{"id":1495,"date":"2011-01-17T00:00:00","date_gmt":"2011-01-17T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1495"},"modified":"2020-02-21T15:57:37","modified_gmt":"2020-02-21T14:57:37","slug":"el-bano-de-manuel-fraga-y-los-duraderos-efectos-de-un-encontronazo-atomico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1495","title":{"rendered":"El ba\u00f1o de Manuel Fraga y los duraderos efectos de un encontronazo at\u00f3mico"},"content":{"rendered":"<p><em>Palomares y la radiactividad<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Han aparecido en la prensa espa\u00f1ola de estos \u00faltimos d\u00edas titulares de ese tenor: \u201cLa radiactividad crece en Palomares\u201d. Un apunte hist\u00f3rico-informativo sobre ello.<\/p>\n<p>Palomares es una peque\u00f1a poblaci\u00f3n de Almer\u00eda, situada en el t\u00e9rmino municipal de Cuevas de Almanzora. Hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os se produjo un \u201caccidente de aviaci\u00f3n\u201d en la zona. Una explicaci\u00f3n sucinta de lo sucedido arroja pistas sobre la guerra fr\u00eda nuclear realmente existente, la gloriosa \u201cindependencia nacional\u201d del estado franquista y la protecci\u00f3n de la ciudadan\u00eda [1].<\/p>\n<p>El accidente se produjo el 16 de enero de 1966, durante una operaci\u00f3n de abastecimiento de combustible en vuelo. La colisi\u00f3n ocasion\u00f3 la destrucci\u00f3n y ca\u00edda de dos aviones de las fuerzas armadas USA, un octoreactor B-52 y un avi\u00f3n nodriza KC-135 que proven\u00eda de Mor\u00f3n de la Frontera, Sevilla, una de las bases usamericanas en Espa\u00f1a. Fallecieron los cuatro tripulantes del KC-135 y tres de los siete tripulantes del B-52. Los otros militares salvaron su vida.<\/p>\n<p>\u00bfOperaciones de abastecimiento?, \u00bfun B-52 y un avi\u00f3n nodriza en el espacio a\u00e9reo espa\u00f1ol? En esas fechas, m\u00e1s de 300 superbombaderos B-52 del SAC -Strategic Air Command (Comando A\u00e9reo Estrat\u00e9gico)- se manten\u00edan permanentemente en el aire sobrevolando el planeta [2]. Cada uno transportaba una carga de cuatro bombas termonucleares de 1,5 megatones con un poder destructor 75 veces superior a la lanzada sobre Hiroshima. Las cuatro bombas de cada B-52, con potencia conjunta de 6 megatones, equival\u00edan a m\u00e1s de 300 bombas de Hiroshima. En total, unas 100.000 bombas de Hiroshima se desplazaban por los cielos que observaran Bruno, Kepler y Galileo.<\/p>\n<p>Esta estrategia militar [3], basada en la necesidad inexorable, desde un punto de vista ofensivo militar, de estar lo m\u00e1s cerca posible del objetivo, del hipot\u00e9tico enemigo en caso de urgencia en el ataque o contraataque nuclear, comportaba una estructura militar anexa de apoyo a la aviaci\u00f3n norteamericana en todo el planeta. La Espa\u00f1a franquista de los 25 a\u00f1os de paz formaba parte de ella. Los acuerdos de 1953 entre el general-\u00edsimo Franco y el presidente, tambi\u00e9n general, Eisenhower, el \u201cPacto de Madrid\u201d, permitieron bases militares de utilizaci\u00f3n \u201cconjunta\u201d.<\/p>\n<p>Todo parece indicar que en los tratados firmados entre Espa\u00f1a y USA en 1953, y en 1963, no se mencionaba, en sus cl\u00e1usulas conocidas, que aviones norteamericanos, cargados con explosivos at\u00f3micos, pudiesen sobrevolar el espacio a\u00e9reo espa\u00f1ol y utilizar las bases para dar soporte log\u00edstico y repostar combustible en vuelo. Pero, de hecho, los B-52 sal\u00edan cada ma\u00f1ana de Seymour Jonson, una base de las fuerzas a\u00e9reas norteamericanas en Goldsboro, Carolina del Norte, en direcci\u00f3n a la frontera turco-sovi\u00e9tica. Al sobrevolar Espa\u00f1a repostaban combustible en vuelo, generalmente suministrado por aviones-nodriza de la base a\u00e9rea norteamericana de Zaragoza en un punto situado entre la ciudad de Vicente Cazcarra y Mariano Hormig\u00f3n y la costa mediterr\u00e1nea. En el caso del encontronazo de Palomares, el avi\u00f3n nodriza proven\u00eda de la base de Mor\u00f3n y la maniobra se realiz\u00f3 sobre la costa mediterr\u00e1nea de Almer\u00eda.<\/p>\n<p>El accidente se produjo cuando el B-52 256 repostaba de regreso a la base de Goldsboro. Como consecuencia de un fallo en la maniobra de acoplamiento, colisionaron las dos aeronaves, se produjo la destrucci\u00f3n y ca\u00edda del superbombardero y del avi\u00f3n nodriza, y se desprendieron las cuatro bombas termonucleares tipo Mark 28, modelo B28RI. Tres bombas cayeron en tierra y fueron localizadas r\u00e1pidamente; la otra cay\u00f3 al mar. Se tard\u00f3 unos 80 d\u00edas en localizarla [4]. Dos bombas, que cayeron con sus respectivos paraca\u00eddas, se recogieron intactas; una cerca de la desembocadura del r\u00edo Almanzora, la otra en el mar. Las otras dos bombas cayeron sin paraca\u00eddas. Probablemente, la colisi\u00f3n provoc\u00f3 el derrame del combustible del KC-135, del avi\u00f3n nodriza, unos 12.000 litros de keroseno, y tambi\u00e9n su ignici\u00f3n. Al pasar por la nube de fuego, se quemaron los paraca\u00eddas de las segundas bombas. Una de ellas cay\u00f3 en un solar del pueblo, la otra en una sierra cercana.<\/p>\n<p>Tras el choque violento con el suelo y a causa de la detonaci\u00f3n del explosivo convencional que llevaban incorporado esas armas como iniciador, se produjo la fragmentaci\u00f3n de las bombas, la ignici\u00f3n de una parte de su n\u00facleo y la formaci\u00f3n de una potente nube de part\u00edculas compuesta por los \u00f3xidos de los elementos transur\u00e1nicos constitutivos del n\u00facleo fundamental. Al romperse \u00e9stas se liber\u00f3, vaporiz\u00e1ndose, el tritio, hidrogeno-3, radiactivo beta d\u00e9bil, elemento esencial para la reacci\u00f3n de fusi\u00f3n termonuclear definitoria de ese ingenio militar.<\/p>\n<p>La nube de los \u00f3xidos de los elementos transur\u00e1nicos se desplaz\u00f3. El viento que soplaba en aquellos momentos en la zona dispers\u00f3 el aerosol que se hab\u00eda formado en los dos puntos de contacto. Sus componentes se depositaran en una zona de unas 226 hect\u00e1reas, m\u00e1s de 2 kil\u00f3metros cuadrados, que abarcaba, monte bajo, campos de cultivo y zonas urbanas. La zona qued\u00f3 contaminada por diversos is\u00f3topos del plutonio (Pu-239 y cantidades menores de Pu-240) y, en menor proporci\u00f3n, americio 241. La contaminaci\u00f3n alcanz\u00f3 valores superiores a 7.400 Bq de radiaci\u00f3n alfa por m2 en la superficie indicada, con notables diferencias seg\u00fan los suelos considerados [5]. La contaminaci\u00f3n alcanz\u00f3 sus valores m\u00e1ximos en las proximidades de los puntos de contacto de las bombas con el suelo, claro est\u00e1, disminuyendo con la distancia. Sin embargo, la direcci\u00f3n del viento determin\u00f3 que en \u00e1reas ubicadas a casi 1 km y medio del impacto se registrasen actividades de 420.000 Bq\/m2. La mayor parte de las viviendas, una zona urbana muy dispersa, quedaron situadas en la zona que no result\u00f3 contaminada directamente o que result\u00f3 afectada en menor medida [6].<\/p>\n<p>Seg\u00fan un informe del WISE (<strong class=\"western\">World Information Service on Energy: Servicio Mundial de Informaci\u00f3n sobre la Energ\u00eda)<\/strong> de enero de 1986, con informaci\u00f3n que pudo obtener Greenpeace, a partir del momento del accidente se desarroll\u00f3 por parte de los EEUU un programa de descontaminaci\u00f3n con recogida de vegetales, tierra y fragmentos de los aviones y bombas. Se le llam\u00f3 la \u201cOperaci\u00f3n Flecha Rota\u201d, un plan de contingencia previsto por las Fuerzas Armadas USA en caso de accidente nuclear. Se cree que unas 1.700 toneladas de material contaminado se trasladaron a Estados Unidos en el interior de 5.500 bidones de 209 litros de capacidad. A medida que cada una de las casi 900 propiedades afectadas se \u201cdescontaminaban\u201d, se entregaban unos certificados de descontaminaci\u00f3n radiactiva firmados por ambas administraciones, la espa\u00f1ola y la norteamericana. El gobierno de Estados Unidos, por su parte, hizo un seguimiento de los 1.700 soldados y ciudadanos norteamericanos que se desplazaron a la zona. El seguimiento se segu\u00eda realizando al cabo de los a\u00f1os [7].<\/p>\n<p>La Junta espa\u00f1ola de Energ\u00eda Nuclear, organismo dependiente del Ministerio de Industria y Energ\u00eda, determin\u00f3 la contaminaci\u00f3n externa de la poblaci\u00f3n de la zona. Concluy\u00f3 que la poblaci\u00f3n no deb\u00eda ser evacuada. Antes de ello, algunos vecinos hab\u00edan sido desplazados de sus viviendas, especialmente los que viv\u00edan cerca del lugar donde cayeron las bombas. Unas dos mil personas pasaron los controles de contaminaci\u00f3n externa que se realizaron en un cine de Palomares. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s se desconoc\u00edan los estudios. Las fichas de los controles radiol\u00f3gicos externos estaban en poder de Emilio Iranzo, el doctor jefe del plan de vigilancia de la zona desde la fecha del accidente. Posteriormente se control\u00f3 el acceso a la zona para evitar que otras personas se contaminaran: ciudadanos de Villaricos, Cuevas del Almanzora y del mismo Palomares, y de otras localidades cercanas, se desplazaron a la zona para ver las bombas, movidas por la curiosidad y, desde luego, sin ninguna protecci\u00f3n ni advertencia.<\/p>\n<p>No se hizo un estudio en profundidad de lo que quedaba enterrado bajo la superficie. A\u00f1os despu\u00e9s, cuando hubo movimientos de tierra para construcci\u00f3n de viviendas o para usos agr\u00edcolas, aparecieron indicios de contaminaci\u00f3n soterrada. Los controles de niveles de contaminaci\u00f3n interna se limitaron al plutonio 239. Para ello se efectuaron an\u00e1lisis de orina, se seleccionaron 69 personas a las que all\u00ed mismo se les recogi\u00f3 una muestra de orina. La muestra de la poblaci\u00f3n se ampli\u00f3 m\u00e1s tarde a 100 personas que fueron trasladadas a Madrid, en grupos de 10, en dos veh\u00edculos, siendo atendidos en la Divisi\u00f3n de Medicina y Protecci\u00f3n de la Junta de Energ\u00eda Nuclear. All\u00ed fueron sometidos a una serie de an\u00e1lisis y controles de los que nunca nadie les inform\u00f3 hasta el 6 de noviembre de 1985, casi 20 a\u00f1os m\u00e1s tarde, d\u00eda en el que, despu\u00e9s de una larga campa\u00f1a. de casi dos a\u00f1os de duraci\u00f3n, exigiendo informaci\u00f3n promovida por las personas afectadas, la JEN les entreg\u00f3 parte de los datos que obraban en su poder.<\/p>\n<p>Los casos de c\u00e1nceres y enfermedades que los vecinos asociaban a estar sometido a las radiaciones ionizantes nunca fueron detectados en los controles de la JEN. Sobre este punto, la informaci\u00f3n de la que se ha dispuesto durante muchos a\u00f1os proven\u00eda de los propios afectados. En un grupo de ellos se detectaba, veinte a\u00f1os despu\u00e9s del accidente, eliminaci\u00f3n de Pu 239 en la orina, superior en algunos casos a los m\u00e1ximos considerados \u201cadmisibles\u201d, si bien la JEN lo atribu\u00eda a contaminaci\u00f3n de las muestras en sus propios laboratorios de Madrid. En los a\u00f1os 80 se hab\u00eda comenzado a utilizar para cultivos de invernadero tierras antes incultas, con el consiguiente removimiento de suelo contaminado que expon\u00eda al plutonio a los trabajadores y otras personas residentes en esas \u00e1reas.<\/p>\n<p>W. H. Langham, jefe de investigaci\u00f3n biom\u00e9dica de Los \u00c1lamos National Laboratory de EEUU, el lugar donde estudi\u00f3 en humanos los efectos de los radioelementos y cuyos resultados estuvieron clasificados durante muchos a\u00f1os, dirigi\u00f3 y supervis\u00f3 todo el proceso. \u00c9l mismo se desplaz\u00f3 a Palomares. Se inici\u00f3 con ello el \u201cProyecto Indalo\u201d. La comisi\u00f3n de Energ\u00eda At\u00f3mica del gobierno norteamericano sigui\u00f3 supervisando un plan de seguimiento, cuyos objetivos, por otra parte, siempre fueron ocultos, y que nunca ha llegado a cubrir al conjunto de la poblaci\u00f3n afectada \u2013o cuanto menos sometida- al riesgo de seguir inhalando plutonio 239 y otros transur\u00e1nicos.<\/p>\n<p>Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9, junto a Catalina Eibenschutz Hartman, Salvador Moncada i Llu\u00eds y Josep Mart\u00ed i Valls, particip\u00f3 en un estudio que el CAPS, el Centro de An\u00e1lisis y Programas Sanitarios, realiz\u00f3 con la ayuda de la Fundaci\u00f3n ESICO a mediados de 1985. Algunas de sus reflexiones: \u201cTe se\u00f1alo s\u00f3lo algunos puntos. Por ejemplo, durante los primeros d\u00edas intervino en la zona del accidente solamente personal de las Fuerzas A\u00e9reas de Estados Unidos, nadie m\u00e1s. De hecho, el acuerdo de colaboraci\u00f3n entre la JEN y la AEC (la Comisi\u00f3n para la Energ\u00eda At\u00f3mica de los Estados Unidos; Atomic Energy Commission), se firm\u00f3 el 25 de febrero de 1966, casi 40 d\u00edas despu\u00e9s de la colisi\u00f3n a\u00e9rea. Hasta ese momento no se tiene informaci\u00f3n de qu\u00e9 trabajos realiz\u00f3 la JEN en cumplimiento de la legislaci\u00f3n que le otorgaba todas las competencias en materia de seguridad nuclear. Es posible que se dejara todo en manos norteamericanas o que la direcci\u00f3n estuviera en sus manos. Por otra parte, no existe documentaci\u00f3n o informe alguno en Espa\u00f1a sobre lo realizado por las FF. AA. estadounidenses durante la primera fase de descontaminaci\u00f3n. Toda la informaci\u00f3n de la que se dispon\u00eda por aquellas fechas de esa fase proven\u00eda de relatos orales de miembros de la JEN que se desplazaron al lugar del accidente\u201d.<\/p>\n<p>Las acciones inmediatas llevadas a cabo por el personal norteamericano: \u201c[\u2026] recogieron los fragmentos visibles de las bombas; hicieron una recolecci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n cultivada y silvestre contaminada y la enterraron en un pozo de la zona; se lavaron las casas con agua a presi\u00f3n y detergentes, se desconcharon y rascaron. Como dije no se consider\u00f3 nunca la evacuaci\u00f3n de los habitantes de la zona. En las zonas pedregosas contaminadas se trat\u00f3 de eliminar la contaminaci\u00f3n mediante herramientas a mano y se elimin\u00f3 una capa de tierra contaminada de 5 a 10 cm de grosor con actividades superiores a 3,6 millones de Bq, envas\u00e1ndola en bidones que posteriormente, como ya hemos comentado, se trasladaron a Estados Unidos, y que se trataron m\u00e1s tarde como residuos nucleares en el dep\u00f3sito final de Savannah River Plant, en Aiken, Carolina del Sur. El resto de superficie contaminada con actividades elevadas -\u00bf420Kbq?, los datos son discrepantes- fue arado para soterrarlo\u201d.<\/p>\n<p>Las principales conclusiones del estudio, seg\u00fan el propio Edudr Rodr\u00edguez Farr\u00e9, fueron: \u201cEn primer lugar, la contaminaci\u00f3n residual por plutonio y americio de la zona de Palomares, de toda la zona del accidente, deber\u00eda haber sido un problema de salud p\u00fablica de la m\u00e1xima importancia. Durante algunos a\u00f1os, y no es ninguna exageraci\u00f3n, fue la zona habitada de la Tierra con mayores niveles de contaminaci\u00f3n por elementos transur\u00e1nicos. La contaminaci\u00f3n residual que qued\u00f3 a finales de los a\u00f1os 80 tanto por los radion\u00faclidos fijados en el suelo como por los existentes en las \u00e1reas que no fueron descontaminadas -unas 100 Ha- fue aproximadamente de 2.500 a 3.000 veces superior a la media depositada en el hemisferio norte por las pruebas at\u00f3micas en la atm\u00f3sfera. Esta situaci\u00f3n exig\u00eda un tratamiento sanitario-cient\u00edfico adecuado para determinar y sentar las bases de la prevenci\u00f3n, y el impacto ambiental y ecol\u00f3gico que supuso y a\u00fan supone. En segundo lugar, nunca deben ser aceptables procedimientos de investigaci\u00f3n que supongan la exposici\u00f3n experimental humana a riesgos para la salud, mas a\u00fan cuando esta investigaci\u00f3n se realiza de forma callada y los riesgos no son del todo conocidos. Se dieron en el momento del accidente, y en a\u00f1os posteriores, reiteradas muestras de incapacidad para realizar el abordaje cient\u00edfico que el tema merec\u00eda y sigue mereciendo. La JEN mostr\u00f3 un neto desinter\u00e9s por informar adecuadamente a la opini\u00f3n p\u00fablica de sus investigaciones y conclusiones, por no hablar de las probables presiones pol\u00edticas a las que estuvo sometida. No es de extra\u00f1ar los recelos con los que mucha gente, y muchos investigadores, observaron a este organismo. De hecho, despu\u00e9s de la investigaci\u00f3n, nosotros propusimos la creaci\u00f3n de una comisi\u00f3n en la que participasen asociaciones y personalidades cient\u00edficas y t\u00e9cnicas ajenas a la JEN y al CSN, comisi\u00f3n que deber\u00eda dirigir un plan de investigaci\u00f3n adecuado a las necesidades de la situaci\u00f3n e informar a la poblaci\u00f3n de su resultado\u201d [el \u00e9nfasis es m\u00edo].<\/p>\n<p>Se han realizado otras investigaciones. ERF ha citado la de S\u00e1nchez Cabeza y otros cient\u00edficos del Departamento de F\u00edsica y del Instituto de Ciencia y Tecnolog\u00eda Ambientales de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, quienes detectaron en muestras recogidas en 1992 y 1993 concentraciones de plutonio y americio en el plancton de la costa de Palomares, con una actividad unas cinco veces m\u00e1s elevada que la media de otras muestras del Mediterr\u00e1neo. Tambi\u00e9n en una investigaci\u00f3n posterior dirigida por Jim\u00e9nez-Ramos se corrobor\u00f3 la presencia de americio 241 y plutonio 239-240 e incluso uranio en la superficie de Palomares, lo que ha sido reconocido por el propio Departamento de Energ\u00eda Estados Unidos.<\/p>\n<p>Pues bien, Miguel \u00c1ngel Criado recordaba recientemente [9] que seg\u00fan hab\u00eda denunciado el delegado de Ecologistas en Acci\u00f3n para el caso de Palomares, Igor Parra, &#8216;cada d\u00eda que pasa, hay m\u00e1s radiactividad&#8217; en la zona: han pasado unos 45 a\u00f1os desde que cayeron las cuatro bombas termonucleares \u201cy el tiempo, en vez de tapar el problema, lo est\u00e1 desterrando. El plutonio esparcido por la zona se est\u00e1 descomponiendo en otro elemento, el americio, que es a\u00fan m\u00e1s peligroso\u201d.<\/p>\n<p>Francisco Castej\u00f3n, responsable de campa\u00f1as antinucleares de Ecologistas en Acci\u00f3n y miembro del departamento de F\u00edsica Te\u00f3rica del Ciemat, el centro encargado de la vigilancia radiol\u00f3gica de Palomares, ha se\u00f1alado igualmente que &#8216;si el tiempo de desintegraci\u00f3n del plutonio es de 27.000 a\u00f1os y han pasado 45 desde que ocurri\u00f3 el suceso, ya debe haber algunos gramos de americio&#8217;. Ecologistas en Acci\u00f3n cree que ha llegado el momento de limpiar la zona. El Ciemat realiz\u00f3 su informe de caracterizaci\u00f3n de la zona y ha elaborado un plan t\u00e9cnico de descontaminaci\u00f3n: el coste estimado para tratar los, aproximadamente, 50.000 metros c\u00fabicos de tierra es de unos 25 millones de euros. La limpieza llevar\u00eda unos dos a\u00f1os. Tras la criba, seg\u00fan Francisco Castej\u00f3n, remarcaba el periodista de P\u00fablico, quedar\u00edan unos 6.000 metros c\u00fabicos de residuos [10].<\/p>\n<p>Por su parte, el alcalde de Cuevas de Almanzora advirti\u00f3 a finales de 2010 que daban dos meses de plazo a la Administraci\u00f3n para iniciar la limpieza. En caso contrario, se iniciar\u00e1n las movilizaciones. Se ha propuesto que si no se limpia Palomares, parte de la tierra radioactiva podr\u00eda acabar en Madrid. Ante la embajada norteamericana o ante la Moncloa, por ejemplo.<\/p>\n<p>Me olvidaba. En la ma\u00f1ana del 10 de marzo de 1966, poco tiempo despu\u00e9s del asesinato de Juli\u00e1n Grimau y unos diez a\u00f1os antes de las muertes de Vitoria (Llach: \u201cCampanades a mort\u201d), el ministro de Informaci\u00f3n y Turismo del general golpista africanista, largo y denso pasado del que, como es notorio, nunca ha renegado, actual presidente de honor o cargo af\u00edn del hondamente democr\u00e1tico Partido Popular, Manuel Fraga, dec\u00eda, fue a ba\u00f1arse a una playa que se afirm\u00f3 estaba muy pr\u00f3xima a Palomares en compa\u00f1\u00eda del embajador de los Estados Unidos en Espa\u00f1a, Angier Biddle Duke [10]. Con aquel ba\u00f1o en pleno mes de marzo, dos meses despu\u00e9s del accidente y ante las c\u00e1maras de Televisi\u00f3n Espa\u00f1ola, el paternalismo franquista trat\u00f3 de demostrar a la ciudadan\u00eda que aquel accidente nuclear era inocuo, que no ten\u00eda importancia alguna, que con el franquismo la paz y la seguridad segu\u00edan firmes. La palabra \u201cnuclear\u201d apenas apareci\u00f3 en las informaciones sobre el accidente.<\/p>\n<p>Pero, seg\u00fan parece, el ministro que firm\u00f3 penas de muerte y el embajador no se ba\u00f1aron en las playas m\u00e1s pr\u00f3ximas a Palomares. La falsedad y la manipulaci\u00f3n planificadas eran parte esencial del kernel franquista y de sus se\u00f1ores [11]. Muchos ciudadanos y ciudadanas nos tragamos en su d\u00eda la p\u00edldora, otra m\u00e1s de la interminable receta.<\/p>\n<p>9<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>[1] Tomo la informaci\u00f3n de; Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9 y Salvador L\u00f3pez Arnal Casi todo lo que usted desea saber sobe los efectos de la energ\u00eda nuclear en la salud y el medio ambiente. El Viejo Topo, Barcelona, 2008, cap\u00edtulo 9\u00ba: \u201cPalomares: paz franquista y accidentes nucleares\u201d.<\/p>\n<p>[2] Algunas escenas de la magistral \u201cDr. Strangelove\u201d de Stanley Kubrick, con un inolvidable Peter Sellers y un no menos recordado Sterling Hayden, recuerdan estos vuelos ininterrumpidos.<\/p>\n<p>[3] Estrategia que llevaba y de hecho llev\u00f3 en algunas ocasiones a la Humanidad al borde del abismo.<\/p>\n<p>[4] Apareci\u00f3 finalmente a unas 5 millas de la costa. Las Mark 28 fueron bombas de hidr\u00f3geno dise\u00f1adas a finales de los 50, probablemente a\u00fan en \u201cactivo\u201d. Sus dimensiones: 1,5 m. de longitud y 0,5 m. de anchura; su peso es de unos 800 Kg.<\/p>\n<p>[5] En unas 17 hect\u00e1reas se determinaron actividades del orden de 117.000 Bq\/m2 (117 KBq\/ m2) que eran superadas con mucho en otras 2,2 Ha. \u00c1reas pr\u00f3ximas a los puntos de impacto alcanzaron valores extremadamente superiores: 3,7 x 107 Bq\/m2 (37 millones de Bq por m2). Incluso en algunas zonas las cantidades eran tan elevadas que saturaron los detectores. Rodr\u00edguez Farr\u00e9 ha se\u00f1alado que \u201ces pertinente mencionar que el nivel real de contaminaci\u00f3n alfa ha sido controvertido y var\u00eda seg\u00fan las fuentes consultadas. Las cifras indicadas son las m\u00ednimas reconocidas en su momento por la JEN\u201d.<\/p>\n<p>[6] La zona que ten\u00eda mayor contaminaci\u00f3n fue la correspondiente a los eriales situados entre colinas al suroeste de Palomares, que distaban un kil\u00f3metro y medio de la zona urbana. Todo esto, se\u00f1al\u00f3 ERF, est\u00e1 descrito con cierto detalle en un informe del Consejo de Seguridad Nuclear.<\/p>\n<p>[7] Las carcasas de las dos bombas Mark-28 que se recuperaron intactas en Palomares pueden contemplarse actualmente en el Museo At\u00f3mico Nacional (National Atomic Museum) de EEUU, en Alburquerque, Nuevo M\u00e9xico. El centro ha cambiado su nombre recientemente por el m\u00e1s enga\u00f1oso de Museo Nacional de Ciencia e Historia Nuclear (National Museum of Nuclear Science and History).<\/p>\n<p>[8] Miguel \u00c1ngel Criado, \u201cLa radiactividad crece en Palomares, seg\u00fan Ecologistas\u201d, P\u00fablico, 6 de enero de 2011, p. 27. On line: <a href=\"http:\/\/www.publico.es\/ciencias\/354890\/la-radiactividad-crece-en-palomares-segun-ecologistas\">http:\/\/www.publico.es\/ciencias\/354890\/la-radiactividad-crece-en-palomares-segun-ecologistas<\/a><\/p>\n<p>[9] Miguel Angel Criado recuerda que, seg\u00fan Ecologistas en Acci\u00f3n, el Gobierno espa\u00f1ol ha decidido en una reuni\u00f3n del pasado 14 de diciembre de 2010 redoblar la presi\u00f3n sobre EEUU para que se haga cargo del coste de la descontaminaci\u00f3n y de los residuos.<\/p>\n<p>[10] Fallecido en 1995. El embajador norteamericano of course.<\/p>\n<p>[11] Para una parodia de lo sucedido, con voz de Nodo incluida, v\u00e9ase <a href=\"http:\/\/www.adnstream.com\/video\/velZbiZsiN\/Fraga-en-Palomares-Documento-inedito\">http:\/\/www.adnstream.com\/video\/velZbiZsiN\/Fraga-en-Palomares-Documento-inedito<\/a> (publicidad includa desgraciadamente)<\/p>\n<p>Rebeli\u00f3n ha publicado este art\u00edculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palomares y la radiactividad \u00a0 &nbsp; Han aparecido en la prensa espa\u00f1ola de estos \u00faltimos d\u00edas titulares de ese tenor:<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1496,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1495","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1495"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1495\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1496"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1495"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1495"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}