{"id":14904,"date":"2024-01-28T05:00:36","date_gmt":"2024-01-28T04:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14904"},"modified":"2024-01-28T03:41:21","modified_gmt":"2024-01-28T02:41:21","slug":"lenin-para-que","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14904","title":{"rendered":"Lenin: \u00bfpara qu\u00e9?"},"content":{"rendered":"<p>Creo que hay que entender a Lenin como un revolucionario especialmente caracterizado por el uso que hace de la dial\u00e9ctica como arma para el conocimiento y la acci\u00f3n. Si cabe entender el leninismo como una respuesta al <em>qu\u00e9 hacer<\/em>, parece necesario destacar en el conjunto de su obra la fuerte relaci\u00f3n entre la praxis y la teor\u00eda que la caracteriza. Su praxis. Su relaci\u00f3n dial\u00e9ctica con la realidad. Con una realidad que la asunci\u00f3n de la dial\u00e9ctica le permit\u00eda ver como algo a la vez concreto y en movimiento: esa revoluci\u00f3n en marcha, aconteciendo. Leer a Lenin hoy, leerlo como un interlocutor v\u00e1lido, tambi\u00e9n hoy, para enfrentarse con los obst\u00e1culos y tentaciones estrat\u00e9gicas que encuentran quienes desean recuperar el horizonte de la emancipaci\u00f3n, tiene sentido en la medida en que su obra \u2013sus textos\u2013 es resultado de la atenta y muy reflexiva relaci\u00f3n que mantuvo, desde su praxis de dirigente, con el concreto acontecer con que la marcha revolucionaria fue saliendo a su encuentro. Consideremos las teor\u00edas leninistas como respuesta, como responsabilidad, como di\u00e1logo con una realidad cambiante, como fruto de esa experiencia \u00fanica que la revoluci\u00f3n supone. Frente a la imagen tan generalizada de un Lenin como te\u00f3rico r\u00edgido, inflexible y dogm\u00e1tico, parece necesario ofrecer hoy, a cien a\u00f1os de su muerte, el perfil m\u00e1s obviado del Lenin dial\u00e9ctico e inquisitivo, en permanente estado de aprendizaje. Un Lenin como lector atento de la realidad que, si bien en su lectura recurre a las categor\u00edas y conceptos que el marxismo le ofrece, no deja de ser consciente, al mismo tiempo, de que el marxismo no es un libro de recetas y que \u00abser\u00eda una gran equivocaci\u00f3n limitarse a aprender el comunismo simplemente de lo que dicen los libros\u00bb, dado que \u00abno existe la verdad abstracta. La verdad es siempre concreta\u00bb. Lenin como lector de una realidad que es siempre concreta y a la vez est\u00e1 en perpetuo movimiento. Una realidad cambiante, siempre entre el pasado y el futuro, pero que tambi\u00e9n es fruto de un presente en el que conviven los restos de lo que fue con las tensiones propias de que lo est\u00e1 empezando a ser. Lenin para aprender a leer.<\/p>\n<p>Leer a Lenin hoy quiz\u00e1 sea una impertinencia, por cuanto, para la sensibilidad postmoderna, \u00e9l mismo y aquella revoluci\u00f3n de la que fue uno de los principales protagonistas pertenecen a un pasado inexistente, que es la forma que se confiere al pasado cuando se desea darlo por muerto. Pero la celebraci\u00f3n del centenario de su muerte \u2013y ya es parad\u00f3jico hablar de la celebraci\u00f3n de una muerte\u2013 hace oportuno \u2013m\u00e1s all\u00e1 del mero oportunismo\u2013 volver a retomar el comentario sobre su obra y figura, como si el calendario fuera el \u00fanico motor de la memoria colectiva. Habr\u00e1 que confiar en que, al menos, esta oportunidad que el centenario ofrece sirva para que su obra vuelva a ocupar un lugar importante en el marco de reflexiones que la situaci\u00f3n social y pol\u00edtica, aqu\u00ed y ahora, est\u00e1 exigiendo. Un aqu\u00ed y un ahora que en nada parece anunciar tiempos de revoluci\u00f3n, por lo que quiz\u00e1 merezca recordar que el mismo Lenin, en una conferencia pronunciada en enero de 1917 en la Casa del Pueblo de Z\u00farich, ante una asamblea de j\u00f3venes obreros suizos, afirm\u00f3: \u00abNosotros, los viejos, quiz\u00e1 no lleguemos a ver las batallas decisivas de esa revoluci\u00f3n futura\u00bb. Unos momentos antes, sin embargo, hab\u00eda se\u00f1alado que \u00abno debemos dejarnos enga\u00f1ar por el silencio sepulcral que ahora reina en Europa: Europa lleva en sus entra\u00f1as la revoluci\u00f3n\u00bb. Silencio sepulcral de aquella Europa que hoy se ve sacudida por el ruido de unos conflictos b\u00e9licos que la agitan en medio de un clima de gran inseguridad.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las coyunturales celebraciones, Lenin es una figura fuertemente cuestionada, objeto de severos juicios y todav\u00eda m\u00e1s severos prejuicios. Conforme a la mayor parte de esos juicios, Lenin no pasa de ser un mero oportunista t\u00e1ctico, protagonista relevante e implacable de una toma del poder que las circunstancias de la Primera Guerra Mundial pusieron al alcance del partido bolchevique. Se dibuja as\u00ed un Lenin como gestor y responsable de un modelo de partido pol\u00edtico autoritario, sectario y jerarquizado al m\u00e1ximo, tozudo l\u00edder de una revoluci\u00f3n de signo marxista que la ortodoxia marxista hab\u00eda juzgado como imposible, defensor de la dictadura del partido \u00fanico sobre un proletariado sojuzgado en nombre de su libertad. En cuanto a los prejuicios \u2013en los que, como conviene no olvidar, descansa fundamentalmente la construcci\u00f3n de los imaginarios colectivos\u2013, Lenin ser\u00eda una reliquia hist\u00f3rica, cad\u00e1ver mental momificado que no pasa de ser reclamo y objeto de veneraci\u00f3n para turistas ideol\u00f3gicos y nost\u00e1lgicos, autor de doctrinas anacr\u00f3nicas ya superadas y refutadas por el propio devenir hist\u00f3rico de la desaparecida Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, precursor o eslab\u00f3n necesario de las monstruosidades y aberraciones que se achacan de manera monol\u00edtica a los a\u00f1os en los que Stalin ostent\u00f3 el poder en el pa\u00eds de los soviets.<\/p>\n<p>A pesar de todo, acercarse a Lenin y a su forma de pensar, a sus formas de reflexionar sobre los acontecimientos, puede resultar \u00fatil para quien se plantee con seriedad tanto lo que el partido bolchevique hizo durante el proceso revolucionario, en cada una de sus etapas concretas, como aquello que no hizo o dej\u00f3 de hacer. Sin duda una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s sobresalientes de Lenin como dirigente es su capacidad de sacar lecciones tanto de lo hecho como de lo no hecho. Para \u00e9l, lo que no es forma parte de lo que es, lo que est\u00e1 dejando de ser forma parte de la construcci\u00f3n de lo que est\u00e1 siendo y conforme a la cual, como escribi\u00f3 Engels, \u00abnada se mantiene siendo lo que era, all\u00ed donde estaba, ni como era, sino que todo se mueve, cambia, deviene y perece\u00bb. La realidad como un \u00abestar siendo\u00bb, un \u00abestar aconteciendo\u00bb. Una lectura de la realidad en la que, en paradoja s\u00f3lo aparente, tambi\u00e9n ocupa un lugar sobresaliente el derecho a so\u00f1ar: \u00abSi el hombre quedase privado por completo de la capacidad de so\u00f1ar as\u00ed, si no pudiese adelantarse alguna que otra vez y contemplar con su imaginaci\u00f3n el cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano, no podr\u00eda figurarme de ning\u00fan modo qu\u00e9 m\u00f3viles lo obligar\u00edan a emprender y llevar a cabo vastas y penosas empresas en el terreno de las artes, de las ciencias y de la vida pr\u00e1ctica\u2026 La disparidad entre los sue\u00f1os y la realidad no produce da\u00f1o alguno, siempre que el so\u00f1ador crea seriamente en un sue\u00f1o, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje a conciencia por que se cumplan sus fantas\u00edas. Cuando existe alg\u00fan contacto entre los sue\u00f1os y la vida, todo va bien\u00bb. Lenin, pues, suma al an\u00e1lisis concreto de lo concreto el derecho a so\u00f1ar.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que la figura de Lenin, su filosof\u00eda, no se limita a la reflexi\u00f3n te\u00f3rica o a la elaboraci\u00f3n de una estrategia para la toma del poder. Hay en Lenin un vector pragm\u00e1tico, de dirigente comprometido con las realidades del d\u00eda a d\u00eda de la revoluci\u00f3n, que puede sorprender a quienes ingenuamente creen que una revoluci\u00f3n acaba el d\u00eda de la toma del poder. Pero no, la revoluci\u00f3n, como dec\u00eda Mart\u00edn L\u00f3pez Navia, empieza realmente en el momento despu\u00e9s de la toma del poder. En ese \u00abd\u00eda despu\u00e9s\u00bb en que se hace necesario responder a las nuevas preguntas que el cambio de sistema plantea. \u00bfC\u00f3mo hacer que el pan, las frutas, verduras, carnes y pescados lleguen al d\u00eda siguiente a los mercados? \u00bfC\u00f3mo saber cu\u00e1nto va a valer el dinero de siempre cuando el nuevo d\u00eda amanezca? \u00bfC\u00f3mo garantizar que los trenes y tranv\u00edas sigan funcionando? \u00bfC\u00f3mo conseguir que los ricos no escapen a toda velocidad con sus riquezas? \u00bfC\u00f3mo evitar que nadie asalte las tiendas y que los bares y escuelas sigan funcionando? \u00bfQui\u00e9nes y c\u00f3mo van a imponer orden? Porque toda revoluci\u00f3n es precisamente eso: la promesa de un nuevo orden, de un orden mejor por m\u00e1s justo, pero orden en todo caso, por m\u00e1s que su llegada desordene el orden viejo, injusto y opresor. Es el \u00abd\u00eda despu\u00e9s\u00bb cuando la revoluci\u00f3n \u2013\u00bfqu\u00e9 hacer?\u2013 deviene en respuesta, en responsabilidad.\u00a0 Ya Maquiavelo hab\u00eda anotado que \u00abno hay nada m\u00e1s dif\u00edcil de llevar a cabo, m\u00e1s dudoso de \u00e9xito, nada m\u00e1s peligroso de manejar, que el inicio de un nuevo orden\u00bb. Y Hannah Arendt subray\u00f3 correctamente que la revoluci\u00f3n \u00abnos enfrenta directa e inevitablemente con el problema del comienzo\u00bb. Al d\u00eda siguiente de la revoluci\u00f3n nace la revoluci\u00f3n. Y, no lo olvidemos, la contrarrevoluci\u00f3n. Se toma el poder y se descubre su potencia, pero \u2013pura dial\u00e9ctica\u2013 tambi\u00e9n hace acto de presencia la impotencia. Porque lo que se puede conlleva dentro lo que no se puede.<\/p>\n<p>Con Lenin leemos la Revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica como potencia, como poder del poder. La tarde siguiente a la toma del Palacio de Invierno se proclama que \u00abtodo el poder en las localidades pasa a los soviets de diputados obreros, soldados y campesinos\u00bb, y bajo su autoridad se forma como Gobierno el Consejo de Comisarios del Pueblo que Lenin, por elecci\u00f3n, va a presidir. Aparte del decreto de constituci\u00f3n del Gobierno, se aprueban dos decretos: el primero \u2013que m\u00e1s que un acto de poder es una declaraci\u00f3n de deseos\u2013, en nombre del Gobierno Obrero y Campesino, propone a todos los pueblos y gobiernos en conflicto el comienzo de negociaciones para una paz justa, democr\u00e1tica, sin anexiones ni indemnizaciones. El segundo decreto es sobre la tierra, y participa ya claramente de la marcha dial\u00e9ctica que la realidad en movimiento supone. Por un lado, es un acto de poder: la propiedad de los terratenientes se expropia sin compensaciones, se abole la propiedad privada de la tierra y se concede el derecho a usarla a todos los ciudadanos (sin distinci\u00f3n de sexo) que quieran trabajarla; pero es tambi\u00e9n un acto que encierra en s\u00ed mismo la impotencia del partido bolchevique para imponer la nacionalizaci\u00f3n que recog\u00eda en su programa. Poder e impotencia en un mismo acto y ocasi\u00f3n para aprender de la mano de Lenin, como lectores de su obra, a saber situar ese suceso, ese acontecer que, como todo hecho, es movimiento. \u00abSe dice aqu\u00ed que el decreto y el mandato han sido redactados por los socialistas revolucionarios. Sea as\u00ed \u2013dir\u00e1 Lenin poco m\u00e1s tarde, durante el II Congreso de los Soviets\u2013. No importa qui\u00e9n los haya redactado: como gobierno democr\u00e1tico no podemos dar de lado la decisi\u00f3n de las masas populares, aun en el caso de que no estemos de acuerdo con ella. En el crisol de la vida, en su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica, al hacerla realidad en cada lugar, los propios campesinos ver\u00e1n d\u00f3nde est\u00e1 la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Creo sinceramente que esta reflexi\u00f3n de Lenin sirve mejor que ninguna otra para entender la clarividencia con que abarca y entiende el ser de la dial\u00e9ctica. Frente a aquellos que, de manera simplificadora, entienden la lucha de clases y por tanto la revoluci\u00f3n como un enfrentamiento entre contrarios, Lenin \u2013que ya en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> hace ver que \u00ablas relaciones de cada cosa (fen\u00f3meno, etc.) no s\u00f3lo son m\u00faltiples, sino adem\u00e1s universales, y que cada cosa (fen\u00f3meno, proceso, etc.) est\u00e1 vinculada con todas las dem\u00e1s\u00bb\u2013 entiende que \u00abcuando lo nuevo acaba de nacer, lo antiguo se mantiene un cierto tiempo m\u00e1s fuerte que \u00e9l. Siempre es as\u00ed, tambi\u00e9n en la naturaleza y en la vida social\u00bb. Esta forma suya de atender al movimiento de las cosas le permite a Lenin ver las contradicciones no s\u00f3lo entre el pasado y el porvenir, sino tambi\u00e9n aquellas que tienen lugar en el interior de la revoluci\u00f3n, con los enfrentamientos internos entre revolucionarios y el desgarro que todo avance supone.<\/p>\n<p>Est\u00e1 el Lenin que supo construir un partido s\u00f3lido, disciplinado y eficiente, que fue capaz de analizar y determinar el momento en el que la toma del poder era posible: de ese Lenin cabe extraer lecciones para quien comparta la necesidad de construir una sociedad m\u00e1s justa y razonable. Pero hay tambi\u00e9n un Lenin que \u00abno sabe\u00bb, o por mejor decir, que \u00absabe no saber\u00bb, y que quiz\u00e1 sea hoy, en estos tiempos de crisis, desorientaci\u00f3n y des\u00e1nimo, el Lenin m\u00e1s necesario. El Lenin que es capaz, a la hora por ejemplo de dar un inesperado giro en el campo econ\u00f3mico, de reconocer lo que no sabe: \u00abEl capitalismo de Estado es el capitalismo que debemos colocar dentro de un determinado marco y que a\u00fan hoy no sabemos c\u00f3mo hacerlo. He ah\u00ed el quid de toda la cuesti\u00f3n\u00bb. El Lenin que aprende y avanza seg\u00fan la revoluci\u00f3n avanza o retrocede.<\/p>\n<p>Los cl\u00e1sicos del marxismo, como escribi\u00f3 Manuel Sacrist\u00e1n, son cl\u00e1sicos de una concepci\u00f3n del mundo, no de una teor\u00eda cient\u00edfico-positiva especial y,\u00a0 por m\u00e1s que sea tambi\u00e9n evidente que el propio desarrollo hist\u00f3rico ha puesto sobre el tapete \u2018problemas post-leninianos\u2019 relacionados con nuevas formas de explotaci\u00f3n o resistencia \u2013la ecolog\u00eda, el movimiento feminista, las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n (TIC) o los problemas del desarrollo sostenible en el ecohorizonte de unos recursos energ\u00e9ticos no renovables\u2013, el pensamiento de Lenin sigue aportando una visi\u00f3n\u00a0 absolutamente conveniente y necesaria para todo aquel que no se conforme con que la condici\u00f3n humana que el trabajo representa para unos muchos, dependa de la conveniencia de unos pocos.<\/p>\n<p>Fuente: <em>CTXT<\/em>, 23-1-2024 (<a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20240101\/Firmas\/45336\/Constantino-Bertolo-Lenin-centenario-revolucion-pragmatismo-dialectica.htm\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20240101\/Firmas\/45336\/Constantino-Bertolo-Lenin-centenario-revolucion-pragmatismo-dialectica.htm<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creo que hay que entender a Lenin como un revolucionario especialmente caracterizado por el uso que hace de la dial\u00e9ctica<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14905,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2023],"tags":[],"class_list":["post-14904","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lenin"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14904","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14904"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14904\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14905"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}