{"id":15113,"date":"2024-03-01T05:00:57","date_gmt":"2024-03-01T04:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15113"},"modified":"2024-03-01T00:27:49","modified_gmt":"2024-02-29T23:27:49","slug":"el-sistema-capitalista-se-encuentra-en-una-crisis-estructural-irresoluble-y-terminal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15113","title":{"rendered":"El sistema capitalista se encuentra en una crisis estructural, irresoluble y terminal"},"content":{"rendered":"<h3><b>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein VII<\/b><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">A Orlando D\u00edaz L, ese compa\u00f1ero que nos hace recordar que, ni en los peores momentos, hay razones para perder ni la ternura ni la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 80px;\">\u00abel aspecto m\u00e1s angustiante de la crisis [estructural] de un sistema hist\u00f3rico es que, aunque llena de alboroto, es una crisis de movimientos lentos\u00bb*<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 80px;\">\u00abLa crisis de la que estamos hablando es la del fallecimiento de la econom\u00eda-mundo capitalista\u00bb<i>**<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 80px;\">\u00abLa crisis de nuestro sistema hist\u00f3rico se deriva no de sus fracasos, sino de sus \u00e9xitos; \u00e9xito en sus propios t\u00e9rminos, por supuesto\u00bb***<br \/>\nImmanuel Wallerstein<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es un hecho aceptado que todo est\u00e1 en movimiento, cambio y transformaci\u00f3n y que, en cada momento nada es igual a lo que previamente era (<i>\u00ab<\/i>un hombre no se ba\u00f1a dos veces en el mismo r\u00edo<i>\u00bb<\/i>, dec\u00eda Her\u00e1clito de Efeso), pero si consideramos que <i>\u00ab<\/i>en cada microsegundo hay bifurcaciones en el sentido de que hay un proceso hist\u00f3rico irreversible<i>\u00bb<\/i><sup>1<\/sup> llegar\u00edamos a la conclusi\u00f3n de que <i>\u00ab<\/i>todo es crisis<i>\u00bb<\/i><sup>2<\/sup>; sin embargo, el uso de <i>\u00ab<\/i>los t\u00e9rminos \u2018cambio\u2019, \u2018crisis\u2019 y \u2018bifurcaci\u00f3n\u2019 si se los define de manera muy amplia, su utilidad se reduce a cero<i>\u00bb<\/i><sup>3<\/sup><\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed, es necesario distinguir desde el principio los cambios peque\u00f1os de los grandes, las bifurcaciones c\u00edclicas de las crisis sist\u00e9micas, las opciones de las bifurcaciones. Estas distinciones est\u00e1n contempladas en la diferencia que hace Prigogine entre procesos determin\u00edsticos, que son los que tienen lugar entre las bifurcaciones, y procesos probabil\u00edsticos, los que se dan cuando el sistema elige entre las ramas de una bifurcaci\u00f3n<i>\u00bb<\/i><sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Wallerstein presenta <i>\u00ab<\/i>una gu\u00eda metodol\u00f3gica<i>\u00bb<\/i><sup>5<\/sup> que nos permite orientarnos dentro de toda esa maleza de cambios que ocurren al interior de los sistemas sociales (el m\u00e1s complejos de todos), precisamente por su naturaleza social, al estar constituidos por individuos que sienten, padecen, tienen sentimientos, motivaciones pol\u00edticas, ideas est\u00e9ticas, religiosas, etc,. <i>\u00ab<\/i>A esa metodolog\u00eda le he dado el nombre de \u2018b\u00fasqueda de ritmos c\u00edclicos y tendencias seculares\u2019. El primer concepto, ritmos c\u00edclicos, implica que existe alg\u00fan tipo de equilibrio, aunque normalmente se trata de un equilibrio en movimiento. Tambi\u00e9n implica que hay \u2018ruido\u2019 en el proceso, ruido que revela la existencia de fluctuaciones que, si se grafican, adoptan la forma de ciclos de distinta longitud de onda<i>\u00bb<\/i><sup>6<\/sup><\/p>\n<p>En los ritmos c\u00edclicos si bien <i>\u00ab<\/i>no se presupone que el movimiento c\u00edclico se produzca a intervalos definidos y constantes, sino todo lo contrario: en todos los sistemas complejos, lo que a lo sumo existe y, por lo tanto, puede describirse, son par\u00e1metros aproximados que tienen una gran probabilidad de ser recurrente (\u2026) hay algo en el proceso que vuelve a esas fluctuaciones inevitables y recurrentes<i>\u00bb<\/i><sup>7<\/sup>, de ah\u00ed el t\u00e9rmino que los nombra: ritmos c\u00edclicos.<\/p>\n<p>En el sistema capitalista existen muchos ritmos con periodicidad c\u00edclica: de Kitchin, Juglar, Kuznets, Kondratiev, etc., siendo el de las crisis econ\u00f3micas de duraci\u00f3n m\u00e1s o menos decenal el m\u00e1s peri\u00f3dico, repetido y conocido de ellos.<\/p>\n<p>La caracter\u00edstica de todos estos ritmos c\u00edclicos es que alejan al sistema de la posici\u00f3n de equilibrio, pero en todos los casos el sistema tiene la capacidad de, a trav\u00e9s de una serie de mecanismos, volver a restaurar la armon\u00eda y proporcionalidad temporalmente perdida, aunque nunca se restablece en el punto que previamente estaba. El sistema queda siempre \u2018tocado\u2019 y, lento pero sostenidamente, se va poco a poco erosionando, eso ocurre en todos los sistemas y los sistemas sociales en general y el capitalismo en particular, no son la excepci\u00f3n de ello. Wallersterin lo dice as\u00ed, <i>\u00abs<\/i>in embargo, nada se repite nunca exactamente. Y lo que es a\u00fan m\u00e1s importante, los mecanismos de \u2018regreso al equilibrio\u2019 implican cambios constantes en par\u00e1metros sist\u00e9micos que pueden ser registrados y utilizados para describir tendencias seculares del sistema en el tiempo<i>\u00bb<\/i><sup>8<\/sup><\/p>\n<p>\u00abComo, en realidad, los ritmos son imperfectamente sim\u00e9tricos a causa de los peque\u00f1os acontecimientos cambiantes del sistema, el equilibrio est\u00e1 siempre en movimiento y es posible observar en qu\u00e9 direcci\u00f3n se mueve. Esto es lo que en la bibliograf\u00eda cient\u00edfica determinista se denomina linealidad del sistema y lo que yo denomino tendencias seculares. Suele quedar fuera del an\u00e1lisis pero, al menos en los sistemas sociales hist\u00f3ricos, la mayor\u00eda de las tendencias no pueden extenderse al infinito porque alcanzan l\u00edmites intr\u00ednsecos<i>\u00bb<\/i><sup>9<\/sup><i> <\/i><\/p>\n<p>\u00abUna tendencia secular debe ser concebida como una curva cuya coordenada (o eje x) marca el tiempo y cuya ordenada (o eje y) mide un fen\u00f3meno marcando la proporci\u00f3n de un grupo con una caracter\u00edstica particular. Si a lo largo del tiempo el porcentaje tiende a incrementarse de una manera lineal ascendente, significa que por definici\u00f3n (puesto que la ordenada est\u00e1 expresada en porcentajes) que en alg\u00fan momento ya no podr\u00e1 hacerlo. A esto denominamos llegar a la as\u00edntota, o al cien por ciento. Ninguna caracter\u00edstica puede alcanzar en ning\u00fan grupo m\u00e1s del ciento por ciento. Esto significa que en lo que resolvemos los problemas de mediano plazo con un movimiento ascendente de la curva, alcanzaremos eventualmente en el largo plazo el problema de acercarnos a la as\u00edntota<i>\u00bb<\/i><sup>10<\/sup><i> <\/i><\/p>\n<p>\u00abPongamos un ejemplo obvio: supongamos que pudiera producirse un aumento ilimitado de la poblaci\u00f3n de nuestro planeta por medio de la reproducci\u00f3n biol\u00f3gica. En alg\u00fan momento, nos quedar\u00edamos literalmente sin espacio. Y en alg\u00fan momento anterior nos quedar\u00edamos sin alimento. Entonces suceder\u00eda algo que reducir\u00eda la cantidad de habitantes del planeta. Por lo tanto, no es cierto que el vector lineal que describe el aumento de la poblaci\u00f3n pueda extenderse indefinidamente. Ser\u00eda muy f\u00e1cil hacer una lista de vectores indefinidos que son imposibles<i>\u00bb<\/i><sup>11<\/sup><i> <\/i><\/p>\n<p>\u00ab\u2026deber\u00edamos repensar qu\u00e9 medimos cuando medimos tendencias seculares. Mi respuesta es que deber\u00edamos medir los porcentajes que se encuentran en los procesos que consideramos fundamentales para el funcionamiento de un sistema social hist\u00f3rico. Por ejemplo, en el an\u00e1lisis del sistema-mundo moderno, me interesar\u00eda saber qu\u00e9 porcentaje de habitantes del sistema realiza un trabajo salariado de m\u00e1s de medio turno y no cu\u00e1ntas personas trabajan tiempo completo y perciben un salario por ello. No es este el lugar para explicar por qu\u00e9 eso es importante; baste con decir que, una vez que los datos se han convertido en porcentajes, siempre existe la as\u00edntota del 100% de la poblaci\u00f3n que se estudia. De esto se sigue que todas las tendencias seculares alcanzan un punto en el que no pueden seguir extendi\u00e9ndose de manera lineal. Y este es el punto preciso en que los sistemas hist\u00f3ricos llegan a una crisis que conduce a la bifurcaci\u00f3n<i>\u00bb<\/i><sup>12 <\/sup><\/p>\n<p>Son estas tendencias seculares cuando sus porcentajes, una vez medidos, se acercan a la as\u00edntota del 100% (pues nada puede ser verdadero para m\u00e1s del 100%, como se ha dicho) lo que Immanuel Wallerstein considera como el momento en que el sistema ha ingresado en una <b>crisis estructural<\/b>.<\/p>\n<p>En su libro <i>Impensar las ciencias sociales. L\u00edmites de los paradigmas decimon\u00f3nicos<\/i>, relaciona tendencia secular y crisis estructural de esta manera: <i>\u00ab<\/i>Cuando la optimaci\u00f3n de corto plazo provoca problemas de mediano plazo que se resuelven a trav\u00e9s de ajustes de mediano plazo, el sistema hist\u00f3rico funciona de manera normal. Sin embargo, los ajustes a mediano plazo a\u00f1aden m\u00e1s tiempo a las tendencias seculares que crean problemas a largo plazo. El problema clave del largo plazo causado por las contradicciones de un sistema ocurre cuando la tendencia secular llega a un punto tal que los ajustes a mediano plazo para resolver los problemas a corto plazo ya no son eficaces ni siquiera a mediano plazo. En este punto nos encontramos en lo que podr\u00edamos llamar una crisis sist\u00e9mica [estructural] donde, en la jerga de las ciencias f\u00edsicas modernas, ocurren oscilaciones severas y una bifurcaci\u00f3n que es transformativa. Esto es, debe haber una transici\u00f3n estructural del sistema hist\u00f3rico existente a otra cosa. Por supuesto, \u00e9ste es un proceso razonablemente largo pero irreversible; cuyo resultado es incierto (o estoc\u00e1stico)<i>\u00bb<\/i><sup>13<\/sup><\/p>\n<p>Y en <i>La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo ca\u00f3tico<\/i>, Wallerstein lo sintetiza bellamente desde el punto de vista filos\u00f3fico as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abLa econom\u00eda mundo capitalista, como cualquier otro sistema, se ha conservado por s\u00ed sola durante mucho tiempo por medio de mecanismos que se encargan de restablecer el equilibrio cada vez que se distancian de \u00e9l sus procesos. El equilibrio nunca se restaura de manera inmediata, sino solo despu\u00e9s de que ha habido una desviaci\u00f3n considerable de la norma y, desde luego, el equilibrio nunca se restaura a la perfecci\u00f3n. Como requiere que las desviaciones avancen una cierta distancia antes de disparar los movimientos en sentido inverso, el resultado es que la econom\u00eda-mundo capitalista, como cualquier otro sistema, cuenta con ritmos c\u00edclicos de muy diversos tipos (\u2026)<\/p>\n<p>El equilibrio nunca se restaura hasta el mismo punto debido a que los movimientos en sentido inverso requieren de alg\u00fan cambio en los par\u00e1metros subyacentes del sistema. De ah\u00ed que el equilibrio sea siempre un equilibrio en movimiento y, por lo tanto, el sistema tenga tendencias seculares. Es esta combinaci\u00f3n de ritmos c\u00edclicos y de tendencias seculares lo que define a un sistema que est\u00e1 funcionando de manera \u2018normal\u2019. Sin embargo, las tendencias seculares no pueden continuar por siempre, pues se topan con as\u00edntotas. Cuando esto sucede, ya no es posible que los ritmos c\u00edclicos vuelvan a hacer que el sistema recupere el equilibrio, y es aqu\u00ed donde el sistema entra en problemas. Ingresa entonces en su crisis definitiva y se bifurca, esto es, se ve a s\u00ed mismo ante dos o m\u00e1s rutas alternas hacia una nueva estructura, con un equilibrio nuevo, nuevos ritmos c\u00edclicos y nuevas tendencias seculares. Pero cu\u00e1l de las dos rutas alternas seguir\u00e1 el sistema, es decir, qu\u00e9 tipo de nuevo sistema se establecer\u00e1, esto es imposible determinarlo por adelantado, por cuanto es una funci\u00f3n de una infinidad de elecciones particulares que no est\u00e1n limitadas sistem\u00e1ticamente. Esto es lo que hoy sucede en la econom\u00eda-mundo capitalista.<\/p>\n<p>Para apreciar lo anterior, debemos observar las tres grandes tendencias seculares que se aproximan a sus as\u00edntotas. Cada una de ellas, por tanto, est\u00e1 creando l\u00edmites a la acumulaci\u00f3n del capital. Como la acumulaci\u00f3n sin fin de capital es el rasgo definitorio del capitalismo como un sistema hist\u00f3rico, la triple presi\u00f3n tiende a volver invariable el motor primario del sistema y, en consecuencia est\u00e1 creando una crisis estructural<i>\u00bb<\/i><sup>14<\/sup><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son estas tendencias seculares, cuyos valores se acercan a la as\u00edntota del 100%, que permite afirmar a Wallerstein que el sistema-mundo capitalista se encuentra inmerso en una crisis estructural?<\/p>\n<p>\u00abLa\u00a0primera tendencia secular\u00a0es el ascenso del nivel real de los salarios como porcentaje de los costos de producci\u00f3n, calculado como un promedio a lo largo de la totalidad de la econom\u00eda-mundo capitalista<i>\u00bb<\/i><sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Como es de suponer, este hecho tiene una gran importancia para el funcionamiento y el futuro devenir de la econom\u00eda capitalista, mientras mayores sean los niveles de salario de los obreros menor ser\u00e1 el grado de utilidad de los capitalistas y viceversa.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 se ha producido un aumento tendencial de los ingresos de los trabajadores en el transcurso de la historia del capitalismo?<\/p>\n<p>La causa radica en el hecho de que<i>\u00ab<\/i>con el tiempo, en cualquier localidad geogr\u00e1fica o sector determinados, la fuerza de trabajo buscar\u00e1 y finalmente lograr\u00e1 crear alguna forma de organizaci\u00f3n sindical y de acci\u00f3n que permita a sus miembros negociar m\u00e1s eficazmente, ya sea de manera directa con el patr\u00f3n, o de manera indirecta por la v\u00eda de sus influencias sobre la maquinaria pol\u00edtica pertinente. Si bien no existe la menor duda de que en ciertas localidades se puede contener a esa fuerza pol\u00edtica por medio de las contraofensivas pol\u00edticas de los grupos capitalistas, tambi\u00e9n es verdad que la \u2018democratizaci\u00f3n\u2019 a largo plazo de las maquinarias pol\u00edticas en la historia del sistema-mundo moderno ha servido para que la curva de la fuerza pol\u00edtica de las clases trabajadoras sea ascendente en la <em>longue dur\u00e9e<\/em> virtualmente en todos los Estados del sistema-mundo<i>\u00bb<\/i><sup>16<\/sup><\/p>\n<p>Ante esta realidad, \u00bfCu\u00e1l es el mecanismo principal por medio del cual los capitalistas de todo el mundo han logrado limitar esta presi\u00f3n pol\u00edtica de la fuerza de trabajo que ha tra\u00eddo consigo un aumento de su costo?<\/p>\n<p>\u00abCuando esto ocurr\u00eda, la soluci\u00f3n era que la f\u00e1brica se deslocalizara. Esto significa que el sitio de la producci\u00f3n se transfer\u00eda a otra parte del sistema-mundo que tuviera niveles de salario hist\u00f3ricamente m\u00e1s bajos. En efecto, los capitalistas que controlaban las industrias l\u00edderes intercambiaban costos de transacci\u00f3n mayores por los menores costos de la mano de obra. Esto manten\u00eda un ingreso significativo para ellos, pese a ser menor que en el periodo previo<i>\u00bb<\/i><\/p>\n<p>\u00abLos costos de la mano de obra eran menores en la nueva locaci\u00f3n, porque la f\u00e1brica deslocalizada reclutaba mano de obra de las \u00e1reas rurales que antes estuvieron menos involucradas en la econom\u00eda de mercado. Para estos trabajadores rurales la oportunidad de trabajar en estas f\u00e1bricas deslocalizadas representaba un aumento en su ingreso real, mientras los due\u00f1os de la f\u00e1brica deslocalizada les pagaban a estos trabajadores menos que a aquellos que hab\u00edan trabajado en la locaci\u00f3n previa. Esto es lo que se conoce como una soluci\u00f3n donde ambas partes ganan<i>\u00bb<\/i><\/p>\n<p>\u00abEl problema con esta soluci\u00f3n, aparentemente maravillosa, ha sido siempre que no es duradera. (\u2026) los obreros en la nueva locaci\u00f3n comenzaban a emprender acciones sindicales y el costo de su mano de obra comenzaba a subir. Cuando sub\u00eda lo suficiente, los due\u00f1os de la f\u00e1brica deslocalizada ten\u00edan una opci\u00f3n real \u00fanica \u2013volver a dislocarse. (\u2026)As\u00ed, siempre ha habido un constante movimiento de la locaci\u00f3n de las industrias de todas clases: \u00a1cuasi monopolios tras cuasi monopolios!, \u00a1f\u00e1bricas deslocalizadas tras f\u00e1bricas deslocalizadas!<i>\u00bb<\/i><\/p>\n<p>\u00abEsto ha sido una maravilla del ajuste capitalista a un largo proceso de cambio constante de circunstancias. Sin embargo, este maravilloso sistema ha dependido de un elemento estructural: la posibilidad de hallar nuevas \u00e1reas v\u00edrgenes para relocalizar las f\u00e1bricas deslocalizadas. Por \u00e1reas v\u00edrgenes quiero decir zonas rurales que han estado relativamente poco involucradas en la econom\u00eda-mundo.<i>\u00bb<\/i><\/p>\n<p>\u00abSin embargo, durante los \u00faltimos 500 a\u00f1os han venido acab\u00e1ndose tales \u00e1reas. Esto puede medirse de manera muy simple en la desruralizaci\u00f3n de las poblaciones mundiales. Hoy, dichas \u00e1reas rurales se han reducido a una minor\u00eda de la superficie del mundo y parece probable que para 2050 sean una muy peque\u00f1a minor\u00eda<i>\u00bb<\/i><sup>17<\/sup><\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde se encuentra hoy ese proceso?. Todo indica que est\u00e1 llegando a sus l\u00edmites, ya van quedando cada vez menos lugares hacia donde el capital pueda escapar, huyendo de aquellas zonas donde el aumento de los costos salariales y de otros tipos, vuelve irrentable su funcionamiento.<\/p>\n<p>El 9 de abril de 2013 el peri\u00f3dico norteamericano <i>The New York Times<\/i> publicaba un art\u00edculo intitulado \u00abHello Cambodia\u00bb, comentado por Wallerstein en el art\u00edculo arriba citado, donde describe el vuelo a Camboya de f\u00e1bricas que abandonan China debido al aumento de los niveles salariales en ese pa\u00eds, un previo receptor de tales f\u00e1bricas, deslocalizadas anteriormente de otras zonas del planeta. El problema, comenta el art\u00edculo, es que las multinacionales han comenzado a sentir en ese pa\u00eds las presiones en pos de salarios m\u00e1s altos, en un periodo de tiempo inferior al experimentado en otros lugares.\u00a0<i>\u00ab<\/i>En cualquier caso, \u00bfhay alg\u00fan lugar a donde mudar una f\u00e1brica deslocalizada? \u00bfO es Camboya el final de la l\u00ednea?. En cualquier caso, Camboya no es el futuro del sistema-mundo moderno. M\u00e1s bien representa los \u00faltimos vestigios de un mecanismo que ya no ejecuta su tarea de salvar el capitalismo<i>\u00bb<\/i><sup>18<\/sup><\/p>\n<p>Por tanto, esta manera conducir la lucha de clases por los capitalistas due\u00f1os del planeta, huyendo con su capital hacia espacios v\u00edrgenes del mismo, donde escapar de la presi\u00f3n sobre sus costos de producci\u00f3n depende de que siempre existan nuevas \u00e1reas en el sistema-mundo en las cuales reubicarse, y esto precisa de la existencia de un importante sector rural que a\u00fan no se haya incorporado al mercado de trabajo asalariado. Pero, esto \u00faltimo, es lo que est\u00e1 disminuyendo como una tendencia secular.\u00a0La desruralizaci\u00f3n del mundo pone fin a la capacidad del capitalismo para compensar el incremento de los gastos en la fuerza de trabajo como un porcentaje del valor total creado en el mundo.<\/p>\n<p>Una vez que se haya desruralizado el sistema-mundo (y es muy posible anticipar, que ello suceda en los pr\u00f3ximos a\u00f1os) la \u00fanica opci\u00f3n para los capitalistas, ser\u00e1 continuar la lucha de clases all\u00ed donde est\u00e1n hoy. Y aqu\u00ed las probabilidades est\u00e1n en su contra porque, pese a que seguir\u00e1 aumentando (y se arreciar\u00e1) la sofisticaci\u00f3n de la pol\u00edtica y del mercado en los estratos m\u00e1s bajos y, a pesar de que aumentar\u00e1n las regiones, pueblos, localidades y ciudades con grandes cantidades de personas t\u00e9cnicamente desempleadas, lleg\u00e1ndose al extremo que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n del planeta obtendr\u00e1 sus ingresos de la econom\u00eda informal,\u00a0<i>\u00ab<\/i>las verdaderas alternativas al alcance de los trabajadores que se encuentran en los barrios y en las favelas del sistema-mundo indican que est\u00e1n en posici\u00f3n de exigir niveles salariales razonables con el fin de ingresar a la econom\u00eda de salarios formales. El resultado neto de todo lo anterior es una seria presi\u00f3n sobre los niveles de ganancias que crecer\u00e1 con el tiempo<i>\u00bb<\/i><sup>19<\/sup><i> <\/i>haciendo inviable el motor de la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Resumiendo, pese a la embestida neoliberal de los \u00faltimos 30-40 a\u00f1os (comenzada por Thatcher y Reagan) y en virtud del aparente \u00e9xito de la misma, no debemos olvidar\u00a0<i>\u00ab<\/i>que la realidad es que las reducciones recientes en salarios e impuestos han sido a corto plazo y menores, en medio de su aumento hist\u00f3rico global a largo plazo por razones estructurales<i>\u00bb<\/i><sup>20<\/sup> y que por tanto, estamos ante el mismo problema de una as\u00edntota que limita una tendencia. En 2015 en un art\u00edculo con el sugestivo t\u00edtulo \u00abLa crisis estructural, o por qu\u00e9 los capitalistas ya no encuentran gratificante el capitalismo\u00bb, escrito para un libro colectivo titulado <i>\u00bfTiene futuro el capitalismo?<\/i>, ratifica \u00e9sta misma idea <i>\u00ab<\/i>las reducciones nunca eliminan totalmente los incrementos<i>\u00bb<\/i><sup>21<\/sup><\/p>\n<p>Si el espacio no explotado por el capital se agota, llegando a su fin, acerc\u00e1ndose, por tanto, a su as\u00edntota y \u00e9ste ha sido hist\u00f3ricamente utilizado como v\u00e1lvula de escape ante las presiones salariales encontradas en las \u00e1reas explotadas (tendencia secular del sistema), podemos decir que, en este campo, el m\u00e1s medular de la econom\u00eda-mundo capitalista, el sistema ingresa en una crisis sist\u00e9mica, estructural, que no se resuelve (no puede hacerlo) dentro de los marcos del propio sistema, sino fuera de \u00e9l, super\u00e1ndolo. Por lo dicho, es f\u00e1cil comprender, que estamos en los comienzos e inicio de ese tiempo hist\u00f3rico, y est\u00e1 de m\u00e1s decirlo, pero el tiempo hist\u00f3rico de una crisis estructural en un sistema (sea cual sea) es un tiempo definitorio, por cuanto el sistema, que se ha alejado de su equilibrio, y ya no cuenta con los mecanismos que ha usado hasta ese entonces para regresar al mismo, movi\u00e9ndose muy cerca de su as\u00edntota, ingresa en una etapa de caos, en la que sus vectores se bifurcar\u00e1n y crear\u00e1n, eventualmente, uno o nuevos sistemas.<\/p>\n<p>La desruralizaci\u00f3n del mundo provocada por el desplazamiento de las empresas capitalistas hacia zonas rurales de abundante mano de obra barata, como mecanismo de escape al decrecimiento de la tasa media de ganancia, hecho que se produce en toda fase B del ciclo Kondratiev demuestra, en primer lugar, la estrecha relaci\u00f3n entre los ritmos c\u00edclicos y las tendencias seculares; segundo, como la soluci\u00f3n empleada para superar la fase depresiva del ciclo Kondratiev (deslocalizando las f\u00e1bricas a zonas de abundante mano de obra campesina mal pagada) conduce a que disminuya globalmente la mano de obra rural, que ha constituido el recurso hist\u00f3rico principal para contener el ascenso del nivel de salario, manteni\u00e9ndolo compatible con el indispensable proceso de acumulaci\u00f3n incesante de capital; todo ello lleva a que la tendencia secular que mide el agotamiento de la poblaci\u00f3n rural se acerque a su as\u00edntota; y tercero, algo que constituye un cardinal aporte te\u00f3rico de Immanuel Wallerstein a la teor\u00eda marxista, el descubrimiento del m\u00e1s importante <i>\u00ab<\/i>ej\u00e9rcito de reserva de mano de obra<i>\u00bb<\/i> con que cuenta el capitalismo <i>\u00ab<\/i>los habitantes de \u00e1reas rurales que llegan a \u00e1reas urbanas por primera vez en busca de empleo remunerado<i>\u00bb<\/i><sup>22<\/sup><i> <\/i><\/p>\n<p>\u00abAun cuando todav\u00eda hay un enorme ej\u00e9rcito de reserva de mano de obra en todo el sistema mundial, el hecho de que el sistema se est\u00e1 desruralizando r\u00e1pidamente quiere decir que en todo el mundo el precio promedio de la mano de obra ir\u00e1 aumentando constantemente. Esto a su vez significa que la tasa de beneficio promedio necesariamente tendr\u00e1 que ir disminuyendo con el tiempo<i>\u00bb<\/i><sup>23<\/sup>, perdi\u00e9ndose, por tanto, el principal est\u00edmulo que lleva a los capitalistas a invertir y a proseguir lo que constituye la esencia de este singular sistema de producci\u00f3n, la incesante acumulaci\u00f3n de capital, en otras palabras el capitalismo va perdiendo \u00abatractivo\u00bb hasta para los propios capitalistas.<\/p>\n<p>La segunda tendencia secular tiene que ver con el \u00abagotamiento de las condiciones de supervivencia\u00bb provocada por la actividad capitalista, lo que ha tra\u00eddo consigo que en las \u00faltimas d\u00e9cadas se haya desatado una mayor demanda social en reclamo de mayor atenci\u00f3n al da\u00f1o ecol\u00f3gico infligido a la biosfera, cuya consecuencia inmediata ha sido un aumento del costo de producci\u00f3n para los capitalistas.<\/p>\n<p>\u00abEsto no se debe a que el moderno sistema mundial se haya vuelto inherentemente m\u00e1s destructivo para el ecosistema, sino a que hay mucho m\u00e1s \u2018desarrollo\u2019 y por lo tanto mucha m\u00e1s destrucci\u00f3n (\u2026) La raz\u00f3n principal por la que el capitalismo como sistema haya sido tan incre\u00edblemente destructivo con la biosfera es que, en gran medida, los productores que se benefician de la destrucci\u00f3n no la registran como un costo de producci\u00f3n sino, todo lo contrario, como una reducci\u00f3n de los costos. Por ejemplo, si un productor arroja desperdicios en un arroyo y lo contamina, est\u00e1 ahorr\u00e1ndose el costo que representan otras formas m\u00e1s caras pero m\u00e1s seguras para desechar los residuos. Los productores han venido haci\u00e9ndolo por quinientos a\u00f1os, y cada vez en mayor n\u00famero conforme ha ido desarroll\u00e1ndose la econom\u00eda-mundo<i>\u00bb<\/i><sup>24<\/sup> y esto es, precisamente, lo que se est\u00e1 acabando.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que ha ocurrido, para que el costo de inversi\u00f3n de los capitalistas aumente?<\/p>\n<p>Hasta hace muy poco el mecanismo utilizado para mantener bajo estos costos es lo que los economistas llaman \u00abexteriorizar los costos\u00bb; mientras el costo de compra de las mercanc\u00edas, por lo general, lo asume por completo, la compa\u00f1\u00eda que eventualmente obtendr\u00eda las utilidades, el costo del tratamiento de los materiales, por lo general se les cargaba a otros. Hay varios ejemplos: no tratar los desperdicios t\u00f3xicos o fastidiosos que se producen colateralmente al emplear las materias primas; cuando se talan indiscriminadamente los bosques sin reforestarlos; cuando se acaba con la fauna marina por la pesca y sobreexplotaci\u00f3n intensiva de los mares, utilizar las materias primas, pero sin asumir su renovaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>\u00c9sta externalizaci\u00f3n, reduce los costos e incrementa los m\u00e1rgenes de la ganancia, pero el problema aqu\u00ed es semejante al de la reubicaci\u00f3n, como un remedio al coste del salario. Funciona mientras existan \u00e1reas sin emplear previamente, en las cuales arrojar los desperdicios, cortar \u00e1rboles o pescar peces, por seguir con los ejemplos citados. Pero m\u00e1s adelante ya no habr\u00e1n m\u00e1s r\u00edos que contaminar, ni \u00e1rboles que talar, ni mares con peces donde pescar, o cuando menos, no sin inmediatas consecuencias serias para la salud de la biosfera. Esta es la situaci\u00f3n en la que nos encontramos en la actualidad despu\u00e9s de 500 a\u00f1os de tales pr\u00e1cticas depredadoras.<\/p>\n<p>Entonces, en tales circunstancias qu\u00e9 hacer. Una opci\u00f3n es, que los gobiernos del mundo emprendan una gran operaci\u00f3n de limpieza y de renovaci\u00f3n org\u00e1nica. El problema es, que una operaci\u00f3n de esas dimensiones, es de un enorme costo, por lo que tendr\u00eda que ser sufragado por alguna forma de tributaci\u00f3n. Para ello s\u00f3lo hay dos fuentes: o se carga a las compa\u00f1\u00edas, que provocaron toda esa destrucci\u00f3n medioambiental, o al resto de todos nosotros. S\u00ed son las primeras, las presiones en el margen de ganancias ser\u00e1n muy fuertes. S\u00ed somos los segundos, las cargas fiscales crecer\u00e1n de manera significativa, problema al que ya vamos llegando. Adem\u00e1s, no tiene mucho sentido, limpiar y renovar recursos naturales, si las pr\u00e1cticas siguen siendo las mismas de hoy. De ah\u00ed que, la l\u00f3gica ser\u00eda, la de requerir la total interiorizaci\u00f3n de todos los costos, la cual, frente a los l\u00edmites de la elasticidad de la demanda, significa una reducci\u00f3n de las utilidades a largo plazo. Sin embargo, esto a\u00f1adir\u00eda m\u00e1s presi\u00f3n sobre las ganancias de las compa\u00f1\u00edas. Por eso, porque no se ve ninguna soluci\u00f3n viable a este dilema social, dentro del marco de la econom\u00eda-mundo capitalista, se infiere que el costo creciente de los insumos materiales se erige en otra de las grandes presiones estructurales en la acumulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n<p>La tercera tendencia secular se encuentra en el \u00e1mbito de la tributaci\u00f3n. El tributo es un pago por los servicios sociales y siempre que no sea muy alto se acepta como un costo razonable de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>El nivel de impuestos est\u00e1 determinado por dos factores: la constante exigencia de seguridad, que se ha ido incrementado constantemente a trav\u00e9s de los siglos; y el segundo, por incremento constante en las dimensiones de las burocracias civiles del mundo, cuya funci\u00f3n estriba en recaudar los impuestos y en realizar las funciones de expansi\u00f3n de los Estados modernos.<\/p>\n<p>La principal funci\u00f3n de expansi\u00f3n de los Estados ha consistido en la satisfacci\u00f3n de ciertos reclamos populares. \u00c9ste no ha sido un gasto opcional, ha sido el medio principal para asegurar la relativa estabilidad pol\u00edtica ante el descontento en aumento de los estratos bajos relacionado con la creciente polarizaci\u00f3n del ingreso real, que ha sido un rasgo constante del sistema-mundo.<\/p>\n<p>Los gastos empleados en domesticar a las \u00abclases peligrosas\u00bb con el objetivo de mantener la lucha de clases dentro de las fronteras acotadas a trav\u00e9s de instituciones educativas, servicios de salud, jubilaci\u00f3n al final de la vida y seguro de desempleo, han ido creciendo constantemente, apareciendo en cada vez m\u00e1s zonas del sistema-mundo, haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s universales, aumentando permanentemente en cada pa\u00eds, sin l\u00edmites claros a la vista.<\/p>\n<p>\u00abLo anterior ha significado, el incremento permanente de las tasas de tributaci\u00f3n en casi todos los pa\u00edses, con algunas ligeras reducciones harto ocasionales. Pero desde luego, en determinado momento, tal redistribuci\u00f3n fiscal alcanza niveles en los que interfiere seriamente con la posibilidad de acumular capital. De ah\u00ed que la reacci\u00f3n actual a lo que se percibe como la \u2018crisis fiscal de los Estados\u2019 sea, por parte de los capitalistas, la de exigir una reducci\u00f3n y la de buscar el respaldo popular sobre la base de que la tributaci\u00f3n de las personas aumente tambi\u00e9n de manera aguda. La iron\u00eda radica en que si bien con frecuencia hay alg\u00fan respaldo popular al acotamiento a los impuestos, hay cero respaldo popular para recortar las partidas del Estado benefactor en educaci\u00f3n, en salud o en la garant\u00eda del ingreso tras la jubilaci\u00f3n. Ciertamente, al mismo tiempo que hay quejas sobre altos impuestos, crecen los niveles de las exigencias populares sobre los servicios del Gobierno. De modo que tambi\u00e9n en esto tenemos presi\u00f3n estructural sobre la acumulaci\u00f3n de capital<i>\u00bb<\/i><sup>25<\/sup><\/p>\n<p>Finalmente, podemos decir, que el mundo que \u00abconocemos\u00bb que es el de la econom\u00eda-mundo capitalista, est\u00e1 tocado por fallas estructurales que ya no tiene manera de controlar y cuya combinaci\u00f3n, <i>\u00ab<\/i>esta creando una presi\u00f3n estructural masiva de largo alcance sobre las utilidades provenientes de la producci\u00f3n que est\u00e1 en proceso de convertir al sistema capitalista en algo que ya no es rentable ni para los capitalistas<i>\u00bb<\/i><sup>26<\/sup><\/p>\n<p>Las tres tendencias seculares analizadas, como se ha visto, se aproximan a sus as\u00edntotas, <i>\u00ab<\/i>cada una de ellas, por tanto, est\u00e1 creando l\u00edmites a la acumulaci\u00f3n del capital, y como la acumulaci\u00f3n sin fin de capital es el rasgo definitorio del capitalismo como un sistema hist\u00f3rico, la triple presi\u00f3n tiende a volver inviable el motor primario del sistema y, en consecuencia est\u00e1 creando una crisis estructural<i>\u00bb<\/i><sup>27<\/sup><\/p>\n<p>No obstante, es necesario aclarar que, aunque Wallerstein enfatiza en estas tres tendencias seculares y, de hecho, las aborda en varios de sus trabajos, las mismas no se circunscriben a estas tres, sino que abarca todo el entramado del capitalismo en su conjunto: la ampliaci\u00f3n de la diferencia y la polarizaci\u00f3n centro-periferia, la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica y la comercializaci\u00f3n de las transacciones que <i>\u00ab<\/i>han alcanzado el nivel en el cual han comenzado a actuar como restricciones estructurales a la supervivencia del capitalismo como sistema hist\u00f3rico<i>\u00bb<\/i><sup>28<\/sup>, y la <i>\u00ab<\/i>la creciente democratizaci\u00f3n del mundo, evidenciada por las crecientes exigencias populares de salud, educaci\u00f3n y garant\u00edas de ingreso vitalicio, que han creado una presi\u00f3n tributaria siempre al alza<i>\u00bb<\/i><sup>29<\/sup>, etc., son sin agotarlas otra muestra de las mismas.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, otro aspecto, \u00e9ste subjetivo, que influye en la crisis estructural del capitalismo, al tiempo que es resultado de la misma, ya que <i>\u00ab<\/i>la crisis act\u00faa a trav\u00e9s de la concientizaci\u00f3n de la gente que vive sujeta a restricciones, esto nos lleva al terreno pol\u00edtico y cultural<i>\u00bb<\/i><sup>30<\/sup> y ello tiene que ver con el hecho de que las masas se tornan incr\u00e9dulas ante las \u00abbuenas nuevas\u00bb con las que constantemente les bombardean los medios de comunicaci\u00f3n y gobiernos de turno, <i>\u00ab<\/i>la p\u00e9rdida de esperanza y el miedo que la acompa\u00f1a son parte de la causa y el s\u00edntoma principal de esta crisis<i>\u00bb<\/i><sup>31<\/sup>. Hoy nadie cree que el futuro ser\u00e1 mejor ni para \u00e9l ni para sus hijos; esto es lo que se conoce como la <i>\u00ab<\/i>p\u00e9rdida de legitimidad [que] es, a mi juicio, un factor primordial de la crisis sist\u00e9mica en que nos encontramos. La recreaci\u00f3n de cierta clase de orden social es cuesti\u00f3n, no s\u00f3lo de construir un sistema alterno, sino tambi\u00e9n, en gran medida, de legitimarlo<i>\u00bb<\/i><sup>32<\/sup>. Wallerstein lo explica as\u00ed: <i>\u00ab<\/i>En el \u00e1mbito pol\u00edtico, en el sentido m\u00e1s amplio de la frase, nadie afirma tan s\u00f3lo las elecciones pol\u00edticas. En el mundo moderno, por lo menos, todos tenemos que recurrir a un grupo de personas m\u00e1s numeroso que aquel con el que compartimos nuestros intereses y preferencias comunes en busca de apoyo para nuestros razonamientos. Eso es lo que cuenta para legitimarlos. La legitimaci\u00f3n es el resultado de un proceso a largo plazo cuyo componente central es la persuasi\u00f3n de un tipo espec\u00edfico: implica persuadir a quienes al parecer est\u00e1n teniendo un rendimiento deficiente en el corto plazo de que van a mejorar mucho m\u00e1s a la larga precisamente por la estructura del sistema, y que, por lo tanto, deber\u00edan apoyar el funcionamiento de \u00e9ste y su proceso de toma de decisiones<i>\u00bb<\/i><sup><b>33<\/b><\/sup>, y esto es lo que se ha perdido casi por completo en el sistema-mundo capitalista y un sistema sin legitimaci\u00f3n no tiene mucho recorrido por m\u00e1s que se esfuerce en emplear el recurso de la violencia y la fuerza porque el palo sin zanahoria no funciona y ese es el problema, que producto de la crisis estructural, ya no hay zanahorias que redistribuir.<\/p>\n<p>Las crisis estructurales, es decir, las dificultades que se crean en un sistema cuando las tendencias seculares se aproximan a la as\u00edntota del 100% son <strong>irresolubles <\/strong>al interior del sistema puesto que, a diferencia de los ritmos c\u00edclicos, \u00e9stas no poseen mecanismos que puedan hacer retornar a la posici\u00f3n de equilibrio anterior los valores previamente alterados; en otras palabras <i>\u00ab<\/i>el sistema-mundo capitalista se desploma debido a que se han agotado sus posibilidades de ajuste estructurales<i>\u00bb<\/i><sup>34<\/sup> y, son <strong>terminales <\/strong>porque su resoluci\u00f3n se produce cuando el sistema en cuesti\u00f3n es sustituido por otro, restableci\u00e9ndose completamente el equilibrio, pero ya en un nuevo sistema.<\/p>\n<p>Wallerstein se reserva el concepto de crisis para referirse a la etapa <b>terminal<\/b> de un sistema hist\u00f3rico y no a los varios momentos de contracci\u00f3n o lento crecimiento que se dan en el transcurso de la vida de los mismos.<\/p>\n<p>En entrevista concedida al tambi\u00e9n te\u00f3rico mexicano de los sistemas-mundos Carlos Antonio Aguirre Rojas, explicaba ampliamente sus punto de vista al respecto <i>\u00ab<\/i>en realidad, todo el mundo llama crisis a muy diferentes tipos de cosas o de procesos. Es decir que cada vez que por alg\u00fan motivo las cosas no funcionan demasiado bien, entonces la gente inmediatamente dice que hay una crisis. Por mi parte, propongo tratar de <b>limitar<\/b> el uso del t\u00e9rmino de crisis, para connotar solamente una crisis del sistema. Y entonces digo que las crisis entendidas de esta manera, acontecen una sola vez cada quinientos a\u00f1os, aproximadamente (\u2026) Porque desde mi punto de vista, la verdadera crisis es algo que es imposible de resolver en el seno del mismo sistema. Ahora bien, es claro que no puedo imponerme por encima del mundo entero<i>\u00bb<\/i><sup>35<\/sup><\/p>\n<p>\u00abAl decir crisis en un sistema hist\u00f3rico no me refiero a las dificultades coyunturales dentro de un sistema, sino a una tensi\u00f3n estructural tan grande que el \u00fanico resultado posible es la desaparici\u00f3n del sistema como tal, ya sea mediante un proceso de desintegraci\u00f3n gradual (que lleve a rumbos impredecibles) o mediante un proceso de transformaci\u00f3n relativamente controlada (enfocada hacia una direcci\u00f3n prevista y por lo tanto con una sustituci\u00f3n por parte de uno o varios sistemas)<sup><b>\u00bb<\/b>36<\/sup><i> <\/i><\/p>\n<p>\u00abLa caracter\u00edstica primordial de una crisis estructural es el caos. Caos no equivale a una situaci\u00f3n hecha de acontecimientos totalmente fortuitos. Es una situaci\u00f3n de fluctuaciones r\u00e1pidas y constantes que afectan a todos los par\u00e1metros del sistema hist\u00f3rico, lo que incluye no solo a la econom\u00eda mundial, el sistema interestatal y las corrientes cultural-ideol\u00f3gicas, sino tambi\u00e9n la disponibilidad de recursos vitales, la naturaleza adversa de las condiciones clim\u00e1ticas y la presencia de pandemias<i>\u00bb<\/i><sup>37<\/sup><\/p>\n<p>\u00abEl moderno sistema mundial, como todos los sistemas, es finito en duraci\u00f3n y llegar\u00e1 a su fin cuando sus tendencias seculares lleguen al punto en que las fluctuaciones del sistema sean suficientemente amplias e impredecibles para que les resulte imposible asegurar la renovada viabilidad de las instituciones del sistema. Cuando se llegue a ese punto ocurrir\u00e1 una bifurcaci\u00f3n, y a trav\u00e9s de un periodo (ca\u00f3tico) de transici\u00f3n el sistema ser\u00e1 remplazado por uno o varios otros sistemas<i>\u00bb<\/i><sup>38<\/sup><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la cuesti\u00f3n que m\u00e1s interesa a todos es la duraci\u00f3n de la crisis estructural. A medida que \u00e9sta avanza resulta \u00abf\u00e1cil\u00bb fijar su comienzo<sup>39<\/sup>, sin embargo, es m\u00e1s complicado y dif\u00edcil determinar el final de la misma, mucho m\u00e1s si nos atenemos al hecho que las evoluciones hist\u00f3ricas no comienzan ni terminan en un d\u00eda determinado del calendario.<\/p>\n<p>En 1982, hace ya m\u00e1s de 40 a\u00f1os, hac\u00eda una advertencia a los impacientes en relaci\u00f3n con la conclusi\u00f3n de la misma <i>\u00ab<\/i>el aspecto m\u00e1s angustiante de la crisis [estructural] de un sistema hist\u00f3rico es que, aunque llena de alboroto, es una crisis de movimientos lentos<i>\u00bb<\/i><sup>40<\/sup><\/p>\n<p>En su libro <i>Impensar la ciencias sociales. L\u00edmites de los paradigmas decimon\u00f3nicos<\/i>, escrito en 1991, pero que recopila 20 ensayos publicados entre 1982 y 1991 por el autor de la teor\u00eda de \u00absistemas-mundo\u00bb dijo, casi en los mismos comienzos de la crisis en un ensayo correspondiente al a\u00f1o 1983, una afirmaci\u00f3n un poco gen\u00e9rica y la verdad desconcertante sobre el lapso de tiempo que llevar\u00eda la misma <i>\u00ab<\/i>una crisis es por definici\u00f3n una \u2018transici\u00f3n\u2019, y las \u2018transiciones\u2019 en los sistemas de gran escala tienden a ser (quiz\u00e1s en forma necesaria) de mediana-larga duraci\u00f3n y con frecuencia toman entre 100 y 150 a\u00f1os<i>\u00bb<\/i><sup>41<\/sup><\/p>\n<p>En 1994 afirm\u00f3 <i>\u00ab<\/i>\u2026la presente era, a la que considero como un Per\u00edodo Negro que se abre ante nosotros y cuyo comienzo podr\u00eda fijarse simb\u00f3licamente en 1989 (la continuaci\u00f3n de 1968) podr\u00eda durar entre 25 y 50 a\u00f1os\u00bb porque entre el \u00abdesorden creciente y autoreforzante [que se produce como resultado de la crisis estructural del sistema] no puede durar siempre, pero s\u00ed puede durar entre 25 y 50 a\u00f1os<i>\u00bb<\/i><sup>42<\/sup><\/p>\n<p>En 1995, en una conferencia magistral en el XX Congreso de la Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Sociolog\u00eda, M\u00e9xico, 2 al 6 de octubre de 1995, despu\u00e9s de explicar las consideraciones que demostraban que el sistema-mundo capitalista estaba inmerso en una crisis estructural afirmaba que, <i>\u00ab<\/i>por todas estas razones, el per\u00edodo frente a nosotros, los pr\u00f3ximos 30-40 a\u00f1os, ser\u00e1 el momento de la desintegraci\u00f3n del sistema hist\u00f3rico capitalista<i>\u00bb<\/i><sup>43<\/sup><\/p>\n<p>En 1997, en su extraordinaria obra, <i>Utop\u00edstica o las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i> fruto, como muchos de sus libros, de ciclos y conferencias ofrecidas expres\u00f3 <i>\u00ab<\/i>Estamos viviendo el tr\u00e1nsito de nuestro sistema mundial vigente, la econom\u00eda mundo capitalista, a otro u otros sistemas mundiales. No sabemos si esto ser\u00e1 para bien o para mal. No lo sabremos hasta el final de esta etapa, que quiz\u00e1s est\u00e9 a cincuenta a\u00f1os de distancia<i>\u00bb<\/i><sup>44<\/sup><\/p>\n<p>En 2001, en una Conferencia en la Socialist Scholars de New York, el 13 de abril, que la revista <em>Iniciativa Socialista<\/em> con el t\u00edtulo \u00abUna pol\u00edtica de izquierdas para una \u00e9poca de transici\u00f3n\u00bb, public\u00f3 en el n\u00famero 64 de la primavera de 2002, dijo <i>\u00ab<\/i>Durante 20, 30 o 50 a\u00f1os habr\u00e1 una lucha inmensa en torno a cu\u00e1l ser\u00e1 el sistema sucesor, y su resultado es intr\u00ednsecamente indeterminado<i>\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>En mayo del 2002, en una entrevista concedida a Barbara Coolen de la revista <em>Cooperaci\u00f3n Internacional<\/em> del Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda le contaba, <i>\u00ab<\/i>no veo c\u00f3mo dentro de 50 a\u00f1os llegaremos al final del sistema mundial capitalista. No tienes que tomar el lapso de tiempo demasiado literalmente, lo que es importante es que el sistema tiene l\u00edmites, termina o es limitado. Estamos en una fase transitoria, un periodo de gran caos y disgustos.\u00bb<\/p>\n<p>En 2004 plante\u00f3 <i>\u00ab<\/i>el sistema mundial existente atraviesa por una crisis estructural, nos encontramos en una transici\u00f3n de entre 25 y 50 a\u00f1os hacia alg\u00fan otro sistema mundial<i>\u00bb<\/i><sup>45<\/sup><\/p>\n<p>A inicios del a\u00f1o 2009 invitado por Universidad N\u00f3mada de Espa\u00f1a expres\u00f3 categ\u00f3ricamente \u00abPodemos estar seguros de que en 30 a\u00f1os ya no viviremos bajo el sistema-mundo capitalista.\u00bb<sup>46<\/sup><\/p>\n<p>Durante esa misma estancia, en entrevista concedida a la revista espa\u00f1ola <i>Diagonal<\/i>, expres\u00f3 \u00abPara leer correctamente la etapa hist\u00f3rica en la que nos encontramos, tenemos que distinguir entre las din\u00e1micas de continuidad y las de ruptura, entre lo normal y lo excepcional. Lo normal es el colapso del modelo especulativo que hemos vivido, que se corresponde con una Fase B en los ciclos de Kondratieff que describen las din\u00e1micas de largo plazo en la acumulaci\u00f3n capitalista. Lo excepcional es la transici\u00f3n que desde hace 30 a\u00f1os venimos viviendo, desde el sistema-mundo capitalista hacia otra formaci\u00f3n sociohist\u00f3rica.<\/p>\n<p>A mi juicio podemos estar seguros de que en 30 a\u00f1os no viviremos en el sistema-mundo capitalista. En ese sentido, con la crisis coyuntural del capitalismo, converge una crisis estructural, un declive hist\u00f3rico del sistema- mundo. En eso se distingue esta fase de recesi\u00f3n econ\u00f3mica mundial de otras anteriores (\u2026)\u00bb<sup>47<\/sup><\/p>\n<p>En art\u00edculo para la revista <i>Monthly Reviev<\/i> n\u00famero 12, Noviembre de 2011, escribi\u00f3 la <i>\u00ab<\/i>crisis estructural, que es lo que afecta en la actualidad al sistema mundial, ha estado presente al menos desde los a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1970 y continuar\u00e1 presente hasta probablemente alrededor de 2050<i>\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2015 en un peque\u00f1o libro titulado <i>\u00bfTiene futuro el CAPITALISMO?<\/i>, que en realidad recopila cinco art\u00edculos de igual n\u00famero de autores, el profesor Immanuel Wallerstein plantea que la lucha por el sistema sucesor del sistema-mundo capitalista se \u00abinici\u00f3 alrededor de 1970 y continuar\u00e1 con toda probabilidad hasta 2040 o 2050\u00bb<sup>48<\/sup><\/p>\n<p>\u00c9ste \u00faltimo art\u00edculo, publicado cuatro a\u00f1os antes de su muerte, en el que pronostica el horizonte final del sistema-mundo capitalista hacia el a\u00f1o 2050 como linde superior, es el \u00fanico lugar donde se aventura a dar fechas aproximadas sobre la defunci\u00f3n del mismo, puesto que siempre lo hizo en cantidad de a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre cuando los sistemas (sociales incluidos) llegan a su etapa final, a su crisis estructural?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 procesos transcurren durante esa fase de desarrollo?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 certeza podemos tener de los mismos y cu\u00e1l es el resultado final de todo ello?<\/p>\n<p>De eso tratar\u00e1 la pr\u00f3xima entrega.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p>* Wallerstein, Immanuel y otros autores. <i>Din\u00e1mica de la crisis global<\/i>. Siglo XXI editores. Primera edici\u00f3n. M\u00e9xico D.F. 1983. p. 59.<\/p>\n<p>** Ibidem p. 14.<\/p>\n<p>*** Ibidem p. 15.<\/p>\n<p>1. Wallerstein, Immanuel. <i>Las incertidumbres del saber<\/i>. Editorial Gedisa. Barcelona. Segunda edici\u00f3n. 2013. p. 43. Primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 2004 y en castellano 2005. 2. Ibidem p. 43. Negritas de Wallerstein.<\/p>\n<p>3. Ibidem p. 43.<\/p>\n<p>4. Ibidem p. 43-44. Ilya Prigogine fue un f\u00edsico, qu\u00edmico ruso, Premio Nobel de Qu\u00edmica en 1977.<\/p>\n<p>5. Ibidem p. 44.<\/p>\n<p>6. Ibidem p. 44.<\/p>\n<p>7. Ibidem p. 44-45.<\/p>\n<p>8. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Editorial Siglo XXI. 2007. p. 148-149 (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1999 y en castellano 2001) Este mismo hecho, pero desde el punto de vista de la teor\u00eda del valor de Marx, Robert Kurz, fundador de la <strong>Nueva Cr\u00edtica del Valor<\/strong> lo dice as\u00ed: \u00abCuando, durante la crisis, el capital es devaluado o destruido, el est\u00e1ndar de productividad alcanzado sigue siendo el mismo en tanto en cuanto se encuentra inscrito dentro del agregado constituido por el conocimiento y el saber-hacer. Por decirlo de forma sencilla: el capitalismo no puede dar marcha atr\u00e1s e ir del est\u00e1ndar de la microelectr\u00f3nica al de la m\u00e1quina de vapor. Un nuevo incremento del valor se vuelve cada vez m\u00e1s dif\u00edcil desde el momento en que debe efectuarse a un nivel cada vez m\u00e1s elevado de productividad y, en ese sentido, a un nivel donde la sustancia de trabajo abstracto ha quedado disminuida\u00bb. Entrevista, realizada en mayo de 2010 por Olivier Galtier, Wolfgang Kukulies y Luc Mercier a Robert Kurz. Monogr\u00e1fico \u00ab<em>El Capital<\/em> de Marx: 151 a\u00f1os del libro I\u00bb. Revista <em>Sociolog\u00eda Hist\u00f3rica<\/em> 9\/2018: 120-136.<\/p>\n<p>9. Wallerstein, Immanuel. <i>Las incertidumbres del saber<\/i>. Editorial Gedisa. Barcelona. Segunda edici\u00f3n. 2013. p. 45.<\/p>\n<p>10. Wallerstein, Immanuel. <i>An\u00e1lisis de sistemas-mundo. Una introducci\u00f3n<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n 2006. p. 50.<\/p>\n<p>En su libro <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>, dice esto de las tendencias seculares:<\/p>\n<p>\u00abLo que llamamos tendencias seculares son esencialmente vectores que mueven el sistema apart\u00e1ndolo de su equilibrio b\u00e1sico. Todas las tendencias, si se cuantifican como porcentajes, se mueven hacia una as\u00edntota. Cuando se acercan a ella ya no es posible aumentar significantemente el porcentaje y, por lo tanto, el proceso ya no es capaz de cumplir la funci\u00f3n de restaurar los equilibrios de ese modo. A medida que el sistema se aleja cada vez m\u00e1s del equilibrio, las fluctuaciones se hacen m\u00e1s violentas y eventualmente se produce una bifurcaci\u00f3n\u00bb p. 149.<\/p>\n<p>11. Wallerstein, Immanuel. <i>Las incertidumbres del saber<\/i>. Editorial Gedisa. Barcelona. p. 45.<\/p>\n<p>12. Ibidem p. 45-46.<\/p>\n<p>13. Wallerstein, Immanuel. <i>Impensar las ciencias sociales. L\u00edmites de los paradigmas decimon\u00f3nicos<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n 1999. p. 284. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1991 y primera edici\u00f3n en castellano 1998.<\/p>\n<p>14. Wallerstein, Immanuel. <i>La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo ca\u00f3tico<\/i>. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espa\u00f1a. Primera edici\u00f3n 2005. p. 77-78. Primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 2003.<\/p>\n<p>15. Ibidem p. 78.<\/p>\n<p>16. Ibidem p. 78-79.<\/p>\n<p>17. Wallerstein, Immanuel. <i>\u00bfEl final del camino para las f\u00e1bricas deslocalizadas?<\/i>. Comentario N\u00ba 351, 15 abril 2013. Centro Fernand Braudel de la Universidad de Binghamton de New York. Disponible peri\u00f3dico mexicano <i>La Jornada<\/i> en su edici\u00f3n del 21 de abril 2013. <u><a href=\"about:blank\">https:\/\/www.jornada.com.mx\/2013\/04\/21\/opinion\/022a1mun<\/a><\/u><\/p>\n<p>En <i>Utop\u00edstica o las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i>, en el cap\u00edtulo 2 titulado \u00ab\u00bfLa dif\u00edcil transici\u00f3n o el infierno en la tierra?\u00bb, hace una exposici\u00f3n metodol\u00f3gicamente fundamentada de este proceso:<\/p>\n<p>\u00abEl costo de la mano de obra en el \u00e1rea donde se est\u00e1 reubicando la producci\u00f3n debe ser significativamente menor, ya que el productor est\u00e1 pagando no s\u00f3lo los costos de transferencia de la planta (costo \u00fanico), sino tambi\u00e9n, y con toda seguridad, costos de operaci\u00f3n m\u00e1s elevados (costo continuo). Es por ello que, las reubicaciones, que ocurren especialmente en tiempos de contracci\u00f3n econ\u00f3mica c\u00edclica, tienden a producirse en las \u00e1reas m\u00e1s pr\u00f3ximas donde los trabajadores son pol\u00edticamente d\u00e9biles, y a la larga alcanzan aqu\u00e9llas donde los trabajadores son los m\u00e1s d\u00e9biles de todos. <strong>En t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, los grupos de trabajadores m\u00e1s d\u00e9biles son aquellos que llegan por primera vez a las zonas de producci\u00f3n urbana (o al menos a zonas m\u00e1s monetizadas), procedentes de \u00e1reas rurales y menos monetizadas<\/strong>. Las causas de la debilidad pol\u00edtica inicial son culturales y econ\u00f3micas. Del lado cultural, existe cierta desorientaci\u00f3n y desorganizaci\u00f3n debido a la migraci\u00f3n f\u00edsica de la fuerza de trabajo, m\u00e1s un cierto grado de inexperiencia ante las pol\u00edticas locales existentes, o al menos falta de influencia pol\u00edtica local. Del lado econ\u00f3mico, los sueldos en la zona de producci\u00f3n urbana, que son extremadamente bajos con respecto a los est\u00e1ndares mundiales, con frecuencia representan en el \u00e1mbito local un ingreso mayor que el que exist\u00eda en el \u00e1rea rural, o al menos que el que pod\u00eda esperarse desde el punto de vista pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Ninguna de estas condiciones de debilidad pol\u00edtica (de \u00edndole cultural y econ\u00f3mica) es inherentemente perdurable. Se podr\u00eda plantear que cualquier grupo de trabajadores en tal situaci\u00f3n ha sido capaz de superar estos puntos d\u00e9biles en un periodo de treinta a cincuenta a\u00f1os, y en la actualidad es posible hacerlo en mucho menos tiempo. Esto significa que, desde el punto de vista de los productores reubicados, la ventaja del traslado es m\u00e1s bien temporal, y que si han de conservarla deben contemplar la posibilidad de reubicarse a mediano plazo en repetidas ocasiones. \u00c9sta ha sido una de las principales historias del sistema-mundo capitalista en quinientos a\u00f1os. Pero la curva que se\u00f1ala el porcentaje del globo donde existen posibles zonas de reubicaci\u00f3n est\u00e1 alcanzando una as\u00edntota, como ocurre con muchas de las curvas que se trazan para representar las tendencias en un sistema. A esto se llama la desruralizaci\u00f3n del mundo, que avanza a un paso vertiginoso. Y a medida que disminuye el n\u00famero de esas zonas, el poder de negociaci\u00f3n mundial de los trabajadores aumenta. Esto se ha traducido en una tendencia global de incremento en los costos salariales. Si los precios de los productos se pudieran expandir al infinito, esto ser\u00eda motivo de poca preocupaci\u00f3n. Pero no pueden expandirse por los l\u00edmites impuestos por la competencia y la capacidad de los estados para asegurar la monopolizaci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>18. Wallerstein, Immanuel. <i>\u00bfEl final del camino para las f\u00e1bricas deslocalizadas?<\/i>. Comentario N\u00ba 351, 15 abril 2013. Centro Fernand Braudel de la Universidad de Binghamton de New York. Disponible peri\u00f3dico mexicano <i>La Jornada<\/i> en su edici\u00f3n del 21 de abril 2013. <u><a href=\"about:blank\">https:\/\/www.jornada.com.mx\/2013\/04\/21\/opinion\/022a1mun<\/a><\/u><\/p>\n<p>19. Wallerstein, Immanuel. <i>La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo ca\u00f3tico<\/i>. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espa\u00f1a. Primera edici\u00f3n 2005. p. 80.<\/p>\n<p>20. Wallerstein, Immanuel. <i>Utop\u00edstica o las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i>. Versi\u00f3n revisada de las conferencias Sir Douglas Robb impartidas en la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, los d\u00edas 16, 22 y 23 de octubre de 1997.\u00a0En otra parte de su prol\u00edfica obra sobre el tema ratific\u00f3 lo mismo: \u00abCiertamente, el capital busca todo el tiempo la manera de reducir estas presiones estructurales. De esto se trata precisamente la ofensiva neoliberal. Pero la curva del largo plazo parece una progresi\u00f3n ascendente. Los neoliberales han logrado reducir estas presiones pero cada vez menos de lo que las aumenta la siguiente subida\u00bb Wallerstein, Immanuel. <i>La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo ca\u00f3tico<\/i>. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espa\u00f1a. 2005. p. 265.<\/p>\n<p>21. Wallerstein Immanuel y otros autores. <i>\u00bfTiene futuro el capitalismo?<\/i>. Siglo XXI editores. M\u00e9xico DF. 2015. p. 30 (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 2015)<\/p>\n<p>22. <i>\u00ab<\/i>La desruralizaci\u00f3n es fundamental para el precio de la mano de obra. Los ej\u00e9rcitos de reserva de mano de obra son de diferentes tipos en t\u00e9rminos de su poder de regateo. El grupo m\u00e1s d\u00e9bil siempre ha sido el de los habitantes de \u00e1reas rurales que llegan a \u00e1reas urbanas por primera vez en busca de empleo remunerado. En general para esas personas el salario urbano, aun cuando sea extremadamente bajo comparado con el nivel mundial, o incluso local, representa un progreso econ\u00f3mico en comparaci\u00f3n con la permanencia en el \u00e1rea rural. Para que el marco de referencia econ\u00f3mico de esas personas cambie y lleguen a tener plena conciencia de su fuerza potencial en el lugar de trabajo urbano, al punto de empezar a participar en alg\u00fan tipo de actividades sindicales en busca de un mejor salario, se necesitan probablemente entre veinte y treinta a\u00f1os. Las personas que han residido por mucho tiempo en \u00e1reas urbanas, aunque est\u00e9n desempleadas en la econom\u00eda normal y vivan en condiciones de miseria, en general exigen niveles de salario superiores antes de aceptar un empleo asalariado. Esto es as\u00ed porque han aprendido c\u00f3mo obtener de otras fuentes en el centro urbano un nivel de ingreso m\u00ednimo que es superior al salario que se ofrece a los migrantes rurales reci\u00e9n llegados<i>.\u00bb<\/i> Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido<\/i><i>. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Editorial Siglo XXI. 2007. p. 92.<\/p>\n<p>23. Ibidem p. 92.<\/p>\n<p>24. Wallerstein, Immanuel. <i>Utop\u00edstica o las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i>.<\/p>\n<p>25. Wallerstein, Immanuel. <i>La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo ca\u00f3tico<\/i>. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espa\u00f1a. 2005. p. 83.<\/p>\n<p>26. Ibidem p. 188.<\/p>\n<p>27. Ibidem p. 78.<\/p>\n<p>28. Wallerstein, Immanuel y otros autores. <i>Din\u00e1mica de la crisis global<\/i>. Siglo XXI editores. Primera edici\u00f3n. M\u00e9xico D.F. 1983. p. 29.<\/p>\n<p>29. Wallerstein, Immanuel. <i>La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo ca\u00f3tico<\/i>. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espa\u00f1a. 2005. p. 265.<\/p>\n<p>30. Wallerstein, Immanuel y otros autores. <i>Din\u00e1mica de la crisis global<\/i>. Siglo XXI editores. Primera edici\u00f3n. M\u00e9xico D.F. 1983. p. 29.<\/p>\n<p>31. Wallerstein, Immanuel. <i>Utop\u00edstica o las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i>.<\/p>\n<p>32. Ibidem.<\/p>\n<p>33. Ibidem.<\/p>\n<p>34. Wallerstein, Immanuel. <i>La decadencia del imperio. EE.UU. en un mundo ca\u00f3tico<\/i>. Editorial Txalaparta. Tafalla. Espa\u00f1a. 2005. p. 114.<\/p>\n<p>35. Aguirre Rojas, Carlos Antonio. <i>Immanuel Wallerstein: cr\u00edtica del sistema-mundo capitalista<\/i>. Editorial Era. 2003. Agradezco el env\u00edo del libro por correo electr\u00f3nico a su autor. La cita est\u00e1 en la Parte II de la parte dedicada a la entrevista con Wallerstein y que esta subdividida en cuatro partes.<\/p>\n<p>36. Wallerstein, Immanuel. <i>Impensar las ciencias sociales. L\u00edmites de los paradigmas decimon\u00f3nicos<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n 1999. p. 27.<\/p>\n<p>37. Immanuel Wallerstein, \u00abStructural crises\u00bb [Crisis estructurales], <em>New Left Review<\/em>, n\u00ba 62, marzo-abril de 2010, pp. 133-142. Una discusi\u00f3n previa y m\u00e1s extensa de la tem\u00e1tica se puede consultar en <i>Utopistics, or Historical Choices of the XXIth Century<\/i>, The New Press, Nueva York, 1998, especialmente el cap\u00edtulo 2; versi\u00f3n castellana: <i>Utop\u00edstica. O las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i>, UNAM: Siglo XXI Editores, 1998.<\/p>\n<p>38. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido<\/i>. Una ciencia social para el siglo XXI. Editorial Siglo XXI. 2007. p. 42-43)<\/p>\n<p>En la mencionada entrevista al profesor mexicano Carlos Antonio Aguirre Rojas en el Centro Fernando Braudel, a una pregunta de \u00e9ste consider\u00f3 la crisis sist\u00e9mica (estructural) y la situaci\u00f3n de bifurcaci\u00f3n como conceptos del mismo orden:<\/p>\n<p>\u00abPregunta: \u00bfconsiderar\u00eda entonces usted como equivalentes su idea de crisis sist\u00e9mica, con lo que actualmente llama situaci\u00f3n de bifurcaci\u00f3n hist\u00f3rica?.<\/p>\n<p>Respuesta: Si, ser\u00edan para m\u00ed dos maneras de designar la misma cosa\u00bb<\/p>\n<p>Aguirre Rojas, Carlos Antonio. <i>Immanuel Wallerstein: cr\u00edtica del sistema-mundo capitalista<\/i>. Editorial Era. 2003. Parte II.<\/p>\n<p>39. \u00abno podemos predecir concretamente en futuro, pero s\u00ed podemos predecir el pasado\u00bb Wallerstein Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/i>. Ediciones Akal, S.A., primera reimpresi\u00f3n 2012. Esta edici\u00f3n es \u00fanica para lengua castellana.<\/p>\n<p>40. Wallerstein, Immanuel y otros autores. <i>Din\u00e1mica de la crisis global<\/i>. Siglo XXI editores. Primera edici\u00f3n. M\u00e9xico D.F. 1983. p. 59.<\/p>\n<p>41. Wallerstein, Immanuel. <i>Impensar las ciencias sociales. L\u00edmites de los paradigmas decimon\u00f3nicos<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n 1999. p. 27.<\/p>\n<p>42. Wallerstein, Immanuel. <i>Agon\u00edas del capitalismo<\/i>. Publicado originalmente por <em>New Left Review<\/em>, n\u00ba 204. Traducido al castellano, se public\u00f3 en la Revista <em>Iniciativa Socialista<\/em>, n\u00ba31, en octubre de 1994. El t\u00edtulo original en ingl\u00e9s es <i>The Agonies of Liberalism: What hope progress?<\/i> Se basa en la conferencia pronunciada el 7 de diciembre de 1993 en la Kyoto Seika University, con motivo del XXV aniversario de su fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>43. Wallerstein, Immanuel. <i>La reestructuraci\u00f3n capitalista y el sistema-mundo<\/i>. Texto disponible gratis en internet.<\/p>\n<p>44. Wallerstein, Immanuel. <i>Utop\u00edstica o las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i>.<\/p>\n<p>45. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del desarrollismo y la globalizaci\u00f3n qu\u00e9<\/i>. Ponencia presentada en la conferencia \u00abDevelopment Challenges for the 21st Century\u00bb, Universidad de Cornell, EE. UU., 1 Octubre 2004.<\/p>\n<p>46. <i>El capitalismo no existir\u00e1 en 30 a\u00f1os<\/i>. Entrevista a Carlos Prieto. 1 de febrero de 2009 <u><a href=\"about:blank\">https:\/\/www.extremaduraprogresista.com\/la-vara\/42-la-vara-de-medir\/470-qel-capitalismo-no-existira-en-30-anosq<\/a><\/u><\/p>\n<p>47. Immanuel Wallerstein: \u00abEl sistema que salga de la crisis ser\u00e1 muy diferente\u00bb, <em>El Salto Diario<\/em>. <u><a href=\"about:blank\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/hemeroteca-diagonal\/immanuel-wallerstein-sistema-salga-crisis-sera-muy-diferente-entrevista-pablo-iglesias<\/a><\/u><\/p>\n<p>48. Wallerstein, Immanuel. <i>\u00bfTiene futuro el capitalismo?<\/i>. Editorial Siglo XXI. M\u00e9xico DF primera edici\u00f3n. P\u00e1g. 43. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 2015)<\/p>\n<p>Todas las entregas de la serie \u00abAportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein\u00bb, una vez concluidos, el autor los condensar\u00e1 en \u00fanico material, para dotarlos de integralidad en un solo texto, con la intenci\u00f3n de que el pensamiento del profesor anticapitalista norteamericano y su creaci\u00f3n de una nueva teor\u00eda para comprender de modo general el mundo y, el capitalismo m\u00e1s espec\u00edficamente, quede compendiada exclusivamente en un solo material que ser\u00e1, como no puede ser de otra manera en un anticapitalista, de acceso libre para quien desee dotarse de una herramienta te\u00f3rica de conocimiento y transformaci\u00f3n revolucionaria de la realidad, en una \u00e9poca precisamente de cambios.<\/p>\n<p>Por Rodolfo Crespo (<u><a href=\"about:blank\">rodohc21@gmail.com<\/a><\/u>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein VII A Orlando D\u00edaz L, ese compa\u00f1ero que nos hace recordar que, ni en los<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12333,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[2093,1300],"class_list":["post-15113","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-aportes-teoricos-de-immanuel-wallerstein","tag-immanuel-wallerstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15113"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15113\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12333"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}