{"id":15228,"date":"2024-03-21T05:00:34","date_gmt":"2024-03-21T04:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15228"},"modified":"2024-03-21T04:59:39","modified_gmt":"2024-03-21T03:59:39","slug":"introduccion-a-la-industria-del-holocausto-de-normal-finkelstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15228","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n a <i>La industria del Holocausto<\/i> de Norman Finkelstein"},"content":{"rendered":"<p>La industria del Holocausto: la explotaci\u00f3n del sufrimiento de los jud\u00edos<em> es un libro escrito por Norman Finkelstein y publicado en el a\u00f1o 2000 en EE. UU., en el cual se defiende la tesis de que existe una \u00abindustria\u00bb que estar\u00eda explotando la memoria del Holocausto, adem\u00e1s de asegurar que dicha industria banaliza la cultura jud\u00eda y su religi\u00f3n, as\u00ed como pervierte la historia general del holocausto.<\/em><\/p>\n<p><em>La tesis principal es que existe lo que Finkelstein llama una \u00abindustria del Holocausto\u00bb (con may\u00fascula, para distinguirlo del holocausto real, seg\u00fan el autor), fomentada y explotada por grandes organizaciones jud\u00edas estadounidenses sobre todo a partir de la Guerra \u00e1rabe-israel\u00ed de 1967 para beneficiarse de ingentes fondos de indemnizaci\u00f3n, promover con ello su nueva situaci\u00f3n privilegiada y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, inmunizar la pol\u00edtica del estado de Israel contra toda cr\u00edtica. Finkelstein describe al efecto las extorsiones financieras a la que estos grupos de presi\u00f3n jud\u00edos han sometido a Suiza y Alemania y a los leg\u00edtimos reclamantes jud\u00edos del holocausto. Denuncia que los fondos de indemnizaci\u00f3n no han sido utilizados en su mayor parte para ayudar a los supervivientes, que han permanecido en el abandono y la indigencia, sino para fines espurios. Presentamos a continuaci\u00f3n la introducci\u00f3n del libro escrita por Finkelstein.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>La industria del Holocausto : reflexiones sobre la explotaci\u00f3n del sufrimiento jud\u00edo \/ Norman G. Finkelstein ; Mar\u00eda Corniero Fern\u00e1ndez (traducci\u00f3n). Madrid :\u00a0 Ediciones Akal, [2014]<\/p>\n<h3 lang=\"es-ES\">Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/la-industria-del-holocausto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-15229\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/la-industria-del-holocausto.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"278\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/la-industria-del-holocausto.jpg 719w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/la-industria-del-holocausto-216x300.jpg 216w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Este libro es tanto una anatom\u00eda como una denuncia de la industria del Holocausto. En las p\u00e1ginas que vienen a continuaci\u00f3n, argumentar\u00e9 que \u00abel Holocausto\u00bb es una representaci\u00f3n ideol\u00f3gica del holocausto nazi<sup>1<\/sup>. Como la mayor\u00eda de las ideolog\u00edas, posee cierta relaci\u00f3n con la realidad, aunque sea tenue. El Holocausto no es un constructo arbitrario, est\u00e1 dotado de coherencia interna. Sus dogmas fundamentales respaldan importantes intereses pol\u00edticos y de clase. De hecho, el Holocausto ha demostrado ser un arma ideol\u00f3gica indispensable. El despliegue del Holocausto ha permitido que una de las potencias militares m\u00e1s temibles del mundo, con un espantoso historial en el campo de los derechos humanos, se haya convertido a s\u00ed misma en Estado \u00abv\u00edctima\u00bb, y que el grupo \u00e9tnico m\u00e1s poderoso de los Estados Unidos tambi\u00e9n haya adquirido el estatus de v\u00edctima. Esta enga\u00f1osa victimizaci\u00f3n produce considerables dividendos; en concreto, la inmunidad a la cr\u00edtica, aun cuando est\u00e9 m\u00e1s que justificada. Debo a\u00f1adir que quienes disfrutan de dicha inmunidad no est\u00e1n libres de la corrupci\u00f3n moral que suele irle aparejada. Desde esta perspectiva, la actuaci\u00f3n de Elie Wiesel como int\u00e9rprete oficial del Holocausto no es casual. Es obvio que no fue encumbrado a esta posici\u00f3n por su compromiso humanitario ni por su talento literario<sup>2<\/sup>. La raz\u00f3n de que Wiesel desempe\u00f1e este papel es que enuncia con toda correcci\u00f3n los dogmas del Holocausto y, en consecuencia, fomenta los intereses que lo sustentan.<\/p>\n<p>El est\u00edmulo inicial para escribir este libro me lo dio el estudio pionero de Peter Novick, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Holocaust<\/i><i> <\/i><i>in<\/i><i> <\/i><i>American<\/i><i> <\/i><i>Life<\/i>, sobre el que publiqu\u00e9 una rese\u00f1a en una revista literaria brit\u00e1nica<sup>3<\/sup>. En estas p\u00e1ginas se ampl\u00eda el di\u00e1logo cr\u00edtico que entabl\u00e9 con Novick; de ah\u00ed las numerosas referencias a su estudio. La obra de Novick, m\u00e1s que una cr\u00edtica fundada, es un conjunto de ideas provocadoras y pertenece a la venerable tradici\u00f3n estadounidense de la denuncia de esc\u00e1ndalos. Mas, a semejanza de la mayor\u00eda de los denunciantes de esc\u00e1ndalos, Novick se centra exclusivamente en los abusos m\u00e1s notorios. <i>The<\/i><i> <\/i><i>Holocaust<\/i><i> <\/i><i>in<\/i><i> <\/i><i>American<\/i><i> <\/i><i>Life<\/i><i> <\/i>es, en general, una obra interesante y c\u00e1ustica, pero no constituye una cr\u00edtica radical. No pone en cuesti\u00f3n premisas b\u00e1sicas. Sin ser banal ni her\u00e9tico, el libro se sit\u00faa en el extremo m\u00e1s cr\u00edtico del espectro de las opiniones mayoritariamente aceptadas. Como era de prever, los medios de comunicaci\u00f3n estadounidenses le concedieron gran atenci\u00f3n y los elogios abundaron tanto como las cr\u00edticas.<\/p>\n<p>La categor\u00eda anal\u00edtica b\u00e1sica de Novick es \u00abla memoria\u00bb. De los conceptos que est\u00e1n de moda en la torre de marfil del mundo acad\u00e9mico, \u00abmemoria\u00bb es sin duda el m\u00e1s endeble que se ha generado en mucho tiempo. Sin olvidarse de la obligada menci\u00f3n a Maurice Halbwachs, Novick se propone demostrar c\u00f3mo \u00abla problem\u00e1tica actual\u00bb da forma a \u00abla memoria del Holocausto\u00bb. Hubo un tiempo en que los intelectuales disidentes esgrim\u00edan categor\u00edas pol\u00edticas potentes tales como \u00abpoder\u00bb e \u00abintereses\u00bb, por un lado, e \u00abideolog\u00eda\u00bb, por otro. Hoy d\u00eda solo nos queda el lenguaje anodino y despolitizado de \u00abla problem\u00e1tica\u00bb y \u00abla memoria\u00bb. Ahora bien, a la luz de los datos aportados por Novick, la memoria del Holocausto <i>es<\/i><i> <\/i>un constructo ideol\u00f3gico de intereses concretos. Seg\u00fan Novick, la memoria del Holocausto, aun cuando se elija, es \u00aba menudo\u00bbarbitraria. La elecci\u00f3n, argumenta Novick, no se realiza en funci\u00f3n de \u00abun c\u00e1lculo de ventajas e inconvenientes\u00bb, sino m\u00e1s bien \u00absin pensar mucho [\u2026] en las consecuencias\u00bb<sup>4<\/sup>. Sin embargo, la evidencia parece indicar lo contrario.<\/p>\n<p>Mi inter\u00e9s en el holocausto nazi fue en un principio personal. Mi padre y mi madre eran supervivientes del gueto de Varsovia y de los campos de concentraci\u00f3n nazis. Aparte de mis padres, el resto de mis parientes por l\u00edneas tanto materna como paterna fueron exterminados por los nazis. Se podr\u00eda decir que mi primer recuerdo del holocausto nazi es el de encontrarme a mi madre pegada a la televisi\u00f3n viendo el juicio de Adolf Eichmann (1961) cuando regres\u00e9 una tarde del colegio. Aunque mis padres hab\u00edan sido liberados de los campos de concentraci\u00f3n tan solo diecis\u00e9is a\u00f1os antes del juicio, un abismo insalvable separ\u00f3 siempre en mi mente a los padres que yo conoc\u00eda de <i>eso<\/i>. De la pared del cuarto de estar de nuestra casa colgaban fotograf\u00edas de los parientes de mi madre. (Ning\u00fan miembro de la familia de mi padre sobrevivi\u00f3 a la guerra.) Nunca consegu\u00ed hacerme una idea clara de mi relaci\u00f3n con ellos, y mucho menos imaginar lo que hab\u00eda sucedido. Para m\u00ed, eran las hermanas, el hermano y los padres de mi madre, y no mis t\u00edas, mi t\u00edo y mis abuelos. Recuerdo que de ni\u00f1o le\u00ed <i>The<\/i><i> <\/i><i>Wall,<\/i><i> <\/i>de John Hersey, y <i>Mila 18, <\/i>de Leon Uris, ambos relatos novelados sobre el gueto de Varsovia. (Todav\u00eda recuerdo a mi madre quej\u00e1ndose de que, enfrascada en <i>The <\/i><i>Wall<\/i>, se le pas\u00f3 la estaci\u00f3n de metro desde donde iba al trabajo.) Por mucho que lo intent\u00e9, nunca consegu\u00ed ni por un instante dar el salto imaginario que podr\u00eda haber vinculado a mis padres, tan normales como los ve\u00eda, con aquel pasado. Y, francamente, sigo sin conseguirlo.<\/p>\n<p>Pero es en lo que dir\u00e9 a continuaci\u00f3n donde quiero hacer hincapi\u00e9. Aparte de la presencia fantasmal ya mencionada, no recuerdo que el holocausto nazi se inmiscuyera en absoluto en mi infancia. La raz\u00f3n principal fue que a nadie de fuera de mi familia parec\u00eda importarle lo que hab\u00eda sucedido. En mi c\u00edrculo de amigos de aquella \u00e9poca se le\u00eda mucho y se debat\u00edan apasionadamente los asuntos del d\u00eda. Pero he de decir con toda sinceridad que no recuerdo que un solo amigo (o el padre de alg\u00fan amigo) me preguntara ni una sola vez sobre lo que hab\u00edan soportado mi madre y mi padre. No era un silencio respetuoso. Era simple indiferencia. Teniendo esto en cuenta, resulta dif\u00edcil no ver con escepticismo el derroche de angustia que empez\u00f3 a hacerse decenios despu\u00e9s, una vez que la industria del Holocausto estuvo firmemente establecida.<\/p>\n<p>A veces pienso que habr\u00eda sido mejor que la comunidad jud\u00eda estadounidense hubiera seguido olvid\u00e1ndose del holocausto nazi en lugar de \u00abdescubrirlo\u00bb. Cierto es que mis padres sufr\u00edan en la intimidad; los padecimientos que hab\u00edan soportado no contaban con el menor reconocimiento p\u00fablico. Pero \u00bfno era eso preferible a la burda explotaci\u00f3n del martirio jud\u00edo que se hace hoy d\u00eda?Antes de que el holocausto nazi se convirtiera en el Holocausto, se publicaron pocos estudios serios sobre el tema; podr\u00edan mencionarse <i>The<\/i><i> <\/i><i>Destruction<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Euro<\/i><i>pean<\/i><i> <\/i><i>Jews,<\/i><i> <\/i>de Raul Hilberg, y libros de memorias como <i>Man\u2019s<\/i><i> <\/i><i>Search<\/i><i> <\/i><i>for<\/i><i> <\/i><i>Meaning, <\/i>de Viktor Frankl, y <i>Prisoners of Fear, <\/i>de Ella Lingens-Reiner<sup><span style=\"font-size: xx-small;\">5<\/span><\/sup>. Pero esta peque\u00f1a muestra de joyas es mejor que la bazofia que atesta actualmente los estantes de bibliotecas y librer\u00edas.<\/p>\n<p>Mis padres revivieron d\u00eda a d\u00eda ese pasado hasta el momento de su muerte, y, sin embargo, hacia el final de sus vidas perdieron todo inter\u00e9s en el espect\u00e1culo p\u00fablico del Holocausto. Mi padre ten\u00eda un amigo de toda la vida que hab\u00eda sido prisionero con \u00e9l en Auschwitz, un idealista de izquierdas aparentemente incorruptible que, por cuesti\u00f3n de principios, rechaz\u00f3 una indemnizaci\u00f3n alemana despu\u00e9s de la guerra. Con el tiempo se convirti\u00f3 en director del Yad Vashem, el museo israel\u00ed del Holocausto. Con aut\u00e9ntico desenga\u00f1o y muy a su pesar, mi padre hubo de reconocer finalmente que incluso este hombre se hab\u00eda dejado corromper por la industria del Holocausto y hab\u00eda adaptado sus creencias al poder y al beneficio. A medida que las interpretaciones del Holocausto se volv\u00edan m\u00e1s y m\u00e1s absurdas, mi madre se aficion\u00f3 a citar (con intencionada iron\u00eda) esta frase de Henry Ford: \u00abLa historia es pura palabrer\u00eda\u00bb. Los relatos de \u00ablos supervivientes del Holocausto\u00bb\u2013todos hab\u00edan estado presos en los campos de concentraci\u00f3n y hab\u00edan sido h\u00e9roes de la resistencia\u2013 eran especial motivo de guasa en mi familia. Hace ya mucho tiempo, John Stuart Mill se\u00f1al\u00f3 que las verdades que no se someten a una revisi\u00f3n continua terminan por \u00abdejar de tener el efecto de la verdad al convertirse en falsedades a trav\u00e9s de la exageraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>A mis padres les extra\u00f1aba que me enfurecieran tanto la falsificaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n del genocidio nazi. El motivo m\u00e1s evidente de mi ira es que esta manipulaci\u00f3n se haya empleado para justificar la pol\u00edtica criminal del Estado de Israel y el apoyo estadounidense a la misma. Pero tambi\u00e9n tengo un motivo personal.<\/p>\n<p>El recuerdo de la persecuci\u00f3n de mi familia no me es en absoluto indiferente. La actual campa\u00f1a lanzada por la industria del Holocausto para obtener dinero de Europa mediante un chantaje realizado en nombre de\u00ablas v\u00edctimas del Holocausto necesitadas\u00bb ha rebajado la categor\u00eda moral del martirio de mis padres a la de un casino de Monte Carlo. Preocupaciones aparte, estoy convencido de que es importante conservar la exactitud del registro hist\u00f3rico y luchar por ella. En las \u00faltimas p\u00e1ginas de este libro indicar\u00e9 que el estudio del holocausto nazi no solo puede ense\u00f1arnos mucho sobre \u00ablos alemanes\u00bb o \u00ablos gentiles\u00bb, sino sobre todos nosotros. Ahora bien, creo que para que eso sea posible, para que realmente podamos <i>aprender <\/i>del holocausto nazi, es necesario reducir su dimensi\u00f3n f\u00edsica y aumentar su dimensi\u00f3n moral. Se han invertido demasiados recursos p\u00fablicos y privados en recordar el genocidio nazi. Y, en general, estos esfuerzos han sido in\u00fatiles, pues, en lugar de ser un tributo al sufrimiento jud\u00edo, lo han sido al engrandecimiento de los jud\u00edos. Ya va siendo hora de que abramos nuestros corazones al sufrimiento del resto de la humanidad. Esta fue la lecci\u00f3n principal que me ense\u00f1\u00f3 mi madre. Ni una sola vez le o\u00ed decir: \u00abNo compar\u00e9is\u00bb. Mi madre <i>siempre<\/i><i> <\/i>comparaba. Hay que establecer distinciones hist\u00f3ricas, de eso no cabe duda. Pero crear distinciones <i>morales<\/i><i> <\/i>entre \u00abnuestro\u00bb sufrimiento y \u00absu\u00bb sufrimiento es una parodia moral. \u00abNo se puede comparar a dos pueblos desgraciados \u2013se\u00f1alaba humanamente Plat\u00f3n\u2013 y decir que uno es m\u00e1s feliz que el otro.\u00bb A la vista de los sufrimientos de los afroamericanos, los vietnamitas y los palestinos, el credo de mi madre siempre fue: \u00abTodos somos v\u00edctimas del holocausto\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> En este texto, la expresi\u00f3n <i>holocausto<\/i><i> <\/i><i>nazi<\/i><i> <\/i>se emplea para designar el hecho hist\u00f3rico real y <i>Holocausto,<\/i><i> <\/i>para referirse a su representaci\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Con respecto al vergonzoso historial de Wiesel en el terreno de la apolog\u00eda de Israel, v\u00e9ase Norman G. Finkelstein y Ruth Bettina Birn, <i>A<\/i><i> <\/i><i>Nation<\/i><i> <\/i><i>on<\/i><i> <\/i><i>Trial:<\/i><i> <\/i><i>The<\/i><i> <\/i><i>Goldhagen<\/i><i> <\/i><i>Thesis<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Histo<\/i><i>rical<\/i><i> <\/i><i>Truth,<\/i><i> <\/i>Nueva York, 1998, p. 91 n. 83 y p. 96 n. 90. Los antecedentes de Wiesel no son mejores en otros campos. En sus nuevas memorias, <i>And<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Sea<\/i><i> <\/i><i>Is<\/i><i> <\/i><i>Never<\/i><i> <\/i><i>Full,<\/i><i> <\/i>Nueva York, 1999, Wiesel ofrece esta incre\u00edble explicaci\u00f3n de su silencio en relaci\u00f3n con el sufrimiento palestino:<\/p>\n<p>\u00abPese a haber recibido considerables presiones, me he negado a adoptar postura p\u00fablica en el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed\u00bb (125). En su bien detallado estudio de la literatura del Holocausto, el cr\u00edtico literario Irving Howe despacha la extensa obra de Wiesel en un solo p\u00e1rrafo, y le concede este moderado elogio: \u00abEl primer libro de Elie Wiesel, <i>Night<\/i>, [est\u00e1] escrito con sencillez y sin caprichos ret\u00f3ricos\u00bb. \u00abNo ha escrito nada que merezca la pena leerse desde <i>Night <\/i>\u2013opina asimismo el cr\u00edtico literario Alfred Kazin\u2013. Ahora Elie es todo teatralidad. Me dijo personalmente que era un \u201cconferenciante angustiado\u201d.\u00bb (Irving Howe, \u00abWriting and the Holocaust\u00bb, <i>New Republic, <\/i>27 de octubre de 1986; Alfred Kazin, <i>A Lifetime Burning in ffvery Moment<\/i>, Nueva York, 1996, p. 179.)<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Nueva York: 1999. Norman Finkelstein, \u00abUses of the Holocaust\u00bb, <i>London<\/i><i> <\/i><i>Review<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Books, <\/i>6 de enero de 2000.<i><br \/>\n<\/i><\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Novick, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Holocaust,<\/i><i> <\/i>pp. 3-6.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><sup>5<\/sup> Raul Hilberg, <i>The Destruction of the European Jews, <\/i>Nueva York, 1961 [ed. cast.: <i>La destrucci\u00f3n de los jud\u00edos europeos, <\/i>Madrid, Akal, 2005]. Viktor Frankl, <i>Man\u2019s Search for Meaning, <\/i>Nueva York, 1959 [ed. cast.: <i>El hombre en busca de sentido, <\/i>Barcelona, Herder, <sup>2<\/sup>2004]. Ella Lingens-Reiner, <i>Prisoners of Fear, <\/i>Londres, 1948.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Norman G. Finkelstein<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"right\">Abril de 2000 Nueva York<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Enlace para la compra del libro en la p\u00e1gina de la editorial Akal: <a href=\"https:\/\/www.akal.com\/libro\/la-industria-del-holocausto_34967\/\">https:\/\/www.akal.com\/libro\/la-industria-del-holocausto_34967\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La industria del Holocausto: la explotaci\u00f3n del sufrimiento de los jud\u00edos es un libro escrito por Norman Finkelstein y publicado<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15230,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-15228","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15228\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}