{"id":14813,"date":"2024-01-08T06:17:18","date_gmt":"2024-01-08T05:17:18","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14813"},"modified":"2024-01-08T06:17:18","modified_gmt":"2024-01-08T05:17:18","slug":"la-dialectica-de-la-ecologia-una-introduccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14813","title":{"rendered":"La dial\u00e9ctica de la ecolog\u00eda: Una introducci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Foster-300x300-1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-14814 alignleft\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Foster-300x300-1.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Foster-300x300-1.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Foster-300x300-1-150x150.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Esta es la introducci\u00f3n a John Bellamy Foster, <\/em>The Dialectics of Ecology: Society and Nature<em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2024).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Toda la naturaleza est\u00e1 en un perpetuo estado de flujo&#8230;. No hay nada claramente definido en la naturaleza&#8230;. Todo est\u00e1 ligado a todo lo dem\u00e1s.<br \/>\n-Denis Diderot<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Como observ\u00f3 Richard Levins, ecologista de Harvard y te\u00f3rico marxista, \u00abquiz\u00e1 la primera investigaci\u00f3n de un objeto complejo como sistema fue la obra maestra de Karl Marx, <em>Das Kapital<\/em>\u00bb, que exploraba tanto las bases econ\u00f3micas como ecol\u00f3gicas del capitalismo como sistema social-metab\u00f3lico<sup>2<\/sup>. La premisa de la <em>dial\u00e9ctica de la ecolog\u00eda<\/em>, tal y como se aborda en este art\u00edculo, es que es sobre todo en el materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico\/naturalismo dial\u00e9ctico donde encontramos el m\u00e9todo y el an\u00e1lisis que nos permite conectar \u00abla historia del trabajo y del capitalismo\u00bb con la de \u00abla Tierra y el planeta\u00bb, permiti\u00e9ndonos investigar desde un punto de vista materialista la crisis del Antropoceno de nuestros tiempos.<sup>3<\/sup> En palabras de Marx, la humanidad es a la vez \u00abuna parte de la naturaleza\u00bb y ella misma \u00abuna fuerza de la naturaleza\u00bb.<sup>4<\/sup> En su concepci\u00f3n, no hab\u00eda una divisi\u00f3n r\u00edgida entre historia natural e historia social. Por el contrario, \u00abla historia de la naturaleza y la historia de los hombres [la humanidad]\u00bb se consideraban \u00abdependientes la una de la otra mientras existan los hombres\u00bb.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la relaci\u00f3n del trabajo y el capitalismo con el metabolismo de la tierra est\u00e1 en el centro de la cr\u00edtica del orden existente. \u00abEl trabajo\u00bb, escribi\u00f3 Marx, \u00abes, ante todo, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso por el cual el hombre, a trav\u00e9s de sus propias acciones, media, regula y controla el metabolismo entre \u00e9l y la naturaleza. Se enfrenta a los materiales de la naturaleza como una fuerza de la naturaleza\u00bb<sup>6<\/sup>. Sin embargo, con el advenimiento de la \u00abproducci\u00f3n capitalista\u00bb, se produce una perturbaci\u00f3n y un desplazamiento sistem\u00e1ticos en \u00abla interacci\u00f3n metab\u00f3lica entre el hombre y la tierra\u00bb, creando una fisura metab\u00f3lica, o crisis ecol\u00f3gica, que rompe las relaciones naturales esenciales y no s\u00f3lo \u00abroba al trabajador, sino que&#8230; roba al suelo\u00bb<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>En la actualidad, puede considerarse que esta fisura ecol\u00f3gica en el metabolismo de la sociedad y la naturaleza ha alcanzado el nivel del Sistema Tierra, creando lo que los cient\u00edficos han denominado una \u00abbrecha antropog\u00e9nica\u00bb en los ciclos biogeoqu\u00edmicos de todo el planeta, dando lugar a lo que Federico Engels denomin\u00f3 metaf\u00f3ricamente la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza.<sup>8<\/sup> En la perspectiva hist\u00f3rico-materialista cl\u00e1sica, esta contradicci\u00f3n s\u00f3lo puede resolverse reconciliando a la humanidad y la naturaleza. Esta reconciliaci\u00f3n requiere superar no s\u00f3lo la alienaci\u00f3n de la naturaleza, sino la autoalienaci\u00f3n de la propia humanidad, que se manifiesta m\u00e1s plenamente en la sociedad actual, destructiva y mercantilizada. Lo que es necesario en tal an\u00e1lisis es el reconocimiento desde el principio de la naturaleza \u00abcorp\u00f3rea\u00bb de la propia existencia humana, que est\u00e1 ligada a la producci\u00f3n. Por lo tanto, si es necesaria una \u00abnueva historia universal de lo humano\u00bb en nuestro tiempo, es aqu\u00ed, dentro de la tradici\u00f3n hist\u00f3rico-materialista, donde se encuentra el m\u00e9todo materialista, dial\u00e9ctico y ecol\u00f3gico necesario. Para Marx, \u00ablos individuos universalmente desarrollados, cuyas relaciones sociales, como sus propias relaciones comunales, est\u00e1n por tanto tambi\u00e9n subordinadas a su propio control comunal, no son producto de la naturaleza, sino de la historia\u00bb.<sup>9<\/sup> Sin embargo, la historia humana nunca est\u00e1 separada del \u00abmetabolismo universal de la naturaleza\u00bb, del que el metabolismo social basado en el proceso de trabajo y producci\u00f3n es una parte emergente.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>En una perspectiva dial\u00e9ctico-ecol\u00f3gica de este tipo, no hay respuestas fijas aplicables a toda la historia, ya que todo lo que nos rodea en la historia natural y en la historia social \u2013que constituyen, como dijo Marx, las \u00abdos caras\u00bb de una \u00fanica realidad material\u2013 puede considerarse en un estado de flujo constante.<sup>11<\/sup> No obstante, se argumentar\u00e1 aqu\u00ed que el m\u00e9todo de la ecolog\u00eda dial\u00e9ctica, enraizado en el materialismo hist\u00f3rico y dirigido a trascender la alienaci\u00f3n de la humanidad y la naturaleza, proporciona una base para unir la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de formas nuevas y revolucionarias. Esto constituye la necesaria negaci\u00f3n dial\u00e9ctica o superaci\u00f3n de las condiciones materiales de nuestro actual mundo alienado, dividido y peligroso, producto a su vez del desarrollo hist\u00f3rico humano. Este punto de vista asume que existe un proceso hist\u00f3rico contingente y siempre cambiante en el que cada nueva realidad emergente lleva en s\u00ed misma un car\u00e1cter incompleto y diversas relaciones contradictorias, que conducen a nuevos desarrollos transformadores. Como indica Corrina Lotz, la negaci\u00f3n dial\u00e9ctica abarca propiamente \u00abla ausencia (t\u00e9rmino de Roy Bhaskar), la eliminaci\u00f3n, la p\u00e9rdida, el conflicto, la interrupci\u00f3n, los saltos y las rupturas\u00bb, a menudo entendidos en t\u00e9rminos del concepto general de <em>emergencia<\/em>, o el cambio cualitativo a niveles organizativos superiores, que, como dijo Engels, siempre lleva en s\u00ed el potencial de <em>aniquilaci\u00f3n<\/em>.<sup>12<\/sup> As\u00ed pues, la estructura de la historia, incluida la historia natural, siempre contiene en s\u00ed crisis y cat\u00e1strofes, junto con la posibilidad de algo cualitativamente nuevo, extra\u00eddo de una combinaci\u00f3n de residuos del pasado (realidades previamente negadas) que interact\u00faan de forma contingente con el presente como historia y generan un cambio transformador. As\u00ed pues, la historia, ya sea natural o humana, no es lineal, sino que se manifiesta como una forma de desarrollo en espiral.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n de desarrollo hist\u00f3rico humano, una concepci\u00f3n relativamente reciente que apenas precede a la era capitalista, es producto de la relaci\u00f3n cambiante de los seres humanos con la naturaleza en su conjunto. Como reconoci\u00f3 Marx, Epicuro, en la antig\u00fcedad helen\u00edstica, consider\u00f3 que los or\u00edgenes de la filosof\u00eda natural o de la ciencia natural estaban ligados a un sentimiento primordial de peligro que el mundo natural representaba en la vida cotidiana de los seres humanos.<sup>13<\/sup> En la filosof\u00eda epic\u00farea, no hab\u00eda otra respuesta racional a esta condici\u00f3n existencial que la reconciliaci\u00f3n con el mundo a trav\u00e9s de formas de autoconciencia contemplativa y el desarrollo de un sentimiento de unidad con la naturaleza, o <em>ataraxia<\/em>, por medio de la ilustraci\u00f3n\/ciencia.<\/p>\n<p>El enorme desarrollo hist\u00f3rico de las fuerzas productivas, que separa la Antig\u00fcedad del mundo moderno, y la aparici\u00f3n de la ciencia moderna en este contexto iban a alterar fundamentalmente la relaci\u00f3n entre la humanidad y su entorno natural. La sociedad burguesa, como resultado de este \u00abprogreso\u00bb y de la revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XVII, se deleitar\u00eda con el \u00abdominio de la naturaleza\u00bb que le proporcionaba la ciencia de la Ilustraci\u00f3n. En esta concepci\u00f3n, el reino de la necesidad natural se ve\u00eda como algo que siempre hab\u00eda retrocedido e incluso trascendido.<sup>14<\/sup> Esto, sin embargo, dio lugar a la presunci\u00f3n, como se\u00f1al\u00f3 Engels, de \u00abvictorias humanas sobre la naturaleza\u00bb a la manera de \u00abun conquistador sobre un pueblo extranjero\u00bb, una visi\u00f3n que, debido a su falta de previsi\u00f3n y a sus objetivos estrechos, condujo a cat\u00e1strofes ecol\u00f3gicas generadas por el hombre.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Como resultado del proceso hist\u00f3rico, la humanidad se enfrenta de nuevo a una sensaci\u00f3n generalizada de peligro que emana de las fuerzas de la naturaleza. Sin embargo, detr\u00e1s de esta amenaza existencial para la humanidad y la vida se esconde el trabajo humano, en s\u00ed mismo una <em>fuerza de la naturaleza<\/em>, que ahora genera cat\u00e1strofes a escala planetaria. La alienaci\u00f3n de la naturaleza bajo el capitalismo es tal que el dinero se confunde fetichistamente con la existencia, mientras que la extracci\u00f3n privada y la expropiaci\u00f3n, el robo de la tierra, se confunden con la riqueza real. Desde el punto de vista hist\u00f3rico-materialista, la contradicci\u00f3n entre la humanidad y la tierra puede superarse antes de que resulte fatal, pero s\u00f3lo si las dos caras de la autoalienaci\u00f3n humana \u2013la alienaci\u00f3n de la humanidad y la alienaci\u00f3n de la naturaleza\u2013 se superan mediante la \u00abreconstituci\u00f3n revolucionaria de la sociedad en su conjunto\u00bb y la creaci\u00f3n de un mundo de igualdad sustantiva y sostenibilidad ecol\u00f3gica<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p>El desarrollo de tal enfoque basado en fundamentos hist\u00f3rico-materialistas cl\u00e1sicos no puede consistir simplemente en una reconstrucci\u00f3n te\u00f3rica del an\u00e1lisis de Marx y Engels en este \u00e1mbito, que implique una s\u00edntesis de sus contribuciones a una dial\u00e9ctica ecol\u00f3gico-materialista. En el mejor de los casos, lo \u00fanico que un planteamiento de este tipo puede generar es un m\u00e9todo m\u00e1s cr\u00edtico en el an\u00e1lisis del presente, aunque la superaci\u00f3n real del presente como historia sea la preocupaci\u00f3n primordial. Por encima de todo, es necesario abordar la crisis ecol\u00f3gica en r\u00e1pido desarrollo de la \u00c9poca Antropocena de la historia humana, que marca el ascenso de los factores antropog\u00e9nicos, frente a los no antropog\u00e9nicos, como principal fuerza impulsora del cambio del Sistema Tierra. Aqu\u00ed debemos enfrentarnos a la actual financiarizaci\u00f3n de la naturaleza, a la nueva fase del extractivismo planetario, a cuestiones de supervivencia humana y a la lucha revolucionaria por crear una sociedad de decrecimiento planificado y una civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica orientada al desarrollo humano sostenible. Todo ello, sin embargo, depende de la recuperaci\u00f3n, desarrollo y unificaci\u00f3n en la teor\u00eda y en la praxis de la cr\u00edtica dial\u00e9ctico-ecol\u00f3gica del capitalismo, legado indispensable e indiscutible del materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico.<\/p>\n<h3><b><span style=\"font-size: medium;\">La doble negaci\u00f3n del materialismo dial\u00e9ctico<\/span><\/b><\/h3>\n<p><b>El marxismo sovi\u00e9tico y la dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/b><\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n de la ecolog\u00eda marxiana basada en el materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico es un desarrollo muy reciente y todav\u00eda muy incompleto, confinado en gran medida al presente siglo y al auge del ecosocialismo. Tanto el marxismo oficial asociado a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de finales de los a\u00f1os 30 y posteriores, que elimin\u00f3 el elemento cr\u00edtico dentro de la filosof\u00eda junto con el an\u00e1lisis ecol\u00f3gico de Marx, como la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental, que rechaz\u00f3 por completo el naturalismo dial\u00e9ctico, presentaron enormes obst\u00e1culos para el desarrollo ulterior de la cr\u00edtica ecol\u00f3gica hist\u00f3rico-materialista. Esto, por tanto, constituy\u00f3 una doble negaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la naturaleza emanada del antagonismo de la Guerra Fr\u00eda entre Oriente y Occidente. Pero es una negaci\u00f3n que se ha ido superando cada vez m\u00e1s en las \u00faltimas d\u00e9cadas a medida que han cambiado las condiciones materiales.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda sovi\u00e9tica, tal y como se concibi\u00f3 originalmente bajo la direcci\u00f3n de V. I. Lenin, Le\u00f3n Trotsky y Nikolai Bujarin con ocasi\u00f3n del lanzamiento de su publicaci\u00f3n insignia original, <em>Bajo la bandera del marxismo<\/em>, en 1922, pretend\u00eda aunar las perspectivas materialistas de mencheviques y bolcheviques (que representaban, respectivamente, las tendencias relativamente reformistas y revolucionarias dentro del marxismo ruso), mecanicistas y dial\u00e9cticos, y fil\u00f3sofos y cient\u00edficos naturales, con el objeto de la concreci\u00f3n de una filosof\u00eda m\u00e1s amplia e internamente diferenciada del <em>materialismo dial\u00e9ctico<\/em>. \u00c9ste fue un t\u00e9rmino introducido por el fil\u00f3sofo obrero Joseph Dietzgen y debi\u00f3 su influencia principalmente a la obra del marxista ruso fundador (y menchevique) Georgi Plej\u00e1nov.<sup>17<\/sup><\/p>\n<p>Lenin marc\u00f3 la pauta en su carta de 1922 a <em>Bajo la bandera del marxismo<\/em>, que fue publicada como un art\u00edculo titulado \u00abSobre la significaci\u00f3n del materialismo militante\u00bb. Aqu\u00ed insist\u00eda en que era necesario reunir a los \u00abmaterialistas del campo no comunista\u00bb con los materialistas revolucionarios para promover una discusi\u00f3n filos\u00f3fica mutuamente comprometida. El objetivo era desarrollar un punto de vista \u00abmaterialista militante\u00bb fundamentalmente marxista y, al mismo tiempo, protegerse de los dogmas r\u00edgidos. \u00abUno de los mayores y m\u00e1s peligrosos errores cometidos por los comunistas (como en general por los revolucionarios que han logrado con \u00e9xito el comienzo de una gran revoluci\u00f3n) es la idea de que una revoluci\u00f3n puede ser hecha s\u00f3lo por revolucionarios\u00bb. En lugar de excluir de la nueva revista a destacados fil\u00f3sofos mencheviques como la talentosa Liubov Isaakovna Akselrod (antigua ayudante de Plej\u00e1nov) y Abram M. Deborin, Lenin insisti\u00f3 en la necesidad de su inclusi\u00f3n. Para protegerse contra el materialismo mecanicista o mecanicismo (hoy m\u00e1s a menudo llamado reduccionismo), declar\u00f3 esencial la incorporaci\u00f3n cr\u00edtica de la dial\u00e9ctica hegeliana, a pesar de su base idealista, en el \u00e1mbito de la revista. As\u00ed, <em>Bajo la bandera del marxismo<\/em> deb\u00eda ser, en sus palabras, \u00abuna especie de &#8216;Sociedad de Amigos Materialistas de la Dial\u00e9ctica Hegeliana&#8217;\u00bb.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>La filosof\u00eda sovi\u00e9tica se propuso desde el principio desarrollar el materialismo dial\u00e9ctico como un punto de vista te\u00f3rico general aplicable tanto a la filosof\u00eda como a la ciencia, basado pr\u00f3ximamente en la obra de Engels, Plej\u00e1nov y Lenin, pero enraizado m\u00e1s fundamentalmente en la obra de Marx, G. W. F. Hegel y Baruch Spinoza. (Las discusiones filos\u00f3ficas de Marx en sus primeros <em>Manuscritos econ\u00f3micos y filos\u00f3ficos<\/em> eran entonces desconocidas).<\/p>\n<p>El <em>Anti-D\u00fchring<\/em> de Engels y la incompleta <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> proporcionaron un hilo conductor que, en su expresi\u00f3n m\u00e1s sucinta, giraba en torno a los tres principios ontol\u00f3gicos o \u00ableyes\u00bb, derivados de Hegel, de (1) la transformaci\u00f3n de la cantidad en cualidad, y viceversa; (2) la identidad o unidad de los opuestos; y (3) la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n.<sup>19<\/sup> El primero de ellos pretend\u00eda captar lo que en el lenguaje cient\u00edfico actual se suele denominar <em>cambios de fase<\/em> o efectos umbral, en los que los cambios cuantitativos conducen a nuevas realidades cualitativas. A trav\u00e9s de tales transformaciones cualitativas, que pueden observarse tanto en la naturaleza no humana como en la sociedad, surge un \u00abnuevo poder\u00bb, observaron Marx y Engels, que es \u00abcompletamente diferente de la suma de sus fuerzas separadas\u00bb.<sup>20<\/sup> El segundo principio ontol\u00f3gico aborda las contradicciones que surgen debido a desarrollos incompatibles dentro de la misma relaci\u00f3n intr\u00ednseca a todos los procesos de movimiento, actividad y cambio. El tercer principio ontol\u00f3gico de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n se refiere a c\u00f3mo los procesos asociados a los dos primeros principios sientan las bases para las negaciones dial\u00e9cticas, es decir, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n anterior, y un proceso de <em>Aufhebung<\/em> (referido simult\u00e1neamente a trascendencia, supresi\u00f3n, preservaci\u00f3n, superaci\u00f3n y suplantaci\u00f3n), dando lugar a bruscas inversiones y transformaciones, estableciendo realidades emergentes cualitativamente nuevas que surgen a un nivel superior, y a una compleja \u00abforma espiral de desarrollo\u00bb en la que la negaci\u00f3n nunca es mera negaci\u00f3n, sino que contiene en s\u00ed misma lo positivo (y viceversa). <sup>21<\/sup><\/p>\n<p>\u00abEl &#8216;momento dial\u00e9ctico&#8217;\u00bb, escribi\u00f3 Lenin en sus <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, \u00abexige la demostraci\u00f3n de la &#8216;<em>unidad<\/em>&#8216;, es decir, de la conexi\u00f3n de lo negativo y lo positivo, la presencia de este positivo en lo negativo. De la afirmaci\u00f3n a la negaci\u00f3n \u2013de la negaci\u00f3n a la &#8216;unidad&#8217; con lo afirmado\u2013 sin esto, la dial\u00e9ctica se convierte en negaci\u00f3n vac\u00eda, en un juego o en <em>escepsis<\/em> [escepticismo]\u00bb.<sup>22<\/sup> Aunque ha sido com\u00fan reducir la dial\u00e9ctica a la unidad de los opuestos, tal enfoque ser\u00eda completamente est\u00e9ril, en opini\u00f3n de Lenin, puesto que excluye la <em>negaci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/em>.<sup>23<\/sup><\/p>\n<p>En 1924, estall\u00f3 un importante debate entre los mecanicistas, asociados con figuras como Akselrod y el ateo-mecanicista militante Iv\u00e1n Iv\u00e1novich Skvortsov-Stepanov, y los pensadores de orientaci\u00f3n m\u00e1s dial\u00e9ctica bajo el liderazgo de Deborin y su Instituto de Profesores Rojos.<sup>24<\/sup> Los mecanicistas estaban m\u00e1s directamente vinculados a la ciencia natural y a te\u00f3ricos tan destacados como Bujarin, y antes que \u00e9l Plej\u00e1nov, ambos de los cuales hab\u00edan mostrado tendencias mecanicistas, aunque ninguno de ellos era totalmente contrario al an\u00e1lisis dial\u00e9ctico.<sup>25<\/sup> Los dial\u00e9cticos, por el contrario, estaban mucho m\u00e1s alejados de la ciencia natural y se centraban en el idealismo hegeliano mediado cr\u00edticamente por la tradici\u00f3n materialista de Ludwig Feuerbach, Marx, Engels y Lenin.<sup>26<\/sup><\/p>\n<p>La principal disputa te\u00f3rica que divid\u00eda a los mecanicistas y a los deborinistas giraba en torno a la propuesta de los primeros de que tanto la naturaleza org\u00e1nica como la inorg\u00e1nica pod\u00edan reducirse simplemente a propiedades mec\u00e1nicas. Esto iba en contra de una dial\u00e9ctica basada en la existencia de formas organizativas irreductibles, asociada en particular con el an\u00e1lisis de Engels en <em>Anti-D\u00fchring<\/em> y <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, esta \u00faltima publicada por primera vez en 1925.<sup>27<\/sup> Deborin, al igual que la mayor\u00eda de los dem\u00e1s fil\u00f3sofos sovi\u00e9ticos, sosten\u00eda que era imposible reducir en su totalidad una forma cualitativamente superior, como la vida org\u00e1nica, a una forma inferior, como la materia inorg\u00e1nica. Comentando <em>La correlaci\u00f3n de las fuerzas f\u00edsicas<\/em> (1846) de William Robert Grove, Engels escribi\u00f3: \u00abLa acci\u00f3n qu\u00edmica no es posible sin cambios de temperatura y cambios el\u00e9ctricos; la vida org\u00e1nica [no es posible] sin cambios mec\u00e1nicos, moleculares, qu\u00edmicos, t\u00e9rmicos, el\u00e9ctricos, etc. Pero la presencia de estas formas subsidiarias no agota en cada caso la esencia de la forma principal. Un d\u00eda, sin duda, &#8216;reduciremos&#8217; experimentalmente el pensamiento al movimiento molecular y qu\u00edmico en el cerebro; pero, \u00bfagotar\u00e1 eso la esencia del pensamiento?\u00bb<sup>28<\/sup> Desde este punto de vista, los niveles organizativos superiores, como la mente\/pensamiento, no pod\u00edan reducirse simplemente a los niveles organizativos inferiores, aunque los primeros dependieran de los segundos. Fue la distinci\u00f3n entre diferentes formas cualitativas\/niveles\/planos dentro de la existencia material, explic\u00f3 Engels, lo que constituy\u00f3 la base de la divisi\u00f3n de las diversas ciencias, separando, por ejemplo, la biolog\u00eda de la qu\u00edmica y la f\u00edsica.<\/p>\n<p>Sin embargo, los mecanicistas, que representaban el punto de vista cient\u00edfico entonces dominante, cuestionaron la opini\u00f3n de Engels de que las formas\/niveles cualitativos diferenciaban la realidad, as\u00ed como el pensamiento. As\u00ed, Skvortsov-Stepanov declar\u00f3 que hab\u00eda que rechazar de plano la afirmaci\u00f3n de Engels de que las formas superiores de la existencia material no pod\u00edan explicarse simplemente por las inferiores y, por tanto, que las formas mec\u00e1nicas del movimiento no pod\u00edan dar cuenta en su totalidad de la psique humana.<sup>29<\/sup> El reduccionismo, de conformidad con la ciencia mecanicista moderna, se consideraba un principio general aplicable a toda la existencia, en l\u00ednea con el positivismo. As\u00ed, a menudo se dec\u00eda que \u00abla mente era una mera secreci\u00f3n del cerebro\u00bb, una proposici\u00f3n planteada por primera vez por Pierre Jean Georges Cabanis en 1802 e incluso aceptada aparentemente por Charles Darwin.<sup>30<\/sup> En cambio, los fil\u00f3sofos deborinistas basaron su an\u00e1lisis en la doble cr\u00edtica del idealismo hegeliano y del materialismo mecanicista. En cuanto a la cuesti\u00f3n del reduccionismo, se basaron en gran medida en la noci\u00f3n de Engels de que el cambio cuantitativo conduce a la transformaci\u00f3n cualitativa.<\/p>\n<p>Pronto qued\u00f3 claro que ninguno de los dos bandos ten\u00eda la sart\u00e9n por el mango intelectualmente, ya que se trataba en gran parte de una divisi\u00f3n entre la ciencia natural positivista y la filosof\u00eda dial\u00e9ctica. Sin embargo, a pesar del estancamiento filos\u00f3fico, los deborinistas consiguieron triunfar sobre sus rivales por medios puramente pol\u00edticos en 1929, utilizando su control superior sobre las principales instituciones de la filosof\u00eda sovi\u00e9tica para excluir el punto de vista competidor.<sup>31<\/sup><\/p>\n<p>El triunfo de los deborinistas, sin embargo, result\u00f3 ef\u00edmero, ya que, al cabo de un a\u00f1o, se vieron a la defensiva debido al ataque de un sector pol\u00edtico m\u00e1s poderoso: la propia jerarqu\u00eda del Partido Comunista. Esto represent\u00f3 la intervenci\u00f3n directa de los llamados bolchevizadores de la jerarqu\u00eda del partido en las luchas en el frente filos\u00f3fico. Aunque no defend\u00eda directamente a los mecanicistas, considerados una \u00abdesviaci\u00f3n de derechas\u00bb, la jerarqu\u00eda del partido decidi\u00f3 que era necesario frenar a los deborinistas como una \u00abdesviaci\u00f3n de izquierdas\u00bb. Los deborinistas fueron acusados de ser mencheviques, idealistas, vitalistas y d\u00e9biles en sus cr\u00edticas a Trotsky y otros desviacionistas de izquierda. El golpe aplastante, sin embargo, fue la declaraci\u00f3n oficial de Jos\u00e9 Stalin en diciembre de 1930 de que los deborinistas eran \u00abidealistas mencheviques\u00bb. El propio Deborin fue denunciado por su pasado menchevique de unas tres d\u00e9cadas antes, mientras que los dial\u00e9cticos tambi\u00e9n fueron acusados de estar asociados con el brillante economista marxista I. I. Rubin, autor de <em>Ensayos sobre la teor\u00eda del valor de Marx<\/em>, que fue ejecutado en 1937.<sup>32<\/sup><\/p>\n<p>La supresi\u00f3n de la filosof\u00eda sovi\u00e9tica en la d\u00e9cada de 1930 qued\u00f3 grabada en piedra con la publicaci\u00f3n del \u00abMaterialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico\u00bb de Stalin en 1938, como parte de la <em>Historia oficial del Partido Comunista de la URSS-bolcheviques: Curso breve<\/em> (a menudo citado simplemente como <em>El curso breve<\/em>).<sup>33<\/sup> En la formulaci\u00f3n r\u00edgida y dogm\u00e1tica del \u00abMaterialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico\u00bb de Stalin, la noci\u00f3n de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, fundamental para el pensamiento cr\u00edtico de Marx, Engels y Lenin, qued\u00f3 formalmente excluida. El materialismo hist\u00f3rico fue reducido a un \u00e1rea separada subordinada al materialismo dial\u00e9ctico. Se congelaron todas las categor\u00edas. Los <em>Manuscritos econ\u00f3micos y filos\u00f3ficos<\/em> de Marx de 1844, publicados por primera vez en 1932, fueron tratados como pertenecientes a una etapa premarxista de su pensamiento y fueron generalmente ignorados o minimizados.<\/p>\n<p>Las ciencias naturales sovi\u00e9ticas, en particular las ciencias de la vida, incluida la ecolog\u00eda, sufrieron un destino similar al de la filosof\u00eda. Bujarin hab\u00eda proporcionado un v\u00ednculo crucial entre la filosof\u00eda dial\u00e9ctico-materialista y la ciencia natural, trabajando con el agr\u00f3nomo, bot\u00e1nico y genetista Nikolai Vavilov, el fisi\u00f3logo y bi\u00f3logo B. Zavadovsky y el historiador de la ciencia y f\u00edsico Boris Hessen. Todos estos pensadores, junto con otros destacados acad\u00e9micos marxistas como el fil\u00f3logo David Riazanov, editor de una edici\u00f3n cr\u00edtica de las <em>Obras<\/em> de Marx y Engels, fueron purgados. El propio Bujarin fue ejecutado en 1938. Las ideas dial\u00e9cticas revolucionarias que hab\u00edan surgido en la URSS en las ciencias naturales y la filosof\u00eda fueron sustituidas por f\u00f3rmulas estrechas que exclu\u00edan el pensamiento cr\u00edtico.<\/p>\n<p>Como resultado de estos acontecimientos, la doctrina oficial del materialismo dial\u00e9ctico qued\u00f3 reducida a un burdo monismo mecanicista y positivista, opuesto a un dualismo neokantiano tendencioso, aunque algo m\u00e1s cr\u00edtico, que iba a impregnar el marxismo occidental.<sup>34<\/sup> Sin embargo, un <em>materialismo dial\u00e9ctico<\/em> genuino sigui\u00f3 existiendo en los recovecos, neg\u00e1ndose a ser enterrado. Como Galileo Galilei, atrapado en la Inquisici\u00f3n, se dice que dijo de la Tierra, sin duda ap\u00f3crifamente: \u00abY, sin embargo, se mueve\u00bb.<sup>35<\/sup><\/p>\n<p><b>El marxismo occidental y la negaci\u00f3n del materialismo dial\u00e9ctico<\/b><\/p>\n<p>En contraste con el marxismo sovi\u00e9tico oficial, lo que lleg\u00f3 a conocerse como marxismo occidental, o la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental, sigui\u00f3 un curso radicalmente diferente. En esta perspectiva, la dial\u00e9ctica de la naturaleza y, con ella, la noci\u00f3n de materialismo dial\u00e9ctico, fue invalidada sobre la base de que la dial\u00e9ctica requer\u00eda la identidad sujeto-objeto \u2013es decir, la noci\u00f3n de que los seres humanos eran tanto sujetos como objetos de sus propias acciones\u2013 y, por tanto, no era aplicable a la naturaleza externa, donde el sujeto humano no estaba presente. Con la exclusi\u00f3n del reino natural en la medida en que estaba separado de la historia humana e incluso era anterior a ella, el marxismo occidental cort\u00f3 as\u00ed cualquier relaci\u00f3n directa del materialismo hist\u00f3rico con la ciencia natural y el metabolismo universal de la naturaleza, relegando de hecho el mundo natural al reino del positivismo. El resultado fue una concepci\u00f3n dualista, de dos mundos, en la que la dial\u00e9ctica se relacionaba simplemente con la historia humana, no con la historia natural (el reino de la cosa-en-s\u00ed kantiana), y en la que el marxismo se limitaba exclusivamente a lo social.<sup>36<\/sup> El materialismo hist\u00f3rico fue despojado entonces de cualquier conexi\u00f3n con la naturaleza como fuerza en s\u00ed misma, reduciendo la noci\u00f3n de materialismo dentro del marxismo occidental simplemente a relaciones pol\u00edtico-econ\u00f3micas desnaturalizadas. Pensadores marxistas occidentales como Herbert Marcuse y Theodor W. Adorno arremetieron contra el <em>Curso breve<\/em> sovi\u00e9tico y el \u00abMaterialismo Dial\u00e9ctico e Hist\u00f3rico\u00bb de Stalin, pero tambi\u00e9n fueron con frecuencia m\u00e1s all\u00e1, como en el caso de Adorno y Lucio Colletti, para rechazar la dial\u00e9ctica transformadora de Engels y Lenin, e incluso en algunos aspectos la de Marx y Hegel, gravitando en su lugar hacia Immanuel Kant.<sup>37<\/sup><\/p>\n<p>La <em>Dial\u00e9ctica Negativa<\/em> de Adorno, a menudo considerada hoy como una de las mayores contribuciones de la Escuela de Frankfurt dentro del marxismo occidental, ten\u00eda por objeto el rechazo de la \u00abnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb y, por tanto, del momento positivo en la dial\u00e9ctica. Como escribi\u00f3 Adorno en el prefacio de su obra \u00abLa <em>dial\u00e9ctica negativa<\/em> es una frase que se burla de la tradici\u00f3n. Ya en Plat\u00f3n, la dial\u00e9ctica significaba alcanzar algo positivo por medio de la negaci\u00f3n; la figura de pensamiento de una negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n se convirti\u00f3 m\u00e1s tarde en el t\u00e9rmino sucinto. Este libro pretende liberar a la dial\u00e9ctica de tales rasgos afirmativos sin reducir su determinismo\u00bb.<sup>38<\/sup><\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n de Adorno, \u00abMarx era un darwinista social\u00bb en el sentido de que ve\u00eda la historia natural como el reino de la necesidad natural (que tambi\u00e9n afectaba a la historia social), que deb\u00eda trascenderse en la historia humana mediante un salto al reino de la libertad. El concepto de naturaleza de Marx era entonces, seg\u00fan Adorno, en \u00faltima instancia el de la Ilustraci\u00f3n, en el que la naturaleza estaba simplemente ah\u00ed para ser conquistada y trascendida por la praxis social. A pesar de todas sus discusiones en <em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/em> sobre \u00abla dominaci\u00f3n de la naturaleza\u00bb, Max Horkheimer y Adorno aceptaron el punto de vista, que imputaron al propio Marx, del \u00abalboroto total en la naturaleza\u00bb, es decir, una especie de estado de naturaleza hobbesiano y darwiniano o guerra de todos contra todos, considerado como caracter\u00edstico de todo el pensamiento de la Ilustraci\u00f3n. Se dec\u00eda que el propio Marx compart\u00eda estos puntos de vista, simplemente viendo la libertad como la trascendencia de la necesidad.<sup>39<\/sup> Como opinaba Adorno: Marx \u00absuscribi\u00f3 algo tan archiburgu\u00e9s como el programa de un control absoluto de la naturaleza\u00bb.<sup>40<\/sup> Adem\u00e1s, al especificar al principio de su libro <em>Dial\u00e9ctica negativa<\/em> que el objeto de su an\u00e1lisis era excluir la <em>negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n<\/em> y, por tanto, el elemento positivo de la dial\u00e9ctica, de un modo ir\u00f3nicamente paralelo a la eliminaci\u00f3n dogm\u00e1tica de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n dentro del \u00abMaterialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico\u00bb de Stalin, Adorno arroj\u00f3 luz sobre su propia negatividad con respecto a la perspectiva del cambio revolucionario.<\/p>\n<p>Alfred Schmidt \u2013que trabaj\u00f3 con Horkheimer y Adorno en la redacci\u00f3n de su tesis y obra magna, publicada en 1962 como <em>El concepto de naturaleza en Marx\u2013<\/em> observ\u00f3 que la noci\u00f3n de Marx del metabolismo social entre la naturaleza y la sociedad planteaba la cuesti\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, o \u00abla automediaci\u00f3n de la naturaleza\u00bb, de un modo totalmente defendible. Schmidt, sin embargo, lo neg\u00f3 m\u00e1s tarde bas\u00e1ndose en que Marx consideraba que esa automediaci\u00f3n de la naturaleza estaba restringida a la acci\u00f3n humana, y s\u00f3lo en las sociedades comunales tradicionales, y ya no era aplicable a la sociedad burguesa moderna, en la que la <em>primera naturaleza<\/em>, es decir, la naturaleza en s\u00ed misma, hab\u00eda sido subsumida en gran medida por la <em>segunda naturaleza<\/em>, el \u00e1mbito social. \u00abS\u00f3lo el proceso de conocimiento de la naturaleza\u00bb, declar\u00f3 Schmidt, \u00abpuede ser dial\u00e9ctico, no la naturaleza misma\u00bb.<sup>41<\/sup> Esta formulaci\u00f3n manten\u00eda el dualismo neokantiano entre naturaleza y sociedad, argumentando que la mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica era imposible sin un sujeto humano activo, que estaba confinado al \u00e1mbito hist\u00f3rico-social. Tales puntos de vista empujaban a la dial\u00e9ctica, tal y como la conceb\u00eda el marxismo occidental, en la direcci\u00f3n del idealismo<sup>42<\/sup>.<\/p>\n<p>Dada la exclusi\u00f3n sistem\u00e1tica de la naturaleza\/ecolog\u00eda del pensamiento dial\u00e9ctico dentro del marxismo occidental, a menudo se sosten\u00eda, incluso dentro de los c\u00edrculos marxistas, que la filosof\u00eda de la praxis no ten\u00eda nada que aportar al an\u00e1lisis ecol\u00f3gico. Esto se codific\u00f3 en la influyente obra de Perry Anderson de 1976, <em>Consideraciones sobre el marxismo occidental<\/em>, en la que se afirmaba que \u00abninguna figura importante de la tercera generaci\u00f3n del marxismo cl\u00e1sico\u00bb, que Anderson asociaba estrechamente con el marxismo occidental y su rechazo de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, se vio afectada por \u00ablos desarrollos de las ciencias f\u00edsicas\u00bb.<sup>43<\/sup> En su obra de 1983, <em>Tras las huellas del materialismo hist\u00f3rico<\/em>, Anderson declar\u00f3 que \u00ablos problemas de la interacci\u00f3n de la especie humana con su entorno terrestre [estaban] esencialmente ausentes del marxismo cl\u00e1sico\u00bb \u2013una proposici\u00f3n que habr\u00eda sido vista como absurda a primera vista incluso entonces, si no hubiera sido por el hecho de que todo el dominio de la dial\u00e9ctica de la naturaleza ya hab\u00eda sido sistem\u00e1ticamente ausente del marxismo occidental, mientras que la cr\u00edtica ecol\u00f3gica del marxismo cl\u00e1sico fue simplemente tratada como inexistente.<sup>44<\/sup><\/p>\n<p>Por lo tanto, tanto la concepci\u00f3n sovi\u00e9tica de la \u00abdial\u00e9ctica de la naturaleza\u00bb en el <em>Curso breve<\/em> de 1938, centrada en la r\u00edgida separaci\u00f3n de Stalin del materialismo dial\u00e9ctico y el materialismo hist\u00f3rico, como el rechazo marxista occidental de la dial\u00e9ctica de la naturaleza en su totalidad, fueron presa de concepciones estrechas de la realidad. As\u00ed pues, no abarcaron lo que Engels llam\u00f3 la totalidad de los cuerpos, desde las estrellas hasta las mol\u00e9culas, incluyendo la mente humana y la sociedad humana. \u00abEn efecto, el problema de la dial\u00e9ctica de la naturaleza\u00bb, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo cr\u00edtico-realista Roy Bhaskar, \u00abse reduce a una variante del problema general del naturalismo, y la forma en que se resuelve depende de si la dial\u00e9ctica se concibe de forma suficientemente amplia y la sociedad de forma suficientemente naturalista para hacer plausible su extensi\u00f3n a la naturaleza\u00bb.<sup>45<\/sup><\/p>\n<h3><b><span style=\"font-size: medium;\">La lucha por la dial\u00e9ctica materialista<\/span><\/b><\/h3>\n<p><b>Materialismo dial\u00e9ctico de nuevo<\/b><\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00eda un error pensar que la noci\u00f3n marxista cl\u00e1sica de la \u00abconcepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la naturaleza\u00bb, como Engels se refiri\u00f3 a ella, se llev\u00f3 a un callej\u00f3n sin salida, reducida a la nada sin dejar rastro, ya fuera en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica o en Occidente.<sup>46<\/sup> M\u00e1s bien, la dial\u00e9ctica materialista resurgi\u00f3 constantemente en todo tipo de formas inesperadas en circunstancias hist\u00f3ricas cambiantes. Esto puede verse m\u00e1s claramente en la famosa visita de cient\u00edficos naturales y fil\u00f3sofos sovi\u00e9ticos al Segundo Congreso Internacional de Historia de la Ciencia en Londres en 1931, donde Bujarin, Vavilov, Zavadovsky, Hessen y otros presentaron los resultados de la ciencia natural y la filosof\u00eda dial\u00e9cticas sovi\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Entre los asistentes a esta hist\u00f3rica reuni\u00f3n se encontraban cient\u00edficos y pensadores socialistas de renombre mundial, como Joseph Needham, J. D. Bernal, Lancelot Hogben y Hyman Levy. (J. B. S. Haldane no estuvo presente pero retomar\u00eda las nuevas ideas en parte bajo el impulso del mismo evento). En el curso de las presentaciones sovi\u00e9ticas, Bujarin trat\u00f3 de generar una concepci\u00f3n dial\u00e9ctico-humanista del an\u00e1lisis marxista, conducente a la ciencia natural, enraizada en las \u00abNotas sobre Adolfo Wagner\u00bb de Marx, donde se pusieron de manifiesto algunas de las concepciones ontol\u00f3gicas subyacentes de Marx, junto con la integraci\u00f3n del concepto de biosfera del biogeoqu\u00edmico Vladimir Vernadsky. El reconocimiento de la realidad en la que los seres humanos pod\u00edan verse como \u00abviviendo y trabajando en la biosfera\u00bb exig\u00eda, insist\u00eda Bujarin, una visi\u00f3n materialista-dial\u00e9ctica integrada de proceso e interacci\u00f3n, contradicci\u00f3n, negaci\u00f3n y totalidad, en la que participasen tanto la naturaleza externa como la sociedad. Hessen present\u00f3 por primera vez una sociolog\u00eda de la ciencia que encarnaba la dial\u00e9ctica materialista y que explicaba los descubrimientos de Newton en su relaci\u00f3n con una visi\u00f3n mecanicista burguesa del mundo. Vavilov dio cuenta del descubrimiento sovi\u00e9tico, mediante investigaciones hist\u00f3ricas y materialistas, de los lugares geogr\u00e1ficos originales (ahora conocidos como los <em>centros Vavilov<\/em>) del germoplasma mundial del que hab\u00edan surgido los principales cultivos agr\u00edcolas<sup>47<\/sup>.<\/p>\n<p>Para Needham, fue la cr\u00edtica de Zavadovsky tanto al vitalismo como al mecanicismo desde una perspectiva dial\u00e9ctico-naturalista en su art\u00edculo sobre \u00abLo &#8216;f\u00edsico&#8217; y lo &#8216;biol\u00f3gico&#8217; en el proceso de la evoluci\u00f3n org\u00e1nica\u00bb lo que iba a tener el mayor impacto en el desarrollo de su propio enfoque de la emergencia dial\u00e9ctica en su famosa teor\u00eda de los \u00abniveles integradores\u00bb. Zavadovsky argumentaba que \u00ablos fen\u00f3menos biol\u00f3gicos, [aunque] hist\u00f3ricamente conectados con los fen\u00f3menos f\u00edsicos de naturaleza inorg\u00e1nica, no s\u00f3lo no son reducibles a las leyes f\u00edsico-qu\u00edmicas o mec\u00e1nicas, sino que dentro de sus propios l\u00edmites los procesos biol\u00f3gicos muestran leyes variadas y cualitativamente distintas\u00bb, que tienen \u00ab<em>autonom\u00eda relativa<\/em>\u00bb de las de las formas f\u00edsicas inorg\u00e1nicas. La \u00abconexi\u00f3n din\u00e1mica\u00bb entre lo inorg\u00e1nico y lo org\u00e1nico en la esfera biol\u00f3gica fue captada, seg\u00fan \u00e9l, por el concepto de metabolismo, que vincula las formas biol\u00f3gicas superiores a sus condiciones previas f\u00edsico-inorg\u00e1nicas.<sup>48<\/sup><\/p>\n<p>Fue este concepto de metabolismo, visto como el fen\u00f3meno material que conecta lo f\u00edsico-qu\u00edmico y lo biol\u00f3gico a trav\u00e9s de los intercambios dentro de la naturaleza, el que se convertir\u00eda en la base del an\u00e1lisis de los ecosistemas. En el nuevo an\u00e1lisis de los sistemas ecol\u00f3gicos, el orden biol\u00f3gico como forma de organizaci\u00f3n emergente era irreductible a los diversos elementos que lo constitu\u00edan. \u00abTraducido a t\u00e9rminos de la filosof\u00eda marxista\u00bb, escribi\u00f3 Needham, \u00abes un nuevo nivel dial\u00e9ctico\u00bb. La idea central del naturalismo dial\u00e9ctico era \u00abla de la transformaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se producen las transformaciones y c\u00f3mo podemos hacer que se produzcan? Cualquier respuesta satisfactoria debe ser tambi\u00e9n una soluci\u00f3n al problema del <em>origen de lo cualitativamente nuevo<\/em>\u00bb.<sup>49<\/sup><\/p>\n<p>Los cient\u00edficos rojos brit\u00e1nicos de los a\u00f1os treinta y cuarenta eran a su vez producto de una tradici\u00f3n materialista de orientaci\u00f3n emergentista y ecol\u00f3gica. La mayor\u00eda de estas figuras tambi\u00e9n hab\u00edan abrazado el socialismo, en particular el socialismo marxiano. Needham record\u00f3 la influencia del \u00ablegendario\u00bb zo\u00f3logo brit\u00e1nico E. Ray Lankester, que hab\u00eda sido protegido de Darwin y Thomas Huxley y amigo \u00edntimo de Marx, as\u00ed como el principal representante de la teor\u00eda evolutiva darwiniana en Gran Breta\u00f1a en la generaci\u00f3n posterior a Darwin y Huxley.<sup>50<\/sup> Lankester desarroll\u00f3 un enfoque sistem\u00e1tico del mundo natural con su concepto de \u00abbion\u00f3mica\u00bb, que fue el t\u00e9rmino original de ecolog\u00eda en Gran Breta\u00f1a. (Tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a introducir el t\u00e9rmino \u00ab<em>ecolog\u00eda\u00bb<\/em> en la lengua inglesa al supervisar la traducci\u00f3n en 1876 de la <em>Historia de la Creaci\u00f3n<\/em> de Ernst Haeckel). Se centr\u00f3 en las complejas interrelaciones entre los organismos y sus entornos y en los seres humanos como perturbadores de las relaciones ecol\u00f3gicas globales, desarrollando una cr\u00edtica de \u00abla eliminaci\u00f3n de la naturaleza por el hombre\u00bb enraizada en la cr\u00edtica del capitalismo.<sup>51<\/sup><\/p>\n<p>Fue el alumno de Lankester, Arthur Tansley, el ec\u00f3logo vegetal m\u00e1s destacado de Inglaterra a principios del siglo XX, quien introdujo el concepto de ecosistema, basado en parte en la teor\u00eda de sistemas m\u00e1s amplios de Levy. Seg\u00fan Tansley, el concepto de ecosistema inclu\u00eda tanto el reino inorg\u00e1nico como el org\u00e1nico y abarcaba a los propios seres humanos como seres que viven dentro de los ecosistemas y como grandes perturbadores de los mismos. La noci\u00f3n de ecosistema estaba arraigada fundamentalmente en el concepto de metabolismo, que hab\u00eda sido la base de los primeros an\u00e1lisis de sistemas ecol\u00f3gicos, y en el tratamiento del ciclo de los nutrientes, un tema que ocupaba al qu\u00edmico alem\u00e1n Justus von Liebig, a Marx (en sus conceptos de metabolismo social y de ruptura metab\u00f3lica) y a Lankester<sup>52<\/sup>. As\u00ed pues, el concepto de ecosistema de Tansley iba a desempe\u00f1ar un papel crucial en el desarrollo de la ecolog\u00eda de sistemas moderna.<sup>53<\/sup> Levy desarroll\u00f3 la noci\u00f3n de cambios de fase junto con una teor\u00eda de sistemas unificados arraigada en concepciones hist\u00f3rico-materialistas en su <em>The Universe of Science<\/em> (1932) y <em>A Philosophy for a Modern Man<\/em> (1938).<\/p>\n<p>Haldane fue a la vez el codescubridor, junto con el genetista sovi\u00e9tico A. I. Oparin, de la teor\u00eda materialista moderna de los or\u00edgenes de la vida en la Tierra, y fue una figura importante de la s\u00edntesis darwiniana moderna, a la que m\u00e1s tarde aplic\u00f3 concepciones marxianas. Bernal, influido por la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels, desarroll\u00f3 un an\u00e1lisis de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n dentro de los procesos materiales en t\u00e9rminos de la acci\u00f3n de los residuos, que conducen a nuevas combinaciones y desarrollos emergentes novedosos, que representan poderes cualitativamente nuevos. Hogben aplic\u00f3 m\u00e9todos dial\u00e9cticos y materialistas cr\u00edticos para refutar las teor\u00edas gen\u00e9ticas subyacentes al racismo biol\u00f3gico.<sup>54<\/sup> Otras figuras estrechamente relacionadas fueron el cr\u00edtico literario y cient\u00edfico Christopher Caudwell, que trat\u00f3 de aunar la dial\u00e9ctica del arte y la ciencia (y que muri\u00f3 luchando en la Guerra Civil espa\u00f1ola); el historiador de la filosof\u00eda antigua Benjamin Farrington, que se bas\u00f3 en la filosof\u00eda epic\u00farea y su relaci\u00f3n con el marxismo (inspirado en parte por la disertaci\u00f3n de Marx sobre Epicuro); y el novelista, te\u00f3rico cultural y poeta Jack Lindsay, cuyo <em>Marxismo y ciencia contempor\u00e1nea<\/em> de 1949 era una exploraci\u00f3n de las formas de desarrollar un amplio m\u00e9todo dial\u00e9ctico y emergentista que abarcara la naturaleza y la sociedad. <sup>55<\/sup><\/p>\n<p>A pesar de la supresi\u00f3n de los mecanicistas y los deborinistas, en 1931 se segu\u00eda haciendo un trabajo importante en la filosof\u00eda sovi\u00e9tica, como lo demuestra <em>Un libro de texto de filosof\u00eda marxista<\/em>, preparado por el Instituto de Filosof\u00eda de Leningrado bajo la direcci\u00f3n de Mija\u00edl Shirokov y publicado en traducci\u00f3n inglesa en 1937.<sup>56<\/sup> Este trabajo, que influy\u00f3 en Needham, se dedicaba a la cr\u00edtica tanto del mecanicismo (reduccionismo) como del vitalismo \u2013una visi\u00f3n que asume una misteriosa fuerza vital a\u00f1adida a la realidad material que explica la evoluci\u00f3n.<sup>57<\/sup> <em>Un libro de texto de filosof\u00eda marxista<\/em> destac\u00f3 en su momento, ya que se basaba en la concepci\u00f3n de la emergencia como clave de la dial\u00e9ctica materialista. Como escribi\u00f3 Shirokov en un pasaje que m\u00e1s tarde fue se\u00f1alado por Needham:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Un organismo vivo es algo que surgi\u00f3 de la materia inorg\u00e1nica. En \u00e9l no hay \u00abfuerza vital\u00bb. Si lo sometemos a un an\u00e1lisis puramente externo en sus elementos, no encontraremos nada excepto procesos f\u00edsico-qu\u00edmicos. Pero esto no significa en absoluto que la vida sea un agregado \u00fanico de estos elementos f\u00edsico-qu\u00edmicos. Los procesos f\u00edsico-qu\u00edmicos particulares est\u00e1n conectados en el organismo por <em>una nueva forma de movimiento<\/em>, y es en esto en lo que reside la cualidad de lo viviente. Lo nuevo en un organismo vivo, no siendo atribuible a la f\u00edsica y la qu\u00edmica, surge como resultado de la nueva <em>s\u00edntesis<\/em>, de la nueva <em>conexi\u00f3n<\/em> de los movimientos f\u00edsicos y qu\u00edmicos. Este proceso sint\u00e9tico por el que a partir de lo viejo se procede a la <em>emergencia <\/em>de lo nuevo no es comprendido ni por los mecanicistas ni por los vitalistas&#8230;.. La tarea de cada ciencia particular consiste en estudiar las formas \u00fanicas de movimiento caracter\u00edsticas de un grado concreto del desarrollo de la materia.<sup>58<\/sup><\/p>\n<p>Seg\u00fan Shirokov, en la antigua filosof\u00eda de Epicuro, que hab\u00eda atra\u00eddo a Marx, \u00abla emergencia es la uni\u00f3n de los \u00e1tomos; la desaparici\u00f3n su desintegraci\u00f3n\u00bb. Esto serv\u00eda para explicar un proceso de autogeneraci\u00f3n, \u00abel origen y desarrollo del universo, el movimiento del alma humana, etc.\u00bb. De aqu\u00ed hab\u00eda surgido el punto de vista materialista fundamental. En la dial\u00e9ctica materialista, hay un \u00abincesante surgimiento y aniquilaci\u00f3n de las formas de&#8230; movimiento\u00bb, que contin\u00faan reproduci\u00e9ndose a s\u00ed mismas \u00aben movimientos siempre nuevos y en cualidades siempre nuevas\u00bb.<sup>59<\/sup><\/p>\n<p>Sin embargo, todos estos avances de la dial\u00e9ctica y la ciencia materialistas se cerraron por completo en 1938 con la publicaci\u00f3n del \u00abMaterialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico\u00bb de Stalin. Lo que quedaba de la filosof\u00eda sovi\u00e9tica consist\u00eda en una presentaci\u00f3n formalista y mecanicista de r\u00edgidas \u00ableyes dial\u00e9cticas\u00bb concebidas como una visi\u00f3n del mundo, m\u00e1s que como una filosof\u00eda cr\u00edtica. Esto constituy\u00f3 el tel\u00f3n de fondo sobre el que tuvieron que trabajar los pensadores m\u00e1s creativos. No obstante, en la siguiente generaci\u00f3n, la URSS produjo importantes fil\u00f3sofos dial\u00e9cticos, sobre todo Evald Ilyenkov, cuya l\u00f3gica dial\u00e9ctica estaba enraizada no s\u00f3lo en las tradiciones hegeliana y marxiana, sino tambi\u00e9n en la obra del psic\u00f3logo pionero Lev Vygotsky, que sosten\u00eda que las capacidades cognitivas humanas en general eran sustancialmente el resultado de la actividad y la mediaci\u00f3n con el entorno social y cultural. La filosof\u00eda de Ilyenkov estaba dirigida principalmente a desafiar, sobre bases materialistas-dial\u00e9cticas, la epistemolog\u00eda dualista de \u00abdos mundos\u00bb del empirismo brit\u00e1nico, el cartesianismo y el neokantianismo que dominaban la perspectiva filos\u00f3fica burguesa<sup>60<\/sup>.<\/p>\n<p>Ilyenkov vio la epistemolog\u00eda de Marx como una en la que la actividad humana o praxis crea el mundo ideal del pensamiento a trav\u00e9s de la producci\u00f3n humana, es decir, los intentos de transformar el mundo.<sup>61<\/sup> Por lo tanto, hay una <em>identidad real<\/em> de la humanidad y la naturaleza en la base de la cognici\u00f3n humana que est\u00e1 arraigada en la <em>actividad real<\/em>. El \u00abideal\u00bb, en el sentido de Ilyenkov, no se ve propiamente como algo aparte, una entidad abstracta, sino que es la base de las concepciones, el conocimiento y la informaci\u00f3n que emanan del proceso dial\u00e9ctico de los encuentros humano-sociales con el mundo material, del que los propios seres humanos forman parte. As\u00ed pues, la dial\u00e9ctica es en s\u00ed misma una manifestaci\u00f3n de esta mediaci\u00f3n activa con la totalidad, que surge \u00abdel proceso del metabolismo entre el hombre y la naturaleza\u00ab<sup>62<\/sup>. Sin embargo, a pesar de la fuerza de su an\u00e1lisis, o quiz\u00e1 debido a ella, Ilyenkov tuvo problemas para publicar su obra. En el momento de su muerte, la mitad de sus publicaciones manuscritas \u2013incluida su c\u00e9lebre <em>Dial\u00e9ctica del ideal<\/em>\u2013 permanec\u00edan in\u00e9ditas sobre su escritorio<sup>63<\/sup>.<\/p>\n<p>A pesar de la purga de algunas de las figuras m\u00e1s destacadas, continuaron produci\u00e9ndose notables desarrollos en la ciencia sovi\u00e9tica basados en el an\u00e1lisis dial\u00e9ctico hasta la d\u00e9cada de 1940. Esto incluye, en particular, el concepto de biogeocenosis de Vladimir Nickolayevich Sukachev en su trabajo sobre ecolog\u00eda forestal, que representa un concepto paralelo al de ecosistemas pero directamente integrado con los ciclos biogeoqu\u00edmicos y toda la biosfera en el sentido iniciado por Vernadsky, apuntando as\u00ed a un an\u00e1lisis dial\u00e9ctico del Sistema Tierra.<sup>64<\/sup><\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s importante fue el trabajo de I. I. Schmalhausen en su obra <em>Factores de evoluci\u00f3n: La teor\u00eda de la selecci\u00f3n estabilizadora<\/em>, publicado por primera vez en la URSS en 1947 y traducido r\u00e1pidamente al ingl\u00e9s en 1949. Theodosius Dobzhansky llam\u00f3 a Schmalhausen \u00abquiz\u00e1 el m\u00e1s distinguido de los bi\u00f3logos vivos de la URSS\u00bb.<sup>65<\/sup> Schmalhausen, al igual que el genetista rojo C. H. Waddington en Inglaterra, desarroll\u00f3 una teor\u00eda de la triple h\u00e9lice de gen, organismo y entorno que proporcionaba una visi\u00f3n dial\u00e9ctica evolutiva y ecol\u00f3gica, que constitu\u00eda una alternativa sofisticada al lysenko\u00edsmo con su base antigen\u00e9tica (o gen\u00e9tica antimendeliana). El enfoque dial\u00e9ctico de Schmalhausen era especialmente evidente en su noci\u00f3n de jerarqu\u00edas o niveles integradores que estructuraban la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, y en su explicaci\u00f3n de que los rasgos gen\u00e9ticos latentes y asimilados que se acumulaban durante largos periodos de selecci\u00f3n estabilizadora s\u00f3lo saldr\u00edan a la superficie cuando los organismos se enfrentaran a un estr\u00e9s ambiental severo o se cruzaran ciertos umbrales, lo que dar\u00eda lugar a un proceso de cambio r\u00e1pido<sup>66<\/sup>.<\/p>\n<p>Siguiendo a Engels, Schmalhausen consideraba la herencia tanto negativa desde el punto de vista evolutivo, en la medida en que bloqueaba la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los organismos, como positiva, en la medida en que preservaba la organizaci\u00f3n y creaba nuevas formas organizativas.<sup>67<\/sup> La importancia de lo que lleg\u00f3 a conocerse como la Ley de Schmalhausen de la selecci\u00f3n estabilizadora, seg\u00fan los bi\u00f3logos dial\u00e9cticos Richard Lewontin y Levins, era que indicaba que \u00abcuando los organismos viven dentro de su rango normal del entorno, las perturbaciones en las condiciones de vida y la mayor\u00eda de las diferencias gen\u00e9ticas entre individuos tienen poco o ning\u00fan efecto en su fisiolog\u00eda y desarrollo manifiestos, pero en condiciones de estr\u00e9s general grave o inusual, incluso las peque\u00f1as diferencias ambientales y gen\u00e9ticas producen efectos importantes.\u00bb El resultado es que la evoluci\u00f3n normal de las especies se caracteriza por una estabilizaci\u00f3n puntuada por periodos de cambio r\u00e1pido, en los que los rasgos latentes se movilizan en relaci\u00f3n con el estr\u00e9s ambiental.<sup>68<\/sup> Lo que a veces aparec\u00eda como una herencia lamarckiana de caracter\u00edsticas adquiridas era en realidad un proceso de \u00abasimilaci\u00f3n gen\u00e9tica, el proceso por el que las diferencias gen\u00e9ticas latentes dentro de las poblaciones se revelan pero no son creadas por el tratamiento ambiental y, por tanto, pasan a estar disponibles para la selecci\u00f3n\u00bb cuando se alcanzan ciertos umbrales.<sup>69<\/sup><\/p>\n<p><em>Factores de Evoluci\u00f3n<\/em> sali\u00f3 a la luz, sin embargo, justo antes del triunfo pol\u00edtico de Trofim Lysenko en la biolog\u00eda\/agronom\u00eda sovi\u00e9tica en 1948. Poco despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de su libro, Schmalhausen fue denunciado por promover la gen\u00e9tica y negar la herencia lamarckiana de los caracteres adquiridos en sus trabajos sobre ecolog\u00eda evolutiva. Como consecuencia, Schmalhausen fue destituido de sus cargos de director del Instituto de Morfolog\u00eda Evolutiva de la Academia de Ciencias y de jefe del subdepartamento de Darwinismo de la Universidad de Mosc\u00fa. Esto s\u00f3lo se invirti\u00f3 en torno a la muerte de Stalin en 1953, cuando Sukachev se puso al frente para combatir y derrotar a Lysenko. Como resultado, Schmalhausen pudo finalmente reanudar su carrera.<sup>70<\/sup> Las \u00faltimas d\u00e9cadas de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica fueron testigo de importantes novedades en el pensamiento medioambiental sovi\u00e9tico, como la introducci\u00f3n del concepto de civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica basado en el materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico, que incorporaba el concepto de metabolismo social de Marx.<sup>71<\/sup><\/p>\n<p><strong>La lucha por una dial\u00e9ctica cr\u00edtica de la naturaleza en Occidente<\/strong><\/p>\n<p>Dentro del marxismo en Occidente, se produjeron luchas paralelas que desafiaron la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental dominante. Georg Luk\u00e1cs, una presencia gigantesca, fue considerado universalmente como el generador del marxismo occidental como una tradici\u00f3n te\u00f3rica distinta, bas\u00e1ndose en una breve nota a pie de p\u00e1gina en <em>Historia y conciencia de clase<\/em> en la que hab\u00eda planteado dudas sobre el argumento de Engels con respecto a la dial\u00e9ctica de la naturaleza.<sup>72<\/sup> Sin embargo, contrariamente al mito, Luk\u00e1cs no rechaz\u00f3 por completo la dial\u00e9ctica de la naturaleza en <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, ya que en un cap\u00edtulo posterior de esa obra se refiri\u00f3, de manera similar a Engels, a la \u00abdial\u00e9ctica meramente objetiva de la naturaleza\u00bb del \u00abobservador desapegado\u00bb<sup>73<\/sup>. Adem\u00e1s, varios a\u00f1os m\u00e1s tarde, en su manuscrito <em>Tailism<\/em>, desconocido hasta entonces y recientemente publicado, Luk\u00e1cs defendi\u00f3 la noci\u00f3n de la \u00abdial\u00e9ctica en la naturaleza\u00bb sobre la base del concepto de metabolismo social de Marx, que representa la mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la naturaleza y la humanidad a trav\u00e9s de la producci\u00f3n.<sup>74<\/sup> Luk\u00e1cs trabaj\u00f3 con David Riazanov en el Instituto Marx-Lenin en 1930, ayudando a descifrar el texto de los <em>Manuscritos econ\u00f3micos y filos\u00f3ficos<\/em> de Marx de 1844. Estos manuscritos influyeron enormemente en su an\u00e1lisis posterior. Este cambio de punto de vista se puso de manifiesto en su prefacio de 1967 a <em>Historia y conciencia de clase<\/em> y en su posterior <em>Ontolog\u00eda del ser social<\/em><sup>75<\/sup> . Esta \u00faltima se basaba en el concepto de metabolismo social de Marx, considerado como una dial\u00e9ctica de la naturaleza y la sociedad, en lugar de seguir expresamente el planteamiento de Engels sobre la dial\u00e9ctica de la naturaleza. Aunque examin\u00f3 con gran profundidad el an\u00e1lisis del metabolismo de Marx en <em>El Capital<\/em>, Luk\u00e1cs no abord\u00f3 la noci\u00f3n de Marx de la ruptura metab\u00f3lica, o crisis ecol\u00f3gica.<sup>76<\/sup> Sin embargo, la ontolog\u00eda social-metab\u00f3lica que deriv\u00f3 de Marx sirvi\u00f3 para socavar a\u00fan m\u00e1s la negaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la naturaleza dentro de la tradici\u00f3n marxista occidental que <em>Historia y conciencia de clase<\/em> hab\u00eda inspirado. Es significativo que el trabajo posterior de Luk\u00e1cs fuera en gran medida repudiado por la tradici\u00f3n marxista occidental, llegando a ser tan invisible que las referencias a \u00e9l en Occidente lo identificaban casi por completo con lo que hab\u00eda escrito en 1923 o antes, excluyendo en gran medida las casi cinco d\u00e9cadas de trabajo que vendr\u00edan despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Si la tradici\u00f3n filos\u00f3fica dominante dentro del marxismo en Occidente se defin\u00eda principalmente por su rechazo de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, no todos los fil\u00f3sofos marxistas occidentales estaban de acuerdo. En 1940, el destacado fil\u00f3sofo marxista franc\u00e9s Henri Lefebvre public\u00f3 su <em>Materialismo dial\u00e9ctico<\/em>. En esta obra, Lefebvre pretend\u00eda cuestionar la interpretaci\u00f3n proporcionada en el \u00abnotorio cap\u00edtulo te\u00f3rico de la <em>Historia del Partido Comunista de la URSS<\/em>\u00bb de Stalin, restableciendo la dial\u00e9ctica de la naturaleza como una perspectiva cr\u00edtica, al tiempo que rechazaba la visi\u00f3n simplista del materialismo dial\u00e9ctico derivado meramente de las \u00ableyes de la Naturaleza\u00bb cosificadas, vistas al margen de la mediaci\u00f3n del pensamiento autoconsciente. Como escribi\u00f3 Lefebvre: \u00abEs perfectamente posible aceptar y sostener la tesis de la dial\u00e9ctica en la Naturaleza; lo que es inadmisible es concederle una importancia tan enorme y hacer de ella el criterio y el fundamento del pensamiento dial\u00e9ctico\u00bb.<\/p>\n<p>Un aspecto crucial de la argumentaci\u00f3n de Lefebvre se dirig\u00eda a la negativa del \u00abmarxismo institucional&#8230; a escuchar hablar de <em>alienaci\u00f3n<\/em>\u00bb. En la concepci\u00f3n del materialismo dial\u00e9ctico de Lefebvre, era necesario integrar la teor\u00eda de la alienaci\u00f3n de Marx dentro de la concepci\u00f3n general del metabolismo de la naturaleza y la sociedad. Se bas\u00f3 en gran medida en la teor\u00eda de los sistemas dial\u00e9cticos de Levy, tal como se presenta en <em>Una filosof\u00eda para un hombre moderno<\/em>, con el fin de captar la realidad de la emergencia. \u00abEl mundo del hombre\u00bb, escribi\u00f3 Lefebvre en un pasaje que prefigurar\u00eda gran parte de su pensamiento posterior, \u00abaparece como hecho de emergencias, de formas (en el sentido pl\u00e1stico de la palabra) y de ritmos que nacen en la Naturaleza y se consolidan en ella relativamente, aun cuando presuponen el Devenir en la Naturaleza. Hay un espacio humano y un tiempo humano, uno de cuyos lados est\u00e1 en la Naturaleza y el otro es independiente de ella\u00bb<sup>77<\/sup>.<\/p>\n<p>La obra posterior de Lefebvre se orient\u00f3 cada vez m\u00e1s hacia el ecologismo. A principios de la d\u00e9cada de 1970, comenz\u00f3 a reflexionar sobre lo que ahora se conoce como la teor\u00eda de Marx de la ruptura metab\u00f3lica. Como escribi\u00f3 en <em>El pensamiento marxista y la ciudad<\/em>, inspir\u00e1ndose en Marx, el crecimiento de la estructura urbana capitalista \u00abperturba los intercambios org\u00e1nicos entre el hombre y la naturaleza. Al destruir las circunstancias que rodean a ese metabolismo, que se origin\u00f3 de forma meramente natural y espont\u00e1nea, obliga a su restauraci\u00f3n sistem\u00e1tica como ley reguladora de la producci\u00f3n social y en una forma adecuada al pleno desarrollo de la raza humana&#8217;&#8230;. El capitalismo destruye la naturaleza y arruina sus propias condiciones, preparando y anunciando su desaparici\u00f3n revolucionaria.\u00bb Testificando una especie de \u00abdegradaci\u00f3n rec\u00edproca\u00bb de lo urbano y lo rural, de la naturaleza externa y la sociedad, continu\u00f3, \u00abuna naturaleza arruinada se derrumba a los pies de esta sociedad superficialmente satisfecha\u00bb.<sup>78<\/sup><\/p>\n<p>El 7 de diciembre de 1961, seis mil personas abarrotaron un auditorio de Par\u00eds para escuchar un debate sobre el tema \u00ab\u00bfEs la dial\u00e9ctica simplemente una ley de la historia o es tambi\u00e9n una ley de la naturaleza?\u00bb. Del lado de los que rechazaban la dial\u00e9ctica de la naturaleza estaban el marxista existencialista Jean-Paul Sartre y el fil\u00f3sofo hegeliano de izquierdas Jean Hippolyte; del lado de los que la defend\u00edan estaban el fil\u00f3sofo comunista franc\u00e9s Roger Garaudy y el destacado joven f\u00edsico Jean-Pierre Vigier. Sartre, Hippolyte y Garaudy hab\u00edan escrito extensamente sobre la cuesti\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, mientras que las opiniones de Vigier sobre el materialismo dial\u00e9ctico eran menos conocidas y destacaban por estar directamente relacionadas con la ciencia natural.<\/p>\n<p>Vigier sosten\u00eda que las nociones de la dial\u00e9ctica de la naturaleza preced\u00edan de lejos al materialismo hist\u00f3rico y pod\u00edan remontarse a cientos y miles de a\u00f1os atr\u00e1s. \u00abCada d\u00eda\u00bb, declar\u00f3, \u00abla ciencia verifica a\u00fan m\u00e1s el profundo dicho de Her\u00e1clito que est\u00e1 en la ra\u00edz de la dial\u00e9ctica: todo es flujo, todo se transforma, todo est\u00e1 en violento movimiento\u00bb. Ese movimiento dial\u00e9ctico era el producto de \u00abla reuni\u00f3n de fuerzas que evolucionan necesariamente en l\u00edneas opuestas, [e] ilustran la noci\u00f3n de contradicci\u00f3n\u00bb. Adem\u00e1s, \u00abla unidad de los contrarios\u00bb, en el centro de la mayor\u00eda de las concepciones de la dial\u00e9ctica, debe \u00abentenderse como la unidad de los elementos de un nivel que engendran los fen\u00f3menos de un nivel superior\u00bb. Esto concuerda con la \u00abruptura abrupta\u00bb del equilibrio precedente y la emergencia de nuevos niveles integradores y formas novedosas, que constituyen nuevas \u00abtotalizaciones\u00bb o \u00abtotalidades parciales\u00bb. En este sentido, \u00ablos saltos cualitativos de la dial\u00e9ctica se encuentran precisamente en las zonas fronterizas donde se pasa de un estado de la materia a otro, por ejemplo de lo inorg\u00e1nico a lo org\u00e1nico\u00bb. En t\u00e9rminos ecol\u00f3gicos, el problema, como hab\u00eda afirmado Bernal, consiste en determinar el \u00aborden de sucesi\u00f3n\u00bb que surge del metabolismo, o intercambio material, dentro de la naturaleza (y la sociedad). \u00abLa pr\u00e1ctica misma de la ciencia, su progreso, la forma misma en que hoy ha pasado del an\u00e1lisis est\u00e1tico del mundo al an\u00e1lisis din\u00e1mico del mundo, es lo que est\u00e1 elaborando progresivamente la dial\u00e9ctica de la naturaleza bajo nuestros ojos\u00bb. En opini\u00f3n de Vigier, \u00abcon Marx, la ciencia irrumpi\u00f3 en la filosof\u00eda\u00bb.<sup>79<\/sup> El trabajo de Vigier reflejaba el r\u00e1pido desarrollo de las concepciones dial\u00e9cticas en la ciencia en el siglo XX, con el auge de la teor\u00eda de sistemas, a menudo vista en t\u00e9rminos dial\u00e9cticos, superando las contribuciones de la ciencia social dial\u00e9ctica.<sup>80<\/sup><\/p>\n<h3><b>El ecosocialismo y la dial\u00e9ctica de la ecolog\u00eda<\/b><\/h3>\n<p>En un di\u00e1logo con Hegel sobre dial\u00e9ctica el 18 de octubre de 1827, Johann Wolfgang von Goethe coment\u00f3: \u00abEstoy seguro de que muchos de los enfermos por la dial\u00e9ctica encontrar\u00edan curaci\u00f3n en el estudio de la naturaleza\u00bb. La afirmaci\u00f3n de Goethe s\u00f3lo tiene sentido si la dial\u00e9ctica se considera simplemente algo aparte de la naturaleza, meramente \u00abel esp\u00edritu sistematizado de contradicci\u00f3n que todos llevamos dentro\u00bb, como la defini\u00f3 Hegel en aquella ocasi\u00f3n.<sup>81<\/sup> Sin embargo, en la concepci\u00f3n idealista hegeliana \u2013como en la materialista marxiana cl\u00e1sica\u2013 no puede haber una separaci\u00f3n r\u00edgida entre una dial\u00e9ctica de la sociedad y una dial\u00e9ctica de la naturaleza. Las nociones de la dial\u00e9ctica de la naturaleza y las formas organicistas de materialismo preceden al marxismo en miles de a\u00f1os (no s\u00f3lo en la obra de los antiguos griegos, sino tambi\u00e9n en la filosof\u00eda china, a partir del per\u00edodo de los Estados Combatientes durante la dinast\u00eda Zhou).<sup>82<\/sup> Sin embargo, el marxismo ha sido capaz de aportar nuevas herramientas dial\u00e9cticas de an\u00e1lisis para descifrar la sociedad humana como una forma emergente de la naturaleza, que ahora, en su forma alienada actual, apunta hacia su propia aniquilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica y la autocr\u00edtica son esenciales en el desarrollo de la ciencia. En el caso del marxismo, esto requiere que las contradicciones y divisiones que surgieron sobre la dial\u00e9ctica de la naturaleza \u2013contradicciones y divisiones que emanaron en gran medida de las realidades pol\u00edticas\u2013 tengan que ser superadas en una nueva s\u00edntesis de teor\u00eda y pr\u00e1ctica. El ecosocialismo, que surgi\u00f3 como movimiento te\u00f3rico y pol\u00edtico definido en la d\u00e9cada de 1980, madur\u00f3 en este siglo en gran medida gracias a la recuperaci\u00f3n de la teor\u00eda de la ruptura metab\u00f3lica de Marx, que ha permitido una comprensi\u00f3n m\u00e1s completa de las crisis ecol\u00f3gicas de nuestro tiempo. Pero el materialismo ecol\u00f3gico no puede avanzar s\u00f3lo sobre la base del ya famoso an\u00e1lisis del metabolismo de Marx. Requiere la recuperaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de la noci\u00f3n de <em>naturalismo dial\u00e9ctico<\/em> del marxismo cl\u00e1sico, que constituy\u00f3 el segundo fundamento del marxismo y ha desempe\u00f1ado un papel crucial en el desarrollo de la ecolog\u00eda cr\u00edtica desde finales del siglo XIX y principios del XX hasta nuestros d\u00edas. Esto significa superar las divisiones que se han desarrollado en el seno del marxismo, en el que tanto el marxismo oficial sovi\u00e9tico como el marxismo occidental reduc\u00edan la naturaleza al positivismo al tiempo que negaban la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dado que la crisis ecol\u00f3gica ha puesto la cuesti\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la ecolog\u00eda en primer plano, es significativo que una de las bases de las que parte la cr\u00edtica ecosocialista\/marxista ecol\u00f3gica actual sea la ciencia natural. Esto es m\u00e1s claramente evidente en el trabajo de figuras como Levins, Lewontin y Stephen Jay Gould, que impulsaron una cr\u00edtica dial\u00e9ctica de la ciencia reduccionista en el contexto del desarrollo de la relaci\u00f3n catastr\u00f3fica del capitalismo y el medio ambiente. Intr\u00ednseco a ello estaba el reconocimiento de la debilidad de gran parte de la teor\u00eda marxiana debido al abandono de la dial\u00e9ctica de la naturaleza. Levins se inspir\u00f3 desde su juventud en figuras como Marx, Engels, Lenin, Bernal, Needham, Haldane, Caudwell, Oparin, Schmalhausen y Waddington. Fue expl\u00edcito sobre el fracaso de la tradici\u00f3n marxista occidental a la hora de unificar su an\u00e1lisis con el de los cient\u00edficos rojos, y por tanto su incapacidad sobre esta base para desarrollar un an\u00e1lisis significativo de la crisis ecol\u00f3gica.<sup>83<\/sup> Escribiendo en \u00abA Science of Our Own\u00bb en <em>Monthly Review<\/em> en 1986, afirm\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En la b\u00fasqueda de respetabilidad, muchos marxistas de Europa occidental, especialmente entre los eurocomunistas, intentan confinar el alcance del marxismo a la formulaci\u00f3n de un programa econ\u00f3mico progresista. Por lo tanto, rechazan como \u00abestalinismo\u00bb la noci\u00f3n de que el materialismo dial\u00e9ctico tenga algo que decir sobre la ciencia natural m\u00e1s all\u00e1 de una cr\u00edtica de su mal uso y monopolizaci\u00f3n&#8230;. Tanto los cr\u00edticos eurocomunistas del materialismo dial\u00e9ctico como los dogm\u00e1ticos [los que reducen el materialismo dial\u00e9ctico a mero formalismo], aceptan una descripci\u00f3n idealizada de la ciencia.84<\/p>\n<p>Un enfoque marxista de la ciencia, argumentaba Levins, requer\u00eda reconocer la importancia del materialismo dial\u00e9ctico cr\u00edtico para combatir el reduccionismo y el positivismo, as\u00ed como prestar atenci\u00f3n a c\u00f3mo la propia ciencia hab\u00eda sido a menudo corrompida por el capitalismo, da\u00f1ando la relaci\u00f3n humana con la tierra. Levins y Lewontin publicaron su obra fundamental <em>The Dialectical Biologist<\/em> en 1985, en la que recuperaban el materialismo dial\u00e9ctico como base de una cr\u00edtica al reduccionismo en biolog\u00eda, ecolog\u00eda y sociedad. En 2007 publicaron <em>Biology Under the Influence<\/em>, que propon\u00eda una ecolog\u00eda dial\u00e9ctica de sistemas. Una proposici\u00f3n clave era que \u00ablas contradicciones entre fuerzas est\u00e1n presentes en todas partes en la naturaleza, no s\u00f3lo en las instituciones sociales humanas\u00bb.<sup>85<\/sup><\/p>\n<p>Gould, al igual que Levins y Lewontin, emple\u00f3 conscientemente el m\u00e9todo dial\u00e9ctico en todos sus trabajos sobre teor\u00eda evolutiva, centr\u00e1ndose en particular en (1) \u00abla <em>emergencia<\/em>, o la entrada de nuevas reglas explicativas en sistemas complejos, leyes que surgen de interacciones &#8216;no lineales&#8217; o &#8216;no adaptativas&#8217; entre partes constituyentes que, por tanto, en principio, no pueden descubrirse a partir de las propiedades de las partes consideradas por separado\u00bb; y (2) la <em>contingencia<\/em>, que significaba que los fen\u00f3menos de la naturaleza, en particular los de niveles emergentes superiores, deb\u00edan examinarse <em>hist\u00f3ricamente<\/em>.<sup>86<\/sup> Gould advirti\u00f3 que la Tierra, como lugar de habitaci\u00f3n de las especies, se recuperar\u00eda en cientos de millones de a\u00f1os de lo peor que la humanidad pudiera ofrecer en t\u00e9rminos de guerra termonuclear global (o cambio clim\u00e1tico), pero la propia humanidad no lo har\u00eda.<sup>87<\/sup> Levins, Lewontin y Gould rechazaron algunas de las crudezas del <em>diamat<\/em> oficial en el pensamiento sovi\u00e9tico, al tiempo que trataban de rescatar la dial\u00e9ctica de la naturaleza como crucial no s\u00f3lo para la cr\u00edtica marxiana, sino para una orientaci\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica del mundo en su conjunto. Otros bi\u00f3logos dial\u00e9cticos, como John Vandermeer y Stuart A. Newman, han seguido la misma tradici\u00f3n<sup>88<\/sup>.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de las dos obras m\u00e1s importantes del corpus intelectual in\u00e9dito de Marx dio lugar a importantes desarrollos de la dial\u00e9ctica materialista en las dos obras pioneras de Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <em>La teor\u00eda de la alienaci\u00f3n de Marx<\/em> (1971) y <em>M\u00e1s all\u00e1 del capital<\/em> (1995). M\u00e9sz\u00e1ros fue un estrecho colaborador de Luk\u00e1cs antes de la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de Hungr\u00eda en 1956, que le oblig\u00f3 a abandonar el pa\u00eds. En <em>La teor\u00eda de la alienaci\u00f3n de Marx<\/em>, M\u00e9sz\u00e1ros demostr\u00f3 que la concepci\u00f3n ontol\u00f3gica b\u00e1sica de Marx en los <em>Manuscritos econ\u00f3micos y filos\u00f3ficos<\/em> abarcaba tanto la alienaci\u00f3n del trabajo como la alienaci\u00f3n de la naturaleza, unidas en la noci\u00f3n ontol\u00f3gica de Marx de los seres humanos como \u00abseres autointermediarios de la naturaleza\u00bb y su autoalienaci\u00f3n bajo el capitalismo<sup>89<\/sup>. En <em>M\u00e1s all\u00e1 del capital,<\/em> que se basaba en los <em>Grundrisse<\/em> de Marx, sosten\u00eda que la crisis ecol\u00f3gica planetaria era el producto de la incapacidad del capitalismo para aceptar incluso los l\u00edmites de la propia Tierra como l\u00edmite a la acumulaci\u00f3n incontrolada, y que la crisis ecol\u00f3gica era, por tanto, un aspecto central de la crisis estructural del capital<sup>90<\/sup>. Utilizando el concepto de metabolismo de Marx, M\u00e9sz\u00e1ros presentaba el capital como una forma alienada de reproducci\u00f3n metab\u00f3lica social basada en mediaciones de segundo orden del trabajo y la naturaleza. Este an\u00e1lisis iba a desempe\u00f1ar un papel importante en el desarrollo del marxismo ecol\u00f3gico, socavando las concepciones estrechas de la dial\u00e9ctica de Marx y proporcionando una teor\u00eda de sistemas enraizada en Marx que tend\u00eda un puente entre la divisi\u00f3n ecol\u00f3gica y social y ayudaba a reunificar la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica revolucionarias, lo que tuvo un impacto en Hugo Ch\u00e1vez y la Revoluci\u00f3n Bolivariana en Venezuela.<sup>91<\/sup><\/p>\n<p>Otro desarrollo clave en el pensamiento dial\u00e9ctico, que salv\u00f3 el abismo entre el crudo formalismo del pensamiento sovi\u00e9tico oficial y el marxismo occidental, lo proporcion\u00f3 la filosof\u00eda dial\u00e9ctica cr\u00edtico-realista de Bhaskar, que pretend\u00eda renovar la ontolog\u00eda sobre bases materialistas\/realistas reintegrando la cuesti\u00f3n del naturalismo en la filosof\u00eda marxiana y desarrollando en \u00faltima instancia un realismo cr\u00edtico dial\u00e9ctico. Represent\u00f3 un ataque en toda regla tanto al dualismo neokantiano, junto con los dualismos de dos mundos en general, como a lo que Bhaskar llam\u00f3 \u00abla falacia epist\u00e9mica\u00bb que hab\u00eda subsumido la ontolog\u00eda (la teor\u00eda de la naturaleza del ser) dentro de la epistemolog\u00eda (la teor\u00eda del conocimiento). Esto iba de la mano con el rechazo de Bhaskar de la \u00abfalacia antr\u00f3pica\u00bb, o la exclusiva \u00abdefinici\u00f3n del ser en t\u00e9rminos de ser humano\u00bb.<sup>92<\/sup><\/p>\n<p>La obra de Bhaskar part\u00eda de fundamentos naturalistas, realistas y materialistas, y trabajando a partir de ah\u00ed desarroll\u00f3 sistem\u00e1ticamente una ontolog\u00eda dial\u00e9ctica conducente a una praxis transformadora. En <i>Dialectic: The Pulse of Freedom<\/i>, esto condujo a un realismo cr\u00edtico dial\u00e9ctico que incorporaba en m\u00faltiples planos los tres principios ontol\u00f3gicos de Engels de la transformaci\u00f3n de la cantidad en cualidad y viceversa, la unidad de los opuestos y la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n. En el an\u00e1lisis de Bhaskar, el primero de estos principios estaba representado por la dial\u00e9ctica de la emergencia, el segundo por la dial\u00e9ctica de las relaciones internas, y el tercero por lo que Bhaskar llamar\u00eda la <em>ausencia de la ausencia<\/em>, incorporando la realidad de los potenciales y posibilidades pasados, presentes y futuros en la comprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la continuidad y el cambio<sup>93<\/sup>.<\/p>\n<p>El naturalismo dial\u00e9ctico de Bhaskar, como el de Marx y Engels, le llev\u00f3 al final a una consideraci\u00f3n de la crisis ecol\u00f3gica. Como explic\u00f3, \u00abel l\u00edmite en el plano de las transacciones materiales con la naturaleza\u00bb \u2013el metabolismo social de Marx\u2013 \u00abproviene del hecho de que los seres humanos son seres naturales. La naturaleza no est\u00e1 separada de nosotros; nosotros formamos parte de ella. La destrucci\u00f3n de la naturaleza no es s\u00f3lo asesinato sino suicidio y debe ser tratada como tal\u00ab. De ello podr\u00eda deducirse que \u00abhay un doble teorema de imposibilidad: no es posible [en esta etapa] tener crecimiento y viabilidad ecol\u00f3gica, y como no es posible tener capitalismo sin crecimiento, tampoco es posible tener viabilidad ecol\u00f3gica con capitalismo.\u00ab<sup>94<\/sup> De ello se deduc\u00eda que \u00aba nivel de las transacciones materiales con la naturaleza&#8230; es absolutamente indiscutible que lo que necesitamos es, desde el punto de vista del clima en su conjunto, menos crecimiento, es decir, decrecimiento, y decrecimiento unido a una redistribuci\u00f3n radical de la renta. &#8230; Esta idea de decrecimiento estar\u00eda asociada a la idea de una simplificaci\u00f3n de la existencia social\u00bb<sup>95<\/sup>. Para Bhaskar, nunca se cuestion\u00f3 la necesidad de una concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, sino las concepciones actuales, lo que le llev\u00f3 a desarrollar su raz\u00f3n cr\u00edtica dial\u00e9ctica y, en \u00faltima instancia, a abogar por una praxis revolucionaria del decrecimiento.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la ruptura metab\u00f3lica de Marx, o su teor\u00eda de la crisis ecol\u00f3gica, no se recuper\u00f3 plenamente hasta el siglo XXI.<sup>96<\/sup> Deriva su importancia de su concepci\u00f3n dial\u00e9ctica materialista del metabolismo alienado de la naturaleza y la sociedad bajo el capitalismo, un sistema que ahora est\u00e1 explotando a la poblaci\u00f3n mundial como nunca antes mientras expropia la tierra de la que depende la humanidad. Esta es la \u00fanica perspectiva cr\u00edtica que abarca plenamente las dimensiones sociales y extrahumanas de la crisis medioambiental, considerando las contradicciones de clase y ecol\u00f3gicas del capitalismo como las dos caras de una misma din\u00e1mica. El metabolismo social representado por la producci\u00f3n mediatiza la relaci\u00f3n material de la humanidad con los sistemas ecol\u00f3gicos, desde los ecosistemas locales hasta el Sistema Tierra.<\/p>\n<p>Esto concuerda con la propia ciencia del Sistema Tierra, que se centra en la alteraci\u00f3n del metabolismo del Sistema Tierra que resulta en la <em>brecha antropog\u00e9nica<\/em> de los ciclos biogeoqu\u00edmicos del planeta, creando la actual crisis de habitabilidad. El resultado de esta recuperaci\u00f3n de la teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica de Marx ha sido una formidable serie de exploraciones de las dimensiones sociales de la crisis del Sistema Tierra, que van desde el metabolismo del suelo hasta el clima y el an\u00e1lisis del Sistema Tierra.<sup>97<\/sup> Sin embargo, la concepci\u00f3n de Marx de la brecha metab\u00f3lica s\u00f3lo es verdaderamente \u00fatil en la medida en que nos proporciona una comprensi\u00f3n m\u00e1s activa del metabolismo social de los seres humanos y la Tierra en toda su complejidad como parte de una dial\u00e9ctica materialista global. Para ello, es necesaria tanto una dial\u00e9ctica de la sociedad como una dial\u00e9ctica de la naturaleza, que constituyan la base de una nueva praxis medioambiental global.<\/p>\n<p>En la actualidad, el mundo se enfrenta a dos tendencias opuestas. Una es el intento de aceleraci\u00f3n del capital mediante la financiarizaci\u00f3n de la naturaleza basada en las fuerzas del mercado y asociada a los procesos de la llamada descarbonizaci\u00f3n y desmaterializaci\u00f3n. El objetivo es subsumir el mundo en la l\u00f3gica abstracta del dinero como sustituto de la existencia en el mundo real, una l\u00f3gica alienada que s\u00f3lo puede conducir al desastre total, a la negaci\u00f3n est\u00e9ril de la propia humanidad. La otra es la lucha emergente por el decrecimiento planificado y el desarrollo humano sostenible, cuyo objetivo es trasladar el poder del capital global a los trabajadores sobre el terreno y en sus comunidades por todo el planeta, representando el nuevo poder potencial de un proletariado medioambiental emergente. Esto requiere la fusi\u00f3n de las luchas econ\u00f3micas y medioambientales de las poblaciones explotadas y expropiadas de todo el mundo en una forma de cooperaci\u00f3n nueva y m\u00e1s amplia. La gente de la base se est\u00e1 viendo impulsada a defender no s\u00f3lo su trabajo, sino tambi\u00e9n su entorno y sus comunidades, y de hecho, la habitabilidad del propio planeta, concebido como un hogar para la humanidad y todas las dem\u00e1s especies. Pero para ello necesitamos una nueva y revolucionaria dial\u00e9ctica de la ecolog\u00eda.<b><br \/>\n<\/b><br \/>\n<b>Notas<\/b><\/p>\n<p>1. Denis Diderot, <cite>Rameau\u2019s Nephew and D\u2019Alembert\u2019s Dream<\/cite> (London: Penguin, 1966), 181.<\/p>\n<p>2. Richard Lewontin and Richard Levins, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/biology_under_the_influence\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Biology Under the Influence<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2007), 185\u201386, at 110.<br \/>\n3. Dipesh Chakrabarty, <cite>The Climate of History in a Planetary Age<\/cite> (Chicago: University of Chicago Press, 2021), 173, 205.<\/p>\n<p>4. Karl Marx, <cite>Capital<\/cite>, vol. 1 (London: Penguin, 1976), 283; Karl Marx, <cite>Critique of the Gotha Programme<\/cite> (New York: International Publishers, 1938), 2; Karl Marx, <cite>Early Writings<\/cite> (London: Penguin, 1974), 328.<\/p>\n<p>5. Karl Marx and Frederick Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, vol. 5 (New York: International Publishers, 1975), 28.<\/p>\n<p>6. Marx, <cite>Capital<\/cite>, 1, 283.<\/p>\n<p>7. Marx, <cite>Capital<\/cite>, vol. 1, 637.<\/p>\n<p>8. Clive Hamilton and Jacques Grinevald, \u201cWas the Anthropocene Anticipated?\u201d <cite>Anthropocene Review<\/cite> 2, no. 1 (2015): 6\u20137; Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 461.<\/p>\n<p>9. Karl Marx, <cite>Grundrisse<\/cite> (London: Penguin, 1973), 162; Marx, <cite>Early Writings<\/cite>, 389\u201390.<\/p>\n<p>10. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 30, 62\u201363.<\/p>\n<p>11. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 5, 28.<\/p>\n<p>12. Corrina Lotz, \u201cReview of John Bellamy Foster\u2019s <cite>The Return of Nature<\/cite>,\u201d <cite>Marx and Philosophy<\/cite>, December 16, 2020; Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 123; Evald Ilyenkov, <cite>Intelligent Materialism<\/cite> (Chicago: Haymarket, 2018), 27; Immanuel Kant, <cite>Critique of Pure Reason<\/cite> (Cambridge: Cambridge University Press, 1997), 304.<\/p>\n<p>13. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 1, 30, 102, 407\u20139; Benjamin Farrington, <cite>The Faith of Epicurus<\/cite> (London: `Weidenfeld and Nicolson, 1967).<\/p>\n<p>14. William Leiss, <cite>The Domination of Nature<\/cite> (Boston: Beacon, 1974).<\/p>\n<p>15. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 460\u201361.<\/p>\n<p>16. Karl Marx and Frederick Engels, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/communist_manifesto\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Communist Manifesto<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 1964), 2.<\/p>\n<p>17. Joseph Dietzgen, \u201cExcursions of a Socialist in the Domain of Philosophy,\u201d in <cite>Philosophical Essays<\/cite> (1887; repr., Chicago: Charles H. Kerr, 1912), 293; Georgi Plekhanov, <cite>Selected Philosophical Works<\/cite>, 1 (Moscow: Progress Publishers, 1974), 421.<\/p>\n<p>18. I. Lenin, \u201cOn the Significance of Militant Materialism,\u201d in Yehoshua Yakhot, <cite>The Suppression of Philosophy in the USSR<\/cite> (Oak Park, Michigan: Mehring, 2012), 233\u201340.<\/p>\n<p>19. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 110\u201332, 492\u2013502, 606\u20138.<\/p>\n<p>20. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 117; Marx, <cite>Capital<\/cite>, vol. 1, 443.<\/p>\n<p>21. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 313; Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <cite>Marx\u2019s Theory of Alienation<\/cite> (London: Merlin, 1975), 12.<\/p>\n<p>22. I. Lenin, <cite>Collected Works<\/cite>, vol. 38 (Moscow: Progress Publishers, 1961), 227\u201331.<\/p>\n<p>23. Lenin, <cite>Collected Works<\/cite>, 38, 226; Mikhail Shirokov, <cite>A Textbook on Marxist Philosophy<\/cite>, ed. John Lewis (London: Left Book Club, 1937), 364\u201368. On the narrow interpretation of Lenin\u2019s dialectics as limited in comparison to Engels\u2019s dialectics, see Z. A. Jordan, <cite>The Evolution of Dialectical Materialism<\/cite> (London: Macmillan, 1967), 226\u201327.<\/p>\n<p>24. Yakhot, <cite>The Suppression of Philosophy in the USSR<\/cite>, 21\u201341.<\/p>\n<p>25. Bukharin\u2019s <cite>Historical Materialism<\/cite> was based on a mechanistic theory of equilibrium. He subsequently attempted to develop a dialectical approach to philosophy and science, in many ways transcending the debates of his time. His last effort of this kind, his <cite>Philosophical Arabesques<\/cite>, which engaged with ecological conceptions, was written in 1937 in prison prior to his execution in 1938, with the manuscript long remaining in Stalin\u2019s safe and only being released to Stephen Cohen under Mikhail Gorbachev. See Nikolai Bukharin, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/philosophical_arabesques\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Philosophical Arabesques<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2005).<\/p>\n<p>26. Alex Levant, \u201cEvald Ilyenkov and Creative Soviet Marxism,\u201d in <cite>Dialectics of the Ideal: Evald Ilyenkov and Creative Soviet Marxism<\/cite>, Alex Levant and Vesa Oittinen (Chicago: Haymarket, 2014), 12\u201313.<\/p>\n<p>27. David Bakhurst, <cite>Consciousness and Revolution in Soviet Philosophy: From the Bolsheviks to Evald Ilyenkov<\/cite> (Cambridge: Cambridge University Press, 1991), 34\u201341; Yakhot, <cite>The Suppression of Soviet Philosophy in the USSR<\/cite>, 22\u201326.<\/p>\n<p>28. Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 527.<\/p>\n<p>29. Yakhot, <cite>The Suppression of Philosophy in the USSR<\/cite>, 29\u201330.<\/p>\n<p>30. William Seager, \u201cA Brief History of the Philosophical Problem of Consciousness,\u201d in <cite>The Cambridge Handbook of Consciousness<\/cite>, Philip David Zelazo, Morris Moscovitch, and Evan Thompson (Cambridge: Cambridge University Press, 2007), 23, 27. See also Georgi Plekhanov, \u201c<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/plekhanov\/1893\/essays\/3-marx.htm\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Marx<\/a>,\u201d in <cite>Essays on the History of Materialism<\/cite>, marxists.org.<\/p>\n<p>31. Bakhurst, <cite>Consciousness and Revolution in Soviet Philosophy<\/cite>,<\/p>\n<p>32. Yakhot, <cite>The Suppression of Soviet Philosophy in the USSR<\/cite>, 43\u201376; Bakhurst, <cite>Consciousness and Revolution in Soviet Philosophy<\/cite>, 47\u201351; George Kline, introduction to <cite>Spinoza in Soviet Philosophy<\/cite>, George Kline (London: Routledge, 1952), 15\u201318; Helena Sheehan, <cite>Marxism and the Philosophy of Science<\/cite> (Atlantic Highlands: Humanities Press, 1985), 191\u201396; I. I. Rubin, <cite>Essays in Marx\u2019s Theory of Value<\/cite> (Delhi: Aakar, 2008). It is worth noting that Georg Luk\u00e1cs, who was in the Soviet Union in 1930 working under David Riazanov, was not very sympathetic to the Deborinists at the time, considering some of the criticisms of them to be correct. Georg Luk\u00e1cs, \u201cInterview: Luk\u00e1cs and His Work,\u201d <cite>New Left Review<\/cite> 68 (July\u2013August 1971): 57.<\/p>\n<p>33. Joseph Stalin, \u201cDialectical and Historical Materialism,\u201d in <cite>History of the Communist Party of the Soviet Union\u2014Bolshevik: Short Course<\/cite>, Communist Party of the USSR (Moscow: Foreign Languages Press, 1951), 165\u2013206.<\/p>\n<p>34. A. Jordan, <cite>The Evolution of Dialectical Materialism<\/cite> (London: Macmillan, 1967), 252.<\/p>\n<p>35. Mario Livio, \u201c<a href=\"https:\/\/blogs.scientificamerican.com\/observations\/did-galileo-truly-say-and-yet-it-moves-a-modern-detective-story\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Did Galileo Truly Say \u2018and Yet It Moves\u2019?<\/a>,\u201d <cite>Scientific American<\/cite> (blog), May 6, 2020, blogs.scientificamerican.com.<\/p>\n<p>36. Karl Jacoby, \u201cWestern Marxism,\u201d in <cite>A Dictionary of Marxist Thought<\/cite>, Tom Bottomore (Oxford: Blackwell, 1983), 523\u201326; John Bellamy Foster, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/the-return-of-nature\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Return of Nature<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2020), 16\u201321.<\/p>\n<p>37. Herbert Marcuse, <cite>Soviet Marxism<\/cite> (New York: Columbia University Press, 1958), 143\u201345; Theodor Adorno, <cite>Negative Dialectics<\/cite> (New York: Continuum, 1973), 355; Lucio Colletti, <cite>Marxism and Hegel<\/cite> (London: Verso, 1973).<\/p>\n<p>38. Adorno, <cite>Negative Dialectics<\/cite>, xix; Robert Lanning, <cite>In the Hotel Abyss: An Hegelian-Marxist Critique of Adorno<\/cite> (Leiden: Brill, 2014), 174. The contradictions and limitations of an exclusively idealist conception of dialectics \u201cdoes not cardinally change,\u201d Ilyenkov writes, \u201cif the emphasis is made on the \u2018negative,\u2019 while \u2018successes and achievements\u2019 are ignored as it is done today by the distant descendants of Hegel such as Adorno or Marcuse. Such change of emphasis does not make dialectics more materialist. Dialectics here begins to look more like the trickery of Mephistopheles, like the diabolical toolbox for the destruction of all human hopes.\u201d Ilyenkov, <cite>Intelligent Materialism<\/cite>, 50.<\/p>\n<p>39. Ironically, the passage in Marx most often cited in defense of this interpretation ended not with the domination of nature as if a foreign enemy, but rather with the rational regulation of the social metabolism between humanity and nature by the associated producers, in line with the conservation of their energies and the development of human capacities: a model of sustainable human development. Karl Marx, <cite>Capital<\/cite>, 3 (London: Penguin, 1981), 959.<\/p>\n<p>40. Adorno, <cite>Negative Dialectics<\/cite>, 244, 355; Max Horkheimer and Theodor W. Adorno, <cite>Dialectic of Enlightenment<\/cite> (New York: Continuum, 1944), 254; Alfred Schmidt, <cite>The Concept of Nature in Marx<\/cite> (London: New Left Books, 1971), 156; John Bellamy Foster and Brett Clark, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/the-robbery-of-nature\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Robbery of Nature<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2020), 196.<\/p>\n<p>41. Alfred Schmidt, <cite>The Concept of Nature in Marx<\/cite> (London: Verso, 1971), 164\u201366, 175\u201376, 195. Schmidt\u2019s reversal was a direct response to the famous debate in France between Jean Hippolyte and Jean-Paul Sartre, as critics of the dialectics of nature, and Roger Garaudy and Jean-Pierre Vigier as its defenders. Schmidt clearly lined up with Hippolyte and Sartre, distancing himself from his earlier professed views.<\/p>\n<p>42. See Sebastiano Timpanaro, <cite>On Materialism<\/cite> (London: Verso, 1975).<\/p>\n<p>43. Perry Anderson, <cite>Considerations on Western Marxism<\/cite> (London: Verso, 1976), 59.<\/p>\n<p>44. Perry Anderson, <cite>In the Tracks of Historical Materialism<\/cite> (London: Verso, 1983), 83.<\/p>\n<p>45. Roy Bhaskar, <cite>Reclaiming Reality<\/cite> (London: Routledge, 2011), 122.<\/p>\n<p>46. Frederick Engels, <cite>Ludwig Feuerbach and the Outcome of Classical German Philosophy<\/cite> (New York: International Publishers, 1941), 59.<\/p>\n<p>47. I. Bukharin et al., <cite>Science at the Crossroads<\/cite> (London: Frank Cass and Co., 1971), 7; Foster, <cite>The Return of Nature<\/cite>, 358\u201373; Sheehan, <cite>Marxism and the Philosophy of Science<\/cite>, 206\u20139.<\/p>\n<p>48. Zavadovsky, \u201cThe \u2018Physical\u2019 and the \u2018Biological\u2019 in the Process of Organic Evolution,\u201d in <cite>Science at the Crossroads<\/cite>, 75\u201376. Translation follows Needham\u2019s version, which substitutes <cite>different<\/cite> for <cite>varied<\/cite>. Joseph Needham, <cite>Time: The Refreshing River<\/cite> (London: George Allen and Unwin, 1943), 243\u201344; Joseph Needham, <cite>Order and Life<\/cite> (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1968), 45\u201346; Richard Levins and Richard Lewontin, <cite>The Dialectical Biologist<\/cite> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1985), 180.<\/p>\n<p>49. Needham, <cite>Order and Life<\/cite>, 44\u201348.<\/p>\n<p>50. Joseph Needham, foreword to Marcel Prenant, <cite>Biology and Marxism<\/cite> (New York: International Publishers, 1943), v.<\/p>\n<p>51. Foster, <cite>The Return of Nature<\/cite>, 24\u201372.<\/p>\n<p>52. Peter Ayres, <cite>Shaping Ecology: The Life of Arthur Tansley<\/cite> (Oxford: Wiley- Blackwell, 2012), 43.<\/p>\n<p>53. Foster, <cite>The Return of Nature<\/cite>, 300\u201357.<\/p>\n<p>54. Foster, <cite>The Return of Nature<\/cite>, 337\u201339, 350\u201351, 390, 475, 367\u2013412.<\/p>\n<p>55. Foster, <cite>The Return of Nature<\/cite>, 417\u201356, 526\u201329; J. D. Bernal, \u201cDialectical Materialism,\u201d in Farrington, <cite>The Faith of Epicurus<\/cite>; Jack Lindsay, <cite>Marxism and Contemporary Science<\/cite> (London: Dennis Dobson, 1949).<\/p>\n<p>56. Shirokov, <cite>A Textbook of Marxist Philosophy<\/cite>, ed. John Lewis (London: Left Book Club, 1937).<\/p>\n<p>57. Needham, <cite>Time<\/cite>,<\/p>\n<p>58. Shirokov, <cite>A Textbook of Marxist Philosophy<\/cite>, 341, emphasis added to the word <cite>emergence<\/cite>, all other emphases in original. The sharp difference between the 1931 Shirokov text and the official view propounded by Stalin\u2019s 1938 \u201cDialectical and Historical Materialism\u201d is evident in the fact that the fourth part of the former is devoted to \u201cThe Negation of the Negation,\u201d which is entirely excluded in the latter.<\/p>\n<p>59. Shirokov, <cite>A Textbook of Marxist Philosophy<\/cite>, 137, 328. On Epicureanism and emergence, see A. A. Long, <cite>From Epicurus to Epictetus<\/cite> (Oxford: Oxford University Press, 2006), 155\u201377; A. A. Long, \u201cEvolution vs. Intelligent Design in Classical Antiquity,\u201d Berkeley Townsend Center, November 2006; John Bellamy Foster, Brett Clark, and Richard York, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/critique_of_intelligent_design\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Critique of Intelligent Design<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2008), 49\u201364.<\/p>\n<p>60. Bakhurst, <cite>Consciousness and Revolution in Soviet Philosophy<\/cite>, 17\u201322, 236\u201343.<\/p>\n<p>61. Bakhurst, <cite>Consciousness and Revolution in Soviet Philosophy<\/cite>, 111\u201316, 236\u201343.<\/p>\n<p>62. Evald Ilyenkov, <cite>Dialectics of the Ideal<\/cite> (Chicago: Haymarket, 2014), 78.<\/p>\n<p>63. Andrey Maidansky interviewed by Vesa Oittinen, \u201c<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-071-08-2020-01_2\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Evald Ilyenkov and Soviet Philosophy<\/a>,\u201d <cite>Monthly Review<\/cite> 71, no. 8 (January 2020): 16.<\/p>\n<p>64. John Bellamy Foster, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/capitalism-in-the-anthropocene\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Capitalism in the Anthropocene<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2022), 316\u201323; V. N. Sukachev and N. Dylis, <cite>Fundamentals of Forest Biogeocoenology<\/cite> (London: Oliver and Boyd, 1964); V. N. Sukachev, \u201cRelationship of Biogeocoenosis, Ecosystem, and Facies,\u201d <cite>Soviet Soil Scientist<\/cite> 6 (1960): 580\u201381; Levins and Lewontin, <cite>The Dialectical Biologist<\/cite>,<\/p>\n<p>65. Theodosius Dobzhansky, 1949 foreword to I. I. Schmalhausen, <cite>Factors of Evolution: The Theory of Stabilizing Selection<\/cite> (Chicago: University of Chicago Press, 1949, 1986), xv\u2013xvii.<\/p>\n<p>66. David B. Wade, 1986 foreword to <cite>Factors of Evolution<\/cite>, v\u2013xii; Lewontin and Levins, <cite>Biology Under the Influence<\/cite>, 75\u201380. The term <cite>triple helix<\/cite> is taken from Richard Lewontin, <cite>The Triple Helix: Gene, Organism and Environment<\/cite> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2000).<\/p>\n<p>67. Schmalhausen, <cite>Factors of Evolution<\/cite>, xix; Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 492.<\/p>\n<p>68. Lewontin and Levins, <cite>Biology Under the Influence<\/cite>, 77; \u201cMacroevolution,\u201d New World Encyclopedia, newworldencyclopedia.org; Levins and Lewontin, <cite>The Dialectical Biologist<\/cite>,<\/p>\n<p>69. Lewontin and Levins, <cite>The Dialectical Biologist<\/cite>,<\/p>\n<p>70. Georgy S. Levit, Uwe Hossfeld, and Lennart Olsson, \u201cFrom the \u2018Modern Synthesis\u2019 to Cybernetics: Ivan Ivanovich Schmalhausen (1884\u20131963) and his Research Program for a Synthesis of Evolutionary and Developmental Biology,\u201d <cite>Journal of Experimental Zoology<\/cite> 306B (2005): 89\u2013106; Foster, <cite>Capitalism and the Anthropocene<\/cite>, 323\u201324.<\/p>\n<p>71. D. Ursul, ed., <cite>Philosophy and the Ecological Problems of Civilisation<\/cite> (Moscow: Progress Publishers, 1983); Foster, <cite>Capitalism in the Anthropocene<\/cite>, 331\u201332, 449\u201351.<\/p>\n<p>72. Georg Luk\u00e1cs, <cite>History and Class Consciousness<\/cite> (London: Pluto), 24. It became customary in Western Marxist thought to refer to Luk\u00e1cs\u2019s footnote as a \u201ccritique.\u201d But even considering the common watering down of the notion of critique, it could hardly be said that a critique of Engels on the dialectics of nature could be carried out, even by Luk\u00e1cs, in what in English comes to a mere 110 words.<\/p>\n<p>73. Luk\u00e1cs, <cite>History and Class Consciousness<\/cite>, 207; Marx and Engels, <cite>Collected Works<\/cite>, 25, 492.<\/p>\n<p>74. Georg Luk\u00e1cs, <cite>A Defense of History and Class Consciousness: Tailism and the Dialectic<\/cite> (London: Verso, 2000), 102\u20137; Foster, <cite>The Return of Nature<\/cite>, 16\u201320.<\/p>\n<p>75. Luk\u00e1cs, <cite>History and Class Consciousness<\/cite>, xvii; Luk\u00e1cs, \u201cInterview: Luk\u00e1cs and His Work,\u201d 56\u201357. Riazanov was purged from his position later in 1931 and executed in 1938.<\/p>\n<p>76. Georg Luk\u00e1cs, <cite>The Ontology of Social Being 2: Marx\u2019s Basic Ontological Principles<\/cite> (London: Merlin, 1978), 95; Georg Luk\u00e1cs, <cite>The Ontology of Social Labour 3: Labour<\/cite> (London: Merlin, 1980).<\/p>\n<p>77. Henri Lefebvre, <cite>Dialectical Materialism<\/cite> (London: Jonathan Cape, 1968), 13\u201319, 142.<\/p>\n<p>78. Henri Lefebvre, <cite>Marxist Thought and the City<\/cite> (Minneapolis: University of Minnesota Press, 2016), 121\u201322, 140; Marx, <cite>Capital<\/cite>, 1, 637\u201338; John Bellamy Foster, Brian M. Napoletano, Brett Clark, and Pedro S. Urquijo, \u201cHenri Lefebvre\u2019s Marxian Ecological Critique,\u201d <cite>Environmental Sociology<\/cite> 6, no. 1 (2019): 31\u201341.<\/p>\n<p>79. Jean-Pierre Vigier, \u201cDialectics and Natural Science,\u201d in <cite>Existentialism Versus Marxism<\/cite>, George Novack (New York: Dell, 1966), 243\u201357. Vigier made a point in his text of criticizing Stalin\u2019s \u201cDialectical and Historical Materialism\u201d as \u201cdogmatic and mechanistic,\u201d 151.<\/p>\n<p>80. Carles Soriano, \u201cEpistemological Limitations of Earth System Science to Confront the Anthropocene Crisis,\u201d <cite>Anthropocene Review<\/cite> 9, no. 1 (2020): 112, 122.<\/p>\n<p>81. Johann Wolfgang von Goethe and G. W. F. Hegel, quoted in Johann Peter Eckermann, <cite>Conversations with Goethe<\/cite> (London: Penguin, 2022), 559\u201360.<\/p>\n<p>82. Joseph Needham, <cite>Within Four Seas: The Dialogue of East and West<\/cite> (Toronto: University of Toronto Press, 1969), 27, 97.<\/p>\n<p>83. Richard Levins, \u201cTouch Red,\u201d in <cite>Red Diapers: Growing Up in the Communist Left<\/cite>, Judy Kaplan and Linn Shapiro (Urbana: University of Illinois Press, 1998), 264; Lewontin and Levins, <cite>Biology Under the Influence<\/cite>, 366\u201367.<\/p>\n<p>84. Richard Levins, \u201c<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-038-03-1986-07_2\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Science of Our Own: Marxism and Nature<\/a>,\u201d <cite>Monthly Review<\/cite> 38, no. 3 (July\u2013August 1986): 5.<\/p>\n<p>85. Levins and Lewontin, <cite>The Dialectical Biologist<\/cite>, 279; Lewontin and Levins, <cite>Biology Under the Influence<\/cite>.<\/p>\n<p>86. Stephen Jay Gould, <cite>The Hedgehog, the Fox, and the Magister\u2019s Pox<\/cite> (New York: Harmony, 2003) 201\u20133; Richard York and Brett Clark, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/science_and_humanism_of_stephen_jay_gould\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Science and Humanism of Stephen Jay Gould<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2011), 95\u201396.<\/p>\n<p>87. Stephen Jay Gould, interviewed in Wim Kayzer, <cite>A Glorious Accident<\/cite> (New York: W. H. Freeman, 1997), 83, 99\u2013100, 104.<\/p>\n<p>88. John Vandermeer and Ivette Perfecto, <cite>Ecological Complexity and Agroecology<\/cite> (London: Routledge, 2018); John Vandermeer, \u201cEcology on the Heels of the Darwinian Revolution: Historical Reflections on the Dialectics of Ecology,\u201d in <cite>Science with Passion and a Moral Compass: A Symposium Honoring John Vandermeer<\/cite>, Publication no. 1, Ecology and Evolutionary Biology, University of Michigan, Ann Arbor, 2020; John Vandermeer, \u201cObjects of Intellectual Interest Have Real Impacts: The Ecology (and More) of Richard Levins,\u201d in <cite>The Truth Is the Whole: Essays in Honor of Richard Levins<\/cite>, Tamara Awerbuch, Maynard S. Clark, and Peter J. Taylor (Arlington, Massachusetts: Pumping Station, 2018), 1\u20137; Stuart A. Newman, \u201cMarxism and the New Materialism,\u201d <cite>Marxism and the Sciences<\/cite> 1, no. 2 (Summer 2022): 1\u201312.<\/p>\n<p>89. M\u00e9sz\u00e1ros, <cite>Marx\u2019s Theory of Alienation<\/cite>, 162\u201364.<\/p>\n<p>90. Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/beyond_capital\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Beyond Capital<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 1995), 170\u201377, 874\u201377.<\/p>\n<p>91. Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/necessity_of_social_control\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Necessity of Social Control<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2015); John Bellamy Foster, \u201c<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-074-02-2022-06_3\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">M\u00e9sz\u00e1ros and Ch\u00e1vez: \u2018The Point from Which to Move the World Today<\/a>,\u2019\u201d <cite>Monthly Review<\/cite> 74, no. 2 (June 2022): 26\u201331.<\/p>\n<p>92. Roy Bhaskar, <cite>Plato Etc.<\/cite> (London: Verso, 1994), 251, 253.<\/p>\n<p>93. Roy Bhaskar, <cite>Dialectic: The Pulse of Freedom<\/cite> (London: Verso, 1993), 150\u201352.<\/p>\n<p>94. Roy Bhaskar, \u201cCritical Realism in Resonance with Nordic Ecophilosophy,\u201d in <cite>Ecophilosophy in a World of Crisis<\/cite>, Roy Bhaskar, Karl Georg Hoyer, and Peter Naess (London: Routledge, 2012), 21\u201322.<\/p>\n<p>95. Roy Bhaskar, <cite>The Order of Natural Necessity<\/cite> (Gary Hawke, 2017), 146.<\/p>\n<p>96. The two works that initiated this analysis were both published in 1999: Paul Burkett, <cite>Marx and Nature<\/cite> (Chicago: Haymarket, 1999, 2014); John Bellamy Foster, \u201cMarx\u2019s Theory of Metabolic Rift,\u201d <cite>American Journal of Sociology<\/cite> 105, no. 2 (September 1999): 366\u2013405.<\/p>\n<p>97. The major contributions of metabolic rift theory are too numerous to enumerate here. A few key works, related especially to the dialectics of nature, include: John Bellamy Foster, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/marxs_ecology\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Marx\u2019s Ecology<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2000); John Bellamy Foster, Brett Clark, and Richard York, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/ecological_rift\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Ecological Rift<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2010); Ian Angus, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/facing_the_anthropocene\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Facing the Anthropocene<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2016); John Bellamy Foster and Paul Burkett, <cite>Marx and the Earth<\/cite> (Chicago: Haymarket, 2016); Kohei Saito, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/karl_marxs_ecosocialism\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Karl Marx\u2019s Ecosocialism<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2017); Fred Magdoff and Chris Williams, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/creating_an_ecological_society\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Creating an Ecological Society<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2017); Stefano Longo, Rebecca Clausen, and Brett Clark, <cite>The Tragedy of the Commodity: Oceans, Fisheries, and Aquaculture<\/cite> (New Brunswick, New Jersey: Rutgers University Press, 2015); Carles Soriano, \u201c<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-074-06-2022-10_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Capitalocene, Anthropocene, and Other \u2018-Cenes<\/a>,\u2019\u201d <cite>Monthly Review<\/cite> 74, no. 6 (November 2022): 1\u201329; and Foster and Clark, <cite>The Robbery of Nature<\/cite>.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em>, <span class=\"categories\"><a title=\"View all items in 2024\" href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/category\/2024\/\">2024<\/a>, <a title=\"View all items in Volume 75, Number 08 (January 2024)\" href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/category\/2024\/volume-75-issue-08-january\/\">Volume 75, Number 08 (January 2024)<\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es la introducci\u00f3n a John Bellamy Foster, The Dialectics of Ecology: Society and Nature (Nueva York: Monthly Review Press,<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,1563,8,1552],"tags":[],"class_list":["post-14813","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia","category-crisis-ecosocial","category-filosofia","category-marxismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14813","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14813"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14813\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14813"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14813"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14813"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}