{"id":14891,"date":"2024-01-25T05:00:12","date_gmt":"2024-01-25T04:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14891"},"modified":"2024-01-25T02:16:03","modified_gmt":"2024-01-25T01:16:03","slug":"el-mundo-de-lenin-pasaje-al-oriente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14891","title":{"rendered":"El mundo de Lenin. Pasaje al Oriente"},"content":{"rendered":"<p>Lenin ha vuelto, o quiz\u00e1s nunca se ha ido en el siglo transcurrido desde su muerte, aunque en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas el derribo de sus estatuas ha sido un deporte bastante extendido. Hoy, aqu\u00ed y all\u00e1, se restauran algunas estatuas, pero sobre todo, de repente (sobre todo para los m\u00e1s distra\u00eddos), resurge el valor fundacional de la ruptura pol\u00edtica y, digamos, epistemol\u00f3gica que supuso Vladimir Ilich.<\/p>\n<p>Si la figura de estos convulsos a\u00f1os nuestros es la tendencia a derribar la recolonizaci\u00f3n (estadounidense) del mundo, m\u00e1s conocida bajo el nombre de globalizaci\u00f3n, e incluso el ocaso del dominio occidental sobre el globo (un desenlace nada seguro pero posible), entonces es necesario volver a estudiar la iniciativa leninista, que se desarroll\u00f3 entonces por caminos muy tortuosos mucho m\u00e1s all\u00e1 del final del Siglo Corto (que parece pretender hacerse muy largo), que es, indiscutiblemente, la matriz de estas convulsiones. Es como si una nueva oleada de material hist\u00f3rico incandescente irrumpiera a trav\u00e9s de la fractura leninista, lo que no puede entenderse a menos que nos remontemos a las caracter\u00edsticas originales de esa fractura.<\/p>\n<p>Que se trataba de una fractura decisiva qued\u00f3 claro de inmediato para los protagonistas de esta larga historia. El car\u00e1cter \u00abdemoledor\u00bb y \u00abconstituyente\u00bb de las ideas de Lenin y de los actos del gobierno sovi\u00e9tico (desde los primeros tiempos) sobre la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos es constatado con estupor por pr\u00e1cticamente todos los exponentes que desde posiciones muy diferentes (a veces muy alejadas de las de los comunistas) retoman la cuesti\u00f3n de la emancipaci\u00f3n de las naciones forzadas por los europeos a la condici\u00f3n de colonias o semicolonias.<\/p>\n<p>En Cant\u00f3n, Sun Yat Sen hizo cerrar los teatros durante tres d\u00edas ante la noticia de la muerte de Lenin. Es bien sabido que (estamos ya en 1930) Nehru escrib\u00eda desde una prisi\u00f3n inglesa a su hija Indira Gandhi, se\u00f1alando como memorable el a\u00f1o del nacimiento de la ni\u00f1a (\u00a11917!) gracias a la labor de \u00abun gran hombre\u00bb, pero similares valoraciones y atenciones podemos encontrar en los nacionalistas turcos, en los intelectuales persas, incluso en algunos pr\u00edncipes afganos que quer\u00edan emanciparse del control brit\u00e1nico. Por no hablar, claro est\u00e1, de aquellos para quienes la militancia comunista y la militancia anticolonial se identificaban inmediatamente. Las palabras de Ho Chi Minh son sorprendentes por su sencillez y su fuerza: \u00ablos pueblos coloniales no pod\u00edan creer que existieran tal hombre y tal programa\u00bb.<\/p>\n<p>Mil hilos enlazan esta fascinaci\u00f3n abrumadora con la situaci\u00f3n actual y ayudan a explicar incluso aspectos sorprendentes de la misma. Al fin y al cabo, no hay m\u00e1s que echar un vistazo a los estudios hist\u00f3ricos, que siempre figuran entre los indicadores m\u00e1s sensibles del presente: en la primera d\u00e9cada posterior a 1989, los estudios predominantes sobre la Revoluci\u00f3n de Octubre y el movimiento comunista eran estudios de teratolog\u00eda, es decir, estudios sobre una monstruosidad que se hab\u00eda desviado de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica \u00abnormal\u00bb y condicionado a una parte sustancial de la humanidad. En el nuevo milenio, una vez archivado el fin de la historia, se desarrolla entre historiadores de distintas orientaciones el inter\u00e9s por el movimiento comunista como gran actor global que propone v\u00edas alternativas de modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mundo es, sin duda, para Lenin el verdadero escenario de su acci\u00f3n pol\u00edtica, la dimensi\u00f3n necesaria de su estrategia revolucionaria. Desde este punto de vista, podemos decir que es el primer dirigente pol\u00edtico mundial. Marx vislumbr\u00f3 claramente la unificaci\u00f3n tendencial del mundo actuada por el capitalismo, Lenin toma esta dimensi\u00f3n como piedra angular de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica cotidiana.<\/p>\n<p>Esta pr\u00e1ctica pol\u00edtica global mantiene en tensi\u00f3n \u2013proponiendo por primera vez en la historia del mundo su unificaci\u00f3n\u2013 dos aspectos: la lucha del proletariado europeo contra el capitalismo, la lucha de los pueblos oprimidos de las colonias.<\/p>\n<p>Esta tensi\u00f3n se entrelaza, como si fuera una trama explicativa, con otra entre las dimensiones nacional e internacional de la lucha. El mundo de Lenin es un mundo de clases, pueblos, naciones, y el internacionalismo debe especificarse siempre en su arraigo en las condiciones nacionales espec\u00edficas (y antes de eso, en el estudio de las mismas). El cosmopolitismo y las construcciones abstractamente supranacionales, como el proyecto de los Estados Unidos de Europa, son vistos con una actitud cr\u00edtica, si no despectiva.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n de Octubre en la visi\u00f3n de Lenin encuentra su raz\u00f3n de ser hist\u00f3rica en estar en el centro de estas tensiones. No s\u00f3lo se produce en el momento oportuno, impidiendo que la crisis del imperio zarista se reabsorba en el marco burgu\u00e9s, sino que tambi\u00e9n se produce en el lugar adecuado, en una formaci\u00f3n territorial e hist\u00f3rica que puede conectar al movimiento obrero europeo, al marxismo y a las luchas de los pueblos contra el imperialismo y el colonialismo.<\/p>\n<p>La ruptura no s\u00f3lo pol\u00edtica sino ante todo cultural con el pensamiento europeo dominante (incluido el socialista) no puede ser m\u00e1s aguda. En palabras de un intelectual indio, Europa empez\u00f3 a provincializarse.<\/p>\n<p>Por eso hablamos de una fractura epistemol\u00f3gica decisiva de la que no puede sino partir cualquier visi\u00f3n polic\u00e9ntrica del mundo. Y por eso hay que investigarla a partir del nombre con el que se denomin\u00f3 a estos nuevos sujetos, pueblos de Oriente.<\/p>\n<h3><b>\u00bfQu\u00e9 es Oriente?<\/b><\/h3>\n<p>Para los bolcheviques, la palabra \u00abOriente\u00bb designa al menos tres dimensiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0 1. El Oriente musulm\u00e1n y la India<\/b><\/p>\n<p>En primer lugar, Oriente designa la amplia zona que se extiende desde Turqu\u00eda hasta la India y que, sobre todo en el C\u00e1ucaso y en Asia Central, cruza grandes franjas de la poblaci\u00f3n del propio antiguo imperio zarista. Este enorme cuadrante, muy variado y complejo aunque en muchos lugares marcado por las culturas isl\u00e1micas (y musulm\u00e1n es un adjetivo utilizado a menudo para definir a las poblaciones de esta zona en los documentos bolcheviques), est\u00e1 muy inmerso en la din\u00e1mica de la guerra civil y la intervenci\u00f3n exterior de las potencias imperialistas que se desataron contra la reci\u00e9n nacida potencia sovi\u00e9tica. La atenci\u00f3n se centra aqu\u00ed en los procesos de construcci\u00f3n nacional que se desarrollan en el centro del disuelto Imperio Otomano, Turqu\u00eda. La joven potencia sovi\u00e9tica juega con el nacionalismo turco contra las potencias capitalistas vencedoras (e intervencionista contra la Rusia sovi\u00e9tica) de forma similar a como lo hace, en cierto momento, con los sectores nacionalistas alemanes despu\u00e9s de Versalles. Pero aqu\u00ed el juego es mucho m\u00e1s complejo. Basta pensar en un asunto como el de Enver Pasha, que entrelaza pl\u00e1sticamente las luchas que presiden la construcci\u00f3n del espacio sovi\u00e9tico en el C\u00e1ucaso y Asia Central con los conflictos internos de las \u00e9lites nacionalistas turcas, en un torbellino de alianzas y enfrentamientos. Al final, el resultado ser\u00e1 pol\u00edticamente ambiguo, ya que, por un lado, permitir\u00e1 la estabilizaci\u00f3n (en modo alguno previsible) del poder sovi\u00e9tico en una vasta zona, pero, por otro, dejar\u00e1 constancia de la impermeabilidad del nacionalismo turco a cualquier instancia revolucionaria, es m\u00e1s, de su precoz postura anticomunista, que tendr\u00e1 consecuencias a largo plazo a lo largo del siglo XX. Las relaciones con los procesos de reorganizaci\u00f3n que tambi\u00e9n atravesaron el otro gran continente hist\u00f3rico-cultural, el persa, tambi\u00e9n tendr\u00e1n resultados diferentes. La India merece un discurso aparte, un espacio cultural con caracter\u00edsticas muy espec\u00edficas en comparaci\u00f3n con el resto de la zona, la perla del Imperio Brit\u00e1nico, donde la intervenci\u00f3n pol\u00edtica directa del bolchevismo fue m\u00e1s limitada, pero el impacto que la Revoluci\u00f3n de Octubre tuvo en el abigarrado mundo de los que luchaban por la independencia india fue enorme. Y la gran hostilidad de los gobiernos de Su Majestad hacia la Rusia sovi\u00e9tica estuvo motivada sobre todo por el miedo a la India. Son temores que se prolongan en el tiempo, la literatura nos ayuda a identificarlos. En Italia, la novela de Peter Hopkirk, escrita en los a\u00f1os 80, con el significativo t\u00edtulo <em>Setting the East Ablaze: Lenin&#8217;s Dream of an Empire in Asia<\/em>, 1984 (literalmente, Incendiar Oriente: el sue\u00f1o de Lenin de un imperio en Asia, mucho m\u00e1s significativo que el t\u00edtulo de la edici\u00f3n italiana en la que <em>dare fuoco all&#8217;Oriente<\/em> se transforma en un menos punzante \u00abAvanzando nell&#8217;oriente in fiamme\u00bb), sali\u00f3 a la luz hace unos a\u00f1os. En \u00e9l, el miedo a la India es el hilo conductor de la trama. Un miedo disfrazado de alarma por las conspiraciones m\u00e1s inveros\u00edmiles y los ej\u00e9rcitos subversivos fantasmas, pero en realidad fundamentado en la preocupaci\u00f3n pol\u00edtica por el eco estremecedor que la Revoluci\u00f3n Rusa y la elaboraci\u00f3n de Lenin tuvieron en un amplio p\u00fablico militante e intelectual del subcontinente.<\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0\u00a0 2. Extremo Oriente y China<\/b><\/p>\n<p>Distinto de este Oriente cercano hay otro Oriente en la mente de Lenin, extremo o distante, tambi\u00e9n interno y (mucho m\u00e1s) externo al espacio dominado por los zares.<\/p>\n<p>Este espacio es \u00abtematizado\u00bb y sobre todo investido por la acci\u00f3n pol\u00edtica directa con cierto retraso, en particular debido a los acontecimientos de guerra civil e intervenci\u00f3n extranjera que fueron particularmente duros en el Extremo Oriente ruso. Pero fue en estos inmensos territorios donde arraigar\u00eda profundamente el discurso leninista sobre el Este, capaz de producir desarrollos extraordinarios y duraderos en las d\u00e9cadas siguientes. Si Oriente significaba sobre todo Turqu\u00eda, Persia, India y el gran antagonista era Inglaterra, en Extremo Oriente la Rusia sovi\u00e9tica se enfrentaba a la enorme cuesti\u00f3n china y encontraba en su camino un imperialismo aut\u00f3ctono particularmente agresivo, el de Jap\u00f3n, el primero en intervenir junto a los ej\u00e9rcitos blancos y el \u00faltimo en resignarse a la derrota (las tropas japonesas permanecieron en Vladivostok hasta octubre de 1922). La victoria laboriosa y sangrienta, pero clara, contra las diversas agrupaciones contrarrevolucionarias que maduraron en 1921 permiti\u00f3 reorganizar el poder sovi\u00e9tico en vastos territorios y resolver la cuesti\u00f3n de la independencia de Mongolia. Mientras tanto, la Comintern trabaj\u00f3 duro para construir n\u00facleos que, en los a\u00f1os siguientes, lograr\u00edan importantes resultados en Indonesia, Corea e Indochina.<\/p>\n<p>Entonces, muy pronto, se impuso la centralidad de la cuesti\u00f3n china. La relaci\u00f3n entre China, el pensamiento de Lenin y la Revoluci\u00f3n de Octubre es un tema hist\u00f3rico-pol\u00edtico, no por casualidad redescubierto recientemente, tan complejo como fundamental. De forma esquem\u00e1tica pero bonita podemos fijar el punto de partida, con la sinton\u00eda muy significativa entre la pol\u00e9mica del joven Estado sovi\u00e9tico contra el Tratado de Versalles, que Lenin calific\u00f3 de \u00abpaz indigna de violencia, robo y lucro\u00bb, por un lado, y el llamado movimiento chino del 4 de mayo de 1919, que todav\u00eda se considera el punto de partida de una nueva China, por otro. La figura pol\u00edtica del movimiento del 4 de mayo, es decir, el v\u00ednculo entre la renovaci\u00f3n cultural y social de China y su independencia y dignidad nacional frente a la humillaci\u00f3n de las potencias imperialistas, pronto encontr\u00f3 una referencia en las tesis generales de Lenin, as\u00ed como en actos concretos de pol\u00edtica internacional. No es casualidad que el marxismo se extendiera en China en aquellos a\u00f1os, pero fue un marxismo chino que ya naci\u00f3 \u00ableninista\u00bb y que originalmente ten\u00eda en su ADN la centralidad de la cuesti\u00f3n nacional, del anticolonialismo y del antiimperialismo, de forma muy diferente a lo que ocurri\u00f3 en Europa. Y la propia fundaci\u00f3n del Partido Comunista Chino, directamente relacionado con el movimiento del 4 de mayo (basta ver las biograf\u00edas de su grupo dirigente) sigue este camino, muy diferente de la fundaci\u00f3n por escisi\u00f3n del movimiento socialista que ocurre en Occidente. Y que ser\u00e1 un modelo muy extendido en Asia (pero tambi\u00e9n m\u00e1s tarde en \u00c1frica) con la significativa excepci\u00f3n de Jap\u00f3n. Estas caracter\u00edsticas originales explican gran parte (aunque no todo) de lo que suceder\u00eda en los a\u00f1os y decenios siguientes. Sobre todo, explica dos elementos decisivos: por un lado la permeabilidad del movimiento nacional chino al marxismo, su conexi\u00f3n con las posiciones sovi\u00e9ticas (en las que invirti\u00f3 fuertemente, a lo largo de los a\u00f1os veinte, con una presencia constante de asesores pol\u00edticos y militares) y por otro la propensi\u00f3n del comunismo chino en varias fases pol\u00edticas a plantear el problema de la unidad con los nacionalistas, pero tomando la unidad como terreno de desaf\u00edo hegem\u00f3nico.<\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0 3. El Oriente Global<\/b><\/p>\n<p>Las dos dimensiones del Oriente que hemos descrito se fusionan y simult\u00e1neamente se expanden para abarcar territorios que s\u00f3lo despu\u00e9s de la muerte de Lenin. Progresivamente, ser\u00e1n investidos concretamente por la iniciativa articulada de la Comintern y la URSS, pero que incluso antes de la Revoluci\u00f3n ya est\u00e1n dentro del esquema en la cabeza de Lenin y son profundamente sacudidos por el mensaje proveniente del Octubre sovi\u00e9tico. Es un Oriente global que incluye tambi\u00e9n territorios que no son orientales geogr\u00e1ficamente pero s\u00ed lo son (radicalmente) pol\u00edticamente, adem\u00e1s de toda Asia se extiende a \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. Oriente se convierte en sin\u00f3nimo de \u00abcuesti\u00f3n colonial\u00bb y, tambi\u00e9n, de antiimperialismo. La conexi\u00f3n con el debate actual sobre el \u00abSur Global\u00bb es evidente.<\/p>\n<p>El tema del desarrollo desigual del capitalismo, que Lenin estudia en profundidad, produce ya en los a\u00f1os anteriores a la Revoluci\u00f3n una concepci\u00f3n definida del proceso revolucionario a escala mundial, profundamente innovadora porque se basa en dimensiones diferenciadas pero al mismo tiempo articuladas. La revoluci\u00f3n social, escribi\u00f3 Lenin desde su exilio suizo, s\u00f3lo puede tener lugar como \u00abuna \u00e9poca que asocia la guerra civil del proletariado contra la burgues\u00eda con toda una serie de movimientos democr\u00e1ticos y revolucionarios, incluidos los movimientos de liberaci\u00f3n nacional, de las naciones oprimidas\u00bb. Los tiempos y las formas de la revoluci\u00f3n son radicalmente polifac\u00e9ticos.No s\u00f3lo se desmonta de ra\u00edz la concepci\u00f3n lineal y evolucionista de la historia de la segunda internacional, sino que se consagra la propia legitimidad y centralidad de la revoluci\u00f3n socialista en Rusia (que en el momento en que se escriben estas notas no es f\u00e1cilmente previsible). Rusia puede desempe\u00f1ar un papel fundamental no s\u00f3lo por su extraordinaria situaci\u00f3n geogr\u00e1fica e hist\u00f3rica entre Europa y Asia, entre Oriente y Occidente, sino tambi\u00e9n porque en un mismo Estado coexisten formas de desarrollo muy diferentes (en \u00abRusia est\u00e1 Londres, pero tambi\u00e9n la India\u00bb, seg\u00fan la ocurrencia de Trotsky). Esta intuici\u00f3n, fundacional del bolchevismo y que, tras complejas discusiones, uni\u00f3 a todo el grupo dirigente, iba a encontrar un extraordinario desarrollo pol\u00edtico con la pol\u00edtica exterior de la joven Rusia revolucionaria (la denuncia de los tratados secretos de la Entente tuvo un gran impacto, en particular los que se refer\u00edan al reparto planificado de las tierras orientales) y con la fundaci\u00f3n de la III Internacional, que ya en las condiciones de admisi\u00f3n sancion\u00f3 una posici\u00f3n muy clara y asign\u00f3 tareas precisas a los partidos comunistas de los pa\u00edses coloniales.<\/p>\n<p>Un momento de gran discusi\u00f3n te\u00f3rica y pol\u00edtica tuvo lugar en el II Congreso del Komintern en 1920, en el que Lenin se encarg\u00f3 personalmente de dirigir la discusi\u00f3n de las tesis sobre la cuesti\u00f3n nacional y colonial, lo que refleja la centralidad del problema en el pensamiento del l\u00edder bolchevique. El interlocutor principal es el comunista indio M.N. Roy, un personaje interesante, que en cierto modo anticipa la figura, sobre la que han reflexionado los estudios postcoloniales, del intelectual diasp\u00f3rico (su actividad intelectual y pol\u00edtica abarc\u00f3 contextos muy diferentes, desde la India a la Rusia sovi\u00e9tica, desde M\u00e9xico a China). Representa en la discusi\u00f3n de la Internacional una forma de radicalismo intelectual, que reaparecer\u00e1 varias veces en la historia del movimiento obrero y en la de sus relaciones con los movimientos de liberaci\u00f3n, que al exagerar ciertos rasgos ideol\u00f3gicos corre el riesgo de separarse del movimiento real. Desde este punto de vista, la discusi\u00f3n con Roy sobre la lucha en los pa\u00edses coloniales se parece mucho a la anterior discusi\u00f3n de Vladimir Ilich con Rosa Luxemburg sobre la cuesti\u00f3n nacional. La confrontaci\u00f3n con M.N. Roy nos muestra a un Lenin particularmente dialogante y esforzado por la s\u00edntesis, que se esfuerza pacientemente por hacer crecer a un grupo dirigente de comunistas \u00aborientales\u00bb, consciente de que se encuentra en un terreno extraordinariamente nuevo en el que la experimentaci\u00f3n es particularmente necesaria.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la caracter\u00edstica m\u00e1s peculiar de Lenin, la estrecha unidad y de hecho circularidad de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica encuentra aqu\u00ed una de sus expresiones m\u00e1s elevadas. Los resultados son hist\u00f3ricamente muy relevantes. En particular, dos: la definici\u00f3n de la relaci\u00f3n entre los movimientos de liberaci\u00f3n nacional y los comunistas, la reconsideraci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el grado de desarrollo y la perspectiva socialista.<\/p>\n<p>Sobre el primer punto, se sanciona la alianza entre los movimientos nacionales y el movimiento comunista como una opci\u00f3n estrat\u00e9gica, pero sin renunciar a entrar en el fondo de las caracter\u00edsticas pol\u00edticas de los movimientos de liberaci\u00f3n nacional, con la conciencia de las complejas relaciones entre las clases dominantes nativas y las potencias imperialistas. Por lo tanto, entregamos a los n\u00facleos revolucionarios de los pa\u00edses del Este y a la propia Internacional la responsabilidad de an\u00e1lisis concretos y diferenciados de las realidades de cada pa\u00eds y de los diferentes sujetos pol\u00edticos, que se proponen conducir a los pueblos \u00aborientales\u00bb a su emancipaci\u00f3n del juego colonial o semicolonial. Si repasamos las complejas relaciones entre el Kuomintang y el Partido Comunista Chino, por poner s\u00f3lo un ejemplo (pero muy importante), veremos c\u00f3mo ha pesado hist\u00f3ricamente esta indicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el segundo punto, asistimos a una verdadera ruptura epistemol\u00f3gica en el campo del socialismo: se afirma con fuerza la posibilidad de v\u00edas alternativas de cambio de las formas econ\u00f3mico-sociales frente a las de los pa\u00edses capitalistas avanzados, aunque apelando tambi\u00e9n aqu\u00ed a la necesaria experimentaci\u00f3n. La ruptura con la tradici\u00f3n de la II Internacional, pero yo dir\u00eda que con el propio pensamiento occidental, es muy clara.<\/p>\n<p><b>Una tradici\u00f3n en marcha<\/b><\/p>\n<p>Las tesis sobre la cuesti\u00f3n colonial aprobadas por el segundo congreso de la Komintern son el inicio de una historia y una cultura que atraviesa, en medio de infinitas contradicciones, todo el siglo XX, adquiere una centralidad en las d\u00e9cadas de la descolonizaci\u00f3n, se hunde en el cambio de milenio y parece volver, bajo formas muy diferentes y en un contexto profundamente cambiado, en esta fase.<\/p>\n<p>Tras el gran impulso del Congreso Internacional de 1920 y despu\u00e9s del Congreso de los Pueblos del Este, en Bak\u00fa, en septiembre del mismo a\u00f1o, que representa su primera aplicaci\u00f3n concreta, comienza a arraigar un trabajo cultural (que tiene su primer impulso en las decisiones de Bak\u00fa) cuyos efectos ser\u00e1n profundos. Hablamos de la construcci\u00f3n de instituciones educativas y de investigaci\u00f3n, de revistas, de asociaciones eruditas, de la fuerte inversi\u00f3n en estudios en una pluralidad de sectores que van de la arqueolog\u00eda a la ling\u00fc\u00edstica. Protagonistas de este esfuerzo pol\u00edtico y cultural son hombres como Mijail Pavlovich (seud\u00f3nimo revolucionario de Mijail Lazarovich Veltman) protagonista poco visible pero importante en el congreso de la Komintern y especialmente en Bak\u00fa. Pavlovich fue la figura clave en la creaci\u00f3n y direcci\u00f3n del Instituto de Estudios Orientales y de la influyente Asociaci\u00f3n Cient\u00edfica Sovi\u00e9tica de Estudios Orientales, el exponente m\u00e1s conocido y probablemente te\u00f3ricamente m\u00e1s fuerte de un cuadro directivo e intelectual \u00abespecializado\u00bb en Oriente, que sorprendentemente ocup\u00f3 r\u00e1pidamente puestos de responsabilidad en el partido bolchevique, la Internacional, las instituciones sovi\u00e9ticas, los servicios de seguridad, el Ej\u00e9rcito Rojo. Un cuadro compuesto por personalidades de todas las nacionalidades sovi\u00e9ticas, pero tambi\u00e9n por militantes comunistas internacionales, y en el que se combinan una cuidadosa preparaci\u00f3n te\u00f3rica, experiencia pol\u00edtica (y tambi\u00e9n militar) y conocimientos especializados en un marco unitario producido por la elaboraci\u00f3n leninista. Tambi\u00e9n hay que prestar especial atenci\u00f3n a las iniciativas y estructuras de formaci\u00f3n dirigidas a los j\u00f3venes cuadros pol\u00edticos de los pa\u00edses del Este, tanto de los partidos comunistas, en proceso de formaci\u00f3n, como de los movimientos de liberaci\u00f3n nacional. Ser\u00eda demasiado largo incluso mencionar a las numerosas personalidades que en los a\u00f1os veinte asistieron a la Universidad Obrera Comunista de Oriente o a su filial dedicada a China y bautizada con el nombre de Sun Yat-sen (lo que confirma la atenci\u00f3n temprana y especial prestada a la situaci\u00f3n china) o incluso a estructuras mucho menos conocidas como la escuela \u00abLenin\u00bb de Vladivostok, dirigida principalmente a j\u00f3venes chinos y coreanos. Baste decir que entre los participantes en estos cursos se encontraban Deng Xiaoping, Ho Chi Minh e incluso Yomo Kenyatta.<\/p>\n<p>Volver a trazar el estrecho debate que atraves\u00f3 esta cultura leninista \u00aboriental\u00bb en la dial\u00e9ctica con los acontecimientos del movimiento comunista internacional y con el desarrollo de las luchas revolucionarias primero en Asia y luego en \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina ser\u00eda muy interesante (y no poca parte de una comprensi\u00f3n adecuada del siglo XX), pero est\u00e1 fuera del alcance de este trabajo.<\/p>\n<p>En su lugar, es importante se\u00f1alar c\u00f3mo se estructura una verdadera tradici\u00f3n cultural, un punto de vista sobre el mundo, con caracter\u00edsticas inevitablemente muy variadas pero tambi\u00e9n con rasgos unitarios.<\/p>\n<p>Inevitablemente, una tradici\u00f3n con un fuerte impacto pol\u00edtico es objeto de una constante atenci\u00f3n cr\u00edtica, desde diversos flancos. Nos parece interesante identificar y discutir dos tendencias cr\u00edticas, significativamente opuestas, al menos en apariencia.<\/p>\n<p>La primera y muy extendida reacci\u00f3n a la iniciativa de Lenin hacia el mundo colonial es una orientalizaci\u00f3n del propio bolchevismo. Se podr\u00eda utilizar a este respecto (con cierta licencia, por supuesto) la noci\u00f3n gramsciana de asedio rec\u00edproco. Mientras que para Lenin la cuesti\u00f3n oriental (en su identificaci\u00f3n ya indicada con la cuesti\u00f3n de la emancipaci\u00f3n de los pueblos de las colonias y semicolonias) es una forma de ampliar el frente de la lucha contra el capitalismo y el imperialismo, para la enorme operaci\u00f3n ideol\u00f3gica que tiende, desde los primeros d\u00edas despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de Octubre hasta nuestros d\u00edas, a identificar el comunismo como un fen\u00f3meno oriental, el objetivo es circunscribir su naturaleza dentro del recinto del atraso hist\u00f3rico. Por otro lado, en los \u00faltimos a\u00f1os ha ido avanzando un frente cr\u00edtico opuesto, el que habla de Orientalismo Rojo, utilizando \u2013de forma bastante creativa\u2013 el famoso concepto que Edward Said utiliz\u00f3 para describir c\u00f3mo la cultura europea de la \u00e9poca colonial (y la de los llamados <em>Area Studies<\/em> estadounidenses que son sus leg\u00edtimos herederos) hab\u00eda construido un concepto de Oriente funcional a su propia dominaci\u00f3n. Seg\u00fan estos cr\u00edticos, la sistematizaci\u00f3n del pensamiento leninista sobre Oriente habr\u00eda sido exclusivamente funcional a la pol\u00edtica de poder de la URSS, habr\u00eda recuperado abundantemente l\u00e9xico y conceptos del orientalismo occidental y del orientalismo ruso prerrevolucionario, y habr\u00eda sido esencialmente el vector de una idea de \u00abmisi\u00f3n civilizadora\u00bb. Al m\u00e1s puro estilo orientalista. Este tipo de razonamiento, aunque plantea algunos puntos a investigar (en particular qu\u00e9 y en qu\u00e9 formas el conocimiento sovi\u00e9tico de Oriente hereda de los estudios orientalistas de la Rusia prerrevolucionaria) se salta algunos pasajes fundamentales y en particular la opci\u00f3n muy clara de los bolcheviques por la subjetivizaci\u00f3n de los pueblos de las colonias y tambi\u00e9n la cr\u00edtica radical, que viene directamente de Lenin, a toda idea estereotipada y predeterminada del desarrollo de las sociedades orientales, a todo evolucionismo occidental universalizado. Como quiera que se la juzgue, la tradici\u00f3n de los estudios orientales, que cobr\u00f3 vida con el pensamiento de Lenin y la Revoluci\u00f3n de Octubre y luego se articul\u00f3 enormemente al ser apropiada por los movimientos revolucionarios concretos del siglo XX, tiene una \u00abinterioridad\u00bb con la compleja din\u00e1mica de los pueblos de los pa\u00edses que lucharon contra el colonialismo y el neocolonialismo, que la hace inabordable al saber orientalista tal como lo definieron Said y luego los estudios poscoloniales. Por supuesto, no se trata de reivindicar cierta \u00abpureza\u00bb, la diferencia es una diferencia de ubicaci\u00f3n. Y es una diferencia radical.<\/p>\n<p>Muy dif\u00edcil de abordar org\u00e1nicamente, en conclusi\u00f3n, es el tema que hemos cruzado en varios puntos de nuestra argumentaci\u00f3n y que es de indudable inter\u00e9s, hasta el punto de ser evocado incluso en el debate dominante. Cuando una revista como <em>Limes<\/em> rastrea la intr\u00ednseca relaci\u00f3n con Rusia de las clases dirigentes africanas que pusieron a Francia a las puertas de los lazos nacidos en esas instituciones formativas que hemos visto surgir y multiplicarse a instancias del lejano Congreso de Bak\u00fa, cuando antiguas solidaridades antiimperialistas producen acontecimientos clamorosos como la iniciativa sudafricana contra Israel, cuando las relaciones entre Rusia y China vuelven a ser centrales (ciertamente bajo formas muy diferentes a las del pasado), cuando las canciller\u00edas occidentales encuentran inexplicable la posici\u00f3n de la India en la crisis ucraniana, no cabe duda de que la tradici\u00f3n pol\u00edtica e intelectual que hemos reconstruido se pone en tela de juicio.<\/p>\n<p>La historia de los cambios en la pol\u00edtica rusa de los \u00faltimos treinta a\u00f1os merecer\u00eda un examen especial en profundidad, nos limitaremos en este punto a se\u00f1alar un rastro. No cabe duda de que la primera (y quiz\u00e1 decisiva) ruptura del eltsnismo, es decir, de una posici\u00f3n de la Federaci\u00f3n Rusa completamente subordinada a Occidente, pol\u00edtica y culturalmente, est\u00e1 vinculada a un nombre preciso: Evgenii Maksimovich Primakov. Y a su pol\u00edtica que una fuente hostil pero cuidadosa como Samuel Huntington define precozmente como \u00abantihegem\u00f3nica\u00bb. Pero, \u00bfqui\u00e9n es Evgenii Primakov? Sin duda es un producto t\u00edpico de esa tradici\u00f3n pol\u00edtica y cultural que hemos descrito, de hecho en la \u00faltima fase de la vida de la URSS es su representante m\u00e1s influyente. Licenciado en Estudios Orientales en 1953, corresponsal desde Oriente Pr\u00f3ximo para Radio Mosc\u00fa y <em>Pravda<\/em>, durante d\u00e9cadas fue el protagonista del an\u00e1lisis y la iniciativa sobre \u00abOriente\u00bb en algunos de los ganglios decisivos de la compleja arquitectura sovi\u00e9tica: los institutos de investigaci\u00f3n, la Academia de Ciencias y, un \u00e1mbito ciertamente nada secundario, el KGB. De hecho, como jefe de la relanzada, en 1979, Asociaci\u00f3n de Estudios Orientales, Primakov es tambi\u00e9n el heredero formal de Mija\u00edl P\u00e1vlovich, a cuya obra se refiere expl\u00edcitamente. Con Primakov en la era postsovi\u00e9tica, primero Ministro de Asuntos Exteriores y luego Presidente del Consejo, la posici\u00f3n rusa cambia sustancialmente, y si desde un punto de vista simb\u00f3lico fue llamativa la interrupci\u00f3n del viaje a Washington al conocerse el inicio de los bombardeos de Kosovo, es la \u00abdoctrina Primakov\u00bb, es decir, el proyecto de construcci\u00f3n de un eje estrat\u00e9gico con China e India y la atenci\u00f3n al papel de Ir\u00e1n, lo que define rasgos sobresalientes de un nuevo posicionamiento internacional de Rusia en funci\u00f3n \u2013se dir\u00eda con un t\u00e9rmino antiguo\u2013 de contrapeso al papel de EEUU. Y una vez m\u00e1s aparece evidente un hilo rojo entre pasado y presente.<\/p>\n<p>Evidentemente, la cautela y la atenci\u00f3n son obligadas: cualquier superposici\u00f3n que no tenga en cuenta una situaci\u00f3n mundial que la historia del \u00faltimo siglo ha transformado profundamente es err\u00f3nea y est\u00e9ril, pero al mismo tiempo es de una miop\u00eda absurda no ver las largas tendencias que conectan la fractura revolucionaria leninista, las luchas anticoloniales de la segunda mitad del siglo XX (poderosamente empujadas por la victoria sovi\u00e9tica en la Segunda Guerra Mundial y la Revoluci\u00f3n China), la resistencia de fin de siglo con la lucha actual por un mundo multipolar. El Sur Global es heredero del Oriente Global esbozado en los a\u00f1os veinte y de la lucha por la descolonizaci\u00f3n y \u2013hecho decisivo, porque la subjetividad importa\u2013 reivindica esta herencia. Por supuesto, esta investigaci\u00f3n sobre Oriente tambi\u00e9n encierra en s\u00ed misma preguntas sobre el otro polo, sobre Occidente, tambi\u00e9n pide arrojar luz sobre nuestra parte del mundo. El discurso de Lenin sobre Oriente es tambi\u00e9n el discurso de una relaci\u00f3n nueva y necesaria entre el movimiento obrero de los pa\u00edses capitalistas de Occidente y los pueblos que luchan por liberarse del yugo colonial. La Revoluci\u00f3n Rusa, como ya se ha mencionado, es vista como el puente entre estas dos realidades. La derrota del movimiento obrero y del marxismo en Occidente, cuyas duras consecuencias hist\u00f3ricas parecen particularmente evidentes y devastadoras en este momento, plantea enormes problemas. Y esto habr\u00e1 que discutirlo de nuevo.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Marx XXI<\/em>, 23-1-2024 (<a href=\"https:\/\/www.marx21.it\/storia-teoria-e-scienza\/il-mondo-di-lenin-passaggio-a-oriente\/\">https:\/\/www.marx21.it\/storia-teoria-e-scienza\/il-mondo-di-lenin-passaggio-a-oriente\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lenin ha vuelto, o quiz\u00e1s nunca se ha ido en el siglo transcurrido desde su muerte, aunque en las \u00faltimas<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14892,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39,2023],"tags":[],"class_list":["post-14891","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-asia","category-lenin"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14891","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14891"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14891\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14892"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14891"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14891"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14891"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}