{"id":154,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=154"},"modified":"2020-02-12T13:24:17","modified_gmt":"2020-02-12T12:24:17","slug":"totalitarismo-triste-historia-de-un-no-concepto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=154","title":{"rendered":"Totalitarismo, triste historia de un no-concepto"},"content":{"rendered":"<p>Al igual que la guerra de Bush, tambi\u00e9n el l\u00e9xico ideol\u00f3gico contempor\u00e1neo esta animado por la lucha entre el Bien y el Mal. Una lucha sangrienta que ve contrapuestos a nuestros aliados, el \u201cMercado\u201d, la \u201cDemocracia\u201d y la \u201cSeguridad\u201d,\u00a0 a dos enemigos mortales: el \u201cTerrorismo\u201d, y el \u201cTotalitarismo\u201d \u2013entre ellos c\u00f3mplices-, y cada vez menos distinguibles el uno del otro. Como es l\u00f3gico, la execraci\u00f3n general circunda estas dos tristes figuras. El apelativo de \u201cTotalitario\u201d, en particular, est\u00e1 decididamente entre los insultos m\u00e1s en boga. De \u201ccomportamiento totalitario\u201d ha sido recientemente acusado el ministro brasile\u00f1o de cultura Gilberto Gil de Caetano Veloso, en el curso de una pol\u00e9mica sobre la distribuci\u00f3n de los fondos p\u00fablicos. \u201cT\u00edpica de un estado totalitario\u201d es seg\u00fan Vittorio Feltri la (sacrosanta) decisi\u00f3n de Rifondazione Comunista de expulsar a un concejal que primero ha defendido el derecho de Di Canio (futbolista del Lazio) a hacer el saludo fascista, y despu\u00e9s lo ha imitado a beneficio del fot\u00f3grafo de un peri\u00f3dico local. Y \u201ctotalitario\u201d es, obviamente, tambi\u00e9n, todo opositor de Berlusconi que sea sorprendido pronunciando con tono de reproche las tres palabras \u201cconflicto de intereses\u201d. Se trata de usos grotescos del t\u00e9rmino, pero, a su modo, significativos.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s significativo es el uso del t\u00e9rmino por parte del ex director de la CIA, James Woolsey: el cual ha recientemente afirmado que \u201cuna misma guerra\u201d, contrapone hoy a los Estados Unidos a \u201ctres movimientos totalitarios, un poco como ocurr\u00eda en el segundo conflicto mundial\u201d. Los tres \u201cmovimientos totalitarios\u201d estar\u00edan representados por el baasismo (sunnitas iraqu\u00edes y Siria), por los \u201cchiitas islamistas jihadistas\u201d (apoyados\u00a0 por Ir\u00e1n y ligados al Hezbollah liban\u00e9s) y por los \u201cislamistas jihadistas de matriz sunnita\u201d (o sea \u201clos grupos terroristas como Al Qaeda\u201d) (entrevista \u201cBorsa &amp; Finanza\u201d, 05-11-2005). Una duda surge espont\u00e1neamente: \u00bfqu\u00e9 diablos tienen en com\u00fan hoy un nacionalista \u00e1rabe laico, un fundamentalista isl\u00e1mico chiita y uno sunnita?.<\/p>\n<p>Pr\u00e1cticamente nada. Excepto una cosa: el hecho de oponerse a los Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u201cTotalitario\u201d, en definitiva, es qui\u00e9n se opone a Occidente, y m\u00e1s precisamente a los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Nada nuevo, realmente las cosas est\u00e1n as\u00ed desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os. La fortuna del concepto de \u201ctotalitarismo\u201d nace de hecho en la inmediata posguerra mundial, y se explica con la necesidad pol\u00edtica de unir a los reg\u00edmenes comunistas, que representaban entonces el nuevo Enemigo de Occidente, al r\u00e9gimen nazi apenas derrotado<b>. <\/b>A posteriori, no podemos m\u00e1s que constatar el pleno \u00e9xito de esta operaci\u00f3n. Aunque, sin embargo, ha conocido diversas fases.<\/p>\n<p><b>Fase 1: \u201cnazismo=estalinismo\u201d (H.Arendt)<\/b><\/p>\n<p>La fortuna de esta identificaci\u00f3n se debe en buena parte al libro Los Or\u00edgenes del Totalitarismo (Einaudi, Torino 2004) de Hannah Arendt. En este libro, aparecido en primera edici\u00f3n en 1951, la Arendt identifica los \u201csistemas nazi y estaliniano\u201d como dos \u201cvariaciones del mismo modelo\u201d pol\u00edtico: un modelo que tiende al \u201cdominio total\u201d sobre las personas, y al \u201cdominio global\u201d a nivel planetario (cap. LXIV y LXI, 539,569). Los elementos esenciales del totalitarismo son la \u201cideolog\u00eda\u201d, entendida como una clave absoluta de comprensi\u00f3n de la historia (racista en el primer caso, \u201cclasista\u201d en el segundo), el \u201cterror\u201d (verdadera\u201desencia del poder totalitario\u201d, que golpea no solo a los opositores, sino tambi\u00e9n a los \u201cinocentes\u201d), y el \u201cpartido \u00fanico\u201d (curiosamente, la Arendt no cita en cambio el poder absoluto de un jefe).<\/p>\n<p>El texto de la Arendt tiene muchos lados d\u00e9biles. Es prolijo, pero tambi\u00e9n desequilibrado en su estructura. La documentaci\u00f3n es muy rica en lo que se refiere a la Alemania nazi y, por el contrario, extremadamente d\u00e9bil por cuanto respecta a la URSS. Este hecho ya demuestra que el arquetipo del concepto arendtiano de \u201ctotalitarismo\u201d es la Alemania nazi, a la que se intenta asimilar a la URSS.<\/p>\n<p>Estableciendo paralelismos digamos un poco forzados, como la atribuci\u00f3n a\u00a0 la Rusia de Stalin de la misma tendencia al \u201cdominio global\u201d de la Alemania hitleriana: sobrevolando sobre el hecho de que durante todo el per\u00edodo estaliniano, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica fue agredida y amenazada (en \u00faltimo t\u00e9rmino por el rearme de los pa\u00edses Occidentales y por el monopolio de las armas at\u00f3micas por parte de los USA) (ibid, pp. 539,569). Conectada a esta curiosa tesis est\u00e1 la verdadera absurdez seg\u00fan la cual el \u201cbolchevismo\u201d deber\u00eda \u201cm\u00e1s al paneslavismo\u201d que a cualquier otra ideolog\u00eda y movimiento\u201d (pp. 310,326).<\/p>\n<p>De un modo m\u00e1s general, los cr\u00edticos de la Arendt han tenido el juego f\u00e1cil para demostrar como la \u201cideolog\u00eda\u201d nazi (siempre que se quiera ennoblecer con el t\u00e9rmino de \u201cideolog\u00eda\u201d el delirante patchwork antisemita del Mein Kampf hitleriano) est\u00e1 distante a\u00f1os luz de la comunista: reaccionario y tradicionalista el nazismo, revolucionario y \u201cheredero del iluminismo y de la Revoluci\u00f3n Francesa\u201d el comunismo; irracionalista el primero, racionalista el segundo; racista el primero, internacionalista y universalista el segundo; defensor de la existencia de una jerarqu\u00eda natural (entre razas e individuos) el primero, igualitario y \u201cnivelador\u201d el segundo; expl\u00edcitamente antidemocr\u00e1tico el primero, defensor de una \u201cdemocracia real\u201d que fuese m\u00e1s all\u00e1 de la \u201csolamente formal\u201d el segundo. Se dir\u00e1 que una cosa son los principios y otra su traducci\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Pero el punto clave es\u00a0 propiamente este: \u00bf se puede reducir a un \u00fanico concepto una ideolog\u00eda y pr\u00e1ctica de gobierno expl\u00edcitamente basada sobre el terror y sobre la violencia y una teor\u00eda (y praxis) de emancipaci\u00f3n que se convierte en una praxis contraria a sus propios principios? Porqu\u00e9 una cosa es cierta: en el nazismo la correspondencia entre teor\u00eda y praxis es perfecta, tambi\u00e9n y sobre todo bajo el perfil del terror y del \u201cdominio total\u201d. La apesadumbrada constataci\u00f3n de la \u201cdesvergonzada franqueza del Mein Kampf\u201d es obligatoria para cualquiera que examine el fen\u00f3meno nazi. El nazismo exalta expl\u00edcitamente los conceptos de \u201corganicidad\u201d, de \u201corganizaci\u00f3n total\u201d, el \u201cprincipio totalitario\u201d. Y lo pone cient\u00edficamente en pr\u00e1ctica. La prueba m\u00e1s elocuente de ello esta representada en la lengua alemana, que fue \u2013a diferencia de la rusa- completamente\u00a0 reestructurada y modificada a\u00a0 fin de legitimar y expresar\u00a0 la realizaci\u00f3n \u201ctotal\u201d el dominio nazi<b> <\/b>(v\u00e9ase el n.110).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a la luz de esto \u00faltimo, es cuanto menos singular que la Arendt se muestre poco segura para determinar en que a\u00f1os hab\u00eda en Alemania un \u201cverdadero\u201d r\u00e9gimen totalitario: a veces sostiene que la Alemania de Hitler se convierte en un r\u00e9gimen \u201cabiertamente totalitario\u201d solamente desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial (despu\u00e9s de 1939); otras veces afirma que fue \u201csolamente durante la guerra\u201d y, precisamente \u201c despu\u00e9s de las conquistas en el este europeo\u201d. (desde 1941 y despu\u00e9s), cuando \u201cAlemania estuvo en condiciones de instaurar un r\u00e9gimen verdaderamente totalitario\u201d; pero llega tambi\u00e9n a sostener que \u201csolo si Alemania hubiese ganado la guerra habr\u00eda conocido un dominio totalitario completo\u201d (H.Arendt, La banalidad del mal, Feltrinelli, Milano, 2005, p.76; Los or\u00edgenes&#8230;, cit.,p.430). Si se llevan a sus \u00faltimas consecuencias estas palabras , se puede concluir que \u00a1no existi\u00f3 nunca un verdadero r\u00e9gimen totalitario en la Alemania nazi!. Bonito resultado: la Arendt crea la categor\u00eda de una forma de gobierno espec\u00edfica e irreducible a cualquier otra, la aplica a dos reg\u00edmenes, para despu\u00e9s descubrir que en el que representa el arquetipo de ella, tal categor\u00eda \u00a1no ser\u00e1\u00a0 nunca realmente\u00a0 aplicable de modo pleno!.<\/p>\n<h2>La desaparici\u00f3n de la econom\u00eda en el \u201ctotalitarismo\u201d de la Arendt<\/h2>\n<p>\u201cTanto ruido para nada\u201d, podr\u00edamos decir. Pero lo de la Arendt no fue trabajo perdido. Al menos en un sentido: con todos sus fallos e incongruencias. Los Or\u00edgenes del Totalitarismo fue un potente instrumento de propaganda anticomunista en los primeros a\u00f1os cincuenta (no por casualidad la CIA subvencion\u00f3 generosamente la traducci\u00f3n en varias lenguas). La categor\u00eda del \u201ctotalitarismo\u201d, de hecho, permit\u00eda- y permite- conseguir varios importantes objetivos ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Uniendo nazismo y estalinismo se pierde la especificidad de la barbarie nazi, relativiz\u00e1ndola y \u201ccontrabalance\u00e1ndola\u201d con\u00a0 una barbarie, por as\u00ed decirlo, igual y contraria a la vez (en los casos m\u00e1s extremos, como el revisionismo hist\u00f3rico de Ernst Nolte, hasta nada menos verse tentado de hacer al \u201ctotalitarismo comunista\u201d el culpable del surgimiento del nazi- justificando este \u00faltimo en cuanto reacci\u00f3n fisiol\u00f3gica al\u00a0 primero). No es este, sin embargo, el m\u00e1s importante servicio prestado por el concepto del \u201ctotalitarismo\u201d. Lo es por el contrario representado por el considerar y clasificar al r\u00e9gimen nazi en base a su forma pol\u00edtica en vez de por su contenido econ\u00f3mico. De tal modo se \u201colvida\u201d que el nazismo comparte con las \u201cdemocracias liberales\u201d (pre y post-nazis) el hecho de ser una econom\u00eda capitalista. Este \u201colvido\u201d vuelve casi inexplicable un fen\u00f3meno embarazoso como es la absoluta continuidad de las clases dirigentes econ\u00f3micas (y en casos no marginales tambi\u00e9n pol\u00edticas) entre la Alemania \u201ctotalitaria\u201d y\u00a0 la \u201cdemocr\u00e1tica\u201d Alemania occidental. Cosa que ser\u00eda f\u00e1cil de explicar, si se admitiese\u00a0 que la dictadura nazi era funcional al mantenimiento del orden\u00a0 econ\u00f3mico vigente (entonces y hoy) contra el peligro revolucionario. Incluso si la Arendt busca exorcizarlo, la relaci\u00f3n org\u00e1nica entre el gran capital alem\u00e1n y el nazismo representa el verdadero hilo rojo de la par\u00e1bola hist\u00f3rica de la Alemania hitleriana, desde sus albores hasta los campos de exterminio: como demuestran, entre otras cosas, las decenas de miles de prisioneros que trabajaban hasta la muerte para la I.G. Farben, para la Krupp, la Siemens, etc. El tema ha vuelto a los honores de las cr\u00f3nicas recientemente, en relaci\u00f3n a la causa presentada contra la BMW por algunos de los supervivientes de los campos de concentraci\u00f3n. No se trata de casos aislados. Cuando, hace algunos a\u00f1os, se impide a la Degussa participar en los trabajos de construcci\u00f3n del monumento erigido en Berl\u00edn en memoria del exterminio de los hebreos con motivo de su compromiso con el nazismo, hubo qui\u00e9n sugiri\u00f3 que, si este criterio se aplicase de forma inflexible, habr\u00edan debido ser excluidas todas las empresas alemanas. Incluso insistir sobre la novedad radical del \u201ctotalitarismo\u201d como forma de gobierno consiente olvidar \u2013o de cualquier modo poner decididamente en segundo plano- la continuidad econ\u00f3mica entre el r\u00e9gimen nazi y las precedentes \u201cdemocracias liberales\u201d. Pero estas l\u00edneas\u00a0 de continuidad no son solamente econ\u00f3micas. La misma Arendt individua en la \u201cedad del imperialismo\u201d un importante factor de incubaci\u00f3n del totalitarismo. Y documenta como ya los gobiernos \u201cdemocr\u00e1ticos\u201d de los Pa\u00edses imperialistas justificaron con el racismo sus propias conquistas coloniales y realizaron, tambi\u00e9n, masacres masivas de las poblaciones ind\u00edgenas. Recuerda que un funcionario brit\u00e1nico propone usar \u201cmasacres administrativas\u201d para la soluci\u00f3n del problema en la India, y que en \u00c1frica otros diligentes funcionarios (diligentes como Eichmann) declaraban que \u201cno se permitir\u00e1 que consideraciones \u00e9ticas como los derechos humanos obstaculicen\u201d el dominio blanco. Y concluye: \u201cdelante de las narices de todos estaban ya muchos de los elementos, que, mezclados, habr\u00edan podido crear un gobierno totalitario sobre bases racistas\u201d.<\/p>\n<p>Estaban incluso all\u00ed sus instrumentos m\u00e1s feroces: \u201ctampoco los campos de concentraci\u00f3n son una invenci\u00f3n totalitaria. Aparecieron por primera vez durante la guerra de los B\u00f6ers, a principios del siglo XX, y continuaron siendo usados tanto en Sud\u00e1frica como en la India para los \u201celementos indeseables\u201d; aqu\u00ed encontramos por primera vez\u00a0 el t\u00e9rmino \u201ccustodia protectora\u201d, que es en seguida adoptado por el Tercer Reich. Si esto es cierto, \u00bfcu\u00e1l es la novedad del totalitarismo? En opini\u00f3n de la Arendt, estar\u00eda en el modo de utilizaci\u00f3n de los campos de concentraci\u00f3n esta novedad que consistir\u00eda en el abandono de los \u201cmotivos utilitarios\u201d y de los \u201cintereses de los gobernantes\u201d para entrar en el campo del \u201ctodo es posible\u201d. Ausencia de medida, absolutismo: seg\u00fan esta impostaci\u00f3n el totalitarismo es un novum propio en cuanto al mal radical, el \u201cmal absoluto,\u00a0 impune e imperdonable\u201d. De este modo, obviamente, cualquier investigaci\u00f3n de las causas, cualquier elemento de continuidad hist\u00f3rica con las \u201cdemocracias liberales\u201d pasa a un segundo plano: el totalitarismo nazi es comparable solo con si mismo \u2013o con su presunto \u201cdoble\u201d representado por la Rusia estaliniana. De este modo se pierde simplemente la posibilidad de meter la nariz en la que ha sido definida como la f\u00e1brica europea del Holocausto. (cfr. Conversaci\u00f3n E.Traverso-I.Vantaggiato, Il Manifesto, 11.11.2005).<\/p>\n<p>\u201cAbsoluto\u201d, \u201cmisterio\u201d, \u201clocura\u201d: en el mismo momento en el que hacemos uso de estas categor\u00edas, renunciamos a comprender. Cuando, en agosto pasado, Ratzinger defini\u00f3 el exterminio nazi de los hebreos como \u201cmysterium iniquitatis\u201d, con esto excluy\u00f3 la posibilidad de comprender cuanto ocurri\u00f3, y de nombrar tanto a los c\u00f3mplices como los motivos del exterminio. Al mismo resultado se llega cuando \u2013como hace la Arendt-\u00a0 se emplea la categor\u00eda de \u201clocura\u201d como clave de lectura de cuanto sucedi\u00f3 (Los Or\u00edgenes del Totalitarismo cit&#8230;,pp 564-5).<\/p>\n<p><b>Fase 2: \u201cnazismo=comunismo\u201d (Friedrich\/Brzezinsky y otros)<\/b><\/p>\n<p>A pesar de sus \u201cm\u00e9ritos\u201d ideol\u00f3gicos, el \u201ctotalitarismo\u201d arendtiano se convierte r\u00e1pidamente en inservible. Despu\u00e9s de la muerte de Stalin,\u00a0 de hecho, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se atenu\u00f3 y r\u00e1pidamente vino a menos aquel \u201cterror\u201d que para la Arendt era \u201cla esencia del poder totalitario\u201d. Y, en efecto, la misma Arendt afirm\u00f3\u00a0 sin medias tintas; despu\u00e9s de la muerte de Stalin \u201cno se puede definir a la URSS como totalitaria\u201d.\u00a0 Este an\u00e1lisis estaba basado tambi\u00e9n en la \u201cideolog\u00eda<b>\u201d,<\/b>\u00a0 pero la idea de un \u201cdominio total\u201d fundado solamente sobre ella era m\u00e1s bien poco plausible. Adem\u00e1s, en el texto de la Arendt hab\u00edan otros elementos que se conciliaban mal con un anticomunismo absoluto: comenzando por la contraposici\u00f3n entre Lenin y Stalin y por la afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual una posible alternativa a Stalin hubiera sido la prosecuci\u00f3n de la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica (NEP) lanzada por Lenin (ibid, cap. LXXIII y 441-3). Servir\u00eda cualquier cosa m\u00e1s fuerte. Y lleg\u00f3: en 1956, Carl J. Friedrich y Zbigniew Brzezinski ( si, el mismo) enviaron a la imprenta un nuevo libro sobre el tema, titulado \u201cDictadura totalitaria y autocracia\u201d. En este volumen se agregaba, junto a los trazos caracter\u00edsticos del totalitarismo, tambi\u00e9n el control y la direcci\u00f3n centralizada de la econom\u00eda. Se consegu\u00eda as\u00ed el objetivo de incluir en el \u00e1mbito de los reg\u00edmenes totalitarios a la Rusia post-estaliniana, a la China comunista y a todos los pa\u00edses del\u00a0 este europeo. (Esto, por otra parte, complicaba las cosas por cuanto respecta a la identificaci\u00f3n del r\u00e9gimen nazi como totalitario, pero, obviamente, no era esta la principal preocupaci\u00f3n de los autores).<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, el problema de la objetiva desaparici\u00f3n\u00a0 del \u201cterror totalitario\u201d de la misma Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no era un problema de poco calado. A esto se puso remedio de un modo muy simple: atenuando la importancia del \u201cterror\u201d para el concepto de totalitarismo \u2013o sea cambiando las cartas sobre la mesa-. As\u00ed, en la segunda edici\u00f3n del volumen citado, a cargo en 1965 de Friedrich \u00fanicamente, se puede leer que en el \u201ctotalitarismo maduro\u201d el terror \u2013que primero hab\u00eda sido definido como el \u201cnervio vital del totalitarismo\u201d- est\u00e1 presente \u00fanicamente en la forma de un \u201cterror ps\u00edquico\u201d y de un \u201cconsenso general\u201d (\u00a1sic!). y Brzezinski, que al principio consideraba el terror \u201cla caracter\u00edstica m\u00e1s universal del totalitarismo\u201d, en un nuevo libro de 1962\u00a0 llega a hablar de\u00a0 un \u201ctotalitarismo voluntario\u201d (\u00a1sic!) ( \u201cIdeolog\u00eda y poder en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u201d).<\/p>\n<p>Contempor\u00e1neamente, otros autores se encargaron de apretar el acelerador sobre el concepto de \u201cideolog\u00eda totalitaria\u201d, ampliando su alcance. As\u00ed, Talmon, en su \u201cLos or\u00edgenes de la democracia totalitaria\u201d, denuncia como \u201ctotalitaria\u201d la \u201cmisma idea de un sistema aut\u00f3nomo del cual haya sido eliminado cualquier mal y cualquier infelicidad\u201d; dicho en t\u00e9rminos sencillos: la idea misma de una sociedad sin clases es una aspiraci\u00f3n totalitaria. Ya la Arendt hab\u00eda confirmado que \u201cel mal radical nace cuando se espera un bien radical\u201d. Otro polit\u00f3logo americano, W.H. Morris Jones, en 1954 escribe un ensayo \u201cEn defensa de la apat\u00eda\u201d, en el que sostiene que la apat\u00eda ejercita un \u201cefecto ben\u00e9fico sobre el tono de la vida pol\u00edtica\u201d; por el contrario, \u201cmuchas de las ideas conectadas con el tema general del deber del voto pertenecen propiamente al campo totalitario (\u00a1) y est\u00e1n fuera de lugar en el vocabulario de una democracia liberal\u201d.<\/p>\n<p>Si estas posiciones aparecen expl\u00edcitamente inspiradas desde posiciones pol\u00edticas de derecha, lo mismo no se puede decir de un variado y sucesivo fil\u00f3n de \u201ccazadores de los totalitarismos\u201d: se trata de te\u00f3ricos del post-modernismo. Los cuales, a partir de Jean-Francois Lyotard, han puesto bajo tiro los \u201cgrandes relatos\u201d, o sea, las teor\u00edas de la historia, y en particular de la historia como emancipaci\u00f3n progresiva de la humanidad. En este caso el \u201csue\u00f1o totalitario\u201d estar\u00eda representado por la idea misma de poder dar una lectura racional y global de los eventos hist\u00f3ricos: cosa que desembocar\u00eda en un \u201cmodelo totalizante\u201d y en sus \u201cefectos totalitarios, bajo el nombre mismo del marxismo, en los pa\u00edses comunistas\u201d.<\/p>\n<h2>Fase 3: \u201ctotalitarismo=comunismo\u201d<\/h2>\n<p>Con el colapso de la URSS y la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn sucede lo incre\u00edble: el \u201cTotalitarismo\u201d sovi\u00e9tico, este horrible Leviat\u00e1n del siglo XX, implosiona sin el m\u00e1s m\u00ednimo derramamiento de sangre (bastante m\u00e1s cruentos fueron poco despu\u00e9s los conflictos \u00e9tnicos que estallaron en todo el este europeo en disgregaci\u00f3n). La presunta terribilidad demon\u00edaca del \u201ctotalitarismo comunista\u201d muta en una pat\u00e9tica farsa, bien simbolizada en el \u201cgolpe de estado-farsa del verano de 1991 en Rusia (el \u201cdemocr\u00e1tico\u201d Yeltsin, por el contrario, muy pronto, no dudar\u00e1 en tomar a ca\u00f1onazos el parlamento). Si esper\u00e1bamos reflexiones equilibradas sobre estos argumentos. Sucede lo contrario. Ahora no solo la historia entera de los pa\u00edses comunistas esta comprendida bajo la categor\u00eda de \u201ctotalitarismo\u201d, sino que el campo sem\u00e1ntico de este concepto se amplia sin ning\u00fan respeto no digamos del sentido hist\u00f3rico, sino incluso del sentido del rid\u00edculo. Esto se concreta incluyendo literalmente a todo<b>: <\/b>al movimiento comunista al completo, a la misma Revoluci\u00f3n Francesa (el Terror, \u00a1caramba!); a los estados sobrevivientes\u00a0 del difunto \u201cbloque socialista\u201d, a los movimientos de liberaci\u00f3n del Tercer Mundo que luchan contra la privatizaci\u00f3n de los recursos b\u00e1sicos de sus respectivos pa\u00edses, y a muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta concepci\u00f3n \u201campliada\u201d del concepto,\u00a0 tendencias \u201ctotalitarias\u201d\u00a0 nutren incluso inconscientemente \u2013 a cualquiera que luche por formas de regulaci\u00f3n de la econom\u00eda distintas del modelo liberal de \u201cla zorra libre en el gallinero libre\u201d; el mismo modelo europeo de welfare (a partir de la llamada \u201ceconom\u00eda social de mercado\u201d inventada por la CDU alemana) se convierte en sospechoso; nada que hacer, la peste del azufre bolchevique tambi\u00e9n le afecta. Y \u201csue\u00f1os totalitarios\u201d cultiva tambi\u00e9n cualquiera\u00a0 que crea posible\u00a0 comprender las din\u00e1micas hist\u00f3ricas con el auxilio de la raz\u00f3n, qui\u00e9n estudia la filosof\u00eda sistem\u00e1tica sin aburrirle, qui\u00e9n defiende los progresos de la ciencia y de la raz\u00f3n (ya el hecho de adoptar este \u00faltimo t\u00e9rmino en singular, denuncia sin equ\u00edvoco la mentalidad intolerante y policial de qui\u00e9n no la usa). Con un singular vuelco de perspectiva, aquel irracionalismo que hab\u00eda representado el f\u00e9rtil humus del nazismo, es el que hoy se quiere repintar como \u201cdenuncia de los l\u00edmites de la raz\u00f3n\u201d, y es, adem\u00e1s, considerado expresi\u00f3n de una mentalidad post-moderna, abierta y tolerante. Con ello vuelven a encontrarse, malamente embellecidos, todos los elementos de la \u201cideolog\u00eda nazi\u201d; racismo (\u201cconciencia de la propia identidad \u00e9tnica\u201d), xenofobia (\u201corgullo\u201d y \u201cautodefensa de Occidente\u201d), mitos de sangre y territorio (\u201capego a las ra\u00edces propias\u201d); y, sobre todo, el anticomunismo visceral: que hoy asume precisamente el rostro \u201cdemocr\u00e1tico\u201d de la \u201cfirme denuncia de la ideolog\u00eda totalitaria\u201d.<\/p>\n<p>Estamos en la tercera fase de la poco edificante historia del concepto de totalitarismo:\u00a0 ahora este designa en primer lugar, si no exclusivamente, el comunismo. Se intenta\u00a0 hacer tomar al \u201ccomunismo\u201d el puesto ocupado en el imaginario colectivo por el nazismo como arquetipo del poder totalitario. La misma denuncia, aparentemente salom\u00f3nica, de los \u201ctotalitarismos\u201d del siglo XX, sirve en realidad para golpear al comunismo,\u00a0 mientras que la execraci\u00f3n que circunda el nazismo se hace cada vez m\u00e1s gen\u00e9rica y ritual. Y para distinguir netamente entre ambos al fascismo italiano (adem\u00e1s de al h\u00fangaro, al rumano, al estonio, al let\u00f3n, al lituano, al portugu\u00e9s, al espa\u00f1ol, al griego..), es ben\u00e9volamente considerado como un \u201cbanal\u201d autoritarismo, no se sabe si m\u00e1s bondadoso o chapucero. Singular iron\u00eda de la historia, si se piensa que Mussolini ve\u00eda la novedad hist\u00f3rica del fascismo en la capacidad de \u201cguiar totalitariamente la naci\u00f3n\u201d y adoptaba con mucho gusto la expresi\u00f3n de \u201cestado totalitario\u201d \u2013 adem\u00e1s del gas en Africa, y el tribunal especial y las leyes raciales en Italia&#8230;&#8230;(cfr. Gentile, B.Mussolini, \u201cFascismo, en Enciclopedia Italiana (1932)).<\/p>\n<p>El documento m\u00e1s significativo de esta fase es el proyecto de resoluci\u00f3n sobre la \u201cNecesidad de una condena internacional de los cr\u00edmenes del comunismo\u201d presentado en el 2005 al Consejo de Europa. En este singular documento el termino \u201ccomunista\u201d es acompa\u00f1ado regularmente del apelativo de \u201ctotalitario\u201d (la formulaci\u00f3n preferida es \u201creg\u00edmenes comunistas totalitarios\u201d, que en la citada moci\u00f3n aparece 24 veces); el nazismo es presentado, de pasada, como \u201cotro r\u00e9gimen totalitario del siglo XX\u201d. En este texto \u2013digamos un poco confuso- se afirma, a prop\u00f3sito del mismo Consejo de Europa, que \u201cla tutela de los derechos del hombre y el Estado de derecho son los valores fundamentales que defiende este organismo\u201d;\u00a0 y como confirmaci\u00f3n de esto, se deplora que los partidos comunistas sean \u201clegales y a\u00fan activos en algunos pa\u00edses\u201d. Se espera que la propia posici\u00f3n anime \u201ca los historiadores del mundo entero\u201d a \u201cestablecer y verificar objetivamente el desarrollo de los hechos\u201d; luego, para animar la libertad de investigaci\u00f3n y de ense\u00f1anza, se pide, \u201c la revisi\u00f3n de los manuales escolares\u201d. \u00bfPero que motiva la necesidad de este pronunciamiento?. Junto a los motivos declarados (decididamente parad\u00f3jico aquel de \u201cfavorecer la reconciliaci\u00f3n\u201d) se revelan alguno de los verdaderos: \u201cparecer\u00eda que un cierto tipo de nostalgia del comunismo est\u00e9 todav\u00eda presente en algunos pa\u00edses, por lo que existe el peligro de que los comunistas retomen el poder en uno u otro de estos pa\u00edses\u201d; y, sobre todo: \u201celementos de la ideolog\u00eda comunista, como la igualdad o la justicia social, contin\u00faan seduciendo a numerosos miembros de la clase pol\u00edtica\u201d. Henos aqu\u00ed ante la respuesta: insatisfacci\u00f3n por el presente estado de cosas y aspiraci\u00f3n a la igualdad y a la justicia social. Los verdaderos enemigos de los \u201ccazadores de comunistas totalitarios\u201d son estos. Hoy igual que ayer. Ayer con la excusa de los reg\u00edmenes comunistas existentes, hoy con la excusa de que los reg\u00edmenes comunistas ya no existen.<\/p>\n<p>Un concepto sin objeto y el \u201cEnemigo entre nosotros\u201d.<\/p>\n<p>Pero obviamente, el hecho de que el sistema de los reg\u00edmenes comunistas no exista no es irrelevante tampoco para el fin de la suerte\u00a0 del concepto de \u201ctotalitarismo\u201d. El hecho de haber perdido el propio objeto no es cosa balad\u00ed: ahora al concepto de \u201ctotalitarismo\u201d le falta un referente. Para un concepto sin objeto la vida no es f\u00e1cil. Para no quedar desocupado est\u00e1 obligado a busc\u00e1rselo. Es tambi\u00e9n\u00a0 cierto que la ampliaci\u00f3n sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino, en su tiempo efectuada en funci\u00f3n de la necesidad anticomunista, facilita la b\u00fasqueda de objetos sustitutivos. Ahora \u201ctotalitario\u201d es todo y lo contrario de todo: vivimos bajo el yugo del \u201ctotalitarismo publicitario\u201d, pero es totalitaria, tambi\u00e9n, la prohibici\u00f3n de la publicidad del tabaco. Es totalitaria la represi\u00f3n sexual de los isl\u00e1micos wahabbitas, pero no es menos insidioso el \u201ctotalitarismo del gozo\u201d impuesto por las sociedades capitalistas occidentales a los individuos atomizados. Aqu\u00ed, sin embargo, surge un problema: cuando un concepto significa todo, no significa en realidad nada. La perdida de cualquier anclaje sem\u00e1ntico significa la muerte de un concepto. Y esta es probablemente la suerte que tarde o temprano esperar\u00e1 al \u201ctotalitarismo\u201d.<\/p>\n<p>De momento, sin embargo, un residuo de significado le queda adherido, es el incubo del \u201cdominio total\u201d. El incubo del poder sin obst\u00e1culos, de la violencia salvaje pero organizada, del lenguaje al servicio del poder que altera y vuelve del rev\u00e9s la realidad, cancelando cualquier distinci\u00f3n entre verdadero y falso. Aqu\u00ed reside la\u00a0 perdurable eficacia propagand\u00edstica del concepto. Pero aqu\u00ed, ir\u00f3nicamente, el \u201ctotalitarismo\u201d puede rendir un importante servicio: el de ayudar a nombrar a los s\u00edntomas del \u201cdominio total\u201d de nuestro mundo. Veamos.<\/p>\n<p>La violencia salvaje pero organizada t\u00edpica del poder totalitario deja sus huellas inconfundibles en el actual lenguaje de los Se\u00f1ores de la Guerra estadounidenses. Que encuentran una expresi\u00f3n emblem\u00e1tica en las palabras de aquel neoconservador norteamericano que \u2013 en la v\u00edspera del ataque lanzado por las tropas estadounidenses contra Fallujah_ colocaba el objetivo de \u201cDestrozar Fallujah\u201d en el primer puesto de un programa pol\u00edtico; el hecho de que lo hiciese en un art\u00edculo titulado: \u201cValores para todo el mundo\u201d no es solo un tributo al humor negro, sino un indicador: que se\u00f1ala la adopci\u00f3n de un lenguaje que, como ya hizo el de los nazis, invierte sistem\u00e1ticamente el significado de los t\u00e9rminos (cfr. F.Gaffney, art\u00edculo de la National Review, noviembre 2004). Cuando m\u00e1s tarde \u2013a toro pasado- el general de los marines John Sattler afirm\u00f3 que la ofensiva contra Fallujah \u201cha partido los ri\u00f1ones a los insurrectos\u201d, no de modo casual utiliz\u00f3 exactamente las mismas palabras pronunciadas por Mussolini a prop\u00f3sito de Grecia: He aqu\u00ed un buen ejemplo de invariante totalitaria ( que no auspicia nada nuevo).<\/p>\n<p>Vayamos pues, al lenguaje sometido al poder. El texto cl\u00e1sico a este prop\u00f3sito es el violento panfleto anticomunista \u201c1984\u201d, (Mondadori, Mil\u00e1n 2005) escrito por el periodista ingl\u00e9s George Orwell y publicado en 1949 (tambi\u00e9n en este caso con conspicua financiaci\u00f3n de la CIA; por lo dem\u00e1s, el mismo Orwell era un esp\u00eda ingl\u00e9s). Como ha puesto de relieve Mar\u00eda Turchetto, si releemos 1984 hoy, la encontraremos de sorprendente actualidad. Cierto, hoy no existe un \u201cMinisterio de la Verdad\u201d como el de la Ocean\u00eda de Orwell. Podemos, sin embargo, consolarnos con el \u201cSubsecretariado para la democracia y los asuntos globales\u201d del Departamento de Estado de los Estados Unidos. En Ocean\u00eda \u201cel enemigo contingente encarnaba siempre el mal absoluto: consegu\u00eda que cualquier acuerdo con el fuera imposible, tanto en el pasado como en el futuro\u201d. Y eso es lo que ha acontecido con Bin Laden y despu\u00e9s con Saddam: ambos al principio \u00f3ptimos aliados y despu\u00e9s Enemigos Absolutos de Occidente. Fue esta circunstancia la que hizo que las pasadas alianzas con ellos fueran ocultadas, negadas y desmentidas. Desde este punto de vista, tambi\u00e9n la \u201cmutabilidad del pasado\u201d de Orwell est\u00e1 ya entre nosotros. No menos presente est\u00e1 el \u201cdoble pensar\u201d: el slogan orweliano seg\u00fan el cual \u201cla guerra es la paz\u201d este es uno de los esl\u00f3ganes fundamentales de Bush a prop\u00f3sito de la agresi\u00f3n a Iraq; en su peque\u00f1o papel, tambi\u00e9n Fini,\u00a0 cuando ha afirmado\u00a0 que los soldados italianos en Iraq han \u201cmuerto por la paz, ha dado muestras de haberlo asimilado bien. Adem\u00e1s: en Orwell el slogan del partido recita textualmente: \u201cqui\u00e9n controla el pasado, controla el futuro\u201d. Qui\u00e9n controla el presente controla el pasado\u201d. Qui\u00e9n albergase dudas sobre la aplicabilidad de este slogan a nuestro presente puede ser calurosamente reenviado a las pol\u00e9micas revisionistas sobre la Resistencia.<\/p>\n<p>Ciertamente,\u00a0 se ha dicho tambi\u00e9n, que las masas en el libro de Orwell eran controladas con instrumentos muy distintos de los que se usan en nuestros d\u00edas. Baste pensar que en el Ministerio de la Verdad \u201cuna cadena completa de departamentos aut\u00f3nomos se ocupaba de la literatura, m\u00fasica, teatro, y diversiones de todo g\u00e9nero para el proletariado. All\u00ed se produc\u00edan peri\u00f3dicos-basura que conten\u00edan solo deporte, sucesos de cr\u00f3nica negra, hor\u00f3scopos, novelitas rosa, pel\u00edculas llenas de sexo y cancioncillas sentimentales\u201d \u2013todas iguales- \u201ccompuestas por una especie de caleidoscopio\u00a0 llamado \u201cversificador\u201d. No faltaba una subsecci\u00f3n entera, dedicada a la producci\u00f3n de material pornogr\u00e1fico \u201cde la especie m\u00e1s \u00ednfima\u201d. En l\u00edneas generales, los proletarios descritos por Orwell no lo pasaban mucho peor que los nuestros: de hecho \u201cel trabajo\u00a0 pesado, el cuidado de la casa y de los ni\u00f1os, las f\u00fatiles disputas<b> <\/b>con los vecinos, el cine, el f\u00fatbol, la cerveza y sobre todo las apuestas, limitaban su horizonte\u201d. Adem\u00e1s \u201clos proletarios a los cuales la pol\u00edtica no interesaba gran cosa, ca\u00edan peri\u00f3dicamente a merced de ataques de patriotismo\u201d, generados<b> <\/b>\u00a0por las bombas que ca\u00edan sobre la ciudad; tampoco faltaba qui\u00e9n consideraba \u2013aunque se trataba de una obvia absurdez- que era el mismo gobierno el que lanzaba esta bombas para \u201cmantener a la gente en el miedo\u201d (pp. 29,37, 46-7, 76,156, 160).<\/p>\n<p>El tema de la mentira del enemigo externo\u00a0 es una cl\u00e1sico de la literatura antitotalitaria, de Orwell en adelante. El bi\u00f3grafo de Hitler, Joachim Fest., ha afirmado recientemente ( a cerca de la Rusia de Stalin) que \u201cun r\u00e9gimen totalitario necesita siempre de un enemigo\u201d. Sobre el uso de \u201cimaginarias conjuras mundiales\u201d como instrumento de movilizaci\u00f3n y de consenso para los reg\u00edmenes totalitarios hab\u00eda insistido tambi\u00e9n Hannah Arendt. De un modo m\u00e1s general, el tema de la mentira en pol\u00edtica la continu\u00f3 interesando tambi\u00e9n despu\u00e9s de su obra sobre el\u00a0 totalitarismo. Y la\u00a0 impuls\u00f3 hacia un ulterior paso, de el cual\u00a0 quiz\u00e1s no entendi\u00f3 lo que implicaba. En Los Or\u00edgenes del Totalitarismo hab\u00eda examinado como los reg\u00edmenes totalitarios se arriesgan a sustituir, a trav\u00e9s de la mentira sistem\u00e1tica, un verdadero y propio mundo ficticio por el real. En obras sucesivas examin\u00f3 el papel de la \u201cpol\u00edtica de im\u00e1genes\u201d, con referencia en particular a la de los Estados Unidos en relaci\u00f3n a la guerra de Vietnam: la \u201cimagen\u201d, construida arteramente por los mass media, es\u00a0 devuelta\u00a0 a la opini\u00f3n p\u00fablica de un pa\u00eds y opera como un sustituto de la realidad; gracias a la potencia de los medios de comunicaci\u00f3n de masas,\u00a0 esa imagen puede recibir m\u00e1s legitimidad, por resultar mucho m\u00e1s visible, (o sea m\u00e1s \u201creal) que la realidad a la que pretende sustituir. (cfr. Los or\u00edgenes&#8230;.,cit&#8230;, pp. 519-520, 597ss.; Pol\u00edtica y mentira, Sugarco, Mil\u00e1n 1985, p.98).<\/p>\n<p>Ahora, es evidente que entre esta sustituci\u00f3n de la realidad y la que tiene lugar en los \u201creg\u00edmenes totalitarios\u201d no subsiste ninguna diferencia estructural (se trata, como m\u00e1ximo, de una diferencia de grado: si el control de los medios de comunicaci\u00f3n no es completo la operaci\u00f3n de sustituci\u00f3n puede fracasar, o no ser conseguida completamente). Tambi\u00e9n por esta v\u00eda,\u00a0 por tanto, salta el esquema de la irreductibilidad de los fen\u00f3menos totalitarios.<\/p>\n<p>En este punto, cualquiera que piense en la cortina de humo de\u00a0 mentiras y\u00a0 despistes levantadas\u2013con la activa complicidad de los medias-\u00a0 por los Estados Unidos y por sus \u201cvoluntariosos\u201d aliados antes y durante la agresi\u00f3n a Iraq, dif\u00edcilmente se podr\u00e1 rechazar con desde\u00f1o la mordaz definici\u00f3n que el soci\u00f3logo americano Sheldon Wolin ha dado de los Estados Unidos: \u201cTotalitarismo invertido\u201d \u2013 un totalitarismo de hecho, cubierto con un lenguaje democr\u00e1tico. A esta definici\u00f3n se podr\u00eda si acaso objetar que, estrictamente, el lenguaje de cobertura \u201cdemocr\u00e1tica\u201d\u00a0 representa una ulterior caracter\u00edstica totalitaria. Con todo esto, estar\u00eda fuera de juego qui\u00e9n indentificase en un estado \u2013aunque sea\u00a0 un s\u00faper-estado en plena deriva autoritaria como los Estados Unidos- el nuevo sujeto del \u201cdominio total\u201d. El poder sin obst\u00e1culos hoy reside en otro lugar. Sobre esto es tiempo de romper decididamente con las elaboraciones del siglo XX sobre el poder (incluida la de Foucault), todas ellas hipnotizadas por el estado. El poder sin obst\u00e1culos, al menos tendencialmente, y el m\u00e1s denso ahora\u00a0 de hecho, es hoy el de las grandes empresas monopolistas transnacionales: las corporaciones. Son ellas las que representan hoy la \u201cinstituci\u00f3n totalitaria\u201d por excelencia. Tanto hacia el interior como hacia el exterior. En el interior la tendencia al \u201cdominio total\u201d se expresa en el autoritarismo, en el control cada vez m\u00e1s total sobre los tiempos y los procesos del trabajo. En lo externo se traduce ahora no\u00a0 tanto en la persuasi\u00f3n publicitaria, sino directamente en la construcci\u00f3n del individuo-consumidor (en las tiendas de una cadena de supermercados norteamericana que vende juguetes los ni\u00f1os empujan min\u00fasculos carritos con el siguiente cartel: \u201cCliente de Toys\u00a8R Us\u201d en adiestramiento\u201d); y tambi\u00e9n en la m\u00e1s completa subordinaci\u00f3n de cualquier instancia social, cultural y ambiental al beneficio de la empresa. Son especialmente las empresas transnacionales las que evidencian con claridad\u00a0 todas juntas estas caracter\u00edsticas \u201ctotalitarias\u201d. Tomemos Wal-Mart, la cadena mundial de supermercados radicada en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Solamente en los \u00faltimos meses, en el frente interno, ha emergido lo sigue: prohibici\u00f3n de la actividad sindical en los supermercados del grupo, miles de infracciones a la normativa del trabajo, discriminaciones en los conflictos con las mujeres trabajadoras, explotaci\u00f3n de los inmigrantes clandestinos, explotaci\u00f3n de las minor\u00edas (y borr\u00f3n y cuenta nueva sobre el asunto gracias a un acuerdo secreto con el ministerio de trabajo de Estados Unidos), horas extraordinarias no pagadas, propuesta de introducir pruebas f\u00edsicas tambi\u00e9n para los cajeros (para seleccionar empleados con buena salud), prohibici\u00f3n del flirteo en el lugar de trabajo. En el frente externo,\u00a0 el poder del monopolio de Wal-Mart, que puede, por medio de este, fijar los precios pagados a los proveedores, y que es la causa del hundimiento de numerosas empresas proveedoras, y tambi\u00e9n causa\u00a0 de los bajos\u00a0 salarios en China (el 10% de las importaciones Chinas en USA,\u00a0 igual a 12 millardos de d\u00f3lares, est\u00e1n dirigidas a sus supermercados); por cuanto se refiere al respeto de las tradiciones culturales, ha desatado esc\u00e1ndalo la construcci\u00f3n de un supermercado en el mismo centro de la zona arqueol\u00f3gica de Teotihuacan en M\u00e9jico (donde Wal-Mart tiene ya 657 supermercados).<\/p>\n<p>Las grandes corporaciones son hoy el verdadero lugar de origen, y el verdadero sujeto del \u201cdominio total\u201d. En espera de que los \u201ccazadores de totalitarismos\u201d se den cuenta de ello, muchos escritores ya lo han hecho. En los \u00faltimos a\u00f1os han aparecido diversas obras sobre este tema: entre otras \u201c99 Francos\u201d de F.Beigbeder, \u201cProfit\u201d de R.Morgan, \u201cGlobalia\u201d de J.C. Rufin, \u201cLogoland\u201d de M.Barry, o \u201cEl Capital\u201d de S.Osmont. En una recensi\u00f3n colectiva de algunos de estos libros,\u00a0 aparecida en el por encima de toda sospechos Handelsblatt, se lee entre otras cosas: \u201cEstos libros est\u00e1n\u00a0 unidos por una visi\u00f3n\u00a0 horripilante de la realidad. La pol\u00edtica ha abdicado. El puesto del estado ha sido sustituido por el de las grandes multinacionales, tan inexorable como totalitario\u201d.<\/p>\n<p>Y en las grandes corporaciones es donde hoy se encarna ese \u201cpoder total del capital\u201d del cual Horkheimer y Adorno hablaban en una famosa p\u00e1gina de la Dial\u00e9ctica del Iluminismo (Einaudi, Tur\u00edn 1966, p.126). La criminalizaci\u00f3n, con la acusaci\u00f3n de \u201ctotalitarismo\u201d, de las posiciones de cr\u00edtica social y de las relaciones de propiedad sirve justamente para reforzar y perpetuar este poder.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Carlos Guti\u00e9rrez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al igual que la guerra de Bush, tambi\u00e9n el l\u00e9xico ideol\u00f3gico contempor\u00e1neo esta animado por la lucha entre el Bien y el Mal. Una lucha sangrienta que ve contrapuestos a nuestros aliados, el &#8220;Mercado&#8221;, la &#8220;Democracia&#8221; y la &#8220;Seguridad&#8221;,  a dos enemigos mortales: el &#8220;Terrorismo&#8221;, y el &#8220;Totalitarismo&#8221; &#8211;entre ellos c\u00f3mplices-, y cada vez menos distinguibles el uno del otro. Como es l\u00f3gico, la execraci\u00f3n general circunda estas dos tristes figuras. El apelativo de &#8220;Totalitario&#8221;, en particular, est\u00e1 decididamente entre los insultos m\u00e1s en boga. De &#8220;comportamiento totalitario&#8221; ha sido recientemente acusado el ministro brasile\u00f1o de cultura Gilberto Gil de Caetano Veloso, en el curso de una pol\u00e9mica sobre la distribuci\u00f3n de los fondos p\u00fablicos. &#8220;T\u00edpica de un estado totalitario&#8221; es seg\u00fan Vittorio Feltri la (sacrosanta) decisi\u00f3n de Rifondazione Comunista de expulsar a un concejal que primero ha defendido el derecho de Di Canio (futbolista del Lazio) a hacer el saludo fascista, y despu\u00e9s lo ha imitado a beneficio del fot\u00f3grafo de un peri\u00f3dico local. Y &#8220;totalitario&#8221; es, obviamente, tambi\u00e9n, todo opositor de Berlusconi que sea sorprendido pronunciando con tono de reproche las tres palabras &#8220;conflicto de intereses&#8221;. Se trata de usos grotescos del t\u00e9rmino, pero, a su modo, significativos.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s significativo es el uso del t\u00e9rmino por parte del ex director de la CIA, James Woolsey: el cual ha recientemente afirmado que &#8220;una misma guerra&#8221;, contrapone hoy a los Estados Unidos a &#8220;tres movimientos totalitarios, un poco como ocurr\u00eda en el segundo conflicto mundial&#8221;. Los tres &#8220;movimientos totalitarios&#8221; estar\u00edan representados por el baasismo (sunnitas iraqu\u00edes y Siria), por los &#8220;chiitas islamistas jihadistas&#8221; (apoyados  por Ir\u00e1n y ligados al Hezbollah liban\u00e9s) y por los &#8220;islamistas jihadistas de matriz sunnita&#8221; (o sea &#8220;los grupos terroristas como Al Qaeda&#8221;) (entrevista &#8220;Borsa &amp; Finanza&#8221;, 05-11-2005). Una duda surge espont\u00e1neamente: \u00bfqu\u00e9 diablos tienen en com\u00fan hoy un nacionalista \u00e1rabe laico, un fundamentalista isl\u00e1mico chiita y uno sunnita?.<\/p>\n<p>Pr\u00e1cticamente nada. Excepto una cosa: el hecho de oponerse a los Estados Unidos.<\/p>\n<p>&#8220;Totalitario&#8221;, en definitiva, es qui\u00e9n se opone a Occidente, y m\u00e1s precisamente a los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Nada nuevo, realmente las cosas est\u00e1n as\u00ed desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os. La fortuna del concepto de &#8220;totalitarismo&#8221; nace de hecho en la inmediata posguerra mundial, y se explica con la necesidad pol\u00edtica de unir a los reg\u00edmenes comunistas, que representaban entonces el nuevo Enemigo de Occidente, al r\u00e9gimen nazi apenas derrotado. A posteriori, no podemos m\u00e1s que constatar el pleno \u00e9xito de esta operaci\u00f3n. Aunque, sin embargo, ha conocido diversas fases.<\/p>\n<p>Fase 1: &#8220;nazismo=estalinismo&#8221; (H.Arendt)<\/p>\n<p>La fortuna de esta identificaci\u00f3n se debe en buena parte al libro Los Or\u00edgenes del Totalitarismo (Einaudi, Torino 2004) de Hannah Arendt. En este libro, aparecido en primera edici\u00f3n en 1951, la Arendt identifica los &#8220;sistemas nazi y estaliniano&#8221; como dos &#8220;variaciones del mismo modelo&#8221; pol\u00edtico: un modelo que tiende al &#8220;dominio total&#8221; sobre las personas, y al &#8220;dominio global&#8221; a nivel planetario (cap. LXIV y LXI, 539,569). Los elementos esenciales del totalitarismo son la &#8220;ideolog\u00eda&#8221;, entendida como una clave absoluta de comprensi\u00f3n de la historia (racista en el primer caso, &#8220;clasista&#8221; en el segundo), el &#8220;terror&#8221; (verdadera&#8221;esencia del poder totalitario&#8221;, que golpea no solo a los opositores, sino tambi\u00e9n a los &#8220;inocentes&#8221;), y el &#8220;partido \u00fanico&#8221; (curiosamente, la Arendt no cita en cambio el poder absoluto de un jefe).<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-154","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=154"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}