{"id":15322,"date":"2024-04-06T05:00:25","date_gmt":"2024-04-06T04:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15322"},"modified":"2024-04-06T00:33:38","modified_gmt":"2024-04-05T23:33:38","slug":"dialogos-moscovitas-con-lukacs","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15322","title":{"rendered":"Di\u00e1logos moscovitas con Luk\u00e1cs"},"content":{"rendered":"<p>Mikhail Aleks\u00e1ndrovich Lifshitz (1905-1983) es un nombre ampliamente desconocido en el mundo hispanohablante. Se trata, sin embargo, de uno de los pensadores sovi\u00e9ticos m\u00e1s destacados, al punto de conformar \u2014junto a figuras como la \u00c9vald Ili\u00e9nkov\u2014 un <i>tertium datur<\/i> frente al \u00abmarxismo\u00bb vulgar dominante en la URSS y a la filosof\u00eda burguesa y al liberalismo que termin\u00f3 por imponerse con toda crudeza con la ca\u00edda de la antigua Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>De una fama infinitamente mayor goz\u00f3 su \u00edntimo amigo, Georg Luk\u00e1cs (1885-1971). Veinte a\u00f1os mayor que Lifshitz, Luk\u00e1cs trab\u00f3 una duradera amistad con el pensador sovi\u00e9tico a partir de su exilio moscovita en 1930. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s, su monumental obra <i>El Joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista<\/i> (terminada en 1938 pero publicada en 1948) estar\u00eda dedicada a Mikhail Lifshitz \u00abcon veneraci\u00f3n y amistad\u00bb.<\/p>\n<p>En el trasfondo gris de los terribles a\u00f1os 30 \u2014el per\u00edodo de la consolidaci\u00f3n de la burocracia estalinista en la URSS, de la total desaparici\u00f3n de la democracia socialista y de la amenaza nazi en el horizonte\u2014 floreci\u00f3 en Mosc\u00fa el pensamiento de estos singulares marxistas. La revista <i>Literaturnyj Kritik<\/i> public\u00f3 a menudo los art\u00edculos de Lifshitz y de Luk\u00e1cs, su original interpretaci\u00f3n de la est\u00e9tica de Marx y Engels, su pol\u00e9mica contra las viejas interpretaciones plejanovianas, positivistas y \u00absociol\u00f3gicas vulgares\u00bb del marxismo y la herencia cl\u00e1sica. Claro est\u00e1, todo esto con una buena dosis de aquello que Lenin llam\u00f3 \u00ablenguaje es\u00f3pico\u00bb. Si leemos con detenimiento sus textos, podremos ver que aqu\u00ed y all\u00ed han exclamado, <i>sotto voce, <\/i>\u00ab<i>eppur si muove<\/i>!\u00bb.<\/p>\n<p>De aquel grupo de intelectuales tambi\u00e9n form\u00f3 parte un gran literato cuyas obras solamente en las \u00faltimas d\u00e9cadas comenzaron a aparecer traducidas al espa\u00f1ol: Andrei Platonov. El cuadro que Platonov nos pinta en su breve novela <i>Mosc\u00fa feliz<\/i> constituye una cr\u00edtica fascinante, profunda y compleja de aquella sociedad y de aquel tipo peculiar de <i>citoyen<\/i> que posteriormente ser\u00eda objeto de la cr\u00edtica de Luk\u00e1cs en uno de sus \u00faltimos textos, <i>Demokratisierung heute und morgen<\/i> (traducido al espa\u00f1ol con el t\u00edtulo <i>El hombre y la Democracia<\/i>). Tambi\u00e9n recientemente comenzaron a aparecer (o reaparecer) algunos libros de Lifshitz traducidos al castellano (editados por Siglo XXI y, mayormente, por la editorial ecuatoriana Edithor).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed ofrecemos una traducci\u00f3n \u2014seguramente perfectible\u2014 de un breve texto de Lifshitz, unas memorias sobre su colaboraci\u00f3n con Luk\u00e1cs. No pudimos determinar la fecha exacta de redacci\u00f3n, pero sabemos que fue escrito entre 1971 (tras el fallecimiento del fil\u00f3sofo h\u00fangaro) y 1983. La traducci\u00f3n fue realizada a partir del texto traducido al italiano por Giovanni Mastroianni, publicado en la revista <i>Belfagor<\/i>, vol. 45, nro. 5, del 30 septiembre 1990, pp. 545-553. El texto original apareci\u00f3 publicado en <i>Filosofskie nauki<\/i>, nro. 12, Mosc\u00fa, diciembre de 1988. La edici\u00f3n en italiano consta de una introducci\u00f3n de Mastroianni, que aqu\u00ed omitimos. [Nota del traductor]<\/p>\n<p><strong>As\u00ed, a prop\u00f3sito del centenario del fallecimiento de Lenin, presentamos unas breves memorias sobre las reflexiones te\u00f3ricas de dos fil\u00f3sofos aut\u00e9nticamente leninistas. Si despu\u00e9s de Robespierre, con Termidor y las guerras napole\u00f3nicas, la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana alcanz\u00f3 su cumbre en la persona de G.W.F. Hegel, despu\u00e9s de Lenin y con los tr\u00e1gicos a\u00f1os 30 madur\u00f3 la obra de dos fil\u00f3sofos marxistas genuinamente cl\u00e1sicos: Mikhail Lifshitz y Georg Luk\u00e1cs. Las analog\u00edas y parangones siempre son imprecisos y problem\u00e1ticos, pero creo que aqu\u00ed hay algo m\u00e1s que una mera analog\u00eda. Efectivamente, <i>casi<\/i> siempre el <i>B\u00faho de Minerva <\/i>alza su vuelo despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n, en el ocaso.<\/strong><\/p>\n<h3><b><i>Di\u00e1logos moscovitas con Luk\u00e1cs<\/i><\/b><b>, por Mikhail A. Lifshitz<\/b><\/h3>\n<p>En 1930 me fue confiada la organizaci\u00f3n de un nuevo gabinete cient\u00edfico en el Instituto Marx y Engels, un gabinete de filosof\u00eda de la historia. Para ello se hab\u00eda asignado una gran sala abovedada en la planta baja de la vieja casa se\u00f1orial donde el Instituto estaba instalado. Yo me ocupaba de mis asuntos, entre los libros, cuando un buen d\u00eda la puerta del gabinete se abri\u00f3, y entr\u00f3 el director del Instituto, Riaz\u00e1nov, en compa\u00f1\u00eda de un hombre no muy alto, evidentemente un extranjero, a juzgar por los pantalones estilo zuavo y las polainas, inusuales de ver. Riaz\u00e1nov, con su voz grave y profunda, nos present\u00f3 el uno al otro: \u00abEste es el camarada Luk\u00e1cs, \u00e9l trabajar\u00e1 con usted en el gabinete de filosof\u00eda de la historia\u00bb.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n del nuevo colaborador no me sorprendi\u00f3. El Instituto era entonces un lugar donde se enviaba a los funcionarios del Comintern que por varios motivos no eran gratos a sus partidos. Luk\u00e1cs se hallaba en el Instituto despu\u00e9s del fracaso de sus \u00abTesis de Blum\u00bb de 1929, y deb\u00eda dejar inmediatamente la actividad pol\u00edtica, sustituy\u00e9ndola por el trabajo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>En el mismo primer d\u00eda de nuestro encuentro comenzamos a conversar, al principio con cautela, luego cada vez con m\u00e1s pasi\u00f3n, y cuando nos dimos cuenta hab\u00eda pasado el d\u00eda entero. Comprendimos inmediatamente que concord\u00e1bamos en mucho o que nos complement\u00e1bamos el uno al otro, y r\u00e1pidamente sentimos una gran simpat\u00eda rec\u00edproca. Comenz\u00f3 el per\u00edodo de nuestros \u00abcoloquios moscovitas\u00bb, que duraron un decenio entero. \u00a1De qu\u00e9 no habl\u00e1bamos! No enumerar\u00e9 los temas de nuestro coloquio. Ellos no refer\u00edan \u00fanicamente a la filosof\u00eda, eran tambi\u00e9n problemas relativos a la historia remota y pr\u00f3xima, otros de \u00edndole sociopol\u00edtica. Es un pecado que aquellos di\u00e1logos hayan quedado sin registrarse. A ambos esto nos dol\u00eda, y ambos los record\u00e1bamos con un sentimiento de melancol\u00eda por el tiempo pasado. Posteriormente Luk\u00e1cs me dec\u00eda que en el \u00abs\u00f3tano abovedado de Riaz\u00e1nov\u00bb hab\u00eda pasado los mejores d\u00edas de su vida.<\/p>\n<p>En torno a aquel tiempo \u00e9l ya se hab\u00eda liberado, en una medida notable, de los residuos de su posici\u00f3n intermedia en el camino hacia el marxismo. Su evoluci\u00f3n hab\u00eda sido org\u00e1nica, preparada por su experiencia precedente (trabajo en el Comintern, participaci\u00f3n en la Comuna h\u00fangara y, a\u00fan antes, posici\u00f3n internacionalista en la \u00e9poca de la Primera Guerra Mundial). De m\u00ed mismo se puede decir que en un cierto sentido lo inici\u00e9 en los estudios de la teor\u00eda del reflejo de Lenin. En aquellos a\u00f1os fueron publicados por vez primera los <i>Cuadernos Filos\u00f3ficos<\/i> de Lenin y sus compilaciones de las obras de Hegel, que permit\u00edan comprender m\u00e1s profundamente el v\u00ednculo de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica cl\u00e1sica con el leninismo. El concepto del reflejo en el sentido leniniano, el v\u00ednculo de esta teor\u00eda dial\u00e9ctica del conocimiento con la pol\u00edtica, con la experiencia del bolchevismo, todo esto era el objeto constante de nuestras conversaciones.<\/p>\n<p>Yo era testigo de c\u00f3mo Luk\u00e1cs asimilaba profundamente la dial\u00e9ctica de la verdad relativa y absoluta en su aplicaci\u00f3n a la literatura y el arte y de c\u00f3mo aquella fecundaba su creaci\u00f3n cient\u00edfica. El giro en su concepci\u00f3n del mundo se manifest\u00f3 ya en 1930, cuando lleg\u00f3 por primera vez aqu\u00ed. Pero despu\u00e9s del retorno en 1933 de un viaje a Alemania, donde hab\u00eda roto definitivamente con la Escuela de Frankfurt y evaluado de nuevo cr\u00edticamente a sus precedentes posiciones filos\u00f3ficas, devino plenamente el \u00abLuk\u00e1cs moscovita\u00bb que conocemos\u2026<\/p>\n<p>Se me pregunta frecuentemente en qu\u00e9 cosa consiste, seg\u00fan mis impresiones, el <i>pathos<\/i>, por as\u00ed decir, de la personalidad de Georg Luk\u00e1cs. Cuando pienso en esto, llego a la convicci\u00f3n de que la carga hist\u00f3rica inicial, la \u00abemoci\u00f3n primaria\u00bb de su creaci\u00f3n espiritual, fue la oposici\u00f3n a la vieja, autocomplaciente y engordada Europa que hab\u00eda vivido al principio del siglo su <i>belle \u00e9poque<\/i>, el disgusto con el oportunismo y el parlamentarismo de la socialdemocracia. El estado de \u00e1nimo de Luk\u00e1cs relativo a los tiempos precedentes a la Primera Guerra Mundial, como bien recuerdo de sus propias palabras en torno a los d\u00edas de la juventud \u2014y como es f\u00e1cil establecer en base a sus primeras producciones\u2014, se hab\u00eda expresado en una revuelta literario-est\u00e9tica (con un cierto tinte rom\u00e1ntico) contra la civilizaci\u00f3n burguesa, que como ya he dicho inclu\u00eda un rechazo a la ortodoxia dogm\u00e1tica de la Segunda Internacional, generadora de varias formas anarcodecadentes de resistencia y de protesta.<\/p>\n<p>Se puede decir que tambi\u00e9n en Luk\u00e1cs esta oposici\u00f3n literario-est\u00e9tica contra la forma dominante de la vida (por \u00e9l bien conocida, ya que \u00e9l mismo proven\u00eda del ambiente burgu\u00e9s) ten\u00eda el tono moderado y generoso de la vanguardia de aquel tiempo. Pero la cr\u00edtica de la cultura burguesa se hab\u00eda transformado en \u00e9l en un convencido y devoto idealismo comunista. La transformaci\u00f3n hab\u00eda comenzado ya en el tiempo de la Primera Guerra Mundial, cuando asumi\u00f3 una posici\u00f3n internacionalista, rompiendo con el c\u00edrculo de Max Weber. Su convencido y devoto comunismo \u2014subrayo esta f\u00f3rmula\u2014 ten\u00eda un cierto matiz de sacrificio, de aquello que en la lengua goethiana se llama<i> Entsagung<\/i> [N. del T.: t\u00e9rmino de dif\u00edcil traducci\u00f3n que podr\u00eda verterse como \u00abrenuncia\u00bb].<\/p>\n<p>Este \u00faltimo rasgo se conserv\u00f3, <i>mutatis mutandis,<\/i> siempre en Luk\u00e1cs. Aquello es particularmente manifiesto en el desarrollo de su estilo: del ensayo refinado de la \u00e9poca preb\u00e9lica a aquella especie de \u00abgnosis\u00bb revolucionaria de los tiempos de su \u00abenfermedad infantil del izquierdismo\u00bb y de su producci\u00f3n filos\u00f3fica primera<i> Historia y consciencia de clase<\/i>, hasta el sacrificio estil\u00edstico, justamente una forma de sacrificio que se expresaba en su \u00faltima manera de dictar sus producciones, y c\u00f3mo alguna vez me dijo, hasta en una cierta indiferencia por c\u00f3mo las cosas fueran dichas, con tal de que fuesen dichas. En esto veo precisamente el sacrificio de una naturaleza fina, generosa, culta, que decididamente e incluso con ebriedad rechaza su propia fineza, como sucedi\u00f3 con Lev Tolstoi, cuando renunci\u00f3 a su producci\u00f3n art\u00edstica pero, se entiende, en otro sentido. Recuerdo con qu\u00e9 sentimiento contradictorio Luk\u00e1cs me narraba su residencia en Heidelberg, plena de libros preciosos y producciones art\u00edsticas. Hab\u00eda abandonado, sin pensarlo dos veces, a todo este g\u00e9nero de vida sofisticado, perfecto, espiritualmente fino, hab\u00eda dedicado todo al Partido Comunista, deviniendo en un simple soldado de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs renunci\u00f3 consecuentemente y hasta el final a todas sus precedentes posibilidades, a pesar de que, a diferencia de muchos \u2014entre los cuales est\u00e1n tambi\u00e9n sus perseguidores\u2014, ten\u00eda algo que sacrificar y que perder. En su persona, me parece, la intelectualidad europea de izquierda del principio de siglo, de los tiempos de Simmel y de su c\u00edrculo, dio lo m\u00e1ximo de todo lo que pod\u00eda dar. Rompi\u00f3 con el horizonte limitado en t\u00e9rminos pol\u00edtico-morales que hizo, digamos, a Bloch, Bloch; a Popper, Popper y a Heidegger, Heidegger. Para Luk\u00e1cs no hubiese sido dif\u00edcil adoptar alguna particular pose intelectual y atenerse a ella toda la vida de varias maneras, cambi\u00e1ndola en modo diverso (tal como los artistas-modernistas contempor\u00e1neos, que cuando inauguran alguna forma, la repiten constantemente en diversos modos). Podr\u00eda haberlo hecho sin esfuerzo, pero prefiri\u00f3 romper con todo el ambiente y unirse al nuevo mundo, al principio como ne\u00f3fito-iconoclasta, luego como pensador que se hab\u00eda elevado al nivel de la comprensi\u00f3n del leninismo.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si ser\u00e1 suficientemente conveniente un parang\u00f3n tal, pero a mis ojos mi difunto amigo era por as\u00ed decir un romano culto que hab\u00eda adherido al movimiento del pueblo, sabiendo por anticipado que le tocar\u00eda exclamar muchas veces, como un h\u00e9roe hist\u00f3rico de otra \u00e9poca: \u00ab\u00a1Oh, santa simplicidad!\u00bb. \u00c9l sab\u00eda qu\u00e9 cosa significaba ser un profesor burgu\u00e9s, justamente era un profesor burgu\u00e9s, pero por motivos morales puramente internos prefiri\u00f3 todo g\u00e9nero de pruebas de este lado del umbral de la historia, frente a cada posibilidad de devenir nuevamente un profesor burgu\u00e9s o algo de ese g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Recordando todo su car\u00e1cter personal, caro para m\u00ed, me permito decir que las cr\u00edticas a menudo dirigidas al marxismo, de carecer de profundidad metaf\u00edsica (como a menudo he le\u00eddo, por ejemplo, en la revista francesa <i>Espirit<\/i>) o de alguna interna consciencia moral en el esp\u00edritu del cristianismo primitivo son por lo menos ingenuas (esta es la expresi\u00f3n m\u00e1s cort\u00e9s, para definir tal g\u00e9nero de cr\u00edticas al marxismo). Si realmente necesitan cristianos primitivos del siglo XX, b\u00fasquenlos entre las personas de fe marxista. Yo conozco muchas de tales personas y podr\u00eda narrar algunas cosas de su vida, de las pruebas por ellos soportadas y del estoicismo que en ellos se conserv\u00f3 hasta el final.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs es tambi\u00e9n en este aspecto un claro ejemplo de firmeza, la firmeza m\u00e1s profunda y \u00abmetaf\u00edsica\u00bb \u2014si place esta expresi\u00f3n\u2014 en su lucha con el mal, externo e interno, ya que elegir otra v\u00eda era para \u00e9l tan infinitamente f\u00e1cil, y le era muy posible, como es sabido, sinti\u00e9ndose ofendido, dar la espalda al ascenso hist\u00f3rico de las masas. En nuestros intercambios moscovitas descubri\u00f3 con alegr\u00eda que su pertenencia a la cultura europea m\u00e1s refinadamente desarrollada art\u00edsticamente no era un obst\u00e1culo, algo de superfluo para el movimiento hist\u00f3rico al cual hab\u00eda adherido.<\/p>\n<p>En lo que refiere a m\u00ed, a mis compa\u00f1eros y a todo nuestro c\u00edrculo moscovita de los a\u00f1os 30, de nosotros se puede decir que nos mov\u00edamos ante todo hacia el nivel m\u00e1s alto de la vida espiritual del movimiento de masas de nuestra \u00e9poca, aunque nosotros tambi\u00e9n (a excepci\u00f3n de pocos) pertenec\u00edamos a la intelectualidad. En cambio, entre nosotros, Luk\u00e1cs en Mosc\u00fa renunciaba ahora a su renuncia. Era la negaci\u00f3n de la precedente <i>Entsagung<\/i> en el esp\u00edritu del \u00abgnosticismo\u00bb marxista de los tiempos de su <i>Historia y consciencia de clase<\/i>.<\/p>\n<p>Para alcanzar este nivel, Luk\u00e1cs hab\u00eda tenido que atravesar la experiencia de la revoluci\u00f3n h\u00fangara, atravesar el trabajo comunista de los a\u00f1os 20, y hab\u00eda llegado a Mosc\u00fa como a su Meca. Aqu\u00ed en \u00e9l se realiz\u00f3 el definitivo pasaje dial\u00e9ctico a su verdadera forma, se hall\u00f3 a s\u00ed mismo. Desde aqu\u00ed se hace clara, entre otras cosas, la limitaci\u00f3n de la posici\u00f3n de la escuela diltheyana (cuya sustancia se repet\u00eda en otros modos ya sea en el freudismo, sea en el neofreudismo, sea en las diversas variantes del estructuralismo), y especialmente la limitaci\u00f3n de aquella idea de que una especie de potencial espiritual constitutivo de la personalidad se desarrolla autom\u00e1ticamente desde el interior espont\u00e1neo del principio activo que se despliega principalmente en los a\u00f1os juveniles. Por supuesto, hay entre <i>Urerlebnis<\/i> [N. del T.: \u00abvivencia primigenia\u00bb M.S.] y <i>Bildungserlebnis<\/i> [N. del T.: \u00abvivencia formativa\u00bb] una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica que va mucho m\u00e1s all\u00e1. Y si es cierto el que las impresiones del inicio de la vida \u2014como ya bien lo comprend\u00edan los materialistas del siglo XVIII\u2014 tienen un enorme significado para el hombre, por otra parte las impresiones adquiridas como consecuencia del desarrollo, aquellas que proceden no de lo bajo sino de lo alto, no de lo interno sino de lo externo, se fijan a su vez en sentido opuesto en nuestra naturaleza, se transforman en algo de primordial, y por as\u00ed decir, el fin deviene principio. Hegel lo hab\u00eda entendido, quiz\u00e1s, mejor que los actuales representantes de diversos tipos de psicoan\u00e1lisis. La <i>Bildungserlebnis<\/i> puede devenir <i>Urerlebnis<\/i>. El fen\u00f3meno que se ha formado en consecuencia del desarrollo deviene retrospectivo para el hombre, definitivamente primario, deviene el trasfondo del conjunto de su vida creativa.<\/p>\n<p>Si se toma aquello que Luk\u00e1cs escrib\u00eda antes de 1930, y se lo compara con aquello que\u00a0 escribi\u00f3 en los a\u00f1os 30 y que m\u00e1s tarde entr\u00f3 en el c\u00edrculo del pensamiento marxista en Occidente, todo investigador honesto dir\u00e1 que el desarrollo precedente, aunque no carece de inter\u00e9s, era a\u00fan para Luk\u00e1cs \u00fanicamente una prehistoria. Y cuando hablaba de un giro moscovita de su concepci\u00f3n del mundo, \u00e9l en este sentido ten\u00eda toda la raz\u00f3n. Efectivamente, Mosc\u00fa, el movimiento de las mentes moscovitas de los a\u00f1os 30, produjo en su actividad espiritual una transformaci\u00f3n radicalmente revolucionaria. Hay una especie de l\u00ednea clara, que distingue al Luk\u00e1cs de los a\u00f1os 20 del nuevo Luk\u00e1cs, que a mi entender es el \u00fanico y el definitivo.<\/p>\n<p>Con esto, se comprende, no quiero arrojar sombra sobre aquello que hab\u00eda hecho en los a\u00f1os 20, porque tanto los art\u00edculos pol\u00edticos, como las diversas investigaciones, por ejemplo el trabajo sobre Moses Hess, o el mismo libro <i>Historia y consciencia de clase<\/i> (con todos sus defectos, devenidos del todo evidentes para \u00e9l en 1930), son sin embargo grados del desarrollo de una mente poderosa. Sin embargo, sigue siendo verdad que para Luk\u00e1cs el traslado a Mosc\u00fa se convirti\u00f3 en un giro radical de toda su creaci\u00f3n espiritual\u2026<\/p>\n<p>Cuando me encontr\u00e9 con \u00e9l por vez primera en 1930, su emigraci\u00f3n no era a\u00fan una fuga del fascismo, sino un traslado provisorio a Mosc\u00fa en base a instrucciones de las instancias del partido del que \u00e9l depend\u00eda, las cuales hallaban necesario que trabajase por alg\u00fan tiempo en el Instituto Marx y Engels. A continuaci\u00f3n, tras un a\u00f1o, se fue a Alemania, y en el per\u00edodo que precedi\u00f3 la toma del poder por parte de Hitler, desarroll\u00f3 como es conocido un gran trabajo pol\u00edtico-social, participando activamente en la acci\u00f3n del Partido Comunista de Alemania y de la Uni\u00f3n de los Escritores Proletarios de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>En aquella hora dif\u00edcil hizo mucho por la conquista de los intelectuales para el bando del comunismo. Pero seg\u00fan veo en las cartas que me escrib\u00eda desde Berl\u00edn, y como recuerdo simplemente por la impresi\u00f3n general, ya cuando se dirig\u00eda a trabajar a Berl\u00edn hab\u00eda abandonado Mosc\u00fa solo por alg\u00fan tiempo. Se sent\u00eda parte del oasis marxista moscovita m\u00e1s que de cualquier otro posible punto de empleo de sus fuerzas espirituales. Por ello, cuando las circunstancias terribles del 1933 lo obligaron a dejar Alemania, no se encamin\u00f3 a, digamos, los Estados Unidos, c\u00f3mo hicieron personas como Adorno o incluso Brecht, Eisler y otros, no eligi\u00f3 como refugio Suiza o M\u00e9xico, sino que volvi\u00f3 a aquella nueva patria, que Rusia hab\u00eda devenido para \u00e9l. Sobre este terreno hist\u00f3rico se encontraron nuestros caminos.<\/p>\n<p>En 1930 yo ten\u00eda 25 a\u00f1os, y Luk\u00e1cs, me parece, 46. En mi opini\u00f3n, al d\u00eda de hoy incluso estos son siempre a\u00f1os juveniles. Pero la diferencia era, sin embargo, importante. Y si yo result\u00e9 preparado para serias conversaciones con \u00e9l sobre temas muy variados, pol\u00edticos, filos\u00f3ficos, esto no derivaba evidentemente de la cualidad personal, sino de la posici\u00f3n que yo ten\u00eda simplemente por fuerza del hecho de mi nacimiento en Rusia. Era un privilegio que me hab\u00eda dado la suerte. A mis 25 a\u00f1os seg\u00fan la ley de una \u00e9poca revolucionaria yo ten\u00eda ya en m\u00ed una cierta experiencia espiritual, pr\u00e1ctica. En torno a 1930 mi experiencia y conocimiento del marxismo hab\u00eda madurado al punto de que la versi\u00f3n plejanoviana del marxismo no me parec\u00eda aceptable o al menos definitiva, y como me parece, estaba ya al nivel de una concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxista que me permit\u00eda asimilar el contenido de los <i>Cuadernos Filos\u00f3ficos<\/i> de Lenin\u2026<\/p>\n<p>Si es posible expresarse as\u00ed, yo \u00abcontagi\u00e9\u00bb a Luk\u00e1cs con el inter\u00e9s por la est\u00e9tica de Marx y Engels. Su primer trabajo sobre este tema \u2014el art\u00edculo sobre las cartas de Marx y Engels con Lassalle a prop\u00f3sito de su tragedia <i>Franz Von Sickingen<\/i>\u2014\u00a0 es un excelente trabajo marxista, una de las mejores producciones de Luk\u00e1cs. Aqu\u00e9l ofrece por primera vez una aclaraci\u00f3n profunda, aunque a\u00fan necesitada de ulterior desarrollo, del problema de la relaci\u00f3n de Marx y Engels con Shakespeare sobre el trasfondo de su concepci\u00f3n hist\u00f3rico-social del mundo y del an\u00e1lisis de la experiencia revolucionaria de Alemania. Es importante en el mayor grado que el an\u00e1lisis de Luk\u00e1cs liga los problemas de la est\u00e9tica marxista con la concepci\u00f3n leniniana del contenido y de las fuerzas motrices de la revoluci\u00f3n burguesa-democr\u00e1tica, a diferencia de cuanto sucede en la concepci\u00f3n menchevique, trotskista y otras corrientes similares. Aquel art\u00edculo fue entonces un modelo de partidismo comunista en literatura. Su concepci\u00f3n derivaba rigurosamente del leninismo, pero su aplicaci\u00f3n a la est\u00e9tica es m\u00e9rito de Luk\u00e1cs. Poco despu\u00e9s, en 1934, me toc\u00f3 defender el art\u00edculo de Luk\u00e1cs de la acusaci\u00f3n de \u00abtrotskismo\u00bb. Y logr\u00e9 rechazar estos ataques, demostrar que el m\u00e9rito de este trabajo consiste precisamente en su afiliaci\u00f3n al leninismo.<\/p>\n<p>El ambiente moscovita en el que Luk\u00e1cs se hallaba desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en su desarrollo. Pero es cierto que no solo sac\u00f3 provecho de los cambios que ten\u00edan lugar en la vida espiritual de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sino que brind\u00f3 a ella tambi\u00e9n su contribuci\u00f3n, aquello que pod\u00eda dar su extensa cultura, su profundo conocimiento de la historia de la cultura, su experiencia personal, la gran madurez te\u00f3rica por \u00e9l alcanzada\u2026<\/p>\n<p>Entre los mejores trabajos de Luk\u00e1cs yo incluyo sus investigaciones sobre las formas de g\u00e9neros, de la \u00abestructura\u00bb misma del arte como espejo de la vida hist\u00f3rico-social. Tales son sus art\u00edculos sobre la novela hist\u00f3rica, que desarrollan la teor\u00eda hegeliana de la novela como epopeya de la \u00e9poca burguesa. Por nuestra parte ya Belinsky, hab\u00eda utilizado la idea hegeliana en una obra inacabada, que contiene el an\u00e1lisis de g\u00e9neros y formas del arte. Siguiendo a Hegel ve\u00eda en la novela el reflejo de una sociedad en la cual el personaje principal es el hombre particular, del mismo modo en el cual la \u00e9pica heroica era el reflejo de la situaci\u00f3n mundial general de los tiempos en el cual los personajes eran los pueblos y los h\u00e9roes que encarnaban sus aspiraciones. De esta manera, en Rusia exist\u00eda ya la tradici\u00f3n del paso del sistema abstracto, escol\u00e1stico, formal de los g\u00e9neros, a aquel hist\u00f3rico, sociohist\u00f3rico. Belinsky era el profeta de esta orientaci\u00f3n. Los cr\u00edticos de Luk\u00e1cs (entre ellos Pereverzev) lo acusaban de un \u00abretorno a Belinsky\u00bb. A sus ojos esto era algo un tanto anticuado, un tanto atrasado, que parece refutarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Efectivamente, hab\u00eda un cierto retorno al punto de vista de Hegel y de Belinsky, con la diferencia de que Luk\u00e1cs va m\u00e1s all\u00e1 de sus geniales suposiciones, seg\u00fan las cuales la novela como forma literaria se halla ligada a la llegada de una \u00e9pica de la civilizaci\u00f3n, y ve ya la inevitabilidad del desarrollo de las relaciones burguesas, el contenido econ\u00f3mico de este desarrollo, la l\u00f3gica de la sociedad burguesa, que se ocultaba en las v\u00edsceras de toda la civilizaci\u00f3n de clase y adquir\u00eda pleno desarrollo en la \u00e9poca capitalista. En Luk\u00e1cs la visi\u00f3n hist\u00f3rica de Hegel y de Belinsky adquiere formas cient\u00edficas m\u00e1s reales y claramente delineadas. Ha mostrado que si la forma de la novela surge hist\u00f3ricamente, de esto no se sigue de hecho que aquella como forma no pueda servir de base para una multiplicidad de transformaciones en la historia ulterior de la humanidad, y no entre a ser parte, como pensaban sus cr\u00edticos, de los conceptos formales de la est\u00e9tica.<\/p>\n<p>El panorama presentado en el trabajo de Luk\u00e1cs tiene una relaci\u00f3n no solamente con la novela, sino tambi\u00e9n con las otras categor\u00edas formales. Estas categor\u00edas formales de g\u00e9neros, en la sapiencia est\u00e9tica escol\u00e1stica son tomadas como completamente ahist\u00f3ricas. La historia se ocupa de que estas formas encuentren alg\u00fan material; cual plomo fundido aquel se solidifica dentro de estas formas y de all\u00ed sale la tragedia de S\u00f3focles, Shakespeare o Racine. En verdad la misma matriz pertenece a la historia, es producida por ella, refleja ciertos aspectos formales m\u00e1s generales de per\u00edodos hist\u00f3ricos determinados\u2026<\/p>\n<p>Recuerdo muy bien que los art\u00edculos de Luk\u00e1cs en nuestro peri\u00f3dico gozaban de gran influencia, se le\u00edan con inter\u00e9s por la juventud en las instituciones cient\u00edficas superiores. En general todo trabajo era acogido con entusiasmo, produc\u00eda un destello de simpat\u00eda, era \u00fatil. Recuerdo que Luk\u00e1cs en sus trabajos subrayaba mucho, digamos, la perspectiva hist\u00f3rica elaborada, esto es no solamente la opini\u00f3n de que la historia es creada por sus contempor\u00e1neos, sino el otro punto de vista, m\u00e1s verdadero y profundo, de que la historia es prehistoria de la contemporaneidad; la contemporaneidad halla por ello en la historia a su <i>auspicio<\/i>. Esto, ciertamente, es verdadero y profundo.<\/p>\n<p>En los trabajos escritos en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Luk\u00e1cs como pensador-fil\u00f3sofo y esteta se modific\u00f3, yo dir\u00eda que en cierta medida se \u00abrusific\u00f3\u00bb, devino m\u00e1s lac\u00f3nico, m\u00e1s claro, concreto, captaba muy felizmente las situaciones de las cuales derivaban determinadas conclusiones te\u00f3ricas. Se liber\u00f3 de la p\u00e1tina de las tradiciones elitistas de la literatura cient\u00edfica, filos\u00f3fica alemana, y sus art\u00edculos asumieron los rasgos de la public\u00edstica revolucionaria. Como pensador se distingu\u00eda por la sorprendente productividad. En circunstancias favorables continuaba con su mesurada forma de vida, sin disminuir el ritmo continuo establecido de sus ocupaciones. Trabajaba mucho y segu\u00eda, repito, la manera de vida fijada que solo los compromisos de la emigraci\u00f3n obstaculizaban. Es sabido que en la emigraci\u00f3n suceden siempre demasiadas cosas. Luk\u00e1cs ten\u00eda qu\u00e9 hacer, tanto con la emigraci\u00f3n alemana, como con la h\u00fangara. A veces bromeaba con que ten\u00eda sobre su cuello dos disputas: <i>die deutsche und, die ungarische <\/i>[N. del T.: la alemana y la h\u00fangara]. Y aunque estas tareas absorbieran parte de su tiempo, su alma estaba completamente en nuestra vida social y literaria.<\/p>\n<p>No del todo feliz result\u00f3 entonces la suerte de la gran investigaci\u00f3n sobre el joven Hegel, que escribi\u00f3 en Mosc\u00fa. Este libro vio la luz solamente despu\u00e9s de la guerra. La publicaci\u00f3n a fines de los a\u00f1os 30 de tal obra compleja, fundamental, era poco probable. El libro ten\u00eda un car\u00e1cter puramente filos\u00f3fico, hist\u00f3rico-filos\u00f3fico, requer\u00eda la dif\u00edcil comprensi\u00f3n de razonamientos cuasi teol\u00f3gicos del joven Hegel. Es evidente que en las condiciones de aquellos a\u00f1os el libro de Luk\u00e1cs no pod\u00eda salir a la luz, y como recuerdo, \u00e9l mismo no ten\u00eda entonces un deseo activo de publicarlo. Precisamente cuando aquel fue completado, comenz\u00f3 inmediatamente la guerra, y el m\u00e1ximo que Luk\u00e1cs pod\u00eda obtener de nosotros por su libro, fue que en 1943 por este libro le fuese asignado en el Instituto de Filosof\u00eda el t\u00edtulo de doctor en Ciencias Filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>Pero todo esto sucede m\u00e1s tarde. En la primera mitad de los a\u00f1os 30 Luk\u00e1cs adquiri\u00f3 notoriedad por sus intervenciones en las revistas. As\u00ed, el entonces fundado <i>Literaturnyj Kritik<\/i> [N. del T.: Cr\u00edtico Literario] public\u00f3 el excelente art\u00edculo de Luk\u00e1cs sobre la grandeza y la decadencia del expresionismo. Sus ideas sobre los movimientos espirituales del extranjero \u2014revoluci\u00f3n, contrarrevoluci\u00f3n, liberalismo, fascismo\u2014 las extra\u00eda de la viva experiencia, y no de los libros. Luk\u00e1cs hab\u00eda podido observar inmediatamente al expresionismo, para \u00e9l aquel se encarnaba en personas determinadas, era claro su v\u00ednculo con las batallas filos\u00f3ficas del movimiento de izquierda en Occidente. Por ello su cr\u00edtica no era una cr\u00edtica desde fuera, como el brusco golpe de un sectario, que no conoce las aflicciones que a veces conducen a los errores. Era una cr\u00edtica inmanente, interna, nacida del hecho de que algunos matices del pensamiento y de la creaci\u00f3n en las corrientes modernistas, entre las cuales estaba el expresionismo, pod\u00edan ser comprendidas y justificadas como fen\u00f3menos del tiempo solo hasta un cierto l\u00edmite, pero m\u00e1s all\u00e1 se transformaban ya de error hist\u00f3rico en error personal y a\u00fan en culpa, contra la cual deb\u00eda ser dirigida del todo naturalmente una justa y apasionada pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo de Luk\u00e1cs hab\u00eda algunas expresiones muy agudas a prop\u00f3sito de la naturaleza social de la evoluci\u00f3n de la ideolog\u00eda burguesa, exteriormente progresiva, de vanguardia pero en sustancia retr\u00f3grada y regresiva. El movimiento antidemocr\u00e1tico contrarrevolucionario, que inicialmente se hab\u00eda realizado en los l\u00edmites del liberalismo, en el curso de los eventos se hab\u00eda transformado en activamente contrarrevolucionario, fascista. Frecuentemente intercambi\u00e1bamos opiniones con Luk\u00e1cs sobre esta cuesti\u00f3n, y este era para nosotros un pensamiento muy importante.<\/p>\n<p>Hasta ahora me atengo a la opini\u00f3n de que el fascismo no puede ser de ning\u00fan modo considerado como un simple retorno a la reacci\u00f3n del viejo tipo, que esta reacci\u00f3n es negra, negr\u00edsima, pero sobre un fondo rojo, esto es con una enorme dosis de demagogia social, y aquello que es especialmente importante, de un cierto \u00abesp\u00edritu innovador\u00bb que liga al fascismo con todas las corrientes modernistas, con todo tipo de decadentismo nietzscheano, con el irracionalismo y el mitologismo del siglo XX\u2026<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Manuel Samaja<br \/>\nFuente: <em>Jacobin lat<\/em>, 2-3-2024 (<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/03\/02\/dialogos-moscovitas-con-lukacs\/\">https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/03\/02\/dialogos-moscovitas-con-lukacs\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mikhail Aleks\u00e1ndrovich Lifshitz (1905-1983) es un nombre ampliamente desconocido en el mundo hispanohablante. 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