{"id":15346,"date":"2024-04-11T05:00:17","date_gmt":"2024-04-11T04:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15346"},"modified":"2024-04-11T02:45:47","modified_gmt":"2024-04-11T01:45:47","slug":"la-gran-inundacion-de-palestina-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15346","title":{"rendered":"La gran inundaci\u00f3n de Palestina: Parte I"},"content":{"rendered":"<p>Esta es la primera parte de un art\u00edculo en dos partes que considera el ataque estadounidense-israel\u00ed a Palestina en general y a la Franja de Gaza en particular en un contexto hist\u00f3rico-mundial y regional. A diferencia de una serie de teor\u00edas que recurren a la teor\u00eda liberal de las relaciones internacionales, al economicismo o al nacionalismo metodol\u00f3gico a la hora de teorizar la acumulaci\u00f3n en general o la acumulaci\u00f3n en la regi\u00f3n \u00e1rabe en particular, el art\u00edculo sostiene que la regi\u00f3n \u00e1rabe-iran\u00ed se encuentra bajo un r\u00e9gimen de des-desarrollo impuesto por Estados Unidos que pretende desmantelar los obst\u00e1culos estrat\u00e9gicos de la regi\u00f3n mediante la guerra y las sanciones. El art\u00edculo sostiene que este proceso se ha encontrado con un obst\u00e1culo en medio de las milicias regionales y los ej\u00e9rcitos permanentes vinculados a Ir\u00e1n, y que es necesario comprender estas fuerzas revisando el pensamiento sobre el papel de la soberan\u00eda pol\u00edtica en las transiciones emancipadoras.<\/p>\n<p><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Las operaciones militares del 7 de octubre dirigidas por Ham\u00e1s contra Israel fueron acontecimientos de importancia hist\u00f3rica mundial.<sup>1<\/sup> Palestina alberga el movimiento nacional anticolonial armado m\u00e1s activo del mundo. Israel es el Estado colono menos consolidado del mundo, obligado a una brutal y constante contrainsurgencia para defender los derechos de propiedad de los colonos y la dominaci\u00f3n imperialista de las clases trabajadoras \u00e1rabes. Adem\u00e1s, la operaci\u00f3n puso en combinaci\u00f3n explosiva fuerzas a\u00fan mayores, ajenas al territorio de la Palestina hist\u00f3rica: Estados Unidos y los Estados neocoloniales aliados de Estados Unidos junto a Israel, contra el republicanismo regional, la milicia popular movilizadora de masas e Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>La insurgencia palestina ha vuelto a poner sobre la mesa la cuesti\u00f3n nacional (Moyo y Yeros, 2011). Al igual que otros experimentos antisist\u00e9micos, como Zimbabue mediante la reforma agraria y Venezuela bajo el chavismo, ha polarizado no s\u00f3lo el sistema estatal que la rodea, donde Palestina ha sido la br\u00fajula que ha orientado cualquier resoluci\u00f3n a la cuesti\u00f3n nacional \u00e1rabe, sino el sistema mundial. De hecho, Palestina cristaliza casi todas las contradicciones del orden actual. Aunque Zimbabue y Venezuela se enfrentaron a la distribuci\u00f3n racial del poder mundial, la cuesti\u00f3n palestina se extiende mucho m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones de clase y naci\u00f3n internas a las fronteras de la Palestina hist\u00f3rica. Entre sus innumerables complejidades: \u00abuna parte\u00bb del pueblo palestino \u00abexiste bajo una entidad racista y fascista\u00bb, a saber, Israel, apoyada por potencias imperialistas, mientras que esta \u00faltima tambi\u00e9n convierte \u00aba los reg\u00edmenes feudalistas, tribalistas, reaccionarios y t\u00edteres del mundo \u00e1rabe en mediadores del saqueo en curso de la revoluci\u00f3n \u00e1rabe y de las clases trabajadoras \u00e1rabes\u00bb. As\u00ed, \u00abla cuesti\u00f3n de la lucha contra estos reg\u00edmenes se convierte indirectamente tambi\u00e9n en un frente palestino\u00bb y plantea, m\u00e1s all\u00e1 de los t\u00edteres, la naturaleza de las luchas para profundizar la democracia popular y la capacidad de resistencia de los enemigos de esos reg\u00edmenes (Kanafani, s.f.; FPLP, 1969).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la cuesti\u00f3n de Palestina no es simplemente una cuesti\u00f3n de opresi\u00f3n nacional, sino que plantea la singularidad de Israel: una condensaci\u00f3n del poder colonial e imperial occidental, un s\u00edmbolo mundial de la perfidia occidental, un Estado que divide f\u00edsicamente \u00c1frica y Asia, un mercader y mercenario de la contrainsurgencia global, todo ello fundido en una mant\u00edcora de muerte y destrucci\u00f3n. De hecho, cuanto m\u00e1s dura y fuerte es la lucha de los palestinos por su liberaci\u00f3n, m\u00e1s, como rel\u00e1mpagos de luminosidad cada vez mayor, hacen ver con mayor claridad el relieve del sistema mundial: la impotencia de las Naciones Unidas; el desprecio imperialista por el derecho internacional; la complicidad de los Estados neocoloniales \u00e1rabes con el capitalismo occidental; el racismo fascista en el coraz\u00f3n del capitalismo moderno europeo y estadounidense, mientras asesinos y mutiladores operan en las capitales occidentales; las estructuras neocoloniales del mundo \u00e1rabe y del Tercer Mundo; y la vacuidad de la democracia liberal occidental y su constelaci\u00f3n de instituciones de la sociedad civil.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo en dos partes devuelve a la autodefensa el lugar que le corresponde en el centro de la reproducci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n social. Analiza la utilidad hist\u00f3rica y contempor\u00e1nea de Israel para el imperialismo estadounidense y las din\u00e1micas de resistencia a este proyecto, en una \u00e9poca en la que la violencia asociada a la pr\u00e1ctica estadounidense-israel\u00ed en la regi\u00f3n \u00e1rabe se presenta como \u00abexcedente\u00bb o irracional desde la perspectiva del capital monopolista, como en la hip\u00f3tesis del \u00ab<em>lobby<\/em> israel\u00ed\u00bb. Esta primera parte utiliza la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la relaci\u00f3n especial entre Estados Unidos e Israel para iluminar din\u00e1micas m\u00e1s amplias de acumulaci\u00f3n por despilfarro, la agenda imperialista en la regi\u00f3n \u00e1rabe y quienes se resisten a ella. Revisa la teor\u00eda de la liberaci\u00f3n nacional y la cuesti\u00f3n nacional, recontextualizando a Fanon y Cabral para comprender los usos a los que destinaron sus teor\u00edas. Utiliza el marco de la liberaci\u00f3n nacional para evaluar la resistencia \u00e1rabe-iran\u00ed a Estados Unidos, incluyendo un estudio de los proyectos nacionales de los ej\u00e9rcitos permanentes \u00e1rabe-iran\u00edes y de las fuerzas de resistencia asim\u00e9trica. Analiza su l\u00f3gica militar e interpreta su defensa del deteriorado tejido de la soberan\u00eda pol\u00edtica regional como una defensa de car\u00e1cter antisist\u00e9mico frente a los patrones de acumulaci\u00f3n que se alimentan de los cad\u00e1veres del despilfarro, el subdesarrollo y el colapso estatal.<\/p>\n<p><b>La relaci\u00f3n especial<\/b><\/p>\n<p>La connivencia israel\u00ed e imperialista para balcanizar, des-desarrollar, intimidar y ocupar la regi\u00f3n \u00e1rabe nunca separ\u00f3 la guerra de la \u00abeconom\u00eda\u00bb, el rechazo de la soberan\u00eda del control del proceso de desarrollo, ni tampoco de la pol\u00edtica imperial m\u00e1s amplia. Sus defensores tampoco desvincularon nunca el desarrollo \u00e1rabe de las cuestiones de soberan\u00eda y defensa, ya que el blindaje defensivo y la industrializaci\u00f3n eran inseparables a ojos de los planificadores, rebeldes, oficiales del ej\u00e9rcito y estadistas cuya experiencia formativa fue ver caer a Palestina en manos de la avaricia colonial de los colonos, un microcosmos del subdesarrollo \u00e1rabe y de la subyugaci\u00f3n al imperialismo.<\/p>\n<p>La implantaci\u00f3n israel\u00ed en la regi\u00f3n \u00e1rabe fue un proyecto vendido por sus art\u00edfices como \u00abuna parte del baluarte que la protege [a Europa] de Asia. Servir\u00edamos de puesto avanzado de la civilizaci\u00f3n frente a la barbarie\u00bb (Herzl, 2012), en pleno apogeo de la franquicia europea y del colonialismo de colonos, pero s\u00f3lo acelerado tras la implantaci\u00f3n de las dem\u00e1s colonias afroasi\u00e1ticas de Europa. Atrajo considerables inversiones de la clase dirigente jud\u00eda brit\u00e1nica, mientras que el apoyo brit\u00e1nico m\u00e1s amplio al sionismo reflejaba intereses estrat\u00e9gicos y econ\u00f3micos (Rifai, 2016; Shafir, 1989). Los brit\u00e1nicos fueron fundamentales en la evaporaci\u00f3n militarizada de la revuelta anticapitalista, antiimperialista y anticolonial de 1936-1939 (Kanafani, 1972; al-Saleh, 2022). En 1948, a medida que Israel consolidaba las estructuras de propiedad colono-capitalistas mediante su gran guerra de acumulaci\u00f3n primitiva \u2013Al-Nakba, el desastre\u2013, Estados Unidos empez\u00f3 a reevaluar el reci\u00e9n nacido Estado colono. Como declar\u00f3 el liderazgo militar (citado en Gendzier, 2015, 284), \u00ab[d]esde el punto de vista de las operaciones t\u00e1cticas, el territorio de Israel y sus fuerzas militares aut\u00f3ctonas&#8230; ser\u00edan de importancia para&#8230; las democracias occidentales\u00bb, de lo contrario, si no estaba en manos de la alianza de la OTAN, correr\u00eda el riesgo de caer en las manos rojas de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Tras su guerra de conquista, el principal aliado y armador de Israel fue el Estado franc\u00e9s, que por aquel entonces se defend\u00eda de los ej\u00e9rcitos guerrilleros que luchaban por la liberaci\u00f3n nacional en todo el Magreb (&#8216;Abd Allah, 1976). La hostilidad al nacionalismo \u00e1rabe en el norte de \u00c1frica y al nasserismo en Egipto uni\u00f3 al Estado-colono a sus patrones coloniales. Se aliaron en su intento fallido de revertir la nacionalizaci\u00f3n egipcia del Sina\u00ed mediante la Agresi\u00f3n Tripartita de 1956. A su vez, Francia regal\u00f3 a Israel aviones de combate Mirage avanzados, mientras que Israel regal\u00f3 a la contrarrevoluci\u00f3n mundial su ayuda con el asesinato del revolucionario marroqu\u00ed y convocador de la Tricontinental, Mehdi Ben Barka (Anon, 2015; Heimann, 2010).<\/p>\n<p>Mientras el r\u00e9gimen de soberan\u00eda pol\u00edtica amanec\u00eda en la regi\u00f3n \u00e1rabe a la sombra del poder sovi\u00e9tico, las potencias capitalistas globales libraron guerras de movimiento cuando fue necesario y guerras de posici\u00f3n cuando fue posible para amortiguar la redistribuci\u00f3n, desviar el excedente hacia las armas y diluir el impulso de la reforma agraria. El elemento de \u00abdespilfarro\u00bb de la acumulaci\u00f3n se vio limitado por la existencia de potencias comunistas y el papel del comunismo como ideolog\u00eda legitimadora mundial para enviar recursos a la reproducci\u00f3n popular y la infraestructura social (Ajl, 2023b; A. Kadri, 2023).<\/p>\n<p>Mientras tanto, como reacci\u00f3n a la derrota militar \u00e1rabe en 1948 y la p\u00e9rdida de Palestina, el nacionalismo \u00e1rabe mut\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de sus or\u00edgenes rom\u00e1nticos y elitistas. Sigui\u00f3 una espiral movilizadora de masas, republicana y populista, fusionando el pan en casa con las armas apuntando al autor de la cat\u00e1strofe de 1948. Diversos proyectos de renacimiento nacional buscaron la industrializaci\u00f3n soberana, la capacidad defensiva, el socialismo, la unidad y la independencia, y superaron la debilidad cultural y econ\u00f3mica que marc\u00f3 a los antiguos reg\u00edmenes. En medio del magnetismo regional del nacionalismo \u00e1rabe, sus partidarios gobernaban el Estado o la calle. \u00c9stos se extendieron desde la fusi\u00f3n del Baaz sirio del \u00abmarxismo-leninismo con el nacionalismo \u00e1rabe\u00bb (Hinnebusch, 2004, 46) en los palacios hasta la amenaza del nasserismo entre los p\u00fablicos de L\u00edbano y Jordania (Aruri, 1972), pasando por el faro del anticolonialismo egipcio y los flujos de armas hacia las guerrillas nacionalistas \u00e1rabes milenaristas y marxistas en T\u00fanez y Argelia (Azzouz, 1988; Gruskin, 2021), a la Revoluci\u00f3n de 1958 en Iraq y sus r\u00e9plicas (Wolfe-Hunnicutt, 2021), que condujeron a la nacionalizaci\u00f3n de tierras, infraestructuras y plantas industriales extranjeras, y a la adopci\u00f3n de medidas para destruir las estructuras agrarias monopolistas, mejorar la protecci\u00f3n social, aumentar la longevidad, reforzar la sanidad y la vivienda, e industrializar parcialmente (Kadri, 2016). Estados Unidos inund\u00f3 las monarqu\u00edas y rep\u00fablicas \u00e1rabes de ayuda al desarrollo para limitar una redistribuci\u00f3n m\u00e1s profunda y la confrontaci\u00f3n con Israel. Estos sopor\u00edferos ayudaron, en algunos casos, a embotar el impulso hacia una redistribuci\u00f3n m\u00e1s profunda y hacia la construcci\u00f3n de un tejido industrial m\u00e1s articulado internamente (Chaieb y Dahan, 1981; Samir, 1982), pero no pudieron inducir la par\u00e1lisis necesaria.<\/p>\n<p>Las rep\u00fablicas \u00e1rabes eran demasiado radicales para los imperialistas y no lo bastante radicales para resistir el tif\u00f3n imperialista (Hafiz, 2005). Estados Unidos dio efectivamente luz verde a Israel para que vapuleara a los Estados \u00e1rabes de primera l\u00ednea en 1967, mediante su guerra de agresi\u00f3n (Stork, 1994). Esa guerra, sumada al revanchismo provocado por Arabia Saud\u00ed en Yemen del Norte que provoc\u00f3 la intervenci\u00f3n egipcia (Abdalla, 1994), desestabiliz\u00f3 el nasserismo (Zabad, 2019) y el baazismo, enturbiando las perspectivas de combinar la guerra antiisrael\u00ed y la redistribuci\u00f3n social desde arriba y alquimizando a los Estados en un compromiso de clase corporativista y una confrontaci\u00f3n parcial con Israel. Esto dej\u00f3 cada vez m\u00e1s la opci\u00f3n radical de la guerra popular a las guerrillas palestinas (Higgins, 2023, 330-420) y a los radicales que irradiaban por toda la regi\u00f3n. En Estados \u00e1rabes como Irak y Libia (First, 1974; Wolfe-Hunnicutt, 2011), m\u00e1s alejados de la lucha y menos afectados por la violenta derrota del republicanismo \u00e1rabe en medio de su priorizaci\u00f3n de la rigidez y la protecci\u00f3n frente a Israel frente a la plasticidad necesaria para las guerras populares, la derrota cataliz\u00f3 la radicalizaci\u00f3n. La guerra tambi\u00e9n condujo a la ocupaci\u00f3n hasta la anexi\u00f3n de Cisjordania y la Franja de Gaza, convirti\u00e9ndolas en nuevas fronteras para el colonialismo israel\u00ed, mercados cautivos para las mercanc\u00edas israel\u00edes y reservas de mano de obra barata para la peque\u00f1a burgues\u00eda israel\u00ed, al tiempo que pon\u00eda sus tierras al servicio tanto del Estado como del capital (Farsakh, 2002; Samara, 1992).<\/p>\n<p>El \u00e9xito de Israel contra los Estados del frente impresion\u00f3 a los estamentos pol\u00edticos y militares estadounidenses. Tras la guerra, Estados Unidos abri\u00f3 la espita de la \u00abayuda\u00bb militar, con la singular disposici\u00f3n de que el 25% de dicha ayuda pod\u00eda alimentar la infraestructura industrial del Israel geogr\u00e1fico, mientras que el resto volv\u00eda al sistema del Pent\u00e1gono. Estados Unidos ve\u00eda con buenos ojos la incubaci\u00f3n israel\u00ed de su propio sector militar-industrial, lo que permit\u00eda al Estado equilibrar mejor sus cuentas y a Estados Unidos eludir ligeramente la ira \u00e1rabe por su armamento a Israel. Junto con una considerable inversi\u00f3n privada de Estados Unidos, el sistema industrial de defensa israel\u00ed hizo met\u00e1stasis r\u00e1pidamente a partir de 1967, convirti\u00e9ndose en un sector importante de la econom\u00eda israel\u00ed: las exportaciones de armas ascendieron al 10% de las exportaciones totales en 1970 (Lockwood, 1972). El vasto armamento de Israel fue acompa\u00f1ado de desv\u00edos de riqueza \u00e1rabe hacia armamento, a veces a trav\u00e9s de ayuda, m\u00e1s a menudo a trav\u00e9s de ventas, siempre con la condici\u00f3n de que Israel mantuviera una \u00abventaja militar cualitativa\u00bb (El Nabolsy, 2021). En las rep\u00fablicas, el armamento era de car\u00e1cter defensivo. Egipto, Irak y Siria gastaron entre el 10% y el 17% de su producto interior bruto (PIB) en armamento durante las d\u00e9cadas de 1970 y 1980.<sup>2<\/sup> Las rep\u00fablicas y monarqu\u00edas ricas en petr\u00f3leo gastaron proporciones menores de su PIB, pero desviaron decenas de miles de millones de d\u00f3lares del potencial desarrollo regional-popular al armamento. Dichas armas sirvieron a partes iguales de amortiguador frente a la agresi\u00f3n estadounidense-israel\u00ed, de contrainsurgencia interna, de subvenci\u00f3n para la base industrial estadounidense y de ayuda para desempe\u00f1ar el papel de Esparta regional, como ocurri\u00f3 con el apoyo del Sha iran\u00ed a la contrainsurgencia reaccionaria en Dhofar.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las intervenciones militares estadounidenses, la \u00abayuda a la seguridad\u00bb , la venta de armas, las operaciones negras y la ayuda al desarrollo \u2013de hecho, la contrainsurgencia desarrollista, destinada a suavizar el filo del hambre y la necesidad y a consolidar una base social entre porciones de las clases medias o la burocracia estatal para el neocolonialismo\u2013 aseguraron el poder y la neutralidad de Estados Unidos hacia Israel entre una serie de realezas y rep\u00fablicas. Los flujos de petrod\u00f3lares procedentes de los precios del petr\u00f3leo, que Estados Unidos conspir\u00f3 para hacer subir (Oppenheim, 1976), brotaron de los consumidores estadounidenses, europeos y japoneses, los principales compradores de petr\u00f3leo refinado, primero a las arcas de los Estados del Golfo y despu\u00e9s al complejo del Pent\u00e1gono y a los tesoros y valores estadounidenses (Spiro, 1999). Israel era la turbina central de la m\u00e1quina, que forzaba las compras de armas defensivas y justificaba las ofensivas, algunas de las cuales yac\u00edan ociosas en \u00e1ridos almacenes: puro despilfarro.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el cultivo de la planta defensiva israel\u00ed pronto dio frutos para la represi\u00f3n mundial. Israel creci\u00f3 como un componente org\u00e1nico de la ofensiva capitalista mundial, la contrarrevoluci\u00f3n neocolonial y la retaguardia colonial. Y oper\u00f3 en teatros donde Estados Unidos prefer\u00eda no pisar, o no pod\u00eda pisar. En toda Am\u00e9rica Latina, Israel arm\u00f3 y entren\u00f3 a la contrainsurgencia genocida antirrevolucionaria, desde los Contras hasta el Chile de Pinochet y la junta subfascista de Argentina. Apoy\u00f3 a Portugal en la contrarrevoluci\u00f3n colonial contra las fuerzas de liberaci\u00f3n popular en Mozambique, Angola y Guinea-Bissau, y entren\u00f3 y financi\u00f3 a las fuerzas de represi\u00f3n en la Rep\u00fablica Centroafricana, Somalia, Togo y otros pa\u00edses. Apoy\u00f3 al r\u00e9gimen de Mobutu en el entonces Zaire y eludi\u00f3 eficazmente las sanciones impuestas por la ONU contra la antigua Rodesia, aliment\u00e1ndola con armas, e hizo lo mismo en Sud\u00e1frica (Beit-Hallahmi, 1987; IJAN, 2012). En la regi\u00f3n \u00e1rabe, Israel apoy\u00f3 al Sha iran\u00ed contra los activistas comunistas, trabaj\u00f3 contra el Movimiento Nacional Liban\u00e9s durante la Guerra Civil, asesin\u00f3 a Ghassan Kanafani, respald\u00f3 la represi\u00f3n del r\u00e9gimen jordano contra la Revoluci\u00f3n Palestina (Higgins, 2023, 334-433), y machac\u00f3 el desarrollo egipcio bajo Sadat mediante la guerra y la militarizaci\u00f3n en el Sina\u00ed (Rep\u00fablica \u00c1rabe de Egipto, 1978).<\/p>\n<p><b>Reacci\u00f3n y revoluci\u00f3n en el sistema estatal regional<\/b><\/p>\n<p>El republicanismo \u00e1rabe naci\u00f3 zarandeado por la guerra y la securitizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. Pronto experiment\u00f3 un descenso hacia el autoritarismo y la consolidaci\u00f3n de clases intermedias capitalistas (Mansour, 1992), en medio de la lenta extirpaci\u00f3n y deslegitimaci\u00f3n saud\u00ed y estadounidense del republicanismo radical, la revoluci\u00f3n y el comunismo. Su atractivo como alternativa de desarrollo se fue empa\u00f1ando a medida que los dirigentes \u00e1rabes estabilizaban sus Estados del bienestar pero cesaban las redistribuciones m\u00e1s agresivas, y perd\u00edan capacidad para enfrentarse a Israel. Un tratado de paz negociado por Estados Unidos, uno entre muchos otros, lubricado por la ayuda militar y econ\u00f3mica, llev\u00f3 a Egipto en 1978 a la normalizaci\u00f3n con Israel. Y la mancha se extendi\u00f3 en medio de una serie de derrotas militares estadounidenses-israel\u00edes, regresi\u00f3n social y sanciones (Capasso, 2020). En Libia, los ataques estadounidenses minaron la legitimidad de Gadafi, y la guerra Ir\u00e1n-Irak de 1980-1988, que Estados Unidos aviv\u00f3 en ambos bandos, da\u00f1\u00f3 a la Rep\u00fablica Isl\u00e1mica casi en el momento de su nacimiento e inmol\u00f3 tremendos excedentes en cada Estado. En 1991, las campanas doblaban por el republicanismo \u00e1rabe. Al caer la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se produjo una rendici\u00f3n regional de la esperanza ante el avance capitalista (Fergany, 2000). Las fichas de domin\u00f3 empezaron a caer: Irak fue derrotado militarmente y luego asediado econ\u00f3micamente, lo que lo borr\u00f3 como posible polo de desarrollo regional y como Estado capaz de evitar la rendici\u00f3n palestina. Egipto accedi\u00f3 a entrar de lleno en el campo occidental mediante la condonaci\u00f3n de su deuda a cambio de su apoyo a la guerra contra Irak. Con las potencias militares y econ\u00f3micas regionales aisladas, debilitadas y privadas de influencia, Palestina qued\u00f3 pr\u00e1cticamente aislada a pesar de la intifada popular de 1987 a 1991. Los Acuerdos de Oslo no tardaron en llegar.<\/p>\n<p>Pero el aislamiento era relativo, no total. Paralelamente a la decadencia del nacionalismo \u00e1rabe surgi\u00f3 una nueva alternativa antisist\u00e9mica. La \u00faltima gran revoluci\u00f3n jacobina del \u00faltimo milenio, la de 1978-1979 en Ir\u00e1n, marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en la historia de la regi\u00f3n. Movilizando a la poblaci\u00f3n en masa (Kurzman, 2004), se bas\u00f3 en una mezcla de marxismo, teor\u00eda de la dependencia, teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y republicanismo \u00e1rabe (Sohrabi, 2018), fusion\u00e1ndolos en una revoluci\u00f3n antisionista y antiimperialista (Ahouie, 2017), que se movi\u00f3 \u00abpara crear un Estado del bienestar en toda regla\u00bb (Abrahamian, 2009), al tiempo que aseguraba el espacio para el mercado y el sector privado a nivel nacional, incluso erizando la piel ante la actividad capitalista extranjera dentro de Ir\u00e1n (Pesaran, 2008). En medio de las necesidades de movilizaci\u00f3n de masas de un Estado en guerra e influido por la ideolog\u00eda legitimadora de su revoluci\u00f3n, Ir\u00e1n recurri\u00f3 a inversiones generalizadas en bienestar social y a la nacionalizaci\u00f3n de las fuerzas productivas privadas, creando un gran sector industrial de propiedad estatal (Harris, 2017). Mirando hacia el exterior, rompi\u00f3 la \u00abdoctrina de la periferia\u00bb israel\u00ed, expulsando a la embajada estadounidense y rompiendo el flujo de petrod\u00f3lares y armas que lo hab\u00eda vinculado al imperialismo estadounidense. Adem\u00e1s, enarbol\u00f3 la bandera de la solidaridad con Palestina y la oposici\u00f3n al imperialismo estadounidense (Tribuna del Orinoco, 2023). A lo largo de la d\u00e9cada de 1980, Ir\u00e1n apoy\u00f3 militar, pol\u00edtica y tecnol\u00f3gicamente a Hezbol\u00e1 y a la Yihad Isl\u00e1mica. Siria e Ir\u00e1n compart\u00edan alineamientos antisionistas y, aunque ten\u00edan fricciones en L\u00edbano, compart\u00edan la oposici\u00f3n a la guerra de Estados Unidos contra Irak en 2003, el segundo gran punto de inflexi\u00f3n regional, que puso al descubierto ante Ansar Allah en Yemen el p\u00e9rfido papel global de Estados Unidos. A principios de la d\u00e9cada de 2000, la doctrina iran\u00ed de \u00abprofundidad estrat\u00e9gica\u00bb se fusion\u00f3 con el compromiso ideol\u00f3gico en capas del Estado con el antiimperialismo y el antisionismo, y cada vez m\u00e1s se convirti\u00f3 en una semiperiferia semiindustrializada.<\/p>\n<p>Estos procesos fertilizaron los embriones de una nueva Guerra Fr\u00eda regional. En ella se enfrentaron Ir\u00e1n y sus aliados, que cristalizar\u00edan en un \u00abeje de resistencia\u00bb, contra los aliados neocoloniales de Estados Unidos, Israel y, tras ellos, Estados Unidos. Mientras que la anterior Guerra Fr\u00eda enfrent\u00f3 a la redistribuci\u00f3n republicana y al antisionismo, estandartes portados por nacionalismos \u00e1rabes complementarios y enfrentados, contra las monarqu\u00edas y s\u00e1trapas reaccionarios respaldados por Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a, la nueva Guerra Fr\u00eda surgi\u00f3 cuando Estados Unidos trat\u00f3 de evaporar cualquier polo global independiente de acumulaci\u00f3n de capital y desmantelar el r\u00e9gimen de soberan\u00eda pol\u00edtica regional, que estaba siendo defendido por milicias armadas movilizadoras de masas. Este proceso era inseparable del conflicto \u00ab\u00e1rabe-israel\u00ed\u00bb (Kerr, 1971) y, de hecho, se articulaba a trav\u00e9s de \u00e9l, como en la anterior Guerra Fr\u00eda \u00e1rabe (Kerr, 1971). En la d\u00e9cada de 1990, la normalizaci\u00f3n \u00e1rabe, <em>de facto<\/em> durante mucho tiempo en Jordania, se convirti\u00f3 en <em>de iure<\/em>, abriendo el camino a una paz econ\u00f3mica junto con zonas de libre comercio. Dentro de Palestina, los Acuerdos de Oslo trataron de erigir una clase neoliberal e h\u00edbrida neocolonial\/colaboradora, enredada en la normalizaci\u00f3n econ\u00f3mica, la administraci\u00f3n de monopolios seleccionados, apuntalada por los flujos de capital palestino de Cisjordania y del exilio, especialmente vinculado al Golfo pero tambi\u00e9n liban\u00e9s, como con la Cyprus Construction Corporation (Rabie, 2021). Esta fr\u00eda paz fue una congelaci\u00f3n para las fuerzas de la resistencia: la cara pol\u00edtica de esta din\u00e1mica fueron las \u00ablistas del terror\u00bb, ya que las restantes fuerzas palestinas y \u00e1rabes de rechazo, incluidos Ham\u00e1s, Hezbol\u00e1, el Frente Popular para la Liberaci\u00f3n de Palestina y la Yihad Isl\u00e1mica, fueron incluidas en listas que sancionaban cualquier apoyo material a las mismas, un componente de las operaciones m\u00e1s amplias de cerco postsovi\u00e9tico contra las guerrillas armadas comunistas restantes (Ajl, 2023a). Las \u00ablistas del terror\u00bb privaban a las organizaciones de apoyo material y creaban un exceso de conformidad ideol\u00f3gica, lo que conduc\u00eda al aislamiento ideol\u00f3gico y pol\u00edtico. Pero las sanciones y las listas del terror forzaron su propia desvinculaci\u00f3n. Al ser coaccionadas y puestas en cuarentena \u00abal m\u00e1ximo\u00bb, las organizaciones pol\u00edticas establecieron v\u00ednculos mutuos. La desvinculaci\u00f3n condujo a un tipo de doctrina, arquitectura y coordinaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y militar de seguridad aut\u00f3noma colectiva regional. El imperialismo construy\u00f3 un andamiaje inadvertido para los objetivos ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos de sus oponentes.<\/p>\n<p><b>Liberaci\u00f3n nacional y reproducci\u00f3n social<\/b><\/p>\n<p>Para comprender el car\u00e1cter antisist\u00e9mico y los l\u00edmites del eje de resistencia, revisaremos la teor\u00eda de la liberaci\u00f3n nacional, la cuesti\u00f3n nacional y c\u00f3mo interpretar cada una de ellas en las distintas etapas del imperialismo. El enfoque \u00abcl\u00e1sico\u00bb de la cuesti\u00f3n nacional se desarroll\u00f3 durante la era del capital monopolista y el colonialismo formal, dividiendo el mundo en zonas de saqueo para cada potencia colonial sobre la base de la superexplotaci\u00f3n colonial y la deflaci\u00f3n de la renta (Patnaik &amp; Patnaik, 2021). En consecuencia, Lenin dio el salto de apoyar los movimientos nacionalistas, aunque tuvieran un car\u00e1cter no socialista, como un movimiento para profundizar la democracia (Lenin, 1965b, 1965a). La liberaci\u00f3n nacional ten\u00eda un car\u00e1cter antiimperialista porque la victoria de los movimientos nacionales atacaba la arquitectura pol\u00edtica de la acumulaci\u00f3n colonial, que depend\u00eda de la fuerza colonial extraecon\u00f3mica para su reproducci\u00f3n. Adem\u00e1s, casi ninguna de esas luchas alcanzaba \u00fanicamente derechos puramente formales. Y, por \u00faltimo, las luchas por los derechos pol\u00edticos formales importaban porque eran mecanismos potenciales para redistribuir los bienes materiales, lo que requer\u00eda movimientos emancipadores.<\/p>\n<p>Fanon y Cabral ofrecieron las cr\u00edticas cl\u00e1sicas al nacionalismo burgu\u00e9s. Aunque ahora sus disecciones del neocolonialismo, la burgues\u00eda nacional y la conciencia nacional se utilizan para atacar a los Estados y a los movimientos nacionalistas, sus disensiones surgieron desde dentro. Surgieron durante un cambio en las coordenadas del imperialismo impuesto por los movimientos nacionales a los imperios coloniales recalcitrantes, cuando el capital monopolista de finales de los a\u00f1os 50 y 60 estaba pasando a su etapa neocolonial (Nkrumah, 1974)<sup>3<\/sup>. La existencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y, m\u00e1s tarde, de la China comunista, oblig\u00f3 a la mayor\u00eda de los Estados nacionalistas burgueses, dirigidos por una peque\u00f1a burgues\u00eda vacilante, a implantar cierto nivel de protecci\u00f3n social en sus proyectos de desarrollo, deteniendo m\u00ednimamente la hambruna colonial (Davis, 2002). Adem\u00e1s, en las banderas de los movimientos nacionales figuraban compromisos con el bienestar de sus pueblos. Eran pagar\u00e9s que los dirigentes posteriores a la independencia no ten\u00edan m\u00e1s remedio que respetar y, de hecho, a menudo hac\u00edan todo lo posible por cumplir.<\/p>\n<p>Fanon y, m\u00e1s a\u00fan, Cabral situaron sus cr\u00edticas en una periodizaci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n, se\u00f1alando que el capital monopolista era la fuente del imperialismo y que los Estados poscoloniales estaban entrando en el neocolonialismo, a menudo en conexi\u00f3n unos con otros. Atacaban a los movimientos nacionalistas por sus debilidades te\u00f3ricas y organizativas y por su incapacidad para cumplir las promesas de la lucha anticolonial: redistribuci\u00f3n, tierra, pan.<sup>4<\/sup> Aclaraban que las \u00abnuevas\u00bb burgues\u00edas que se incubaban en las naciones reci\u00e9n descolonizadas eran correas de transmisi\u00f3n para la reproducci\u00f3n del control monopolista extranjero sobre el desarrollo de las fuerzas productivas (Cabral, 1979). Para Cabral (1979, 141), se trataba de la \u00abusurpaci\u00f3n violenta de la libertad de desarrollo de las fuerzas productivas nacionales\u00bb neocolonial o colonial. Aunque deseaban desenmascarar la ideolog\u00eda est\u00e9ril de los nuevos liderazgos, no se hac\u00edan ilusiones. Aunque sosten\u00edan que las fuerzas pol\u00edticas que dirig\u00edan el Estado deb\u00edan radicalizarse, cometer un \u00absuicidio de clase\u00bb, entend\u00edan que la decisi\u00f3n de asimilarse al nuevo orden internacional emergente era menos desviaci\u00f3n que destino (Fanon, 1963, 99). Sab\u00edan que las presiones para ajustarse al neocolonialismo eran abrumadoras.<\/p>\n<p>Sin embargo, la cr\u00edtica ten\u00eda un supuesto de fondo: la legitimidad del r\u00e9gimen de soberan\u00eda pol\u00edtica que se hab\u00eda alcanzado ampliamente, estaba en crisis inminente, como objetivo principal de los partidos y movimientos anticoloniales. Fanon defendi\u00f3 el m\u00e9rito intr\u00ednseco de la lucha por la descolonizaci\u00f3n y la soberan\u00eda pol\u00edtica (1963, pp. 40, 51). Pero Fanon y Cabral teorizaron inadecuadamente la soberan\u00eda. No sin raz\u00f3n, ya que centrarse demasiado en sus m\u00e9ritos habr\u00eda sido gratuito. Dentro de los movimientos nacionales se hab\u00eda hecho b\u00e1sicamente universal que la descolonizaci\u00f3n pol\u00edtica era una bendici\u00f3n (pero v\u00e9ase Awan, 2024). Sus principales obras pertenec\u00edan a su lugar y a su \u00e9poca. Ten\u00edan un tufillo a pol\u00e9mica y s\u00faplica. Si restaron importancia a los logros de la descolonizaci\u00f3n y la adquisici\u00f3n de soberan\u00eda pol\u00edtica, no lo hicieron para dar a entender que esos logros no eran m\u00e1s que baratijas para la nueva burgues\u00eda y los gestores del Estado. M\u00e1s bien, con sus palabras Cabral y Fanon estaban librando una guerra intelectual, armando a los movimientos nacionales con mejores herramientas para ayudarles a llenar el cascar\u00f3n de la soberan\u00eda pol\u00edtica con programas emancipadores para los pueblos trabajadores. Cabral, en particular, teoriz\u00f3 la cultura como arma de liberaci\u00f3n nacional. Y ambos redactaron comunicados a los movimientos nacionales para que se organizaran, construyeran partidos responsables ante las masas, para que los intelectuales y los estadistas renunciaran a la grasa de administrar el aparato del Estado para su propio inter\u00e9s y en su lugar sirvieran al pueblo. Es inimaginable que Fanon y Cabral no pudieran ver que en T\u00fanez o en la India de repente los hambrientos ten\u00edan las barrigas m\u00e1s llenas, pero tambi\u00e9n habr\u00edan sabido perfectamente que segu\u00edan necesitando tierras \u2013de ah\u00ed que Cabral se centrara en la readquisici\u00f3n de las fuerzas productivas\u2013<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>Sus cr\u00edticas eran necesarias en el sentido de que el capital monopolista y colonial, aunque segu\u00eda defendiendo un amplio abanico de Estados-colonos en \u00c1frica, era pl\u00e1stico, maleable, cambiante. As\u00ed, la cr\u00edtica del neocolonialismo o de los resultados nacionalistas burgueses era una cr\u00edtica de la forma de aparici\u00f3n de la nueva etapa del capital monopolista, marcada cada vez m\u00e1s por una ampliaci\u00f3n del mercado para abarcar la sustituci\u00f3n sectorial de importaciones o la industrializaci\u00f3n orientada a la exportaci\u00f3n y una proletarizaci\u00f3n m\u00e1s amplia en una naciente y nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo (Dowidar, 1973; &#8216;Abdall\u0101h, 1976).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 1991, el patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n cambi\u00f3. Con la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se aceler\u00f3 la deflaci\u00f3n de los ingresos a escala mundial (Banerjee, 2020; Patnaik, 2007), registr\u00e1ndose una disminuci\u00f3n del acceso per c\u00e1pita a los cereales alimentarios y una absoluta inmiseraci\u00f3n rural, la ampliaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de las reservas mundiales de mano de obra, una semiproletarizaci\u00f3n generalizada (Yeros, 2023) y amenazas existenciales para la reproducci\u00f3n social a escala mundial (Ossome &amp; Naidu, 2021). La reestructuraci\u00f3n global de las cadenas de mercanc\u00edas se profundiz\u00f3, envolviendo cada vez m\u00e1s al Tercer Mundo dentro del sistema capitalista, incluida una China parcialmente reincorporada que, sin embargo, mantuvo un control estatal masivo sobre el proceso de acumulaci\u00f3n (Smith, 2016; Suwandi, 2019). Se extendieron la homogeneizaci\u00f3n y la financiarizaci\u00f3n de los suministros de alimentos. El d\u00f3lar se convirti\u00f3 en un arma, mano a mano con los asaltos estadounidenses a los obst\u00e1culos estrat\u00e9gicos restantes a la entrada y salida de flujos de capital caliente, presionando a los pa\u00edses a trav\u00e9s de ataques a su cr\u00e9dito soberano para desocializar la reproducci\u00f3n social bajo la amenaza de chantaje financiero o bombas (Gowan, 1999). La escalada de la semicolonizaci\u00f3n (Yeros y Jha, 2020) y las guerras de exterminio e invasi\u00f3n se convirtieron en la norma (Kadri, 2014).<\/p>\n<p>Las reservas mundiales de mano de obra llegaron a ser tan masivas que resultaron redundantes desde la perspectiva de la acumulaci\u00f3n mundial. El capital se benefici\u00f3 de la amputaci\u00f3n de vidas a trav\u00e9s de la guerra, disminuyendo la cantidad de valores de uso necesarios para la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo a escala mundial (A. Kadri, 2023). Esta l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n es sist\u00e9mica, con la deflaci\u00f3n de la renta aplicada como pol\u00edtica a trav\u00e9s de las sanciones y el crecimiento negativo en Ir\u00e1n y Venezuela. Sin embargo, se concentra en la regi\u00f3n \u00e1rabe, hist\u00f3ricamente articulada en la ley global del valor a trav\u00e9s de los monopolios del petr\u00f3leo y las armas, las finanzas, el petrod\u00f3lar y la compra de valores, y la guerra. La regi\u00f3n \u00e1rabe es la m\u00e1s propensa a la guerra del mundo, lo que refleja su centralidad para la acumulaci\u00f3n global, aunque oscurecida por el debate sobre la dictadura y el terrorismo. El mundo \u00e1rabe ha sido un experimento de este modo de acumulaci\u00f3n a trav\u00e9s del despilfarro: como declar\u00f3 el presidente colombiano Gustavo Petro, \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 los grandes pa\u00edses consumidores de carbono han permitido el asesinato sistem\u00e1tico de miles de ni\u00f1os en Gaza? Porque Hitler ya ha entrado en sus casas y se est\u00e1n preparando para defender sus altos niveles de consumo de carbono y rechazar el \u00e9xodo que provoca\u00bb (Fadul, 2023). La agenda estadounidense para la regi\u00f3n \u00e1rabe es un augurio para el futuro. En esa regi\u00f3n, el capital como imperialismo permite la industrializaci\u00f3n dependiente y la especializaci\u00f3n agr\u00edcola para la exportaci\u00f3n entre sus aliados regionales m\u00e1s cercanos y dentro de neocolonias estables securitizadas entretejidas en cadenas de producci\u00f3n globales (Marruecos, Egipto y T\u00fanez; sobre este \u00faltimo, v\u00e9ase Mullin, 2023). Dentro de las monarqu\u00edas estabilizadas del Golfo, permite el desarrollo de centros inmobiliarios, financieros, de petr\u00f3leo y gas, y de procesamiento secundario. Y el avance capitalista ha ido de la mano del avance de la normalizaci\u00f3n con Israel, a medida que una monarqu\u00eda \u00e1rabe tras otra firmaba acuerdos de normalizaci\u00f3n con Israel.<sup>6<\/sup> Pero en aquellas naciones con una historia de golpes de Estado republicanos o milicias paraestatales existentes o ej\u00e9rcitos permanentes, como en Libia, Yemen, Siria, Irak y Palestina, la agenda estadounidense es la inmolaci\u00f3n y la reducci\u00f3n de los niveles de desarrollo. El objetivo es el debilitamiento o la destrucci\u00f3n de los Estados patrocinadores y aliados de las milicias regionales que desaf\u00edan el dominio estadounidense-israel\u00ed.<\/p>\n<p>En Siria, por ejemplo, Ham\u00e1s pudo entrenar a su personal. En la d\u00e9cada de 2000 se produjo una cooperaci\u00f3n estrat\u00e9gica irano-siria, y Siria fue un centro de transporte para los env\u00edos de armas a Hezbol\u00e1. Tambi\u00e9n alberg\u00f3 a Imad Mughniyeh, uno de los principales t\u00e1cticos militares de Hezbol\u00e1 hasta el asesinato conjunto de la CIA y el Mossad en 2008. De hecho, los or\u00edgenes de la guerra estadounidense \u2013llevada a cabo a trav\u00e9s de subcontratistas y eficaces apoderados en los Estados del Golfo, Turqu\u00eda, Israel y el Movimiento Futuro en el L\u00edbano\u2013 residen en que Estados Unidos arm\u00f3, entren\u00f3 y adoctrin\u00f3 ideol\u00f3gicamente a milicias sectarias a trav\u00e9s de su \u00abredirecci\u00f3n\u00bb (Hersh, 2007) para acabar con los patrocinadores estatales de Hezbol\u00e1, mientras que el neoliberalismo general de Estados Unidos y el Golfo debilitaba al Estado lo suficiente como para hacerlo vulnerable a su intento de desmantelamiento por parte de Estados Unidos, que se aceler\u00f3 en 2011 (Donovan, 2023). Tales operaciones de incitaci\u00f3n y armamento se ampliaron hasta convertirse en una guerra cuya sustancia era un ataque al Estado sirio como contenedor incluso te\u00f3rico de pol\u00edticas populares, y como ataque no te\u00f3rico a su papel como base de apoyo estructural para las milicias regionales antisionistas. En 2011, el ataque \u2013patrocinado tanto por las monarqu\u00edas del Golfo como por Estados Unidos\u2013 incit\u00f3 al jefe de la oficina pol\u00edtica de Ham\u00e1s, Jalid Meshal, a marcharse a Qatar y, en 2012, a que el movimiento renegara abiertamente del Gobierno, mientras que la Yihad Isl\u00e1mica Palestina manten\u00eda relaciones con el Gobierno sirio y el brazo armado de Ham\u00e1s, Al-Qassam, manten\u00eda relaciones amistosas con sus patrocinadores (Skare, 2021).<\/p>\n<p>La guerra hizo retroceder los niveles de desarrollo sirios hasta la d\u00e9cada de 1950. Arras\u00f3 la cubierta forestal, diezm\u00f3 el acceso popular a la electricidad y redujo el PIB en dos tercios (al-Asadi, 2020; Gaafar, 2021; Hatahet &amp; Shaar, 2021). Este asalto ha procedido no s\u00f3lo a trav\u00e9s de ataques cin\u00e9ticos, sino de sanciones que amputan y deforman el propio cuerpo de la soberan\u00eda estatal: ilegalizando a representantes pol\u00edticos (a trav\u00e9s de las \u00ablistas del terror\u00bb) e impidiendo que el Estado, un actor econ\u00f3mico central en todas las sociedades modernas, participe en las operaciones cotidianas del intercambio capitalista y obtenga los bienes necesarios en el mercado (Capasso, 2023; Doutaghi, 2024; Doutaghi &amp; Mullin, 2022). Las sanciones estadounidenses desmantelaron las cadenas de producci\u00f3n farmac\u00e9utica y agr\u00edcola (Aita, 2020) e incluso provocaron una hemorragia en el apartado humanitario debido al incumplimiento excesivo de las sanciones. Del mismo modo, en Irak, \u00abPetr\u00f3leo por alimentos\u00bb desvincul\u00f3 la soberan\u00eda del Estado iraqu\u00ed y la remiti\u00f3 a un programa de las Naciones Unidas patrocinado por el imperialismo (Gordon, 2010), vaci\u00f3 la industria y su fusi\u00f3n con la defensa nacional al prohibir las importaciones de \u00abdoble uso\u00bb; los beneficios del petr\u00f3leo iraqu\u00ed siguen retenidos en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York.<\/p>\n<p>Estas guerras de usurpaci\u00f3n se basan en la negaci\u00f3n o el ataque a la soberan\u00eda pol\u00edtica. Las guerras queman el excedente social, los valores cristalizados en la infraestructura social o en la militarizaci\u00f3n defensiva, lo que exige una nueva o constante recomposici\u00f3n de las bases industriales defensivas y el uso de mano de obra cualificada para la militarizaci\u00f3n industrial y de mano de obra menos cualificada para los ej\u00e9rcitos nacionales y las fuerzas de guerrilla. O deben utilizar el escaso dinero para importar armamento defensivo quemado en la guerra. Los pa\u00edses deben dedicar la mano de obra productiva nacional simplemente a mantener y proteger, en lugar de aumentar su capital social. As\u00ed, la defensa contra las guerras imperiales o coloniales de usurpaci\u00f3n, el endurecimiento de la l\u00ednea de armisticio contra tales guerras (L\u00edbano) o la \u00abdefensa avanzada\u00bb activa contra tales guerras (Ir\u00e1n) tiene un car\u00e1cter antisist\u00e9mico. Adem\u00e1s, las guerras populares que movilizan a las masas contrarrestan la sensaci\u00f3n de derrota que el imperialismo siembra en el mundo \u00e1rabe. Pasamos ahora a analizar las fuerzas pol\u00edticas que libran estas guerras en la regi\u00f3n \u00e1rabe-iran\u00ed.<\/p>\n<p><b>El eje de la resistencia<\/b><\/p>\n<p>El eje de la resistencia se refiere a aquellos Estados y milicias antagonistas a la agenda estadounidense-israel\u00ed. El elemento cr\u00edtico del eje es el Ir\u00e1n posrevolucionario, que desde 1979 ha apoyado un conjunto cada vez mayor de movimientos armados y Estados que han tomado las armas u ofrecido infraestructura material para la resistencia antiisrael\u00ed: Siria, Hezbol\u00e1, grupos armados palestinos, Yemen (Ansar Allah) y las Fuerzas de Movilizaci\u00f3n Popular en Irak. Internamente, desde la revoluci\u00f3n, Ir\u00e1n se ha embarcado en continuos \u2013aunque frustrados\u2013 esfuerzos hacia la industrializaci\u00f3n end\u00f3gena, la base tecnol\u00f3gica para una capacidad militar-defensiva cada vez m\u00e1s autosuficiente (Czulda, 2020; Hashim, 1992). Esto, a su vez, ha sido la base para el intercambio regional de tecnolog\u00eda, junto con la formaci\u00f3n operativa, el env\u00edo de sus fuerzas de \u00e9lite para ayudar en la defensa o la recuperaci\u00f3n de la soberan\u00eda estatal en los Estados \u00e1rabes cercanos, y el intercambio de conocimientos t\u00e9cnicos y log\u00edsticos. Esta estrategia de defensa y disuasi\u00f3n surge de una mezcla de convicci\u00f3n ideol\u00f3gica, enemistad con Israel y Estados Unidos, deseo de defender la revoluci\u00f3n y la urgencia de evitar guerras calientes en ciudades iran\u00edes. Su existencia deber\u00eda obligarnos a reconsiderar el concepto de \u00abautodefensa\u00bb como necesario para entender el panorama regional. Sin embargo, esta estrategia se utiliza para pintar a Ir\u00e1n como un <em>dybbuk<\/em> [esp\u00edritu maligno en el folklore jud\u00edo] regional, que propaga el terrorismo, el imperialismo y la dominaci\u00f3n. Al menos dos narrativas son centrales, y convergen en el axioma de que la autodefensa no es una explicaci\u00f3n v\u00e1lida de las actividades iran\u00edes. Examinaremos algunas de esas explicaciones y sus indicadores, y a continuaci\u00f3n presentaremos una explicaci\u00f3n te\u00f3rica de las pol\u00edticas regionales iran\u00edes.<\/p>\n<p>Una narrativa com\u00fan dentro de las ciencias sociales dominantes y heterodoxas se centra en el eje de la resistencia desde una perspectiva economicista: al carecer de una ideolog\u00eda socialista y estar ligado a proyectos burgueses, el eje expresa proyectos de clase burgueses imperialistas, subimperialistas, hegem\u00f3nicos o dom\u00e9sticos. Estas formulaciones se apoyan en un an\u00e1lisis reductor, formalista y euroc\u00e9ntrico de la acumulaci\u00f3n, considerando la guerra epifen\u00f3mena al proceso de acumulaci\u00f3n y no constitutiva del mismo. Un error sim\u00e9trico procedente de la teor\u00eda de las Relaciones Internacionales (RI) o de los estudios de seguridad dominantes considera que el eje de la resistencia se reduce a contenedores geopol\u00edticos que luchan contra sus hom\u00f3logos en un juego de suma cero.<\/p>\n<p>El primer conjunto de argumentos se basa en lecturas err\u00f3neas del concepto de \u00absubimperialismo\u00bb de Ruy Mauro Marini (1969), haci\u00e9ndose eco de su uso para los BRICS. Argument\u00f3 que el subimperialismo era una etapa en el desarrollo del capitalismo dentro de los pa\u00edses semiperif\u00e9ricos cuando el poder econ\u00f3mico se concentra en monopolios, fusion\u00e1ndose con las finanzas. La productividad aumenta masivamente gracias a la implantaci\u00f3n de tecnolog\u00eda importada. Sin embargo, la superexplotaci\u00f3n constri\u00f1e el mercado interno, obligando a la potencia subimperialista a asegurarse mercados de exportaci\u00f3n para realizar el valor de los productos (Higginbottom, 2010). Adem\u00e1s, esto ocurri\u00f3 en medio de una \u00abcooperaci\u00f3n antag\u00f3nica\u00bb, ya que un sector capitalista nacional empoderado a veces luchaba y a veces compart\u00eda el pan con el sector capitalista imperialista (Valencia, 2017, 76-77). En el caso de Ir\u00e1n, aunque se hace referencia a su propio \u00abimperialismo\u00bb o \u00absubimperialismo\u00bb (Colectivo, 2019), ocasionalmente con gestos vagos a los intereses econ\u00f3micos del pa\u00eds en Irak y L\u00edbano, las estad\u00edsticas comerciales no constituyen una sociolog\u00eda pol\u00edtica del subimperialismo. Son indicadores emp\u00edricos de los movimientos de capital dentro de un sistema capitalista, incluido el eje de la resistencia, una caracterizaci\u00f3n que casi nadie niega (Kadri, 2019). Las exportaciones iran\u00edes al L\u00edbano se ven empeque\u00f1ecidas por el apoyo econ\u00f3mico a Hezbol\u00e1. Las exportaciones de Ir\u00e1n a Yemen y Palestina son casi inexistentes. Las exportaciones a Irak son significativas, pero s\u00f3lo aumentaron despu\u00e9s de 2003, con el deshilachamiento del tejido productivo iraqu\u00ed y las sanciones estadounidenses (Guzansky, 2011, 92-93). Mientras tanto, el apoyo iran\u00ed a los actores militares nacionales en Irak \u2013las Fuerzas de Movilizaci\u00f3n Popular\u2013 fue una respuesta directa a la toma de un tercio del pa\u00eds por el Estado Isl\u00e1mico de Irak y Siria (ISIS) (Arif, 2019).<\/p>\n<p>Al igual que con Hezbol\u00e1 en el L\u00edbano, la proyecci\u00f3n de fuerza iran\u00ed se produce contra la violencia colonial, sectaria y respaldada por el imperialismo.<sup>7<\/sup> Equilibrar la proyecci\u00f3n de poder antisist\u00e9mica y prosist\u00e9mica por parte de Estados intermedios dentro del sistema mundial, o sugerir que Ir\u00e1n mantiene una \u00abcooperaci\u00f3n antag\u00f3nica\u00bb con Estados Unidos, echa por tierra el concepto de subimperialismo. Adem\u00e1s, el argumento de Marini vinculaba la superexplotaci\u00f3n interna con la realizaci\u00f3n de la producci\u00f3n en el extranjero. Aunque Ir\u00e1n es capitalista, la compresi\u00f3n salarial interna se ha vinculado al r\u00e9gimen de sanciones de m\u00e1xima presi\u00f3n (Nosratabadi, 2023), y el capital nacional total de Ir\u00e1n se enfrenta a la supresi\u00f3n de EE.UU. a trav\u00e9s de las sanciones. Extender el \u00absubimperialismo\u00bb a Ir\u00e1n distorsiona el concepto m\u00e1s all\u00e1 de su significado, despoj\u00e1ndolo de los procesos hist\u00f3ricos de los que se abstrajo y reutiliz\u00e1ndolo como un peyorativo que suena esencialmente marxista. Mientras tanto, la teor\u00eda de las relaciones internacionales no puede evaluar los diferentes intereses de clase dentro de los Estados-naci\u00f3n que utiliza como unidad de an\u00e1lisis. Anal\u00edticamente equipara las guerras de defensa o liberaci\u00f3n nacional, que buscan liberar las fuerzas productivas del control imperialista o protegerlas de la destrucci\u00f3n, con las guerras de ofensa y ocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n iran\u00ed necesita una explicaci\u00f3n mejor que el subimperialismo, un recurso a la teor\u00eda liberal o \u00abrealista\u00bb de las relaciones de la RRII que ve bloques nacionales sin clases luchando por la hegemon\u00eda en juegos de suma cero, o simplemente \u00abcapitalismos rivales\u00bb enzarzados en luchas de suma cero por cuotas relativas de la acumulaci\u00f3n mundial. La acumulaci\u00f3n es el amontonamiento de plusval\u00eda. Se pueden utilizar abstracciones para teorizar la acumulaci\u00f3n, pero la acumulaci\u00f3n no es abstracta. Menos a\u00fan puede reducirse a la reproducci\u00f3n ampliada. La acumulaci\u00f3n primitiva, o el uso de la fuerza extraecon\u00f3mica para afectar a los patrones de producci\u00f3n dentro de una formaci\u00f3n social determinada (Patnaik, 2017), forma parte del capitalismo hist\u00f3rico. La acumulaci\u00f3n ampliada es, adem\u00e1s, un momento hist\u00f3rico en la evoluci\u00f3n del capital, pero es un momento que no ocurre en todas partes; ni el \u00abatraso\u00bb ni la acumulaci\u00f3n primitiva permanente son etapas hist\u00f3ricas previas a la reproducci\u00f3n ampliada, sino que constituyen su esencia (Moyo et al., 2013; McMichael, 1990). La violaci\u00f3n de la soberan\u00eda estatal mediante guerras de usurpaci\u00f3n es constitutiva de la acumulaci\u00f3n v\u00eda despilfarro. El imperialismo como fen\u00f3meno sociol\u00f3gico se basa en las pr\u00e1cticas concretas de las f\u00e1bricas de armas, la contrainsurgencia, la vigilancia y las bases f\u00edsicas terrestres y la estabilidad concomitante necesarias para esos procesos (Capasso y Kadri, 2023).<\/p>\n<p>Las guerras de soberan\u00eda nacional contra el imperialismo son favorables a la clase obrera. Dado que la ley del valor procede a trav\u00e9s de la usurpaci\u00f3n, las sanciones, la destrucci\u00f3n de la infraestructura social, la quema de vidas y el acortamiento de la esperanza de vida, las guerras defensivas interrumpen parcialmente su mec\u00e1nica en la regi\u00f3n \u00e1rabe. Ampl\u00edan el \u00e1mbito de los derechos formales y democr\u00e1ticos, que las potencias coloniales y neocoloniales no respetan. Estas guerras desmantelan la maquinaria \u2013los engranajes, las poleas y las palancas\u2013 que hacen funcionar el motor de la acumulaci\u00f3n. Debilitar a Israel debilita al imperialismo.<\/p>\n<p>Unas fronteras estatales suficientemente blindadas y la evaporaci\u00f3n de fuerzas como Israel, cuya l\u00f3gica es la expansi\u00f3n militarizada e imperialista de los colonos, socavan los procesos no econ\u00f3micos necesarios para la acumulaci\u00f3n. La transici\u00f3n socialista no puede reducirse a la soberan\u00eda nacional y al antiimperialismo, pero tampoco es posible sin esos procesos. Son necesarios pero no suficientes. Adem\u00e1s, el armamento iran\u00ed no puede compararse con el comercio de armas o la ayuda de la UE y Estados Unidos. Estos \u00faltimos apuntalan la acumulaci\u00f3n imperialista directamente a trav\u00e9s del circuito de mercanc\u00edas, mediante su despliegue para acortar las vidas y matar a la clase obrera a escala mundial y para reducir la combatividad del trabajo inculcando la derrota. Las armas y el entrenamiento iran\u00edes son gratuitos, representando \u00abla posibilidad de acceso a las armas para los pobres\u00bb (Moussaoui, 2023, 179). De hecho, sus planos son a menudo de libre acceso o se comparten libremente desde Ir\u00e1n a sus socios estatales y subestatales, otra forma en la que difieren cualitativamente del tr\u00e1fico de armas estadounidense e israel\u00ed: Ir\u00e1n distribuye este tipo de valores de uso, mientras que Estados Unidos e Israel los mercantilizan. Tambi\u00e9n prolongan la vida impidiendo o haciendo retroceder el asalto militar contra los pa\u00edses que los portan. Y cuando se despliegan en la pr\u00e1ctica, disipan la sensaci\u00f3n de derrota que ha sido el logro central de la acci\u00f3n regional estadounidense-israel\u00ed.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la capacidad de resistir a las guerras de usurpaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n primitiva tiene un contenido de clase a escala mundial, dado que a menudo es necesaria para garantizar la reproducci\u00f3n social y sentar las bases de una acumulaci\u00f3n ampliada. La resistencia a m\u00faltiples escalas geogr\u00e1ficas es el caparaz\u00f3n endurecido que rodea la capacidad estatal. No es necesariamente la c\u00e1lida cuna de la reproducci\u00f3n social de la clase obrera, pero esta \u00faltima presupone la capacidad del Estado para operar hospitales, escuelas, recogida de basuras, las instituciones b\u00e1sicas de recopilaci\u00f3n de estad\u00edsticas y toma de decisiones burocr\u00e1ticas, y las instituciones f\u00edsicas que organizan el trabajo cualificado y no cualificado al servicio del bienestar social, todo lo cual el imperialismo desmantela a medida que nivela los objetivos \u00e1rabes (v\u00e9ase Alhaffar y Janos, 2021; Anon, s.f.; Lafta y Al-Nuaimi, 2019). Dentro de cualquier Estado, la soberan\u00eda es fundamental para regular, democratizar e incrustar la acumulaci\u00f3n para proporcionar valores de uso a las clases populares. El desv\u00edo del excedente a la capacidad militar de una naci\u00f3n o de sus aliados no puede separarse de la reproducci\u00f3n social dom\u00e9stica. Como sostiene Farnia (2023) en el caso de Ir\u00e1n, esto no se reduce al \u00abautoritarismo\u00bb, sino que est\u00e1 relacionado con un Estado de bienestar nacional (Harris, 2010) y con la inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n y desarrollo vinculada a la industria aeroespacial, la utilizaci\u00f3n de la energ\u00eda nuclear y los productos farmac\u00e9uticos. Del mismo modo, Siria, frente a la derrota militar y la re-penetraci\u00f3n de capital canalizada por el Golfo tras las exitosas pol\u00edticas de nacionalizaci\u00f3n y redistribuci\u00f3n del Baaz (Ajl, 2019; Matar, 2016), a\u00fan conservaba capacidades cr\u00edticas para la producci\u00f3n end\u00f3gena de alimentos y la autosubsistencia sectorial, as\u00ed como resultados sanitarios comparativamente superiores (Sen, 2019).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los Estados, el segundo elemento del proyecto de resistencia en toda la regi\u00f3n son las milicias populares movilizadoras de masas o ej\u00e9rcitos permanentes en Yemen y el Hezbol\u00e1 liban\u00e9s. Este \u00faltimo se desarroll\u00f3 a partir de la d\u00e9cada de 1980 gracias a la importante ayuda iran\u00ed, ya que Siria permiti\u00f3 que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n estableciera campos de entrenamiento en el sur del L\u00edbano en la d\u00e9cada de 1980. Creci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s en el marco del sistema confesional liban\u00e9s y del aparato estatal sectario-capitalista, hijo del colonialismo franc\u00e9s y de los Acuerdos de Ta&#8217;if apoyados por Estados Unidos, que crearon una paz neoliberal fr\u00eda tras la guerra caliente provocada desde el exterior (George, 2019; Wakim, 2021). Hezbol\u00e1 dirigi\u00f3 una insurgencia guerrillera contra la ocupaci\u00f3n israel\u00ed del sur, hostigando a los sionistas para que se retiraran totalmente en 2000, sembrando un gran inter\u00e9s entre los pueblos ocupados y colonizados de la regi\u00f3n por la opci\u00f3n militar para enfrentarse al colonialismo y al imperialismo. En el \u00e1mbito nacional, el partido cre\u00f3 una red de servicios sociales, un paraestado en el sur, dirigido especialmente a la clase trabajadora chi\u00ed (Cammett, 2015; Love, 2010). En 2006, gracias a mejoras log\u00edsticas, tecnol\u00f3gicas y organizativas y a un pronunciado auge de la guerra popular (Matthews, 2011), Hezbol\u00e1 fue capaz de enfrentarse a una incursi\u00f3n israel\u00ed en L\u00edbano y derrotarla, imponi\u00e9ndose al sionismo y, tras \u00e9l, a Estados Unidos.<\/p>\n<p>En Yemen, Ansar Allah surgi\u00f3 inicialmente a partir de las quejas sobre la \u00abmarginaci\u00f3n\u00bb entre los yemen\u00edes pertenecientes al grupo religioso zayd\u00ed en la subdesarrollada Saada, impulsando una insurgencia armada (Forster &amp; Kinnear, 2023). Husayn Al-\u1e24\u016bth\u012b, su l\u00edder, se centr\u00f3 inicialmente en politizar un movimiento de renovaci\u00f3n cultural ya existente. Sus sermones se centraban en c\u00f3mo Israel y Estados Unidos degradaban y desempoderaban a los musulmanes. Junto a esta respuesta en gran medida culturalista al sionismo y a Estados Unidos, el enemigo se describ\u00eda a menudo en t\u00e9rminos religiosos. A ello se uni\u00f3 una temprana admiraci\u00f3n por la firmeza iran\u00ed y su percibida autosuficiencia frente a la amenaza occidental, y al propio Jomeini por sembrar el rencor contra Estados Unidos e Israel en todos los \u00e1mbitos de la sociedad iran\u00ed (Albloshi, 2016). La guerra de agresi\u00f3n de Estados Unidos contra Irak radicaliz\u00f3, ampli\u00f3 y politiz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s a Ansar Allah, dando a su movilizaci\u00f3n un matiz m\u00e1s abiertamente antiimperialista, de forma no muy distinta a la politizaci\u00f3n inducida por la Nakba y la alquimizaci\u00f3n del nacionalismo \u00e1rabe en una ideolog\u00eda republicana y movilizadora de masas (Al-Hardan, 2015; Al-Kubaisi, 1971).<\/p>\n<p>Ansar Allah empez\u00f3 a entremezclar un an\u00e1lisis de clase populista y una ret\u00f3rica de la revoluci\u00f3n en su ideolog\u00eda, cuando el testigo pas\u00f3 de Husayn a Abd el-Malik Al-\u1e24\u016bth\u012b tras el asesinato del primero. La construcci\u00f3n del Estado buscaba un \u00abmodelo revolucionario de gobierno republicano\u00bb, y hablaba de \u00abopresi\u00f3n en todas sus formas, ya sea individual, racial, de clase o regional\u00bb y del alcance m\u00e1s amplio de un \u00abproyecto revolucionario liberador\u00bb, cuya piedra angular era la \u00abtotal independencia en la toma de decisiones\u00bb, una visi\u00f3n populista de la soberan\u00eda (Citado en Schmitz, 2022, 199). Tambi\u00e9n para \u00e9l, Ir\u00e1n era un faro: \u00ab[n]o son (los iran\u00edes) quienes aseguran la vida y producen hombres y construyen naciones\u00bb. Adem\u00e1s, afirmaba el papel iran\u00ed a la hora de asumir la vanguardia de la liberaci\u00f3n nacional enraizada en la \u00abdignidad y la gloria\u00bb, una tarea anteriormente bajo la \u00e9gida del republicanismo radical \u00e1rabe. De 2014 a 2019, la visi\u00f3n social huz\u00ed se solidific\u00f3 a trav\u00e9s de nociones de fiscalidad justa, ingenier\u00eda de precios para los productos b\u00e1sicos y protecci\u00f3n gubernamental para la reproducci\u00f3n social (Abdulfali &amp; Root, 2020). El Documento de Visi\u00f3n Nacional de 2019, prologado por el l\u00edder m\u00e1rtir Saleh Ali al-Sammad, abogaba por un Estado moderno, \u00abfuerte\u00bb y \u00abjusto\u00bb que supervisara una econom\u00eda mixta, comprometida con la industrializaci\u00f3n soberana mediante la sustituci\u00f3n de importaciones, la transformaci\u00f3n <em>in situ<\/em> de los recursos nacionales, la autosubsistencia y las transiciones ecol\u00f3gicas en la agricultura, y la ampliaci\u00f3n de la prestaci\u00f3n de asistencia sanitaria (Rep\u00fablica de Yemen, 2019).<\/p>\n<p>Militarmente, Ansar Allah ha pasado de ser un grupo guerrillero a un ej\u00e9rcito nacional, fusion\u00e1ndose con elementos de las fuerzas armadas nacionales oficiales. Se han beneficiado de la mejora tecnol\u00f3gica gracias a la sinergia con Hezbol\u00e1 y el CIRG, incluido el entrenamiento en armas antitanque y antibuque, y de la industrializaci\u00f3n end\u00f3gena para reforzar la capacidad militar, incluidas minas terrestres, misiles y drones (Moussaoui, 2023, 222). Hezbol\u00e1 e Ir\u00e1n tambi\u00e9n ofrecen entrenamiento militar y elaboraci\u00f3n de propaganda (evidenciado en la convergencia de estrategias medi\u00e1ticas en la guerra de 2023). En relaci\u00f3n con la pr\u00e1ctica y la visi\u00f3n anticolonial y antiimperial, a partir de 2015 Ansar Allah libr\u00f3 una guerra de liberaci\u00f3n nacional contra lo que denominaron el ataque \u00absaud\u00ed-estadounidense\u00bb, que se dirigi\u00f3 sistem\u00e1ticamente contra la agricultura y otros sectores productivos en una guerra de contrainsurgencia genocida y despoblaci\u00f3n (J. Kadri, 2023; Mundy, 2017). Las fuerzas armadas yemen\u00edes se entienden a s\u00ed mismas como combatientes de una guerra popular de movilizaci\u00f3n de masas, basada en el endurecimiento ideol\u00f3gico de las tropas y en sofisticadas t\u00e1cticas para neutralizar la superioridad tecnol\u00f3gica, aprendidas durante su aprendizaje con Hezbol\u00e1 (Moussaoui, 2023, 222-226). 8 La capacidad armada yemen\u00ed, reforzada por la inversi\u00f3n log\u00edstica y material iran\u00ed en la defensa de Yemen, oblig\u00f3 a los saud\u00edes y a los emirat\u00edes a pedir la paz ante las amenazas que se cern\u00edan sobre sus infraestructuras petrol\u00edferas y gas\u00edsticas, sus puntos de refinado y de embarque si continuaba su agresi\u00f3n: otra manifestaci\u00f3n de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la mejora tecnol\u00f3gica, la industrializaci\u00f3n defensiva y la capacidad defensiva armada para asegurar el espacio para la reproducci\u00f3n ampliada en los Estados-naci\u00f3n perif\u00e9ricos o asediados.<\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n, Primera Parte<\/b><\/p>\n<p>Este conjunto de fuerzas regionales se ha aliado con la milicia asim\u00e9trica palestina en su guerra de guerrillas contra el colonialismo de los colonos israel\u00edes y, en particular, contra el asedio a la Franja de Gaza. En la segunda parte de este art\u00edculo analizaremos con m\u00e1s detalle sus actividades posteriores al 7 de octubre, as\u00ed como las de las milicias palestinas. Estas fuerzas tienen orientaciones distintas y desacuerdos internos respecto a los modelos de desarrollo econ\u00f3mico, pero convergen en la defensa activa \u2013o la consecuci\u00f3n\u2013 de la soberan\u00eda pol\u00edtica como algo necesario para el bienestar de los pueblos de la regi\u00f3n. Hemos argumentado que las actuales estrategias del imperialismo estadounidense hacen necesario replantearse la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de la soberan\u00eda nacional y el papel de la autodefensa en la construcci\u00f3n socialista. Dado que EE.UU. est\u00e1 llevando a cabo una pol\u00edtica de colapso del Estado y de des-desarrollo en los principales centros de poblaci\u00f3n \u00e1rabes, que es un campo de pruebas para los m\u00e9todos estadounidenses m\u00e1s amplios de deflaci\u00f3n de ingresos, desestabilizaci\u00f3n, des-desarrollo y des-estatizaci\u00f3n, las fuerzas que defienden la soberan\u00eda del Estado no pueden ser simplemente descartadas como \u00abnacionalistas burguesas\u00bb, \u00abcapitalistas de Estado\u00bb o utilizando tipolog\u00edas afines. Tales descripciones pueden tener elementos formalmente correctos. Pero impiden ver el paisaje estrat\u00e9gico que est\u00e1 contorneado por la actual fase de acumulaci\u00f3n estadounidense, en la que el \u00abdespilfarro\u00bb es una aportaci\u00f3n a la acumulaci\u00f3n. Los ataques sistem\u00e1ticos a la capacidad estatal \u00e1rabe-iran\u00ed, la pol\u00edtica de subdesarrollo y el cerco militar, pol\u00edtico y legal deben entenderse como parte de la acumulaci\u00f3n a trav\u00e9s del despilfarro y del ataque a los pueblos trabajadores a escala mundial.<\/p>\n<p>Reconsiderar las estrategias de acumulaci\u00f3n contempor\u00e1neas nos permite entender el papel coyuntural de la defensa de la soberan\u00eda estatal en el contexto actual, como un bien positivo en s\u00ed mismo, y como una plataforma para la planificaci\u00f3n de pol\u00edticas que pueden conducir en la direcci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n ampliada (como con el documento nacional de Yemen de 2019). Aunque los l\u00edmites de tales visiones pueden y deben ser explorados, cualquier cr\u00edtica de este tipo no debe partir de la fantas\u00eda sino de los hechos: Las operaciones estadounidense-israel\u00edes s\u00f3lo permiten el desarrollo capitalista nacional en determinados t\u00e9rminos dentro de pa\u00edses plenamente integrados en su paraguas de seguridad y financiero. En ese contexto, el eje contempor\u00e1neo desempe\u00f1a un papel liberador limitado pero real al evitar el colapso del Estado en los pa\u00edses cercanos y circundantes a Palestina y proteger la reproducci\u00f3n social y el bienestar popular de las poblaciones contra la parca de la acumulaci\u00f3n a trav\u00e9s del desarrollo.<\/p>\n<p><b>Agradecimientos<\/b><br \/>\nGracias a Patrick Higgins, Zeyad el Nabolsy, Ali Kadri, Nina Farnia y Helyeh Doutaghi por las fuentes y el debate.<\/p>\n<p><b>Notas a pie de p\u00e1gina<\/b><\/p>\n<p>1. Las brigadas Ali Abu Mustafa del Frente Popular para la Liberaci\u00f3n de Palestina (FPLP), las brigadas M\u00e1rtires de Al-Aqsa de Fateh, las fuerzas Omar al-Qasim del Frente Democr\u00e1tico para la Liberaci\u00f3n de Palestina (FDLP), la Yihad Isl\u00e1mica Palestina (YIP) y las brigadas muyahidines tambi\u00e9n participaron en el atentado.<br \/>\n2. Calculado a partir de la base de datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigaci\u00f3n de la Paz (SIPRI) (<a href=\"http:\/\/www.sipri.org\/databases\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\" shape=\"rect\">www.sipri.org\/databases<\/a>).<br \/>\n3. Una corriente revisionista de la historia econ\u00f3mica europea sostiene que la descolonizaci\u00f3n fue esencialmente bien acogida por el capitalismo europeo; v\u00e9anse las siguientes refutaciones de Depelchin (1992) y Saul (2016).<br clear=\"none\" \/>4. Consid\u00e9rese no s\u00f3lo el contenido sino el tono de la cr\u00edtica de Cabral a Nkrumah en este contexto. Gracias a Zeyad el Nabolsy por aclararme este punto.<br clear=\"none\" \/>5. Sobre el disenso interno en los planes de planificaci\u00f3n de India y Estados Unidos y la diferencia entre \u00abvientres llenos\u00bb y la aplicaci\u00f3n de dichos planes, v\u00e9ase Ajl y Sharma (2022).<br clear=\"none\" \/>6. En 2020, Emiratos \u00c1rabes Unidos, Bahr\u00e9in, Sud\u00e1n y Marruecos firmaron acuerdos de normalizaci\u00f3n.<br clear=\"none\" \/>7. Ahora se admite abiertamente que Francia, Turqu\u00eda y Arabia Saud\u00ed, ya sean sus Estados o sus nacionales, han respaldado o financiado al ISIS. Resulta inveros\u00edmil sostener que Estados Unidos no ha sido consciente de esos flujos financieros.<br clear=\"none\" \/>8. V\u00e9ase la inequ\u00edvoca influencia de las guerras populares comunistas de Asia oriental y sudoriental en esta evaluaci\u00f3n militar (Matthews, 2011). Gracias a Patrick Higgins por la aclaraci\u00f3n sobre este punto.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Abdall\u0101h I. \u0152. (1976). <em>Na\u1e25wa ni\u1e93\u0101m iqti\u1e63\u0101d\u012b \u02bb\u0101lam\u012b \u01e7ad\u012bd: dir\u0101sa f\u012b qa\u1e0d\u0101ya \u2019t-tanmiya wa\u2019t-ta\u1e25arrur al-iqti\u1e63\u0101d\u012b wa\u2019l-\u02bbal\u0101q\u0101t ad-daul\u012bya<\/em>. Al-Q\u0101hira: al-Hai\u2019a al-Mi\u0153r\u012bya al-\u2018\u0100mma li\u2019l-Kit\u0101b.<\/li>\n<li>Abd Allah T. (1976). <em>Al-haraka al-wataniyya al-tunisiyya: rawiyya sha\u2019biyya qawmiyya, 1830\u20131956<\/em>. Maktaba al-jamahir.<\/li>\n<li>Abdalla I. S. (1994). Development of Egypt: Two experiences and three scenarios. <em>L\u2019\u00c9gypte Contemporaine<\/em>, 85(435\u2013436), 5\u201364.<\/li>\n<li>Abdulfali M., &amp; Root J. (2020). 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