{"id":148,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=148"},"modified":"2020-02-12T13:27:49","modified_gmt":"2020-02-12T12:27:49","slug":"debemos-leer-el-capital-de-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=148","title":{"rendered":"\u00bfDebemos Leer \u201cEl Capital\u201d de Marx?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>I.- Impacto y lectura de Marx.<\/h1>\n<p>Podemos suponer que en los comienzos del nuevo milenio, un hombre medianamente culto tendr\u00eda que haber le\u00eddo a Shakespeare, su Hamlet, su Macbeth o su Romeo y Julieta. Tambi\u00e9n, que alguna vez ley\u00f3 y recit\u00f3 eso que escribiera el gran poeta:<\/p>\n<p>\u201cYa no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.<\/p>\n<p>Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.\u201d<\/p>\n<p>O de lo que escribiera otro poeta, cuando empezaba a padecer el mal de la ceguera: \u201cEsta penumbra es lenta y no duele; \/ fluye por un manso declive \/ y se parece a la eternidad. \/ Mis amigos no tienen cara, \/las mujeres son lo que fueron hace ya tantos a\u00f1os, \/ las esquinas pueden ser otras, \/ no hay letras en las p\u00e1ginas de los libros.\/ Todo esto deber\u00eda atemorizarme, \/ pero es una dulzura, un regreso.\u201d<\/p>\n<p>El primero fue comunista y nacido en el cono sur, hacia el lado del Pac\u00edfico: hablamos de Neruda. El segundo, tambi\u00e9n fue del cono sur, nacido en el lado opuesto, el del Atl\u00e1ntico, y fue tambi\u00e9n muy reaccionario: hablamos de Jorge Luis Borges.<\/p>\n<p>De manera similar podemos y debemos suponer que se ha le\u00eddo a Tolstoi, a Balzac, a Juan Rulfo, a Enrique Heine y a Bertold Brecht. Al Sartre de \u201cLos caminos de la libertad\u201d y de tantas obras teatrales memorables. Como bien se ha dicho, leer a estos autores va m\u00e1s all\u00e1 del placer est\u00e9tico. Tambi\u00e9n, nos permite profundizar en el conocimiento del ser humano, enriquecernos con esa experiencia de dolores y alegr\u00edas, infamias y noblezas.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n deber\u00edamos conocer a los grandes pensadores. Al gran Arist\u00f3teles, a Spinoza y Rousseau, a Diderot y Hegel, a los grandes cient\u00edficos como Newton, Darwin, Einstein, Max Planck, a los Criks y Watson del c\u00f3digo gen\u00e9tico. Ciertamente, no se trata de que cada cual se convierta en un matem\u00e1tico, un f\u00edsico o un bi\u00f3logo profesional. El punto es otro: descubrir la perspectiva con que se aborda al mundo y lo que de \u00e9l, en t\u00e9rminos quinta esenciados, se\u00a0 nos dice de su funcionamiento y desarrollo. En tales autores encontramos visiones a veces muy contrapuestas (que por ejamplo van desde el mecanicismo de Newton a la \u00f3ptica dial\u00e9ctica que trata de manejar Hegel); y tambi\u00e9n errores, hip\u00f3tesis que se han revelado como completamente falsas. Pero advi\u00e9rtase: se trata de gigantes que hasta en sus errores nos dejan una gran ense\u00f1anza. Con mayor o menor fuerza, nos ense\u00f1an a pensar, a indagar con rigor en el mundo circundante. A emplear la imaginaci\u00f3n creadora. Es decir, con ellos aprendemos a manejar esa singular arma que denominamos raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Y valga subrayar: no se vea en lo indicado el af\u00e1n de jugar al erudito. Para nada. El punto es muy otro y nos remite al dato antropol\u00f3gico m\u00e1s elemental. El hombre, para vivir en este mundo, se vale de armas o herramientas singulares: el pensamiento conceptual (valga la redundancia), el reflejo consciente de lo real y su consiguiente capacidad para desplegar una actividad racional. Se trata de una exigencia vital y, por lo mismo, de la obligaci\u00f3n de asimilar lo que a lo largo de la historia han sido adquisiciones m\u00e1s valiosas y permanentes.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde queda Marx en este recuento? Ciertamente, aunque de joven lo intentara alguna vez, como poeta fue bastante malo. Pero en El Capital, en el Tomo I que es el \u00fanico que pudo redactar y pulir personalmente, da muestras de un manejo de la lengua alemana que muchos califican de soberbio. Pero es como pensador el terreno desde donde se eleva a alturas insospechadas. Recordemos un testimonio de alguien que lo conoci\u00f3 en su juventud, a los 23 a\u00f1os, cuando a\u00fan casi nada hab\u00eda publicado. Moses Hess, uno de los pensadores alemanes m\u00e1s reputados de la \u00e9poca, en carta a B. Auerbach, refiri\u00e9ndose a Marx escribe que pronto \u201cconocer\u00e1s al m\u00e1s grande, mejor dicho al \u00fanico y verdadero fil\u00f3sofo actualmente vivo y que muy pronto, cuando se haga conocer p\u00fablicamente con sus obras y sus cursos, atraer\u00e1 sobre s\u00ed las miradas de toda Alemania. Este hombre supera por sus tendencias y formaci\u00f3n filos\u00f3fica no s\u00f3lo a David Strauss, sino tambi\u00e9n a Feuerbach, lo cual es mucho decir (&#8230;). Marx combina el esp\u00edritu filos\u00f3fico m\u00e1s profundo y m\u00e1s serio con la iron\u00eda m\u00e1s mordaz: imag\u00ednate a Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine y Hegel, no dir\u00e9 congregados, sino fundidos en una sola persona y te har\u00e1s una idea del doctor Marx.\u201d <a name=\"_ftnref1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1] <\/a><\/p>\n<p>En filosof\u00eda, Marx se inicia como disc\u00edpulo de Hegel. Maneja, por ende, una visi\u00f3n dial\u00e9ctica: la realidad se entiende como un proceso, como contradicci\u00f3n y movimiento. Pero reemplaza la especulaci\u00f3n muchas veces desaforada y gratuita de Hegel por la b\u00fasqueda de la dial\u00e9ctica en lo real-material. En sus propias palabras, \u201call\u00ed donde termina la especulaci\u00f3n en la vida real, comienza tambi\u00e9n la ciencia real y positiva, la exposici\u00f3n de la acci\u00f3n pr\u00e1ctica, del proceso pr\u00e1ctico de desarrollo de los hombres. Terminan all\u00ed las frases sobre la conciencia y pasa a ocupar su sitio el saber real. La filosof\u00eda independiente pierde, con la exposici\u00f3n de la realidad, el medio en que puede existir.\u201d<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn2\"> [2] <\/a>En el mismo sentido, Schumpeter\u00a0 -el grande y muy conservador economista austr\u00edaco- reconoce que Marx \u201cen ninguna parte traicion\u00f3 la ciencia positiva por la metaf\u00edsica (&#8230;). Su argumentaci\u00f3n siempre descansa sobre hechos sociales.\u201d<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn3\"> [3] <\/a><\/p>\n<p>Por esta ruta, Marx tambi\u00e9n se encuentra con Spinoza y con los grandes franceses de la Ilustraci\u00f3n: D\u2019Holbach, Diderot, etc. De estos, asimila su materialismo y su respeto a la dimensi\u00f3n racional del ser humano. Y como suele suceder, no los deja indemnes. Al enunciado \u201cel hombre es resultado ( o \u201cproducto\u201d) de las condiciones sociales en que vive\u201d, de inmediato agrega que tambi\u00e9n es un ser activo, capaz de transformar esas condiciones. Al culto abstracto de la raz\u00f3n, apunta el car\u00e1cter hist\u00f3ricamente condicionado de \u00e9sta: las posibilidades o imposibilidades que le abre el entorno hist\u00f3rico y la necesidad de tambi\u00e9n verla como un proceso.<\/p>\n<p>Para no pocos comentaristas, Marx apunta a la supresi\u00f3n ulterior de la filosof\u00eda. Pero esta eventual hip\u00f3tesis deber\u00eda, por lo menos, ser calificada: i) acepta que el avance de la ciencia le va \u201ccomiendo espacios\u201d a la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica (un hecho, por lo dem\u00e1s, que hoy es indiscutible); ii) le reconoce una eventual misi\u00f3n: sintetizar lo que la ciencia indica en el correspondiente momento hist\u00f3rico;\u00a0 iii) tratar de llenar los vac\u00edos, hist\u00f3ricamente delimitados, que deja la ciencia. Esto, por medio de la especulaci\u00f3n (aqu\u00ed inevitable) m\u00e1s controlada posible. Es decir: el hombre necesita una visi\u00f3n de conjunto y cuando hay espacios a\u00fan no dominados por el saber cient\u00edfico, la especulaci\u00f3n resulta inevitable.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n de Marx a la sociolog\u00eda y a la comprensi\u00f3n de los procesos hist\u00f3ricos es simplemente monumental. Si uno compara a estas disciplinas antes de Marx y lo que son ahora, podemos constatar una mutaci\u00f3n tan fuerte como la que por ejemplo\u00a0 media entre la f\u00edsica aristot\u00e9lica y la contempor\u00e1nea. Pensemos en un punto de base: antes se cre\u00eda que la posible existencia de leyes sociol\u00f3gicas e hist\u00f3ricas, era equivalente a rechazar la libertad de los humanos. Algo que hoy, a las disciplinas sociales serias, les parece una pura tonter\u00eda. De manera an\u00e1loga, la noci\u00f3n de que las conductas \u2013de grupo e individuales- vienen determinadas por el car\u00e1cter de la estructura social, era muy borrosa. La l\u00f3gica o perspectiva usual iba desde la voluntad de los individuos hacia la norma social y, m\u00e1s en general, a toda la estructura social. La \u00f3ptica de Marx es muy diferente: \u201cquien como yo concibe el desarrollo de la formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad como un proceso hist\u00f3rico-natural, no puede hacer al individuo responsable de la existencia de relaciones de las que \u00e9l es socialmente criatura, aunque subjetivamente se considere muy por encima de ellas.\u201d<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn4\"> [4] <\/a><\/p>\n<p>En este marco, emergen dos hip\u00f3tesis gen\u00e9ricas de vasto alcance. Uno: se supone que esas estructuras objetivas determinan serios conflictos de intereses. Dos: los diversos espacios (actividades) de la realidad social poseen una significaci\u00f3n desigual en la marcha del conjunto. En concreto, el rol clave pertenece a las estructuras econ\u00f3micas y, por lo mismo, en ellas se debe buscar la clave de los procesos hist\u00f3ricos. La relaci\u00f3n postulada no es unidireccional: con las otras estructuras se supone que opera una interacci\u00f3n dial\u00e9ctica.<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn5\"> [5] <\/a><\/p>\n<p>En la Econom\u00eda Pol\u00edtica, la parte m\u00e1s desarrollada de los estudios sociales y que ha sido y es el n\u00facleo de la moderna ideolog\u00eda burguesa, el \u201cefecto Marx\u201d ha sido no menos fuerte.<\/p>\n<p>En la historia del pensamiento econ\u00f3mico, uno se encuentra con personalidades muy notables: Smith, Ricardo, Mill, Marshall, Walras, B\u00f6hm-Bawerk, Schumpeter, Keynes, M. Kalecki, Paul Sweezy, Alvin Hansen, Paul Samuelson. Pero de todos ellos, probablemente el m\u00e1s destacado, el m\u00e1s agudo, profundo y riguroso, sea Marx. Pocos tan criticados como \u00e9l; a la vez, pocos que hayan provocado tanta preocupaci\u00f3n. Algo que no puede sorprender: Marx maneja una perspectiva profundamente cr\u00edtica del sistema y desde la teor\u00eda bombardea con singular precisi\u00f3n los mismos cimientos del capitalismo contempor\u00e1neo. Algo que hace con un rigor y atingencia raras veces alcanzado en las ciencias sociales. Y valga subrayar: no se trata de una ideolog\u00eda vulgar, de una especulaci\u00f3n construida a partir de un a priori cr\u00edtico, de rechazo al sistema. Muy por el contrario, lo que encontramos es una visi\u00f3n rigurosamente objetiva y descarnada de las realidades sociales\u00a0 propias de la historia contempor\u00e1nea. Pero es justamente por manejar tan bien este enfoque, que su obra resulta tan cr\u00edtica y tan radical.<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn6\"> [6] <\/a><\/p>\n<p>Al respecto, el mismo Marx apuntaba que \u201csi pensamos en la trabaz\u00f3n interna de las cosas, se derrumba, antes de que sobrevenga la bancarrota pr\u00e1ctica, toda la fe te\u00f3rica en la necesidad permanente de lo que existe.\u201d<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn7\"> [7] <\/a>Asimismo, refiri\u00e9ndose al enfoque dial\u00e9ctico, se\u00f1alaba que \u201cen la inteligencia y explicaci\u00f3n positiva de lo que exista abriga a la par la inteligencia de su negaci\u00f3n, de su muerte forzosa; porque cr\u00edtica y revolucionaria por esencia, enfoca todas las formas actuales en pleno movimiento, sin omitir por tanto, lo que tiene de perecedero y sin dejarse intimidar por nada.\u201d<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn8\"> [8] <\/a><\/p>\n<p>Resumamos: el impacto de Marx en la cultura occidental (en la filosof\u00eda, en la historia y sociolog\u00eda, en la teor\u00eda econ\u00f3mica) ha sido simplemente extraordinario. Por lo mismo, bien podemos sostener que todo hombre medianamente culto, en los inicios del siglo XXI, tiene la obligaci\u00f3n de leerlo y de conocer medianamente sus principales aportes, hip\u00f3tesis y categor\u00edas. Ello, independiente de la postura pol\u00edtica que pudiera manejar el lector.<\/p>\n<p>II.- Algo sobre la teor\u00eda econ\u00f3mica de Marx.<\/p>\n<p>Retomemos el aspecto econ\u00f3mico de la obra de Marx.<\/p>\n<p>\u201cEl Capital\u201d, es un libro con alcances que van bastante m\u00e1s all\u00e1 de la econom\u00eda. Pero en lo fundamental, es un texto de teor\u00eda econ\u00f3mica. Es decir, trata de reflejar, explicar y describir, lo que es la realidad del sistema capitalista. Tarea que, por lo dem\u00e1s, han tratado de cumplir muchos otros autores. Por lo mismo, debemos preguntarnos: \u00bfen qu\u00e9 radica lo espec\u00edfico de la aproximaci\u00f3n de Marx? \u00bfQu\u00e9 es lo que lo distingue y le otorga, a su propuesta, un poder explicativo tan elevado?<\/p>\n<p>En la perspectiva te\u00f3rica de Marx sobre el capitalismo, podemos identificar dos aspectos decisivos. Primero: concentra la atenci\u00f3n en el examen de los <i>rasgos m\u00e1s esenciales<\/i> del sistema. Es decir, no se pierde en la discusi\u00f3n de aspectos secundarios y circunstanciales, sino que apunta directamente a lo medular, a lo m\u00e1s determinante. Segundo: su enfoque es esencialmente <i>din\u00e1mico<\/i>. Esto es, le interesa examinar el <i>curso que asume el desarrollo del capitalismo<\/i>. Sus tendencias hist\u00f3ricas de largo plazo.<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn9\"> [9] <\/a>En relaci\u00f3n a la teor\u00eda convencional, tal vez en lo indicado radique tanto lo espec\u00edfico como la superioridad del enfoque de Marx en relaci\u00f3n a otras grandes escuelas del pensamiento econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el contenido de lo esencial? En pocas palabras, podemos decir que se trata de explicar c\u00f3mo, en el capitalismo, se produce el excedente (que llamamos plusval\u00eda), c\u00f3mo es apropiado por el capital y c\u00f3mo es utilizado por \u00e9ste. En corto: producci\u00f3n, apropiaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n de la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 implica el fen\u00f3meno del desarrollo? Uno: la existencia del fen\u00f3meno supone que a lo largo del tiempo se van reproduciendo sus rasgos m\u00e1s esenciales: principio de conservaci\u00f3n. Dos: que en este proceso, a la vez, el fen\u00f3meno experimenta mutaciones estructurales que aunque no suprimen la esencia, s\u00ed son de vasta significaci\u00f3n: principio de la din\u00e1mica o cambio estructural. Tres: al cabo, el fen\u00f3meno se disuelve y transforma en otro cualitativamente diferente. Principio de la caducidad o de la \u201cmuerte inexorable\u201d. Cuatro: el desarrollo y cambios que experimenta el fen\u00f3meno se explica a partir de las contradicciones internas que le son inherentes. En breve: las contradicciones no paralizan sino que, por el contrario son la fuente misma del movimiento.<\/p>\n<p>Tratemos de concretizar, m\u00ednimamente, lo que hemos planteado. Tomemos el caso de una categor\u00eda central en el an\u00e1lisis del capitalismo: la tasa de plusval\u00eda, y examinemos el impacto que tiene sobre el funcionamiento de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Primero, para bien situarla, digamos que esta categor\u00eda nos est\u00e1 reflejando, en t\u00e9rminos muy sint\u00e9ticos amen de cuantitativos, la relaci\u00f3n social clave de todo el sistema, la que conecta a sus dos clases fundamentales: capitalistas y trabajadores asalariados. Una relaci\u00f3n que es objetivamente contradictoria y de la cual se derivan los mayores conflictos, ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos, que caracterizan al sistema capitalista.<\/p>\n<p>Segundo: a la vez nos est\u00e1 indicando la pauta que sigue la distribuci\u00f3n del ingreso nacional, es decir, como \u00e9ste se divide entre la parte que va a los trabajadores asalariados (el capital variable gastado) y la parte que va a los capitalistas (plusval\u00eda). Consecutivamente, tambi\u00e9n incide en los niveles de vida que pueden alcanzar las dos clases fundamentales.<\/p>\n<p>Tercero: es la variable que en muy alto grado determina el nivel que alcanza la tasa de ganancia,<a name=\"_ftnref10\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn10\"> [10] <\/a>es decir, la rentabilidad que logran los capitalistas al invertir y llevar adelante la gesti\u00f3n de los procesos de producci\u00f3n. Recalquemos: lo que persigue el capital es lograr la mayor tasa de ganancia posible y se siente feliz si lo logra, y triste si no lo logra.<\/p>\n<p>Cuarto: esa tasa de ganancia, a su vez, pasa a determinar los niveles que alcanza la acumulaci\u00f3n (o inversi\u00f3n) que efect\u00faan los capitalistas. Si la rentabilidad es alta, la tasa de acumulaci\u00f3n tiende a elevarse, y al rev\u00e9s: se debilita cuando la rentabilidad esperada resulta baja.<\/p>\n<p>Quinto: el nivel de la acumulaci\u00f3n funciona como el principal determinante del nivel que alcanza el ingreso nacional y, por lo mismo, la ocupaci\u00f3n productiva. O sea, el llamado nivel de la actividad econ\u00f3mica viene regulado por la tasa de inversi\u00f3n. La que depende de la tasa de ganancia, la que a su vez depende (en alto grado) de la tasa de plusval\u00eda.<\/p>\n<p>Sexto: ese ritmo de acumulaci\u00f3n, a su vez, determina los ritmos de crecimiento de la actividad econ\u00f3mica. Altos o bajos seg\u00fan altos o bajos sean los niveles de la acumulaci\u00f3n productiva.<\/p>\n<p>A lo indicado debemos agregar: en la tasa de rentabilidad del capital inciden tambi\u00e9n otros factores. De ellos conviene se\u00f1alar por lo menos dos especialmente importantes.<\/p>\n<p>El primero tiene que ver con el reparto de la plusval\u00eda entre diversas fracciones del capital. Se\u00f1aladamente entre intereses (pagos al capital de pr\u00e9stamo) y beneficio empresarial (ganancias del capital productivo). Si por ejemplo se eleva la tasa de inter\u00e9s, podr\u00eda suceder que una tasa de ganancia elevada se asocie con una tasa de beneficio empresarial reducida.<a name=\"_ftnref11\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn11\"> [11] <\/a>Con lo cual, la inversi\u00f3n se ver\u00eda afectada negativamente.<\/p>\n<p>El segundo factor tiene que ver con el nivel de las ventas. Si la demanda global crece r\u00e1pido, las ventas (como regla) tambi\u00e9n lo har\u00e1n. Al rev\u00e9s, las ventas se pueden debilitar: crecer muy lentamente o paralizarse. Con lo cual, desciende la tasa de operaci\u00f3n (o grado de utilizaci\u00f3n de las capacidades de producci\u00f3n) lo cual tambi\u00e9n impacta negativamente en la rentabilidad del capital y en los ritmos de la inversi\u00f3n.<a name=\"_ftnref12\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn12\"> [12] <\/a><\/p>\n<p>III.- El caso de EEUU: breve alusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las nociones reci\u00e9n expuestas son sencillas y, por supuesto, no agotan ni remotamente el rico sistema te\u00f3rico de Marx. Con todo, resultan muy \u00fatiles para iluminar algunos aspectos claves de los procesos econ\u00f3micos contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Tomemos el caso de los Estados Unidos. Entre 1991 y el 2000 experiment\u00f3 un auge c\u00edclico que result\u00f3 singularmente largo. En este per\u00edodo la tasa de plusval\u00eda se elev\u00f3 en casi un 20% y algo similar sucedi\u00f3 con la velocidad rotatoria del capital variable. La composici\u00f3n de valor del capital se mantuvo relativamente constante (o baj\u00f3 algo), todo lo cual favorece la rentabilidad del capital. Asimismo, en el per\u00edodo la demanda creci\u00f3 a buen ritmo y la relaci\u00f3n intereses-ganancias del capital productivo se modific\u00f3 a favor del \u00faltimo. En consecuencia, se dieron pr\u00e1cticamente todos los factores que mejoran la tasa de ganancia. Con lo cual, se dispararon la inversi\u00f3n y el crecimiento del producto.<\/p>\n<p>En este auge, el aumento de la tasa de plusval\u00eda jug\u00f3 un papel decisivo. Lo cual, nos lleva a preguntar por los factores que provocaron este aumento. En lo general, hay tres factores determinantes del nivel que alcanza la tasa de plusval\u00eda: a) la productividad del trabajo en las ramas que producen los bienes que consume la clase obrera; b) el nivel del salario real por a\u00f1o; c) la extensi\u00f3n de la jornada anual de trabajo.<\/p>\n<p>En el caso que nos preocupa, para 1991-99, la jornada experimenta un muy leve aumento, la productividad se eleva en un 19.2% % y el salario real sube un magro 5.5%.<a name=\"_ftnref13\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn13\"> [13] <\/a><\/p>\n<p>La informaci\u00f3n pertinente se muestra en el Cuadro I, que sigue.<\/p>\n<p><b>CUADRO I: EEUU, evoluci\u00f3n de la tasa de plusval\u00eda y del valor de la fuerza de trabajo.<\/b><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>A\u00f1o<\/td>\n<td>Tasa de plusval\u00eda<\/td>\n<td>Indice<\/td>\n<td>\n<p>Valor de la fuerza<\/p>\n<p>de trabajo.<\/td>\n<td>Indice<\/td>\n<td>Tiempo de trabajo necesario (por hora)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1981<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1.81<\/td>\n<td>\u00a0 78.7<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.356<\/td>\n<td>117.5<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 21\u2019 22\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1987<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.22<\/td>\n<td>\u00a0 96.5<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.311<\/td>\n<td>102.6<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 18\u2019 36\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1991<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.30<\/td>\n<td>100.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.303<\/td>\n<td>100.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 18\u2019 11\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1992<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.46<\/td>\n<td>107.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.289<\/td>\n<td>\u00a0 95.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 17\u2019 20\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1993<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.47<\/td>\n<td>107.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.288<\/td>\n<td>\u00a0 95.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 17\u2019 16\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1994<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.51<\/td>\n<td>109.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.285<\/td>\n<td>\u00a0 94.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 17\u2019 06\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1995<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.55<\/td>\n<td>110.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.282<\/td>\n<td>\u00a0 93.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 55\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1996<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.63<\/td>\n<td>114.3<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.275<\/td>\n<td>\u00a0 90.8<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 30\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1997<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.71<\/td>\n<td>117.8<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.270<\/td>\n<td>\u00a0 89.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 12\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1998<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.66<\/td>\n<td>115.7<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.273<\/td>\n<td>\u00a0 90.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 23\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1999<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.73<\/td>\n<td>118.7<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 0.268<\/td>\n<td>\u00a0 88.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 05\u201d<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><i>Fuentes<\/i>: Para 1981 y 1987, Fred Moseley, \u201cThe Falling Rate of Profit in the Postwar United States Economy\u201d; MacMillan, 1991. Para 1991-1999, Jos\u00e9 Valenzuela Feij\u00f3o, \u201cJap\u00f3n y Estados Unidos: dos crisis\u201d, Porr\u00faa-UAM, M\u00e9xico, 2003.<\/p>\n<p>Como se puede ver, la tasa de plusval\u00eda, entre 1981 y 1999, experimenta un aumento considerable, pasando desde 1.81 a\u00a0 2.73. Se eleva en un alto 50.8% (lo que equivale a un 2.3% anual). Entre 1991 y 1999, pasa desde 2.30 a 2.73: se eleva en un 18.7%, lo que equivale a un 2.2% anual. En otras palabras, el ritmo de crecimiento parece ser relativamente constante y nos comprueba que el \u00faltimo cuarto de siglo, en los Estados Unidos, ha sido claramente desfavorable a la clase obrera. Valga tambi\u00e9n agregar: en los Estados Unidos, durante el \u00faltimo auge tambi\u00e9n operan dos movimientos a subrayar: a) en la distribuci\u00f3n de la plusval\u00eda cae el peso de los intereses en relaci\u00f3n al beneficio industrial (relaci\u00f3n que fue asfixiante, para el capital industrial, durante los ochenta); b) el comportamiento de la demanda fue muy din\u00e1mico. Tanto por el lado de la inversi\u00f3n (arrastrada por la \u201crevoluci\u00f3n cibern\u00e9tica) como por el consumo de altos ingresos.<\/p>\n<p>IV.- El caso de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Veamos ahora el caso de M\u00e9xico. En el pa\u00eds, desde 1982, ha imperado el modelo neoliberal. En este patr\u00f3n, un rasgo central es el de un fuerte aumento en la tasa de explotaci\u00f3n. Fen\u00f3meno que, a su vez, se asienta fundamentalmente en el descenso de los salarios reales. Se trata, por lo mismo, de un ataque frontal en contra de las condiciones vida de los trabajadores.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo 1981-96, la productividad del trabajo en las ramas que producen bienes-salarios, se elev\u00f3 en un 14.9%, lo que equivale a un baj\u00edsimo 0.9% anual.<a name=\"_ftnref14\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn14\"> [14] <\/a>Luego hay cierta elevaci\u00f3n en el ritmo, pero nada que alcance a aminorar tama\u00f1a debilidad. Para el per\u00edodo 1981-2000, la tasa media pudo ser de 1.1% anual. Claramente, en el pa\u00eds, el mecanismo de llamada \u201cplusval\u00eda relativa\u201d (i.e. aumentar la tasa de plusval\u00eda por la v\u00eda de elevar la productividad del trabajo) viene funcionando muy mal. La jornada de trabajo anual, en promedio, no parece haber sufrido cambios significativos. Finalmente, tenemos el salario real: \u00e9ste se reduce, entre 1981 y 1996, en un impresionante 40%. Luego, se recupera pero sigue quedando lejos de los niveles de 1981 (ver cuadro II).<\/p>\n<p>En este contexto, la tasa de plusval\u00eda aumenta en un impresionante 218%, pasando desde un nivel ya alto de 3.10 en 1981, a 6.75 en 1996. La obvia contrapartida subyacente es el descenso del valor hora de la fuerza de trabajo: desde 0.244 en 1981 hasta 0.129 en 1996. Cae, en este per\u00edodo 1981-96, pr\u00e1cticamente a la mitad. Digamos que a escala mundial, saltos de esta magnitud son muy poco frecuentes, y lo que resulta igual de dram\u00e1tico, es el mecanismo utilizado: el descenso del salario real.<\/p>\n<p><b>CUADRO II: MEXICO, TASA DE PLUSVAL\u00cdA Y VALOR DE LA FUERZA DE TRABAJO.<\/b><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>A\u00f1o<\/td>\n<td>\n<p>Valor fuerza<\/p>\n<p>De trabajo.<\/td>\n<td>\u00cdndice<\/td>\n<td>\n<p>Salario real<\/p>\n<p>Hora (+).<\/td>\n<td>Productividad en bienes salarios(+).<\/td>\n<td>Tasa de plusval\u00eda.<\/td>\n<td>\u00cdndice<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1981<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.244<\/td>\n<td>100.0<\/td>\n<td>\u00a0100.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 100.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.10<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 100.0<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1988<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.154<\/td>\n<td>\u00a0 63.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 60.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 96.7<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.44<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 177.1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1989<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.154<\/td>\n<td>\u00a0 63.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 62.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 99.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.49<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 177.1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1990<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.148<\/td>\n<td>\u00a0 60.7<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 62.7<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 103.8<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.76<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 185.8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1991<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.149<\/td>\n<td>\u00a0 61.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 64.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 106.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.71<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 184.2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1992<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.154<\/td>\n<td>\u00a0 63.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 67.7<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 107.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.49<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 177.1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1993<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.155<\/td>\n<td>\u00a0 63.5<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 69.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 108.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.45<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 175.8<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1994<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.154<\/td>\n<td>\u00a0 63.1<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 70.3<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 111.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.49<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 177.1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1995<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.134<\/td>\n<td>\u00a0 54.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 62.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 114.2<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6.46<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 208.4<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1996<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.129<\/td>\n<td>\u00a0 52.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 60.4<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 114.9<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6.75<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 217.7<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Media*<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.153<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5.52<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>2001**<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 0.140<\/td>\n<td>\u00a0 56.5<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 72.0<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 125.6<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6.14<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 198.1<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>*Promedio simple, 1981-1996.\u00a0\u00a0 ** Estimaci\u00f3n muy preliminar.\u00a0\u00a0 + Indice.<\/p>\n<p><u>Fuente<\/u>: Jos\u00e9 Valenzuela Feij\u00f3o, \u201cTrabajo asalariado y valor de la fuerza de trabajo\u201d, aparece en J. Isaac y J. Valenzuela coordinadores, \u201cExplotaci\u00f3n y despilfarro. An\u00e1lisis cr\u00edtico de la econom\u00eda mexicana\u201d. Plaza y Vald\u00e9s, M\u00e9xico, 1999.<u> <\/u><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 1996, parece darse cierta estabilidad y alguna recuperaci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo. Una estimaci\u00f3n muy preliminar nos indica un valor hora de la fuerza de trabajo igual a 0.14 y una tasa de plusval\u00eda igual a 6.14.<\/p>\n<p>Valga comentar: el nivel de 1981 (para el valor de la fuerza de trabajo y para la tasa de plusval\u00eda) constituye la resultante final del patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n denominado \u201c<i>industrializaci\u00f3n basada en la sustituci\u00f3n de importaciones<\/i>\u201d, o desarrollo en funci\u00f3n del mercado interno. Y lo que va desde 1981 al presente, nos muestra los resultados del modelo neoliberal. El punto es muy claro: la tasa de plusval\u00eda se duplica en este per\u00edodo, el valor de la fuerza de trabajo se reduce casi a la mitad y el nivel medio del salario real cae en casi un 30%. As\u00ed las cosas, se comprende el improperio de \u201cpopulismo\u201d que se le aplica al per\u00edodo antiguo y de \u201crealismo eficiente\u201d con que se propagandea al estilo neoliberal. Esto, por parte de los dirigentes del poder y de sus plumarios acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>Para mejor dimensionar el fen\u00f3meno que hemos descrito, podemos comparar la experiencia neoliberal mexicana con lo que ha venido ocurriendo en los Estados Unidos en el \u00faltimo per\u00edodo. La informaci\u00f3n b\u00e1sica la mostramos en el Cuadro III.<\/p>\n<p><b>CUADRO III:<\/b>\u00a0 <b>MEXICO Y ESTADO UNIDOS, TIEMPO DE TRABAJO NECESARIO (por hora trabajada).<\/b><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\">MEXICO<\/td>\n<td colspan=\"2\">ESTADOS\u00a0\u00a0 UNIDOS<\/td>\n<td colspan=\"2\">Cuociente\u00a0 tasas de plusval\u00eda (*)<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>A\u00f1o<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 TTN (+)<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1o<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 TTN (+)<\/td>\n<td>\u00a0 A\u00f1o<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuociente<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1981<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 14\u2019 38\u201d<\/td>\n<td>\u00a0 \u00a01981<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 21\u2019 22\u201d<\/td>\n<td>\u00a01981<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1.71<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1988<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 9\u2019 14\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1987<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 18\u2019 36\u201d<\/td>\n<td>1988\/87<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.47<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1989<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 9\u2019 14\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1991<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 18\u2019 11\u201d<\/td>\n<td>\u00a01991<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.48<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1990<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 8\u2019 53\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1992<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 17\u2019 20\u201d<\/td>\n<td>\u00a01992<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.23<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1991<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 8\u2019 56\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1993<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 17\u2019 16\u201d<\/td>\n<td>\u00a01993<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.21<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1992<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 9\u2019 14\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1994<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 17\u2019 06\u201d<\/td>\n<td>\u00a01994<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.19<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1993<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 9\u2019 18\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1995<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 55\u201d<\/td>\n<td>\u00a01995<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.53<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1994<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 9\u2019 14\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1996<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 30\u201d<\/td>\n<td>\u00a01996<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.57<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1995<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 8\u2019 02\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1997<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 12\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>1996<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 7\u2019 44\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1998<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 23\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8212;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>2001<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 8\u2019 24\u201d<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0 1999<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16\u2019 05\u201d<\/td>\n<td>2001\/99<\/td>\n<td>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.25<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>(*) Tasa de plusval\u00eda de M\u00e9xico sobre tasa de plusval\u00eda de Estados Unidos.<\/p>\n<p>(+) Tiempo de trabajo necesario (apropiado por el trabajador) por hora trabajada. En minutos y segundos. Nota: M\u00e9xico 2001, estimaci\u00f3n muy preliminar.<\/p>\n<p>El cotejo de variables claves entre ambos pa\u00edses nos permite advertir: a) en ambos, se observa un muy significativo ascenso de la tasa de plusval\u00eda; b) el aumento es bastante m\u00e1s fuerte en M\u00e9xico. En Estados Unidos, la tasa de plusval\u00eda sube desde 1.81 (1981) hasta 2.73 (1999). Crece en un 51% (2.31% anual). En M\u00e9xico, entre 1981 y el 2001, pasa desde 3.1 al\u00a0 6.14. Se eleva en un 98%, creciendo al 3.5% promedio anual; c) la tasa de plusval\u00eda mexicana, que al comienzo del per\u00edodo ya era superior a la de EEUU, al final lo es mucho m\u00e1s. El diferencial era de 1.71 veces a favor de M\u00e9xico, si cotejamos 2001 (M\u00e9xico) con 1999 (EEUU), llega a 2.25 veces; d) como contrapartida de los niveles y evoluci\u00f3n de la tasa de plusval\u00eda, tenemos los niveles y evoluci\u00f3n del valor de la fuerza de trabajo. En los EEUU, este valor por hora pasa desde 0.356 a 0.268. Por ende, el tiempo de trabajo necesario pasa desde 18\u201936\u201d (1981) a los 16\u201905\u201d en 1999. En M\u00e9xico, el valor cae desde 0.244 (1981) a 0.14 (2001). Luego, el tiempo de trabajo necesario pasa desde los 14\u201938\u201d de 1981 a los 8\u201924\u201d del 2001; e) seg\u00fan se observa, el valor de la fuerza de trabajo estadounidense es casi el doble de la mexicana. Pero como la productividad es muy superior en los EEUU (alrededor de 5 veces), tenemos que el nivel de vida del obrero estadounidense es aproximadamente 10 veces superior al del obrero mexicano.<\/p>\n<p><i>El excedente y sus usos en M\u00e9xico<\/i>.<\/p>\n<p>El impresionante aumento que ha experimentado la tasa de plusval\u00eda durante la experiencia neoliberal de M\u00e9xico da lugar a algunos fen\u00f3menos de gran importancia que al menos conviene mencionar.<\/p>\n<p>El primero es muy obvio y se refiere al aumento de la masa anual de plusval\u00eda que genera el sistema. En 1996, por ejemplo, el producto excedente lleg\u00f3 a representar nada menos que un 87% del producto agregado total generado en el pa\u00eds. En el 2001, esta relaci\u00f3n podr\u00eda haber sido del orden de un 86%.<a name=\"_ftnref15\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn15\"> [15] <\/a><\/p>\n<p>En este contexto, recordemos la hip\u00f3tesis neoliberal: si el excedente aumenta, aumenta la acumulaci\u00f3n y el crecimiento. Al respecto, \u00bfqu\u00e9 ha sucedido en M\u00e9xico?<\/p>\n<p>En el pa\u00eds, del producto excedente total, hacia 1981 se aplicaba a acumulaci\u00f3n alrededor de un 27%. Pero en 1994 s\u00f3lo un 16%, en 1995 menos del 11% y en 1996 casi un 16%. Despu\u00e9s, en el 2001, la relaci\u00f3n acumulaci\u00f3n neta a plusval\u00eda asciende a un muy peque\u00f1o 12.9%. Es decir, <i>mientras aumenta el excedente y el grado de explotaci\u00f3n, la acumulaci\u00f3n productiva se desploma<\/i>.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo se observa otro movimiento que s\u00f3lo puede preocupar: el <i>muy fuerte crecimiento de los gastos improductivos. Estos crecen incluso m\u00e1s r\u00e1pido que el excedente y, por lo mismo, llegan a explicar entre un 85% y 87% del excedente total<\/i>.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es bastante clara: en M\u00e9xico caen los salarios, se eleva el grado de explotaci\u00f3n y el nivel del excedente. Pero la acumulaci\u00f3n productiva cae y la econom\u00eda tiende al estancamiento. Es decir, mayor miseria y explotaci\u00f3n a cambio no de mayor crecimiento sino de un mayor y aberrante despilfarro.<\/p>\n<p><b>Cuadro IV: Usos del excedente en la econom\u00eda mexicana.<\/b><\/p>\n<p>(composici\u00f3n porcentual).<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>Variables<\/td>\n<td>1981<\/td>\n<td>2001<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Excedente (plusval\u00eda anual)<\/td>\n<td>100<\/td>\n<td>100<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Acumulaci\u00f3n<\/td>\n<td>27.2<\/td>\n<td>12.9<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Exportaciones netas<\/td>\n<td>&#8211; 3.64<\/td>\n<td>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2.1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Gastos improductivos<\/td>\n<td>76.4<\/td>\n<td>89.2<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>PIB<\/td>\n<td>100.0<\/td>\n<td>158.4<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Tasa media anual de crecimiento del PIB<\/td>\n<td>&#8212;&#8211;<\/td>\n<td>\n<p>2.1%\u00a0 (1981-01)<\/p>\n<p>1.5% (2000-04)<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Fuente: estimaciones del autor a partir de datos del INEGI.<\/p>\n<p>Como vemos, en relaci\u00f3n al excedente (que ya sabemos se eleva respecto del Producto Agregado), el gastos improductivo se eleva y la acumulaci\u00f3n cae. La consecuencia ineludible es el descenso en el ritmo de crecimiento. A lo largo del per\u00edodo neoliberal, la tasa media es del orden del 2.1% anual, cifra que est\u00e1 algo por debajo del crecimiento demogr\u00e1fico. En consecuencia, estancamiento o leve descenso en el Producto por habitante.<\/p>\n<p><i>El problema de la acumulaci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>En M\u00e9xico, la acumulaci\u00f3n, pese al aumento del excedente, se ha desplomado.<a name=\"_ftnref16\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn16\"> [16] <\/a>\u00bfPor qu\u00e9? Antes hemos indicado que en la tasa de rentabilidad del capital (y, por ende, de la inversi\u00f3n) tambi\u00e9n inciden la distribuci\u00f3n de la plusval\u00eda entre intereses y ganancias industriales y el nivel de la demanda global, por su impacto en las ventas. Ambos factores, en M\u00e9xico, han jugado un papel muy negativo.<\/p>\n<p>Muy homeop\u00e1ticamente, mencionemos algunos factores retardatarios. Uno: la demanda interna se ha estancado o aun decrecido. En esto influyen: a) el brutal descenso de los salarios; b) el recorte del gasto p\u00fablico; c) la mayor penetraci\u00f3n de las importaciones (que crecen m\u00e1s r\u00e1pido que las exportaciones) y que pasan a comerse buena parte de la mayor demanda global.<a name=\"_ftnref17\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn17\"> [17] <\/a>Dos: de las ganancias totales, se eleva la proporci\u00f3n apropiada por los capitales improductivos y cae la que queda en manos del capital productivo. Por ende, se castiga la inversi\u00f3n en los sectores productivos. Como el modelo tiene una propensi\u00f3n espont\u00e1nea al d\u00e9ficit externo, trata de salvarlo atrayendo capitales extranjeros por la v\u00eda de elevar las tasas internas de inter\u00e9s. Lo cual puede mejorar el financiamiento externo pero a costa de paralizar la inversi\u00f3n y la actividad econ\u00f3mica. Tres: la creciente penetraci\u00f3n de capitales extranjeros y el mayor grado de concentraci\u00f3n y monopolio que ello conlleva. Lo cual, amen de provocar un freno relativo a la inversi\u00f3n, eleva el drenaje de excedentes. Cuarto: la \u201cespecializaci\u00f3n\u201d internacional espont\u00e1nea que provoca el modelo a favor de la producci\u00f3n de bienes cuya demanda, a largo plazo, crece en t\u00e9rminos relativamente lentos.<\/p>\n<p>V.- La no neutralidad de las ciencias sociales.<\/p>\n<p>Para terminar estas notas ensayemos una \u00faltima reflexi\u00f3n sobre lo que podemos denominar \u201cdimensi\u00f3n clasista\u201d de las teor\u00edas econ\u00f3micas y sociales. Aunque casi siempre se trata de ocultar, el punto es relativamente sencillo: en un mundo que es conflictivo por estar atravesado por intereses sociales objetivamente contrapuestos, las teor\u00edas sociales no pueden ser neutrales. Siempre \u2013se den o no cuenta de ello los autores respectivos- favorecen a uno u otro tipo de intereses.<\/p>\n<p>En el espacio de la teor\u00eda econ\u00f3mica, en t\u00e9rminos gruesos, hoy podemos distinguir cuatro grandes corrientes te\u00f3ricas: a) la escuela cl\u00e1sica (Smith, Ricardo, Mill) que ha renacido por la v\u00eda de Sraffa y los llamados \u201cneo-ricardianos\u201d; b) la escuela keynesiana, contempor\u00e1neamente enarbolada por los denominados postkeynesianos (Joan Robinson, Kaldor, Eichner, etc.); c) la escuela neocl\u00e1sica (Marshall, Walras, Menger, como fundadores. Hoy representada por autores como Friedman, Barro y otros);\u00a0 d) la escuela marxista (Marx, Luxemburgo, Hilferding, Paul Sweezy, Paul Baran, M. Kalecki, E. Mandel, etc.).<a name=\"_ftnref18\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn18\"> [18] <\/a><\/p>\n<p>De tales paradigmas, los dos fundamentales son el neocl\u00e1sico y el marxista. Y los dos primeros (el cl\u00e1sico y el de Keynes) tienden a fluctuar y a alinearse, en \u00faltima instancia, en los dos carriles fundamentales. Con lo cual, no hacen sino reflejar las contradicciones estructurales que atraviesan al sistema capitalista. Dicho de otro modo, cada perspectiva te\u00f3rica funciona, por as\u00ed decirlo, como un \u201calimento natural\u201d para las grandes clases sociales en juego dentro del sistema.<\/p>\n<p>Joan Robinson, la gran economista inglesa, lo se\u00f1alaba as\u00ed: \u201cdebemos admitir que toda doctrina econ\u00f3mica que no sea formalismo trivial, contiene juicios pol\u00edticos\u201d(&#8230;). Pretender que no es as\u00ed (&#8230;) es rehusarse en forma anticient\u00edfica a aceptar los hechos.\u201d<a name=\"_ftnref19\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn19\"> [19] <\/a>En este marco, nuestra autora agregaba que \u201cMarx trata de entender el sistema con objeto de precipitar su ca\u00edda. Marshall trata de hacerlo aceptable mostr\u00e1ndolo bajo una luz agradable. Keynes trata de encontrar en qu\u00e9 aspectos ha estado equivocado, con objeto de aconsejar los medios que lo salven de destruirse a s\u00ed mismo.\u201d En suma, \u201cMarx est\u00e1 haciendo propaganda contra el sistema, Marshall lo defiende y Keynes lo critica con objeto de mejorarlo.\u201d<a name=\"_ftnref20\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn20\"> [20] <\/a><\/p>\n<p>La no neutralidad de la teor\u00eda de Marx, es algo m\u00e1s que obvio. La diferencia, vis a vis las otras grandes perspectivas te\u00f3ricas reside en que: i) en su visi\u00f3n no hay ning\u00fan af\u00e1n por ocultar este aspecto. Si en la escuela neocl\u00e1sica se desviven por posar de \u201cneutrales\u201d, Marx -por el contrario- es muy expl\u00edcito y abierto en se\u00f1alar el car\u00e1cter partidista de la teor\u00eda; ii) el alineamiento se dirige contra la clase dominante y el sistema establecido, a favor del trabajo y de la superaci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>En la actualidad, en la regi\u00f3n latinoamericana, podemos observar un alineamiento bastante sugerente. Los intereses del capital financiero e internacional vienen estrictamente representados por el bando neocl\u00e1sico. Los de una eventual burgues\u00eda industrial con vocaci\u00f3n de cierta autonom\u00eda, por la perspectiva keynesiana y el estructuralismo cepalino. Los intereses del trabajo, en especial del proletariado industrial, por la perspectiva de Marx, pero valga advertir: en la misma medida que la clase obrera aparece pol\u00edticamente d\u00e9bil, desorganizada y replegada, la lectura y el estudio de \u201cEl Capital\u201d retroceden y disminuyen. En la sociedad civil y en el mismo mundo acad\u00e9mico donde sufre embates desaforados.<a name=\"_ftnref21\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn21\"> [21] <\/a>En realidad, podemos hablar de una especie de ley: cuando hay un auge de las luchas obreras hay tambi\u00e9n un auge en el estudio de la obra de Marx, y vice-versa. En que un factor (la lucha) empuja al otro (el estudio) y vice-versa. La moraleja es clara, si buscamos incentivar la reorganizaci\u00f3n y la lucha de los trabajadores, si buscamos recuperar los afanes por encontrar un orden social superior, el estudio de la teor\u00eda de Marx resulta imprescindible.<\/p>\n<p>Retomemos la pregunta inicial: \u00bfdebemos leer \u201cEl Capital\u201d?<\/p>\n<p>La respuesta, deber\u00eda quedar clara. Todos los que pensamos que el actual orden social no se condice con las exigencias del ser humano, con lo que exige su desarrollo pleno, libre y multilateral, no debemos leerlo sino ir mucho m\u00e1s all\u00e1 de una pura lectura. Debemos estudiarlo a fondo, asimilar sus principios rectores y con ello, aprenderlo a manejar como una\u00a0 real <i>herramienta de trabajo<\/i>, como un <i>orientador intelectual<\/i> clave en el esfuerzo y lucha que exige el avance a un nuevo y superior orden social.<a name=\"_ftnref22\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn22\"> [22] <\/a>M\u00e1s a\u00fan, dir\u00edamos que para los trabajadores, es \u00e9sta una obligaci\u00f3n que opera como estricta condici\u00f3n de vida y de libertad.<\/p>\n<p>Dicho esto, volvamos a la poes\u00eda.<\/p>\n<p>Si hemos comenzado recordando a Neruda, perm\u00edtasenos terminar recordando a otro gran poeta, el alem\u00e1n Bertold Brecht. Este, en versos hoy muy actuales se\u00f1alaba que \u201clo firme no es firme.\/ Todo no seguir\u00e1 igual. \/ Cuando hayan hablado los que dominan, \/ hablar\u00e1n los dominados. \/ \u00bfQui\u00e9n puede atreverse a decir \u201cjam\u00e1s\u201d? \/ \u00bfDe qui\u00e9n depende que siga la opresi\u00f3n? De nosotros. \/ \u00bfDe qui\u00e9n que se acabe? De nosotros tambi\u00e9n.\u201d Pero esto, el fin de la opresi\u00f3n, agregaba el mismo Brecht, exige que el sujeto social, que el pueblo trabajador, estudie y conozca, que no se deje enga\u00f1ar por la ideolog\u00eda dominante. Por ello, reclamaba: \u201c\u00a1Estudia, hombre en el asilo! \/ \u00a1Estudia, hombre en la c\u00e1rcel! \/ \u00a1Estudia mujer en la cocina! \/ \u00a1Estudia, sexagenario! \/ Est\u00e1s llamado a ser un dirigente.\u201d<\/p>\n<p>E insist\u00eda:<\/p>\n<p>\u201c \u00a1Asiste a la escuela, desamparado!<\/p>\n<p>\u00a1Persigue el saber, muerto de fr\u00edo!<\/p>\n<p>\u00a1Empu\u00f1a el libro, hambriento! \u00a1Es un arma!<\/p>\n<p>Est\u00e1s llamado a ser un dirigente. \u201d<\/p>\n<p>En suma, si el mundo del trabajo se va a liberar y tornar due\u00f1o de su destino, debe estudiar. Y en primer\u00edsimo lugar, debe estudiar \u201cEl Capital\u201d, la gran obra de Carlos Marx.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1] <\/a>Carta de Moses Hess a B. Auerbach, 2\/septiembre\/1841. Citado por A. Cornu, \u201cC. Marx-F. Engels. Del idealismo al materialismo hist\u00f3rico\u201d; p\u00e1g. 199. Edits. Platina Stilcograf, Buenos Aires, 1965.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\"> [2] <\/a>C. Marx y F. Engels, \u201cLa ideolog\u00eda alemana\u201d, en Obras Escogidas, Tomo I, p\u00e1g. 22. Edit. Progreso, Mosc\u00fa, 1973.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\"> [3] <\/a>Joseph Schumpeter, \u201cCapitalismo, socialismo y democracia\u201d,Tomo I, p\u00e1g. 22. Edic. Orbis, Barcelona, 1983.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\"> [4] <\/a>C. Marx, \u201cEl Capital\u201d, Tomo I, p\u00e1g. XV (Pr\u00f3logo a la Primera Edici\u00f3n). FCE, M\u00e9xico, 1973.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\"> [5] <\/a>Am\u00e9n de la interacci\u00f3n mutua, esto supone que bajo determinadas condiciones o circunstancias, la variable subordinada se puede transformar en dominante. Por ejemplo, muy t\u00edpicamente, en fases de transici\u00f3n, la variable pol\u00edtica suele pasar a ser el factor dirigente de la coyuntura.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\"> [6] <\/a>En realidad, el radicalismo objetivo de Marx viene impuesto por la postura clasista que asume. Inscribirse en las posiciones (e intereses objetivos) de la clase obrera, supone la necesidad de superar las estructuras de base del capitalismo. Lo cual, obliga a desplegar un enfoque te\u00f3rico capaz de develar los rasgos m\u00e1s esenciales del sistema en t\u00e9rminos no contaminados por la subjetividad. Esta, por decirlo de alguna manera, impone el objeto de estudio. Pero el estudio (o investigaci\u00f3n) en tanto tal, debe plegarse a las exigencias de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica. Una praxis radical exige una teor\u00eda radical, profunda y veraz. Por lo mismo, en las teor\u00edas que responden a los intereses del \u201cstablishment\u201d dominante, suele haber mucha ideolog\u00eda y poca objetividad.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\"> [7] <\/a>Ibidem, p\u00e1g. 706.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\"> [8] <\/a>Ibidem, p\u00e1g. XXIV.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\"> [9] <\/a>Seg\u00fan Marx, \u201cla sociedad actual no es algo p\u00e9treo e inconmovible, sino un organismo susceptible de cambios y sujeto a un proceso constante de transformaci\u00f3n.\u201d Asimismo, en muy famoso enunciado, declara que \u201c<i>la finalidad \u00faltima de esta obra es, en efecto, descubrir la ley econ\u00f3mica que preside el movimiento de la sociedad\u00a0 moderna<\/i>.\u201d Cf. \u201cEl Capital\u201d, Tomo I, p\u00e1gs. XVI y XV( Pr\u00f3logo a la Primera edici\u00f3n), FCE, M\u00e9xico, 1973.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\"> [10] <\/a>En la tasa de ganancia tambi\u00e9n inciden la composici\u00f3n de valor del capital y la velocidad de rotaci\u00f3n del capital variable. Esto, en una primera aproximaci\u00f3n. En una segunda hay que introducir el aspecto de la demanda (por la v\u00eda del grado de utilizaci\u00f3n de las capacidades de producci\u00f3n), el nivel de la tasa de inter\u00e9s y su impacto en la rentabilidad del capital industrial (efecto de apalancaje), el grado de monopolio, etc. Autores como Kalecki, Steindl, Sweezy, Baran, Minsky y Howard Sherman, mucho aportan en estos aspectos. Con ellos, se avanza a un manejo creador (en funci\u00f3n de las realidades contempor\u00e1neas) de la teor\u00eda de Marx.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\"> [11] <\/a>Seg\u00fan Marx, \u201clas circunstancias que determinan la magnitud de la ganancia (&#8230;) , difieren mucho de las que determinan su reparto entre estas dos clases de capitalistas y act\u00faan no pocas veces en direcciones contrarias.\u201d Asimismo, sostiene que \u201cel tipo de inter\u00e9s \u2013a pesar de hallarse subordinado a la cuota general de ganancia- se determina independientemente.\u201d Ver C. Marx, \u201cEl Capital\u201d, Tomo III, p\u00e1gs. 346 y 361. FCE, M\u00e9xico, 1973.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\"> [12] <\/a>\u201cLa plusval\u00eda se produce tan pronto como la cantidad de trabajo sobrante que puede exprimirse se materializa en mercanc\u00edas. Pero con esta producci\u00f3n de plusval\u00eda finaliza solamente el primer acto del proceso capitalista de producci\u00f3n, que es un proceso de producci\u00f3n directa. El capital ha absorbido una cantidad mayor o menor de trabajo no retribuido.\u201d Luego, \u201cempieza el segundo acto del proceso. La masa total de mercanc\u00edas, el producto total, tanto la parte que repone el capital constante y el variable como la parte que representa la plusval\u00eda, necesita ser vendida. Si no logra venderse o s\u00f3lo se vende en parte o a precios inferiores a los de producci\u00f3n, aunque el obrero haya sido explotado, su explotaci\u00f3n no se realiza como tal para el capitalista, no va unida a la realizaci\u00f3n, o solamente va unida a la realizaci\u00f3n parcial de la plusval\u00eda estrujada, pudiendo incluso llevar aparejada la p\u00e9rdida de su capital en todo o en parte.\u201d En suma, \u201c<i>las condiciones de la explotaci\u00f3n directa y las de su realizaci\u00f3n no son id\u00e9nticas. No s\u00f3lo difieren en cuanto al tiempo y al lugar, sino tambi\u00e9n en cuanto al concepto<\/i>.\u201d Cf. C. Marx, \u201cEl Capital\u201d, Tomo III, p\u00e1g. 243. Edic. citada. Cursivas nuestras.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\"> [13] <\/a>La informaci\u00f3n la tomamos de Jos\u00e9 Valenzuela Feij\u00f3o, \u201cDos crisis: Jap\u00f3n y Estados Unidos\u201d, edit. Porr\u00faa y Uam, M\u00e9xico, 2003.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\"> [14] <\/a>A este ritmo, la productividad del trabajo se duplicar\u00eda en nada menos que 75 a\u00f1os.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\"> [15] <\/a>Estas cifras y las que siguen las tomamos de J. Isaac y J. Valenzuela coordinadores, \u201cExplotaci\u00f3n y despilfarro. An\u00e1lisis cr\u00edtico de la econom\u00eda mexicana.\u201d Edic. citada.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\"> [16] <\/a>Para la formaci\u00f3n bruta de capital, si hacemos 1981= 100, tenemos 1994= 104.5 ; 2002= 136.6;\u00a0 2003=125.7. Entre 1981 y 2003 el ritmo de crecimiento anual es de un muy raqu\u00edtico 1.04% anual.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\"> [17] <\/a>En 1981, un 15.9% de la demanda global se satisfac\u00eda con importaciones y un 84.1% con producci\u00f3n interna. En 2002, las importaciones satisfac\u00edan un 27.8% y la producci\u00f3n del pa\u00eds un 72.2%. En breve, los productores del pa\u00eds han perdido 12 puntos porcentuales con cargo a la apertura neoliberal.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref18\"> [18] <\/a>Valga advertir: al interior de cada gran escuela, podemos observar corrientes y diferencias a veces no menores. Pero para los fines que aqu\u00ed perseguimos, nos basta la muy gruesa distinci\u00f3n que hemos recogido.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref19\"> [19] <\/a>\u00a0 Joan Robinson, \u201cEnsayos de econom\u00eda poskeynesiana\u201d, p\u00e1gs. 337 y 334. FCE, M\u00e9xico, 1987.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref20\"> [20] <\/a>\u00a0 Ibidem, p\u00e1gs. 331 y 334.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref21\"> [21] <\/a>No olvidemos que el modelo neoliberal provoca un efecto de reducci\u00f3n y descomposici\u00f3n muy fuertes en la clase obrera industrial.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref22\"> [22] <\/a>Quien estudia y bien asimila la teor\u00eda de Marx, deja de repetir sus textos como un vulgar papagayo. Asimismo, no confunde el respeto al genio con la idolatr\u00eda y la postraci\u00f3n torpe y ciega. En realidad, hay muchos \u201cdisc\u00edpulos\u201d de Marx que han contribuido grandemente al desprestigio de la teor\u00eda marxiana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>                Podemos suponer que en los comienzos del nuevo milenio, un hombre medianamente culto tendr\u00eda que haber le\u00eddo a Shakespeare, su Hamlet, su Macbeth o su Romeo y Julieta. Tambi\u00e9n, que alguna vez ley\u00f3 y recit\u00f3 eso que escribiera el gran poeta: <\/p>\n<p>                                &#8220;Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.<\/p>\n<p>                                Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.&#8221;  <\/p>\n<p>                O de lo que escribiera otro poeta, cuando empezaba a padecer el mal de la ceguera: &#8220;Esta penumbra es lenta y no duele; \/ fluye por un manso declive \/ y se parece a la eternidad. \/ Mis amigos no tienen cara, \/las mujeres son lo que fueron hace ya tantos a\u00f1os, \/ las esquinas pueden ser otras, \/ no hay letras en las p\u00e1ginas de los libros.\/ Todo esto deber\u00eda atemorizarme, \/ pero es una dulzura, un regreso.&#8221;<\/p>\n<p>                El primero fue comunista y nacido en el cono sur, hacia el lado del Pac\u00edfico: hablamos de Neruda. El segundo, tambi\u00e9n fue del cono sur, nacido en el lado opuesto, el del Atl\u00e1ntico, y fue tambi\u00e9n muy reaccionario: hablamos de Jorge Luis Borges.  <\/p>\n<p>                De manera similar podemos y debemos suponer que se ha le\u00eddo a Tolstoi, a Balzac, a Juan Rulfo, a Enrique Heine y a Bertold Brecht. Al Sartre de &#8220;Los caminos de la libertad&#8221; y de tantas obras teatrales memorables. Como bien se ha dicho, leer a estos autores va m\u00e1s all\u00e1 del placer est\u00e9tico. Tambi\u00e9n, nos permite profundizar en el conocimiento del ser humano, enriquecernos con esa experiencia de dolores y alegr\u00edas, infamias y noblezas.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-148","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=148"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/148\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}