{"id":1508,"date":"2011-02-22T00:00:00","date_gmt":"2011-02-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1508"},"modified":"2020-02-21T15:44:48","modified_gmt":"2020-02-21T14:44:48","slug":"una-carta-de-amor-y-desamor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1508","title":{"rendered":"Una carta de amor \u2013 y desamor. Carta abierta al sindicalismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Sostiene Jos\u00e9 Lu\u00eds L\u00f3pez Bulla que la m\u00e1s famosa pareja de hecho del siglo XX ha sido la formada entre el iuslaboralismo y el sindicalismo. No le falta raz\u00f3n: ese amancebamiento ha dado lugar \u2013al menos en nuestra vieja Europa- a una prole incontable de derechos de ciudadan\u00eda. Derechos que han sido metabolizados socialmente con una rapidez inaudita. Pero, tambi\u00e9n, derechos que son puestos ahora en entredicho por determinadas instancias neo-liberales y neo-conservadoras, cada vez con un tono m\u00e1s elevado de exigencia, cada vez con m\u00e1s reiteraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Si bien se mira la argamasa sobre la que se construy\u00f3 nuestra uni\u00f3n de hecho se basaba en un evidente valor compartido: la igualdad. Y su consecuencia en la acci\u00f3n colectiva: la solidaridad. Fueron las ansias de igualdad de muchas generaciones de trabajadores (a la fuerza, ahorcan o, como dice, Neruda: \u201c<i>del sufrimiento naci\u00f3 el orden<\/i>\u201d) las que dieron lugar a lo que se conoce como Estado social y democr\u00e1tico de Derecho basado en la ciudadan\u00eda social. Y fue ese clamor lo que determin\u00f3 que muchos juristas dedicasen sus saberes profesionales a la articulaci\u00f3n de las instituciones, las tutelas y los mecanismos jur\u00eddicos sobre los que se construyeron los instrumentos de igualdad formal. De esta manera, los sindicalistas precisaban de los juristas para defender y estructurar los derechos progresivamente conquistados. Y los juristas necesit\u00e1bamos \u2013lo seguimos haciendo- de los resultados pr\u00e1cticos del quehacer sindicalista (especialmente, de la negociaci\u00f3n colectiva en un sentido amplio) para ir avanzando en nuestra doctrina. El \u201c<i>quid pro quo<\/i>\u201d sobre la que se ciment\u00f3 nuestra larga historia de amor se basaba, por tanto, en un af\u00e1n com\u00fan de igualdad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Ocurre, sin embargo, que hoy la igualdad no est\u00e1 de moda (al menos en los media hegem\u00f3nicos). Es m\u00e1s, aquellas voces atronadoras del supuestamente nuevo modelo ideol\u00f3gico de la derecha niegan que la igualdad sea un valor social. Incluso \u2013afirman- es contraria con la propia condici\u00f3n humana (como si la historia de la especie no fuera una constante lucha por la civilidad: es eso, en definitiva, lo que nos diferencia del resto de animales) Por tanto, les sobra el sindicalismo, como les sobra el iuslaboralismo. Ambos son obst\u00e1culos en el avance del darwinismo social, en tanto que no benefician a los poderosos, sino a los menos favorecidos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y en ese discurso aparece un tercero que est\u00e1 situando ante una evidente crisis la larga historia de amor entre Derecho del Trabajo y sindicalismo. Me refiero a do\u00f1a Econom\u00eda. Es verdad que esa zascandil lleva tiempo insinu\u00e1ndose con ambos miembros de la pareja. Pero ahora, en la medida en que la igualdad \u2013sobre la que se ciment\u00f3 nuestra vida marital- pasa por momentos bajos, nos susurra a ambos miembros de la uni\u00f3n de hecho sus cada vez m\u00e1s osadas proposiciones (\u201c<i>esa chica \u2013o ese chico- no te conviene, est\u00e1 gag\u00e1&#8230; en cambio yo estoy estupenda&#8230;<\/i>.\u201d nos dice a los dos)<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Por mi parte, debo reconocer que algunos iuslaboralistas han ca\u00eddos en sus redes seductoras. Hace ya tiempo que proliferan por ah\u00ed especialistas en mi disciplina que proponen irnos a vivir con dicha dama, olvidando veleidades igualitarias. De esta manera, el Derecho del Trabajo dejar\u00eda de ser un instrumento de regulaci\u00f3n del conflicto social en clave igualitaria, para pasar a ser una especie de ap\u00e9ndice en el Derecho privado de la normativizaci\u00f3n de la productividad y la gesti\u00f3n empresarial de recursos humanos. Pero no hace falta irse a posiciones tan extremas: cada vez m\u00e1s la aplicaci\u00f3n del derecho social est\u00e1 sometida al imperio de los caprichos de do\u00f1a Econom\u00eda. Y es \u00e9sa una tendencia que no s\u00f3lo es apreciable en el legislador (que impone en las leyes nociones tan antijur\u00eddicas e inconcretas como \u201cla productividad\u201d, la \u201ccompetencia\u201d, \u201cel mercado\u201d o las \u201cexigencias de la demanda\u201d: \u00bfhay alguien capaz de entender eso desde una perspectiva jur\u00eddica?); tambi\u00e9n los propios jueces y tribunales de lo social \u2013tradicionalmente tan celosos de las tutelas de los trabajadores- caemos a menudo en reflexiones economicistas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, estas tendencias no me preocupan excesivamente \u2013lo que no quiere decir, evidentemente, que no me preocupen-. De momento, el Derecho del Trabajo mantiene inc\u00f3lume su ontolog\u00eda igualitaria. Y ello por un motivo ego\u00edsta (e incluso corporativo, si se quiere): si renunciamos a la igualdad como elemento vertebrador habremos fracasado como disciplina aut\u00f3noma. Cien a\u00f1os de emancipaci\u00f3n se ir\u00e1n al carajo y deberemos volver, cabizbajos, a nuestra maternal casa civilista. Aunque algunos apuestan por ello, no deja de ser \u00e9sa una decisi\u00f3n muy dura.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Lo que me preocupa de verdad es el ataque de urticaria que me produce ver la progresiva seducci\u00f3n que do\u00f1a Econom\u00eda ejerce sobre mi pareja hist\u00f3rica, el sindicalismo. Tambi\u00e9n ah\u00ed prolifera cada vez m\u00e1s las refriegas de s\u00e1banas con dicha meretriz. Y no s\u00e9 si es una impresi\u00f3n m\u00eda \u2013ciertamente, los celos ofuscan el sentido com\u00fan- pero tengo la intuici\u00f3n que el lenguaje sindicalista cada vez habla m\u00e1s en clave econ\u00f3mica \u2013peor: macroecon\u00f3mica- y cada vez menos en clave de derechos de ciudadan\u00eda y derecho a la igualdad. \u00bfSubjetivismo?. Quiz\u00e1s, pero les propongo una reflexi\u00f3n: l\u00e9anse ustedes los balances anuales sobre la negociaci\u00f3n colectiva de los sindicatos: muchos datos de incremento de salario y jornada, sobre IPC y competitividad y escasa reflexi\u00f3n sobre el desarrollo de los derechos sociales y su regulaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de gen\u00e9ricas declaraciones. \u00cdtem m\u00e1s: a veces uno oye hablar en los medios de comunicaci\u00f3n a ciertos sindicalistas \u2013y no generalizo- y tiene la impresi\u00f3n de estar escuchando al Ministro de Econom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Sin duda que los amigos de los sindicatos me pueden reprochar que me estoy metiendo en camisas de once varas y que, en definitiva, es a ellos a quien les corresponde hilvanar el discurso de sus organizaciones y definir sus prioridades. Cierto: pero ocurre que los iuslaboralistas somos una especie de par\u00e1sitos del sindicalismo: vivimos del conflicto social y sus manifestaciones. En otras palabras: nosotros no somos agentes en el conflicto social, ni creamos su contractualizaci\u00f3n, en lo que podr\u00edamos definir como Derecho del Trabajo real \u2013m\u00e1s all\u00e1 del que contienen las leyes-. Nos limitamos a aplicar nuestros saberes sobre ese conflicto y esa contractualizaci\u00f3n. Quien crea el alimento del que se nutre nuestra disciplina con su d\u00eda a d\u00eda negocial son los sindicalistas (y, por supuestos, los empresarios). Nuestra pareja de hecho \u2013como cualquier pareja- ten\u00eda roles principales y subordinados. Y a nosotros, los iuslaboralistas, nos ha tocado jugar el de estos segundos (aunque estoy seguros que algunos egregios y engre\u00eddos compa\u00f1eros de armas no compartir\u00e1n este an\u00e1lisis: lo siento por ellos porque la soberbia no les deja ver el bosque)<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero no quiero dar ultim\u00e1tums. No se trata de ofuscarse y plantearle al sindicalismo que elija (\u201c<i>o ella \u2013do\u00f1a Econom\u00eda-, o yo<\/i>\u201d), sino de reflexionar sobre aquellas cosas \u2013muchas- que a\u00fan tenemos en com\u00fan. Y, a partir de ah\u00ed, ver c\u00f3mo superamos nuestra crisis de pareja. Y, en ese marco, resulta evidente que aquello que a\u00fan tenemos en com\u00fan en nuestro ideal de igualdad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Ciertamente el fantasma de do\u00f1a Econom\u00eda estar\u00e1 siempre rondado por ah\u00ed \u2013es nuestro destino- pero tengo la impresi\u00f3n (lo he escrito en otras ocasiones) que el futuro del Derecho del Trabajo (la superaci\u00f3n de su sempiterna crisis) pasa por el regreso a los or\u00edgenes y, en consecuencia, la recuperaci\u00f3n del derecho a la igualdad como objetivo de nuestra disciplina. Estoy convencido que lo mismo le pasa al sindicalismo \u2013nuestras vidas, al fin, son paralelas-. Y, si mucho se me apura, \u00e9sa es tambi\u00e9n la v\u00eda por la que debe apostar la izquierda europea para superar su falta de identidad \u2013e, incluso, lo que es peor, su falta de alternatividad-.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Cual marido ultrajado (o una esposa ultrajada, que en esto de los cuernos todos somos iguales, aunque la respuesta sea distinta seg\u00fan el g\u00e9nero) creo que lo mejor que puedo hacer es plantear a mi pareja sinceramente d\u00f3nde residen a mi parecer la crisis de aquello que en su d\u00eda nos uni\u00f3, es decir, la igualdad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Es verdad que el concepto de igualdad del que surgi\u00f3 nuestro amor no era perfecto. Y que m\u00e1s que de igualdad sustantiva siempre hemos hablado de igualdad formal. Pero, \u00a1qu\u00e9 demonios!, en mayor o menor medida, con m\u00e1s o menos intensidad nuestra relaci\u00f3n se ha basado siempre en ese desider\u00e1tum (al menos en aquellos inolvidables primeros a\u00f1os de pasi\u00f3n, amor y rosas).<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Si hecho la vista atr\u00e1s creo que el principio de nuestro desamor empez\u00f3 con la crisis de empleo de finales de la d\u00e9cada de los setenta y principios de la de los ochenta. Ah\u00ed dudamos -\u00a1qu\u00e9 otra cosa pod\u00edamos hacer!- y do\u00f1a Econom\u00eda lo not\u00f3, desplegando todas sus tretas y artima\u00f1as de seducci\u00f3n hacia ambos. Quiz\u00e1s \u2013para qu\u00e9 ocultarlo- esa crisis de empleo nos hizo ver c\u00f3mo nos hab\u00edamos distanciado de nuestros ideal com\u00fan, la igualdad, sobre la que ser articul\u00f3 nuestra vida en pareja. Y ello, tal vez, porque la previa constitucionalizaci\u00f3n de nuestros hijos (el derecho de huelga, el de libertad sindical, el de conflicto colectivo, el de negociaci\u00f3n colectiva, el propio Derecho del Trabajo: el \u201csue\u00f1o de Weimar\u201d, como dice el maestro Romagnoli) hizo que, poco a poco el orgullo paterno por el r\u00e1pido crecimiento de los v\u00e1stagos hiciera que olvid\u00e1ramos los ideales que forjaron nuestra uni\u00f3n. En otras palabras: nos hab\u00edamos acomodado. Olvidamos que a\u00fan quedaba mucho \u2013mucho- camino por recorrer en nuestro af\u00e1n igualitario, en el objetivo que nos marcamos al inicio de nuestra uni\u00f3n de hecho.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Desde entonces el empleo se ha convertido en una especie de eje central del Derecho del Trabajo y del sindicalismo. \u00a1Todo vale para crear empleo!. Incluso pod\u00edamos justificar el trato desigualitario entre determinados colectivos \u2013en definitiva, la traici\u00f3n a nuestros principios originarios- en funci\u00f3n de la propia igualdad, en tanto que, nos dec\u00edamos \u2013y, como veremos a continuaci\u00f3n, nos seguimos diciendo- no hay nada m\u00e1s segregador que el desempleo. Se trataba, por tanto, de rebajar nuestras ansias igualitarias, a fin de que la realidad negocial no las traicionase.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Es verdad que el desempleo es inherente al capitalismo: no en vano nuestro abuelo com\u00fan \u2013sobre todo, del sindicalismo-, Carlos Marx, se refer\u00eda a los desempleados como el ej\u00e9rcito industrial de reserva. El capitalismo precisa, dec\u00eda nuestro ancestro, que existan parados, pues ese colectivo lastra a la baja la capacidad de los trabajadores con empleo en la fijaci\u00f3n del precio de venta de su fuerza de trabajo: \u201c<i>O pasas por el aro o te vas a la calle&#8230; hay ah\u00ed fuera un mont\u00f3n de currantes esperando cubrir tu puesto de trabajo<\/i>\u201d, como seguramente dec\u00edan el industrial Bonaplata o el viudo Rius (al fin y al cabo a Mariona Rebull la hab\u00eda matado una bomba anarquista) Y siguen pensando muchos patronos de los que no consta viudez por mor de artefactos explosivos radicales (aunque, ciertamente, ni el Liceu ya no es el Liceu, ni el anarquismo es anarquismo).<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">La crisis del empleo rompi\u00f3 el colectivo asalariado y sus mecanismos de solidaridad. La acuciante situaci\u00f3n de muchos desempleados signific\u00f3 la adopci\u00f3n de medidas de excepci\u00f3n que, en gran medida, ven\u00edan a romper la hasta entonces evoluci\u00f3n exitosa de nuestra convivencia \u201c<i>more uxorio<\/i>\u201d. Y a alg\u00fan ministro socialista (encandilado por un ignoto simposio del entonces incipiente neoliberalismo y que acabar\u00eda siendo marido de una se\u00f1orona de la prensa rosa) se le ocurri\u00f3 que la mejor pol\u00edtica de empleo era la distribuci\u00f3n del mismo a trav\u00e9s de la temporalidad. Por supuesto me estoy refiriendo a la reforma laboral de 1984. Reforma que cont\u00f3 \u2013a cambio de alguna migaja- con el benepl\u00e1cito de parte del sindicalismo confederal. Y reforma en la que do\u00f1a Econom\u00eda hizo su espectacular entrada en acci\u00f3n en nuestra convivencia (\u201c<i>\u00a1Aqu\u00ed estoy!&#8230; \u00bfno soy fant\u00e1stica?\u201d). <\/i><\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">La temporalidad sin causa rompi\u00f3 la columna vertebral de la igualdad y, con el paso del tiempo, la solidaridad entre los trabajadores. M\u00e1s all\u00e1 de los terribles y devastadores efectos que la cultura de la temporalidad comport\u00f3 en nuestro mercado de trabajo \u2013y que, a\u00fan en parte, sigue teniendo-, con nulos efectos positivos en el empleo, ese nuevo marco signific\u00f3 una evidente ruptura de la solidaridad intergeneracional. Los trabajadores j\u00f3venes han sido castigados durante varias generaciones a acceder al mercado de trabajo en situaci\u00f3n precaria. Se produjo ah\u00ed una primera disgregaci\u00f3n del colectivo asalariado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">No quiero ocultar, sin embargo, que en esos momento iniciales el sindicalismo se mantuvo fiel a nuestros principios igualitarios. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de aquel cambio normativo (de aquel dislate) Espa\u00f1a conoci\u00f3 la huelga general m\u00e1s importante de su historia reciente (convocada esta vez por todos los sindicatos de clase). Y el motivo de fondo fue la oposici\u00f3n a una nueva vuelta de tuerca en la temporalidad, que castigaba a los j\u00f3venes. Y tampoco quiero omitir \u2013he prometido ser sincero- que los iuslaboralistas no supimos estar a la altura. En gran parte la cultura de la temporalidad fue posible porque la interpretaci\u00f3n judicial del nuevo marco normativo fue muy laxa y tolerante ante los abusos empresariales. He de reconocer, pues, que en buena medida fuimos los primeros seducidos por do\u00f1a Econom\u00eda. Ahora bien, pronto el sindicalismo se instaur\u00f3 en muchos casos en el d\u00eda a d\u00eda de la temporalidad. Y una buena muestra de ello la encontraremos en la tendencia \u2013no generalizada- de establecer sistemas contractuales duales en perjuicio de los trabajadores temporales (lo que motiv\u00f3 alguna discordia importante en nuestra convivencia, con notorios rapapolvos judiciales a dicha pr\u00e1ctica)<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, una d\u00e9cada despu\u00e9s las tornas se invirtieron (lo siguen haciendo) Tras el fallido intento de reforma laboral de 1994 \u2013otro magn\u00edfico dislate neoliberal impulsado por do\u00f1a Econom\u00eda, aunque en ese caso el ministro de turno lo vuelve a ser, encumbrado hoy como gestor ejemplar por la izquierda-, el cambio normativo de 1997 pactado por los agentes sociales hizo que el Derecho del Trabajo (y tambi\u00e9n la jurisprudencia) se cuadrada ante la temporalidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">No obstante, el sindicalismo ha seguido con una t\u00f3nica negocial en los convenios que poco tiene que ver con dicho cambio de tercio. As\u00ed, las atribuciones que la Ley otorga a la norma convencional para que establezca mecanismos de limitaci\u00f3n y\/o control al uso de la temporalidad ha sido muy poco desarrollada. O, por poner otros ejemplos, debo constatar que s\u00f3lo 10 convenios colectivos de Catalu\u00f1a (menos de un 1 por ciento) regulan medidas espec\u00edficas de prevenci\u00f3n de riesgos de los trabajadores temporales \u2013a\u00fan siendo notorio que es \u00e9ste colectivo el que mayor riesgo tiene de padecer un accidente-. Y, por el contrario, m\u00e1s del sesenta por ciento de los convenios sectoriales de Catalu\u00f1a regulan \u2013sin justificaci\u00f3n de ning\u00fan tipo- un per\u00edodo de duraci\u00f3n del contrato eventual por encima del m\u00e1ximo legal \u2013aunque opera, como es sabido, una margen de disponibilidad colectiva-. No s\u00e9 si peco de parcial, pero tengo la impresi\u00f3n que el sindicalismo se ha dado por satisfecho con los acuerdos estatales que implementaron el cambio legislativo de hace una d\u00e9cada reinstaurando el principio de estabilidad en el empleo, obviando que a\u00fan le quedaba mucho trabajo por hacer a fin de derrotar definitivamente la cultura de la temporalidad en el propio desarrollo de lo que es su funci\u00f3n principal: la negociaci\u00f3n colectiva. La lucha contra la temporalidad parece haber pasado a la historia, aunque cada d\u00eda llegan a los tribunales demandas por despido en fraude de ley contractual. Quiz\u00e1s la raz\u00f3n de esa contradicci\u00f3n resida en que la temporalidad ya no es tanto un instrumento de precarizaci\u00f3n de las condiciones laborales \u2013aunque, qu\u00e9 duda cabe, lo sigue siendo en determinados \u00e1mbitos-, como un mecanismo de adaptaci\u00f3n de mano de obra ante las nuevas formas productivas. Lo que, si bien se mira, no es m\u00e1s que una nueva vuelta de tuerca en la ruptura de la solidaridad intergeneracional (en tanto que el currante provecto ve el nuevo modelo productivo y las nuevas tecnolog\u00edas como algo ajeno&#8230;. <i>algo propio de los j\u00f3venes<\/i>) Y en ese nuevo marco el sindicalismo ha aceptado como irremediable la temporalidad como sistema de gesti\u00f3n del cambio productivo, obviando que con ello se estaba creando una nueva segregaci\u00f3n en el colectivo asalariado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal;\" align=\"JUSTIFY\">Pero la ruptura intergeneracional no se qued\u00f3 all\u00ed. Cuando la temporalidad amainaba empez\u00f3 a aparecer en la pr\u00e1ctica de la negociaci\u00f3n colectiva lo que se conoce como las \u201cdobles escalas salariales\u201d. De esta manera, los trabajadores de nuevo ingreso \u2013en su inmensa mayor\u00eda, los m\u00e1s j\u00f3venes- pasaban a percibir un salario inferior al de los provectos \u2013o a tener peores condiciones contractuales-. Es \u00e9ste un fen\u00f3meno muy vinculado, de nuevo, al empleo que se ha ido extendiendo como mancha de aceita a nuestra realidad negocial. Primero surgi\u00f3 con la necesidad de reducir costos en determinadas empresas transnacionales y luego se ha ido implementando en m\u00faltiples \u00e1mbitos (as\u00ed, como mecanismo de extinci\u00f3n o disminuci\u00f3n del complemento de antig\u00fcedad)<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">De esa manera, cuando los empresarios se cuadran y proponen reducir la masa salarial, la salida f\u00e1cil es la subindiciaci\u00f3n para los trabajadores que entran en el futuro, manteniendo inc\u00f3lumes las retribuciones de los que ya est\u00e1n en la empresa. Y surgen aqu\u00ed los inevitables agravios comparativos con el tiempo. De nuevo la igualdad se va al garete y de nuevo se crea una nueva segmentaci\u00f3n dentro del colectivo asalariado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">No creo pecar de egocentrismo si constato que en esta materia el Derecho del Trabajo ha sido diligente. Quiz\u00e1s, si se quiere, excesivamente diligente. Hace ya dos decenios que determinadas pr\u00e1cticas negociales han sido anuladas por jueces y tribunales, precisamente por ser contrarias al derecho a la igualdad. Cierto: le hemos exigido a la negociaci\u00f3n colectiva \u2013y no siempre con criterios claros- un optimizaci\u00f3n de la igualdad que no le demandamos ni a la autonom\u00eda individual del empresario ni, mucho menos, a la propia heteronom\u00eda. O que tampoco lo pedimos al convenio en otros supuestos de segregaci\u00f3n laboral. Quiz\u00e1s aqu\u00ed es donde el iuslaboralismo m\u00e1s \u00e9nfasis ha hecho en recobrar el hilo conductor de nuestra ya vieja pasi\u00f3n. Sin embargo, uno de cada tres convenios colectivos de Catalu\u00f1a contempla, en forma m\u00e1s o menos amplia, con diferentes t\u00e9cnicas, sistemas contractuales duales en funci\u00f3n de la fecha de ingreso. Es \u00e9sa una segmentaci\u00f3n demasiado evidente como para cerrar los ojos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal;\" align=\"JUSTIFY\">Hay otra ruptura intergeneracional inversa. Se trata de esos planes de prejubilaci\u00f3n \u2013muchas veces en empresas con ganancias millonarias- o de las famosas cl\u00e1usulas convencionales de jubilaci\u00f3n forzosa. Todo ello se justifica siempre por motivos de empleo. De un empleo ciertamente difuso. Quiero recordarte, querido sindicalismo, que cuando los jueces y los tribunales sociales hemos considerado que un cambio normativo concreto \u2013la Ley 12\/2001- comportaba que nadie pod\u00eda ser obligado a jubilarse forzosamente por convenio, el legislador vino prontamente a cambiar la ley. E, incluso, intervino en el mismo sentido el Tribunal Constitucional y el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. De esta manera, basta una simple alusi\u00f3n al empleo \u2013aunque no tenga contenido concreto- para que un trabajador de 65 a\u00f1os se vea expulsado del mercado de trabajo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">A veces tengo la impresi\u00f3n que con la justificaci\u00f3n del empleo los trabajadores mayores se dedican a \u201cputear\u201d a los j\u00f3venes (con contratos temporales y dobles escalas) y que cuando \u00e9stos son mayor\u00eda, obligan a aquellos a jubilarse o prejubilarse. Ya s\u00e9 que es una simplificaci\u00f3n \u2013adem\u00e1s, una afirmaci\u00f3n inexacta-, pero con ello intento poner en evidencia la ruptura de la solidaridad y del principio de igualdad en la negociaci\u00f3n colectiva. El empleo lo justifica todo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y luego est\u00e1n los pobres extranjeros. Nuestra econom\u00eda ha precisado de ingente cantidad de mano de obra for\u00e1nea. Y \u00e9sta se ha convertido en el nuevo ej\u00e9rcito industria de reserva de nuestro modelo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Vamos a ser claros: el crecimiento de los \u00faltimos a\u00f1os a ellos se lo debemos. Y, siendo a\u00fan m\u00e1s claros: las err\u00e1ticas y cambiantes pol\u00edticas de empleo de los inmigrantes no eran tales, sino simples mecanismos de proporcionar mano de obra barata \u2013y dispuesta a todo, en el paradigma de los honorables Bonaplata y Rius- para rebajar costos salariales. Probablemente son los extranjeros el colectivo que hoy est\u00e1 m\u00e1s carente del afecto de la igualdad. No quiero ocultar que el sindicalismo confederal ha jugado un papel de primer orden en la tutela de esos trabajadores con pasaportes no espa\u00f1oles. Sin embargo, si doy una ojeada a la negociaci\u00f3n colectiva debo constatar la pobreza de la regulaci\u00f3n de sus singularidades.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Pese a que los extranjeros son hoy casi mayoritarios en determinadas actividades los convenios que regulan las condiciones contractuales de \u00e9stas los desconocen. Por poner un ejemplo: en la construcci\u00f3n hallaremos indicaciones convencionales en relaci\u00f3n a que la informaci\u00f3n preventiva ha de ser proporcionada en el idioma del asalariado. Pero \u00bfalguien ha pensado en serio en el riesgo laboral que presenta un trabajador de creencias o cultura isl\u00e1mica trabajando ocho horas o m\u00e1s de sol a sol en ayunas durante el Ramad\u00e1n en dicho sector?.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y, ciertamente tampoco nosotros, los iuslaboralistas, salimos indemnes de esa \u2013efectiva- segregaci\u00f3n. Sin duda que alg\u00fan paso significativo se ha dado, especialmente respecto a los llamados \u201csin papeles\u201d. As\u00ed, reconociendo juripsrudencialmente que el hecho de que no tener residencia legal no comportaba que no existiera despido (un peque\u00f1o paso que ha costado a\u00f1os y a\u00f1os de reflexiones judiciales) Sin embargo, seguimos aplicando l\u00f3gicas pensadas para el trabajador con tutelas para la mayor parte de extranjeros, a\u00fan sabiendo que en la pr\u00e1ctica no gozan de las mismas. Les pedimos, por ejemplarificar, que justifiquen la existencia del despido o de la propia relaci\u00f3n laboral o que prueben la realizaci\u00f3n de horas extraordinarias. Y eso es mucho pedir a alguien que no s\u00f3lo desconoce en muchos casos el idioma, sino que tambi\u00e9n ignora sus propios derechos \u2013entre otros motivos porque han sido contratados, legal o ilegalmente, por ese desconocimiento-. En la pr\u00e1ctica del foro judicial se plasma muchas veces esa perversa tendencia a la segregaci\u00f3n. As\u00ed, el despido del pobre magreb\u00ed contratado por una empresa fantasma duda pocos minutos (en muchos casos porque ese empleador ha desaparecido como sociedad mercantil, neg\u00e1ndose a menudo la aplicaci\u00f3n de la confesi\u00f3n ficticia que observa la Ley como potestad del juez). El siguiente juicio es el de un alto cargo espa\u00f1ol \u2013que goza de todas las tutelas y fuerza contractual-: duda horas, con todo tipo de pruebas y extensas alegaciones de las partes. De esta manera quien es m\u00e1s igual con el empresario en el marco contractual tiene en la pr\u00e1ctica mayores garant\u00edas procesales que quien es m\u00e1s desigual. Hemos pervertido el sistema. Hemos traicionado nuestro af\u00e1n igualitario.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">La temporalidad, las dobles escalas, las prejubilaciones y las jubilaciones forzosas y la pol\u00edtica de extranjer\u00eda comportan, por tanto, evidentes segmentaciones del mercado de trabajo. Segmentaciones que, por su regulaci\u00f3n \u00faltima, rompen la solidaridad del colectivo asalariado y, en consecuencia, son contrarias a nuestro af\u00e1n igualitario. Y todo ello se ha justificado por la pol\u00edtica de empleo. Sin embargo, me vas a permitir querida pareja, que exponga en voz alta algo que todos sabemos \u2013aunque no digamos en p\u00fablico-: hoy (y pongo un especial \u00e9nfasis en el \u201choy\u201d) el principal problema de nuestro mercado de trabajo no es el empleo. Ya s\u00e9 que el legislador espa\u00f1ol o comunitario (el maldito proceso de Lisboa) habla siempre del empleo como justificaci\u00f3n del trato desigual entre diferentes colectivos. Y ya s\u00e9 los iuslaboralistas no nos apartamos de ese paradigma. Tampoco la negociaci\u00f3n colectiva, que sigue apelando reiteradamente a la situaci\u00f3n de desempleo que supuestamente reina en el pa\u00eds a todos los efectos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero, perm\u00edteme una reflexi\u00f3n: \u00bfrecuerdas la crisis de empleo de los setenta-ochenta?. \u00bfRecuerdas aquellos padres de familia cuarentones, especialistas metal\u00fargicos despedidos de la empresa, haciendo de mensajero? Eso era una crisis de empleo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">No voy a caer en el dicho f\u00e1cil de que \u201choy quien no trabaja es porque no quiere\u201d. Pero el hecho cierto es que hoy falta mano de obra (de ah\u00ed el acceso a nuestro mercado de trabajo de extranjeros) Pero las ofertas de empleo rozan en la mayor\u00eda de casos la simple explotaci\u00f3n (no en vano los sucesores de Bonaplata y Rius se frotan las manos) Si cogemos hoy una mujer despedida, mayor de cuarenta a\u00f1os y sin formaci\u00f3n \u2013uno de los colectivos donde mayores dificultades reales de empleo hallaremos- podremos pensar que puede emplearse (muchas lo hacen) en el dichoso telemarketing, donde siempre falta mano de obra. Sin embargo, \u00bfen qu\u00e9 condiciones?: trabajando en horarios imposibles, en condiciones de paraesclavitud, con contrato temporal y por una retribuci\u00f3n irrisoria. No es casualidad que en esas llamadas telef\u00f3nicas siempre inoportunas de promociones diversas que pr\u00e1cticamente cada d\u00eda recibimos en nuestros hogares el acento de nuestro interlocutor (o, mejor dicho, nuestra interlocutora) sea extranjero. Y ello por no hablar de que la recogida de la fresa en determinados lugares de este pa\u00eds (donde, a veces, hay planes territoriales excepcionales de empleo) se realice por personas extranjeras. Sin embargo, los desempleados espa\u00f1oles de esas mismas localidades pugnar entre s\u00ed para acudir a la campa\u00f1a de la vendimia en Francia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Ya s\u00e9 que estas reflexiones parecen simplistas y que, dichas as\u00ed, pueden ser consideradas como propias de un neoliberal (ya he dicho antes que los cuernos ofuscan a quien los padece, te pido excusas si parecen muy fuertes) Pero, con toda la generalizaci\u00f3n que se quiera, \u00bfno son ciertas?. Habr\u00e1, pues, que concluir que el problema de nuestro modelo no es de cantidad de empleo, sino de calidad del empleo. Lo que est\u00e1 ocurriendo no es que no hayan puestos de trabajo, sino que los que hay rozan la paraesclavitud y se escapan en la pr\u00e1ctica real de las tutelas del Derecho del Trabajo. Sin embargo, como ya he dicho, el legislador, el iuslaboralismo y la negociaci\u00f3n colectiva siguen insistiendo en la problem\u00e1tica del desempleo y no en la precariedad existente en la oferta de empleo. Ya s\u00e9 que la calidad del empleo es una exigencia sindical desde hace a\u00f1os. Pero, a las reflexiones previas me remito, esa reivindicaci\u00f3n poco tiene que ver con lo que se pacta.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Sin duda que el modelo de crecimiento econ\u00f3mico por el que ha apostado este pa\u00eds en el \u00faltimo decenio y medio \u2013con gobiernos de derecha y de izquierda- ha sido un magn\u00edfico coadyuvante para la aparici\u00f3n de esa contradicci\u00f3n. Pero el hecho cierto es que, faltos de modelo alternativo, tanto el iuslaboralismo como el sindicalismo (al menos por lo que hace a \u00e9ste en su pr\u00e1ctica negocial) se han asentado en la contradicci\u00f3n. Y, con ello, se ha quebrado el af\u00e1n de igualdad de nuestra convivencia. Hemos centrado nuestra actividad de tutelas en aquellos colectivos que tradicionalmente han gozado de las mismas. Y hemos obviado o ninguneado a los m\u00e1s desiguales. Y, lo que es peor, lo hemos hecho en \u00e9poca de vacas gordas. No en vano, cuando en alguna plataforma sindical se han pedido incrementos superiores a los est\u00e1ndar de mantenimiento del poder adquisitivo o cuando alg\u00fan pronunciamiento judicial o reflexi\u00f3n iuslaboralista ha ido m\u00e1s all\u00e1 del status quo imperante, do\u00f1a Econom\u00eda se ha puesto a chillar cual doncella mancillada. Y sobre el heterodoxo ha ca\u00eddo todo el peso del poder pol\u00edtico, judicial, econ\u00f3mico y medi\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y ello nos ha conducido a un posible callej\u00f3n sin salida si, como todos los indicadores apuntan, entramos ahora en \u00e9poca de recesi\u00f3n. Si cuando las cosas iban bien hemos olvidado la igualdad, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer cuando las cosas vayan mal?. Jugar al dumping social tiene sus riesgos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, la segmentaci\u00f3n del colectivo asalariado no surge s\u00f3lo de la pol\u00edtica de empleo en sentido estricto. Hay tambi\u00e9n, al menos, otros dos factores que coadyuvan a la ruptura de nuestro af\u00e1n igualitario. Uno de ellos deriva del cambio experimentado por dicho colectivo, singularmente por la irrupci\u00f3n de la mujer en el contrato laboral. Y, otro, de la modificaci\u00f3n del modelo empresarial propio de la flexibilidad, en relaci\u00f3n con la anterior pr\u00e1ctica fordista.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">As\u00ed, es evidente que la \u201cfeminizaci\u00f3n\u201d de la clase obrera (una expresi\u00f3n esta \u00faltima a la que, aunque no est\u00e9 de moda, le tengo mucho apego ideol\u00f3gico, antiguo que es uno) determina una novaci\u00f3n trascendental en la conformaci\u00f3n de lo que hasta ahora era el paradigma del inter\u00e9s colectivo. Sin duda que han sido las mujeres las que, con mayor \u00e9nfasis, han situado la noci\u00f3n de igualdad (aunque, en puridad, deber\u00edamos hablar de no discriminaci\u00f3n) en las relaciones laborales. Ellas con su lucha (en el seno de los sindicatos) han logrado la articulaci\u00f3n y plasmaci\u00f3n legal de mecanismos igualitarios en el mundo laboral insospechados hace s\u00f3lo tres lustros (y, de nuevo, los juristas hemos sido simples amanuenses). Pero, sin embargo, las estad\u00edsticas son tozudas y ponen de manifiesto la situaci\u00f3n precaria de las trabajadoras en relaci\u00f3n con sus hom\u00f3logos masculinos. Quiz\u00e1s aqu\u00ed no operen tanto mecanismos de \u201cej\u00e9rcito industrial de reserva\u201d \u2013lo que no es descartable en determinados sectores y actividades, no en vano Bonaplata y Rius nunca descasan-, sino de segregaci\u00f3n social de la mujer en todos los \u00e1mbitos sociales. Esto se plasma, a\u00fan con mayor claridad, si se tiene en cuenta la obviedad que son ellas la que se encargan de las tareas de reproducci\u00f3n en el seno de la familia. O, por utilizar un lenguaje pol\u00edticamente correcto: son las mujeres las que ejercer hegem\u00f3nicamente los derechos legales de conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar en relaci\u00f3n con el contrato de trabajo por los roles sociales imperantes. Ergo: son una r\u00e9mora para do\u00f1a Econom\u00eda (a qui\u00e9n, quiz\u00e1s a estas alturas, deber\u00edamos calificar de \u201cdon\u201d Econom\u00eda): una mujer con hijos es m\u00e1s problem\u00e1tica en el trabajo que un hombre \u2013aunque \u00e9ste tenga hijos-<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Tambi\u00e9n aqu\u00ed el Derecho \u2013y, en concreto el iuslaboralismo- despliega una amplia panoplia de mecanismos tuitivos. Ocurre, sin embargo, que el Derecho \u2013al menos, por \u00e9l mismo- no cambia los roles sociales, ni la sociedad (si se me permite la adici\u00f3n: por fortuna) Hemos experimentado en los \u00faltimos a\u00f1os un aut\u00e9ntico terremoto en materia legal de la no discriminaci\u00f3n por g\u00e9nero. Pero, como he dicho, la realidad es sobriamente tozuda: pese a la igualdad legal, las trabajadoras tienen menos posibilidades de promoci\u00f3n laboral, cobran menos salario, ocupan puestos de trabajo menos cualificados \u2013aunque su nivel de formaci\u00f3n en las generaciones no tan viejas nada tiene que envidiar, m\u00e1s bien lo contrario, al de sus compa\u00f1eros masculinos- y padecen un nivel de temporalidad m\u00e1s elevado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Perm\u00edteme, querido sindicalismo, que constate que tampoco aqu\u00ed has sabido estar a la altura. Si doy un repaso a lo que se est\u00e1 pactando en materia de igualdad y conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar en los convenios colectivos no puedo dejar de expresar mi decepci\u00f3n. Quiz\u00e1s me equivoque, pero tengo la certeza de que el convenio es un instrumento m\u00e1s \u00fatil que la simple heteronom\u00eda para cambiar los h\u00e1bitos sociales. Entre otras cosas, porque por definici\u00f3n est\u00e1 mucho m\u00e1s cercano que las Cortes Generales o el Consejo de Ministros al conflicto social, ergo, a las inquietudes y problem\u00e1ticas de las gentes laboriosas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">La mayor parte de redactados convencionales se limitan a reproducir los contenidos de la Ley \u2013a veces, en textos m\u00e1s restrictivos-. Por poner algunos ejemplos, pocos son los convenios que regulan aspectos tan importantes para la vida familiar como la disponibilidad en el tiempo de trabajo (aunque no sea no retribuida) para llevar al hijo al m\u00e9dico (un 21 % en Catalu\u00f1a) o para asistir a reuniones pedag\u00f3gicas de los v\u00e1stagos (un 1,5 por ciento en el mismo \u00e1mbito territorial&#8230; y luego dicen que el sistema educativo no funciona) O, por poner otros ejemplos en el terreno de la igualdad, las cl\u00e1usulas de acci\u00f3n positiva son irrisorias en nuestro panorama.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Ya lo s\u00e9, do\u00f1a Correlaci\u00f3n de fuerzas (una amiga \u00edntima de do\u00f1a Econom\u00eda) es la que es. Y es dif\u00edcil imponer esas medidas en los convenios. Por eso llamamos al Estado para que intervenga. Pero dime, querida pareja: \u00bfporqu\u00e9 la reciente Ley Org\u00e1nica de Igualdad entre Mujeres y Hombres no observa cuotas \u2013como en los \u00f3rganos societarios de las empresas- en los organismos de representaci\u00f3n en las empresas o en las comisiones de negociaci\u00f3n de los convenios?. \u00bfPor qu\u00e9 se le exige al legislador transversabilidad de g\u00e9nero en las leyes y no a los convenios? Dicen las malas lenguas que porque los sindicatos no quisieron. Estoy seguro que son maledicencias de do\u00f1a Econom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Ahora bien, la excusa de trasladar al acuerdo de empresa (el plan de empresa) aquello que no eres capaz de negociar en los convenios colectivos (precisamente, lo que hace la Ley Org\u00e1nica de Igualdad), me parecen explicaciones de mal pagador.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">El mismo d\u00eda que escribo estas l\u00edneas se ha publicado el convenio provincial de Barcelona de la Construcci\u00f3n \u2013por tanto, uno de los cinco convenios m\u00e1s importantes de Catalu\u00f1a-. Y en materia de conciliaci\u00f3n de la vida familiar y laboral el redactado es paup\u00e9rrimo. Se han limitado a adaptar \u2013mal, porque se ha obviado, por ejemplo, que la reducci\u00f3n de jornada por guarda legal ha disminuido legalmente a la octava parte de la jornada, en lugar de un tercio-, cinco aspectos que conciernen a la filiaci\u00f3n y familia. Ya escucho tu respuesta: en la construcci\u00f3n hay pocas mujeres. Ocurre, sin embargo, que es precisamente ah\u00ed, en esos sectores masculinizados, donde hay que hacer una mayor \u00e9nfasis en las pol\u00edticas de igualdad. Porque, si no, seguir\u00e1n siendo esencialmente masculinos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal;\" align=\"JUSTIFY\">S\u00f3lo ocho convenios de Catalu\u00f1a publicados en el DOGC a d\u00edas de hoy regulan desde que se public\u00f3 la Ley Org\u00e1nica de Igualdad los planes de igualdad. Y siete de ellos se limitan a constatar obviedades gen\u00e9ricas. S\u00f3lo uno, el de transporte de mercanc\u00edas de la provincia de Barcelona para el per\u00edodo 2007 a 2010, regula en profundidad c\u00f3mo deben ser los planes de igualdad en su art\u00edculo 58. Pero, \u00a1manda g\u00fcevos! -y nunca mejor dicho- en la tabla salarial anexa ese mismo convenio define las categor\u00edas en g\u00e9nero masculino, salvo la referente a las limpiadoras, en femenino.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Mientras las mujeres no formen parte de la mesa de negociaci\u00f3n y de los organismos de representaci\u00f3n unitaria y sindical en funci\u00f3n, al menos, se su proporcionalidad va a pasar siempre lo mismo. Los olvidos en redactados, al menos formalmente, discriminatorios, la ca\u00edda a las primeras de cambio de las cl\u00e1usulas de las plataformas sindicales a favor de la igualdad y la conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar. Quiz\u00e1s ha llegado el momento de que entiendas que es m\u00e1s favorable para el inter\u00e9s colectivo en sentido amplio renunciar a medio punto de incremento salarial a cambio de mayor disponibilidad del tiempo por las personas trabajadoras.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Ya s\u00e9 que es \u00e9sa una cuesti\u00f3n que el sindicalismo lleva escribiendo en sus papeles internos hace un mont\u00f3n de tiempo. El problema es que eso no se plasma, en general, en nuestra negociaci\u00f3n colectiva. Y, en definitiva, aquello que tiene un papel did\u00e1ctico en el comportamiento social \u2013por su mayor cercan\u00eda, como he dicho- es el convenio, no la Ley. Una nueva ruptura, singularmente importante de nuestro af\u00e1n primigenio como pareja.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y, finalmente \u2013en el terreno de las objeciones personales- el nuevo modelo productivo, o, mejor dicho \u2013que aunque conexo no es lo mismo-, el nuevo modelo de organizaci\u00f3n de la empresa, determina que en el mismo centro de trabajo concurran m\u00faltiples asalariados de empresas diversas. En definitiva, la famosa descentralizaci\u00f3n productiva que do\u00f1a Econom\u00eda ha impuesto. Aqu\u00ed si que los honorables Bonaplata y Rius no se reconocer\u00edan (aunque s\u00ed sus herederos): su paradigma era la empresa universal, no la empresa-red hoy vigente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">El nuevo modelo determina la aparici\u00f3n de m\u00faltiples agravios comparativos. Ni todos los que curran en el mismo centro de trabajo son de la empresa titular del centro, ni todos los trabajadores de la empresa est\u00e1n all\u00ed ubicados. Seamos, de nuevo, sinceros: aquello que surgi\u00f3 como un modelo de organizaci\u00f3n de los recursos humanos basado en la eficiencia productiva o del servicio se ha acabado convirtiendo en un mecanismo de rebajar costes salariales. Por tanto, en una nuevo arquetipo de quiebra de igualdad y de la solidaridad entre los trabajadores. Primero fueron las actividades accesorias, luego las esenciales pero no inherentes \u2013en la jerga de la Sala del Tribunal Supremo-. Y hoy vale todo: las cooperativas de falsos aut\u00f3nomos, las empresas multiservicios \u2013esas nuevas ETT sobre las que nadie dice apenas nada-, los aut\u00f3nomos econ\u00f3micamente dependientes con su fr\u00e1gil (e inconcreta) separaci\u00f3n con los asalariados&#8230;<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">En muchos casos, el trabajador ya no sabe qui\u00e9n es el empresario, aunque bien conoce que cobra menos que el compa\u00f1ero del lado por hacer el mismo trabajo. Y acepto que aqu\u00ed las responsabilidades son compartidas: ni el Derecho del Trabajo ha sabido instaurar nuevos mecanismos de tutela, ni el sindicalismo ha sido capaz de frenar esa desvirtuaci\u00f3n efectiva de la responsabilidad empresarial y la precarizaci\u00f3n contractual que ello comporta.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal;\" align=\"JUSTIFY\">Los iuslaboralistas, ciertamente, nos hemos limitado a aplicar instituciones propias casi seculares (las subcontratas, la sucesi\u00f3n de empresas y la cesi\u00f3n de empresas) a un fen\u00f3meno nuevo. Pero tampoco el sindicalismo ha sido capaz en la negociaci\u00f3n colectiva y los mecanismos de representaci\u00f3n del inter\u00e9s colectivo de establecer novedosas tutelas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y as\u00ed estamos. Todos esos fen\u00f3menos \u2013y me dejo otros muchos- han comportado la quiebra de la igualdad y, por tanto, de la solidaridad. La segmentaci\u00f3n del colectivo asalariado est\u00e1 desarmando nuestro discurso \u2013que es com\u00fan- y, por ende, est\u00e1 desarmando el discurso de la izquierda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Te propongo, por tanto, que recuperemos el sentido originario de nuestra vida en pareja. Que reindiquemos nuestros afanes igualitarios como elemento de vertebraci\u00f3n social y, por tanto, como elemento de civilidad. Y que, en consecuencia, devolvamos a do\u00f1a Econom\u00eda a sus lindes (de donde nunca debi\u00f3 salir)<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Reivindiquemos la igualdad como valor de civilidad, como uno de los viejos anhelos republicanos. Nosotros, ambos, somos hijos de esos anhelos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y en ese marco, si lo aceptas, t\u00fa tienes, querido sindicalismo, un papel central \u2013el m\u00edo, como te he dicho es subordinado al tuyo- Lo tienes en la negociaci\u00f3n colectiva y la concertaci\u00f3n social.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Borremos de los convenios la segregaci\u00f3n. Y ello comporta, indudablemente, una nueva cultura negocial que no se fije tanto en los trabajadores \u201cinstalados\u201d (y ya s\u00e9 que \u00e9sos son tus clientes naturales), sino especialmente en eso que do\u00f1a Econom\u00eda llama \u201coutsiders\u201d. Son ellos, utilizando la conocida frase del maestro, la nueva pobreza laboriosa.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal;\" align=\"JUSTIFY\">Acabemos con la cultura de la temporalidad contractual, aceptando la universalizaci\u00f3n de una flexibilidad en las condiciones de trabajo de nuevo cu\u00f1o, que no se instale tanto en las capacidades decisivas del empresario \u2013eso no es flexibilidad, sino precarizaci\u00f3n- sino en su car\u00e1cter bidireccional (tan leg\u00edtimo es que el empleador distribuya irregularmente la jornada por motivos productivos, como que el currante haga lo propio por motivos personales o familiares) Y, por supuesto, peguemos palo a la temporalidad sin causa. Acabemos con los supuestos de segmentaci\u00f3n intergeneracional. Aceptemos que el empleo \u2013en t\u00e9rminos cuantitativos y al menos por ahora- ya no es ninguna f\u00f3rmula m\u00e1gica que sirva para romper la igualdad y la solidaridad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Pensemos las pol\u00edticas sindicales y jur\u00eddicas en clave transversal de g\u00e9nero. Por supuesto, replanteemos los mecanismos de respuesta a la descentralizaci\u00f3n productiva. \u00bfPor qu\u00e9 no una nueva ley sobre ese fen\u00f3meno que aborde la cuesti\u00f3n en clave unitaria, tanto desde la perspectiva contractual, como de participaci\u00f3n y de negociaci\u00f3n colectiva?<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Y, por \u00faltimo \u2013si me lo permites- arr\u00e9glate un poco. Tu modelo organizativo centralizado y centralizante era \u00f3ptimo para el fordismo, pero ya no sirve para la nueva empresa disgregada.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Te toca ahora a ti ponerme verde. De buen seguro que tendr\u00e1s raz\u00f3n en todas las objeciones que me formules. Y te pido, ya anticipadamente, perd\u00f3n por mis desvar\u00edos con do\u00f1a Econom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"JUSTIFY\">Reencontremos conjuntamente la ilusi\u00f3n de los primeros tiempos de nuestra convivencia, aunque desde nuestra madurez. Nunca es tarde para recuperar la pasi\u00f3n en la pareja.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal;\" align=\"JUSTIFY\">Un abrazo enamorado y esperanzado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: normal;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 130%;\" align=\"CENTER\">Miquel Falguera i Bar\u00f3 es Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sostiene Jos\u00e9 Lu\u00eds L\u00f3pez Bulla que la m\u00e1s famosa pareja de hecho del siglo XX ha sido la formada entre<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,45],"tags":[],"class_list":["post-1508","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1508\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}