{"id":14563,"date":"2023-11-18T05:00:03","date_gmt":"2023-11-18T04:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14563"},"modified":"2023-11-18T01:57:21","modified_gmt":"2023-11-18T00:57:21","slug":"cartografia-de-las-turbulencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14563","title":{"rendered":"Cartograf\u00eda de las turbulencias"},"content":{"rendered":"<p>Las historias de Robert Brenner sobre la \u00ablarga recesi\u00f3n\u00bb, <em>The Economics of Global Turbulence<\/em> (1998\/2006) y <em>The Boom and the Bubble<\/em> (2004), figuran entre las conceptualizaciones m\u00e1s significativas de la econom\u00eda mundial de posguerra. Una versi\u00f3n comprimida y simplificada de su argumento es la siguiente. Hacia finales de la d\u00e9cada de 1970, la presi\u00f3n a la baja sobre los precios resultante de la entrada de nuevos competidores en sectores manufactureros sobrecargados provoc\u00f3 una ca\u00edda de la rentabilidad y la inversi\u00f3n, dejando a la econom\u00eda vulnerable a perturbaciones ex\u00f3genas como la crisis del petr\u00f3leo de 1973. El est\u00edmulo keynesiano de la demanda fue incapaz de erradicar ese exceso de capacidad e incluso lo agrav\u00f3. El posterior giro hacia el neoliberalismo tampoco produjo una recuperaci\u00f3n duradera, sino que desemboc\u00f3 en un periodo de austeridad y financiarizaci\u00f3n. Este an\u00e1lisis, que anticip\u00f3 la crisis econ\u00f3mica mundial de 2008 y sus consecuencias, ha ido ganando adeptos en la \u00faltima d\u00e9cada tanto entre los economistas convencionales como entre los heterodoxos. Sin embargo, dos comentarios recientes, de <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/09\/robert-brenner-marxist-economics-falling-rate-of-profit-stagnation-overcapacity-industrial-policy\">Seth Ackerman en <em>Jacobin<\/em><\/a> y de <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii140\/articles\/tim-barker-some-questions-about-political-capitalism\">Tim Barker en <em>NLR<\/em><\/a>, parecen cuestionar sus premisas subyacentes. Se\u00f1alan una afinidad electiva, si no una conexi\u00f3n l\u00f3gica, entre las historias radicales de Brenner y su pol\u00edtica antirreformista, rechazando las primeras bas\u00e1ndose en las segundas. \u00bfHasta qu\u00e9 punto son v\u00e1lidas sus afirmaciones y hasta qu\u00e9 punto es compatible su imagen de la obra de Brenner con los textos en cuesti\u00f3n?<\/p>\n<p><strong>Ackerman<\/strong><\/p>\n<p>Cabr\u00eda esperar que una cr\u00edtica de Brenner reconstruyera los principales argumentos de su obra e indicara sus limitaciones. El art\u00edculo de Ackerman no lo hace. Pertenece m\u00e1s bien al g\u00e9nero de la pol\u00e9mica. El autor comienza con una introducci\u00f3n a la \u00abteor\u00eda de la crisis\u00bb, haciendo referencia a material interesante sobre la ca\u00edda de la tasa de beneficios de Nobuo Okishio, Paul Mattick y Anwar Shaikh, as\u00ed como al volumen II del\u00a0 <em>Capital<\/em>. A continuaci\u00f3n, se centra en la narrativa hist\u00f3rica de Brenner sobre el periodo posterior a 1973, que seg\u00fan \u00e9l pertenece a esta tradici\u00f3n marxista m\u00e1s amplia que subraya la centralidad de la crisis para la pr\u00e1ctica socialista. Ackerman escribe que el enfoque hist\u00f3rico de Brenner est\u00e1 motivado por la necesidad de identificar tendencias irreformables en el capitalismo \u2013como la ca\u00edda tendencial de los beneficios\u2013 cuya existencia exige una \u00absupresi\u00f3n revolucionaria del modo de producci\u00f3n existente\u00bb. A continuaci\u00f3n, esta posici\u00f3n se tacha de dogm\u00e1tica e injustificable, o incluso il\u00f3gica a nivel te\u00f3rico. Para defender esta postura, Ackerman aduce dos grandes defectos en la obra de Brenner.<\/p>\n<p>En primer lugar, se dice que Brenner se basa en diferentes teor\u00edas, mutuamente excluyentes, de la ca\u00edda de la rentabilidad, que utiliza como una soluci\u00f3n para las anteriores teor\u00edas refutadas de la crisis de Mattick et al.: un an\u00e1lisis sectorial de la competencia manufacturera, y una teor\u00eda de la \u00abcompresi\u00f3n salarial\u00bb que pretende rechazar pero de la que depende encubiertamente su tesis. En segundo lugar, Ackerman defiende que la \u00ablarga recesi\u00f3n\u00bb es un mito: que la tasa de beneficios mundial s\u00f3lo sufri\u00f3 un golpe durante la d\u00e9cada de 1970 y se recuper\u00f3 totalmente despu\u00e9s. En la medida en que han surgido dificultades econ\u00f3micas, escribe, se deben simplemente a problemas de coordinaci\u00f3n: \u00abCon una divisi\u00f3n del trabajo a gran distancia, las actividades de millones o miles de millones de personas deben coordinarse minuciosamente y cualquier cosa que interrumpa esta intrincada coordinaci\u00f3n desbarata los engranajes de la producci\u00f3n\u00bb. Consideremos estas afirmaciones sucesivamente.<\/p>\n<p>Brenner, como reconoce Ackerman, no est\u00e1 siguiendo una l\u00ednea de argumentaci\u00f3n sobre la ca\u00edda tendencial de la tasa de beneficio. Est\u00e1 haciendo afirmaciones sobre la ca\u00edda de las tasas de beneficio en sectores espec\u00edficos en momentos espec\u00edficos. Por esta raz\u00f3n, obviamente, las cr\u00edticas a Okishio, Mattick y Shaikh no pueden implicar l\u00f3gicamente su trabajo. El largo excurso de Ackerman sobre estos pensadores, que ocupa la mayor parte de su art\u00edculo, es por tanto algo superfluo. Sin embargo, lo que es m\u00e1s importante, la afirmaci\u00f3n de Ackerman de que Brenner se contradice al apoyarse en la teor\u00eda de la compresi\u00f3n salarial no est\u00e1 respaldada por nada que Brenner haya escrito; Ackerman tampoco intenta respaldarla mediante una referencia pertinente, por no hablar de una cita. \u00bfDe d\u00f3nde puede haber sacado Ackerman esta idea? Parece que se deriva de una lectura err\u00f3nea de un pasaje de la conferencia de Brenner \u00abEl problema del reformismo\u00bb (1993). En \u00e9l, Brenner afirma que tras el inicio de la crisis de rentabilidad, \u00ablos partidos reformistas en el poder no s\u00f3lo no defendieron los salarios de los trabajadores ni los niveles de vida frente a los ataques de los empresarios, sino que desencadenaron poderosas campa\u00f1as de austeridad destinadas a aumentar la tasa de beneficios recortando el Estado del bienestar y reduciendo el poder de los sindicatos\u00bb. Parece que Ackerman ha confundido esta descripci\u00f3n no controvertida de la ofensiva de clase del neoliberalismo con una explicaci\u00f3n de la causa \u00faltima de la recesi\u00f3n. Es decir, Ackerman interpreta la descripci\u00f3n de Brenner de los intentos de los empresarios de restablecer la rentabilidad \u2013mediante la austeridad y los ataques a los salarios\u2013 como un argumento sobre las razones fundamentales de la crisis. No hace falta estar de acuerdo con Brenner para ver que son cosas distintas. De hecho, para Brenner, la ofensiva patronal no logr\u00f3 restablecer la rentabilidad, en parte porque no lleg\u00f3 al origen del problema.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay de las afirmaciones de Ackerman, tambi\u00e9n formuladas por Barker, de que la econom\u00eda mundial es robusta, que la tasa de beneficios en todo el mundo es comparable a la de la Belle \u00c9poque y que, por tanto, toda la base de la hip\u00f3tesis de Brenner es fatalmente defectuosa? Para evaluar esta cr\u00edtica, es necesario comenzar con una caracterizaci\u00f3n precisa de <em>The Economics of Global Turbulence<\/em> y <em>The Boom and the Bubble<\/em>. Ambas son obras de historia, no de filosof\u00eda. La distinci\u00f3n es importante, dada la tendencia de los cr\u00edticos a seleccionar ciertos pasajes de los libros y traducirlos en principios abstractos que, seg\u00fan se dice, sostiene Brenner. De hecho, el objetivo de Brenner es trazar el desarrollo a lo largo del tiempo del sistema altamente contradictorio del capitalismo global. El resultado no es una representaci\u00f3n idealista de leyes axiom\u00e1ticas, sino exactamente lo contrario: un relato de los cambios a gran escala en la econom\u00eda mundial de posguerra, con sus numerosos retrocesos y transformaciones.<\/p>\n<p>Si \u00e9ste es el m\u00e9todo general, \u00bfcu\u00e1les son los argumentos hist\u00f3ricos centrales? En pocas palabras, Brenner afirma que las medidas keynesianas, destinadas a aliviar los problemas de exceso de capacidad y sobreproducci\u00f3n surgidos de la competencia industrial de posguerra, acabaron por agravarlos. Este fracaso, evidente en 1979, provoc\u00f3 un dram\u00e1tico retroceso macroecon\u00f3mico. A principios de la d\u00e9cada de 1980, Estados Unidos, a trav\u00e9s de la Reserva Federal, intentaba provocar una sacudida (a veces denominada \u00abneoliberalismo\u00bb) subiendo los tipos de inter\u00e9s para inducir una recesi\u00f3n. Sin embargo, esta medida tampoco logr\u00f3 devolver a la econom\u00eda mundial sus anteriores tasas de crecimiento.<\/p>\n<p>De cara a la reelecci\u00f3n, Reagan recurri\u00f3 al gasto masivo con un programa de keynesianismo militar, seguido de un acuerdo con los principales competidores industriales de Estados Unidos para coordinar una devaluaci\u00f3n del d\u00f3lar con el fin de reactivar las exportaciones manufactureras estadounidenses. Pero esto a su vez debilit\u00f3 la rentabilidad manufacturera de las entonces segunda y tercera econom\u00edas capitalistas, Jap\u00f3n y Alemania Occidental. Una d\u00e9cada m\u00e1s tarde, en 1995, las econom\u00edas capitalistas avanzadas dieron un giro de 180 grados mediante una revaluaci\u00f3n del d\u00f3lar. Supervisaron el despegue de las finanzas y de los activos financieros denominados en d\u00f3lares, incluidos el sector inmobiliario y el mercado burs\u00e1til, gracias a unos tipos de inter\u00e9s ultrabajos. Durante un tiempo, en la d\u00e9cada de 1990, pareci\u00f3 materializarse una recuperaci\u00f3n, con beneficios en el sector manufacturero que rivalizaban con los del boom de la posguerra. Sin embargo, con el cambio de siglo, primero con la crisis de Asia Oriental de 1997-98 y finalmente con la implosi\u00f3n de la burbuja de las puntocom, la llamada \u00abnueva econom\u00eda\u00bb se hizo a\u00f1icos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde se detienen <em>The Boom and the Bubble<\/em> y la segunda edici\u00f3n de <em>The Economics of Global Turbulence<\/em>. En el largo ensayo \u00ab<a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/en-gb\/blogs\/news\/4122-what-is-good-for-goldman-sachs-is-good-for-america-the-origins-of-the-current-crisis\">Lo que es bueno para Goldman Sachs es bueno para Estados Unidos<\/a>\u00bb (2009), Brenner demostr\u00f3 que el colapso hist\u00f3rico de la econom\u00eda mundial en 2008 fue una prolongaci\u00f3n de esos intentos tan contradictorios de resolver dificultades de larga data en la econom\u00eda real, logrados temporalmente mediante la especulaci\u00f3n excesivamente apalancada en un mercado inmobiliario inflado. Aunque se origin\u00f3 en EE.UU., la crisis fue tan grande que lleg\u00f3 a ser sist\u00e9mica, y requiri\u00f3 la intervenci\u00f3n hist\u00f3rica de los bancos centrales de todo el mundo, que dur\u00f3 una d\u00e9cada o m\u00e1s, posiblemente hasta el presente.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n principal es que despu\u00e9s de principios de los a\u00f1os 70, en cada uno de los giros analizados por Brenner, los beneficios obtenidos por la industria manufacturera en una regi\u00f3n se produjeron a expensas de las exportaciones de ese sector en otros lugares, mientras que las finanzas tendieron a beneficiarse de la revalorizaci\u00f3n de las divisas en esas mismas econom\u00edas. Sin embargo, nunca se produjo una recuperaci\u00f3n mundial sostenida del sector manufacturero, y el resultado fue una transformaci\u00f3n cualitativa de la econom\u00eda a escala mundial: hacia la financiarizaci\u00f3n en determinadas zonas, con un dinamismo manufacturero confinado sobre todo a los reci\u00e9n llegados de baja remuneraci\u00f3n y alta tecnolog\u00eda, como los Nuevos Pa\u00edses Industrializados de Asia Oriental: la Rep\u00fablica de Corea, Taiw\u00e1n y, sobre todo, la Rep\u00fablica Popular China.<\/p>\n<p>En otras palabras, en la medida en que se lograron recuperaciones parciales de la rentabilidad, \u00e9stas se limitaron a ciertos sectores como el financiero, a expensas de otros como el manufacturero. Tambi\u00e9n fueron localizadas, as\u00ed como muy dependientes del valor relativo de las divisas. As\u00ed, por ejemplo, en Estados Unidos el sector financiero fue rentable a partir de 1995, pero en condiciones que perjudicaron al sector manufacturero y mediante un endeudamiento masivo. Durante un tiempo ocurri\u00f3 lo contrario en Alemania, pero all\u00ed las recuperaciones ef\u00edmeras y fr\u00e1giles s\u00f3lo fueron posibles gracias a la devaluaci\u00f3n del marco alem\u00e1n a finales de los noventa y, durante la era Merkel, a un euro infravalorado, adem\u00e1s de la represi\u00f3n salarial, la deslocalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y el crecimiento temporalmente elevado de mercados de exportaci\u00f3n como China y Brasil. China, por su parte, ha mantenido su dependencia de las exportaciones suscribiendo la creaci\u00f3n de cr\u00e9dito en Estados Unidos para apuntalar el consumo en ese pa\u00eds. Pero, como han <a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii115\/articles\/victor-shih-china-s-credit-conundrum\">documentado<\/a> Victor Shih y otros, tambi\u00e9n se ha visto acosada por una especulaci\u00f3n muy apalancada en su econom\u00eda nacional. As\u00ed, la ca\u00edda del crecimiento de los beneficios manufactureros deton\u00f3 un periodo de turbulencias. Cada intento de resoluci\u00f3n \u2013ataques a los salarios y austeridad combinados con tipos de inter\u00e9s altos; gasto militar masivo y luego tipos de inter\u00e9s bajos para fomentar burbujas financieras sucesivas; devaluaciones y revalorizaciones coordinadas de las monedas\u2013 s\u00f3lo tuvo un efecto temporal, y prepar\u00f3 el terreno para nuevas rondas de inestabilidad.<\/p>\n<p>\u00bfEs la turbulencia de la econom\u00eda mundial un diagn\u00f3stico esot\u00e9rico \u2013que contradice el consenso acad\u00e9mico\u2013 como parecen pensar Ackerman y Barker? Dif\u00edcilmente. No s\u00f3lo entre los libertarios, como alega Barker, sino tambi\u00e9n entre sus colegas neokeynesianos, as\u00ed como entre historiadores y cient\u00edficos sociales radicales, se acepta la cronolog\u00eda general expuesta por Brenner. En esta \u00faltima categor\u00eda, sus partidarios van desde Philip Armstrong a David Harvey, pasando por Eric Hobsbawm y Giovanni Arrighi (autor de la cr\u00edtica m\u00e1s exhaustiva de Brenner hasta la fecha). Destacados economistas de la corriente dominante -como Marcel Fratzscher en Alemania y Larry Summers y Barry Eichengreen en Estados Unidos- tambi\u00e9n han desarrollado teor\u00edas del estancamiento que concuerdan con la periodizaci\u00f3n de Brenner, identificando problemas estructurales en la econom\u00eda incluso cuando \u00e9sta parec\u00eda funcionar a pleno rendimiento.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 lo m\u00e1s importante para el presente debate sea la <a href=\"https:\/\/press.princeton.edu\/books\/paperback\/9780691193908\/globalizing-capital\">historia<\/a> del periodo de Eichengreen, que lo divide en dos fases distintas: antes y despu\u00e9s de 1973, a\u00f1o que marc\u00f3 el final de la \u00abedad de oro\u00bb del crecimiento de posguerra. Eichengreen atribuye este hecho al agotamiento de lo que denomina la \u00abpuesta al d\u00eda\u00bb de Alemania Occidental y Jap\u00f3n, que, al ejercer presi\u00f3n sobre el trabajo y el capital, hizo que ambos abandonaran sus acuerdos mutuamente beneficiosos. Lo que sugiere, y lo que Brenner afirma sin rodeos, es que la falta de \u00abcoordinaci\u00f3n\u00bb despu\u00e9s de 1973, que Ackerman sostiene que es la causa \u00faltima de la ralentizaci\u00f3n, fue en realidad provocada por una fuerza subyacente m\u00e1s profunda. Pero mientras que Eichengreen no desarrolla su concepto de \u00abrecuperaci\u00f3n\u00bb m\u00e1s all\u00e1 de algunas observaciones generales, Brenner remonta su agotamiento a la ca\u00edda de la tasa de beneficios en el sector manufacturero entre las mayores econom\u00edas capitalistas.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n potencialmente m\u00e1s seria a Brenner es el c\u00e1lculo que hace Ackerman de la tasa mundial de beneficios, de la que cuelga su principal argumento. Esta m\u00e9trica, no diferenciada por sectores y que presumiblemente incluye a China, se denomina \u00abratio beneficio-inversi\u00f3n\u00bb. Al mostrar una escasa ca\u00edda de los beneficios totales, deja al problema de coordinaci\u00f3n de la econom\u00eda pol\u00edtica capitalista como \u00fanica causa de las graves crisis del \u00faltimo cuarto de siglo. Es un artefacto estad\u00edstico interesante. Pero como no distingue entre la industria manufacturera y la tasa global en los pa\u00edses en los que se centra Brenner, no es realmente pertinente para su argumento. Puede ser que la medida preferida de Ackerman sea superior para entender la tasa de beneficio mundial en abstracto. Pero, por s\u00ed misma, no aborda la evidencia acumulada por Brenner, que documenta el agotamiento del dinamismo en el crecimiento de la productividad, la producci\u00f3n, etc., en regiones espec\u00edficas en momentos espec\u00edficos, causado por la persistencia subyacente de la sobreproducci\u00f3n y el exceso de capacidad en la industria manufacturera. Incluso si se admite que la rentabilidad global, medida como se quiera, se ha recuperado, las transformaciones emprendidas para lograrlo \u2013financiaci\u00f3n, racionalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, austeridad, desindustrializaci\u00f3n\u2013 deben registrarse como acontecimientos hist\u00f3ricos, junto con sus implicaciones pol\u00edticas y sociales. Esto es precisamente lo que el trabajo de Brenner se propone hacer.<\/p>\n<p>Es concebible que una cr\u00edtica de Brenner pueda comenzar con la abstracta relaci\u00f3n beneficio-inversi\u00f3n; pero no podr\u00eda posteriormente desestimar todo el trabajo de Brenner sin considerar primero su detallada historia del periodo. Por desgracia, ese es exactamente el enfoque de Ackerman. Para \u00e9l, existe una tasa de beneficios elevada m\u00e1s o menos continua durante todo el periodo de posguerra y en toda la econom\u00eda mundial, puntuada \u00fanicamente por \u00abfallos de coordinaci\u00f3n\u00bb relativos a la desigual divisi\u00f3n del trabajo. A diferencia de Eichengreen, Ackerman no explica cu\u00e1ndo ni por qu\u00e9 surgen estos problemas, ni por qu\u00e9, si se deben simplemente a una mala coordinaci\u00f3n, los trabajadores y los capitalistas a\u00fan no han negociado una paz duradera para compartir los beneficios que se acumulan implacablemente en todo el sistema y que, bajo una coordinaci\u00f3n racionalizada de la divisi\u00f3n del trabajo, pondr\u00edan a la sociedad en el camino hacia un futuro m\u00e1s brillante. Esta resoluci\u00f3n duradera de la lucha de clases era, en cualquier caso, la promesa de la econom\u00eda mixta en el mundo capitalista avanzado a mediados de siglo. \u00bfPor qu\u00e9 termin\u00f3 finalmente este \u00abcompromiso de clase\u00bb? \u00bfY por qu\u00e9 termin\u00f3 cuando termin\u00f3? \u00c9stas son las cuestiones hist\u00f3ricas que Brenner aborda y Ackerman no.<\/p>\n<p><strong>Barker<\/strong><\/p>\n<p>Para Barker, el hecho de que Brenner se centre en la rentabilidad de las manufacturas representa una lectura estrecha y selectiva de la historia, que distorsiona el panorama econ\u00f3mico general del periodo. No est\u00e1 claro\u00ab, escribe, \u00abpor qu\u00e9 los beneficios de la industria manufacturera deber\u00edan ser especialmente importantes, dado que la industria manufacturera representa actualmente s\u00f3lo el 11% del valor a\u00f1adido de la econom\u00eda estadounidense\u00bb. \u00bfSe trata simplemente de miop\u00eda por parte de Brenner? Seg\u00fan el propio Brenner, las dificultades del sector manufacturero constituyen la causa subyacente que desencaden\u00f3 la concatenaci\u00f3n resumida esquem\u00e1ticamente m\u00e1s arriba. Por lo tanto, su atenci\u00f3n a la tasa de beneficio de la industria manufacturera no se debe a un prejuicio arbitrario, sino a lo que, seg\u00fan \u00e9l, son los or\u00edgenes emp\u00edricos e hist\u00f3ricos de la evoluci\u00f3n contradictoria desde finales de los a\u00f1os sesenta. Una cr\u00edtica de este enfoque en la industria manufacturera, por tanto, deber\u00eda cuestionar la explicaci\u00f3n de Brenner de la recesi\u00f3n de principios de los 70 y el posterior fracaso del keynesianismo a finales de la d\u00e9cada. Pero Barker no lo intenta. Se limita a considerar la disminuci\u00f3n de la participaci\u00f3n de la industria manufacturera en el conjunto de la econom\u00eda como una prueba de que el sector, como tal, ya no importa tanto como antes. Al igual que con la pol\u00e9mica de Ackerman, incluso si uno estuviera de acuerdo con Barker emp\u00edricamente en este punto, la posici\u00f3n de Brenner no puede ser tan f\u00e1cilmente descartada. Brenner demuestra que el giro hacia las finanzas es una respuesta a las dificultades de la econom\u00eda real. Como tal, cualquier compromiso serio con su trabajo debe hacer algo m\u00e1s que afirmar que la econom\u00eda real ya no es un destino tan vital para la inversi\u00f3n, ya que esta es una de las implicaciones del argumento de Brenner.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Barker se opone al concepto de \u00abcapitalismo pol\u00edtico\u00bb en los escritos m\u00e1s recientes de Brenner: la idea de que, en condiciones de estancamiento, \u00abel poder pol\u00edtico en bruto, en lugar de la inversi\u00f3n productiva, es el determinante clave de la tasa de rendimiento\u00bb \u2013y que el Estado se ha convertido, por tanto, en un instrumento indispensable de extracci\u00f3n de excedentes\u2013. Barker argumenta que, dado que el capitalismo siempre ha dependido de la intervenci\u00f3n del Estado, la novedad de este fen\u00f3meno es exagerada. Pero no se puede acusar a Brenner de descuidar el papel del Estado en el desarrollo capitalista. En The Economics of Global Turbulence, las actividades de los Estados de Estados Unidos, Alemania Occidental y Jap\u00f3n se abordan en casi todas las secciones. Lo que distingue este periodo anterior de acumulaci\u00f3n del actual, argumenta, es el prop\u00f3sito y la orientaci\u00f3n del Estado. En el periodo de posguerra, la intervenci\u00f3n estatal se organiz\u00f3 en torno al aumento de la competitividad de la industria manufacturera o, en el caso hegem\u00f3nico de EE.UU., en torno al fomento de la recuperaci\u00f3n de la industria manufacturera en la RFA y Jap\u00f3n. Ahora, la esfera pol\u00edtica est\u00e1 menos preocupada por aumentar la acumulaci\u00f3n o coordinar la producci\u00f3n en zonas competidoras.<\/p>\n<p>En su lugar, la pol\u00edtica se ha convertido en un proceso de redistribuci\u00f3n directa (hacia arriba) de la riqueza. Ya no es el Estado capitalista el que organiza la producci\u00f3n; es la clase dominante la que se dedica a una pr\u00e1ctica anfibia de auto-negociaci\u00f3n interna corrupta, en el contexto de una falta de dinamismo en todo el sistema y de una capacidad debilitada para producir beneficios en la econom\u00eda real. Por esta raz\u00f3n, sugiere un movimiento hacia un modo de producci\u00f3n novedoso, porque elude la forma espec\u00edficamente econ\u00f3mica de producci\u00f3n para el intercambio que es caracter\u00edstica del capitalismo. Bajo este r\u00e9gimen emergente, ya no se impone la separaci\u00f3n de lo econ\u00f3mico de lo social y lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la cr\u00edtica de Barker se basa en un malentendido b\u00e1sico del t\u00e9rmino \u00abcapitalismo pol\u00edtico\u00bb en su contexto. Nada en Brenner niega el argumento de Barker sobre el papel del Estado en la creaci\u00f3n de condiciones para la acumulaci\u00f3n. El cambio hist\u00f3rico que identifica Brenner es, m\u00e1s bien, sobre el objetivo de la pol\u00edtica y su relaci\u00f3n con la econom\u00eda. Este es su tema, y aunque uno pueda estar en desacuerdo con su an\u00e1lisis o terminolog\u00eda, una cr\u00edtica robusta tendr\u00eda que enfrentarse a su argumento tal y como est\u00e1 expuesto concretamente.<\/p>\n<p>Barker tambi\u00e9n afirma que el an\u00e1lisis de Brenner sobre el papel de la Reserva Federal en las sucesivas burbujas de las \u00faltimas d\u00e9cadas se contradice con el actual proceso de endurecimiento monetario. Afirma que esto \u00faltimo es algo que Brenner te\u00f3ricamente \u00abdeber\u00eda\u00bb apoyar, dada su objeci\u00f3n al r\u00e9gimen de cr\u00e9dito barato que ha caracterizado a la econom\u00eda mundial desde la d\u00e9cada de 1990. Con este an\u00e1lisis, Barker presenta el argumento de Brenner como una cr\u00edtica unilateral al \u00abdinero f\u00e1cil\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 ha escrito realmente Brenner sobre el uso de la pol\u00edtica monetaria restrictiva frente a la \u00ablaxa\u00bb? Un pasaje ejemplar sobre el monetarismo de The Economics of Global Turbulence dice lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Se supon\u00eda que una pol\u00edtica macroecon\u00f3mica cada vez m\u00e1s restrictiva restaurar\u00eda la rentabilidad y, por tanto, el dinamismo de la econom\u00eda, deshaciendo los efectos inerciales de la creaci\u00f3n keynesiana de deuda al expulsar del sistema los medios de producci\u00f3n redundantes y de alto coste, y reduciendo los costes salariales directos e indirectos a trav\u00e9s de un mayor desempleo. Sin embargo, al igual que el keynesianismo, aunque logr\u00f3 parte de lo que se propon\u00eda, el monetarismo result\u00f3 en \u00faltima instancia inadecuado, en gran medida porque s\u00f3lo actuaba modificando el nivel de la demanda agregada, cuando el problema fundamental era el exceso de capacidad y de producci\u00f3n en un sector concreto, el manufacturero, resultante de la mala distribuci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n entre los distintos sectores econ\u00f3micos. En la medida en que se emprendieron seriamente restricciones importantes a la disponibilidad de cr\u00e9dito, \u00e9stas tendieron a resultar contraproducentes, ya que las repentinas y bruscas reducciones de la demanda agregada que provocaron golpearon indistintamente a los sectores con exceso de existencias y a los que carec\u00edan de ellas, e hicieron caer indistintamente a las empresas que funcionaban bien y a las que funcionaban mal. La reducci\u00f3n de la demanda agregada tambi\u00e9n caus\u00f3 problemas al dificultar la reasignaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n a nuevas l\u00edneas. En cierto sentido, el problema del monetarismo como soluci\u00f3n al problema del exceso de capacidad y de producci\u00f3n internacional en el sector manufacturero era el opuesto al del keynesianismo. El keynesianismo, al subvencionar la demanda agregada, ralentizaba la salida de las l\u00edneas sobreabastecidas, pero creaba un entorno m\u00e1s favorable para la entrada necesariamente arriesgada y costosa en otras nuevas; el monetarismo, al recortar la demanda agregada, forzaba una salida m\u00e1s r\u00e1pida de las l\u00edneas sobreabastecidas, pero creaba un entorno menos favorable para la entrada en otras nuevas.<\/p>\n<p>De este pasaje se desprende claramente que Brenner considera que tanto las pol\u00edticas monetarias \u00abf\u00e1ciles\u00bb como las \u00abrestrictivas\u00bb son incapaces de resolver las contradicciones fundamentales que impulsan la presi\u00f3n a la baja sobre la rentabilidad de la industria manufacturera. Cada remedio, al responder s\u00f3lo a un lado del problema y exacerbar el otro, prepar\u00f3 el terreno para una futura contracci\u00f3n. Los tipos de inter\u00e9s bajos siempre fueron desestabilizadores, pol\u00edticamente y en otros aspectos, dado el nivel hist\u00f3rico de especulaci\u00f3n financiera que fomentaban. En su estela, el esfuerzo continuo por destruir la riqueza \u2013principalmente la de los peque\u00f1os inversores, los que no est\u00e1n bien conectados pol\u00edticamente, etc.\u2013 refuerza la naturaleza \u00abpol\u00edtica\u00bb del actual r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Brenner no aprueba ninguna de las dos din\u00e1micas, ni deber\u00eda hacerlo. No defiende unos tipos de inter\u00e9s m\u00e1s altos como cuesti\u00f3n de principios, como sostiene Barker, que confunde el an\u00e1lisis hist\u00f3rico con la filosof\u00eda moral. M\u00e1s bien muestra c\u00f3mo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, los bajos tipos de inter\u00e9s hab\u00edan sido la base para que los ricos ganaran dinero en una econom\u00eda con pocas oportunidades de inversi\u00f3n rentable. Las contradicciones de ese r\u00e9gimen de treinta a\u00f1os, que se vio sacudido en 2008 y experiment\u00f3 un per\u00edodo de posguerra entre 2009 y 19, sentaron las bases de la actual ofensiva coordinada de clase, que Brenner denomina \u00ab<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii123\/articles\/robert-brenner-escalating-plunder\">saqueo creciente<\/a>\u00bb.<\/p>\n<p>El uso de medios extraecon\u00f3micos de expropiaci\u00f3n \u2013es decir, la coerci\u00f3n\u2013 y la redistribuci\u00f3n ascendente de la riqueza son efectivamente ignorados por Barker. Pero las caracter\u00edsticas observables de la econom\u00eda mundial contempor\u00e1nea indican que algo as\u00ed est\u00e1 ocurriendo, ya sea en la desposesi\u00f3n de los peque\u00f1os propietarios o en la perspectiva de algo como una moneda digital del banco central (CBDC). Esta \u00faltima sugiere la administraci\u00f3n directa de los valores de uso, junto con la abolici\u00f3n no s\u00f3lo del \u00e1nimo de lucro en la producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n del propio dinero como medio universal de intercambio y dep\u00f3sito de valor. Como ha <a href=\"https:\/\/www.hup.harvard.edu\/catalog.php?isbn=9780674293892\">escrito<\/a> Eswar Prasad, estas monedas digitales ser\u00edan expresamente pol\u00edticas, ya que podr\u00edan programarse para ser condicionales para usos particulares, y empleables s\u00f3lo en determinadas condiciones sociales. Al sustituir al efectivo, las CBDC podr\u00edan adem\u00e1s eliminar el \u00abl\u00edmite inferior cero\u00bb y facilitar as\u00ed tipos de inter\u00e9s profundamente negativos para permitir la confiscaci\u00f3n directa de los dep\u00f3sitos en periodos de emergencia, lo que equivaldr\u00eda a un \u00abrescate\u00bb de los bancos, como ya ocurri\u00f3 en Chipre hace una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Aunque Brenner no discute estas posibilidades, los banqueros y los gobiernos las est\u00e1n <a href=\"https:\/\/www.blackrock.com\/corporate\/insights\/blackrock-investment-institute\/publications\/global-macro-outlook\/august-2019\">aireando abiertamente<\/a> y merecen una seria consideraci\u00f3n por parte de la izquierda. En mi lectura, confirman su narrativa hist\u00f3rica, especialmente en sus escritos de la \u00faltima d\u00e9cada y media. Demuestran que la contradicci\u00f3n primaria hoy es pol\u00edtica; y explican por qu\u00e9, dada la debilidad del capitalismo econ\u00f3micamente, la clase dominante ha logrado consolidar su poder. (Estos desarrollos, sin embargo, no excluyen una cr\u00edtica de la hip\u00f3tesis del \u00abcapitalismo pol\u00edtico\u00bb o del concepto m\u00e1s provocativo de \u00ab<a href=\"https:\/\/www.cairn.info\/revue-questions-de-communication-2021-2-page-587.htm\">tecnofeudalismo<\/a>\u00bb. Como han <a href=\"https:\/\/www.wiley.com\/en-gb\/Democracy+at+Work:+Contract,+Status+and+Post+Industrial+Justice-p-9781509548996\">argumentado<\/a> Ruth Dukes y Wolfgang Streeck, analizando estas afirmaciones desde una perspectiva hist\u00f3rico-jur\u00eddica, la expansi\u00f3n de la libertad contractual distingue al mercado laboral contempor\u00e1neo de cualquier cosa que pudiera entenderse como feudal o no capitalista).<\/p>\n<p><strong>Reformismo frente a reformas<\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la pol\u00edtica es fundamental para evaluar las intervenciones de Ackerman y Barker en otro aspecto importante. Ambos parecen estar motivados, m\u00e1s o menos expl\u00edcitamente, por el deseo de conseguir reformas apelando a pol\u00edticos y responsables pol\u00edticos, electos y no electos. Ackerman rechaza la pol\u00edtica revolucionaria que imputa a Brenner, mientras que Barker intenta demostrar que legislaciones como las de CHIPS y Science Act en Estados Unidos deber\u00edan ser bien acogidas por la izquierda. Ambos se oponen al escepticismo de Brenner ante tales esfuerzos cuasi-tecnocr\u00e1ticos. Pero el relato hist\u00f3rico de Brenner sobre la pol\u00edtica estadounidense queda relegado a un segundo plano en sus comentarios, que se centran en cambio en sus \u00ab<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii138\/articles\/dylan-riley-robert-brenner-seven-theses-on-american-politics\">Siete tesis sobre la pol\u00edtica estadounidense<\/a>\u00bb provisionales (en coautor\u00eda con Dylan Riley) y en su conferencia sobre el \u00abProblema del reformismo\u00bb. Si tuvi\u00e9ramos en cuenta este an\u00e1lisis a m\u00e1s largo plazo, \u00bfc\u00f3mo caracterizar\u00edamos entonces las opiniones de Brenner sobre la conexi\u00f3n entre la pol\u00edtica de masas, la econom\u00eda pol\u00edtica y el reformismo en Estados Unidos?<\/p>\n<p>En su mordaz ensayo sobre las elecciones legislativas estadounidenses de 2006, \u00ab<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii43\/articles\/robert-brenner-structure-vs-conjuncture\">Structure vs Conjuncture<\/a>\u00bb (Estructura contra coyuntura), Brenner sostiene que las reformas estadounidenses m\u00e1s significativas del siglo XX \u2013las promulgadas por Roosevelt y m\u00e1s tarde por Johnson\u2013 se consiguieron a trav\u00e9s de movimientos sociales militantes, cada uno de ellos luchando en diferentes contextos pol\u00edtico-econ\u00f3micos. En contra de las cr\u00edticas de Ackerman (y en menor medida de Barker), Brenner no atribuye estos \u00e9xitos a una relaci\u00f3n simple y autom\u00e1tica entre dichos movimientos y las condiciones econ\u00f3micas imperantes. Por el contrario, considera que sus logros son el resultado de acontecimientos hist\u00f3ricos contingentes.<\/p>\n<p>Para Brenner, las reformas de la era del New Deal fueron el resultado de una \u00abexplosi\u00f3n de acci\u00f3n directa de masas fuera del \u00e1mbito electoral-legislativo\u00bb; organizaciones como la United Auto Workers \u00abinicialmente se negaron a apoyar la candidatura dem\u00f3crata y, en su convenci\u00f3n fundacional de 1936, pidieron la formaci\u00f3n de partidos obrero-campesinos independientes\u00bb. Sin embargo, en el transcurso de la \u00absegunda depresi\u00f3n\u00bb y de las derrotas de la segunda mitad de la d\u00e9cada, \u00abla oficialidad del CIO reaccion\u00f3 a la ca\u00edda de las luchas de masas volc\u00e1ndose en la institucionalizaci\u00f3n de las relaciones sindicales-patronales, a trav\u00e9s de la negociaci\u00f3n colectiva y la regulaci\u00f3n sancionadas por el Estado\u00bb, lo que supuso \u00abun compromiso total con la v\u00eda electoral y con el Partido Dem\u00f3crata\u00bb. A partir de ese momento, los dem\u00f3cratas y la oficialidad obrera trabajaron en t\u00e1ndem, y llegaron a \u00abcontar con el apoyo de los trabajadores\u00bb, mientras que cada vez ofrec\u00edan menos a cambio.<\/p>\n<p>Las reformas de mediados de los a\u00f1os 60 en Estados Unidos \u2013incluidas las Leyes de Derechos Civiles y de Voto, Medicaid y Medicare\u2013 se lograron bajo una econom\u00eda pol\u00edtica totalmente diferente. Los principales sindicatos ya hab\u00edan sido contenidos y domesticados por sus dirigentes de clase media. Sin embargo, la militancia del movimiento de liberaci\u00f3n negro, principalmente en el norte, junto con la creciente presi\u00f3n ejercida por las luchas contra la guerra y el Tercer Mundo, consiguieron forzar una serie de concesiones civiles y legales. (La popularidad de tales reformas las estableci\u00f3 r\u00e1pidamente como hegem\u00f3nicas, y Nixon busc\u00f3 m\u00e1s tarde su propia versi\u00f3n).<\/p>\n<p>No fue hasta el inicio de la crisis de los setenta cuando comenz\u00f3 la contraofensiva patronal, bajo Carter inicialmente, con la desregulaci\u00f3n seguida de intentos dem\u00f3cratas de asegurar el respaldo de las empresas. Los sindicatos pacificados, que hab\u00edan abandonado hac\u00eda tiempo la lucha por la reforma social, no se opusieron a ello. Aqu\u00ed, Brenner se preocupa de contrastar las trayectorias de la historia estadounidense y europea:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">. &#8230; las adaptaciones a la recesi\u00f3n se produjeron en el contexto de distintos equilibrios de fuerzas de clase en todo el norte capitalista, lo que dio lugar a una variaci\u00f3n significativa de los resultados pol\u00edtico-econ\u00f3micos. En contraste con el descenso de la tasa de sindicaci\u00f3n en el sector privado estadounidense, la mayor\u00eda de las econom\u00edas capitalistas avanzadas de Europa Occidental fueron testigos de la tendencia opuesta: un aumento de la densidad sindical no s\u00f3lo durante los a\u00f1os 50 y 60, sino tambi\u00e9n a lo largo de los 70 y, en algunos lugares, de los 80. Despu\u00e9s de 1995, con la revalorizaci\u00f3n de los sindicatos en Europa Occidental, la tasa de sindicaci\u00f3n de los trabajadores de los sectores p\u00fablico y privado se redujo de forma significativa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 1995, con la apreciaci\u00f3n del d\u00f3lar en medio de la intensificaci\u00f3n de la competencia intercapitalista, la econom\u00eda estadounidense se defini\u00f3 en gran medida por la financiarizaci\u00f3n y la deslocalizaci\u00f3n a expensas de la industria manufacturera. Los trabajadores estadounidenses no estaban en condiciones de resistirse a este proceso, ya que hab\u00edan perdido sus organizaciones pol\u00edticas independientes. En 2006, Brenner pensaba que \u00abes probable que los dem\u00f3cratas aceleren su estrategia electoral de moverse hacia la derecha para asegurarse votos no comprometidos y m\u00e1s financiaci\u00f3n corporativa, mientras conf\u00edan en que su base negra, obrera y antib\u00e9lica les apoye a cualquier precio contra los republicanos\u00bb. (Pelosi, a su debido tiempo, financi\u00f3 la guerra de Irak y, tras 2008, los dem\u00f3cratas se distinguieron como el socio m\u00e1s entusiasta en la supervisi\u00f3n de los rescates bipartidistas de Wall Street). \u00bfEs esta historia, como sostiene Ackerman, fatalmente dependiente de la \u00abteor\u00eda de la crisis\u00bb, excesivamente recelosa de la burocracia sindical y reacia a emprender reformas desde dentro del Estado?<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n de Ackerman claramente no capta el detalle del an\u00e1lisis de Brenner, expuesto en \u00abEstructura contra. Coyuntura\u00bb, que revela que las reformas pueden ganarse en condiciones pol\u00edtico-econ\u00f3micas dram\u00e1ticamente diferentes. La comparaci\u00f3n con Europa se ofrece como prueba de que, incluso durante los periodos de crisis, la alta densidad sindical pudo evitar temporalmente la contraofensiva masiva llevada a cabo por el capital durante los a\u00f1os setenta y ochenta. As\u00ed pues, las principales distinciones que establece Brenner no son \u00fanicamente entre diferentes coyunturas econ\u00f3micas (auges y recesiones). Pertenecen m\u00e1s bien a la historia de la izquierda en su entorno social concreto \u2013sus t\u00e1cticas, composici\u00f3n de clase y capacidad para mantener la independencia de partidos como los dem\u00f3cratas\u2013 a medida que responde a tales coyunturas. No se trata en absoluto de un argumento historicista: est\u00e1 claro que ciertas t\u00e1cticas son m\u00e1s \u00fatiles que otras, sea cual sea el contexto m\u00e1s amplio; y tambi\u00e9n est\u00e1 claro que durante las recesiones y depresiones, los trabajadores deben estar m\u00e1s preparados que nunca para la confrontaci\u00f3n. Pero en cualquier condici\u00f3n, la movilizaci\u00f3n de una masa independiente y activa de la clase obrera aumenta la probabilidad de conseguir reformas.<\/p>\n<p>En resumen, el debate suscitado por los recientes escritos de Brenner podr\u00eda beneficiarse de un juicio hist\u00f3rico m\u00e1s agudo. Existe un parecido superficial entre el r\u00e9gimen de bajos tipos de inter\u00e9s de principios de siglo y la edad de oro de la gesti\u00f3n keynesiana de la demanda. Del mismo modo, el reciente giro hacia los tipos de inter\u00e9s altos y el saqueo extraecon\u00f3mico puede evocar el monetarismo que acompa\u00f1\u00f3 a la ofensiva patronal de finales de los setenta. Pero la relaci\u00f3n diacr\u00f3nica de estos episodios demuestra su especificidad. La econom\u00eda mixta keynesiana de 1948 se invirti\u00f3 con la llegada del neoliberalismo en 1979, y fue superada por la era de la \u00abbubblenomics\u00bb a partir de 1995. El fracaso de esta \u00faltima puso en marcha el neoliberalismo de emergencia de los rescates liderados por Geithner despu\u00e9s de 2008, seguido de un patr\u00f3n de mantenimiento de una d\u00e9cada. A su vez, esto fue sucedido por la actual coyuntura \u00abcapitalista pol\u00edtica\u00bb: un asalto a los niveles de vida de la poblaci\u00f3n combinado con un endurecimiento de los aparatos represivos del Estado. Esta perspectiva revela ciertos v\u00ednculos causales y determinantes entre los acontecimientos a medida que se desarrollan en el tiempo. Por ello, puede resultar desalentadora para quienes esperan que las reformas de una \u00e9poca puedan transplantarse quir\u00fargicamente a otra, mediante las opciones pol\u00edticas correctas. En \u00faltima instancia, sin embargo, una pol\u00edtica basada en una comprensi\u00f3n clara de estas distintas fases hist\u00f3ricas es una gu\u00eda m\u00e1s \u00fatil para el presente.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Sidecar<\/em> (New Left Review), 6-10-2023 (<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/mapping-turbulence\">https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/mapping-turbulence<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las historias de Robert Brenner sobre la \u00ablarga recesi\u00f3n\u00bb, The Economics of Global Turbulence (1998\/2006) y The Boom and the<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14565,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[2054],"class_list":["post-14563","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","tag-debate-riley-brenner"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14563"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14563\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14565"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}