado, para las consciencias creadoras que lo generan, una \u00abapariencia\u00bb o \u00abschein\u00bb; que el mundo objetivado por las consciencias adquiera inherentemente, para ellas, un <i>schein<\/i> o apariencia, que var\u00eda y es din\u00e1mico, como lo es el constante producir en permanente cambio que generamos. La experiencia que nos genera el mundo por nosotros creado es distinta en uno u otro momento del proceso hist\u00f3rico, y es distinta seg\u00fan uno sea amo, o esclavo, etc.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El \u00ab<i>erscheint<\/i>\/aparecer\u00bb, conlleva inherentemente un \u00abschein\u00bb, palabra que como sabemos, designa tambi\u00e9n en la actualidad una tienda online, de ropa pija, mediante la que los pijos aparentan apariencias -la mona y la seda- bajo de las cuales hay una oquedad vacua abismal, una nada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El \u00abschein\u00bb, la apariencia, lo que se percibe, sin embargo, en otras filosof\u00edas, va desvinculado de toda referencia a la realidad; puede ser declarado como simple apariencia intelectiva, tras de la cual no sabemos si existe nada, tras de la cual est\u00e1 el \u00abno\u00fameno\u00bb\u2026 el <i>schein<\/i> puede ser declarado lenguaje bien construido, sin referente: Eulogio\u2026 por lo tanto, en esas filosof\u00edas, es tan solo una <i>imago<\/i> activa creada por procesos intelectivos meramente epist\u00e9micos, no un pensamiento creador de mundo que dirige manos y genera praxis, cuya objetivaci\u00f3n genera una percepci\u00f3n en quienes la crean y la viven.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En Hegel, que no usa el t\u00e9rmino, el <i>schein<\/i> es reflejo, pero reflejo interno de la consciencia que reflexiona sobre la experiencia de su acci\u00f3n, y sobre la experiencia que el mundo objetivado por su acci\u00f3n causa sobre ella misma y los suyos. La consciencia, como agente y como paciente del mundo que ella crea en intersubjetividad pr\u00e1xica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este desdoblamiento experiencial es la\u2026 \u00ab\u00a1negatividad!\u00bb. Negatividad no es, no consiste, sino en ese reflexionar sobre la acci\u00f3n y sus consecuencias, reflexi\u00f3n sobre la experiencia que, a su vez, genera una autoconsciencia que elabora una reflexividad segunda, la de la autoconsciencia sobre la consciencia, saber reflexionado que elabora desdobladamente, y reflexiona, sobre el saber hecho consciente por la consciencia que registra la experiencia. Todo esto constituye la negatividad, que es el nombre de ese desdoblamiento interno de nosotros respecto de nosotros mismos. Especulaci\u00f3n, pensamiento espaculado. La negatividad o desdoblamiento consciente sobre la experiencia pr\u00e1xica y sus consecuencias, tiene una fuerza privilegiada, muy fuerte, cuando la experiencia sobre la que se abre el proceso de reflexividad y desdoblamiento internos de la consciencia sobre s\u00ed misma y consigo misma -consciencia reflexionada de la experiencia, autoconsciencia reflexionada sobre la consciencia- se basa en una experiencia negativa, de sufrimiento, dolor, de no ser reconocidos por los dem\u00e1s como iguales, de falta de libertad. Las experiencias que recogen que el mundo va -\u00abe la nave va\u00bb- y dentro del mismo, \u00abse puede vivir\u00bb, poseen un bajo nivel de apercepci\u00f3n sobre lo que est\u00e1 a la mano y, m\u00e1s o menos , funciona. Esa negatividad que nos desdobla respecto del mundo que vivimos, lo deslegitima. Lo que parec\u00eda ser eterno, estar siempre inc\u00f3lume, ser cemento armado, se convierte en arenisca, en ceniza, en humo, en sombra, en nada. Porque somos nosotros quienes generamos el mundo con la acci\u00f3n dirigida desde la consciencia, y nuestra deslegitimaci\u00f3n y desdoblamiento conscientes, nuestra negativa consciente, son las que ponen data de caducidad a un mundo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Deseo detener mi \u00edmpetu hipogr\u00edfico, por un instante, reprimir mi fiera condici\u00f3n segismundiana por un momento m\u00e1s, porque tras el asunto de la negatividad se han producido interpretaciones simplonas, explicaciones \u00abtic toc\u00bb, de la misma. \u00bfC\u00f3mo puede ser que la consciencia humana se desdoble de su hacer y haga reflexi\u00f3n y experiencia del mismo?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La versi\u00f3n ani\u00f1ada, tictocquera, de todo esto, filosof\u00eda en tres minutos a ritmo de caderamen descoyuntado, vuelve, como explicaci\u00f3n simplona, ramplona y tartajeante, hacia la naturalizaci\u00f3n del ser humano, hacia una esencia humana <i>perennis<\/i>, reducida ya, tras Kant, a unos trascendentales innatos, y vuelta reducir por su seguidor Fichte. Pero en ella hay siempre un algo fijo que funciona como ideal regulativo, que gu\u00eda la praxis de la sociedad humana. Cada hacer pr\u00e1xico intersubjetivo, queda siempre por debajo de las expectativas regulativas, y se da as\u00ed, el volver a empezar.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero Hegel es el hijo predilecto del padre de las filosof\u00edas del ser humano causa libre de s\u00ed mismo, carente de naturaleza prefigurada, y libre albedr\u00edo puro, en consecuencia. De Francisco de Su\u00e1rez y su escol\u00e1stica. La ontolog\u00eda humana de Hegel se fundamenta en que el ser humano intersubjetivamente organizado es una nada pr\u00e1xica. Su hacer no es etolog\u00eda, es civilizaci\u00f3n cultura, generada por la praxis intersubjetiva que, de primeras, debe elaborar el propio saber hacer que pone en obra: \u00abEsp\u00edritu\u00bb.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El ser humano no puede vivir sin una eticidad, sin un saber hacer y un hacer, que medien con la naturaleza. Pero esa eticidad y ese saber hacer creador de la misma y creado por ella, es algo inexistente por naturaleza e indefinido. En ese proceso creativo, el esp\u00edritu, nombre de la <i>energueia<\/i> que emerge de la organizaci\u00f3n de la acci\u00f3n en comunidad, sin determinaci\u00f3n ni predestinaci\u00f3n a priori, se crea el saber hacer y el hacer. Pero tambi\u00e9n se crean las capacidades y facultades, las necesidades del ser humano, que son culturales, y tan hist\u00f3ricas como cada eticidad y cada praxis. Y que son inherentes a estas. \u00abFuncionales\u00bb. Pues nada preexiste a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, esto es a esa <i>energueia<\/i> comunitaria que carece de sustancia. La acci\u00f3n del esp\u00edritu que somos nosotros, nos crea tambi\u00e9n como mente &#8211;<i>veni creator spiritu mentes tuorum visitans<\/i>-.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Entonces, si esto es as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo se puede producir la disfunci\u00f3n? Como consecuencia del proceso pr\u00e1xico imparable, en constante cambio -sobre todo desde el siglo XVI, en Europa- que desbarata las condiciones org\u00e1nicas que posibilitaban la reproducci\u00f3n de ese vivir del que las necesidades y facultades humanas eran org\u00e1nicas. Sobreviene el sufrimiento, el calvario del esp\u00edritu, la odisea del esp\u00edritu.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esa disfunci\u00f3n, esa disrupci\u00f3n, genera la experiencia de negatividad respecto de su propio mundo, de una antropolog\u00eda concreta, hist\u00f3rica, inherente al mismo, en principio. Se produce el desdoblamiento, ese <i>ethos<\/i> antes formidablemente p\u00e9treo -lo hac\u00eda nuestra asunci\u00f3n entusiasta del mismo, no otra cosa- se hace arenisca. Pero la antropolog\u00eda humana doliente que se desdobla y niega el mundo no es una esencia trascendental fija. No hay en ella modelo predeterminado, predestinado, que permita orientar el nuevo hacer. Las ideas que traten de orientar la g\u00e9nesis del nuevo hacer desde el antiguo, funcionan como ideolog\u00edas falsas. Sabemos lo que no queremos, no sabemos lo que va a surgir de nuestra capacidad generadora libre. El <i>Creator Spiritus<\/i> crea siempre<i> ex novo<\/i>, y lo que surja, sus consecuencias y su devenir, son incognoscibles, no porque carezcamos de buenas ciencias sociales, sino porque nada se puede decir sobre lo inexistente, ni sobre la creaci\u00f3n en acto, incognoscibles.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta es la radicalidad de la negatividad hegeliana, libre de toda predestinaci\u00f3n, al margen de toda raz\u00f3n de la historia. Pues el esp\u00edritu creador somos nosotros mismos, y nada hay por detr\u00e1s. Por eso, el modelo tictoc s\u00ed puede ser definido, desde esa antropolog\u00eda de trascendentales fijos como: tesis (el ideal regulativo), ant\u00edtesis (su realizaci\u00f3n en un mundo preexistente que echa agua al vino, que es el t\u00edo Paco, con la rebaja), s\u00edntesis, siempre por detr\u00e1s de lo regulativo, posterior a todo eso. Mientras que el modelo Hegel de la <i>energueia<\/i> intersubjetiva, que debe objetivarse por fuerza, para poder vivir, eligi\u00e9ndose en un nuevo hacer generado, sin modelo predestinado, comienza por: negaci\u00f3n\/negatividad (carencia de posici\u00f3n de fines concreta previa), objetivaci\u00f3n, que es negaci\u00f3n de la primera negaci\u00f3n vac\u00eda, y negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, en una nueva vuelta a la capacidad intersubjetiva de creaci\u00f3n de eticidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Todas las capacidades y facultades humanas, son no naturales, son pr\u00e1xico hist\u00f3ricas. Lo es la l\u00f3gica, lo es la matem\u00e1tica, lo son los conceptos metaf\u00edsicos de la filosof\u00eda. Y por ello, Hegel escribe otro libro en el que se explica la g\u00e9nesis hist\u00f3rica de las categor\u00edas filos\u00f3ficas, fundamentales, y lo hace, esa es su pretensi\u00f3n, al hilo del surgimiento de las mismas durante la historia, en este caso la historia de la filosof\u00eda, y de sus categor\u00edas fundantes en cada momento: ser, nada, devenir, etc. Este libro, que estudia el <i>logos<\/i> o discurso filos\u00f3fico en su proceso hist\u00f3rico de creaci\u00f3n intelectiva, lo titula saber del <i>logos<\/i>: <i>Ciencia de la l\u00f3gica<\/i>. Este es su porqu\u00e9.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Dejo el excurso sobre los tictocqueros, y retomo el hilo sobre la experiencia y su auto reflexi\u00f3n de ella sobre s\u00ed misma. Sobre todo porque he usado la palabra Filosof\u00eda, de la que hay que dar cuenta y raz\u00f3n, aunque solo sea en esbozo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En este proceso de reflexi\u00f3n, y de reflexi\u00f3n sobre la reflexi\u00f3n, surge la Filosof\u00eda, saber especulado sobre la experiencia de la consciencia. Si la consciencia genera su fuerza discriminadora en los periodos de crispaci\u00f3n que conducen al final de un mundo, la filosof\u00eda solo puede aparecer como reflexi\u00f3n tercera, -o cuarta- como especulaci\u00f3n, al final de ese mundo. \u00abEl b\u00faho de minerva solo levanta el vuelo al atardecer\u00bb en el periodo crepuscular cuyo caos genera negatividad en las consciencias.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Me he referido ya al periodo que va desde el siglo XVI hasta la Revoluci\u00f3n Francesa como un periodo de grandes trastornos y conmociones sociales y un precipitado de sufrimientos, y experiencias negativas respecto del mundo moderno en proceso de transformaci\u00f3n y de descomposici\u00f3n permanente. Este periodo es el estudiado en los cap\u00edtulos quinto y sexto de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i>. Ah\u00ed son estudiados los bruscos cambios de consciencia y la acumulaci\u00f3n de reflexi\u00f3n experiencial sobre estos procesos de crisis. La consciencia, a consecuencia de todo esto, comienza a comprender claramente que el mundo, que anteriormente hab\u00eda cre\u00eddo ser obra natural, u obra de la voluntad divina, no es sino obra nuestra, tal como lo revela a su experiencia que la agitaci\u00f3n social precipite o acarree enormes cambios r\u00e1pidos [2].<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A esa consciencia reflexionada sobre s\u00ed misma que toma consciencia de que nosotros somos los creadores del proyecto que genera la realidad, que la realidad es consecuencia de nuestro obrar, a eso, precisamente es a lo que Hegel denomina \u00abRaz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>\u00bb. Ya en los primeros p\u00e1rrafos del cap\u00edtulo quinto explica Hegel que la Raz\u00f3n comprende ser toda realidad:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00abLa Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i> es la certeza que la conciencia tiene de ser toda realidad; as\u00ed enuncia el idealismo el concepto de Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>\u00bb [3].<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esto es: esta percepci\u00f3n intelectiva de que el mundo no es sino la consecuencia de nuestro hacer, y de que somos el ser libre, la sustancia que es m\u00e1s bien sujeto, intersubjetividad en proceso constante -pero cotidiano, pr\u00e1xico- de deliberar en comunidad y desde lo cotidiano, activo, y transformar el mundo al cambiar la manera de hacer intersubjetivo, es a lo que se denomina Raz\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Reparemos que es un saber, digamos que \u00abtercero\u00bb, y un saber <i>ex post<\/i>, a partir de la experiencia que es reflexionada. Y un saber que no genera proyecto de futuro, porque no es el saber que produce la actividad, sino la reflexi\u00f3n sobre el mismo. Con la Revoluci\u00f3n Francesa hemos llegado a sabernos claramente, el ser libre ontol\u00f3gicamente, que se crea intersubjetivamente. Que somos esp\u00edritu, que el esp\u00edritu creador es, no algo exterior, sino nosotros. Que nuestro mundo no es natural, no es sustancia fija, sino sujeto intersubjetivo. Pero este saber Raz\u00f3n\/<i>Vernunft<\/i>, que podr\u00edamos considerar, respecto del pasado y del presente, omnisciente, sin embargo, respecto de la capacidad de generaci\u00f3n de mundo, respecto de la capacidad de inspirar la praxis a\u00fan no generada que constituye ese nuevo presente en creaci\u00f3n perpetua que llamamos futuro, es por completo impotente. Solo en la medida en que aumenta la percepci\u00f3n de que somos un ser libre y afianza la confianza en que somos el ser inmanente que se crea a s\u00ed mismo, tiene alguna eficacia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Evidentemente, el capitalismo, una vez domina el mundo, rechaza y combate esa percepci\u00f3n de que somos un ser libre que puede cambiarse. Que somos Raz\u00f3n, que somos Esp\u00edritu. Y lo hace usando las propias ciencias del Entendimiento. Usando el saber darwiniano sobre el ser humano para afianzar ideolog\u00edas que nos animalizan y naturalizan y que rechazan la posibilidad de cambio. Utilizan la biolog\u00eda para convertir ideol\u00f3gicamente en animales, en no humanos, a grupos de la humanidad, los colonizados, etc. Ese uso de las ciencias para combatir y rechazar que somos el ser libre subjetividad en com\u00fan, intersubjetiva, que se crea, es un uso contra la Raz\u00f3n. Y se puede hablar de un superdesarrollo de las ciencias, y de una involuci\u00f3n y decadencia de la Raz\u00f3n, la que genera la animalizaci\u00f3n ideol\u00f3gica del nazismo, con su racismo, que interpreta al ser humano como animal con diversos grados de perfecci\u00f3n, superioridad zool\u00f3gica e infrahumanidad zool\u00f3gica. Pero no es \u00fanicamente el nazismo el que ha elaborado teor\u00edas supremacistas seg\u00fan las cuales hay subespecies humanas superiores e inferiores. El liberalismo ha desarrollado en su seno diversas ramas de pensamiento de este tipo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Llegados aqu\u00ed, se abren otras tem\u00e1ticas diversas, que deber\u00e1n ser objeto, en todo caso, de otros textos, de otras narraciones, otras noches. Sherezade, con manifiesto riesgo de su lindo cuello, volver\u00e1 sobre estos asuntos que tanto incomodan a su se\u00f1or el sult\u00e1n Barbazul, pero eso ser\u00e1 durante otros atardeceres, en otros crep\u00fasculos, en otras ocasiones. Segismundo, el que reprime su fiera condici\u00f3n, ha quedado satisfecho, en el fondo de su caverna, en la que, teniendo m\u00e1s albedr\u00edo, tiene menos libertad, y Rosaura da por buena la carrera desfogada de su corcel brioso, Hipogrifo Violento, bruto sin instinto, rayo sin llama, p\u00e1jaro sin matiz: ser vivo carente de naturaleza prefigurada o predestinada, quien a tan raros parajes intelectuales, por tales pasos ignotos y nunca vistos ni o\u00eddos, la ha conducido.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Queda para esta noche la bella moraleja de la seductora narraci\u00f3n de Sherezade que ha cautivado, interinamente, la voluntad del fiero, sanguinario, sult\u00e1n: \u00abConfundir lo que es Raz\u00f3n y lo que es Entendimiento, -oh t\u00fa, mi se\u00f1or, luz del oriente, el predilecto del Profeta- revela no haber le\u00eddo, haber entendido catastr\u00f3ficamente, kak\u00e1nikamente, a Hegel\u00bb. Y hasta aqu\u00ed.<\/div>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Notas<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>[1] G.W.F. Hegel, <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>, Ed. Abada, Biling\u00fce, Madrid, 2010, p\u00e1g. 91<\/div>\n<div><\/div>\n<div>[2] Hegel, que era creyente, considera que Dios solo se conoce a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de la praxis humana y de la subjetividad humana. El padre se conoce en el Hijo, la humanidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>[3] G.W.F. Hegel, <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>, Op. Cit., p\u00e1g. 307<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por qu\u00e9 es absolutamente imposible que una persona que de veras se pone a leer a Hegel, pueda declarar que<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14561,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1545],"tags":[],"class_list":["post-14560","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-g-w-f-hegel"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14560","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14560"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14560\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14561"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14560"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14560"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14560"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}