{"id":14957,"date":"2024-02-06T05:00:16","date_gmt":"2024-02-06T04:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14957"},"modified":"2024-02-06T03:36:58","modified_gmt":"2024-02-06T02:36:58","slug":"la-busqueda-estadounidense-de-la-primacia-nuclear-la-doctrina-de-la-contrafuerza-y-la-ideologia-de-la-asimetria-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14957","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda estadounidense de la primac\u00eda nuclear: La doctrina de la contrafuerza y la ideolog\u00eda de la asimetr\u00eda moral"},"content":{"rendered":"<p><i>Este art\u00edculo fue escrito originalmente para <\/i>A New Global Geometry? The Socialist Register 2024<i> (Merlin Press, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n). Ha sido ligeramente editado para Monthly Review.<\/i><\/p>\n<div style=\"padding-left: 40px;\" align=\"right\">\u00a0\u00a0\u00a0 <span style=\"font-size: 10pt;\">Cuando llegue el momento de estudiar en detalle algunos de los argumentos de estos nuevos escritores militares sobre la guerra nuclear, necesariamente tendr\u00e9 que adoptar muchos aspectos de sus propios m\u00e9todos y terminolog\u00eda, es decir, tendr\u00e9 que encontrarme con ellos en el terreno metodol\u00f3gico de su propia elecci\u00f3n. Por lo tanto, quiero disculparme de antemano por la nauseabunda inhumanidad de gran parte de lo que tengo que decir.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">-P. M. S. Blackett<sup>1<\/sup><\/span><\/div>\n<p>La desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas (URSS) en 1991 dio lugar a que Washington declarara en ese mismo momento que se iniciaba un nuevo orden mundial unipolar, con Estados Unidos como \u00fanica superpotencia. Estados Unidos, apoyado por sus aliados de la OTAN, inici\u00f3 inmediatamente una gran estrategia de cambio de r\u00e9gimen o \u00abimperialismo desnudo\u00bb en los Balcanes, Oriente Medio, el norte de \u00c1frica y a lo largo de todo el per\u00edmetro de la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Esto fue acompa\u00f1ado por la r\u00e1pida expansi\u00f3n de la propia OTAN hacia el este, hacia los antiguos pa\u00edses del Pacto de Varsovia y las regiones que antes formaban parte de la URSS.<sup>2<\/sup> El objetivo fundamental de esta expansi\u00f3n, como explic\u00f3 el ex Asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., Zbigniew Brzezinski en <em>El Gran Tablero de Ajedrez<\/em>, era incorporar a Ucrania a la OTAN, lo que crear\u00eda las condiciones geopol\u00edticas y geoestrat\u00e9gicas para la dominaci\u00f3n final y la ruptura forzada de la Federaci\u00f3n Rusa.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Subyacente a este dise\u00f1o imperial para la formaci\u00f3n de un orden mundial unipolar estaba el esfuerzo de Washington por restablecer su dominio nuclear absoluto de los primeros a\u00f1os de la Guerra Fr\u00eda, cuando ten\u00eda el monopolio nuclear (1945-49), seguido de un per\u00edodo de superioridad nuclear cuantitativa (1949-53) \u2013antes de que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica alcanzara la paridad nuclear efectiva con Estados Unidos\u2013.<sup>4<\/sup> A principios de la d\u00e9cada de 1960, durante la administraci\u00f3n de John F. Kennedy, se intent\u00f3 pasar a la <em>contrafuerza<\/em> (el ataque contra las armas nucleares y los sistemas de mando sovi\u00e9ticos) como medio de restablecer la hegemon\u00eda nuclear estadounidense. Sin embargo, pronto se abandon\u00f3 por poco pr\u00e1ctica en aquel momento, y la postura de disuasi\u00f3n nuclear de Estados Unidos en las d\u00e9cadas de 1960 a 1980 sigui\u00f3 siendo la de la destrucci\u00f3n mutua asegurada (MAD), en la que las armas nucleares se dirig\u00edan principalmente contra ciudades enemigas u objetivos de <em>contravalor<\/em>. Pero, con la desaparici\u00f3n de la URSS de la escena mundial en 1991, Washington abandon\u00f3 abruptamente la MAD como su estrategia nuclear, sustituy\u00e9ndola por la contrafuerza, a veces denominada NUTS (por las teor\u00edas de uso nuclear o Selecci\u00f3n de Objetivos de Utilizaci\u00f3n Nuclear).<sup>5<\/sup> Ir\u00f3nicamente, la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica condujo en Estados Unidos (y en la OTAN) al triunfo de la <em>postura de m\u00e1xima disuasi\u00f3n<\/em>, a pesar de varios acuerdos sobre armas estrat\u00e9gicas, y a la aparente derrota final de quienes hab\u00edan defendido durante mucho tiempo una <em>postura de disuasi\u00f3n m\u00ednima<\/em>.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p>La contrafuerza tiene como objetivo la primac\u00eda nuclear o capacidad de primer ataque, es decir, el uso de armas nucleares para \u00abdecapitar\u00bb las armas nucleares del enemigo antes de que puedan ser lanzadas (lo que a veces se denomina un \u00abverdadero primer ataque\u00bb).<sup>7<\/sup> Adem\u00e1s, la contrafuerza tambi\u00e9n se presta a la idea de guerra nuclear limitada y, por tanto, puede considerarse que opera dentro de un continuo que tambi\u00e9n incluye las armas nucleares no estrat\u00e9gicas o t\u00e1cticas y las armas convencionales, representando as\u00ed la plena integraci\u00f3n de las armas nucleares en la estrategia militar a todos los niveles. Bajo la MAD, basada en el contravalor, las armas nucleares se consideraban <em>inutilizables<\/em> para promover fines pol\u00edticos y militares (s\u00f3lo para ser empleadas en caso de represalias masivas), mientras que la revoluci\u00f3n de la contrafuerza iniciada por Washington en la era posterior a la Guerra Fr\u00eda ten\u00eda como objetivo precisamente hacer que las armas nucleares fueran <em>utilizables<\/em>.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>El prolongado debate sobre la disuasi\u00f3n nuclear entre los <em>minimalistas<\/em> (a veces denominados \u00abrevolucionarios nucleares\u00bb), como Patrick Blackett, George Kennan y Bernard Brodie, y los <em>maximalistas<\/em>, como Albert Wohlstetter, Herman Kahn, Henry Kissinger y Thomas Schelling, en lo que a veces se denomina la \u00abedad de oro\u00bb de la estrategia de disuasi\u00f3n nuclear, gir\u00f3 principalmente en torno a la cuesti\u00f3n del objetivo de contravalor frente al de contrafuerza.<sup>9<\/sup> Para los minimalistas, la MAD, basada en el contravalor y la paridad nuclear, era la condici\u00f3n m\u00e1s estable de la disuasi\u00f3n, ya que ninguna de las partes pod\u00eda esperar beneficiarse de una guerra nuclear, creando un punto muerto nuclear duradero. Por el contrario, los maximalistas defend\u00edan el desarrollo de una estrategia de contrafuerza dirigida a la primac\u00eda nuclear de Estados Unidos (y la OTAN) como \u00fanica soluci\u00f3n estable al problema de la disuasi\u00f3n nuclear. El argumento maximalista \u2013como demostr\u00f3 Blackett, el c\u00e9lebre socialista brit\u00e1nico, premio Nobel de f\u00edsica y fundador de la investigaci\u00f3n operativa militar\u2013 derivaba su coherencia del supuesto de la \u00abasimetr\u00eda moral\u00bb entre Oriente y Occidente, una postura que representaba el fracaso de la raz\u00f3n.<sup>10<\/sup> Fue la temprana cr\u00edtica de Blackett a la postura de m\u00e1xima disuasi\u00f3n la que constituye el desaf\u00edo te\u00f3rico m\u00e1s penetrante a la doctrina de la contrafuerza hasta nuestros d\u00edas.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>La coincidencia del declive de la hegemon\u00eda estadounidense en la econom\u00eda mundial con el intento de Estados Unidos de asegurar el dominio unipolar por medios militares, en l\u00ednea con su actual pol\u00edtica de m\u00e1xima disuasi\u00f3n mediante la contrafuerza y la primac\u00eda nuclear, ha llegado a su punto \u00e1lgido en la actual guerra por poderes en Ucrania entre Estados Unidos\/OTAN y Rusia, y en las crecientes tensiones sobre Taiw\u00e1n entre Estados Unidos y la Rep\u00fablica Popular China. Los conflictos en curso sobre Ucrania y Taiw\u00e1n constituyen los principales focos de la Nueva Guerra Fr\u00eda que emana de Washington, que implica una guerra por poderes real y potencial en las mismas fronteras de las superpotencias. Esto ha aumentado enormemente la probabilidad de una guerra termonuclear global. Esto, a su vez, plantea la amenaza de un omnicidio global con el inicio del invierno nuclear, ya que el humo y el holl\u00edn de los incendios que lo abarcar\u00edan todo en cien o m\u00e1s ciudades bloquear\u00edan la radiaci\u00f3n solar, reduciendo dr\u00e1sticamente las temperaturas globales y provocando, en un par de a\u00f1os, la aniquilaci\u00f3n efectiva de la poblaci\u00f3n mundial.<sup>12<\/sup><br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>La cr\u00edtica de la m\u00e1xima disuasi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Con la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, los maximalistas consiguieron dominar por completo a los minimalistas dentro de los c\u00edrculos del <em>establishment<\/em>, lo que qued\u00f3 marcado por la primera \u00abRevisi\u00f3n de la postura nuclear\u00bb de Estados Unidos en 1994.<sup>13<\/sup> Por tanto, la cr\u00edtica a la disuasi\u00f3n m\u00e1xima que surgi\u00f3 en las d\u00e9cadas anteriores, y que ha estado estrechamente ligada a los movimientos pacifistas mundiales, necesita ser desenterrada y resucitada en la crisis nuclear de nuestros tiempos.<\/p>\n<p>La mayor cr\u00edtica a la doctrina de la disuasi\u00f3n m\u00e1xima en la \u00abedad de oro de la disuasi\u00f3n nuclear\u00bb fue lanzada por Blackett en su libro de 1948, <em>Fear, War, and the Bomb: Military and Political Consequences of Atomic Energy <\/em>[Miedo, guerra y la bomba: consecuencias militares y pol\u00edticas de la energ\u00eda at\u00f3mica], que apareci\u00f3 casi simult\u00e1neamente con el anuncio de que hab\u00eda recibido el Premio Nobel de F\u00edsica por su trabajo experimental en f\u00edsica nuclear.<sup>14<\/sup> A ese libro siguieron otros dos sobre la estrategia de las armas nucleares: <em>Atomic Weapons and East-West Relations<\/em> [Armas at\u00f3micas y las relaciones Este-Oeste] (1956) y <em>Studies of War: Nuclear and Conventional<\/em> [Estudios sobre la guerra: nuclear y convencional] (1962).<\/p>\n<p>Blackett fue un destacado pensador socialista brit\u00e1nico, parte del movimiento de las relaciones sociales de la ciencia, asociado con J. D. Bernal, y colega cercano de otros socialistas brit\u00e1nicos, entre ellos Bernal, J. B. S. Haldane, C. H. Waddington y Solly Zuckerman.<sup>15<\/sup> Blackett fue presidente de la izquierdista Asociaci\u00f3n de Trabajadores Cient\u00edficos de 1943 a 1947. Tambi\u00e9n era amigo \u00edntimo del f\u00edsico Robert Oppenheimer en Estados Unidos, que dirigi\u00f3 el Proyecto Manhattan.<sup>16<\/sup> En su ensayo de 1935, \u00abLa frustraci\u00f3n de la ciencia\u00bb, que aparece en un libro del mismo nombre \u2013un volumen al que tambi\u00e9n contribuy\u00f3 Bernal, y que ten\u00eda un pr\u00f3logo de Frederick Soddy\u2013 Blackett abogaba por el \u00absocialismo completo\u00bb y declaraba que el capitalismo era un \u00abmovimiento retr\u00f3grado\u00bb que se desviaba hacia el fascismo. Sent\u00eda una gran admiraci\u00f3n por los logros de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en los \u00e1mbitos de la ciencia y la industria<sup>17<\/sup>.<\/p>\n<p>Al igual que otros cient\u00edficos de izquierdas, en particular Bernal, Haldane y Zuckerman, Blackett, que hab\u00eda servido en la marina brit\u00e1nica, fue una figura destacada en la formaci\u00f3n de la estrategia militar brit\u00e1nica durante la Segunda Guerra Mundial. Fue el \u00abpadre\u00bb del campo de la investigaci\u00f3n operativa militar. Desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en el desarrollo de la cadena de radares que iba a resultar el arma clave en la guerra a\u00e9rea, conocida como la Batalla de Inglaterra, y en la organizaci\u00f3n de las defensas antia\u00e9reas. Su mayor logro en la guerra, sin embargo, fue \u00abayudar a idear el sistema de convoyes para hacer frente a la ofensiva de los submarinos [alemanes] en el Atl\u00e1ntico\u00bb.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>En agosto de 1945, el Primer Ministro brit\u00e1nico Clement Attlee nombr\u00f3 a Blackett miembro del reci\u00e9n creado Comit\u00e9 Asesor sobre Energ\u00eda At\u00f3mica. Tambi\u00e9n fue nombrado miembro del Comit\u00e9 de Jefes de Estado Mayor sobre Futuras Armas. Blackett se opuso firmemente al desarrollo brit\u00e1nico de armas nucleares y apoy\u00f3 una pol\u00edtica de neutralidad hacia la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Tras la disoluci\u00f3n del Comit\u00e9 Asesor en 1947, particip\u00f3 p\u00fablicamente en el debate sobre el uso de armas nucleares.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p>En <em>Fear, War and the Bomb<\/em>, Blackett abord\u00f3 la decisi\u00f3n estadounidense de lanzar las bombas at\u00f3micas sobre Hiroshima y Nagasaki. Aqu\u00ed se argumentaba por primera vez que \u00abel lanzamiento de las bombas at\u00f3micas no fue tanto el \u00faltimo acto militar de la Segunda Guerra Mundial, como la primera gran operaci\u00f3n de la fr\u00eda guerra diplom\u00e1tica con Rusia que estaba en curso\u00bb. Los japoneses ya hab\u00edan ofrecido negociar los t\u00e9rminos de la paz, mientras que una invasi\u00f3n estadounidense de Jap\u00f3n a\u00fan estaba en fase de planificaci\u00f3n y no iba a tener lugar hasta dentro de alg\u00fan tiempo. M\u00e1s que un resultado de la necesidad de \u00absalvar vidas estadounidenses\u00bb, como se afirma com\u00fanmente, la prisa por lanzar la bomba sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, y luego una segunda bomba sobre Nagasaki tres d\u00edas despu\u00e9s, tuvo que ver con el hecho de que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se estaba preparando para entrar en guerra contra Jap\u00f3n el 8 de agosto, comenzando su ofensiva en Manchuria el 9 de agosto. El objetivo de Estados Unidos, explic\u00f3 Blackett, era forzar una rendici\u00f3n incondicional de Jap\u00f3n antes de que los sovi\u00e9ticos pudieran avanzar mucho en Manchuria, y asegurarse de que la rendici\u00f3n japonesa fuera s\u00f3lo ante Estados Unidos.<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Blackett fue objeto de duras cr\u00edticas en un foro sobre su libro en el <em>Bulletin of Atomic Scientists<\/em>, pero recibi\u00f3 el apoyo del f\u00edsico del Proyecto Manhattan Philip Morrison, quien indic\u00f3 que los cient\u00edficos encargados de fabricar la bomba fueron presionados para cumplir un \u00abmisterioso\u00bb plazo en el que deb\u00eda estar lista para \u00abuna fecha cercana al diez de agosto\u00bb.<sup>21<\/sup> La proposici\u00f3n de que el lanzamiento de las bombas at\u00f3micas no fue, en realidad, el \u00faltimo acto de la Segunda Guerra Mundial, sino el primero de la Guerra Fr\u00eda, ser\u00eda verificada en estudios hist\u00f3ricos posteriores por figuras como Gar Alperovitz y Robert Jay Lifton.<sup>22<\/sup><\/p>\n<p>Blackett demostr\u00f3 en <em>Fear, War and the Bomb<\/em> que inicialmente exist\u00eda un fuerte sentimiento en los c\u00edrculos estrat\u00e9gicos de Estados Unidos a favor de utilizar la bomba at\u00f3mica sobre ciudades sovi\u00e9ticas en un primer ataque, ya que la URSS no dispon\u00eda en aquel momento de la bomba y no se esperaba que la desarrollara y dispusiera de reservas hasta 1953. En 1948, Winston Churchill hab\u00eda abogado por amenazar a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica con una guerra nuclear preventiva. Sin embargo, Blackett, tratando de promover la cordura, argument\u00f3 en aquel momento que desde un punto de vista militar, las bombas at\u00f3micas, por devastadoras que fueran, no podr\u00edan derrotar a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, al igual que los bombardeos estrat\u00e9gicos no hab\u00edan sido eficaces contra Alemania. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica ten\u00eda un gran ej\u00e9rcito convencional y, en caso de un primer ataque nuclear de Estados Unidos y la OTAN, casi con toda seguridad invadir\u00eda Europa.<\/p>\n<p>Para cuando Blackett escribi\u00f3 <i>Atomic Weapons and East-West Relations<\/i>, la situaci\u00f3n hab\u00eda cambiado por completo. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica realiz\u00f3 su primera prueba de armas at\u00f3micas en agosto de 1949, apenas cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de que Estados Unidos bombardeara Hiroshima y Nagasaki. En agosto de 1953, la URSS realiz\u00f3 su primera prueba con una bomba de hidr\u00f3geno, menos de un a\u00f1o despu\u00e9s que Estados Unidos. En ese momento, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00eda alcanzado la paridad nuclear efectiva con Estados Unidos en todo menos en el lanzamiento. Fue entonces cuando el debate sobre la disuasi\u00f3n nuclear cobr\u00f3 fuerza. Blackett insisti\u00f3 en la importancia del punto muerto estrat\u00e9gico entre Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica: \u00abHoy en d\u00eda las armas at\u00f3micas estrat\u00e9gicas no s\u00f3lo se han anulado a s\u00ed mismas y, por tanto, han hecho que la guerra total sea extremadamente improbable, sino que han abolido definitivamente la posibilidad de victoria \u00fanicamente mediante el poder a\u00e9reo contra una gran potencia&#8230;. Creo que deber\u00edamos actuar como si las bombas at\u00f3micas y de hidr\u00f3geno hubieran abolido la guerra total y concentrar nuestros esfuerzos en averiguar cu\u00e1ntas bombas at\u00f3micas y sus portadores son necesarios para mantenerla abolida\u00bb.<\/p>\n<p>Reconociendo que la OTAN estaba recurriendo a las armas nucleares t\u00e1cticas como respuesta a la mayor fuerza convencional de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, junto con la desgana europea a la hora de afrontar el gasto que supondr\u00eda igualarla, Blackett ve\u00eda esas armas nucleares no estrat\u00e9gicas como un problema importante. Su respuesta fue considerar una pol\u00edtica de \u00abno utilizar bombas at\u00f3micas en absoluto, ni siquiera en el campo de batalla\u00bb.<sup>23<\/sup> Se mostr\u00f3 firmemente en contra de la doctrina maximalista estadounidense de la \u00abdisuasi\u00f3n gradual\u00bb o la noci\u00f3n del uso de armas nucleares en varios niveles de escalada, desde el uso en el campo de batalla hasta un verdadero primer ataque, con el fin de lograr objetivos pol\u00edticos y militares.<sup>24<\/sup><\/p>\n<p>Blackett apoy\u00f3 firmemente a Oppenheimer, que por aquel entonces hab\u00eda sido objeto de ataques en el ambiente macartista de Estados Unidos. Explic\u00f3 que la oposici\u00f3n concreta inicial de Oppenheimer a la bomba de hidr\u00f3geno se hab\u00eda basado en su mal dise\u00f1o. Pero la posterior oposici\u00f3n m\u00e1s profunda de Oppenheimer, y la de los cient\u00edficos del Proyecto Manhattan en general, fue una respuesta a la forma en que la bomba at\u00f3mica se hab\u00eda utilizado, innecesariamente, en la guerra. Como se\u00f1al\u00f3 Blackett, \u00abhay un pasaje poco notado en las Audiencias. Cuando se le pregunt\u00f3 a Oppenheimer cu\u00e1ndo comenz\u00f3 su oposici\u00f3n a la bomba H, respondi\u00f3: &#8216;Creo que fue cuando me di cuenta de que este pa\u00eds tender\u00eda a utilizar cualquier arma que tuviera&#8217;\u00bb.<sup>25<\/sup><\/p>\n<p>A pesar de su enorme prestigio como premio Nobel de F\u00edsica y como fundador de la investigaci\u00f3n operativa militar, el intento de Blackett de promover una estrategia de disuasi\u00f3n racional y minimalista que restara importancia a las armas nucleares o incluso las eliminara dio lugar a ataques al estilo de la Guerra Fr\u00eda, en los que se le tachaba de compa\u00f1ero de viaje comunista. Fue \u00abel m\u00e1s franco y el m\u00e1s vilipendiado de los cient\u00edficos brit\u00e1nicos que se opusieron a las pol\u00edticas nucleares estadounidense y brit\u00e1nica desde mediados de los a\u00f1os 40 hasta alrededor de 1960\u00bb.<sup>26<\/sup> George Orwell incluy\u00f3 a Blackett en su lista negra secreta de criptocomunistas, aunque aparentemente no sab\u00eda qui\u00e9n era Blackett, caracteriz\u00e1ndolo incorrectamente como un \u00abdivulgador cient\u00edfico\u00bb. El soci\u00f3logo de la Guerra Fr\u00eda Edward Shils escribi\u00f3 un art\u00edculo para el <em>Bulletin of the Atomic Scientists<\/em> titulado \u00abBlackett&#8217;s Apologia for the Soviet Position\u00bb, en el que calificaba el cuidadoso an\u00e1lisis de Blackett en <em>Fear, War and the Bomb<\/em> de \u00abregalo para la propaganda sovi\u00e9tica\u00bb.<sup>27<\/sup> Tanto el MI5 brit\u00e1nico como el Federal Bureau of Investigation estadounidense le ten\u00edan bajo vigilancia, y el MI5 grab\u00f3 todas sus llamadas telef\u00f3nicas pero no descubri\u00f3 nada. Blackett fue atacado en <em>Scientific American<\/em> por tener un \u00abprejuicio pro sovi\u00e9tico\u00bb.<sup>28<\/sup> Sin embargo, era imposible ignorar a Blackett o dejarlo totalmente de lado debido a su enorme credibilidad tanto en c\u00edrculos cient\u00edficos como militares, sus convincentes argumentos sobre la disuasi\u00f3n nuclear y su confrontaci\u00f3n directa con maximalistas nucleares como Wohlstetter, Kahn y Kissinger.<\/p>\n<p>La primera parte de <em>Studies of War<\/em> de Blackett sobre la disuasi\u00f3n nuclear consist\u00eda en ensayos que hab\u00eda escrito entre 1948 y 1962, solap\u00e1ndose los primeros con sus dos primeros libros sobre el tema. Sin embargo, <em>Studies of War<\/em> tambi\u00e9n inclu\u00eda ensayos escritos sobre estrategia nuclear entre 1958 y 1962. Durante este periodo, entre el lanzamiento sovi\u00e9tico del Sputnik en 1957 y la crisis de los misiles cubanos de 1962, el debate nuclear se hab\u00eda intensificado. Especialmente notable fue el art\u00edculo de Blackett de 1961 \u00abCritique of Some Contemporary Defence Thinking\u00bb [Cr\u00edtica a algunas ideas contempor\u00e1neas sobre defensa], que constituy\u00f3 su contribuci\u00f3n m\u00e1s importante a lo que se conoce como el debate Blackett-Wohlstetter, que representa las opiniones minimalistas frente a las maximalistas sobre la guerra nuclear.<sup>29<\/sup> Aunque el trabajo anterior de Blackett sobre la disuasi\u00f3n nuclear hab\u00eda hecho que se le calificara de \u00abhereje at\u00f3mico\u00bb, <em>Studies of War<\/em>, que apareci\u00f3 en la \u00e9poca de la crisis de los misiles de Cuba, fue recibido favorablemente en los c\u00edrculos superiores de Occidente, as\u00ed como por el p\u00fablico en general, y se consider\u00f3 que representaba el consenso nuclear de la \u00e9poca.<sup>30<\/sup> Por tanto, los maximalistas de los a\u00f1os posteriores establecieron la anulaci\u00f3n del an\u00e1lisis de Blackett como uno de sus principales objetivos en su campa\u00f1a para hacer utilizables las armas nucleares.<\/p>\n<p>En \u00abCritique of Some Contemporary Defence Thinking\u00bb y en otros ensayos de <em>Studies of War<\/em>, Blackett ofreci\u00f3 una cr\u00edtica cl\u00e1sica en el sentido de la filosof\u00eda alemana y la teor\u00eda marxiana, en la que se mostraba que la l\u00f3gica interna y las contradicciones de la postura maximalista sobre las armas nucleares representaban la destrucci\u00f3n irracionalista de la raz\u00f3n. Argument\u00f3 que la paridad nuclear sovi\u00e9tica con Estados Unidos hab\u00eda creado un punto muerto nuclear en el que el uso de armas nucleares contra otra naci\u00f3n nuclear con armamento similar era impensable \u00abpara cualquier naci\u00f3n que quisiera sobrevivir\u00bb.<sup>31<\/sup> Su argumento iba dirigido contra tres de los principales pensadores maximalistas: Kissinger, Kahn y Wohlstetter. El libro de Kissinger <em>Nuclear Weapons and Foreign Policy<\/em> [Armas nucleares y pol\u00edtica exterior] (1957) argumentaba en contra de la pol\u00edtica entonces vigente de confiar en la MAD, y en su lugar abogaba por que Estados Unidos desarrollara armas nucleares no estrat\u00e9gicas o t\u00e1cticas que pudieran utilizarse para una guerra nuclear limitada y estuvieran disponibles como una extensi\u00f3n de la pol\u00edtica.<sup>32<\/sup><\/p>\n<p>La postura de Kissinger fue fuertemente rechazada por Blackett y por el principal pensador minimalista estadounidense, Kennan, m\u00e1s conocido como el desarrollador de la estrategia de \u00abcontenci\u00f3n\u00bb de Estados Unidos durante la Guerra Fr\u00eda. Blackett se\u00f1al\u00f3 que el argumento de Kissinger se basaba en que Occidente desplegara unilateralmente armas nucleares t\u00e1cticas que pudieran dirigirse contra las fuerzas convencionales sovi\u00e9ticas, con Europa, tanto Oriental como Occidental, como campo de batalla. Seg\u00fan Kissinger, la OTAN podr\u00eda utilizar armas nucleares t\u00e1cticas en un primer ataque con la expectativa de que los sovi\u00e9ticos no responder\u00edan con represalias masivas, poniendo as\u00ed en peligro a su propio pa\u00eds. Adem\u00e1s, en una guerra nuclear limitada, argumentaba Kissinger, los soldados occidentales ser\u00edan superiores a los sovi\u00e9ticos en el uso de armas nucleares t\u00e1cticas, incluso en el caso de que estos \u00faltimos desarrollaran tales capacidades, una opini\u00f3n que Blackett calific\u00f3 de \u00abpura patra\u00f1a\u00bb. Blackett se opuso a quienes, como Kahn, en obras como <em>On Thermonuclear War<\/em> [Sobre la guerra termonuclear] (1960) y <em>Thinking About the Unthinkable<\/em> [Pensar lo impensable] (1962), sosten\u00edan que se podr\u00eda ganar y sobrevivir a una guerra nuclear con medidas como la defensa civil. Blackett replic\u00f3 que la defensa civil en una guerra nuclear era impracticable.<sup>34<\/sup><\/p>\n<p>Kahn acu\u00f1\u00f3 la distinci\u00f3n entre <em>contravalor<\/em> y <em>contrafuerza<\/em>.<sup>35<\/sup> Con la aparici\u00f3n de la paridad nuclear entre Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el predominio de la MAD, que declaraba inutilizables las armas nucleares, los maximalistas dedicaron todos sus esfuerzos a argumentar que cualquier equilibrio nuclear era inestable y que la \u00fanica respuesta para Estados Unidos era el desarrollo de armas de contrafuerza dirigidas a una capacidad de primer ataque o primac\u00eda nuclear. El principal defensor de esta postura a principios de la d\u00e9cada de 1960 fue Wohlstetter, que, al igual que Kahn, Schelling y otros maximalistas, trabajaba para la RAND Corporation.<\/p>\n<p>El trabajo clave para lanzar el argumento de que la MAD era inestable y defender que Estados Unidos cambiara a una estrategia de contrafuerza fue \u00abThe Delicate Balance of Terror\u00bb [El delicado equilibrio del terror], de Wohlstetter, publicado en la revista del Consejo de Relaciones Exteriores, <em>Foreign Affairs<\/em>, en 1959.<sup>36<\/sup> Wohlstetter critic\u00f3 duramente a Blackett y a otros que defend\u00edan que la \u00abextinci\u00f3n mutua\u00bb era \u00abel \u00fanico resultado\u00bb de una guerra nuclear general, adoptando as\u00ed la posici\u00f3n MAD. En su lugar, Wohlstetter argumentaba que el ataque de contrafuerza o primer ataque pod\u00eda eliminar te\u00f3ricamente la capacidad del otro bando para llevar a cabo un segundo ataque, planteando as\u00ed la cuesti\u00f3n de la \u00abcapacidad de supervivencia\u00bb de la capacidad nuclear de segundo ataque en la naci\u00f3n atacada. En opini\u00f3n de Wohlstetter, un primer ataque podr\u00eda considerarse una pol\u00edtica \u00absensata\u00bb para un atacante. Esto obligaba a Estados Unidos a buscar la capacidad de primer ataque o la primac\u00eda nuclear y la modernizaci\u00f3n de las armas nucleares para lograr una mayor precisi\u00f3n y la m\u00e1xima disuasi\u00f3n. Sutilmente integrada en el argumento de Wohlstetter, pero constituyendo toda la base de su afirmaci\u00f3n de que la actual paridad nuclear era inestable, estaba la presunci\u00f3n de que los sovi\u00e9ticos no se dejar\u00edan disuadir por diez millones o incluso m\u00e1s de muertes, ya que hab\u00edan sufrido veinte millones de muertes en la Segunda Guerra Mundial. Adem\u00e1s, toda la argumentaci\u00f3n de Wohlstetter se basaba en la suposici\u00f3n de que exist\u00eda lo que Blackett denomin\u00f3 en su cr\u00edtica una \u00abasimetr\u00eda moral\u00bb entre Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en la que la primac\u00eda nuclear estadounidense no representaba ning\u00fan peligro para la URSS, mientras que la paridad nuclear rusa representaba una amenaza muy real de ataque nuclear contra Estados Unidos.<sup>37<\/sup><\/p>\n<p>La respuesta de Blackett a Wohlstetter fue devastadora. El c\u00e9lebre historiador militar brit\u00e1nico Michael Howard la calific\u00f3 de \u00abcr\u00edtica feroz\u00bb.<sup>38<\/sup> Utilizando ejemplos aritm\u00e9ticos, se\u00f1al\u00f3 el hecho de que la verdadera capacidad de primer ataque requerir\u00eda la destrucci\u00f3n, no s\u00f3lo del 90% de las armas nucleares del otro bando \u2013lo que en s\u00ed mismo es imposible dados los problemas t\u00e9cnicos implicados, el n\u00famero de objetivos, las respuestas casi autom\u00e1ticas del otro bando con s\u00f3lo pulsar un bot\u00f3n y las inmensas dificultades de inteligencia\u2013, sino que de hecho requerir\u00eda la destrucci\u00f3n del 99% de las fuerzas nucleares contrarias, e incluso eso no ser\u00eda suficiente si se quisieran evitar megamuertes tanto en el bando del atacante como en el del atacado. Por lo tanto, una mayor precisi\u00f3n no obviar\u00eda \u00abla locura esencial de una pol\u00edtica de primer ataque\u00bb. Blackett se\u00f1al\u00f3 que Wohlstetter cre\u00eda que un primer ataque estadounidense contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica habr\u00eda sido cuerdo en la \u00e9poca en que Estados Unidos ten\u00eda el monopolio nuclear o incluso cuando simplemente ten\u00eda superioridad nuclear. Para personas como Wohlstetter, el objetivo era restablecer las bases para un primer ataque \u00absensato\u00bb.<sup>39<\/sup><\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante fue la cr\u00edtica de Blackett a la noci\u00f3n de Wohlstetter de la \u00abasimetr\u00eda moral\u00bb entre Estados Unidos y la URSS. Como escribi\u00f3 Wohlstetter, \u00abellos [los sovi\u00e9ticos] toman decisiones estrat\u00e9gicas sensatas y nosotros no\u00bb, lo que significa que sin duda utilizar\u00edan la superioridad nuclear (o incluso la paridad nuclear) como base de un ataque nuclear para lograr sus fines, pero Estados Unidos no lo har\u00eda, debido a su mayor moralidad.<sup>40<\/sup><\/p>\n<p>En respuesta, Blackett afirm\u00f3: \u00abLa doctrina de Wohlstetter parece ser que Occidente debe planificar en funci\u00f3n de la capacidad del enemigo, pero la URSS debe planificar en funci\u00f3n de las intenciones de Occidente\u00bb, que se suponen benignas. Al \u00abintroducir un amplio y arbitrario grado de asimetr\u00eda moral entre los dos contendientes\u00bb como \u00abdispositivo metodol\u00f3gico\u00bb, Wohlstetter, seg\u00fan Blackett, consideraba que \u00abel periodo de 1954 a 1957 [cuando Rusia \u00abno ten\u00eda ning\u00fan poder efectivo de golpear a Am\u00e9rica en absoluto con misiles\u00bb]&#8230; era un periodo seguro porque, aunque Am\u00e9rica ten\u00eda una gran superioridad nuclear, era pac\u00edfica, mientras que el momento actual es peligroso porque esta superioridad es menor y la URSS es agresiva\u00bb. <sup>41<\/sup> Era este tipo de l\u00f3gica peligrosa, insist\u00eda Blackett, la que estaba detr\u00e1s de las demandas de los maximalistas de que Estados Unidos intentara \u00abrecuperar una primera capacidad de contrafuerza mediante misiles mejorados y sat\u00e9lites de reconocimiento\u00bb.<sup>42<\/sup><\/p>\n<p>Argumentando en\u00e9rgicamente a favor de \u00abla pol\u00edtica de la disuasi\u00f3n m\u00ednima\u00bb, Blackett insisti\u00f3 en que \u00abya es suficiente\u00bb.<sup>43<\/sup> Sin embargo, si los maximalistas se sal\u00edan con la suya y consegu\u00edan que Washington persiguiera la capacidad de contrafuerza o de primer ataque, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y China tendr\u00edan que responder en un momento dado adoptando medidas para garantizar la capacidad de supervivencia de su disuasi\u00f3n como una cuesti\u00f3n de pura defensa, lo que desencadenar\u00eda una interminable carrera armament\u00edstica nuclear y aumentar\u00eda los peligros de una guerra nuclear.<sup>44<\/sup> Critic\u00f3 duramente a aquellos que en la RAND, como Schelling, utilizaban la teor\u00eda de juegos para crear falsos escenarios de guerra nuclear limitada y estrategias de contrafuerza en la b\u00fasqueda irracional de un gasto continuado en modernizaci\u00f3n nuclear. En 1962, Blackett volvi\u00f3 a plantear la cuesti\u00f3n del desarme nuclear, que, sugiri\u00f3, tendr\u00eda que hacerse a una escala extremadamente grande o ser\u00eda ineficaz.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1980, las administraciones de Jimmy Carter y Ronald Reagan intentaron colocar misiles de crucero con armamento nuclear y misiles Pershing II en Europa, aparentemente como respuesta al SS-20 sovi\u00e9tico, un misil de alcance intermedio m\u00e1s resistente que se consideraba que reduc\u00eda la capacidad de primer ataque de la OTAN.<sup>46<\/sup> La respuesta estadounidense fue la introducci\u00f3n de nuevos misiles de contrafuerza con Europa como base de operaciones. A esto se uni\u00f3 el plan estadounidense de introducir la Iniciativa de Defensa Estrat\u00e9gica, m\u00e1s conocida como Guerra de las Galaxias, un sistema global de defensa antimisiles. Esto tambi\u00e9n s\u00f3lo ten\u00eda sentido en t\u00e9rminos de un primer ataque o de un ataque de contrafuerza. El resultado fue el desarrollo de un enorme movimiento antinuclear en Europa, en el que el historiador marxista E. P. Thompson desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental como principal portavoz del Desarme Nuclear Europeo.<sup>47<\/sup> En Estados Unidos, estos acontecimientos generaron el movimiento de congelaci\u00f3n nuclear. En este contexto, Wohlstetter volvi\u00f3 a criticar a Blackett, fallecido en 1974, por sus cr\u00edticas a la disuasi\u00f3n m\u00e1xima y a la teor\u00eda de juegos. Zuckerman respondi\u00f3 refiri\u00e9ndose de nuevo a la cuesti\u00f3n de Blackett sobre la asimetr\u00eda moral integrada en el trabajo de Wohlstetter y de todos los dem\u00e1s estrategas estadounidenses de la contrafuerza.<sup>48<\/sup><\/p>\n<p><b>La b\u00fasqueda estadounidense de la primac\u00eda nuclear: Desde 1991 hasta ahora<\/b><\/p>\n<p>Es una de las grandes iron\u00edas de nuestro tiempo que la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y el final de la Guerra Fr\u00eda condujeran al triunfo inmediato de la doctrina de m\u00e1xima disuasi\u00f3n en Washington y a la b\u00fasqueda de la primac\u00eda nuclear mediante el desarrollo de capacidades de contrafuerza. A pesar de los acuerdos sobre armamento nuclear que se establecieron inicialmente y de las reducciones de cabezas nucleares, la estructura b\u00e1sica de las fuerzas nucleares qued\u00f3 intacta, mientras que Washington vio en ello una oportunidad para asegurarse la primac\u00eda nuclear mundial o una verdadera capacidad de primer ataque y, por tanto, el dominio nuclear absoluto. La \u00abdisuasi\u00f3n m\u00ednima\u00bb, seg\u00fan Lawrence Freedman y Jeffrey Michaels en su obra cl\u00e1sica, <i>The Evolution of Nuclear Strategy<\/i> [La evoluci\u00f3n de la estrategia nuclear], \u00absegu\u00eda teniendo partidarios, pero constitu\u00edan una minor\u00eda\u00bb, y estaban muy debilitados.<sup>49<\/sup> Se abr\u00eda entonces el camino a la puesta en marcha de una estrategia de contrafuerza total. Como declar\u00f3 Janne E. Nolan, de la Asociaci\u00f3n para el Control de Armamentos, \u00abla contrafuerza sigue siendo el principio sacrosanto de la estrategia nuclear estadounidense\u00bb.<sup>50<\/sup><\/p>\n<p>Dado que la estrategia nuclear estadounidense se basa en la contrafuerza, en la creaci\u00f3n de la capacidad para un primer ataque que llegue como un \u00abrayo ca\u00eddo del cielo\u00bb, con sistemas antimisiles que acaben con las pocas armas que sobrevivan, requiere la unificaci\u00f3n de las armas nucleares \u00abofensivas\u00bb y \u00abdefensivas\u00bb.<sup>51<\/sup> El objetivo general es garantizar la <em>no supervivencia<\/em> de los centros de mando y control y de los sistemas de armas nucleares del otro bando. Los sistemas de misiles antibal\u00edsticos, que se consideran pr\u00e1cticamente in\u00fatiles para defenderse de un primer ataque a gran escala, no son principalmente armas defensivas, sino que pretenden garantizar que las pocas armas nucleares del pa\u00eds atacado que consigan sobrevivir ante un primer ataque sean eliminadas antes de que puedan alcanzar sus objetivos. Por lo tanto, los sistemas de defensa antimisiles nucleares est\u00e1n destinados principalmente a mejorar la capacidad de primer ataque.<sup>52<\/sup><\/p>\n<p>Ante la perspectiva de un primer ataque, una potencia nuclear s\u00f3lo puede proteger su disuasi\u00f3n de cuatro maneras: (1) la <em>redundancia<\/em> de dichas armas, ya que cuantos m\u00e1s objetivos haya, m\u00e1s dif\u00edcil ser\u00e1 para un atacante llevar a cabo un primer ataque con \u00e9xito; (2) el <em>endurecimiento<\/em> de los silos de misiles para proteger la disuasi\u00f3n estrat\u00e9gica de los misiles entrantes; (3) la <em>ocultaci\u00f3n<\/em> de las armas nucleares, mediante armas nucleares basadas en submarinos y misiles\/lanzadores de misiles terrestres m\u00f3viles; y (4) (la m\u00e1s cuestionable de todas) la confianza en las <em>m\u00e1quinas del d\u00eda del juicio final<\/em>, que permiten una represalia masiva que puede desencadenarse en cualquier momento, casi autom\u00e1ticamente, sin apenas intervenci\u00f3n humana. <sup>53<\/sup><\/p>\n<p>Teniendo en cuenta estas condiciones, es posible entender las acciones aparentemente contradictorias de Washington con respecto al control y desarrollo de armas nucleares desde la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Todos los presidentes estadounidenses, desde Reagan hasta Joe Biden, han hecho gran hincapi\u00e9 en el desarrollo de sistemas de defensa antimisiles nucleares, considerados cruciales para una estrategia eficaz de contrafuerza. La administraci\u00f3n de George H. W. Bush, al tiempo que se alejaba de la Guerra de las Galaxias de Reagan, opt\u00f3 por promover el programa de \u00abProtecci\u00f3n Global contra Ataques Limitados\u00bb. Esto fue impulsado por la administraci\u00f3n de Bill Clinton, que ofreci\u00f3 un esquema para la Defensa Nacional de Misiles. Sin embargo, los sistemas de defensa antimisiles no pod\u00edan ponerse en funcionamiento mientras Estados Unidos siguiera vinculado al Tratado sobre Misiles Antibal\u00edsticos de 1972, lo que llev\u00f3 a la administraci\u00f3n de George W. Bush a retirarse unilateralmente del tratado en 2002. En 2007, la administraci\u00f3n Bush decidi\u00f3 ampliar sus dos emplazamientos de defensa antimisiles en California y Alaska y a\u00f1adir un \u00abTercer Emplazamiento\u00bb en Europa, con la excusa de proteger a Europa de Ir\u00e1n (una potencia no nuclear), pero los rusos entendieron naturalmente que esto iba dirigido a ellos. En 2008, este sistema se integr\u00f3 en el sistema general de misiles de defensa de la OTAN. La administraci\u00f3n de Barack Obama revis\u00f3 este plan colocando sistemas de defensa antimisiles dirigidos contra misiles bal\u00edsticos de mayor alcance (aunque tambi\u00e9n capaces de lanzar misiles ofensivos con armamento nuclear) en Polonia y Ruman\u00eda.<sup>54<\/sup><\/p>\n<p>Al mismo tiempo, a medida que se introduc\u00edan sistemas de defensa antimisiles en Europa, se reduc\u00edan los arsenales de ojivas nucleares en poder de Estados Unidos y Rusia.<sup>55<\/sup> No obstante, en 2023 Estados Unidos segu\u00eda teniendo 5.244 ojivas nucleares estrat\u00e9gicas, Francia 290, el Reino Unido 225 y Rusia (que pretend\u00eda igualar a las tres potencias nucleares de la OTAN) 5.889. China, por su parte, ten\u00eda 410.<sup>56<\/sup><\/p>\n<p>Las reducciones de Washington en el n\u00famero de cabezas nucleares, en l\u00ednea con las reducciones paralelas de Mosc\u00fa, parecen haber tenido como objetivo enfriar las tensiones nucleares. Sin embargo, esta pol\u00edtica se ajustaba a su estrategia general de contrafuerza, ya que la redundancia en el n\u00famero de este tipo de armas es uno de los principales medios para garantizar la supervivencia de una fuerza nuclear disuasoria. Junto con la modernizaci\u00f3n de sus sistemas de armas nucleares para una mayor precisi\u00f3n y la mejora de los medios de detecci\u00f3n de submarinos nucleares y misiles terrestres m\u00f3viles, Estados Unidos pudo avanzar r\u00e1pidamente hacia su objetivo de primac\u00eda nuclear. Seg\u00fan Cynthia Roberts, del Instituto Saltzman de Guerra y Paz de la Universidad de Columbia, en \u00abRevelations About Russia\u2019s Deterrence Policy\u00bb [Revelaciones sobre la pol\u00edtica de disuasi\u00f3n de Rusia], \u00ablos rusos perciben las nuevas mejoras estadounidenses de las fuerzas estrat\u00e9gicas, tanto convencionales como nucleares, como parte de un esfuerzo continuo para acechar la disuasi\u00f3n nuclear de Rusia y negar a Mosc\u00fa una opci\u00f3n viable de segundo ataque\u00bb, con el objetivo de eliminar efectivamente su disuasi\u00f3n nuclear mediante la \u00abdecapitaci\u00f3n\u00bb.<sup>57<\/sup><\/p>\n<p>En 2006, los analistas nucleares de todo el mundo se sobresaltaron con la aparici\u00f3n en <em>Foreign Affairs<\/em>, la principal publicaci\u00f3n del Consejo de Relaciones Exteriores, de un art\u00edculo de Keir A. Lieber y Daryl G. Press titulado \u00abThe Rise of U.S. Nuclear Primacy\u00bb [El ascenso de la primac\u00eda nuclear estadounidense].<sup>58<\/sup> Lieber y Press indicaron que Estados Unidos hab\u00eda estado buscando una verdadera capacidad de primer ataque desde el final de la Guerra Fr\u00eda y que ahora estaba \u00aba punto de alcanzar la primac\u00eda nuclear. &#8230; A menos que cambie la pol\u00edtica de Washington o que Mosc\u00fa y Pek\u00edn tomen medidas para aumentar el tama\u00f1o y la preparaci\u00f3n de sus fuerzas, Rusia y China \u2013y el resto del mundo\u2013 vivir\u00e1n a la sombra de la primac\u00eda nuclear estadounidense durante muchos a\u00f1os\u00bb. De hecho, \u00abel peso de la evidencia\u00bb, escribieron, \u00absugiere que Washington est\u00e1, de hecho, buscando deliberadamente la primac\u00eda nuclear\u00bb.<sup>59<\/sup><\/p>\n<p>Estados Unidos, sosten\u00edan Lieber y Press, ya hab\u00eda obtenido la primac\u00eda nuclear en relaci\u00f3n con China, que entonces no pod\u00eda proteger ni sus silos de misiles reforzados ni sus submarinos nucleares (debido al nivel de ruido, aunque \u00e9ste se estaba reduciendo), y estaba cerca de tener tambi\u00e9n una capacidad cre\u00edble de primer ataque en relaci\u00f3n con Rusia. Armas como los misiles de crucero con armas nucleares, los submarinos nucleares capaces de disparar sus misiles mucho m\u00e1s precisos con cabezas nucleares de bajo rendimiento cerca de la costa, y los bombarderos sigilosos B-2 de baja altura y los cazas sigilosos portadores de misiles de crucero y bombas nucleares de gravedad podr\u00edan eliminar con mayor eficacia los silos de misiles endurecidos. Una tecnolog\u00eda de teledetecci\u00f3n m\u00e1s avanzada, en la que Estados Unidos llevaba la delantera, hab\u00eda mejorado enormemente su capacidad para detectar y apuntar a misiles terrestres m\u00f3viles y submarinos nucleares.<sup>60<\/sup> La ampliaci\u00f3n hacia el este de la OTAN hizo posible situar los sistemas de armas nucleares (incluidos los sistemas de defensa antimisiles) mucho m\u00e1s cerca de Mosc\u00fa. Adem\u00e1s, la mayor precisi\u00f3n de los misiles y las bombas de gravedad guiadas estadounidenses significa que las armas nucleares de los pa\u00edses objetivo son cada vez m\u00e1s vulnerables a las armas convencionales con ojivas no nucleares.<sup>61<\/sup><\/p>\n<p>El anuncio de que Estados Unidos estaba, al menos te\u00f3ricamente, a punto de tener capacidad de primer ataque hizo saltar las alarmas en Rusia y China, lo que dio lugar a nuevos esfuerzos masivos para proteger la capacidad de supervivencia de sus armas nucleares y a medidas para defenderse de una estrategia de contrafuerza mediante el desarrollo de una nueva tecnolog\u00eda de misiles hipers\u00f3nicos, que podr\u00eda eludir los sistemas de misiles antibal\u00edsticos. China se ha referido a esto como una \u00abmaza asesina\u00bb, un arma principalmente ventajosa para aquellos que desaf\u00edan a un oponente m\u00e1s poderoso.<sup>62<\/sup> En 2007, molesto por el intento estadounidense de obtener la primac\u00eda nuclear y la consiguiente expansi\u00f3n de la OTAN, el presidente ruso Vladimir Putin declar\u00f3 inequ\u00edvocamente que no habr\u00eda un mundo unipolar.<sup>63<\/sup> Sin embargo, la OTAN declar\u00f3 en 2008 que ten\u00eda la intenci\u00f3n de incorporar a Ucrania a la OTAN y sigui\u00f3 adelante con sus planes de colocar sistemas de defensa antimisiles en Polonia y Ruman\u00eda. Las instalaciones de defensa contra misiles bal\u00edsticos Aegis que se instalaron en estos pa\u00edses son tambi\u00e9n armas ofensivas potenciales capaces de lanzar misiles de crucero Tomahawk con armamento nuclear.<sup>64<\/sup><\/p>\n<p>Estados Unidos, a trav\u00e9s de la OTAN, siempre ha confiado en una estrategia de primer ataque basada tanto en armas nucleares no estrat\u00e9gicas como estrat\u00e9gicas, formando el n\u00facleo de la defensa de la OTAN, primero contra las fuerzas convencionales de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y despu\u00e9s contra las de Rusia, bajo el paraguas de la \u00abdisuasi\u00f3n ampliada\u00bb estadounidense.<sup>65<\/sup> Aunque la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, al igual que China en la actualidad, ten\u00eda una pol\u00edtica de no-primer-ataque \u2013mientras que la Rusia post-sovi\u00e9tica ha declarado que s\u00f3lo utilizar\u00e1 armas nucleares en un primer ataque si el estado\/territorio ruso est\u00e1 directamente amenazado\u2013 todos los presidentes estadounidenses hasta el actual han reconfirmado la pol\u00edtica estadounidense de primer-ataque.<sup>66<\/sup> Para Washington, las armas nucleares (tanto estrat\u00e9gicas como t\u00e1cticas) est\u00e1n \u00absobre la mesa\u00bb en todo el mundo, incluso en algunos casos contra potencias no nucleares, una pol\u00edtica reforzada por el alcance imperial de Estados Unidos, que mantiene al menos ochocientas bases militares en el extranjero.<sup>67<\/sup> Aunque Obama hab\u00eda declarado en su carrera a la presidencia que pretend\u00eda buscar \u00abun mundo en el que no haya armas nucleares\u00bb, adopt\u00f3 una postura m\u00e1s maximalista al entrar en la Casa Blanca, al tiempo que rechazaba la promesa de no ser el primero en atacar.<sup>68<\/sup> El vicesecretario adjunto para la pol\u00edtica nuclear y de defensa antimisiles de la administraci\u00f3n Obama encargado de redactar la <em>Revisi\u00f3n de la Postura Nuclear<\/em> de 2010 fue Brad Roberts, un halc\u00f3n nuclear profundamente comprometido con una estrategia de primer uso nuclear. La Revisi\u00f3n de la Postura Nuclear de 2010 \u00abreafirm\u00f3 una doctrina de contrafuerza y rechaz\u00f3 el cambio para centrarse en objetivos de contravalor\u00bb. Poco despu\u00e9s de dejar la administraci\u00f3n, Roberts public\u00f3 <em>The Case for U.S. Nuclear Weapons in the Twenty-First Century<\/em> (El caso de las armas nucleares estadounidenses en el siglo XXI), que argumentaba que Estados Unidos deber\u00eda estar listo y dispuesto a participar en la lucha nuclear a todos los niveles. La administraci\u00f3n Obama inici\u00f3 una mejora de treinta a\u00f1os y un bill\u00f3n de d\u00f3lares en las armas nucleares estadounidenses en l\u00ednea con la estrategia de contrafuerza.<sup>69<\/sup><\/p>\n<p>En 2014, Estados Unidos respald\u00f3 la revoluci\u00f3n\/golpe de Estado del Maid\u00e1n en Ucrania, que destituy\u00f3 al presidente democr\u00e1ticamente elegido V\u00edktor Yanuk\u00f3vich. Esto condujo a una guerra civil en Ucrania entre el gobierno de Kiev controlado por los nacionalistas ucranianos apoyados por la OTAN, por un lado, y los separatistas de habla rusa en la regi\u00f3n de Donbass, apoyados por Rusia, por el otro. En 2022, Rusia, despu\u00e9s de que la OTAN ignorara continuamente sus l\u00edneas rojas, intervino firmemente del lado de los separatistas. Enfrentada a una guerra indirecta de Estados Unidos y la OTAN en Ucrania, Rusia puso sus fuerzas nucleares en alerta.<sup>70<\/sup> De repente, un intercambio termonuclear global que pusiera en peligro de aniquilaci\u00f3n a toda la poblaci\u00f3n mundial (a trav\u00e9s del invierno nuclear) se convirti\u00f3 en una amenaza inminente.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n de Donald Trump, mientras tanto, se hab\u00eda retirado unilateralmente del Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias en 2019 y del Tratado de Cielos Abiertos en 2020. La retirada unilateral de estos tratados fue favorable para Washington al permitirle desarrollar a\u00fan m\u00e1s sus capacidades de contrafuerza. La <em>Gu\u00eda para la Disuasi\u00f3n Nuclear en la Era de la Competencia entre Grandes Potencias<\/em> (2020) del Instituto de Investigaci\u00f3n Louisiana Tech, escrita por expertos en armamento nuclear para los cerca de treinta mil miembros de la fuerza Global Strike de las Fuerzas A\u00e9reas estadounidenses y setecientos mil aviadores en total, declaraba que \u00abEstados Unidos nunca se ha contentado con una mera capacidad de segundo ataque\u00bb, y estaba preparado para un primer ataque y para ganar una guerra nuclear como parte de su postura de m\u00e1xima disuasi\u00f3n.<sup>71<\/sup><\/p>\n<p>A principios de enero de 2023, Estados Unidos autoriz\u00f3 el uso del avi\u00f3n de transporte C-17A de la Fuerza A\u00e9rea para el env\u00edo de bombas nucleares B61-12 a Europa, en una introducci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida de las bombas que la programada originalmente.<sup>72<\/sup> La bomba nuclear B61-12 ha sido designada por <em>National Interest<\/em> como \u00abel arma nuclear m\u00e1s peligrosa del arsenal estadounidense\u00bb, porque es <em>la m\u00e1s utilizable<\/em>, ya que cumple la doble funci\u00f3n de arma nuclear estrat\u00e9gica capaz de un primer ataque de contrafuerza contra silos de misiles reforzados, a la vez que tambi\u00e9n funciona como arma nuclear t\u00e1ctica en el campo de batalla.<sup>73<\/sup><\/p>\n<p>La B61-12, aunque forma parte de la clase B61 de bombas nucleares introducidas por primera vez tras la Crisis de los Misiles de Cuba, es un arma nueva en el sentido de que, en palabras de Hans Kristensen, experto en armas nucleares de la Federaci\u00f3n de Cient\u00edficos Estadounidenses, es \u00abla primera bomba nuclear de gravedad guiada de EE.UU.\u00bb, con un conjunto de cola guiada que le confiere una precisi\u00f3n mucho mayor (una ojiva el doble de precisa es ocho veces m\u00e1s letal). Las bombas nucleares estadounidenses existentes tienen probabilidades de error circular (PEC) de entre 110 y 170 metros, mientras que la B61-12 tiene una PEC de 30 metros. Se considera un arma nuclear de \u00abbajo rendimiento\u00ab. Sin embargo, tiene un rendimiento superior tres veces superior al de la bomba at\u00f3mica que Estados Unidos lanz\u00f3 sobre Hiroshima. Tambi\u00e9n puede penetrar en la tierra, lo que significa que puede explotar bajo tierra. Lanzada contra un objetivo subterr\u00e1neo, su capacidad destructiva en relaci\u00f3n con su objetivo, seg\u00fan la Campa\u00f1a Internacional para la Abolici\u00f3n de las Armas Nucleares, es \u00abequivalente a la de un arma de explosi\u00f3n en superficie con una potencia de 1.250 kilotones, es decir, el equivalente a 83 bombas de Hiroshima\u00ab, lo que la convierte en un arma de primer ataque extraordinariamente potente.<sup>74<\/sup><\/p>\n<p>El B61-12 es tambi\u00e9n un arma de \u00ab<em>dial-a-yield\u00bb<\/em> en la que la potencia explosiva puede reducirse hasta 0,3 kilotones o elevarse hasta 50 kilotones. Por lo tanto, se considera un arma nuclear tanto \u00abt\u00e1ctica\u00bb como \u00abestrat\u00e9gica\u00bb. Puede ser lanzada a sus objetivos por aviones de combate, como el caza furtivo F-35, as\u00ed como por bombarderos estrat\u00e9gicos. Estados Unidos la utilizar\u00e1 para sustituir a sus actuales armas nucleares en Europa. Como arma nuclear m\u00e1s \u00abutilizable\u00bb, que tambi\u00e9n se considera un arma de campo de batalla, el B61-12 est\u00e1 reduciendo el umbral nuclear en Europa. Seg\u00fan Rusia, el B61-12 resulta especialmente amenazador por su proximidad a objetivos rusos. Aunque Rusia dispone de dos mil armas nucleares t\u00e1cticas, todas ellas se encuentran actualmente almacenadas, mientras que las nuevas bombas B61-12 van a ser desplegadas (representando las \u00fanicas armas nucleares t\u00e1cticas desplegadas en todo el mundo) y situadas en Italia, Alemania, Turqu\u00eda, B\u00e9lgica y Holanda, \u00aba un corto vuelo de las fronteras rusas\u00bb. Polonia, que acaba de obtener el caza F-35, solicita ahora que las bombas B61-12 tambi\u00e9n se ubiquen en su territorio.<sup>75<\/sup> En caso de guerra, seg\u00fan el acuerdo de reparto nuclear de la OTAN, Estados Unidos podr\u00eda entregar estas armas nucleares a las distintas naciones.<\/p>\n<p>La <em>Estrategia de Defensa Nacional<\/em> de Estados Unidos de 2018 de la administraci\u00f3n Trump fue escrita en gran parte por el halc\u00f3n antichino Elbridge A. Colby, entonces subsecretario adjunto de Defensa para Estrategia y Desarrollo de Fuerzas. Se centr\u00f3 en China como la principal amenaza estrat\u00e9gica para Estados Unidos (una posici\u00f3n adoptada posteriormente por la administraci\u00f3n Biden) y estipul\u00f3 que la pol\u00edtica de primer ataque de Estados Unidos permitir\u00eda el uso de armas nucleares contra un ciberataque indeterminado. Adem\u00e1s, por primera vez en la historia, la preparaci\u00f3n para una guerra nuclear limitada se integr\u00f3 formalmente en la gran estrategia nuclear estadounidense. Colby es m\u00e1s famoso por su ultraagresiva \u00abestrategia de negaci\u00f3n\u00bb hacia China, promovida por su <em>think tank<\/em> Marathon Initiative. Esto incluye escenarios para el uso estadounidense de armas nucleares de contrafuerza en un conflicto sobre Taiw\u00e1n. La l\u00f3gica de la pol\u00edtica estadounidense con respecto a Taiw\u00e1n, incluida la de los dos partidos pol\u00edticos dominantes, apunta as\u00ed a cruzar las l\u00edneas rojas de China, amenazando de nuevo al mundo entero<sup>76<\/sup>.<\/p>\n<p>Desde su primera prueba nuclear en 1964, China ha mantenido una postura inequ\u00edvoca de que \u00abnunca, en ning\u00fan momento y bajo ninguna circunstancia, ser\u00e1 la primera en utilizar armas nucleares\u00bb.<sup>77<\/sup> A diferencia de Estados Unidos y Rusia, las armas nucleares de China se mantienen en estado de alerta, sin que las cabezas nucleares se acoplen a los misiles, aunque ahora cuenta con un submarino nuclear en el mar en todo momento.<sup>78<\/sup> Sus armas nucleares est\u00e1n deliberadamente orientadas a la MAD, sin la precisi\u00f3n necesaria para la contrafuerza. Seg\u00fan Benjamin C. Jamison, actual teniente coronel de las Fuerzas A\u00e9reas de Estados Unidos que presta servicio en la divisi\u00f3n de empresas nucleares del Mando Europeo de Estados Unidos, el \u00abarsenal nuclear de China incluye exclusivamente grandes megatones y armas imprecisas que se adaptan mejor a una estrategia de contravalor\u00bb. No ha buscado la paridad nuclear con Estados Unidos y Rusia. El objetivo de China \u00absigue siendo preservar una opci\u00f3n de segundo ataque con capacidad de supervivencia\u00bb. Desde el punto de vista tecnol\u00f3gico y de los recursos, no hay ninguna raz\u00f3n por la que China no pueda construir una fuerza nuclear que rivalice con la de Estados Unidos o Rusia, pero ha decidido no hacerlo\u00bb.<sup>79<\/sup> En consonancia con esto, China se ha abstenido de desarrollar un arsenal de armas nucleares t\u00e1cticas.<sup>80<\/sup> China insiste en que ninguna naci\u00f3n debe emplazar armas nucleares en otro Estado. Sin embargo, con Estados Unidos centrado en la capacidad de primer ataque, China ha iniciado recientemente la modernizaci\u00f3n y expansi\u00f3n de su arsenal nuclear con el objetivo de aumentar la capacidad de supervivencia de su capacidad de segundo ataque. Los documentos de defensa estadounidenses m\u00e1s recientes indican que China ha conseguido mantener una disuasi\u00f3n nuclear de segundo ataque reducida y con capacidad de supervivencia.<sup>81<\/sup><\/p>\n<p>Sin embargo, nada de esto ha alterado la b\u00fasqueda occidental de la primac\u00eda nuclear. \u00abEn el plano nuclear, las defensas antimisiles y los ataques de precisi\u00f3n\u00bb, escribi\u00f3 el polit\u00f3logo noruego Even Hellan Larsen en junio de 2023, \u00abhacen que el adelantamiento total de las represalias nucleares sea una perspectiva realista\u00bb. En otras palabras, comprometerse con una estrategia de primer ataque contra otras potencias nucleares puede ser vista como una pol\u00edtica \u00abracional\u00bb por parte de la principal potencia de contrafuerza, Estados Unidos\/OTAN.<sup>82<\/sup><\/p>\n<p><b>El declive hegem\u00f3nico de Estados Unidos y la amenaza del Armaged\u00f3n nuclear<\/b><\/p>\n<p>Los estrategas nucleares y los planificadores militares estadounidenses, casi todos ellos maximalistas en la actualidad, no se refieren, por regla general, en ninguno de sus an\u00e1lisis a los efectos totales de un intercambio termonuclear global, ni siquiera cuando se contempla una guerra nuclear a gran escala. As\u00ed, no se menciona el invierno nuclear, que aniquilar\u00eda a casi toda la poblaci\u00f3n humana mundial, a pesar de que esto se ha afirmado una y otra vez en estudios cient\u00edficos.<sup>83<\/sup> M\u00e1s a menudo, los planificadores militares estadounidenses actuales sostienen que una estrategia de contrafuerza de primer ataque con armas nucleares estrat\u00e9gicas de \u00abbajo rendimiento\u00bb relativo (aunque generalmente de mayor rendimiento que las bombas at\u00f3micas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki) puede decapitar la capacidad de segundo ataque del otro bando, mediante un rayo ca\u00eddo del cielo, eliminando la posibilidad de una represalia masiva. A esto se suman los planes de guerra nuclear limitada que presuponen que el pa\u00eds atacado ser\u00e1 capaz de distinguir entre un ataque parcial y un verdadero primer ataque y que se puede contar con \u00e9l para responder de forma igualmente \u00ablimitada\u00bb, sin amenaza de escalada. Sin embargo, una y otra vez se ha demostrado que estos supuestos, aunque rigen la estrategia nuclear estadounidense, son falsos e irracionales. La peligrosa realidad que los an\u00e1lisis nucleares maximalistas ignoran convenientemente la describe mejor Daniel Ellsberg, que en su d\u00eda fue estratega nuclear de la RAND Corporation: \u00abEstados Unidos y Rusia tienen cada uno una aut\u00e9ntica M\u00e1quina del Juicio Final. No es el mismo sistema relativamente barato que Herman Kahn imagin\u00f3 (o que Stanley Kubrick retrat\u00f3)&#8230;. Pero, sin embargo, existe una contrapartida para cada pa\u00eds: un sistema muy caro de hombres, m\u00e1quinas, electr\u00f3nica, comunicaciones, instituciones, planes, formaci\u00f3n, disciplina, pr\u00e1cticas y doctrina que, en condiciones de alerta electr\u00f3nica, conflicto externo o expectativas de ataque, provocar\u00eda con una probabilidad desconocida pero posiblemente alta la destrucci\u00f3n global de la civilizaci\u00f3n y de casi toda la vida humana en la Tierra\u00bb.<sup>84<\/sup><\/p>\n<p>En la actualidad, la guerra por poderes de Estados Unidos en Ucrania, en la frontera rusa, y el comportamiento amenazante de Washington hacia Pek\u00edn en relaci\u00f3n con Taiw\u00e1n (reconocido por todo el mundo como parte de China, pero con un gobierno diferente) han llevado la cuesti\u00f3n de un intercambio termonuclear general al primer plano de la preocupaci\u00f3n mundial. Como escribi\u00f3 el ex Secretario de Defensa estadounidense Robert S. McNamara en 2005 en \u00abApocalypse Soon\u00bb, \u00ablanzar armas contra un oponente equipado nuclearmente ser\u00eda suicida. Hacerlo contra un enemigo no nuclear ser\u00eda militarmente innecesario, moralmente repugnante y pol\u00edticamente indefendible\u00bb. La idea de que \u00ablas armas nucleares podr\u00edan utilizarse de alguna manera limitada\u00bb es \u00abfundamentalmente err\u00f3nea\u00bb, ya que los efectos sobre la poblaci\u00f3n civil no pueden contenerse, mientras que \u00abno hay ninguna garant\u00eda contra una escalada ilimitada una vez que se produce el primer ataque nuclear\u00bb.<sup>85<\/sup><\/p>\n<p>Blackett, sin embargo, sigue siendo el mayor cr\u00edtico de la estrategia nuclear maximalista. Para Howard, que escrib\u00eda en 1984, las \u00abopiniones de Blackett ser\u00edan etiquetadas ahora por los te\u00f3ricos estrat\u00e9gicos [occidentales] como &#8216;disuasi\u00f3n m\u00ednima&#8217; o MAD (destrucci\u00f3n mutua asegurada) y consideradas tan primitivas que apenas merece la pena tenerlas en cuenta. En mi opini\u00f3n, sin embargo, siguen siendo tan v\u00e1lidas hoy como lo eran hace 20 a\u00f1os: la \u00fanica base sobre la que puede sustentarse tanto una pol\u00edtica de defensa aceptable como una pol\u00edtica de control de armamentos cre\u00edble\u00bb.<sup>86<\/sup><\/p>\n<p>Destacan cinco elementos de la cr\u00edtica de Blackett: En primer lugar, un primer ataque de contrafuerza contra otras naciones nucleares importantes es estrat\u00e9gica, operativa y matem\u00e1ticamente imposible de llevar a cabo sin megamuertes por ambas partes. Por lo tanto, todos los sue\u00f1os de primac\u00eda nuclear son ilusiones peligrosas. En segundo lugar, una guerra nuclear limitada con armas nucleares t\u00e1cticas o no estrat\u00e9gicas pronto se saldr\u00eda de control. En tercer lugar, todos los argumentos occidentales a favor de la m\u00e1xima disuasi\u00f3n nuclear, que rechazan la idea de un estancamiento nuclear, se basan en la noci\u00f3n de asimetr\u00eda moral para justificar la b\u00fasqueda de la primac\u00eda nuclear. En cuarto lugar, todas las naciones deben adoptar la postura de no ser el primero en atacar. En quinto lugar, las armas nucleares deben limitarse a objetivos contravalorados, que es tambi\u00e9n la \u00fanica base desde la que se puede proceder al desarme nuclear.<\/p>\n<p>Es significativo que hoy en d\u00eda la \u00fanica naci\u00f3n nuclear importante que ha aplicado todos los preceptos de Blackett sea la Rep\u00fablica Popular China. El mero hecho de que China, tanto en su doctrina nuclear como en la pr\u00e1ctica, se haya adherido estrictamente a una l\u00ednea minimalista en materia de armas nucleares sugiere que esto tambi\u00e9n es posible para otras naciones nucleares.<\/p>\n<p>Por el contrario, la estrategia nuclear maximalista de Estados Unidos, que va en contra de todos los preceptos de Blackett, se justifica hoy en d\u00eda en los c\u00edrculos de disuasi\u00f3n nuclear en t\u00e9rminos de una supuesta asimetr\u00eda moral que sit\u00faa a Estados Unidos excepcionalmente por encima de otras naciones. Los estrategas nucleares estadounidenses suelen argumentar que el poderoso \u00abtab\u00fa\u00bb creado por el lanzamiento estadounidense de las bombas at\u00f3micas sobre Hiroshima y Nagasaki hace \u00abimprobable que Estados Unidos emplee un ataque nuclear de contravalor incluso en respuesta a un ataque contra la Am\u00e9rica continental. Por lo tanto, las amenazas nucleares de contravalor ya no son cre\u00edbles para la disuasi\u00f3n estadounidense\u00bb. Esto se atribuye a los presuntos valores morales m\u00e1s elevados de Estados Unidos en relaci\u00f3n con otros estados, y a su mayor reticencia a utilizar armas nucleares en ciudades y contra poblaciones civiles, con el resultado de que Estados Unidos no tiene m\u00e1s remedio que orientar su estrategia nuclear a contrarrestar el primer ataque, o primac\u00eda nuclear. Sin embargo, \u00abel contraataque sigue siendo v\u00e1lido para otros estados nucleares\u00bb, como Rusia y China, que no est\u00e1n tan sujetos al tab\u00fa sobre el uso de armas nucleares, ya que carecen de los elevados valores morales de Estados Unidos y de los pa\u00edses occidentales en general, por lo que no se opondr\u00edan a las represalias masivas contra objetivos civiles.<sup>87<\/sup><\/p>\n<p>La iron\u00eda de todos estos argumentos basados en la asimetr\u00eda moral es que la \u00fanica naci\u00f3n que ha empleado realmente armas nucleares, matando a cientos de miles de personas \u2013como demostr\u00f3 Blackett, no como el \u00faltimo acto militar de la Segunda Guerra Mundial, sino como el primer acto pol\u00edtico de la Guerra Fr\u00eda\u2013, la naci\u00f3n, adem\u00e1s, responsable de la muerte de unos dieciocho millones de personas s\u00f3lo en guerras e intervenciones desde 1945, se ve a s\u00ed misma (y a la OTAN) tan por encima moralmente de otros Estados nucleares importantes (como Rusia y China) que se ve obligada a buscar una capacidad de contrafuerza o de primer ataque<sup>88<\/sup>. Una estrategia de este tipo tiene como objetivo <em>iniciar<\/em> y <em>ganar<\/em> una guerra nuclear, no simplemente confiar en las armas nucleares para una represalia masiva. Se complementa con planes de guerra nuclear limitada y de dominaci\u00f3n en cada escal\u00f3n de la escalada.<\/p>\n<p>La estrategia nuclear maximalista estadounidense, basada en la suposici\u00f3n de que Estados Unidos puede dominar en todas las etapas de la escalada convencional y nuclear e incluso ganar una guerra nuclear, es un factor importante en la inducci\u00f3n de una falsa sensaci\u00f3n de poder por parte de los responsables de la toma de decisiones, lo que lleva a la agresividad de Washington hacia Pek\u00edn y Mosc\u00fa en la actual Nueva Guerra Fr\u00eda. El resultado m\u00e1s probable de la actual visi\u00f3n occidental de que las armas nucleares <em>pueden utilizarse<\/em> para lograr fines pol\u00edticos y militares es que, efectivamente, <em>acabar\u00e1n utiliz\u00e1ndose<\/em>, con la destrucci\u00f3n de pr\u00e1cticamente toda la humanidad.<sup>89<\/sup> El hecho de que toda la estrategia nuclear occidental desde 1991 se haya basado en la selecci\u00f3n de objetivos de contrafuerza, la capacidad de primer ataque, la primac\u00eda nuclear y la guerra nuclear limitada, considerando las armas termonucleares como instrumentos \u00fatiles en la lucha por asegurar un orden mundial unipolar, significa que Estados Unidos\/la OTAN constituyen hoy la mayor amenaza existencial para la humanidad a trav\u00e9s de una Tercera Guerra Mundial (es decir, al margen de la crisis ecol\u00f3gica planetaria). S\u00f3lo un enfoque minimalista, y no maximalista, de las armas nucleares puede encaminar a la humanidad hacia el desarme nuclear. En \u00faltima instancia, sin embargo, la respuesta reside en un cambio mundial que se aleje de un capitalismo moribundo hacia lo que Blackett denomin\u00f3 <em>socialismo completo<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><br \/>\n1. M. S. Blackett, <cite>Studies of War: Nuclear and Conventional<\/cite> (New York: Hill and Wang, 1962), 130.<br \/>\n2. \u00abExcerpts from the Pentagon Plan: Preventing the Emergence of a New Rival,\u00bb <cite>New York Times<\/cite>, March 8, 1992; Wesley K. Clark, <cite>Don\u2019t Wait for the Next War<\/cite> (New York: PublicAffairs, 2014), 37\u201340; John Bellamy Foster, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/naked_imperialism\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Naked Imperialism<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2006); \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-073-11-2022-04_0\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Notes from the Editors<\/a>,\u00bb <cite>Monthly Review <\/cite>73, no. 11 (April 2022): c2\u201367.<br \/>\n3. Zbigniew Brzezinski, <cite>The Grand Chessboard<\/cite> (New York: Basic Books, 1997), 46, 92\u201396, 103; Grey Anderson, \u00abWeapon of Power, Matrix of Management: NATO\u2019s Hegemonic Formula,\u00bb <cite>New Left Review<\/cite>, 140\/141 (March\u2013June 2023): 16, 21\u201322.<br \/>\n4. M. S. Blackett, <cite>Atomic Weapons and East-West Relations<\/cite> (Cambridge: Cambridge University Press, 1956), 27\u201333; Keir A. Lieber and Daryl G. Press, \u00abThe Rise of U.S. Nuclear Primacy,\u00bb <cite>Foreign Affairs <\/cite>85, no. 2 (2006): 42\u201354; Lawrence Freedman and Jeffrey Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite> (London: Palgrave Macmillan, 2019), 649\u201363.<br \/>\n5. John T. Correll, \u00abThe Ups and Down of Counterforce,\u00bb <cite>Air and Space Forces Magazine<\/cite>, October 1, 2005; Daniel Ellsberg, <cite>The Doomsday Machine: Confessions of a Nuclear War Planner<\/cite> (New York: Bloomsbury, 2017), 120\u201323; 178\u201379; Spurgeon M. Keeny and Wolfgang K. H. Panofsky, \u00abMAD vs. NUTS: Can Doctrine or Weaponry Remedy the Mutual Hostage Relationship of the Superpowers?,\u00bb <cite>Foreign Affairs<\/cite> 60, no. 2 (1981): 287\u2013304; William D. Hartung, \u00abBush\u2019s Nuclear Doctrine: From MAD to NUTS?,\u00bb Institute for Policy Studies, December 1, 2000, ips-dc.org.<br \/>\n6. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 649.<br \/>\n7. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 668.<br \/>\n8. Nina Tannenwald, <cite>The Nuclear Taboo<\/cite> (Cambridge: Cambridge University Press, 2008), 22.<br \/>\n9. Michael Joseph Smith, \u00abNuclear Deterrence: Behind the Strategic and Ethical Debate,\u00bb <cite>Virginia Quarterly Review<\/cite> 63, no. 1 (1987): 1\u201322; Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 666, 672; Michael Howard, \u00abBrodie, Wohlstetter and American Nuclear Strategy,\u00bb <cite>Survival: Global Politics and Strategy<\/cite> 34, no. 2 (1992): 107\u201316.<br \/>\n10. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 138.<br \/>\n11. Rajesh Basrur, \u00abNuclear Deterrence: The Wohlstetter-Blackett Debate Revisited,\u00bb RSIS Working Paper No. 271, S. Rajaratnam School of International Studies, Nanyang Technological University, Singapore, April 15, 2014; Mary Jo Nye, <cite>Blackett: Physics, War, and Politics in the Twentieth Century<\/cite> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2004), 65\u201399.<br \/>\n12. V\u00e9ase John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-074-01-2022-05_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">\u2018Notes on Exterminism\u2019 for the Twenty-First-Century<\/a>,\u00bb <cite>Monthly Review<\/cite> 74, no. 1 (May 2022): 1\u201317.<br \/>\n13. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 649\u201350.<br \/>\n14. M. S. Blackett, <cite>Fear, War and the Bomb: Military and Political Consequences of Atomic Energy<\/cite> (New York: McGraw Hill, 1949). El subt\u00edtulo del libro era el t\u00edtulo de la edici\u00f3n brit\u00e1nica de 1948; el t\u00edtulo <em>Fear, War and the Bomb<\/em> se a\u00f1adi\u00f3 para la edici\u00f3n estadounidense.<br \/>\n15. Sobre los cient\u00edficos marxistas brit\u00e1nicos y el movimiento de relaciones sociales en la ciencia, v\u00e9ase John Bellamy Foster, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/the-return-of-nature\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Return of Nature<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2020), 367\u201373, 457\u201376.<br \/>\n16. Blackett, <cite>Atomic Weapons and East-West Relations<\/cite>, 73.<br \/>\n17. M. S. Blackett, \u00abThe Frustration of Science,\u00bb in <cite>The Frustration of Science<\/cite>, eds. Daniel Hall et al. (New York: Books for Libraries Press, 1935), 137, 140\u201344.<br \/>\n18. Gregg Herken, Albert Wohlstetter, Thomas Powers, and response by Lord Zuckerman, \u00ab\u2018Counsels of War\u2019: An Exchange,\u00bb <cite>New York Review of Books<\/cite>, November 21, 1985; Nye, <cite>Blackett<\/cite>, 67\u201385.<br \/>\n19. Blackett, <cite>Fear, War and the Bomb<\/cite>, v\u2013vi; Bernard Lovell, \u00abBlackett in War and Peace,\u00bb <cite>Journal of the Operational Research Society<\/cite> 39, no. 3 (1988): 228.<br \/>\n20. Blackett, <cite>Fear, War and the Bomb<\/cite>, 131\u201339.<br \/>\n21. Philip Morrison, \u00abBlackett\u2019s Analysis of the Issue,\u00bb <cite>Bulletin of the Atomic Scientists<\/cite> 5, no. 2 (1949): 40; Nye, <cite>Blackett<\/cite>, 91. Morrison fue un columnista de <cite>Monthly Review<\/cite> entre 1956 y 1961.<br \/>\n22. Gar Alperovitz, <cite>The Decision to Use the Atomic Bomb<\/cite> (New York: Vintage, 1996); Robert Jay Lifton and Greg Mitchell, <cite>Hiroshima in America<\/cite> (New York: Harper, 1996); Ben Norton, \u00abAtomic Bombing of Japan Was not Necessary to End WWII: US Government Documents Admit it,\u00bb <cite>Geopolitical Economy<\/cite>, August 7, 2023.<br \/>\n23. Blackett, <cite>Atomic Weapons and East-West Relations<\/cite>, 99\u2013100.<br \/>\n24. Michael Howard, \u00abBlackett and the Origins of Nuclear Strategy,\u00bb <cite>Journal of the Operational Research Society<\/cite> 36, no. 2 (1985): 92.<br \/>\n25. Blackett, <cite>Atomic Weapons and East-West Relations<\/cite>, 78; <cite>In the Matter of J. Robert Oppenheimer, April 15\u2013May 6, 1954, Before the Personal Security Board<\/cite> (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 1954), 250.<br \/>\n26. Nye, <cite>Blackett<\/cite>, 66.<br \/>\n27. Nye, <cite>Blackett<\/cite>, 2\u20134, 66, 90\u201393; Edward Shils, \u00abBlackett\u2019s Apologia for the Soviet Position,\u00bb <cite>Bulletin of the Atomic Scientists<\/cite> 5, no. 2 (1949): 34\u201337.<br \/>\n28. Camille Rebouillat-Sarti, \u00abMI5 and Atomic Scientists (1945\u20131958): The Case of Patrick Blackett,\u00bb September 11, 2022, byarcadia.org; Nye, <cite>Blackett<\/cite>, 92; Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 72.<br \/>\n29. El ensayo de Blackett \u00abA Critique of Defence Thinking\u00bb [Una cr\u00edtica del pensamiento de defensa] se public\u00f3 por primera vez en la revista <em>Encounter<\/em> en abril de 1961 y se reimprimi\u00f3, junto con la mayor\u00eda de sus otros art\u00edculos sobre la disuasi\u00f3n nuclear, en su obra <em>Studies of War<\/em>. <em>Encounter<\/em> era una publicaci\u00f3n de la izquierda socialdem\u00f3crata y anticomunista, y una de las numerosas publicaciones financiadas en secreto por la CIA. Blackett, como premio Nobel, fue claramente buscado para la publicaci\u00f3n. Pero a diferencia de otros que publicaron en <em>Encounter<\/em>, no se dedic\u00f3 a atacar a la izquierda, sino que dedic\u00f3 su art\u00edculo enteramente a la cr\u00edtica del <em>establishment<\/em> nuclear.<br \/>\n30. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 73\u201377.<br \/>\n31. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 77.<br \/>\n32. Henry Kissinger, <cite>Nuclear Weapons and Foreign Policy<\/cite> (New York: Harper Brothers [for the Council on Foreign Relations], 1957).<br \/>\n33. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 58\u201363.<br \/>\n34. Nye, <cite>Blackett<\/cite>, 95\u201397, 218; Herman Kahn, <cite>On Thermonuclear War<\/cite>, (New Brunswick, New Jersey: Transaction Publishers, 2007).<br \/>\n35. V\u00e9ase Carl Sagan y Richard Turco, <cite>A Path Where No Man Thought: Nuclear Winter and the End of the Arms Race<\/cite> (New York: Random House, 1990), 215.<br \/>\n36. Albert Wohlstetter, \u00abThe Delicate Balance of Terror,\u00bb <cite>Foreign Affairs<\/cite> 37, no. 2 (1959): 211\u201334.<br \/>\n37. Wohlstetter, \u00abThe Delicate Balance of Terror,\u00bb 212, 217, 222, 226; Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 128\u201346.<br \/>\n38. Howard, \u00abBlackett and the Origins of Nuclear Strategy,\u00bb 94.<br \/>\n39. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 131\u201334.<br \/>\n40. Wohlstetter, \u00abThe Delicate Balance of Terror,\u00bb 222.<br \/>\n41. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 162.<br \/>\n42. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 135\u201341.<br \/>\n43. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 153.<br \/>\n44. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 157.<br \/>\n45. Blackett, <cite>Studies of War<\/cite>, 144, 163\u201364.<br \/>\n46. Freeman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 415\u201316.<br \/>\n47. V\u00e9ase E. P. Thompson y Dan Smith, eds., <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/protest_and_survive\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Protest and Survive<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 1981); E. P. Thompson, <cite>Beyond the Cold War<\/cite> (New York: Pantheon, 1982); Steve Breyman, <cite>Why Movements Matter: The West German Peace Movement and U.S. Arms Control Policy<\/cite> (Albany: State University of New York Press), 2001; Christos Efstathiou, <cite> P. Thompson: A Twentieth-Century Romantic<\/cite> (London: Merlin Press, 2015), 116\u201365.<br \/>\n48. Wohlstetter y Zuckerman en \u00ab\u2018Counsels of War.&#8217;\u00bb [Consejos de guerra]. Wohlstetter escribi\u00f3 un ensayo muy pol\u00e9mico en el que atacaba principalmente a Blackett, pero tambi\u00e9n a Zuckerman y C. P. Snow por sus cr\u00edticas a, en el lenguaje ir\u00f3nico de Wohlstetter, \u00abla teor\u00eda excesivamente sofisticada de los te\u00f3ricos del juego\u00ab estadounidenses en el desarrollo de la estrategia de disuasi\u00f3n nuclear, que hab\u00eda llegado a \u00abcorromper\u00ab el \u00absentido com\u00fan intuitivo de los pensadores ingleses\u00ab, olvidando quiz\u00e1s que estaba criticando, en el caso de Blackett en particular, tanto a uno de los f\u00edsicos m\u00e1s grandes del mundo como tambi\u00e9n al fundador de la investigaci\u00f3n operativa militar. Albert Wohlstetter, \u00abSins and Games in America\u00ab, en <cite>Game Theory and Related Approaches to Social Behavior<\/cite>, ed., Martin Shubik (Nueva York: H. Wohlstetter). Martin Shubik (Nueva York: John Wiley and Sons, 1964), 209-25.<br \/>\n49. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 649, 671.<br \/>\n50. Janne Nolan citada en Correll, \u00abThe Ups and Downs of Counterforce.\u00bb<br \/>\n51. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 651.<br \/>\n52. Andrey Baklitskiy, James Cameron, and Steven Pifer, \u00abMissile Defense and the Offense-Defense Relationship,\u00bb Freemann Spogli Institute for International Studies, October 28, 2021, fsi.stanford.edu; Keir A. Lieber and Daryl G. Press, \u00abThe New Era of Counterforce,\u00bb <cite>International Security<\/cite> 41, no. 4 (2017): 12, 49.<br \/>\n53. Lieber and Press, \u00abThe New Era of Counterforce,\u00bb 16\u201317; Lieber and Press, \u00abThe Rise of U.S. Nuclear Primacy,\u00bb 44\u201345; Ellsberg, <cite>The Doomsday Machine<\/cite>, 306, 323.<br \/>\n54. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 657\u201361; Jack Detsch, \u00abPutin\u2019s Fixation with an Old-School U.S. Missile Launcher,\u00bb <cite>Foreign Policy<\/cite>, January 12, 2022.<br \/>\n55. Hans M. Kristensen, \u00abHow Presidents Arm and Disarm,\u00bb Federation of American Scientists, October 12, 2014, fas.org.<br \/>\n56. Hans Kristensen, Matt Korda, Eliana Johns, and Kate Kohn, \u00abStatus of World Nuclear Forces,\u00bb Federation of American Scientists, March 31, 2023.<br \/>\n57. Cynthia Roberts, \u00abRevelations About Russian Nuclear Deterrence Policy,\u00bb <cite>War on the Rocks<\/cite> (<cite>Texas National Security Review<\/cite>), June 19, 2020, warontherocks.com.<br \/>\n58. Lieber and Press, \u00abThe Rise of Nuclear Primacy.\u00bb<br \/>\n59. Lieber and Press, \u00abThe Rise of Nuclear Primacy,\u00bb 43, 50.<br \/>\n60. Lieber and Press, \u00abThe Rise of Nuclear Primacy,\u00bb 45; Lieber and Press, \u00abThe New Era of Counterforce,\u00bb 18\u201319; Kris Osborn, \u00abUS Air Force Stealth Bomber Missions Deploy Over Europe,\u00bb Warrior Maven, Center for Military Modernization, August 22, 2023.<br \/>\n61. Ian Bowers, \u00abCounterforce Dilemmas and the Risk of Nuclear War in East Asia,\u00bb supplement 1, <cite>Journal for Peace and Nuclear Disarmament<\/cite> 5 (2022): 9, 14.<br \/>\n62. Richard Stone, \u00ab\u2018National Pride Is at Stake\u2019: Russia, China, United States Rush to Build Hypersonic Weapons,\u00bb [El orgullo nacional est\u00e1 en juego: Rusia, China y los EE.UU. se apresuran a construir armas hipers\u00f3nicas] <cite>Science,<\/cite> January 8, 2020. Como se\u00f1ala Bowers, los submarinos chinos tambi\u00e9n son vulnerables debido a que las \u00abrutas de acceso de China al Pac\u00edfico son dif\u00edciles de atravesar sin ser detectados, ya que los buques chinos deben transitar por puntos de estrangulamiento controlados por Jap\u00f3n y Estados Unidos&#8230;. Hay datos que indican que el \u00e9nfasis de China en controlar el Mar de China Meridional se debe en parte a la necesidad de crear una zona de patrulla protegida en la que su flota de SSBN pueda operar con seguridad\u00ab (Bowers, \u00abCounterforce Dilemmas and the Risk of Nuclear War in East Asia\u00ab, 12).<br \/>\n63. Diana Johnstone, \u00abDoomsday Postponed?\u00bb in <cite>From MAD to Madness: Inside Pentagon Nuclear War Planning<\/cite>, ed. Paul Johnstone (Atlanta: Clarity, 2017), 277.<br \/>\n64. NATO, Bucharest Summit Declaration, April 3, 2008, nato.int; Detsch, \u00abPutin\u2019s Fixation with an Old-School U.S. Missile Launcher.\u00bb<br \/>\n65. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 640\u201345, 678; Anderson, \u00abWeapon of Power, Matrix of Management,\u00bb 112.<br \/>\n66. Octavio Bellomo, \u00abRussian Tactical Nuclear Weapons Use and Deterrence Over Ukraine,\u00bb Finabel: European Army Interoperability Centre, January 26, 2023, finabel.org; Gregory Kulacki, \u00abWould China Use Nuclear Weapons First in a War with the United States?,\u00bb <cite>The Diplomat<\/cite>, April 27, 2020.<br \/>\n67. David Vine, <cite>The United States of War: A Global History of America\u2019s Endless Conflicts from Columbus to the Islamic State<\/cite> (Berkeley: University of California Press, 2020), 2, 279\u201397.<br \/>\n68. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 652\u201354.<br \/>\n69. Freedman and Michaels, <cite>The Evolution of Nuclear Strategy<\/cite>, 654.<br \/>\n70. John Bellamy Foster, John Ross, and Deborah Veneziale, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/waging-a-new-cold-war\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Washington\u2019s New Cold War<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2022), 81\u201383; Shannon Bugos, \u00abPutin Orders Russian Nuclear Weapons on Higher Alert,\u00bb Arms Control Association, March 2022.<br \/>\n71. <cite>Guide to Nuclear Deterrence in the Age of Great-Power Competition<\/cite> (Bossier City, Louisiana: Louisiana Tech Research Institute, 2020), 37, atloa.org; Alan Kaptanoglu and Stewart Prager, \u00abUS Defense to its Workforce: Nuclear War Can Be Won,\u00bb <cite>Bulletin of the Atomic Scientists<\/cite>, February 2, 2022, thebulletin.org; Stewart Prager and Alan Kaptanoglu, \u00abRebuttal: Current Nuclear Weapons Policy Not Safe or Sane,\u00bb <cite>Bulletin of the Atomic Scientists<\/cite>, May 24, 2022.<br \/>\n72. Este p\u00e1rrafo y los dos siguientes extra\u00eddos de <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-075-01-2023-05_0\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Notes from the Editors<\/a>,\u00bb <cite>Monthly Review<\/cite> 75, no. 1 (May 2023): c2\u201363, escritas por el autor.<br \/>\n73. Zachary Keck, \u00abWhy the B-61-12 Bomb Is the Most Dangerous Nuclear Weapon in America\u2019s Arsenal,\u00bb <cite>National Interest<\/cite>, October 9, 2018.<br \/>\n74. Hans Kristensen, \u00abThe C-17A Has Been Cleared to Transport B61-12 Nuclear Bomb to Europe,\u00bb Federation of American Scientists, January 9, 2023; \u00abB61-12: New US Nuclear Warheads Coming to Europe in December,\u00bb International Campaign to Abolish Nuclear Weapons (ICAN), December 22, 2022; Hans Kristensen, \u00abVideo Shows Earth-Penetrating Capability of B61-12 Nuclear Bomb,\u00bb Federation of American Scientists, January 14, 2016; \u00abB61-12: New US Nuclear Warheads Coming to Europe in December,\u00bb ICAN, December 22, 2022.<br \/>\n75. Hans Kristensen and Robert S. Norris, \u00abThe B61 Family of Nuclear Bombs,\u00bb <cite>Bulletin of the Atomic Scientists<\/cite> 70, no. 3 (2014): 82\u201383; Guy Faulconbridge, \u00abRussia Says U.S. Lowering \u2018Nuclear Threshold\u2019 with Newer Bombs in Europe,\u00bb Reuters, October 29, 2022; Len Ackland and Bert Hubbard, \u00abObama Pledged to Reduce Nuclear Arsenal, Then Came This Weapon,\u00bb <cite>Reveal<\/cite>, July 14, 2015; \u00abPoland Wants American Nuclear Warheads for its New F-35 Stealth Fighters: Will Nuclear Sharing Expand to Warsaw?,\u00bb <cite>Military Watch Magazine<\/cite>, July 1, 2023.<br \/>\n76. Elbridge A. Colby, \u00ab<a href=\"https:\/\/www.foreignaffairs.com\/united-states\/america-must-prepare-war-over-taiwan\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">America Must Prepare for a War Over Taiwan<\/a>,\u00bb <cite>Foreign Affairs<\/cite>, August 10, 2022; Elbridge Colby, <cite>The Strategy of Denial<\/cite> (New Haven: Yale University Press, 2021); Elbridge A. Colby and Yashar Parsie, \u00ab<a href=\"https:\/\/themarathoninitiative.org\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/TMI-Building-a-Strategy-for-Escalation-and-War-Termination-FINAL-1.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Building a Strategy for Escalation and War Termination<\/a>,\u00bb Marathon Initiative, November 2022, 23; Manpret Sethi, \u00abThe Idea of Limited Nuclear War,\u00bb <cite>Indian Foreign Affairs Journal<\/cite> 14, no. 3 (2019): 235\u201347. Cuando se aplica a las armas nucleares, el t\u00e9rmino <cite>strategy of denial<\/cite> [estrategia de negaci\u00f3n] es un eufemismo para contrafuerza. \u00abA counterforce first strike is a denial strategy\u00bb (Benjamin C. Jamison, \u00abThe Counterforce Continuum and Tailored Targeting: A New Look at United States Nuclear Targeting Methods and Modern Deterrence,\u00bb Wright Flyer Papers, Air Command and Staff College, Maxwell Air Force Base, Alabama, 2022, 6).<br \/>\n77. David Logan, \u00abThe Dangerous Myths About China\u2019s Nuclear Weapons,\u00bb <cite>War on the Rocks<\/cite> (<cite>Texas National Security Review<\/cite>), September 18, 2020.<br \/>\n78. Luke Caggiano, \u00abChina Deploys New Submarine-Launched Ballistic Missiles,\u00bb <cite>Arms Control Today<\/cite> 53 (May 2023).<br \/>\n79. Jamison, \u00abThe Counterforce Continuum and Tailored Targeting,\u00bb 6, 13; see also Benjamin C. Jamison, \u00abNuclear Targeting Methods and Modern Deterrence,\u00bb <cite>\u00c6ther: A Journal of Strategic Airpower and Spacepower<\/cite> 1, no. 2 (2022): 43\u201356.<br \/>\n80. Logan, \u00abThe Dangerous Myths About China\u2019s Nuclear Weapons.\u00bb<br \/>\n81. Kulacki, \u00abWould China Use Nuclear Weapons in a War with the United States?\u00bb; Office of the Secretary of Defense, <cite>Military and Security Developments Involving the People\u2019s Republic of China<\/cite> (Washington, DC: U.S. Department of Defense, 2022), 98; Brad Marvel, \u00ab4 New Developments in China\u2019s Nuclear Deterrent,\u00bb Asia Pacific Advanced Network, community.apan.org; Bowers, \u00abCounterforce Dilemmas and the Risk of Nuclear War in East Asia,\u00bb 6\u201323.<br \/>\n82. Even Hellan Larsen, \u00abDeliberate Nuclear First Use in an Era of Asymmetry: A Game Theoretical Approach,\u00bb <cite>Journal of Conflict Resolution<\/cite> 17, no. 16 (2023).<br \/>\n83. V\u00e9ase Steven Starr, \u00abTurning a Blind Eye Towards Armageddon\u2014U.S. Leaders Reject Nuclear Winter Studies,\u00bb <cite>Public Interest Report<\/cite> (Federation of American Scientists) 69, no. 2 (2016\u201317): 24; Alan Robock, Luke Oman, and Georgiy L. Stenchikov, \u00abNuclear Winter Revisited With a Modern Climate Model and Current Nuclear Arsenals,\u00bb <cite>Journal of Geophysical Research: Atmospheres<\/cite> 112, no. D13 (2007): 1\u201314; Joshua Coupe, Charles G. Bardeen, Alan Robock, and Owen B. Toon, \u00abNuclear Winter Responses to Nuclear War Between the United States and Russia in the Whole Atmosphere Community Climate Model Version 4 and the Goddard Institute for Space Studies ModelE,\u00bb <cite>Journal of Geophysical Research: Atmospheres<\/cite> 124, no. 15 (2019): 8522\u201343; Alan Robock and Owen B. Toon, \u00abSelf-Assured Destruction: The Climate Impacts of Nuclear War,\u00bb <cite>Bulletin of the Atomic Scientists<\/cite> 68, no. 5 (2012): 66\u201374; Steven Starr, \u00abNuclear War, Nuclear Winter, and Human Extinction,\u00bb Federation of American Scientists, October 14, 2015.<br \/>\n84. Ellsberg, <cite>The Doomsday Machine<\/cite>, 339.<br \/>\n85. Robert S. McNamara, \u00ab<a href=\"https:\/\/apjjf.org\/-Robert-S--McNamara\/1671\/article.pdf\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Apocalypse Soon<\/a>,\u00bb <cite>Asia-Pacific Journal<\/cite> 3, no. 5 ( May 19, 2005), reprinted from <cite>Foreign Policy<\/cite> (May\/June 2005): 29\u201335, apjjf.org.<br \/>\n86. Howard, \u00abBlackett and the Origins of Nuclear Strategy,\u00bb 95.<br \/>\n87. Jamison, \u00abThe Counterforce Continuum and Tailored Targeting,\u00bb 2\u201313; Jamison, \u00abNuclear Targeting Methods and Modern Deterrence,\u00bb 47; Tannenwald, <cite>The Nuclear Taboo<\/cite>, 16.<br \/>\n88. David Michael Smith, <cite><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/endless-holocausts\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Endless Holocausts<\/a><\/cite> (New York: Monthly Review Press, 2023), 208\u20139, 256\u201357.<br \/>\n89. Jamison, \u00abThe Counterforce Continuum and Tailored Targeting,\u00bb 20.<\/p>\n<p>Fuente <em>Monthly Review<\/em>, 1-2-2024 (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2024\/02\/01\/the-u-s-quest-for-nuclear-primacy\">https:\/\/monthlyreview.org\/2024\/02\/01\/the-u-s-quest-for-nuclear-primacy<\/a>\/)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo fue escrito originalmente para A New Global Geometry? The Socialist Register 2024 (Merlin Press, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n). 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