{"id":14702,"date":"2023-12-16T05:00:34","date_gmt":"2023-12-16T04:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14702"},"modified":"2023-12-16T12:03:12","modified_gmt":"2023-12-16T11:03:12","slug":"gramsci-y-antonio-labriola-la-filosofia-de-la-praxis-como-genesis-teorica-del-marxismo-italiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14702","title":{"rendered":"Gramsci y Antonio Labriola: la filosof\u00eda de la praxis como g\u00e9nesis te\u00f3rica del marxismo italiano"},"content":{"rendered":"<p><i>Desde su juventud, el marxismo de Antonio Labriola fue una referencia important\u00edsima para Antonio Gramsci. En los <\/i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<i>, retom\u00f3 el planteamiento de Labriola, consider\u00e1ndolo como la base para la elaboraci\u00f3n de un nuevo marxismo, denominado, no por casualidad,<\/i> \u00ab<i>filosof\u00eda de la praxis<\/i>\u00bb<i> a partir de 1932. El art\u00edculo rehace y documenta el hilo que une el pensamiento de los dos autores y marca el car\u00e1cter m\u00e1s profundo del marxismo italiano. Emerge as\u00ed la imagen de un marxismo cr\u00edtico y muy peculiar, que Labriola desarrollar\u00e1 frente a la ortodoxia de la II Internacional y Gramsci frente al giro ideol\u00f3gico del comunismo en los a\u00f1os veinte y treinta.<\/i><\/p>\n<p>En un escrito de 1938, Benedetto Croce afirmaba que el \u00abmarxismo te\u00f3rico\u00bb (expresi\u00f3n que \u00e9l introdujo por primera vez a la consideraci\u00f3n cr\u00edtica) hab\u00eda nacido en Italia en 1895, cuando, el 27 de abril, Antonio Labriola le escrib\u00eda para anunciarle la pr\u00f3xima publicac\u00f3n de su primer ensayo sobre materialismo hist\u00f3rico, <i>En memoria del Manifiesto Comunista<\/i>: \u00abesta carta \u2013escrib\u00eda Croce\u2013 marca la fecha del nacimiento del marxismo te\u00f3rico en Italia.<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote1sym\" name=\"sdendnote1anc\"><sup>i<\/sup><\/a> Como advirti\u00f3 el propio Croce<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote2sym\" name=\"sdendnote2anc\"><sup>ii<\/sup><\/a>, se trataba indudablemente de una exageraci\u00f3n, porque en esa fecha el \u00abmarxismo te\u00f3rico\u00bb contaba con una larga historia de casi medio siglo en Italia. Estudios recientes \u2013basta recordar las investigaciones de Gian Mario Bravo y Paolo Favilli\u2013 han reconstruido con precisi\u00f3n la circulaci\u00f3n de los textos y las ideas de Marx desde la d\u00e9cada de 1840<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote3sym\" name=\"sdendnote3anc\"><sup>iii<\/sup><\/a>. Sin embargo, la anotaci\u00f3n de Croce era exacta, pues tambi\u00e9n es cierto que antes de Labriola nadie hab\u00eda alcanzado un conocimiento tan completo de los textos de Marx; y nadie hab\u00eda intentado, como \u00e9l, \u00abtraducir\u00bb el marxismo a una filosof\u00eda adaptada a las caracter\u00edsticas de la historia italiana.<\/p>\n<p>Cuarenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, hacia mediados de 1935, Antonio Gramsci escrib\u00eda las \u00faltimas notas de sus <i>Cuadernos<\/i> en una cl\u00ednica de Formia: desde el 8 de febrero de 1929, hab\u00eda escrito 29 cuadernos, m\u00e1s cuatro de traducciones (a los que hay que a\u00f1adir dos provistos de las marcas de la c\u00e1rcel especial de Turi que no tuvo tiempo de utilizar) en unos seis a\u00f1os, en los que retomaba algunos temas que hab\u00edan estado en el centro de las reflexiones de Labriola. Sin embargo, la relaci\u00f3n entre estos dos autores ha sido siempre objeto de controversia. Muchos recuerdan las palabras de Cesare Luporini, quien en un cap\u00edtulo de la <i>Storia d&#8217;Italia<\/i> de Einaudi de 1973, en que hablaba de \u00abprofunda fractura\u00bb, de \u00abdiscontinuidad\u00bb e incluso de \u00abinterrupci\u00f3n\u00bb total. Reconstruyendo la historia del marxismo italiano, Luporini llegaba a la conclusi\u00f3n de que no pod\u00eda mostrarse ninguna relaci\u00f3n constructiva entre la obra de Gramsci y la de Labriola<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote4sym\" name=\"sdendnote4anc\"><sup>iv<\/sup><\/a>. A pesar de las diferentes interpretaciones de Delio Cantimori (en un art\u00edculo de 1954)<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote5sym\" name=\"sdendnote5anc\"><sup>v<\/sup><\/a>, de Palmiro Togliatti (que en 1954 publicar\u00eda cuatro art\u00edculos en \u00abRinascita\u00bb sobre Labriola)<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote6sym\" name=\"sdendnote6anc\"><sup>vi<\/sup><\/a>, y de Eugenio Garin<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote7sym\" name=\"sdendnote7anc\"><sup>vii<\/sup><\/a>, un atento estudioso como Alberto Burgio sostendr\u00eda que la tesis de Luporini \u00absigue siendo hegem\u00f3nica\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote8sym\" name=\"sdendnote8anc\"><sup>viii<\/sup><\/a>. No es dif\u00edcil endender cuales fueron las razones. Luporini escrib\u00eda en 1973, tras la conmoci\u00f3n de 1956, la muerte de Togliatti en 1964 y los sucesos del 68, cuando el rechazo de las \u00abgenealog\u00edas\u00bb, que hab\u00edan sustentado la pol\u00edtica cultural comunista desde los a\u00f1os cuarenta, estaba muy extendido en el marxismo italiano. Con la construcci\u00f3n del \u00abnuevo partido\u00bb y, despu\u00e9s de 1956, con la acentuaci\u00f3n del discurso sobre las \u00abv\u00edas nacionales\u00bb y el \u00abpolicentrismo\u00bb, el comunismo italiano hab\u00eda basado su paradigma cultural en la tesis de la continuidad nacional entre el hegelianismo meridional (De Sanctis y Bertrando Spaventa), el primer marxismo de Labriola y el pensamiento carcelario de Gramsci. Esta era la esencia de la reflexi\u00f3n de Togliatti en 1954, corregida pero no abandonada del todo despu\u00e9s de 1956 (cuando Togliatti, en la primera conferencia gramsciana de 1958, centr\u00f3 su atenci\u00f3n en la relaci\u00f3n entre Gramsci y el leninismo<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote9sym\" name=\"sdendnote9anc\"><sup>ix<\/sup><\/a>).<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de las \u00abcontinuidades\u00bb tom\u00f3 dos caminos en parte diferentes. Por un lado, con ocasi\u00f3n del XI Congreso del PCI en 1966, se convertir\u00eda en una cr\u00edtica del historicismo y en un intento de separar no s\u00f3lo y no tanto a Gramsci de Labriola, sino al marxismo de las escuelas filos\u00f3ficas \u00abburguesas\u00bb, de De Sanctis, Spaventa y Croce. En 1965, el art\u00edculo de Rossana Rossanda, por entonces responsable de la comisi\u00f3n cultural, publicado en \u00abRinascita\u00bb, al que sigui\u00f3 una intervenci\u00f3n de Luporini, representar\u00eda la orientaci\u00f3n general<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote10sym\" name=\"sdendnote10anc\"><sup>x<\/sup><\/a>. Por otra parte, se intentaba separar a Gramsci de la tradici\u00f3n del marxismo italiano, especialmente desde el operaismo, recuperando m\u00e1s bien al Gramsci de los consejos de f\u00e1brica y conect\u00e1ndolo con las corrientes del marxismo europeo. En cualquier caso, el rechazo de las \u00abcontinuidades\u00bb tendr\u00eda como consecuencia un cuestionamiento muy radical de la relaci\u00f3n Gramsci-Labriola.<\/p>\n<p>Incluso un estudioso de la talla de Eugenio Garin caer\u00eda en el malentendido de la \u00abprofunda ruptura\u00bb entre Gramsci y Labriola. En el discurso que pronunci\u00f3 en 1979 en Cassino con motivo del 75 aniversario de la muerte de Labriola, afirmaba que \u00aben sus escritos anteriores a 1926 Gramsci parece ignorar por completo a Labriola, y las dos o tres veces que lo menciona, parece como si ni siquiera lo hubiera hojeado\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote11sym\" name=\"sdendnote11anc\"><sup>xi<\/sup><\/a>. Es probable que Garin estuviera influido por Luporini o quiz\u00e1s por Ernesto Ragionieri, quien en 1963 hab\u00eda escrito en \u00abL&#8217;Unit\u00e0\u00bb que \u00abLabriola fue sustancialmente ajeno a la formaci\u00f3n intelectual de Gramsci\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote12sym\" name=\"sdendnote12anc\"><sup>xii<\/sup><\/a>. Hoy sabemos que no es as\u00ed. Labriola tuvo una importante presencia en la formaci\u00f3n de Gramsci. No s\u00f3lo por su relaci\u00f3n con los profesores, empezando por Rodolfo Mondolfo, que conoci\u00f3 en la Universidad de Tur\u00edn, sino tambi\u00e9n por una serie de referencias puntuales que confirman su lectura. Por citar s\u00f3lo las principales, como ha atestiguado Andrea Viglongo, en 1914 Gramsci recomendaba la lectura de los ensayos de Labriola sobre materialismo hist\u00f3rico, que evidentemente conoc\u00eda bien<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote13sym\" name=\"sdendnote13anc\"><sup>xiii<\/sup><\/a>, y el segundo y tercer ensayo est\u00e1n recogidos en la biblioteca de Attilio Carena, el \u00abdisc\u00edpulo\u00bb al que sugiri\u00f3 la compra de libros en los a\u00f1os de la guerra y la posguerra y que, no por casualidad, publicaba en 1918 en el \u00abGrido del popolo\u00bb un art\u00edculo sobre Labriola claramente inspirado por el propio Gramsci<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote14sym\" name=\"sdendnote14anc\"><sup>xiv<\/sup><\/a>. En octubre del mismo a\u00f1o, en el art\u00edculo <i>Misteri della cultura e della poesia<\/i>, Gramsci defin\u00eda el marxismo haciendo uso de la expresi\u00f3n \u00abcomunismo cr\u00edtico\u00bb, f\u00f3rmula que hab\u00eda sido previamente utilizada por Labriola<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote15sym\" name=\"sdendnote15anc\"><sup>xv<\/sup><\/a>; y en un art\u00edculo de enero sobre <i>Achille Loria y el socialismo<\/i>, afirmaba que el socialismo italiano \u00abhab\u00eda tenido un comienzo deslumbrante y lleno de promesas con los escritos de Antonio Labriola\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote16sym\" name=\"sdendnote16anc\"><sup>xvi<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Pero fue entre 1924 y 1926, durante el periodo de confrontaci\u00f3n con Bordiga y la preparaci\u00f3n del congreso de Lyon, cuando Labriola tomar\u00e1 un papel central en las reflexiones de Gramsci. En la <i>Introducci\u00f3n al primer curso de la escuela interna del partido<\/i>, escrito en abril-mayo de 1925, afirmaba que Marx s\u00f3lo hab\u00eda sido estudiado en Italia por intelectuales burgueses, \u00abaparte de Antonio Labriola\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote17sym\" name=\"sdendnote17anc\"><sup>xvii<\/sup><\/a>. Antes de su detenci\u00f3n, como se recoge en una carta a Togliatti del 14 de octubre de 1926, hab\u00eda comenzado a recopilar las cartas de Labriola a Engels para su publicaci\u00f3n en una nueva serie en el \u00abOrdine Nuovo\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote18sym\" name=\"sdendnote18anc\"><sup>xviii<\/sup><\/a>. El proyecto no se pudo llevar a cabo, pero ser\u00eda retomado por Angelo Tasca en la revista clandestina \u00abLo Stato operaio\u00bb entre septiembre de 1927 y febrero de 1930. Estos y otros documentos atestiguan la importancia de la figura de Labriola durante toda la etapa de formaci\u00f3n intelectual de Gramsci en Tur\u00edn, pero tambi\u00e9n posteriormente, en los periodos transcurridos en Mosc\u00fa, Viena y Roma.<\/p>\n<p>Labriola se convirtir\u00eda en una referencia fundamental para Gramsci, especialmente en los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>. Podemos encontrar una treintena de referencias directas en los <i>Cuadernos<\/i>, si prescindimos de los textos de primer borrador, reelaborados posteriormente en notas de segundo borrador, en total hay 20 pasajes que hacen referencia a Labriola. En ocasiones, como en el \u00a7 168 del <i>Cuaderno 8<\/i>, se puede percibir incluso la influencia de Croce. En un p\u00e1rrafo importante, el \u00a7 200 del <i>Cuaderno 8<\/i>, reelaborado en el \u00a7 1 del <i>Cuaderno 11<\/i>, Gramsci dirigir\u00e1 una cr\u00edtica muy decidida a Labriola. Se refer\u00eda a una entrevista realizada en 1902 sobre la cuesti\u00f3n colonial, en la que Labriola respond\u00eda a la pregunta \u00ab\u00bfC\u00f3mo educar\u00eda moralmente a un pap\u00fa?\u00bb con la famosa frase: \u00abprovisionalmente lo convertir\u00eda en esclavo\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote19sym\" name=\"sdendnote19anc\"><sup>xix<\/sup><\/a>. Labriola no quer\u00eda hacer apolog\u00eda de la esclavitud, como a veces se ha malinterpretado, sino subrayar que la libertad es un proceso moral, que no se conquista en abstracto, sino mediante un acto de rebeli\u00f3n contra esta. Gramsci no entendi\u00f3 esta ocurrencia y la definir\u00e1 como \u00abun pseudo-historicismo\u00bb, \u00abun mecanismo bastante emp\u00edrico\u00bb y \u00abregresivo\u00bb; compar\u00e1ndola incluso con la reforma escolar de Giovanni Gentile en la que se ense\u00f1aba religi\u00f3n cat\u00f3lica en su forma dogm\u00e1tica, para que, en un proceso educativo y moral, los j\u00f3venes se emanciparan de ella hasta descubrir el valor superior de la filosof\u00eda<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote20sym\" name=\"sdendnote20anc\"><sup>xx<\/sup><\/a>. Este \u00abpseudo-historicismo\u00bb era lo contrario al historicismo de Gramsci, quien, desde sus primeros juicios sobre la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica (pi\u00e9nsese en el art\u00edculo de 1917 <i>La revoluci\u00f3n contra el capital<\/i>), sostendr\u00eda la primac\u00eda de la voluntad sobre los tiempos objetivos de la historia.<\/p>\n<p>Esta fue la \u00fanica cr\u00edtica de Gramsci a Labriola. Por lo dem\u00e1s, llama la atenci\u00f3n el car\u00e1cter de <i>excepci\u00f3n<\/i> que otorg\u00f3 a su figura. Salvo Lenin \u2013como revolucionario y hombre de acci\u00f3n, nunca considerado como te\u00f3rico o fil\u00f3sofo\u2013, en los cuadernos ning\u00fan otro pensador marxista adquiere la importancia que Labriola. Su imagen brilla en toda la historia del marxismo despu\u00e9s de la muerte de Marx. Mencionado ya en el <i>Cuaderno 1<\/i> (\u00a7 44; \u00a7 155) por un juicio sobre Alemania, se convertir\u00e1 en protagonista en los <i>Cuadernos 3<\/i> y <i>4<\/i>, en dos notas escritas entre mayo y junio de 1930<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote21sym\" name=\"sdendnote21anc\"><sup>xxi<\/sup><\/a>. En la primera de ellas (<i>C3<\/i>, \u00a7 31) Gramsci lo contrapone a Trotsky, (quien en su autobiograf\u00eda hab\u00eda hablado del \u00abbrillante diletantismo\u00bb de Labriola, pero tambi\u00e9n de su \u00abverdadera profundidad\u00bb), a Plejanov y a Otto Bauer, por su cr\u00edtica \u00aba la combinaci\u00f3n\u00bb del marxismo y por su precisa indicaci\u00f3n de la autonom\u00eda del marxismo como filosof\u00eda. Gramsci se preguntaba: \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 Labriola no ha tenido suerte en la bibliograf\u00eda socialdem\u00f3crata?\u00bb; y respond\u00eda que ahora era necesario \u00abvolver a poner en circulaci\u00f3n\u00bb sus ideas y hacer que \u00abpredomine su planteamiento del problema filos\u00f3fico\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote22sym\" name=\"sdendnote22anc\"><sup>xxii<\/sup><\/a>. En la nota al <i>Cuaderno 4<\/i> (\u00a7 3) repite el mismo juicio y afirma nuevamente la veracidad del punto de vista de Labriola: la autonom\u00eda del marxismo como filosof\u00eda se concretaba as\u00ed en la doble superaci\u00f3n del idealismo y del materialismo (la \u00abdoble combinaci\u00f3n\u00bb). Gramsci contrapone a Labriola a toda la historia del marxismo, especialmente al materialismo dial\u00e9ctico de la III Internacional, que seg\u00fan explicaba, se hab\u00eda combinado con el materialismo para \u00abiluminar a las masas populares\u00bb, \u00abpara combatir los residuos del mundo precapitalista\u00bb, complet\u00e1ndose \u00abcon una filosof\u00eda no marxista\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote23sym\" name=\"sdendnote23anc\"><sup>xxiii<\/sup><\/a>. Tal vez un error necesario, pero aun as\u00ed un error, tallado en la met\u00e1fora de una Reforma sin Renacimiento, de una \u00abfase popular\u00bb y una \u00abfase econ\u00f3mico-corporativa\u00bb, como la del marxismo sovi\u00e9tico, que se hab\u00eda vuelto incapaz de generar una verdadera funci\u00f3n hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p>Como se puede comprobar, Labriola se convert\u00eda en el modelo para un correcto planteamiento del problema te\u00f3rico del marxismo. Principalmente por dos razones, en primer lugar, porque hab\u00eda sido capaz de indicar la forma esencial de un \u00abretorno a Marx\u00bb, el m\u00e9todo con el que deb\u00edan leerse sus obras. En las obras de Marx hab\u00eda una filosof\u00eda impl\u00edcita, \u00aben fragmentos\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote24sym\" name=\"sdendnote24anc\"><sup>xxiv<\/sup><\/a>, hab\u00eda escrito Labriola, que Marx no hab\u00eda hecho expl\u00edcita y transparente. La tarea del marxismo te\u00f3rico pas\u00f3 a ser enuclear estos nudos y elaborar las categor\u00edas filos\u00f3ficas que Marx hab\u00eda utilizado, pero que no tematizado. En segundo lugar, la originalidad de Labriola consist\u00eda principalmente en su afirmaci\u00f3n sobre la autonom\u00eda, o incluso autosuficiencia, del marxismo como filosof\u00eda. El marxismo, \u00e9sta era la tesis de Gramsci que derivaba de \u00e9l, era una nueva filosof\u00eda, una cosmovisi\u00f3n completa, que no ten\u00eda que \u00abcombinarse\u00bb con el idealismo o el materialismo, porque, desde las <i>Tesis sobre Feuerbach<\/i>, hab\u00eda superado a ambos.<\/p>\n<p>Las notas anteriormente mencionadas fueron escritas entre 1929 y 1930. Pero a principios de 1932 se produjo una transformaci\u00f3n fundamental en la obra de Gramsci, marcada por la redacci\u00f3n de los primeros cuadernos \u00abespeciales\u00bb del periodo Turi. Al mismo tiempo, Gramsci introducir\u00e1 un cambio significativo en su propio vocabulario: en los textos de segunda redacci\u00f3n y en los nuevos borradores sustituir\u00e1 sistem\u00e1ticamente la expresi\u00f3n \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb por \u00abfilosof\u00eda de la <i>praxis<\/i>\u00bb. Se trata de una circunstancia que impresion\u00f3 siempre a los editores. Felice Platone, editor de la primera edici\u00f3n tem\u00e1tica, se\u00f1alar\u00e1 que la sustituci\u00f3n se hab\u00eda hecho para no \u00abdespertar sospechas en la censura\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote25sym\" name=\"sdendnote25anc\"><sup>xxv<\/sup><\/a>. Valentino Gerratana, editor de la edici\u00f3n cr\u00edtica, no repetir\u00e1 esta tesis, pero tampoco la corrige. Hoy sabemos con certeza que el cambio l\u00e9xico correspond\u00eda a un proyecto te\u00f3rico preciso, a la modificaci\u00f3n de su programa de investigaci\u00f3n y a un prop\u00f3sito global de reconstrucci\u00f3n del marxismo<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote26sym\" name=\"sdendnote26anc\"><sup>xxvi<\/sup><\/a>: como hab\u00eda escrito en el <i>Cuaderno 4<\/i>, citando una carta de Pietro Giordani a la princesa Carlotta, \u00abcuando se encuentra algo verdaderamente nuevo en las ciencias, es necesario apropiarse de una palabra completamente nueva, para que la idea permanezca precisa y distinta\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote27sym\" name=\"sdendnote27anc\"><sup>xxvii<\/sup><\/a>. Era la pol\u00e9mica contra el \u00abmanual\u00bb de Bujarin, contra el marxismo entendido como materialismo y como sociolog\u00eda, lo que hab\u00eda llevado a Gramsci a modificar su lenguaje.<\/p>\n<p>Pero la expresi\u00f3n \u2013<i>filosof\u00eda de la praxis\u2013<\/i> tiene una historia compleja en la filosof\u00eda italiana, ligada a una determinada lectura de Marx y a los nombres de Giovanni Gentile, Benedetto Croce, Rodolfo Mondolfo y a otros varios<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote28sym\" name=\"sdendnote28anc\"><sup>xxviii<\/sup><\/a>. Cuando Gramsci empieza a utilizarla en 1932, esta ya ven\u00eda de lejos. El primero en introducirla en el marxismo te\u00f3rico hab\u00eda sido Labriola en su tercer ensayo sobre el materialismo hist\u00f3rico, <i>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/i>. En su tercera carta a Georges Sorel, hab\u00eda definido la <i>praxis<\/i> como \u00abel n\u00facleo\u00bb del materialismo hist\u00f3rico, \u00ablo que es, como decir, toda la <i>filosof\u00eda<\/i>\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote29sym\" name=\"sdendnote29anc\"><sup>xxix<\/sup><\/a>. En ese pasaje, identificaba la praxis con el trabajo y precisaba, con una anotaci\u00f3n fundamental, que el materialismo hist\u00f3rico \u00abtendr\u00e1 en cada pa\u00eds una particularidad y un color diferente\u00bb, pero que en el fondo permanecer\u00e1 siempre este mismo n\u00facleo que es la <i>praxis<\/i>. En su cuarta carta, definir\u00e1 la filosof\u00eda de la <i>praxis<\/i> como \u00abla m\u00e9dula del materialismo hist\u00f3rico\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote30sym\" name=\"sdendnote30anc\"><sup>xxx<\/sup><\/a> y, para precisar su car\u00e1cter a\u00f1adir\u00eda que: \u00abes la filosof\u00eda inmanente a las cosas sobre las que filosofa. De la vida al pensamiento, y no del pensamiento a la vida; \u00e9ste es el proceso realista. Del trabajo, que es conocer en tanto obramos, al conocer c\u00f3mo teor\u00eda abstracta: y no de \u00e9sta a aquel\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote31sym\" name=\"sdendnote31anc\"><sup>xxxi<\/sup><\/a>. Estas pocas palabras resum\u00edan toda la concepci\u00f3n del marxismo de Labriola: la <i>praxis<\/i> como cesura entre la historia natural (en el sentido de Darwin) y la historia humana y el realismo hist\u00f3rico, entendido como cr\u00edtica de las formas ideol\u00f3gicas y como reconstrucci\u00f3n de la g\u00e9nesis de las ideas. Un marxismo, por tanto, profundamente ligado a la historia y a la operaci\u00f3n humana del trabajo.<\/p>\n<p>Fue m\u00e9rito de Giovanni Gentile, en su ensayo de 1900 titulado <i>La filosofia della prassi<\/i>, se\u00f1alar las dos premisas de la postura de Labriola<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote32sym\" name=\"sdendnote32anc\"><sup>xxxii<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En primer lugar, una referencia a las <i>Tesis sobre Feuerbach<\/i> de Marx, de las que Gentile ofreci\u00f3 la primera traducci\u00f3n italiana<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote33sym\" name=\"sdendnote33anc\"><sup>xxxiii<\/sup><\/a>, que Labriola no hab\u00eda se\u00f1alado. En segundo lugar, la relaci\u00f3n de la <i>praxis<\/i> de Labriola con la reforma de la dial\u00e9ctica llevada a cabo por su maestro, Bertrando Spaventa. La relaci\u00f3n entre <i>praxis<\/i> y naturaleza fue concebida de forma an\u00e1loga al modo en que Spaventa, leyendo la primera tr\u00edada de la doctrina del ser de Hegel, hab\u00eda interpretado el nexo entre el pensamiento, el \u00abgran prevaricador\u00bb, y el ser: la naturaleza f\u00edsica \u2013escrib\u00eda Labriola en la cuarta carta, en un lenguaje perfectamente spaventiano\u2013 \u00abya no es, para ning\u00fan hombre pensante, un <i>hecho<\/i>, que no ha sido jam\u00e1s <i>in fieri<\/i>, un <i>acontecimiento<\/i> que jam\u00e1s ha <i>devenido<\/i>, un eterno <i>instante<\/i> que no <i>proceda<\/i>, y mucho menos lo <i>creado<\/i> de una vez, que no es la creaci\u00f3n continuamente en <i>acto<\/i>\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote34sym\" name=\"sdendnote34anc\"><sup>xxxiv<\/sup><\/a>. Es dif\u00edcil sostener que cuando Labriola escribi\u00f3 estas l\u00edneas, hab\u00eda abandonado el hegelianismo de Spaventa por el herbartismo. Labriola fue, m\u00e1s bien, un \u00abgran mediador\u00bb en la historia de la filosof\u00eda italiana: lleg\u00f3 tarde al marxismo, le aport\u00f3 todo el peso de su formaci\u00f3n hegeliana y herbartiana y recuper\u00f3 en su lectura de Marx a los grandes precedentes de la filosof\u00eda italiana, en particular a Bruno y Vico, por no hablar de la gran filosof\u00eda europea, de S\u00f3crates a Spinoza.<\/p>\n<p>Gramsci retomar\u00e1 esta l\u00ednea de pensamiento. Se trataba, escribe en el <i>Cuaderno 8<\/i>, de la \u00abexigencia de construir sobre el marxismo una filosof\u00eda de la <i>praxis<\/i>\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote35sym\" name=\"sdendnote35anc\"><sup>xxxv<\/sup><\/a>. Volver\u00e1 a conectar con Labriola como \u00fanico precedente v\u00e1lido en la historia del marxismo, pero transformar\u00e1 la imagen de la filosof\u00eda de la <i>praxis<\/i>, insertando en ella la levadura de la subjetividad pol\u00edtica, que procede de su lectura de la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica y del peso decisivo que adquiri\u00f3 en su reflexi\u00f3n otro cl\u00e1sico (verdaderamente su cl\u00e1sico), Nicol\u00e1s Maquiavelo. La filosof\u00eda de la <i>praxis<\/i> tomada de Labriola, se convertir\u00e1 en la base filos\u00f3fica de toda la teor\u00eda de la hegemon\u00eda.<\/p>\n<p>En la cita del tercer ensayo que hemos recordado, no puede faltar esa frase en la que Labriola afirmaba que, si la praxis constituye el \u00abn\u00facleo\u00bb y la \u00abm\u00e9dula\u00bb invariables del materialismo hist\u00f3rico, es decir, su filosof\u00eda, \u00e9sta tendr\u00e1 \u00abmodalidades\u00bb y \u00abcolores\u00bb diferentes \u00abde un pa\u00eds a otro\u00bb. En su ensayo p\u00f3stumo<i> Da un secolo all\u2019altro<\/i>, Labriola tuvo la capacidad de pensar en las grandes conexiones entre \u00e9pocas diferentes, siendo en esto realmente una excepci\u00f3n dentro del marxismo de su tiempo. Mientras el marxismo europeo se cerraba en la dimensi\u00f3n de las esferas nacionales \u2013en un proceso que llevar\u00eda a la votaci\u00f3n de los cr\u00e9ditos de guerra en Alemania, a la cristalizaci\u00f3n del instrumento del Estado planificador y a la visi\u00f3n estalinista del socialismo en un solo pa\u00eds\u2013, Labriola traslada su mirada anal\u00edtica del mecanismo de la producci\u00f3n econ\u00f3mica a la esfera ampliada de la reproducci\u00f3n del capitalismo a escala mundial. Tambi\u00e9n aqu\u00ed Labriola se inspirar\u00e1 en las lecciones de Bertrando Spaventa, quien, en su c\u00e9lebre conferencia de 1861 en N\u00e1poles, en la que Labriola estaba presente, esbozaba la teor\u00eda de la circulaci\u00f3n del pensamiento europeo: lo que significaba una negaci\u00f3n de la cerraz\u00f3n de las filosof\u00edas \u00abnacionales\u00bb, que quedaban reducidas a \u00abestaciones\u00bb del pensamiento europeo, y una defensa del car\u00e1cter universal, global y cosmopolita de la filosof\u00eda. Como ha escrito Eugenio Garin, Labriola \u00abtraduce\u00bb la teor\u00eda espaventiana de la circulaci\u00f3n a la teor\u00eda marxista de la interdependencia, llegando a definir las situaciones nacionales, empezando por la italiana, como un simple \u00ab\u00e1ngulo visual\u00bb en el desarrollo del capitalismo mundial<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote36sym\" name=\"sdendnote36anc\"><sup>xxxvi<\/sup><\/a>. Por tanto, no es de extra\u00f1ar que algunas categor\u00edas elaboradas por Labriola formaran parte de las reflexiones de Gramsci. Para limitarnos a los casos m\u00e1s importantes, bastar\u00e1 recordar la periodizaci\u00f3n de la historia europea, con el largo ciclo de 1789 a 1871 y la indicaci\u00f3n de discontinuidad en 1871: una periodizaci\u00f3n que penetr\u00f3 en el pensamiento de Gramsci, que consideraba 1871 como la transici\u00f3n decisiva al cosmopolitismo econ\u00f3mico y como el final de la \u00e9poca de las \u00abguerras de asalto\u00bb, frente a las cuales la toma del Palacio de Invierno representaba una excepci\u00f3n rusa, no repetible en la lucha pol\u00edtica en Europa, que hab\u00eda entrado en la \u00e9poca de la \u00abguerra de posiciones\u00bb. En segundo lugar, fue Labriola quien, en su cuarto ensayo, introdujo la distinci\u00f3n entre revoluciones activas y pasivas considerando al Risorgimento italiano como un ejemplo paradigm\u00e1tico de \u00abrevoluci\u00f3n pasiva<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote37sym\" name=\"sdendnote37anc\"><sup>\u00bbxxxvii<\/sup><\/a>. Es cierto que Gramsci tom\u00f3 libremente de Vincenzo Cuoco la definici\u00f3n de revoluciones pasivas, pero sin duda la meditaci\u00f3n de Labriola tambi\u00e9n pes\u00f3 en este aspecto.<\/p>\n<p>Por otra parte, hemos aprendido a substituir la imagen de un Gramsci centrado en el terreno de la cultura nacional por otro principio interpretativo, seg\u00fan el cual el verdadero motor de toda su reflexi\u00f3n es la transformaci\u00f3n morfol\u00f3gica del capitalismo mundial en los primeros a\u00f1os del siglo XX y particularmente en la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote38sym\" name=\"sdendnote38anc\"><sup>xxxviii<\/sup><\/a>. La crisis de Europa (con el agotamiento de los Estados nacionales), la incapacidad de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para ejercer una funci\u00f3n motora en el escenario mundial y la difusi\u00f3n del americanismo y del fordismo, representan los n\u00facleos fundamentales de la reflexi\u00f3n de Gramsci y la raz\u00f3n de la doble cr\u00edtica a las posiciones de Trotski y de Stalin. La reflexi\u00f3n sobre el mundo y la historia de su tiempo llevar\u00eda a Gramsci a elaborar sus categor\u00edas filos\u00f3ficas. Comenzando por la de la \u00abtraducibilidad de los lenguajes cient\u00edficos y filos\u00f3ficos\u00bb, que se sistematizar\u00eda en el <i>Cuaderno 11<\/i> y que derivaba de numerosas fuentes: de un pasaje de <i>La Sagrada Familia<\/i> de Marx y Engels, de un discurso de Lenin en el IV Congreso de la Comintern en 1922, de Croce, Vailati o Prezzolini. Pero tambi\u00e9n de Labriola, que en su cuarto ensayo hab\u00eda reflexionado a partir la teor\u00eda spaventiana de la circulaci\u00f3n en t\u00e9rminos de interdependencia y de reproducci\u00f3n ampliada del capital mundial.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las referencias que se pueden encontrar en los <i>Cuadernos<\/i>, hay un hilo que une las figuras de Labriola y Gramsci, ya que en muchos aspectos compartieron un destino com\u00fan. El uno frente al marxismo de la II Internacional (dominado, sobre todo tras la muerte de Engels en 1895, por la ortodoxia de Kautsky y la pol\u00e9mica sobre el revisionismo), y el otro frente a la nueva ortodoxia inaugurada por la Comintern en el quinto Congreso, alzaron una voz minoritaria y discordante que pronto ser\u00eda reducida al silencio. En sus respectivos momentos hist\u00f3ricos, ambos elaboraron un marxismo cr\u00edtico que ser\u00eda pulverizado por las tendencias ideol\u00f3gicas dominantes. Ante el estallido de la \u00abcrisis del marxismo\u00bb, Labriola escrib\u00eda que \u00e9l hab\u00eda sido el primero de los cr\u00edticos y de los revisionistas, pero en un sentido distinto del que ahora ve\u00eda imponerse: \u00ab\u00a1Nunca fui \u2013escribe a Leonida Bissolati el 28 de mayo de 1899\u2013 un repetidor o un glosador de Marx!\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote39sym\" name=\"sdendnote39anc\"><sup>xxxix<\/sup><\/a>. Su \u00abcomunismo cr\u00edtico\u00bb, como lo hab\u00eda definido en su primer ensayo, era cualquier cosa menos una defensa de la ortodoxia, de la que hab\u00eda corregido aspectos fundamentales. La revisi\u00f3n m\u00e1s profunda fue quiz\u00e1s la cr\u00edtica radical de todo finalismo, de ese <i>Endziel<\/i> que estaba en el coraz\u00f3n del marxismo ortodoxo.<\/p>\n<p>Para Labriola, al marxismo le correspond\u00eda la tarea anal\u00edtica de enuclearizar el campo de las posibilidades reales, de ejercer la cr\u00edtica realista de las formas ideol\u00f3gicas, restaurando su g\u00e9nesis y dejando a la acci\u00f3n pol\u00edtica la tarea de proponer orientaciones y programas pr\u00e1cticos:<\/p>\n<p>El comunismo cr\u00edtico no fabrica revoluciones, ni prepara insurrecciones ni arma revueltas. Se funde con el movimiento proletario, pero ve y sostiene este movimiento con plena conciencia del nexo que le une y puede y debe unir a la totalidad de las relaciones de la vida social. No es, en suma, ninguna academia en donde se adiestre al estado mayor de la revoluci\u00f3n proletaria; sino s\u00f3lo la conciencia de esta revoluci\u00f3n, sobre todo, en ciertas contingencias, la conciencia de sus dificultades<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote40sym\" name=\"sdendnote40anc\"><sup>xl<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Este planteamiento implicaba una revisi\u00f3n de las categor\u00edas que comprend\u00edan los conceptos de ley tendencial, predicci\u00f3n morfol\u00f3gica y m\u00e9todo gen\u00e9tico y le llev\u00f3 a replantearse el estatuto de las categor\u00edas filos\u00f3ficas como \u00abfunciones\u00bb hist\u00f3ricamente cambiantes, privadas de una certeza trascendental, hijas tambi\u00e9n de ese proceso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil darse cuenta de que este marco te\u00f3rico condicion\u00f3, aunque en una \u00e9poca distinta, la reflexi\u00f3n de Gramsci, que le a\u00f1adir\u00eda una cuesti\u00f3n verdaderamente suya, la constituci\u00f3n del sujeto pol\u00edtico y la teor\u00eda de la hegemon\u00eda. La filosof\u00eda de la <i>praxis<\/i> de los <i>Cuadernos<\/i> \u2013con la teor\u00eda de la \u00ababstracci\u00f3n determinada\u00bb elaborada a partir de Ricardo, la cr\u00edtica del concepto de predicci\u00f3n contra el sociologismo de Bujarin, el rechazo de las filosof\u00edas \u00abespeculativas\u00bb\u2013 retom\u00f3 la l\u00ednea indicada por Labriola. M\u00e1s espec\u00edficamente, toda la reflexi\u00f3n de Gramsci sobre la historia de los intelectuales depend\u00eda de la novedad del paradigma de Labriola. El problema de la relaci\u00f3n con los intelectuales hab\u00eda permanecido en el centro de la reflexi\u00f3n del marxismo europeo tras la muerte de Marx<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote41sym\" name=\"sdendnote41anc\"><sup>xli<\/sup><\/a>. Un estudio de Kautsky de 1895, <i>La inteligencia y la socialdemocracia<\/i>, retomado por Lenin en <i>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/i> de 1902, conten\u00eda la formulaci\u00f3n cl\u00e1sica de la cuesti\u00f3n de los intelectuales: una clase oscilante entre el proletariado y la burgues\u00eda, cuyo destino era proletarizarse progresivamente, cayendo bajo la dominaci\u00f3n de la clase obrera y su partido. El problema de los intelectuales fue reflexionado con mayor profundidad en 1902 por Max Adler desde una perspectiva neokantiana, <i>El socialismo y los intelectuales<\/i>, que sin embargo no logr\u00f3 escapar a los principios de finalismo y proletarizaci\u00f3n de la clase intelectual. Labriola fue el \u00fanico que abord\u00f3 la cuesti\u00f3n de otra forma, llegando a concebir el marxismo como un proceso de unificaci\u00f3n de las \u00abdisciplinas anal\u00edticas\u00bb, de las competencias y de los conocimientos, al que el materialismo hist\u00f3rico a\u00f1adir\u00e1 la conciencia de la g\u00e9nesis, de la historicidad insuperable de todo conocimiento cient\u00edfico. El destino de los intelectuales no era la proletarizaci\u00f3n, sino que se convert\u00edan en protagonistas de una nueva era de comprensi\u00f3n activa de la realidad, fundada en la conexi\u00f3n entre el reconocimiento funcional y el an\u00e1lisis gen\u00e9tico. La filosof\u00eda de la <i>praxis<\/i> mostraba aqu\u00ed la capacidad de incorporar los resultados de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica, integr\u00e1ndolos en su propia visi\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n<p><a name=\"_GoBack\"><\/a> La reflexi\u00f3n de Gramsci sobre los intelectuales part\u00eda de aqu\u00ed. Como escribi\u00f3 en el <i>Cuaderno 12<\/i>, el \u00abnuevo intelectual\u00bb, el \u00abintelectual democr\u00e1tico\u00bb, es \u00abespecialista + pol\u00edtico\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote42sym\" name=\"sdendnote42anc\"><sup>xlii<\/sup><\/a>: Tiene la capacidad de incorporar las competencias del conocimiento emp\u00edrico, a\u00f1adi\u00e9ndoles la conciencia hist\u00f3rica y la perspectiva pol\u00edtica. En esta idea de la historia de los intelectuales, enunciada ya en el ensayo de 1926 sobre la cuesti\u00f3n meridional y desarrollada despu\u00e9s en los cuadernos, estaba el germen de una revisi\u00f3n integral del marxismo te\u00f3rico. Gramsci reabr\u00eda el <i>dossier<\/i> sobre los intelectuales y esto le conducir\u00e1 a dos consecuencias de capital importancia: por un lado, el marxismo como filosof\u00eda de la <i>praxis<\/i> se convertir\u00e1 en una teor\u00eda de la reproducci\u00f3n del sistema social, basada precisamente en las funciones intelectuales; y por otro, aparece una nueva teor\u00eda del conflicto social, que ya no est\u00e1 centrada solamente en la realidad objetiva de las clases, sino en sujetos pol\u00edticos complejos, organizados y unificados por una visi\u00f3n del mundo. \u00abGuerra de posiciones\u00bb, como repiti\u00f3 varias veces: en resumen, conflicto social adecuado al nivel alcanzado en la Europa de la democracia moderna.<\/p>\n<p><i><b>Notas:<\/b><\/i><\/p>\n<div id=\"sdendnote1\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a name=\"bookmark4\"><\/a> <a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote1anc\" name=\"sdendnote1sym\">i<\/a> B. Croce, <i>Come nacque e come mor\u00ec il marxismo teorico in Italia (1895-1900). <\/i><i>Da lettere e ricordi personali<\/i>, \u00abLa Critica\u00bb 36 (1938), p. 35.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote2\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote2anc\" name=\"sdendnote2sym\">ii<\/a> \u00abNo es, por supuesto, que no se supiera nada de Marx y su <em>Capital<\/em>, y de la \u00abplusval\u00eda\u00bb y el \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb antes de esa \u00e9poca; porque en los \u00faltimos a\u00f1os, la difusi\u00f3n de estas teor\u00edas hab\u00eda crecido con el crecimiento del socialismo, y en los peri\u00f3dicos y revistas socialistas se hablaba mucho de ellas, intentando exponerlas, razonarlas, defenderlas\u00bb. (Ib\u00eddem)<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote3\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote3anc\" name=\"sdendnote3sym\">iii<\/a> G. M. Bravo, <i>Marx ed Engels in Italia. la fortuna gli scritti le relazioni le polemiche<\/i>, Editori Riuniti, Roma 1992; P. Favilli, <i>Storia del marxismo italiano. Dalle origini alla grande guerra<\/i>, Franco Angeli, Milano 2000<sup>2<\/sup>. Para una visi\u00f3n completa v\u00e9ase ahora el volumen F. Giasi-M. Must\u00e8 (eds.), <i>Marx in Italia. Edizioni, interpretazioni e influenze<\/i>, Istituto della Enciclopedia Italiana, Roma 2020.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote4\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote4anc\" name=\"sdendnote4sym\">iv<\/a> C. Luporini, <i>Il marxismo e la cultura italiana del Nove<\/i><i>cento<\/i>, en R. Romano-C. Vivanti (eds.), <i>Storia<\/i><i> <\/i><i>d\u2019Italia<\/i>, vol. V, Einaudi, Tur\u00edn 1973, p. 1587.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote5\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote5anc\" name=\"sdendnote5sym\">v<\/a> D. Cantimori, <i>Su Antonio Labriola<\/i>, en Id., <i>Studi di storia<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn 1959, pp. 693-700.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote6\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote6anc\" name=\"sdendnote6sym\">vi<\/a> P. Togliatti, <i>Per una giusta comprensione del pensiero di A. Labriola<\/i>, \u00abRinascita\u00bb 11 (1954), pp. 254-256; n. 5, pp. 336-339; n. 6, pp. 387-393; n. 7, pp. 483-491. Edici\u00f3n en castellano: P. Togliatti, <i>Para una justa comprensi\u00f3n del pensamiento de Antonio Labriola en Palmiro Togliatti Escritos pol\u00edticos<\/i>, Ediciones Era, M\u00e9xico D.F. 1971, pp. 19-46.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote7\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote7anc\" name=\"sdendnote7sym\">vii<\/a> E. Garin, <i>Introduzione <\/i>a A. Labriola<i>, <\/i><i>La <\/i><i>concezione materialistica della storia<\/i>, Laterza, Bari 1965, pp. V-LXV; Id., <i>Antonio Labriola nella storia della cultura e del movimento operaio<\/i>, \u00abCritica marxista\u00bb 17 (1979), pp. 67-81.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote8\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a name=\"bookmark181\"><\/a> <a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote8anc\" name=\"sdendnote8sym\">viii<\/a> A. Burgio, <i>Un\u2019eredit\u00e0 misconosciuta. Sul rapporto Gramsci-Labriola<\/i>, en Id., <i>Gramsci. Il sistema in movimento<\/i>, Derive Approdi, Roma 2014, p. 415.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote9\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote9anc\" name=\"sdendnote9sym\">ix<\/a> P. Togliatti, <i>Il leninismo nel pensiero e nell\u2019azione di Antonio Gramsci<\/i>, in <i>Studi gramscia<\/i><i>ni<\/i>, Editori Riuniti, Roma 1958, pp. 16-35. Edici\u00f3n en castellano: P. Togliatti, <i>El leninismo en el pensamiento y en la acci\u00f3n de Antonio Gramsci<\/i> en <i>Palmiro Togliatti <\/i><i>Escritos pol\u00edticos<\/i>, Ediciones Era, M\u00e9xico D.F. 1971, pp. 47-64.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote10\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote10anc\" name=\"sdendnote10sym\">x<\/a> R. Rossanda, <i>Unit\u00e0 politica e scelte culturali<\/i>, \u00abRinascita-Il Contemporaneo\u00bb 12 (1965), p. 21. Para el debate posterior cfr. F. Cassano, <i>Marxismo<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>filosofia<\/i><i> <\/i><i>in <\/i><i>Italia<\/i><i> <\/i><i>(1958-1971)<\/i>, De Donato, Bari 1973.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote11\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote11anc\" name=\"sdendnote11sym\">xi<\/a> E. Garin, <i>Tra due secoli. Socialismo e filosofia in Italia dopo l\u2019Unit\u00e0<\/i>, De Donato, Bari 1983, p. 160.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote12\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote12anc\" name=\"sdendnote12sym\">xii<\/a> E. Ragionieri, <i>La<\/i><i> <\/i><i>lezione<\/i><i> <\/i><i>di<\/i><i> <\/i><i>Labriola<\/i>, \u00abL\u2019Unit\u00e0\u00bb 15 octubre 1963. Para ver el perfil que Garin dibuj\u00f3 de Ragionieri en 1978: <i>Ernesto<\/i><i> <\/i><i>Ragionieri<\/i>, \u00abBelfagor\u00bb 33 (1978), pp. 297-320.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote13\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote13anc\" name=\"sdendnote13sym\">xiii<\/a> M. Paulesu Quercioli (ed.), <i>Gramsci vivo nelle testimonianze dei suoi contemporanei<\/i>, Feltrinelli, Mil\u00e1n 1977, pp. 119-128. Cfr. El testimonio de Viglongo a Giancarlo Bergami: \u00abAndrea Viglongo, en una entrevista, nos recordaba que los ensayos de Antonio Labriola, publicados por la editorial Loescher de Roma, fueron a finales de 1914 los primeros libros que le recomend\u00f3 Gramsci, a quien hab\u00eda conocido poco antes en la redacci\u00f3n del <i>Grido del popolo<\/i> y en la oficina de correspondencia del <em>Avanti<\/em>\u00bb (G. Bergami, <i>Il<\/i><i> <\/i><i>giovane<\/i><i> <\/i><i>Gramsci<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>il<\/i><i> <\/i><i>marxismo<\/i><i> <\/i><i>1911-1918<\/i>, Feltrinelli, Mil\u00e1n 1977, p. 25).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote14\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote14anc\" name=\"sdendnote14sym\">xiv<\/a> Ib\u00eddem, pp. 175 y ss. El art\u00edculo de Carena se public\u00f3 en el diario <i>Il Grido del popolo<\/i> el 31 de agosto de 1918 con el t\u00edtulo: <i>Libera la tua volont\u00e0<\/i>. cf. ib\u00edd., pp. 164-168.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote15\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote15anc\" name=\"sdendnote15sym\">xv<\/a> <i>Misteri della cultura e della poesia<\/i><i> <\/i>(1918), en A. Gramsci, <i>Scritti giovanili <\/i><i>1914-1918<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn 1958, p. 327: \u00abTambi\u00e9n parece que no hay nada en com\u00fan entre el comunismo cr\u00edtico y el positivismo\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote16\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote16anc\" name=\"sdendnote16sym\">xvi<\/a> <i>Achille<\/i><i> <\/i><i>Loria<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>il<\/i><i> <\/i><i>socialismo<\/i><i> <\/i>(1918), en A. Gramsci, <i>Scritti<\/i><i> <\/i><i>giovanili<\/i><i> <\/i><i>1914-1918<\/i>, cit., p. 163.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote17\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote17anc\" name=\"sdendnote17sym\">xvii<\/a> <i>Introduzione al primo corso della scuola interna di partito <\/i>(1925), en A. Gramsci, <i>La costruzione del partito comunista 1923-1926<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn 1971, p. 54.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote18\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote18anc\" name=\"sdendnote18sym\">xviii<\/a> C. Daniele (ed.), <i>Gramsci a Roma, <\/i><i>Togliatti <\/i><i>a Mosca. <\/i><i>Il carteggio del 1926<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn 1999, p. 402: \u00abEspero el texto corregido y cotejado de las cartas de Antonio Labriola, con prefacio de Riazanov [David Riazanov]. Es necesario para el primer n\u00famero de <i>Ordine Nuovo<\/i>. Hay que darse prisa\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote19\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote19anc\" name=\"sdendnote19sym\">xix<\/a> B. Croce (ed.), A. Labriola<i>,<\/i><i> <\/i><i>Scritti<\/i><i> <\/i><i>varii<\/i><i> <\/i><i>editi<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>inediti<\/i><i> <\/i><i>di<\/i><i> <\/i><i>filosofia<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>politica<\/i>, Laterza, Bari 1906, pp. 432-441.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote20\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote20anc\" name=\"sdendnote20sym\">xx<\/a> V. Gerratana (ed.), A. Gramsci<i>, Quaderni del carcere<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn 1975, p. 1061 y pp. 1366-1368. <i>Cuaderno 11<\/i> \u00a7 (1) <i>Antonio Labriola<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote21\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote21anc\" name=\"sdendnote21sym\">xxi<\/a> Para la dataci\u00f3n de las notas del cuaderno nos remitimos a G. Cospito, <i>Verso<\/i><i> <\/i><i>l\u2019edizione critica<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>integrale<\/i><i> <\/i><i>dei<\/i><i> <\/i><i>Quaderni<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>carcere<\/i>, \u00abStudi storici\u00bb 52 (2011), pp. 881-904.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote22\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote22anc\" name=\"sdendnote22sym\">xxii<\/a> A. Gramsci, <i>Quaderni del carcere<\/i>, cit., p. 309. <i>Cuaderno 3<\/i> \u00a7 (31). <i>Revistas tipo<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote23\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote23anc\" name=\"sdendnote23sym\">xxiii<\/a> Ibid., pp. 421-425. <i>Cuaderno 4<\/i> \u00a7 (3) <i>Dos aspectos del marxismo<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote24\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote24anc\" name=\"sdendnote24sym\">xxiv<\/a> A. Labriola<i>, Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/i>, F. Sbarberi (ed.), in Id., <i>Scritti filosofici e politici<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn 1976, vol. II, p. 673. Edici\u00f3n en castellano: A. Labriola, <i>Conversando de socialismo y filosof\u00eda. Cartas a G. Sorel<\/i>. Carta III, Ediciones de intervenci\u00f3n cultural\/El Viejo Topo 2020, p. 97.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote25\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote25anc\" name=\"sdendnote25sym\">xxv<\/a> A. Gramsci, <i>Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce<\/i>, Einaudi, Tur\u00edn 1966, p. XXIII. Cfr. F. Platone, <i>Relazione sui quaderni del carcere. Per una storia degli intellettuali italiani<\/i>, \u00abRinascita\u00bb 3 (1946), pp. 81-90.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote26\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote26anc\" name=\"sdendnote26sym\">xxvi<\/a> Cfr. G. Vacca, <i>Materialismo storico e filosofia della <\/i>praxis, en <i>Attualit\u00e0 del pensiero di <\/i><i>Antonio Gramsci<\/i>, Bardi Edizioni, Roma 2016, pp. 135-147.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote27\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote27anc\" name=\"sdendnote27sym\">xxvii<\/a> A. Gramsci, <i>Quaderni del carcere<\/i>, cit., p. 452. Cuaderno 4 \u00a7 (34) <i>A prop\u00f3sito del nombre de <\/i><i>\u00ab<\/i><i>materialismo hist\u00f3rico<\/i><i>\u00bb<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote28\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote28anc\" name=\"sdendnote28sym\">xxviii<\/a> Cfr. M. Must\u00e8, <i>Marxismo<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>filosofia<\/i><i> <\/i><i>della<\/i><i> <\/i>praxis<i>.<\/i><i> <\/i><i>Da<\/i><i> <\/i><i>Labriola<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>Gramsci<\/i>, Viella, Roma 2018.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote29\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote29anc\" name=\"sdendnote29sym\">xxix<\/a> A. Labriola, <i>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/i>, cit., p. 689. Ed. castellano: Ib\u00eddem, p. 115.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote30\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote30anc\" name=\"sdendnote30sym\">xxx<\/a> Ibid, p. 702. Ed. Castellano: Ib\u00eddem, p. 131.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote31\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote31anc\" name=\"sdendnote31sym\">xxxi<\/a> Ibid.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote32\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote32anc\" name=\"sdendnote32sym\">xxxii<\/a> G. Gentile, <i>La filosofia della prassi<\/i>, en Id., <i>La filosofia di Marx<\/i>. <i>Studi critici<\/i>, Sansoni, Florencia 1959, pp. 59-165.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote33\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote33anc\" name=\"sdendnote33sym\">xxxiii<\/a> Ibid, pp. 68-71.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote34\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote34anc\" name=\"sdendnote34sym\">xxxiv<\/a> A. Labriola, <i>Discorrendo di socialismo e di filosofia<\/i>, cit., p. 703. Ed. castellano: Ib\u00eddem, p. 132.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote35\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote35anc\" name=\"sdendnote35sym\">xxxv<\/a> A. Gramsci, <i>Quaderni del carcere<\/i>, cit., p. 1060. <i>Cuaderno <\/i><i>8<\/i> \u00a7 (198)<i>. Filosof\u00eda de la praxis.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote36\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote36anc\" name=\"sdendnote36sym\">xxxvi<\/a> S. Miccolis-A. Savorelli (eds.), A. Labriola<i>,<\/i><i> <\/i><i>Da<\/i><i> <\/i><i>un<\/i><i> <\/i><i>secolo<\/i><i> <\/i><i>all\u2019altro.<\/i><i> <\/i><i>1897-1903<\/i>, Bibliopolis, N\u00e1poles 2012, p. 196.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote37\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote37anc\" name=\"sdendnote37sym\">xxxvii<\/a> La distinci\u00f3n entre \u00abhistoria activa\u00bb e \u00abhistoria pasiva\u00bb fue uno de los ejes del cuarto ensayo de Labriola: cfr. A. Labriola<i>,<\/i><i> <\/i><i>Da un secolo all\u2019altro<\/i>, in Id., <i>Scritti filosofici e politici<\/i>, cit., pp. 853-855.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote38\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote38anc\" name=\"sdendnote38sym\">xxxviii<\/a> Cfr. G. Vacca, <i>Modernit\u00e0 alternative. Il Novecento di Antonio Gramsci<\/i>, Einaudi, Torino 2017, <i>passim<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote39\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote39anc\" name=\"sdendnote39sym\">xxxix<\/a> V. Gerratana-A. A. Santucci (eds.), <i>A.<\/i><i> <\/i><i>Labriola,<\/i><i> <\/i><i>Epistolario<\/i><i> <\/i><i>1890-1895<\/i>, Editori Riuniti, Roma 1983, p. 933.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote40\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote40anc\" name=\"sdendnote40sym\">xl<\/a> A. Labriola<i>, In memoria del Manifesto dei comunisti<\/i>, in Id., <i>Scritti filosofici e politici<\/i>, cit., p. 503. Ed. castellano: A. Labriola<i>, El Manifiesto comunista de Marx y Engels, <\/i>Ediciones Roca, M\u00e9xico 1973, p\u00e1g. 50.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote41\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" align=\"justify\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote41anc\" name=\"sdendnote41sym\">xli<\/a> Cfr. G. Vacca, <i>Il marxismo e gli intellettuali. Dalla crisi di fine secolo ai \u00abQuaderni del carcere\u00bb<\/i>, Editori Riuniti, Roma 1985.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdendnote42\">\n<p class=\"sdendnote-western\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote42anc\" name=\"sdendnote42sym\">xlii<\/a> A. Gramsci, <i>Quaderni del carcere<\/i>, cit., p. 1551. Cuaderno 12 \u00a7 (3)<\/p>\n<\/div>\n<p>Traducci\u00f3n de Nando Zamorano<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde su juventud, el marxismo de Antonio Labriola fue una referencia important\u00edsima para Antonio Gramsci. 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