{"id":14775,"date":"2024-01-01T07:54:47","date_gmt":"2024-01-01T06:54:47","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14775"},"modified":"2024-01-01T07:54:47","modified_gmt":"2024-01-01T06:54:47","slug":"el-oficio-de-estudiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14775","title":{"rendered":"El oficio de estudiar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u00abHay que convencer a mucha gente de que el estudio tambi\u00e9n es un oficio, y uno muy cansado\u00bb.<br \/>\nAntonio Gramsci, <i>Cuadernos<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>c\u00e1rcel<\/i>, XII<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00abUn estado de naturaleza es un estado en el que se ejerce la violencia y falta el derecho, un estado del que no puede decirse nada m\u00e1s verdadero que <i>hay<\/i><i> <\/i><i>que<\/i><i> <\/i><i>salir<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>\u00e9l<\/i>\u00bb.<br \/>\nG.W.F. Hegel, <i>Enciclopedia<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>ciencias<\/i><i> <\/i><i>filos\u00f3ficas<\/i><i> <\/i>\u00a7502<\/p>\n<p>\u00abTodos los hombres desean por naturaleza saber\u00bb. As\u00ed empezaba Arist\u00f3teles, en el siglo IV a.C., uno de sus tratados m\u00e1s c\u00e9lebres. Aqu\u00ed, el t\u00e9rmino \u00absaber\u00bb no est\u00e1 restringido en ning\u00fan sentido. Desde sus acciones m\u00e1s simples y rutinarias hasta las m\u00e1s minuciosas, el ser humano no puede obrar sin saber. Partiendo de esta premisa, la educaci\u00f3n es, como dec\u00eda Raymond Williams, algo ordinario. Es el proceso mediante el cual se dota a los miembros de una comunidad de destrezas y significados colectivos, recibidos siempre a la luz de una experiencia personal. Sin embargo, para aprender hay que reconocer la propia ignorancia, y no sentir la correcci\u00f3n como una herida imperdonable. Hay que reconocer, tambi\u00e9n, la autoridad de quien est\u00e1 en condiciones de ense\u00f1ar. Toda la vida, el papel del profesor ha sido ense\u00f1ar y corregir, y el del alumno, asumir, interiorizar, estudiar, memorizar. Toda la vida, el profesor no ha tenido que servir lo mismo para un barrido que para un fregado, ni desvivirse para motivar a un estudiante altivo. Ten\u00eda que actuar, simplemente, como aquello que \u00e9l era. La historia est\u00e1 siempre abierta al cambio, pero es necesaria una soberbia muy grande para creer que el camino por el que han aprendido todas las generaciones pasadas es un camino impracticable; para creer que la instrucci\u00f3n no es educaci\u00f3n y que la memorizaci\u00f3n no educa. \u00bfC\u00f3mo hubi\u00e9ramos aprendido el nombre de nuestros padres, el nombre de nuestra calle, la secuencia de actos necesarios para vestirnos, si no hubi\u00e9ramos realizado un primer acto de memoria infantil? Que hoy en d\u00eda la memorizaci\u00f3n se haya convertido en in\u00fatil porque tenemos toda la informaci\u00f3n al alcance de un solo clic es una colosal falacia. Hace siglos que los seres humanos tienen toda la informaci\u00f3n del mundo al alcance de una sola visita a la biblioteca, y sin embargo la memoria ha sido algo valioso, porque los contenidos s\u00f3lo tienen vida aprehendidos dentro de la mente.<\/p>\n<p>A d\u00eda de hoy, el aprendizaje memor\u00edstico de f\u00f3rmulas establecidas y el uso de protocolos est\u00e1 todav\u00eda muy presente en las asignaturas cient\u00edficas. A pr\u00e1cticamente nadie se le ocurrir\u00eda invitar a sus estudiantes a aventurarse a intuir la f\u00f3rmula para calcular derivadas o integrales a trav\u00e9s del m\u00e9todo de la libre experimentaci\u00f3n y del ensayo y el error. En las ciencias nadie ignora todav\u00eda las bondades que proporcionan un simple esfuerzo memor\u00edstico y la aplicaci\u00f3n mec\u00e1nica de la norma aprendida hasta llegar al dominio del m\u00e9todo por parte del estudiante. Porque en una f\u00f3rmula matem\u00e1tica se encuentran cristalizados siglos de esfuerzos humanos que podemos alcanzar en unos pocos minutos. A pr\u00e1cticamente nadie se le ocurrir\u00eda, en ciencias, que servirse del trabajo realizado por las generaciones pasadas sea un m\u00e9todo educativo autoritario. Esta apropiaci\u00f3n de las pasadas invenciones es, de hecho, algo que realizamos, irremediablemente, de forma constante a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, en el estudio escolar de las lenguas ha aparecido \u00faltimamente la tendencia contraria, basada en la creencia de que es positivo invitar a los alumnos a escribir seg\u00fan su caligraf\u00eda y ortograf\u00eda \u00abnaturales\u00bb hasta que la correcci\u00f3n sea alcanzada por arte de magia, si es que se considera necesario alcanzarla.<\/p>\n<p>Pr\u00e1cticamente nadie duda hoy, tampoco,de que el c\u00e1lculo matem\u00e1tico de derivadas y de integrales es la culminaci\u00f3n de un largo proceso que empieza cuando aprendemos a sumar\u00a0 en primaria. No existe una experiencia comparable de progreso en el estudio de las lenguas. Actualmente,un alumno en 4\u00ba de laESO puede tener exactamente el mismo uso ling\u00fc\u00edstico \u2014pobre, inconexo, limitado, sin ninguna noci\u00f3n de registro\u2014que ten\u00eda cuando empez\u00f3 la educaci\u00f3n secundaria. Tambi\u00e9n es perfectamente posible terminar la ESO con casi el mismo nivel de reflexi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, con los mismos conocimientos gramaticales, con los que se empez\u00f3. Que el modelo con el que se eval\u00faa la lengua en la Selectividad sea un modelo sacado incuestionadamente de la gram\u00e1tica generativa chomskiana\u2014un modelo seg\u00fan el cual el lenguaje es un hecho biol\u00f3gico, innato, en el que uno sabe de forma intuitiva qu\u00e9 producciones son correctas e incorrectas\u2014no favorece en absoluto las cosas.<\/p>\n<p>El lenguaje, que se aprende en sociedad, oyendo hablar a los dem\u00e1s y hablando con ellos, adem\u00e1s de leyendo, estructura las posibilidades de nuestro pensamiento y de nuestras acciones. Alexander Luria (1902-1977), neuropsic\u00f3logo sovi\u00e9tico, contaba una historia valiosa al respecto. Una vez fue contratado para ayudar en la educaci\u00f3n de dos gemelos que apenas comenzaban la escuela. A pesar de contar ya varios a\u00f1os de edad, los gemelos carec\u00edan de lenguaje. Hab\u00edan crecido en una familia que no se hab\u00eda hecho cargo de ellos, nunca se hab\u00edan relacionado con otros ni\u00f1os y sus juegos compartidos hab\u00edan creado tan s\u00f3lo una colecci\u00f3n de sonidos y gestos c\u00f3mplices que poco ten\u00edan que ver con el lenguaje normal de sus compa\u00f1eros de escuela. A modo de experimento, en un inicio Luria se hizo cargo tan s\u00f3lo de uno de los dos gemelos. La terapia seguida fue simple: aprender a conversar y aprender a obedecer \u00f3rdenes verbales simples y complejas. Esta inmersi\u00f3n en el mundo del lenguaje marc\u00f3 una diferencia abismal entre los gemelos, agrandando exponencialmente el aprendizaje escolar del ni\u00f1o custodiado por Luria. A ese ni\u00f1o, aprender el lenguaje le abri\u00f3 la puerta a su propio pensamiento verbal, a la propia conducta estructurada por el discurso y a todo un mundo humano de riquezas que pod\u00edan adquirirse escuchando y leyendo. Hay que tener presentes experiencias como \u00e9sta en un contexto pedag\u00f3gico en el que se celebra no se sabe qu\u00e9 genuino saber de los ni\u00f1os. No existe ninguna ingenuidad positiva en la ignorancia infantil, no hay ning\u00fan saber innato, ninguna sensibilidad esencial. Si abandonamos radicalmente los c\u00e1lculos, siempre equivocados, sobre la naturaleza humana, entenderemos mejor la frase de Hegel en <i>La<\/i><i> <\/i><i>enciclopedia<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>ciencias<\/i><i> <\/i><i>filos\u00f3ficas<\/i><i> <\/i>en la que apremiaba a abandonar el estado de naturaleza. La \u00fanica naturaleza propia de los humanos es una naturaleza \u00e9tica, es decir, social y cultural. Por eso lo m\u00e1s cierto que se puede decir de un estado de naturaleza sin ley ni cultura es que hay que salir de \u00e9l, y lo mejor que pueden hacer los ni\u00f1os es dejar de serlo cuanto antes.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Quien haya visto <i>The Miracle<\/i><i> <\/i><i>Worker<\/i><i> <\/i>[<i>El milagro<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Anna Su<\/i><i>ll<\/i><i>ivan<\/i>] recordar\u00e1 la escena en la que Anne Sulllivan (interpretada por Anne Bancroft) no desiste hasta que Hellen Keller (PattyDuke) utiliza una cuchara a la hora de comer. Hasta entonces, Hellen come a pedir de boca, con las manos, ante la desidia de unos padres sin herramientas para vencer la l\u00e1stima y educar a su hija sordociega. Una cuchara es la objetivaci\u00f3n de un mundo y de unas relaciones culturales. Aprender a utilizar una cuchara permite integrar estas relaciones y construir sobre ellas una personalidad. En la mayor\u00eda de escuelas, los alumnos se relacionan hoy con el lenguaje de la misma manera como lo hace Hellen con la comida, antes de que Anne emplee tiempo y esfuerzo para evitarlo. Comer con las manos, infantilizar a los alumnos con el tipo de novelas juveniles que se lee en los institutos, es el camino m\u00e1s r\u00e1pido para que el canon literario permanezca siempre opaco e inaccesible. No ense\u00f1ar el canon, hay que tenerlo presente,es privar a los alumnos de la posibilidad de acceder a su propio lenguaje, a algunas de las manifestaciones m\u00e1s cumplidas, m\u00e1s creativas y, por tanto, m\u00e1s liberadoras de su propia lengua. El canon hegemoniza y enriquece, y si la escuela no lo ense\u00f1a, es decir, si no obliga a su adquisici\u00f3n, habr\u00e1 un ampl\u00edsimo \u00e1mbito de la vida que quedar\u00e1 para siempre alejado de mucha gente, que ser\u00e1 m\u00e1s pobre.<\/p>\n<p>Cuando peri\u00f3dicamente se renuevan en Catalu\u00f1a las angustias por la inmersi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, es bueno recordar el vanguardismo de la Generalitat con las nuevas pedagog\u00edas. Es la escuela quien debe dar acceso a un modelo de lengua rico, y esto es incompatible con vaciar el curr\u00edculum hasta pr\u00e1cticamente suprimirlo, como ocurre en la actualidad. M\u00e1s all\u00e1 de la sobrecarga de trabajo que supone para los profesores tener que inventarse cursos enteros, y de los dudosos resultados que esto origina, cabe pensar cu\u00e1l es el sentido de la libertad de c\u00e1tedra cuando falta un plan nacional de educaci\u00f3n. Tambi\u00e9n es bueno recordar que la Generalitat invertir\u00e1 200 millones en digitalizaci\u00f3n\u2014es decir, en \u00abmaletas digitales\u00bb\u00bb y en pizarras interactivas\u2014y que, en cambio, hacer planes de lectura sale gratis. Pero para la lectura, y para el aprendizaje en general, es necesario cultivar la paciencia, algo cada vez m\u00e1s inhabitual y complicado. Antonio Gramsci, que estudi\u00f3 siempre en unas penosas condiciones de salud, cuando no lo hizo preso dentro de una celda, advert\u00eda que hay que convencer a mucha gente de que estudiar es un oficio \u00abmolto faticoso\u00bb. Pasar largas horas sentado en una silla, sosteniendo la concentraci\u00f3n y aplazando el momento de pasar a otras actividades quiz\u00e1 m\u00e1s frugales, es hoy una experiencia desconocida para muchos estudiantes. La lectura, el estudio, requiere de un aprendizaje neuromuscular que ni es trivial ni sale de la nada. Aunque sea cierto que nuestro mundo se ha convertido en una inmediatez constante, no es forzoso que la escuela tenga que sumarse a ella.<\/p>\n<p>En este sentido, una clase magistral, infamada a menudo por las nuevas pedagog\u00edas, supone un ejercicio de aprendizaje de contenidos y de educaci\u00f3n de la paciencia como pocos otros. La creencia de que una clase magistral condena al alumno a la pasividad se debe a una confusi\u00f3n lamentable. Pasividad no es sin\u00f3nimo de quietud f\u00edsica. En una clase magistral, el alumno desarrolla una actuaci\u00f3n inmensa de escucha activa; de asimilaci\u00f3n de contenidos y de di\u00e1logo interior con la informaci\u00f3n recibida; de toma de apuntes donde despliega sus recursos ling\u00fc\u00edsticos e intelectuales; de formulaci\u00f3n de preguntas genuinas. Por otra parte, la clase magistral tiene m\u00e1s virtudes: acostumbra al alumno a recibir lecciones <i>dogm\u00e1ticas <\/i>sobre historia, literatura o filosof\u00eda, sin m\u00e1s fin que el hecho de recibirlas y atesorarlas, sin tener que opinar y demostrar una genialidad personal dudosa a cada instante, sin hacer presentismo de los contenidos y sin esperar un uso aplicado inmediato. Estas experiencias dotan de una modestia intelectual y de una paciencia que sin duda dar\u00e1 frutos en los a\u00f1os futuros del estudiante. Tambi\u00e9n ahorrar\u00e1 a la educaci\u00f3n del futuro fen\u00f3menos tristes, pero reales, como la amenaza siempre vigente de que desaparezcan asignaturas como la filosof\u00eda, el griego o el lat\u00edn. Saber declinar o poder identificar un dativo\u2014pese a que en \u00faltima instancia faciliten aprender alem\u00e1n a las hornadas de ingenieros que tengan que emigrar\u2014 sirve de poco a la hora de trabajar de camarero. Pero es que la escuela no debe aportar conocimientos que sean \u00fatiles en el mundo laboral. El rol de la escuela es proveer al alumno de un universo te\u00f3rico, permitirle el acceso a toda la riqueza humana necesaria para pensar el mundo y conducirse por la vida. Sin olvidar el deseo, el gusto y la felicidad intransitiva del saber.<\/p>\n<p>Lo cierto es que los planes educativos nacionales, en Catalu\u00f1a, est\u00e1n inspirados por las \u00faltimas arbitrariedades de las nuevas pedagog\u00edas y por la fundaci\u00f3n privada Jaume Bofill, provista de las peores ideas sobre lo que nos construye como seres humanos. Todo el que haya pasado por el m\u00e1ster obligatorio de formaci\u00f3n de profesorado podr\u00e1 constatar que se trata, a cambio de una suma considerable de dinero que el futuro profesor debe poner de su bolsillo, de una p\u00e9rdida de tiempo que pretende persuadir de las bondades de impulsar heroicamente las nuevas pedagog\u00edas en el centro educativo donde a uno le toque trabajar. Mientras todo esto ocurre, la educaci\u00f3n p\u00fablica sufre una degradaci\u00f3n sin precedentes y la completa p\u00e9rdida de su misi\u00f3n original: dotar a todos los estudiantes, independientemente de sus or\u00edgenes y poder adquisitivo, de unos conocimientos y de unas posibilidades intelectuales que en un hogar obrero los padres generalmente no sab\u00edan ni pod\u00edan transmitir. La escuela no era un centro de juegos o de bienestar hedonista, ni un sitio donde aprender cosas simples y cotidianas que s\u00ed eran competencia de la familia y del barrio. A la larga, esta degradaci\u00f3n llevar\u00e1 a que s\u00f3lo los hijos de los estratos mejor formados y con posibilidades econ\u00f3micas accedan a centros educativos m\u00e1s exigentes y completos.<\/p>\n<p>Sabemos de primera mano, sin embargo, que la realidad actual pone las cosas dif\u00edciles a aquellos profesores que pretenden mantener una educaci\u00f3n p\u00fablica de car\u00e1cter m\u00e1s tradicional. El nivel acad\u00e9mico, la situaci\u00f3n intelectual y las condiciones personales y grupales en las que se encuentran la inmensa mayor\u00eda de los alumnos de nuestro pa\u00eds, y sobre todo entre los estratos sociales m\u00e1s precarizados, dificultan o directamente impiden la realizaci\u00f3n de clases magistrales, de lecturas exigentes y de pruebas y tareas que requieran un estudio memor\u00edstico y sostenido. Pero la renuncia, o apuntarse a los vientos siempre cambiantes de las \u00faltimas modas dictadas por pedagogos dudosamente formados,no es el \u00fanico camino que queda en cuanto al oficio de estudiar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHay que convencer a mucha gente de que el estudio tambi\u00e9n es un oficio, y uno muy cansado\u00bb. 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