{"id":14858,"date":"2024-01-19T05:00:43","date_gmt":"2024-01-19T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14858"},"modified":"2024-01-19T03:34:54","modified_gmt":"2024-01-19T02:34:54","slug":"historia-y-conciencia-de-clase-presentacion-y-comentario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14858","title":{"rendered":"<i>Historia y Conciencia de Clase<\/i>. Presentaci\u00f3n y Comentario"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicamos hoy el pr\u00f3logo y la introducci\u00f3n que Carlos P\u00e9rez Soto prepar\u00f3 para la edici\u00f3n de <\/em>Historia y conciencia de clase<em> en\u00a0 la editorial chilena Quimant\u00fa en 2008.<\/em><\/p>\n<h3>Pr\u00f3logo a la presente edici\u00f3n<\/h3>\n<p><em>Grupo<\/em> de <em>Estudios<\/em> <em>Marxistas <\/em><em>(GEM)<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>Si nos situamos, a modo de punto de partida, en el marco de los discursos predominantes de nuestra academia tercermundista contempor\u00e1nea, en la que el retoricismo postestructuralista, marxista, historia, etc.) de los a\u00f1os 70 se muestra como una perspectiva actual para entender los cambios que sufre el mundo, leer a Luk\u00e1cs resulta sugestivo para quien pretenda no sucumbir ante las modas intelectuales, por muy subversivas que estas parezcan, sino m\u00e1s bien, articular un pensamiento que muestre la posibilidad del cambio revolucionario. En este sentido, la relevancia de retomar la discusi\u00f3n sobre la escritura de Luk\u00e1cs estriba no s\u00f3lo en la recuperaci\u00f3n folkl\u00f3rica de la tradici\u00f3n marxista sepultada por la ortodoxia sovi\u00e9tica, al contrario, tambi\u00e9n tiene un incalculable valor desde la posibilidad que le podemos dar a sus ideas para irrumpir en nuestra realidad. S\u00ed para dichas teor\u00edas hegem\u00f3nicas la acci\u00f3n pol\u00edtica no se puede sustentar sino en un conocimiento fragmentario, parcelado de la realidad social, plante\u00e1ndose contra un poder entendido de un modo barrocamente abstracto, del que no se pueden hacer distinciones de grado, y por tanto, haciendo imposible el poder establecer estrategias que unifiquen a los sujetos sociales contra los enemigos comunes m\u00e1s fuertes; cuando, en fin, no se puede decir nada sobre nada por un miedo a la equivocaci\u00f3n que inmoviliza y cuya inmovilidad yace en el seno mismo del m\u00e9todo, es cuando las investigaciones y el valor militante de Luk\u00e1cs ofrecen las perspectivas para un an\u00e1lisis riguroso de la sociedad desde el punto de vista de la totalidad. La reducci\u00f3n del todo a sus momentos particulares, desde el marxista h\u00fangaro, se presenta como una necesidad anal\u00edtica imprescindible para una teor\u00eda que tiene los ojos puestos en la transformaci\u00f3n de la vida, y no ya como una constituci\u00f3n ontol\u00f3gica. Profundizaremos brevemente esta idea:<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs comienza su an\u00e1lisis entendiendo como elemento fundamental de la teor\u00eda marxista la categor\u00eda de la totalidad concreta. El \u00e9nfasis puesto en las distinciones de <em>El Capital<\/em> entre fen\u00f3meno y esencia, as\u00ed como la voluntad de la inclusi\u00f3n, a modo presencia real, de la historia, en los cimientos mismos del m\u00e9todo, permiten entender una sociedad compleja que a su vez no cesa de complejizarse. Que los pensamientos antes mencionados no logren situar categor\u00edas tan importantes como la plusval\u00eda, y el car\u00e1cter hist\u00f3ricamente limitado del capitalismo y sus consecuencias se relaciona con la renuncia consciente a un m\u00e9todo que presupone la mutabilidad constante y que permite as\u00ed, l\u00f3gicamente, la posibilidad de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dicha renuncia de la dial\u00e9ctica ha sido una consta hist\u00f3rica llevada a cabo por parte de una gran cantidad de exmilitantes y exsocialistas, desde Bernstein y Laclau. As\u00ed, tambi\u00e9n puede destacarse la insistencia puesta en un punto de vista dial\u00e9ctico por revolucionarios de la talla de Rosa Luxemburgo \u2013tal y como lo se\u00f1ala Luk\u00e1cs\u2013, Lenin, Trotsky y el emotivo ejemplo del Che Guevara, quien cargaba un ejemplar de la <em>Fenomenologia del Esp\u00edritu<\/em> de Hegel en su mochila al ser detenido en Bolivia.<\/p>\n<p>Estas l\u00edneas de discusi\u00f3n, evidentemente, no pueden ser proferidas esperando simplemente un acto de fe y justamente por eso, conserva la actualidad la discusi\u00f3n sobre las consecuencias pol\u00edticas que tiene asumir una perspectiva dial\u00e9ctica. Es aventurado decir que s\u00f3lo la dial\u00e9ctica permite concebir un horizonte revolucionario, pero del mismo modo son innegable sus favores para con la voluntad revolucionaria como lo es la capacidad que otorga al pensar en el proceso mismo de la realidad las posibilidades de su superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para cerrar esta presentaci\u00f3n, que como tal, no debe extenderse m\u00e1s de lo debido, sugerimos una posibilidad de lectura. \u00bfOu\u00e9 pasa si el textualismo predominante en la \u00abteor\u00eda\u00bb contempor\u00e1nea no es sino una expresi\u00f3n de fetichismo de la mercanc\u00eda?, esta l\u00ednea de estudios deber\u00eda tener en cuenta que relaci\u00f3n posible puede haber entre el imperio del significante vac\u00edo en las noci\u00f3n de escritura preponderante (Derrida, Barthes y sus disc\u00edpulos chilenos como David Wallace) con el texto reducido a puro valor de cambio. Qu\u00e9 consecuencias tiene la cr\u00edtica abigarradamente unilateral a la noci\u00f3n de autor\u00eda al concebir s\u00f3lo su posibilidad dentro de los marcos del individuo burgu\u00e9s, obviando la posibilidad de una autor\u00eda entendida a partir de un sujeto hist\u00f3rico, colectivo. Si la escritura puede ser entendida de alguna forma c\u00f3mo trabajo, el puro texto, \u00bflas teor\u00edas postestructuralistas sobre las relaciones entre significantes vac\u00edos\/vaciados no ser\u00edan entonces una forma de enajenar ese trabajo, de quitarle aquello de humanidad que tiene?<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>As\u00ed, dejamos hecha la invitaci\u00f3n a la lectura y al debate esperando con el m\u00e1s honesto deseo militante que alguna respuesta tenga este intento.<\/p>\n<h3><i>Historia y Conciencia de Clase<\/i>. Presentaci\u00f3n y Comentario<\/h3>\n<p><strong>1. Luk\u00e1cs<\/strong><\/p>\n<p>Georg Luk\u00e1cs naci\u00f3 en Budapest, el 13 de Abril de 1885, en una familia de la alta burgues\u00eda, que hab\u00eda obtenido incluso t\u00edtulo nobiliario en el lmperio Austro H\u00fangaro. Estudi\u00f3 derecho en la Universidad de Budapest y luego filosof\u00eda en Berlin y Heidelberg. Ya desde 1906 escribe en revistas literarias y participa activamente en el movimiento de renovaci\u00f3n est\u00e1tica que atraviesa la bullente vida cultural previa a la Primera Guerra Mundial. En 1910 publica <em>El Alma y sus Formas<\/em>, su primer libro importante, y luego <em>Historia del Drama Moderno<\/em>, en 1911, y <em>Teor\u00eda de la Novela<\/em>, en 1916. Cuando ocurre la Revoluci\u00f3n Rusa, en 1917, Luk\u00e1cs era ya ampliamente reconocido como un intelectual cr\u00edtico, progresista, estrechamente relacionado con Karl Mannheim, Erwin Szab\u00f3, anarcosindicalista, Arnold Hauser y Ernst Bloch, dedicado m\u00e1s bien a cuestiones culturales que a alguna militancia directa. Por esto, fue una sorpresa para la mayor\u00eda de sus amigos que en 1918 se uniera al Partido Comunista H\u00fangaro, fundado en noviembre de ese a\u00f1o por B\u00e9la Kun (1886-1938). Un partido peque\u00f1o, ubicado en el ala m\u00e1s izquierdista de la pol\u00edtica marxista de su tiempo. En octubre de 1917 el gobierno h\u00fangaro reconoci\u00f3 su derrota en la guerra, a fines de ese mes una insurrecci\u00f3n general de obreros y campesinos logr\u00f3 poner fin a la monarqu\u00eda y se proclam\u00f3 la rep\u00fablica, el 21 de Marzo de 1919 los comunistas de B\u00e9la Kun, aliados con el Partido Socialdem\u00f3crata, proclamaron una Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica, que fue llamada la \u00abRep\u00fablica de los Consejos\u00bb. Este gobierno, sin embargo, fue derrocado el 1 de Agosto de 1919, por una invasi\u00f3n militar desde Ruman\u00eda. Esta invasi\u00f3n hizo posible la dictadura del almirante Mikl\u00f3s Horthy (1868-1957) quien, tras una dura represi\u00f3n en que fueron asesinados miles de opositores, ejerci\u00f3 un gobierno de corte fascista, aliado de Hitler, entre 1920 y 1944, cuando fue derrocado a su vez por la invasi\u00f3n de las tropas sovi\u00e9ticas, tras la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Los escasos cuatro meses de la Rep\u00fablica de los Consejos determinaron todo el resto de la vida y la producci\u00f3n de Luk\u00e1cs. Durante esos meses fue Comisario del Pueblo para la Educaci\u00f3n y Comisario Pol\u00edtico de una parte del Ej\u00e9rcito Rojo h\u00fangaro. Tras la ca\u00edda vivi\u00f3 largamente en el exilio, muchas veces en la clandestinidad, e incluso fue brevemente detenido en Viena, en 1920, logrando ser liberado tras el apoyo internacional de mucho intelectuales, incluyendo a Thomas Mann.<\/p>\n<p>En sus primeros a\u00f1os en el exilio Luk\u00e1cs ocup\u00f3 altos cargos en la direcci\u00f3n del Partido Comunista H\u00fangaro, y particip\u00f3 activamente en la revista <em>Kommunismus<\/em>, \u00f3rgano de parte de la izquierda de la Tercera Internacional. Vivi\u00f3 entonces muy de cerca los dramas de las oscilaciones pol\u00edticas de la Internacional, y de las rencillas caracter\u00edsticas de los Partidos derrotados, fragmentados, en el exilio, que muchos chilenos conocieron muy bien en los a\u00f1os 70. Acusado de izquierdista en 1924, por el Comisario Dimitri Zinoviev (1886-1936), e incluso, un poco al pasar, por el mism\u00edsimo Lenin, tras un vuelco de la Internacional hacia la derecha fue, sin embargo, acusado de derechista en 1929, por sus <em>Tesis de Blum<\/em>, un programa para el Partido H\u00fangaro en que propon\u00eda que no se pod\u00eda salir de la dictadura de Horthy directamente al socialismo, sino que hab\u00eda que transitar un per\u00edodo previo de \u00abdictadura democr\u00e1tica\u00bb. Esta condena desde lo alto se deb\u00eda, por supuesto, a que ahora la Internacional habla virado a la izquierda, situaci\u00f3n en que se mantuvo hasta 1935, en que promovi\u00f3 la pol\u00edtica de Frentes Populares justamente la que habla propuesto Luk\u00e1cs), que s\u00f3lo dur\u00f3 hasta 1939, en que tras el pacto de Stalin con Hitler se promovi\u00f3 una \u00abagudizaci\u00f3n de la lucha de clases\u00bb, la que dur\u00f3 a su vez s\u00f3lo hasta 1942 en que, tras la invasi\u00f3n alemana de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se promovieron las alianzas antifacistas, lo que s\u00f3lo dur\u00f3 hasta 1947, en que se inici\u00f3 la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>En este ambiente polarizado, cambiante, lleno de intereses contrapuestos, no es raro que la obra de Luk\u00e1cs est\u00e9 llena de propuestas, cada vez m\u00e1s prudentes, orientadas hacia asuntos puramente culturales, y retractaciones, varias de ellas en un tono que hoy nos parecer\u00eda poco adecuado para un intelectual de primera l\u00ednea. La primera quiz\u00e1s sea su Lenin, en 1924, en que, tras la muerte del l\u00edder, trata de mostrarse como consecuentemente leninista, y asimila ya muy visiblemente la debilidad de su posici\u00f3n frente a la todopoderosa Tercera Internacional. Luego, tras la <em>Tesis de Blum<\/em>, una nueva autocr\u00edtica que lo lleva a retirarse de la vida activa del Partido por 18 a\u00f1os. Luego, a su llegada como exiliado a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1933, una autocr\u00edtica por <em>Historia y Consciencia de Clase<\/em>, de 1923 que, junto con las obras de Karl Korsch, hab\u00eda sido considerada izquierdista e idealista, por su apelaci\u00f3n a la filosof\u00eda de Hegel. Estas autocr\u00edticas, y su amplio prestigio como cr\u00edtico cultural, hicieron posible que fuera aceptado en la Academia de Ciencias de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica donde, durante una d\u00e9cada, trabaj\u00f3 arduamente, en silencio, casi sin publicar ni participar en ninguna de las discusiones \u00abfilos\u00f3ficas\u00bb que se deban entonces a la sombra del estalinismo. No tuvo, por ejemplo, ninguna participaci\u00f3n en el infausto debate entre \u00abmecanicistas\u00bb y \u00abdial\u00e9cticos\u00bb, que se dio entre 1924 y 1931, pero que a su llegada estaba ya resuelto por la hegemon\u00eda de los \u00abdial\u00e9cticos\u00bb, presuntamente defensores de Hegel, y el declive atroz de los \u00abmecanicistas\u00bb desde la Academia al Gulag. Tampoco en los debates, en los a\u00f1os 40, en torno a las tendencias \u00abcosmopolitas\u00bb en literatura.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed pudo hacer, al menos por un tiempo, fue convertirse en uno de los primeros intelectuales en tener acceso a los <em>Manuscritos Econ\u00f3mico Filos\u00f3ficos de 1844<\/em> y a la <em>Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, textos de Marx que fueron publicados por primera vez por el notable camarada David Zelman Berov Goldendach, que se hac\u00eda llamar David Riazanov (1870-1938), en 1932, en el marco de las Obras Completas de Marx y Engels, llamadas por su sigla en alem\u00e1n, MEGA I. All\u00ed Luk\u00e1cs pudo comprobar la amplia sinton\u00eda entre las tesis de sus libros, tan criticados, y la palabra del propio Marx. Textos a los que ni Lenin, muerto en 1924, ni Rosa Luxemburgo, asesinada en 1919, ni Antonio Gramsci, en la c\u00e1rcel desde 1927, hablan tenido acceso. Como tampoco, por supuesto, la amplia pl\u00e9yade de comisarios filos\u00f3ficos de la Segunda y la Tercera Internacional. Nuevamente, sin embargo, Luk\u00e1cs no puede hacer eco expl\u00edcito de estos valiosos descubrimientos. La edici\u00f3n del MEGA es interrumpida, por diversas infracciones de tipo ideol\u00f3gico, en 1939, y el propio camarada Riazanov, purgado en 1931, termin\u00f3 fusilado, en 1938 por, entre otras acusaciones, \u00abtrotskista\u00bb y, tambi\u00e9n \u00abpor su extrema hostilidad personal respecto del Camarada Stalin\u00bb, a quien tuvo la osad\u00eda de increpar en p\u00fablico en un Congreso dici\u00e9ndole, en voz alta: \u00abiD\u00e9jalo Koba!, no te pongas en rid\u00edculo. Todo el mundo sabe muy bien que la teor\u00eda no es tu fuerte\u00bb.<\/p>\n<p>Por fin, en 1944, tras las tropas sovi\u00e9ticas, puede volver a Hungr\u00eda. All\u00ed, desde su puesto como Profesor de Est\u00e9tica y Filosof\u00eda de la Cultura, en la Universidad de Budapest, inicia un intenso per\u00edodo de publicaciones y pol\u00e9micas filos\u00f3ficas, producto de los muchos trabajos acumulados en la d\u00e9cada anterior. Publica, en r\u00e1pida sucesi\u00f3n, <em>Goethe y su tiempo<\/em> (1946), <em>Ensayos sobre realismo<\/em> (1948), <em>El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista<\/em> (1948), <em>Karl Marx y Friedrich Engels como historiadores de la literatura<\/em> (1948), <em>Thomas Mann<\/em> (1949), <em>Breve historia de la literatura alemana<\/em> (1949), <em>Existencialismo o Marxismo<\/em> (1951),<em> El asalto a la raz\u00f3n<\/em> (1954). Todas obras mayores, que lo confirman como uno de los intelectuales m\u00e1s importantes del siglo XX, cuesti\u00f3n que es internacionalmente reconocida en m\u00faltiples homenajes, en 1955, a prop\u00f3sito de sus 70 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\/\\\u00dan asl, como intelectual intensamente comprometido con la pol\u00edtica de su tiempo, encontr\u00f3 la manera de participar en la construcci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular H\u00fangara, proclamada en 1947. Particip\u00f3 en el Consejo Nacional que la constituy\u00f3, fue diputado, promovi\u00f3 una pol\u00edtica de v\u00eda democr\u00e1tica hacia el socialismo, afirmando de paso que su \u00abautocr\u00edtica\u00bb por las <em>Tesis de Blum<\/em> en 1929, habla sido meramente t\u00e1ctica, con el \u00fanico resultado de que fue nuevamente acusado de derechista. A las acusaciones pol\u00edticas directas se sumaron otras que apuntaban a sus posturas filos\u00f3ficas, a sus tendencias \u00abcosmopolitas\u00bb. Luk\u00e1cs se retira una vez m\u00e1s de la vida pol\u00edtica directa en 1951. Sin embargo vuelve muy pronto, en 1956, para apoyar la democratizaci\u00f3n del socialismo h\u00fangaro promovida por el propio Partido Comunista, dirigido entonces por lmre Nagy (1896-1958). Durante el breve despertar h\u00fangaro de 1956 (junio- noviembre), fue nuevamente miembro del Comit\u00e9 Central del Partido y Ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica. El movimiento, que se convirti\u00f3 en una verdadera sublevaci\u00f3n popular, fue aplastado por tropas sovi\u00e9ticas. Luk\u00e1cs fue expulsado del Partido y deportado a Ruman\u00eda, donde permaneci\u00f3 bajo arresto por un a\u00f1o. Nagy fue juzgado en secreto y finalmente fusilado en 1958. El sucesor implantado por los sovi\u00e9ticos, J\u00e1nos Kadar (1912-1989), sin embargo, en sinton\u00eda con las nuevas pol\u00edticas antiestalinistas de Nikita Jruschov, redujo r\u00e1pidamente la fase represiva del golpe, y progresivamente fue abriendo la vida pol\u00edtica del pa\u00eds hacia la reconciliaci\u00f3n, un consistente crecimiento econ\u00f3mico y una vida cultural m\u00e1s plural que la que era com\u00fan en los otros pa\u00edses del bloque sovi\u00e9tico. Esto le vali\u00f3, a Kadar, ser depuesto de manera completamente pac\u00edfica en 1988, entre honores y homenajes, despu\u00e9s de regir el pa\u00eds por 32 a\u00f1os, sin las conmociones que acompa\u00f1aron al derrocamiento de casi todos los l\u00edderes hist\u00f3ricos del mundo socialista entre 1988 y 1992.<\/p>\n<p>Para Luk\u00e1cs esto signific\u00f3 una vejez apacible. De regreso a Hungr\u00eda en 1957, a los 72 a\u00f1os de edad, retirado ya para siempre de la vida pol\u00edtica activa, pudo expresar sus opiniones contra el estalinismo en varios escritos y entrevistas, interrumpido s\u00f3lo muy espor\u00e1dicamente por los comentarios adversos de los encargados ideol\u00f3gicos del Partido. Hay que considerar que en los a\u00f1os 60 hab\u00eda una oleada de antiestalinismo incluso en los pa\u00edses socialistas, que termin\u00f3, por cierto, abruptamente, con la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica a Checoslovaquia en agosto de 1968. Hay que considerar adem\u00e1s que todas sus cr\u00edticas se mantienen en un nivel de prudencia b\u00e1sica, que nunca exceden |o que era habitual decir contra el estalinismo desde el XX Congreso del Partido Sovi\u00e9tico. Su prudencia, muy ligada al contexto de la Guerra Fr\u00eda, tiene tambi\u00e9n profundas ra\u00edces en su sostenida fidelidad al leninismo, que no se cans\u00f3 de repetir una y otra vez a todos aquellos que quisieron obtener de \u00e9l opiniones m\u00e1s radicales contra Stalin.<\/p>\n<p>Completamente entregado a la redacci\u00f3n de su <em>Est\u00e9tica<\/em>, cuyo primer tomo aparece en 1963, y de su <em>Ontolog\u00eda del Ser Social<\/em>, que empez\u00f3 a publicarse en 1971, Luk\u00e1cs empez\u00f3 a ser cada vez m\u00e1s ampliamente reconocido a lo largo de los a\u00f1os 60. Varios doctorados <em>honoris causa<\/em> de las m\u00e1s prestigiosas universidades a ambos lados de la Cortina de Hierro, m\u00faltiples ediciones y reediciones de sus obras, el inicio de la publicaci\u00f3n de sus obras completas, en varios idiomas, sucesivas entrevistas con importantes intelectuales europeos, que dan lugar a varias publicaciones con sus opiniones sobre filosof\u00eda, literatura y pol\u00edtica, y tambi\u00e9n a varias autoreconstrucciones de su trayectoria pol\u00edtica y filos\u00f3fica, incluyendo retractaciones de sus retractaciones. Fue rehabilitado y readmitido en el Partido Socialista de los Trabajadores H\u00fangaros en 1969. Muri\u00f3 de c\u00e1ncer, a los 86 a\u00f1os de edad, el 4 de Junio de 1971. Fue enterrado en Budapest con honores de \u00abH\u00e9roe del Pueblo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2. Grandeza y tragedia de Luk\u00e1cs<\/strong><\/p>\n<p>Tengo ante mi la primera edici\u00f3n de <em>Las Uvas y el Viento<\/em> (Nascimento, 1954), un hermoso libro de Pablo Neruda, en la p\u00e1gina 178 leo: \u00abStalinianos. Llevamos este nombre con orgullo. Stalinianos. Es \u00e9sta la jerarqu\u00eda de nuestro tiempo! Trabajadores, pescadores, m\u00fasicos stalinianos. Forjadores de acero, padres de cobre, stalinianos!&#8230; No ha desaparecido la luz, no ha desaparecido el fuego, sino que se acrecienta la luz, el pan, el fuego y la esperanza del invencible tiempo staliniano!\u00bb. Tengo ante m\u00ed el n\u00famero 34 de la revista <em>Multitud<\/em>, (Abril-Junio de 1940), dirigida, escrita, dise\u00f1ada, impresa y difundida por Pablo de Rokha, adversario de Neruda, y leo, en el art\u00edculo titulado \u00abTrotsky ha muerto\u00bb: \u00abTrotsky jug\u00f3 su papel de esp\u00eda y traidor a la URSS, es decir a la clase obrera&#8230; y los aventureros que lo victimaron le echan la culpa a Stalin, el organizador de la victoria del socialismo en el planeta. Como si a Stalin le hubiese interesado matar a un muerto!\u00bb Los ejemplos que se podr\u00edan dar, en esta misma l\u00ednea, son muchos. Y hoy en d\u00eda son, por cierto, muy dif\u00edciles de entender. Ambos poetas, por supuesto, en un momento pol\u00edtico y cultural m\u00e1s abierto, expresaron con perplejidad y prudencia sus criticas contra lo que, ahora, les parec\u00eda notorio e inexcusable.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs no tuvo ni la ingenuidad candorosa, ni el curioso entusiasmo de nuestros poetas. Ouiz\u00e1s porque estuvo peligrosamente cerca durante d\u00e9cadas del centro y la fuente de tal entusiasmo. Pero su actitud de compromiso, como las de Neruda y De Rokha, se mantuvo inalterable, durante los 53 a\u00f1os en que se consider\u00f3 marxista. Por un lado trat\u00f3 de aportar lo mejor de s\u00ed a la lucha pol\u00edtica directa por el socialismo. Hemos visto que, en este plano, nunca tuvo demasiada fortuna. Por otro lado defendi\u00f3 y desarroll\u00f3 consistentemente a la teor\u00eda marxista como entorno intelectual en el que se pod\u00eda dar una lucha, paralela e integrada, en el campo de las ideas. Su particular \u00abesp\u00edritu de partido\u00bb (el famoso <em>partinost<\/em> leninista) no consisti\u00f3 en someterse a los dict\u00e1menes del Partido, sino en mantenerse siempre del lado de la revoluci\u00f3n. El academicismo hip\u00f3crita, particularmente en el campo de los llamados \u00abpostmarxistas\u00bb y \u00abpostmodernos\u00bb, ha criticado con extrema dureza esta fidelidad. Una dureza exactamente inversa a la cuidadosa comprensi\u00f3n y delicadeza con que se trata la adhesi\u00f3n de Martin Heidegger al nazismo, otro intelectual que persisti\u00f3 en su \u00abesp\u00edritu de partido\u00bb, contra todas las evidencias y emplazamientos, hasta 30 a\u00f1os despu\u00e9s de desaparecido el Partido Nazi.<\/p>\n<p>La trayectoria de Luk\u00e1cs, siempre al borde de la excomuni\u00f3n por unas razones, y luego por las razones contrarias, es caracter\u00edstica de la de todo gran intelectual en una \u00e9poca en que los poderes del mundo se sienten en peligro. Tiempos terribles que forman nuestro pasado y que, seguramente, cuando pase este ominoso par\u00e9ntesis de conservadurismo y mediocridad que se abri\u00f3 en los a\u00f1os 80, ser\u00e1 tambi\u00e9n la t\u00f3nica de nuestro futuro. Es f\u00e1cil, desde las apariencias de la tolerancia represiva que es el sello de la dominaci\u00f3n actual, condenar o festejar de manera unilateral a estos gigantes del siglo XX que son Heidegger y Luk\u00e1cs. Es un poco m\u00e1s dif\u00edcil pensar hoy, en cambio, en que lo corriente es la cooptaci\u00f3n y la venta al mejor postor, cu\u00e1l es el drama del gran intelectual frente a los dictados del poder, por un lado, y de la enajenaci\u00f3n escondida en sus propias ilusiones, por otro.<\/p>\n<p>Su caso, que puede tener hondas resonancias para los dramas de la shilenidad, es el de un intelectual que adhiere, en un momento ya bastante avanzado de su obra, a las posturas m\u00e1s izquierdistas de una revoluci\u00f3n posible, que fracasa estruendosamente por 25 a\u00f1os y que es repuesta, de manera no menos estruendosa, desde el exterior, en un r\u00e9gimen que ahogar\u00e1 una y otra vez sus intentos de autonom\u00eda. No es raro, no debiera serlo para nosotros, en este pa\u00eds, que haya pasado, en menos de cuatro a\u00f1os, de su izquierdismo entusiasta a posturas m\u00e1s bien socialdem\u00f3cratas. No es raro, no debiera serlo para nadie, que haya ligado esas posturas democratistas a su oposici\u00f3n a la estalinizaci\u00f3n del socialismo h\u00fangaro. No es raro que ante el poder sin contrapeso haya decidido refugiarse en una lucha m\u00e1s compleja, m\u00e1s indirecta, como es la literatura o la critica cultural.<\/p>\n<p>Lo que puede ser menos comprensible, sobre todo para los muchos que han pasado de maneras tan sospechosamente oportunas y r\u00e1pidas del revolucionarismo m\u00e1s extremo a la autoflagelaci\u00f3n y el escepticismo conservador, es que haya mantenido su profunda confianza hist\u00f3rica, su profunda confianza en que el mundo pod\u00eda ser mejor, en que se pod\u00eda terminar con la lucha de clases que agobia a la humanidad, y en que el socialismo efectivo, concreto, en la pr\u00e1ctica, era la mejor manera de conseguirlo. Por esa confianza, que comparti\u00f3 sin duda con Allende, con Guevara, y con tantos otros derrotados, es lo que no se le perdona a\u00fan en las capillas acad\u00e9micas. Por esa confianza profundamente humanista es que se le considera con recelo, se le omite, se desconoce su profunda influencia, se lo lee de manera simplista.<\/p>\n<p>Es respecto de estas omisiones, que hay que medir la importancia de su rescate, de sus insistentes reposiciones en el debate, por parte de los que creen que es posible una v\u00eda revolucionaria en el \u00e1mbito del pensamiento. Muchos de los problemas y de las soluciones que pens\u00f3 y propuso no son ya nuestros problemas, y no tendr\u00edan porqu\u00e9 ser nuestras soluciones. Los tiempos han cambiado, las formas de dominaci\u00f3n tambi\u00e9n. El estalinismo es para nosotros un viejo fantasma, que s\u00f3lo se mantiene en las izquierdas abiertamente minoritarias, o en la mala voluntad de los profesionales de la voltereta. Los problemas de la industrializaci\u00f3n forzosa han quedado sobrepasados por los revolucionarios cambios en la reindustrializaci\u00f3n postfordista. El problema de un arte de Estado coincide hoy simplemente y sin disimulo con el del arte de y para el mercado. La confianza en la independencia de las Ciencias Naturales respecto de los problemas pol\u00edticos ha sido y debe ser puesta hoy seriamente en duda, dado su uso a gran escala precisamente en contra de la liberaci\u00f3n humana. Las esperanzas de Luk\u00e1cs sobre las virtudes y eficacias de la democracia pueden ser hoy puestas seriamente en duda, ante el espect\u00e1culo de la democracia que s\u00f3lo funciona como mecanismo de legitimaci\u00f3n. Muchos de los debates marxistas del siglo XX, que dependieron tan estrechamente de las formas de la vida y la lucha social que los rodeaba, hoy simplemente han perdido vigencia.<\/p>\n<p>Sin embargo el poderoso Luk\u00e1cs nos sorprende, con su profundidad, con su alcance, por sobre todos estos cambios. Su notable cr\u00edtica del irracionalismo moderno, sus agudas observaciones sobre el realismo en arte, su defensa de la dial\u00e9ctica hegeliana como recurso para la cr\u00edtica. Sus an\u00e1lisis culturales, son hasta hoy un modelo respecto del que toda cr\u00edtica cultural debe pronunciarse, y son ampliamente imitados bajo las capas de embellecimiento trivial incluso por sus cr\u00edticos m\u00e1s enconados. Es en estos planos, mucho m\u00e1s te\u00f3ricos, m\u00e1s que en las peripecias de la pol\u00edtica marxista del siglo XX que, creo, tiene sentido discutir hoy sobre su obra. Es en el plano de la construcci\u00f3n de futuro que tiene sentido recurrir a esta densa erudici\u00f3n del pasado. Es sobre el asunto mismo, m\u00e1s que sobre los textos o las citas. Es sobre el intertexto, m\u00e1s que en torno al contexto, que la discusi\u00f3n puede ser nuevamente productiva. Razones te\u00f3ricas para discutir en torno a Luk\u00e1cs no faltan. Yo creo, sin embargo, que tanto en el campo acad\u00e9mico como en el de la pol\u00edtica convencional, el gran asunto, el gran espanto que produce hasta hoy su postura, es el de la figura de un intelectual en lucha. El gran asunto es el de c\u00f3mo los intelectuales se suman, o se restan, a la gran lucha de todos. No quedan muchos Noam Chomsky en el mundo. Habr\u00e1 que crearlos, habr\u00e1 que discutir sobre su influencia, sus limites, sus modos de relacionarse con el poder, con el movimiento popular del que forman parte de hecho. Leo, en las p\u00e1ginas finales de su <em>Canto General<\/em> (1950), la esperanza de Pablo Neruda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEscribo para el pueblo aunque no pueda<br \/>\nleer mi poes\u00eda con sus ojos rurales.<br \/>\nVendr\u00e1 el instante en que una l\u00ednea, el aire<br \/>\nque removi\u00f3 mi vida, llegar\u00e1 a sus orejas,<br \/>\ny entonces el labriego levantar\u00e1 sus ojos,<br \/>\nel minero sonreir\u00e1 rompiendo piedras,<br \/>\nel palanquero se limpiar\u00e1 la frente,<br \/>\nel pescador ver\u00e1 mejor el brillo<br \/>\nde un pez que palpitando le quemar\u00e1 las manos,<br \/>\nel mec\u00e1nico, limpio, reci\u00e9n lavado, lleno<br \/>\nde aroma de jab\u00f3n mirar\u00e1 mis poemas,<br \/>\ny ellos dir\u00e1n tal vez \u00abFue un camarada\u00bb.<br \/>\nEso es bastante, esa es la corona que quiero.\u00bb<\/p>\n<p>Yo creo que Georg Luk\u00e1cs esperaba lo mismo de su obra.<\/p>\n<p><strong>3. Historia y Conciencia de Clase<\/strong><\/p>\n<p>La colecci\u00f3n de ocho articulos que es <em>Historia y Conciencia de Clase<\/em> fue publicada en 1923, el mismo a\u00f1o en que Karl Korsch public\u00f3 <em>Marxismo y Filosof\u00eda<\/em>. Son textos que marcan, en general, la transici\u00f3n del pensamiento de Luk\u00e1cs desde el democratismo revolucionario, influido por el anarcosindicalismo de Erwin Szab\u00f3, que muri\u00f3 en 1918, y el izquierdismo de Rosa Luxemburgo, asesinada en 1919, a la valoraci\u00f3n leninista de la vanguardia organizada como Partido, que har\u00e1 explicita en su texto <em>Lenin<\/em>, de 1924.<\/p>\n<p>Escritos al calor de la lucha pol\u00edtica concreta, Luk\u00e1cs hace en ellos lo que mejor sabe hacer: recurrir a su enorme erudici\u00f3n, a sus poderosas herramientas acad\u00e9micas, para postular un fundamento te\u00f3rico. Un fundamento que ilumine la pr\u00e1ctica, un fundamento que muestre, de manera inversa c\u00f3mo surge \u00e9l mismo de la pol\u00edtica concreta. Dada su formaci\u00f3n y su trayectoria intelectual hasta 1918, dado el contexto universitario del que proviene, todo en ellos resulta novedoso y sorprendente. En primer lugar su resuelta vocaci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria, en segundo lugar su apelaci\u00f3n a una lectura marxista de las ideas de Hegel, en total contraste con las tendencias te\u00f3ricas de su \u00e9poca, en tercer lugar por la ambiciosa combinaci\u00f3n de pol\u00edtica contingente y teor\u00eda filos\u00f3fica que pretende. Es necesaria una m\u00ednima enumeraci\u00f3n del contexto\u00a0te\u00f3rico en que aparecen para mostrar estos contrastes.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de la Primera Guerra Mundial el neokantismo, oscilando entre el positivismo y el idealismo \u00e9tico, ha dominado en las universidades europeas ya por casi cuarenta a\u00f1os. En su corriente dominante, ha declarado la autonom\u00eda de las Ciencias Naturales, el fin de la metaf\u00edsica, la incognoscibilidad \u00faltima de lo real. En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos ha predicado la neutralidad \u00e9tica del fil\u00f3sofo y del cient\u00edfico, y ha promovido la academizaci\u00f3n del saber, la diferencia de hecho entre la actividad universitaria \u00abpura\u00bb y el mundo de la vida com\u00fan. La escuela neokantiana, sin embargo, est\u00e1 en crisis. Muchos intelectuales, desde varias perspectivas, muy diversas entre s\u00ed, han empezado a criticar su enclaustramiento, su negativa a valorar la experiencia inmediata, vital. El irracionalismo de Nietszche, la fenomenolog\u00eda de Brentano y Husserl, las exaltaciones del romanticismo en Bergson y Dilthey, constituyen un arco de oposici\u00f3n frente al positivismo y el evolucionismo de corte cient\u00edfico, por un lado, y el idealismo \u00e9tico abstracto, que son sus prolongaciones y consecuencias. Las vanguardias est\u00e9ticas, desde el postimpresionismo hasta el dada\u00edsmo, completan y refuerzan un clima de nerviosa efervescencia intelectual.<\/p>\n<p>En el campo marxista, ampliamente hegemonizado por el kautskysmo de la Segunda Internacional, sin embargo, toda esta agitaci\u00f3n permanece m\u00e1s bien lejana. Impera un tranquilo positivismo naturalista, cuya expresi\u00f3n pr\u00e1ctica es el reformismo amparado en un fundamento evolucionista. Kautsky puede declarar, sin rubor ni esc\u00e1ndalo: \u00ablas revoluciones no se hacen, se esperan\u00bb. Y tambi\u00e9n: \u00abprimero he sido darwinista, eso es lo que me llev\u00f3 al marxismo\u00bb.<\/p>\n<p>Un elemento muy relevante, sobre el que rara vez se ha llamado la atenci\u00f3n con la fuerza que requiere, es que en esta \u00e9poca (1890-1930), en el movimiento obrero se siente y se practica un profundo prestigio de la cultura. Abundan las bibliotecas populares, las escuelas para trabajadores, los ateneos literarios y c\u00edrculos de discusi\u00f3n y autoaprendizaje. Esto ha creado una amplia zona de contacto entre obreros e intelectuales universitarios, de la que surgir\u00e1n innumerables obreros ilustrados, por un Iado, e intelectuales de la alta cultura que se vuelcan a la revoluci\u00f3n. Estos obreros son, en realidad, el \u00abintelectual org\u00e1nico\u00bb del que nos habla Gramsci. Un tipo social muy distinto de la hegemon\u00eda de intelectuales y estudiantes en las nuevas izquierdas posteriores, en los a\u00f1os 60 y 70. Sin embargo, en este reciente acceso masivo a la cultura reina el optimismo ilustrado, el naturalismo reformista, la completa confianza en los poderes liberadores de la ciencia, por supuesto, bajo el modelo de las Ciencias Naturales. Abundan los clubes positivistas, en los c\u00edrculos pol\u00edticos radicales se admira sin contrapeso el sin\u00f3nimo entre Ciencia Natural y Progreso. El mismo Federico Engels afirma, justamente en el entierro de Marx: \u00abAs\u00ed como Darwin descubri\u00f3 la ley del desarrollo de la naturaleza org\u00e1nica, Marx descubri\u00f3 la ley del desarrollo de la historia humana\u00bb.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n de Octubre cambi\u00f3 muy profundamente este panorama, en todos sus \u00e1mbitos. Acarre\u00f3 el apoyo y el entusiasmo casi un\u00e1nime de las vanguardias art\u00edsticas, llev\u00f3 a cientos de intelectuales a abandonar su falsa neutralidad y a pronunciarse. A veces a favor, como en los casos de Russell, Wittgenstein, Reich, Stanislavski. Otras en contra, a pesar de los velos de neutralidad, como en los casos de Weber, Husserl, Jaspers, Freud. La honda crisis que signific\u00f3 la Guerra, el modelo ruso triunfante, la larga acumulaci\u00f3n de discusiones en la intelectualidad obrera, produjeron una explosi\u00f3n de entusiasmo revolucionario durante los quince a\u00f1os siguientes (1918-1933).<\/p>\n<p>En el campo de las ideas, el reformismo derivado del socialismo \u00e9tico de estilo kantiano, predicado por los austromarxistas, o derivado del positivismo naturalista, propio del kautskysmo, result\u00f3 completamente inadecuado para vehiculizar, e incluso para comprender, esta oleada de llamamientos a la acci\u00f3n. La discusi\u00f3n clave se produjo en torno al \u00abelemento subjetivo\u00bb, al papel de la subjetividad y la conciencia revolucionaria en relaci\u00f3n a los dictados de las leyes hist\u00f3ricas. Bajo un concepto determinista y evolucionista de las leyes (naturales, sociales, \u00e9ticas), como el que imperaba, la subjetividad y la conciencia son un efecto estricto de las condiciones sociales. La famosa afirmaci\u00f3n \u00abno es la conciencia la que crea el ser social, sino el ser social el que crea a la conciencia\u00bb, que es del mism\u00edsimo Marx, pod\u00eda ser interpretada de manera determinista. Creer lo contrario era idealismo, voluntarismo, e incluso aventurerismo. Agregando a cada una de estas acusaciones, por supuesto, otra, agravante: \u00abpeque\u00f1oburgu\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>En la l\u00f3gica de la Segunda Internacional, la preocupaci\u00f3n por el \u00abelemento subjetivo\u00bb no pasaba de iniciativas pedag\u00f3gicas, y la relaci\u00f3n entre conciencia y acci\u00f3n inmediata o, al rev\u00e9s, entre la acci\u00f3n como elemento formativo directo y la teor\u00eda como efecto, corr\u00eda m\u00e1s bien por cuenta de los anarcosindicalistas, o los representantes del anarquismo radical. Hay que recordar que Lenin fue acusado, ya desde 1903, de \u00abblanquista\u00bb por la mayor\u00eda menchevique del Partido ruso<sup>2<\/sup>. Entre los elementos anarquistas m\u00e1s intelectuales era frecuente la influencia de Nietszche, o de la filosof\u00eda vitalista de Bergson, con los consiguientes efectos individualistas, irracionalistas, e incluso nihilistas.<\/p>\n<p>Es por eso que los casos de Rosa Luxemburgo y de Vladimir Lenin, son singulares. A pesar de las mistificaciones posteriores, el hecho bruto es que sus proposiciones fueron abiertamente minoritarias entre los marxistas anteriores a la revoluci\u00f3n de Octubre. Como fue minoritaria, en general, la llamada izquierda de la Segunda Internacional. Quiz\u00e1s esta postura minoritaria se pueda entender considerando la extra\u00f1a mezcla que propon\u00edan: por un lado una amplia confianza en el poder de una epistemolog\u00eda y una concepci\u00f3n puramente cient\u00edfica de lo social, por otro lado una exaltada confianza en el poder de la voluntad pol\u00edtica para cambiar las reglas del juego, para alterar todo to que pareciera determinaci\u00f3n hist\u00f3rica. En Rosa Luxemburgo esta combinaci\u00f3n se expresa en sus ideas en torno a la huelga de masas, a la posibilidad de que una escalada desde la huelga reivindicativa hacia la huelga propiamente pol\u00edtica conduzca a un reforzamiento de la conciencia revolucionaria de las masas y desemboque en un proceso revolucionario. En Vladimir Lenin se expresa en la idea de que la conciencia revolucionaria no es espont\u00e1nea, y que debe ser creada y reforzada desde la vanguardia que es la intelectualidad obrera, organizada como Partido de revolucionarios profesionales.<\/p>\n<p>Ambos enfoques no habr\u00edan pasado de ser una curiosidad pol\u00edtica, a medio camino entre naturalismo y voluntarismo, si no hubiese sido por las enormes conmociones sociales provocadas por la Primera Guerra Mundial, producto a su vez de la ambici\u00f3n imperialista llevada al extremo. La \u00e9poca revolucionaria que se abre en 1917 lo acelera todo, hace posible todo. Muchos anarquistas encausan su vitalismo como bolcheviques de izquierda, muchos mencheviques y anarcosindicalistas se pasan a las filas del leninismo. Es el camino de Trotsky, Luk\u00e1cs y Benjamin. Es el camino de las tr\u00e1gicas izquierdas de los a\u00f1os 20, que naufragar\u00e1n luego bajo la represi\u00f3n fascista y estalinista.<\/p>\n<p>Lukacs y Korsch se dan a la gran tarea de ofrecer un fundamento te\u00f3rico mas consistente para ese \u00e9nfasis en el poder de la voluntad. Para esto se proponen fundar el llamado a la acci\u00f3n en algo m\u00e1s que el entusiasmo neorrom\u00e1ntico de tipo nitszcheano, y en contraposici\u00f3n at naturalismo ilustrado del kautskysmo. Argumentan que la conciencia emp\u00edrica del proletariado no es m\u00e1s que un dato inicial, sobre el cual la voluntad pol\u00edtica debe trabajar para construir un sujeto revolucionario efectivo. Deben argumentar, de manera sim\u00e9trica, que la voluntad vac\u00eda, meramente fundada en s\u00ed misma, no es suficiente. Argumentan que la determinaci\u00f3n hist\u00f3rica es s\u00f3lo un dato emp\u00edrico inicial, y que es la pr\u00e1ctica revolucionaria la que puede llevar m\u00e1s all\u00e1 de los limites que parecen irremontables. Deben argumentar, en consecuencia, que esos l\u00edmites hist\u00f3ricos no son naturales, sino s\u00f3lo proyecciones de la enajenaci\u00f3n o, en sus t\u00e9rminos, realidades reificadas. La f\u00f3rmula general, para sostener estos contrapuntos y equilibrios es hoy muy conocida, y tuvo una profunda influencia: se trata, en buenas cuentas, de la unidad en la acci\u00f3n pol\u00edtica misma, de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Los argumentos de Luk\u00e1cs, como los de Korsch, Gramsci y Trotsky, operan sobre la base de un gran referente. Ha ocurrido ya una gran experiencia hist\u00f3rica que muestra que esa unidad es posible: la gran gesta pol\u00edtica leninista. Por supuesto, entre 1918 y 1922, cuando se escriben estos textos, todo lo que se ve del leninismo es una seguidilla de audacias y \u00e9xitos resonantes. Las flagrantes derrotas en Alemania el 18, en Hungr\u00eda el 19, en Polonia el 20, en Alemania e Italia el 21, e incluso los episodios oscuros como la sublevaci\u00f3n y represi\u00f3n de Kronstadt en Petrogrado, el 21, o la guerra contra el ej\u00e9rcito anarquista de Nestor Majno, en Ucrania, el 21, no se ven a\u00fan en la perspectiva de su tr\u00e1gico significado. A\u00fan todo es entusiasmo.<\/p>\n<p>Las sombras se hacen presentes, sin embargo, ya desde la primera hora y, en este caso, justamente en virtud de la contundente superioridad intelectual de la perspectiva de Luk\u00e1cs. Tal como ocurre en Gramsci, \u00e9l ve con toda claridad la notoria paradoja que se produce entre la ret\u00f3rica naturalista y el \u00e9nfasis en la voluntad en los propios bolcheviques. El grueso materialismo cienticista de Plejanov y Bujarin, respaldado por el propio Lenin, no es muy distinto del de la Segunda Internacional. Ya Rosa Luxemburgo ha tenido la perspicacia de desconfiar de una voluntad revolucionaria que se enuncia como si su certeza proviniera de la objetividad de la ciencia. Antes de ser asesinada, en 1919, ha alcanzado a escribir sobre sus aprensiones en torno a las consecuencias totalitarias posibles de una conciencia que no reconoce otro referente que lo que considera, ella misma, como certeza cient\u00edfica. Kautsky ha expresado, desde 1905, a pesar de su naturalismo, inquietudes parecidas. Por supuesto las opiniones de Kautsky caen, ante los ojos bolcheviques como todo lo que proviene del \u00abrenegado Kautsky\u00bb. Sim\u00e9tricamente las de Rosa Luxemburgo se pierden bajo la acusaci\u00f3n general de \u00abizquierdismo infantil\u00bb.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n de Luk\u00e1cs ante estos dilemas asombra hasta hoy por el giro que produce, completamente inesperado en este clima intelectual. Recurre a Hegel, un gran olvidado, un archirepudiado, para sostener que una voluntad racional es posible porque el objeto de la acci\u00f3n revolucionaria coincide con su sujeto. Porque la unidad efectiva de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica se da en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica misma. Sin saberlo, recurre a Hegel de la misma manera en que lo ha hecho Marx, en sus escritos juveniles, al criticar a Feuerbach. Sin saberlo, porque s\u00f3lo tendr\u00e1 acceso a esos textos desde 1930, diez a\u00f1os m\u00e1s tarde. La ortodoxia de Luk\u00e1cs consisti\u00f3 en algo m\u00e1s que repetir a Marx, consisti\u00f3 en razonar desde su mismo esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Pero, en realidad, s\u00f3lo desde el poder se puede ser ortodoxo. Es el poder el que decide qu\u00e9 lecturas de la realidad obedecen a los maestros elegidos y cu\u00e1les no. La desgracia de Luk\u00e1cs, progresiva, se le viene encima desde varios frentes, cada uno de ellos perfecta e ir\u00f3nicamente pr\u00e1cticos. El Partido h\u00fangaro no logra convertir estas tesis, tan verdaderas, en verdad efectiva. El Partido ruso se ve encerrado en la necesidad de su defensa exterior e interior. La revoluci\u00f3n industrial, imperiosamente necesaria para realizar el socialismo, requiere de ese naturalismo que en la acci\u00f3n pol\u00edtica se rechaza. La voluntad radical choca, una y otra vez, con los dictados f\u00e9rreos de la pol\u00edtica concreta en la situaci\u00f3n concreta. El gran acierto de Luk\u00e1cs, que es el de Marx mismo, la primac\u00eda de la praxis, parece muy \u00fatil en la revoluci\u00f3n triunfante, pero palidece como oportunismo inmediatista en el momento de la consolidaci\u00f3n del poder. Ya Anatoly Lunacharski, gran amigo y compadre de Lenin, ha afirmado sobre \u00e9l, con misteriosa sabidur\u00eda: \u00abLenin lleg\u00f3 a poseer una enorme perspicacia pol\u00edtica. Tiene el don de elevar el oportunismo al nivel de lo genial\u00bb. En Enero de 1924, el gran conductor, el oportunista genial, muere, y tras \u00e9l queda s\u00f3lo el desierto, que es la realidad.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs es criticado de \u00abidealista\u00bb no porque lo sea, sino porque el \u00e9nfasis en la voluntad debe retroceder ahora, ante la tarea de defensa del poder. Los cr\u00edticos ven claramente la conexi\u00f3n entre el pecado filos\u00f3fico del idealismo y el pecado pol\u00edtico del voluntarismo. Y critican a este \u00faltimo a trav\u00e9s del primero. Luk\u00e1cs ve esta conexi\u00f3n y su autocr\u00edtica, en m\u00e1s de un sentido, es rigurosa y sincera. La pol\u00edtica es m\u00e1s importante que la vanidad te\u00f3rica. Pero las cr\u00edticas que le dirigen son d\u00e9biles. Descansan en un materialismo poco defendible, y en la simple apelaci\u00f3n a una situaci\u00f3n de hecho: el triunfo del leninismo. La sofisticaci\u00f3n de la autocr\u00edtica de Luk\u00e1cs esconde una iron\u00eda: reconoce el pecado pol\u00edtico, pero defiende la misma idea, ahora ampar\u00e1ndose en Lenin. El materialismo o no de una postura determinada s\u00f3lo puede decidirse considerando la pr\u00e1ctica pol\u00edtica a la que da lugar. En eso consistir\u00eda el materialismo de Lenin, en su apego a la pr\u00e1ctica pol\u00edtica como criterio te\u00f3rico. No hay que ser demasiado sutil para ver en este criterio la misma idea de unidad pr\u00e1ctica del sujeto y del objeto de la que parece estar retract\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Los cr\u00edticos insisten, s\u00f3lo que ahora critic\u00e1ndolo de \u00abderechista\u00bb. \u00c9l se dedica a investigar el irracionalismo en la filosof\u00eda alemana para fundamentar su condena al totalitarismo que emerge. Hoy, setenta a\u00f1os despu\u00e9s, no hay que ser muy sutil para constatar que sus cr\u00edticas, tan militantes, pueden volverse contra el mismo poder que parece defender. Una iron\u00eda, por supuesto, que la mala voluntad pol\u00edtica con que es juzgado hoy impide ver completamente. En su vilipendiado <em>Asalto a la Raz\u00f3n<\/em>, Luk\u00e1cs se refiere Schelling, a Fichte, en t\u00e9rminos que son aplicables a los jerarcas ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos sovi\u00e9ticos, como Deborin o Zinoviev. Argumenta all\u00ed no s\u00f3lo sobre el irracionalismo expl\u00edcito y militante, como el de Schopenhauer o Nietszche, sino tambi\u00e9n en torno a la simetr\u00eda entre ese extremo y el del cienticismo extremo y abstracto de los fundadores de las Ciencias Sociales. Argumenta en torno a la sutil conexi\u00f3n entre irracionalismo rom\u00e1ntico y el irracionalismo encubierto en la Ilustraci\u00f3n pura. Un tema muy hegeliano, que suele hoy atribuirse a Adorno y Horkheimer, que lo han calcado sin pudor alguno de este maestro oculto, al que omiten de manera tan visible. Hay quienes han sido capaces de encontrar criticas al totalitarismo en Heidegger, a pesar de su porfiada fidelidad silenciosa al nazismo. Casi nadie es capaz de concederle este tipo de iron\u00eda a Luk\u00e1cs, a pesar de sus reiteradas y expl\u00edcitas cr\u00edticas al estalinismo.<\/p>\n<p>Es ese marco hist\u00f3rico, grandioso, excesivo, y sus largas consecuencias, el que hace resaltar la grandeza y la tragedia de <em>Historia y Conciencia de Clase<\/em>. Sus textos contienen una honda reflexi\u00f3n, que trasciende largamente sus circunstancias, sobre el problema de la voluntad en la historia. Se puede decir as\u00ed: la gran tarea filos\u00f3fica de Lenin ha sido la de poner la voluntad en la historia, y mostrar sus posibilidades; la tarea correspondiente de Stalin ha sido la de poner la historia en la voluntad, y mostrar sus l\u00edmites. Luk\u00e1cs y Heidegger son los fil\u00f3sofos que m\u00e1s profundamente han visto este conflicto. Heidegger ha sido llevado por estas turbulencias desde Hitler a la melancol\u00eda, te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. Luk\u00e1cs ha sobrevivido apenas tratando de mantener a la vez la raz\u00f3n y la esperanza.<\/p>\n<p>Todos sus escritos posteriores podr\u00edan ordenarse en torno a ese conflicto. En sus textos contra el irracionalismo, y contra el arte meramente abstracto, ha expuesto los peligros de la voluntad pura: el nihilismo, la autoreferencia, la facilidad con que se hace c\u00f3mplice de los poderes de turno. En sus escritos sobre Hegel, y sobre un realismo art\u00edstico cr\u00edtico, ha defendido la posibilidad de una voluntad racional, que no es ajena al objeto pr\u00e1ctico desde el cual se constituye. En su <em>Est\u00e9tica<\/em>, en su <em>Ontolog\u00eda<\/em>, ha defendido una l\u00ednea de fundamento te\u00f3rico que excede ampliamente las ingenuidades infantiles de los romanticismos y las trivialidades autoritarias de la Ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es por eso que hoy sus razones, que la raz\u00f3n ilustrada no comprende, pueden ser pertinentes. La prepotencia autosuficiente de las Ciencias Sociales, y las vanidades intelectualistas de la deconstrucci\u00f3n, repiten hoy el sonsonete del positivismo (que deviene mero formalismo) y del irracionalismo (en su grado infantil de moda acad\u00e9mica). Ante estos espantos contempor\u00e1neos, bienvenido sea nuevamente Luk\u00e1cs. Quiz\u00e1s volver a pensar en torno a sus textos sea un indicio de un tiempo nuevo.<\/p>\n<p><strong>4. La autocr\u00edtica de 1967<\/strong><\/p>\n<p>Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, Luk\u00e1cs escribi\u00f3 un nuevo Pr\u00f3logo a <em>Historia y Conciencia de Clase<\/em><sup>3<\/sup>. Sin presi\u00f3n alguna, ampliamente protegido por su edad (ten\u00eda 82 a\u00f1os), por su enorme prestigio internacional, en el contexto de apertura cultural que era entonces caracter\u00edstica del socialismo h\u00fangaro. Bajo un clima pol\u00edtico favorable: la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica a Checoslovaquia a\u00fan no hab\u00eda ocurrido, y la Primavera de Praga estaba en pleno auge.<\/p>\n<p>El texto, sin embargo, contiene una severa cr\u00edtica a las ideas contenidas en su libro m\u00e1s famoso. Una y otra vez recalca lo lejos que est\u00e1 ahora de esas ideas. Insiste en que s\u00f3lo accede a publicarlo como contribuci\u00f3n a la historia de las ideas. Se queja del uso y la significaci\u00f3n que ha tenido, sobre todo en la \u00abintelectualidad burguesa\u00bb.<\/p>\n<p>Por supuesto, todo texto excede las intenciones y fines que su autor quiere conferirle. M\u00e1s all\u00e1 de lo que el propio autor llegue a pensar m\u00e1s tarde cualquier texto, no s\u00f3lo \u00e9ste, puede ser defendido por s\u00ed mismo, compartiendo las opciones que le dieron origen. Con o sin la autocr\u00edtica de Luk\u00e1cs, <em>Historia y Conciencia de Clase<\/em> sigue y seguir\u00e1 siendo fundamental, para varios de los muchos marxismos posibles. No s\u00f3lo en general. En realidad la vigencia de un conjunto de ideas se mantiene, decae, vuelve a ser importante, una y otra vez, de acuerdo a los diversos contextos en que se lo lee. No existe la verdad, ni el error, abstractos, no situados, por sobre la historicidad de la escritura. No hay tampoco un marxismo correcto respecto del cual juzgar su verdad eventual.<\/p>\n<p>Sin embargo, las cr\u00edticas de Luk\u00e1cs no son, como ninguno de sus escritos, ni triviales, ni banales. Una vez m\u00e1s el gran Luk\u00e1cs nos sorprende con su poderosa inteligencia, sin la distorsi\u00f3n de un contexto pol\u00edtico opresivo. Es necesario considerar sus cr\u00edticas, en primer lugar, entre las muchas cr\u00edticas que se podr\u00edan hacer a estos escritos fundamentales.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda decir que la gran preocupaci\u00f3n que recorre a esta autocr\u00edtica es el irracionalismo, en particular, las consecuencias irracionalistas del voluntarismo. Hay en esto un aspecto muy visible: el irracionalismo de las ultraizquierdas de origen existencial. Hay otro menos obvio, pero mucho mas relevante: el \u0130rracionalismo expresado como totalitarismo estatalista, amparado en una ideolog\u00eda \u00abcientifica\u00bb. Lukacs es directo y expl\u00edcito respecto del primero, pero, una vez m\u00e1s, es oblicuo respecto del segundo. Por un lado nos dice que en 1923 sus escritos est\u00e1n a\u00fan bajo la influencia de subjetivismo e idealismo. Esto le habr\u00eda llevado a confundir, siguiendo de manera simple a Hegel, las nociones de \u00abextra\u00f1amiento\u00bb [<em>Entfremdung<\/em>, literalmente, extra\u00f1aci\u00f3n] y \u00abobjetivaci\u00f3n\u00bb [<em>Vergegenst\u00e4ndlichung<\/em>, que Manuel Sacrist\u00e1n traduce como \u00abobjetificaci\u00f3n\u00bb). Dice Luk\u00e1cs, \u00abeste error, fundamental y grosero, ha contribuido sin ninguna duda mucho al \u00e9xito de <em>Historia y Conciencia de Clase<\/em>\u00bb. La diferencia, que tras la lectura de los <em>Manuscritos<\/em> de Marx le parece clara, ser\u00eda que objetivaci\u00f3n denota un rasgo constitutivo de todo ser, de todo proceso, mientras que extra\u00f1amiento ser\u00eda la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica agregada, excedente, producida en el contexto de la explotaci\u00f3n humana que, como tal, ser\u00eda superable a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n de un proceso revolucionario. Al identificar ambas se produce, seg\u00fan Luk\u00e1cs, una elevaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n [<em>Ent\u00e4usserung<\/em>], que es el problema de fondo, tras el extra\u00f1amiento, al car\u00e1cter de aspecto insuperable de la condici\u00f3n humana. Como se puede apreciar, sostiene, en la cr\u00edtica cultural burguesa: \u00abbaste pensar en Heidegger\u00bb.<\/p>\n<p>Esta identificaci\u00f3n llevar\u00eda a subestimar la importancia de la objetividad, y convertir\u00eda la teor\u00eda social en una mera reflexi\u00f3n sobre condiciones subjetivas idealizadas. Cuesti\u00f3n que resultar\u00eda agravada si se identifica sin m\u00e1s al sujeto y al objeto, sin advertir las condiciones hist\u00f3ricas, pol\u00edticas concretas, en que esta identificaci\u00f3n tiene sentido revolucionario. Planteadas las cosas de esta manera, implicar\u00eda que la superaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n s\u00f3lo es posible bajo la condici\u00f3n de superar la propia objetividad, es decir, s\u00f3lo \u00abespiritualmente\u00bb. Un terreno en el cual podr\u00eda terminal pens\u00e1ndose como simplemente insuperable. Todo el planteamiento habr\u00eda sido completamente idealista, y habr\u00eda favorecido su interpretaci\u00f3n idealista y conservadora.<\/p>\n<p>En el mismo plano, en virtud del mismo defecto, el tratamiento de 1923 habr\u00eda dejado de lado los aspectos propiamente materiales de la situaci\u00f3n revolucionaria, esto es, sus fundamentos en la situaci\u00f3n econ\u00f3mica. S\u00f3lo bajo este fundamento habr\u00eda, seg\u00fan Luk\u00e1cs, un enfoque realmente materialista. Pero tambi\u00e9n, ahora en otra direcci\u00f3n, le preocupa su identificaci\u00f3n apresurada entre naturalismo y realismo, como si no pudiese formularse la idea de un realismo dial\u00e9ctico, no positivista. Se trata, pues, de la consideraci\u00f3n de la realidad econ\u00f3mica, pero no a la manera del determinismo tecnol\u00f3gico propugnado por Bujarin, para el que la t\u00e9cnica opera casi como una fuerza natural. Sino bajo un realismo en que son las fuerzas sociales las que est\u00e1n a la base de todo desarrollo de las fuerzas productivas. Un realismo que sea capaz de considerar dial\u00e9cticamente la teor\u00eda del reflejo, defendida por Plejanov y Lenin. Un realismo social, historicista, que es el que desarrollar\u00e1 mucho m\u00e1s tarde en su idea de una \u00abontolog\u00eda del ser social\u00bb.<\/p>\n<p>Se debate Luk\u00e1cs aqu\u00ed en terrenos pantanosos, rodeado de poderosos enemigos. Por un lado quiere defender el objetivismo desde el cual se ha podido llevar adelante la revoluci\u00f3n de las fuerzas productivas en los pa\u00edses socialistas. Un proceso que requiere de una honda confianza en las posibilidades de la ciencia y la t\u00e9cnica. Por otro lado quiere confirmar la distancia que siempre ha tenido respecto de los deterministas, los materialistas vulgares, los economicistas simples&#8230; que abundan entre los te\u00f3ricos estalinistas. Por un lado quiere defender la objetividad de los procesos hist\u00f3ricos y pol\u00edticos, pero a la vez distanciarse del que s\u00f3lo afirma la determinaci\u00f3n, sin el papel movilizador de la subjetividad. Por un lado quiere criticar a los voluntaristas, por idealistas, pero a la vez quiere defender el papel de la subjetividad.<\/p>\n<p>Confrontado con exigencias tan opuestas, Luk\u00e1cs se refugia en el m\u00e9todo. Los dos grandes aportes de este libro que le parece tan distante ser\u00edan el uso de las categor\u00edas de mediaci\u00f3n y de totalidad. La primera le permite afirmar una prudencia elemental: siempre es posible afirmar \u00abtanto esto como lo otro\u00bb. La segunda es tambi\u00e9n un escape a las eventuales apor\u00edas: cuestiones que son ciertas para el todo (como la identidad del sujeto y el objeto) podr\u00edan no ser ciertas para la concreci\u00f3n de lo particular (como la relaci\u00f3n entre el hombre y la t\u00e9cnica). Se podr\u00eda agregar tambi\u00e9n que la afirmaci\u00f3n de la historicidad le ayuda a mantener la coherencia: muchas de estas pol\u00e9micas parecen tales s\u00f3lo porque se las considera de manera ahist\u00f3rica, abstracta, como si no estuviesen sometidas a la voluntad humana, la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Cuando nos preguntamos cu\u00e1l es el sentido de estos vaivenes, la situaci\u00f3n real en que los piensa, la confrontaci\u00f3n tr\u00e1gica vuelve al primer plano: una pol\u00edtica ultraizquierdista que ha fracasado, una revoluci\u00f3n industrial con contenido\u00a0 social que es imperioso defender. En el mundo burgu\u00e9s el fracaso de la extensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n a nivel mundial ha favorecido el idealismo irracionalista, conservador, como en Heidegger, e incluso progresista, como en el Sartre de <em>El Ser y la Nada<\/em>. En el mundo socialista las necesidades de la revoluci\u00f3n industrial han llevado a un r\u00e9gimen que tiende a expresarse de maneras naturalistas, deterministas. La defensa vulgar del socialismo real se parece extra\u00f1amente, en sus argumentos, a los ataques que originalmente sufri\u00f3 por parte del marxismo reformista de la Segunda Internacional.<\/p>\n<p>Yo creo que, junto a \u00e9sta l\u00ednea de ataques, contra el idealismo, la l\u00ednea oculta de la argumentaci\u00f3n contenida en esta Autocr\u00edtica de 1967, se puede encontrar en una frase aparentemente clara, pero en principio misteriosa: \u00abese disc\u00edpulo de Zinoviev que fue B\u00e9la Kun\u00bb. Luk\u00e1cs enmarca su autocr\u00edtica completamente en un relato en torno a las circunstancias pol\u00edticas en que los textos de <em>Historia y Conciencia de Clase<\/em> fueron escritos. Repasa sus propias posturas contradictorias, en aquel per\u00edodo. Centra sus recuerdos en la necesidad que tenla de combatir, en el plano de la pol\u00edtica del Partido H\u00fangaro, las tendencias \u00absectarias\u00bb, ultraizquierdistas, de B\u00e9la Kun. Describe su relaci\u00f3n con la revista <em>Kommunismus<\/em> aceptando la interpretaci\u00f3n prevaleciente de que se trataba de una publicaci\u00f3n ultraizquierdista \u00abjustamente criticada por Lenin\u00bb por su mesianismo anti parlamentario, ut\u00f3pico, idealista. Declara su apoyo a la fracci\u00f3n de Eugen Landler, \u00abhombre de inteligencia superior\u00bb, (1875- 1928), partidaria de una transici\u00f3n democr\u00e1tica, previa a la lucha por el socialismo, en Hungr\u00eda. Relata que su Programa, las <em>Tesis de Blum<\/em> (1929), formul\u00f3 de manera pr\u00e1ctica las ideas de Landler, que muri\u00f3 en 1928. Sostiene que nunca se arrepinti\u00f3 realmente de esas tesis, y que sus retractaciones al respecto s\u00f3lo tuvieron un objetivo t\u00e1ctico: \u00abmantenerse dentro del bando revolucionario\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, en medio de estas consideraciones, Luk\u00e1cs hace una diferencia crucial. B\u00e9la Kun habr\u00eda formado parte de una tendencia sectaria en el sentido de que era mesi\u00e1nica, utopista, voluntarista. Este sectarismo deber\u00eda ser distinguido, sin embargo, de otro: \u00abEst\u00e1 claro que al hablar del sectarismo de los a\u00f1os veinte no se le debe confundir con la variante de sectarismo que ha conocido la pr\u00e1ctica estaliniana. El sectarismo estalinista se propone ante todo defender las relaciones de poder dadas contra toda reforma, o sea que es un sectarismo de objetivos conservadores, y de car\u00e1cter burocr\u00e1tico en sus m\u00e9todos. El sectarismo de los a\u00f1os veinte, por el contrario, tenfa objetivos mesi\u00e1nicos y ut\u00f3picos, y sus m\u00e9todos revelaban tendencias b\u00e1sicas categ\u00f3ricamente antiburocr\u00e1ticas. Por lo tanto, esas dos tendencias que hoy conocemos con el mismo nombre no tienen m\u00e1s que el nombre en com\u00fan, mientras que internamente representan una tajante contraposici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s Luk\u00e1cs no puede sino estar conciente de la tragedia implicada en esa \u00abtajante contraposici\u00f3n\u00bb: B\u00e9la Kun ser\u00e1 fusilado en los juicios de Mosc\u00fa, por su pasado ultraizquierdista, el mismo Zinoviev ser\u00e1 tambi\u00e9n fusilado, bajo la acusaci\u00f3n de tener un pasado reformista. Zinoviev, el que \u00abha introducido los usos burocr\u00e1ticos en la Tercera Internacional\u00bb. Hombres como Zinoviev, que termin\u00f3 siendo devorado, fueron tambi\u00e9n los maestros del ultraizquierdismo mesi\u00e1nico de hombres como B\u00e9la Kun. El sectarismo estalinista quiz\u00e1s no sea otra cosa que el irracionalismo mesi\u00e1nico puesto en el poder. Ese \u00abverdadero disc\u00edpulo de Zinoviev\u00bb que fue Kun resulta, bajo esta luz, una anticipaci\u00f3n terrible. Esta es, creo yo, la carta oculta que el astuto Luk\u00e1cs nos deja en su Autocr\u00edtica de 1967. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s del mismo Luk\u00e1cs, a\u00fan es pertinente que pensemos en ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Santiago, 15 de octubre de 2008<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1\u00a0 Para quien guste introducirse en estas tem\u00e1ticas es sumamente recomendable el libro del marxista ingl\u00e9s Terry Eagleton: <em>Una introducci\u00f3n a la teor\u00eda literaria<\/em>. El libro puede ser encontrado \u00edntegramente en <a href=\"http:\/\/www.bibliotheka.org\/\">www.bibliotheka.org<\/a><\/p>\n<p>2\u00a0 August Banqui (1805-1881) predic\u00f3 la toma del poder pol\u00edtico a trav\u00e9s de un golpe militar, llevado a cabo por una minoria de militantes especialmente adiestrados, que convocaran, de manera ejemplarizadora, el apoyo de las masas a partir de esa demostraci\u00f3n de fuerzas. Puede ser considerado como el ejemplo cl\u00e1sico de pol\u00edtica vanguardista y voluntarista. El propio Marx, en varios pronunciamientos cuidadosamente omitidos por los te\u00f3ricos de la Segunda Internacional, alab\u00f3 sus ideas.<\/p>\n<p>3\u00a0 Este texto, fechado en Marzo de 1967, fue publicado en el segundo tomo de la edici\u00f3n alemana de sus Obras Completas, que contiene sus obras escritas entre 1918 <em>y <\/em>1933.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos hoy el pr\u00f3logo y la introducci\u00f3n que Carlos P\u00e9rez Soto prepar\u00f3 para la edici\u00f3n de Historia y conciencia de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14724,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1547],"tags":[923,1001,937],"class_list":["post-14858","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-georg-lukacs","tag-fragmentos","tag-georg-lukacs","tag-historia-y-consciencia-de-clase"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14858","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14858"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14858\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14858"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14858"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14858"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}