{"id":15376,"date":"2024-04-18T05:00:43","date_gmt":"2024-04-18T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15376"},"modified":"2024-04-18T00:26:11","modified_gmt":"2024-04-17T23:26:11","slug":"la-teoria-marxista-en-japon-una-vision-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15376","title":{"rendered":"La teor\u00eda marxista en Jap\u00f3n: Una visi\u00f3n cr\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>I.<\/p>\n<p>Resumir la historia de la recepci\u00f3n de Marx en Jap\u00f3n no es tarea f\u00e1cil.<sup>1<\/sup> De hecho, es esencialmente <em>imposible<\/em> ofrecer una visi\u00f3n general adecuada de uno de los repertorios ling\u00fc\u00edsticos m\u00e1s profundos, prol\u00edficos y variados de la tradici\u00f3n marxista. Aunque sigue siendo notablemente poco conocido en los c\u00edrculos intelectuales contempor\u00e1neos europeos o norteamericanos, el marxismo fue la corriente dominante de la investigaci\u00f3n te\u00f3rica en Jap\u00f3n durante la mayor parte del siglo XX; m\u00e1s concretamente, podr\u00edamos decir que el japon\u00e9s ha seguido siendo quiz\u00e1s la lengua m\u00e1s importante para la erudici\u00f3n te\u00f3rica marxista m\u00e1s all\u00e1 del ingl\u00e9s, el alem\u00e1n y el franc\u00e9s, aunque su historia te\u00f3rica permanece relativamente aislada dentro de sus propias fronteras ling\u00fc\u00edsticas. Desde su entrada inicial en el mundo intelectual japon\u00e9s a finales del siglo XIX, el an\u00e1lisis marxista se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en un campo vasto y osm\u00f3tico que impregn\u00f3 todos los aspectos de la vida acad\u00e9mica, el pensamiento hist\u00f3rico, las formas de organizaci\u00f3n pol\u00edtica y las maneras de analizar la condici\u00f3n social. Numerosos ejemplos lo atestiguan, entre ellos el llamativo hecho de que la primera <em>Obra Completa<\/em> de Marx y Engels del mundo no se publicara en alem\u00e1n, ruso, franc\u00e9s o ingl\u00e9s, sino en japon\u00e9s, por la editorial Kaiz\u014dsha en 1932 en 35 vol\u00famenes, bajo la supervisi\u00f3n de Sakisaka Itsur\u014d.<\/p>\n<p>En pocos lugares del mundo es tan importante la distinci\u00f3n entre la historia de la recepci\u00f3n de Marx y la historia del marxismo. \u00bfPor qu\u00e9? En primer lugar, aunque Jap\u00f3n constituye una de las recepciones m\u00e1s tempranas e influyentes de Marx (especialmente para el mundo \u00abno occidental\u00bb), y en el siglo XX uno de los pa\u00edses capitalistas avanzados m\u00e1s marcados intelectual y socialmente por el pensamiento marxista, la trayectoria de desarrollo de esta recepci\u00f3n es bastante diferente de la de sus principales sociedades comparables, principalmente en Europa y Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Mientras que las recepciones inglesa, francesa, alemana, italiana, estadounidense y muchas otras de Marx consideraron su obra inmediatamente vinculada a la historia del movimiento obrero e inmersa en ella, ser\u00eda dif\u00edcil decir que esto sea cierto en el caso de Jap\u00f3n. Aunque hab\u00eda existido un movimiento obrero fuerte y poderoso desde la intensa industrializaci\u00f3n de los a\u00f1os 1870-1890, este movimiento estaba principalmente condicionado en t\u00e9rminos intelectuales por una cierta orientaci\u00f3n socialista-nativista que proporcion\u00f3 el terreno pol\u00edtico para numerosos movimientos sociales del siglo XIX, que se remontaban a los \u00faltimos a\u00f1os del sistema feudal Tokugawa, con sus milenarias contestaciones campesinas y formaciones de conciencia social de masas. En este sentido, la obra de Marx entr\u00f3 en Jap\u00f3n no s\u00f3lo como la vanguardia <em>pol\u00edtica<\/em> de los movimientos obrero y socialista, sino tambi\u00e9n (o incluso principalmente) como la vanguardia <em>te\u00f3rica<\/em> de la investigaci\u00f3n cient\u00edfico-social puntera sobre el car\u00e1cter de la sociedad moderna, con sus dos polos centrales: la relaci\u00f3n social del capital y la formaci\u00f3n del Estado nacional moderno.<\/p>\n<p><em>El Capital<\/em> de Marx se public\u00f3 por primera vez en alem\u00e1n un a\u00f1o antes de la Restauraci\u00f3n Meiji de 1868, que situar\u00eda a Jap\u00f3n a partir de entonces en su camino hacia el r\u00e1pido desarrollo capitalista, la industrializaci\u00f3n y el giro hacia el imperialismo en el continente asi\u00e1tico. La primera introducci\u00f3n conocida a Marx, mucho antes de la publicaci\u00f3n de <em>El Capital<\/em> como texto traducido, fue un texto titulado simplemente \u00abKarl Marx\u00bb, escrito por Kusaka Ch\u014djir\u014d, que hab\u00eda estudiado en Alemania en 1889-90, en el <em>Kokka gakkai zasshi<\/em> (vol. 6, n\u00ba 72-74) en 1893 (el 26\u00ba a\u00f1o de la Era Meiji) (Suzuki 1956: 1), aunque como se\u00f1ala Suzuki, quiz\u00e1 sea dudoso que el texto de Kusaka se basara en una lectura real de <em>El Capital<\/em>. Para ello, deber\u00edamos se\u00f1alar m\u00e1s bien a uno de los pensadores m\u00e1s dominantes e importantes de la recepci\u00f3n temprana de Marx en Jap\u00f3n, Yamakawa Hitoshi, cuyo texto \u00ab<em>El Capital<\/em> de Marx\u00bb se public\u00f3 por entregas en su peri\u00f3dico radical, el <em>Osaka heimin shinbun<\/em>, en 4 n\u00fameros en 1908 (Suzuki 1956: 6). Yamakawa ser\u00eda m\u00e1s tarde una de las figuras clave en las primeras batallas historiogr\u00e1ficas que marcar\u00edan profundamente la recepci\u00f3n de Marx en Jap\u00f3n, a las que nos referiremos en breve.<\/p>\n<p>Ya exist\u00eda una tradici\u00f3n socialista, vinculada a los movimientos obreros y campesinos, entre cuyos intelectuales destacados se encontraban K\u014dtoku Shusui y Katayama Sen. <em>Shakaishugi shinzui<\/em> (La esencia del socialismo), de K\u014dtoku, apareci\u00f3 impreso el mismo a\u00f1o que <em>Waga shakaishugi<\/em> (Mi socialismo), de Katayama Sen, 1903, un punto de inflexi\u00f3n fundamental en el desarrollo del pensamiento marxista en Jap\u00f3n (Sugihara 1998: 47). K\u014dtoku, que pronto ser\u00eda ejecutado en el \u00abIncidente de Alta Traici\u00f3n\u00bb de 1911, acusado de conspirar para asesinar al emperador, fue el traductor del <em>Manifiesto Comunista<\/em> y uno de los primeros socialistas comprometidos. K\u014dtoku, que pronto se inclin\u00f3 hacia una posici\u00f3n anarcosindicalista en los a\u00f1os siguientes, vincul\u00f3 tempranamente el sistema del emperador con el desarrollo del capitalismo en Jap\u00f3n, lo que seguir\u00eda siendo un punto clave en los debates posteriores del pensamiento marxista. Al a\u00f1o siguiente, en v\u00edsperas de la guerra ruso-japonesa de 1904-05, ser\u00eda el apret\u00f3n de manos de Katayama con su hom\u00f3logo ruso Georgy Plekhanov en el VI Congreso de la Segunda Internacional en \u00c1msterdam lo que presentar\u00eda al mundo socialista la existencia y prominencia del movimiento socialista japon\u00e9s. En las d\u00e9cadas posteriores, Katayama llevar\u00eda una extraordinaria vida internacionalista: como miembro del comit\u00e9 ejecutivo de la Comintern, fue miembro fundador de tres partidos comunistas: el Partido Comunista de Jap\u00f3n, el Partido Comunista de Estados Unidos y el Partido Comunista Mexicano, que ayud\u00f3 a fundar junto a su camarada internacionalista indio M.N. Roy en sus ins\u00f3litos a\u00f1os de lucha juntos en Ciudad de M\u00e9xico. Su historia es a\u00fan m\u00e1s notable si se tiene en cuenta que Katayama naci\u00f3 como un campesino indigente en la zona rural de Okayama en los \u00faltimos d\u00edas del sistema feudal (v\u00e9ase el primer texto en ingl\u00e9s de Katayama en Katayama 1918).<\/p>\n<p>Pero, aparte de estos primeros desarrollos del pensamiento marxista de principios de siglo, la especificidad de la obra te\u00f3rica de Marx -y su esencia en <em>El Capital<\/em>&#8211; segu\u00eda sin desarrollarse. En cierto sentido, es imposible disociar la recepci\u00f3n de Marx en Jap\u00f3n de su centralidad en el sistema universitario. Desde la d\u00e9cada de 1910 hasta la de 1920, durante la era Taisho, <em>El Capital<\/em> de Marx pas\u00f3 cada vez m\u00e1s a primer plano, hasta el punto de que se convirti\u00f3 incluso en una figura p\u00fablica del discurso referirse a los j\u00f3venes obsesionados con <em>El Capital<\/em> con el nombre de \u00abchicos Marx\u00bb [<em>Marukusu b\u014di<\/em>]. Esta nueva cultura del estudio de Marx produjo una extraordinaria generaci\u00f3n de pensadores, muchos de los cuales llegar\u00edan a convertirse en importantes te\u00f3ricos de Marx, y del marxismo en sentido amplio: Yamakawa Hitoshi, Fukumoto Kazuo, Inomata Tsunao, Noro Eitaro, Yamada Moritaro, Hani Goro, Uno Kozo, Kuruma Samezo, y muchos otros, junto a los del \u00e1mbito de la filosof\u00eda propiamente dicha, como Tosaka Jun o Kakehashi Akihide. Quiz\u00e1s el catalizador o punto de inflexi\u00f3n de todo el periodo fue la aparici\u00f3n de <em>Binb\u014d monogatari<\/em> (Un cuento sobre la pobreza), de Kawakami Hajime, esencialmente una especie de introducci\u00f3n popular del pensamiento socialista, que se public\u00f3 por entregas durante tres meses en 1916 en el peri\u00f3dico <em>Asahi<\/em> de Osaka. Los art\u00edculos se recopilaron poco despu\u00e9s en forma de libro, y resultaron tan impactantes en el clima intelectual de la \u00e9poca, que en 1919 ya se hab\u00eda reimpreso treinta veces (Bernstein 1976: 87). A su vez, este texto condujo a Kawakami hacia la propia obra de Marx, y en 1919 public\u00f3 la influyente <em>Introducci\u00f3n a El Capital de Marx<\/em> (<em>Shihonron ny\u016bmon<\/em>). Muchos pensadores marxistas posteriores citaron este texto y su aparici\u00f3n como el principal catalizador de la popularizaci\u00f3n de la obra te\u00f3rica marxista. Uno Kozo, por ejemplo, se refiri\u00f3 m\u00e1s tarde a la importancia de la obra de Kawakami como uno de los primeros escritos te\u00f3ricos sobre el valor en japon\u00e9s (V\u00e9ase Uno 1970, vol. 1: 214, 305). A finales de la d\u00e9cada de 1910, especialmente en los dos a\u00f1os siguientes al \u00e9xito de la Revoluci\u00f3n de Octubre, la vitalidad te\u00f3rica de Marx en Jap\u00f3n se hab\u00eda establecido firmemente, y se abri\u00f3 una nueva era de pol\u00e9micas (Sobre este per\u00edodo en general, v\u00e9ase Wakabayashi 1998: 147-206).<\/p>\n<p>II.<\/p>\n<p>Un elemento distintivo y central que condicion\u00f3 profundamente la tradici\u00f3n marxista en Jap\u00f3n, como es el caso en casi todas partes fuera de Europa y Norteam\u00e9rica, es el estatus necesariamente central de la llamada cuesti\u00f3n nacional. Hist\u00f3ricamente hablando, la \u00abcuesti\u00f3n nacional\u00bb ha estado asociada en gran medida a las investigaciones te\u00f3ricas marxistas sobre el \u00abno-occidente\u00bb. T\u00edpicamente, por lo tanto, ha sido algo que el marxismo occidental a menudo consideraba resuelto, aunque el an\u00e1lisis de Gramsci de las cuestiones \u00abmeridionales\u00bb y coloniales sigui\u00f3 siendo una notable excepci\u00f3n. A diferencia del caso de la Rusia imperial tard\u00eda o de los diversos movimientos tercermundistas de los a\u00f1os 50 y 60, la \u00abcuesti\u00f3n nacional\u00bb se ha tratado a menudo simplemente como un signo de una revoluci\u00f3n burguesa incompleta. En la teor\u00eda e historiograf\u00eda marxista japonesa, sin embargo, esto no ha sido as\u00ed. Comprimida en un periodo de cien a\u00f1os, desde la Restauraci\u00f3n Meiji de 1868 hasta la explosi\u00f3n de la Nueva Izquierda en 1968, la historia de Jap\u00f3n abarc\u00f3 la aparici\u00f3n de un Estado-naci\u00f3n moderno y en r\u00e1pida industrializaci\u00f3n, la formaci\u00f3n de un imperio multi\u00e9tnico y multinacional, la derrota de la naci\u00f3n y de su imperio, la ocupaci\u00f3n del antiguo \u00abcentro\u00bb del imperio por parte de Estados Unidos y su posterior desarrollo econ\u00f3mico estratosf\u00e9rico, bajo la hegemon\u00eda estadounidense, hasta convertirse en la segunda mayor potencia capitalista del planeta a finales de la d\u00e9cada de 1960. Es decir, el caso japon\u00e9s combina efectivamente en un todo complejo las trayectorias de imperio, colonia, potencia dependiente y potencia dominante. Desde la introducci\u00f3n de las ciencias sociales modernas en sus influencias principalmente alemanas y francesas a principios del periodo Meiji (1868-1912), alguna forma de la cuesti\u00f3n nacional sigui\u00f3 siendo siempre la preocupaci\u00f3n dominante: desde el intento de Fukuzawa Yukichi de traducir la obra de JS Mill sobre el sentimiento nacional al discurso del \u00abcuerpo nacional\u00bb, hasta el enfoque hegeliano sobre la \u00abhistoria mundial\u00bb y los destinos nacionales, la figura de la naci\u00f3n -hist\u00f3ricamente nueva en su sentido pol\u00edtico moderno en esta \u00e9poca- constituy\u00f3 un aut\u00e9ntico lugar de potencial y ansiedad. No es de extra\u00f1ar, pues, que esta cristalizaci\u00f3n multidimensional de la cuesti\u00f3n nacional fuera durante mucho tiempo el problema fundamental al que se enfrentaron los marxistas japoneses: c\u00f3mo dar cuenta de la posici\u00f3n hist\u00f3rica de Jap\u00f3n en el mundo (sobre la historiograf\u00eda marxista de la preguerra, v\u00e9ase Harootunian e Isomae 2008, especialmente el prefacio).<\/p>\n<p>Otro rasgo distintivo de la tradici\u00f3n historiogr\u00e1fica marxista japonesa ha sido su relativa insularidad, al menos en el periodo de posguerra, respecto a los marxismos de otros lugares, o m\u00e1s concretamente su insularidad <em>unidireccional<\/em>. Todav\u00eda es frecuente encontrarse en Europa y Norteam\u00e9rica con la incredulidad: \u00ab\u00bfMarxismo japon\u00e9s? \u00bfExiste?\u00bb. No quiero decir con esto que los marxistas japoneses fueran ajenos a los desarrollos de la teor\u00eda marxista, tanto del llamado marxismo occidental como del marxismo de otros tipos. M\u00e1s bien me refiero precisamente a lo contrario. Aunque la tradici\u00f3n marxista japonesa encapsulaba y desarrollaba un nivel excepcionalmente alto de desarrollo te\u00f3rico, en muchos aspectos m\u00e1s avanzado que los debates contempor\u00e1neos que ten\u00edan lugar en Europa, Norteam\u00e9rica y otros lugares, especialmente en el periodo de preguerra, la teor\u00eda marxista japonesa era y sigue siendo relativamente poco conocida a escala mundial, salvo por unas pocas figuras. Incluso en el caso de esas pocas figuras que entraron directamente en los debates mundiales sobre el marxismo, su contexto y la historia intelectual que constituy\u00f3 el trasfondo de sus posiciones han sido en gran medida ignorados. En mi opini\u00f3n, los largos, densos y extremadamente exhaustivos debates sobre la cuesti\u00f3n nacional en Jap\u00f3n, adem\u00e1s de otra serie de consideraciones, exigen replantearse la divisi\u00f3n convencional de marxismo occidental, marxismo sovi\u00e9tico y \u00abotros\u00bb marxismos que sustenta tantos intentos de considerar este espacio de pensamiento en la historia intelectual moderna.<\/p>\n<p>Este predominio del marxismo en campos acad\u00e9micos japoneses como la econom\u00eda pol\u00edtica, la sociolog\u00eda, la historia, etc., es s\u00f3lo una parte de la historia. Tambi\u00e9n hay una historia pol\u00edtica decisiva que sustenta la influencia masiva de la investigaci\u00f3n te\u00f3rica marxista en la situaci\u00f3n japonesa. Tras la formaci\u00f3n del Partido Comunista de Jap\u00f3n en 1922, el debate interno en la teor\u00eda marxista se centr\u00f3 al principio en torno a las cuestiones de la filosof\u00eda marxista (en los principales te\u00f3ricos marxistas de las d\u00e9cadas de 1910 y 20, como Kawakami Hajime, Yamakawa Hitoshi y Fukumoto Kazuo, entre otros): la comprensi\u00f3n te\u00f3rica de la subjetividad, el problema de la alienaci\u00f3n y la necesidad hist\u00f3rica de la misi\u00f3n revolucionaria del proletariado. Tras gozar de cierto apoyo a principios de la d\u00e9cada de 1920, la austera obsesi\u00f3n de Fukumoto por la l\u00ednea correcta, lo que m\u00e1s tarde se entender\u00eda como la teor\u00eda de la \u00abprimac\u00eda de las ideas correctas\u00bb -el punto de vista del llamado \u00ab<em>bunri ketsug\u014d<\/em>\u00bb o, la unificaci\u00f3n del partido mediante la eliminaci\u00f3n de los elementos ideol\u00f3gicamente incorrectos (literalmente \u00abunidad en la separaci\u00f3n\u00bb)-, se convirti\u00f3 en el blanco de las denuncias durante la \u00e9poca de publicaci\u00f3n de las Tesis de la Comintern de 1927, en gran parte redactadas bajo la influencia de N. I. Bujarin (a partir de entonces, y todav\u00eda hoy en el trabajo te\u00f3rico marxista en Jap\u00f3n, se utiliza el t\u00e9rmino \u00abfukumoto\u00edsmo\u00bb para someter a cr\u00edtica despectiva cierta insistencia hist\u00e9rica en la pureza de l\u00ednea, quiz\u00e1 similar a la figura de Amadeo Bordiga en la situaci\u00f3n europea). Las Tesis del 27 de la Comintern-PJC comenzaron a trazar una l\u00ednea te\u00f3rica que enfatizaba la teor\u00eda de las \u00abdos etapas\u00bb de la revoluci\u00f3n: Jap\u00f3n no era un Estado moderno plenamente realizado, sino que segu\u00eda abrumado por \u00abrestos feudales\u00bb en forma de terrateniente parasitario, etc., y fue este an\u00e1lisis de la etapa de desarrollo del capitalismo japon\u00e9s el que inici\u00f3 el comienzo de la escisi\u00f3n que llegar\u00eda a su punto culminante con las Tesis del 32 (Comintern 1961). Como principal pa\u00eds \u00abdesarrollado\u00bb en relaci\u00f3n con sus Estados vecinos y primera potencia imperialista de Asia Oriental, la Comintern consideraba a Jap\u00f3n el objetivo m\u00e1s importante y fundamental para el proyecto revolucionario, pero a ra\u00edz de las Tesis del 27, que subrayaban que la Restauraci\u00f3n Meiji de 1868 a\u00fan no se hab\u00eda realizado plenamente como la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa necesaria y la transici\u00f3n al capitalismo mundial moderno, surgi\u00f3 la pregunta: \u00bfestaba preparado el capitalismo japon\u00e9s de los a\u00f1os 30 para la revoluci\u00f3n socialista -en las condiciones sobre el terreno, era posible descubrir el sujeto revolucionario de este proceso?<\/p>\n<p>En el esclarecimiento de esta cuesti\u00f3n surgi\u00f3 el famoso e influyente \u00abdebate sobre el capitalismo japon\u00e9s\u00bb (<em>Nihon shihonshugi rons\u014d<\/em>), un debate cuyo eje central era el esclarecimiento de las cuestiones esenciales del modo de producci\u00f3n y del proceso hist\u00f3rico de articulaci\u00f3n de la formaci\u00f3n social: \u00bfen qu\u00e9 fase de desarrollo se encontraba realmente Jap\u00f3n -c\u00f3mo, y por qu\u00e9 medios, hab\u00eda procedido el desarrollo capitalista japon\u00e9s, y exist\u00eda un desarrollo total concomitante de la formaci\u00f3n social en su conjunto, produciendo as\u00ed la conciencia pol\u00edtica necesaria para la transici\u00f3n revolucionaria? La categor\u00eda econ\u00f3mica b\u00e1sica de la vida social en los pueblos -la forma de alquiler de la tierra (<em>kosakury\u014d<\/em>)-, \u00bfera un \u00abvestigio\u00bb o \u00abremanente\u00bb del feudalismo, algo parcialmente feudal, o un producto del desarrollo del capitalismo mundial moderno? El debate sobre el capitalismo japon\u00e9s, en su sentido enciclop\u00e9dico, tuvo lugar entre mediados de la d\u00e9cada de 1920 y mediados-finales de la d\u00e9cada de 1930, un periodo concentrado de aproximadamente 12-15 a\u00f1os. Este debate, aunque central para la teor\u00eda marxista, tuvo una influencia excepcionalmente amplia en la formaci\u00f3n del pensamiento social japon\u00e9s, y en la formaci\u00f3n de las modernas ciencias sociales japonesas en general. Adem\u00e1s, hay que subrayar aqu\u00ed que, aunque ciertamente tambi\u00e9n hubo un extenso trabajo exeg\u00e9tico directamente sobre Marx en las d\u00e9cadas de 1920 y 1930, el principal campo a trav\u00e9s del cual se produjeron las extremadamente complejas recepciones de Marx -no s\u00f3lo del volumen 1 de <em>El Capital<\/em>, sino tambi\u00e9n del volumen 2 (los esquemas de reproducci\u00f3n) y del volumen 3 (la categor\u00eda de la renta del suelo y su explicaci\u00f3n te\u00f3rica)- fue precisamente la historiograf\u00eda y el an\u00e1lisis te\u00f3rico del capitalismo japon\u00e9s.<\/p>\n<p>En el debate sobre estas cuestiones, surgieron aproximadamente dos posturas: una, que se convirti\u00f3 en la de la facci\u00f3n R\u014dn\u014d (\u00ablaborista-agricultor\u00bb), que sosten\u00eda que las reformas agrarias instituidas en la Restauraci\u00f3n Meiji de 1868 -que ellos consideraban directamente una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa- hab\u00edan iniciado la soluci\u00f3n al \u00abatraso\u00bb del campo, plantando las semillas iniciales que conducir\u00edan al pleno desarrollo capitalista; y otra, que se convirti\u00f3 en la de la facci\u00f3n K\u014dza (\u00abLecturas\u00bb) (que representaba la l\u00ednea dominante del PCJ y la Comintern), que argumentaba que la Restauraci\u00f3n no hab\u00eda sido una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa completa, sino m\u00e1s bien una transici\u00f3n incompleta a la modernidad, y que el capitalismo japon\u00e9s s\u00f3lo se hab\u00eda desarrollado parcialmente, sobre una base principalmente feudal. Las Tesis &#8217;27 de la Comintern, al separarse del \u00e9nfasis anterior en el proceso socialista-revolucionario inmediato, instalaron las condiciones para la escisi\u00f3n entre el PCJ y la facci\u00f3n R\u014dn\u014d (particularmente Yamakawa Hitoshi e Inomata Tsunao). Pero, en sus Tesis del 32, la posici\u00f3n de la Comintern reforz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s esta l\u00ednea en paralelo a la situaci\u00f3n mundial, al llamar a una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa de masas contra el absolutismo y el feudalismo concretados en la forma del sistema-emperador (<em>tenn\u014dsei<\/em>) (Sobre la historia del debate, v\u00e9ase Nagaoka 1985; Hoston 1987). La principal influencia autoral y conceptual en este periodo de la pol\u00edtica de la Comintern sobre la \u00abcuesti\u00f3n nacional\u00bb fue Otto Kuusinen, quien, en el XII Pleno de la Comintern de este mismo a\u00f1o, hizo un llamamiento general a favor de acciones de masas que subordinaran las demandas comunistas a las necesidades inmediatas del amplio frente de masas. Al argumentar que una plataforma pol\u00edtica directamente comunista alienar\u00eda y mantendr\u00eda al partido separado de los pobres rurales y de los estratos \u00abno avanzados\u00bb de la clase obrera, este llamamiento inici\u00f3 esencialmente la transici\u00f3n en la Comintern a la l\u00ednea del frente popular adoptada unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1935.<\/p>\n<p>En Jap\u00f3n, la posici\u00f3n de la facci\u00f3n K\u014dza y su dominio de este debate se establecieron ampliamente con la publicaci\u00f3n de sus <em>Conferencias sobre la historia del desarrollo del capitalismo japon\u00e9s<\/em> (<em>Nihon shihonshugi hattatsushi k\u014dza<\/em>) en 8 vol\u00famenes en 1932. Los trabajos de este volumen estaban en preparaci\u00f3n mucho antes de la publicaci\u00f3n de las Tesis del 32, por lo que no deben verse como una ampliaci\u00f3n de la posici\u00f3n de estas, sino m\u00e1s bien como la preparaci\u00f3n del terreno para la hegemon\u00eda de su posici\u00f3n a ra\u00edz de las Tesis del 27. Noro Eitar\u014d, dirigente del PCJ, que fue detenido y muri\u00f3 en prisi\u00f3n dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1934, supervis\u00f3 la compilaci\u00f3n de las Tesis. Noro podr\u00eda considerarse como el que m\u00e1s concretamente sent\u00f3 las bases de las concepciones generales de la facci\u00f3n K\u014dza. Para \u00e9l, la \u00fanica forma de articular verdadera y eficazmente la consecuencia pol\u00edtica de la teor\u00eda, la estrategia proletaria, era centrarse en la \u00abparticularidad\u00bb (<em>tokushusei<\/em>) del desarrollo capitalista japon\u00e9s. La raz\u00f3n de ello, afirmaba Noro, era que, sin comprender el modo de producci\u00f3n \u00abdominado\u00bb (<em>hishihaiteki<\/em>) (es decir, la estructura agraria semifeudal del campo), no se pod\u00eda entender la forma particular en que el desarrollo de las fuerzas productivas hab\u00eda necesitado un giro hacia el imperialismo. Otto Kuusinen, entonces jefe del Bur\u00f3 Oriental de la Comintern y encargado de preparar an\u00e1lisis de las condiciones revolucionarias en Asia Oriental, se hizo eco de esta l\u00f3gica b\u00e1sica. Kuusinen argument\u00f3: \u00abObservamos la opresi\u00f3n ininterrumpida e ilimitada del campesinado, condicionado por los restos excepcionalmente poderosos del feudalismo (<em>h\u014dkensei no zansonbutsu<\/em>). El pueblo japon\u00e9s es para el capitalismo japon\u00e9s una colonia contenida dentro de sus propios l\u00edmites dom\u00e9sticos (<em>Nihon shihonshugi ni totte jikoku naichi ni okeru shokuminchi de aru<\/em>).\u00bb Y contin\u00faa: \u00abLa transformaci\u00f3n burguesa de Jap\u00f3n sigue siendo notablemente incompleta (<em>ichijirushiku mikansei de ari<\/em>), notablemente inconclusa o no determinada (<em>ichijirushiku hiketteiteki de ari<\/em>), y es en esencia parcial e inacabada (<em>ch\u016btohanpa<\/em>).\u00bb Precisamente por estas caracter\u00edsticas, argumenta, el capitalismo japon\u00e9s est\u00e1 lisiado o deformado (v\u00e9ase sobre este punto, Walker 2016). En un sentido obvio, los debates sobre la transici\u00f3n en el contexto japon\u00e9s funcionaron aleg\u00f3ricamente para refractar las luchas de l\u00edneas a nivel de la pol\u00edtica (la tesis \u00absemifeudal\u00bb condujo a una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n en dos etapas; la tesis de un capitalismo consumado condujo a una teor\u00eda de una sola etapa), pero tambi\u00e9n sirvieron como laboratorios de experimentaci\u00f3n te\u00f3rica sobre el estatus del <em>Capital<\/em> de Marx, y c\u00f3mo aplicar sus ideas a la coyuntura local.<\/p>\n<p>En la inmediata posguerra, el Partido Comunista de Jap\u00f3n, revigorizado tras d\u00e9cadas de represi\u00f3n gubernamental, floreci\u00f3 como fuente de pol\u00edtica de resistencia y fuerza organizativa intelectual. A principios de la d\u00e9cada de 1950, la l\u00f3gica pol\u00edtica en torno a la cual el PCJ hab\u00eda teorizado su posici\u00f3n empez\u00f3 a cambiar hacia la forma de una lucha de \u00abliberaci\u00f3n nacional\u00bb, una lucha armada por la liberaci\u00f3n de la \u00absubordinaci\u00f3n\u00bb inspirada en la l\u00ednea revolucionaria china. Esto fue pregonado en gran medida por ciertos l\u00edderes del PCJ, en particular Tokuda Ky\u016bichi (1894-1953), que hab\u00eda pasado 18 a\u00f1os encarcelado bajo la Ley de Preservaci\u00f3n de la Paz de preguerra, y Nosaka Sanz\u014d (1892-1993), que hab\u00eda pasado los a\u00f1os de guerra en diversos lugares, y que hab\u00eda establecido v\u00ednculos con el partido chino, huyendo de las Purgas Rojas emprendidas por las fuerzas de ocupaci\u00f3n estadounidenses a la reci\u00e9n liberada Pek\u00edn.<\/p>\n<p>Hicieron especial hincapi\u00e9 en la continuaci\u00f3n, m\u00e1s que en la ruptura, de las anteriores relaciones agrarias que se hab\u00edan dado en el campo japon\u00e9s, lo que describieron como un \u00absistema parasitario de terratenientes\u00bb (<em>kisei jinushisei<\/em>): con \u00e9ste como eje decisivo del sometimiento de la \u00abnaci\u00f3n\u00bb, el PCJ inici\u00f3 un malhadado movimiento de retorno a las aldeas. Este tom\u00f3 la forma del cuasi clandestino \u00abCuerpo de Operaciones Aldeanas\u00bb (<em>Sanson k\u014dsakutai<\/em>), grupos de cuadros y estudiantes que entrar\u00edan en las aldeas, agitar\u00edan entre los campesinos e intentar\u00edan encender una chispa revolucionaria en el campo (el \u00abuna sola chispa puede iniciar un incendio en la pradera\u00bb de Mao) para sembrar las semillas de un \u00abcerco a las ciudades.\u00bb Este movimiento estaba condenado desde el principio, no s\u00f3lo porque los campesinos estaban en general completamente desinteresados en el movimiento, sino tambi\u00e9n porque sus condiciones, aunque todav\u00eda sumidas en una pobreza atroz, hab\u00edan cambiado con las reformas agrarias de posguerra, lo suficiente como para disminuir el \u00abparasitismo\u00bb directo al que se enfrentaban y, por tanto, lo suficiente como para hacer ineficaz el llamamiento del \u00abcuerpo de operaciones\u00bb a la acci\u00f3n revolucionaria (Koschmann 1996).<\/p>\n<p>Este momento, sin embargo, fue ciertamente m\u00e1s que una mera estrategia pol\u00edtica fallida: aunque el PCJ pronto repudi\u00f3 el regreso a la aldea como \u00abaventurerismo de ultraizquierda\u00bb (<em>kyokusa b\u014dkenshugi<\/em>) y rechaz\u00f3 oficialmente la l\u00ednea de la lucha armada en 1955 en su Sexto Congreso, la memoria material y afectiva de las operaciones en la aldea sigui\u00f3 siendo un lugar cr\u00edtico de pol\u00edtica literaria, de inspiraci\u00f3n pol\u00edtica y de imaginaci\u00f3n y experimentaci\u00f3n a lo largo de la d\u00e9cada de 1950 y hasta bien entrados los a\u00f1os siguientes.<\/p>\n<p>Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el Partido Comunista de Jap\u00f3n volvi\u00f3 a la primera l\u00ednea de la sociedad japonesa, reforzado por el sacrificio y la legitimidad de sus principales l\u00edderes, Nosaka y Tokuda. Aclamados como no corrompidos por los a\u00f1os de guerra, el PCJ y el Partido Socialista de Jap\u00f3n emprendieron un esfuerzo electoral concertado en 1946 y 1947. Alarmados por el amplio favor de que gozaban estos partidos, McArthur y el Mando Supremo de las Potencias Aliadas (SCAP) tomaron una decisi\u00f3n crucial: lo que lleg\u00f3 a conocerse entre los historiadores como la \u00abmarcha atr\u00e1s\u00bb, cambiar la estrategia para impedir la expansi\u00f3n del socialismo en lugar de intentar principalmente librar al Estado japon\u00e9s del fascismo. As\u00ed, las llamadas \u00abpurgas rojas\u00bb de finales de la d\u00e9cada de 1940 intentaron destruir el repentino resurgimiento de la tradici\u00f3n comunista japonesa de preguerra, anta\u00f1o la m\u00e1s fuerte de Asia (en los a\u00f1os 20 y 30), y fuente de importantes trabajos te\u00f3ricos del pensamiento marxista. Esto llev\u00f3 al PCJ a la clandestinidad, y condujo a un breve periodo (finales de los a\u00f1os 40-55) de \u00e9nfasis en la lucha armada, el trabajo clandestino y una renovada proximidad a la l\u00ednea china (sobre la cuesti\u00f3n de la naci\u00f3n en este periodo del pensamiento marxista, v\u00e9ase Gayle 2003). En 1955, en el VI Congreso del PCJ de posguerra, se repudi\u00f3 esta l\u00ednea de lucha armada en el campo, se expuls\u00f3 a sus partidarios y se instal\u00f3 un nuevo \u00abcompromiso hist\u00f3rico\u00bb (en la l\u00ednea del partido italiano), allanando el camino para la plena transici\u00f3n del PCJ al reformismo y la participaci\u00f3n en el gobierno. En cierto sentido, este momento puede considerarse como el primer surgimiento de una \u00abNueva Izquierda\u00bb marxiana a escala mundial, un a\u00f1o antes de que los acontecimientos de 1956 en Hungr\u00eda generaran un proceso similar para los partidos comunistas de Europa Occidental y Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>A medida que la d\u00e9cada de 1950 llegaba a su fin, una nueva masa social de estudiantes, intelectuales, obreros, campesinos y clases populares volv\u00eda a levantarse, en particular en torno a la renovaci\u00f3n en 1960 del Tratado de Seguridad Conjunta entre Estados Unidos y Jap\u00f3n (Anpo, en su abreviatura japonesa) (v\u00e9anse los textos de Haniya 1963). La manifestaci\u00f3n masiva inaugural de la d\u00e9cada de 1960 en torno a la protesta por el Anpo moviliz\u00f3 a un n\u00famero inmenso de personas: s\u00f3lo una de las tres grandes huelgas generales convocadas por los sindicatos sac\u00f3 a la calle a 6,2 millones en junio de 1960. Con este intenso nivel de movilizaci\u00f3n, se hab\u00eda formado una nueva izquierda combativa, que anunciaba un nuevo acuerdo social: ya no en deuda con el PCJ, que muchos en la izquierda consideraban que hab\u00eda traicionado su pol\u00edtica, esta Nueva Izquierda de Jap\u00f3n lleg\u00f3 a producir una de las d\u00e9cadas m\u00e1s intensas de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, pensamiento pol\u00edtico y est\u00e9tica pol\u00edtica del siglo XX global (v\u00e9anse los ensayos de Walker 2020). Surgieron nuevos y creativos trabajos te\u00f3ricos desde dentro de los movimientos pol\u00edticos del Zengakuren en torno al Anp\u014d de 1960, as\u00ed como desde dentro del Zenky\u014dt\u014d de 1968-69, en particular la extraordinaria <em>Teor\u00eda de la revuelta<\/em> (<em>Hanranron<\/em>) de Nagasaki Hiroshi (v\u00e9ase Nagasaki 1969), junto con un nuevo impulso y direcci\u00f3n para la teor\u00eda marxista en su conjunto, en este hervidero de agitaci\u00f3n pol\u00edtica que vendr\u00eda a ser el largo 1968 en Jap\u00f3n. A medida que los largos a\u00f1os 60 se adentraban en los 70 -un oscuro periodo de intensidad y desolaci\u00f3n de la lucha armada, con su violencia interna (<em>uchi geba<\/em>), el eclipse de la experiencia de la URA, la lucha del Frente Armado Antijapon\u00e9s de Asia Oriental, la aparici\u00f3n de nuevas pol\u00edticas vinculadas a una creciente conciencia y centralidad de las luchas de las minor\u00edas (los ainu, los okinawenses, los zainichi coreanos y chinos, los movimientos buraku, etc.), la antigua secuencia de la teor\u00eda marxista lleg\u00f3 en gran medida a su fin, al tiempo que surg\u00edan nuevos campos de batalla \u00aben el frente filos\u00f3fico\u00bb, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>III.<\/p>\n<p>Si el debate de preguerra sobre el capitalismo japon\u00e9s -su car\u00e1cter, su desarrollo, su modo de relaci\u00f3n con el surgimiento del capitalismo descrito en <em>El Capital<\/em>&#8211; se centr\u00f3 en la relaci\u00f3n entre lo hist\u00f3rico y lo l\u00f3gico, el auge de la escritura te\u00f3rica marxista de posguerra tendi\u00f3 a dividirse entre el an\u00e1lisis metodol\u00f3gico del propio capital y la b\u00fasqueda de una filosof\u00eda de la subjetividad situada en torno a la teor\u00eda de la alienaci\u00f3n y caracterizada por un inter\u00e9s por el primer Marx. Estas \u00faltimas figuras, en particular Kakehashi Akihide, Kuroda Kan&#8217;ichi y Umemoto Katsumi, se inclinaban por una lectura de Marx centrada en cierta medida en el sujeto, o lo que Kakehashi denominaba la \u00abcaptaci\u00f3n subjetiva\u00bb (<em>shutaiteki ha&#8217;aku<\/em>) del capital, con la concomitante centralidad otorgada a la figura del \u00abtrabajo humano\u00bb. En contraste con esto, Uno Kozo y sus principales colegas, figuras como Suzuki Koichiro, Iwata Hiroshi, junto con otros, plantearon frente a esto una lectura relativamente estructural, centrada en <em>El Capital<\/em>, preocupada por tres puntos principales: 1) la clarificaci\u00f3n metodol\u00f3gica de <em>El Capital<\/em> en t\u00e9rminos de niveles de an\u00e1lisis (l\u00f3gica o \u00abprincipio\u00bb; etapa o modo de desarrollo capitalista; an\u00e1lisis coyuntural); la centralidad de la peculiar cuasi mercanc\u00eda fuerza de trabajo; la importancia de una teor\u00eda del imperialismo interna a una relectura de <em>El Capital<\/em>) (V\u00e9ase Uno, Walker 2016). Mientras que muchos de los que le rodeaban se ocuparon del \u00abcapitalismo mundial\u00bb (Iwata), volvieron a la cuesti\u00f3n agraria (\u014cuchi Tsutomu) o desarrollaron lecturas l\u00f3gicas de <em>El Capital<\/em> por derecho propio (Suzuki K\u014dichir\u014d), la obra de Uno, aunque se mantuvo estudiadamente separada de la pol\u00edtica propiamente dicha o de las cada vez m\u00e1s intensas luchas partidistas internas de la izquierda marxista, lleg\u00f3 a ser, no obstante, ampliamente influyente entre la Nueva Izquierda (Suga 2005; Walker 2020). Tras el momento de 1968 y el eclipse de los movimientos armados (por ejemplo, el Ej\u00e9rcito Rojo Unido y el Frente Armado Antijapon\u00e9s de Asia Oriental [<em>Higashi ajia han-nichi bus\u014d sensen<\/em>]), surgi\u00f3 un nuevo giro a principios de la d\u00e9cada de 1970. Caracterizado por <em>Marukusu sono kan\u014dsei no ch\u016bshin<\/em> [Marx: hacia el centro de la posibilidad], de Kojin Karatani, y <em>Shihonron no tetsugaku<\/em> [La filosof\u00eda del capital], de Hiromatsu Wataru, este momento supuso un retorno al centro textual de la obra de Marx, una vez m\u00e1s con un cierto grado de separaci\u00f3n de la pol\u00edtica marxista existente.<\/p>\n<p>La extraordinariamente densa prosa filos\u00f3fica de Hiromatsu, centrada en la categor\u00eda filos\u00f3fica de la cosificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la teor\u00eda de la forma-valor, tuvo una gran influencia en la generaci\u00f3n de los sesenta, sobre todo por la implicaci\u00f3n de Hiromatsu en el movimiento estudiantil. Su trabajo, no s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda, sino tambi\u00e9n en la correcci\u00f3n activa del manuscrito de <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> para crear un texto m\u00e1s preciso desde el punto de vista marxol\u00f3gico, produjo numerosos ejemplos de importancia filos\u00f3fica duradera, quiz\u00e1s simbolizados en su obra de 1974 <em>La filosof\u00eda de El capital de Marx<\/em> (Hiromatsu 1974). Hiromatsu fue, por supuesto, mucho m\u00e1s que un puente hacia el punto \u00e1lgido de la filosof\u00eda marxista de antes de la guerra (v\u00e9ase, por ejemplo, Hiromatsu, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n), representado por Tosaka Jun o Miki Kiyoshi, mientras que, precisamente al mismo tiempo, la obra de Karatani aport\u00f3 a la lectura de Marx un momento espec\u00edfico que coincidi\u00f3 con el desarrollo de la teor\u00eda cr\u00edtica (en su sentido amplio, m\u00e1s que en el estrecho de la Escuela de Frankfurt), particularmente en Estados Unidos, donde Karatani hab\u00eda pasado un tiempo en Yale en la d\u00e9cada de 1970, y donde posteriormente ense\u00f1\u00f3, en la Universidad de Columbia.<\/p>\n<p>Desde la famosa conferencia de Johns Hopkins de 1966 sobre las \u00abCiencias del Hombre\u00bb, la llamada \u00abteor\u00eda francesa\u00bb hab\u00eda experimentado un intenso desarrollo, sobre todo en Norteam\u00e9rica. En cierto modo, la generalidad que proporciona el lenguaje de la teor\u00eda no era un desarrollo totalmente nuevo en Jap\u00f3n, donde un cierto tipo de cruce entre cr\u00edtica literaria y teor\u00eda social hab\u00eda sido viable durante mucho tiempo como discurso p\u00fablico, incluso en ocasiones totalmente al margen del sistema universitario. E<em>l Marx de Karatani: Hacia el centro de la posibilidad<\/em> (Karatani 2020), publicado por entregas en la revista literaria <em>Gunz\u014d<\/em> en 1974, represent\u00f3 una ruptura -o m\u00e1s bien se sit\u00faa \u00e9l mismo dentro de una ruptura, podr\u00eda decirse- con la lectura predominante de Marx, dominante en 1968: la del Marx temprano, una lectura luk\u00e1csiana de la figura del ser humano trabajador autoalienado. Esta nueva lectura trajo a escena una lectura literaria o ling\u00fc\u00edstica, centrada en la textualidad de <em>El Capital<\/em>, una lectura transversal cruzada por la ling\u00fc\u00edstica estructural (Saussure), el psicoan\u00e1lisis (Freud y Lacan) y la deconstrucci\u00f3n (Heidegger y Derrida). En cierto sentido, el texto de Karatani puede verse ahora a la larga luz hist\u00f3rico-intelectual como un punto clave en el que la tradici\u00f3n de la teor\u00eda marxista japonesa produjo un nuevo punto de partida para s\u00ed misma en los t\u00e9rminos globales de la teor\u00eda cr\u00edtica (Karatani 1990). Esto condicionar\u00eda fuertemente el desarrollo de lo que se denomin\u00f3 \u00abnuevo academicismo\u00bb en la d\u00e9cada de 1980, cuando las figuras cr\u00edticas dominantes pasaron a ser el propio Karatani y Asada Akira (cuyos propios trabajos sobre Marx interrelacionados con Deleuze y Guattari, as\u00ed como cuestiones de psicoan\u00e1lisis y est\u00e9tica, ser\u00edan ampliamente influyentes).<\/p>\n<p>Hoy, en las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, no hay duda de que la lectura de Marx sigue siendo una parte decisiva del paisaje intelectual japon\u00e9s, aunque ser\u00eda dif\u00edcil nombrar a ning\u00fan intelectual verdaderamente dominante o hegem\u00f3nico al estilo de Uno, Hiromatsu o incluso Karatani (que sigue escribiendo obras importantes, aunque sin la influencia excepcional que tuvo en la d\u00e9cada de 1990). Las lecturas japonesas de Marx han sido paralelas a los a\u00f1os posteriores a la globalizaci\u00f3n de los 90 de maneras interesantes: Por un lado, ha habido una \u00abinternacionalizaci\u00f3n\u00bb significativa de los te\u00f3ricos, historiadores y fil\u00f3sofos marxistas japoneses, en el sentido de que los modos dominantes de lectura est\u00e1n ahora menos centrados en figuras y posiciones clave dentro del desarrollo hist\u00f3rico del pensamiento marxista japon\u00e9s (las posiciones de Rono\/Koza, el trabajo de Uno, el trabajo de Hiromatsu, el trabajo de te\u00f3ricos m\u00e1s expl\u00edcitamente influidos por la escuela de Kioto como las figuras de posguerra Kuroda Kan&#8217;ichi, Kakehashi Akihide, etc.). Pero, por otro lado, el resto del mundo sigue siendo profundamente ignorante de la tradici\u00f3n japonesa, una peculiaridad que s\u00f3lo puede explicarse por la distancia ling\u00fc\u00edstica, ya que en todos los dem\u00e1s niveles, el japon\u00e9s es sin duda una lengua en la que existe tanto an\u00e1lisis marxista te\u00f3ricamente potente como el que se ha escrito en franc\u00e9s, espa\u00f1ol, italiano u otras lenguas importantes del mundo. Ciertamente, el car\u00e1cter hipermetodol\u00f3gico del pensamiento marxista en japon\u00e9s de mediados del siglo XX no ayud\u00f3 a su recepci\u00f3n, debido en parte a las pol\u00e9micas bastante oscuras en las que estaba inmerso.<\/p>\n<p>Mientras que el internacionalismo del periodo de preguerra, sostenido tanto por la existencia de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como espec\u00edficamente por la Comintern anterior al Frente Popular (1935), proporcion\u00f3 una globalidad a las primeras d\u00e9cadas de la teor\u00eda marxista en Jap\u00f3n, el periodo de posguerra vio un retroceso de este alcance internacional, con solo unas pocas excepciones notables (en el campo de la historia, una serie de marxistas importantes, como Toyama Shigeki y Takahashi K\u014dhachir\u014d eran ciertamente conocidos a nivel mundial). Las revoluciones de 1968 y la formaci\u00f3n de la Nueva Izquierda a ra\u00edz de 1955 aportaron otra globalidad, pero esta vez a un nivel de contemporaneidad de los acontecimientos y procesos, m\u00e1s que una implicaci\u00f3n \u00edntima. El trotskismo temprano de la d\u00e9cada de 1950, con v\u00ednculos con organizaciones francesas como <em>Socialisme ou barbarie<\/em> fue una de esas v\u00edas (Kuroda Kan&#8217;ichi, m\u00e1s tarde el l\u00edder supremo de la Fracci\u00f3n Marxista Revolucionaria (la llamada <em>Kakumaru-ha<\/em>), fue en la d\u00e9cada de 1950 el corresponsal japon\u00e9s de <em>S ou B<\/em>); las organizaciones de lucha armada, con sus acciones directas y su descenso de la resistencia armada a la lucha armada global de car\u00e1cter cada vez m\u00e1s aislado en el L\u00edbano, Europa Occidental y el Sudeste Asi\u00e1tico fue otra.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os posteriores a 1968 surgi\u00f3 una nueva generaci\u00f3n, que ya no estaba necesariamente vinculada a la experiencia de la tradici\u00f3n marxista japonesa como tal. Despu\u00e9s de la d\u00e9cada de 1990, se ha producido un nuevo cambio en el \u00e1mbito de la teor\u00eda marxista y el an\u00e1lisis marxiano en Jap\u00f3n, dando a conocer voces extraordinarias y poderosas que deber\u00edan difundirse m\u00e1s ampliamente en otros idiomas (pienso aqu\u00ed en te\u00f3ricos como Ichida Yoshihiko, Nagahara Yutaka y otros; v\u00e9anse ejemplos recientes en Ichida 2014 y Nagahara 2017). La tradici\u00f3n marxiana de la erudici\u00f3n sigue estando extraordinariamente extendida, con nuevos v\u00ednculos con el creciente cuerpo de trabajos sobre la teor\u00eda de la forma-valor (aunque los muchos v\u00ednculos posibles entre la Neue Marx-Lekt\u00fcre y sus antecedentes en los diversos debates japoneses sobre la forma-valor sigue siendo un punto a desarrollar m\u00e1s, del que seguramente se ocupar\u00e1n pr\u00f3ximos trabajos), as\u00ed como nuevos trabajos vinculados a la recepci\u00f3n de figuras filos\u00f3fico-pol\u00edticas francesas e italianas posteriores a 1968.<\/p>\n<p>Este panorama muy esquem\u00e1tico no es m\u00e1s que una especie de <em>marcador de posici\u00f3n imposible<\/em> para una vasta tradici\u00f3n bibliogr\u00e1fica y conceptual. Sigue siendo una tarea crucial para los marxistas de hoy poner en relaci\u00f3n esta inmensa historia te\u00f3rica en lengua japonesa con sus hom\u00f3logos de todo el mundo.<\/p>\n<p><i>Gavin WALKER es profesor asociado de Historia en la Universidad McGill, autor de <\/i>The Sublime Perversion of Capital<i> (Duke, 2016) y miembro del colectivo editorial de <\/i>positions: asia critique<i>. Es editor de <\/i>The End of Area<i> (Duke, 2019, con Naoki Sakai), <\/i>Marx, Asia, and the History of the Present<i>, un n\u00famero especial de <\/i>positions: politics <i>(positionspolitics.org), y editor y traductor de <\/i>Marx: Towards the Centre of Possibility <i>(Verso, 2020), de K\u014djin Karatani. Su nueva colecci\u00f3n editada, <\/i>The Red Years: Theory, Politics, and Aesthetics in the Japanese &#8217;68<i> (Los a\u00f1os rojos: teor\u00eda, pol\u00edtica y est\u00e9tica en el 68 japon\u00e9s).<\/i><\/p>\n<p><b>Referencias:<\/b><\/p>\n<ul>\n<li><i>Actuel Marx<\/i>, no. 2 (1985), <i>Le marxisme au Japon<\/i>, Paris: Presses universitaires de France.<\/li>\n<li>Barshay, A. (2004). <i>The Social Sciences in Modern Japan: The Marxian and Modernist Traditions<\/i>. Berkeley: University of California Press.<\/li>\n<li>Bernstein, GL (1976), <i>Japanese Marxist: A Portrait of Kawakami Hajime, 1879-1946<\/i><\/li>\n<li>Comintern (1961) <i>Nihon ni kan suru teze-sh\u016b<\/i>, Tokyo: Aoki Shoten.<\/li>\n<li>Fukuzawa<i>,<\/i> H. (1981),<i> Aspekte der Marx-Rezeption in Japan: Sp\u00e4tkapitalisierung und ihre sozio\u00f6konomischen Folgen, dargestellt am Beispiel der japanischen Gesellschaft<\/i>, Bochum: Studienverlag Dr. N. Brockmeyer.<\/li>\n<li>Gayle, C.A. 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(2020), <i>Marx: Towards the Centre of Possibility<\/i>, translated, edited, and with an introduction by Gavin Walker. London: Verso.<\/li>\n<li>Katayama Sen (1918), <i>The Labour Movement in Japan<\/i>, Chicago: Charles Kerr.<\/li>\n<li>Kawashima, K. et al (2013), <i>Tosaka Jun: A Reader<\/i>, Ithaca: Cornell East Asia Series.<\/li>\n<li>Koschmann, J.V. (1996), <i>Revolution and Subjectivity in Postwar Japan<\/i>, Chicago: University of Chicago Press.<\/li>\n<li>Kuruma, S. (2019). <i>Marx\u2019s Theory of the Genesis of Money<\/i>, trans. M. Schauerte, Leiden: Brill, Historical Materialism Book Series.<\/li>\n<li>Nagahara, Y. (2017), <i>Yasagure tachi no gait\u014d: Kashi sonzai no seijikeizaigaku hihan josetsu,<\/i> Tokyo: K\u014dshisha.<\/li>\n<li>Nagaoka, S. (1985), <i>Nihon shihonshugi rons\u014d no gunz\u014d,<\/i> Tokyo: Minerva Shob\u014d.<\/li>\n<li>Nagasaki, H. (1968), <i>Hanran-ron,<\/i> Tokyo: J\u014dky\u014d shuppan.<\/li>\n<li>Nor\u014d, E. 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Ken Kawashima and with an introduction by Kawashima and Gavin Walker, Leiden: Brill, Historical Materialism Book Series.<\/li>\n<li>Wakabayashi, B.T (1998), <i>Modern Japanese Thought<\/i>, Cambridge: Cambridge University Press.<\/li>\n<li>Walker, G. (2016), <i>The Sublime Perversion of Capital<\/i>, Durham &amp; London: Duke University Press.<\/li>\n<li>Walker, G., ed. (2020), <i>The Red Years: Theory, Politics, and Aesthetics in the Japanese \u201868<\/i>, London: Verso.<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Nota<\/b><\/p>\n<p>1. Versiones anteriores de este texto se publicaron previamente como Gavin Walker, \u00abMarx in Japan\u00bb en <em>The Bloomsbury Companion to Marx<\/em>, ed. Imre Szeman et al (Londres: Bloomsbury, 2018) y \u00bb Le marxismd au Japon: guide de lecture \u00bb en la revista en l\u00ednea <em>P\u00e9riode: r\u00e9vue de th\u00e9orie marxiste<\/em> (enero de 2019).<\/p>\n<p>Fuente: <em>Historical materialism<\/em>,\u00a0 <a href=\"https:\/\/www.historicalmaterialism.org\/marxist-theory-in-japan-a-critical-overview\/\">https:\/\/www.historicalmaterialism.org\/marxist-theory-in-japan-a-critical-overview\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. 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