{"id":150,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=150"},"modified":"2020-02-12T13:25:36","modified_gmt":"2020-02-12T12:25:36","slug":"que-penso-marx-sobre-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=150","title":{"rendered":"Qu\u00e9 pens\u00f3 Marx sobre Am\u00e9rica latina"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>DEBATE<\/h2>\n<p>Un libro reciente del mexicano Arturo Chavola comenta las ideas de Marx y los marxistas sobre Latinoam\u00e9rica. N\u00e9stor Kohan hace aqu\u00ed una lectura cr\u00edtica de sus tesis; le objeta, sobre todo, no tener en cuenta las revisiones que el Marx maduro hizo a sus an\u00e1lisis de juentud. Adem\u00e1s, una entrevista con el especialista Michael L\u00f6wy.<\/p>\n<p>Ante su muerte, Jos\u00e9 Mart\u00ed escribi\u00f3: \u00abVed esta gran sala. Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los d\u00e9biles merece honor\u00bb. As\u00ed le rend\u00eda tributo, sin ser marxista, una de las m\u00e1ximas plumas de Am\u00e9rica latina al fundador del socialismo revolucionario.<\/p>\n<p>No fue la \u00fanica vez que el pensamiento insumiso se entrecruz\u00f3 en Am\u00e9rica con la llama libertaria inaugurada por Marx. Durante los a\u00f1os 20, el peruano Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui se anim\u00f3 a recuperar el \u00abcomunismo incaico\u00bb como antecedente de las luchas socialistas. Treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, Fidel Castro identific\u00f3 a Mart\u00ed como \u00abel autor intelectual\u00bb de la toma del cuartel Moncada que inicia la revoluci\u00f3n cubana. Ernesto Che Guevara, estudiando con sus combatientes en Bolivia, ley\u00f3 a Lenin entremezclado con las historias de Juana Azurduy. En los 70, sus disc\u00edpulos m\u00e1s radicales de la insurgencia argentina eligieron la bandera del Ej\u00e9rcito de los Andes de San Mart\u00edn para representar su ideolog\u00eda guevarista. Inscribi\u00e9ndose en esa dilatada herencia, Hugo Ch\u00e1vez desaf\u00eda hoy a los EE.UU. reivindicando a Marx, Lenin, Trotsky, Mao, el Che y Rosa Luxemburgo abrazado a Sim\u00f3n Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender ese sincretismo latinoamericano, donde el jud\u00edo alem\u00e1n Karl Marx se viste de ind\u00edgena, negro, mulato, cristiano revolucionario, campesino sin tierra o piquetero? \u00bfEs el marxismo parte central de la cultura de la rebeli\u00f3n latinoamericana o es una \u00abideolog\u00eda for\u00e1nea\u00bb, como acostumbraban vociferar los genocidas militares de 1976?<\/p>\n<p>A diferencia de los primeros inmigrantes europeos, que a fines del siglo XIX tradujeron y divulgaron algunas obras de Marx y Engels, los primeros marxistas latinoamericanos utilizaron sus categor\u00edas de un modo creador. Ten\u00eda raz\u00f3n el investigador italiano Antonio Melis cuando caracteriz\u00f3 a Mari\u00e1tegui como \u00abel primer marxista de Am\u00e9rica\u00bb. El peruano no s\u00f3lo cit\u00f3 a Marx. Apel\u00f3 a su pensamiento para dilucidar el problema ind\u00edgena, articulando la lucha anticapitalista, el antiimperialismo y el socialismo.<\/p>\n<p>Enfrentando tanto el populismo nacionalista de V\u00edctor Ra\u00fal Haya de la Torre como el incipiente stalinismo de Victorio Codovilla, Mari\u00e1tegui inaugur\u00f3 el marxismo latinoamericano. Tradici\u00f3n que, hasta hoy, se opone a los esquemas euroc\u00e9ntricos y a los simulacros populistas que terminan reclamando, en nombre del \u00abmovimiento nacional\u00bb, el apoyo de los trabajadores a fracciones de empresarios y banqueros.<\/p>\n<p>Entre los fundadores, Mari\u00e1tegui es el m\u00e1s radical, original y audaz para descifrar inc\u00f3gnitas que Marx no hab\u00eda conocido. Pero no estuvo solo. En sus pol\u00e9micas contra Haya de la Torre, Mari\u00e1tegui estuvo acompa\u00f1ado por el joven marxista cubano Julio Antonio Mella. A ese brillante binomio podr\u00edan quiz\u00e1s agregarse otros dos nombres: el argentino An\u00edbal Norberto Ponce y el chileno Luis Emilio Recabarren.<\/p>\n<p>A este gran elenco le sucedi\u00f3, durante 30 a\u00f1os, el eco de los esquemas mediocres implantados por Stalin en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, donde Marx no era m\u00e1s que una caricatura. Reci\u00e9n con la revoluci\u00f3n cubana y la hegemon\u00eda de Fidel Castro y el Che Guevara, el marxismo de este continente podr\u00e1 sacudirse el polvo burocr\u00e1tico y dogm\u00e1tico de las Academias de Ciencias de la URSS. No es casual que en los 60 la revoluci\u00f3n cubana recuperara el marxismo revolucionario de los 20 (antiimperialista y anticapitalista) y los escritos menos transitados de Marx. En especial, los art\u00edculos, cartas y manuscritos tard\u00edos donde estudia el colonialismo y las sociedades perif\u00e9ricas y dependientes, revisando y superando las limitaciones euroc\u00e9ntricas de juventud.<\/p>\n<p>Sobre este horizonte se inscriben investigaciones posteriores como <b>El marxismo en Am\u00e9rica latina<\/b> (1980) de Michael L\u00f6wy; <b>Marx y Am\u00e9rica latina<\/b> (1980) de Jos\u00e9 Aric\u00f3; <b>Una lectura latinoamericana de \u00abEl Capital\u00bb de Marx<\/b> (1988) de Alberto Parisi; <b>El \u00faltimo Marx y la liberaci\u00f3n latinoamericana<\/b> (1990) de Enrique Dussel y <b>De Marx al marxismo en Am\u00e9rica latina<\/b> (1999) de Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, entre otros.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los matices, estas obras coinciden en que, en su madurez, Marx revisa sus puntos de vista frente al problema del colonialismo, el mundo perif\u00e9rico y los pueblos sometidos a la dominaci\u00f3n capitalista. Y llega a dos conclusiones. Primero, no hay \u00abprogreso\u00bb para los pueblos sojuzgados mientras sigan bajo la bota imperial. Inglaterra no s\u00f3lo no hizo avanzar a la India colonial \u2014como ingenuamente hab\u00eda esperado el joven Marx\u2014: la hizo retroceder. Segundo, la historia no tiene un recorrido evolutivo por etapas. No hay un centro \u00fanico (Europa occidental), del cual se irradiar\u00edan, escal\u00f3n por escal\u00f3n, sin saltarse ninguno, las diversas etapas del desarrollo hist\u00f3rico para todo el orbe.<\/p>\n<p>Estas dos conclusiones del Marx tard\u00edo son dinamita. Lo obligaron a repensar toda su concepci\u00f3n hist\u00f3rica y pol\u00edtica. Est\u00e1n presentes, por ejemplo, en su correspondencia con Vera Zasulich y en otros escritos an\u00e1logos.<\/p>\n<p><b>Apologista del imperio?<\/p>\n<p><\/b>Para los estudiosos serios constatar ese cambio de paradigma en los escritos de madurez ya constituye un lugar consensuado. Existe suficiente documentaci\u00f3n emp\u00edrica que lo prueba. Pero, a la hora de discutir a Marx, suele pasarse por alto el estudio riguroso de los documentos que hoy est\u00e1n al alcance de cualquier investigador. Marx sigue despertando pasiones encendidas. No es malo, siempre y cuando el ardor del coraz\u00f3n no nuble la vista. Tal es el caso de algunos ensayistas que, todav\u00eda hoy, se dejan llevar por su arrebato pol\u00e9mico.<\/p>\n<p>Por ejemplo, Jos\u00e9 Pablo Feinmann, en su libro <b>Filosof\u00eda y Naci\u00f3n<\/b> (escrito en plena euforia del populismo nacionalista entre 1970 y 1975, publicado en 1982 y reeditado en 1996) afirma con liviandad que Marx es \u00abun pensador del imperio brit\u00e1nico\u00bb, un ingenuo apologista de la dominaci\u00f3n colonial sobre los pueblos sometidos. Una l\u00f3gica discursiva que comparte \u2014pese a sus intenciones opuestas\u2014 el hoy neoliberal Juan Jos\u00e9 Sebreli, quien en <b>El asedio a la modernidad<\/b> (1992) caracteriza a Marx como un vulgar entusiasta de la expansi\u00f3n imperial. Algo que a Sebreli le serv\u00eda, en los 90, para barnizar con jerga \u00abfilos\u00f3fica\u00bb su apoyo a la derecha argentina y a las privatizaciones de la era menemista.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s exquisito pero no menos superficial, Toni Negri en su celebrado <b>Imperio<\/b> (2000) termina aplaudiendo los escritos de Marx de 1853 sobre la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India. Le sirven para legitimar su actual apolog\u00eda de la globalizaci\u00f3n del capital, su defensa de la constituci\u00f3n europea, etc\u00e9tera. Ni siquiera menciona la revisi\u00f3n que el propio Marx realizara al final de su vida de aquellos textos.<\/p>\n<p>Sea para rechazarlo, \u00abdefenderlo\u00bb o manipularlo, en estos casos se toma como axioma que Marx es un pensador euroc\u00e9ntrico, modernista e ilustrado, y se dejan de lado sus incisivos textos tard\u00edos, donde esa perspectiva es agudamente criticada.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todos ellos, ahora un acad\u00e9mico mexicano se suma al coro de quienes quieren ver en Marx un acr\u00edtico partidario de la expansi\u00f3n imperial. Es el profesor Arturo Chavola, director del Instituto de Est\u00e9tica de la Universidad de Guadalajara, autor de <b>La imagen de Am\u00e9rica en el marxismo<\/b> (Prometeo, 2005).<\/p>\n<p>El libro de Chavola resulta un t\u00edpico producto acad\u00e9mico de esta \u00e9poca, donde el rechazo del marxismo se encubre con una terminolog\u00eda en apariencia neutral. Aunque su autor no lo aclara, est\u00e1 escrito para rendir examen en la Academia francesa. Esto ti\u00f1e muchas de sus conclusiones, de mal disimulada antipat\u00eda por el marxismo. Toda la bibliograf\u00eda se cita en franc\u00e9s, aun cuando el idioma de Marx es el alem\u00e1n y el del autor, el castellano. Hasta se citan en franc\u00e9s libros que s\u00f3lo han sido editados en la Argentina o M\u00e9xico, como los de Pasado y Presente.<\/p>\n<p>Como Feinmann, Sebreli o Negri, Chavola insiste con que Marx es un europeo que aplaude la dominaci\u00f3n de las colonias y no entiende nada de los pueblos oprimidos. Pero mucha agua ha corrido bajo el puente. Al menos este profesor mexicano no desconoce algunos escritos tard\u00edos de Marx. S\u00f3lo que en lugar de registrar el notable cambio de mirada del \u00faltimo Marx, ve en ellos la confirmaci\u00f3n de los textos juveniles. Desconociendo la revisi\u00f3n que Marx emprende a partir de la creaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores (AIT), Chavola vuelve a dibujar un Marx iluminista, determinista, euroc\u00e9ntrico y apologista de la burgues\u00eda europea. Y decreta c\u00f3modamente la inutilidad del marxismo para Am\u00e9rica latina.<\/p>\n<p>No conforme con esto, condena en forma tajante el \u00abdesarrollo nefasto\u00bb (sic) que produjo el marxismo en Am\u00e9rica. Lo curioso es que el autor reconoce expl\u00edcitamente \u00abno haber estudiado\u00bb las opiniones marxistas que han defendido las culturas latinoamericanas ni los documentos de la Internacional Comunista y sus repercusiones en este continente. \u00bfLa ignorancia otorga derecho?<\/p>\n<p>Es incuestionable que el debate sobre la herencia de Marx no est\u00e1 saldado en Am\u00e9rica latina. Contribuyeron a que ahora haya resurgido el inter\u00e9s, entre otros, el Movimiento Sin Tierra, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, el zapatismo, las rebeliones contra el neoliberalismo y los foros sociales mundiales. Superadas las secuelas que produjo la derrota de la revoluci\u00f3n sandinista en los 90, la discusi\u00f3n sobre Marx ha regresado al centro de la escena. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 el marxismo del siglo XXI? Este interrogante y sus desaf\u00edos siguen abiertos. Es muy probable que la respuesta no venga de los papers acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>N. Kohan es autor de <b>Marx en su (Tercer) mundo<\/b> y <b>El Capital: Historia y m\u00e9todo<\/b>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un libro reciente del mexicano Arturo Chavola comenta las ideas de Marx y los marxistas sobre Latinoam\u00e9rica. 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El peruano no s\u00f3lo cit\u00f3 a Marx. Apel\u00f3 a su pensamiento para dilucidar el problema ind\u00edgena, articulando la lucha anticapitalista, el antiimperialismo y el socialismo.   Enfrentando tanto el populismo nacionalista de V\u00edctor Ra\u00fal Haya de la Torre como el incipiente stalinismo de Victorio Codovilla, Mari\u00e1tegui inaugur\u00f3 el marxismo latinoamericano. Tradici\u00f3n que, hasta hoy, se opone a los esquemas euroc\u00e9ntricos y a los simulacros populistas que terminan reclamando, en nombre del &quot;movimiento nacional&quot;, el apoyo de los trabajadores a fracciones de empresarios y banqueros.  Entre los fundadores, Mari\u00e1tegui es el m\u00e1s radical, original y audaz para descifrar inc\u00f3gnitas que Marx no hab\u00eda conocido. Pero no estuvo solo. En sus pol\u00e9micas contra Haya de la Torre, Mari\u00e1tegui estuvo acompa\u00f1ado por el joven marxista cubano Julio Antonio Mella. A ese brillante binomio podr\u00edan quiz\u00e1s agregarse otros dos nombres: el argentino An\u00edbal Norberto Ponce y el chileno Luis Emilio Recabarren.  A este gran elenco le sucedi\u00f3, durante 30 a\u00f1os, el eco de los esquemas mediocres implantados por Stalin en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, donde Marx no era m\u00e1s que una caricatura. Reci\u00e9n con la revoluci\u00f3n cubana y la hegemon\u00eda de Fidel Castro y el Che Guevara, el marxismo de este continente podr\u00e1 sacudirse el polvo burocr\u00e1tico y dogm\u00e1tico de las Academias de Ciencias de la URSS. No es casual que en los 60 la revoluci\u00f3n cubana recuperara el marxismo revolucionario de los 20 (antiimperialista y anticapitalista) y los escritos menos transitados de Marx. En especial, los art\u00edculos, cartas y manuscritos tard\u00edos donde estudia el colonialismo y las sociedades perif\u00e9ricas y dependientes, revisando y superando las limitaciones euroc\u00e9ntricas de juventud.  Sobre este horizonte se inscriben investigaciones posteriores como El marxismo en Am\u00e9rica latina (1980) de Michael L\u00f6wy; Marx y Am\u00e9rica latina (1980) de Jos\u00e9 Aric\u00f3; Una lectura latinoamericana de &quot;El Capital&quot; de Marx (1988) de Alberto Parisi; El \u00faltimo Marx y la liberaci\u00f3n latinoamericana (1990) de Enrique Dussel y De Marx al marxismo en Am\u00e9rica latina (1999) de Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, entre otros.   M\u00e1s all\u00e1 de los matices, estas obras coinciden en que, en su madurez, Marx revisa sus puntos de vista frente al problema del colonialismo, el mundo perif\u00e9rico y los pueblos sometidos a la dominaci\u00f3n capitalista. Y llega a dos conclusiones. Primero, no hay &quot;progreso&quot; para los pueblos sojuzgados mientras sigan bajo la bota imperial. Inglaterra no s\u00f3lo no hizo avanzar a la India colonial &#8212;como ingenuamente hab\u00eda esperado el joven Marx&#8212;: la hizo retroceder. 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No es malo, siempre y cuando el ardor del coraz\u00f3n no nuble la vista. Tal es el caso de algunos ensayistas que, todav\u00eda hoy, se dejan llevar por su arrebato pol\u00e9mico.  Por ejemplo, Jos\u00e9 Pablo Feinmann, en su libro Filosof\u00eda y Naci\u00f3n (escrito en plena euforia del populismo nacionalista entre 1970 y 1975, publicado en 1982 y reeditado en 1996) afirma con liviandad que Marx es &quot;un pensador del imperio brit\u00e1nico&quot;, un ingenuo apologista de la dominaci\u00f3n colonial sobre los pueblos sometidos. Una l\u00f3gica discursiva que comparte &#8212;pese a sus intenciones opuestas&#8212; el hoy neoliberal Juan Jos\u00e9 Sebreli, quien en El asedio a la modernidad (1992) caracteriza a Marx como un vulgar entusiasta de la expansi\u00f3n imperial. Algo que a Sebreli le serv\u00eda, en los 90, para barnizar con jerga &quot;filos\u00f3fica&quot; su apoyo a la derecha argentina y a las privatizaciones de la era menemista.   Mucho m\u00e1s exquisito pero no menos superficial, Toni Negri en su celebrado Imperio (2000) termina aplaudiendo los escritos de Marx de 1853 sobre la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India. Le sirven para legitimar su actual apolog\u00eda de la globalizaci\u00f3n del capital, su defensa de la constituci\u00f3n europea, etc\u00e9tera. Ni siquiera menciona la revisi\u00f3n que el propio Marx realizara al final de su vida de aquellos textos.  Sea para rechazarlo, &quot;defenderlo&quot; o manipularlo, en estos casos se toma como axioma que Marx es un pensador euroc\u00e9ntrico, modernista e ilustrado, y se dejan de lado sus incisivos textos tard\u00edos, donde esa perspectiva es agudamente criticada.  Despu\u00e9s de todos ellos, ahora un acad\u00e9mico mexicano se suma al coro de quienes quieren ver en Marx un acr\u00edtico partidario de la expansi\u00f3n imperial. 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Pero mucha agua ha corrido bajo el puente. Al menos este profesor mexicano no desconoce algunos escritos tard\u00edos de Marx. S\u00f3lo que en lugar de registrar el notable cambio de mirada del \u00faltimo Marx, ve en ellos la confirmaci\u00f3n de los textos juveniles. Desconociendo la revisi\u00f3n que Marx emprende a partir de la creaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores (AIT), Chavola vuelve a dibujar un Marx iluminista, determinista, euroc\u00e9ntrico y apologista de la burgues\u00eda europea. Y decreta c\u00f3modamente la inutilidad del marxismo para Am\u00e9rica latina.  No conforme con esto, condena en forma tajante el &quot;desarrollo nefasto&quot; (sic) que produjo el marxismo en Am\u00e9rica. 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