{"id":156,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=156"},"modified":"2020-02-12T13:23:07","modified_gmt":"2020-02-12T12:23:07","slug":"el-republicanismo-una-tradicion-politica-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=156","title":{"rendered":"El Republicanismo, una Tradici\u00f3n Pol\u00edtica Hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<p>-A prop\u00f3sito del 14 de abril, d\u00eda de la Rep\u00fablica-<\/p>\n<p>PRESENTACI\u00d3N a cargo de Joaqu\u00edn Miras Albarr\u00e1n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 coordinador del monogr\u00e1fico<\/p>\n<p>La presente colecci\u00f3n de textos apareci\u00f3 en el n\u00famero del mes de abril de la revista El Viejo Topo. Su prop\u00f3sito es dar raz\u00f3n de los fundamentos intelectuales, hist\u00f3ricos, del pensamiento republicanista. Los autores de los textos que vienen a continuaci\u00f3n creemos que esta tarea resulta inaplazable, porque el republicanismo se ha convertido en un concepto de moda y uso para tantos antiguos entusiastas ac\u00e9rrimos del liberalismo, que, tras el agotamiento ideol\u00f3gico y el descr\u00e9dito de este pensamiento, como consecuencia de los catastr\u00f3ficos resultados consiguientes a su aplicaci\u00f3n desde los a\u00f1os 70 \u2013a\u00fan no su derrota pol\u00edtica-, buscan c\u00f3mo acomodar en otros odres los mismos mostos.<\/p>\n<p>El republicanismo no es un pensamiento abstracto, que se postula a partir de la definici\u00f3n de teoremas sobre la justicia, la libertad, etc., tra\u00eddos a la luz por actuales ge\u00f3metras de las ciencias pol\u00edticas. El republicanismo, como podr\u00e1 comprobar el lector, es una tradici\u00f3n hist\u00f3rica de pensamiento, originaria del Mediterr\u00e1neo cl\u00e1sico -Grecia, Roma- que se articula en torno a conceptos nacidos de las luchas sociales en ese momento, y que, a lo largo del tiempo, en diversos contextos gen\u00e9ticos concretos, desde los problemas hist\u00f3ricos propios de cada uno, han dado origen a diversas opiniones p\u00fablicas deliberativas, han ido inspirando distintos movimientos pol\u00edticos. Los tres conceptos, hist\u00f3ricos, matriciales del republicanismo son, en primer lugar, el de la Libertad republicana, esto es, entendida como no dominaci\u00f3n del individuo por parte de ning\u00fan otro individuo, lo cual implica la independencia econ\u00f3mica como base previa irrenunciable. En segundo lugar, la comunidad social como asunto p\u00fablico, pol\u00edtico, prioritario \u2013res publica- para todos los ciudadanos, pues de \u00e9l depende la suerte de cada individuo, y las posibilidades de su autodesarrollo o autodeterminaci\u00f3n individual. En tercer lugar, la soberan\u00eda pol\u00edtica entendida como exigencia plena de participaci\u00f3n por parte de la ciudadan\u00eda, sin delegaci\u00f3n, en la deliberaci\u00f3n pol\u00edtica y en la elaboraci\u00f3n de las leyes.<\/p>\n<p>Este conjunto de ideas, de origen hist\u00f3rico, se ha transformado, a lo largo de la propia historia, en una tradici\u00f3n de pensamiento, al convertirse en\u00a0 n\u00facleo de pensamiento inspirador de diversos filosofares praxeol\u00f3gicos internos a los diversos movimientos c\u00edvico pol\u00edticos que se han inspirado en \u00e9l.<\/p>\n<p>Los diversos textos que componen este monogr\u00e1fico desarrollan las ideas que hemos resumido en esta presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00faltimo art\u00edculo, que es una forzosamente breve antolog\u00eda de textos hist\u00f3ricos, permitir\u00e1 al lector corroborar emp\u00edricamente la historicidad de esta tradici\u00f3n. Y podr\u00e1 comprobar que tambi\u00e9n pertenece a esta traditio el marxismo, o, al menos, el filosofar praxeol\u00f3gico elaborado por Marx y Engels,\u00a0 como pensamiento participante interior a la praxis de determinados movimientos pol\u00edticos en los que ambos revolucionarios militaron; 1848, AIT, etc. As\u00ed mismo se incluye en esta traditio el pensamiento de algunos otros pol\u00edticos pr\u00e1cticos de entre los denominados habitualmente marxistas (no muchos; Antonio Gramsci o Arthur Rosenberg, por ejemplo).<\/p>\n<p>La presente edici\u00f3n conserva el orden en que los art\u00edculos fueron publicados en EL Viejo Topo.<\/p>\n<h1>Pol\u00edtica y estado en la tradici\u00f3n republicana democr\u00e1tica<\/h1>\n<p>Carlos Valmaseda<\/p>\n<h1><\/h1>\n<p>Los dos libros posiblemente m\u00e1s conocidos de la filosof\u00eda pol\u00edtica de la antig\u00fcedad son <i>La rep\u00fablica<\/i> de Plat\u00f3n y <i>La pol\u00edtica<\/i> de Arist\u00f3teles. La Rep\u00fablica es el nombre con el que se conoce una obra cuyo t\u00edtulo original en griego era <i>Ty Politeia<\/i>. Vemos pues que ambas obras utilizan unas palabras, pol\u00edtica y politeia, que nos remiten a polis, t\u00e9rmino que suele traducirse como ciudad-estado. Es una traducci\u00f3n que puede llevarnos a equ\u00edvocos, especialmente si la vemos desde la perspectiva contempor\u00e1nea. De las polis griegas podr\u00edamos llegar a decir que ni eran propiamente ciudades ni eran estados, al menos seg\u00fan los patrones actuales.\u00a0 Atenas, la polis m\u00e1s conocida, abarcaba un territorio relativamente amplio en la regi\u00f3n de \u00c1tica. Marat\u00f3n, por ejemplo, formaba parte de la polis y, como sabemos bien -y padecemos- los corredores de larga distancia, se encuentra a unos cuarenta kil\u00f3metros del n\u00facleo urbano de Atenas.M\u00e1s tarde insistiremos sobre ello, pero podemos destacar ahora que, adem\u00e1s, para los griegos, ni el territorio, ni siquiera el conjunto de ciudadanos eran lo que constitu\u00eda una polis. El elemento definidor era su constituci\u00f3n. Es por ello que otra de las obras de Arist\u00f3teles dedicada a la pol\u00edtica, <i>La constituci\u00f3n de los atenienses<\/i>, tiene como t\u00edtulo original <i>Athenaion politeia<\/i>&#8230;<\/p>\n<p>Cuando los pensadores latinos -entre los que hay que destacar a Cicer\u00f3n- tradujeron las obras de los cl\u00e1sicos griegos utilizaron el t\u00e9rmino res publica, la cosa p\u00fablica, los asuntos p\u00fablicos,\u00a0 para referirse a la politeia. En cambio tradujeron polis por cives, siempre teniendo en cuenta que no equival\u00eda a urbs, ciudad en su sentido &#8216;urban\u00edstico&#8217;. En el lenguaje contempor\u00e1neo hemos heredado palabras de ambas tradiciones. As\u00ed, por ejemplo, usamos &#8216;pol\u00edtica&#8217; bas\u00e1ndonos en la ra\u00edz griega -aunque el t\u00e9rmino pol\u00edtica en s\u00ed sea latino-, pero tambi\u00e9n rep\u00fablica, ciudadan\u00eda, civismo y civilizaci\u00f3n, estas tres \u00faltimas a partir del t\u00e9rmino latino cives. En la filosof\u00eda pol\u00edtica posterior al periodo cl\u00e1sico es com\u00fan utilizar indistintamente los t\u00e9rminos ciudad y rep\u00fablica para referirse a una comunidad pol\u00edtica unida por determinados lazos.<\/p>\n<p>\u00bfPorqu\u00e9 nos interesa lo sucedido en un rinc\u00f3n de Europa hace m\u00e1s de 2.500 a\u00f1os? En Grecia, por una serie de circunstancias hist\u00f3ricas determinadas, se produce lo que Castoriadis denominar\u00e1 tantas veces ruptura de la heteronom\u00eda. La mayor parte de las civilizaciones se ven a s\u00ed mismas como producto de una fuerza externa que les ha dado forma y gu\u00eda sus pasos. Esta forma externa puede ser de lo m\u00e1s variada: la religi\u00f3n, nuestros antepasados, una unidad de destino en lo universal, pero tambi\u00e9n la ciencia, el desarrollo de las fuerzas productivas, etc. Esta fuerza marca qu\u00e9 se puede hacer y que no, el camino que debemos seguir y el futuro que nos espera. En Grecia se produce por primera vez una ruptura con esta forma de pensar. Sobre lo que no se puede influir, lo que es as\u00ed por naturaleza -physis-, no podemos hacer nada. Sin embargo, la sociedad humana no es natural, es producto de los propios hombres. El reflexionar sobre este punto es el nacimiento de la filosof\u00eda y la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si todo est\u00e1 permitido, puede producirse una especie de v\u00e9rtigo intelectual: somos nosotros mismos los que debemos marcar los l\u00edmites para que la sociedad no se da\u00f1e a s\u00ed misma o incluso se autodestruya. Esta tendencia a la destrucci\u00f3n, es denominada hybris, que podr\u00edamos traducir como &#8216;desmesura&#8217;. Para combatirla es necesario por tanto alg\u00fan tipo de l\u00edmites, hay que establecer normas -nomos-. La autonom\u00eda implica la autolimitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva de la pol\u00edtica los temas de reflexi\u00f3n ser\u00e1n numerosos y son, de hecho, los mismos que debemos seguir plante\u00e1ndonos hoy: qu\u00e9 debemos entender por sociedad, quien la constituye, c\u00f3mo debe organizarse y en beneficio de qui\u00e9n, qui\u00e9n debe ejercer el poder, si todos tenemos las mismas cualidades para ejercerlo o no, etc.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se concretan estas ideas en la pr\u00e1ctica y la reflexi\u00f3n de los griegos? En realidad, cuando hablamos de Grecia solemos referirnos a un conjunto de sociedades interrelacionadas pero aut\u00f3nomas que llegan en los siglos V-IV a.n.e. a un desarrollo civilizatorio considerable: las polis.<\/p>\n<p>Para los griegos, la comunidad no es que sea m\u00e1s importante que el individuo, es que el individuo s\u00f3lo puede desarrollarse en comunidad. Todos conocemos la frase de Arist\u00f3teles de que el hombre es un animal social<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn1\"> [1] <\/a>.\u00a0 En las primeras frases del mismo libro se expresa claramente la idea de la importancia de la polis: &#8216;Puesto que vemos que toda ciudad es una cierta comunidad y que toda comunidad est\u00e1 constituida con miras a alg\u00fan bien (&#8230;), es evidente que todas tienden a un cierto bien, pero sobre todo tiende al supremo la soberana entre todas y que incluye a todas las dem\u00e1s. \u00c9sta es la llamada ciudad y comunidad c\u00edvica.&#8217;<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn2\"> [2] <\/a><\/p>\n<p>Para que una polis pudiese ser considerada como tal deb\u00eda reunir una serie de requisitos b\u00e1sicos: la autarqu\u00eda -producir lo suficiente para su sostenimiento- y la autonom\u00eda -no depender de ningun otro poder-. Desde el punto de vista pol\u00edtico, como dec\u00edamos anteriormente, el elemento definidor de una polis no podr\u00e1 ser el territorio ni los habitantes<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn3\"> [3] <\/a>: ser\u00e1 su r\u00e9gimen, su constituci\u00f3n. &#8216;Pues si la ciudad es una cierta comunidad, y es una comunidad de ciudadanos en un r\u00e9gimen, cuando el r\u00e9gimen se altera espec\u00edficamente y se hace diferente, parecer\u00e1 forzoso pensar que la ciudad tampoco es la misma (&#8230;) Si esto es as\u00ed, es evidente que se debe decir de una ciudad que es la misma atendiendo principalmente a su r\u00e9gimen, y es posible llamarla con un nombre distinto o el mismo ya sean los que la habitan los mismos hombres ya sean otros completamente distintos.&#8217;<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn4\"> [4] <\/a><\/p>\n<p>Vemos que la polis se distingue por su r\u00e9gimen, y \u00e9ste a su vez viene dictado por la constituci\u00f3n. Se nos plantean dos cuestiones: \u00bfqui\u00e9n debe elaborar esta constituci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo debe ser este r\u00e9gimen?<\/p>\n<p>Es conocida la cl\u00e1sica divisi\u00f3n de reg\u00edmenes en tres tipos: monarqu\u00eda, aristocracia y democracia. Arist\u00f3teles, que sigue en La Pol\u00edtica esta tradici\u00f3n, establece una variante al distinguir entre reg\u00edmenes y sus formas corruptas. Los reg\u00edmenes que buscan el bien com\u00fan y por tanto son justos son la monarqu\u00eda, que tiene como forma corrupta la tiran\u00eda, la aristocracia, con la oligarqu\u00eda como forma corrupta, y la &#8216;politeia&#8217;, que se traduce como rep\u00fablica desde la \u00e9poca romana. La forma corrupta de la rep\u00fabica es la democracia.<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn5\"> [5] <\/a>Para Arist\u00f3teles el mejor r\u00e9gimen es la politeia, pero la divisi\u00f3n anterior es de tipo te\u00f3rico, en su an\u00e1lisis concreto de las polis existentes considera que existen fundamentalmente oligarqu\u00edas o democracias.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre estos dos reg\u00edmenes no es una cuesti\u00f3n de n\u00famero -en uno gobierna una minor\u00eda y en otro la mayor\u00eda-\u00a0 sino de clase. Los griegos eran muy conscientes de que en las polis exist\u00eda una clara divisi\u00f3n entre ricos y pobres.<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn6\"> [6] <\/a>En las polis de los siglos IV-V la lucha de clases llevaba al triunfo de uno u otro r\u00e9gimen, generalmente apoy\u00e1ndose en Atenas los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos y en Esparta los olig\u00e1rquicos.<\/p>\n<p>La democracia es el gobierno de los pobres: &#8216;No se debe considerar democracia (&#8230;) simplemente donde la multitud es soberana (&#8230;); ni tampoco oligarqu\u00eda donde unos pocos ejercen la soberan\u00eda del r\u00e9gimen.&#8217;<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn7\"> [7] <\/a>\u00a0 Vemos por tanto que no es una cuesti\u00f3n de n\u00famero. &#8216;M\u00e1s bien, hay que decir que existe democracia cuando los libres ejercen la soberan\u00eda, y oligarqu\u00eda cuando la ejercen los ricos. (&#8230;.) &#8216;sino que hay democracia cuando los libres y pobres, siendo mayor\u00eda, ejercen la soberan\u00eda del poder, y oligarqu\u00eda cuando la ejercen los ricos y de origen noble, siendo pocos.&#8217;<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn8\"> [8] <\/a><\/p>\n<p>En las democracias ejercen el poder los pobres, y utilizan este poder para obligar a los ricos al mantenimiento de la comunidad: en el caso de Atenas, pago de la flota -elemento central del poder militar-, de los espect\u00e1culos teatrales, etc. A este mecanismo de pago de impuestos se le llamaba liturgia, y daba ocasi\u00f3n a figuras tan curiosas como &#8216;el cambio de fortunas&#8217;: si alguien consideraba que pagaba m\u00e1s impuestos de los que le correspond\u00edan por su riqueza, porque hubiese alguien que tuviese una fortuna superior a la suya, pod\u00eda solicitar un juicio para que se intercambiasen sus fortuna -antidosis-.<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn9\"> [9] <\/a><\/p>\n<p>El poder es ejercido por todos los ciudadanos de la polis. Se suele acusar a los griegos de que su r\u00e9gimen no era una aut\u00e9ntica democracia: no pod\u00edan participar las mujeres, los esclavos, los extranjeros, etc. La ruptura de la heteronom\u00eda hace que la propia sociedad dedice qui\u00e9n forma parte de ella. Cada polis decid\u00eda qui\u00e9n pod\u00eda ser ciudadano y esta decisi\u00f3n depend\u00eda de los diversos condicionantes politicos, sociales, etc. Lo importante es que se abran v\u00edas para tomar estas decisiones. Esta tradici\u00f3n, heredada por la cultura pol\u00edtica europea, es la que permite la universalizaci\u00f3n de los derechos de ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Lo que define la calidad de ciudadano es el ejercicio concreto, real y cont\u00ednuo del poder: &#8216;Un ciudadano sin m\u00e1s por ning\u00fan otro rasgo se define mejor que por participar en las funciones judiciales y en el gobierno&#8217;<a name=\"_ftnref10\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn10\"> [10] <\/a>. Esta participaci\u00f3n no es espor\u00e1dica o delegada, como en nuestras sociedades actuales. Todos los ciudadanos participan del ejercicio efectivo del poder: elaboran las leyes en las asambleas, forman parte de los juicios derivados de la aplicaci\u00f3n de las leyes, participan por turno en las tareas de gobierno, etc.<a name=\"_ftnref11\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn11\"> [11] <\/a>Nada queda fuera del poder decisorio de la comunidad. No existe ninguna esfera que no pueda ser juzgada por el conjunto de los ciudadanos si as\u00ed lo creen conveniente.<\/p>\n<p>Estas caracter\u00edsticas de la democracia cl\u00e1sica son bien conocidas por los primeros liberales, que les oponen como contrapartida el goce de los derechos privados: &#8216;De lo que acabo de decir resulta que nosotros no podemos gozar de la libertad de los antiguos, la cual se compon\u00eda de la participaci\u00f3n activa y constante del poder colectivo. Nuestra libertad debe componerse del goce pac\u00edfico y de la independencia privada&#8217;<a name=\"_ftnref12\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn12\"> [12] <\/a>. Se\u00a0 apunta aqu\u00ed ya la contradicci\u00f3n que se establece entre liberalismo y democracia.<\/p>\n<p>Para que los ciudadanos puedan ejercer este poder deben ser libres e iguales. En las tareas de gobierno, como la opini\u00f3n de todos ten\u00eda la misma importancia, se realizaba un sorteo para que todos los ciudadanos por turno ocupasen estos cargos. \u00danicamente en las cuestiones que era necesaria una pericia concreta -como por ejemplo la conducci\u00f3n del ej\u00e9rcito o la construcci\u00f3n civil- se eleg\u00eda a los m\u00e1s adecuados.<a name=\"_ftnref13\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn13\"> [13] <\/a><\/p>\n<p>Ausencia de burocracia y ejercicio directo del poder por parte de los ciudadanos, \u00e9stas ser\u00e1n las claves del estado democr\u00e1tico griego.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n, y muy especialmente la ruptura de la heteronom\u00eda, ser\u00e1 retomada siglos despu\u00e9s en Europa occidental. Probablemento esto es posible porque siempre se mantuvo al menos una parte de este pensamiento en la cultura politica europea. Por cuestiones de espacio no podemos hacer un seguimiento de la recuperaci\u00f3n del republicanismo en el periodo humanista y en la Ilustraci\u00f3n. Iremos directamente al segundo periodo de la democracia en acci\u00f3n: la fase democr\u00e1tico-popular de la revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>La reaparici\u00f3n del pensamiento democr\u00e1tico en acci\u00f3n se produce cuando la revoluci\u00f3n francesa haga que el pueblo vuelva a ser protagonista de la historia. El periodo culminante es la fase democr\u00e1tico-popular de la revoluci\u00f3n, la que lleva al poder a las masas populares organizadas, cuya expresi\u00f3n pol\u00edtica se articula en torno a la figura de Robespierre. En realidad los jacobinos robespierristas son una minor\u00eda en el seno del grupo jacobino, a su vez una minor\u00eda en la Convenci\u00f3n, el parlamento surgido de las elecciones en una fase anterior de la revoluci\u00f3n. Si consiguen la hegemon\u00eda parlamentaria es por el decidido apoyo en la calle de las masas populares.<\/p>\n<p>El proyecto pol\u00edtico de los jacobinos robespierristas es la implantaci\u00f3n de un r\u00e9gimen democr\u00e1tico en Francia. Rep\u00fablica y democracia son sin\u00f3nimos<a name=\"_ftnref14\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn14\"> [14] <\/a>. Lo que seguir\u00e1 a continuaci\u00f3n es un bosquejo de las l\u00edneas principales de dicho proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n<p>El iusnaturalismo o filosof\u00eda del derecho natural se remonta al periodo cl\u00e1sico y tiene un gran desarrollo entre inicios del siglo XVII y finales del XVIII. Los jacobinos forman parte de esta corriente.<\/p>\n<p>La idea fundamental del iusnaturalismo es que es posible una &#8216;ciencia&#8217; de la moral, no entendida como una t\u00e9cnica. Se cree que es posible elaborar un saber moral capaz de establecer principios de organizaci\u00f3n de la vida social\u00a0 sobre bases razonables, irrefutables y eternas. Las leyes de la sociedad ser\u00edan tan inmutables como las leyes de la naturaleza -la &#8216;naturaleza de las cosas&#8217;, repetir\u00e1n frecuentemente Robespierre o Saint-Just-. El objeto del fil\u00f3sofo es describir estas leyes, declararlas, pues no son creaci\u00f3n intelectual del ser humano, sino que \u00e9ste las encuentra en la naturaleza y s\u00f3lo las formula o &#8216;declara&#8217;; dado que las sociedades se han apartado de su verdadera naturaleza corrompi\u00e9ndose, el fil\u00f3sofo debe tratar de hallar el m\u00e9todo para regenerar la sociedad. Vemos aqu\u00ed como en realidad se produce un cierto paso atr\u00e1s respecto a los griegos. Volvemos a caer en la heteronom\u00eda. En este sentido los jacobinos dan tambi\u00e9n un paso atr\u00e1s respecto a Rousseau. Otro elemento que los diferencia del ginebrino es que para ellos, siguiendo aqu\u00ed a Arist\u00f3teles, los hombres son sociales por naturaleza, no por convenci\u00f3n.<a name=\"_ftnref15\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn15\"> [15] <\/a><\/p>\n<p>En este estado natural original todos los hombres son libres e iguales<a name=\"_ftnref16\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn16\"> [16] <\/a>. En el nuevo estado democr\u00e1tico que hay que crear tambi\u00e9n deben serlo. La libertad consiste en obedecer las leyes, leyes en cuya elaboraci\u00f3n hay que entender que uno mismo ha participado: &#8216;puesto que la libertad consiste en la obediencia a las leyes que nos han sido dadas, y la esclavitud en verse obligados a someterse a una voluntad extra\u00f1a.&#8217;<a name=\"_ftnref17\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn17\"> [17] <\/a><\/p>\n<p>Para poder ser libres hay que ser iguales y para ello es necesario que todos dispongan de los medios de subsistencia que garanticen su independencia. En una sociedad eminentemente agraria significa que todos dispongan de la cantidad de tierra necesaria para su mantenimiento. \u00a0A tal fin los jacobinos, en especial Robespierre y Saint-Just, impulsaron a partir de los decretos de ventoso el establecimiento de listas de los ciudadanos sin tierras que se pudiesen beneficiar de las confiscadas a los enemigos de la patria<a name=\"_ftnref18\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn18\"> [18] <\/a>. Termidor acab\u00f3 con este proyecto.<\/p>\n<p>El estado republicano se\u00a0 basa en una doble soberan\u00eda, la individual y la colectiva<a name=\"_ftnref19\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn19\"> [19] <\/a>. Retomando la tradici\u00f3n cl\u00e1sica, aunque sin tanta radicalidad, el soberano debe hacerlo todo por s\u00ed mismo:<a name=\"_ftnref20\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn20\"> [20] <\/a>&#8216;La democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son el fruto de su obra, lleva a cabo por s\u00ed mismo todo lo que est\u00e1 en sus manos, y por medio de sus delegados todo aquello que no puede hacer por s\u00ed mismo&#8217;.<\/p>\n<p>El mayor peligro con el que se encuentra la rep\u00fablica es precisamente la separaci\u00f3n entre el soberano y el magistrado, es decir, entre quien elabora las leyes y quien las ejecuta.<\/p>\n<p>Resulta curioso que se considere centralistas a los jacobinos. Si tienen una obsesi\u00f3n es precisamente la de evitar la concentraci\u00f3n de poder por parte del gobierno. Las citas contra el poder del gobierno son continuas <a name=\"_ftnref21\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn21\">[21] <\/a>El principio de la corrupci\u00f3n es la separaci\u00f3n entre el magistrado y el soberano. Toda la acci\u00f3n pol\u00edtica se encaminar\u00e1 a subvertir esta separaci\u00f3n. Es m\u00e1s, en un futuro en el que rigiesen de nuevo las leyes naturales, posiblemente ni siquiera habr\u00eda gobierno. El pueblo debe hacerlo todo por s\u00ed mismo y en su \u00e1mbito natural, la comuna. La administraci\u00f3n del estado tiene escasas aunque importantes atribuciones, fundamentalmente la relaci\u00f3n con otras naciones: defensa, etc.<\/p>\n<p>Ahora bien, hasta que no se den las condiciones que permitan este funcionamiento arm\u00f3nico de la sociedad es necesario el gobierno, y m\u00e1s a\u00fan en una situaci\u00f3n de guerra como la que viv\u00eda Francia, enfrentada con todos sus vecinos excepto Suiza. Pero incluso en estas circunstancias hay que recordar que el Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica no era gobierno, era un organismo del legislativo dedicado a la vigilancia de la acci\u00f3n de gobierno. Era un organismo colegiado formado por diputados renovados mensualmente y cuyo objetivo era asegurarse de que el ejecutivo cumpliese con sus obligaciones (y los ministros no pod\u00edan ser diputados, para que se viera que eran funcionarios).<\/p>\n<p>El modelo de relaciones entre poderes lo tenemos en la propuesta de constituci\u00f3n, en cuyo comit\u00e9 particip\u00f3 Saint-Just. \u00c9l mismo present\u00f3 una propuesta propia en la que podemos analizar el entramado institucional que garantice esta subordinaci\u00f3n del ejecutivo.<a name=\"_ftnref22\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn22\"> [22] <\/a><\/p>\n<p>El punto de partida es la propuesta de ley\u00a0\u00a0girondina.\u00a0\u00a0Los jacobinos se oponen a dicha propuesta por considerar que, bajo un manto aparente de mayor democracia, en realidad se instaura un nuevo despotismo basado en el poder del ejecutivo<a name=\"_ftnref23\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn23\"> [23] <\/a>.\u00a0Los girondinos part\u00edan de una doble elecci\u00f3n para los m\u00e1ximos poderes institucionales. En una elecci\u00f3n directa se escoger\u00eda el Consejo, es decir al ejecutivo. La elecci\u00f3n de la Asamblea, del legislativo, se realizar\u00eda en cambio en dos pasos: cada departamento elegir\u00eda unos representantes quienes ser\u00edan a su vez los que eligiesen a los miembros de la asamblea.<\/p>\n<p>La propuesta de Saint-Just ser\u00e1 invertir esta relaci\u00f3n. La soberan\u00eda reside en las comunas (1\u00aa parte, cap. 2, art. 6) . En ellas, de forma directa, en toda Francia a la vez y en circunscripci\u00f3n \u00fanica para que no haya intereses parciales de una parte del territorio, se elige a la asamblea ((1\u00aa parte, cap. 5)<a name=\"_ftnref24\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn24\"> [24] <\/a>. Por cierto, la soberan\u00eda no se representa, el pueblo es el que tiene siempre la \u00faltima palabra<a name=\"_ftnref25\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn25\"> [25] <\/a>.\u00a0\u00a0\u00a0Es\u00a0por ello\u00a0que en el articulado se insiste en la funci\u00f3n deliberativa de la asamblea: \u201cLa representaci\u00f3n nacional es esencialmente deliberante.\u201d (1\u00aa parte, cap. 1, art. 1).<br \/>\nEn estas mismas elecciones se eligen electores quienes, a su vez, elegir\u00e1n a los miembros del consejo (1\u00aa parte, cap. 8, art. 1). \u00c9ste estar\u00e1 formado por un representante por cada departamento (1\u00aa parte, cap. 9, art. 2). De su seno se eligen los ministros (1\u00aa parte, cap. 12, art. 2).\u00a0\u00a0Todo ello con el fin de que\u00a0el poder ejecutivo tenga un car\u00e1cter netamente funcionarial, y \u00abministro\u00bb sea una palabra que vuelva a recuperar su sentido cl\u00e1sico, latino, de \u00abesclavo p\u00fablico\u00bb.<br \/>\nTambi\u00e9n ser\u00e1n electivas la administraciones de distrito y de comuna (1\u00aa parte, cap. 15 y 16), no nombradas por el estado, por tanto; as\u00ed como los diferentes niveles judiciales (2\u00aa parte, cap. 2 a 6).<br \/>\nLos principios de gobierno est\u00e1n claros: se trata de una especie de divisi\u00f3n de poderes &#8216;asim\u00e9trica&#8217; en la que el legislativo -a su vez eminentemente deliberante, como hemos visto, porque el poder siempre lo tiene el pueblo- predomina absolutamente sobre el ejecutivo. La asamblea legisla (1\u00aa parte, cap. 1, art. 4), el consejo aplica la legislaci\u00f3n (art. 5) y los ministros la llevan a cabo, siendo esto \u00faltimo una mera gesti\u00f3n administrativa (art. 6). La administraci\u00f3n local es el \u00faltimo -o m\u00e1s bien primer, ya que es controlada por los propios ciudadanos- eslab\u00f3n de la cadena (art. 7).<br \/>\nLas funciones de la asamblea tienen que ver con las relaciones exteriores, la defensa y la pol\u00edtica econ\u00f3mica -impuestos, acu\u00f1aci\u00f3n de moneda, pensiones&#8230;- (1\u00aa parte, cap. 7)<br \/>\nEl consejo\u00a0aplica las leyes: dirige el curso de la guerra, distribuye los gastos p\u00fablicos, planifica los servicios y las obras p\u00fablicas, etc. (1\u00aa parte, cap. 11). Se insiste en que \u00fanicamente act\u00faa en virtud de las leyes de la asamblea (art. 7).<br \/>\nCabe destacar que para evitar toda posibilidad de abuso por parte del gobierno los ministros tienen funciones puramente administrativas: &#8216;los ministros no ejecutan m\u00e1s que las deliberaciones del consejo (1\u00aa parte, cap. 12, art. 1), hasta tal punto que ni siquiera pueden participar en las reuniones de este organismo (art. 5) o relacionarse entre s\u00ed (art. 3). Por si acaso, a\u00fan se a\u00f1ade un \u00faltimo art\u00edculo en el que se especifica que &#8216;no ejercen ninguna autoridad personal&#8217; (art. 6).<br \/>\nLos directorios de departamento tienen muy poco poder. Se encargan de la &#8216;administraci\u00f3n pol\u00edtica&#8217;, pero con m\u00faltiples cortapisas<a name=\"_ftnref26\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn26\"> [26] <\/a>(1\u00aa parte, cap. 14, art. 6). En realidad, s\u00f3lo se les especifican dos funciones: &#8216;hacen levas de tropas seg\u00fan los mandatos del consejo&#8217; (art. 6) y \u00abejercen la polic\u00eda general bajo la vigilancia del consejo&#8217; (art. 7). Todos sus miembros son electivos y se renuevan cada dos a\u00f1os, no pudiendo ser reelegidos hasta transcurrido un intervalo de dos a\u00f1os (art. 13).<br \/>\nVeamos por \u00faltimo, los consejos de las comunidades. Saint-Just considera que una comuna es una entidad en s\u00ed misma y no se puede dividir, &#8216;hay un \u00fanico consejo de comunidad en las ciudades cualquiera que sea su poblaci\u00f3n&#8217; (art. 7).<br \/>\nLos consejos de las comunidades, &#8216;nombrados por los habitantes de las comunidades a raz\u00f3n de un miembro por comunidad&#8217; (1\u00aa parte, cap. 16, art. 1), &#8216;se encargan del reparto de las contribuciones directas, de la reparaci\u00f3n, de la construcci\u00f3n de caminos, del mantenimiento de las obras p\u00fablicas, de las levas de tropas en las comunas y otros objetos de administraci\u00f3n que le son confiados por los directorios&#8217; (art. 6).<\/p>\n<p>Podemos ver que\u00a0este proyecto\u00a0elimina todo rastro de burocracia o cadena de mando profesional y permanente, no elegida y de transmisi\u00f3n de \u00f3rdenes de \u00abarriba abajo\u00bb, que es la caracter\u00edstica de cualquier estado o autonom\u00eda. Sin embargo, una burda manipulaci\u00f3n\u00a0 ha llevado a que se use el t\u00e9rmino \u00abjacobinismo\u00bb para definir\u00a0 lo organizaci\u00f3n burocratizada en la que el poder ejecutivo se impone sobre la sociedad -gobierno central, auton\u00f3mico, estado \u00ablibre\u00bb asociado, etc-. El democratismo jacobino rompe con la tradici\u00f3n pol\u00edtica feudal, que es el origen de ese orden pol\u00edtico denominado estado y que se basa en la instauraci\u00f3n de una burocracia a trav\u00e9s de la cual se regimenta la sociedad. Nuestros \u00abgobiernos\u00bb, nuestros reg\u00edmenes pol\u00edticos, en consecuencia, no son herederos de la tradici\u00f3n pol\u00edtica jacobina; son reg\u00edmenes centralistas, que otorgan toda la capacidad de decisi\u00f3n al ejecutivo;\u00a0le ponen el poder en las manos mediante la burocracia, porque su modelo se inspira en el estado feudal, absolutista, que Napole\u00f3n recupera y perfecciona.<\/p>\n<p>La ejecuci\u00f3n del grupo robiespierrista pone fin a la fase democr\u00e1tico-popular de la revoluci\u00f3n francesa. Esto no significa sin embargo la desaparici\u00f3n de la democracia. Tras la restauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda el movimiento popular, en Francia, pero tambi\u00e9n en el resto de Europa, es indistinguible del movimiento democr\u00e1tico. De hecho no es hasta mediados del siglo XIX que el liberalismo se define tambi\u00e9n como democr\u00e1tico. Su democracia, sin embargo, ser\u00e1 muy diferente de la que hemos visto hasta ahora. En lugar de la participaci\u00f3n constante y activa del pueblo se delega el poder en unos representantes para dedicarse los individuos a sus &#8216;goces individuales&#8217;<a name=\"_ftnref27\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn27\"> [27] <\/a>. Por una triste paradoja es lo que actualmente se suele entender por democracia.<\/p>\n<p>La democracia popular, opuesta a la democracia representativa, se mantendr\u00e1, como contenido del movimiento popular, hasta finales del XIX. Las revoluciones del 48, la Primera Internacional, la Comuna de Par\u00eds son momentos puntuales de ejercicio de la democracia. Con el desarrollo de la socialdemocracia se produce la sustituci\u00f3n de la democracia por parte de una contaminaci\u00f3n de la ideolog\u00eda liberal: la ciencia como sustituto del movimiento popular organizado. Es una ideolog\u00eda que llegar\u00e1 a ser hegem\u00f3nica. Aqu\u00ed y all\u00e1, sin embargo, se produce el mantenimiento de la democracia. Tras el fracaso actual de la ideolog\u00eda liberal y de su correlato en los movimientos populares -socialdemocracia y comunismo no democr\u00e1tico- la democracia puede estar a las puertas de su tercer gran momento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1] <\/a>\u00abDe todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre\u00bb. <i>Pol\u00edtica<\/i>, 1253a. La primera frase no entra en contradicci\u00f3n con lo que hemos expuesto de que la sociedad sea producto del hombre. Lo que es natural es el hecho de que el hombre viva en sociedad, no la forma que toma esta socializaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2] <\/a>Pol\u00edtica 1252a<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3] <\/a>Pol\u00edtica 1276a3<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4] <\/a>Politica 1276b7<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5] <\/a>Politica 1279a7<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6] <\/a>Por ejemplo, Plat\u00f3n, Rep\u00fablica 422e: &#8216;Son dos como m\u00ednimo, con una enemistad mutua: el estado de los pobres y de los ricos&#8217;.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7] <\/a>Pol\u00edtica 1289b4<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8] <\/a>Pol\u00edtica 1290b<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9] <\/a>Un ejemplo de un juicio de estas caracter\u00edsticas en Is\u00f3crates, &#8216;Sobre el cambio de fortunas&#8217;.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn10\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10] <\/a>Pol\u00edtica 1275a6<\/p>\n<p><a name=\"_ftn11\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[11] <\/a>Una breve explicaci\u00f3n, por ejemplo, en Finley: &#8216;La clave de la democracia ateniense era la participaci\u00f3n directa en el gobierno; no hab\u00eda en aquel sistema ni representaci\u00f3n, ni un servicio de burocracia civil en ninguno de sus muchos sentidos. Dentro de la asamblea soberana cuya autoridad era, por esencia total, cada ciudadano ten\u00eda no s\u00f3lo t\u00edtulos para asistir tantas veces cuantas quisiera, sino, adem\u00e1s, derecho a tomar parte en la deliberaci\u00f3n y discusi\u00f3n de los asuntos, a proponer enmiendas y a votas las decisiones en materia de declaraci\u00f3n de guerra o paz, fijaci\u00f3n de impuestos, regulaci\u00f3n del culto, leva de tropas, finanzas b\u00e9licas, obras p\u00fablicas, tratados y negociaciones diplom\u00e1ticas&#8230;, o cualquier otra, grande o peque\u00f1a, que exigiesen los cuidados del gobierno.&#8217; M.I. Finley, <i>Los griegos de la antig\u00fcedad<\/i>. Barcelona: Labor, 1994, p. 76.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn12\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\">[12] <\/a>Benjamin Constant, &#8216;De la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos&#8217;. En <i>Del esp\u00edritu de conquista<\/i>. Madrid: Tecnos, 1988, p. 75. Y sigue: &#8216;La parte que en la antig\u00fcedad tomaba cada uno en la soberan\u00eda nacional no era, como entre nosotros, una suposici\u00f3n abstracta: la voluntad de cada uno ten\u00eda una influencia real; y el ejercicio de esta misma voluntad era un placer vivo y repetido: por consecuencia, los antiguos estaban dispuestos a hacer muchos sacrificios por la conservaci\u00f3n de sus derechos pol\u00edticos, y de la parte que ten\u00edan en la administraci\u00f3n del estado; pues, conociendo cada uno con orgullo cu\u00e1nto val\u00eda su sufragio, encontraba en este mismo conocimiento de su importancia personal un ampl\u00edsimo resarcimiento.&#8217;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn13\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\">[13] <\/a>&#8216;El fundamento b\u00e1sico del sistema democr\u00e1tico es la libertad (&#8230;) Una caracter\u00edstica de la libertad es gobernar y ser gobernado por turno.&#8217; Y tambi\u00e9n: &#8216;(&#8230;) he aqu\u00ed los procedimientos democr\u00e1ticos: elegir todas las magistraturas entre todos; que todos manden sobre cada uno y cada uno, por turno, sobre todos; que las magistraturas se designen por sorteo, todas o las que no requieren experiencia y conocimientos t\u00e9cnicos; que las magistraturas no dependan de ninguna tasaci\u00f3n de la propiedad o de la menor posible; que la misma persona no ejerza dos veces ninguna magistratura, o en pocos casos, o pocas magistraturas fuera de las relacionadas con la guerra; que las magistraturas sean de corta duraci\u00f3n, todas, o en las que sea posible; que administren justicia todos los ciudadanos, elegidos entre todos, y sobre todas las cuestiones o sobre la mayor\u00eda, y las m\u00e1s importantes y primordiales, por ejemplo, la rendici\u00f3n de cuentas, la constituci\u00f3n, los contratos privados; que la asamblea tenga soberan\u00eda sobre todas las cosas, o sobre las m\u00e1s importantes, y que ninguna magistratura la tenga sobre nada o sobre cuestiones m\u00ednimas.&#8217; Pol\u00edtca 1317b<\/p>\n<p><a name=\"_ftn14\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\">[14] <\/a>&#8216;\u00bfQu\u00e9 tipo de gobierno puede realizar estos prodigios? Solamente el gobierno democr\u00e1tico, o sea republicano. Estas dos palabras son sin\u00f3nimos a pesar de los equ\u00edvocos del lenguaje com\u00fan, puesto que la aristocracia no es rep\u00fablica, como no lo es la monarqu\u00eda.&#8217; Robespierre, &#8216;Sobre los principios de la moral\u00a0 pol\u00edtica&#8217; en <i>La revoluci\u00f3n jacobina<\/i>. Barcelona: edicions 62, 1992, p. 142.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn15\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\">[15] <\/a>\u201cEs un error creer que los primeros hombres eran salvajes y que se reunieron en principio en el estado civil para conservarse. Para que esto se conciba, es necesario imaginar un peligro: \u00bfQui\u00e9n se arma primero y por qu\u00e9? Se concibe f\u00e1cilmente que los hombres se unieron para defenderse, pero no se concibe c\u00f3mo se unieron para atacar, porque no hab\u00eda raz\u00f3n, y qu\u00e9 atacaron. Estaban unidos mucho antes del estado de guerra. Esta sociedad no era v\u00edctima de la pol\u00edtica, estaba regida por la ley de la naturaleza y el hombre se vuelve salvaje a medida\u00a0 que confunde las leyes que deben regir los pueblos con las que deben regir los hombres.\u201d Saint-Just, &#8216;De la naturaleza&#8230;&#8217; en <i>Saint-Just y la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica popular, <\/i>en prensa. Aunque Billaud-Varenne no formaba parte de los jacobinos robespierristas, de hecho particip\u00f3 en su ca\u00edda, tiene muchos puntos de contacto con ellos: \u201cUne question vivement agit\u00e9e dans tous les si\u00e8cles et chez tous les peuples (&#8230;) est celle de savoir si l&#8217;homme na\u00eet pour vivre isol\u00e9, comme les b\u00eates f\u00e9roces, dans les d\u00e9serts et dans les bois. L&#8217;immortel Jean-Jacques soutien l&#8217;affirmative, et pr\u00e9tend que l&#8217;\u00e9tat de sociabilit\u00e9 n&#8217;est qu&#8217;une convention fortuite, et nullement dans la nature. Cependant (&#8230;) tout porte \u00e0 croire que cette opinion n&#8217;est pas la plus probable.&#8217; Billaud-Varenne, <i>Les \u00e9l\u00e9mens du r\u00e9publicanisme. <\/i>Edici\u00f3n facs\u00edmil publicada por http:\/\/gallica.bnf.fr, p . 7.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn16\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\">[16] <\/a>\u201cLos hombres en el estado natural no son desiguales o bien hay que suponer que viven dispersos como monstruos sin generaci\u00f3n. Todos son iguales en la naturaleza porque todos tienen un coraz\u00f3n salido de las mismas entra\u00f1as. Y en el atractivo de su semejante cada ser encuentra la garant\u00eda de su igualdad.\u201d Saint-Just, <i>Ibid. <\/i><\/p>\n<p><a name=\"_ftn17\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\">[17] <\/a>Robespierre, <i>Ibid.<\/i>, p. 16.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn18\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref18\">[18] <\/a>&#8216;Creo reconocer que la desaparici\u00f3n de todas las rep\u00fablicas ha venido de la debilidad de los principios sobre la propiedad. Un pacto social se disuelve necesariamente cuando uno posee mucho y otro demasiado poco. Y en vano la ley positiva garantizar\u00e1 esta libertad del d\u00e9bil contra el fuerte, de aquel que no tiene nada contra aquel que lo tiene todo. No quiero decir que haya que repartir al tierra de la rep\u00fablica entre sus miembros. Estos medios f\u00edsicos de gobernarse no pueden convenir m\u00e1s que a bergantes, pero este reparto de la tierra entre aquellos que la habitan debe operarse mediante el sistema de legislaci\u00f3n. En nuestros lares de Europa la masa del pueblo es tan estipendiaria del resto del pueblo que si la porci\u00f3n rica viaja o atesora el estado morir\u00e1 pronto de hambre. La primera de todas las leyes sociales es la garant\u00eda y la independencia de la vida. (&#8230;)Todo ciudadano debe vivir de su campo y enriquecerse de su oficio o de su industria. He dicho en otra parte que el principio de la vida social era la propiedad porque sin ella no habr\u00eda m\u00e1s patria que los barcos que recorren las factor\u00edas del universo. He dicho que no habr\u00eda que dividir los campos sino determinar el m\u00e1ximo y el m\u00ednimo de propiedad con el fin de que hubiese tierras para todo el mundo y que los miembros del soberano libres por una ilusi\u00f3n no fuesen en realidad esclavos de las primeras necesidades.&#8217; Saint-Just, <i>Ibid. <\/i><\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n: &#8216;Puisque la propri\u00e9t\u00e9 est le pivot des associations civiles, non-seulement le syst\u00eame politique doit assurer \u00e0 chacun la paisible jouissance de ses possessions, mais ce syst\u00eame doit \u00eatre combin\u00e9 de mani\u00e8re \u00e0 \u00e9tablir, autant que possible, une r\u00e9partition de biens, si non absolument \u00e9gale, au moins proportionnelle entre tous les citoyens&#8217;. Billaud-Varenne, <i>Ibid.<\/i>, p. 57.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn19\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref19\">[19] <\/a>&#8216;La soberan\u00eda del pueblo es indivisible, incomunicable, inalienable: es la fuerza por la que resiste a la opresi\u00f3n. Hay otra soberan\u00eda que no es menos indivisible, incomunicable, inalienable, es la soberan\u00eda particular de todos los hombres por la cual la propiedad, la posesi\u00f3n se mantiene. Esta soberan\u00eda es lo que se llama independencia. Es con el mismo esp\u00edritu que un pueblo es soberano, para mantener su propiedad y su posesi\u00f3n.&#8217;Saint-Just, <i>Ibid. <\/i><\/p>\n<p><a name=\"_ftn20\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref20\">[20] <\/a>&#8216;La democracia no es un estado en el que el pueblo -constantemente reunido- regula por s\u00ed mismo los asuntos p\u00fablicos [Vemos aqu\u00ed un eco de la opini\u00f3n de Rousseau sobre la democracia en el <i>Contrato social<\/i>] (&#8230;.) La democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son el fruto de su obra, lleva a cabo por s\u00ed mismo todo lo que est\u00e1 en sus manos, y por medio de sus delegados todo aquello que no puede hacer por s\u00ed mismo.\u201d Robespierre, <i>Ibid.<\/i>, p. 142.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn21\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref21\">[21] <\/a>\u201cPor ejemplo: Un pueblo tiene un \u00fanico enemigo peligroso: es su gobierno. El vuestro os ha hecho la guerra constantemente con impunidad.\u201dSaint-Just, <i>Ibid. <\/i><\/p>\n<p><a name=\"_ftn22\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref22\">[22] <\/a>Tanto su propuesta de constituci\u00f3n como su discurso introductorio en Saint-Just, <i>Ibid.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_ftn23\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref23\">[23] <\/a>\u201cEl consejo de ministros es, de alguna forma, nombrado por la rep\u00fablica entera; la representaci\u00f3n es formada por departamento. \u00bfNo hubiese sido m\u00e1s natural que la representaci\u00f3n, guardiana de la voluntad del estado y depositaria suprema de las leyes, fuese elegida por el pueblo en cuerpo y el consejo de cualquier otra forma por su subordinaci\u00f3n y la facilidad de los sufragios&#8217;<br \/>\nPor el contrario, el consejo de ministros, elegido por la rep\u00fablica, la representa y se convierte en el primer cuerpo; el congreso legislativo, nombrado por los departamentos, no es m\u00e1s que un mandatario del pueblo y en el orden moral ocupa un segundo rango.\u201d<\/p>\n<p><a name=\"_ftn24\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref24\">[24] <\/a>\u201cveo como el principio fundamental de nuestra rep\u00fablica que la representaci\u00f3n nacional debe ser elegida por el pueblo en cuerpo\u201d y \u201caquel que no es elegido inmediatamente por el pueblo no lo representa\u201d<\/p>\n<p><a name=\"_ftn25\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref25\">[25] <\/a>\u201cCuando hablo de la representaci\u00f3n del pueblo no entiendo que la soberan\u00eda sea representada: simplemente se delibera en su lugar y el pueblo rechaza o acepta\u201d<\/p>\n<p><a name=\"_ftn26\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref26\">[26] <\/a>\u201cNo pueden entender de disputas entre comunidades (&#8230;); no pueden entender del estado de los ciudadanos; no pueden perseguir judicialmente; no disponen de dinero p\u00fablico; no recaudan contribuciones (&#8230;)\u201d<\/p>\n<p><a name=\"_ftn27\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref27\">[27] <\/a>&#8216;De aqu\u00ed viene la necesidad del sistema representativo, el cual no es otra cosa que una organizaci\u00f3n con cuyo auxilio una naci\u00f3n se descarga sobre algunos individuos de aquello que no quiere o no puede hacer por s\u00ed misma. Los individuos pobres hacen por s\u00ed mismos sus negocios; los ricos nombran apoderados: \u00e9sta es la historia de las naciones antiguas y de las modernas. El sistema representativo es una procuraci\u00f3n dada a un cierto n\u00famero de hombres por la masa del pueblo que quiere que sus intereses sean defendidos, y que, sin embargo, no tiene siempre el tiempo ni la posibilidad de defenderlos por s\u00ed mismo.&#8217; Benjamin Constant, <i>Ibid.<\/i>, p. 89.<\/p>\n<p>La democracia jacobina<\/p>\n<p>Joaqu\u00edn Miras Albarr\u00e1n<\/p>\n<p>\u201cLas revoluciones que se han sucedido desde hace tres a\u00f1os, lo han hecho todo por las otras clases de ciudadanos, casi nada a\u00fan por la m\u00e1s necesitada quiz\u00e1, por los ciudadanos proletarios cuya \u00fanica propiedad es su trabajo\u201d<\/p>\n<p>Robespierre, 13 Vll 1793<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Francesa es el acontecimiento se\u00f1ero que en la periodizaci\u00f3n hist\u00f3rica marca el comienzo de la Contemporaneidad. Lo que hace de la Revoluci\u00f3n Francesa el acontecimiento iniciador y a la vez caracter\u00edstico de nuestra Era es la irrupci\u00f3n de las masas pobres en la pol\u00edtica. Desde entonces, las masas populares \u2013el populacho, la plebe, el proletariado, el pueblo- no abandonar\u00e1n la historia. Todas las fuerzas pol\u00edticas se ver\u00e1n, en lo sucesivo, en la necesidad de asumir la centralidad de ese acontecimiento: para servir a su liberaci\u00f3n, para servirse de ellas como instrumento y aliado subalterno, o para aterrorizarlas.<\/p>\n<p>Esa irrupci\u00f3n de los pobres en la pol\u00edtica culmina con la constituci\u00f3n del primer R\u00e9gimen pol\u00edtico democr\u00e1tico desde la Antig\u00fcedad Cl\u00e1sica: La\u00a0 Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Jacobina de 1793.<\/p>\n<p>Dos rasgos caracterizan la contemporaneidad de este proyecto pol\u00edtico: la democracia jacobina surge en lucha, y como alternativa, contra el capitalismo, que trata de instaurar su r\u00e9gimen econ\u00f3mico, tras la abolici\u00f3n del Antiguo R\u00e9gimen se\u00f1orial absolutista. La nueva Rep\u00fablica Democr\u00e1tica organiza un r\u00e9gimen viable no para una ciudad, sino para un pa\u00eds de 23 millones de habitantes.<\/p>\n<p>Condiciones de posibilidad de la democracia<\/p>\n<p>En Francia desde los a\u00f1os treinta del siglo XVlll se hab\u00eda comenzado\u00a0 a desarrollar, en la agricultura fundamentalmente, el capitalismo. Grandes campesinos y se\u00f1ores feudales aprovechaban el auge de los precios agr\u00edcolas para enriquecerse, y extorsionaban con nuevas condiciones de explotaci\u00f3n a los peque\u00f1os cultivadores arrendatarios, que eran los verdaderos productores. Cercaban las tierras y bosques del com\u00fan, que hab\u00edan sido disfrutados hasta entonces por las comunidades campesinas, con objeto de ponerlos en arriendo como nuevas tierras de cultivo, y exportaban los productos agr\u00edcolas al extranjero, donde se pagaban mejor, con lo que se desabastec\u00edan los mercados y se encarec\u00edan los productos de primera necesidad. El capitalismo nac\u00eda en el campo. Ante esta situaci\u00f3n, paulatinamente en las 36 000 comunas de Francia, se comenz\u00f3 a desarrollar una nueva cultura de lucha, que surg\u00eda del tejido social\u00a0 cultural organizado tradicional, pero que se adaptaba al nuevo enemigo y desarrollaba nuevas pr\u00e1cticas y objetivos de lucha. En esta lucha por el control de los precios y de los bienes de primera necesidad, se un\u00edan en alianza los campesinos y los hombres de los oficios, as\u00ed como la intelectualidad pobre \u2013abates, abogados, m\u00e9dicos etc.-. A esta nueva cultura desarrollada en contra del capitalismo y de las nuevas condiciones sociales por \u00e9l generadas la denominan E. P. Thompson y Florence Gauthier la \u201cEconom\u00eda Moral de la Multitud\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn1\"> [1] <\/a>.\u00a0 La capacidad de lucha de este tejido social organizado y creativo era tal que\u00a0 en 1775, cuando el ministerio Turgot hab\u00eda querido imponer la desregulaci\u00f3n total de los precios del trigo, para lo que se necesitaba romper el poder de control\u00a0 de las comunas mediante el decreto de la primera ley marcial de la historia, una gigantesca jacquerie, de intensidad nunca conocida hasta entonces, hab\u00eda derrocado al gobierno. Fue la llamada guerra de las harinas<a title=\"\" href=\"#_ftn2\"> [2] <\/a><\/p>\n<p>An\u00e1logamente, en las grandes ciudades, la plebe se encontraba organizada en gremios y asociaciones que hab\u00edan luchado por el abastecimiento a buen precio de bienes de primera necesidad.<\/p>\n<p>Paralelamente, desde mediados del siglo, Francia fue el \u00fanico pa\u00eds en el que se desarroll\u00f3 una rama de la Ilustraci\u00f3n filo plebeya, que, en determinados casos personales lleg\u00f3, incluso, a tener en cuenta las luchas populares \u2013de Rousseau a Mably y Morelli, etc-. Esta corriente se contaba entre el ala m\u00e1s politizada de la Ilustraci\u00f3n y recog\u00eda en herencia la tradici\u00f3n republicana cl\u00e1sica, grecolatina, devuelta a la vida intelectual por el Humanismo c\u00edvico, y en la cual, esta Ilustraci\u00f3n de izquierdas se inspiraba para la elaboraci\u00f3n intelectual de los problemas sociales y pol\u00edticos de su presente<a title=\"\" href=\"#_ftn3\"> [3] <\/a>.<\/p>\n<p>En v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n Francesa, la plebe, el inmenso campesinado, las gentes de oficio de la \u201cartes mec\u00e1nicas\u201d, los obreros\u00a0 manuales, los peque\u00f1os comerciantes de tiendas y tenderetes, vendedores ambulantes, buhoneros y chamarileros, y los intelectuales y letrados pobres hab\u00edan desarrollado una nueva experiencia exitosa de lucha, de poder de control sobre la actividad de las comunidades y de independencia frente al poder.<\/p>\n<p>Del R\u00e9gimen Mixto del Tercer Estado a la Democracia del Cuarto Estado<\/p>\n<p>Pero al comienzo de la Revoluci\u00f3n, el \u00fanico proyecto alternativo al Antiguo R\u00e9gimen suficientemente desarrollado para constituirse en alternativa inmediata era el proyecto pol\u00edtico econ\u00f3mico burgu\u00e9s, de los grandes terratenientes, de los campesinos ricos, de los grandes comerciantes y armadores, de los intereses coloniales y de las finanzas.<\/p>\n<p>En 1789, la monarqu\u00eda absoluta, como consecuencia de la grave crisis financiera, se vio obligada a reunir los Estados Generales. La sociedad francesa se moviliz\u00f3 para debatir sus problemas y plantear sus agravios ante la corona \u2013les cahiers de dol\u00e9ances-, pero la inmensa mayor\u00eda de los diputados elegidos para representar al Tercer Estado fueron burgueses. Una vez estall\u00f3 la Revoluci\u00f3n con una gigantesca Jacquerie, \u201cEl gran Miedo\u201d, y se hubo asaltado la Bastilla, se impuso a la monarqu\u00eda el reconocimiento de los delegados del Tercer Estado como los representantes de la naci\u00f3n. Durante los primeros d\u00edas los representantes nacionales titubeaban ante el empuje de la movilizaci\u00f3n, y para frenarla, legislaron la Declaraci\u00f3n de derechos del hombre y del ciudadano, as\u00ed como la liquidaci\u00f3n del feudalismo, en agosto de 1789. Una vez remitida la movilizaci\u00f3n popular los representantes burgueses comenzaron a desplegar un proyecto pol\u00edtico legislativo que instauraba el capitalismo, ante el desconcierto de las masas populares, carentes de proyecto alternativo. En primer lugar, se legisl\u00f3 la libertad ilimitada de comercio de granos y se prohibi\u00f3 el control p\u00fablico del mercado y la tasaci\u00f3n de precios, es decir, se promulgaba\u00a0 la libertad de los capitalistas. Como la respuesta fue inmediata, el 21 de octubre se proclamaba la Ley marcial contra los tasadores, y se desataba una masiva, sistem\u00e1tica y duradera oleada de terror blanco. Otras cuatro leyes marciales perfeccionar\u00edan a la mencionada. Adem\u00e1s, la Constituci\u00f3n de 1791, en contravenci\u00f3n con la Declaraci\u00f3n de los derechos del hombre, exclu\u00eda del acceso a los derechos pol\u00edticos a los m\u00e1s pobres; se proclamaba \u201cciudadanos activos\u201d, con derecho a sufragio, tan s\u00f3lo a aqu\u00e9llos ciudadanos que hab\u00edan pagado impuestos por valor no inferior a tres d\u00edas de trabajo.<\/p>\n<p>El r\u00e9gimen pol\u00edtico del Tercer Estado era una oligarqu\u00eda o Regimen mixto, en el que una nueva aristocracia, la aristocracia del dinero, instauraba su poder. Esta nueva clase se propon\u00eda tener en cuenta la voz y los problemas de determinados sectores de las masas populares, una vez excluidos de la ciudadan\u00eda los m\u00e1s pobres, pero\u00a0 siempre que las masas delegaran en ella la direcci\u00f3n pol\u00edtica, y no amenazasen su poder, tal como hubiera deseado Arist\u00f3teles. Si el lector compara este proyecto con la actualidad, se har\u00e1 cargo de que \u00e9ste es el r\u00e9gimen que impera en nuestros d\u00edas. Una plutocracia dirigente, aliada con una clase pol\u00edtica\u00a0 profesional, que, una vez excluida una parte de la sociedad, a la que se le niegan los derechos \u2013emigraci\u00f3n, etc.- acepta tener en cuenta ciertas necesidades de los dem\u00e1s grupos subalternos, siempre que \u00e9stos\u00a0 acepten su liderazgo indiscutible: la \u201cdemocracia olig\u00e1rquica\u201d, o \u201cr\u00e9gimen mixto\u201d seg\u00fan la denominaci\u00f3n de los cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>La democracia jacobina, el poder pol\u00edtico de los pobres<\/p>\n<p>Pero a pesar de la sorpresa y de carecer de un proyecto claro, las masas populares de campesinos y sansculottes comenzaron de inmediato la movilizaci\u00f3n y la deliberaci\u00f3n a partir de la nueva experiencia organizativa y de lucha, por una parte, y de la tradici\u00f3n intelectual demo republicana que la ilustraci\u00f3n de izquierdas pon\u00eda a su disposici\u00f3n. Entre 1789 y 1792 las 36 000 comunas, sede del poder consuetudinario de la Econom\u00eda Moral se convert\u00edan en nuevos poderes pol\u00edticos democr\u00e1ticos, asamblearios, locales. Las comunas se coordinaban a trav\u00e9s de las asambleas primarias y de los clubes pol\u00edticos, principalmente el jacobino, y de la figura y la voz de Robespierre y de su peque\u00f1o grupo, que durante todos aquellos a\u00f1os hab\u00edan asumido la tarea de someterse a la voluntad popular y ser su voz org\u00e1nica en las instituciones. Se fraguaba as\u00ed un nuevo espacio p\u00fablico, una nueva opini\u00f3n p\u00fablica popular aut\u00f3noma, emancipada de la oligarqu\u00eda. Se fracturaba el tercer estado, base de la hegemon\u00eda burguesa y del r\u00e9gimen mixto.<\/p>\n<p>Entre 1792 y 1794, el cuarto estado, los pobres: el campesinado y la sansculotterie, esto es, el proletariado, de forma aut\u00f3noma, elaborar\u00e1n paulatinamente otro proyecto de sociedad, basado en el derecho a la existencia, y, en palabras de Robespierre otra \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica popular\u201d -10 V 1793-, cuyo fin es la igualdad de todos.<\/p>\n<p>La democracia es un r\u00e9gimen pol\u00edtico cuyo fundamento es la igualdad sustantiva, real, de todos los ciudadanos, o igual libertad para todos. En consecuencia, como segunda caracter\u00edstica, la democracia es el r\u00e9gimen en que los pobres, las clases subalternas, constituidas en movimiento pol\u00edtico, organizan el poder pol\u00edtico\u00a0 y establecen las condiciones materiales que posibilitan realmente la igual libertad. El fin de la democracia es el desarrollo pleno de cada individuo para que alcance la felicidad. As\u00ed, escrib\u00eda Robespierre: \u201cLa libertad es el poder que es propio del hombre de ejercer, a su libre arbitrio \u2013\u00e0 son gr\u00e9- todas sus facultades. Ella tiene la justicia como norma, los derechos del otro como l\u00edmites, y la ley como salvaguarda\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn4\"> [4] <\/a>.<\/p>\n<p>La felicidad consiste precisamente en la posibilidad de libre desarrollo de cada cual, una vez removidas las condiciones que imponen a los pobres la necesidad de depender de los dem\u00e1s e impiden su autodesarrollo libre. Por ello la democracia, y la jacobina en consecuencia, legisla sobre el acceso a los bienes materiales que permiten a cada individuo ser independiente, es decir, libre, de la coacci\u00f3n y de la dominaci\u00f3n del potentado que lo asalariza y esclaviza de este modo: \u201cLa propiedad es el derecho que tiene cada ciudadano de disfrutar y disponer de la porci\u00f3n de bienes que le est\u00e1 garantizada por la ley. El derecho de propiedad est\u00e1 limitado, como todos los dem\u00e1s, por la obligaci\u00f3n de respetar los derechos de los dem\u00e1s. No puede acarrear perjuicio ni contra la seguridad, ni contra la libertad, ni contra la existencia, ni contra la propiedad de nuestros semejantes\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn5\"> [5] <\/a><\/p>\n<p>En consecuencia con lo dicho, la democracia legisl\u00f3 el reparto entre los pobres de los bienes confiscados a los enemigos de la Revoluci\u00f3n, poniendo as\u00ed en pie una gigantesca reforma agraria; la devoluci\u00f3n de los bienes comunales al poder de las comunidades, la tasaci\u00f3n de los precios tanto de los bienes de primera necesidad \u2013denr\u00e9es- como de los materiales y dem\u00e1s medios necesarios para el trabajo productivo de los artesanos, la abolici\u00f3n de la libertad de comercio de los bienes de primera necesidad ,y los salarios m\u00ednimos. El proletariado, las nueve d\u00e9cimas partes del pueblo, acced\u00eda as\u00ed, verdaderamente, sustantivamente, a las condiciones que le permit\u00edan ser ciudadan\u00eda y disfrutar de la igual libertad.<\/p>\n<p>El proyecto democr\u00e1tico llevado a la pr\u00e1ctica por Robespierre, rechaza la autonom\u00eda de la econom\u00eda respecto de la pol\u00edtica y propugna que debe estar subordinada a la sociedad civil.<\/p>\n<p>Pero la democracia jacobina tambi\u00e9n evit\u00f3 la independizaci\u00f3n de la pol\u00edtica respecto de la ciudadan\u00eda. Cre\u00f3 para ello un poder pol\u00edtico que no se basaba en el modelo burocr\u00e1tico de estado, elaborado por el feudalismo durante el periodo absolutista, y que, posteriormente recuperar\u00eda Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>El poder pol\u00edtico organizado en aparatos espec\u00edficos y desempe\u00f1ado por magistrados en los que se delegaban funciones o por funcionarios, era denominado por los jacobinos \u201cgobierno\u201d y abarcaba tanto al poder legislativo como al ejecutivo. La historia de la Modernidad hab\u00eda ense\u00f1ado, desde los or\u00edgenes del estado moderno,\u00a0 que, al lado del ego\u00edsmo y las riquezas, el gobierno era el agente del peor mal de la sociedad, al que se denominaba con una palabra pavorosa: Despotismo. Identificado con esta tradici\u00f3n republicana ilustrada, Robespierre escribe. \u201cJam\u00e1s los males de la sociedad vienen del pueblo, sino del gobierno (.) la miseria de los ciudadanos no es otra cosa que el crimen de los gobernantes (.) el primer objetivo de toda constituci\u00f3n ha de ser defender la libertad p\u00fablica e individual contra el gobierno mismo\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn6\"> [6] <\/a><\/p>\n<p>En consecuencia con esto, la constituci\u00f3n jacobina de 1793 establec\u00eda un poder central, que era la Convenci\u00f3n, elegida por el pueblo soberano reunido en asambleas primarias, anualmente (art 32 de la Constituci\u00f3n<a title=\"\" href=\"#_ftn7\"> [7] <\/a>); \u00e9sta era el verdadero poder ejecutivo. Pero la funci\u00f3n legislativa de este organismo central, consist\u00eda tan s\u00f3lo en que \u201cEl Cuerpo legislativo propone las leyes\u2026(art. 53 \u201c\u2026y dicta \u2013\u201crend\u201d- decretos\u201d: instrumento legal que determina qui\u00e9n ejerce el gobierno diario). Los proyectos legislativos deb\u00edan ser impresos y enviados a las comunas para que fuesen discutidos. Art. 59: Cuarenta d\u00edas despu\u00e9s del env\u00edo de la ley propuesta, si en la mitad de los departamentos, m\u00e1s uno, el d\u00e9cimo de las Asambleas primarias de cada uno de ellos (.) no ha reclamado, el proyecto (.) se convierte en ley. Art. 60: Si hay reclamaci\u00f3n, el Cuerpo legislativo convoca a las Asambleas primarias\u201d. Dichas asambleas, constituidas por los ciudadanos, ten\u00edan adem\u00e1s capacidad de auto convocatoria, a petici\u00f3n de un quinto de los ciudadanos con derecho a voto (art. 34). Por ello, cuando muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde Buonarrotti escribiera su obra con la que pretend\u00eda restablecer la continuidad de la tradici\u00f3n y salvar la memoria hist\u00f3rica, registr\u00f3: \u201cDemocracia en Francia: lo que es. No hay que creer que los revolucionarios franceses hayan atribuido a la democracia que ellos exig\u00edan el sentido que le atribu\u00edan los antiguos. A nadie se le ocurr\u00eda en Francia convocar al pueblo entero a deliberar sobre los actos de gobierno Para ellos la democracia es el orden p\u00fablico en el que la igualdad y las buenas costumbres ponen al pueblo en condici\u00f3n de ejercer \u00fatilmente el poder legislativo\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn8\"> [8] <\/a>. La ciudadan\u00eda ejerc\u00eda directamente las tareas legislativas. La primera democracia de la contemporaneidad, inspirada en la tradici\u00f3n demo republicana, elaboraba alternativas pol\u00edticas novedosas, que daban salida a nuevas situaciones hist\u00f3ricas de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n \u2013el capitalismo- y organizaba una constituci\u00f3n en la que cupiera la deliberaci\u00f3n y la soberan\u00eda de la ciudadan\u00eda, no de una peque\u00f1a polis, sino de una sociedad de 12 millones de cabezas de familia. Era una democracia para la nueva era.<\/p>\n<p>Como vemos, no todo poder pol\u00edtico era un poder delegado o constituido por aparatos especializados de profesionales: tambi\u00e9n la sociedad civil es sede de poder pol\u00edtico, y la democracia jacobina hace que \u00e9ste asuma la mayor parte del protagonismo pol\u00edtico. Robespierre exige: \u201cDejad en los departamentos, y bajo la mano del pueblo, la porci\u00f3n de los tributos p\u00fablicos que no sea necesario depositar en la caja general, y que los gastos sean pagados en las propias localidades, siempre que ello sea posible. Rehuid la man\u00eda antigua de los gobernantes de querer gobernar demasiado: dejad a los individuos, dejad a las familias\u00a0 el derecho de hacer lo que no molesta a otro, dejad a las comunas el poder de reglar ellas mismas sus propios asuntos, en todo aquello que no concierna muy esencialmente a la administraci\u00f3n de la rep\u00fablica. (.) Respetad sobre todo la libertad del soberano en las asambleas primarias\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn9\"> [9] <\/a>.<\/p>\n<p>Comunas y asambleas son poderes pol\u00edticos de enorme peso seg\u00fan la constituci\u00f3n, pero no son considerados \u201cgobierno\u201d, porque no son delegados. Las comunas, convertidas por la constituci\u00f3n en municipalidades, eran la sede de la soberan\u00eda local y el instrumento de aplicaci\u00f3n local de las leyes promulgadas. No exist\u00eda burocracia alguna que ejecutase capilarmente las leyes aprobadas por la ciudadan\u00eda, ni, por supuesto exist\u00eda cuerpo de polic\u00eda \u2013invento posterior, haza\u00f1a del liberalismo-. El poder pol\u00edtico ten\u00eda su sede en la sociedad civil democr\u00e1ticamente organizada. El estado, era un instrumento d\u00f3cil\u00a0 sometido\u00a0 a su Soberano, el pueblo, lo mismo que en la actualidad\u00a0 lo est\u00e1 al suyo: la plutocracia capitalista.<\/p>\n<p>Dos apuntes sobre teor\u00eda pol\u00edtica republicano democr\u00e1tica jacobina<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n jacobina declara que la universalidad de los ciudadanos franceses son el pueblo soberano (art. 7) y que \u201c\u00c9l delibera sobre las leyes\u201d ( art. 10); \u00a1Sapere aude!.<\/p>\n<p>Hemos visto que este principio no era una mera fictio iuris escrita para legitimar el ejercicio de la funci\u00f3n legislativa por parte de un organismo electo, y c\u00f3mo el ejercicio de este principio por parte de la ciudadan\u00eda era desarrollado minuciosamente. A ello se refer\u00eda precisamente la frase precitada de Buonarrotti, en la que aparec\u00eda una enigm\u00e1tica apostilla \u2013\u00bfo es tal vez un circunloquio huero?-: la democracia es el \u00a0\u201corden p\u00fablico en el que la igualdad y las buenas costumbres ponen al pueblo en condici\u00f3n de ejercer \u00fatilmente el poder legislativo\u201d. \u201cCostumbres\u201d es una palabra de fuerte contenido pol\u00edtico para este periodo, y lo mismo, por supuesto, \u201cigualdad\u201d. Ambas hacen referencia a condiciones garantizadas por el orden pol\u00edtico, con objeto de que se pueda ejercer de verdad la soberan\u00eda prescrita por la constituci\u00f3n. Los robespierrianos registraban dos peligros: el clientelismo y el federalismo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre el clientelismo no es nueva; procede de la vieja tradici\u00f3n republicana y nace de las consideraciones que esta tradici\u00f3n hace sobre la historia de la ca\u00edda de la Roma republicana. Lo que \u00e9sta hab\u00eda ense\u00f1ado es que personas que depend\u00edan de otras para su existencia no eran libres verdaderamente, aunque se les considerase ciudadanos, y que su situaci\u00f3n de falta de libertad \u2013dependencia-\u00a0 hac\u00eda que su voto quedase en manos del patr\u00f3n a cuya clientela pertenec\u00edan. Escribe Saint Just:\u00bbCreo reconocer que la desaparici\u00f3n de todas las rep\u00fablicas ha venido de la debilidad de los principios sobre la propiedad. Un pacto social se disuelve necesariamente cuando uno posee mucho y otro demasiado poco. (.)Todo ciudadano debe vivir de su campo y enriquecerse de su oficio o de su industria. (.) Y en vano la ley positiva garantizar\u00e1 esta libertad del d\u00e9bil contra el fuerte, de aquel que no tiene nada contra aquel que lo tiene todo. (.) En nuestros lares de Europa la masa del pueblo es tan estipendiaria del resto del pueblo que si la porci\u00f3n rica viaja o atesora el estado morir\u00e1 pronto de hambre. (.) La primera de todas las leyes sociales es la garant\u00eda y la independencia de la vida. Este objeto no debe entrar en el comercio que no es posiblemente m\u00e1s que el uso de lo superfluo\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn10\"> [10] <\/a><\/p>\n<p>Los jacobinos eran conscientes de que la ley positiva no basta para garantizar la libertad o independencia del individuo, sino que est\u00e1 en relaci\u00f3n con las condiciones materiales de su existencia, pues quien depende de la voluntad ajena para poder vivir no es libre. Adem\u00e1s en Europa los jacobinos registran que se han venido desarrollando unas novedosas relaciones\u00a0 materiales entre pobres y ricos, basadas en el capital de \u00e9stos \u2013la \u201cnueva aristocracia del dinero\u201d-, cuyo uso depende de la voluntad y de la presencia del poseedor, pues el capital, al contrario que la tierra, se mueve y traslada junto con su propietario. Estas relaciones entra\u00f1an una novedosa y perversa caracter\u00edstica: la ausencia del nuevo \u201cse\u00f1or\u201d del dinero, su desinter\u00e9s por explotar al esclavo de nuevo tipo, contrariamente al caso del se\u00f1or de la tierra, acarrea la muerte del siervo; esta nueva situaci\u00f3n de este nuevo tipo de esclavo, distinta de la del siervo de la tierra tradicional, es la del asalariado, el cual, desarrolla el inter\u00e9s asombroso, antes nunca visto, de que se le explote: comparte el inter\u00e9s por la suerte de la empresa de su due\u00f1o, y hasta ese extremo es esclavo. Por ello, escribe Saint Just: \u201cLa soberan\u00eda del pueblo es indivisible, incomunicable, inalienable: es la fuerza por la que resiste a la opresi\u00f3n. Hay otra soberan\u00eda que no es menos indivisible, incomunicable, inalienable, es la soberan\u00eda particular de todos los hombres por la cual la propiedad, la posesi\u00f3n se mantiene. Esta soberan\u00eda es lo que se llama independencia. Este es el mismo esp\u00edritu con el que el pueblo es soberano. Lo es para mantener su propiedad y su posesi\u00f3n.\u201d <a title=\"\" href=\"#_ftn11\">[11] <\/a><\/p>\n<p>S\u00f3lo la libertad material garantiza verdaderamente la ciudadan\u00eda y la soberan\u00eda, la libertad del juicio y del sufragio, y los jacobinos pusieron manos a la obra.<\/p>\n<p>Y sobre el \u201cfederalismo\u201d. El temor hacia el estado, al que se considera la fuente del \u201cdespotismo\u201d o dominaci\u00f3n (despot\u00e9s\/dominus\/due\u00f1o), esto es, de la esclavitud o sometimiento a la voluntad de otro, est\u00e1 en la matriz del pensamiento republicano c\u00edvico humanista desde que esa nueva m\u00e1quina de hacer pol\u00edtica denominada estado surge a fines del siglo XV. Y este temor se convierte en argumento central del pensamiento republicanista ilustrado, compartido por los jacobinos. Pero la experiencia pol\u00edtica revolucionaria hizo que los jacobinos desarrollaran una novedosa reflexi\u00f3n cr\u00edtica, que resulta de suma necesidad para nosotros. Es la pol\u00e9mica contra el \u201cfederalismo\u201d. El lector debe ser prevenido de que este t\u00e9rmino no posee el significado que se le torga hoy d\u00eda.<\/p>\n<p>Como sabemos, la constituci\u00f3n del a\u00f1o l consagra que el pueblo \u201cdelibera sobre las leyes\u201d (art. 10) Para hacer efectiva esta norma constitucional, la propia constituci\u00f3n legisla dos medidas. La primera tiene como fin evitar que, en la pr\u00e1ctica, la legislaci\u00f3n quede en manos de representantes. El representante nombrado para legislar por procuraci\u00f3n, debe responder ante un grupo de ciudadanos que lo han elegido en funci\u00f3n de las necesidades e intereses colectivos de esa comunidad. El \u00e9xito del representante consiste en poder demostrar que ha defendido bien los intereses y aspiraciones de sus electores. Por tanto, la legislaci\u00f3n en cuya elaboraci\u00f3n participa es el resultado de una negociaci\u00f3n estrat\u00e9gica con los representantes de otros intereses colectivos locales o particulares, para tratar de sindicar o federar los diversos puntos de vista particulares encontrados. Las decisiones y leyes elaboradas como resultado de la negociaci\u00f3n estrat\u00e9gica a partir del conjunto de intereses particulares se desv\u00edan de forma aberrante de las decisiones posibles como consecuencia de la deliberaci\u00f3n sobre el inter\u00e9s general de la comunidad republicana \u2013el bien com\u00fan, o bien p\u00fablico republicanos-. Adem\u00e1s, la especializaci\u00f3n activa de un peque\u00f1o grupo de ciudadanos en las tareas de negociaci\u00f3n y legislaci\u00f3n, y el abandono de estas funciones por parte de la mayor\u00eda, que juzga la pol\u00edtica en funci\u00f3n de la soluci\u00f3n de sus intereses particulares, implica que el poder y los recursos del estado quedan en manos de ese peque\u00f1o grupo que controla y gestiona el poder pol\u00edtico. Esta organizaci\u00f3n convierte a la mayor\u00eda en \u201cciudadanos pasivos\u201d, en s\u00fabditos clientelares, y a la minor\u00eda en un patriciado con intereses propios que se perpet\u00faa como tal; es nuestra propia experiencia. Como escribe Saint-Just, ese tipo de\u00a0 funcionamiento federalizador de intereses particulares no define a un \u201cCuerpo Legislativo\u201d, sino a un \u201cCongreso\u201d.<\/p>\n<p>Para evitar la independencia y profesionalizaci\u00f3n de los diputados la constituci\u00f3n legisla: \u201cCada diputado pertenece a la naci\u00f3n entera\u201d (art. 29). Cada circunscripci\u00f3n puede elegir como diputado a cualquier ciudadano de todo el estado, y no hay campa\u00f1as electorales con candidatos locales \u2013por lo dem\u00e1s hay elecciones cada primero de mayo- .<\/p>\n<p>Adem\u00e1s los ciudadanos no eligen representantes porque es el ciudadano directamente el que debe participar en la deliberaci\u00f3n sobre la legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero surge un segundo problema. Una vez la ciudadan\u00eda se constituye realmente en legislador, es decir, en poder soberano real, hay que evitar que abandone su misi\u00f3n de expresar la voluntad general sobre la comunidad republicana en general cuando legisla. Para ello la constituci\u00f3n determina cu\u00e1les son los asuntos que \u201cEst\u00e1n comprendidos bajo el nombre general de <i>ley<\/i>\u201d (art. 54) y qu\u00e9 asuntos \u201cSon designados con el nombre particular de <i>decreto<\/i>\u201d (art. 55). Las leyes son normas legales universales que afectan por igual a todos los ciudadanos. Los decretos, por el contrario, son normas particulares que deben desarrollar la ley, aplic\u00e1ndola de forma diferenciada a distintos colectivos y territorios; su elaboraci\u00f3n es un cometido que queda encomendado al \u201cgobierno\u201d. La ciudadan\u00eda tiene el cometido de deliberar y legislar leyes. Los intereses particulares de cada ciudadano legislador s\u00f3lo pueden ser atendidos por \u00e9l mismo en la medida en que quedan comprendidos en la legislaci\u00f3n de leyes universales. La ley universal\u00a0 concierne a todos por igual sin hacer divisiones. Se evita as\u00ed la cristalizaci\u00f3n en el seno del legislador, en el ejercicio de la su funci\u00f3n deliberante y legislativa, de intereses colectivos locales o particulares, y la negociaci\u00f3n conforme a juegos de estrategia \u2013resuenan aqu\u00ed los ecos del Contrato Social-.<\/p>\n<p>Estas ideas, que est\u00e1n recogidas en la constituci\u00f3n jacobina fueron defendidas por Saint-Just, encargado por el grupo robespierrista de dirigir el debate sobre el borrador constitucional elaborado por Condorcet. Dice Saint-Just: \u201cuna representaci\u00f3n <i>federativa<\/i> que hace las leyes, un consejo <i>representativo<\/i> que las ejecuta. Una representaci\u00f3n general, formada por las representaciones particulares de cada uno de los departamentos, no es una representaci\u00f3n sino un congreso. (.) Aquel que no es nombrado por el concurso simult\u00e1neo de la voluntad general, no representa m\u00e1s que a la porci\u00f3n de pueblo que lo ha nombrado; y los diversos representantes de estas fracciones, si se re\u00fanen para representar el todo, est\u00e1n aislados, sin vinculaci\u00f3n con sus sufragios y no forman una mayor\u00eda leg\u00edtima. La voluntad general es indivisible, vosotros mismos lo declarasteis anteayer: esta voluntad no se aplica s\u00f3lo a las leyes, se aplica a la representaci\u00f3n; y esto debe hacerse porque delibera en lugar del pueblo en los actos ordinarios en que su voz no es o\u00edda. La representaci\u00f3n y la ley tienen, por tanto, un principio com\u00fan. La primera no puede emanar ni del territorio ni de la poblaci\u00f3n dividida y representada por n\u00fameros; la segunda no puede emanar de una representaci\u00f3n federativa, ni siquiera en los actos ordinarios, porque la mayor\u00eda de un congreso no tiene autoridad m\u00e1s que por la adhesi\u00f3n voluntaria de las partes del imperio, y el soberano ya no existe, porque est\u00e1 dividido.\u201d.<a title=\"\" href=\"#_ftn12\"> [12] <\/a><\/p>\n<p>Ese tipo de r\u00e9gimen en el que una ciudadan\u00eda dividida por intereses colectivos locales y particulares elige representantes para que legislen, destruye la rep\u00fablica, pues no existe deliberaci\u00f3n sobre la res p\u00fablica donde aqu\u00e9lla no es deliberaci\u00f3n general, sino sobre necesidades particulares. \u201cTodo congreso vuelve la constituci\u00f3n federativa; y se haga lo que se haga, sea lo que sea lo que se finja o se imagine, la rep\u00fablica debe disolverse un d\u00eda, y su p\u00e9rdida debe salir del congreso representativo\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn13\"> [13] <\/a>.<\/p>\n<p>Este r\u00e9gimen federativo tiene un nombre: \u201c\u2026esta autoridad (que) delibera y ejecuta, se convierte r\u00e1pidamente en una independencia. (.) la realeza no es el gobierno de uno solo; se encuentra en toda potencia que delibera y que gobierna\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn14\"> [14] <\/a>.<\/p>\n<p>Por ello hab\u00eda que evitar este estado de cosas y: \u201c(.) reducir, pues, la voluntad general a su verdadero principio, \u00e9ste es la voluntad material del pueblo, su voluntad simult\u00e1nea; (esto) tiene por objetivo consagrar el inter\u00e9s activo del mayor n\u00famero, y no su inter\u00e9s pasivo\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn15\"> [15] <\/a>. Precisamente para evitar que los ciudadanos se conviertan en s\u00fabditos de facto, fueron adoptadas esa serie de medidas que daban verdaderamente fuerza de soberan\u00eda a la deliberaci\u00f3n y al sufragio popular.<\/p>\n<p>Sin embargo, sabemos que esta lecci\u00f3n fue olvidada. En los reg\u00edmenes pol\u00edticos del siglo XX, se confi\u00f3 a los aparatos de estado \u2013el \u201cgobierno\u201d- \u00a0la funci\u00f3n de organizar a las sociedades, y de representar y atender las demandas de los ciudadanos: \u201cfederalismo\u201d. Esto condujo paulatinamente a la oligarquizaci\u00f3n de la pol\u00edtica y a la despolitizaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, que entend\u00eda su relaci\u00f3n con la pol\u00edtica en t\u00e9rminos \u00a0de soluci\u00f3n clientelar de intereses particulares.<\/p>\n<p>Aprender de nuestro pasado<\/p>\n<p>\u201c\u2026y dirigi\u00e9ndose a ellos, pronunci\u00f3 estas aladas palabras\u201d<\/p>\n<p>Iliada, X, 191<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n organizada de las masas en la pol\u00edtica ha sido, por el momento, paralizada. Y sin embargo resulta imprescindible. No augura nada bueno el inter\u00e9s de la oligarqu\u00eda capitalista por liquidar las modestas democracias parlamentarias, registradas en las constituciones surgidas del consenso de la segunda guerra mundial, y por instaurar un nuevo orden europeo, cuya acta es el Tratado Constitucional, que deja atr\u00e1s no s\u00f3lo la democracia parlamentaria, sino el propio parlamentarismo. A contrario,\u00a0 el inter\u00e9s por eliminar la democracia parlamentaria del horizonte hist\u00f3rico, y destruir y corromper toda fuerza pol\u00edtica aut\u00f3noma, indican el peligro que entra\u00f1an estas ideas para el capitalismo, la labilidad que sus agentes\u00a0 presienten en\u00a0 la situaci\u00f3n actual; este recelo, esta sa\u00f1a, revelan que s\u00f3lo en las mentes pusil\u00e1nimes de la izquierda resulta \u201cimposible\u201d recomponer la lucha de masas.<\/p>\n<p>La experiencia jacobina se\u00f1ala el camino e ilumina los errores. Hay que reorganizar un \u201cdemos\u201d, o \u201cproletariado\u201d, un \u201cPueblo\u201d: un sujeto aut\u00f3nomo, de car\u00e1cter declaradamente pol\u00edtico, que luche por imponer la democracia, y someter la sociedad a su soberan\u00eda. Que evite la subordinaci\u00f3n y la dependencia respecto de los aparatos de estado y el clientelismo econ\u00f3mico, y luche por la propiedad como medio para lograr la libertad: por la apropiaci\u00f3n social de los medios de producci\u00f3n y cambio por parte de los ciudadanos libres asociados.<\/p>\n<p>El presente plantea un nuevo reto que no tuvieron que asumir los jacobinos: construir una nueva cultura aut\u00f3noma como medio para crear el nuevo sujeto. La democracia jacobina nac\u00eda de una cultura aut\u00f3noma existente, que denominamos \u201ceconom\u00eda moral de la multitud\u201d, y que estaba dada.<\/p>\n<p>Pero todo, en la historia, ha sido siempre, para bien y para mal, obra de los seres humanos. Todo lo que es pensable y proferible mediante la palabra \u2013las aladas palabras-, puede ser comunicado p\u00fablicamente, colectivamente acordado, y\u00a0 realizado. Y nada hay que sea m\u00e1s s\u00f3lido que eso: poder es capacidad intelectual de orientar la actividad mediante ideas y valores. Incluso el propio leviat\u00e1n no es m\u00e1s que \u201corden ideal que se realiza a trav\u00e9s de actos humanos\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn16\"> [16] <\/a>. Nuestros enemigos son mucho m\u00e1s conscientes que nosotros de que la democracia es una idea peligrosa, cuyo conocimiento invita a su realizaci\u00f3n; de que democracia es palabra p\u00fablica y persuasi\u00f3n, de que a la democracia, y a la acci\u00f3n, se llega mediante la deliberaci\u00f3n, el debate y la palabra. Y \u00a0que, de todo eso, tenemos de sobra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1] <\/a>E. P Thompson: Tradici\u00f3n, revuelta y consciencia de clase, Ed Cr\u00edtica, B. 1979. Mismo autor Costumbres en com\u00fan, Ed. Cr\u00edtica, B. 1995. Florence Gauthier et alt. La guerre du bl\u00e9 au XVlll si\u00e8cle, Les \u00e9ditions de la Passion, Paris 1988. Ver tambi\u00e9n: Florence Gauthier Triomphe et mort du droit naturel en R\u00e9volution, PUF, Par\u00eds, 1992<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2] <\/a>Vid. La guerre du bl\u00e9\u2026Op. Cit.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3] <\/a>A menudo, libros que pretenden se pretenden de la tradici\u00f3n \u00a0republicanista, son textos liberales que tratan de colar de matute falsa moneda liberal. Para una aproximaci\u00f3n al republicanismo desde sus propios fundamentos, se puede consultar, VV AA Republicanismo y Democracia, Ed. Mi\u00f1o y D\u00e1vila, Buenos Aires, 2005.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4] <\/a>Robespierre, \u201cProyecto de declaraci\u00f3n de los derechos del hombre\u201d art. lV, en Robespierre, Pour le bonheur et pour la libert\u00e9 Antolog\u00eda a cargo de Florence gauthier, et alt. Ed. La Fabrique, Paris, 2000 p. 234. En prensa por Ed. Viejo Topo, trad. castellana a cargo de Joan Tafalla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5] <\/a>Robespierre\u201dProyecto de declaraci\u00f3n\u2026\u201d, Op, cit., derechos Vl, Vll, y Vlll., pp. 234, 235<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6] <\/a>Robespierre, Op. Cit. , p. 239- 258<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7] <\/a>Godechot, Jacques, Les constitutions de la France depuis 1789, Par\u00eds, Flammarion, 1994. Constituci\u00f3n jacobina, pp 69- 92.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8] <\/a>Buonarrotti, Philippe,\u00a0 Conspiration pour l\u00b4egalit\u00e9, dite de Babeuf (1828), \u00c9ditions Sociales, Paris, 1957, p. 38<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9] <\/a>Robespierre, \u201cSobre la Constituci\u00f3n\u201d ( 10 V 93) \u00a0Op. Cit. ,p. 249, durante los debates constitucionales. Y Saint Just:\u201cLa jurisdicci\u00f3n municipal no es pol\u00edtica. Administra las cosas, no las personas. Estos son los principios. (.) Pero si examin\u00e1is la administraci\u00f3n municipal en su naturaleza ver\u00e9is que es una administraci\u00f3n popular, paternal y dom\u00e9stica. Es la parte de la legislaci\u00f3n que debe ser la menos confusa. Esta administraci\u00f3n es, por as\u00ed decir, extra\u00f1a al gobierno. Es el pueblo en familia quien rige sus asuntos.\u201d En \u201cSobre los municipios\u201d, Op. Cit p.78<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10] <\/a>Saint-Just, \u201cCarnet de notes\u201d en Saint Just en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica popular, antolog\u00eda y presentaci\u00f3n a cargo de Carlos Valmaseda, Ed Viejo Topo, en prensa, pp 134 y 135<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[11] <\/a>Saint-Just, \u201cDe la naturaleza\u201d, Op. Cit. p. 93<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\">[12] <\/a>Saint-Just, \u201cEnsayo sobre la constituci\u00f3n de Francia\u201d,Op. Cit. p.48<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\">[13] <\/a>Saint-Just, \u201cEnsayo sobre la constituci\u00f3n de Francia\u201d,Op. Cit. p.49<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\">[14] <\/a>Saint-Just,\u201dEnsayo sobre la onstituci\u00f3n de Francia\u201d, Op. Cit. p. 46<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\">[15] <\/a>Sain-Just, Op. Cit, p. 48<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\">[16] <\/a>Hans Kelsen. El estado como integraci\u00f3n. Ed. Tecnos, M.\u00a0 1997 p. 45. El lector sabr\u00e1 excusar, en el ep\u00edlogo de un art\u00edculo, una cita.<\/p>\n<p>Robespierre: virtud republicana y capacidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>( Notas de un traductor<a name=\"_ednref1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn1\"> [1] <\/a>)<\/p>\n<p><i>\u201c&#8230;el destino de H\u00e9ctor, o sea, el hecho de que el hombre <\/i><\/p>\n<p><i>que sufre la derrota tenga la raz\u00f3n y sea el h\u00e9roe bueno,<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0se convirti\u00f3 en determinante de toda mi <\/i><\/p>\n<p><i>evoluci\u00f3n posterior.\u201d<\/i><\/p>\n<p>Georg Luk\u00e1cs<a name=\"_ednref2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn2\"> [2] <\/a><\/p>\n<p>Joan Tafalla<\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo 28 de julio se cumplir\u00e1n 211 a\u00f1os desde que Robespierre y 22 de sus camaradas subieron los escalones del cadalso, condenados sin juicio por una incre\u00edble conjura de liberales burgueses y de la extrema izquierda, que el d\u00eda anterior hab\u00eda realizado un golpe de estado en la Convenci\u00f3n. Los robespierristas muertos en los d\u00edas siguientes al 9 de\u00a0 Thermidor llegaron a la cifra de 108 personas. El Terror blanco se desat\u00f3 a lo ancho y largo del Francia, en una premonici\u00f3n de todas la represiones con las que la burgues\u00eda ha obsequiado a\u00a0 quienes osaban lanzarse al asalto del cielo : junio de 1848 y mayo de 1871. Pronto, los extremistas de izquierda que se hab\u00edan unido a la coalici\u00f3n antirrobespierrista lamentaron su craso error, o bien otros ( como Fouch\u00e9) se integraron en la pol\u00edtica termidoriana, y su carrera pol\u00edtica se prolong\u00f3 durante la etapa napole\u00f3nica en incluso durante la restauraci\u00f3n<a name=\"_ednref3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn3\"> [3] <\/a>.<\/p>\n<p>Tras ese brutal frenazo a la igualdad, tras esa recuperaci\u00f3n del car\u00e1cter burgu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n, que signific\u00f3 el primer paso hacia la restauraci\u00f3n de la desigualdad y a la implantaci\u00f3n del capitalismo, Robespierre y sus camaradas fueron v\u00edctimas de una campa\u00f1a difamatoria que a\u00fan dura, y durar\u00e1 mientras pervivan los enemigos de la igualdad y de la democracia. Y mientras pervivan algunos despistados de \u201cizquierdas\u201d.<\/p>\n<p>Nombres desatacados de esta campa\u00f1a difamatoria fueron Michelet y Tocqueville en el siglo XIX, o Talmon y Anna Harendt en el siglo XX. Un momento cumbre de esta campa\u00f1a fue la celebraci\u00f3n del bicentenario de la revoluci\u00f3n durante el a\u00f1o de 1989. La propia elecci\u00f3n de la fecha era significativa, puesto que no se eligi\u00f3, ni el 92 ( aniversario de la proclamaci\u00f3n de la primera Rep\u00fablica), ni 1793 (proclamaci\u00f3n de la primera constituci\u00f3n republicana de Francia), ni, naturalmente, 1794<a name=\"_ednref4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn4\"> [4] <\/a>. Se eligi\u00f3 el 89 como s\u00edmbolo del per\u00edodo burgu\u00e9s de la revoluci\u00f3n y de la recuperaci\u00f3n y el uso y abuso capitalista y liberal de la Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre.<\/p>\n<p>Georges Labica denunciaba el consenso entre derecha y socialdemocracia que bajo las \u00f3rdenes de Fran\u00e7ois Miterrand y de su ministro del Bicentenario Jack Lang, que hab\u00eda transformado al excomunista Fran\u00e7ois Furet<a name=\"_ednref5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn5\"> [5] <\/a>y al reaccionario Pierre Chaunu<a name=\"_ednref6\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn6\"> [6] <\/a>en los sumos sacerdotes medi\u00e1ticos de los fastos del Bicentenario que deb\u00edan acabar, de forma escandalosa, celebrando una reuni\u00f3n del G-7 en Paris durante el 14 de julio: \u201cTodo pasa como si la lectura de la revoluci\u00f3n por Furet fuera la buena lectura, como si se pudiera identificar a Robespierre y Stalin, el Terror y el Gulag\u201d<a name=\"_ednref7\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn7\"> [7] <\/a>. En la intensa lucha ideol\u00f3gica que se desarroll\u00f3 a nivel internacional en 1989, la celebraci\u00f3n del Bicentenario jug\u00f3 un papel clave.<\/p>\n<p>A esa campa\u00f1a se suman algunos antiguos comunistas e izquierdistas pasados con armas y bagajes a liberalismo<a name=\"_ednref8\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn8\"> [8] <\/a>. Lamentablemente algunos despistados de izquierdas, en nombre del radicalismo, se han sumado durante estos doscientos a\u00f1os, y se siguen sumando, de forma irreflexiva a esa campa\u00f1a<a name=\"_ednref9\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn9\"> [9] <\/a>.<\/p>\n<p>Ecos izquierdistas de una leyenda negra.<\/p>\n<p>Cuando tras la Segunda Guerra Mundial el capitalismo nos rob\u00f3 la bandera de la democracia y de los derechos humanos, lo tuvo f\u00e1cil. Cont\u00f3 no s\u00f3lo con sus ide\u00f3logos, sino adem\u00e1s, con la colaboraci\u00f3n objetiva de izquierdistas de todos los pelajes que despreciando la democracia como cosa poco revolucionaria, abandonaron el concepto en campo enemigo y lo sustituyeron por una \u201cdictadura del proletariado\u201d que, alej\u00e1ndose de la idea marxiana y leniniana de r\u00e9gimen democr\u00e1tico donde los haya, Y donde se puso en pr\u00e1ctica se constituy\u00f3 en dictadura sobre el proletariado. En ese desprecio a la democracia coincidieron el estalinismo junto a corrientes izquierdistas de vario pelaje. Tan diferentes los unos de los otros pero tan unidos en la ignorancia de la realidad hist\u00f3rica de la revoluci\u00f3n francesa, del papel del jacobinismo en ella y unidos en la campa\u00f1a denigratoria contra Robespierre.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n stalinista del marxismo, sostenida por poner un ejemplo por N. Efimov, ha creado una imagen falsa de una Revoluci\u00f3n Francesa\u00a0 como revoluci\u00f3n burguesa, y de los jacobinos como \u201c&#8230;los representantes m\u00e1s decididos de la clase revolucionaria de su tiempo, la burgues\u00eda&#8230;los jacobinos representaban a la burgues\u00eda revolucionaria que luchaba contra el r\u00e9gimen feudal-absolutista\u201d<a name=\"_ednref10\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn10\"> [10] <\/a>. La mejor prueba contra esa tesis de unos jacobinos y un Robespierre burgueses la proporcionar\u00eda el propio Ef\u00edmov cuando, al narrar el viraje derechista de julio del 1794, dice: \u201cTras el golpe de estado thermidoriano contrarrevolucionario, llega al poder la nueva burgues\u00eda\u201d<a name=\"_ednref11\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn11\"> [11] <\/a>. Esta tesis, que falta a la verdad hist\u00f3rica, forma parte de un dispositivo te\u00f3rico que tanto permit\u00eda justificar las estupideces del viraje sectario de la Internacional Comunista de la \u201clucha de clase contra clase\u201d del \u201csocialfascismo\u201d,\u00a0 como la traici\u00f3n estalinista a los ideales del Frente Popular, de la resistencia antifascista europea y de las incipientes democracias populares, anuladas por las depuraciones estalinistas y por la guerra fr\u00eda<a name=\"_ednref12\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn12\"> [12] <\/a>.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de Daniel Guerin aunque sea m\u00e1s simp\u00e1tica pol\u00edticamente y\u00a0 recoja una visi\u00f3n m\u00e1s completa de la realidad\u00a0 ( \u201cLa revoluci\u00f3n francesa no fue s\u00f3lo una revoluci\u00f3n burguesa\u201d <a name=\"_ednref13\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn13\">[13] <\/a>), Llega a conclusiones similares a las de Ef\u00edmov. Los jacobinos eran representantes de la burgues\u00eda, aunque el jacobinismo ten\u00eda una composici\u00f3n interclasista: \u201cGracias a este partido ( el jacobino, JT) partido ambiguo, a caballo sobre dos clases, burgu\u00e9s en su cabeza y sans-culotte en la base, la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre las clases queda borrada, la naturaleza clasista del Estado queda disimulada&#8230; Los l\u00edderes jacobinos, Robespierre y su clan&#8230; tiene que amortiguar los choques entre las dos clases, tiene que disipar, gracias a su prestigio personal, gracias a su doblez pol\u00edtica, las sospechas \u2013muy fundadas- que abrigan los m\u00e1s clarividentes entre los sans-culottes frente a los altos funcionarios. En una palabra hacen de pantalla para impedir que las masas populares descubran el verdadero rostro del estado\u201d<a name=\"_ednref14\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn14\"> [14] <\/a>. El mismo Guerin, en una comparaci\u00f3n entre Danton y Robespierre (\u201cdos tipos de demagogos\u201d) llega a afirmar: \u201cRobespierre identificaba su inter\u00e9s personal con el de la revoluci\u00f3n burguesa. Aunque era ambicioso, lo era en el sentido m\u00e1s noble de la palabra. Iba a morir sin dejar ni un c\u00e9ntimo. A Danton lo mov\u00eda el vulgar incentivo de la ganancia. Mientras que Robespierre era incorruptible\u201d<a name=\"_ednref15\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn15\"> [15] <\/a>. La obra de Guerin, como muchas otras, tiene un grave inconveniente metodol\u00f3gico: el presentismo. Analiza los problemas y los dilemas con los que se encontraron los jacobinos con criterios y conceptos que fueron acu\u00f1ados mucho m\u00e1s tarde. Guerin trata de resolver problemas de debate pol\u00edtico de la d\u00e9cada de los cuarenta y cincuenta del siglo XX, mediante la cr\u00edtica ucr\u00f3nica a Robespierre y sus compa\u00f1eros. A menudo confunde algo que no deber\u00eda ser confundido: el jacobinismo con la Monta\u00f1a, y el robespierrismo con el jacobinismo. La realidad era mucho m\u00e1s compleja y din\u00e1mica.<\/p>\n<p>Este presentismo historicista, junto al despiste pol\u00edtico de Guerin y su odio al Robespierre-Stalin construido en su imaginaci\u00f3n lo llevan a aceptar la ret\u00f3rica m\u00e1s reaccionaria al narrar el golpe de estado de Thermidor: \u201cLos robespierristas acabaron como vulgares delincuentes cogidos por sorpresa en su guarida&#8230; Robespierre, arrastrado a pesar suyo en aquella aventura lamentable, se dispar\u00f3 un tiro con un rev\u00f3lver&#8230; En resumen, Robespierre cay\u00f3 por no haber sabido escoger entre los dos personajes que hab\u00eda en su interior, entre el peque\u00f1o burgu\u00e9s, el jacobino, el mediador amigable y el hombre fuerte, el \u00e1rbitro autoritario situado por encima de las clases, el \u00fanico capaz de estabilizar la revoluci\u00f3n burguesa. En v\u00edsperas de Thermidor, s\u00f3lo supo mostrar veleidades de dictadura. Dej\u00f3 adivinar bastantes aspiraciones al poder personal como para espantar, pero no suficientes para imponerse. No supo deshacerse, en el momento oportuno, del viejo traje de jacobino\u201d<a name=\"_ednref16\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn16\"> [16] <\/a>.<\/p>\n<p>El antirrobespierrismo lleva a Guerin, a realizar un nuevo y dif\u00edcil ejercicio de presentismo hist\u00f3rico, al criticar el robespierrismo de Babeuf: \u201cIncluso Babeuf, precursor del comunismo moderno, no supo sacar la lecci\u00f3n pol\u00edtica de la Revoluci\u00f3n francesa: en lugar de poner en evidencia el papel jugado por la burgues\u00eda revolucionaria y por el jacobinismo, hizo la apolog\u00eda p\u00f3stuma de Robespierre; no os\u00f3 desplegar la bandera comunista e intent\u00f3 defender los restos pol\u00edticos de la Monta\u00f1a. Pero no fue seguido por sus camaradas: otros, como Bodson, se entregaron a una cr\u00edtica en regla del robespierrismo\u201d<a name=\"_ednref17\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn17\"> [17] <\/a>. Curiosamente, \u00e9sta cr\u00edtica no aparece en el colof\u00f3n a la obra mayor de Guerin, en la que, al hablar de Babeuf y Buonarrotti, expone de forma muy sesgada sus posiciones con el fin de convertirlos en los ancestros de su peculiar versi\u00f3n del comunismo libertario<a name=\"_ednref18\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn18\"> [18] <\/a>. Insisto que estas observaciones no disminuyen el inter\u00e9s de la lectura de la obra de Guerin.<\/p>\n<p>No menos injusto con Robespierre es Piotr Kropotkin, aunque su historia de la revoluci\u00f3n, publicada en 1909 y producto de estudios e investigaciones que el revolucionario ruso inici\u00f3 ya en 1880, sea una obra importante, que est\u00e1 colocada como un hito en el largo recorrido de la historiograf\u00eda sobre la Revoluci\u00f3n Francesa. Podr\u00edamos resumir su posici\u00f3n sobre Robespierre con el siguiente p\u00e1rrafo: \u201cLa burgues\u00eda comprendi\u00f3 que Robespierre, por el respeto que inspiraba al pueblo, por su moderaci\u00f3n y por sus veleidades de poder, ser\u00eda el m\u00e1s capaz de ayudar a la constituci\u00f3n de un gobierno, de poner fin al per\u00edodo revolucionario, y le dej\u00f3 hacer como enemigo de los partidos avanzados; pero cuando hubo ayudado a derribar esos partidos, fue a su vez derribado para entregar a la Convenci\u00f3n a la burgues\u00eda girondina e inaugurar la org\u00eda reaccionaria de thermidor\u201d<a name=\"_ednref19\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn19\"> [19] <\/a>. La caracter\u00edstica incomprensi\u00f3n anarquista hacia la necesidad de una amplia unidad popular democr\u00e1tica y republicana ( o sea: hacia la necesidad de la construcci\u00f3n de un nuevo bloque hist\u00f3rico) y hacia la complejidad de los procesos revolucionarios aparece reflejada en este obra. Una obra, sin embargo, escrita con gran vigor y erudici\u00f3n que la hacen de recomendable lectura<\/p>\n<p>El jacobinismo como \u201cconciencia activa de la necesidad hist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<p>En los Cuadernos de C\u00e1rcel,\u00a0 Antonio Gramsci usa la experiencia jacobina como elemento central de su reflexi\u00f3n sobre la pol\u00edtica y sobre la revoluci\u00f3n. En los Cuadernos menudean las menciones a Robespierre, al jacobinismo, a la revoluci\u00f3n francesa. Estas referencias se concentran en los cuadernos\u00a0 10 ( \u201cLa filosofia di Benedetto Croce\u201d), 13 ( Notas sobre la pol\u00edtica de Maquiavelo) y 19 ( \u201cRisorgimento Italiano\u201d). \u00a0M\u00e1s, el asunto recorre el conjunto de los Cuadernos.<\/p>\n<p>La ausencia en la Italia del Risorgimento de un partido que adoptase posiciones similares a las de los jacobinos, es una de las claves usadas para explicar la diferencias entre la conclusi\u00f3n del proceso unitario italiano (una monarquia liberal, capaz de prohijar y presidir al fascismo) y\u00a0 el estado republicano franc\u00e9s, producto de una transformaci\u00f3n radical del antiguo r\u00e9gimen. La revisi\u00f3n de la obra de Maquiavelo y del\u00a0 jacobinismo permiten a Gramsci perfilar un nuevo uso para un concepto tan importante c\u00f3mo el de hegemon\u00eda, o acu\u00f1ar otros como bloque hist\u00f3rico, acumulaci\u00f3n de fuerzas, guerra de movimientos y de posiciones o el important\u00edsimo de revoluci\u00f3n pasiva. Aqu\u00ed nos detendremos solamente en el uso peculiar que hace Gramsci del concepto jacobinismo.<\/p>\n<p>\u00bf Que diferencias esenciales ofrece la reflexi\u00f3n gramsciana con respecto a las posiciones criticadas m\u00e1s arriba? Se\u00f1alemos en primer lugar, que Gramsci rechaza la concepci\u00f3n ( dominante en el marxismo de la \u00e9poca) del jacobinismo como corriente\u00a0 pol\u00edtica abstracta, ideologista, incapaz de analizar la realidad y de actuar para cambiarla. Por el contrario, para Gramsci: \u201cfrente a una corriente tendenciosa y en el fondo antihist\u00f3rica, hay que insistir en que los jacobinos fueron realistas a lo Maquiavelo y no ilusos visionarios. Los jacobinos estaban convencidos de la absoluta verdad de las consignas acerca de la igualdad, la fraternidad y la libertad. Y lo que es m\u00e1s importante: de tales verdades estaban convencidas tambi\u00e9n las grandes masas populares que los jacobinos suscitaban y a las que llevaban a la lucha\u201d<a name=\"_ednref20\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn20\"> [20] <\/a>. Alej\u00e1ndose del presentismo hist\u00f3rico, tratando de comprender la esencia del fen\u00f3meno jacobino, Gramsci prosigue: \u201c El lenguaje de los jacobinos, su ideolog\u00eda, sus m\u00e9todos de actuaci\u00f3n reflejaban perfectamente las exigencias de la \u00e9poca, aunque \u201choy\u201d, en una situaci\u00f3n distinta y despu\u00e9s de m\u00e1s de un siglo de elaboraci\u00f3n cultural, aquellos puedan parecer \u201cabstractos\u201d y \u201cfren\u00e9ticos\u201d, Reflejaban las exigencias de la \u00e9poca siguiendo, naturalmente, la tradici\u00f3n cultural francesa\u201d<a name=\"_ednref21\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn21\"> [21] <\/a><\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n al car\u00e1cter burgu\u00e9s de la pol\u00edtica jacobina, Gramsci nos ofrece una visi\u00f3n m\u00e1s compleja del problema: los jacobinos se habr\u00edan impuesto a la propia burgues\u00eda como partido dirigente \u201cconduci\u00e9ndola a una posici\u00f3n mucho m\u00e1s avanzada que la que habr\u00edan querido ocupar \u201cespont\u00e1neamente\u201d los n\u00facleos burgueses m\u00e1s fuertes en un primer momento, e incluso mucho m\u00e1s avanzada que lo que iban a permitir las premisas hist\u00f3ricas. De ah\u00ed los contragolpes y el papel de Napole\u00f3n I\u201d<a name=\"_ednref22\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn22\"> [22] <\/a>. Es ya un matiz muy importante y marca la diferencia con las teor\u00edas marxistas al uso en la \u00e9poca, sobre Robespierre y los jacobinos. Se nota la influencia de la lectura de Albert Mathiez, que consta en los Quaderni como uno de los autores manejados por Gramsci en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Gramsci extrae de esta premisa conclusiones para su teor\u00eda de la revoluci\u00f3n: \u201c&#8230;los jacobinos fueron el \u00fanico partido de la revoluci\u00f3n en acto, en la medida en que representaban no s\u00f3lo las necesidades y las aspiraciones inmediatas de los individuos realmente existentes que constitu\u00edan la burgues\u00eda francesa, sino tambi\u00e9n el movimiento revolucionario en su conjunto, en tanto que desarrollo hist\u00f3rico integral\u201d. Es decir, s\u00f3lo ser\u00eda capaz de abarcar el conjunto de un proceso revolucionario\u00a0 aquella agrupaci\u00f3n de gentes ( sea movimiento, partido o red de asociaciones como es el caso del jacobinismo) capaz de comprender no s\u00f3lo \u201clas necesidades y aspiraciones inmediatas\u201d (el momento econ\u00f3mico-corporativo) si no las del movimiento en su conjunto ( el momento \u00e9tico-pol\u00edtico).<\/p>\n<p>Dejemos, como nota marginal, pendiente de un mayor desarrollo imposible de realizar aqu\u00ed, el tema del uso gramsciano del concepto de partido. Digamos, para lo que interesa aqu\u00ed, que no deber\u00edamos confundir la organizaci\u00f3n del club jacobino y de su red de sociedades de correspondencia con el tipo de partido corriente durante los a\u00f1os veinte y treinta del siglo XX. Los jacobinos en contra de la leyenda negra , no fueron un partido monol\u00edtico, ni f\u00e9rreamente centralizado, no eran una premonici\u00f3n de los partidos comunistas del siglo pasado<a name=\"_ednref23\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn23\"> [23] <\/a>. Eran, eso s\u00ed, un antecedente directo del movimiento democr\u00e1tico y socialista del siglo XIX.<\/p>\n<p>Un uso que trasciende ya la descripci\u00f3n de un movimiento pol\u00edtico concreto situado en un \u00e9poca hist\u00f3rica concreta y que transforma el jacobinismo en una categor\u00eda que nos permite pensar la globalidad del proceso hist\u00f3rico: \u201cEl car\u00e1cter \u2018abstracto\u2019 de la concepci\u00f3n soreliana del \u2018mito\u2019 se manifiesta en la aversi\u00f3n ( que asume la forma pasional de una repugnancia etica) por los <i>jacobinos <\/i>que, ciertamente fueron una \u2018encarnaci\u00f3n categ\u00f3rica\u2019 del Pr\u00edncipe de Maquivelo. El moderno Pr\u00edncipe debe tener una parte dedicada al jacobinismo ( en el significado integral que esta noci\u00f3n ha tenido hist\u00f3ricamente y debe tener conceptualmente), como ejemplificaci\u00f3n de c\u00f3mo se ha formado en concreto y ha operado una voluntad colectiva, que al menos en algunos aspectos fue creaci\u00f3n ex-novo, original. Y es preciso que se defina la voluntad colectiva y\u00a0 la voluntad pol\u00edtica en general en el sentido moderno, la voluntad como conciencia activa de la necesidad hist\u00f3rica, como protagonista de un real y efectivo drama hist\u00f3rico\u201d<a name=\"_ednref24\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn24\"> [24] <\/a>. \u00bfEstar\u00edan nuestros lectores de acuerdo en la necesidad, para cualquier intento de regeneraci\u00f3n de la izquierda de recuperar este tipo de jacobinismo? \u00bf Nos sirve este concepto gramsciano no para realizar la en\u00e9sima repetici\u00f3n nost\u00e1lgica del relato de la revoluci\u00f3n francesa si no para adentrarnos en el debate pol\u00edtico actual? \u00bfC\u00f3mo construir hoy esa \u201cconciencia activa de la necesidad hist\u00f3rica\u201d?<\/p>\n<p>Oposici\u00f3n entre \u201cdemocratismo popular y liberalismo parlamentario\u201d.<\/p>\n<p>Georg Luck\u00e1cs pose\u00eda una caracterizaci\u00f3n compleja del papel de Robespierre y de los robespierristas en la revoluci\u00f3n, aunque a\u00fan sujeta a la idea de la revoluci\u00f3n francesa como revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa: \u201cEn el hecho de que Robespierre haya puesto cada vez m\u00e1s en\u00e9rgicamente la cuesti\u00f3n de la moral en el centro del terror revolucionario de los jacobinos se refleja su lucha desesperada contra las tendencias capitalistas desencadenadas por la revoluci\u00f3n misma, las cuales empujaban ineluctablemente hacia al liquidaci\u00f3n de la dictadura jacobina de la plebe y hacia la abierta dictadura sin adornos de la burgues\u00eda, o sea hacia thermidor. El terror en nombre de la virtud republicana, de la lucha contra todas las formas de degeneraci\u00f3n y corrupci\u00f3n, es en Robespierre el aspecto ideol\u00f3gico de su defensa del modo plebeyo de dirigir la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa no s\u00f3lo contra la contrarrevoluci\u00f3n realista, sino contra la misma burgues\u00eda tambi\u00e9n\u201d<a name=\"_ednref25\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn25\"> [25] <\/a>.<\/p>\n<p>Lukacs tampoco cay\u00f3 en la trampa de considerar a Robespierre como un pol\u00edtico burgu\u00e9s o al servicio de la burgues\u00eda. Si bien, la sujeci\u00f3n del Lukacs de 1946 a la idea del desarrollo de progresista de las sociedades humanas lo llevaba a considerar ineluctable la derrota de Robespierre y de los dem\u00f3cratas jacobinos frente a las fuerzas capitalistas; si bien consideraba que la etapa capitalista del desarrollo de la sociedad era inevitable; si consideraba las soluciones igualitaristas de los jacobinos como ilusiones, no ca\u00eda en el presentismo y en el reductivismo de considerar a Robespierre como defensor de la burgues\u00eda: \u201cPero en Francia misma esas ilusiones eran ilusiones heroicas de pol\u00edticos revolucionarios plebeyos, es decir que, a parte de su car\u00e1cter ilusorio, estaban estrechamente relacionadas con momentos concretos de la acci\u00f3n pol\u00edtica real del partido plebeyo en circunstancias concretas de los a\u00f1os 1793-1794&#8230; Este car\u00e1cter ilusorio no destruye, por tanto, en modo alguno la esencia democr\u00e1tica, el car\u00e1cter revolucionario de sus actos. Antes al contrario, precisamente esa indisoluble mezcla de correcta pol\u00edtica plebeya, realista, democr\u00e1tica y revolucionaria, con ilusiones fant\u00e1sticas acerca de las perspectivas de desarrollo de las fuerzas de la sociedad burguesa desencadenada por al revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, es precisamente la viva contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica que caracteriza este periodo de la revoluci\u00f3n\u201d<a name=\"_ednref26\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn26\"> [26] <\/a>.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n francesa sigue presente en la reflexi\u00f3n del Lukacs maduro. A principios de 1968, empieza\u00a0 la redacci\u00f3n de un texto sobre la democracia<a name=\"_ednref27\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn27\"> [27] <\/a>que le hizo retrasar al redacci\u00f3n de su Ontolog\u00eda del ser social. Tras los acontecimientos de mayo en Francia y de agosto en Checoslovaquia,\u00a0 Luk\u00e1cs concreta la intenci\u00f3n con que aborda la redacci\u00f3n del texto: \u201c&#8230;escribir un amplio ensayo acerca de los problemas socio-ontol\u00f3gicos de una moderna democratizaci\u00f3n ( en ambos sistemas)\u201d<a name=\"_ednref28\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn28\"> [28] <\/a>. En este esfuerzo de elaboraci\u00f3n \u201cen caliente\u201d de la relaci\u00f3n entre democracia y socialismo, las referencias a revoluci\u00f3n francesa y a sus debates ocupa un papel importante. En este contexto Luk\u00e1cs afirma la contradicci\u00f3n entre el parlamentarismo ( como \u201crealizaci\u00f3n central de este idealismo estatal- aparentemente independiente, formalmente aut\u00f3noma de la vida real de la sociedad\u201d) y la democracia plebeya que se expres\u00f3 en la revoluciones inglesa y francesa y que fue liquidada respectivamente con la \u201cGloriosa revoluci\u00f3n\u201d inglesa y con la tercera rep\u00fablica francesa que \u201c&#8230;fueron capaces de impedir tales intromisiones \u2018no deseadas\u2019 y de asegurarle al parlamento esa libertad e igualdad formal que se correspond\u00eda con los intereses de los grupos capitalistas dominantes\u201d<a name=\"_ednref29\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn29\"> [29] <\/a>. A continuaci\u00f3n Luk\u00e1cs afirmaba en fecha tan temprana como 1968 una idea tr\u00e1gicamente ignorada por el tardoestalinismo de la soberan\u00eda limitada brezneviana y tambi\u00e9n por esa variante cr\u00edtica del mismo que fue el eurocomunismo: \u201cla oposici\u00f3n entre el democratismo consolidado en el pueblo y el liberalismo parlamentario\u201d. Para Luk\u00e1cs, la \u00fanica alternativa al estalinismo era la democracia socialista y no la aceptaci\u00f3n acr\u00edtica del liberalismo y del secuestro de la soberan\u00eda popular por parte de los parlamentos realizada durante los a\u00f1os 70 del siglo XX, por algunos partidos comunistas<a name=\"_ednref30\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn30\"> [30] <\/a>.<\/p>\n<p>Poco antes del inicio de la escritura de <i>El hombre y la democracia,<\/i> en setiembre de 1966 Abendroth, Holz, Kofler y Pinkus sostuvieron una Conversaciones con Luk\u00e1cs en su casa de Budapest, posteriormente editadas en un libro hace tiempo descatalogado y pendiente de una reedici\u00f3n cada vez m\u00e1s urgente<a name=\"_ednref31\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn31\"> [31] <\/a>. En estas conversaciones tenemos acceso a la cocina del pensamiento del Luk\u00e1cs maduro, que nos muestra la potencia de su elaboraci\u00f3n y nos produce una cierta nostalgia por lo penetrante y premonitorio de su an\u00e1lisis del capitalismo maduro y por la escasa atenci\u00f3n\u00a0 la izquierda le ha dedicado en estos \u00faltimos cuarenta a\u00f1os. La reflexi\u00f3n sobre la democracia y sobre el papel del jacobinismo que se reflejar\u00e1 despu\u00e9s en el hombre y la democracia est\u00e1n ya presentes en estas conversaciones.<\/p>\n<p>Con el fin de explicar la cesura que se produjo en el pensamiento emancipatorio entre la experiencia jacobina y el comunismo moderno Luk\u00e1cs afirma: \u201c&#8230;el heroico fracaso de la izquierda jacobina en la revoluci\u00f3n francesa da lugar, dentro del utopismo, a la noci\u00f3n de que el socialismo nada tiene que ver con el movimiento revolucionario. A mi entender, estos no es, en rigor, otra cosa que la desilusi\u00f3n respecto al desarrollo de Francia en 1793 y 1794.\u00a0 Sin embargo, surti\u00f3 sus efectos sobre el movimiento obrero durante largos a\u00f1os; si bien se mira, fue Marx qui\u00e9n situ\u00f3 en el centro de atenci\u00f3n de la teor\u00eda revolucionaria de la conquista violenta de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica como fase previa a la conquista violenta del socialismo. En la actualidad no contamos con pol\u00edticos capaces de convertir en praxis pol\u00edtica estos conocimientos\u201d<a name=\"_ednref32\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn32\"> [32] <\/a>. Es decir, la cesura contin\u00faa a pesar del esfuerzo de Marx y del ejemplo de \u201cimportante te\u00f3rico y gran pol\u00edtico que se daba en la persona de Lenin\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante Luk\u00e1cs insiste en la oposici\u00f3n que encontraremos en el Hombre y la demcocracia entre liberalismo y democracia: \u201c&#8230;La gran revoluci\u00f3n francesa plante\u00f3 la oposici\u00f3n entre sociedad capitalista liberal y sociedad democr\u00e1tica, oposici\u00f3n que antes s\u00f3lo se intu\u00eda. Y a principios del siglo XIX parec\u00eda que el ideal de la burgues\u00eda, es decir el capitalismo liberal, se ve\u00eda amenazado de manera creciente por la democracia&#8230;\u201d. Sin embargo, \u201cCon el desarrollo de la sociolog\u00eda moderna se torna posible de mil diversas maneras una manipulaci\u00f3n t\u00e9cnica en la ideolog\u00eda burguesa y, sobre la base de la manipulaci\u00f3n, una reconciliaci\u00f3n del liberalismo y la democracia. Tal reconciliaci\u00f3n cesa en el momento en que la democracia deja de ser una democracia manipulada\u201d<a name=\"_ednref33\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn33\"> [33] <\/a>. Comprobamos otra vez cu\u00e1n importante es poseer una concepci\u00f3n adecuada del jacobinismo y de la democracia y cu\u00e1n limitados son los esquemas radicales a la Guerin o liquidadores, a la Carrillo, a la hora de poner en pi\u00e9 una pol\u00edtica emancipatoria actual. En este terreno tambi\u00e9n pedimos: Un poco de jacobinismo, por favor.<\/p>\n<p>\u00bfPorque somos robespierristas?<\/p>\n<p>Tanto Gramsci como Luck\u00e1cs usaron para sus reflexiones sobre el jacobinismo y sobre Robespierre la importante obra hist\u00f3rica de Albert Mathiez . Hemos observado en ambos que comparten la cr\u00edtica del presentismo hist\u00f3rico, formulada por nuestro historiador: \u201cYo no he estudiado los personajes de la revoluci\u00f3n francesa en funci\u00f3n de nuestra \u00e9poca si no de la suya&#8230; Yo no estudio las ideas y los programas en abstracto por su valor permanente e ideal, sino siempre en funci\u00f3n de las circunstancias y de la \u00e9poca. La sociedad es un ser complejo en el que chocan permanentemente pero bajo formas perpetuamente m\u00f3viles, todo un mundo variado de intereses y pasiones\u201d<a name=\"_ednref34\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn34\"> [34] <\/a>.<\/p>\n<p>Hace 85 a\u00f1os que Mathiez pronunci\u00f3 su conferencia <i>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 somos robespierristas?\u201d<a name=\"_ednref35\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn35\"> [35] <\/a><\/i>. En ella, la vibrante reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica de la figura de Robespierre, llena de fineza y erudici\u00f3n hist\u00f3rica, sirve directamente a un objetivo pol\u00edtico, sin caer en el presentismo. La Francia de la post-guerra ofrec\u00eda un espect\u00e1culo de crisis moral y de deslegitimizaci\u00f3n de las instituciones republicanas. Para Mathiez, en 1920 : \u201c&#8230; el partido republicano se ha dormido en el poder. Se ha deslizado insensiblemente hacia el moderantismo del justo medio que ha oscurecido la visi\u00f3n de sus or\u00edgenes, de los que no se reclama m\u00e1s que por una especie de costumbre ritual y de rutina. Las leyendas m\u00e1s contrarrevolucionarias han encontrado cr\u00e9dito entre sus dirigentes\u201d<a name=\"_ednref36\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn36\"> [36] <\/a>. El moderantismo dominante, la adaptaci\u00f3n al papel de gestor de los intereses de las clases dominantres comportaba la admiraci\u00f3n hacia los que \u201c&#8230;fueron en la revoluci\u00f3n el equ\u00edvoco, la debilidad, los negocios o la traici\u00f3n. A ellos se les han levantado estatuas\u201d. Mientras que a \u201c&#8230; los grandes obreros de la democracia, aquellos que no consiguieron victorias p\u00edrricas, aquellos que entregaron a Francia con abandono total el sacrificio de sus trabajos, de sus amistades, los desinteresados, los incorruptibles, los en\u00e9rgicos y los clarividentes, los que dome\u00f1aron a la Europa mon\u00e1rquica y reprimieron las Vend\u00e9es interiores, aquellos que levantaron la Rep\u00fablica sobre sus cad\u00e1veres al umbral de un mundo nuevo, \u00e9stos fueron calumniados y ridiculizados a placer.\u201d<a name=\"_ednref37\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn37\"> [37] <\/a>.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Mathiez a la degeneraci\u00f3n del tardo republicanismo franc\u00e9s de la postguerra, conserva todo su frescor y su actualidad. Si uno no estuviera leyendo una conferencia pronunciada en la Francia de 1920, podr\u00eda encontrar p\u00e1rrafos enteros de aplicables a la izquierda oficial de cualquier pa\u00eds europeo actual: \u201c&#8230; a medida que la mentira y la ingratitud hac\u00edan su obra, a medida que el partido republicano se alejaba de sus verdaderos fundadores, un viento de piller\u00eda y de peque\u00f1ez atravesaba nuestras costumbre pol\u00edticas: \u00a1 qu\u00e9 indulgencia esc\u00e9ptica para las abdicaciones m\u00e1s graves, qu\u00e9 aversi\u00f3n instintiva por las resoluciones vigorosas, que costumbres de apat\u00eda y de abandono, qu\u00e9 de compromisos malsanos pintados con nombres de adaptaci\u00f3n, de apaciguamiento, de habilidad, de astucia!&#8230; Los c\u00e1lculos de inter\u00e9s, el esp\u00edritu de partido y de intriga, las costumbres feudales de la clientela han reemplazado la noble y necesaria emulaci\u00f3n por el bien p\u00fablico, sin la que los estados perecen\u201d<a name=\"_ednref38\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn38\"> [38] <\/a>.<\/p>\n<p>El mismo a\u00f1o 1920, Mathiez public\u00f3 un folleto titulado El Bolchevismo y el Jacobinismo<a name=\"_ednref39\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn39\"> [39] <\/a>, cuyo examen nos aclara los motivos que le llevan a ingresar en el Partido Comunista Franc\u00e9s tras la creaci\u00f3n del mismo en el congreso de Tours, en diciembre del mismo a\u00f1o. El folleto arranca con fuerza: \u201cEntre el jacobinismo ( entiendo por ello el gobierno de la Monta\u00f1eses desde el mes de junio de 1793 al mes de julio de 1794) y el Bolchevismo, el acercamiento no tiene nada de arbitrario, dado que el mismo Lenin se complace en ello en sus discursos y que ha hecho erigir recientemente una estatua a Robespierre. Lenin como todos los socialistas rusos, se ha alimentado de la historia de nuestra gran revoluci\u00f3n, se inspira con sus ejemplos y los pone en pr\u00e1ctica adopt\u00e1ndolos a su pa\u00eds y a sus circunstancias\u201d<a name=\"_ednref40\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn40\"> [40] <\/a>. A lo largo, de 20 vibrantes p\u00e1ginas, nuestro historiador recorre los paralelismos entre la revoluci\u00f3n jacobina y la bolchevique.<\/p>\n<p>El paralelismo entre Robespierre y Lenin era evidente para Mathiez. Destaquemos aqu\u00ed el siguiente paso: \u201cHe le\u00eddo en alg\u00fan sitio que Lenin se inspiraba en los m\u00e9todos hebertistas. Todos sus actos y todas sus apalabras protestan contra este juicio. Como Robespierre, \u00e9l pretende guardarse de dos excesos en que se hundir\u00eda la revoluci\u00f3n, el moderantismo y la exageraci\u00f3n\u201d<a name=\"_ednref41\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn41\"> [41] <\/a>. La concepci\u00f3n gramsciana del jacobinismo mencionada m\u00e1s arriba, queda aqu\u00ed iluminada aqu\u00ed de pronto, si recordamos que la fuente principal del comunista italiano sobre revoluci\u00f3n francesa era nuestro historiador.<\/p>\n<p>Otro aspecto que Mathiez destaca es la similitud de las relaciones entre el movimiento de masas y la vanguardia en ambas revoluciones: \u201cSe equivocan los que tratan de representar el gobierno bolchevique, igual que el gobierno bolchevique, salido del cerebro de algunos iluminados o de algunos ambiciosos a golpe de prikases y de decretos. Los Bolcheviques no crearon los soviets que ya exist\u00edan antes de su acceso al poder. Los soldados rusos no esperaron Brets-Litovks para hacer la paz con los alemanes. Los mujiks no esperaron el decreto del 25 de octubre de 1917 para entrar en posesi\u00f3n de las tierras de los monjes y de los se\u00f1ores. En las f\u00e1bricas, los obreros se hab\u00edan organizado en comit\u00e9s de centro de trabajo antes de que Lenin hubiera triunfado en su golpe de fuerza&#8230;[ por su parte ] La mayor parte de la grandes medidas revolucionarias del a\u00f1o II no salieron de la iniciativa del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica, ni de los diputados de la Convenci\u00f3n. Fueron impuestas bajo la presi\u00f3n de los clubs&#8230; Jacobinos y Bolcheviques son empujados por una corriente m\u00e1s fuerte que ellos mismos. Estos dictadores obedecen a sus tropas, para poderlas comandar\u201d<a name=\"_ednref42\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn42\"> [42] <\/a>. Una precauci\u00f3n de lectura, la palabra dictadura no ten\u00eda para el Mathiez de 1920, ni para sus contempor\u00e1neos el significado que adquirir\u00eda despu\u00e9s del fascismo y del stalinismo. Ten\u00eda el significado que le daba Marx: el que se desprend\u00eda de la experiencia de la Comuna de Par\u00eds. Y una sorpresa: \u00bf no nos encontramos aqu\u00ed ante un antecedente ucr\u00f3nico del zapatista mandar obedeciendo?<\/p>\n<p>Mathiez propon\u00eda en su conferencia \u201cPor qu\u00e9 somos robespierristas\u201d ( pronunciada el 14 de enero de 1920 en la Escuela de altos estudios sociales) aplicar a la rep\u00fablica francesa de post-guerra el \u201celixir Robespierre\u201d. El mismo mes de enero de 1920, publica en otra sede (la editorial del partido socialista y de l\u2019Humanit\u00e9) el texto sobre jacobinismo y bolchevismo que deja bien claro que cosa entend\u00eda nuestro historiador por ese elixir \u201cRobespierre\u201d. Nuestro autor morir\u00eda en 1932, sin ver la aplicaci\u00f3n vigorosa que las masas populares hicieron del mencionado elixir en 1936, con el Frente Popular democr\u00e1tico antifascista y con la oleada de ocupaciones de f\u00e1bricas. L\u00e1stima que los \u201cgestores leales del capitalismo\u201d secuestraran la potencia de la reivindicaciones obreras y populares. \u00a1L\u00e1stima que el movimiento democr\u00e1tico-popular de los a\u00f1os treinta y cuarenta no hubiera sido un poco m\u00e1s jacobino!<\/p>\n<p>Mathiez abandon\u00f3 en 1928 el Partido Comunista, impresionado sin duda por el triunfo en la historiograf\u00eda comunista de la concepci\u00f3n del jacobinismo como partido burgu\u00e9s, un preludio claro de la mezcla entre hebertismo y bonapartismo que acabar\u00eda presidiendo muchos de los actos del movimiento comunista.<\/p>\n<p>La actualidad de un pol\u00edtico irrecuperable.<\/p>\n<p>\u00bf Es aplicable hoy el \u201celixir Robespierre\u201d? \u00bfSeria \u00fatil para la izquierda la revitalizaci\u00f3n de un republicanismo democr\u00e1tico radical, profundamente igualitario? \u00bf Hay motivos para ser robespierrista hoy en dia?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s algunos de nuestros lectores consideren caduca esta pregunta. Si nos atenemos a la literalidad de la expresi\u00f3n, si pensamos que hoy fuera posible proponer sin ninguna mediaci\u00f3n el robespierrismo como panacea a los males de la pol\u00edtica, de la democracia y de la izquierda, efectivamente la pregunta ser\u00eda extempor\u00e1nea. No, no existe el \u201celixir Robespierre\u201d que vaya a curar a la izquierda actual de su endeblez moral, de su acomodaci\u00f3n ideol\u00f3gica, de su ya adquirido vicio de gestionar el sistema con los mismos procedimientos del sistema. En definitiva, de su ausencia de virtud republicana.<\/p>\n<p>Las formas en que hoy se plantea la cuesti\u00f3n social o sea la cuesti\u00f3n de la democracia y de la igualdad son muy diferentes hoy\u00a0 a c\u00f3mo se planteaba en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XVIII. Adem\u00e1s, para el 99 % de la poblaci\u00f3n, el nombre de Robespierre es desconocido y los pocos que lo conocen suelen asociarlo a la leyenda del personaje maquiav\u00e9lico ( Maquiavelo: otro gran desconocido y calumniado de la tradici\u00f3n republicana), fan\u00e1tico y perverso cortador de cabezas. \u00bfTiene sentido, pues tratar de rescatar a Robespierre del olvido y de la calumnia a la que ha estado sometido durante m\u00e1s de doscientos a\u00f1os? En el caso de que sea posible desmontar la leyenda negra que la reacci\u00f3n feudal y burguesa lanzaron contra \u00e9l, \u00bfTiene alguna utilidad, m\u00e1s all\u00e1 de la erudici\u00f3n, interesarse por su pensamiento pol\u00edtico ( republicano y democr\u00e1tico) y, m\u00e1s all\u00e1, por su pensamiento social? \u00bf No habr\u00e1 quedado su pensamiento obsoleto?<\/p>\n<p>Como el lector que me haya acompa\u00f1ado hasta aqu\u00ed habr\u00e1 adivinado, la tesis que subyace en este art\u00edculo es que s\u00ed, que el robespierrano es un pensamiento \u00fatil para interrogarnos sobre los problemas sociales y pol\u00edticos contempor\u00e1neos. A condici\u00f3n, claro, que no lo entendamos cual b\u00e1lsamo de Fierabr\u00e1s, aplicable tal cual, sin mediaci\u00f3n de ning\u00fan tipo a cualquier coyuntura y situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Florence Gauthier tiene raz\u00f3n cuando en su introducci\u00f3n a la antolog\u00eda de discursos robespierrianos \u201cPor la felicidad y por la libertad\u201d habla del Incorruptible como a hombre pol\u00edtico irrecuperable y actual al mismo tiempo<a name=\"_ednref43\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn43\"> [43] <\/a>.<\/p>\n<p>Robespierre es actual e irrecuperable al propio tiempo. Durante los m\u00e1s de doscientos a\u00f1os que nos separan de la revoluci\u00f3n francesa, el capitalismo ha sido capaz de recuperar muchas de las reivindicaciones y de las banderas de las clases trabajadoras y populares. El concepto de democracia nos fue sustra\u00eddo tras la segunda guerra mundial y ha pasado a ser bandera de la derecha tras haber sido durante m\u00e1s de cien a\u00f1os sin\u00f3nimo de anarqu\u00eda y de comunismo, tanto para la burgues\u00eda como para los sectores populares. Sin embargo, \u201clo llaman democracia y no lo es\u201d. Dejarse robar el t\u00e9rmino y el concepto fue propio de d\u00e9biles mentales. Llamar democracia al sistema liberal-representativo que secuestra la soberan\u00eda popular, significa hacerse c\u00f3mplice, por despiste ideol\u00f3gico, del robo.<\/p>\n<p>Y observemos que Robespierre, ni Saint-Just, ni Rousseau forman parte de la panoplia de los padres fundadores de la \u201cdemocracia olig\u00e1rquica\u201d que nos domina. Quiz\u00e1s no exista un \u201celixir Robespierre\u201d que nos cure milagrosamente de nuestros males, sin embargo una lectura detenida de los discursos de Robespierre, nos ayuda a pensar en la refundaci\u00f3n de la democracia y de la pol\u00edtica, es una buena aportaci\u00f3n para la refundaci\u00f3n del republicanismo sobre principios firmes, para la refundaci\u00f3n de una izquierda vigorosa hablando moral y pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>Recomiendo hacer esta lectura de los discursos robespierrianos, con el Contrato Social y una buena historia de la revoluci\u00f3n encima de la mesa<a name=\"_ednref44\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn44\"> [44] <\/a>. Como dec\u00eda Mathiez: \u00a0\u201cLos discursos de Robespierre, eran los principios del Contrato social en v\u00eda de realizaci\u00f3n, en lucha con las dificultades y los obst\u00e1culos, eran la teor\u00eda descendiendo del cielo a la tierra, eran el combate \u00e9pico del esp\u00edritu contra las cosas, en el momento m\u00e1s tr\u00e1gico de nuestra historia, cuando Francia apostaba su existencia para salvar su libertad\u201d <a name=\"_ednref45\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn45\">[45] <\/a>. En nuestro pa\u00eds, Joaquin Miras ha hecho este ejercicio demostrando, por una parte, el papel de intelectual org\u00e1nico del movimiento popular desarrollado por Robespierre y su minor\u00eda dentro de los jacobinos as\u00ed como la continuidad entre el robespierrismo y la tradici\u00f3n democr\u00e1tico-republicana que, procedente de la antig\u00fcedad ha llegado hasta nuestros d\u00edas, y la permanencia del\u00a0 pensamiento del Incorruptible en el interior de la obra de Marx y de Engels<a name=\"_ednref46\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn46\"> [46] <\/a>.<\/p>\n<p>Con los derechos humanos pas\u00f3 lo mismo. Jean-Baptiste Say, descubri\u00f3 como intelectual org\u00e1nico del proyecto burgu\u00e9s que se opon\u00eda con armas y bagajes al desarrollo igualitario de la revoluci\u00f3n, que la declaraci\u00f3n de derechos del Hombre y del Ciudadano era b\u00e1sicamente contradictoria con el desarrollo del capitalismo y\u00a0 se dedic\u00f3 a \u201cestigmatizar el potencial subversivo de un texto que impulsa a los hombres a resistir a la opresi\u00f3n y que fue el instrumento de Robespierre\u201d<a name=\"_ednref47\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn47\"> [47] <\/a>. Este discurso es el de los thermidorianos que identificaron Derechos Humanos y Terror. La lucha de Robespierre entre 1789 y 1794 consisti\u00f3 en aplicar y desarrollar la declaraci\u00f3n de los derechos que conceb\u00eda como respuesta id\u00f3nea a los problemas que la situaci\u00f3n pol\u00edtica y el movimiento popular iban planteando a cada momento. Comparar la declaraci\u00f3n de 1789, con la de 1793 y con las propuestas de Robespierre no recogidas en \u00e9sta, as\u00ed como con la constituci\u00f3n termidoriana de 1795 es un ejercicio que ilustra a las claras que el proyecto robespierrano se opon\u00eda al establecimiento de una rep\u00fablica burguesa y capitalista y que, por el contrario luchaba por el establecimiento de una Rep\u00fablica que resolviera la cuesti\u00f3n social. \u201cPara Robespierre la revoluci\u00f3n pol\u00edtica no era nada o poca cosa si no ten\u00eda la finalidad de una revoluci\u00f3n social\u201d <a name=\"_ednref48\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_edn48\">[48] <\/a>.<\/p>\n<p>Aquello que produc\u00eda Terror a las clases dominantes no era la aplicaci\u00f3n de una violencia por parte de los revolucionarios. Las clases dominantes han aplicado esa violencia a lo largo de los siglos y seguir\u00e1n haci\u00e9ndolo cada vez que sea necesario. Lo que produc\u00eda Terror a la aristocracia y a las nuevas clases burguesas y capitalistas era que el movimiento popular y que los jacobinos robespierristas iban encontrando, a cada nuevo paso de la revoluci\u00f3n, medidas y soluciones que pon\u00edan en cuesti\u00f3n su poder pol\u00edtico y tambi\u00e9n su posici\u00f3n de privilegio social y econ\u00f3mico. Que pon\u00edan en cuesti\u00f3n su derecho a la propiedad. Y lo que les produc\u00eda m\u00e1s terror todav\u00eda es que esas propuestas y soluciones ven\u00edan acompa\u00f1adas de una voluntad en\u00e9rgica de ponerlas en marcha, de una capacidad pol\u00edtica para desarrollarlas y de un extremado realismo en la lucha cotidiana. Robespierre y los suyos eran virtuosos no s\u00f3lo por incorruptibles. Sus principales virtudes era su capacidad y su determinaci\u00f3n pol\u00edticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_edn1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ednref1\">[1] <\/a>Estas notas han surgido durante la traducci\u00f3n de dos libros de tem\u00e1tica robespierrista: Georges Labica, <i>Robespierre<\/i>,\u00a0\u00a0\u00a0 Puf, Paris, y Maximilien Robespierre, <i>Pour le bonheur et pour la libert\u00e9, Discours<\/i>, Choix et presentation par Yannick Bosc,Florence Gauthier et Sophie Wahnich,\u00a0 La fabrique editions, Paris, 2000. Ambos libros, de inminente publicaci\u00f3n en El Viejo Topo<\/p>\n<p><a name=\"_edn2\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref2\">[2] <\/a>Hans Heinz Holz, Leo Kofler, Wolfgand Abendroth, Conversaciones con Luk\u00e1cs, Alianza editorial, Madrid,1971, pag. 43.<\/p>\n<p><a name=\"_edn3\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref3\">[3] <\/a>Fouch\u00e9 paradigma de todos los ultra radicales cooptados por el poder, que en el mundo han sido. En Espa\u00f1a tenemos numerosos ejemplos de ello. L\u00e9ase la interesante biograf\u00eda de Stefan Zweig, <i>Fouch\u00e9, el genio tenebroso<\/i>, Editorial Juventud, Barcelona, 1937.<\/p>\n<p><a name=\"_edn4\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref4\">[4] <\/a>V\u00e9ase un excelente dossier sobre la celebraci\u00f3n recuperadora de la Revoluci\u00f3n Francesa en 1989, en la revista Raison Pr\u00e9sente n\u00ba 91, Paris, 1989, bajo el t\u00edtulo <i>Bicentenaire: la R\u00e9volution sans la r\u00e9voluction?. <\/i><\/p>\n<p><a name=\"_edn5\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref5\">[5] <\/a>V\u00e9ase Fran\u00e7ois Furet, <i>Pensar la revoluci\u00f3n francesa<\/i>, Barcelona, Petrel, 1980, o Furet y Ozouf, M. <i>Diccionario de la revoluci\u00f3n francesa<\/i>, Madrid, Alianza Editorial, 1989; o V\u00e9ase por ejemplo la obra de Fran\u00e7ois Furet, <i>Pensar la revoluci\u00f3n francesa<\/i>, Barcelona, Petrel, 1980, o Furet y Ozouf, M. <i>Diccionario de la revoluci\u00f3n francesa<\/i>, Madrid, Alianza Editorial, 1989. Para un an\u00e1lisis cr\u00edtico, de los objetivos de Furet, v\u00e9ase: Elisabeth G. Sledziewski, <i>La strat\u00e9gie-Furet, en la citada <\/i>Raison pr\u00e9sente<i>, n\u00ba 91.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_edn6\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref6\">[6] <\/a>Pierre Chaunu, <i>Le grand d\u00e9classement.\u00c0 propos d\u2019une comm\u00e9moration<\/i>, \u00c9ditions Robert Laffont, Paris, 1989.<\/p>\n<p><a name=\"_edn7\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref7\">[7] <\/a>Entrevista de Cristian Ruby a Georges Labica, <i>Le consensus contre la Revoluci\u00f3n<\/i>, en el n\u00famero citado de la Raison Pr\u00e9sente.<\/p>\n<p><a name=\"_edn8\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref8\">[8] <\/a>Ferenc Feher, <i>La revoluci\u00f3n congelada<\/i>, Ed. Siglo XXI, Madrid 1989.<\/p>\n<p><a name=\"_edn9\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref9\">[9] <\/a>V\u00e9ase Daniel Guerin, <i>La lucha de clases en el apogeo de la revoluci\u00f3n francesa<\/i>, 1793-1795, Alianza Editorial, Madrid, 1974; o del mismo autor, <i>La revoluci\u00f3n francesa y nosotros<\/i>, Editorial Villalar,\u00a0 Madrid, 1977. En la tradici\u00f3n libertaria, l\u00e9ase Pedro Kropotkin, <i>La gran revoluci\u00f3n francesa<\/i>, editorial proyecci\u00f3n , Buenos Aires, julio de 1976.<\/p>\n<p><a name=\"_edn10\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref10\">[10] <\/a>N. Efimov, <i>Historia social de la revoluci\u00f3n francesa<\/i>, Miguel Castellote editor, Madrid, 1973, pag 52.<\/p>\n<p><a name=\"_edn11\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref11\">[11] <\/a>Ef\u00edmov, ibid. Pag. 67.<\/p>\n<p><a name=\"_edn12\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref12\">[12] <\/a>Para acercarse al clima de la resistencia y a las esperanzas que suscitaron las democracias populares, as\u00ed como a las consecuencias de la involuci\u00f3n estalinista, v\u00e9ase el primer cap\u00edtulo de la biograf\u00eda del historiador brit\u00e1nico Thompson. Escrita pro Bryan D. Palmer\u00a0 <i>E. P. Thompson, Objeciones y oposiciones<\/i>, Universitat de Valencia, 2004. V\u00e9ase tambi\u00e9n los magn\u00edficos cap\u00edtulos 13 y 14 del libro de Luciano Canfora, <i>La democracia. Historia de una ideolog\u00eda<\/i>, Cr\u00edtica, Barcelona, 2004<\/p>\n<p><a name=\"_edn13\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref13\">[13] <\/a>Este es el t\u00edtulo del primer cap\u00edtulo de su \u201c<i>La revoluci\u00f3n francesa<\/i> <i>y nosotros<\/i>\u201d, obra citada, paginas 13 a 19.<\/p>\n<p><a name=\"_edn14\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref14\">[14] <\/a>Daniel Guerin, <i>La revoluci\u00f3n francesa y nosotros<\/i>, pag. 62 y 63.<\/p>\n<p><a name=\"_edn15\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref15\">[15] <\/a>Daniel Guerin, <i>La lucha de clases en el apogeo de la revoluci\u00f3n francesa<\/i>, 1793-1795, pags. 162-163.<\/p>\n<p><a name=\"_edn16\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref16\">[16] <\/a>Ibid. P\u00e1gs. 277,278.<\/p>\n<p><a name=\"_edn17\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref17\">[17] <\/a>Daniel Guerin, <i>La revoluci\u00f3n francesa y nosotros<\/i>, pag. 65.<\/p>\n<p><a name=\"_edn18\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref18\">[18] <\/a>Daniel Guerin, <i>La lucha de clases&#8230; obra citada, p\u00e1gs, 298 a 301.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_edn19\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref19\">[19] <\/a>Kropotkin, Obra citada pag. 399.<\/p>\n<p><a name=\"_edn20\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref20\">[20] <\/a>Antonio Gramsci, <i>Quaderni del carcere,<\/i>\u00a0\u00a0 Edizione critica dell\u2019Instituto Gramsci, a cura di Valentino Gerratana, Einaudi editore, Torino, 1975., <i>Quaderno 18. Niccol\u00f2 Machiavelli<\/i> ,Tomo III, Pagina 2028. Utilizo aqu\u00ed la traducci\u00f3n hecha por Fransciso Fern\u00e1ndez Buey, incluida como Ap\u00e9ndice al libro de E.J.Hobsbawn, <i>Los ecos de la marsellesa<\/i>, Editorial Cr\u00edtica, Barcelona, 1992,pags. 161 a 163.<\/p>\n<p><a name=\"_edn21\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref21\">[21] <\/a>A. Gramsci, obra citada, pag. 2028.<\/p>\n<p><a name=\"_edn22\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref22\">[22] <\/a>A. Gramsci, obra citada, pag. 2027<\/p>\n<p><a name=\"_edn23\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref23\">[23] <\/a>Uso aqu\u00ed un magn\u00edfico resumen\u00a0 del debate historiogr\u00e1fico sobre el tema:\u00a0 el cap\u00edtulo \u201cJacobinos y jacobinismo\u201d del libro de Irene Castells, <i>\u201cLa revoluci\u00f3n francesa ( 1789-1799)<\/i>, Editorial S\u00edntesis, Madrid 1997, pags.168 a 173.<\/p>\n<p><a name=\"_edn24\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref24\">[24] <\/a>A. Gramsci, <i>Quaderno n\u00ba 13, Noterelle sulla pol\u00edtica del Machiavelli<\/i>, Obra citada, Tomo III, pag. 1559.<\/p>\n<p><a name=\"_edn25\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref25\">[25] <\/a>Georg Lukacs, <i>El Joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista<\/i>, Ediciones Grijalbo, Barcelona-M\u00e9xico, 1970. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola de Manuel Sacrist\u00e1n., pag. 45.<\/p>\n<p><a name=\"_edn26\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref26\">[26] <\/a>Ibid. P\u00e1gs. 66 y 67.<\/p>\n<p><a name=\"_edn27\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref27\">[27] <\/a>Georg Luk\u00e1cs, <i>El hombre y la democracia<\/i>, Editorial Contrapunto, Buenos Aires, 1989.<\/p>\n<p><a name=\"_edn28\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref28\">[28] <\/a>Georg Luk\u00e1cs, obra citada, p\u00e1g. 217.<\/p>\n<p><a name=\"_edn29\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref29\">[29] <\/a>Georg Luk\u00e1cs, obra citada, p\u00e1g. 55.<\/p>\n<p><a name=\"_edn30\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref30\">[30] <\/a>Comp\u00e1rese la elaboraci\u00f3n lukacsiana con el lamentable cap\u00edtulo 4 de <i>Eurocomunismo y estado<\/i>, de Santiago Carrillo,\u00a0 Editorial Cr\u00edtica, Barcelona 1977.<\/p>\n<p><a name=\"_edn31\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref31\">[31] <\/a>, <i>Conversaciones con Luk\u00e1cs<\/i>, obra citada<\/p>\n<p><a name=\"_edn32\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref32\">[32] <\/a><i>Conversaciones con Luk\u00e1cs<\/i>, obra citada<i> , pag. 83.<\/i><\/p>\n<p><a name=\"_edn33\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref33\">[33] <\/a><i>Conversaciones con Luk\u00e1cs<\/i>, obra citada, p\u00e1gs. 147 y 148,<\/p>\n<p><a name=\"_edn34\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref34\">[34] <\/a>Albert Mathiez, <i>Avertissement<\/i>, en <i>Girondins et Montagnards<\/i>, Editorial Firmin-Didot et cie., Paris 1930, pag. VI.<\/p>\n<p><a name=\"_edn35\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref35\">[35] <\/a>Publicada en Albert Mathiez, <i>Etudes sur Robespierre<\/i>, Pr\u00e9face de Georges Lafebvre, Soci\u00e9t\u00e9 des \u00c9tudesRobespierristes, Editions Sociales, Paris, 1958.<\/p>\n<p><a name=\"_edn36\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref36\">[36] <\/a>Ibid, pag. 36.<\/p>\n<p><a name=\"_edn37\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref37\">[37] <\/a>Id.<\/p>\n<p><a name=\"_edn38\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref38\">[38] <\/a>Ibid. 37.<\/p>\n<p><a name=\"_edn39\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref39\">[39] <\/a>Albert Mathiez, <i>Le Bolchevisme et le Jacobinisme<\/i>, Librairie du Parti Socialiste et de l\u2019Humanit\u00e9, Paris, 1920.<\/p>\n<p><a name=\"_edn40\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref40\">[40] <\/a>Mathiez, <i>Le Bolchevisme<\/i>&#8230; Pag. 3<\/p>\n<p><a name=\"_edn41\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref41\">[41] <\/a>Ibid. Pag. 10.<\/p>\n<p><a name=\"_edn42\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref42\">[42] <\/a>Ibid, pags. 17 a 19.<\/p>\n<p><a name=\"_edn43\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref43\">[43] <\/a>Florence Gauthier, \u201c<i>Actualit\u00e9 d\u2019un homme politique irr\u00e9cuperable\u201d <\/i>en Ibid., Pags 8 a 21.<\/p>\n<p><a name=\"_edn44\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref44\">[44] <\/a>Para una buena historia de la revoluci\u00f3n, la ya citada de Albert Mathiez, o bien, para una historia m\u00e1s actual, que incluye los \u00faltimos hallazgos y resuma los \u00faltimos\u00a0 debates historiogr\u00e1ficos la ya citada de Irene Castells.<\/p>\n<p><a name=\"_edn45\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref45\">[45] <\/a>Por que somos robespierristas, pag. 23.<\/p>\n<p><a name=\"_edn46\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref46\">[46] <\/a>Joaquin Miras Albarr\u00e1n, Repensar la pol\u00edtica, refundar la izquierda, El Viejo Topo, Barcelona, 2002.<\/p>\n<p><a name=\"_edn47\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref47\">[47] <\/a>F. Gauthier, \u201c<i>Actualit\u00e9 d\u2019un homme&#8230;\u201d,<\/i> en obra citada, pag. 9.<\/p>\n<p><a name=\"_edn48\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ednref48\">[48] <\/a>Albert Mathiez, \u201cporque somos&#8230;\u201d , ob. cit. Pag. 24.<\/p>\n<p>Republicanismo y propiedad<\/p>\n<p>Mar\u00eda Julia Bertomeu<\/p>\n<p>Universidad Nacional de La Plata (Argentina)<\/p>\n<p>Conicet<\/p>\n<p>Si hay algo llamativo en la filosof\u00eda pol\u00edtica acad\u00e9mica de los \u00faltimos diez a\u00f1os, es el paulatino renacer del republicanismo en sus variopintas versiones, no siempre\u00a0 conscientes de que se trata de una tradici\u00f3n antiqu\u00edsima, con ra\u00edces en el mundo antiguo, y muy particularmente, en Grecia.<\/p>\n<p>T\u00edmidamente, al principio, el republicanismo tuvo que abrirse paso entre \u201cliberales\u201d y \u201ccomunitarios\u201d, o entre sedicentes universalistas y supuestos particularistas. Y tan dominantes fueron estos debates acad\u00e9micos de los ochenta, particularmente en el mundo anglosaj\u00f3n, que, tal vez cansados tras un sinn\u00famero de pol\u00e9micas las m\u00e1s veces est\u00e9riles, ambas posiciones han acabado reclamando para s\u00ed una porci\u00f3n de la herencia de ese\u00a0 republicanismo renaciente. Muchos \u201cliberales\u201d (en el sentido anglosaj\u00f3n \u2013y acad\u00e9mico\u2014 de la palabra) porque el lenguaje republicano parec\u00eda dar nueva fuerza a los conceptos de libertad y de derechos; algunos \u201ccomunitaristas\u201d de izquierda, porque el republicanismo volvi\u00f3 a poner en escena el tema de la virtud ciudadana y de la comunidad. No sin tensiones, sin embargo. Porque la veterana tradici\u00f3n republicana ha solido trabajar, adem\u00e1s de con una consciencia hist\u00f3rica muy superior, con\u00a0 esquemas conceptuales y supuestos de comportamiento e institucionales muy distintos de los usaderos en la filosof\u00eda pol\u00edtica acad\u00e9mica corriente en el \u00faltimo medio siglo.<\/p>\n<p>El republicanismo como tradici\u00f3n hist\u00f3rica<\/p>\n<p>El republicanismo es una tradici\u00f3n milenaria, bien arraigada en el mediterr\u00e1neo antiguo cl\u00e1sico, y com\u00fan y justamente asociada a los nombres de de Ephialtes, Pericles, Prot\u00e1goras o Dem\u00f3crito (en su versi\u00f3n democr\u00e1tico-plebeya) y a los de Arist\u00f3teles o Cicer\u00f3n (en su versi\u00f3n antidemocr\u00e1tica). En el mundo moderno, reaparece tambi\u00e9n en sus dos variantes: la democr\u00e1tica, que aspira a la universalizaci\u00f3n de la libertad republicana y a la consiguiente inclusi\u00f3n ciudadana de la mayor\u00eda pobre, y aun al gobierno de esa mayor\u00eda de pobres\u2014; y la antidemocr\u00e1tica, que aspira a la exclusi\u00f3n de la vida civil y pol\u00edtica de quienes viven por sus manos, y al monopolio del poder pol\u00edtico por parte de los ricos propietarios. Nombres asociados a ese renacimiento moderno del republicanismo: Marsiglio de Padua, Maquiavelo, cierto Montesquieu, Locke, Rousseau, Kant, Adam Smith, Jefferson, Madison, Robespierre y Marx.\u00a0 Cualesquiera que sean sus diferencias en otros respectos, todos ellos comparten al menos dos convicciones.<\/p>\n<p>Una: que ser libre es estar exento de pedir permiso a otro para vivir o sobrevivir, para existir socialmente; quien depende de otro particular para vivir, es arbitrariamente interferible por \u00e9l, y por lo mismo, no es libre. Quien no tiene asegurado el \u201cderecho a la existencia\u201d por carecer de propiedad, no es sujeto de derecho propio \u2013<i>sui iuris<\/i>\u2014, vive a merced de otros, y no es capaz de cultivar ni menos de ejercitar la virtud ciudadana, precisamente porque las relaciones de dependencia y subalternidad le hacen un sujeto de derecho ajeno, un <i>alieni iuris<\/i>, un \u201calienado\u201d<i>.<\/i><\/p>\n<p>Y la otra: que sean muchos (democracia plebeya) o pocos (oligarqu\u00eda plutocr\u00e1tica) aquellos a quienes alcance la libertad republicana, \u00e9sta, que siempre se funda en la propiedad y en la independencia material que de ella deriva, no podr\u00eda mantenerse si la propiedad estuviera tan desigual y polarizadamente distribuida, que unos pocos particulares estuvieran en condiciones de desafiar a la rep\u00fablica, disputando con \u00e9xito al com\u00fan de la ciudadan\u00eda el derecho a determinar el bien p\u00fablico.\u00a0 Como famosamente observ\u00f3 Maquiavelo, cuando el grueso de la propiedad est\u00e1 distribuido entre un pu\u00f1ado de <i>gentilhuomi<\/i> (de magnates), no hay espacio para instituir rep\u00fablica alguna, y la vida pol\u00edtica s\u00f3lo puede hallar alg\u00fan esperanza en la discreci\u00f3n de un pr\u00edncipe absolutista.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n hist\u00f3rica republicana y el revival acad\u00e9mico republicano<\/p>\n<p>Desde el punto de vista metodol\u00f3gico, y a diferencia del grueso del liberalismo acad\u00e9mico actual, el republicanismo nunca se ha propuesto construir teor\u00edas ideales, que, abstra\u00eddas del problema de la motivaci\u00f3n de los individuos para observar y cumplir las normas sociales, den por supuesta una \u201cmoralidad m\u00ednima\u201d o un \u201csentido de justicia\u201d de los individuos. Muy por el contrario, siempre se ha preocupado por proponer dise\u00f1os institucionales hist\u00f3rica e institucionalmente indexados, que resulten compatibles y hagan posible el ejercicio de la virtud ciudadana. Y a diferencia del nuevo comunitarismo anglosaj\u00f3n, el republicanismo hist\u00f3rico ha trazado una f\u00e9rrea ligaz\u00f3n entre la virtud ciudadana y las condiciones materiales de una existencial social y pol\u00edticamente garantizada, o, lo que es lo mismo, entre la virtud, la libertad y la organizaci\u00f3n institucional de la propiedad.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, y a diferencia del modo de hacer de buena parte de la filosof\u00eda pol\u00edtica normativa contempor\u00e1nea, el republicanismo democr\u00e1tico no considera que el centro de atenci\u00f3n deba estar focalizado exclusivamente en las cuestiones de justicia distributiva, sino en la mayor extensi\u00f3n posible de la libertad republicana, y en el dise\u00f1o de las instituciones sociales b\u00e1sicas que permiten esa extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>El valioso y filos\u00f3ficamente competente libro de P.Pettit,<i> Republicanismo<a title=\"\" href=\"#_ftn1\"> [1] <\/a>,<\/i> que, dicho sea de paso, es el que m\u00e1s hondo ha calado en este renacer republicano, incluso en el mundo hisp\u00e1nico, contrapone un concepto \u201cliberal\u201d de libertad a un concepto de libertad \u201crepublicana\u201d, entendida esta \u00faltima como ausencia de dominaci\u00f3n o de interferencia arbitraria y que, siguiendo la dicotom\u00eda de Isaiah Berlin entre \u201clibertad positiva\u201d y \u201clibertad negativa\u201d, se inscribe parcialmente en las filas de \u00e9sta \u00faltima, tratando de evitar los peligros de un ideal de libertad \u201cdemasiado exigente\u201d.<\/p>\n<p>Pettit perfila la libertad republicana como una especie de libertad negativa, pero mucho m\u00e1s refinada que la de Berlin, que se reduce al ideal de minimizar las interferencias ajenas. Pettit define su libertad republicana negativa como la capacidad de X para no ser interferido <i>arbitrariamente<\/i> por nadie; la interferencia no-arbitraria en X estar\u00eda permitida. Ya se ve que esa caracterizaci\u00f3n es relativamente a-institucional. Y por lo pronto, plantea un problema, que\u00a0 tiene que ver con la determinaci\u00f3n del \u00e1mbito en el que X es <i>pertinentemente<\/i> interferible. <a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2] <\/a><\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n hist\u00f3rica republicana, el \u00e1mbito pertinente de interferencia est\u00e1 caracterizado <i>institucionalmente<\/i> y no s\u00f3lo psicol\u00f3gicamente,\u00a0 y tiene que ver con las bases materiales y morales en que se asientan tanto la existencia social aut\u00f3noma de X, como con las bases materiales y morales en que se asientan sus posibles dominadores: una interferencia arbitraria de Z sobre\u00a0 el conjunto de oportunidades de X, que no toque en nada a las bases de su existencia social aut\u00f3noma, puede ser est\u00e9ticamente lamentable, o moralmente reprobable, pero es <i>pol\u00edticamente<\/i> irrelevante. Z puede interferir arbitrariamente en la vida de X minti\u00e9ndole por compasi\u00f3n, por ejemplo. Pero esa interferencia arbitraria es <i>pol\u00edticamente<\/i> irrelevante. No es irrelevante pol\u00edticamente, en cambio, que Z pueda disponer a su antojo, ya sea por unas horas al d\u00eda, de X, porque X est\u00e1 <i>institucionalmente<\/i> obligado a prestarse a eso para poder subsistir, porque X, esto es, carece de medios propios de existencia que le aseguren una vida social separada y aut\u00f3noma, no crucialmente dependiente de otros particulares.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n hist\u00f3rica republicana, en cambio, el problema de la libertad se plantea as\u00ed: X es libre republicanamente (dentro de la vida social) si:<\/p>\n<p>a)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 no depende de otro particular para vivir, es decir, si tiene una existencia social aut\u00f3noma garantizada, si tiene alg\u00fan tipo de propiedad que le permite subsistir bien, sin tener que pedir cotidianamente permiso a otros;<\/p>\n<p>b)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 nadie puede interferir arbitrariamente (es decir, il\u00edcitamente o ilegalmente) en el \u00e1mbito de la existencia social aut\u00f3noma de X (en su propiedad);<\/p>\n<p>c)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0la rep\u00fablica puede interferir l\u00edcitamente en el \u00e1mbito de existencia social aut\u00f3noma de X, siempre que X est\u00e9 en relaci\u00f3n pol\u00edtica de parigualdad con todos los dem\u00e1s ciudadanos libres de la rep\u00fablica, con igual capacidad que ellos para gobernar y ser gobernado;<\/p>\n<p>d)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 cualquier interferencia (de un particular o del conjunto de la rep\u00fablica) en el \u00e1mbito de existencia social privada de X que da\u00f1e ese \u00e1mbito hasta hacerle perder a X su autonom\u00eda social, poni\u00e9ndolo a merced de terceros, es il\u00edcita;<\/p>\n<p>e)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0la rep\u00fablica est\u00e1 obligada a interferir en el \u00e1mbito de existencia social privada de X, si ese \u00e1mbito privado capacita a X para disputar con posibilidades de \u00e9xito a la rep\u00fablica el derecho de \u00e9sta a definir el bien p\u00fablico.<\/p>\n<p>f)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 X est\u00e1 afianzado en su libertad c\u00edvico-pol\u00edtica por un n\u00facleo duro \u2013m\u00e1s o menos grande\u2014 de derechos <i>constitutivos<\/i> (no puramente instrumentales)<i> <\/i>\u00a0que nadie puede arrebatarle, ni puede \u00e9l mismo alienar (vender o donar) a voluntad, sin perder su condici\u00f3n de ciudadano libre.<\/p>\n<p>El conjunto de oportunidades de X, queda caracterizado por la tradici\u00f3n republicana de modo hist\u00f3rico-institucional: el conjunto de oportunidades de X no es cualquier conjunto de oportunidades, sino el particular conjunto de oportunidades, institucionalmente configurado, compuesto por aquellos t\u00edtulos de propiedad que habilitan a X una existencia social aut\u00f3noma, no civilmente subalterna como la del <i>pelathes<\/i> griego o la del <i>cliens<\/i> romano, ni menos esclava.<\/p>\n<p>Para garantizar el derecho de X a no ser interferido en su existencia social aut\u00f3noma (lo que podr\u00edamos llamar, tratando de seguir a Berlin, la \u201clibertad negativa\u201d o los \u201cderechos negativos\u201d de X a no ser interferido), un Estado republicano est\u00e1 no s\u00f3lo obligado a grandes injerencias\u00a0 en la posible conducta il\u00edcita de terceros (en los conjuntos de oportunidades de \u00e9stos), siendo as\u00ed, adem\u00e1s, que esas injerencias \u201cpositivas\u201d sobre terceros se hacen para \u201casistir\u201d (\u201cpositivamente\u201d) a X. Sino que est\u00e1 obligado tambi\u00e9n a potenciales grandes injerencias (\u201cpositivas\u201d) en el conjunto de oportunidades del mismo X: la rep\u00fablica no tolerar\u00e1 que X aliene su libertad (que se venda o se regale como esclavo), ni permitir\u00e1 que aliene otros derechos constitutivos de su libertad (la ciudadan\u00eda, el sufragio, su misma vida), y consiguientemente, perseguir\u00e1 de manera activ\u00edsima (\u201cpositiv\u00edsima\u201d) por la v\u00eda publico-penal cosas como contratos privados, \u201clibremente\u201d consentidos por las partes, de esclavitud o de asesinato.<\/p>\n<p>Cuando se entiende que la base institucional de la libertad republicana cl\u00e1sica es la propiedad, entonces las oposiciones berlinianas entre libertad <i>de <\/i>(\u201cnegativa\u201d) y <i>para <\/i>(\u201cpositiva\u201d), que pueden tener un cierto sentido psicol\u00f3gico intuitivo, quedan reducidas a nada. Por un lado, es la libertad <i>para<\/i> (\u201cpositiva\u201d) autogobernarse administrando las bases materiales de su existencia aut\u00f3noma lo que ejercita a los individuos en la virtud, lo que les capacita en primera instancia para ser ciudadanos libres. Por otra parte, el Estado est\u00e1 tan obligado a ingerirse \u201cpositivamente\u201d\u00a0 en el conjunto de oportunidad de la mir\u00edada de individuos que podr\u00edan tratar de destruir la libertad <i>de<\/i> no interferencia (\u201cnegativa\u201d) de X en el autogobierno (\u201cpositivo\u201d) de su propiedad, como a \u201casistir\u201d (\u201cpositivamente\u201d) a X en su libertad\u00a0 <i>para<\/i> (\u201cpositiva\u201d) resistir l\u00edcitamente el asalto.<a title=\"\" href=\"#_ftn3\"> [3] <\/a><\/p>\n<p>Propiedad, libertad republicana y democracia<\/p>\n<p>Es propio de la tradici\u00f3n hist\u00f3rica republicana, considerar que la libertad pol\u00edtica y el ejercicio de la ciudadan\u00eda son incompatibles con las relaciones de dominaci\u00f3n mediante las cuales los propietarios y ricos ejercen <i>dominium<\/i> sobre aquellos que, por no ser completamente libres, est\u00e1n sujetos a todo tipo de interferencias; ya sea en el \u00e1mbito de la vida dom\u00e9stica, o en las relaciones jur\u00eddicas propias de la vida civil, tales como los contratos de trabajo o de compra y venta de bienes materiales.<a title=\"\" href=\"#_ftn4\"> [4] <\/a>La ciudadan\u00eda plena no es posible sin independencia material o sin un \u201ccontrol\u201d sobre el propio conjunto de oportunidades. Los republicanos democr\u00e1ticos entendieron esta consigna como uno de los principales objetivos\u00a0 de la pol\u00edtica y dise\u00f1aron toda clase de mecanismos para garantizarla; los no democr\u00e1ticos la entendieron como un prerrequisito de la libertad pol\u00edtica, y excluyeron a quienes no eran <i>sui iuris<\/i> de la vida pol\u00edtica activa. Si la capacidad de votar es lo que cualifica al ciudadano, y si tal capacidad presupone la independencia de quien no quiere ser s\u00f3lo parte, sino tambi\u00e9n miembro de la comunidad, porque act\u00faa junto con los otros, pero por su propio arbitrio, entonces algunos republicanos no democr\u00e1ticos, por ejemplo Kant, creyeron necesario trazar una distinci\u00f3n entre ciudadanos pasivos y activos. Como cre\u00eda el republicano de K\u00f6nigsberg, todos los que tienen que ser mandados, o puestos bajo la tutela de otros individuos, no poseen independencia civil. No la poseen los menores de edad, las mujeres, y los sirvientes, porque no pueden conservar por s\u00ed mismos su existencia en cuanto a sustento y protecci\u00f3n; tampoco\u00a0 los jornaleros,\u00a0 ni todos aquellos que no pueden poner p\u00fablicamente en venta el producto de su trabajo y dependen de contratos o arreglos meramente privados de esclavitud temporaria, que brotan de la voluntad unilateral del <i>sui iuris<\/i>.<a title=\"\" href=\"#_ftn5\"> [5] <\/a><\/p>\n<p>Lo que hoy consideramos la definici\u00f3n liberal de propiedad, aquella que en el\u00a0 XVIII Sir Blackstone caracteriz\u00f3 como \u201c el dominio exclusivo y desp\u00f3tico que un hombre exige y ejerce sobre las cosas externas del mundo, con exclusi\u00f3n total de cualquier otro individuo en el universo\u201d, que el derecho romano consideraba como el derecho absoluto \u2013<i>dominium-<\/i> del propietario que no pod\u00eda ser interferido por nadie, y que algunos te\u00f3ricos <i>iusnaturalistas<\/i>\u00a0 supusieron\u00a0 un derecho natural, es, sin embargo, s\u00f3lo una de las formas hist\u00f3ricas que revisten las relaciones sociales en torno a objetos y que constituye la base de gran parte de los C\u00f3digos civiles actuales.<a title=\"\" href=\"#_ftn6\"> [6] <\/a>El otro, la propiedad entendida como \u201ccontrol\u201d sobre el recurso pose\u00eddo, control que confiere independencia o autonom\u00eda moral y pol\u00edtica, es el concepto de propiedad que interesa al republicanismo. Y no es otro que aquel que permite el desarrollo de \u201cla libre individualidad\u201d, que florece cuando el trabajador es propietario privado y libre de las condiciones de trabajo manejadas por \u00e9l mismo, cuando el campesino es due\u00f1o de la tierra que trabaja, o cuando el artesano es due\u00f1o del instrumento que maneja como virtuoso, y que s\u00f3lo es compatible con unos l\u00edmites estrechos de la producci\u00f3n y de la sociedad\u201d.<a title=\"\" href=\"#_ftn7\"> [7] <\/a>En esta tradici\u00f3n, la independencia que confiere la propiedad no es un asunto de mero inter\u00e9s propio privado, sino de la mayor importancia pol\u00edtica, tanto para el ejercicio de la libertad como para la realizaci\u00f3n del autogobierno republicano, pues tener una base material asegurada es indispensable para la propia independencia y competencia pol\u00edticas.<a title=\"\" href=\"#_ftn8\"> [8] <\/a><\/p>\n<p>Propiedad y libertad republicana en la era de la desposesi\u00f3n neocolonial<\/p>\n<p>El\u00a0 fen\u00f3meno que Marx denomin\u00f3 acumulaci\u00f3n originaria \u2013la destrucci\u00f3n, por parte de la gran empresa capitalista moderna, de la propiedad privada individual, artesanal o campesina, fundada en el propio trabajo personal-<a title=\"\" href=\"#_ftn9\"> [9] <\/a>ha cobrado en las \u00faltimas d\u00e9cadas un impulso extraordinario, en forma de desposesi\u00f3n neocolonial de las econom\u00edas naturales y tradicionales del tercer mundo. Implica hoy, entre otras cosas, la mercantilizaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de la tierra y consecuentemente la expulsi\u00f3n de las poblaciones campesinas, la conversi\u00f3n de distintos tipos de derechos de propiedad \u2013comunales, colectivos y estatales- en derechos exclusivos de propiedad privada grancapitalista, la privaci\u00f3n del acceso a los bienes comunales y la supresi\u00f3n de formas alternativas consuetudinarias de producci\u00f3n y consumo. Este fen\u00f3meno afecta predominantemente a los pa\u00edses pobres, pero tambi\u00e9n a los muchos pobres que habitan en el suelo de los pa\u00edses ricos.<\/p>\n<p>Es innegable que todos estos procesos se cumplen con mayor fuerza que nunca hoy d\u00eda, aceler\u00e1ndose la din\u00e1mica de una acumulaci\u00f3n capitalista por desposesi\u00f3n, como la ha denominado el ge\u00f3grafo David Harvey.\u00a0 Pero ahora existe una novedosa y abundante <i>res nullius,<\/i> que est\u00e1 siendo sistem\u00e1ticamente expropiada por las grandes compa\u00f1\u00edas nacionales y multinacionales: el material biol\u00f3gico de seres humanos, animales y plantas, esto es, los genes, las secuencias de genes, el pl\u00e1smido o vector contenido en la secuencia e incluso \u2013y claramente en los casos de los vegetales- el organismo transformado por ese pl\u00e1smido. Para nombrar algunos ejemplos: Monsanto tiene en la actualidad el monopolio del algod\u00f3n y el trigo gen\u00e9ticamente modificados. Y Rice Tec ha patentado variedades y granos del arroz bastamati, cruzando el basmati indio con variedades semienanas para combinar sus rasgos, y reclamar una patente sobre el Basmati Rice Tec. Pretende as\u00ed haber logrado una \u201cnovedad\u201d \u2013requisito indispensable para reclamar una patente-, cosa que\u00a0 le ha permitido apropiarse de las ancestrales innovaciones aut\u00f3ctonas generadas por la econom\u00eda pol\u00edtica popular de la India y desposeer a sus campesinos de una\u00a0 propiedad fundada en su propio trabajo y en sus pret\u00e9ritas formas\u00a0 de conservaci\u00f3n e intercambio de las semillas entre unos granjeros incapaces de asumir los costos de registro de sus propias variedades. <a title=\"\" href=\"#_ftn10\">[10] <\/a><\/p>\n<p>Uno de los retos de un republicanismo democr\u00e1tico verdaderamente consciente de su tradici\u00f3n hist\u00f3rica tiene que ser, hoy, denunciar de manera eficaz que estas nov\u00edsimas formas de desposesi\u00f3n afectan a la libertad de la mayor parte de la poblaci\u00f3n del planeta. Y proponer dise\u00f1os institucionales a escala nacional e internacional, que, a la vez que defiendan y conserven ancestrales y ecol\u00f3gicamente bien adaptadas econom\u00edas pol\u00edticas populares, en que todav\u00eda se basa la vida \u2013y la relativa independencia\u2014 de centenares de millones de personas, abran nuevas v\u00edas de universalizaci\u00f3n de la libertad republicana. Nuevas v\u00edas, tambi\u00e9n, de combate contra la econom\u00eda pol\u00edtica tir\u00e1nica del capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1] <\/a>Pettit, P, <i>Republicanismo,<\/i> traducci\u00f3n A.Dom\u00e9nech, Barcelona, Paid\u00f3s, 1999<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2] <\/a>Este punto est\u00e1 desarrollado en extenso en: Bertomeu, M.J., Dom\u00e9nech,A: \u201cAlgunas observaciones sobre m\u00e9todo y substancia normativa en el debate republicano\u201d en: Bertomeu, M.J., de Francisco,Andr\u00e9s, Dom\u00e9nech, Antoni (edit): <i>Republicanismo y Democracia<\/i>, Buenos Aires, Pedro Mi\u00f1o, en prensa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3] <\/a>Para una cr\u00edtica devastadora de las diferencias berlinianas entre libertad negativa y positiva y entre derechos supuestamente\u00a0 negativos y derechos supuestamente positivos, cfr. S. Holmes y C. Sunstein, The Cost of Rights. Why Liberty depends on taxes, \u00a0Nueva York, Londres, W.W.Norton &amp; Company, 1999.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4] <\/a>Para el tema de la propiedad en la tradici\u00f3n hist\u00f3rica republicana, desde Arist\u00f3teles hasta nuestros d\u00edas, v\u00e9ase: Dom\u00e9nech, A: <i>El eclipse de la fraternidad,<\/i> Barcelona, Cr\u00edtica, 2004<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5] <\/a>Kant, I, <i>Metaf\u00edsica de las costumbres<\/i>, traducci\u00f3n Adela Cortina y Jes\u00fas Conill, Madrid, Tecnos, 1989. 144-145<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6] <\/a>Desde el punto de vista jur\u00eddico, el concepto liberal de propiedad ha sido desarrollado por el C\u00f3digo Napole\u00f3nico; en el art\u00edculo 544 define la propiedad como \u201cel derecho de gozar y disponer de las cosas de la manera m\u00e1s absoluta\u201d Esto significa que encierra los siguientes derechos fundamentales: el de gozar, que implica usar una cosa (<i>jus utendi<\/i>) y percibir sus frutos <i>(jus fruendi)<\/i> y el de disponer <i>(jus abutendi<\/i>) de la cosa, es decir, transferir el dominio a un tercero. Para un tratamiento\u00a0 extenso del tema, v\u00e9ase, Trazegnis, Fernando, \u201cLa transformaci\u00f3n del derecho de propiedad\u201d, <i>\u00a0Derecho<\/i>, Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa, N\u00ba 33, Lima, 1978.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7] <\/a>Marx, Karl: \u201cTendencia Hist\u00f3rica de la acumulaci\u00f3n capitalista\u201d, El Capital, Tomo I, traducci\u00f3n de Wenceslao Roces, M\u00e9xico, Buenos Aires, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1946, Cap. XXIV<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8] <\/a>Sobre este punto: Michelman, Frank: Possession vs Distribution in the Constitucional Idea of Property. Iowa Law Review, July 1987, Vol 72, N 5, 1319-1350<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9] <\/a>K.Marx,<i> El capital<\/i>, libro I, T 3,.; David Harvey, <i>El nuevo imperialismo<\/i>, Madrid, Akal, 2004, pp.115 y ss.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10] <\/a>Para el tema de la biopirater\u00eda v\u00e9ase el libro de Vandana Shiva, La cosecha robada, op.cit. y Mar\u00eda Julia Bertomeu y Susana Sommer: \u201cPatents on Genetic Material: a new originary accumulation\u201d en\u00a0 Tong, R, Donchin, A, Dodds, S:<i> Linking Visions<\/i>, op.cit. para el tema de patentamiento de material gen\u00e9tico: Bergel, Salvador: \u201cApropiaci\u00f3n de la informaci\u00f3n gen\u00e9tica humana\u201d en Bergel y Minyersky (comp.) Genoma humano, op.cit, y para el patentamiento de materiales vegetales: Correa, Carlos M \u201cPatentabilidad de materiales vegetales y el convenio de la UPOV 1991\u201d, en Carlos Banchero (coord.) <i>La difusi\u00f3n de los cultivos transg\u00e9nicos en Argentina<\/i>, Buenos Aires, Facultad de Agronom\u00eda, 2003<\/p>\n<p>El socialismo y la herencia de la democracia republicana fraternal<\/p>\n<h1>Antoni Dom\u00e8nech<\/h1>\n<h2>1. El Estado moderno, los grandes poderes privados y la tolerancia<\/h2>\n<p>El Estado moderno se forj\u00f3 en Europa tras un complejo proceso multisecular de expropiaci\u00f3n forzosa de los poderes privados feudales y tardofeudales. Al final de ese proceso, la concentraci\u00f3n de poder potencialmente violento en una esfera \u201cp\u00fablica\u201d lleg\u00f3 a ser tan exitosa, que acab\u00f3 monopolizando la capacidad para exigir leg\u00edtimamente obediencia sobre un territorio dado. La tolerancia y la neutralidad modernas traen tambi\u00e9n su origen en ese largo proceso de expropiaci\u00f3n de los poderes privados y de constituci\u00f3n de un poder p\u00fablico monop\u00f3lico: al menos en Europa y en Iberoam\u00e9rica, el logro de la tolerancia vino de la mano de la expropiaci\u00f3n de las riquezas inmuebles de las iglesias y de la destrucci\u00f3n de la inveterada capacidad de \u00e9stas, como potencias feudales privadas \u2013y se\u00f1aladamente, de la cat\u00f3lica\u2014, para desafiar con \u00e9xito el derecho del Estado a determinar el bien p\u00fablico.<\/p>\n<p>2. Republicanismo, pre- y postabsolutista<\/p>\n<p>Esta es, sin embargo, s\u00f3lo una cara del proceso que alumbr\u00f3 al Estado moderno. Habr\u00eda podido ser de otro modo. Todav\u00eda en el siglo XV, para el republicanismo moderno incipiente estaba abierta la posibilidad de remodelar la vida pol\u00edtica tardofeudal, no concentrando el poder pol\u00edtico en manos de un pr\u00edncipe absoluto (la soluci\u00f3n que llev\u00f3 a los Estados-naci\u00f3n contempor\u00e1neos), sino reafirmando la revigorizaci\u00f3n en curso de la antigua tradici\u00f3n mediterr\u00e1nea de las <i>p\u00f3leis<\/i>, de las rep\u00fablicas-ciudad independientes (Florencia, Luca, Venecia, ciudades libres flamencas y alemanas, etc.). Y en lo que hace a la necesidad de dominar p\u00fablicamente, someti\u00e9ndolo al orden civil, el poder de la Iglesia Cat\u00f3lica como gran potencia feudal privada, todav\u00eda estaba abierta en el siglo XV la posibilidad de socavarlo, no desde fuera, desde un Estado burocr\u00e1tico independizado de la vida civil, sino desde dentro: proponiendo, en la tradici\u00f3n de Okham recogida por el republicano Marsiglio de Padua, la reconversi\u00f3n de la Iglesia en asamblea democr\u00e1tica de fieles. Maquiavelo es importante en la tradici\u00f3n republicana moderna, porque est\u00e1 en esa encrucijada hist\u00f3rica, y la refleja y teoriza.<\/p>\n<p>3. Republicanismo post-absolutista<\/p>\n<p>El republicanismo postabsolutista parti\u00f3 de la consolidaci\u00f3n del absolutismo como un dato firme de la realidad hist\u00f3rico-pol\u00edtica. No discuti\u00f3 ya m\u00e1s el car\u00e1cter tendencialmente monop\u00f3lico del poder p\u00fablico moderno. Combati\u00f3 sobre todo la forma en que ese poder era ejercido por parte de\u00a0 pr\u00edncipes y monarcas absolutistas.\u00a0 Los programas del <i>republicanismo moderno<\/i>, pre- y postabsolutista (de Marsiglio de Padua y Maquiavelo a Locke, Rousseau, Tom Payne, Kant y Robespierre), se presentaron sin apenas excepciones como una especie de paling\u00e9nesis de la libertad republicana de los antiguos (particularmente de Roma y Esparta, y tambi\u00e9n, algunos \u2013la extrema izquierda\u2014, de Atenas). Pero en\u00a0 la influyente versi\u00f3n del postabsolutista Locke el punto b\u00e1sico era la insistencia en que el monarca no pod\u00eda ser sino un agente fiduciario \u2013un <i>trustee<\/i>\u2014 de la ciudadan\u00eda, y como tal, ten\u00eda que poder ser depuesto a voluntad de la ciudadan\u00eda, si traicionaba su confianza. En la ulterior y m\u00e1s radicalizada versi\u00f3n de Rousseau, el pueblo mismo (el conjunto de ciudadanos) es el soberano, y todos sus representantes no son sino agentes fiduciarios del mismo, deponibles o revocables sin m\u00e1s que la voluntad del pueblo soberano. En el republicanismo incipientemente contempor\u00e1neo (y en las dos cristalizaciones institucionales del mismo hist\u00f3ricamente m\u00e1s cumplidas: las Revoluciones norteamericana y francesa), se acepta, pues, el car\u00e1cter monop\u00f3lico del poder p\u00fablico, y se rechaza a la vez de un modo radical la incareabilidad popular de ese poder, tan caracter\u00edstica de las monarqu\u00edas y principados absolutistas modernos. Se invierte el ideologema absolutista hobbesiano: <i>veritas, non auctoritas, facit legem<\/i>. El poder no puede ejercerse arbitrariamente, y la \u00fanica manera de despojar de arbitrariedad a un poder tan enorme, tan concentrado, como el del Estado moderno, es concibiendo institucionalmente a sus detentadores y servidores (<i>magister<\/i> y <i>minister<\/i>, magistrado y ministro) como meros agentes fiduciarios, deponibles a voluntad, del conjunto de los ciudadanos libres e iguales, es decir, de la sociedad civil toda.<\/p>\n<p>3. Democracia y sociedad civil<\/p>\n<p>Pero <i>sociedad civil<\/i> no es, sin m\u00e1s, \u201csociedad\u201d o \u201cconjunto de la poblaci\u00f3n\u201d. Sociedad civil es s\u00f3lo el conjunto asociado de los ciudadanos. Y la ciudadan\u00eda puede ser un bien escaso, y aun muy escaso. En la tradici\u00f3n republicana (tanto antigua como moderna) s\u00f3lo son ciudadanos, es decir, individuos libres, dotados de igual capacidad para realizar actos y negocios jur\u00eddicos (<i>sui iuris<\/i>, individuos de derecho propio), quienes no dependen de otro para vivir. Eso exclu\u00eda, por supuesto, a los esclavos y a los sujetos a distintos grados de servidumbre, pero tambi\u00e9n a los asalariados \u2013\u201cesclavos a tiempo parcial\u201d (Arist\u00f3teles)\u2014, a los ni\u00f1os, a las mujeres, y las m\u00e1s veces, tambi\u00e9n a los extranjeros. Es decir: eso exclu\u00eda de la sociedad civil (encargada de controlar fiduciariamente el ejercicio del poder pol\u00edtico) al grueso de la poblaci\u00f3n. La democracia moderna \u2013como la antigua de Ephialtes y\u00a0 Pericles\u2014 arranc\u00f3 como un intento de ensanchar la sociedad civil, de incorporar a m\u00e1s y m\u00e1s gentes al \u00e1mbito de los libres e iguales. Ese intento tuvo distintos grados de radicalidad: Jefferson se acord\u00f3 de las poblaciones pobres ya libres, pero ignor\u00f3 a los esclavos (\u00e9l mismo ten\u00eda esclavos).<\/p>\n<p>4. Democracia fraternal<\/p>\n<p>Robespierre y el ala plebeya de los jacobinos franceses llegaron m\u00e1s lejos que nadie: hasta a los esclavos de las colonias francesas; hasta a los asalariados, \u201cesclavos a tiempo parcial\u201d, sometidos a un \u201cpatr\u00f3n\u201d; y al final de sus d\u00edas, hasta a las mujeres, inveteradamente sujetas a la dominaci\u00f3n patriarcal-patrimonial. La famosa <i>fraternit\u00e9<\/i> jacobina expresaba precisamente eso: la necesidad de emancipar de la dominaci\u00f3n patriarcal-patrimonial al conjunto de las \u201cclases dom\u00e9sticas\u201d, de incorporar a la sociedad civil, herman\u00e1ndolas en ella, al grueso de las clases sociales subalternas, sometidas a una inveterada <i>loi de famille<\/i> subcivil (Montesquieu) que, por lo mismo que las manten\u00eda fuera de la vida civil, las exclu\u00eda tambi\u00e9n de cualquier posibilidad remota de control de la vida pol\u00edtica supracivil.<\/p>\n<p>En un panfleto contrarrevolucionario an\u00f3nimo publicado en Alemania en 1799 se recoge perfectamente el significado com\u00fan y corriente en la Europa de la \u00e9poca de la democracia fraternal:<\/p>\n<p>La vida civil no puede existir sin trabajos manuales bajos, a encargarse de los cuales s\u00f3lo puede llevar la pobreza y la incapacidad para las cosas superiores. Si las numeros\u00edsimas ocupaciones, tan sucias a menudo, no encontraran manos activas, las clases superiores se ir\u00edan a pique. Hacer a los hombres iguales por arriba, es imposible. Introducir la igualdad entre los hombres, s\u00f3lo puede hacerse denigrando a los hombres superiores. (&#8230;) En el fondo, la fantaseada <i>fraternidad<\/i> es una bufonada huera, y para el estamento inferior, en modo alguno un medio de promover su bienestar (<i>Wohlfahrt<\/i>) personal. Quien no alivia mis necesidades, quien no calma mi hambre, \u00e9se s\u00f3lo se burla de m\u00ed, y no me hace m\u00e1s feliz. Quien a mi necesidad instila, encima, orgullo, a\u00f1ade a mi pobreza necedad, y acrece mi sufrimiento. \u00bfO acaso no subsiste la diferencia entre Amo y Siervo cuando un hombre togado ordena guillotinar a otros, mientras los dem\u00e1s deben conformarse con matar pollos? Padre e hijo no pueden ser hermanos. Con esta <i>cofraternidad civil<\/i> (<i>b\u00fcrgerliche Mitbr\u00fcderschaft<\/i>) nadie es verdaderamente socorrido, nada mejora, pero el orden y la subordinaci\u00f3n se ven da\u00f1ados.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed pues, en resoluci\u00f3n, la democracia republicana moderna fue, con distintos grados de radicalidad, un intento de universalizar la libertad republicana, de ensanchar el c\u00edrculo de los libres e iguales, de principiar la <i>civilizaci\u00f3n de la sociedad<\/i> aboliendo la <i>loi politique <\/i>supracivil del Estado burocr\u00e1tico moderno heredado de las monarqu\u00edas absolutas europeas; y en su versi\u00f3n m\u00e1s radical \u2013la de la fraternidad jacobina\u2014, de abolir tambi\u00e9n toda <i>loi de famille<\/i>, de disolver, someti\u00e9ndolas a la <i>loi civil<\/i>, todas las zonas sociales de vigencia de cualquier despotismo \u201cprivado\u201d patriarcal-patrimonial.<\/p>\n<p>El an\u00f3nimo panfleto citado muestra que a esa universalizaci\u00f3n pancivilizatoria de la libertad republicana reclamada por el \u201ccuarto estado\u201d europeo \u201cinfectado\u201d de robiesperrismo, los autores reaccionarios s\u00f3lo pod\u00edan ya oponer con cierta eficacia un bienestarismo paternalista: siempre habr\u00e1 Amos y Siervos, padre e hijo nunca podr\u00e1n ser hermanos, y el \u201chijo\u201d (el trabajador dependiente) cubrir\u00e1 mejor sus necesidades, pondr\u00e1 mejor remedio a su privaci\u00f3n material, si se acoge resignadamente a la autoridad y a la discreci\u00f3n del \u201cpadre-patr\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El sue\u00f1o democr\u00e1tico-republicano por excelencia de finales del XVIII y comienzos del XIX fue, en los dos lados del atl\u00e1ntico, una sociedad basada en la peque\u00f1a propiedad agraria m\u00e1s o menos universalmente distribuida (Jefferson, Robespierre). O, en su defecto, una especie de derecho de existencia social p\u00fablicamente garantizado (Robespierre) o aun de ingreso material incondicionalmente asignado a todos los ciudadanos por el solo hecho de serlo (Tom Payne), lo que ahora llamamos renta b\u00e1sica garantizada.<a title=\"\" href=\"#_ftn1\"> [1] <\/a>La libertad pol\u00edtica o republicana era eso, y nada menos que eso: no tener que pedir cotidianamente permiso a nadie para poder subsistir.<a title=\"\" href=\"#_ftn2\"> [2] <\/a>La democracia republicana tradicional era, desde tiempos inveterados, la promesa de que tampoco los pobres libres tendr\u00edan que pedir permiso a nadie para existir socialmente. Y la democracia fraternal republicana de impronta europea era la promesa, a\u00fan m\u00e1s radical, de que tambi\u00e9n los pobres no-libres \u2013esclavos propiamente dichos, y esclavos \u201ca tiempo parcial\u201d (asalariados)\u2014, sujetos a una ancestral <i>loi de famille <\/i>subcivil, se emancipar\u00edan, accediendo de pleno derecho a la vida civil de los plenamente libres e iguales (rec\u00edprocamente libres).<\/p>\n<p>5. Socialismo<\/p>\n<p>El socialismo del movimiento obrero europeo decimon\u00f3nico se entendi\u00f3 a s\u00ed mismo, desde la constituci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores (AIT), o I Internacional, en 1864 como continuaci\u00f3n por otros medios, y en condiciones econ\u00f3micas y sociales muy cambiadas, de la tradici\u00f3n revolucionaria de la democracia fraternal.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del fracaso de la II Rep\u00fablica francesa de 1848 \u2013la llamada Rep\u00fablica \u201cfraternal\u201d\u2014, los socialistas pol\u00edticos consideraron con buenas razones que, en la era de la industrializaci\u00f3n, no era ya viable el viejo programa democr\u00e1tico-fraternal revolucionario de una sociedad civil fundada en la universalizaci\u00f3n de la libertad republicana por la v\u00eda de universalizar la propiedad privada; para ellos no se trataba tanto de una inundaci\u00f3n democr\u00e1tica de la sociedad civil republicana cl\u00e1sica, cuanto de la creaci\u00f3n de una vida civil no fundada ya en la apropiaci\u00f3n privada de las bases de existencia, sino, como dijo Marx, basada en un \u201csistema republicano de asociaci\u00f3n de productores libres e iguales\u201d. Es decir, en un sistema de\u00a0 apropiaci\u00f3n en com\u00fan, libre e igualitaria, de las bases materiales de existencia de los individuos. Marx y Engels \u2013y aun Bakunin, que comparti\u00f3, entusiasta, con ellos el programa inicial de la AIT\u2014 nunca perdieron de vista la conexi\u00f3n de ese ideal socialista con el viejo ideal\u00a0 republicano-democr\u00e1tico fraternal.<\/p>\n<p>En el programa fundacional del Partido Socialista Obrero franc\u00e9s, redactado por el propio Marx en 1881, se declara: \u201cque los productores s\u00f3lo pueden ser libres, si se hallan en posesi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n. Que s\u00f3lo hay <i>dos formas<\/i> en que pueden pertenecerles esos medios: la forma individual, que nunca fue una forma universal, y que, por causa del desarrollo industrial, tiende m\u00e1s y mas a ser eliminada; y la forma colectiva, cuyos elementos materiales e intelectuales son creados por el mismo desarrollo de la sociedad capitalista.\u201d<\/p>\n<p>La base social de la democracia revolucionaria fraternal como movimiento pol\u00edtico fue el \u201dcuarto estado\u201d, un <i>d\u00e9mos<\/i> relativamente heterog\u00e9neo, compuesto por todos quienes viv\u00edan por sus manos en los albores de la revoluci\u00f3n industrial: artesanos, peque\u00f1os comerciantes, aparceros, campesinos acasillados, jornaleros, aprendices, oficiales, poblaci\u00f3n urbana asalariada. Segmentados verticalmente por su ubicaci\u00f3n subcivil dom\u00e9stica en la vida social del Antiguo R\u00e9gimen, aspiraban a emanciparse del yugo patriarcal tradose\u00f1orial herman\u00e1ndose\u00a0 horizontalmente como libres, como adultos, en una sociedad civil de libres e iguales fundada en la universalizaci\u00f3n de la peque\u00f1a propiedad privada sostenida en el trabajo personal. Esos estratos se ven\u00edan sintiendo amenazados por la voraz din\u00e1mica desposesora y expropiatoria del capitalismo incipiente, y opon\u00edan a la \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica tir\u00e1nica\u201d de \u00e9ste su propia y ancestral \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica popular\u201d (Robespierre).<\/p>\n<p>Pero la base social del socialismo como movimiento pol\u00edtico, a partir de la segunda mitad del XIX, fue ya la clase obrera masivamente concentrada en los distritos industriales. En el textito program\u00e1tico de Marx reci\u00e9n citado, que es una declaraci\u00f3n expl\u00edcita de que el socialismo moderno se funda en los tradicionales valores de libertad universal de la democracia fraternal republicana, se ve tambi\u00e9n que para los socialistas de esa \u00e9poca fueron centrales dos previsiones de tendencia.<\/p>\n<p>Primera previsi\u00f3n. La revoluci\u00f3n industrial y el vigoroso desarrollo de la cultura econ\u00f3mica capitalista que la sigui\u00f3 trajo consigo la progresiva disoluci\u00f3n del antiguo <i>d\u00e9mos <\/i>preindustrial, y a cambio, el crecimiento exponencial de uno de sus componentes: los trabajadores urbanos asalariados (los \u201cesclavos a tiempo parcial\u201d). La din\u00e1mica capitalista no s\u00f3lo era acumulativa; era tambi\u00e9n expropiatoria: tend\u00eda a desposeer a millones y millones de personas de sus bases tradicionales de existencia social. Esa tendencia observada iba a continuar en el futuro: el viejo \u201ccuarto estado\u201d iba camino de una colmada, y sociol\u00f3gicamente homogeneizante, proletarizaci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>Segunda previsi\u00f3n. As\u00ed como el surgimiento del Estado moderno hab\u00eda sido la culminaci\u00f3n de un proceso secular de expropiaci\u00f3n y monopolizaci\u00f3n p\u00fablica de los medios privados de ejercer la violencia (f\u00edsica y espiritual); as\u00ed tambi\u00e9n el desarrollo de la cultura econ\u00f3mica capitalista era un proceso acelerado de expropiaci\u00f3n de los medios privados individuales de producir, y por consecuencia, de creciente concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n de la propiedad de esos medios. Convicci\u00f3n rectora de los socialistas de finales del XIX era que esa tendencia centralizadora y concentradora de la propiedad de los medios de producir har\u00eda\u00a0 t\u00e9cnicamente inmanejable la vida econ\u00f3mica productiva moderna, a no ser que cambiaran radicalmente las viejas formas de producir fundadas en la apropiaci\u00f3n privada burguesa descentralizada tradicional de los recursos productivos y de las decisiones de inversi\u00f3n. La concentraci\u00f3n y la centralizaci\u00f3n capitalistas ten\u00edan que verse tambi\u00e9n, pues, como tendencias hist\u00f3ricas favorecedoras de un nuevo modo social \u2013socialista\u2014 de producir, fundado en la \u201casociaci\u00f3n republicana de productores libres e iguales\u201d que se apropian en com\u00fan de los medios de existencia social, resolviendo de un modo democr\u00e1tico y eficaz los innumerables problemas de agencia que plantea una producci\u00f3n crecientemente social.<a title=\"\" href=\"#_ftn3\"> [3] <\/a><\/p>\n<p>6. Tres posibilidades socialistas<\/p>\n<p>Con el desarrollo de las monarqu\u00edas absolutas se fueron centralizando y concentrando los medios de coerci\u00f3n f\u00edsica y espiritual, expropiando de los mismos a las potencias feudales privadas y socavando as\u00ed la capacidad de\u00a0 \u00e9stas para desafiar a su arbitrio la esfera p\u00fablica de los intereses civiles comunes. A diferencia del republicanismo preabsolutista, el republicanismo postabsolutista no puso ya en cuesti\u00f3n ese proceso hist\u00f3rico de concentraci\u00f3n monop\u00f3lica, sino que su empe\u00f1o consisti\u00f3 entonces en socializar, en civilizar hasta disolverlo en la <i>loi civil<\/i> el burocr\u00e1tico aparato administrador de ese monopolio.<\/p>\n<p>Con el desarrollo del capitalismo parec\u00eda estar d\u00e1ndose un proceso, m\u00e1s o menos paralelo, de expropiaci\u00f3n de los medios privados de producir. Aceptada la analog\u00eda, el movimiento obrero socialista ten\u00eda tres posibles caminos de acci\u00f3n:<\/p>\n<p>a) Buscar un paralelo f\u00e1cil con el republicanismo moderno postabsolutista: esperar m\u00e1s o menos pacientemente a que la situaci\u00f3n estuviera industrialmente madura para un socialismo capaz de \u201cexpropiar a los capitalistas expropiadores\u201d; tomar posiciones y preparar y organizar a los trabajadores para ese momento; y apoyar entretanto a toda costa los procesos de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n de la econom\u00eda tir\u00e1nica del capitalismo, despreocup\u00e1ndose con mejor o peor conciencia de los da\u00f1os que ese proceso causaba en las bases de existencia social de centenares de millones de personas condenadas a la \u201cproletarizaci\u00f3n\u201d en Europa y, m\u00e1s cruelmente a\u00fan, en los pueblos sometidos colonialmente. La v\u00eda \u201cprogresista\u201d que acab\u00f3 transitando la socialdemocracia ortodoxamente marxista de la II Internacional obrera.<\/p>\n<p>b) Buscar un paralelo con el republicanismo preabsolutista, resistirse a los procesos de concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n. Lo que quiere decir: centrar el grueso de la pol\u00edtica anticapitalista del movimiento socialista en la lucha contra los procesos de expropiaci\u00f3n y desposesi\u00f3n. La v\u00eda de muchos anticapitalistas \u201crom\u00e1nticos\u201d y de algunas variantes del socialismo, sobre todo libertario.<\/p>\n<p>c) Combinar los dos esquemas republicanos de acci\u00f3n pol\u00edtica. Y en ese sentido pod\u00eda entenderse el programa de acci\u00f3n de la I Internacional obrera dise\u00f1ado por Marx y Engels y aplaudido por Bakunin: no esperar a una hipot\u00e9tica \u201cproletarizaci\u00f3n\u201d de las\u00a0 viejas capas populares del \u201ccuarto estado\u201d europeo, sino convertir a la nueva clase obrera asalariada generada por la industrializaci\u00f3n capitalista en el n\u00facleo motor y organizador del conjunto del <i>d\u00e9mos<\/i> da\u00f1ado y socavado por los procesos de expropiaci\u00f3n y desposesi\u00f3n grancapitalistas en las metr\u00f3polis y en las colonias. No s\u00f3lo en los valores de base; tambi\u00e9n, en buena medida, en la t\u00e1ctica pol\u00edtica era ese socialismo de la I Internacional heredero directo de la democracia fraternal republicana.<\/p>\n<p>7. El futuro del socialismo<\/p>\n<p>Ciento cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de la I Internacional muchas cosas han cambiado, ocioso es decirlo. Pero si alg\u00fan socialismo anticapitalista ha de tener futuro, ser\u00e1 el que sea capaz de poner a la altura de los tiempos el programa pancivilizatorio de la democracia revolucionaria fraterna, el que consiga sostener con mayor resoluci\u00f3n y realismo los cuatro frentes de la vieja lucha: contra el despotismo de un Estado incontrolable fiduciariamente por la ciudadan\u00eda (contra la <i>loi politique<\/i> heredada de las monarqu\u00edas absolutas); contra el despotismo de unos patronos incontrolables fiduciariamente por los trabajadores, por los consumidores y por el conjunto de la ciudadan\u00eda (la empresa capitalista moderna hereda en condiciones modern\u00edsimas el viejo despotismo de una ancestral <i>loi de famille<\/i>); contra el despotismo dom\u00e9stico dentro de lo que ahora entendemos propiamente por familia (la potestad arbitraria del var\u00f3n sobre la mujer y aun los ni\u00f1os); y, por \u00faltimo, contra la <i>descivilizaci\u00f3n<\/i> de la propia sociedad civil que se produce por consecuencia de la aparici\u00f3n, en el contexto de mercados ferozmente oligopolizados, de una econom\u00eda tir\u00e1nica alimentada por grandes poderes privados substra\u00eddos al orden civil com\u00fan de los libres e iguales, enfeudados en nuevos privilegios plutocr\u00e1ticos, y por lo mismo, m\u00e1s y m\u00e1s capaces de desafiar a las rep\u00fablicas, de socavar la tolerancia moderna y de disputar con \u00e9xito a los poderes p\u00fablicos su derecho inalienable a determinar el inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1] <\/a>Ya desde el mismo t\u00edtulo, en su \u00fatil introducci\u00f3n a la propuesta de una renta b\u00e1sica garanizada para toda la ciudadan\u00eda,se cauerda\u00a0 Daniel Ravent\u00f3s de estos ilustres ancestros: El derecho de existencia, Ariel, Barcelona, 1999.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2] <\/a>\u201cLa libertad consiste menos en hacer seg\u00fan dicte la propia voluntad, que en no estar sometido a la de otro; y tambi\u00e9n consiste en no someter la voluntad de otro a la nuestra\u201d, dice Rousseau las Lettres de la Montagne.\u00a0 Y no era una innovaci\u00f3n: en realidad, es la \u00fanica idea seria de libertad que conoci\u00f3 la cultura europea desde el mediterr\u00e1neo antiguo. Tambi\u00e9n est\u00e1 en el Quijote: \u201cLa libertad, Sancho, es uno de los m\u00e1s preciados dones que a los hombres dieron los cielos (&#8230;) \u00a1venturoso aqu\u00e9l a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligaci\u00f3n de agradecerlo a otro que al mismo cielo!\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3] <\/a>Para el socialismo como problema de agencia, cfr. A. Dom\u00e8nech, El eclipse de la fraternidad. Una revisi\u00f3n republicana de la tradici\u00f3n socialista, Barcelona, Cr\u00edtica, 2004, cap\u00edtulo V.<\/p>\n<p>Antolog\u00eda de textos cl\u00e1sicos sobre la democracia<\/p>\n<p>La presente selecci\u00f3n es por fuerza incompleta. Se han preferido textos de autores republicanistas democr\u00e1ticos, o que, si no lo son, traten sobre la democracia. Quedan fuera de la n\u00f3mina nombres como los de Cicer\u00f3n., Plutarco o Tito Livio, del periodo cl\u00e1sico, o los de Maquiavelo, Spinoza, Saint-Just, Locke, Kant, o Adam Smith, y otros, entre los que tambi\u00e9n hay dem\u00f3cratas. La clasificaci\u00f3n de alguno de ellos como republicanista, y en consecuencia, como antiliberal, puede sorprender al lector, y exigir\u00eda pruebas. Quede todo para otra ocasi\u00f3n, con el permiso del editor (J.M.A.)<\/p>\n<p>Plat\u00f3n (n. 427- m. 347 a n.e.), Rep\u00fablica. De 557a, hasta 558c<\/p>\n<p>\u201c-Nace, pues, la democracia, creo yo, cuando habiendo vencido los pobres, matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran, y a los dem\u00e1s los hacen igualmente part\u00edcipes del gobierno y de los cargos, que, por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante sorteo<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed \u2013dijo-, as\u00ed es como se establece la democracia, ya por medio de las armas, ya gracias al miedo que hace retirarse a los otros.<\/p>\n<p>-Ahora bien \u2013dije yo- \u00bfde qu\u00e9 modo se administran \u00e9stos? \u00bfQue clase de sistema es ese? Porque es evidente que el hombre que se parezca a \u00e9l resultar\u00e1 ser democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>-Es evidente \u2013dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfNo ser\u00e1n, ante todo, hombres libres y no se llenar\u00e1 la ciudad de libertad y de franqueza y no habr\u00e1 licencia para hacer lo que a cada uno se le antoje?<\/p>\n<p>-Por lo menos eso dicen \u2013contest\u00f3.<\/p>\n<p>-Y, donde hay licencia, es evidente que all\u00ed podr\u00e1 cada cual organizar su particular g\u00e9nero de vida en la ciudad del modo que m\u00e1s le agrade.<\/p>\n<p>(.)<\/p>\n<p>-Estos, pues \u2013dije-, y otros como \u00e9stos son los rasgos que presentar\u00e1 la democracia; y ser\u00e1 , seg\u00fan se ve, un r\u00e9gimen placentero, an\u00e1rquico y vario que conceder\u00e1 indistintamente una especie de igualdad tanto a los que son iguales como a los que no los son.\u201d<\/p>\n<p>Plat\u00f3n, \u201cDiscurso de Aspasia\u201d en Men\u00e9xeno, 238, 239<\/p>\n<p>-Aspasia, mujer libre, dem\u00f3crata, de gran sabidur\u00eda y maestra de ret\u00f3rica. Educ\u00f3 al gran pol\u00edtico democr\u00e1tico Pericles, quien se convirti\u00f3 en su amante. Los entendidos dicen que el discurso que a continuaci\u00f3n pone en su boca Plat\u00f3n, para burlarse, corresponde verdaderamente a uno pronunciado por ella, y que es ella, tambi\u00e9n, la que escribi\u00f3 o inspir\u00f3 muy de cerca el famoso discurso de Pericles, que incluimos m\u00e1s adelante-.<\/p>\n<p>\u201cEngendrados e instruidos de tal modo, los antepasados de \u00e9stos viv\u00edan organizados bajo una constituci\u00f3n que es preciso recordar brevemente. Pues una constituci\u00f3n es alimento de hombres, una hermosa de hombres buenos, la contraria de hombres malos. Por tanto, que en una hermosa constituci\u00f3n han sido criados nuestros antepasados es forzoso evidenciarlo, mediante la cual son buenos tanto aquellos como los actuales, de los cuales forman parte estos muertos. (.) Sin embargo, la mayor\u00eda tiene el dominio de la ciudad en la mayor parte de los asuntos, y da los cargos y el poder a quienes en cada caso estima que son mejores, y nadie, ni por debilidad ni por pobreza ni por el anonimato de sus padres es excluido y tampoco es honrado por los motivos contrarios, como ocurre en otras ciudades. Antes, al contrario, hay una sola regla: el que se estima que es sabio y bueno, ejerce el mando y el dominio. Causa de esta constituci\u00f3n nuestra es la igualdad de nacimiento. Pues las otras ciudades est\u00e1n compuestas de hombres de todo tipo y desiguales, de modo que son desiguales tambi\u00e9n sus constituciones, tiran\u00edas y oligarqu\u00edas; viven unos pocos considerando a los dem\u00e1s esclavos y \u00e9stos, a su vez, consider\u00e1ndolos amos. Nosotros y los nuestros, todos hermanos nacidos de una sola madre, no creemos que seamos esclavos ni amos nos de otros, sino que la igualdad de nacimiento seg\u00fan la naturaleza nos fuerza a buscar una igualdad pol\u00edtica seg\u00fan la ley y a no ceder entre nosotros ante ninguna otra cosa sino ante la opini\u00f3n de la virtud y de la sensatez<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Plat\u00f3n, Prot\u00e1goras, 319 b<\/p>\n<p>\u201cYo, de los atenienses, como tambi\u00e9n de los griegos, afirmo que son sabios. Pues veo que, cuando nos congregamos en asamblea, siempre que la ciudad debe hacer algo en construcciones p\u00fablicas se manda a llamar a los constructores como consejeros sobre la construcci\u00f3n, y cuando se trata de naves, a los constructores de barcos, y as\u00ed en todas las dem\u00e1s cosas, que se consideran ense\u00f1ables y aprensibles. Y s intenta dar su consejo sobre el tema alg\u00fan otro a quien ellos no reconoce como profesional, aunque sea muy apuesto y rico\u00a0 de familia noble, no por ello le aceptan en nada; sino que se burlan y lo abuchean, hasta que se aparta aquel que hab\u00eda intentado hablar al ser abucheado, o los arqueros lo retiran y se lo llevan a una orden de los pr\u00edtanos.<\/p>\n<p>Acerca de las cosas que creen que pertenecen a un oficio t\u00e9cnico se comportan as\u00ed. Pero cuando se trata de algo que ata\u00f1e al gobierno de la ciudad y es preciso tomar una decisi\u00f3n, sobre estas cosas aconseja, tomando la palabra, lo mismo un carpintero que un herrero, un curtidos, un mercader, un navegante, un rico o un pobre, el noble o el de oscuro origen, y a \u00e9stos nadie les echa en cara, como a los de antes, que sin aprender en parte alguna y sin haber tenido ning\u00fan maestro, intenten luego dar su consejo. Evidentemente es porque creen que no se trata de algo que puede aprenderse\u2026\u201d<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles (n. 384, m. 322 a. n. e.), Pol\u00edtica\u00a0 1279b 1280 a<\/p>\n<p>\u201cHay oligarqu\u00eda cuando los que tiene riqueza son due\u00f1os y soberanos del r\u00e9gimen; y por el contrario, hay democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres. Una primera dificultad concierne a la definici\u00f3n. En efecto, si la mayor\u00eda fuese rica y ejerciera el poder de la ciudad, y si, igualmente, en alguna parte ocurriera que los pobres fueran menos que los ricos, pero por ser m\u00e1s fuertes, ejercieran la soberan\u00eda en ele r\u00e9gimen, podr\u00eda parecer que no se han definido bien los reg\u00edmenes, puesto que hemos dicho que hay democracia cuando la mayor\u00eda es soberana, y oligarqu\u00eda cuando es soberano un n\u00famero peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Por otro lado, si se combina la minor\u00eda con la riqueza, y el gran n\u00famero con la pobreza para definir los reg\u00edmenes,\u00a0 se llama oligarqu\u00eda a aquel en que los ricos, que son pocos, tienen las magistraturas, y democracia a aquel en que las tiene los pobres, que son muchos en n\u00famero, eso implica otra dificultad. (.) Ese razonamiento parece hacer evidente que el que sean pocos o muchos los que ejercen la soberan\u00eda es algo accidental, en el primer caso de las oligarqu\u00edas, en el segundo caso, de las democracias, porque el hecho es que en todas partes los ricos son pocos y los pobres muchos (y por ello sucede que las causas citadas no son el origen de esa diferencia). Lo que diferencia la democracia de la oligarqu\u00eda entre s\u00ed es la pobreza y la riqueza. Y necesariamente cuando ejercen el poder en virtud de la riqueza ya sean pocos o muchos, es una oligarqu\u00eda, y cuando la ejercen los pobres, es una democracia. Pero sucede, como dijimos, que unos son pocos y otros muchos, pues pocos viven en la abundancia, mientras que de la libertad participan todos. Por esas causa unos y otros se disputan el poder.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles, Pol\u00edtica 1281 a<\/p>\n<p>\u201cSi los pobres por el hecho de ser m\u00e1s se reparten los bienes de los ricos, \u00bfno es eso injusto? \u00a1Por Zeus, lo estim\u00f3 justo el poder soberano! (.) Si tomamos toda la poblaci\u00f3n\u00a0 los m\u00e1s se reparten los bienes de los ricos, es evidente que destruyen la ciudad (.) Adem\u00e1s, tambi\u00e9n ser\u00edan necesariamente justas todas las acciones que el tirano hace, pues por ser m\u00e1s fuerte se impone por la violencia, como la masa hace con los ricos\u201d<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles, Pol\u00edtica 1310 a<\/p>\n<p>\u201cOtro error (.) En las democracias, donde el pueblo es soberano de las leyes, lo cometen los demagogos, pus dividen siempre la ciudad en dos al luchar contra los ricos. (.) En las democracias que pasan por ser las m\u00e1s democr\u00e1ticas ha prevalecido lo contrario de lo conveniente; la causa de todo ello es que definen mal la libertad. Pues dos son las cosas que parece definir la democracia: la soberan\u00eda de la mayor\u00eda y la libertad, pues la justicia parece consistir en una igualdad, y la igualdad en que lo que parezca bien a la muchedumbre, que eso tenga poder soberano, y la libertad y la igualdad en hacer l que a no le plazca. De modo que en tales democracias vive cada uno como quiere y va donde desee, como dice Eur\u00edpides. Pero eso es malo, pues no debe ser considerado una esclavitud vivir de acuerdo con el r\u00e9gimen, sino una salvaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles, Pol\u00edtica, 1313 b<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n las medidas de la democracia extrema son todas propias de la tiran\u00eda: la autoridad de las mujeres en sus casas para que delaten\u00a0 loa hombres, y licencia a los esclavos por la misma raz\u00f3n, pues ni los esclavos ni las mujeres conspiran contra los tiranos, y al vivir bien, necesariamente, son favorables a las tiran\u00edas\u00a0 a las democracias; el pueblo, en efecto, tambi\u00e9n quiere ser monarca\u201d<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles, Pol\u00edtica\u00a0 1317 b a 1318 a<\/p>\n<p>\u201cEl fundamento b\u00e1sico del sistema democr\u00e1tico es la libertad (pues eso suelen decir, en la idea de que s\u00f3lo en ese r\u00e9gimen se participa de la libertad, pues \u00e9ste es, como dicen, el objetivo a que tiende toda democracia). Una caracter\u00edstica de la libertad es gobernar y ser gobernado por turno. De hecho, la justicia democr\u00e1tica consiste en tener lo mismo seg\u00fan el n\u00famero y no seg\u00fan el m\u00e9rito, y siendo eso lo justo, la muchedumbre forzosamente debe ser soberana, y lo que apruebe la mayor\u00eda, eso debe ser el fin y lo justo. En efecto, dicen que todo ciudadano debe tener lo mismo, de modo que en las democracias los pobres son m\u00e1s poderosos que los ricos, ya que son m\u00e1s, y la opini\u00f3n de la mayor\u00eda es la autoridad soberana. Ese, pues, es un signo distintivo de la ofertad, que todos los dem\u00f3cratas consideran como elemento definidor de su r\u00e9gimen. Otra caracter\u00edstica es vivir como se quiere; pues dicen que esto es obra de la libertad, si precisamente es propio del esclavo vivir como no quiere. Este es, pues, un segundo elemento definidor de la democracia, y de ah\u00ed vino el no ser gobernado preferentemente por nadie, y si no es posible, por turno. Y de esta manera se contribuye\u00a0 a la libertad fundada en la igualdad.<\/p>\n<p>Establecidos estos supuesto y siendo tal la naturaleza del poder, he aqu\u00ed los procedimientos democr\u00e1ticos: elegir todas las magistraturas entre todos, que todos manden sobre cada uno y cada uno, por turno, sobre todos; que las magistraturas se designen por sorteo, todas o las que no requieren experiencia y conocimientos t\u00e9cnicos; que las magistraturas no dependan de ninguna tasaci\u00f3n de la propiedad o de la menor posible; que la misma persona no ejerza dos veces la misma magistratura, o en pocos casos, o pocas magistraturas fuera de las relacionadas con la guerra; que las magistraturas sean de corta duraci\u00f3n, todas, o en las que sea posible; que administren justicia todos los ciudadanos, elegidos entre todos, y sobre todas las cuestiones o la mayor\u00eda, y las m\u00e1s importantes y primordiales, por ejemplo, la rendici\u00f3n de cuentas, la\u00a0 constituci\u00f3n y los contratos privados; que la asamblea tenga soberan\u00eda sobre todas las cosas, o sobre las m\u00e1s importantes,\u00a0 que ninguna magistratura la tenga sobre nada o sobre cuestiones m\u00ednimas (La m\u00e1s democr\u00e1tica de las magistraturas es el Consejo cuando no ha abundancia pata pagar un sueldo a todos, porque entonces privan a esa magistratura de su poder; pies el pueblo, cuando dispone de recursos suficientes para una paga, transfiere a s\u00ed mismo todas las decisiones\u00a0 como he dicho antes\u2026) (.). Adem\u00e1s, puesto que la oligarqu\u00eda se define por el linaje la riqueza y la educaci\u00f3n, los rasgos democr\u00e1ticos parecen ser los contrarios: falta de nobleza, pobreza, trabajo manual. (. ) As\u00ed, pues, estos son los rasgos comunes a la democracia. Pero la democracia y el pueblo, que especialmente parecen serlo, resultan del concepto de justicia que se reconoce como democr\u00e1tico (esto es, que todos tengan lo mismo num\u00e9ricamente. (.) y si es opini\u00f3n de la mayor\u00eda num\u00e9rica, cometer\u00e1n injusticia confiscando los bienes de los ricos, es decir, de la minor\u00eda, como se ha dicho antes\u201d<\/p>\n<p>Tuc\u00eddides (n. hacia 455 , m. hacia 404 a. n. e) \u00a0Historia de la guerra del Peloponeso, \u201cDiscurso de Pericles\u201d\u00a0\u00a0 ll, 36, 37<\/p>\n<p>Pericles fue el gran dirigente democr\u00e1tico de Atenas durante el periodo m\u00e1s esplendoroso de esta ciudad en el siglo V a. n. e. Pronuncia este discurso durante la Guerra del Peloponeso, a la llegada de los cuerpos de los soldados muertos en campa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201cExplicar\u00e9, en cambio, antes de pasar al elogio de nuestros muertos, qu\u00e9 principios nos condujeron a esta situaci\u00f3n de poder, y con qu\u00e9 r\u00e9gimen pol\u00edtico y gracias a qu\u00e9 modos de comportamiento este poder se ha hecho grande. (.) Tenemos un r\u00e9gimen pol\u00edtico que no emula las leyes de los otros pueblos, y m\u00e1s que imitadores de los dem\u00e1s, somos un modelo a seguir. Su nombre, debido a que el gobierno no depende de unos pocos\u00a0 sino de la mayor\u00eda, es democracia. N lo que concierne a los asuntos privados, la igualdad, conforma a nuestras leyes, alcanza a todo el mundo, mientras que en la elecci\u00f3n de los cargos p\u00fablicos, no anteponemos las razones de clase al m\u00e9rito personal, conforme al prestigio de que goza cada ciudadano en su actividad; y tampoco nadie en raz\u00f3n de su pobreza, encuentra obst\u00e1culos debido a la oscuridad de su condici\u00f3n social si est\u00e1 en condiciones de prestar un servicio a la ciudad. En nuestras relaciones con el Estado vivimos como ciudadanos libres y, del mismo modo, en lo tocante a las mutuas sospechas propias del trato cotidiano, nosotros n sentimos irritaci\u00f3n con nuestro vecino si hace algo que le gusta y no le dirigimos miradas de reproche, que no suponen un perjuicio, pero resultan dolorosas. Si en nuestras relaciones privadas evitamos molestarnos, en la vida p\u00fablica, n respetuosos temor es la causa de que no cometamos infracciones, porque prestamos obediencia a quienes se suceden en el gobierno y a las leyes, y particularmente a las que est\u00e1n establecidas para ayudar a los que sufren injusticias, y a las que, sin estar escritas, acarrean a quien las infringe una verg\u00fcenza por todos reconocida. \u201c<\/p>\n<p>Jean-Jacques Rousseau, El Contrato social 1762<\/p>\n<p>Rousseau\u00a0 dentro de la tradici\u00f3n republicana intenta unir inseparablemente el principio pol\u00edtico de la mayor\u00eda num\u00e9rica, denominado hoy formal o \u201cprocedimental\u201d, y el sustantivo, que hace referencia a las reales relaciones de poder establecidas por la real participaci\u00f3n en la pol\u00edtica de la totalidad de la ciudadan\u00eda, plebe incluida, y en consecuencia, por el tipo de medidas concretas adoptadas por el cuerpo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Libro Segundo, cap\u00edtulo primero<\/p>\n<p>\u201cAfirmo, pues, que la soberan\u00eda, no siendo m\u00e1s que el ejercicio de la voluntad general, no puede nunca ser enajenada y que el soberano, que no es m\u00e1s que un ser colectivo, no puede estar representado m\u00e1s que por s\u00ed mismo: el poder puede transmitirse, pero no la voluntad (.) es absurdo que la voluntad se encadene para el futuro. (.) De suerte que si el pueblo promete obedecer, se anula por ese acto, pierde su calidad de pueblo; desde el instante en que existe un amo, el soberano ya no existe, y queda por tanto destruido el cuerpo pol\u00edtico. (.)<\/p>\n<p>CAP\u00cdTULO ll.<\/p>\n<p>Por la misma raz\u00f3n que la soberan\u00eda es inalienable, es indivisible, pues la voluntad, es general o no lo es; es la del cuerpo del pueblo o solamente la de una parte. En el primer caso, esa voluntad declarada es un acto de soberan\u00eda\u00a0 hace ley. En el segundo, no es m\u00e1s que una voluntad particular, o un acto de magistratura; es, a lo sumo, un decreto\u201d<\/p>\n<p>Libro Tercero, cap\u00edtulo lll<\/p>\n<p>-Discute aqu\u00ed Rousseau sobre la forma de gobierno, no sobre el poder legislativo: da por sentado que en todo r\u00e9gimen leg\u00edtimo el legislativo est\u00e1 compuesto por toda la ciudadan\u00eda que delibera y legisla, y trata del \u201cejecutivo\u201d; democracia es para \u00e9l el r\u00e9gimen en que la mayor\u00eda de los ciudadanos, adem\u00e1s de legislar, gobierna.-<\/p>\n<p>\u201cEl soberano puede, en primer lugar, confiar el dep\u00f3sito del gobierno a todo el pueblo o a la mayor parte del pueblo, de suerte que haya m\u00e1s ciudadanos magistrados que ciudadanos simples particulares. A esta forma de gobierno se le da el nombre de <i>democracia<\/i>.<\/p>\n<p>O bien puede concentrar el gobierno en manos de un peque\u00f1o n\u00famero, de suerte que haya m\u00e1s simples ciudadanos que magistrados, y esta forma lleva el\u00a0 nombre de <i>aristocracia.<\/i><\/p>\n<p>(.)<\/p>\n<p>Puede observarse que todas estas formas, al menos las dos primeras, son susceptibles de m\u00e1s o de menos, y hasta tienen una latitud bastante grande; pues la democracia puede abarcar todo el pueblo o limitarse hasta la mitad. La aristocracia, a su vez, puede reducirse desde la mitad del pueblo hasta el m\u00e1s peque\u00f1o n\u00famero, indeterminadamente. Hasta la realeza es susceptible de alg\u00fan reparte. Esparta tuvo siempre dos reyes\u2026\u201d<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo lV<\/p>\n<p>DE LA DEMOCRACIA<\/p>\n<p>El que hace la ley sabe mejor que nadie c\u00f3mo debe ser ejecutada e interpretada. Parece, pues que no podr\u00eda haber constituci\u00f3n mejor que aquella en que el poder ejecutivo va unido al legislativo. Pero esto mismo hace al gobierno insuficiente en ciertos aspectos, porque las cosas que deben ser distinguidas no lo son, y no siendo el\u00a0 pr\u00edncipe y el soberano m\u00e1s que una misma persona, no forman , por decirlo as\u00ed, m\u00e1s que un gobierno sin gobierno.<\/p>\n<p>No es bueno que el que hace las leyes las ejecute, ni el cuerpo del pueblo desv\u00ede su atenci\u00f3n de las cosas generales para ponerla en las particulares. Nada m\u00e1s peligroso que la influencia de los intereses privados en los asuntos p\u00fablicos, y el abuso del gobierno es un mal menor que la corrupci\u00f3n del legislador, consecuencia infalible de los designios particulares. Entonces, alterado el Estado en sustancia, resulta imposible toda reforma. Un pueblo que no abusara nunca del gobierno no abusar\u00eda tampoco de la independencia; un pueblo que gobernara siempre bien no necesitar\u00eda ser gobernado.<\/p>\n<p>Tomando el t\u00e9rmino en su rigurosa acepci\u00f3n, no ha existido nunca verdadera democracia, ni existir\u00e1 jam\u00e1s. Va contra el orden natural que el gran n\u00famero gobierne y el peque\u00f1o sea gobernado. No se puede imaginar que el pueblo permanezca continuamente reunido en asamblea para vacar a los asuntos p\u00fablicos, y f\u00e1cilmente se ve que no podr\u00eda establecer para esto delegaciones sin que cambie la forma de la administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>(.) Por otra parte, \u00a1cu\u00e1ntas cosas dif\u00edciles de reunir no supone ese gobierno! En primer lugar, un Estado muy peque\u00f1o en el que el pueblo sea f\u00e1cil de reunir y en el que cada ciudadano pueda f\u00e1cilmente reconocer a los dem\u00e1s; en segundo lugar, una gran sencillez de costumbres que evite la multiplicidad de asuntos y las discusiones espinosas; luego, mucha igualdad en los rangos y en las fortunas, sin lo cual la igualdad no podr\u00eda subsistir mucho tiempo en los derechos y en la autoridad; por \u00faltimo, poco o ning\u00fan lujo, pues o el lujo es efecto de las riquezas o las hace necesarias; corrompe a la vez al rico y al pobre al uno por la posesi\u00f3n y al otro por la codicia; vende la patria a la molicie, a la vanidad; quita al Estado todos sus ciudadanos para someterlos los unos a los otros (.).<\/p>\n<p>Por eso un autor c\u00e9lebre ha nombrado pr\u00edncipe de la Rep\u00fablica a la virtud (Nota: es un principio cl\u00e1sico del republicanismo; puede ser Arist\u00f3teles, pero tambi\u00e9n Cicer\u00f3n, o Plat\u00f3n, p. e.), pues sin la virtud no podr\u00edan subsistir todas estas condiciones; pero, por no haber hecho las distinciones necesarias, a ese gran genio le ha faltado a menudo, justeza, a veces, claridad, y no ha visto que siendo la autoridad soberana en todas partes la misma (Nota: la de los reg\u00edmenes rectos: la totalidad de la ciudadan\u00eda como legislativo), debe existir el mismo principio en todo Estado bien constituido, m\u00e1s o menos, ciertamente, seg\u00fan la forma de gobierno.<\/p>\n<p>(.)<\/p>\n<p>Si hubiera un pueblo de dioses, se gobernar\u00eda democr\u00e1ticamente. Un gobierno tan perfecto no conviene a los hombres\u201d<\/p>\n<p>Libro Tercero, cap\u00edtulo Xll<\/p>\n<p>\u201cComo el soberano no tiene otra fuerza que el poder legislativo, no act\u00faa sino mediante leyes; y como las leyes no son m\u00e1s que actos aut\u00e9nticos de la voluntad general, el soberano no podr\u00e1 actuar m\u00e1s que cuando el pueblo est\u00e1 reunido. (.)<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo Xlll<\/p>\n<p>No basta que el pueblo reunido haya fijado una vez la constituci\u00f3n del Estado sancionando un cuerpo de leyes; no basta que haya establecido un gobierno perpetuo, o que haya decidido una vez por todas la elecci\u00f3n de magistrados. Adem\u00e1s de las asambleas extraordinarias que ciertos casos imprevistos pueden exigir, ha de haberlas fijas y peri\u00f3dicas sin que nada pueda abolirlas ni prorrogarlas, de al modo que un d\u00eda se\u00f1alado sea el pueblo convocado por la ley, sin que haga falta para so ninguna otra convocatoria formal<\/p>\n<p>Libro Tercero, cap\u00edtulo XV<\/p>\n<p>\u201cLa soberan\u00eda no puede estar representada, por la misma raz\u00f3n por la que no puede ser enajenada; consiste esencialmente en la voluntad general, y la voluntad general no se representa; es la misma o es otra; no hay t\u00e9rmino medio. Los diputados del pueblo no son, pues, ni pueden ser, sus representantes, no son m\u00e1s que sus mandatarios; no pueden concluir nada definitivamente. Toda ley no ratificada por el pueblo en persona es nula; no es ley. El pueblo ingl\u00e9s cree ser libre, y se enga\u00f1a mucho: o lo es sino durante la elecci\u00f3n de los miembros del parlamento; desde el momento en que \u00e9stos son elegidos, el pueblo ya es esclavo, no es nada. El uso que hace de los cortos momentos de su libertad merece bien que la pierda.<\/p>\n<p>La idea de los representantes es moderna: nos viene del gobierno feudal, de ese inicuo y absurdo gobierno en el que la especie humana es degradada y e el que el nombre del hombre es deshonrado. En las antiguas rep\u00fablicas y hasta en las monarqu\u00edas, el pueblo nunca tuvo representantes\u201d<\/p>\n<p>Robespierre, Proyecto de declaraci\u00f3n de los derechos el hombre y del ciudadano, 24 de abril de 1793<\/p>\n<p>Art. 1. El fin de toda asociaci\u00f3n pol\u00edtica es el mantenimientote los derechos naturales e imprescriptibles del hombre, y el desarrollo de todas sus facultades.<\/p>\n<p>2. Los principales derechos de hombre son el de poder atender a la conservaci\u00f3n de su existencia,\u00a0 y la libertad.<\/p>\n<p>3. Estos derechos pertenecen por igual a todos los hombres, cualquiera que sea la diferencia de sus fuerzas f\u00edsicas y morales.<\/p>\n<p>La igualdad de derechos est\u00e1 establecida por la naturaleza: la sociedad, lejos de atentar contra ella, no hace sino garantizarla contra el abuso de la fuerza que la vuelve ilusoria.<\/p>\n<p>4.\u00a0 La libertad es el poder\u00a0 que pertenece al hombre de ejercer, a su libre arbitrio, todas sus facultades. Tiene la justicia por regla, los derechos ajenos por l\u00edmites, la naturaleza por principio, y a ley por salvaguardia.<\/p>\n<p>5. El derecho de reunirse pac\u00edficamente, el derecho a manifestar sus opiniones, sea mediante la imprenta, o de cualquier otra manera, son consecuencias tan necesarias del principio de la libertad del hombre, que la necesidad de enunciarlas supone o la presencia o el recuerdo reciente del despotismo.<\/p>\n<p>6. La propiedad es el derecho que tiene cada ciudadano a disfrutar y disponer de la porci\u00f3n de bienes que le est\u00e1 garantizada por la ley.<\/p>\n<p>7. El derecho de propiedad est\u00e1 limitado, como todos los dem\u00e1s, por la obligaci\u00f3n de respetar los derechos ajenos.<\/p>\n<p>8. No puede perjudicar ni la seguridad, ni la libertad n la existencia, ni la propiedad de nuestros semejantes.<\/p>\n<p>9. Todo comercio que viole este principio es esencialmente il\u00edcito e inmoral<\/p>\n<p>10. La sociedad est\u00e1 obligada a atender a la subsistencia de todos sus miembros, procur\u00e1ndoles trabajo,\u00a0 o asegurando los medios de existencia a quienes no se hallan en condiciones de trabajar<\/p>\n<p>11. El socorro indispensable para quien carece de los necesario es una deuda contra\u00edda por quien posee lo superfluo: corresponde a la ley determinar el modo en que esta deuda debe ser satisfecha.<\/p>\n<p>12. Los ciudadanos cuyos ingresos no excedan lo necesario para su mantenimiento, est\u00e1n dispensados de contribuir al gasto p\u00fablico. Los otros deben contribuir progresivamente, en proporci\u00f3n al tama\u00f1o de su fortuna.<\/p>\n<p>13. La sociedad debe favorecer con todo su poder el progreso de la raz\u00f3n p\u00fablica, y poner la instrucci\u00f3n p\u00fablica al alcance de todos los ciudadanos.<\/p>\n<p>14. El pueblo es soberano: el gobierno es su creaci\u00f3n y su propiedad los funcionarios p\u00fablicos son sus empleados. El pueblo puede, cuando lo crea oportuno,\u00a0 cambiar su gobierno y revocar a sus comisionados.<\/p>\n<p>15. La ley es la expresi\u00f3n libre y solemne de la voluntad de pueblo.<\/p>\n<p>16. La ley es igual para todos<\/p>\n<p>17. La ley no puede amparar nada que sea nocivo para la sociedad: s\u00f3lo puede ordenar lo que le es \u00fatil.<\/p>\n<p>18. Toda ley que viole los derechos imprescriptibles del hombre es intr\u00ednsecamente injusta y tir\u00e1nica: no es ley.<\/p>\n<p>19. En todo estado libre, la ley debe proteger sobre todo la libertad p\u00fablica e individual contra el abuso de autoridad de quienes gobiernan. Toda instituci\u00f3n que no presuponga la bondad del pueblo y la corruptibilidad del magistrado es viciosa<\/p>\n<p>20. Ninguna porci\u00f3n del pueblo puede ejercer el poder del pueblo entero; pero la voz que expresa debe ser respetada, en tanto que voz de una porci\u00f3n de pueblo, que debe participar en la formaci\u00f3n de la voluntad general<\/p>\n<p>Cada secci\u00f3n del soberano reunida, debe disfrutar del derecho de expresar su voluntad, con entera libertad: ella es intr\u00ednsecamente independiente respecto de todas las autoridades constituidas, due\u00f1a de reglar su buen orden y sus deliberaciones.<\/p>\n<p>21Todos los ciudadanos pueden desempe\u00f1ar todas las funciones p\u00fablicas, sin otra distinci\u00f3n que la de las virtudes y los talentos, sin otro t\u00edtulo que el de la confianza del pueblo.<\/p>\n<p>22. Todos los ciudadanos tienen igual derecho a participar en la nominaci\u00f3n de los mandatarios del pueblo, y en la formaci\u00f3n de la ley<\/p>\n<p>23. Para que estos derechos no sean ilusorios, y la igualdad quim\u00e9rica, la sociedad debe asalariar a los funcionarios p\u00fablicos, y hacer de forma que los ciudadanos que viven de su trabajo puedan asistir a las asambleas p\u00fablicas a las que la ley les llama, sin comprometer su existencia, ni la de su familia.<\/p>\n<p>24 Todo ciudadano debe obedecer religiosamente a los magistrados y a los agentes del gobierno, cuando \u00e9stos son \u00f3rganos o ejecutores de la ley.<\/p>\n<p>25. Pero todo acto contra la libertad, contra la seguridad y contra la propiedad de un hombre, ejercido por quien quiera que sea, incluso en nombre de la ley, a excepci\u00f3n de los casos por ella determinados y de las formas prescritas por ella, es arbitrario y nulo;\u00a0 el respeto mismo a la ley proh\u00edbe someterse a ellos, y si se pretende ejecutarlo mediante la violencia, est\u00e1 permitido rechazarlo mediante la fuerza.<\/p>\n<p>26. El derecho de presentar peticiones ante los depositarios de la autoridad p\u00fablica pertenece a todo individuo. Aquellos a quines son dirigidas deben resolver sobre los asuntos que estas expongan, pero jam\u00e1s pueden ni prohibirlas, ni restringirlas, ni condenar su ejercicio.<\/p>\n<p>27. La resistencia a la opresi\u00f3n es la consecuencia de los otros derechos del hombre\u00a0 del ciudadano.<\/p>\n<p>28. Existe opresi\u00f3n contra el cuerpo social cuando tan solo uno\u00a0 de sus miembros es oprimido.<\/p>\n<p>Existe opresi\u00f3n contra cada miembro del cuerpo social, cuando el cuerpo social es oprimido.<\/p>\n<p>29. Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrecci\u00f3n es, para el pueblo y para cada parte del mismo, el m\u00e1s sagrado de los derechos y el m\u00e1s indispensable de los deberes.<\/p>\n<p>30. Cuando la garant\u00eda social le es negada a un ciudadano, \u00e9ste recobra el derecho natural de defender por s\u00ed mismo todos sus derechos.<\/p>\n<p>31. En cualquier caso, someter a formas legales la resistencia a la opresi\u00f3n es el \u00faltimo refinamiento de la tiran\u00eda.<\/p>\n<p>32. Las funciones p\u00fablicas no pueden ser consideradas ni como distinciones ni como recompensas, sino como deberes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>33. Los delitos de los mandatarios del pueblo debe ser severamente y f\u00e1cilmente castigados. Nadie tiene derecho a pretender ser m\u00e1s inviolable que los dem\u00e1s ciudadanos.<\/p>\n<p>34. El pueblo tiene\u00a0 derecho a conocer todas las operaciones de sus mandatarios; \u00e9stos deben rendirle cuenta puntual de su gesti\u00f3n, y someterse a su juicio con respeto.<\/p>\n<p>35. Los hombres de todos los pa\u00edses son hermanos,\u00a0 los diferentes pueblos deben ayudarse entre s\u00ed seg\u00fan su poder, a igual que los ciudadanos de un mismo estado.<\/p>\n<p>36. Quien oprime tan s\u00f3lo a una naci\u00f3n se proclama enemigo de todas.<\/p>\n<p>37. Quienes hacen la guerra a un pueblo, para detener el progreso de la libertad y aniquilar los derechos del hombre, deben ser perseguidos por todos, no como enemigos comunes, sino como asesinos y ladrones en rebeld\u00eda.<\/p>\n<p>38. Los reyes, los arist\u00f3cratas, y cualesquiera otros tiranos, son esclavos sublevados contra el soberano de la tierra, que es el g\u00e9nero humano, y contra el legislador del universo, que es la naturaleza.<\/p>\n<p>Robespierre Sobre los principios de moral pol\u00edtica, 5 febrero de 1794<\/p>\n<p>\u00bfHacia qu\u00e9 objetivos nos dirigimos? Al pac\u00edfico goce de la libertad y de la igualdad; al reino de la justicia eterna cuyas leyes han sido escritas, no ya sobre m\u00e1rmol o piedra sino en el coraz\u00f3n de todos los hombres, incluso en el del esclavo que las olvida y en el del tirano que las niega<\/p>\n<p>Queremos un orden de cosas en el que toda pasi\u00f3n baja y cruel sea encadenada; en el que toda pasi\u00f3n bienhechora y generosa sea\u00a0 estimulada por las leyes; en el que la ambici\u00f3n sea el deseo de merecer la gloria y de servir a la patria; en el que las distinciones no nazcan m\u00e1s que de la propia igualdad; en el que el ciudadano sea sometido al magistrado, y el magistrado a l pueblo, y el pueblo a la justicia; en el que la patria asegure el bienestar a todos los individuos, y en el que todo individuo goce con orgullo de la prosperidad y de la gloria de la patria; en el que todos los \u00e1nimos se engrandezcan con la continua comuni\u00f3n de los sentimientos republicanos, y con la exigencia de merecer la estima de un gran pueblo; en el que las artes sean el adorno de la libertad que las ennoblece, el comercio sea la fuente de la riqueza p\u00fablica y no de la opulencia monstruosa de algunas casas<\/p>\n<p>En nuestro pa\u00eds queremos sustituir el ego\u00edsmo por la moral, el honor por la honradez, las costumbres por los principios, las conveniencias por los deberes, la tiran\u00eda de la moda por el gobierno de la raz\u00f3n, el desprecio de la desgracia por el desprecio del vicio, la insolencia por el orgullo, la vanidad por la grandeza de \u00e1nimo, el amor al dinero por el amor a la gloria, la buena sociedad por las buenas gentes, la intriga por el m\u00e9rito, la presunci\u00f3n por la inteligencia, la apariencia por la verdad, el tedio del placer voluptuoso por el encanto de la felicidad, a peque\u00f1ez de los \u201cgrandes\u201d por la grandeza del hombre; y un pueblo \u201camable\u201d\u00a0 fr\u00edvolo y miserable por un pueblo magn\u00e1nimo, poderoso y feliz; es decir, todos los vicios, y todas las ridiculeces de la Monarqu\u00eda por todas las virtudes y todos los milagros de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>En una palabra, queremos realizar los deseos de la naturaleza, cumplir los destinos de la humanidad, mantener las promesas de la filosof\u00eda y liberar a la providencia del largo reinado del crimen y de la tiran\u00eda.<\/p>\n<p>Que Francia, en otro tiempo ilustre entre pa\u00edses esclavos, eclipsando la gloria de todos los pueblos libres que jam\u00e1s hayan existido, pueda convertirse en modelo de las naciones , en terror de los opresores, consuelo de los oprimidos, adorno del universo; y que sellando nuestra obra con sangre, podamos ver brillar la aurora de la felicidad universal\u2026Esta es nuestra ambici\u00f3n: este es nuestro objetivo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de gobierno puede realizar estos prodigios? Solamente el gobierno democr\u00e1tico, o sea, republicano. Estas dos palabras son sin\u00f3nimos a pesar de los equ\u00edvocos del lenguaje com\u00fan, puesto que la aristocracia no es rep\u00fablica, lo mismo que la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>La democracia no es un estado en el que el pueblo -constantemente reunido- regula por s\u00ed mismo los asuntos p\u00fablicos; y todav\u00eda menos es un estado en el que cien mil facciones del pueblo, con medidas aisladas, precipitadas y contradictorias, deciden la suerte de la sociedad entera. Tal gobierno no ha existido nunca, ni podr\u00eda existir si no es para conducir al pueblo hacia el despotismo.<\/p>\n<p>La democracia es un estado en el que el pueblo soberano, guiado por las leyes que son fruto de su obra, lleva a cabo por s\u00ed mismo todo lo que est\u00e1 en sus manos, y por medio de sus delegados todo aquello que no puede hacer por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Deb\u00e9is, pues, buscar las reglas de vuestra conducta pol\u00edtica en los principios del gobierno democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Pero para fundar y para consolidar a democracia entre nosotros, para conseguir el pac\u00edfico reinado de las leyes constitucionales, s necesario llevara t\u00e9rmino la guerra de la libertad contra la tiran\u00eda, y atravesar con \u00e9xito las tempestades de la Revoluci\u00f3n. Tal es el objetivo del sistema revolucionario que hab\u00e9is regularizado; y el plan de vuestra administraci\u00f3n debe ser el resultado del esp\u00edritu revolucionario combinado conjuntamente con los principios generales de la democracia.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfcu\u00e1l es el principio fundamental del gobierno democr\u00e1tico o popular, es decir,\u00a0 la fuerza esencial que lo sostiene y lo mueve? Es la virtud.<\/p>\n<p>Hablo de aquella virtud p\u00fablica que tantos prodigios obr\u00f3 en Grecia y Roma y que en la Francia republicana deber\u00e1 obrar otros mucho m\u00e1s asombrosos, hablo de la virtud que es, en sustancia, el amor a la patria ya sus leyes.<\/p>\n<p>Pero dado que la esencia de la rep\u00fablica, o sea, de la democracia, es la igualdad, se deduce de ello que el amor a la patria implica necesariamente, el amor a la igualdad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, este sublime sentimiento presupone la prioridad del inter\u00e9s p\u00fablico sobre todos los intereses particulares; de ah\u00ed resulta que el amor a la patria presupone tambi\u00e9n \u2013o produce- todas las virtudes. En efecto, \u00bf a caso las virtudes\u00a0 son otra cosa que la fuerza de \u00e1nimo que hace posibles tales sacrificios?\u00bfA caso puede el esclavo de la avaricia o de la ambici\u00f3n sacrificar sus \u00eddolos a la patria?<\/p>\n<p>No s\u00f3lo la virtud es el alma de la democracia, sino que \u00e9sta s\u00f3lo puede existir en este tipo de gobierno. En efecto, en la Monarqu\u00eda solamente conozco a un individuo que pueda amar a la patria pero que, precisamente por ello, no tiene ning\u00fan necesidad de la virtud: el monarca. La raz\u00f3n de ello se debe a que \u2013entre todos los habitantes de sus estados- el monarca es el \u00fanico que tiene una patria. \u00bfAcaso no es \u00e9l el soberano, por lo menos de hecho?\u00bfAcaso no ocupa el lugar del pueblo?\u00bfQu\u00e9 es la patria sino el pa\u00eds en que todo ciudadano es part\u00edcipe de la soberan\u00eda?<\/p>\n<p>Como consecuencia del mismo principio, en los estados aristocr\u00e1ticos, la patria s\u00f3lo significa algo para las familias patricias que han usurpado la soberan\u00eda.<\/p>\n<p>\u00danicamente en un r\u00e9gimen democr\u00e1tico el estado es verdaderamente la patria la patria de todos los individuos que la componen y puede contar con tantos defensores interesados en su causa, como ciudadanos haya en sus seno. Este es el origen de la superioridad de los pueblos libres sobre los dem\u00e1s. Si Atenas y esparta triunfaron sobre los tiranos de Asia, y los suizos sobre los tiranos de Espa\u00f1a y de Austria fue debido a esta superioridad de pueblos libres.<\/p>\n<p>Pero los franceses son el primer pueblo del mundo que han instaurado la verdadera Democracia, concediendo a todas las personas la igualdad y la plenitud de derechos del ciudadano. Esta es, en mi opini\u00f3n, la verdadera raz\u00f3n por la cual todos los tiranos aliados contra la Rep\u00fablica ser\u00e1n vencidos.<\/p>\n<p>Hay que sacar grandes consecuencias de los principios que hemos expuesto.<\/p>\n<p>Dado que el alma de la Rep\u00fablica es la virtud, la igualdad, y dado que vuestro objetivo es fundar y consolidar la Rep\u00fablica,, es evidente que la primera norma de vuestra conducta pol\u00edtica debe ser dirigir todas las obras al mantenimiento de la igualdad, al desarrollo de la virtud; puesto que la principal preocupaci\u00f3n del legislador debe ser fortificar el principio sobre el que se basa su poder de gobierno .(.) Os hemos presentado con toda su pureza el fundamento moral y pol\u00edtico del gobierno popular\u201d<\/p>\n<p>Gracus Babeuf, Carta al ciudadano Bodson, 28 febrero 1796<\/p>\n<p>\u201cMi opini\u00f3n sobre los principios no ha cambiado nunca. Pero s\u00ed ha cambiado la que ten\u00eda de algunos hombres. Hoy confieso de buena fe\u00a0 el no haber visto claro, en ciertos momentos, el gobierno revolucionario, ni a Robespierre, Saint-Just, etc. Creo que estos hombres m\u00e1s ellos solos que todos los revolucionarios juntos, y que su gobierno revolucionario estaba diab\u00f3licamente bien pensado (.) Robespierre y Saint-Just (.) (son) los primeros defensores\u00a0 generales del pueblo que, antes que nosotros, hab\u00edan se\u00f1alado el mismo objetivo de justicia y de felicidad que el pueblo deb\u00eda alcanzar. (.) \u00a0El \u201crobespierrismo\u201d existe en toda la Rep\u00fablica, entre la clase juiciosa y clarividente y naturalmente entre todo el pueblo. La raz\u00f3n es simple, es que el \u201crobespierrismo\u201d \u00a0es la democracia, y estas dos palabras son perfectamente id\u00e9nticas: revelando el \u201crobespierrismo\u201d pod\u00e9is estar seguros de revelar la democracia\u201d<\/p>\n<p>Philippe Buonarroti. Conspiraci\u00f3n por la igualdad, llamada de Babeuf(1828)<\/p>\n<p>\u201cDemocracia en Francia: lo que es. No hay que creer que los revolucionarios franceses hayan atribuido a la democracia que ellos exig\u00edan el sentido que le atribu\u00edan los antiguos. A nadie se le ocurr\u00eda en Francia convocar al pueblo entero a deliberar sobre los actos de gobierno Para ellos la democracia es <i>el orden p\u00fablico en el que la igualdad y las buenas costumbres ponen al pueblo en condici\u00f3n de ejercer \u00fatilmente el poder legislativo<\/i>.<\/p>\n<p>Escaso n\u00famero de amigos sinceros de la democracia en la convenci\u00f3n nacional. Los acontecimientos posteriores, han probado suficientemente, a mi juicio, que los dem\u00f3cratas nunca fueron numerosos\u00a0 en la convenci\u00f3n nacional, fue completamente necesario que la insurrecci\u00f3n del 31 de mayo hubiese otorgado la suprema influencia\u00a0 a los \u00fanicos amigos sinceros de la igualdad (.). Entre los hombres que brillaron en la arena revolucionaria, hay algunos que se pronunciaron desde el comienzo por la liberaci\u00f3n real del pueblo franc\u00e9s. Marat, Maximilien Robespierre y Saint-Just, figuran gloriosamente junto a algunos otros, en a lista honorable de los defensores de la igualdad. Marat y Robespierre atacaron de frente\u00a0 el sistema anti popular \u00a0que prevaleci\u00f3 en la asamblea constituyente; dirigieron, antes y despu\u00e9s del10 de agosto, los pasos de los patriotas: llegados a la convenci\u00f3n, ellos fueron el blanco del odio y de las calumnias el partido del ego\u00edsmo que ellos desordenaron; se alzaron durante el juicio contra el rey a la m\u00e1s elevada\u00a0 filosof\u00eda y tuvieron gran relieve en los acontecimientos del 31 de mayo y d\u00edas siguientes (.) Antes de la ca\u00edda de la facci\u00f3n girondina, Robespierre cre\u00eda que la convenci\u00f3n, dominada por ella estaba incapacitada para alumbrar buenas leyes (.) \u00e9l opuso a los proyectos de aqu\u00e9llos su <i>Declaraci\u00f3n de derechos<\/i>, en la que sus intenciones populares aparecen al descubierto. Al, acercarnos a las doctrinas pol\u00edticas contenidas en este escrito y en los discursos<i> <\/i>que Robespierre pronunci\u00f3 en los \u00faltimos tiempos de su vida, en la pureza de sus costumbres, en su entrega, en su coraje en su modestia y en su raro desinter\u00e9s, es forzoso rendirle un clamoroso homenaje a una tan elevada sabidur\u00eda, y no se puede menos que detestar la perversidad o deplorar la incomprensible ceguera de quines urdieron y consumaron su asesinato\u201d<\/p>\n<p>Federico Engels, \u201cLa fiesta de las naciones en Londres\u201d conmemoraci\u00f3n de la Rep\u00fablica francesa de 1792.\u00a0 Art\u00edculo publicado en Rheinische Jahrb\u00fccher zur gesellschaftlichen Reform en 1846<\/p>\n<p>\u201c(.) \u00bfQu\u00e9 nos importa la Rep\u00fablica Francesa? (.) La confraternizaci\u00f3n de las naciones, tal como actualmente la lleva a cabo, por doquier, el partido proletario extremo, (.) vale m\u00e1s que todas las teor\u00edas alemanas acerca del verdadero socialismo. La confraternizaci\u00f3n de las naciones bajo la bandera de la <i>democracia moderna<\/i>, tal como eman\u00f3 de la Revoluci\u00f3n Francesa y se desarroll\u00f3 en el comunismo franc\u00e9s y el cartismo ingl\u00e9s, demuestra que las masas y sus representantes saben mejor c\u00f3mo est\u00e1n las cosas que la teor\u00eda alemana (.) La vinculaci\u00f3n de la mayor parte de las insurrecciones\u00a0 de aquella \u00e9poca con una hambruna, la significaci\u00f3n que tiene, ya a partir\u00a0 de 1789, el aprovisionamiento de la capital y la distribuci\u00f3n de reservas , el m\u00e1ximo, las leyes contra el acaparamiento de los alimentos, el grito de batalla de los ej\u00e9rcitos revolucionarios \u2013<i>\u201cGuerre aux palais, paix aux chaumi\u00e8res\u201d<\/i>&#8211; el testimonio de la <i>Carmagnole<\/i>, seg\u00fan la cual el republicano, adem\u00e1s de <i>du fer <\/i>\u00a0y <i>du coeur<\/i>, tambi\u00e9n debe tener <i>du pain<\/i> y\u00a0 cien oros rasgos externos evidentes\u00a0 demuestran (.) hasta qu\u00e9 punto la democracia de entonces era algo totalmente diferente a una\u00a0 organizaci\u00f3n meramente pol\u00edtica. Ya de por s\u00ed, se sabe que la constituci\u00f3n de 1793 y el terrorismo emanaron del bando que se fund\u00f3 en el proletariado insurrecto, que la ca\u00edda de Robespierre marca el triunfo de la burgues\u00eda sobre e proletariado, que la conspiraci\u00f3n de Babeuf por la igualdad evidenci\u00f3 las \u00faltimas consecuencias de la democracia del 93, en tanto eran posibles por entonces. De principio a fin, la Revoluci\u00f3n francesa fue un movimiento social y, despu\u00e9s de ella, una democracia puramente pol\u00edtica se ha convertido en un absurdo liso y llano.<\/p>\n<p><i>La democracia de hoy d\u00eda es el comunismo.<\/i> (.) La democracia se ha convertido en principio proletario, en principio de masas. Es posible que las masas tengan mayor o menor claridad acerca de \u00e9ste, el \u00fanico significado correcto de la democracia, pero para todos radica en la democracia, cuando menos, la oscura sensaci\u00f3n de la igualdad de derechos sociales. Al calcular las huestes comunistas, se pueden contar tranquilamente tambi\u00e9n a las masas democr\u00e1ticas. Y si los partidos proletarios de diversas naciones se unen, tendr\u00e1n toda la raz\u00f3n para inscribir la palabra \u201cdemocracia\u201d en sus banderas, ya que, con excepci\u00f3n de quienes no cuentan, en 1846 todos los dem\u00f3cratas europeos son comunistas con mayor o menor claridad. (.) todo el movimiento social europeo de hoy es s\u00f3lo el segundo acto de la Revoluci\u00f3n es s\u00f3lo la preparaci\u00f3n del <i>denouement <\/i>\u00a0del drama que se iniciaci\u00f3n en Par\u00eds en 1789 (.) ha llegado el momento de evocar la memoria de uno de esos grandes a\u00f1os en los que un pueblo entero arroj\u00f3 de lado, en un instante, toda cobard\u00eda, todo ego\u00edsmo y toda miseria, en los que hubo hombres que ten\u00edan el valor de la ilegalidad, que no se arredraban ante nada y cuya energ\u00eda de acero logr\u00f3 que en toda Francia, entre el 31 de mayor de 1793 y el 26 de julio de 1794, no pudiera dejarse ver (.) ni un solo burgu\u00e9s\u201d <i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Federico Engels, Contribuci\u00f3n a cr\u00edtica<i> <\/i>del proyecto de programa socialdem\u00f3crata de 1891 (Erfurt)<\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/i>\u201c(.). <i>Primero<\/i>. Esta absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera s\u00f3lo pueden llegar a la dominaci\u00f3n bajo la forma de rep\u00fablica democr\u00e1tica. Esta \u00faltima es incluso la forma espec\u00edfica de dictadura del proletariado, como lo ha demostrado ya la gran Revoluci\u00f3n Francesa. (.) \u00bfQu\u00e9 debe ocupar el lugar de Alemania? A mi juicio, el proletariado no puede utilizar m\u00e1s que la forma de rep\u00fablica una e indivisible. (.) As\u00ed pues, rep\u00fablica unitaria. Pero no en el sentido de la presente Rep\u00fablica francesa, que no es otra cosa que el imperio sin el emperador fundado en 1798. De 1792 a 1798, cada departamento franc\u00e9s, cada comunidad pose\u00edan su completa autonom\u00eda administrativa, seg\u00fan el modelo norteamericano, y eso debemos tener tambi\u00e9n nosotros. Norteam\u00e9rica y la Primera rep\u00fablica francesa nos han mostrado y probado c\u00f3mo se debe organizar esa autonom\u00eda y c\u00f3mo se pude prescindir de la burocracia\u2026\u201d<\/p>\n<p>Arthur Rosenberg, Democracia y socialismo, historia pol\u00edtica de los \u00faltimos 150 a\u00f1os (1789-1937) (1938). Pr\u00f3xima publicaci\u00f3n en Viejo Topo.<\/p>\n<p>Rosenberg desarrolla aqu\u00ed una cr\u00edtica al formalismo procedimentalista, y fundamenta de forma inteligente el criterio sustantivo para analizar qu\u00e9 es la democracia, entendido como: relaci\u00f3n de fuerzas hist\u00f3rico concreta que se establece en la medida en que existe un movimiento organizado de la plebe que lucha por sus proyecto. Democracia es el nombre del movimiento popular o bloque social plebeyo, no un conjunto fijo de reglas o de leyes y procedimientos.<\/p>\n<p>Contribuci\u00f3n a una cr\u00edtica general de la democracia (Ep\u00edlogo)<\/p>\n<p>\u201cLa democracia como cosa en s\u00ed, como abstracci\u00f3n formal no existe en la historia: la democracia es siempre un movimiento pol\u00edtico determinado, apoyado por determinadas fuerzas pol\u00edticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democr\u00e1tico es, por tanto, un estado en el que el movimiento democr\u00e1tico detenta el poder.<\/p>\n<p>(.) La diversidad de los distintos tipos de movimientos democr\u00e1ticos modernos es extraordinariamente grande. Pertenecen a la historia de la democracia moderna los bolcheviques de Lenin y los republicanos progresistas de Th. Roosevelt y el movimiento por la reforma aduanal de Chamberlain. Los movimientos democr\u00e1ticos gobiernan en los cantones serranos suizos, en los poblados pescadores de la costa noruega y en los distritos industriales de Lancashire. Esto permite ver la poca utilidad que tiene dar una formulaci\u00f3n uniforme y universal de democracia. (.) Si se quiere evaluar correctamente la realidad social de un estado, no basta observar la constituci\u00f3n escrita o tradicional vigente, sino es preciso observar c\u00f3mo funcionan realmente las instituciones del estado, c\u00f3mo se relacionan entre s\u00ed las distintas clases y qui\u00e9n detenta verdaderamente el poder del estado en un momento dado. Arist\u00f3teles escribi\u00f3 la forma cl\u00e1sica de semejante investigaci\u00f3n (.) indag\u00f3 de la manera m\u00e1s precisa posible en cada uno de los casos, las condiciones sociales reales y comprob\u00f3 qui\u00e9n ten\u00eda realmente el poder.<\/p>\n<p>(.)(Los) tipos de democracia burguesa (.) se basan todos (.) en el compromiso entre capital y trabajo, entre ricos y pobres (.) No existe sin embargo, ninguna constricci\u00f3n f\u00edsica, fuera de la libre voluntad y del juicio sobre las necesidades econ\u00f3micas, que obligue a las masas al compromiso. (.)\u00a0 No es ciertamente casual que todos los pa\u00edses que pudieron desarrollar formas estables de democracia burguesa, como los Estados Unidos, Inglaterra y sus dominios, Suiza y Noruega, tengan puntos en com\u00fan. Antes de 1914 y durante el periodo de paz todos ten\u00edan \u00fanicamente una modesta fuerza militar permanente y una administraci\u00f3n descentralizada altamente desarrollada.<\/p>\n<p>(.) Una cuesti\u00f3n muy debatida es la relaci\u00f3n de la democracia con la llamada legalidad. \u00bfLa democracia en cuanto tal es una forma de estado (.)? (.) Tambi\u00e9n aqu\u00ed se debe distinguir entre el estado democr\u00e1tico y el movimiento democr\u00e1tico. Todo estado, cualquiera que sea su constituci\u00f3n, se presenta como garante de la legalidad. Exige que sus leyes sean respetadas por todos sus ciudadanos y persigue como traidor a cualquiera que pretenda modificarlas leyes de una manera violenta. (.) El estado democr\u00e1tico no puede, por consiguiente, aducir ninguna pretensi\u00f3n de superioridad en lo referente a legalidad, sobre las dem\u00e1s formas de estado. (.) El movimiento democr\u00e1tico, exactamente como cualquier otra tendencia pol\u00edtica, utiliza los medios m\u00e1s variados para realizar sus fines. La historia de la democracia Francesa desde 1789 hasta 1871 est\u00e1 escrita literalmente con sangre. Los dem\u00f3cratas de Norteam\u00e9rica llevaron a cabo la guerra civil m\u00e1s grande de todos los tiempos para consolidar su forma de estado (.) La historia ense\u00f1a que la democracia ha utilizado, de acuerdo con las circunstancias de un determinado pa\u00eds o de un determinado per\u00edodo, m\u00e9todos pac\u00edficos o violentos, exactamente como cualquier otro movimiento pol\u00edtico. (.) Para un observador hist\u00f3rico es imposible hablar de la ruina de la \u201cdemocracia\u201d en s\u00ed, en nuestros tiempos, porque no existe una \u201cdemocracia\u201d en s\u00ed\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-A prop&oacute;sito del 14 de abril, d&iacute;a de la Rep&uacute;blica-                                         <\/p>\n<p>PRESENTACI&Oacute;N a cargo de Joaqu&iacute;n Miras Albarr&aacute;n                                    coordinador del monogr&aacute;fico<\/p>\n<p>La presente colecci&oacute;n de textos apareci&oacute; en el n&uacute;mero del mes de abril de la revista El Viejo Topo. Su prop&oacute;sito es dar raz&oacute;n de los fundamentos intelectuales, hist&oacute;ricos, del pensamiento republicanista. Los autores de los textos que vienen a continuaci&oacute;n creemos que esta tarea resulta inaplazable, porque el republicanismo se ha convertido en un concepto de moda y uso para tantos antiguos entusiastas ac&eacute;rrimos del liberalismo, que, tras el agotamiento ideol&oacute;gico y el descr&eacute;dito de este pensamiento, como consecuencia de los catastr&oacute;ficos resultados consiguientes a su aplicaci&oacute;n desde los a&ntilde;os 70 &#8211;a&uacute;n no su derrota pol&iacute;tica-, buscan c&oacute;mo acomodar en otros odres los mismos mostos.<\/p>\n<p>El republicanismo no es un pensamiento abstracto, que se postula a partir de la definici&oacute;n de teoremas sobre la justicia, la libertad, etc., tra&iacute;dos a la luz por actuales ge&oacute;metras de las ciencias pol&iacute;ticas. El republicanismo, como podr&aacute; comprobar el lector, es una tradici&oacute;n hist&oacute;rica de pensamiento, originaria del Mediterr&aacute;neo cl&aacute;sico -Grecia, Roma- que se articula en torno a conceptos nacidos de las luchas sociales en ese momento, y que, a lo largo del tiempo, en diversos contextos gen&eacute;ticos concretos, desde los problemas hist&oacute;ricos propios de cada uno, han dado origen a diversas opiniones p&uacute;blicas deliberativas, han ido inspirando distintos movimientos pol&iacute;ticos. Los tres conceptos, hist&oacute;ricos, matriciales del republicanismo son, en primer lugar, el de la Libertad republicana, esto es, entendida como no dominaci&oacute;n del individuo por parte de ning&uacute;n otro individuo, lo cual implica la independencia econ&oacute;mica como base previa irrenunciable. En segundo lugar, la comunidad social como asunto p&uacute;blico, pol&iacute;tico, prioritario &#8211;res publica- para todos los ciudadanos, pues de &eacute;l depende la suerte de cada individuo, y las posibilidades de su autodesarrollo o autodeterminaci&oacute;n individual. En tercer lugar, la soberan&iacute;a pol&iacute;tica entendida como exigencia plena de participaci&oacute;n por parte de la ciudadan&iacute;a, sin delegaci&oacute;n, en la deliberaci&oacute;n pol&iacute;tica y en la elaboraci&oacute;n de las leyes.<\/p>\n<p>            Este conjunto de ideas, de origen hist&oacute;rico, se ha transformado, a lo largo de la propia historia, en una tradici&oacute;n de pensamiento, al convertirse en  n&uacute;cleo de pensamiento inspirador de diversos filosofares praxeol&oacute;gicos internos a los diversos movimientos c&iacute;vico pol&iacute;ticos que se han inspirado en &eacute;l. <\/p>\n<p>            Los diversos textos que componen este monogr&aacute;fico desarrollan las ideas que hemos resumido en esta presentaci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-156","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/156\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}