{"id":14625,"date":"2023-11-30T05:00:42","date_gmt":"2023-11-30T04:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14625"},"modified":"2023-11-29T23:35:58","modified_gmt":"2023-11-29T22:35:58","slug":"julian-grimau-un-crimen-de-estado-contra-la-reconciliacion-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14625","title":{"rendered":"Juli\u00e1n Grimau, un crimen de estado contra la reconciliaci\u00f3n nacional"},"content":{"rendered":"<p>Sucedi\u00f3 en la madrugada del 20 de abril de 1963, hace ahora sesenta a\u00f1os. En un campo de tiro en Carabanchel, con rasgos propios de un ritual de los viejos tiempos (incluyendo los faros de tres veh\u00edculos iluminando en semic\u00edrculo el macabro escenario), ca\u00eda abatido por los disparos de un pelot\u00f3n de fusilamiento Juli\u00e1n Grimau Garc\u00eda, justamente calificado como \u00abel \u00faltimo muerto en Espa\u00f1a de la guerra civil\u00bb. Grimau, seg\u00fan el testimonio de su defensor militar, el joven, honesto y pundonoroso capit\u00e1n Alejandro Rebollo, muri\u00f3 dignamente, con la serenidad que era propia de su car\u00e1cter, sin gritos ni aspavientos y sin dejar que le vendaran los ojos. Acababa de cumplir 52 a\u00f1os y acumulaba ya una larga trayectoria de servicios al que era su partido desde octubre de 1936, el PCE; primero como exiliado en Latinoam\u00e9rica y, desde 1947, en Francia, donde hab\u00eda ido implic\u00e1ndose de manera cada vez m\u00e1s intensa en los trabajos de contacto con el interior.<\/p>\n<p>Desde 1957 combinaba estar tareas desde el pa\u00eds vecino con estancias clandestinas en Espa\u00f1a, donde el partido necesitaba el apoyo de cuadros para su r\u00e1pida reconstrucci\u00f3n. Grimau, al que quienes lo conocieron califican como hombre con alto sentido del deber y la lealtad, se negaba obstinadamente a ser, como \u00e9l dec\u00eda, un \u00abcapit\u00e1n Ara\u00f1a\u00bb que expusiera a los mayores riesgos a sus colaboradores mientras \u00e9l se preservaba de la represi\u00f3n en una c\u00f3moda retaguardia<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a><\/sup>. En sus estancias frecuentes, m\u00e1s o menos prolongadas, en Espa\u00f1a, seg\u00fan el libro-ajuste de cuentas de Jorge Sempr\u00fan con su antiguo partido, Grimau pecaba de cualquier cosa menos de precavido. Incluso recib\u00eda, por ello, reproches del mismo Sempr\u00fan, muy ducho en temas de clandestinidad, cr\u00edtico con su arriesgado hiper-activismo; censuras que Grimau sol\u00eda responder con una sonrisa a modo de disculpa<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p><b>El contexto del proceso<\/b><\/p>\n<p>Grimau era, en cierto modo, la primera pieza de importancia que se cobraba el r\u00e9gimen tras muchos meses cargados de sinsabores. Primero hab\u00edan sido las huelgas asturianas de la primavera de 1962, aut\u00e9ntico parteaguas de la oposici\u00f3n al franquismo, que hab\u00edan generado un movimiento de solidaridad en toda Espa\u00f1a y que hab\u00edan mostrado el ins\u00f3lito espect\u00e1culo de todo un ministro acudiendo al escenario de los hechos y negociando con la representaci\u00f3n leg\u00edtima, pero no legal, de los trabajadores. Luego, en junio, en la estela de estos acontecimientos, tuvo lugar lo que el r\u00e9gimen denomin\u00f3 \u00abContubernio de Munich\u00bb, reuni\u00f3n auspiciada por el Movimiento Europeo, en la que 118 representantes de la oposici\u00f3n no comunista en el exilio y el interior condenaban la dictadura y reivindicaban libertades democr\u00e1ticas para Espa\u00f1a<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a><\/sup>. Por si esto fuera poco, a final de a\u00f1o, la Comisi\u00f3n Internacional de Juristas de Ginebra, un organismo que distaba mucho de ser radical e incluso hab\u00eda sido utilizado por Occidente como ariete contra pa\u00edses del bloque sovi\u00e9tico, publicaba su informe cr\u00edtico <i>El imperio de la ley en Espa\u00f1a<\/i>.<\/p>\n<p>Cada uno de estos acontecimientos, y en especial la suma de todos ellos y algunos m\u00e1s, provocaban un enorme da\u00f1o a la imagen internacional del r\u00e9gimen, en un momento en que este intentaba integrarse de alguna manera en el proceso de unificaci\u00f3n europeo, cuyos requisitos pol\u00edticos b\u00e1sicos, m\u00e1s all\u00e1 de lo econ\u00f3mico, distaba mucho de poder cumplir.<\/p>\n<p>En sentido m\u00e1s amplio, por tanto, el contexto de los hechos debe entenderse en una doble dimensi\u00f3n: la readaptaci\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica del r\u00e9gimen a nuevos tiempos y escenarios, y la emergencia creciente de la oposici\u00f3n obrera y popular. En el primero de estos \u00f3rdenes de cosas, el salto que para el r\u00e9gimen supuso el Plan de Estabilizaci\u00f3n y los comienzo del desarrollismo implicaba, como se\u00f1alamos, una apertura de la econom\u00eda espa\u00f1ola y un acercamiento a los pa\u00edses de Europa occidental, que viv\u00edan entonces las primeras etapas de la construcci\u00f3n el Mercado Com\u00fan; aproximaci\u00f3n que el obst\u00e1culo pol\u00edtico de un r\u00e9gimen superviviente de la derrota de los fascismos hac\u00eda dif\u00edcil <i>vender<\/i> a sus propias opiniones internas, incluso por parte de gobiernos conservadores, m\u00e1s o menos copart\u00edcipes con el de Espa\u00f1a de la geopol\u00edtica de la guerra fr\u00eda y las l\u00f3gicas del capitalismo transnacionalizado. Ello no imped\u00eda la profundizaci\u00f3n de las relaciones comerciales y un sistema de discretas complicidades que pueden ilustrarse por ejemplo, con la coincidencia de la vista del ministro de Hacienda franc\u00e9s Giscard d\u2019Estaing a Espa\u00f1a coincidiendo con la ejecuci\u00f3n de Grimau; el pol\u00edtico franc\u00e9s tuvo, entonces, que reducir su agenda y fue compensado con una condecoraci\u00f3n que, al pretender su beneficiario exhibir ingenua y orgullosamente, tuvo de ser verbalmente repudiada por el general De Gaulle, nada enemigo, por cierto, de esta cruda y sutil pol\u00edtica de intereses. Espa\u00f1a pod\u00eda ser un amigo con objetivos econ\u00f3micos y geopol\u00edticos compartidos, pero era una amistad poco presentable ante la opini\u00f3n p\u00fablica de pa\u00edses donde las fuerzas pol\u00edticas cuyos grupos hom\u00f3logos en Espa\u00f1a eran sometidos a c\u00e1rcel, represi\u00f3n y como m\u00ednimo la ilegalidad, formaban parte de gobiernos y parlamentos o, al menos, de un reconocimiento legal derivado, entre otras cosas, de su activo papel en la resistencia antifascista<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Pero incluso semejantes esfuerzos de <i>normalizaci\u00f3n<\/i>, por muy discretos y parciales que fueran, requer\u00edan algunos cambios, cosm\u00e9ticos en lo esencial, pero no irrelevantes en lo que ata\u00f1e al funcionamiento institucional, o incluso en las fisuras que eventualmente pod\u00edan introducir en el sistema y por el que siempre pod\u00edan infiltrarse los enemigos de la \u00abverdadera Espa\u00f1a\u00bb, la del 18 de Julio. El franquismo necesitaba ante todo mejorar su imagen, construir la apariencia de un \u00abEstado de derecho\u00bb adaptado, eso s\u00ed, a las peculiaridades y tradiciones espa\u00f1olas. En 1958, la operaci\u00f3n neo-falangista de volver a las esencias del pasado era abortada con la Ley de Principios del Movimiento Nacional, fuertemente apoyada por los cat\u00f3lico-franquistas (incluida la c\u00fapula episcopal). La norma legal ya no hablaba de \u00abpartido \u00fanico\u00bb, pero reafirmaba el confesionalismo del r\u00e9gimen y asum\u00eda como horizonte de futuro una \u00abMonarqu\u00eda tradicional, cat\u00f3lica, social y representativa\u00bb, con un sistema de participaci\u00f3n no basado en los principios del individualismo liberal, sino en una \u00abdemocracia org\u00e1nica\u00bb sustentada en las entidades <i>naturales<\/i> (familia, municipio y sindicato). Espa\u00f1a exhib\u00eda ante el mundo, en palabras del propio Caudillo, un sistema de \u00abderechos humanos y de libertades\u00bb que los tribunales hac\u00edan cumplir, aunque siempre compatibles con el orden y la autoridad y, ante todo, impregnadas de un fuerte sentido cristiano. A partir de estos momentos, sin dejar de hablar ocasionalmente o recurrir cuando era preciso a la <i>legitimidad de origen<\/i> (la victoria en la guerra civil), la dictadura franquista prefer\u00eda enfatizar cada vez m\u00e1s la <i>legitimidad de ejercicio<\/i> (haber logrado la paz y \u2013desde los a\u00f1os sesenta\u2013 el desarrollo econ\u00f3mico).<\/p>\n<p>Estas adaptaciones obligadas de un r\u00e9gimen que siempre supo \u00abcambiar para que todo siguiera igual\u00bb, y que le proporcionaron varios lustros m\u00e1s de supervivencia e incluso la posibilidad de ir incrementando su base social de apoyo en determinados sectores, se extendieron tambi\u00e9n a otros campos, como el laboral, en el que la necesaria flexibilizaci\u00f3n econ\u00f3mica requer\u00eda la v\u00e1lvula de escape y el mecanismo de la negociaci\u00f3n colectiva; aunque limitada y llena de cortapisas y sustentada, claro est\u00e1, en los mecanismos seudo-representativos del Sindicato Vertical. E incluso, de manera m\u00e1s tortuosa y contradictoria, estimularon la modificaci\u00f3n de los mecanismos represivos que conducir\u00eda a la creaci\u00f3n del Tribunal de Orden P\u00fablico, precisamente tras la ejecuci\u00f3n de Grimau; jurisdicci\u00f3n especial al fin y al cabo, pero de car\u00e1cter civil, ya que sustra\u00eda a la mayor parte de los presos pol\u00edticos de los consejos de guerra y permit\u00eda al menos algunos recursos de defensa con la participaci\u00f3n de defensores civiles, que el combativo grupo de abogados del PCE sabr\u00eda aprovechar en los a\u00f1os siguientes para abrir un nuevo frente de lucha contra la dictadura<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Sin embargo, quien contribu\u00eda decisivamente a desmontar esta imagen amable del r\u00e9gimen, que el nuevo y din\u00e1mico ministro de Informaci\u00f3n y Turismo Manuel Fraga se encarg\u00f3 particularmente de construir y difundir, fue la oposici\u00f3n pol\u00edtica y social, particularmente la desarrollada en el interior, pero con resonancias exteriores que proyectaban su lucha y recababan acciones de solidaridad en todo el mundo. En ella, al menos desde mediados de los a\u00f1os cincuenta, el papel m\u00e1s activo y hegem\u00f3nico (aunque no \u00fanico) lo desempe\u00f1\u00f3 el PCE. La Pol\u00edtica de Reconciliaci\u00f3n Nacional, formulada en finalmente en 1956, situ\u00f3 a los comunistas, en los a\u00f1os siguientes, en el centro de la lucha antifranquista. El trasfondo de la misma era una propuesta de alianzas para aislar al r\u00e9gimen que permitiera superar la l\u00ednea divisoria de las fuerzas y sectores enfrentados en la guerra civil; por ejemplo, y ante todo, aproxim\u00e1ndose al mundo cat\u00f3lico, en cuyo seno hab\u00eda ido creciendo una nueva generaci\u00f3n militante que abominaba del nacionalcatolicismo y hac\u00eda acto de presencia, codo con codo con otros luchadores antifranquistas, en huelgas y movilizaciones. A la vez, y con una alternativa de v\u00eda pac\u00edfica para alcanzar la democracia mediante un amplio pacto pol\u00edtico y social que permitiera la ruptura con el r\u00e9gimen, situaba la oposici\u00f3n al franquismo en los terrenos en que este resultaba m\u00e1s vulnerable: no en la conspiraci\u00f3n cerrada y claustrof\u00f3bica de las vanguardias, sino en el impulso de la movilizaci\u00f3n de masas, amplia, lo m\u00e1s abierta posible y unitaria; no en las acciones violentas, donde la dictadura siempre llevaba las de ganar, sino en una propuesta de transici\u00f3n sin una nueva guerra o algo que se le pareciera, y con la que pudieran sentirse identificados sectores cada vez m\u00e1s amplios de la sociedad espa\u00f1ola. Todo ello se envolv\u00eda con una ret\u00f3rica humanista de superaci\u00f3n de las trincheras de la guerra y de compromiso de resoluci\u00f3n pac\u00edfica de los problemas del pa\u00eds capaz de despertar amplias adhesiones<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Es cierto que la idea de la Reconciliaci\u00f3n Nacional se caracterizaba por una notable vaguedad y una no menos apreciable ambig\u00fcedad, y que dio lugar a plasmaciones muy diversas, en la propuesta y la acci\u00f3n pr\u00e1ctica, que complejizan y matizan su alcance y limitaciones. Por ejemplo, con su \u00abrecuperaci\u00f3n\u00bb y utilizaci\u00f3n al servicio de la pol\u00edtica de consenso en la Transici\u00f3n, cuesti\u00f3n que no es este el momento y el lugar para discutir. Pero su formulaci\u00f3n y puesta en pr\u00e1ctica desde 1956, pese a algunos errores t\u00e1cticos y algunos sesgos excesivamente optimistas en cuanto a las expectativas de cambio del r\u00e9gimen, propici\u00f3 un despliegue de la pol\u00edtica del PCE que acab\u00f3 por convertirlo en <i>el<\/i> partido antifranquista por antonomasia. El VI Congreso (Navidad de 1959) ratific\u00f3 esta pol\u00edtica y dise\u00f1\u00f3 una propuesta de asalto a la dictadura que mostrar\u00eda luego sus insuficiencias, pero que colocaba la movilizaci\u00f3n social (hipot\u00e9ticamente conducente a la <i>huelga general<\/i> y la <i>huelga nacional pol\u00edtica<\/i>) y la unidad como bases de acci\u00f3n antifranquista. El partido se fue implantando, de manera desigual y pese a la persistencia de una dura represi\u00f3n, pero sobre todo se desarroll\u00f3 la movilizaci\u00f3n obrera (Oposici\u00f3n Sindical, comisiones de obreros que a\u00fan no lograban estabilizarse) y estudiantil (creaci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Democr\u00e1tica de Estudiantes -FUDE-), que fue luego extendi\u00e9ndose a otros sectores campesinos, ciudadanos, intelectuales, culturales o profesionales hasta configurar, desde finales de los a\u00f1os sesenta, una poderosa red de plataformas, entidades y n\u00facleos y formas de acci\u00f3n militantes que iba progresivamente abriendo espacios de libertad, cercando al r\u00e9gimen y amenazando su continuidad tras la muerte del dictador<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Las huelgas de 1962 no pueden entenderse sin este contexto, en el que conflu\u00edan las contradicciones sociales generadas por el desarrollismo con los cambios de expectativas en amplios sectores de la sociedad espa\u00f1ola (y no s\u00f3lo en la clase obrera) y con la progresiva articulaci\u00f3n y capacidad de acci\u00f3n mostrada por la oposici\u00f3n al r\u00e9gimen, particularmente la de los comunistas. No eran, por tanto, una especie de tempestad en un cielo sereno, sino el fruto de un lento, desigual y contradictorio proceso de acumulaci\u00f3n de fuerzas. Lo m\u00e1s sorprendente fue, sin embargo, su intensidad y su extensi\u00f3n desde las cuencas mineras asturianas al resto del pa\u00eds, donde las muestras de apoyo y solidaridad, con diversos niveles de implicaci\u00f3n, se manifestaron como nunca antes, desde la guerra civil, hab\u00eda sucedido. Los gritos de \u00abAsturias s\u00ed, Franco no\u00bb recorrieron Espa\u00f1a, haciendo pensar a los m\u00e1s duros de entre los vencedores de la guerra, que el enemigo que cre\u00edan definitivamente derrotado volv\u00eda a levantar peligrosamente la cabeza. Porque la dictadura pod\u00eda mostrar muchos signos aparentes de moderaci\u00f3n y cambio, pero manten\u00eda inc\u00f3lumes y activos \u2013y as\u00ed suceder\u00eda hasta el final\u2013 sus dispositivos y aparatos represivos<\/p>\n<p>Los sucesos asturianos permitieron presenciar el espect\u00e1culo ins\u00f3lito de todo un ministro desplaz\u00e1ndose a Asturias y negociando con los representantes leg\u00edtimos, pero no legales, de los trabajadores, que arrancaron adem\u00e1s importantes concesiones. Por eso la \u00abdebilidad\u00bb que, a juicio de los sectores m\u00e1s duros del r\u00e9gimen, se hab\u00eda mostrado entonces, no deb\u00eda volver a repetirse. De ah\u00ed, entre otras cosas, que el trato dispensado a algunos de los asistentes al coloquio de Munich (deportaciones y algunas otras medidas intimidatorias) distara de las tradicionales amonestaciones o advertencias aplicadas a opositores inocuos en cuanto a su peligrosidad en la oposici\u00f3n interior, pero que enturbiaban la imagen de la dictadura ante los poderes europeos a los que esta pretend\u00eda aproximarse. Cuando en el mes de agosto se produjera un nuevo rebrote en las cuencas mineras de Asturias, la represi\u00f3n se aplic\u00f3 ya sin cortapisas ni comedimientos, como sol\u00eda hacerse cuando los rebeldes eran obreros y no \u00abnotables\u00bb, profesionales o personajes m\u00e1s o menos p\u00fablicos: 126 trabajadores (mineros casi todos y militantes o simpatizantes comunistas en su mayor parte) fueron deportados, centenares de ellos despedidos, y el movimiento qued\u00f3 descabezado durante alg\u00fan tiempo.<\/p>\n<p>Cuando, en el mes de diciembre, la Comisi\u00f3n Internacional de Juristas de Ginebra presentaba su demoledor informe de menos de un centenar de p\u00e1ginas, la reacci\u00f3n del r\u00e9gimen volv\u00eda a mostrarse furibunda. No s\u00f3lo se prohibi\u00f3, obviamente, su difusi\u00f3n en Espa\u00f1a, sino que se moviliz\u00f3 al cuerpo diplom\u00e1tico para que saliera, en tromba, a defender el honor mancillado del r\u00e9gimen espa\u00f1ol, y el ministro de Justicia (Iturmendi) y el de Informaci\u00f3n y Turismo (Fraga) convocaron una rueda de prensa denunciando las \u00abcalumnias comunistas y filocomunistas\u00bb. Iturmendi neg\u00f3 que en Espa\u00f1a hubiera presos pol\u00edticos (solo delincuentes subversivos), y Fraga destac\u00f3 por su virulencia habitual, arremetiendo contra Marcos Ana, afortunadamente fuera del alcance de sus garras, al que calific\u00f3 de \u00abaut\u00e9ntico asesino\u00bb; y, de manera parecida, proyect\u00f3 sus diatribas contra Ram\u00f3n Ormaz\u00e1bal y Juli\u00e1n Grimau, cuando este \u00faltimo acababa de caer en manos de la polic\u00eda unas semanas antes, iniciando as\u00ed su lento calvario.<\/p>\n<p><b>Detenci\u00f3n, juicio y castigo<\/b><\/p>\n<p>La detenci\u00f3n de Grimau el 7 u 8 de noviembre fue consecuencia de las debilidades ante la polic\u00eda de un militante que ni siquiera conoc\u00eda la personalidad del delatado, aunque s\u00ed le constaba que se trataba de un alto dirigente. Era una oportunidad de oro para que el r\u00e9gimen mostrara sus dientes ante quienes comenzaban a cuestionarlo. Grimau, militante disciplinado ante todo, actu\u00f3 desde el principio siguiendo el protocolo exigido en estos casos a los dirigentes del partido: reconocer su personalidad y condici\u00f3n partidaria y negarse a dar m\u00e1s informaci\u00f3n. As\u00ed lo escribi\u00f3 de su pu\u00f1o y letra en un papel en blanco que solicit\u00f3 al efecto: \u00abMe llamo Juli\u00e1n Grimau Garc\u00eda. Soy miembro del Partido Comunista en Espa\u00f1a y me encuentro en Espa\u00f1a cumpliendo una misi\u00f3n de mi Partido\u00bb. A partir de ese momento, se neg\u00f3 a revelar cualquier dato comprometedor, y la polic\u00eda se ensa\u00f1\u00f3 con \u00e9l, como sol\u00eda hacer con los comunistas, incluyendo al m\u00e9dico-verdugo que le preguntaba con sorna, durante los interrogatorios, si prefer\u00eda que le pegara como polic\u00eda o como m\u00e9dico. Lo m\u00e1s conocido de los hechos en estos primeros d\u00edas fue la defenestraci\u00f3n del preso, que, honestamente, \u00e9l aseguraba no recordar por haber perdido el conocimiento con los golpes, pero que resulta dif\u00edcil de explicar como un intento de suicidio, dadas las condiciones de custodia (esposado), su estado f\u00edsico y la forma de la ventana por la que supuestamente se hab\u00eda arrojado. Lo cierto es que, a partir de entonces, adem\u00e1s de otras secuelas, Grimau mostraba un hundimiento de considerable tama\u00f1o del frontal izquierdo de la cabeza, explicable bien por la ca\u00edda, bien por el golpe de un culatazo de pistola o fusil.<\/p>\n<p>El problema para el r\u00e9gimen era que Grimau, miembro de los servicios policiales de la Rep\u00fablica, no figuraba en el amplio volumen de testimonios que formaba parte de la Causa General, el corpus documental utilizado por el franquismo para mostrar la \u00abbarbarie roja\u00bb y castigar a sus enemigos, ni se conoc\u00edan testigos personales contra \u00e9l. Hubo que \u00abconstruir\u00bb literalmente su figura de represor, mediante declaraciones de dudosa fiabilidad, que ni siquiera fueron luego ratificadas por sus emisores en el juicio, para convertirlo en el supuesto <i>chekista<\/i> de la Plaza Berenguer el Grande de Barcelona. Para llevar a cabo esta operaci\u00f3n, se recurri\u00f3 a los siempre eficaces servicios de Manuel Fraga Iribarne, ministro de Informaci\u00f3n, responsable tambi\u00e9n del informe vejatorio y calumnioso contra Marcos Ana o del contrainforme al texto de la Comisi\u00f3n de Juristas de Ginebra, publicado con el significativo t\u00edtulo <i>Espa\u00f1a, Estado de Derecho. <\/i>El de Juli\u00e1n Grimau llevaba un encabezamiento de rid\u00edculas y pretenciosas resonancias dostoyevskianas: <i>Crimen o castigo.<\/i><\/p>\n<p>Con esta <i>informaci\u00f3n<\/i>, la peculiar acusaci\u00f3n de \u00abrebeli\u00f3n militar continuada\u00bb y las infinitas dificultades puestas a la defensa, la suerte estaba echada. Juan Jos\u00e9 del \u00c1guila ha puesto de relieve el c\u00famulo de irregularidades procesales del \u00abcaso Grimau\u00bb, que corroboran los testimonios de su \u00abdefensor civil\u00bb, el abogado comunista Amandino Rodr\u00edguez Armada, y su \u00ababogado militar\u00bb, el capit\u00e1n Alejandro Rebollo<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a><\/sup>. La defensa de Rebollo, seg\u00fan la cr\u00f3nica emocionada de la abogada comunista Mar\u00eda Luisa Su\u00e1rez, que presenci\u00f3 el juicio, fue \u00abbien argumentada jur\u00eddicamente, con una hermosa oratoria, llena de humanidad\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a><\/sup>. Como consecuencia de ello y de la amistad contra\u00edda con Grimau, al que acompa\u00f1\u00f3 en las \u00faltimas horas de su vida, Rebollo vio truncada su carrera militar y hubo de abandonar el Ej\u00e9rcito. El acusado neg\u00f3 los cargos y afirm\u00f3 haber actuado limpiamente al servicio del r\u00e9gimen leg\u00edtimo de la Rep\u00fablica, sin ejecutar actos (torturas, asesinatos) que \u2013afirm\u00f3\u2013 iban contra sus convicciones morales. Por lo dem\u00e1s, el juicio estaba sentenciado de antemano, sin garant\u00edas para el reo y, para mayor ignominia, con la presencia en la sala de una aut\u00e9ntica jaur\u00eda de miembros de la Brigada Pol\u00edtico Social que provocaron incidentes insultando a gritos al acusado. Para colmo de irregularidades, el ponente militar (Manuel Fern\u00e1ndez Mart\u00edn), \u00fanico miembro de este tipo de tribunales que sol\u00eda tener experiencia jur\u00eddica, hab\u00eda falsificado su t\u00edtulo de abogado, como se demostr\u00f3 m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Tanto la detenci\u00f3n como, sobre todo, la posterior condena y ejecuci\u00f3n de Juli\u00e1n Grimau produjeron una fuerte conmoci\u00f3n en todo el mundo. Su partido y los organismos de solidaridad, obviamente, contribuyeron a proyectarla y canalizarla. Hubo manifestaciones, irrupciones en embajadas, m\u00edtines y protestas por doquier; seg\u00fan la enf\u00e1tica afirmaci\u00f3n de <i>Mundo Obrero<\/i>, \u00abun inmenso clamor de consternaci\u00f3n y c\u00f3lera se extendi\u00f3 por el mundo\u00bb. Fraga, siempre fiel a s\u00ed mismo y por tanto sin el menor atisbo de arrepentimiento, recordaba a\u00fan en sus Memorias, publicadas en 1980, que en v\u00edsperas del consejo de guerra llegaron a su despacho \u00abuna monta\u00f1a de radios y telegramas, en relaci\u00f3n con el caso Grimau, el dirigente comunista conectado con graves acciones de las \u2018chekas\u2019 durante nuestra guerra\u00bb: \u00abla organizaci\u00f3n comunista internacional \u2013a\u00f1ade\u2013 funcion\u00f3 con su acostumbrada perfecci\u00f3n, y la campa\u00f1a tuvo una fuerza enorme\u00bb.<\/p>\n<p>En Francia, los monumentos a los ca\u00eddos en la guerra se llenaban de flores por Grimau, mientras Angelita, su viuda, interven\u00eda en la televisi\u00f3n pidiendo que \u00abla sangre derramada por Juli\u00e1n Grimau sea la \u00faltima\u00bb. Dionisio Ridruejo public\u00f3 en <i>Le Monde<\/i> su valiente art\u00edculo \u00abLa guerra contin\u00faa\u00bb, donde afirmaba que Franco deseaba mantener viva la contienda para perdurar \u00e9l mismo, y que matar a alguien que se le hab\u00eda escapado en 1939 era \u00abcomo volver a matar a todos los muertos\u00bb.<i> <\/i>Calles y colegios de diversos pa\u00edses adoptaron el nombre del supliciado. En Italia, el \u00f3rgano del PCI, <i>L\u2019Unit\u00e0<\/i>, le dedic\u00f3 un n\u00famero especial, y hasta la Democracia Cristiana le ofreci\u00f3 una misa como \u00abm\u00e1rtir de la libertad\u00bb. En Bruselas se lleg\u00f3 a plantear la posibilidad de ubicar un monumento suyo junto al de Ferrer i Guardia, el pedagogo radical objeto de otro crimen de Estado en 1909, simbolizando con ambos casos la pervivencia de la Espa\u00f1a inquisitorial. Personalidades de todo el mundo (de Kruschev al Papa, el presidente Kennedy o la reina de Inglaterra, entre otros muchos) solicitaron en vano clemencia, ante un imperturbable Caudillo que quiso esta vez reeditar el viejo pacto de sangre obligando a los miembros de su gobierno a implicarse en la decisi\u00f3n; ocioso es decir qu\u00e9 postura adoptaron un\u00e1nimemente, aunque el ministro de Asuntos exteriores, Castiella, advirti\u00f3 de que el caso podr\u00eda provocar problemas en el exterior<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>En el interior del pa\u00eds, las protestas fueron f\u00e1cilmente contenidas, pese a la indignaci\u00f3n y el dolor de la militancia comunista y de muchos dem\u00f3cratas. Se busc\u00f3 y se logr\u00f3 la mediaci\u00f3n de personajes como el ya nonagenario Ram\u00f3n Men\u00e9ndez Pidal, Joaqu\u00edn Ruiz Jim\u00e9nez y hasta dignatarios eclesi\u00e1sticos, que tampoco pudieron modificar la impasibilidad del Caudillo. S\u00f3lo quedaron, como hitos de una dignidad que se resist\u00eda a ceder, algunos gritos aislados en las c\u00e1rceles; unos cuantos carteles clandestinos; el minuto de silencio de Juan Antonio Bardem en el rodaje de su pel\u00edcula \u00bbNuca pasa nada\u00bb; la convocatoria de una manifestaci\u00f3n en Las Ramblas de Barcelona por parte de Manuel Sacrist\u00e1n, cuyos 17 asistentes (incluido \u00e9l mismo) fueron inmediatamente detenidos; o la carta enviada al diario <i>Ya <\/i>por el poeta Carlos \u00c1lvarez que, frente a observaciones particularmente injuriosas de uno de los redactores, hablaba del \u00abasesinato de Grimau\u00bb y se atrev\u00eda nada menos que a recordar las relaciones del franquismo con el nacionalsocialismo, lo cual dio lugar al procesamiento y encarcelamiento del poeta. La direcci\u00f3n del PCE desautoriz\u00f3 estos actos suicidas, e incluso las propuestas de huelgas de hambre o acciones de protesta de presos, que hubieran supuesto meses o a\u00f1os de prolongaci\u00f3n de condenas a quienes llevaban ya muchos lustros de reclusi\u00f3n y sufrimiento penitenciario.<\/p>\n<p>No obstante, las repercusiones del asesinato legal de Grimau no fueron desde\u00f1ables. En el \u00e1mbito internacional, las demandas franquistas de integraci\u00f3n en Europa sufrieron un nuevo par\u00f3n. Y el r\u00e9gimen, a la postre, tuvo que promulgar la ley que creaba un tribunal especial (el TOP) en el que la imagen tenebrosa y sangrienta de los consejos de guerra era sustituida por ciertas apariencias de civilidad.<\/p>\n<p>En cambio, el PCE no cambi\u00f3 ni un \u00e1pice su propuesta de Reconciliaci\u00f3n ni sus pol\u00edticas de alianzas y movilizaci\u00f3n social. Para el r\u00e9gimen, el efecto de galvanizaci\u00f3n de su base pol\u00edtica y social pudo ser positivo, as\u00ed como la muestra de solidez y firmeza que pretend\u00eda transmitir; pero en modo alguno amedrent\u00f3 a una oposici\u00f3n que iba creciendo, organiz\u00e1ndose e invadiendo nuevos espacios. Algunos antifranquistas presos (anarquistas, miembros del Felipe \u2013el Frente de Liberaci\u00f3n Popular\u2013 u otros) llegaron a pedir entonces su ingreso en el PCE; los nombres de Sagaseta, Conill o Eliseo Bayo son bastante conocidos en ese sentido, pero no son los \u00fanicos.<\/p>\n<p>Grimau, por su parte, pas\u00f3 de la historia a la leyenda o el mito. Centenares, quiz\u00e1s miles, de militantes le dedicaron sus emotivos y rudimentarios poemas romanceados, muchos de los cuales pueden encontrarse en la documentaci\u00f3n del PCE conservada en su archivo hist\u00f3rico. Grimau pod\u00eda condensar el sentimiento dolorido de una militancia baqueteada, entre otras cosas porque representaba muy bien el perfil no del jefe carism\u00e1tico o el l\u00edder brillante, sino del hombre sencillo, sereno y abnegado, siempre dispuesto a darlo todo por su partido. Pero su martirio asumi\u00f3 tambi\u00e9n tonos m\u00e1s \u00e9picos, glosados por cantantes como Leo Ferr\u00e9, S\u00e1nchez Ferlosio (\u00abmalditos los que viven de la venganza\u00bb) o Violeta Parra, que conclu\u00eda su invocaci\u00f3n inicial (\u00ab\u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 el Santo Padre que vive en Roma \/ que le est\u00e1n degollando a su paloma?\u00bb) con la tradicional y tantas veces repetida met\u00e1fora de la sangre como sustento o elemento germinal (\u00ab\u2026lindo se dar\u00e1 el trigo \/ por los sembraos, \/ regado con tu sangre, \/ Juli\u00e1n Grimau\u00bb).<\/p>\n<p>En los primeros a\u00f1os, la fecha de su muerte fue objeto de recordatorios en la prensa comunista. Pero luego vino el olvido. Y cuando lleg\u00f3 la Transici\u00f3n y la familia de Grimau pidi\u00f3 el apoyo del partido para rehabilitar su memoria, Carrillo asegur\u00f3 que \u00abno era el momento\u00bb, mientras que s\u00ed lo era, seg\u00fan su peculiar concepci\u00f3n de la <i>realpolitik<\/i>, de que el secretario del PCE apareciera dando la mano a Fraga, que lo present\u00f3 en el Club Siglo XXI asegurando, ante la benevolente complacencia del interesado, que Carrillo era \u00abun hombre de cuidado\u00bb, \u00abun comunista de pura cepa\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a><\/sup>. No era de extra\u00f1ar, a tenor de la an\u00e9cdota relatada por Jordi Sol\u00e9 Tura, trabajador, en 1963, en Radio Espa\u00f1a Independiente. La <i>Pirenaica<\/i>, en cuyo colectivo la muerte de Grimau se vivi\u00f3 como una inmensa tragedia, emiti\u00f3 varios programas en los que se iban nombrando los ministros de la dictadura y se repet\u00eda cada vez el apelativo \u00abasesino\u00bb. Carrillo desaprob\u00f3 estos programas y asegur\u00f3 que no todos los ministros estaban de acuerdo con la sentencia, y que con algunos a lo mejor hab\u00eda que terminar entendi\u00e9ndose para facilitar el cambio en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El interesante relato novelado de Jos\u00e9 Luis Losa sobre la clandestinidad comunista en Madrid en los a\u00f1os que preceden a la muerte de Grimau reproduce adem\u00e1s las acusaciones mutuas entre Sempr\u00fan y Carrillo sobre sus posibles responsabilidades en el caso: el primero mostrando el supuesto desinter\u00e9s del secretario general en las horas supremas que precedieron al fusilamiento, y el segundo sugiriendo, m\u00e1s o menos sibilinamente, que Sempr\u00fan fue sacado antes de tiempo de Espa\u00f1a por petici\u00f3n de su esposa, dejando as\u00ed expuesto a Grimau a su terrible destino. El dolor de \u00c1ngela Mart\u00ednez Campillo, la viuda y \u00abla primera v\u00edctima de la Transici\u00f3n\u00bb, ser\u00eda, a juicio de Losa, lo m\u00e1s aut\u00e9ntico, \u00abde esta historia sobre la simulaci\u00f3n, la desmemoria, la mentira\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Como es bien sabido, la sangre de Grimau no fue precisamente la \u00faltima derramada por la dictadura. Pocos meses despu\u00e9s, en otro de esos procesos de dudosas credenciales jur\u00eddicas y habitual crueldad que tanto gustaban al r\u00e9gimen, eran condenados a muerte y ejecutados los anarquistas Granados y Delgado. La sangre de luchadores antifranquistas sigui\u00f3 siendo \u00ablegalmente\u00bb derramada hasta las v\u00edsperas de la propia muerte del Dictador, y la violencia policial y parapolicial en las calles continu\u00f3 generando v\u00edctimas despu\u00e9s de esta e incluso durante la Transici\u00f3n, como herencia envenenada de un r\u00e9gimen nacido de la violencia que se resist\u00eda a desaparecer<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a><\/sup>. Fue en esta Transici\u00f3n en la que, para muchos, la pol\u00edtica de la Reconciliaci\u00f3n se convirti\u00f3 en algo m\u00e1s, o algo distinto, de aquello para lo que estaba pensada: en la coartada de concesiones que implicaban el olvido de quienes pagaron el precio m\u00e1s duro por su compromiso.<\/p>\n<p><b>Intentos fracasados de revisi\u00f3n. Las hipotecas de la Transici\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Lo textos de Dolores Ib\u00e1rruri y de Lola Grimau constituyen testimonios impresionantes de lo que signific\u00f3 el proceso y supuso la muerte de Grimau. El primero es un alegato moral en favor de la vida de Juli\u00e1n, una acusaci\u00f3n contra la inhumanidad de jueces y verdugos y un llamamiento a la reconciliaci\u00f3n, a poner fin, en suma, a la \u00ablucha cainita\u00bb entre espa\u00f1oles. En \u00e9l no se ahorran ni siquiera invocaciones a Pilar Primo de Rivera y a miembros del Consejo Nacional del Movimiento, que al parecer -al menos en el caso de Pilar- hab\u00edan manifestado su desacuerdo con la condena.<\/p>\n<p>El segundo recoge las palabras de una de las dos hijas de Grimau, pronunciadas en el homenaje que, finalmente, decidi\u00f3 brindarle el PCE a los 60 a\u00f1os de su muerte. Lola recuerda la vergonzosa cicater\u00eda del partido con su madre, en el exilio y luego durante la Transici\u00f3n, as\u00ed como los cuatro intentos fallidos de rehabilitaci\u00f3n moral y revisi\u00f3n del proceso, llevados a cabo por la familia con ayuda de algunos abogados y amigos, antes de que la Ley de Memoria Democr\u00e1tica actual declarara la nulidad de los juicios franquistas. Estos intentos, que han sido reconstruidos por Juan Jos\u00e9 del \u00c1guila, resultan esclarecedores de muchas de las l\u00f3gicas de la Transici\u00f3n y de nuestra historia reciente<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\">14<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>El primero fue un recurso de nulidad de actuaciones presentado en 1966, al saberse que el ponente militar carec\u00eda de facultades legales para actuar como tal. Tras no ser aceptado por el Consejo Supremo de Justicia Militar alegando que las actuaciones contra el letrado que hab\u00eda falsificado su t\u00edtulo estaban todav\u00eda en curso, se present\u00f3 meses siguientes un nuevo recurso que, como cab\u00eda esper, volvi\u00f3 a ser rechazado, considerando insuficientes las causas alegadas.<\/p>\n<p>El tercer intento, que a juicio de J. J. del \u00c1guila, pone de manifiesto el \u00abtutelaje militar\u00bb de la Transici\u00f3n y la primera post-Transici\u00f3n, tuvo lugar en 1987, casi diez a\u00f1os despu\u00e9s de que hubiera sido aprobada la Constituci\u00f3n, cuando, adem\u00e1s, la Ley Org\u00e1nica del Poder Judicial de 1985 preve\u00eda la desaparici\u00f3n del ya citado organismo de justicia militar; el resultado y los argumentos volvieron a ser sustancialmente semejantes a los de 1966. El \u00faltimo fue el Recurso de Revisi\u00f3n instado por el Fiscal General del Estado, Javier Moscoso, en abril de 1989 ante la Sala Quinta del Tribunal Supremo, que una vez m\u00e1s fue rechazado con rebuscados argumentos jur\u00eddicos, aunque esta vez con el voto discrepante de uno de los magistrados, Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Villarejo.<\/p>\n<p>En abril de 2002, Izquierda Unida present\u00f3 en el Congreso una Proposici\u00f3n no de Ley para la rehabilitaci\u00f3n p\u00fablica de la figura de Grimau. El portavoz de IU, Luis Carlos Rej\u00f3n, afirm\u00f3 entonces que \u00abser\u00eda duro que, cuando tenemos democracia, uno de los verdugos est\u00e9 rehabilitado y la victima no\u00bb. Obviamente, Rej\u00f3n se refer\u00eda a Manuel Fraga, a la saz\u00f3n presidente de la Xunta de Galicia. En este caso, fue el rodillo parlamentario del Partido Popular el que rechaz\u00f3 la iniciativa La argumentaci\u00f3n de su portavoz es bastante representativa del alcance de la Transici\u00f3n y el uso espurio de la idea de Reconciliaci\u00f3n por parte de la derecha pol\u00edtica de nuestro pa\u00eds: la iniciativa pod\u00eda convertirse en un juicio hist\u00f3rico contra un \u00abpadre de la Constituci\u00f3n\u00bb y significar\u00eda tanto como reabrir un proceso para revisar la transici\u00f3n democr\u00e1tica<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\">15<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Una excelente reconstrucci\u00f3n de los hechos y sus repercusiones, en Pedro Carvajal, <i>Juli\u00e1n Grimau. El \u00faltimo muerto de la guerra civil<\/i>, Madrid, Aguilar, 2003<i>.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Jorge Sempr\u00fan, <i>Autobiograf\u00eda de Federico S\u00e1nchez<\/i>, Barcelona, Planeta, 1977.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Francisco Aldecoa (ed.), <i>El Contubernio de Munich sesenta a\u00f1os despu\u00e9s<\/i>, Madrid, La Catarata, 2022.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Consideraciones sobre estas cuestiones y las siguientes relativas al r\u00e9gimen, en Francisco Erice, <i>Militancia clandestina y represi\u00f3n. La dictadura franquista frente a la represi\u00f3n comunista (1956-1963)<\/i>, Gij\u00f3n, Trea, 2017, pp. 42-66.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Juan Jos\u00e9 del \u00c1guila, <i>EL TOP. La represi\u00f3n de la libertad (1963-1977), <\/i>Barcelona, Planeta, 2001. Claudia Cabrero y otros, <i>Abogados contra el franquismo. Memoria de un compromiso pol\u00edtico (1939-1977)<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2013.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Carme Molinero, \u00abLa pol\u00edtica de reconciliaci\u00f3n nacional. Su contenido durante el franquismo, su lectura en la Transici\u00f3n\u00bb, en <i>Ayer<\/i>, n\u00ba 66, 2007, pp. 201-225. Francisco Erice, \u00abLos condicionamientos del <i>giro t\u00e1ctico<\/i> del PCE en 1956: el contexto de la Pol\u00edtica de Reconciliaci\u00f3n Nacional\u00bb, en <i>Papeles de la FIM<\/i>, n\u00ba 24, 2006, 2\u00aa \u00e9poca, pp. 129-150.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> V\u00e9anse aportaciones de Francisco Erice y de Carme Molinero y Pere Ys\u00e0s, en F. Erice (dir), <i>Un siglo de comunismo en Espa\u00f1a. I, Historia de una lucha<\/i>, Madrid, Akal, 2021, pp. 141-255. Sobre grupos de intelectuales, Felipe Nieto y Giaime Pala, \u00abLos intelectuales comunistas durante la dictadura franquista\u00bb, en F. Erice (dir.), <i>Un siglo de comunismo en Espa\u00f1a II. Presencia social y experiencias militantes<\/i>, Madrid, Akal, 2022, pp. 399-431.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> J. J. del \u00c1guila, <i>El TOP\u2026, <\/i>pp. 75-177.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote9\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Mar\u00eda Luisa Su\u00e1rez Rold\u00e1n, <i>Recuerdos, nostalgias y realidades. Sobre la defensa de las v\u00edctimas del franquismo<\/i>, Albacete, Bomarzo, 2011, pp. 113-121.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote10\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> F. Erice, <i>Militancia clandestina\u2026, <\/i>pp. 241-245. Marcos Ana, <i>Decidme c\u00f3mo es un \u00e1rbol. Memorias de la prisi\u00f3n y la vida<\/i>, Barcelona, Umbriel, 2007, pp. 269-276. <i>Juli\u00e1n Grimau: el hombre, el crimen, la protestas<\/i>, Par\u00eds, \u00c9ditions Sociales, 1973. Manuel Fraga Iribarne, <i>Memoria breve de una vida p\u00fablica<\/i>, Barcelona, Planeta, 1980, p. 69.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote11\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Gregorio Mor\u00e1n, <i>Miseria, grandeza y agon\u00eda del PCE, 1939-1985, <\/i>Madrid, Akal, 2017, pp. 974-975.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote12\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Jos\u00e9 Luis Losa, <i>Caza de rojos. Un relato urbano de la clandestinidad comunista, <\/i>Madrid, Espejo de Tinta, 2005, especialmente su parte final.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote13\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Ejemplos en Varios autores, \u00abLos cr\u00edmenes del franquismo<i>\u00bb, <\/i>en <i>Cr\u00f3nica popular<\/i>, Madrid, Suplemento n\u00ba 5, Madrid, 2014.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote14\">\n<p align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Juan Jos\u00e9 del \u00c1guila, \u00abCuatro intentos frustrados de revisar la sentencia que conden\u00f3 a muerte a Juli\u00e1n Grimau\u00bb, en <i>Cr\u00f3nica Popular<\/i>, Madrid, Suplemento n\u00ba 5, pp. 114-131.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote15\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> P. Carvajal, <i>Juli\u00e1n Grimau<\/i>\u2026, pp. 260-262.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sucedi\u00f3 en la madrugada del 20 de abril de 1963, hace ahora sesenta a\u00f1os. 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