{"id":14612,"date":"2023-11-27T05:00:58","date_gmt":"2023-11-27T04:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14612"},"modified":"2023-11-27T00:43:41","modified_gmt":"2023-11-26T23:43:41","slug":"unamuno-ante-el-fascismo-ideas-y-creencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14612","title":{"rendered":"Unamuno ante el fascismo: Ideas y creencias"},"content":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n en la Mesa-Debate sobre <em>Unamuno, el fascismo y los falangistas<\/em> celebrada en el Centro Documental de la Memoria Hist\u00f3rica de Salamanca el 9 de noviembre de 2023.<\/p>\n<p><strong>1.-Unamuno, fascismo, ideas y creencias<\/strong><\/p>\n<p>La historia dista de ser un proceso rectil\u00edneo cortado conforme a un patr\u00f3n establecido. Ni los individuos ni las sociedades obedecen a un dise\u00f1o previamente dibujado en la mente de nadie, el azar y la necesidad se cruzan en las vidas de las personas y de los pueblos, lo que no significa que las ciencias sociales deban renunciar a su misi\u00f3n de esclarecimiento y explicaci\u00f3n racional de las regularidades discernibles en la conducta de las unas y de los otros. Tengo por cierto que lo que haya sido o sea el fascismo constituye una materia poli\u00e9drica y controvertida. Tambi\u00e9n es verdad, por otras razones, que la figura de Miguel de Unamuno est\u00e1 repleta de pol\u00e9mica tanto en su vida pasada como en las sucesivas reconstrucciones y <em>postmemorias<\/em> colectivas de su imagen trasmitidas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>He de confesar que, dentro de las muchas incertidumbres que hoy me preocupan, est\u00e1 la reaparici\u00f3n, desde hace algo m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, de un nuevo ciclo de movimiento pol\u00edticos autoritarios de extrema derecha (lo que algunos, como el historiador Enzo Traverso, califican de <em>postfascismo<\/em>), que ha conseguido seducir a un buen pu\u00f1ado de intelectuales p\u00fablicos. Anta\u00f1o muchos de ellos enarbolaban acrisoladas ideas progresistas y hoy han efectuado una err\u00e1tica migraci\u00f3n, en cuerpo y alma, hacia los dogmas que en Espa\u00f1a ensombrecieron los a\u00f1os de nuestra juventud antifranquista. Como se dir\u00e1 al final de este breve op\u00fasculo, ese \u00abtransfuguismo\u00bb de la izquierda hacia la derecha radical fue moneda de circulaci\u00f3n abundante en Europa en el periodo de entreguerras (1914-1945), en la \u00abera de las cat\u00e1strofes\u00bb, durante la cual Unamuno fue testigo del nacimiento y ascenso del fascismo. \u00bfSolo testigo?<\/p>\n<p>No ser\u00eda ni apropiado ni justo establecer v\u00ednculo de simpat\u00eda an\u00edmica ni connivencia intelectual de Unamuno con el trayecto ascendente del fascismo, hervidero ideol\u00f3gico dentro del que se envuelve su senectud y consuman sus \u00faltimos alientos. \u00c9l siempre, incluso cuando se adhiri\u00f3 a la rebeli\u00f3n militar del 18 de julio, se confes\u00f3 heredero por parte de su abuela Benita Larraza de una cierta clase de liberalismo decimon\u00f3nico (al que, en ep\u00edstola a Mara\u00f1\u00f3n, califica \u00abcuaquerismo cat\u00f3lico-liberal\u00bb) y de una concepci\u00f3n republicana muy particular (en sentido de <em>res publica<\/em> m\u00e1s que de una estricta y preconcebida modalidad de gobierno). Siempre y, desde luego, en los a\u00f1os treinta, se expres\u00f3 con acritud, preocupaci\u00f3n y demoledoramente contra el avance del totalitarismo. En junio de 1933 suscribe con el doctor Mara\u00f1\u00f3n (devoto admirador suyo por su posici\u00f3n durante la dictadura de Primo de Rivera) y otros intelectuales como Jim\u00e9nez de As\u00faa, un <em>Manifiesto contra las v\u00edctimas del terror nazi <\/em>y meses antes deja en <em>El Norte de Castilla <\/em>un expresivo y contundente aborrecimiento del fascismo italiano (lo que \u00e9l llama \u00abfajismo\u00bb), testimonio que no es un pronunciamiento aislado y sin precedentes.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEs eso juventud? (\u2026). Hay una enfermedad que se llama demencia precoz (\u2026). Como es la de exaltarse con palabras cuyo valor y sentido se desconoce. Estoy seguro de que los m\u00e1s de los que se encienden gritando: \u00a1Viva el fascio! O \u00a1Muera el fascio!, no saben ni los unos ni los otros lo que tal fascio sea. Ni les importa saberlo. La cosa es que el cuerpo (pues no suelen tener alma) les pide palo, o acaso sangre, y lo dem\u00e1s es un pretexto\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Esa asimilaci\u00f3n entre locura y violencia pervive como motivo cr\u00edtico hasta la hora de su muerte. Poco antes de tan luctuoso suceso, obsequia a los seguidores de la Falange con ep\u00edtetos nada complacientes tales como como \u00abjaur\u00eda hidr\u00f3foba\u00bb y otras muchas de esa galanura. La llegada al poder de Hitler en 1933, al que regala el piropo de \u00abtonto in\u00e9dito\u00bb, cuando ya antes, en 1922, hab\u00eda designado al dictador italiano con el de \u00abmala bestia de Mussolini\u00bb, resulta, a su entender, el c\u00e9nit de una marea iniciada tras la Gran Guerra, fen\u00f3meno que le incita a formular una pregunta ret\u00f3rica: \u00ab\u00bfEs que cabe nada m\u00e1s impersonal, m\u00e1s borroso, que ese pobre F\u00fchrer, un deficiente mental y espiritual?\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>No obstante, la relaci\u00f3n entre don Miguel y el fascismo orbita en unas coordenadas complejas, que no proviene solo de su polifac\u00e9tica personalidad, hija de un insuperable y a veces genial, impenitente y enrevesado egocentrismo, sino tambi\u00e9n del contexto hist\u00f3rico y de la enredadera de hilos intelectuales y afectivos que hilvanaron su historia. A menudo, los estudiosos de su figura toman alguno de sus extra\u00f1os comportamientos en determinadas circunstancias como demostraci\u00f3n irrebatible del \u00abverdadero\u00bb Unamuno, sin comprender que la sorpresa y la paradoja son inherentes a su itinerario vital y a su contextura \u00edntima. Al respecto, cabe aqu\u00ed y ahora evocar un asunto en extremo pol\u00e9mico e inesperado, a saber, la visita que Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera y otros dirigentes falangistas le hacen el 10 de febrero de 1935 a su domicilio salmantino de la calle Bordadores, gracias a la intermediaci\u00f3n y buenos oficios del jefe local de Falange, el inefable Francisco Bravo. El mismo Unamuno, terminada la cita, se presta a acudir en su compa\u00f1\u00eda al mitin que iban a dar en el Teatro Bret\u00f3n y a rengl\u00f3n seguido acepta la invitaci\u00f3n a comer y departir amistosamente en el Gran Hotel de la ciudad del Tormes. El esc\u00e1ndalo adquiere una dimensi\u00f3n monumental porque su imagen segu\u00eda siendo, a pesar de que para entonces eran ya evidentes sus muchas desavenencias y desencuentros p\u00fablicos con buena parte de la obra reformista republicana, un venerado s\u00edmbolo para muchos espa\u00f1oles de entonces<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Naturalmente, la presencia de Unamuno en el mitin, entusiasma y llena de optimismo a Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera que se cartea con Francisco Bravo de esta guisa: \u00abNo puedes imaginarte la resonancia que ha tenido nuestro acto (\u2026) hasta en lejanos pueblos andaluces han valorado en su exacto sentido la presencia de don Miguel en el mitin y el almuerzo\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/sup>. Sin embargo, la actitud unamuniana, en pleno ejercicio de lo que llamaba <em>alterutralidad <\/em>(con unos y con otros y por encima de ambos), nada tiene que ver con que comulgara con el ideario fascista y para no dar pie a mayores equ\u00edvocos, el 23 del mes de marzo evoca el dichoso acto y no se corta en afirmar: \u00abMas eso no reza con los j\u00f3venes de masa o de fajo, de brazo erguido y pu\u00f1o cerrado \u2013como la mollera\u2013 o en teatral saludo, a la supuesta romana, presas en dementalidad comunista o fajista. Pude observarlo en una reuni\u00f3n a la que se me invit\u00f3 y acud\u00ed [se refiere a la visita de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera en su casa y la posterior asistencia al mitin falangista en el Teatro Bret\u00f3n] (\u2026) Son como los otros, los de la otra banda, que salen con que ya no estoy con ellos\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Los de la \u00abotra banda\u00bb eran los republicanos seguidores de los pasos reformistas dados durante los gobiernos encabezados por Aza\u00f1a entre 1931 y 1933, contra los que a la saz\u00f3n se encontraba totalmente enfrentado, alegando en su propia defensa que \u00e9l nunca hab\u00eda cambiado, que los que cambiaban era los dem\u00e1s. Ciertamente, los falangistas tambi\u00e9n mutaron en su consideraci\u00f3n respecto a \u00e9l y lo que hab\u00eda sido una luna de miel ef\u00edmera se trastoca en dicterios como los escritos por Francisco Bravo en una de sus cartas a Jos\u00e9 Antonio: \u00abel viejo avaro que no obstante su grandeza es un harapo moral\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>En realidad, desde ya hac\u00eda a\u00f1os, hab\u00eda ridiculizado y segu\u00eda haci\u00e9ndolo a menudo las maneras brutales, la falta de solvencia doctrinal y las ideas peregrinas de lo que tilda de \u00abfajismo\u00bb (de la \u00abfaja\u00bb que rodea y envuelve el haz de las flechas que los lictores romanos tomaron como signo de fuerza y unidad en el antiguo mundo romano), que no duda, ya en los a\u00f1os treinta, en equiparar con el bolchevismo<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a><\/sup>. Cuando en abril 1935 es nombrado Ciudadano de Honor de la Rep\u00fablica no se corta en decir: \u00abuna de las cosas m\u00e1s necesarias para ser jefe de un partido fajista es la de ser epil\u00e9ptico\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a><\/sup>. El venenoso arte de insultar, que tambi\u00e9n cultivara con esmero su querido A. Schopenhauer, no dejaba t\u00edtere con cabeza. A pesar de los pesares, con frecuencia al final, los hunos y los <em>hotros<\/em>, han querido conducir al pensador vasco a su redil ideol\u00f3gico. Hist\u00f3ricamente esa pulsi\u00f3n, llevada hacia una suerte de masoquismo, se hizo muy acusada en el falangismo espa\u00f1ol que, siguiendo la huella del protofacista Ernesto Gim\u00e9nez Caballero en su ensayo <em>Genio de Espa\u00f1a <\/em>(1932), considera al catedr\u00e1tico salmantino como un precursor, una suerte de Juan Bautista del fascismo hispano<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a><\/sup>. Desde la otra orilla, hoy no son pocos los que pretenden rescatar a Unamuno como ejemplo de impoluto dem\u00f3crata progresista, no dudando en acudir a elucubraciones, sospechas e hip\u00f3tesis m\u00e1s o menos fabulosas a prop\u00f3sito de su muerte, bien atribuyendo su asesinato a los falangistas, bien sugiriendo que fue debida a un encargo directo de Franco a sus servicios secretos<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a><\/sup>. Tampoco escatiman en gastos los contumaces \u00abcentristas\u00bb, los partidarios de la \u00abtercera Espa\u00f1a\u00bb (los que ayer y hoy, siguiendo la estela del mito de las \u00abdos Espa\u00f1as\u00bb, pretenden situarse por encima de ambas con el prop\u00f3sito de enrolar a Unamuno en sus filas y ver en su persona la plasmaci\u00f3n de la Espa\u00f1a verdadera. Pero m\u00e1s all\u00e1 del insaciable (e irrealizable) pretensi\u00f3n de convertir al pensador vasco en un ser de una sola pieza y, por a\u00f1adidura, de alistarlo en las propias filas ideol\u00f3gicas, lo cierto y verdad que su silueta intelectual y p\u00fablica comparece bajo una pluralidad de vestiduras mentales, ret\u00f3ricas y sentimentales. No es una aberraci\u00f3n, por ejemplo, que los falangistas hayan visto en sus especulaciones sobre la naturaleza de Espa\u00f1a, que sobre todo emanan originariamente del primer cap\u00edtulo (\u00abLa tradici\u00f3n eterna\u00bb) de su ensayo <em>En torno al casticismo <\/em>(1895), un inagotable hontanar de sugerencias y se autoproclamen, como confesaron desde Jos\u00e9 Antonio a La\u00edn Entralgo, hijos de su pensamiento sobre Espa\u00f1a como patria com\u00fan e \u00abirrevocable\u00bb (Jos\u00e9 Antonio <em>dixit<\/em>). No les faltaron razones porque no vale solo con sostener que Unamuno era un liberal de vieja estirpe decimon\u00f3nica (\u00abyo vengo del siglo XIX\u00bb, gustaba decir), sino tambi\u00e9n explorar su vida como un variado y a veces inextricable amasijo de ideas y creencias superpuestas con diverso grado de elaboraci\u00f3n racional y variada empat\u00eda emocional. A la altura de 1936 y antes, aunque no siempre fue as\u00ed, Unamuno abominaba de la distinci\u00f3n entre izquierdas y derechas. Se motejaba a s\u00ed mismo de \u00abmaniego\u00bb, o sea, ambidextro, ni con unos ni con otros, con y por encima de ambos<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Para Ortega y Gasset las \u00abideas\u00bb son productos que nacen de dudas e indagaciones sobre el mundo. Son, pues, asunto de b\u00fasqueda intencional y racional que ponemos voluntariamente, son algo que uno tiene; y, por el contrario, en las \u00abcreencias\u00bb uno est\u00e1, no poseen car\u00e1cter voluntario ni racional, constituyen el subsuelo de una civilizaci\u00f3n mientras que las ideas afloran en la superficie visible de esta. Y a\u00f1ade el Plat\u00f3n espa\u00f1ol (se ha dicho que Unamuno ser\u00eda el S\u00f3crates a la espa\u00f1ola y Ortega la versi\u00f3n plat\u00f3nica), el m\u00e1ximo maestro de los fil\u00f3sofos hispanos: \u00abla creencia es certidumbre en que nos encontramos sin saber c\u00f3mo ni d\u00f3nde hemos entrado en ellas. Toda fe es recibida\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a><\/sup>. De acuerdo, aunque las ideas tambi\u00e9n se reciben y son producto de un di\u00e1logo del sujeto con el mundo y del conocimiento sobre la realidad acumulado socialmente y en circulaci\u00f3n en cada \u00e9poca. En cierto modo, las cavilaciones orteguianas se acomodan al prop\u00f3sito de examinar la lucha interior de nuestro hombre, que a s\u00ed mismo se pintaba en 1902, en un art\u00edculo de la prensa barcelonesa, como si fuera un escritor ov\u00edparo (sin plan ni dise\u00f1o de trabajo previo). Aquella esplendorosa espontaneidad creativa, navegaba, empero, sobre las turbulentas aguas de una cierta tradici\u00f3n de creencias y actitudes conservadoras, atm\u00f3sfera envolvente de sus a\u00f1os tempranos, subsuelo de toda su vida posterior, si bien posteriormente se entreveran y combinan con un conjunto de ideas liberales y modernizantes adquiridas en el curso de su formaci\u00f3n intelectual. Enfrentamiento e hibridaci\u00f3n, en suma, entre ra\u00edces y representaciones del mundo, entre, por una parte, brotes de pensamiento de signo progresista adquirido y, por otra, sustratos de la impenetrable intrahistoria de sus experiencias subjetivas primordiales absorbidas en su devenir vital. Precisamente en esa pugna inconsciente o no del todo consciente, en esa encrucijada entre una trama de im\u00e1genes ancestrales del mundo y de ideas ilustradas y racionales, brota la figura arquet\u00edpica de lo que he llamado <em>intelectual prof\u00e9tico<\/em>. En efecto, en Unamuno se dan cita y fusionan las caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas del sacerdote, es decir, del especialista tradicional, mesi\u00e1nico y carism\u00e1tico del conocimiento con los aires y funciones del intelectual moderno y laico que se afirma en la esfera p\u00fablica desde finales del siglo XIX. Su contribuci\u00f3n a la invenci\u00f3n del ensayo como g\u00e9nero expresa esa segunda faceta, mientras que el tipo de alocuci\u00f3n verbal y la interpelaci\u00f3n a los oyentes recuerda el g\u00e9nero del serm\u00f3n y el p\u00falpito, no en vano \u00e9l mismo motejaba de \u00absermones liberalescos\u00bb al ciclo estival de conferencias que, siendo ya rector de la Universidad de Salamanca, impartiera durante a\u00f1os por toda Espa\u00f1a en la primera d\u00e9cada del siglo XX a fin de conseguir la educaci\u00f3n pol\u00edtica del pueblo.<\/p>\n<p>En una palabra, no hay Unamuno sin conflicto, sin paradojas, sin comportamientos contradictorios, hechos que \u00e9l justificaba por la viveza de su pensamiento dial\u00e9ctico.\u00abPorque es de observar para aquellos que carecen de entendimiento dial\u00e9ctico, que son incapaces de penetrar en el fuego \u00edntimo y tr\u00e1gico de las contradicciones del pensamiento vivo \u2013el pensamiento que no es contradictorio en s\u00ed es pensamiento muerto\u2013, para todos aquello que presos del sentido com\u00fan no han llegado a adquirir pensamiento propio, para todos aquellos que viven faltos de pensamiento privado, \u00edntimo, intransferible, para todos estos son paradojas las majader\u00edas que se les ocurren. Y ni aun \u00e9stas suelen ser propias\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p><em>Excusatio non petita<\/em>\u2026Poco a\u00f1os despu\u00e9s, en 1935, el ya viejo profesor jubilado, recapitula, y dice: \u00abYo podr\u00eda demostrar que desde hace cincuenta a\u00f1os sostengo los mismos puntos de vista\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a><\/sup>. Quiz\u00e1 con ello se refiera a que nunca abjur\u00f3 del liberalismo que acun\u00f3 sus primeros tiempos y siempre entendi\u00f3 como un m\u00e9todo de pesquisa m\u00e1s que como una doctrina cerrada. \u00abNac\u00ed y me cri\u00e9\u2026 en la invicta villa liberal de Bilbao y en tiempo de guerra civil. El liberalismo del glorioso siglo XIX era tradici\u00f3n en mi familia. (\u2026) El liberalismo era, ante todo y sobre todo, un m\u00e9todo. Un m\u00e9todo para plantear y tratar de resolver los problemas pol\u00edticos, y no una soluci\u00f3n dogm\u00e1tica de ellos\u2026El liberalismo representa el m\u00e9todo. O si se quiere, el libre examen, la libre discusi\u00f3n\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Pero las creencias de Unamuno se amasaron en los hervores del hogar primordial, que era una mezcla del liberalismo de su padre (concejal en Bilbao tras la revoluci\u00f3n del 1868) y de su querida abuela Benita, junto al runr\u00fan totalcat\u00f3lico integrista de su madre, los amaneceres de un ancestral fuerismo vasco y de un trasnochado carlismo rural, y m\u00e1s tarde (en los a\u00f1os 90) del eco del primerizo movimiento obrero socialista surgido en los entornos de la r\u00eda del Nervi\u00f3n. Su viaje a Madrid en 1880 inaugura sus a\u00f1os de primera quiebra de las creencias tradicionales y el descubrimiento, a trav\u00e9s del estudio y la raz\u00f3n, de un nuevo universo mental de fundamentos liberal-progresistas. Esa plataforma de concepciones de \u00ababolengo liberal\u00bb marca su vida y su manera de afrontar el fascismo, pero, como se ver\u00e1 al final, el liberalismo de Unamuno, como su misma persona, no se deja de encajar en un molde fijo y estable.<\/p>\n<p><strong>2.-Comentario de textos unamunianos sobre el fascismo<\/strong><\/p>\n<p>Don Miguel nunca mostr\u00f3 proclividad alguna hacia el fascismo italiano (al que, como ya se dijo, gusta tildar de <em>fajismo<\/em>), lo cual concuerda perfectamente con sus recias convicciones de ra\u00edz liberal decimon\u00f3nica que no eran totalmente equivalentes a lo que hoy se pueda entender por concepci\u00f3n democr\u00e1tica de la vida p\u00fablica, confusi\u00f3n que no comet\u00eda el propio escritor, a quien gustaba recordar que repugnaban las ideas de J. J. Rousseau y otros padres de la antigua y moderna idea de democracia. Precisamente la ag\u00f3nica y frustrada convivencia y s\u00edntesis entre liberalismo y democracia se halla en el centro de sus devaneos pol\u00edticos conforme, desde los a\u00f1os veinte, su vida presencia la fatal crisis de los sistemas de representaci\u00f3n parlamentaria ante el auge del Estado totalitario. En Unamuno, Ortega y una numerosa porci\u00f3n de la intelectualidad occidental, la \u00abera de las masas\u00bb super\u00f3 los marcos mentales y perceptivos en que se hab\u00eda ahormada su vida. El fascismo fue una de las manifestaciones da\u00f1inas de ese nuevo tiempo.<\/p>\n<p>Mussolini llega al poder tras la marcha de Roma en 1922. En septiembre del a\u00f1o siguiente el general Miguel Primo de Rivera implanta, con el aval regio, una dictadura, que en febrero de 1924 cuesta a Unamuno el destierro en Fuerteventura y luego el exilio en Par\u00eds y Hendaya. Hasta febrero de 1930, tras la ca\u00edda en desgracia del \u00ednclito <em>miles gloriosus<\/em>, no volver\u00e1 a Espa\u00f1a. Es una evidencia que desde muy pronto manifiesta su fobia hacia lo que llama el <em>fajismo<\/em> de Mussolini y sus secuaces. En 1922, a poco de haberse alzado con el gobierno gracias a la venia real, califica al l\u00edder fascista como \u00abun peliculero rid\u00edculo con facultades histri\u00f3nicas\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a><\/sup>. Esa imagen de \u00abpeliculero\u00bb, tan querida para ofender al adversario, tambi\u00e9n la utiliza para zaherir a Miguel Primo de Rivera, que se convierte en objetivo preferido de sus continuas e implacables s\u00e1tiras: \u00abcaricatura del ya caricaturesco Mussolini\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a><\/sup>. Ni m\u00e1s ni menos.<\/p>\n<p>Aunque durante los a\u00f1os de su extra\u00f1amiento existe constancia de que Unamuno, muy vinculado a la cultura italiana, se document\u00f3 ampliamente sobre el experimento fascista de ese pa\u00eds, lo cierto es que las coordenadas te\u00f3ricas y explicativas del pensador vasco no afrontaron nunca un an\u00e1lisis sociol\u00f3gico y pol\u00edtico en profundidad. Ni en los a\u00f1os veinte ni en los treinta cuando la marea autoritaria inund\u00f3 Europa, su valoraci\u00f3n no fue m\u00e1s all\u00e1 de juzgar el asunto como el mero y triste desarrollo de un tr\u00e1gico esperpento que alentaba el autoritarismo estatalista, cercenaba la libertad de circulaci\u00f3n de ideas y atacaba gravemente a los fundamentos m\u00e1s sagrados del individualismo. Como sugiere El\u00edas D\u00edaz, es dif\u00edcil encontrar en su prosa pol\u00edtica una relaci\u00f3n de causalidad entre el autoritarismo totalitario y el capitalismo<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a><\/sup>. A los m\u00e1s que llega es a establecer una vinculaci\u00f3n de sus or\u00edgenes con los destrozos morales y pol\u00edticos ocasionados por la Gran Guerra del 14.<\/p>\n<p>A fin de captar mejor algunos matices y lugares comunes de su antifascismo me he fijado en textos, principalmente en art\u00edculos de prensa y correspondencia, que coinciden con la \u00e9poca de la II Rep\u00fablica y el ascenso de Hitler a la canciller\u00eda en Alemania y el consiguiente deslizamiento de su mandato hacia una feroz dictadura <sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a><\/sup>. En fin, opiniones y juicios aderezados en un contexto de quiebra de las democracias liberal-parlamentarias que convierte al fascismo en un exitoso y peligroso proyecto de dominaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>Naturalmente, la radical antipat\u00eda hacia la morfolog\u00eda intelectual y actividades pol\u00edticas del fascismo, no fue est\u00e1tica. En efecto, en primer momento, como ya ocurriera en los a\u00f1os veinte, m\u00e1s bien pone el acento en los aspectos grotescos, \u00abpeliculeros\u00bb y denigratorios del fen\u00f3meno: \u00abesa mafia intelectual de la hez intelectual y moral que tiene su fuente en la mala bestia de Mussolini\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a><\/sup>. Pero, en un principio, no atisba signo de peligro de contagio en Espa\u00f1a dada, a su entender, la poca compatibilidad de lo espa\u00f1ol con la \u00abdisciplina dictatorial del fascismo\u00bb. As\u00ed, en sus colaboraciones period\u00edsticas entre de 1931 y 1933 prosigue con sus invariables ataques al \u00abhediondo fascismo\u00bb, a su car\u00e1cter de religi\u00f3n pol\u00edtica y a su semejanza con el <em>sovietismo<\/em>. Por lo dem\u00e1s, ese paralelismo entre <em>fajismo<\/em> y bolchevismo perdura hasta su muerte. No en vano, al final de sus d\u00edas le rodea y ensombrece la obsesi\u00f3n recurrente de comprobar en directo la maldad aberrante de los hunos y los <em>hotros<\/em>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se convierte en t\u00f3pico de sus escritos de este tiempo achacar al fascismo una especie de demencia infantilizada, propia de mozalbetes. En efecto, su diagn\u00f3stico sobre el comportamiento y actitudes mentales de los fascistas se hace en clave de memez frenop\u00e1tica y de ideas vacuas e insustanciales. Locura e infantilismo es la noria en que giran sin cesar sus argumentos y disquisiciones p\u00fablicas, aunque en ellos tampoco faltan alusiones a la \u00abreligi\u00f3n fajista\u00bb, porque, seg\u00fan \u00e9l, se trata de un \u00abreligionismo, bien que pagano. Es religionismo nacionalista o de Estado\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>No obstante, ya en 1932 se pregunta \u00absi est\u00e1 cuajando en Espa\u00f1a algo parejo al fajismo italiano o al nacionalsocialismo alem\u00e1n\u00bb pese a que en Espa\u00f1a no hay ni un Mussolini ni un Hitler\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a><\/sup>, y a\u00f1ade que ciego ser\u00e1 el que no vea asomar una enfermedad de moda, que en abril de 1933 ya califica de \u00abepidemia contagiosa\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Por otra parte, el acceso de Hitler al poder le hace abordar en algunas de sus colaboraciones period\u00edsticas el tema del racismo, del \u00abarianismo\u00bb, que estima fen\u00f3meno monstruoso y pura \u00absalvajer\u00eda\u00bb anticristiana, en fin, mito fruto del resentimiento practicado por los arios seguidores de la sv\u00e1stica, que \u00abconsideran a los pueblos como ganado\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a><\/sup>. En fin, califica al fascismo de tramoya y opereta bufa, y repite una y otra vez que se trata de una \u00abdemencia precoz\u00bb. Todo ello en el marco de una gen\u00e9rica infantilizaci\u00f3n detr\u00e1s de la que percibe un repulsivo culto a la violencia propia de chiquillos dementales, de una \u00abviolencia m\u00e1s querida que sentida; la violencia del medroso\u00bb y en 1935 remata: \u00abque se fajen los del fajo, que se unzan los del yugo, que se aporreen disciplin\u00e1ndose los de la porra\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Durante la guerra espa\u00f1ola, ese incivil enfrentamiento producto de las pasiones y envidias de hunos y de <em>hotros<\/em>, enhebra, entre noviembre y diciembre de 1936, y dispara su diapas\u00f3n cr\u00edtico. En carta al rector Esteban Madruga, el 23 de noviembre, se refiere a la \u00abinmunda falanger\u00eda\u00bb, a la que ya tiene considera \u00abel mayor peligro de los que amenaza a Espa\u00f1a\u00bb <sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a><\/sup> por el \u00abpapel de verdugos que han estado haciendo\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a><\/sup>. Por a\u00f1adidura, juzga al partido de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera como \u00abuna mala traducci\u00f3n del fajismo\u00bb, a cuyos militantes progresivamente atribuye una degeneraci\u00f3n mental rayana en todo tipo de excesos que los convierten en \u00abvulgares dementados\u00bb, en \u00abhidr\u00f3foba jaur\u00eda inquisitorial\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a><\/sup>. Esa muchachada de camisa azul, \u00abarribistas\u00bb y aires belicistas son, en fin, locos fan\u00e1ticos que calcaron ciegamente una idea extranjera y estrecha. De modo que ellos, tal como dice en una entrevista de 1936, m\u00e1s que el \u00abpobre\u00bb Franco, son los m\u00e1ximos responsables de la implantaci\u00f3n de una servidumbre totalitaria. Ciertamente, desde el celeb\u00e9rrimo acto del 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, empieza a emerger un atribulado, ag\u00f3nico y fogoso Unamuno que, de una manera u otra, de forma totalmente directa u oblicua, expresa el largo calvario hacia la plena consciencia antes de morir de su disparatada adhesi\u00f3n al levantamiento militar, que \u00e9l mismo cataloga de ligereza en su correspondencia (\u00a1\u00abQu\u00e9 c\u00e1ndido y qu\u00e9 lijero [sic] anduve\u2026\u00a1\u00bb)<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a><\/sup>, especialmente en las cartas que remite a su amigo Quint\u00edn de Torre, entre ellas las que da cuenta de la reacci\u00f3n de los asistentes a la sesi\u00f3n del Paraninfo con motivo de la fiesta de La Raza. \u00ab\u2026Dije toda la verdad que vencer no es convencer, ni conquistar es convertir, que no se oyen sino voces de odio y ninguna de compasi\u00f3n. Hubiera visto usted aullar a estos dementes falangistas azuzados por el grotesco y loco histri\u00f3n que es Mill\u00e1n Astray\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>El enojo de Unamuno consigo mismo se proyecta a manos llenas sobre las cuadrillas culpables de la mayor parte de ejecuciones extrajudiciales practicadas en el terror\u00edfico verano salamantino de 1936, entre las que se encuentra la del alcalde de la ciudad, Casto Prieto Carrasco, de adscripci\u00f3n pol\u00edtica aza\u00f1ista, amigo cercano del rector y catedr\u00e1tico de Medicina de la misma Universidad. La responsabilidad de las sacas de la c\u00e1rcel provincial corresponde a las milicias falangistas henchidas de odio que, en el alg\u00fan caso, no dudaba acaudillar su \u00ednclito jefe local, Francisco Bravo, tristemente c\u00e9lebre<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a><\/sup>. Este Bravo es el mismo sujeto indeseable que intermedi\u00f3 en 1935 para que Unamuno conociera a Jos\u00e9 Antonio y asistiera al mitin del Teatro Bret\u00f3n.<\/p>\n<p>En estos aciagos tiempos Unamuno dej\u00f3 anotadas en unas nerviosas y casi ilegibles cuartillas acerca del terremoto cognitivo y afectivo que estaba sufriendo. P\u00f3stumamente, por primera vez en 1991, vieron la forma de libro titulado <em>El resentimiento tr\u00e1gico de la vida. Notas sobre la revoluci\u00f3n y guerra civil espa\u00f1olas <\/em>(1936). Este singular\u00edsimo escrito \u00aba saltos\u00bb fue matriz de muchos de los juicios vertidos en su cartas y entrevistas en estos tiempos de desolaci\u00f3n. All\u00ed vuelve a incidir sobre el <em>fajismo<\/em> y sus maldades. Vemos algunos fragmentos: \u00abEn Granada han fusilado, los falangistas, al pobre Salvador Vila. \u00a1Esos degenerados andaluces con pasiones de invertidos sifil\u00edticos y eunucos masturbadores! (\u2026) \u00a1Arriba Espa\u00f1a! S\u00ed, y abajo los arribistas (\u2026). \u00bfY \u00e9sas, las que bordan de rojo la camisa nueva de los de la cara al sol?\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Al final, un Unamuno desarbolado y vigilado en su casa, se convierte en un ser muy aislado, pero capaz, pese a la prohibici\u00f3n de escribir art\u00edculos o impartir conferencias, de conceder algunas entrevistas y mantener una correspondencia, que naturalmente eran objeto de la censura del momento. Nada tiene de improbable que a partir del 12 de otubre Franco optara por un seguimiento de su vida a cargo de SIM (Servicio de Informaci\u00f3n Militar), como nos cuenta S\u00e1 Mayoral y que se hiciera un personaje cada vez m\u00e1s molesto y preocupante por su intermitente y desbordada facundia y sus ocasionales arrebatos de coraje c\u00edvico, de <em>parresia<\/em><sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a><\/sup>. De ah\u00ed a que su muerte fuera provocada por los falangistas o por \u00f3rdenes directas de Franco (al que siempre tuvo por un \u00abpobre\u00bb hombre, enga\u00f1ado e incapaz de cambiar el sangriento rumbo del 18 de julio) va un trecho. Que fuera un militante falangista, Bartolom\u00e9 Arag\u00f3n, joven profesor de la Universidad de Salamanca, la \u00faltima persona que acompa\u00f1ara al viejo profesor en el trance de su muerte, m\u00e1s all\u00e1 de que nadie puede compartir su testimonio y por tanto tampoco desmentirlo, me parece inveros\u00edmil que la Falange tuviera un plan preconcebido para matar a uno de sus maestros e intelectuales de cabecera, a pesar de sus invectivas contra los fajistas. La reacci\u00f3n de los falangistas locales, con V\u00edctor de la Serna al frente, como es sabido fue la de transformar el entierro de Unamuno en unas exequias conforme al ritual falangista, queriendo as\u00ed hacer de Unamuno, por encima de los deseos de la familia, uno de los suyos.<\/p>\n<p>Existe en el archivo de la Casa-Museo de Unamuno en Salamanca un documento manuscrito en el que, muy pocos d\u00edas antes de su muerte, deja don Miguel un testamento pol\u00edtico en toda regla en el que, entre otras cosas afirma: \u00abesta guerra civil, no es civil. Es un ej\u00e9rcito de mercenarios-pretorianos-la legi\u00f3n y los regulares; no el pueblo\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Tan contundente alegato y confesi\u00f3n de culpa significa un vuelco en la conciencia subjetiva del personaje, que, fruto de una fermentaci\u00f3n lenta y subterr\u00e1nea, constituye, sin lugar a dudas, testimonio de un reconocimiento postrero y sincero de haberse equivocado, pero no sirve al historiador para explicar en su integridad al personaje, porque en su caso, como en el de los dem\u00e1s mortales, no basta el juicio que a uno mismo le merece su conducta, sino los mecanismos subjetivos, intersubjetivos y sociales que se van construyendo en interacci\u00f3n con el entorno de la vida individual de cada cual. \u00bfEs posible excogitar las tribulaciones de un liberal desnortado y sobrepasado por las circunstancias?<\/p>\n<p><strong>3.-Acerca de un liberal atribulado en tiempos de turbulencias autoritarias<\/strong><\/p>\n<p>La guerra espa\u00f1ola se integra como una porci\u00f3n muy sustancial del crudo invierno que se apodera de cuerpos y almas durante la llamada \u00abguerra civil europea\u00bb (1914-1945), ese tiempo de \u00abviolencia ind\u00f3mita\u00bb que hace temblar sin remedio los cimientos de las ideolog\u00edas liberales y las instituciones representativas a ellas vinculadas. Ante el ascenso del fascismo en la mayor parte de Europa, las opciones pol\u00edticas progresistas, democr\u00e1ticas y republicanas tienden a responder congreg\u00e1ndose alrededor de plataformas comunes y recurriendo a estrategias que tienen al antifascismo como centro de gravedad. A la par, el campo de los intelectuales no permanece inmune ante esta grave situaci\u00f3n y, al final, sufre una quiebra interna y una mayor fragmentaci\u00f3n, que se manifiesta bajo la faz de una rampante polarizaci\u00f3n de muchos de sus miembros en torno al eje fascismo\/antifascismo. El mundo de la inteligencia deja de estar, como anta\u00f1o presum\u00eda, solo al servicio del \u00abimperativo de intelectualidad\u00bb de corte orteguiano, una suerte de selecta aristocracia del pensamiento capaz de guiar al pueblo bajo el dictado de valores universales no partidistas y ahora comparece como un bloque agrietado en el que se abre paso el nuevo tipo de intelectual comprometido y vinculado a las poderosas corrientes que aspiran a superar el marco institucional heredado de la tradici\u00f3n liberal<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a><\/sup>. En el caso de Espa\u00f1a se ha dicho que 1936 significa el fin del intelectual moderno de estirpe decimon\u00f3nica y liberal, lo que conlleva el alumbramiento de nuevas actitudes en el seno de un cierto viraje o propensi\u00f3n hacia soluciones de corte autoritario: \u00ab<em>La Guerre Civile marque une c\u00e9sure, m\u00eame si la figure publique de l\u00b4intellectuel est mise \u00e0 profit par la droite pour envisager une revanche sur le liberalisme<\/em>\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a><\/sup>. Ciertamente, la guerra acaba por desgarrar la sutura progresista inequ\u00edvoca que hab\u00eda unido a las gentes de la cultura y el arte pertenecientes principalmente a la generaci\u00f3n de 1914, que hab\u00edan cabalgado al un\u00edsono y a la cabeza a la hora de la implantaci\u00f3n de la Rep\u00fablica el 14 de abril de 1931, pero que acabar\u00edan sucumbiendo a los aires pol\u00edticos de las radicales contradicciones pol\u00edticas que sacudieron a la Espa\u00f1a de entonces<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Aunque nuestro personaje era maestro en virajes bruscos y chocantes, empero Unamuno, intelectual prof\u00e9tico y moderno a un tiempo, como buen imitador de s\u00ed mismo, marcha a contracorriente y en lo tocante a las confrontaciones entre izquierda y derecha; predica desde 1933 la <em>alterutralidad<\/em>, esto es, \u00abla posici\u00f3n que est\u00e1 en medio, en el centro, uniendo, no separando \u2013y hasta confundiendo\u2013 a ambos\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a><\/sup>. \u00c9l nunca tuvo la tentaci\u00f3n expresa de declararse simpatizante del autoritarismo de un lado o del otro.<\/p>\n<p>En una palabra, Unamuno se comporta como si pudiera mantenerse ajeno a esta ola ideol\u00f3gica bipolar, que reputaba de trastorno mental. Su adhesi\u00f3n al golpe militar a pesar de sus continuas requisitorias previas contra le <em>fajismo<\/em>, la justifica en nombre de la defensa de la sacrosante civilizaci\u00f3n occidental, lo que se me antoja m\u00e1s como el vehemente deseo de un hombre de contextura de creencias reaccionarias y trasnochadas que como el pensamiento de un ser ahormado en ideas procedentes del liberalismo, si bien no fueron pocos los intelectuales de ese mismo marchamo pol\u00edtico que inclinaron su cerviz y se colocaron al margen de la Rep\u00fablica y al lado del nuevo orden tra\u00eddo por el golpe militar de 1936, incluso a menudo acat\u00e1ndolo como mal menor. Finalmente, por lo que hace a su persona, su experiencia en el atolladero de la Salamanca del 36 enciende todas sus inextinguibles incongruencias y contumaces pugnas entre ideas y creencias, que a ratos afloran hacia el exterior bajo maneras muy desabridas, inconexas e incluso estrafalarias. Como ya se ha dejado dicho antes, en sus intempestivos apuntes cuajados en <em>El resentimiento tr\u00e1gico de la vida. Notas sobre la revoluci\u00f3n y la guerra espa\u00f1olas <\/em>(1936), abandona la peregrina noci\u00f3n de <em>alterutralidad<\/em> y la emprende, a denuesto limpio, contra los hunos y los <em>hotros<\/em>, poniendo cual chupa d\u00f3mine tanto a la falanger\u00eda fajista como a las hordas revolucionarias marxistas. El colapso cognitivo y afectivo que transparenta esta obra, en la que no deja t\u00edtere con cabeza, pinta y analiza al pueblo y a la naci\u00f3n espa\u00f1oles mediante burdas categor\u00edas psicol\u00f3gicas (la envidia y la locura como atributos nacionales) y, para colmo de desdichas, deja al desnudo su impotencia personal e intelectual a la hora de dar cuenta cabal del enardecido y violento mundo que le rodea. Me temo que, abducidos por una prosa confesional tan original y vibrante que se desprende de esas apod\u00edcticas notas, las personas estudiosas de Unamuno no han alcanzado a atisbar en estas postrimer\u00edas unamunianas la emergencia volc\u00e1nica de su viejo e irresuelto pulso entre ideas y creencias. En <em>El resentimiento tr\u00e1gico\u2026, <\/em>en verdad, comparecen trepidantemente antiguos prejuicios unamunianos. Pero tambi\u00e9n, si bien se mira, se materializa radicalmente su olvido de su invento conceptual de <em>alterutralidad <\/em>y de ah\u00ed simult\u00e1neamente regrese a su acrisolada y valetudinaria tradici\u00f3n liberal conforme a la que arremete contra la pareja fascismo\/bolchevismo, acusada de ser el tenebroso pozo responsable de todos los males.<\/p>\n<p>A\u00fan hoy su comportamiento p\u00fablico y privado antes y especialmente durante los meses de la guerra espa\u00f1ola prosigue teniendo algo de jerogl\u00edfico. Todav\u00eda las idas y venidas, las cavilaciones filos\u00f3ficas y las obras literarias del magnate de las letras espa\u00f1olas y pluma de reconocido prestigio mundial (candidato al Premio Nobel de Literatura en 1935), contin\u00faan siendo causa de acalorada disputa. No descubro nada nuevo si digo que el oficio del historiador es semejante al incesante tejer y destejer de Pen\u00e9lope, de modo que las interpretaciones de la vida y obra de Unamuno forman parte de ese pret\u00e9rito que se revisita una y otra vez proyectando nuevas e ins\u00f3litas miradas, a menudo esclavas de una futilidad historiogr\u00e1fica y de la impenitente intenci\u00f3n de hacer al profesor salamantino c\u00f3mplice de nuestra propia visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>A modo de ep\u00edlogo y t\u00e9rmino de mi texto, traigo a colaci\u00f3n el punto de vista de Mar\u00eda Zambrano, que me ayuda a valorar el espacio de las posiciones dentro del campo de los intelectuales que vivieron la guerra espa\u00f1ola: \u00abNo importa que Unamuno atormentado en sus \u00faltimos d\u00edas de Salamanca, tuviese la debilidad de afirmar, si quiera por un momento, lo que toda su vida ardientemente hab\u00eda combatido (\u2026). En ning\u00fan caso, aunque personalmente llegara a decirlo, el sentido de su vida y de su obra ten\u00eda nada que ver con el fascismo\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Esto afirma Mar\u00eda Zambrano en 1936. Fil\u00f3sofa y disc\u00edpula fiel \u2013excepto en su comportamiento pol\u00edtico\u2013 de Ortega y Gasset, era una intelectual comprometida hasta la m\u00e9dula con el Gobierno leg\u00edtimo de la Rep\u00fablica hasta el punto de que, a diferencia de no pocos de sus colegas del mundo cultural, entre ellos su maestro, que a poco del 18 de Julio del 36 huyeron a Par\u00eds u otros ciudades, regres\u00f3 voluntariamente desde Chile para incorporarse a la defensa pol\u00edtica e ideol\u00f3gica de la causa republicana, participando, entre otras iniciativas, en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura que se celebr\u00f3 en Espa\u00f1a en 1937 (ella hab\u00eda firmado el 18 de julio de 1936 el manifiesto de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura). Como se aprecia en el texto, Zambrano exculpa a don Miguel y afirma que su \u00abdebilidad\u00bb no puede empa\u00f1ar una obra y una vida ejemplares. Su opini\u00f3n no era exactamente concordante con la de la mayor\u00eda de sus correligionarios republicanos, no pocos de los cuales estimaron el comportamiento unamuniano como una especie de traici\u00f3n. Pero la fil\u00f3sofa se muestra benevolente tanto con Unamuno como con Ortega, seguramente por la sincera admiraci\u00f3n que profesaba a la obra de ambos, pero tambi\u00e9n debido quiz\u00e1 a una concepci\u00f3n sumamente ingenua e idealista de la cultura que le hac\u00eda creer que las gentes pertenecientes a ese campo no podr\u00edan ser otra cosa que progresistas<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>La fil\u00f3sofa, republicana aleda\u00f1a del aza\u00f1ismo, pertenece al colectivo de los intelectuales espa\u00f1oles de izquierda que mantuvieron un alto compromiso a favor de la Rep\u00fablica como lo fueran, por ejemplo, Antonio Machado o Rafael Alberti, que sobresalieron en su lucha por la hegemon\u00eda cultural durante el trance b\u00e9lico. Tambi\u00e9n personalidades del Gobierno como Aza\u00f1a, Negr\u00edn y otros altos cargos, combinaron su condici\u00f3n de gentes de la cultura con su acci\u00f3n como gobernantes. Con frecuencia creciente, los estudiosos del tema como Paul Aubert subrayan la existencia de una tercera categor\u00eda en la que se agrupar\u00edan personalidades liberales que se marchan de Espa\u00f1a en 1936 (los Ortega, Mara\u00f1\u00f3n, P\u00e9rez de Ayala, Azor\u00edn, Baroja, entre algunos de los m\u00e1s conocidos), una suerte de \u00abtercera Espa\u00f1a\u00bb, en el seno de la que tambi\u00e9n se inscriben, entre otros Salvador de Madariaga y ciertos cat\u00f3licos disidentes de signo dem\u00f3crata-cristianos. Esa ilusoria opci\u00f3n tercera mantendr\u00eda una actitud de \u00abneutralidad\u00bb, de inhibici\u00f3n o incluso de voluntad de intermediaci\u00f3n. Desde luego, tambi\u00e9n hubo intelectuales al lado del bando sublevado, entre los que descuellan los falangistas de la corte literaria de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera y gentes como Gim\u00e9nez Caballero, Ridruejo, Tovar, etc.<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote41sym\" name=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a><\/sup>. No cabe duda que para algunas personas es tentador colocar a Unamuno, si se dejara, en la r\u00fabrica de la \u00abtercera Espa\u00f1a\u00bb. Desde luego, llevar a la jurisdicci\u00f3n de los terceristas al apesadumbrado don Miguel que deja su vida a los setenta y dos a\u00f1os en una Salamanca irreconocible, es m\u00e1s bien un estrafalario juicio que concede la cualidad de virtuosas por s\u00ed mismas a su ag\u00f3nica lucha, a la impotencia y a la desesperaci\u00f3n. Unamuno no tuvo otro centro que s\u00ed mismo, girando siempre alrededor de su lucha insaciable de reconciliaci\u00f3n entre creencias e ideas<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote42sym\" name=\"sdfootnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>De mi hilo argumentativo se desprende sin equ\u00edvocos la actitud antifascista y de prosapia liberal de nuestro personaje. Teniendo estas actitudes por ciertas, \u00bfacaso puede decirse, como algunos sostienen, que fuera un pre-fascista? Naturalmente, esta suposici\u00f3n ata\u00f1e al contenido en su obra sobre la esencia de Espa\u00f1a y, en general, a sus especulaciones te\u00f3ricas revestidas de una p\u00e1tina de irracionalismo que atraviesa su filosof\u00eda y actitud vital, y de la que posteriormente se aprovecharon la legi\u00f3n de mediocres imitadores <em>pro domo sua<\/em>. Como se\u00f1alara El\u00edas D\u00edaz, a pesar de que \u00ablos planteamientos unamunianos no est\u00e1n lejos de los supuestos ideol\u00f3gicos de esos movimientos [fascistas], a pesar de un posible prefascismo objetivo de Unamuno, personal o subjetivamente se consider\u00f3 siempre liberal\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote43sym\" name=\"sdfootnote43anc\"><sup>43<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Algunos autores, a fin de explicar el tr\u00e1nsito del pensamiento de izquierdas al fascismo han hablado de \u00abpasarelas\u00bb de un pensamiento a otro, una especie de temas-puente que enlazan concepciones en principio opuestas. Entre ellas se destaca la \u00abnaci\u00f3n\u00bb como la principal porque act\u00faa a modo de sustituci\u00f3n-sublimaci\u00f3n de la noci\u00f3n de \u00abclases\u00bb: \u00abLa sustituci\u00f3n de la palabra clase por naci\u00f3n en el pensamiento y en el lenguaje pol\u00edtico es un punto imprescindible para que se pueda aceptar el fascismo como opci\u00f3n pol\u00edtica y como ideolog\u00eda\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote44sym\" name=\"sdfootnote44anc\"><sup>44<\/sup><\/a><\/sup>. En el caso espa\u00f1ol, algunos marxistas y anarcosindicalistas acabaron, por esa v\u00eda de fuga nacionalista, en las filas de la nueva especie de autoritarismo de ultraderecha. Ciertos intelectuales de la misma generaci\u00f3n de don Miguel, como Ramiro de Maeztu, llegaron desde las tibias aguas de un socialismo fabiano a las agresivas y elitistas mentes del grupo <em>Acci\u00f3n Espa\u00f1ola<\/em>, revista-fortaleza de la \u00abrevoluci\u00f3n conservadora\u00bb que se puso en marcha en tiempos de la II Rep\u00fablica. El caso de nuestro personaje, sin embargo, no encaja en ese \u00abtransfuguismo\u00bb unidireccional. Como muestra Luciano G. Egido, en el curso del a\u00f1o 1936, tras su desenga\u00f1o respecto al alzamiento militar del 18 de julio, se derrumba la idea metaf\u00edsica de Espa\u00f1a que desde joven hab\u00eda cultivado como si fuese una revelaci\u00f3n y un dogma incontestable y procede a verificar una \u00abresemantizaci\u00f3n\u00bb en clave, como ya apunt\u00e9, de resentimiento, desvaneci\u00e9ndose \u00abese sue\u00f1o de la Espa\u00f1a eterna\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote45sym\" name=\"sdfootnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Si bien Unamuno, escapa a ese orden clasificatorio porque no acaba de poder ser integrado en grupo alguno, en cambio s\u00ed vivi\u00f3 directamente el proceso de radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica de los a\u00f1os treinta. Desde luego, la distinci\u00f3n de la valoraci\u00f3n subjetiva de la obra de uno mismo y de su propio comportamiento p\u00fablico y privado respecto a la percepci\u00f3n externa que desde fuera hacen los dem\u00e1s es plenamente pertinente en este caso o cualquier otro. La subjetividad y conciencia de s\u00ed unamuniana quedaron de por vida uncidas a sus ideas liberales, pero eso no es \u00f3bice para que sus creencias ancestrales afloraran en m\u00faltiples textos sobre Espa\u00f1a que contienen vetas de una visi\u00f3n primordialista de la naci\u00f3n, el pueblo y su intrahistoria, incluso de la vida misma, que han alimentado desde entonces las alforjas ideol\u00f3gicas del discurso fascista espa\u00f1ol. Claro que Unamuno era menos moderno que los fascistas (en sentido tecnicista) y no pod\u00eda evitar su amor al libre pensamiento y al m\u00e9todo de la controversia como dogma intocable de la cosa p\u00fablica. Pero tampoco nadie est\u00e1 autorizado para ver hoy a Unamuno como un dem\u00f3crata progresista sin fisuras. Dejemos que sus ideas y creencias contradictoria sigan luchando en sus obras bajo la forma de creaciones art\u00edsticas, en gran parte, frescas y vivas aun hoy gracias al sinfronismo de su quehacer literario, a su capacidad de conmover todav\u00eda a sus lectores y lectoras actuales salvando el lugar, el tiempo y la circunstancia en las que fueron concebidas. Por lo dem\u00e1s, saludemos su excelente vena cr\u00edtica radical y la aparici\u00f3n de ocasionales y deslumbrantes brotes de <em>parresia<\/em>, de ese coraje c\u00edvico tan infrecuente en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>Como ya sostuve citando al propio autor, Unamuno cre\u00f3 y recre\u00f3 un personaje de muchas caras, tantas como sus ideas y creencias, y las de los dem\u00e1s, le permitieron; sus estudiosos, tambi\u00e9n. Bien creo, empero, que en nuestro presente ser\u00eda merecedor de algo parecido a una <em>metabiograf\u00eda<\/em><sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote46sym\" name=\"sdfootnote46anc\"><sup>46<\/sup><\/a><\/sup>, esto es, de un estudio de los usos p\u00fablicos que las sucesivas generaciones han hecho de su existencia y de su obra, de tal suerte que salieran a la luz los sucesivos y cambiantes Unamunos que se superponen en la leyenda creada por \u00e9l mismo y por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> \u00abJuventud de violencia\u00bb. <em>El Norte de Castilla<\/em>, 12 de abril de 1933.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Colette y Jean-Claude Rabat\u00e9. <em>Miguel de Unamuno (1864-1936). Convencer hasta la muerte<\/em>. Galaxia- Gutenberg, Barcelona, 2019, p. 458.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Lo cierto y verdad que no solo en esa ocasi\u00f3n el rector salamantino fue piedra de esc\u00e1ndalo y motivo de decepci\u00f3n en el seno de las filas progresistas. Baste recordar aqu\u00ed su conferencia madrile\u00f1a del 25 de febrero de 1906 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid que defraud\u00f3 las expectativas antimilitaristas de sus partidarios contrarios a la ley de jurisdicciones; o tambi\u00e9n su negativa en 1909 de participar en la campa\u00f1a de los intelectuales a favor del indulto de Ferrer y Guardia, que fue ejecutado como responsable de los sucesos de la Semana Tr\u00e1gica de Barcelona; finalmente, tampoco entusiasm\u00f3 a su admiradores en 1922 con su sorprendente entrevista con el rey Alfonso XIII.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Carlos S\u00e1 Mayoral. <em>Miguel de Unamuno: \u00bfmuerte natural o crimen de Estado? Henry Miller y Francisco Franco en la desaparici\u00f3n del escritor.<\/em> Editorial Cuadernos del Laberinto, Madrid, 2023, p. 24.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> \u00abOtra vez la juventud\u00bb. <em>Ahora<\/em>, 23 de marzo de 1935. M\u00e1s tarde, ante la resaca de incomprensi\u00f3n que comport\u00f3 su asistencia al mitin, afirma en una entrevista concedida al <em>El Heraldo de Madrid <\/em>y publicada el 18 de abril de 1935: \u00abFui a ese mitin como voy a todos los que quiero (\u2026). Pero ni yo les dije que los <em>fajistas<\/em> iban a conquistar Espa\u00f1a ni cosa por el estilo. Primo de Rivera est\u00e1 bien. Es un muchacho que se ha metido en un papel que no le corresponde. Es demasiado fino, demasiado se\u00f1orito y en el fondo t\u00edmido para ser un jefe, ni mucho menos un dictador\u00bb (Francisco Blanco Prieto. <em>Miguel de Unamuno. Mitos y leyendas<\/em>. EDIFSA, Ayuntamiento de Salamanca, 2020, p. 352).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> C. S\u00e1 Moral, op., cit., p. 32.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> De los <em>fasces<\/em> o haces romanos deriva la palabra fascismo, que sirvi\u00f3 de gu\u00eda al movimiento encabezado por Mussolini y seguido en Espa\u00f1a por la Falange (que toma como motivo her\u00e1ldico de su partido el yugo y las flechas de los Reyes Cat\u00f3licos). Unamuno, siempre con af\u00e1n de originalidad, se distingue por usar mucho m\u00e1s el t\u00e9rmino \u00abfajismo\u00bb que el de \u00abfascismo\u00bb. Por lo dem\u00e1s, en un primer momento, la valoraci\u00f3n de la revoluci\u00f3n rusa y el comunismo no fue tan adversa como la que se abri\u00f3 paso m\u00e1s tarde.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> \u00abA prop\u00f3sito de una distinci\u00f3n\u00bb. <em>Ahora<\/em>, 19 de abril de 1935.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote9\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> V\u00e9ase el art\u00edculo de Mercedes Tasende. \u00ab\u00bfUnamuno fascista? La parad\u00f3jica relaci\u00f3n de Unamuno y los falangistas\u00bb. <em>Espa\u00f1a Contempor\u00e1nea. Revista de Literatura y Cultura<\/em>, tomo 20, n\u00ba2 (2007), pp. 49-76.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote10\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> V\u00e9ase el exitoso documental cinematogr\u00e1fico de Manuel Mench\u00f3n (<em>Palabras para un fin del mundo<\/em>, 2020), y el relato escrito a la par con Luis Garc\u00eda Jambrina (<em>La doble muerte de Unamuno<\/em>. Capit\u00e1n Swing, 2021). Lo \u00faltimo corre a cargo del libro ya citado en nota 4 de Carlos S\u00e1 Mayoral (2023), que especula con la posibilidad de que Franco diera la orden de su ejecuci\u00f3n. Contra el g\u00e9nero interpretativo de ese tinte sensacionalista, v\u00e9ase Severiano Delgado Cruz. \u00abRam\u00f3n Mercader en Salamanca o la muerte de Unamuno a martillazos\u00bb. En &lt;&lt;conversaci\u00f3nsobrehistoria&gt;&gt;, 18 de noviembre de 2020, y tambi\u00e9n el art\u00edculo de Francisco Blanco Prieto. \u00abLa muerte de Unamuno fue natural, imprevista y repentina\u00bb. En &lt;&lt;conversaci\u00f3nsobrehistoria&gt;&gt;, 30 de noviembre de 2020.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote11\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> \u00abManiego\u00bb es t\u00e9rmino que usa Unamuno en un art\u00edculo de <em>Ahora <\/em>(21 de febrero de 1936) sobre la masoner\u00eda. Por lo dem\u00e1s, esta proclividad de los intelectuales de prosapia liberal a declararse por encima de derechas e izquierdas concuerda con la crisis del liberalismo en el periodo de entreguerras. El mismo Ortega que en su juventud, como tambi\u00e9n Unamuno, hab\u00eda utilizado tales categor\u00edas clasificatorias, conforme avanza la confrontaci\u00f3n fascismo\/antifascismo empiezan a desconfiar. As\u00ed, el fil\u00f3sofo madrile\u00f1o, en \u00abEl pr\u00f3logo para franceses\u00bb (1937) de su <em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em>, dictamina que \u00abser de izquierda es como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser imb\u00e9cil; ambas son formas de hemiplej\u00eda moral\u00bb (<em>Obras completas, <\/em>IV. Ediciones Revista de Occidente, Madrid, 1966, p. 130).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote12\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Jos\u00e9 Ortega y Gasset. \u00abIdeas y creencias\u00bb (1934). <em>Obras Completas<\/em>, V. Ediciones de la Revista de Occidente, Madrid, 1970, p. 407 [pp. 376-409]. Estas intuiciones de Ortega quiz\u00e1 habr\u00edan enriquecido su potencialidad explicativa si adem\u00e1s hubieran contemplado las creencias y actitudes como dep\u00f3sito de representaciones que poseen una dimensi\u00f3n inconsciente, tal como Freud ya hab\u00eda se\u00f1alado, cuya obra el fil\u00f3sofo conoc\u00eda y contribuy\u00f3, editorialmente hablando, a difundir en Espa\u00f1a. Por otro lado, los conceptos de \u00abestructuras del sentir\u00bb que acu\u00f1ara Raymond Williams en <em>Marxismo y literatura <\/em>o la teor\u00eda de la pr\u00e1ctica en la magna obra de Pierre Bourdieu (las nociones de <em>campo<\/em> y <em>habitus<\/em>) hoy nos permiten comprender mejor las contradicciones internas de los sujetos sociales como algo m\u00e1s que una inestabilidad mental, que, por otra parte, era muy real en el caso de Unamuno (y en el de Ortega).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote13\">&gt;<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> \u00abRespeto al pensamiento privado\u00bb. <em>Norte de Castilla<\/em>, 3 de mayo de 1932.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote14\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> \u00abA prop\u00f3sito de una entrevista. Dice Miguel de Unamuno\u00bb. Citado en Colette y Jean-Claude Rabat\u00e9. <em>El torbellino<\/em>. <em>Unamuno en la guerra civil. <\/em>Pons, Madrid, 2017, p. 51.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote15\">&gt;<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a>\u00a0 \u00abAbolengo liberal\u00bb. <em>Ahora<\/em>, 15 de enero de 1936.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote16\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Vicente Gonz\u00e1lez Mart\u00edn. <em>Rep\u00fablica espa\u00f1ola y Espa\u00f1a republicana (1931-1936)<\/em>. Selecci\u00f3n, introducci\u00f3n y comentarios de art\u00edculo de prensa de Miguel de Unamuno. Almar, Salamanca, 1979, p. 41.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote17\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <em>Ib\u00eddem<\/em>.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote18\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> El\u00edas D\u00edaz. <em>Unamuno. Pensamiento pol\u00edtico. Selecci\u00f3n de textos y estudio preliminar<\/em>. Tecnos, Madrid, 1965.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote19\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Las citas de los textos seleccionados, en la mayor\u00eda de los casos, proceden de los m\u00e1s de cuatrocientos art\u00edculos que figuran en el exhaustivo blog <a href=\"https:\/\/unamunorepublicano.blogpost.com\/\">https:\/\/unamunorepublicano.blogpost.com<\/a>, donde se recogen sus colaboraciones de prensa entre 1931 y 1936.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote20\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Carta de Unamuno a Ramiro Ledesma Ramos. En <em>\u00bfFascismo en Espa\u00f1a? <\/em>Ariel, Barcelona, 1968, p. 36.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote21\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> \u00abNaci\u00f3n, Estado, Iglesia, Religi\u00f3n\u00bb. <em>El Sol<\/em>, 2 de agosto de 1931.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote22\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a><em> \u00ab\u00bfFajismo incipiente? El Sol<\/em>, 5 de mayo de 1932<\/div>\n<div id=\"sdfootnote23\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> \u00abJuventud de violencia\u00bb. <em>El Norte de Castilla<\/em>, 12 de abril de 1933.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote24\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> \u00abComentario. [Sv\u00e1stica]\u00bb. <em>El Sol<\/em>, 30 de junio de 1932.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote25\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> \u00abPedreas infantiles de anta\u00f1o\u00bb. <em>Ahora<\/em>, 23 de octubre de 1935.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote26\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Entrevista del periodista Roman Fajans a Unamuno, noviembre de 1936. Citado en F. Blanco Prieto. <em>Miguel de Unamuno. Mitos y leyendas<\/em>. EDFSA, Ayuntamiento de Salamanca, 2020, p. 354.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote27\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> Carta a su amigo Quint\u00edn de Torre (7 de diciembre de 1936). V\u00e9ase Jos\u00e9 Luis Cano. \u00abDos cartas de Unamuno sobre la Guerra Civil\u00bb. <em>Cuadernos del Norte<\/em>, n\u00ba40, 1986-1987, pp. 47-49.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote28\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> Ib\u00eddem.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote29\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> El 13 de diciembre, en efecto, escribe a Quint\u00edn de Torre en estos t\u00e9rminos: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 c\u00e1ndido y lijero [sic] anduve al adherirme al movimiento de Franco\u2026 El pobre Franco se ve arrastrado en ese camino de perdici\u00f3n\u00bb, citado en C. Rabat\u00e9 y J-C. Rabat\u00e9 (2017). <em>El torbellino\u2026<\/em>, p. 177.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote30\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> En la ya citada carta a Quint\u00edn de Torrre, de 7 de diciembre de 1936.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote31\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> Para la terrible represi\u00f3n ocasionada en la ciudad de Salamanca durante los primeros meses de la guerra del 36 y la actitud inicialmente muy dubitativa de Unamuno, v\u00e9ase, entre otros trabajos suyos, el ya citado de Severiano Delgado. <em>Arqueolog\u00eda de un mito\u2026<\/em>En sus p\u00e1ginas se narran los pasos previos al asesinato del alcalde de Salamanca en el Monte del Espino de la Orbada, en la carretera a Valladolid: \u00abEl falangista Bravo, redactor de la <em>Gaceta Regional<\/em>, se present\u00f3 con un escuadr\u00f3n de Falange en la prisi\u00f3n y sacaron de la misma, desnudos, al diputado socialista Manso y al alcalde, Prieto Carrasco\u2026\u00bb (p. 35).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote32\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> M. Unamuno. <em>El resentimiento tr\u00e1gico de la vida. Notas sobre la guerra y la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. <\/em>Pre-Texto, Valencia, 2019, p. 67.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote33\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> En la Grecia antigua por <em>parresia <\/em>se entend\u00eda el valor de decir la verdad a pesar de las consecuencias adversas que pudiera tener para el que la dijera. En cuanto al reciente libro de Carlos S\u00e1 Mayoral (<em>Miguel de Unamuno. \u00bfMuerte natural o crimen de Estado? Henry Miller y Francisco Franco en la desaparici\u00f3n el escritor<\/em>. Editorial Cuadernos del Laberinto, 2023), pertenece al cada vez m\u00e1s frecuente g\u00e9nero de la historia-ficci\u00f3n. La tesis, clara ya en el t\u00edtulo, es la de que hubo crimen de Estado por orden de Franco, aunque m\u00e1s bien creo yo que tal hip\u00f3tesis es sospecha que queda sin demostrar. No obstante, s\u00ed aporta datos nuevos y acredita el espionaje practicado contra el antiguo rector.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote34\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Este manifiesto o testamento final pude verse en los archivos de la actual Casa-Museo de Unamuno. La cita est\u00e1 tomada de Francisco Blanco Prieto. <em>Unamuno, profesor y rector de la Universidad de Salamanca<\/em>. Hergar Ediciones Antema, Salamanca, 2011, p. 546.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote35\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> Con ello, como perfectamente viera Ortega y Gasset, pierde capital cultural y sociopol\u00edtico, de manera que \u00abde ser todo pasa, sin intermisi\u00f3n, a no ser nada\u00bb (\u00abEl intelectual y el otro\u00bb. <em>Obras Completas<\/em>, XI, Ediciones de la Revista de Occidente, 1970, p. 510.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote36\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Paul Aubert. Les intellectuels espagnols face la guerre civile (1936-1939)\u00bb. <em>Bulletin Hispanique<\/em>, vol. 118, n\u00ba1 (2016), [pp. 119-136], p. 120. &lt;En <a href=\"https:\/\/journals.openedition.org\/bulletinhispanique\/4257\">https:\/\/journals.openedition.org\/bulletinhispanique\/4257<\/a>&gt;<\/div>\n<div id=\"sdfootnote37\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> Quiz\u00e1 el ejemplo m\u00e1s expresivo, pero no \u00fanico, es lo que ocurriera con la orteguiana Agrupaci\u00f3n al Servicio de la Rep\u00fablica, experimento ef\u00edmero de actuaci\u00f3n pol\u00edtica de los intelectuales como tal grupo. Creada en 1931, fenece en 1932 y sus componentes se dispersan en opciones pol\u00edticas de muy diversa condici\u00f3n. Su jefe, Jos\u00e9 Ortega y Gasset, re refugia en su \u00abimperativo de intelectual\u00bb permanecer\u00e1 pol\u00edticamente mudo o casi durante la guerra y hasta su muerte en 1955.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote38\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> M. Unamuno. \u00abPrograma de un cursillo de Filosof\u00eda social barata\u00bb. <em>Ahora, <\/em>17 de diciembre de 1935.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote39\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> Zambrano. <em>Los intelectuales espa\u00f1oles en el drama de Espa\u00f1a<\/em> (1936). Madrid, Alianza, 2021, p. 72.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote40\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> Baste mencionar que en el citado libro, materializaci\u00f3n de una apolog\u00eda en primera persona de la causa republicana, pretende que sus ideas y comportamiento tienen como precedente, entre otros, a la generaci\u00f3n del 98. Pero cuando escribe su alegato cabe recordar, adem\u00e1s de lo dicho sobre el proceder de Unamuno el 18 Julio del 36, lo siguiente: Azor\u00edn y Baroja se hab\u00edan marchado en 1936 a Par\u00eds, y Ramiro de Maeztu fue fusilado en octubre de ese mismo a\u00f1o en Madrid. Los dos regresaron a la Espa\u00f1a franquista y Azor\u00edn lo hizo mediante humillante y rastrera carta de s\u00faplica a Franco arrepinti\u00e9ndose de sus devaneos (fue maurista, partidario de la dictadura de Primo de Rivera, republicano y termin\u00f3 en s\u00edmbolo de lo que puede dar de s\u00ed u liberalismo bien entendido).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote41\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote41anc\" name=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> V\u00e9ase especialmente sendos trabajos de Paul Aubert. En el primero de ellos (\u00ab<em>Si mi pluma valiera tu pistola<\/em>. Los intelectuales espa\u00f1oles en la guerra civil\u00bb. En Alberto Reig Tapia et al. <em>La Guerra Civil 80 a\u00f1os despu\u00e9s<\/em>. Madrid, Tecnos, 2019, pp. 357-387) acude a categorizar las actitudes en cuatro categor\u00edas, que son m\u00e1s bien descriptivas. En el segundo (\u00abLes intellectuels espagnols face la guerre civile (1936-1939)\u00bb. <em>Bulletin Hispanique<\/em>, vol. 118, n\u00ba1 (2016), [pp. 119-136], p. 128. En <a href=\"https:\/\/journals.openedition.org\/bulletinhispanique\/4257\">https:\/\/journals.openedition.org\/bulletinhispanique\/4257<\/a>).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote42\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote42anc\" name=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> Para comprender la genealog\u00eda del concepto, su polisemia y usos hist\u00f3ricos y p\u00fablicos, conviene ir a la panor\u00e1mica trazada por Alfonso Botti. \u00ab<em>Historias de la Tercera Espa\u00f1a (1933-<\/em>2022)<em>. <\/em>Universidad de Valencia, 2023. Los or\u00edgenes del concepto y su difusi\u00f3n p\u00fablica en 1937 corren a cargo de Niceto Alcal\u00e1 Zamora en un art\u00edculo titulado \u00abLa Tercera Espa\u00f1a\u00bb y publicado en una revista francesa en ese a\u00f1o, estando ya en el exilio. Luego Salvador de Madariaga y otros se sumar\u00edan al invento y a su difusi\u00f3n. A la altura de 1998, el hispanista Paul Preston escribe <em>Las tres Espa\u00f1a del 36<\/em> (Barcelona, Grijalbo) y con ello da carta de naturaleza historiogr\u00e1fica a esa invenci\u00f3n pol\u00edtica acu\u00f1ada en la misma guerra. De todas maneras, la anfibolog\u00eda del \u00abtercera Espa\u00f1a\u00bb ha permitido y permite un uso abusivo del t\u00e9rmino, dando cabida as\u00ed a cualquier intento de centrismo pol\u00edtico (en nuestro tiempo desde UPyD hasta Ciudadanos, llegando en 2023 al ultim\u00edsimo manifiesto de los Savater, Trapiello etc.), algunos de cuyos m\u00e1s insignes protagonistas no dudan en bailar en la Plaza de Col\u00f3n al son de Vox. A la hora de examinar la II Rep\u00fablica se adscribe a ese rubro a personajes y biograf\u00edas tan diferentes como las de Alcal\u00e1 Zamora, Aza\u00f1a, Unamuno, Ortega, Baroja, Clara Campoamor o Chaves Nogales, entre otros. M\u00e1s all\u00e1 de estas consideraciones, la evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Unamuno durante la Rep\u00fablica consiste en un progresivo desplazamiento hacia el centro-derecha. As\u00ed en las elecciones a diputados a Cortes de 1933, en la que no obtuvo esca\u00f1o, forma parte de la colaci\u00f3n de Miguel Maura y Alejandro Lerroux, es decir de los republicanos de derecha y centro que quer\u00edan reformar la Constituci\u00f3n de 1931.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote43\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote43anc\" name=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> El\u00edas D\u00edaz. <em>Unamuno, pensamiento pol\u00edtico. Selecci\u00f3n de textos y estudio preliminar<\/em><em><strong>. <\/strong><\/em>Tecnos, Madrid, 1965, pp. 26 y 27. Otras autoras, como la ya citada Mercedes Tasende (\u00ab\u00bfUnamuno fascista? La parad\u00f3jica relaci\u00f3n de Unamuno y los falangistas\u00bb. <em>Espa\u00f1a Contempor\u00e1nea. Revista de Literatura y Cultura<\/em>, tomo 20, n\u00ba2 2007, p. 67) no dejan lugar a dudas sobre el antifascismo de Unamuno, pese a lo innegables parecidos con los discursos nacionalistas de Jos\u00e9 Antonio Primo de Rivera y sus seguidores.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote44\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote44anc\" name=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> Steven Forti. \u00abTr\u00e1nsfugas. Itinerarios pol\u00edticos entre la izquierda y el fascismo en la Europa de entreguerras\u00bb. En M. Codera, A. Duarte y P. Dogliani (Eds.). <em>Itinerarios reformistas, perspectivas revolucionarias<\/em>. Instituto Fernando El Cat\u00f3lico, Colecci\u00f3n Actas, Zaragoza, 2016, pp. 161-174.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote45\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote45anc\" name=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> Luciano G. Egido. \u00abUnamuno en guerra\u00bb. En R. Robledo (ed.). <em>Esta salvaje pesadilla. Salamanca en la Guerra Civil. <\/em>Cr\u00edtica, Barcelona, 2007, p. 241 [pp.223-261].<\/div>\n<div id=\"sdfootnote46\">&gt;<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote46anc\" name=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> Algo as\u00ed persigue el historiador Javier Rodrigo en su libro <em>General\u00edsimo. Las vidas de Francisco Franco, 1892-2020<\/em>. Galaxia-Gutenberg, Barcelona, 2022. Alg\u00fan lejano parecido, salvo el tono hagiogr\u00e1fico del relato, se puede espigar en el ya citado libro de F. Blanco Prieto. <em>Miguel de Unamuno. Mitos y leyendas<\/em>. EDIFSA, Ayuntamiento de Salamanca, 2020.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n en la Mesa-Debate sobre Unamuno, el fascismo y los falangistas celebrada en el Centro Documental de la Memoria Hist\u00f3rica<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14614,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,20,17],"tags":[],"class_list":["post-14612","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-guerra-civil-espanola","category-historia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14612\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14614"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}