{"id":146,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=146"},"modified":"2020-02-12T13:28:57","modified_gmt":"2020-02-12T12:28:57","slug":"jose-amalia-villa-se-ha-ido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=146","title":{"rendered":"Jos\u00e9-Amalia Villa se ha ido"},"content":{"rendered":"<p>La Vanguardia, 04\/02\/200<\/p>\n<p>La verdad es que no s\u00e9 ni d\u00f3nde naci\u00f3. \u00bfEn Madrid, en Gij\u00f3n, en M\u00e9xico, en Salamanca? Quiz\u00e1 en alguna de ellas porque eran las ciudades que siempre recordaba como vinculadas a su vida, de aquellas que ten\u00eda historias para contar y que aparec\u00edan difuminadas en una memoria en la que cada recuerdo era una muesca en carne viva. Para un pu\u00f1ado de gentes fue la representaci\u00f3n de la coherencia, de la dignidad y de ese valor c\u00edvico que se ha ido achicando en el pa\u00eds conforme todos nos hicimos iguales o muy parecidos en el ejercicio de ventilaci\u00f3n de la memoria. Seis personas la despedimos en un flamante cementerio de Madrid, La Paz, sarc\u00e1stico nombre para incinerar a una persona que vivi\u00f3 en guerra con el destino, un lugar de esos donde la ciudad pierde su nombre, bordeando una carretera anta\u00f1o frecuentada por cazadores de conejos, la de Colmenar. Un sitio apropiado para convertir en ceniza a una mujer que pele\u00f3 por cambiar la vida con esa rara elegancia de los que est\u00e1n nimbados por la discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jos\u00e9-Amalia Villa fue una mezcla de s\u00edmbolo y leyenda, o para mejor decir, primero fue leyenda, y el tiempo y la dignidad, que no suelen ir parejos, la fueron convirtiendo en s\u00edmbolo. Pertenec\u00eda a una cofrad\u00eda de ciudadanos ins\u00f3litos, orgullosos de s\u00ed mismos en un s\u00f3lo punto que los distingu\u00eda del com\u00fan: hab\u00edan pasado por todo y no eran al\u00e9rgicos a nada, salvo a la estupidez. Un ejercicio de salud mental que tiene un costo demoledor en soledad y aislamiento.<\/p>\n<p>Hab\u00eda recorrido tantas c\u00e1rceles, hab\u00eda aguantado tanta bober\u00eda con pretensiones universales, hab\u00eda conocido a tantos hijos de puta masculinos, femeninos y neutros, que con el tiempo y la sordera acentuada se rode\u00f3 de un blindaje humano hecho de car\u00e1cter bronco, respuestas inequ\u00edvocas y un desd\u00e9n ol\u00edmpico por todo lo que significara notoriedad y salseo.<\/p>\n<p>\u00abLo peor de las prisiones de mi \u00e9poca &#8211; me dijo un d\u00eda- es que nunca estabas sola para poder llorar\u00bb. As\u00ed que Jos\u00e9-Amalia Villa tard\u00f3 mucho en llorar y eso deja huella cuando la vida te ha dado tantos motivos para hacerlo. Lo consigui\u00f3 en la de Segovia, prisi\u00f3n fr\u00eda con notoriedad en tiempos donde no hab\u00eda recinto carcelario que no recordara al camposanto. Y fue gracias a una huelga de hambre, la primera que se recordaba en una c\u00e1rcel de mujeres. Sucedi\u00f3 en 1949 y el hecho de que las recluyeran en celdas de castigo en condiciones infrahumanas se tradujo para ella en algo que nunca olvidar\u00eda; al fin estuvo sola para poder llorar sin que su dignidad se afectara.<\/p>\n<p>Lo afirmaba secamente con una frase muy suya: \u00abNo pod\u00eda darles la satisfacci\u00f3n de verme llorar; ni a las carceleras ni a mis compa\u00f1eras de celda\u00bb.<\/p>\n<p>Y en verdad que ten\u00eda mucho que llorar. La detuvieron dos veces, lo suficiente. Se dio la particularidad, digna de la \u00e9poca, que fue su propio padre, un mas\u00f3n cobarde hasta la infamia, el que la denunci\u00f3 por su participaci\u00f3n como enfermera en el ej\u00e9rcito republicano. Voluntaria de excepci\u00f3n en tiempos en los que una se\u00f1orita de buena familia como ella no se echaba al frente con un mosquete. La primera detenci\u00f3n fue breve pero decisiva. La dej\u00f3 dos secuelas que condicionaron su vida. La m\u00e1s evidente, la sordera. La manta de hostias que le aplicaron, en presencia de su padre, le provocaron perforaci\u00f3n del t\u00edmpano. Ten\u00eda 21 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos.<\/p>\n<p>La casualidad hizo que en ese edificio &#8211; hoy museo y anta\u00f1o centro de miserias, que se llamaba Direcci\u00f3n General de Seguridad, Puerta del Sol, kil\u00f3metro cero- compartiera celda con otra se\u00f1ora bien, que hab\u00eda estudiado en Salamanca con Unamuno, mal casada con un sobrino de \u00c1ngel Ganivet y que como \u00e9l acabar\u00eda sus d\u00edas en suicida. Se llamaba Matilde Landa y hab\u00eda vivido la Guerra Civil como compa\u00f1era del italiano Vittorio Vidali, el legendario e inquietante <i>Comandante Carlos <\/i>de las Brigadas Internacionales, que morir\u00eda como respetado senador comunista en Trieste. El encuentro de Jos\u00e9-Amalia con Matilde en la misma celda de la DGS marcar\u00e1 el resto de su vida.<\/p>\n<p>Convertida en un mu\u00f1eco roto por las torturas y acuciada por la presi\u00f3n moral de estar detenida con una ni\u00f1a de apenas nueve a\u00f1os, Matilde Landa no tiene otra salida que confiar en su vecina de celda. No era dif\u00edcil, Jos\u00e9-Amalia Villa era de las que dejaban huella a primera vista. El caos de las \u00faltimas semanas de la Guerra Civil en Madrid, con el golpe de Casado y la incompetencia manifiesta de sus l\u00edderes, dej\u00f3 al Partido Comunista en situaci\u00f3n tan precaria que delegaron la secretar\u00eda general del Partido en Matilde Landa. Apenas si sobrevivi\u00f3 unos d\u00edas en la clandestinidad imposible de aquel Madrid reci\u00e9n reconquistado. Y ahora estaba all\u00ed, cont\u00e1ndole a una compa\u00f1era de detenci\u00f3n lo inmediato que deb\u00eda hacer para informar que todo, es decir, lo poco que hab\u00eda, se hab\u00eda ido al demonio. Jos\u00e9-Amalia Villa, esa muchacha que gustaba m\u00e1s de Mozart &#8211; \u00a1pobre, qu\u00e9 a\u00f1o te espera!- que de Beethoven, que le\u00eda a Romand Rolland y a Gorki, que le preocupaba la eternidad como a Unamuno, que admiraba al Ortega y Gasset anterior a la Rep\u00fablica, que hablaba franc\u00e9s de corrido, que ten\u00eda un padre mas\u00f3n y rico, y un hermano donju\u00e1n y socialista, se encuentra en el brete de tener que decidir si hacerse comunista. \u00a1Vaya escena! Dos mujeres j\u00f3venes en una cochambrosa celda de la DGS meti\u00e9ndose en la ci\u00e9naga sucia que deja la guerra y tratando de recuperar lo que ya est\u00e1 perdido para siempre.<\/p>\n<p>All\u00ed se convirti\u00f3 en militante Jos\u00e9-Amalia Villa, y sali\u00f3 e hizo lo que hab\u00eda que hacer y pocos se atrev\u00edan. Y un buen d\u00eda, perdonen el sarcasmo, se le acerc\u00f3 un tipo al parecer de mediana estatura y unos ojos vivos. Arrollador en su capacidad de atraer, de seducir y de mandar. Pasar\u00eda a la historia, es un decir, como Heriberto Qui\u00f1ones, el personaje m\u00e1s ignorado y secreto de toda la historia del comunismo en Espa\u00f1a. A\u00fan se desconoce su nombre verdadero y su origen, fuera de una supuesta procedencia de Besarabia, entonces territorio disputado entre Ruman\u00eda y la Rusia sovi\u00e9tica. Lo \u00fanico cierto es que se trataba de un hombre de la Komintern, la III Internacional Comunista, que hab\u00eda trabajado en Polonia, Francia, Sudam\u00e9rica y Espa\u00f1a, donde se detecta su presencia a partir de 1931. Pasa por asturiano, con documentaci\u00f3n impecablemente falsa.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 responsable del comunismo espa\u00f1ol en la clandestinidad durante el a\u00f1o 1941 y dejar\u00e1 una huella imborrable de talento pol\u00edtico y de valor f\u00edsico, porque no huy\u00f3, sino que asumi\u00f3 sus responsabilidades hasta el final. Un final atroz, torturado por la polic\u00eda franquista, que solicit\u00f3 la ayuda de la Gestapo y que le dej\u00f3 con la columna vertebral quebrada. Lo fusilaron atado a una silla en las tapias del cementerio del Este, en Madrid, un d\u00eda espantosamente fr\u00edo junto a dos de sus ayudantes en la direcci\u00f3n del PCE, Luis Send\u00edn y \u00c1ngel Card\u00edn.<\/p>\n<p>Lo del d\u00eda fr\u00edo no es literatura. Lo recordaba Jos\u00e9-Amalia Villa porque oy\u00f3 los disparos desde la vecina c\u00e1rcel de mujeres, entonces en Ventas, junto a la emblem\u00e1tica plaza de toros madrile\u00f1a. Hab\u00eda vivido con \u00e9l apenas nueve meses, los suficientes para una pasi\u00f3n tan acendrada que se mantendr\u00eda durante toda la vida, con una fidelidad a su memoria que conmueve. Ella pasar\u00eda unos diez a\u00f1os de c\u00e1rcel desde su detenci\u00f3n en diciembre de 1941 y vivir\u00eda otra escena que tambi\u00e9n marca: enterarse de que la direcci\u00f3n del Partido Comunista espa\u00f1ol, en el exilio, ha denunciado a Heriberto Qui\u00f1ones como un <i>agente ingl\u00e9s infiltrado<\/i>.Lo conoc\u00edan todos los dirigentes, lo hab\u00edan tratado Dolores Ib\u00e1rruri y Santiago Carrillo y Fernando Claud\u00edn. Pero eran tiempos en los que lo mejor era buscar un chivo expiatorio, inventarse un traidor que cargara con tantos fracasos. En la misma c\u00e1rcel de Segovia, donde lograr\u00eda al fin estar sola y llorar, tambi\u00e9n le corresponder\u00eda a Jos\u00e9-Amalia Villa transcribir el documento en el que los tres l\u00edderes del comunismo espa\u00f1ol, Pasionaria, Carrillo y Claud\u00edn, acusaban a Heriberto Qui\u00f1ones, el que hab\u00eda muerto con la columna destrozada gritando: \u00abViva la Internacional Comunista\u00bb , de \u00abcarro\u00f1a infiltrada en el partido\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando Jos\u00e9-Amalia sali\u00f3 de la c\u00e1rcel sigui\u00f3 siendo la que era, y jam\u00e1s quiso cruzar una palabra con aquella chusma que hab\u00eda sido capaz de quitarle a un valiente lo \u00fanico que ten\u00eda, la dignidad de un revolucionario. Muri\u00f3 el jueves de la pasada semana, sola, como hab\u00eda vivido, atendida en sus cuidados por un pu\u00f1ado de amigos incombustibles.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos meses de vida se fue despidiendo de todo; un buen restaurante, escog\u00ed Sacha y lo prob\u00f3 todo; un museo, y la volvieron a El Prado; un paisaje, y la llevaron al Guadarrama; una conversaci\u00f3n, y estuvieron atentos a sus palabras. Ella hubiera querido morir antes, pero el destino no lo permiti\u00f3. Hace ya veinte a\u00f1os le dediqu\u00e9 <i>Miseria y grandeza del Partido Comunista de Espa\u00f1a <\/i>y le puse unos versos de Luis Cernuda, como si fueran la joya que nunca hubiera aceptado de sus amigos: \u00abSi renuncio a la vida es para hallarla luego, conforme a mi deseo, en tu memoria\u00bb. Cuando nos vimos la \u00faltima vez, hace unos d\u00edas, me pidi\u00f3 dos cosas: que estuviera en su incineraci\u00f3n y que no escribiera este art\u00edculo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Vanguardia, 04\/02\/200<\/p>\n<p>La verdad es que no s\u00e9 ni d\u00f3nde naci\u00f3. \u00bfEn Madrid, en Gij\u00f3n, en M\u00e9xico, en Salamanca? Quiz\u00e1 en alguna de ellas porque eran las ciudades que siempre recordaba como vinculadas a su vida, de aquellas que ten\u00eda historias para contar y que aparec\u00edan difuminadas en una memoria en la que cada recuerdo era una muesca en carne viva. Para un pu\u00f1ado de gentes fue la representaci\u00f3n de la coherencia, de la dignidad y de ese valor c\u00edvico que se ha ido achicando en el pa\u00eds conforme todos nos hicimos iguales o muy parecidos en el ejercicio de ventilaci\u00f3n de la memoria. Seis personas la despedimos en un flamante cementerio de Madrid, La Paz, sarc\u00e1stico nombre para incinerar a una persona que vivi\u00f3 en guerra con el destino, un lugar de esos donde la ciudad pierde su nombre, bordeando una carretera anta\u00f1o frecuentada por cazadores de conejos, la de Colmenar. Un sitio apropiado para convertir en ceniza a una mujer que pele\u00f3 por cambiar la vida con esa rara elegancia de los que est\u00e1n nimbados por la discreci\u00f3n.   Jos\u00e9-Amalia Villa fue una mezcla de s\u00edmbolo y leyenda, o para mejor decir, primero fue leyenda, y el tiempo y la dignidad, que no suelen ir parejos, la fueron convirtiendo en s\u00edmbolo. Pertenec\u00eda a una cofrad\u00eda de ciudadanos ins\u00f3litos, orgullosos de s\u00ed mismos en un s\u00f3lo punto que los distingu\u00eda del com\u00fan: hab\u00edan pasado por todo y no eran al\u00e9rgicos a nada, salvo a la estupidez. Un ejercicio de salud mental que tiene un costo demoledor en soledad y aislamiento.   Hab\u00eda recorrido tantas c\u00e1rceles, hab\u00eda aguantado tanta bober\u00eda con pretensiones universales, hab\u00eda conocido a tantos hijos de puta masculinos, femeninos y neutros, que con el tiempo y la sordera acentuada se rode\u00f3 de un blindaje humano hecho de car\u00e1cter bronco, respuestas inequ\u00edvocas y un desd\u00e9n ol\u00edmpico por todo lo que significara notoriedad y salseo.   &quot;Lo peor de las prisiones de mi \u00e9poca &#8211; me dijo un d\u00eda- es que nunca estabas sola para poder llorar&quot;. As\u00ed que Jos\u00e9-Amalia Villa tard\u00f3 mucho en llorar y eso deja huella cuando la vida te ha dado tantos motivos para hacerlo. Lo consigui\u00f3 en la de Segovia, prisi\u00f3n fr\u00eda con notoriedad en tiempos donde no hab\u00eda recinto carcelario que no recordara al camposanto. Y fue gracias a una huelga de hambre, la primera que se recordaba en una c\u00e1rcel de mujeres. Sucedi\u00f3 en 1949 y el hecho de que las recluyeran en celdas de castigo en condiciones infrahumanas se tradujo para ella en algo que nunca olvidar\u00eda; al fin estuvo sola para poder llorar sin que su dignidad se afectara.   Lo afirmaba secamente con una frase muy suya: &quot;No pod\u00eda darles la satisfacci\u00f3n de verme llorar; ni a las carceleras ni a mis compa\u00f1eras de celda&quot;.   Y en verdad que ten\u00eda mucho que llorar. La detuvieron dos veces, lo suficiente. Se dio la particularidad, digna de la \u00e9poca, que fue su propio padre, un mas\u00f3n cobarde hasta la infamia, el que la denunci\u00f3 por su participaci\u00f3n como enfermera en el ej\u00e9rcito republicano. Voluntaria de excepci\u00f3n en tiempos en los que una se\u00f1orita de buena familia como ella no se echaba al frente con un mosquete. La primera detenci\u00f3n fue breve pero decisiva. La dej\u00f3 dos secuelas que condicionaron su vida. La m\u00e1s evidente, la sordera. La manta de hostias que le aplicaron, en presencia de su padre, le provocaron perforaci\u00f3n del t\u00edmpano. Ten\u00eda 21 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos.   La casualidad hizo que en ese edificio &#8211; hoy museo y anta\u00f1o centro de miserias, que se llamaba Direcci\u00f3n General de Seguridad, Puerta del Sol, kil\u00f3metro cero- compartiera celda con otra se\u00f1ora bien, que hab\u00eda estudiado en Salamanca con Unamuno, mal casada con un sobrino de \u00c1ngel Ganivet y que como \u00e9l acabar\u00eda sus d\u00edas en suicida. Se llamaba Matilde Landa y hab\u00eda vivido la Guerra Civil como compa\u00f1era del italiano Vittorio Vidali, el legendario e inquietante Comandante Carlos de las Brigadas Internacionales, que morir\u00eda como respetado senador comunista en Trieste. El encuentro de Jos\u00e9-Amalia con Matilde en la misma celda de la DGS marcar\u00e1 el resto de su vida.   Convertida en un mu\u00f1eco roto por las torturas y acuciada por la presi\u00f3n moral de estar detenida con una ni\u00f1a de apenas nueve a\u00f1os, Matilde Landa no tiene otra salida que confiar en su vecina de celda. No era dif\u00edcil, Jos\u00e9-Amalia Villa era de las que dejaban huella a primera vista. El caos de las \u00faltimas semanas de la Guerra Civil en Madrid, con el golpe de Casado y la incompetencia manifiesta de sus l\u00edderes, dej\u00f3 al Partido Comunista en situaci\u00f3n tan precaria que delegaron la secretar\u00eda general del Partido en Matilde Landa. Apenas si sobrevivi\u00f3 unos d\u00edas en la clandestinidad imposible de aquel Madrid reci\u00e9n reconquistado. Y ahora estaba all\u00ed, cont\u00e1ndole a una compa\u00f1era de detenci\u00f3n lo inmediato que deb\u00eda hacer para informar que todo, es decir, lo poco que hab\u00eda, se hab\u00eda ido al demonio. Jos\u00e9-Amalia Villa, esa muchacha que gustaba m\u00e1s de Mozart &#8211; \u00a1pobre, qu\u00e9 a\u00f1o te espera!- que de Beethoven, que le\u00eda a Romand Rolland y a Gorki, que le preocupaba la eternidad como a Unamuno, que admiraba al Ortega y Gasset anterior a la Rep\u00fablica, que hablaba franc\u00e9s de corrido, que ten\u00eda un padre mas\u00f3n y rico, y un hermano donju\u00e1n y socialista, se encuentra en el brete de tener que decidir si hacerse comunista. \u00a1Vaya escena! Dos mujeres j\u00f3venes en una cochambrosa celda de la DGS meti\u00e9ndose en la ci\u00e9naga sucia que deja la guerra y tratando de recuperar lo que ya est\u00e1 perdido para siempre.   All\u00ed se convirti\u00f3 en militante Jos\u00e9-Amalia Villa, y sali\u00f3 e hizo lo que hab\u00eda que hacer y pocos se atrev\u00edan. Y un buen d\u00eda, perdonen el sarcasmo, se le acerc\u00f3 un tipo al parecer de mediana estatura y unos ojos vivos. Arrollador en su capacidad de atraer, de seducir y de mandar. Pasar\u00eda a la historia, es un decir, como Heriberto Qui\u00f1ones, el personaje m\u00e1s ignorado y secreto de toda la historia del comunismo en Espa\u00f1a. A\u00fan se desconoce su nombre verdadero y su origen, fuera de una supuesta procedencia de Besarabia, entonces territorio disputado entre Ruman\u00eda y la Rusia sovi\u00e9tica. Lo \u00fanico cierto es que se trataba de un hombre de la Komintern, la III Internacional Comunista, que hab\u00eda trabajado en Polonia, Francia, Sudam\u00e9rica y Espa\u00f1a, donde se detecta su presencia a partir de 1931. Pasa por asturiano, con documentaci\u00f3n impecablemente falsa.   Ser\u00e1 responsable del comunismo espa\u00f1ol en la clandestinidad durante el a\u00f1o 1941 y dejar\u00e1 una huella imborrable de talento pol\u00edtico y de valor f\u00edsico, porque no huy\u00f3, sino que asumi\u00f3 sus responsabilidades hasta el final. Un final atroz, torturado por la polic\u00eda franquista, que solicit\u00f3 la ayuda de la Gestapo y que le dej\u00f3 con la columna vertebral quebrada. Lo fusilaron atado a una silla en las tapias del cementerio del Este, en Madrid, un d\u00eda espantosamente fr\u00edo junto a dos de sus ayudantes en la direcci\u00f3n del PCE, Luis Send\u00edn y \u00c1ngel Card\u00edn.   Lo del d\u00eda fr\u00edo no es literatura. Lo recordaba Jos\u00e9-Amalia Villa porque oy\u00f3 los disparos desde la vecina c\u00e1rcel de mujeres, entonces en Ventas, junto a la emblem\u00e1tica plaza de toros madrile\u00f1a. Hab\u00eda vivido con \u00e9l apenas nueve meses, los suficientes para una pasi\u00f3n tan acendrada que se mantendr\u00eda durante toda la vida, con una fidelidad a su memoria que conmueve. Ella pasar\u00eda unos diez a\u00f1os de c\u00e1rcel desde su detenci\u00f3n en diciembre de 1941 y vivir\u00eda otra escena que tambi\u00e9n marca: enterarse de que la direcci\u00f3n del Partido Comunista espa\u00f1ol, en el exilio, ha denunciado a Heriberto Qui\u00f1ones como un agente ingl\u00e9s infiltrado.Lo conoc\u00edan todos los dirigentes, lo hab\u00edan tratado Dolores Ib\u00e1rruri y Santiago Carrillo y Fernando Claud\u00edn. Pero eran tiempos en los que lo mejor era buscar un chivo expiatorio, inventarse un traidor que cargara con tantos fracasos. En la misma c\u00e1rcel de Segovia, donde lograr\u00eda al fin estar sola y llorar, tambi\u00e9n le corresponder\u00eda a Jos\u00e9-Amalia Villa transcribir el documento en el que los tres l\u00edderes del comunismo espa\u00f1ol, Pasionaria, Carrillo y Claud\u00edn, acusaban a Heriberto Qui\u00f1ones, el que hab\u00eda muerto con la columna destrozada gritando: &quot;Viva la Internacional Comunista&quot; , de &quot;carro\u00f1a infiltrada en el partido&quot;.   Cuando Jos\u00e9-Amalia sali\u00f3 de la c\u00e1rcel sigui\u00f3 siendo la que era, y jam\u00e1s quiso cruzar una palabra con aquella chusma que hab\u00eda sido capaz de quitarle a un valiente lo \u00fanico que ten\u00eda, la dignidad de un revolucionario. Muri\u00f3 el jueves de la pasada semana, sola, como hab\u00eda vivido, atendida en sus cuidados por un pu\u00f1ado de amigos incombustibles.   En los \u00faltimos meses de vida se fue despidiendo de todo; un buen restaurante, escog\u00ed Sacha y lo prob\u00f3 todo; un museo, y la volvieron a El Prado; un paisaje, y la llevaron al Guadarrama; una conversaci\u00f3n, y estuvieron atentos a sus palabras. Ella hubiera querido morir antes, pero el destino no lo permiti\u00f3. Hace ya veinte a\u00f1os le dediqu\u00e9 Miseria y grandeza del Partido Comunista de Espa\u00f1a y le puse unos versos de Luis Cernuda, como si fueran la joya que nunca hubiera aceptado de sus amigos: &quot;Si renuncio a la vida es para hallarla luego, conforme a mi deseo, en tu memoria&quot;. Cuando nos vimos la \u00faltima vez, hace unos d\u00edas, me pidi\u00f3 dos cosas: que estuviera en su incineraci\u00f3n y que no escribiera este art\u00edculo. <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-146","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=146"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/146\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}