{"id":15432,"date":"2024-04-28T05:00:04","date_gmt":"2024-04-28T04:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15432"},"modified":"2024-04-28T04:39:10","modified_gmt":"2024-04-28T03:39:10","slug":"entrevista-a-emilio-santiago-muino-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15432","title":{"rendered":"Entrevista a Emilio Santiago Mui\u00f1o (y II)"},"content":{"rendered":"<p>\u00ab<b>El libro forma parte de un movimiento ideol\u00f3gico que busca hacerse cargo de la dimensi\u00f3n \u00abdisputa del Estado\u00bb para el ecologismo transformador.\u00bb <\/b><\/p>\n<p>Emilio Santiago Mui\u00f1o (Ferrol, 1984) es doctor en Antropolog\u00eda y cient\u00edfico titular del CSIC. Activista ecosocial, es fundador del Instituto de Transici\u00f3n Rompe el C\u00edrculo. Ha sido docente en la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, en la Universidad de Zaragoza y en el Programa de Estudios Independientes del MACBA de Barcelona. Entre 2016 y 2019 fue director t\u00e9cnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento de M\u00f3steles.<\/p>\n<p>Es autor de numerosas publicaciones sobre crisis y transici\u00f3n ecol\u00f3gica. Entre ellas <i>Rutas sin mapa<\/i> (2015), <i>Opci\u00f3n Cero. El reverdecimiento forzoso de la Revoluci\u00f3n cubana<\/i> (2017) y <i>\u00bfQu\u00e9 hacer en caso de incendio? Manifiesto por el Green New Deal<\/i> (2019), coescrito con H\u00e9ctor Tejero. Recientemente ha publicado en Arpa Ediciones, <i>Contra el mito del colapso ecol\u00f3gico. Por qu\u00e9 el colapsismo es una interpretaci\u00f3n equivocada del porvenir y c\u00f3mo formular un horizonte de transici\u00f3n transformador. <\/i>Centramos una buena parte de nuestra conversaci\u00f3n en esta \u00faltima publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Nos hab\u00edamos quedado en este punto. Dedica usted un cap\u00edtulo, el V, a \u00abLos or\u00edgenes anarquistas del colapsismo\u00bb. En \u00e9l escribe: \u00abEn un pa\u00eds como Espa\u00f1a el colapsismo hace \u00f3smosis con esas condiciones tan especiales de nuestra historia que llevaron a Ortega a hablar de la Espa\u00f1a invertebrada, y que explican algunas de nuestras m\u00e1s extra\u00f1as y fascinantes anomal\u00edas, como el carlismo en el banco conservador, y el anarquismo en el bando revolucionario. De hecho, en nuestro pa\u00eds el colapsismo ha revivido tenuamente la hoguera de las viejas cenizas \u00e1cratas\u00bb. \u00bfPodr\u00eda darnos alg\u00fan ejemplo? \u00bfRevivir esa hoguera, si es el caso, es malo poli\u00e9ticamente? \u00bfPor qu\u00e9 el anarquismo termodin\u00e1mico es el corolario pol\u00edtico natural del estado de \u00e1nimo que propia la ideolog\u00eda colapsista?<\/b><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 mi propia experiencia militante pueda servir de ejemplo.<b> <\/b>Yo militaba en c\u00edrculos anarquistas cuando conoc\u00ed las tesis colapsistas alrededor del <em>peak oil<\/em>. Y nos encaj\u00f3 ideol\u00f3gicamente de modo perfecto. Este anarquismo termodin\u00e1mico es un corolario natural del colapsismo porque, en sus pasiones pol\u00edticas seminales, el colapsismo bebe mucho del rechazo a la megam\u00e1quina social (en el sentido de Lewis Mumford). Lo que hace el colapsismo es encontrar un motivo objetivo \u00abcient\u00edfico\u00bb (el derrumbe inminente del orden social moderno provocado por sus disfuncionalidades ecol\u00f3gicas) que refuerza un rechazo y una agenda que es poli\u00e9tica (el deseo de sociedades simples y descentralizadas). Esta recepci\u00f3n entusiasmada del colapsismo no fue algo particular de nuestro colectivo anarquista. Si uno conoce el mundo libertario de principios de los 2000, sabe que fue uno de los primeros espacios que prest\u00f3 atenci\u00f3n a las tesis colapsistas. Y en muchos autores que pueden encajar en la categor\u00eda anal\u00edtica, aunque no les guste la etiqueta (este es un problema menor, podemos llamarlos colaps\u00f3logos, en palabras de Servigne), hay un fuerte compromiso pol\u00edtico libertario: Adri\u00e1n Almaz\u00e1n, Carlos Taibo, Luis Gonz\u00e1lez Reyes\u2026<\/p>\n<p>Revivir esta hoguera libertaria no es malo poli\u00e9ticamente. Creo que ese particular sustrato libertario de onda larga que est\u00e1 arraigado en nuestra cultura pol\u00edtica, y que quiz\u00e1 se explique por eso que Villaca\u00f1as considera la gran anomal\u00eda hist\u00f3rica espa\u00f1ola (imperio prematuro y naci\u00f3n tard\u00eda y malformada) es un yacimiento de riqueza pol\u00edtica transformadora incalculable. Pero al mismo tiempo tambi\u00e9n es una fuente de problemas recurrentes en nuestra historia (particularismos miopes, apoliticismo contraproducente en momentos de batalla pol\u00edtica muy ajustada, aventurerismo voluntarista) que nos convendr\u00eda ir contrapesando, en una convivencia virtuosa pero dif\u00edcil, con planteamientos pol\u00edticos centrados en disputar los procesos de poder a trav\u00e9s de ciclos largos y solventes de control del Estado.<\/p>\n<p><b>\u00bfPor qu\u00e9 el per\u00edodo especial cubano, que usted ha estudiado con detalle y profundidad, es una refutaci\u00f3n pr\u00e1ctica del colapsismo? \u00bfPor qu\u00e9 no cuadra el relato colapsista sobre Cuba?<\/b><\/p>\n<p>Porque el discurso que el colapsismo (y el ecologismo) desarroll\u00f3 a partir del caso del Per\u00edodo especial no se ajusta a la realidad de lo que sucedi\u00f3 en Cuba. En la Cuba de los noventa no hubo cambio de paradigma ecologista, solo una adaptaci\u00f3n ecologista forzosa, que si bien conoci\u00f3 \u00e9xitos impresionantes (especialmente en materia agroecol\u00f3gica), hoy el pueblo cubano recuerda como un trauma. Y m\u00e1s importante, esos \u00e9xitos dependieron mucho m\u00e1s de que el cubano era un Estado socialista, esto es, un Estado fuerte con un gobierno socialmente comprometido, que de las iniciativas autogestionarias de las comunidades, que era el hilo conductor del relato ecologista y colapsista sobre Cuba.<\/p>\n<p>Por cierto, un Estado socialista que si sobrevivi\u00f3 fue por aplicar una estrategia de reintegraci\u00f3n muy dif\u00edcil (por el bloqueo estadounidense) en la econom\u00eda capitalista internacional, unida a reformas internas en pos de un socialismo de mercado. Esto me ayud\u00f3 mucho a entender que lo que nos toca a los ecosocialistas, al menos durante muchas d\u00e9cadas, en el mejor de los casos, es la aplicaci\u00f3n de un programa socialista d\u00e9bil en el marco de una econom\u00eda necesariamente mixta. Lo que vuelve especialmente obsoleta la dicotom\u00eda revoluci\u00f3n-reforma. Creo que si solucionamos la tragedia clim\u00e1tica y ecol\u00f3gica en curso ser\u00e1 mediante \u00abreformas revolucionarias\u00bb (Gorz) que vayan transformando el capitalismo, con muchas contradicciones y retrocesos, gradualmente en otra cosa, pero sin un corte radical. No solucionaremos la crisis clim\u00e1tica mediante escenarios de abolici\u00f3n integral global de la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n privada de capital, porque creo que estos son ut\u00f3picos en el sentido de imposibles. Si eso no lo pudo conseguir el SPD o la CNT de los a\u00f1os treinta, menos lo podremos conseguir nosotros.<\/p>\n<p><b>La idea de que el universo activista es la punta de lanza de un proceso vital que va a ir generando una contrasociedad alternativa que terminar\u00e1 royendo por dentro el viejo mundo hasta extinguirlo, sin pasar por la disputa del poder pol\u00edtico, es para usted un tipo de ensue\u00f1o (semejante a los que en su momento critic\u00f3 Marx). \u00bfEsa concepci\u00f3n que critica representa al colapsismo? \u00bfLos colapsistas no quieren disputar el poder pol\u00edtico?<\/b><\/p>\n<p>No solo al colapsismo. En buena medida afecta al conjunto del ecologismo y a una parte no peque\u00f1a de la izquierda transformadora. Tras el doble shock ideol\u00f3gico post-1989 (el derrumbe del socialismo real y la integraci\u00f3n completa de la socialdemocracia en las coordenadas hegem\u00f3nicas del neoliberalismo), vivimos todav\u00eda bajo el influjo de una sensibilidad criptolibertaria, que floreci\u00f3 casi por descarte de las otras dos v\u00edas, y que prefigur\u00f3 muy bien Holloway en su \u00abcambiar el mundo sin tomar el poder\u00bb (y de la que el zapatismo a partir de 1994 nos ofreci\u00f3 el icono de referencia). Esta coyuntura hist\u00f3rica ha educado a una generaci\u00f3n como la m\u00eda, a la que no le ha quedado m\u00e1s remedio que hacer de la necesidad virtud, y combinar el no saber disputar el poder pol\u00edtico con no querer hacerlo, en una pescadilla ideol\u00f3gica que se muerde la cola. El mejor ejemplo es una actividad pol\u00edtica transformadora como la predominante hasta hace m\u00e1s bien poco, en la que se pasaba de lo local (municipalismo, acci\u00f3n directa) a lo global (foros mundiales) pero siempre se obviaba lo que hay en medio: el Estado. Esta disposici\u00f3n est\u00e1 empezando a cambiar en muchos frentes. De una manera min\u00fascula, el libro forma parte de un movimiento ideol\u00f3gico que busca hacerse cargo de la dimensi\u00f3n \u00abdisputa del Estado\u00bb para el ecologismo transformador. Lo que lleva necesariamente a confrontar con las posiciones colapsistas dominantes, que en alguna de sus voces dan al Estado-naci\u00f3n el car\u00e1cter de una instituci\u00f3n termodin\u00e1micamente perdida y condenada a quebrar.<\/p>\n<p><b>Cita en varias ocasiones a Ernst Bloch. \u00bfEs usted un esperancista? Si fuera el caso, \u00bfqu\u00e9 significa serlo?<\/b><\/p>\n<p>No s\u00e9 si soy esperancista porque no s\u00e9 qu\u00e9 significa esa categor\u00eda. Pero s\u00ed que Bloch es una de las lecturas que m\u00e1s me han marcado intelectualmente en toda mi vida. Y comparto con \u00e9l que la esperanza organizada es m\u00e1s que una disposici\u00f3n psicol\u00f3gica: para un marxista (y aunque heterodoxo y abierto a otras influencias te\u00f3ricas, me sigo identificando con esta categor\u00eda), que parte del car\u00e1cter procesual, abierto y activo de lo real, la esperanza es un prerrequisito ontol\u00f3gico y epistemol\u00f3gico. El afecto propio e inherente de una cosmovisi\u00f3n en la que el mundo solo se termina de \u00abcomprender\u00bb luchando por hacerlo devenir en algo mejor.<\/p>\n<p><b>El ecologismo, en su opini\u00f3n, necesita disputar el deseo y no revelar la verdad. El arte de la pol\u00edtica, desde su punto de vista, no consiste en decir la verdad (\u00abEl ecologismo ha apostado siempre por el poder de la verdad, de la enunciaci\u00f3n de la verdad como algo que va a tener efecto pol\u00edtico y yo creo que esto es un error.\u00bb). Tal vez haya acuerdo sobre el asunto del deseo, pero resulta m\u00e1s dif\u00edcil aceptar lo que se\u00f1ala sobre pol\u00edtica y verdad. \u00bfLa verdad no es revolucionaria es su opini\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>La verdad es un ingrediente imprescindible de una pol\u00edtica revolucionaria, que necesita el mejor conocimiento del mundo posible para promover su transformaci\u00f3n. Pero dista de ser suficiente: la climatolog\u00eda de las pasiones pol\u00edticas es un juego de expectativas, no de datos; las grandes irrupciones plebeyas tienen que ver mucho m\u00e1s con la detonaci\u00f3n pol\u00edtica coyuntural de afectos como el agravio, la rabia o la esperanza que del acceso a informaci\u00f3n; la constituci\u00f3n de grandes mayor\u00edas sociales depende mucho m\u00e1s de una victoria moral que de una victoria cognitiva o pedag\u00f3gica. Esta no es solo una cr\u00edtica a los postulados ecologistas, sino a los de toda aquella rama del marxismo que estuvo err\u00f3neamente obsesionada con la \u00abfalsa conciencia\u00bb como elemento bloqueador de la victoria socialista. Y que hoy tiene sus ep\u00edgonos en esa izquierda que pone el acento en la manipulaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n como factor omniexplicativo de todas nuestras derrotas (por supuesto, esa manipulaci\u00f3n existe, pero se exagera mucho su peso en la conformaci\u00f3n del consentimiento y la colaboraci\u00f3n popular con el orden establecido).<\/p>\n<p><b>Concretando m\u00e1s su cr\u00edtica se\u00f1ala que la primera falacia de la estrategia ecologista obsesionada con la revelaci\u00f3n de la verdad \u00abes la creencia de que a cada informaci\u00f3n le sigue necesariamente una sola interpretaci\u00f3n con un efecto social concreto\u00bb. Pero, \u00bfqui\u00e9n sostiene a d\u00eda de hoy una idea tan poco fundamentada y tantas veces falsada?<\/b><\/p>\n<p>Es efectivamente una idea poco fundamentada y muchas veces falseada. Pero el ecologismo es un animal que ama tropezar mil veces con esta piedra. Seguramente tiene que ver con sus or\u00edgenes como denuncia cient\u00edfica. Pi\u00e9nsese que la reivindicaci\u00f3n n\u00famero uno de Extinction Rebellion (que por otro lado es un movimiento que ha realizado aportes muy interesantes) es que los gobiernos del mundo \u00abdigan la verdad\u00bb. Esto es literal. Un discurso as\u00ed solo se explica porque en el fondo se cree que la verdad de la extralimitaci\u00f3n lleva consigo el efecto social concreto y un\u00edvoco de la autocontenci\u00f3n. Como si la verdad de la extralimitaci\u00f3n no pudiera justificar un refuerzo de las l\u00f3gicas depredatorias de un posfascismo que apueste por el darwinismo social y el acaparamiento de espacio vital ecol\u00f3gico. Dicho de modo muy simple: el gran error del ecologismo con la cuesti\u00f3n de la verdad es pensar que el negacionismo clim\u00e1tico o el retardismo son fen\u00f3menos provocados por la ignorancia. M\u00e1s bien son fen\u00f3menos ligados a la psicopat\u00eda y al elitismo. Planteamientos que beben de expectativas de inmunidad dadas por ocupar posiciones de privilegio en estructuras de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab<b>Los ecologistas podemos ganar\u00bb es el t\u00edtulo del cap\u00edtulo 7\u00ba del libro. \u00bfGanar qu\u00e9, a qui\u00e9nes? \u00bfNo es un ensue\u00f1o tal como est\u00e1n las cosas? De hecho, en su opini\u00f3n, el ecologismo ha empezado a ganar y no se ha dado cuenta. \u00bfQu\u00e9 es lo que ha ganado el ecologismo hasta el momento?<\/b><\/p>\n<p>Ganar, en primer lugar, a las inmensas fuerzas del capitalismo f\u00f3sil para poder cumplir con el mandato clim\u00e1tico a tiempo. Y aunque la izquierda radical ama siempre situarse en el punto cr\u00edtico m\u00e1s audaz (que hoy ser\u00eda la denuncia del capitalismo verde) a\u00fan es pertinente recordar que el capitalismo verde dista de ser un proyecto global consensuado e irreversible. Que actualmente existe una disputa entre las viejas \u00e9lites neoliberales al respecto. Que el negacionismo clim\u00e1tico de un Trump o un Bolsonaro fueron derrotados por la m\u00ednima. Y que los peque\u00f1os avances en materia de descarbonizaci\u00f3n se est\u00e1n revirtiendo con cada turbulencia que aparece por el camino (basta ver la inclusi\u00f3n del gas y la nuclear en la taxonom\u00eda de energ\u00edas verdes europeas).<\/p>\n<p>En segundo lugar, m\u00e1s improbable pero posible, ganar tambi\u00e9n la direcci\u00f3n del \u00abbloque hist\u00f3rico descarbonizador\u00bb, actualmente en gestaci\u00f3n, para darle una direcci\u00f3n evolutiva emancipadora, posneoliberal, fuertemente redistributiva y decrecentista, que yo sigo pensando en t\u00e9rminos ecosocialistas. Este ensue\u00f1o es hoy mucho m\u00e1s probable que hace diez a\u00f1os, por razones que expongo en el libro. Y lo que ha ganado el ecologismo, gracias a la tarea encomiable de varias generaciones de ecologistas en las d\u00e9cadas pasadas, es un liderazgo moral e intelectual desde el que, ahora s\u00ed, se puede disputar el poder pol\u00edtico de forma madura. Eso que Gramsci nos ense\u00f1\u00f3 como una etapa imprescindible para ser hegem\u00f3nicos. Pongo un ejemplo pol\u00e9mico: el greenwashing no solo es un enga\u00f1o c\u00ednico de las empresas capitalistas para dar continuidad a su modelo de negocio, que por supuesto. Tambi\u00e9n es un s\u00edntoma del poder de nuestro discurso para dar un sentido a la experiencia social. Si el enemigo quiere parecerse a ti es que has empezado a ganar. Pero empezar a ganar no es ganar. Cubrir ese espacio es, exactamente, la tesitura de nuestro tiempo.<\/p>\n<p><b>El t\u00edtulo de un apartado de este cap\u00edtulo: \u00abCat\u00e1logo de experiencias inspiradoras para un cambio factible\u00bb. \u00bfNos cuenta brevemente la que le parece m\u00e1s inspiradora?<\/b><\/p>\n<p>Ese es un ep\u00edgrafe que hace una revisi\u00f3n hist\u00f3rica a cambios sociales estructurales, que se han dado en sociedades modernas, y que creo que es necesario estudiar para poder imaginar los propios cambios estructurales que nosotros y nosotras podemos y debemos protagonizar. Creo que es importante tomar como referentes experiencias antropol\u00f3gicamente cercanas, en el tiempo y el espacio, para que sus lecciones sean extrapolables, bajo la premisa de que lo factible es hacer algo parecido a lo que pudieron conseguir gente como nosotros, hecha de una \u00abmateria social\u00bb similar. Es hermoso e interesante estudiar las revueltas campesinas de la Edad Media, pero m\u00e1s all\u00e1 de que puedan ofrecernos mitolog\u00eda y simbolog\u00eda revitalizante para hoy, sus lecciones pol\u00edticas nos son poco \u00fatiles. Del mismo modo, aunque los pueblos originarios son un actor clave en la transici\u00f3n ecosocial global, para las clases populares de un pa\u00eds occidental sus victorias o derrotas se dan en un contexto cultural muy distinto. Tocar\u00e1 acompa\u00f1arlos en un internacionalismo que hoy ya sabemos que debe ser pluriversal. Pero nuestro camino para convertirnos en sujetos de un proceso sostenido de transformaci\u00f3n ecosocial debe tomar ejemplos m\u00e1s pr\u00f3ximos.<\/p>\n<p>Partiendo de esta premisa, no tengo predilecci\u00f3n especial por ninguna experiencia, todas son inspiradoras y todas presentan l\u00edmites. Creo que el <i>New Deal <\/i>estadounidense, a pesar su lado oscuro (en materia racial y de g\u00e9nero) sigue siendo un ejemplo iluminador de c\u00f3mo se puede afrontar una crisis de r\u00e9gimen en una sociedad capitalista moderna con una salida progresista (recordemos que hab\u00eda un partido nazi en EEUU en los a\u00f1os treinta, y que si hoy es una an\u00e9cdota eso no estaba escrito de antemano). Tambi\u00e9n podr\u00edan servir las experiencias redistributivas de constituci\u00f3n de los Estados del bienestar europeos tras la segunda posguerra mundial, o la d\u00e9cada ganada progresista en Am\u00e9rica Latina a principios de los 2000.<\/p>\n<p>Se me podr\u00e1 acusar de elegir referentes \u00abreformistas\u00bb y dejar de lado el indudable impacto transformador y progresista de revoluciones victoriosas como la mexicana, la rusa, la china o la cubana, o de revoluci\u00f3n derrotadas como la revoluci\u00f3n libertaria espa\u00f1ola (aunque quiz\u00e1 salvo la cubana, la composici\u00f3n sociol\u00f3gica de estas revoluciones, en naciones con una base fundamentalmente campesina, hoy nos quede lej\u00edsimos). Sin duda, son fen\u00f3menos fascinantes de los que se puede aprender mucho. Pero me parece inveros\u00edmil aspirar a replicarlos dada la correlaci\u00f3n de fuerzas que ha legado el neoliberalismo, con una hegemon\u00eda tan s\u00f3lida que ha devenido en antropolog\u00eda.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, creo que en la izquierda transformadora tenemos un nudo intelectual no resuelto con la idea de revoluci\u00f3n: una polarizaci\u00f3n social tan disruptiva como la que implica una apuesta insurreccional armada por el control del Estado lleva consigo, necesariamente, una serie de hipotecas (costo humano y moral, autoritarismo interno, militarismo, desaf\u00edos geopol\u00edticos incesantes) que en los escas\u00edsimos casos en los que esa apuesta vence, arroja el proceso de cambio social a una din\u00e1mica que compromete mucho su capacidad transformadora. Esto, unido a la certeza de que incluso una econom\u00eda ecosocialista seguir\u00e1 siendo mixta muchas d\u00e9cadas (conviviendo conflictivamente con la acumulaci\u00f3n de capital y la apropiaci\u00f3n de plusval\u00eda), me ha llevado a descartar esa v\u00eda que Olin Wright denomina \u00abaplastar el capitalismo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero no hace falta remitirnos a un pasado nost\u00e1lgico para encontrar experiencias inspiradoras. Tambi\u00e9n las tenemos en el presente. Por la constituci\u00f3n de mi propia mitolog\u00eda pol\u00edtica, las movilizaciones clim\u00e1ticas del a\u00f1o 2019 son las que han dejado una huella m\u00e1s vibrante, y eso que ya las viv\u00ed como un viejo treinta\u00f1ero, a diferencia de los j\u00f3venes que tuvieron en ellas un bautismo pol\u00edtico que solo puedo imaginar como fascinante. Sin embargo, en t\u00e9rminos de an\u00e1lisis fr\u00edo, creo que donde habr\u00eda que poner la inteligencia colectiva a trabajar prioritariamente es en desentra\u00f1ar las lecciones pol\u00edticas que se pueden extraer de dos fen\u00f3menos recientes: el primero, la aplicaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis populista desde la izquierda en la d\u00e9cada de los diez en distintas geograf\u00edas; el segundo, una comprensi\u00f3n lo m\u00e1s afinada posible de la mutaci\u00f3n del neoliberalismo, acelerada por la pandemia y la guerra, en un nuevo r\u00e9gimen econ\u00f3mico en construcci\u00f3n (eso que Xan Lopez llama socialdemocracia de guerra), donde hay muchas posibilidades abiertas. Y algunas de ellas cambian significativamente las expectativas transformadoras.<\/p>\n<p><b>En el cap\u00edtulo de conclusiones se\u00f1ala que el ecologismo debe ser estrat\u00e9gicamente ecl\u00e9ctico, plural, sincr\u00e9tico, sociodiverso. \u00bfNo lo es en estos momentos, no es plural, no es sociodiverso?<\/b><\/p>\n<p>Lo es, pero no se valora lo suficiente ni se asume como un horizonte expl\u00edcitamente positivo. Esa afirmaci\u00f3n es una advertencia, que vale para todo el mundo, incluido para m\u00ed, de no confundir cooperaci\u00f3n entre los ecologismos con unanimidad. Todos los debates ecologistas deber\u00edan tenerse partiendo de la premisa de que casi todo suma y casi nada resta, y adem\u00e1s nadie tiene garant\u00edas de que su apuesta sea la mejor. No existen balas de plata ni recetas integrales. El cambio ser\u00e1 el efecto combinatorio (e imposible de planificar) de una multiplicidad de iniciativas, muchas de ellas contradictorias y en conflicto. Lo que no es incompatible con que cada una de estas iniciativas trata de ser lo m\u00e1s influyente posible, y tengamos debates intelectualmente exigentes. Pero en los que cierta idea de fraternidad compartida, a pesar de la pluralidad y su competici\u00f3n inherente, debe ser un regulador \u00e9tico que influya, al menos, en las formas y los tonos.<\/p>\n<p><b>Del mismo apartado. Le pido, le sugiero un comentario de texto de este fragmento: \u00abEs importante insistir en que lo ontol\u00f3gico y lo epistemol\u00f3gico tienen aqu\u00ed prioridad sobre lo \u00e9tico y lo pol\u00edtico. No se debe rechazar el colapsismo solo porque sea una verdad pol\u00edticamente in\u00fatil. La hip\u00f3tesis fuerte de este libro es la contraria: el colapsismo es in\u00fatil porque es una interpretaci\u00f3n del porvenir cient\u00edfica y socialmente err\u00f3nea.\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Muchos pensadores cercanos a lo que yo denomino colapsismo, empezando por el propio Jorge Riechmann, reconocen que un discurso tan pesimista como el suyo sirve de poco para construir mayor\u00edas electorales. Por lo que es f\u00e1cil que si se considera que lo electoral tiene un papel, sea grande o peque\u00f1o (que yo creo que por muchas razones hist\u00f3ricas es bastante grande, m\u00e1s grande hoy que hace 20 a\u00f1os) se admita que quienes jugamos a ese juego igual no nos conviene hablar de colapso en una campa\u00f1a electoral. Es lo que Alberto Garz\u00f3n denomina \u00abel problema del colapso como discurso\u00bb. Pero mi libro intenta otra cosa: problematizar el colapso en tanto que <i>diagn\u00f3stico.<\/i> Esto es, sus bases filos\u00f3ficas, cient\u00edficas y metodol\u00f3gicas. El colapso no es, como piensan los colapsistas de nosotros, una realidad inc\u00f3moda que nos impide ganar elecciones. No es una especie de verdad objetiva que conocemos pero que tendr\u00edamos que disimular con mentiras piadosas por un pu\u00f1ado de votos. El colapso es un escenario posible s\u00ed, pero entre otros muchos, y los hay m\u00e1s veros\u00edmiles (al menos si usamos el t\u00e9rmino colapso con rigor). Un escenario cuya probabilidad, inmediatez y naturaleza el colapsismo ha sobredimensionado por toda una serie de problemas de \u00edndole te\u00f3rica y epistemol\u00f3gica que se analizan en el libro.<\/p>\n<p><b>Voy finalizando. \u00bfNo son a veces duras, muy duras, con graves descalificaciones, las discusiones en el \u00e1mbito ecologista? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfLa pasi\u00f3n e inter\u00e9s con la que se defienden las posiciones lo justificar\u00eda?<\/b><\/p>\n<p>Lo son. Que conste que yo prefiero las descalificaciones, aunque sean duras, que otras formas de gesti\u00f3n de la discrepancia que fueron comunes en un movimiento transformador como el socialista, que tiene una cantidad no peque\u00f1a de m\u00e1rtires asesinados por ser considerados \u00abenemigos internos\u00bb. En comparaci\u00f3n hist\u00f3rica, si se me permite una broma, frente a recuerdos como el de Trotsky, Roque Dalton o los sucesos de Mayo del 37 en Barcelona, los insultos ecologistas son el sumun de los cuidados mutuos. Por lo que convendr\u00eda desdramatizar. Dicho esto, es cierto que en algunos casos se est\u00e1 llegando a puntos t\u00f3xicos que dificultan despu\u00e9s el d\u00eda a d\u00eda de las organizaciones ecologistas.<\/p>\n<p>Creo que en esta degeneraci\u00f3n del debate en parte responde a las din\u00e1micas de las redes sociales, donde<b> <\/b>se ha mal canalizado una parte de la discusi\u00f3n. Otra parte tiene que ver con la falta de estructuras org\u00e1nicas comunes que nos comprometan a todas y todos en normas y responsabilidades compartidas. Tambi\u00e9n influye el vivir en una sociedad neoliberal atroz donde el di\u00e1logo p\u00fablico se confunde espont\u00e1neamente con la generaci\u00f3n de una marca personal, lo que hace que el disenso siempre corra el riesgo de interpretarse como un ataque que deval\u00faa tu capital simb\u00f3lico, desnaturalizando las discusiones de ideas. Algo habr\u00e1 tambi\u00e9n de inercias de comportamientos patriarcales a los que los hombres somos proclives (aunque viendo la intensidad de descalificaciones en el debate feminista del presente, mucho m\u00e1s duro que el del ecologismo, no parece que este factor sea el m\u00e1s determinante). No es menor el hecho de que, a mayor influencia social real, con su coste de oportunidad asociado, m\u00e1s agrias se vuelven siempre las disputas de ideas. Y en cada caso concreto, intervienen aspectos propios del car\u00e1cter de las personas involucradas.<\/p>\n<p>En la medida de lo posible, al menos en los textos escritos en fr\u00edo, yo he procurado mantenerme lejos de esta espiral de descalificaci\u00f3n mutua. Pero reconozco que en caliente, como es un medio como Twitter, es f\u00e1cil contribuir a esa espiral de zascas y caricaturas mutuas. Y ah\u00ed todos tenemos que hacer autocr\u00edtica.<\/p>\n<p><b>Sus posiciones pol\u00edticas, como tal vez nos ocurra de forma generalizada, \u00bfno pueden marcar, orientar en exceso, sus an\u00e1lisis cr\u00edticos sobre los partidarios del colapsismo que tal se sit\u00faen en coordenadas pol\u00edticas que no son las suyas?<\/b><\/p>\n<p>Sin duda hay una retroalimentaci\u00f3n inevitable entre posici\u00f3n pol\u00edtica y an\u00e1lisis sociales. Nadie est\u00e1 exento de este bucle. Lo importante es asumir cierta vigilancia epistemol\u00f3gica, cierto compromiso con la rigurosidad, como para evitar una pura circularidad tautol\u00f3gica. La ciencia social se degrada si solo es propaganda. En mi experiencia investigadora, en la mayor\u00eda de las ocasiones la investigaci\u00f3n me ha llevado a violentar mis posiciones pol\u00edticas previas, a generarme incomodidad. Me sucedi\u00f3 con Cuba, donde tras seis a\u00f1os de profunda investigaci\u00f3n, lejos de corroborar mi posici\u00f3n pol\u00edtica, llegu\u00e9 a unas conclusiones que desestabilizaban mi espacio de confort ideol\u00f3gico de partida. Con el colapso fue algo parecido. Alejarme del colapsismo ha implicado distanciarme de una parte de mi entorno social de militancia ecologista, discutir con mis maestros (lo que siempre es dif\u00edcil porque es una discusi\u00f3n asim\u00e9trica y desigual)\u2026 Nada de esto es agradable. Pero sencillamente el enfoque anal\u00edtico del colapsismo ya no me cuadraba. Aun as\u00ed, probablemente mis posiciones pol\u00edticas claro que influyen en mi an\u00e1lisis. Pero quiero pensar que al rev\u00e9s tambi\u00e9n sucede, y que ir\u00e9 mudando mis posiciones pol\u00edticas al calor de un conocimiento del mundo social m\u00e1s refinado.<\/p>\n<p><b>Cita en varias ocasiones a Manuel Sacrist\u00e1n y a Francisco Fern\u00e1ndez Buey (a este \u00faltimo en esta misma entrevista). \u00bfQu\u00e9 significa para usted la obra y la praxis de estos dos autores, de estos dos cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n marxista ecosocialista?<\/b><\/p>\n<p>Aun me falta mucho estudio de dos obras inmensas para poder responder de un modo fundamentado. Pero hasta donde he podido leer, considero que Manuel Sacrist\u00e1n es un referente de la historia del marxismo mundial de la segunda mitad del siglo XX. Y Paco Fern\u00e1ndez Buey, quiz\u00e1, su mejor continuador entre aquellos disc\u00edpulos que lo trataron personalmente. No solo por su rigurosidad y su productividad impresionante. Tambi\u00e9n, por lo que me llega de gente que fue su amiga, por su generosidad pol\u00edtica y personal. Y una de las desgracias del ecosocialismo pensado en castellano es que Paco Fern\u00e1ndez Buey se nos fue demasiado pronto.<\/p>\n<p><b>\u00bf<\/b><b>Qu\u00e9 significa para usted el exitoso resultado del refer\u00e9ndum ecuatoriano del pasado 20 de agosto? \u00a1Yasun\u00ed no se toca!<\/b><\/p>\n<p>Un hito y un ejemplo, as\u00ed como una victoria para el conjunto de la humanidad. Una enorme conquista en la guerra de posiciones ecosocialista, que ojal\u00e1 se convierta en un referente que se pueda replicar en muchas geograf\u00edas m\u00e1s pronto que tarde, respetando las particularidades pol\u00edticas e hist\u00f3ricas de cada pa\u00eds o territorio. Dejar combustibles f\u00f3siles en el subsuelo es, exactamente, la tarea m\u00e1s emancipadora para los que nos ha tocado transformar el mundo en la primera mitad del siglo XXI. Ahora toca ver si el nuevo gobierno de Ecuador acata el mandato democr\u00e1tico, u obliga a redoblar esfuerzos de movilizaci\u00f3n popular. Y esto es parte de la tragedia de la transformaci\u00f3n social. Por la desigualdad estructural de partida, a los de abajo no nos queda m\u00e1s remedio que luchar de forma reiterada. En el bando popular casi nunca conocemos victorias irreversibles porque la realidad est\u00e1 hecha a medida de los intereses del enemigo.<\/p>\n<p><b>\u00bfQuiere a\u00f1adir algo m\u00e1s?<\/b><\/p>\n<p>Darte las gracias por una lectura tan atenta del libro, y una entrevista tan minuciosa.<\/p>\n<p>Fuente: Una versi\u00f3n reducida de esta entrevista apareci\u00f3 en <i>El Viejo Topo<\/i>, mazro de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abEl libro forma parte de un movimiento ideol\u00f3gico que busca hacerse cargo de la dimensi\u00f3n \u00abdisputa del Estado\u00bb para el<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15398,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1563],"tags":[],"class_list":["post-15432","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-ecosocial"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15432"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15432\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15398"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}