{"id":14792,"date":"2024-01-04T05:00:35","date_gmt":"2024-01-04T04:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14792"},"modified":"2024-01-04T02:08:09","modified_gmt":"2024-01-04T01:08:09","slug":"filippo-buonarroti-fue-un-jacobino-y-un-conspirador-revolucionario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14792","title":{"rendered":"Filippo Buonarroti fue un jacobino y un conspirador revolucionario"},"content":{"rendered":"<p><b>Filippo Buonarroti fue uno de los radicales que trataron de convertir la Revoluci\u00f3n Francesa en una profunda transformaci\u00f3n de la sociedad. Te\u00f3rico de la conspiraci\u00f3n revolucionaria secreta, su ejemplo inspir\u00f3 el naciente movimiento obrero del siglo XIX.<\/b><\/p>\n<p>En junio de 1791, en la isla de C\u00f3rcega, los airados habitantes de la ciudad de Bastia expulsaron violentamente de sus costas a un ap\u00f3stol de la revoluci\u00f3n. El revolucionario hab\u00eda intentado refugiarse de su ira escondi\u00e9ndose en el s\u00f3tano de un viejo edificio. Este hombre, Filippo Buonarroti, era un noble florentino descendiente del artista Miguel \u00c1ngel; se convirti\u00f3 en un ferviente jacobino a principios de la Revoluci\u00f3n Francesa, y vino a C\u00f3rcega para defender los nuevos principios de la revoluci\u00f3n. Amenazado con la violencia, tuvo que esconderse. Pero pronto fue sacado de su escondite con una soga al cuello y llevado al muelle sin sombrero y sin zapatos, donde sus agresores le obligaron a embarcar rumbo a Livorno, en la costa de Toscana. All\u00ed fue encarcelado por el duque de Toscana, que no ve\u00eda con buenos ojos su pol\u00edtica. Buonarroti regres\u00f3 a C\u00f3rcega y luego a Francia, donde solicit\u00f3 la nacionalidad francesa. Sin embargo, no sent\u00eda rencor por los habitantes de Bastia, sino que culpaba a una conspiraci\u00f3n de su destino.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Buonarroti y sus compa\u00f1eros jacobinos, los conspiradores y contrarrevolucionarios que actuaban en la sombra eran los culpables de cualquier obst\u00e1culo o retraso en la liberaci\u00f3n del pueblo. Sin embargo, m\u00e1s tarde Buonarroti se convertir\u00eda en un famoso conspirador, y utiliz\u00f3 el secretismo en su propio beneficio. Buonarroti es famoso sobre todo por su participaci\u00f3n en la conspiraci\u00f3n con el revolucionario franc\u00e9s Gracchus Babeuf para derrocar al Directorio, el gobierno que sigui\u00f3 a la ca\u00edda de Maximilien Robespierre en 1794. La Conspiraci\u00f3n de Babeuf, o Conspiraci\u00f3n de los Iguales, fue un intento de establecer un Estado democr\u00e1tico protocomunista.<\/p>\n<p>Sus esfuerzos acabaron en derrota y represi\u00f3n, y Babeuf fue guillotinado en 1797. Pero Buonarroti vivi\u00f3 hasta bien entrado el siglo XIX, cuando los activistas de izquierdas que se enfrentaban a gobiernos inh\u00f3spitos recurr\u00edan cada vez m\u00e1s a m\u00e9todos secretos. La vida de Buonarroti ilustra la actitud cambiante y complicada de la izquierda hacia el secretismo en los siglos XVIII y XIX. Buonarroti, que sigui\u00f3 siendo un jacobino ac\u00e9rrimo hasta bien entrado el nuevo siglo, tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en el puente hacia el nuevo movimiento obrero. Vivi\u00f3 hasta la d\u00e9cada de 1830 e inspir\u00f3 a los Carbonari, las redes secretas de revolucionarios en Italia, y a socialistas radicales como Auguste Blanqui en Francia.<\/p>\n<p><b>Una democracia transparente<\/b><\/p>\n<p>Babeuf y Buonarroti, como otros jacobinos, cre\u00edan que el Estado deb\u00eda ser transparente para el ciudadano. Cre\u00edan que la revoluci\u00f3n era el momento de romper con el poder secreto de las \u00e9lites y crear un sistema democr\u00e1tico en el que el gobierno fuera totalmente responsable y visible. Tambi\u00e9n consideraban que el Directorio, establecido en 1795, era corrupto, represivo e hip\u00f3crita, que limitaba la libertad de expresi\u00f3n y vigilaba la actividad pol\u00edtica de los jacobinos. Para Buonarroti, el secretismo se hab\u00eda convertido en una necesidad en un mundo decadente; a\u00fan no se daban las condiciones para una transparencia total. El Directorio, por su parte, aprovech\u00f3 al m\u00e1ximo las nuevas actitudes positivas hacia la transparencia, al tiempo que vigilaba en secreto a los conspiradores.<\/p>\n<p>Buonarroti no conoci\u00f3 a Babeuf hasta despu\u00e9s de la ca\u00edda de Robespierre, pero \u00e9ste hab\u00eda participado activamente en pol\u00edtica durante toda la revoluci\u00f3n. Solicit\u00f3 la nacionalidad al gobierno franc\u00e9s, que se la concedi\u00f3 en 1793. Sus amigos de Par\u00eds se mostraron sin duda comprensivos cuando se enteraron de sus problemas anteriores en Bastia, desde donde hab\u00eda sido enviado a sufrir la \u00abtiran\u00eda toscana\u00bb. (En sus notas personales, Buonarroti anotaba valoraciones secas y desde\u00f1osas del resto de Italia y Espa\u00f1a: \u00abVenecia: aristocracia. Piamonte: nobleza insolente. Toscana . . . religiosa, nobles irritantes, espionaje, impuestos, polic\u00eda. Espa\u00f1a: inquisici\u00f3n\u00bb).<\/p>\n<p>Cuando se le concedi\u00f3 la ciudadan\u00eda francesa, renunci\u00f3 a su identidad aristocr\u00e1tica y a cualquier t\u00edtulo o riqueza que pudiera heredar, y se desnud\u00f3 ante sus compa\u00f1eros jacobinos, declarando: \u00abEs necesario que mis compa\u00f1eros patriotas me conozcan completamente. Declaro a toda la Rep\u00fablica que nac\u00ed noble de Florencia, en Toscana, donde, por desgracia de ese hermoso pa\u00eds, a\u00fan existe la nobleza. . . . En cuanto a mis sentimientos patri\u00f3ticos, creo que ya me he dado a conocer\u00bb. Se hizo \u00edntimo amigo del hermano menor de Robespierre y sigui\u00f3 siendo un ferviente jacobino durante toda la d\u00e9cada de 1790.<\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda de Robespierre, tanto Buonarroti como Babeuf fueron encarcelados por el Directorio, el primero por sus claras simpat\u00edas jacobinas, y el segundo por hacerse demasiado elocuente en su peri\u00f3dico en sus cr\u00edticas al nuevo gobierno. Pronto fueron liberados y se unieron a bolsas separadas y aisladas de radicales descontentos, que se extendieron por todo Par\u00eds e incluso Francia, pero que al principio no se comunicaban entre s\u00ed. Con el tiempo, sin embargo, los de tendencia democr\u00e1tica -o los izquierdistas decepcionados con el Directorio- empezaron a reunirse regularmente en lo que llamaban el Club del Pante\u00f3n. Los registros muestran que sus filas llegaron a tener 1.500 o incluso dos mil miembros antes de ser clausurados por el gobierno en 1796. M\u00e1s tarde, se autodenominaron Comit\u00e9 de Insurrecci\u00f3n e Iguales, empezaron a crear una red clandestina e incluso ocultaron su identidad a sus propios agentes.<\/p>\n<p>El Directorio estaba formado en su mayor\u00eda por moderados que intentaban mantener una rep\u00fablica que mantuviera la ley y el orden y aportara tranquilidad a las clases terratenientes y propietarias. Los Iguales estaban cada vez m\u00e1s hartos de un Estado que no ampliaba el electorado, sino que lo reduc\u00eda, y que parec\u00eda m\u00e1s interesado en proteger la comodidad de los propietarios que la de los trabajadores, como los sansculottes parisinos. Este \u00faltimo grupo sent\u00eda cada vez m\u00e1s que su reci\u00e9n adquirido poder pol\u00edtico hab\u00eda perdido algo de fuerza, pero su frustraci\u00f3n persist\u00eda. Los Iguales tambi\u00e9n se debat\u00edan sobre el grado de transparencia que deb\u00edan permitirse, y sus m\u00e9todos no eran del todo clandestinos. Babeuf hizo que sus agentes repartieran panfletos entre los trabajadores a primera hora de la ma\u00f1ana o al atardecer, cuando los obreros iban y ven\u00edan del trabajo. Las acciones de la esposa de Babeuf, Marie-Anne, y de otra de sus miembros, una costurera llamada Sophie Lapierre, llamaron especialmente la atenci\u00f3n de la polic\u00eda, quiz\u00e1 porque eran mujeres. La polic\u00eda vio a Lapierre m\u00e1s de una vez cantando canciones babeuviste en un cabaret. En otra ocasi\u00f3n, ella u otra mujer se subieron a una silla en los jardines de las Tuller\u00edas y leyeron en voz alta el manifiesto de los Iguales a una multitud, pero luego huyeron. En una ocasi\u00f3n, la polic\u00eda inform\u00f3 de \u00abanarquistas armados con palos\u00bb que arrasaban las Tuller\u00edas con Marie-Anne Babeuf como una de sus l\u00edderes.<\/p>\n<p>En un panfleto titulado \u00abUnas palabras a los patriotas\u00bb, Babeuf escribi\u00f3: \u00abSer\u00eda una locura ocultar. . . nuestras disposiciones hostiles con el pretexto de evitar que se pongan en guardia. . . . . Recurren a artima\u00f1as. . . [y] los necios facciosos dir\u00e1n que tal vez ser\u00eda mejor cubrirnos en la sombra. Pero yo digo&#8230; que no es por sorpresa como queremos vencerlos; es de una manera m\u00e1s digna del pueblo: por la fuerza abierta\u00bb. Buonarroti estaba de acuerdo, pero parec\u00eda pensar que las circunstancias hac\u00edan necesario temporalmente el secreto, diciendo: \u00abNo deseamos disimular ni ocultarnos, salvo en una naci\u00f3n podrida por el vicio . . . y en una naci\u00f3n en la que el derecho de propiedad ha echado ra\u00edces casi inextricables en los propios corazones y mentes de los ciudadanos, as\u00ed como en las instituciones y las leyes\u00bb.<\/p>\n<p>En este pasaje, Buonarroti justificaba el secreto como medio para combatir un r\u00e9gimen y una sociedad degenerados. En un fascinante desarrollo de su ideolog\u00eda, los Iguales tambi\u00e9n equiparaban el disimulo con la propiedad. Asociaban la propiedad con el conocimiento; en un mundo igualitario, todo el mundo ten\u00eda acceso a la educaci\u00f3n y el conocimiento se compart\u00eda abiertamente. Para ellos, el disimulo significaba una ocultaci\u00f3n o acaparamiento ileg\u00edtimo e injusto de lo que deber\u00eda pertenecer a todos. Cre\u00edan que compartir por igual la tierra y el conocimiento garantizaba una sociedad justa. Como comunistas o protocomunistas, dependiendo de d\u00f3nde se les sit\u00fae en el linaje marxista (y Marx y Engels llamaron a Babeuf el \u00abprimer comunista moderno\u00bb), los Iguales siguieron valorando la transparencia, pero s\u00f3lo la ve\u00edan plenamente posible en el mundo ut\u00f3pico que imaginaban de propiedad comunal, democracia directa y un Estado responsable ante la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p><b>A juicio<\/b><\/p>\n<p>Las leyes restrictivas del nuevo gobierno tras el Terror pr\u00e1cticamente arrinconaron a Babeuf y sus camaradas. En 1795, con las nuevas normas del Directorio, que obligaban a las sociedades populares a presentar una lista de sus miembros y que estipulaban que no pod\u00edan mantener correspondencia como entidades colectivas, Babeuf y los dem\u00e1s miembros del Club Pantheon empezaron a sentirse cada vez m\u00e1s empujados a la clandestinidad. Comenz\u00f3 a publicar panfletos clandestinos con m\u00e1s frecuencia, e incluso empez\u00f3 a hablar de \u00abfacci\u00f3n\u00bb, esa vil palabra tan a menudo vilipendiada por los revolucionarios, en un sentido positivo. Declar\u00f3: \u00abNuestro partido es fuerte. No oculto el hecho de que tenemos uno\u00bb.<\/p>\n<p>Babeuf y Buonarroti empezaron a organizar una red secreta pero bien organizada y estructurada, al tiempo que se embarcaban en una campa\u00f1a proselitista, visitando otras sociedades populares (o lo que quedaba de ellas) y yendo a menudo de puerta en puerta por Par\u00eds. Pronto, el gobierno depur\u00f3 a los dem\u00f3cratas radicales que quedaban en el cargo, muchos de los cuales acudieron en masa a Babeuf. La purga tambi\u00e9n convenci\u00f3 a Babeuf de que la clandestinidad era una de las pocas opciones que le quedaban, ya que criticar abiertamente al gobierno sol\u00eda acarrear la detenci\u00f3n o la p\u00e9rdida del cargo. As\u00ed pues, los Iguales se organizaron con presteza y adoptaron un modus operandi conspirativo. Pero a pesar del estricto secreto que hab\u00edan mantenido y de los frecuentes cambios de escondite de Babeuf y Buonarroti, la polic\u00eda pudo descubrir finalmente su guarida.<\/p>\n<p>El juicio de los Iguales fue un acontecimiento muy publicitado. El juicio es conocido no s\u00f3lo por ser la \u00faltima tribuna de Babeuf para defender sus ideas, sino tambi\u00e9n por ser el primer juicio de la historia que cuenta con una transcripci\u00f3n completa y literal. El Directorio se esforz\u00f3 por hacer que todos los aspectos del procedimiento fueran lo m\u00e1s transparentes y leg\u00edtimos posible, al tiempo que presentaba a los Iguales como peligrosos anarquistas que intentaban destruir la ley y el orden. El juicio se celebr\u00f3 en p\u00fablico, se hicieron p\u00fablicas las transcripciones y se publicaron informes diarios en el peri\u00f3dico del gobierno.<\/p>\n<p>Los acusados sostuvieron que el Directorio era ileg\u00edtimo y que no hab\u00edan hecho nada malo al conspirar contra \u00e9l. Como han comentado muchos historiadores, el hecho de que se hubiera producido la Revoluci\u00f3n Francesa convert\u00eda en territorio turbio la delimitaci\u00f3n entre rebeli\u00f3n justificada y conspiraci\u00f3n ilegal. Durante el juicio, argumentaron que \u00abno puede haber conspiraci\u00f3n bajo un gobierno ilegal y tir\u00e1nico\u00bb. Cre\u00edan que \u00abconspirar\u00bb contra un r\u00e9gimen desp\u00f3tico era el deber y el derecho del pueblo, al igual que la propia Revoluci\u00f3n Francesa fue un levantamiento contra la tiran\u00eda. Despu\u00e9s de todo, argumentaban, \u00abel mayor error de toda la pol\u00edtica es, sin duda, la idea de que la esencia de la conspiraci\u00f3n consiste en la intenci\u00f3n de derrocar a los gobiernos establecidos, por viles y bajos que sean. . . . Desde este punto de vista, la Revoluci\u00f3n del 14 de julio de 1789, que derroc\u00f3 al gobierno establecido, fue una conspiraci\u00f3n criminal\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de la muestra de transparencia, el Estado ten\u00eda testigos pobres, pero a\u00fan as\u00ed conden\u00f3 a los Iguales. El Estado present\u00f3 tres testigos, dos de los cuales eran muy poco fiables; uno afirmaba que le hab\u00edan pagado por su testimonio, y otro cre\u00eda que estaba pose\u00eddo por demonios. Babeuf fue a la guillotina, y Buonarroti pas\u00f3 los a\u00f1os siguientes en varias prisiones. Cuando Napole\u00f3n lleg\u00f3 al poder, lo liber\u00f3, pero Buonarroti segu\u00eda despreci\u00e1ndolo por su autoritarismo. Durante los a\u00f1os de la Restauraci\u00f3n borb\u00f3nica, Buonarroti vivi\u00f3 en el exilio, y s\u00f3lo regres\u00f3 a Francia tras la Revoluci\u00f3n de Julio de 1830. En sus a\u00f1os en el extranjero y en Francia, Buonarroti public\u00f3 varias obras, entre ellas una sobre la Conspiraci\u00f3n de Babeuf y otra sobre las sociedades secretas, y sigui\u00f3 abogando por la movilizaci\u00f3n clandestina para la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras su regreso a Francia, Buonarroti tuvo que demostrar a varios funcionarios su ciudadan\u00eda francesa, blandiendo el viejo documento de naturalizaci\u00f3n entregado por la Convenci\u00f3n en 1793. Muchos a\u00fan recordaban que hab\u00eda sido juzgado junto a Babeuf, aunque Buonarroti se hab\u00eda declarado inocente. Argument\u00f3 que conspirar contra el Estado pod\u00eda ser leg\u00edtimo y que, de hecho, era su deber patri\u00f3tico. A pesar de ser un hombre que abraz\u00f3 el secretismo al servicio de la izquierda radical, fue despedido de forma muy p\u00fablica cuando falleci\u00f3 con el cortejo y la pompa de un funeral de Estado. Aunque el nuevo gobierno desconfiaba de radicales como Buonarroti, era tan recordado y popular entre la nueva generaci\u00f3n de activistas que cientos de personas asistieron a su funeral en Par\u00eds en 1837.<\/p>\n<p><i>Nicole Bauer es profesora adjunta de Historia Europea en la Universidad de Tulsa. Su nuevo libro es <\/i>Tracing the Shadow of Secrecy and Government Transparency in Eighteenth-Century France<i>.<\/i><\/p>\n<p>Fuente: <em>Jacobin<\/em>, 14-12-2023 (<a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/12\/filippo-buonarroti-french-revolution-conspiracy-of-equals-jacobins\">https:\/\/jacobin.com\/2023\/12\/filippo-buonarroti-french-revolution-conspiracy-of-equals-jacobins<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Filippo Buonarroti fue uno de los radicales que trataron de convertir la Revoluci\u00f3n Francesa en una profunda transformaci\u00f3n de la<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14793,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,26,23,27],"tags":[],"class_list":["post-14792","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-historia-del-comunismo","category-revolucion-francesa","category-siglo-xix"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14792"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14792\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14793"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}