{"id":1491,"date":"2011-01-16T00:00:00","date_gmt":"2011-01-16T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1491"},"modified":"2020-02-21T16:00:13","modified_gmt":"2020-02-21T15:00:13","slug":"panfleto-para-despues-de-una-huelga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1491","title":{"rendered":"Panfleto para despu\u00e9s de una huelga"},"content":{"rendered":"<p>En memoria de de Joaqu\u00edn Vega, hermano de luchas. Y tambi\u00e9n, de Quint\u00edn Cabrera, Josefa Mart\u00edn Luengo, Javier Ortiz y Eladio Villanueva, todos ellos militantes de la vida.<\/p>\n<p>\u201cLo peor que le puede pasar a un hombre es el paro\u201d. Tiene 56 a\u00f1os, ha trabajado como yesero desde que era un cr\u00edo, es de los pocos que ha dado mil veces la cara contra los capataces y los pistoleros de la construcci\u00f3n. \u201cS\u00f3lo pido un trabajo\u201d repite con impotencia Joaqu\u00edn. \u201cA mi hijo le ense\u00f1\u00e9 el oficio y ahora, para qu\u00e9 lo quiere\u2026 Para met\u00e9rselo en los huevos\u201d. Le tiembla la l\u00e1grima en los balcones del dolor. Hombres de hierro, forjados en tantas batallas, so\u00f1ando como ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Fuera, la pelota rueda. En las casas, de puertas adentro, las angustias sumergidas del trabajo o de la hipoteca se truecan en bronca, en rencor ciego, en soledad. En las calles, mientras tanto, flamean banderas de victoria. Derrota en las casas y j\u00fabilo en las calles; la pelota rueda, la rabia duerme la siesta. \u201cLas sociedades modernas niegan a los hombres y a las mujeres la experiencia de la solidaridad, experiencia que el f\u00fatbol proporciona hasta el extremo del delirio colectivo\u201d (Eagleton). Las barriadas obreras y las plazas se pueblan de rumores, brazos, bocas\u2026 No, no teman los due\u00f1os, ya hace tiempo que se esfum\u00f3 el pueblo insurrecto que cantase Neruda. La callada s\u00edlaba que aqu\u00ed va ardiendo es goool, la bandera escondida que aqu\u00ed se besa es la rojigualda, la secreta primavera que aqu\u00ed nace es el triunfo en el mundial de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Al fondo, tras el tremolar de banderas, el plan de ajuste m\u00e1s duro de las tres \u00faltimas d\u00e9cadas. \u201c\u00c9sta es una reforma laboral para 20 a\u00f1os\u201d, insiste Zapatero que carnerea tan primorosamente como borreguea. Pero en este caso no es nada enigm\u00e1tica la afirmaci\u00f3n solemne; s\u00ed, tienen un ambicioso plan de cirug\u00eda antisocial y, de consumarse, la clase obrera tardar\u00e1 mucho tiempo en levantar la cabeza. La Uni\u00f3n Europea y el Fondo Monetario Internacional, \u00c1ngela Merkel y Obama, los 7 grandes bancos y los 100 economistas, las fortunas de siempre y los nuevos ricos, el inmenso PPOE y los nacionalistas \u201ccon visi\u00f3n de estado\u201d, los emporios medi\u00e1ticos y las castas universitarias\u2026 todas las familias del poder se han conjurado para dar el golpe de tim\u00f3n. El despido arbitrario, barato y subvencionado, el desguace de los convenios, el retraso de la jubilaci\u00f3n a los 67 a\u00f1os, el recorte de los salarios p\u00fablicos y privados, la congelaci\u00f3n de las pensiones, la expansi\u00f3n del tr\u00e1fico laboral para las ETT, la bancarizaci\u00f3n de las cajas de ahorro, la privatizaci\u00f3n de Correos, el cobro por consulta m\u00e9dica\u2026 el plan en su conjunto es aterrador.<\/p>\n<p>Es el nuevo gran asalto del capitalismo tras la ofensiva de los a\u00f1os 90. El poder econ\u00f3mico levanta nuevas murallas. No se trata s\u00f3lo de aumentar la tasa de beneficios; ahora se trata, sobre todo, de reforzar y ampliar la dominaci\u00f3n de clase, de recrear las condiciones de la acumulaci\u00f3n originaria de capital, que se asienta en la producci\u00f3n incesante de miedo e indefensi\u00f3n obrera. La alternativa a la crisis del capitalismo es m\u00e1s capitalismo.<\/p>\n<p>Por si cab\u00eda alguna duda sobre la determinaci\u00f3n del poder, Felipe Gonz\u00e1lez viene a disip\u00e1rnosla. \u201cCuando las cosas van mal, militancia pura y dura\u201d, arengaba a los suyos en un acto interno, despu\u00e9s del anuncio del decretazo y ante la inminente convocatoria de la huelga general. El autor de la soflama no es precisamente un austero tip\u00f3grafo leal a las clases trabajadoras, sino el asesor de Carlos Slim, el gran protagonista del thatcherismo a la espa\u00f1ola, el mu\u00f1idor de las reconversiones industriales, de los pelotazos para la beautiful people, de los contratos basura y las ETT. Habla de militancia, en una muestra m\u00e1s del contrabando ideol\u00f3gico tan al uso, pero su significado real es cristalino: firmeza, mano dura, aguantemos el pulso sindical, yo soport\u00e9 cuatro huelgas generales y continu\u00e9 arrasando en las elecciones -y fijaos donde est\u00e1 sentado hoy Antonio Guti\u00e9rrez-, las clases medias est\u00e1n ya de este lado en el conflicto\u2026<\/p>\n<p>Y, sin embargo reina la calma, la m\u00e1s completa abulia, el \u201cpara qu\u00e9 nos vamos a mover si no va a servir de nada\u201d. \u00bfC\u00f3mo se explica que, con miles de desahucios y camino de los cinco millones de parados, se vayan de rositas los botines, las koplowitzs, los florentinos, los zaplanas y bonos, los amos y los perros de los amos? \u00bfC\u00f3mo es posible que no le estallen las costuras a este sistema, irracional e injusto hasta el esc\u00e1ndalo? \u00bfD\u00f3nde arraiga la conformidad, la mansedumbre suicida, d\u00f3nde se asienta nuestra impotencia?<\/p>\n<p>Incautos, anunciamos: \u201ctiempo de crisis, tiempo de lucha\u201d. Y comprobamos con amargura que este tiempo de crisis era tiempo sin lucha. \u00bfQu\u00e9 ha pasado, qu\u00e9 nos ha pasado? \u201cPadezco del bazo\/al ver todos los d\u00edas\/pasar los mismos lobos y reba\u00f1os\u201d, se doli\u00f3 Celso Emilio Ferreiro. Tras dos a\u00f1os inciertos, los lobos son m\u00e1s lobos a\u00fan y los reba\u00f1os mascan las briznas del miedo mientras marchan obedientes al matadero en nombre del consumo.<\/p>\n<p>El 8 de junio, los sindicatos convocaron un paro general en la funci\u00f3n p\u00fablica. Parec\u00eda que pod\u00eda empezar un camino distinto. La huelga siempre estremece a los caciques. No acaban de fiarse; su instinto les habla de motines del pan, de gente gritando en las calles las verdades elementales de la injusticia, de hombres y mujeres decididos a la brega. Pero luego se percatan de la ambig\u00fcedad calculada de los convocantes, de las cartas marcadas, del cierre de filas en los medios de comunicaci\u00f3n amigos\u2026 Se relajan; saben que la huelga ser\u00e1 pobr\u00edsima, escasa de asistencia y de coraje. Y saben adem\u00e1s que tienen carnaza de sobra para rellenar el esquel\u00e9tico gui\u00f3n de los inseguros: juegos de capataces-psoe o pp-, vientos de europa\u2026 A pesar de todo, toman las \u00faltimas precauciones; el jefe de personal llama a los empleados dudosos: \u201cEl derecho de huelga asiste a todo trabajador y es sagrado. Pero sab\u00e9is que no hay servicios m\u00ednimos fijados y apelamos a vuestro sentido de la responsabilidad. El equipo directivo agradecer\u00eda mucho que al menos se garantizase la actividad b\u00e1sica del centro. Es algo que tendremos muy en cuenta\u201d. El m\u00e1s inepto de los jefecillos se ha aprendido ya la gram\u00e1tica tramposa del lenguaje pol\u00edticamente correcto, los regates combinados de la amenaza y la recompensa.<\/p>\n<p>\u201cYo no me puedo permitir el lujo de que me descuenten 100 euros\u201d, dice el remilgado funcionario para justificar su inhibici\u00f3n en la huelga. Peseterismo, resignaci\u00f3n y cr\u00edtica a los sindicatos constituyen los tres pilares del argumentario esquirol. Y el pasteleo sindical huele mucho, s\u00ed, pero no tanto como para ocultar otra mierda igualmente olorosa y dolorosa: el ego\u00edsmo malsano de los bur\u00f3cratas, el c\u00e1lculo repugnante de los trepadores.<\/p>\n<p>Ah\u00ed estamos. La incertidumbre envuelve la huelga general del 29 de septiembre. Una mezcla de incredulidad y de capitulaci\u00f3n anticipada se ha instalado en amplios sectores de la poblaci\u00f3n trabajadora. \u201cEl desbocamiento del capital produce la estructura de la espera hasta su m\u00e1xima exasperaci\u00f3n bajo la forma de total impotencia\u201d (1). Los de arriba trajinan dogales futuros, los de abajo esperan.<\/p>\n<p>Esperamos que termine la crisis como si de un fen\u00f3meno de la naturaleza se tratara y nos aferramos a los talismanes que Falsimedia va cocinando para nosotros: Obama, la locomotora china o alemana, el recambio de gobierno, la subida de los impuestos \u201ca los ricos\u201d\u2026 Los atajos m\u00e1gicos sedan as\u00ed nuestra ansiedad escamoteando la certeza que intuimos: \u201cLa cuesti\u00f3n de importancia decisiva es si la fuerza productiva m\u00e1xima del orden de producci\u00f3n capitalista, o sea, el proletariado, va a vivir la crisis como mero objeto o como sujeto decisorio\u201d (2). Mero objeto o sujetos decisorios, esa es la cuesti\u00f3n. Ser\u00e1 en las luchas sociales y pol\u00edticas- o en su ausencia- d\u00f3nde se dirima la salida a la crisis.<\/p>\n<p><strong>LA CLASE MEDIA VA AL PARA\u00cdSO<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLes gusta el capitalismo y nos odian\u201d. Manolo S\u00e1ez, el compa\u00f1ero de Baladre, nos baja los humos en la reuni\u00f3n. Sus palabras son un jarro de agua fr\u00eda para nuestra rutina de an\u00e1lisis timoratos y vanguardias autoproclamadas. \u201cAdem\u00e1s, nos hartamos ya de ser sujetos revolucionarios\u201d, remata de forma provocadora. Y lo dice alguien cuya militancia va en serio, que conoce los comedores de indigentes, que durmi\u00f3 en muchas camas pobres, que siembra adelfas en los vertederos sociales de las barriadas miseria\u2026<\/p>\n<p>La metralla de esas frases-revulsivo se\u00f1ala hacia los interrogantes que nos inquietan y nos urge resolver. \u00bfPor qu\u00e9 no hay respuestas, por qu\u00e9 este largo silencio? \u00bfC\u00f3mo rompemos el cerco, c\u00f3mo levantamos las resistencias? Tanteemos una explicaci\u00f3n con la ayuda de los compa\u00f1eros, con las escrituras de los nuestros, con las tentativas de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEl proletariado sigue intensamente preso en las formas intelectuales y emocionales del capitalismo\u201d (3). Georg Luk\u00e1cs, alrededor de 1920, se refer\u00eda de este modo a la subordinaci\u00f3n ideol\u00f3gica de los trabajadores. Casi un siglo despu\u00e9s, la clase de los asalariados se siente y se define a s\u00ed misma como clase media. Precarios que se imaginan catedr\u00e1ticos vitalicios, n\u00f3madas que se sue\u00f1an apacibles burgueses, esclavos de la hipoteca abonados a la religi\u00f3n del individualismo propietario: la clase trabajadora ha devenido clase media.<\/p>\n<p>\u201cLas clases medias no tienen otra cosa que esperar de este sistema que la desaparici\u00f3n despiadada. El problema es sencillo: o bien se confunden todos en la masa gris y sombr\u00eda del proletariado, donde todos poseen lo mismo, es decir, nada; o bien se concede a los particulares la posibilidad de adquirir bienes propios por la fuerza y la tenacidad, por el arduo trabajo de toda una vida. Clase media o proletariado. \u00a1Ese es el problema\u201d (4). Quien, en 1932, suscrib\u00eda este llamamiento de advertencia a las clases medias no era otro que el Partido Nacionalsocialista Alem\u00e1n de los Trabajadores-NSDAP. La serpiente que ven\u00eda incub\u00e1ndose al calor de los miedos de las clases medias ya proyectaba entonces su silueta en el cascar\u00f3n y alcanzar\u00eda el poder un a\u00f1o m\u00e1s tarde en un pa\u00eds con el 44% de paro. El vientre de la bestia contin\u00faa fecundo. En nuestro pa\u00eds, el asesinato de Carlos Palomino, las c\u00e1rceles para inmigrantes conocidas como Centros de Internamiento o la sistem\u00e1tica represi\u00f3n de militantes y movimientos disidentes, son s\u00f3lo anticipos del engendro que pugna por insinuarse en el horizonte.<\/p>\n<p>Pero volvamos a nuestra laboriosa clase media de hoy, que se sentir\u00e1 inc\u00f3moda- cuando no ofendida- si nos oye relacionar su condici\u00f3n social con palabras gruesas ya felizmente jubiladas como proletariado o fascismo.\u201cLas preguntas que no se hace la clase media est\u00e1n ah\u00ed, aunque no se las mire. Sobre todo lo que un hombre, o una mujer no se preguntan es posible asfaltar calles, edificar bloques de pisos, entarimar habitaciones. Lo que mantiene las nubes est\u00e1 ah\u00ed. Y las preguntas que no se hacen. Y los secretos que guarda el coraz\u00f3n de la comunidad\u201d (5). Bel\u00e9n Gopegui, en El padre de Blancanieves, disecciona magistralmente la inseguridad, las medias verdades y las complicidades de la clase media. Hay m\u00e1s saber social, m\u00e1s mimbres para la conciencia emancipatoria en novelas como la citada-o Crematorio o El pa\u00eds del miedo- que en los informes de los comit\u00e9s centrales y confederales, adictos a la agenda medi\u00e1tica, rendidos a la estad\u00edstica de la sociolog\u00eda dominante, deliberadamente ambiguos en los asuntos d\u00f3nde la papa quema\u2026 Las preguntas que no se hace la clase media, los silencios y las elipsis que tejen la hegemon\u00eda del capital.<\/p>\n<p>Febrero de 2010, en cualquier centro educativo de Espa\u00f1a. En la reuni\u00f3n del claustro de profesores, la direcci\u00f3n del centro informa de que ha llegado una carta de un sindicato de clase solicitando la adhesi\u00f3n de ese \u00f3rgano educativo a la petici\u00f3n del mantenimiento de la jubilaci\u00f3n anticipada a los 60 a\u00f1os para los docentes. El claustro lo aprueba por unanimidad. En esas fechas el gobierno ya ha anunciado su prop\u00f3sito de ampliar la edad de jubilaci\u00f3n para el conjunto de los trabajadores desde los 65 hasta los 67 a\u00f1os. Nadie en el claustro pregunta, comenta o propone nada al respecto. No, no es un olvido, nadie se incomoda, nadie se revuelve inquieto en el asiento de pura incoherencia. Es el corporativismo irrebatible, \u201cla solidez gremial de la injusticia\u201d, el ande yo caliente-r\u00edase la gente inscrito ya como garant\u00eda de divisi\u00f3n en el ADN de las clases trabajadoras.<\/p>\n<p>\u201cYo conozco las l\u00edneas invisibles. \u00bfQui\u00e9n de los que pertenecemos a la clase media no las conoce? Las amistades adecuadas y las no adecuadas, los temas de conversaci\u00f3n adecuados y los no adecuados, las novelas adecuadas y las no adecuadas, los endeudamientos, los delitos, los llantos adecuados y los no adecuados\u201d (6). La trama de lo que no se dice, la poderosa red de autocensuras y sobreentendidos. \u201dPara vivir como se vive aqu\u00ed, el capitalismo mata en otros sitios\u201d, dice el compa\u00f1ero Valent\u00edn C\u00e1rcamo, inmigrante salvadore\u00f1o que milita en la CGT, soliviantando con su sinceridad el calibrado progresismo de los asistentes. Recordar-volver a pasar por el coraz\u00f3n- esa verdad elemental duele y suenan sus palabras como ira extempor\u00e1nea. Est\u00e1 fuera de lugar, del mismo modo que hablar sobre la expansi\u00f3n del negocio armament\u00edstico de Espa\u00f1a, criticar las campa\u00f1as de maquillaje del Ej\u00e9rcito, calificar de ocupaci\u00f3n la intervenci\u00f3n militar en la guerra de Afganist\u00e1n- s\u00ed, guerra, no misi\u00f3n de naciones unidas ni ninguna otra zarandaja- o vincular las campa\u00f1as contra Chavez y Evo Morales con los intereses de las multinacionales espa\u00f1olas en Am\u00e9rica Latina. \u201c\u00bfY t\u00fa, de d\u00f3nde has salido?\u201d, le dir\u00e1 alguien con media sonrisa, en un primer momento de amabilidad, a quien importune con semejantes exabruptos pero si el ave extra\u00f1a insiste ser\u00e1 convenientemente manufacturado como extremista, radical o exaltado.<\/p>\n<p>El capitalismo se ha hecho uno con la vida. \u201cFuera del capitalismo no hay nada\u201d escuchamos y repetimos incesantemente en cuanto alguien insin\u00faa alguna l\u00ednea de fuga que, por otra parte, es con rapidez o bien aislada o bien reabsorbida por los tent\u00e1culos del sistema. \u201cLa obviedad es el manto que protege la realidad y que nos impide atacarla\u201d (S. L\u00f3pez Petit). El capitalismo es obvio, irrefutable, \u201cde sentido com\u00fan\u201d. Y no se puede combatir contra lo obvio, contra las fuerzas de la naturaleza. \u201cNadie delibera sobre las cosas y verdades eternas: por ejemplo, sobre el mundo; ni sobre este axioma: que la diagonal y el cuadrado del lado son inconmensurables\u201d (7), dec\u00eda Arist\u00f3teles. No se delibera sobre la diagonal, no se delibera sobre el capitalismo.<\/p>\n<p>\u201cQuiero lanzar un mensaje a los analistas de bolsa, a los brokers, a los expertos en econom\u00eda, a mi familia, a mis amigas, al \u00edndice Nikkei, a mis vecinas, a los que no os conozco, y a ti\u201d. En el anuncio de televisi\u00f3n, la presentadora Patricia Conde se dirige con semblante serio al espectador mientras baja los escalones de una instituci\u00f3n oficial y se adentra en la gran ciudad. A\u00fan no sabemos de qu\u00e9 producto y marca se trata pero resulta claro que est\u00e1 utilizando el asunto de la crisis como reclamo para captar la atenci\u00f3n. De repente se para en seco en una calle comercial y, rodeada de mucha gente joven, muda su rostro a la alegr\u00eda y nos espeta: \u201cMira que zapatos me he comprado por 39 euros\u201d, al tiempo que, gozosa, nos ense\u00f1a la mercader\u00eda y aparecen la sinton\u00eda y el logotipo de El Corte Ingl\u00e9s. El giro final del anuncio condensa perfectamente la dominaci\u00f3n ideol\u00f3gica de este tiempo, la legitimaci\u00f3n del capitalismo a trav\u00e9s del consumo y del individualismo de masas. Un saber c\u00ednico, que dice estar de vuelta de todo, le acompa\u00f1a y se rinde ante la \u00fanica verdad del dinero y de las mercanc\u00edas: \u201cHay cosas que el dinero no puede comprar; para todo lo dem\u00e1s, Mastercard\u201d.<\/p>\n<p>El enigm\u00e1tico fetichismo de las mercanc\u00edas del que hablase Marx adquiere hoy su pleno sentido: \u201cLa mercanc\u00eda aparece con el halo de una objetividad fantasmal, con sus leyes propias r\u00edgidas, aparentemente conclusas del todo y racionales, esconde toda huella de su naturaleza esencial, el ser una relaci\u00f3n entre hombres\u201d (8). Las mercanc\u00edas ocultan las relaciones sociales que las hacen posibles y nos embelesan hasta hacer invisible el trabajo y la divisi\u00f3n de clases que las sustentan. En la fascinaci\u00f3n del escaparate desaparece el rastro de la explotaci\u00f3n y en la narcosis del consumo se disuelve el malestar del vivir precario.<\/p>\n<p>Para explicarnos la hegemon\u00eda del capital requerimos palabras del campo econ\u00f3mico, tales como desregulaci\u00f3n, temporalidad, dualidad del mercado de trabajo, privatizaci\u00f3n o subcontrata. Pero necesitamos otras categor\u00edas complementarias tales como clase media, consumo, corporativismo, meritocracia, precariedad, emotivismo, clientelismo, escuela clasista, populismo punitivo, fetichismo, alienaci\u00f3n ideol\u00f3gica\u2026 \u201cEl capitalismo no es un conjunto de relaciones productivas modelizadas en abstracto. Es una cultura construida, en el sentido antropol\u00f3gico del t\u00e9rmino, que abarca la totalidad de las pautas y actividades de vida. (\u2026) Si, por el contrario y como suele ser usual en el an\u00e1lisis econ\u00f3mico, reducimos el capitalismo a las relaciones de producci\u00f3n que se establecen en la empresa, provocamos una \u201creducci\u00f3n anal\u00edtica\u201d absolutamente empobrecedora\u201d (9).<\/p>\n<p>Precariedad, soledad y emotivismo estrechan sus v\u00ednculos. \u201cPrecariedad significa estar solo frente a la realidad\u201d (10). Estamos solos en el alambre del trabajo y solos en casa frente a la pantalla. Hiperconectados pero aislados, \u201cenfants terribles\u201d en el foro de internet y ecu\u00e1nimes salomones en el curro ante los caprichos de los capataces. Las llagas de la precariedad se hacen privadas y virtuales, mientras que el terreno p\u00fablico, el que compartimos con las personas de carne y hueso, es ocupado por el emotivismo y los simulacros de comunidad. Emitimos opiniones sin un gramo de verdad porque sabemos que la verdad implica el despido, la modificaci\u00f3n de los horarios que nos permiten llevar el ni\u00f1o a la guarder\u00eda, la comisi\u00f3n de servicios que impide tener que trabajar a 200 kil\u00f3metros de casa, el vac\u00edo de los compa\u00f1eros o el puteo de los jefes en alguna de sus infinitas variantes posibles. No nos atrevemos a intentar cambiar el estado de cosas, s\u00f3lo aspiramos a sobrevivir a ellas. Y sustituimos las verdades impronunciables por masajitos de inteligencia emocional. \u201cNo quiero que este capitalismo de mierda se meta en mi casa y me obligue a ponerme ciego de inteligencia emocional o de cinismo\u201d (11), dice uno de los personajes de la novela de Bel\u00e9n Gopegui. Y vaya si se metieron en casa. Nos dijeron que nacer\u00edan mil flores de empat\u00eda y autoestima pero lo \u00fanico que lleg\u00f3 fue una turba de nuevos encargados, psic\u00f3logos y ansiol\u00edticos. Anunciaron campa\u00f1as de alfabetizaci\u00f3n emocional y Daniel Goleman profetiz\u00f3 que ya no ser\u00edamos esclavos de la pasi\u00f3n, que surgir\u00eda una nueva estirpe de \u201cejecutivos con coraz\u00f3n\u201d\u2026 Y algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en estas nuevas tierras evangelizadas por el psicologismo, las enfermedades m\u00e1s numerosas tienen que ver con alguna forma de malestar an\u00edmico. Actualmente el 70% de las bajas laborales de larga duraci\u00f3n son trastornos mentales. Mientras, en Francia, algunas empresas han creado el \u201cticket del psic\u00f3logo\u201d, vales similares a los de comida para sufragar los tratamientos psicol\u00f3gicos de sus empleados.<\/p>\n<p>Han conseguido que vivamos la precariedad como una tesitura personal, como una experiencia individual. El problema es este jefe de servicios, este supervisor, este jefe de estudios o este trabajador de los servicios sociales que me tramita la ayuda de inserci\u00f3n. El problema es uno mismo, que no sabe callarse, que no tiene habilidades sociales. De este modo, \u201cnos vemos obligados a buscar soluciones biogr\u00e1ficas a contradicciones sist\u00e9micas\u201d (Bauman). Jam\u00e1s le sali\u00f3 tan barato a los de arriba marcar y dividir a los de abajo.<\/p>\n<p>\u201cEl \u00abyo\u00bb ha ganado la batalla al \u00abnosotros\u00bb\u201d (Guillermo Rendueles). Y lo ha hecho con la ayuda de la televisi\u00f3n y de los otros medios de formaci\u00f3n de la mentalidad sumisa. Brecht dec\u00eda que en la escuela te ense\u00f1aban, entre otras cosas, a ser un delator. Hoy, esa funci\u00f3n la asume en primer lugar, la televisi\u00f3n a trav\u00e9s de sus incontables grandes y peque\u00f1os hermanos, los realitys donde se aprende a nominar y apu\u00f1alar al compa\u00f1ero, sonriendo, eso s\u00ed, de buen rollito.<\/p>\n<p>El capitalismo gansteril (Costa Gavras) de los palacios y la Bolsa se articula con el capitalismo emocional (Illouz) que alivia las tensiones en la empresa o en la comunidad. El Mercado como fuerza tel\u00farica se anuda con la narrativa de autoayuda, constituida en gu\u00eda frente al caos social de los v\u00ednculos d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la escuela contin\u00faa con su molienda: segregaci\u00f3n de clase, adiestramiento en la competencia, minuciosa fabricaci\u00f3n del fracaso escolar. En su interior, las palabras que suenan a todas horas son esfuerzo y autoridad mientras el corporativismo fortalece a\u00fan m\u00e1s sus ra\u00edces y las empresas privadas pululan alrededor de la miel econ\u00f3mica en los centros. Bolonia, la subordinaci\u00f3n de la formaci\u00f3n profesional, la \u201cprofesionalizaci\u00f3n de los equipos directivos\u201d, la multiplicaci\u00f3n de los mecanismos de selecci\u00f3n\u2026 todo rema a favor de una escuela para la obediencia y el mercado.<\/p>\n<p>Por su parte, los medios de comunicaci\u00f3n naturalizan la selva. Nuestra condici\u00f3n social se transforma en dictado del destino: ya no hay pobres, sino perdedores, no hay marginados sino fracasados, no hay explotados sino resentidos.<\/p>\n<p>Junio de 2009, en el telediario. El Real Madrid ha comprado por 94 millones de euros a Cristiano Ronaldo. Justo a continuaci\u00f3n se nos cuenta la historia de Frans Rilles, un inmigrante boliviano al que, tras perder el brazo izquierdo, segado por una m\u00e1quina panificadora, el patr\u00f3n abandon\u00f3 a 200 metros del hospital advirti\u00e9ndole: \u201cSi te preguntan, comenta que tuviste un accidente pero no digas nada de la empresa\u201d. Ante la inconsistencia de la declaraci\u00f3n del trabajador tullido los m\u00e9dicos denunciaron el hecho y se localiz\u00f3 el miembro amputado, aunque no se le pudo reimplantar. La hermana de Frans esclarec\u00eda a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n: \u201cLos due\u00f1os hab\u00edan tirado el brazo a la basura y hab\u00edan limpiado todo para no dejar restos\u201d.<\/p>\n<p>Las piernas de uno valen 94 millones; los brazos de los otros, menos que el or\u00edn de los perros. Las propias televisiones y peri\u00f3dicos convencionales escupen consecutivas las dos noticias. No hay peligro de incendio, de contagio entre las informaciones encadenadas. No les preocupa que aumente nuestro saber sobre piernas de oro y brazos de escombro. Es m\u00e1s, saben que las noticias que dan cuenta de los mutilados y menesterosos de esta guerra social no s\u00f3lo no provocan la rabia sino que, hoy por hoy, multiplican la impotencia.<\/p>\n<p>Los imaginarios ideol\u00f3gicos funcionan como mecanismos de cierre. El populismo punitivo, por ejemplo, juega un papel fundamental en el consentimiento e identificaci\u00f3n con el r\u00e9gimen capitalista. Explota el miedo a los pobres, la psicolog\u00eda propietaria de la clase media: \u201cEntre sus temores, en lugar destacado, el miedo a los resentidos y a los desesperados, sobre todo a los que acumulan ambas situaciones, los resentidos desesperados, aquellos cuya ca\u00edda en desgracia parece irreversible\u201d (12). Una revoluci\u00f3n de mendigos, una sacr\u00edlega cena-revuelta de indigentes se cuela en el sue\u00f1o de los pudientes pero tambi\u00e9n en el de los trabajadores que se han salvado de la cuneta. \u201cLos barrios que eran luchadores est\u00e1n hoy enrejados\u201d, nos recuerda Enrique de Castro, que lleva toda su vida amparando a chavales machacados por la pobreza y el poder. Una plaga emocional de inseguridad se instala en los televisores y recorre los barrios. Un sencillo dato que nos aporta Alicia Alonso sirve para dar cuenta del triunfo de ese miedo dirigido desde arriba: en 25 a\u00f1os, el n\u00famero de presos en Espa\u00f1a ha pasado de 16.000 a 75.000.<\/p>\n<p>El clientelismo es otro de los dispositivos que explican la servidumbre moderna. Las recomendaciones de ayer adquieren hoy la fachada de legalidad administrativa pero garantizando, eso s\u00ed, que no cambie el resultado, \u201cque salga lo que tiene que salir\u201d. El concurso se ajusta como un guante a la renovaci\u00f3n de los procedimientos clientelares. Y una meticulosa red de prebendas, empleos de libre designaci\u00f3n, adjudicaciones discrecionales, ayudas condicionadas y subvenciones potestativas restauran el vetusto edificio. Es la letan\u00eda del cortijo (o de la mas\u00eda, que tanto da), el gwendoline de los caciques trufado ahora de pomposas palabras como responsabilidad social corporativa, excelencia empresarial, externalizaci\u00f3n, descentralizaci\u00f3n\u2026 Para obtener un retrato fiel de la composici\u00f3n de las \u00e9lites pol\u00edtico-econ\u00f3micas en la Espa\u00f1a de las autonom\u00edas bastar\u00eda, por ejemplo, con seguir la pista a los nombres de los beneficiarios de las \u00e1reas de servicio en las autov\u00edas o de las recalificaciones de suelo urbano. El dinero, si es preciso, allana las peque\u00f1as traiciones, remueve los \u00faltimos obst\u00e1culos: \u201cCon Guill\u00e9n puedes seguir trabajando, el tiene apoyo de los pol\u00edticos, nadie le va a mirar nunca los calzoncillos. Ni psoe ni pep\u00e9, apoyo de los socialistas que han mandado hasta ahora en Madrid, de los peperos que siguen mandando aqu\u00ed. A unos los lleva de ac\u00e1 para all\u00e1, en el yate; con los otros pacta a escondidas, a ambos les financia campa\u00f1as, vicios, o lo que haya que financiar\u201d (13). El Estado se convierte en la sede del secreto y de las adhesiones fundacionales.<\/p>\n<p>Pero, si todo falla, si no funcionan los filtros laborales, si los siervos modernos se hacen inmunes al consumismo o la propaganda, si son capaces de sobrevivir a la trama del estado y la propiedad privada \u2013que ya es sobrevivir- siempre quedar\u00e1 la familia. \u201cLlevas toda la vida metido en pol\u00edtica y sin embargo tienes a tus chavales en el paro. \u00a1T\u00fa no quieres a tus hijos!\u201d: esto le dec\u00eda un vecino del barrio a El\u00edas, un veterano militante extreme\u00f1o. \u201cSe hereda la gen\u00e9tica, pero, sobre todo, lo que se hereda es una forma de ver el mundo, (\u2026) heredas tu manera de mirar, como las abejas heredan esos ojos poli\u00e9dricos, eso es lo que te da tu padre, porque de peque\u00f1o es cuando te educan la mirada, te ense\u00f1an a fijarte en unas cosas y no en otras14\u201d. Gen\u00e9tica de clase y gen\u00e9tica de la mirada. \u201cMiramientos\u201d familiares en las listas sanitarias de espera, presidentes auton\u00f3micos socialistas llevando a sus hijos a los mejores colegios y universidades privadas, nepotismo hecho naturaleza social. La familia se revela como un crucial \u00f3rgano ambivalente, principal reducto de cohesi\u00f3n en la sociedad l\u00edquida de la posmodernidad pero, al mismo tiempo, asiento fundamental y garante de la reproducci\u00f3n del sistema.<\/p>\n<p><strong>EL BAILE DE LOS VAMPIROS<\/strong><\/p>\n<p>\u201cNo piensas parar nunca, \u00bfverdad? Me das verg\u00fcenza, pero tranquilo, me la has dado desde peque\u00f1o, verg\u00fcenza de ser tu hijo, verg\u00fcenza de ser hijo de un obrero\u201d. Se trata de la escena culminante en la pel\u00edcula Recursos Humanos, de Laurent Cantet. El piquete de huelga recorre la planta llamando a parar la producci\u00f3n a todos los trabajadores de la f\u00e1brica. Frank es un joven licenciado contratado que no ha sucumbido a los cantos de sirena de la direcci\u00f3n y se dirige con esas palabras a su padre, que remolonea intentando seguir en el puesto, a pesar de ser uno de los despedidos. La tensi\u00f3n se ha desplazado del enfrentamiento entre el esquirol y el piquete al duro choque entre el padre y el hijo. Conflicto ideol\u00f3gico y generacional. Choque como compa\u00f1eros de trabajo y como miembros de la misma familia.<\/p>\n<p>\u201cYa s\u00e9, ya s\u00e9 que soy injusto, ya s\u00e9 que deber\u00eda daros las gracias a ti y a mam\u00e1 por todo lo que hab\u00e9is hecho, por vuestros sacrificios\u201d. El silencio del padre y el de los integrantes del piquete, testigos involuntarios del encontronazo familiar, refuerzan la angustia de la situaci\u00f3n. \u201cLo conseguiste: tu hijo est\u00e1 del lado de los jefes, nunca ser\u00e9 un obrero, tengo un trabajo interesante, ganar\u00e9 dinero, tendr\u00e9 responsabilidades, tendr\u00e9 poder, poder para hablarte como te hablo ahora, poder para echarte como te echan ahora. Pero la verg\u00fcenza, tu verg\u00fcenza me la dejas aqu\u00ed, aqu\u00ed tendr\u00e9 siempre tu verg\u00fcenza\u201d El hijo se se\u00f1ala el coraz\u00f3n; el padre, completamente callado y a punto de llorar, apaga la m\u00e1quina mientras se quita los guantes de la faena.<\/p>\n<p>El capital nos vampiriza hasta conseguir que sintamos verg\u00fcenza de nuestra clase. Hemos interiorizado el credo del poder e inculcamos a nuestros hijos \u201cla idea de que el peor de los males del mundo es la pobreza, y que por tanto la cultura de las clases pobres debe ser sustituida por la cultura de las clases dominantes\u201d15. Pasolini profetiz\u00f3 ya en los a\u00f1os 70 la \u201crevoluci\u00f3n antropol\u00f3gica\u201d en curso, el triunfo del consumismo -\u201cla ruina de las ruinas\u201d-, la exaltaci\u00f3n del hedonismo, la fascinaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda, la omnipotencia de los medios de comunicaci\u00f3n, la absorci\u00f3n de las culturas subalternas y su integraci\u00f3n en la civilizaci\u00f3n burguesa. Hoy, aquella iluminaci\u00f3n del poeta y cineasta italiano se ha hecho patente.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Ripalda ha llamado la atenci\u00f3n sobre la fuerza explicativa de las im\u00e1genes de fantasmas y vampiros que se encuentran en la obra de Marx. \u201cEl capital es trabajo muerto que no sabe alimentarse, como los vampiros, m\u00e1s que chupando trabajo vivo, y tanto m\u00e1s vive cuanto m\u00e1s trabajo chupa\u201d16. Pasolini explora tambi\u00e9n, con sarcasmo, esa veta: \u201cEl burgu\u00e9s \u2013dig\u00e1moslo en son de broma- es un vampiro que no descansa mientras no muerde el cuello de su v\u00edctima por el puro, natural y simple placer de ver c\u00f3mo palidece, se pone triste, se deforma, pierde vitalidad, se retuerce, se corrompe, se asusta, se anega en sentimientos de culpa, se vuelve calculadora, agresiva, terrorista, igual que \u00e9l\u201d17. \u201cLos vicios del sistema los reproducimos los grupos y las personas\u201d, dice Manolo Pineda, con menos lirismo pero igual acierto, en la reuni\u00f3n de la coordinadora anticapitalista.<\/p>\n<p>Vampirizados. Tristes, corrompidos, miedosos, calculadores, traicioneros: como ellos. As\u00ed estamos. Exang\u00fces, vamos repitiendo como ventr\u00edlocuos las retah\u00edlas de la resignaci\u00f3n. La salud del vampiro reclama sangre fresca, aunque para ello sea necesario transformar sus desprop\u00f3sitos en nuestras fantas\u00edas y aunque, por ejemplo, suponga atarnos para 35 o 40 a\u00f1os al pr\u00e9stamo de una vivienda: \u201cMillones de hombres y mujeres que se dedicaban a ahorrar en lugar de a vivir del cr\u00e9dito fueron transformados con astucia en uno de los territorios v\u00edrgenes a\u00fan no explotados\u201d18. La rueda no puede parar, la lozan\u00eda del vampiro nos obliga.<\/p>\n<p>Somos vampirizados y vampirizamos: ah\u00ed reside la capacidad esclarecedora de la met\u00e1fora del chupasangre. Y nuestro grado de identificaci\u00f3n es tal que acabamos convirti\u00e9ndonos en el eco de la voz del amo. \u201cLa clase obrera ya no es protagonista de nada, ni sujeto de la historia. Ni siquiera es. Ha muerto\u201d19. Ese lugar com\u00fan de la argumentaci\u00f3n pol\u00edtica ha calado tambi\u00e9n nuestros huesos. \u201cLos obreros ya no existen\u201d, repetimos en nuestra frustraci\u00f3n. Y lo hacemos quince minutos despu\u00e9s de escuchar contar a uno de los jornaleros inmigrantes de Navalmoral c\u00f3mo le hacen ir tres veces al d\u00eda a sellar las hojas de control del INEM y a otro de ellos relatar, bajito, con una rabia entrenada en la serenidad, que tiene a la madre muy enferma en Marruecos pero no puede ir a verla porque se arriesga a que le quiten el subsidio: \u201cLa inspecci\u00f3n de trabajo detr\u00e1s de nosotros, siempre\u201d, explica.<\/p>\n<p>Hemos pasado del cuento de hadas donde el proletariado era un sujeto hist\u00f3rico\u00a0 inmaculado, portador autom\u00e1tico de conciencia (\u201ccon el capitalismo la consciencia de clase entra en el estadio de consciencia refleja posible\u201d20) a asumir la tesis posmoderna de \u201cla muerte del sujeto\u201d. La muerte del sujeto es en la jerga filos\u00f3fica el nombre que recibe una de las variantes de la sentencia de Fukuyama: la Historia ha llegado a su fin, el capitalismo ha triunfado y no hay sujeto colectivo que pueda o desee derribarlo.<\/p>\n<p>El sujeto de transformaci\u00f3n ha muerto, r\u00edndanse, no hay esperanza posible: ese es el mensaje. Hablar de los sujetos pol\u00edticos por tanto tiene su importancia; es hacerlo de las posibilidades de cambiar el mundo y de las perspectivas de lucha. Para empezar, como nos recuerda Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo, sujeto es un concepto \u201cpredilecto de confusi\u00f3n\u201d tanto en el campo de la gram\u00e1tica, como en el de la filosof\u00eda y la pol\u00edtica. Sin ir m\u00e1s lejos su etimolog\u00eda en relaci\u00f3n a la pol\u00edtica hace referencia al s\u00fabdito o sometido a las normas del Estado, el sentido justamente contrario con el que se ha venido utilizado en la pol\u00edtica contempor\u00e1nea; de hecho, la acusaci\u00f3n de subjetivismo se ha realizado abundantemente contra \u201clos impacientes\u201d que antepon\u00edan la voluntad revolucionaria a las famosas \u201ccondiciones objetivas\u201d (Marx, en su \u00e9poca, Luk\u00e1cs o, sobre todo, Ernesto Ch\u00e9 Guevara, han sido algunos de los sufridores de la descalificaci\u00f3n).<\/p>\n<p>En la selva de pesimismo y desconcierto donde todos los gatos y conceptos parecen pardos quiz\u00e1s pueda sernos \u00fatil la diferenciaci\u00f3n, com\u00fan en otro tiempo, entre sujeto hist\u00f3rico y sujeto pol\u00edtico. Sujeto te\u00f3rico-hist\u00f3rico era el proletariado como clase, que deriva del modo de producci\u00f3n, y sujeto pr\u00e1ctico-pol\u00edtico era \u201cel proletariado para s\u00ed\u201d, es decir el proletariado organizado para la revoluci\u00f3n. De hecho, definir el sujeto hist\u00f3rico y construir el sujeto\u00a0 revolucionario han sido dos objetivos sobre los que han girado gran parte de las reflexiones de la izquierda anticapitalista y del movimiento obrero en el siglo XX: \u201cEl problema caracter\u00edstico del marxismo occidental ha sido la falta de sujeto revolucionario. \u00bfC\u00f3mo es que la clase trabajadora no completa el tr\u00e1nsito de en s\u00ed a para s\u00ed y se constituye en sujeto revolucionario?21\u201d, se pregunta Zizek. A partir de esta frustraci\u00f3n, de la constataci\u00f3n de esa ausencia se han construido el discurso de la muerte del sujeto y las hegem\u00f3nicas filosof\u00edas de la sumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque sujeto hist\u00f3rico, haberlo haylo. Las sardinas no se meten ellas solas en las latas, como suele decirse. Cosa bien distinta es que ese proletariado moderno no se ajuste a la novela rosa que las vanguardias pol\u00edticas gustaban de componer. Ripalda sit\u00faa los t\u00e9rminos de esa mayor complejidad del sujeto hist\u00f3rico: \u201cEl proletariado es una realidad porosa, introyectada, alienizada\u201d, ni compacto como lo defin\u00eda la ortodoxia tradicional, ni \u201csujeto disuelto en nociones comunes (percepci\u00f3n social, factor de producci\u00f3n, expectativas de consumo, satisfacci\u00f3n con el puesto de trabajo, imaginario pol\u00edtico)22 \u201dcomo prefiere describirlo la sociolog\u00eda y la narraci\u00f3n posmoderna.<\/p>\n<p>El sujeto sobre el que se sostiene la dictadura del trabajo asalariado existe pero fracturado en mil pedazos, cuarteado en divisiones y conflictos dif\u00edcilmente reconciliables, atravesado por otras contradicciones generacionales, ecol\u00f3gicas, de g\u00e9nero, de raza\u2026 \u00bfQui\u00e9n es capaz hoy de relacionar y unir la lucha de los j\u00f3venes de V de Vivienda y la revuelta de los chabolistas de la Ca\u00f1ada Real, objetivamente motivadas por las mismas causas, a saber, la completa mercantilizaci\u00f3n del acceso a la vivienda y la especulaci\u00f3n inmobiliaria? La izquierda, mientras habla enf\u00e1ticamente de memoria hist\u00f3rica y sube a los altares al Padre Llanos- que acompa\u00f1aba la dur\u00edsima lucha de los emigrantes andaluces o extreme\u00f1os por un techo, construyendo y reconstruyendo de noche las viviendas que la polic\u00eda les derribaba por el d\u00eda- descalifica hoy, con ret\u00f3rica propietaria, a la \u201cmorrallita\u201d marroqu\u00ed, rumana o espa\u00f1ola que se procura cobijo por id\u00e9nticos procedimientos. \u00bfC\u00f3mo unir a los trabajadores de Telef\u00f3nica dignamente prejubilados con poco m\u00e1s de 50 a\u00f1os con los precarios del telem\u00e1rketing, v\u00edctimas del mismo proceso de privatizaci\u00f3n-subcontrataci\u00f3n de las telecomunicaciones pero cobrando salarios que a duras penas llegan a la mitad de las cuant\u00edas de las prejubilaciones? \u00bfQu\u00e9 tienen en com\u00fan los j\u00f3venes estudiantes v\u00edctimas de Bolonia y los j\u00f3venes callejeros v\u00edctimas de los centros de menores?<\/p>\n<p>No hay puentes, no hay sujetos pol\u00edticos o sociales que los tiendan, no hay apenas espacios comunes ni contiguos para las m\u00faltiples fracciones del sujeto hist\u00f3rico enfrentadas entre s\u00ed, convenientemente separadas en comunidades estanco. \u201cLa globalizaci\u00f3n es un proceso de individuaci\u00f3n de los clientes y de los consumidores a lo largo y ancho del planeta y a la vez un resurgir de innumerables comunidades cerradas sobre s\u00ed mismas\u201d. Nos vendieron \u201cel placer de la diferencia\u201d y lo que lleg\u00f3 fue la producci\u00f3n y el control de p\u00fablicos y mercados. \u201cMin\u00fasculas o multitudinarias, \u00e9tnicas o de dise\u00f1o, raciales o virtuales, hay una b\u00fasqueda de pertenencia y de reconocimiento que resucita la relaci\u00f3n con alg\u00fan tipo de comunidad. Pero estas comunidades son parte del programa terap\u00e9utico: ofrecen valores como los de seguridad, comodidad, fuerza, identificaci\u00f3n, etc. Gracias a ellas, lo insoportable de la vida se hace m\u00e1s sostenible\u201d23.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n clava la estaca en el coraz\u00f3n del vampiro, de los vampiros? \u00bfDe d\u00f3nde saldr\u00e1 el martillo\/verdugo de esta cadena? La voluntad de cambio o la conciencia de clase no emanan mec\u00e1nicamente de una estructura econ\u00f3mica. &#8216;Las condiciones objetivas est\u00e1n hasta las narices de nosotros&#8217; como dice burlonamente Mart\u00edn L\u00f3pez Navia (Colectivo Todoazen). El nosotros rebelde y revolucionario se construye en el proceso de lucha, en la afirmaci\u00f3n de valores, ideas e instituciones propias. Una clase social es un fen\u00f3meno hist\u00f3rico que unifica experiencia y conciencia, nos recordaba Thompson.<\/p>\n<p>El proceso, las luchas, la \u201csubjetividad\u201d, adquieren una importancia decisiva. Roque Dalton arremet\u00eda ir\u00f3nicamente contra \u201clos quietistas-reformistas\u201d y recordaba que \u201cen la lucha social tambi\u00e9n los grandes r\u00edos\/nacen de los peque\u00f1os ojos de agua\u201d. La vieja m\u00e1xima que tan claro tuvieron muchos militantes casi analfabetos pero rebosantes de sabidur\u00eda: aspirar a ser muchos, pero nunca tener miedo a ser pocos \u2013y viceversa. Alain Badiou, por otros caminos llega al mismo puerto: \u201cSe llama &#8216;sujeto&#8217; al soporte de una fidelidad, luego, al soporte de un proceso de verdad. El sujeto no preexiste para nada a un proceso\u201d. Fidelidad a las luchas de verdad, a los acontecimientos-ruptura, a los momentos de generosidad y coraje colectivos inasimilables por el poder. El Luk\u00e1cs de Historia y conciencia de clase arremete tambi\u00e9n contra el objetivismo y afirma que la lucha contra el capitalismo \u201cno es s\u00f3lo una lucha con el enemigo externo, con la burgues\u00eda, sino tambi\u00e9n y al mismo tiempo una lucha del proletariado consigo mismo, con los efectos destructores y humillantes del sistema capitalista en su consciencia de clase\u201d24.<\/p>\n<p>La conciencia de clase es lucha del trabajador consigo mismo, con el papel que est\u00e1 obligado a desempe\u00f1ar para sobrevivir. Es denigrante ver a trabajadores manifest\u00e1ndose por la continuidad de la central nuclear de Garo\u00f1a o a sindicalistas de Extremadura demandando la refiner\u00eda de Gallardo, reclamando trabajos que contaminan el cuerpo y el aire propios y ajenos. La conciencia de clase no es s\u00f3lo \u201cautoconocimiento del trabajador como mercanc\u00eda\u201d, sino adem\u00e1s \u201cla contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el inter\u00e9s inmediato y la meta \u00faltima\u201d. Aspiramos a una sociedad en la que los alba\u00f1iles no hagan c\u00e1rceles, en la que no haya guardas de seguridad, ni agentes de bolsa, ni publicistas&#8230; La construcci\u00f3n de los sujetos de cambio s\u00f3lo podr\u00e1 conseguirse peleando constantemente por \u201cdesalojar al opresor de nuestras cabezas\u201d (Paolo Freire), de nuestros trabajos y de nuestras vidas, bregando permanentemente por \u201cexpulsar ese capitalismo que llevamos dentro \u201c(S. L\u00f3pez Petit).<\/p>\n<p><strong>CUANDO EL SINDICATO SE HACE ESTADO<\/strong><\/p>\n<p>\u201cHuelga S\u00ed, Sindicatos gubernamentales No\u201d. Esto puede leerse en las cartulinas que un grupo de j\u00f3venes profesores de Hornachos sostienen silenciosos y desafiantes en la concentraci\u00f3n sindical. Es d\u00eda 8 de Junio, en la Plaza del Rastro en M\u00e9rida, pero podr\u00eda ser en cualquier otro rinc\u00f3n del pa\u00eds. El r\u00f3tulo espont\u00e1neo consigue la s\u00edntesis de muchos malestares. Lucha s\u00ed, mamoneo no. Pocas veces hubo tantas razones para la huelga pero cuesta recordar una situaci\u00f3n en la que los convocantes anduviesen tan hu\u00e9rfanos de autoridad. Los sindicatos oficiales no son de fiar. \u201cUna de las tragedias de la situaci\u00f3n actual son los sindicatos mayoritarios\u201d (Carlos Taibo). Dos millones y medio de parados m\u00e1s en el trienio de crisis, y ellos bail\u00e1ndole el agua al gobierno. Centenares de miles de despedidos y desahuciados, y ellos jugando a politiquillos, con la monserga del di\u00e1logo social.<\/p>\n<p>\u201cEl oportunismo tiende a rebajar la consciencia de clase del proletariado al nivel de su inmediatez psicol\u00f3gica\u201d. En la tradici\u00f3n marxista y anarquista, el debate sobre los l\u00edmites del sindicalismo ha estado siempre muy presente. \u201cEl sindicato es una f\u00e1brica de reformismo\u201d, advert\u00eda un l\u00facido Marcelino Camacho, insistiendo en la necesidad de contrarrestar esa inercia de integraci\u00f3n. Los sindicatos oficiales de hoy responden a la perfecci\u00f3n al retrato que hiciera Luk\u00e1cs. La funci\u00f3n del oportunismo, seg\u00fan \u00e9l, era \u201cfijar ideol\u00f3gicamente la cosificaci\u00f3n en la consciencia del proletariado, at\u00e1ndole al nivel de ese aburguesamiento relativo\u201d\u2026 Hoy, el sindicalismo mayoritario respira y transmite el corporativismo ambiente, asume y gestiona la pol\u00edtica que divide los trabajadores entre comunitarios y no comunitarios, temporales y fijos, calla ante el atraco de los caudales p\u00fablicos por parte de la banca\u2026 Y reproduce la fragmentaci\u00f3n de la clase trabajadora, renunciando unir entre s\u00ed las luchas y conflictos, evitando que salten de una empresa a otra, de un sector a otro, atomizando, aislando las respuestas, impidiendo \u201cla mutaci\u00f3n de la mera espontaneidad en el sentido de la orientaci\u00f3n al todo\u201d, rebajando as\u00ed de hecho su conciencia de clase y at\u00e1ndola a los argumentos de falsimedia.<\/p>\n<p>Naturalizar el capitalismo es, en buena l\u00f3gica, naturalizar la desigualdad, las prebendas, la corrupci\u00f3n. \u201cEn una empresa hay un conflicto sindical cada vez m\u00e1s enconado. El empresario se re\u00fane con el l\u00edder sindical y le pregunta. \u00bfqu\u00e9 cojones quieres? El l\u00edder sindical dice: un puesto de charcuter\u00eda en tal mercado para mi mujer. Se lo dan, y el conflicto se apaga. Pero la historia no termina ah\u00ed: sigue con el empresario cont\u00e1ndole a sus amigos que se r\u00ede del sindicalismo, y diciendo que todo el mundo tiene un precio. Y termina con la persona que nos la ha contado: una empleada de hogar del empresario, peruana, que cobra ochocientos euros al mes\u201d25 \u00bfCu\u00e1ntos casos similares a \u00e9ste conocemos cada uno? El sindicalismo ha pasado de ser la dedicaci\u00f3n militante de los m\u00e1s arrojados y generosos a representar, en demasiados casos, una forma de promoci\u00f3n, un instrumento de conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar, un modo de colocar a los hijos o lograr peque\u00f1as compensaciones. De delegado sindical a concejal de recursos humanos, de presidente del comit\u00e9 a jefe de servicio con su correspondiente suplemento econ\u00f3mico, de secretario general del sindicato a formador de tiburones como asesor del Instituto de Empresa Business School.<\/p>\n<p>Finales de mayo, otra vez las plazas de M\u00e9rida, una peque\u00f1a y pac\u00edfica ciudad ocupada por la polic\u00eda. En la calle, manifestantes reclamando otra agricultura, otra Extremadura, otra Europa, coincidiendo con la cumbre de los ministros de la Uni\u00f3n Europea. Y 200 metros m\u00e1s all\u00e1, una carpa de degustaci\u00f3n de productos t\u00edpicos organizada por\u2026 uno de los sindicatos mayoritarios \u201cde clase\u201d. Mientras los irreductibles le gritan a los buitres del euro y de los ajustes sociales, los sindicatos ofician de azafatas y promotores tur\u00edsticos. La palabra Europa les produce orgasmos al extremo de ser incapaces de relacionar los recortes sociales con la pol\u00edtica que emana del Banco Central Europeo. El sindicato ya es palacio, el sindicato se ha hecho Estado.<\/p>\n<p>El reverso es la chuler\u00eda del poder. No temen a la huelga, ya la dan por amortizada. Tan es as\u00ed, que tras su convocatoria, a mediados de junio, el gobierno y sus acompa\u00f1antes no han hecho m\u00e1s que apretar las tuercas de la agresi\u00f3n. A finales de julio, acordaron \u00a0 que\u00a0 al despido de s\u00f3lo 20 d\u00edas de indemnizaci\u00f3n podr\u00e1n ya acogerse no s\u00f3lo aquellas empresas que tengan p\u00e9rdidas, sino tambi\u00e9n las que prevean tenerlas. Digno de Gila. Y, no contentos, en agosto decidieron darse otro homenaje a costa de los parados, amenazando con quitar el subsidio si no aceptan con la debida sonrisa y celeridad el papel de saltimbanquis de cursos y trabajos basura.<\/p>\n<p>El panorama que se adivina es tan grave que urge, todav\u00eda m\u00e1s, la unidad del sindicalismo alternativo, del sindicalismo de lucha. Porque esa es otra: un espl\u00e9ndido aislamiento vive en nuestros corazones. El miedo a mezclarse es com\u00fan a las distintas familias que tanto en el sindicalismo como en la izquierda o en los movimientos sociales se autodefinen como cr\u00edticos o anticapitalistas. A poco que se apremie a la lucha unitaria, escucharemos sonar, como un mecanismo de autodefensa de la tribu correspondiente, la palabra identidad. A un lado, el cortoplacismo y los cuentos electorales de la lechera; al otro, la autosuficiencia del clan. A un lado, \u201cel fetichismo de la cantidad\u201d (Manolo S\u00e1ez); al otro, \u201cel fetichismo del testimonio\u201d (Juan Andrade). En todos los casos, el cierre de filas y\u00a0 la soledad de los unitarios.<\/p>\n<p><strong>EL D\u00cdA QUE DEJ\u00c9 DE LEER P\u00daBLICO<\/strong><\/p>\n<p>A mediados de la d\u00e9cada de los 90, Jorge Riechmann escribi\u00f3 un poemario que llevaba por t\u00edtulo \u201cEl d\u00eda que dej\u00e9 de leer EL PA\u00cdS\u201d.\u00a0 El autor ya advert\u00eda que \u201cno trataba tanto de invitar a nadie a abandonar la lectura como de sugerir la necesidad de leer cr\u00edticamente, tanto EL PA\u00cdS como el mundo (sin may\u00fasculas)\u201d26. Por aquellos tiempos, El Pa\u00eds ven\u00eda a ser la biblia de los progres y de la gente de izquierdas. As\u00ed, al tiempo que en el peri\u00f3dico se legitimaba la dur\u00edsima reforma laboral del 94 o la prisi\u00f3n para los insumisos, sus p\u00e1ginas culturales constitu\u00edan el faro donde se amparaba la creaci\u00f3n m\u00e1s avanzada. \u201cCuando Dios era Dios, se pretend\u00eda her\u00e9tico\u201d, afirmaba ir\u00f3nico Riechmann. Como entonces, hoy, al Dios de turno le gusta imaginarse her\u00e9tico, al tiempo mon\u00e1rquico y republicano, leal e irreverente, gobierno y oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>El arrobamiento hacia el diario P\u00fablico, que mantienen incluso militantes anticapitalistas o alternativos, constituye un s\u00edntoma y una met\u00e1fora de la situaci\u00f3n. Una izquierda enferma de respetabilidad, atravesada por el posmodernismo, creyente y practicante de un entrismo de medio pelo. Un campo ideol\u00f3gico integrado, salvo honrosas excepciones, por partidos, movimientos y sindicatos de clase media, con una divisi\u00f3n impl\u00edcita de las tareas: votos, est\u00e9tica y contenci\u00f3n de la conflictividad social.<\/p>\n<p>\u201cLa pol\u00edtica se ha convertido en un asunto interno de las clases dirigentes\u201d (Ripalda). \u201cDonde hay pol\u00edtica real, no hay pol\u00edtica. Donde hay pol\u00edtica formal, no hay poder\u201d, (Tronti). La crisis ha hecho a\u00fan m\u00e1s notorio ese vaciamiento de la pol\u00edtica, esa privatizaci\u00f3n olig\u00e1rquica de la pol\u00edtica real.<\/p>\n<p>La izquierda sigue, imperturbable, con sus salmodias y su ciudadanismo. Hay dos lugares comunes que no faltan en el discurso de ning\u00fan dirigente que se precie: \u201cApoyamos a la econom\u00eda productiva frente a la econom\u00eda financiera\u201d, dicen, como si a estas alturas se pudiera amnistiar, por ejemplo, a las multinacionales \u201cproductivas\u201d espa\u00f1olas como Telef\u00f3nica, Iberdrola o Repsol del esc\u00e1ndalo de los para\u00edsos fiscales o del fiasco bancario protagonizado por entidades\u00a0 participadas por ellas, como el BBVA o el BSCH. Como si hoy el gran capital no expresase precisamente la articulaci\u00f3n\u00a0 y\u00a0 amalgama de sus diversos componentes- industrial, comercial, inmobiliario, financiero, medi\u00e1tico, militar, criminal\u2026 \u201c\u00c9sta es la crisis del neoliberalismo\u201d argumentan, a continuaci\u00f3n, a pesar de que las diversas bandas dominantes del capitalismo hayan demostrado por activa y por pasiva su cohesi\u00f3n de clase y su capacidad de sintetizar variantes y modelos econ\u00f3micos; despu\u00e9s de que turboliberales y socioliberales hayan concertado el saqueo de los dineros p\u00fablicos al grito de \u201cSin bancos no hay para\u00edso\u201d27.<\/p>\n<p>Al final, la poca p\u00f3lvora rebelde que queda se encarga de secarla el ciudadanismo. Este ideario que \u201cha venido a administrar y atemperar los restos del izquierdismo de clase media (\u2026) es la doctrina de referencia de un conjunto de movimientos de reforma \u00e9tica del capitalismo, que aspiran a aliviar sus efectos mediante una agudizaci\u00f3n de los valores democr\u00e1ticos abstractos y un aumento en las competencias estatales\u201d28.<\/p>\n<p>\u201cEso es obrerismo\u201d, nos dijeron en tono de amonestaci\u00f3n. Hac\u00eda tiempo que no escuch\u00e1bamos el anatema y lo volvimos a hacer en los dos \u00faltimos a\u00f1os cuando pugnaban por organizarse las asambleas de parados. Pero lo sorprendente es que la magullada palabra, obrerismo, la o\u00edamos, pronunciada por personas aparentemente muy alejadas entre s\u00ed, vinculadas unas a la izquierda institucional y otras al movimiento okupa. \u00bfC\u00f3mo se explica que en una situaci\u00f3n como la presente, de crisis econ\u00f3mica y desempleo, puedan despacharse las asambleas de parados motej\u00e1ndolas de \u201cobrerismo\u201d? El ciudadanismo se ha convertido en la ideolog\u00eda dominante transversal a las diversas familias de la izquierda. Se encarga de desactivar las pulsiones del antagonismo social, tap\u00e1ndolo todo con su gran manto de los derechos humanos. En su altruismo trucado (Ripalda) nos presenta esos derechos como una abstracci\u00f3n \u00e9tica, escindida de la pol\u00edtica. El anuncio publicitario capta con guasa las emanaciones de ese discurso doble: \u201cPaz y amor\u2026Y el plus pal sal\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed est\u00e1n las cartas. Los poderes econ\u00f3micos y pol\u00edticos se las prometen muy tranquilas y felices. Dan por hecho el fracaso de la huelga general y, sobre todo, cuentan con que \u00e9sta ser\u00e1 apenas un desagradable contratiempo, una algazara epis\u00f3dica. Despu\u00e9s de la huelga, nada, alg\u00fan gesto, alg\u00fan recebo para las agradecidas alforjas del sindicalismo oficial, el retorno a la armon\u00eda familiar\u2026 Piensan seguir, como el gato gordo y ocioso, jugando a dispersar y maltratar a los ratoncitos. A este lado, los ratones buenos, los que sue\u00f1an con ser gatos; a este otro lado, los ratones malos e irreductibles.<\/p>\n<p>Pero, a veces, les falla el juego. En Madrid, en el Metro, unos pocos miles de trabajadores le propinan una se\u00f1ora paliza al gato presumido, jug\u00e1ndose el empleo, dando una lecci\u00f3n a toda la cabizbaja clase trabajadora, excavando para todos nosotros una luminosa galer\u00eda de dignidad. Y en Grecia, otros locos testarudos suben a la Acr\u00f3polis de Atenas y despliegan una enorme pancarta con palabras nobles y exactas: \u201cPueblos de Europa, levantaos\u201d.<\/p>\n<p>S\u00ed, conocemos sanguijuelas y aprovechados y traidores. Y tenemos el cuerpo lastimado de desenga\u00f1os. Pero tambi\u00e9n conocemos gestos de entrega, rupturas generosas, exilios de dignidad. Tambi\u00e9n hemos conocido gente honesta a prueba de bombas y persecuciones, leales a la Causa y a la Idea, luchadores radicalmente insobornables. Personas como Quint\u00edn Cabrera que puso m\u00fasica a la humildad y a la firmeza. Como Pepita Mart\u00edn Luengo que nos revel\u00f3 que el anarquismo de ma\u00f1ana se construye con las paideias de hoy. Como Javier Ortiz que nos mostr\u00f3 con su ejemplo que un comunista jam\u00e1s puede ensuciar su carrera de perdedor con un \u00e9xito de mierda. Como Joaqu\u00edn Vega que nos ense\u00f1\u00f3 a creer en la clase obrera. Como Eladio Villanueva que nos descubri\u00f3 la importancia de saber escuchar, de prevenirse contra la prisa y los atajos,\u00a0 de ser paciente cuando se trata de construir lo nuevo. Su memoria alumbrar\u00e1 nuestras luchas.<\/p>\n<p>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/p>\n<p>1. L\u00f3pez Petit, Santiago (2009): La movilizaci\u00f3n global. Madrid. Traficantes de Sue\u00f1os<\/p>\n<p>2. Luk\u00e1cs, Georg (1985): Historia y consciencia de clase. Barcelona. Orbis<\/p>\n<p>3. Luk\u00e1cs, Georg: obra citada<\/p>\n<p>4. Reich, Wilhem (1973): La psicolog\u00eda de masas del fascismo. M\u00e9xico. Roca<\/p>\n<p>5. Gopegui, Bel\u00e9n (2007): El padre de Blancanieves. Barcelona. Anagrama<\/p>\n<p>6. Gopegui, Bel\u00e9n: obra citada<\/p>\n<p>7. Arist\u00f3teles (2002): \u00c9tica a Nic\u00f3maco. Barcelona. Folio<\/p>\n<p>8. Marx, Karl (1976): El Capital. Madrid. Akal.<\/p>\n<p>9. Miras, Joaqu\u00edn: <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=82435\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=82435<\/a><\/p>\n<p>10. L\u00f3pez Petit, Santiago: obra citada<\/p>\n<p>11. Gopegui, Bel\u00e9n: obra citada<\/p>\n<p>12. Rosa, Isaac (2008): El pa\u00eds del miedo. Barcelona. Seix Barral<\/p>\n<p>13. Chirbes, Rafael (207): Crematorio. Barcelona.Anagrama<\/p>\n<p>14. Chirbes, Rafael: obra citada<\/p>\n<p>15. Pasolini, Pier Paolo (1997): Cartas luteranas. Madrid. Trotta<\/p>\n<p>16. Marx, Karl: obra citada<\/p>\n<p>17. Pasolini, Pier Paolo (1981): El caos. Barcelona. Cr\u00edtica<\/p>\n<p>18. Bauman, Zigmunt: <a href=\"http:\/\/www3.rebelion.org\/noticia.php?id=97704\">http:\/\/www3.rebelion.org\/noticia.php?id=97704<\/a><\/p>\n<p>19. Chirbes, Rafael: obra citada<\/p>\n<p>20. Luk\u00e1cs, Georg: obra citada<\/p>\n<p>21. Slavoj Zizek (2009): C\u00f3mo empezar por el principio. Art\u00edculo en la New Left Review n\u00ba 57<\/p>\n<p>22. Ripalda, Jos\u00e9 Mar\u00eda (2005): Los l\u00edmites de la dial\u00e9ctica. Madrid. Trotta<\/p>\n<p>23. L\u00f3pez Petit, Santiago (2007): Politizaciones apol\u00edticas. Revista de Espai en blanc 3\/4<\/p>\n<p>24. Luk\u00e1cs, Georg: obra citada<\/p>\n<p>25. Gopegui, Bel\u00e9n: obra citada<\/p>\n<p>26. Riechmann, Jorge (1997): El d\u00eda que dej\u00e9 de leer El Pa\u00eds. Madrid. Hiperi\u00f3n<\/p>\n<p>27. Estefan\u00eda, Joaqu\u00edn: \u201cSin bancos no hay para\u00edso\u201d. Por asombroso que parezca, en la prensa durante el 2009 se publicaron dos art\u00edculos que llevaban ese t\u00edtulo, remedo del \u201cSin tetas no hay para\u00edso\u201d de la exitosa serie de televisi\u00f3n. Lo m\u00e1s turbador es que tras la lectura se comprobaba que los autores lo afirmaban en serio, sin la m\u00e1s leve iron\u00eda. Mientras la banca saqueaba los fondos estatales, los cebados escribas exaltaban la bondad de la banca y su imprescindible papel en el ed\u00e9n terrenal. Uno de los firmantes era el periodista Joaqu\u00edn Estefan\u00eda, directivo de El Pa\u00eds y uno de los ide\u00f3logos de la alterglobalizaci\u00f3n y la socialdemocracia espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>28. Delgado,Manuel C\u00edrculosvirtuosos <a href=\"http:\/\/www.kaosenlared.net\/noticia.php?id_noticia=13713\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.kaosenlared.net\/noticia.php?id_noticia=13713<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En memoria de de Joaqu\u00edn Vega, hermano de luchas. 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