{"id":14747,"date":"2023-12-26T05:00:39","date_gmt":"2023-12-26T04:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14747"},"modified":"2023-12-24T02:44:37","modified_gmt":"2023-12-24T01:44:37","slug":"dilemas-de-la-democratizacion-en-china","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14747","title":{"rendered":"Dilemas de la democratizaci\u00f3n en China"},"content":{"rendered":"<p><em>Pocas potencias parecen hoy m\u00e1s s\u00f3lidas y estables que China. Sin embargo el gobierno de ese pa\u00eds tiene un serio problema de legitimaci\u00f3n que ineludiblemente desembocar\u00e1 en una grave crisis si no es atajado a tiempo. Lo explica el profesor Ci Jiwei en su libro <\/em>Democracy in China<em>.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-14748\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china-718x1024.webp\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china-718x1024.webp 718w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china-210x300.webp 210w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china-768x1095.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china-1077x1536.webp 1077w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china-1320x1883.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/democracia-en-china.webp 1436w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Profesor de filosof\u00eda en la Universidad de Hong Kong, donde tuve el gusto de conocerle, Ci ha puesto como subt\u00edtulo de su libro, <em>The Coming crisis<\/em>. Hay toda una industria occidental alrededor de esa <em>Coming crisis<\/em> en China que ha producido toneladas de fallidos pron\u00f3sticos sobre el inminente hundimiento del r\u00e9gimen chino. El semanario brit\u00e1nico <em>The Economist<\/em>, que ya en los a\u00f1os noventa nos explicaba lo mal que lo estaba haciendo China en comparaci\u00f3n con la Rusia de Boris Yeltsin de entonces, ocupa un lugar de honor en esa disparatada serie. Recordamos tambi\u00e9n al aclamado Gordon G. Chang, que en 2001 en plena <em>fase turbo <\/em>del ascenso chino nos vendi\u00f3 su bodrio <em>The Coming Collapse of China<\/em>\u2026 Lo de Ci Jiwei pertenece a otra categor\u00eda y a continuaci\u00f3n vamos a explicar de qu\u00e9 se trata.<\/p>\n<p><strong>S<\/strong>ociol\u00f3gicamente, China ya es, en gran medida, una sociedad democr\u00e1tica, en el sentido de que sus relaciones internas vienen presididas por la horizontalidad y el principio de igualdad de sus miembros. En tal situaci\u00f3n, solo un r\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico, es decir un r\u00e9gimen que reconoce la voz, el derecho y la participaci\u00f3n ciudadana para su funcionamiento, puede lograr mantener su gobierno de una forma leg\u00edtima y estable. Una sociedad sociol\u00f3gicamente democr\u00e1tica inserta en un r\u00e9gimen que no lo es, acaba chocando y considerando ileg\u00edtimo a un gobierno cuya l\u00f3gica es autoritaria, impositiva y patriarcal. Esta contradicci\u00f3n tiene un gran futuro en China, tanto en el orden interno, como en el externo.<\/p>\n<p>En la historia reciente de China, la sociedad tradicional que era gobernada con la antigua forma patriarcal y autoritaria propia del imperio, salt\u00f3 por los aires en dos fases. La primera fue la transformaci\u00f3n da la familia iniciada por el mao\u00edsmo y su acci\u00f3n de establecer la igualdad entre hombres y mujeres, tanto dentro como fuera del \u00e1mbito familiar. La segunda fue la transformaci\u00f3n de las relaciones entre padres e hijos en un sentido mucho m\u00e1s igualitario durante la reforma de Deng Xiaoping. Aquella sumisi\u00f3n tradicional tan f\u00e1cilmente trasladable a la relaci\u00f3n del individuo hacia la autoridad del Estado, hoy pr\u00e1cticamente ha desaparecido y exige, por as\u00ed decirlo, un nuevo contrato. Por m\u00e1s que incompleta y muchas veces inconsistente, \u201cla condici\u00f3n igualitaria no solo destruye la autoridad parental y de los ancianos sino tambi\u00e9n la deificaci\u00f3n de los gobernantes antes percibida como algo natural\u201d, dice el profesor Ci Jiwei.<\/p>\n<p>En la vida cotidiana, el sistema de China no puede ser descrito como autoritario y opresivo. Los chinos nunca hab\u00edan sido m\u00e1s libres que ahora. Sus libertades para moverse, pensar, opinar y actuar son ampliamente ejercidas con la mayor naturalidad, pero son libertades <em>de hecho<\/em>, en gran parte <em>no reconocidas como derecho<\/em> por el sistema pol\u00edtico que es esencialmente autoritario.<\/p>\n<p>La legitimidad del r\u00e9gimen bebe de dos fuentes. Una es su condici\u00f3n de heredero de la revoluci\u00f3n comunista que emancip\u00f3 y moderniz\u00f3 al pueblo chino en un proceso a la vez liberador, dram\u00e1tico y repleto de sentido nacional. Esa fuente de legitimidad est\u00e1 a punto de secarse puesto que el Partido Comunista es mucho m\u00e1s el <em>partido de los que mandan <\/em>que cualquier cosa relacionada con las promesas de igualdad y justicia que estaban en su origen. Hay todav\u00eda cierto nexo biogr\u00e1fico entre los actuales dirigentes y aquel pasado, pero la actual generaci\u00f3n es la \u00faltima capaz de referirse a aquellos ecos fundadores. El contraste entre aquellos principios y la pr\u00e1ctica del actual partido de los que mandan convertido en \u201cmasivo aparato de apropiaci\u00f3n privada\u201d en el contexto de privilegio y corrupci\u00f3n propio del capitalismo, es cada vez mayor y anula por completo esa legitimidad.<\/p>\n<p>La otra fuente es la eficacia de la gesti\u00f3n de ese r\u00e9gimen. Bajo la direcci\u00f3n del Partido Comunista, por desvirtuada y borrosa que sea su identidad fundacional, China se ha convertido en una gran potencia y ha logrado extraordinarios avances por todos reconocidos. Ese \u00e9xito es bien claro y entrar\u00e1 en los libros de historia. La desaparici\u00f3n de la primera fuente de legitimidad, convierte en \u00fanica y principal esta segunda legitimaci\u00f3n. Pero es sabido que el ascenso y crecimiento econ\u00f3mico no son eternos. As\u00ed que la pregunta es, qu\u00e9 pasar\u00e1 cuando remita el actual dinamismo econ\u00f3mico del pa\u00eds. Es razonable pensar que en algunos a\u00f1os China dejar\u00e1 de ser la din\u00e1mica locomotora que es ahora. Para conjurar la completa sequ\u00eda de toda su actual legitimaci\u00f3n y evitar su hundimiento, el r\u00e9gimen debe abrirse a la incorporaci\u00f3n y participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en los asuntos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Como apunta al exponer esta tesis Ci Jiwei, uno de los raros autores que ha enfocado el problema de la democratizaci\u00f3n china desde una perspectiva a la vez realista y radical, eso no significa seguir el recetario occidental que reduce la democratizaci\u00f3n de los reg\u00edmenes autoritarios adversarios a la celebraci\u00f3n de rituales electorales que de una u otra forma instauran gobiernos que acaban con los obst\u00e1culos derivados del control pol\u00edtico de la econom\u00eda y abren la situaci\u00f3n al completo dominio del capital transnacional. De lo que se trata es de otra cosa: de reconocer la voz, el derecho y la participaci\u00f3n ciudadana en los asuntos p\u00fablicos en una direcci\u00f3n que rompa y vaya m\u00e1s all\u00e1 de la democracia de baja intensidad que el neoliberalismo ha instaurado en el mundo occidental.<\/p>\n<p><strong>C<\/strong>i distingue tres modelos de desarrollo dem\u00f3cr\u00e1tico. Uno es el que tenemos hoy en Occidente y que la canciller Merkel bautiz\u00f3 como <em>Marktkonforme Demokratie<\/em>: una democracia al servicio del capitalismo, en la que la esfera pol\u00edtica est\u00e1 dominada por la econ\u00f3mica y en la que los restos del estado social sobreviven a duras penas. Otra es aquella en la que la esfera pol\u00edtica compensa y equilibra la econ\u00f3mica, actuando como contrapeso contra el capitalismo pero dentro de el, como fue el caso del <em>New Deal <\/em>de Roosevelt o de la socialdemocracia europea de posguerra que hizo posible el estado social y cierta holgura y emancipaci\u00f3n dentro del capitalismo. La tercera es una democracia que trascienda al capitalismo con una direcci\u00f3n socialista que acabe solucionando la contradicci\u00f3n esencial existente entre capitalismo y democracia. Esa ser\u00eda, por tanto, una democracia<em> contra el capitalismo<\/em>. El r\u00e9gimen chino deber\u00eda, obviamente, prepararse para una transformaci\u00f3n en ese tercer sentido, de lo contrario el intento de poner al d\u00eda su legitimaci\u00f3n mediante una \u201cdemocracia al servicio del capitalismo\u201d podr\u00eda saldarse con un desastre que empeorara las cosas.<\/p>\n<p>Sin dejar de reconocer lo mucho que a China le pueden beneficiar y lo mucho que puede aprender de nociones occidentales convertidas en universales como el estado de derecho, la libertad de expresi\u00f3n y prensa consagrada en leyes y constituciones, la independencia judicial o los derechos humanos, hay que ser bien consciente de que importar una democratizaci\u00f3n a la occidental, significa hoy abrazar la <em>Marktkonforme Demokratie<\/em>. Eso destruir\u00eda las ventajas que el dominio de lo pol\u00edtico sobre lo econ\u00f3mico propias del r\u00e9gimen autoritario tiene para la poblaci\u00f3n, establecer\u00eda poderes f\u00e1cticos equivalentes a Wall Street o el complejo militar industrial de Estados Unidos, hoy gloriosamente desconocidos en el pa\u00eds, y abrir\u00eda las puertas a liderazgos nacionalistas y populistas de tipo trumpista como genuino resultado del veredicto de las urnas. La democratizaci\u00f3n china deber\u00eda hacerse, por tanto, no contra el Partido Comunista, sino desde el Partido Comunista, de una forma gradual, manteniendo un fuerte poder central que evite la divisi\u00f3n del partido, y aprovechando las lecciones de la malograda democratizaci\u00f3n sovi\u00e9tica que acab\u00f3 llev\u00e1ndose por delante al reformador, Gorbachov, y todos sus buenos prop\u00f3sitos. Lograr todo esto, sin perder las riendas de la situaci\u00f3n, sin que la divisi\u00f3n del partido de estado y la inmadurez pol\u00edtica de la sociedad china (algo que cualquier conocedor del pa\u00eds tiene bien presente) propicien un caos que lo destruya todo, es el gran e ingente reto que los pol\u00edticos chinos tienen por delante y la pregunta es si son conscientes de ello. Sea como sea, sin resolver la cuesti\u00f3n de la puesta al d\u00eda de su legitimaci\u00f3n, el r\u00e9gimen chino se expone a una crisis de extraordinarias proporciones.<\/p>\n<p><strong>E<\/strong>n su dimensi\u00f3n exterior, la democratizaci\u00f3n interna del r\u00e9gimen chino tiene tambi\u00e9n un sentido crucial. Hace menos de treinta a\u00f1os que China \u201csali\u00f3 al mundo\u201d, y, desde luego, no hemos visto en ella una repetici\u00f3n de la conducta de los \u00faltimos trescientos a\u00f1os de las potencias occidentales. Sus relaciones comerciales con el sur global no han sido impuestas por la fuerza. Su no injerencia en los asuntos internos de sus socios no ha fortalecido, endurecido o hecho peores a sus reg\u00edmenes pol\u00edticos. En eso hay una diferencia con, por ejemplo, las condiciones \u201cneoliberales\u201d adjuntas a los cr\u00e9ditos occidentales al sur global, causantes de tantos desastres. En general, China no es vista en el sur global como una potencia imperial o neocolonial. Una de sus ventajas para el mundo de hoy es su menor predisposici\u00f3n a la violencia y el conflicto, la no exportaci\u00f3n de un \u201cchinese way of life\u201d, su relativo desinter\u00e9s en la carrera armament\u00edstica, la ausencia de un \u201ccomplejo militar-industrial\u201d capaz de influir e incluso determinar la pol\u00edtica exterior, como ocurre en Estados Unidos, y su doctrina nuclear, la menos demencial entre las de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. En los \u00faltimos treinta a\u00f1os, en los que Occidente se ha metido en un sinf\u00edn de desastrosas guerras, China no ha conocido conflictos externos. Los que tuvo antes, la intervenci\u00f3n en la guerra de Corea, los incidentes con India y la malograda operaci\u00f3n de castigo contra Vietnam de 1979 que tan mal le sali\u00f3, no fueron en absoluto intervenciones de cariz expansionista. China mantiene una pol\u00edtica mucho m\u00e1s defensiva que ofensiva y eso no es as\u00ed ahora, cuando tiene enfrente a rivales mucho m\u00e1s poderosos militarmente que ella, sino que ha sido siempre as\u00ed. Su actual rearme, incomparable con el de Estados Unidos, es una clara reacci\u00f3n al hecho de que Washington haya pasado de considerarle un \u201csocio\u201d, a presentarla como \u201cla mayor amenaza existencial contra Estados Unidos\u201d\u2026Todo eso son buenas noticias, pero no es suficiente para proyectar un verdadero liderazgo y una s\u00f3lida autoridad moral en el mundo.<\/p>\n<p>En nuestro tiempo la aspiraci\u00f3n a la democracia es un anhelo y ambici\u00f3n com\u00fan y universal, claramente dominante y establecido en las diferentes sociedades y culturas del mundo. No me refiero aqu\u00ed a la caricatura sometida al capitalismo y compatible con el supremacismo y el imperialismo preponderante en los pa\u00edses occidentales m\u00e1s avanzados, sino al sentido etimol\u00f3gico de la palabra (\u201cpoder del pueblo\u201d) y a la idea de que no hay \u201cbuen gobierno\u201d que no reconozca la voz, el derecho y la participaci\u00f3n ciudadana en los asuntos p\u00fablicos. Ese anhelo democr\u00e1tico es el vector pol\u00edtico central de nuestro tiempo que los rusos designan como <em>zakonomernost<\/em> (\u0437\u0430\u043a\u043e\u043d\u043e\u043c\u0435\u0440\u043d\u043e\u0441\u0442\u044c): una inexorable tendencia del proceso de desarrollo social mundial hacia la modernidad. Desprovisto de esa legitimaci\u00f3n de puertas adentro, el r\u00e9gimen chino nunca podr\u00e1 legitimar la proyecci\u00f3n de un liderazgo s\u00f3lido de puertas afuera. El \u201csue\u00f1o chino\u201d (\u4e2d\u56fd\u68a6<em>Zhongguo Meng<\/em>), un concepto de vocaci\u00f3n universal seg\u00fan sugiere el discurso de Xi Jinping, no podr\u00e1 ser cre\u00edble ni exportable si no est\u00e1 en l\u00ednea con ese sentido com\u00fan en el interior de China, dice Ci Jiwei. Sin haber adquirido su legitimaci\u00f3n democr\u00e1tica interna, el r\u00e9gimen chino continuar\u00e1 siendo objeto de ataques, intentos desestabilizadores y \u201crevoluciones de colores\u201d en todos aquellos frentes (Taiw\u00e1n, Hong Kong, Tibet, Xinjiang y los \u201cderechos humanos\u201d) propicios para sus adversarios geopol\u00edticos y para el est\u00edmulo de las tendencias separatistas y desmembradoras, lo que a su vez determina una especie de estado de sitio permanente alrededor de esos puntos sensibles. \u00bfQu\u00e9 valores vender\u00e1 China en el mundo si su r\u00e9gimen interno funciona en contra del sentido com\u00fan universal? No hay, en definitiva, posibilidad alguna de esa comunidad global de futuro compartido citada por el ideario de Xi sin una puesta al d\u00eda democratizante del r\u00e9gimen pol\u00edtico en el interior de China. Sin ella no hay tampoco garant\u00eda de que el ascenso chino contribuya a esa integraci\u00f3n planetaria, m\u00e1s horizontal, equitativa y menos injusta, que necesitamos para afrontar los retos del siglo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/rafaelpoch.com\/2023\/12\/20\/dilemas-de-la-democratizacion-en-china\/#more-1407\">https:\/\/rafaelpoch.com\/2023\/12\/20\/dilemas-de-la-democratizacion-en-china\/#more-1407<\/a><span style=\"color: #1a1a1a;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocas potencias parecen hoy m\u00e1s s\u00f3lidas y estables que China. Sin embargo el gobierno de ese pa\u00eds tiene un serio<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14750,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"footnotes":""},"categories":[1769,1548],"tags":[],"class_list":["post-14747","post","type-post","status-publish","format-image","has-post-thumbnail","hentry","category-china","category-politica","post_format-post-format-image"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14747","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14747"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14747\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14747"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14747"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14747"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}