{"id":1488,"date":"2011-01-13T00:00:00","date_gmt":"2011-01-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1488"},"modified":"2020-02-21T16:01:24","modified_gmt":"2020-02-21T15:01:24","slug":"las-crisis-estructurales-en-la-dinamica-historica-del-cambio-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1488","title":{"rendered":"Las crisis estructurales en la din\u00e1mica hist\u00f3rica del cambio social"},"content":{"rendered":"<p>Treinta a\u00f1os han hecho falta para demostrar la insostenibilidad del capitalismo neoliberal. Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de crisis, a\u00fan podemos preguntarnos sobre su capacidad de encontrar nuevas v\u00edas que aseguren su supervivencia. \u00bfAd\u00f3nde va pues, el capitalismo?<\/p>\n<p>Las nociones ya nos son familiares. Si existe una ideolog\u00eda neoliberal, el \u00abneoliberalismo\u00bb hay que entenderlo como un conjunto de pr\u00e1cticas, una nueva fase del capitalismo, de una violencia social renovada. Los costes para los sectores m\u00e1s desfavorecidos de la poblaci\u00f3n han sido considerables, sobre todo en algunas regiones del mundo como \u00c1frica y Am\u00e9rica latina. Han surgido resistencias. Pero, hasta la segunda mitad del decenio 2000, este capitalismo de nuevo cu\u00f1o ha manifestado una eficacia sorprendente en la consecuci\u00f3n de sus objetivos: el enriquecimiento del sector m\u00e1s privilegiado de la poblaci\u00f3n y el reforzamiento de la hegemon\u00eda internacional de Estados Unidos. Sin embargo, a lo largo de estos decenios, las contradicciones se han ido acumulando y agudizando.<\/p>\n<p>El calendario de la crisis est\u00e1 ya bien determinado. Agosto 2007, la prensa se hace eco de tensiones en el mercado interbancario mundial, sin que estos primeros acontecimientos fueran le\u00eddos como los signos precursores de una mayor conflagraci\u00f3n. Marzo 2008, la tensi\u00f3n sube y la Reserva federal de Estados Unidos interviene de forma espectacular. Septiembre 2008, sectores enteros del sistema financiero estadounidense e internacional se hunden. La crisis se exporta al mundo entero. En este tercer trimestre de 2010, a pesar de la cansina insistencia en lo contrario, se va tomando conciencia de que nada va a ser ni sencillo ni r\u00e1pido, al menos en los pa\u00edses del Centro. Porque China e India est\u00e1n, de nuevo, encarrilados en v\u00edas de alta velocidad. Una nueva configuraci\u00f3n mundial se est\u00e1 formando.<\/p>\n<p>Ante estos acontecimientos, la Izquierda radical se anima; es comprensible. Los m\u00e1s obstinados ven en la crisis los proleg\u00f3menos del fin del capitalismo. Otros se preguntan por la eventualidad de una mutaci\u00f3n, la posible vuelta hacia un compromiso social que evoca el que prevaleci\u00f3 en la posguerra. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ser de otra manera? \u00bfAcaso las luchas sociales van a faltar a la cita de tama\u00f1a crisis? \u00bfNo van a surgir de las antiguas cenizas nuevas utop\u00edas, reavivadas por el soplo de un movimiento social de gran envergadura? El tiempo pasa y las transformaciones siguen muy t\u00edmidas en Estados Unidos mientras Europa se encalla en su derechismo.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil de desenredar la madeja de estas din\u00e1micas. La econom\u00eda y la pol\u00edtica est\u00e1n inextricablemente implicadas. Las l\u00edneas que siguen dibujan a muy grueso trazo los grandes ejes de una interpretaci\u00f3n. La historia juega aqu\u00ed un papel importante. La historia no se repite, pero \u00bfc\u00f3mo comprender los \u00faltimos acontecimientos fuera de esa perspectiva? Tres grandes \u201cconstataciones\u201d a tener en cuenta, antes de sacar conclusiones que conciernen a la actual crisis.<\/p>\n<p><strong>Pr<\/strong><strong>imera constataci\u00f3n: Esta crisis no es la primera, y no derivan todas de una misma l\u00f3gica. Podemos distinguir cuatro: la crisis de finales del siglo XIX, la crisis de 1929, la crisis de los a\u00f1os 70 y la crisis actual. La primera y la tercera son crisis de rentabilidad, mientras que la segunda y la cuarta son efecto de los acelerones descontrolados de l\u00f3gicas de b\u00fasqueda de altos ingresos por parte de minor\u00edas privilegiadas. <\/strong><\/p>\n<p>Podemos caracterizar estas cuatro crisis de \u00abestructurales\u00bb. Por su amplitud, su duraci\u00f3n, su periodicidad (unos treinta a\u00f1os) y por sus causas, que remiten a las din\u00e1micas de largo plazo del capitalismo, estas crisis son distintas de las recesiones que marcan el ciclo coyuntural cada cuatro o cinco a\u00f1os y cuya duraci\u00f3n es del orden de un a\u00f1o. Afectan a la mayor\u00eda de los pa\u00edses capitalistas desarrollados, cuando no a la totalidad. Sin embargo, la breve exposici\u00f3n que sigue se fija sobre todo en el ejemplo de Estados Unidos.<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK8\"><\/a><a name=\"OLE_LINK7\"><\/a><a name=\"OLE_LINK2\"><\/a><a name=\"OLE_LINK1\"><\/a> A lo largo del \u00faltimo decenio del siglo XIX, la rentabilidad del capital cae. La competencia se desencadena y las empresas se organizan en trusts y c\u00e1rteles. El paro estalla. Alrededor del a\u00f1o 1900, el capitalismo estadounidense se reestructura radicalmente sobre la base de las transformaciones t\u00e9cnicas y de organizaci\u00f3n anteriores. Se puede hablar de tres revoluciones: revoluci\u00f3n de las \u201csociedades por acciones\u201d (corporaciones), revoluci\u00f3n financiera (la constituci\u00f3n de un nuevo sistema bancario estrechamente ligado a las nuevas sociedades) y revoluci\u00f3n del gestionariado (encargo de la gesti\u00f3n a estados mayores de cuadros cuya acci\u00f3n es desarrollada por empleados).<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK10\"><\/a><a name=\"OLE_LINK9\"><\/a> Entonces se desarrolla una econom\u00eda dual en la que coexisten el sector avanzado de las grandes compa\u00f1\u00edas, vector de una nueva eficiencia, y un sector tradicional, m\u00e1s o menos protegido por las legislaciones antitrust. Los mecanismos e instituciones financieras literalmente estallan despu\u00e9s de la Primera Guerra mundial; la bolsa se sit\u00faa en el centro del juego econ\u00f3mico. La Reserva federal hab\u00eda sido creada en 1913, pero su acci\u00f3n sigui\u00f3 siendo t\u00edmida ante las presiones derechistas. A pesar del ascenso, si bien muy moderado, de la rentabilidad del capital, la econom\u00eda estadounidense entra en una nueva gran crisis, frente la incuria de un poder reaccionario. El sector tradicional est\u00e1 en retirada; el sistema bancario se derrumba. Har\u00e1n falta el New Deal y la Segunda guerra mundial para salir. Pero el capitalismo sale metamorfoseado.<\/p>\n<p>Treinta a\u00f1os m\u00e1s y tenemos el ritmo aparente del gran balanc\u00edn de las din\u00e1micas capitalistas. Las transformaciones t\u00e9cnico-organizativas iniciadas a principios del siglo XX alcanzan de pleno la esfera econ\u00f3mica: desde la industria a los servicios y el gran comercio. La ganancia en eficacia no se pierde, pero los avances tocan a su fin. A pesar de las pol\u00edticas, los traspasos de ingresos por la inflaci\u00f3n hacia las empresas nofinancieras y la disminuci\u00f3n de la fiscalidad sobre las mismas, la rentabilidad del capital desciende desde finales de los a\u00f1os 60, una tendencia que se acent\u00faa a lo largos de los a\u00f1os 70. La acumulaci\u00f3n de capital disminuye y la inflaci\u00f3n se hace acumulativa. El desempleo masivo azota de nuevo.<\/p>\n<p>Esta crisis facilitar\u00e1 las condiciones de instauraci\u00f3n del nuevo orden social. El neoliberalismo, a trav\u00e9s de una mayor crisis financiera en los a\u00f1os 80, inicia un nuevo rumbo de los acontecimientos. Toda la econom\u00eda es reorientada a favor de los altos ingresos. Los instrumentos son, de nuevo, criterios de gesti\u00f3n, nuevas pol\u00edticas, la desregulaci\u00f3n y, sobre todo, en el plano internacional, la apertura de las fronteras comerciales y financieras. Se recrean condiciones propicias para la rentabilidad del capital. Sin embargo, los beneficios no se quedan en las empresas, sino que se desv\u00edan hacia los altos salarios o se reparten en intereses y dividendos entre los titulares de capitales. La locura financiera alcanza al conjunto del mundo. La crisis que surge en el a\u00f1o 2000 procede del encuentro de este aceler\u00f3n, m\u00e1s agudizado en Estados Unidos debido a la desregulaci\u00f3n, y la trayectoria de desequilibrio econ\u00f3mico insostenible propia de este pa\u00eds que permite la mundializaci\u00f3n bajo hegemon\u00eda estadounidense. M\u00e1s que una crisis financiera, es una crisis del neoliberalismo, de la mundializaci\u00f3n, y la expresi\u00f3n del car\u00e1cter insostenible de la trayectoria de la econom\u00eda estadounidense en sus aspectos reales y financieros.<\/p>\n<p>En resumen, dos tipos de crisis estructurales cuyas causas y manifestaciones son claramente distintas. La primera y la tercera evocan el an\u00e1lisis que Marx hizo de la tendencia descendiente de la tasa de ganancia; las otras, remiten a las conflagraciones que Marx evoca en El Manifiesto, en las que el aprendiz de brujo capitalista lleva hasta el extremo mecanismos cuyo manejo pierde. En el primer caso, el capitalismo \u201cse hunde\u201d; en el segundo \u201cestalla\u201d. Dos maneras de morir, hubiera escrito Marx si la historia le hubiera dado la ocasi\u00f3n de recurrir a la met\u00e1fora.<\/p>\n<p><strong>Segunda constataci\u00f3n: Cada un<\/strong><strong>o de los per\u00edodos que separan estas crisis manifiesta la prevalencia de configuraciones sociales distintas, a la vez pol\u00edticas y econ\u00f3micas: \u201c\u00f3rdenes sociales\u201d. Son la expresi\u00f3n de los dominios de ciertas clases o sectores de clases, y de los compromisos sobre los que reposan estos dominios. La lista es: la primera hegemon\u00eda financiera, el compromiso social de la posguerra y la segunda hegemon\u00eda financiera en el neoliberalismo. \u201cFinanzas\u201d aqu\u00ed se refiere a las clases capitalistas y a sus instituciones financieras.<\/strong><\/p>\n<p>Entre las cuatro crisis se crean tres espacios para \u00f3rdenes sociales distintos.<\/p>\n<p>La primera fase se extiende desde finales de los a\u00f1os 1890 a la crisis de 1929. Al salir de la crisis de finales del siglo XIX, Estados Unidos emprendi\u00f3 un avance significativo en las tres revoluciones que marcan la entrada en el \u201ccapitalismo moderno\u201d, testimonio de una nueva eficiencia. Al lado de las clases medias tradicionales de peque\u00f1os agricultores, comerciantes y artesanos, se van ensanchando las filas de las nuevas clases asalariadas de cuadros y de empleados, abriendo un amplio abanico de funciones y de ingresos. La gesti\u00f3n directa de las empresas pasa a manos de los cuadros. El dominio de las clases capitalistas \u2013 los propietarios de las grandes sociedades, financieras o no, de hecho los dos de manera inseparable \u2013 debe acomodarse al compromiso con estas capas tradicionales o nuevas. Sin embargo, estos requisitos son muy restrictivos. Las clases capitalistas mantienen las riendas. Se establecen as\u00ed dos hegemon\u00edas. La primera es social, la del sector superior de las clases capitalistas. La podemos calificar de primera \u201chegemon\u00eda financiera\u201d, entendiendo como \u201cFinanzas\u201d esos sectores de clases capitalistas e instituciones financieras donde se concentra su poder. La otra es internacional, wilsoniana, la de Estados Unidos, cuyo avance asegura el dominio internacional fuera de la constituci\u00f3n de un imperio colonial formal (de hecho, dado el abandono de este proyecto).<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK19\"><\/a><a name=\"OLE_LINK18\"><\/a> La segunda fase va del comienzo del New Deal, en 1933, hasta finales de los a\u00f1os 70. La crisis del 1929 desestabiliza la primera hegemon\u00eda financiera pero no la hegemon\u00eda internacional de Estados Unidos. Para las clases capitalistas, el terreno social est\u00e1 minado. Numerosas plantillas de cuadros de alto nivel se fueron metiendo en el coraz\u00f3n de los engranajes de los sectores financieros y no financieros de la econom\u00eda y la administraci\u00f3n. En materia de organizaci\u00f3n e innovaci\u00f3n son ellos los que est\u00e1n al tim\u00f3n. Esto produjo una cierta conmoci\u00f3n. Ya se hab\u00eda hablado anteriormente de un \u201cpoder fuera de la propiedad\u201d cuando la burgues\u00eda rentista parec\u00eda dedicarse m\u00e1s bien a sus diversiones \u2013dicho sea, por supuesto, con todas las reservas\u2013.<\/p>\n<p>En el New Deal, estos riesgos se materializan. Por no hablar de otras experiencias en el mundo, sobre todo del Frente Popular en Francia. En respuesta al caos capitalista, a iniciativa de los cuadros de la administraci\u00f3n y con el apoyo de los gestores, una ideolog\u00eda de organizaci\u00f3n tom\u00f3 cuerpo. El t\u00e9rmino empleado es, efectivamente, \u201cplanificaci\u00f3n\u201d, y hablamos aqu\u00ed de los Estados Unidos del New Deal y de la econom\u00eda de guerra (o de la Francia de los primeros decenios de la posguerra)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a>. Franklin Roosvevelt tiende la mano al mundo del trabajo y guarda sus distancias respecto a las grandes empresas. Sin embargo a la ma\u00f1ana siguiente de la Segunda Guerra mundial, estas tendencias van perdiendo su radicalismo. La revoluci\u00f3n keynesiana hace del control de la situaci\u00f3n macroecon\u00f3mica un deber del Estado. Se combina, con toda naturalidad, con los avances en la protecci\u00f3n social, la educaci\u00f3n y la investigaci\u00f3n sostenida por el Estado. As\u00ed, la planificaci\u00f3n cede el sitio a las pol\u00edticas (en distinto grado y ritmo seg\u00fan cada pa\u00eds)<\/p>\n<p>Estamos, en efecto, ante un nuevo orden social cuyo n\u00facleo duro es un compromiso entre las nuevas clases de cuadros, p\u00fablicos y privados, y las clases populares de obreros y empleados. Las prerrogativas de las clases capitalistas, sus poderes e ingresos, sufren una fuerte reducci\u00f3n. En algunos pa\u00edses, sectores enteros del sistema productivo, no financiero y financiero, son nacionalizados; de manera general, los cuadros gestionan las empresas seg\u00fan criterios que refuerzan su autonom\u00eda; las pol\u00edticas apuestan por el empleo, la producci\u00f3n y la alta productividad de acuerdo con las visiones productivistas que dominaron en esta \u00e9poca; el sector financiero es puesto al servicio del crecimiento. El compromiso con las clases populares se materializa en el progreso del poder adquisitivo, la protecci\u00f3n social y la elevaci\u00f3n del nivel de los estudios. Se tiene fe en el \u201cprogreso\u201d social y t\u00e9cnico (al tiempo que se destruyen los equilibrios ecol\u00f3gicos). Todo esto se pone en marcha, principalmente en los pa\u00edses del Centro, en el contexto de un imperialismo no disminuido, a pesar de las ambiciosas pol\u00edticas de desarrollo en algunos pa\u00edses como en Am\u00e9rica latina y en Asia.<\/p>\n<p>La tercera fase es el capitalismo neoliberal, desde principios de los a\u00f1os 80 hasta nuestros d\u00edas. Sacando partido de las tensiones creadas por la crisis de los a\u00f1os 70, las clases capitalistas imponen una \u201csegunda hegemon\u00eda financiera\u201d, que acomete el restablecimiento y la ampliaci\u00f3n de sus prorrogativas. El compromiso entre las clases de cuadros y las clases populares progresivamente se desarticula empezando por la c\u00fapula de las jerarqu\u00edas cuadristas (los dirigentes). El alineamiento de los cuadros con las estrategias neoliberales se extiende gradualmente, en una deriva inexorable. Estados Unidos, y el resto del mundo le siguen, muestra el camino de configuraciones diversas cuyo ejemplo en caricatura es Rusia. Pero este cambio de alianzas llegar\u00e1, con un poco de retraso, a gangrenar igualmente a la sociedad francesa, una sociedad que cre\u00edamos vacunada por decenios de intervenci\u00f3n estatal y un poderoso movimiento social.<\/p>\n<p><strong>T<\/strong><strong>ercera constataci\u00f3n: las crisis estructurales revelan los sobresaltos de movimientos m\u00e1s profundos, expresi\u00f3n de las din\u00e1micas a largo plazo del modo de producci\u00f3n, al igual que los temblores de tierra manifiestan el movimiento de las placas tect\u00f3nicas. Las trayectorias del cambio hist\u00f3rico se determinan en el encuentro de estas din\u00e1micas subyacentes y de las luchas sociales. Ning\u00fan desenlace puede separarse del impulso de las luchas, las resistencias surgidas desde abajo y las luchas entre los de arriba. <\/strong><\/p>\n<p>En la sucesi\u00f3n de estos \u00f3rdenes sociales, las tendencias econ\u00f3micas subyacentes y las crisis juegan papeles fundamentales. Crean, sin lugar a dudas, unas condiciones; ponen \u201cal orden del d\u00eda\u201d nuevas transformaciones (como las tres revoluciones: la de finales del siglo XIX, la revoluci\u00f3n keynesiana y la mundializaci\u00f3n); pero no existe determinismo alguno en cuanto al desenlace. A estos factores econ\u00f3micos hay que a\u00f1adir la din\u00e1mica de las \u201cluchas de clase\u201d. Este concepto se entiende aqu\u00ed en su sentido m\u00e1s amplio, pues comprende tambi\u00e9n las tensiones entre los componentes de las clases superiores.<\/p>\n<p>El final del siglo XIX y el principio del XX estuvieron fuertemente marcados por el ascenso del movimiento obrero. Estados Unidos no fue una excepci\u00f3n en este aspecto. El Socialist Party of America se form\u00f3 en 1901, resultado de la fusi\u00f3n de organizaciones preexistentes. El inicio del siglo estuvo marcado por numerosas y violentas huelgas<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a>. Estas iniciativas obreras radicales estuvieron ya en los or\u00edgenes de un cierto n\u00famero de medidas tendentes a \u201cmitigaciones\u201d moderadas de la condici\u00f3n obrera, pero fueron duramente reprimidos, sobre todo durante la Primera Guerra mundial en nombre del \u201cpatriotismo\u201d. Fue sobre todo entre los dos sectores de las clases capitalistas, los propietarios de las grandes compa\u00f1\u00edas y los de empresas m\u00e1s modestas que no hab\u00edan asimilado el ejemplo de las nuevas instituciones del capitalismo moderno, que vio la luz un compromiso despu\u00e9s de la crisis de finales del XIX. Pero no sobrevivi\u00f3 a la crisis de 1929, de la que \u00e9l mismo fue uno de los factores determinantes.<\/p>\n<p>En este contexto, los sectores superiores de las clases capitalistas se emplearon en las transformaciones antes descritas, las tres revoluciones, lo que les permiti\u00f3 superar las tensiones del momento, pero que, en cierto modo, representaban una amenaza para su hegemon\u00eda a m\u00e1s largo plazo, como lo demostrar\u00eda la posguerra.<\/p>\n<p>Esta convergencia de las condiciones econ\u00f3micas y socio-pol\u00edticas se hizo m\u00e1s evidente en el caso de la crisis de 1929. Este periodo coincidi\u00f3 con un momento \u00e1lgido del movimiento obrero. Cualesquiera que sean las trampas de la historia, este movimiento estaba por entonces animado por la gran utop\u00eda de una sociedad sin clases, por cuya historia, se pretende en nuestros tiempos, habr\u00edan sonado las campanas. Revueltas y utop\u00edas se unieron y mutuamente se reforzaron en esta gran coyuntura hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En esta encrucijada, se autonomizaron y progresaron paralelas dos variantes de fen\u00f3menos hist\u00f3ricos relacionados. Por un lado, en el seno del movimiento obrero leninista, cuadros que se declaraban los portavoces m\u00e1s consistentes de las masas trabajadoras, condujeron la lucha a la victoria bajo la bandera del \u201csocialismo\u201d. Su precio fue una organizaci\u00f3n rigurosa y un combate heroico. Sobre esta base, una nueva clase dirigente de cuadros (no solamente los \u201cbur\u00f3cratas\u201d de un Estado obrero degenerado) alcanz\u00f3 el poder. La lucha de clases se vio \u201cconfiscada\u201d por ese poder, prohibida (o dictada desde lo alto), hasta la ca\u00edda del sistema. Por otro lado, en plena tempestad de la depresi\u00f3n, unos cuadros, arrastrados por la din\u00e1mica del movimiento obrero, le arrancaron de las manos el tim\u00f3n a los capitalistas, sin tirarlos por la borda. De este modo vieron la luz diversas variantes de eso que podemos llamar \u201csocialdemocracia\u201d. La diferencia con la variante primera, la \u201crevolucionaria\u201d, es que \u00e9sta permiti\u00f3 la b\u00fasqueda de eso que en adelante se convino en llamar \u201cdemocracia\u201d. Pero la distancia con su sentido etimol\u00f3gico era grande, ya que \u201cel pueblo\u201d estaba lejos de detentar el poder en las rep\u00fablicas de clase. Las instituciones estatales eran a la imagen del compromiso social de las que ellas eran los agentes. Esta modalidad dio, sin embargo, a esta experiencia, su rostro humano.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de las fuerzas sociales subyacentes y de las jerarqu\u00edas de clases que de ello resultar\u00edan, estos dos itinerarios proced\u00edan de id\u00e9nticas din\u00e1micas. En ambos casos, dos grandes corrientes hist\u00f3ricas se encontraban: por una parte, la revuelta de las clases explotadas, y por otra, el gran proyecto organizador de los cuadros inherente a su naturaleza de clase. El marxismo fue producto de este encuentro. Conocemos el destino de la variante primera, aut\u00e9ntico enterrador de utop\u00edas. En cuanto al nuevo camino de la historia abierto por el \u201ccompromiso a la izquierda de posguerra\u201d, sabemos que, al final, tambi\u00e9n fue borrado por las clases capitalistas en beneficio de la revoluci\u00f3n neoliberal. Incluso si los meandros de la intriga difieren sensiblemente, los actores de estas dos grandes tragedias eran fundamentalmente los mismos. El desenlace fue igualmente id\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Las modalidades del vuelco en el neoliberalismo a finales de los 70, ilustran de nuevo de manera ejemplar el encuentro de las condiciones econ\u00f3micas subyacentes y de las luchas. En cuanto a las tendencias econ\u00f3micas, las nuevas orientaciones que prevalecieron a lo largo de los primeros decenios que siguieron a la Segunda Guerra mundial, hab\u00edan creado condiciones muy favorables, heredadas de las tres revoluciones de finales del siglo XIX. Estas favorecieron grandemente la puesta en marcha y la continuaci\u00f3n del compromiso hacia la izquierda caracter\u00edstico de estos decenios. Hac\u00edan, en efecto, compatibles: (1) el progreso del poder adquisitivo de la gran masa de asalariados (y la protecci\u00f3n social); (2) un aumento formidable del gasto p\u00fablico; y (3) una rentabilidad suficiente de las empresas cuyos beneficios financiaban los gastos p\u00fablicos y que, adem\u00e1s, eran generalmente retenidos en vistas a la inversi\u00f3n. La relaci\u00f3n con las luchas se estableci\u00f3 c\u00f3modamente. Cuando estos avances vinieron a su t\u00e9rmino, las fuerzas sociales que manten\u00edan el compromiso no supieron organizarse para desarrollar la experiencia y llevarla m\u00e1s adelante, dentro del contexto de la muerte de las utop\u00edas ligado al fracaso de las otras v\u00edas.<\/p>\n<p>La obsesi\u00f3n del est\u00edmulo por el aumento de los salarios, vano en una crisis de rentabilidad, y la voluntad de integrarse en la gran din\u00e1mica de la mundializaci\u00f3n que iba ganando a los sectores superiores de los cuadros, desintegr\u00f3 el compromiso, vaciando de contenido pol\u00edtico el movimiento. Las clases capitalistas, en lucha desde los or\u00edgenes mismos de su declive, lograron desmantelar las resistencias, reprimir la huelgas e imponer un nuevo orden social, arrastrando tras de s\u00ed sin mayor dificultad a los cuadros. La ideolog\u00eda y la pol\u00edtica se tambalearon, al amparo de la pretendida \u201ctercera v\u00eda\u201d, ocultando en una farsa siniestra el restablecimiento de un compromiso social por arriba, a la Derecha. El Partido Socialista en Francia es un ejemplo ilustrativo.<\/p>\n<p><strong>Vuelta a la crisis <\/strong><strong>actual: En ausencia de un movimiento popular potente, el nuevo orden social que seguir\u00e1 a la crisis, reflejar\u00e1 principalmente las tensiones internas en las clases dominantes. Su \u00e1mbito principal ser\u00e1 a\u00fan el de la relaci\u00f3n entre propiedad y gesti\u00f3n, tomado este \u00faltimo t\u00e9rmino en un su sentido amplio, expresi\u00f3n de la continuaci\u00f3n de una amplia din\u00e1mica hist\u00f3rica. Pero las rivalidades internacionales entre pa\u00edses cuyas econom\u00edas est\u00e1n en adelante situadas en competencia directa, influenciar\u00e1n profundamente estos movimientos. <\/strong><\/p>\n<p>Las crisis no paran la historia; la aceleran. Encontramos aqu\u00ed la vieja met\u00e1fora de la violencia como partera de la historia. Al descartar lo viejo en beneficio de lo nuevo, las crisis determinan las orientaciones duraderas.<\/p>\n<p>A pesar de la diferencia de su naturaleza, el paralelo entre la crisis actual y la crisis de finales del siglo XIX es rica en ense\u00f1anzas. Esta \u00faltima crisis no desestabiliz\u00f3 la hegemon\u00eda de las clases capitalistas. Combinada con las luchas, someti\u00f3 a estas clases a la necesidad de importantes cambios. Algunos aspectos de las revoluciones de finales del XIX (como la constituci\u00f3n de grandes empresas y la influencia del nuevo sector financiero sobre estas sociedades) contribu\u00edan a la consolidaci\u00f3n de los poderes de los sectores superiores de las clases capitalistas; siempre en el mismo sentido, otras (como la delegaci\u00f3n de la gesti\u00f3n en asalariados en la revoluci\u00f3n del gestionariado) eran igualmente portadoras de algunas amenazas a m\u00e1s largo plazo; finalmente, otras transformaciones urgentes no se ejecutaron, como la gesti\u00f3n centralizada de los equilibrios macroecon\u00f3micos. Tales transformaciones ya est\u00e1n marcadas en las pisadas de la crisis actual, y otras que vendr\u00e1n.<\/p>\n<p>La crisis de los a\u00f1os 70 dio a las clases capitalistas y a sus aliados la ocasi\u00f3n de promover la formidable mundializaci\u00f3n que puso a todos los trabajadores del mundo en una situaci\u00f3n de competencia. Fren\u00f3 el progreso social que las luchas hab\u00edan conseguido en los pa\u00edses del Centro, progreso al que solamente unas condiciones de competencia pod\u00edan desestabilizar. Las clases superiores intentan una vez m\u00e1s jugar esta misma carta en la crisis actual. El lenguaje de los protagonistas de esta acci\u00f3n es el de la \u201causteridad\u201d, pero su verdadera naturaleza es la acentuaci\u00f3n de todas las formas de explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero desde el punto de vista de sus causas, evidentemente es a la crisis de 1929 a la que la crisis actual m\u00e1s se parece, ya que es continuaci\u00f3n de un periodo de hegemon\u00eda financiera. La crisis de 1929 aceler\u00f3 la puesta en marcha de las transformaciones iniciadas por la crisis de finales del siglo XIX. De modo que las tres revoluciones no alcanzaron su forma plena m\u00e1s que despu\u00e9s de la Segunda Guerra mundial, mientras que la cuarta, la revoluci\u00f3n keynesiana, ve\u00eda la luz m\u00e1s tard\u00edamente. Desde el punto de vista de los cambios profundos, todo continuaba, pero tambi\u00e9n todo cambiaba, pues el vigor de las luchas en el plano mundial y la amenaza que hac\u00eda planear una utop\u00eda de car\u00e1cter radical, impusieron un nuevo orden social. Lo pol\u00edtico recobraba as\u00ed su primac\u00eda. Lo mismo podr\u00eda ocurrir en la actual crisis.<\/p>\n<p>Hay en el neoliberalismo un aspecto \u00abretr\u00f3grado \u00bb \u2013 que va en direcci\u00f3n opuesta a la historia \u2013 en la re-finalizaci\u00f3n de las din\u00e1micas socio-econ\u00f3micas hacia el inter\u00e9s exclusivo de las clases capitalistas (el \u201ctodo para el acreedor y para el accionista\u201d). Frente a los excesos que de esto resultan, se nos habla a menudo de la necesidad de una \u201crecuperaci\u00f3n del control\u201d, de la fijaci\u00f3n de nuevas reglas, m\u00e1s t\u00e9cnicamente, de una \u201cre-reglamentaci\u00f3n\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a>. Se trata pues, una vez m\u00e1s, de rectificar un itinerario. Las clases capitalistas no van a salir indemnes, al menos en los pa\u00edses del Centro. Habr\u00e1 retrocesos, para mejor o para peor. Esta recuperaci\u00f3n del control debe ser comprendida como una invitaci\u00f3n a la reconfiguraci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre las clases de los cuadros y las clases capitalistas. Es, efectivamente, dentro de las clases superiores donde las cosas parece que van a jugarse. Es \u201cpor arriba\u201d por donde las tensiones sociales y las transformaciones hist\u00f3ricas del modo de producci\u00f3n convergen en esta crisis del neoliberalismo. En el compromiso en la cumbre, lo que implica un reajuste a favor de los cuadros: gesti\u00f3n y pol\u00edticas poderosas. En ausencia de una lucha popular vigorosa, hay pocas probabilidades de que el desequilibrio se incline a la Izquierda.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s Estados Unidos marca el camino; no porque este movimiento est\u00e9 claramente en marcha (lo est\u00e1 siendo muy t\u00edmidamente), sino porque es en este pa\u00eds donde la urgencia es mayor. Desde su instauraci\u00f3n, las contradicciones del orden neoliberal no cesan de agudizarse; por todos los sitios, pero en Estados Unidos la b\u00fasqueda desenfrenada de altos ingresos por parte de las clases superiores \u2013 vectores de la mundializaci\u00f3n, de la desregulaci\u00f3n y de la finaciarizaci\u00f3n de sus beneficios \u2013 vino a coincidir con los desequilibrios de este pa\u00eds, sobre todo con sus d\u00e9ficits y sus endeudamientos acumulativos. La sola hegemon\u00eda internacional de Estados Unidos, cuyo d\u00f3lar es el s\u00edmbolo y el instrumento, le ha permitido la prolongaci\u00f3n de esta trayectoria durante tres decenios. Pero en adelante, su continuidad es imposible. M\u00e1s all\u00e1 del boom de las altas tecnolog\u00edas de la segunda mitad de los a\u00f1os 90, los equilibrios macro-econ\u00f3micos de la econom\u00eda estadounidense son ya inmanejables. El divorcio entre las clases dominantes y el pa\u00eds en cuanto territorio econ\u00f3mico se ha consumado. El dilema est\u00e1 claramente planteado: o bien hay una reconciliaci\u00f3n \u2013 lo que implica un cuestionamiento radical de las opciones de clase del neoliberalismo \u2013 o el declive relativo del pa\u00eds, ya r\u00e1pido de por s\u00ed, no har\u00e1 sino acelerarse. Es pues el \u201cfactor nacional\u201d (el \u201cnacionalista\u201d es arriesgado) el que podr\u00eda ganar.<\/p>\n<p>Las revueltas tardan en manifestarse. Un mensaje fundamental nos llega de Marx. En la ausencia de un movimiento popular potente, portador de una alternativa, las probabilidades son pocas de deshacerse de las clases capitalistas y de las clases en general. La revuelta sin utop\u00eda es como una flecha sin diana, perdida para la lucha de clases. El tiempo de las clases capitalistas ya pas\u00f3, pero cada vez m\u00e1s resueltamente se van a agarrar a sus aliados, la elite de las jerarqu\u00edas gestoras, susurr\u00e1ndoles a la oreja las delicias del reparto de su condici\u00f3n de clase poseedora de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Jos\u00e9 M\u00aa Fdez. Criado. Equipo de traducci\u00f3n de Corriente Roja<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Se puede leer a este prop\u00f3sito el famoso The Road to Serfdom que von Hayek public\u00f3 en 1944.<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK62\"><\/a><a name=\"OLE_LINK61\"><\/a> <a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Sobre todo la c\u00e9lebre Ludlow Massacre en 1916<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK64\"><\/a><a name=\"OLE_LINK63\"><\/a> <a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> No se habla ya de gesti\u00f3n sino de \u00abmanagement\u00bb o de \u00abgobierno de empresa\u00bb cuando se trata de alta gesti\u00f3n. En ese mismo mundo se habla de \u00abregulaci\u00f3n\u00bb para hablar de reglamentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[\u201cLa palabra management es de dif\u00edcil traducci\u00f3n a otros idiomas. Incluso en el mundo de habla inglesa, del que proviene, su significado es ambiguo. Se utiliza tambi\u00e9n este t\u00e9rmino, en un sentido m\u00e1s amplio, como sin\u00f3nimo de administraci\u00f3n. El management consiste en definir los objetivos de la empresa y las l\u00edneas de actuaci\u00f3n a seguir, en organizar y motivar a los recursos humanos, con el fin de que haciendo uso de los recursos materiales disponibles puedan ser alcanzados los objetivos deseados\u201d. La Gran Enciclopedia de la Econom\u00eda <a href=\"http:\/\/www.economia48.com\/spa\/d\/management\/management.htm\">http:\/\/www.economia48.com\/spa\/d\/management\/management.htm<\/a> N. del T.]<\/p>\n<p>10<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Treinta a\u00f1os han hecho falta para demostrar la insostenibilidad del capitalismo neoliberal. Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de crisis, a\u00fan podemos<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1489,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[],"class_list":["post-1488","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1488","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1488"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1488\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1489"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}