{"id":15615,"date":"2024-06-01T05:00:54","date_gmt":"2024-06-01T04:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15615"},"modified":"2024-06-01T03:24:41","modified_gmt":"2024-06-01T02:24:41","slug":"conoces-a-robert-brenner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15615","title":{"rendered":"\u00bfConoces a Robert Brenner?"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00c9tienne Furrer hace un recuento detallado del libro de Fran\u00e7ois Allisson y Nicolas Brisset<\/em> Aux origines du capitalisme. Robert Brenner et le marxisme politique<em> (ENS \u00c9ditions, 2023). Este<\/em> libro, del que puede leerse <em> <a href=\"https:\/\/www.contretemps.eu\/origines-capitalisme-brenner-debate-marxisme\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">un extracto aqu\u00ed,<\/a> es importante porque pone al alcance de un p\u00fablico franc\u00f3fono una parte de la obra de Robert Brenner y de la pol\u00e9mica que suscit\u00f3 sobre los or\u00edgenes del capitalismo, al tiempo que restituye el contexto intelectual de este debate <\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Aux-origines-capitalisme.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-15616\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Aux-origines-capitalisme.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Aux-origines-capitalisme.jpg 702w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Aux-origines-capitalisme-211x300.jpg 211w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Si no conoce a Robert Brenner o el <em>Debate Brenner<\/em>, los dos historiadores del pensamiento econ\u00f3mico Fran\u00e7ois Allisson y Nicolas Brisset tienen toda la intenci\u00f3n de corregir ese error. Seg\u00fan el soci\u00f3logo Razmig Keucheyan, citado por los dos autores, Brenner es \u00abel economista cr\u00edtico m\u00e1s influyente de la escena internacional de los \u00faltimos a\u00f1os\u00bb (p. 9). Esta influencia queda patente en las numerosas traducciones al coreano, portugu\u00e9s, alem\u00e1n, espa\u00f1ol, chino, japon\u00e9s y turco de su obra fundamental, <em>The Boom and the Bubble.<\/em> The <em>US in the World<\/em> Economy (2002)[1].<\/p>\n<p>La influencia intelectual de Brenner se remonta al menos a 1976, cuando public\u00f3 un resonante art\u00edculo, \u00abAgrarian Class Structure and Economic Development in Pre-Industrial Europe\u00bb, en la revista <em>Past and<\/em> <em>Present<\/em>. Con s\u00f3lo 33 a\u00f1os, se enfrent\u00f3 a dos c\u00e9lebres historiadores de su \u00e9poca, Michel Postan y Emmanuel Le Roy Ladurie, dando nombre al debate subsiguiente: el <em>Debate Brenner<\/em>.<\/p>\n<p>Desde entonces, ha reelaborado y perfeccionado sus tesis, culminando en una versi\u00f3n modificada y definitiva en 2007, titulada \u00abPropiedad y progreso: en qu\u00e9 se equivoc\u00f3 Adam Smith\u00bb, que se traduce en este libro. Por consiguiente, el libro de Allisson y Brisset tiene, desde luego, inter\u00e9s divulgativo, ya que esta traducci\u00f3n es in\u00e9dita[2]. Sin embargo, como historiadores del pensamiento econ\u00f3mico, los dos autores nos ofrecen mucho m\u00e1s: tanto una aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n del <em>Debate de Brenner<\/em> y del contexto intelectual que lo rode\u00f3, como una reconstrucci\u00f3n de su prehistoria y de algunas de sus filiaciones.<\/p>\n<p>Por lo tanto, esta rese\u00f1a se centrar\u00e1 \u00fanicamente en esta primera parte, y no en el art\u00edculo de Brenner, ya que aqu\u00ed se introduce, presenta y resume.<\/p>\n<h4 class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>La historiograf\u00eda marxista de la transici\u00f3n, del modelo smithiano al modelo marxiano<\/strong><\/h4>\n<p>En el primer cap\u00edtulo, Allisson y Brisset retoman tres etapas importantes del debate sobre la transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo, anteriores al <em>Debate de Brenner<\/em>: los escritos introductorios de Marx y Engels; el debate Dobb-Sweezy; y, de forma m\u00e1s original, los debates sovi\u00e9ticos[3]. La primera etapa es esencial. Casi todos los historiadores marxistas trabajan a partir de una ex\u00e9gesis de la obra de Marx y se posicionan en relaci\u00f3n con ella.<\/p>\n<p>Brisset y Allisson siguen la tesis de Brenner, ampliamente compartida en el marxismo contempor\u00e1neo, de que existen <em>dos<\/em> modelos de transici\u00f3n en Marx. Esta distinci\u00f3n se hace tambi\u00e9n en el debate Dobb-Sweezy y en la historiograf\u00eda sovi\u00e9tica. El primer modelo se encuentra en los textos m\u00e1s filos\u00f3ficos, a veces denominados obras tempranas, como La <em>ideolog\u00eda alemana<\/em>, <em>Miseria de la filosof\u00eda<\/em> y El <em>manifiesto comunista<\/em>. Los dos historiadores lo resumen as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En el primer modelo de desarrollo, la tendencia al aumento de la divisi\u00f3n del trabajo ejerce una presi\u00f3n sobre las relaciones de propiedad feudales, que ser\u00e1n aplastadas progresivamente por el comercio internacional. Tal visi\u00f3n presupone una representaci\u00f3n est\u00e1tica de las relaciones de propiedad, lo que nos obliga a encontrar la fuerza motriz de la historia en otra parte: primero en el desarrollo de las fuerzas productivas (consideradas independientes de las relaciones de propiedad), luego en el desarrollo del comercio. Marx y Engels parecen considerar, pues, una tendencia de los individuos a buscar el beneficio comercial. No estamos muy lejos de Adam Smith, que explica la divisi\u00f3n del trabajo por \u00abla inclinaci\u00f3n que les lleva [a los hombres] a traficar, a trocar e intercambiar una cosa por otra\u00ab (Smith 1991 [1776], p. 81) (p. 23).<\/p>\n<p>El segundo modelo, que se encuentra en los <em>Grundrisse <\/em>y <em>en<\/em> <em>El Capital<\/em>, rompe con el primero de dos maneras. En primer lugar, disocia el comercio de la producci\u00f3n capitalista, partiendo de la idea de que sus reglas de reproducci\u00f3n divergen. El comercio en s\u00ed mismo no hace nada para transformar las relaciones de producci\u00f3n \u2013o, al menos, no es en s\u00ed mismo suficiente para transformarlas\u2013. En segundo lugar, como el comercio no puede tener este \u00abpapel disolvente\u00bb, Marx sustituye la idea del \u00abcomercio internacional que habr\u00eda liberado las tendencias capitalistas hasta entonces constre\u00f1idas por el orden feudal\u00bb por \u00abla idea de que el proceso de acumulaci\u00f3n que condujo al capitalismo fue producido por el comportamiento feudal: la relaci\u00f3n salarial surge del propio sistema feudal\u00bb (p. 26).<\/p>\n<p>El feudalismo ya no es el manto de plomo de la ca\u00edda del Imperio Romano que constri\u00f1e y aplasta las tendencias naturales de los seres humanos hacia el intercambio y la divisi\u00f3n del trabajo. Este segundo modelo \u00absit\u00faa en primer plano la relaci\u00f3n de propiedad, es decir, el modo de acceso a los medios de producci\u00f3n, y la lucha en el seno de las relaciones de producci\u00f3n [&#8230;] sustituye a la dial\u00e9ctica entre las fuerzas productivas y la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb (p. 27).<\/p>\n<p>A diferencia de Adam Smith, para quien la divisi\u00f3n del trabajo se deriva del intercambio y de la conciencia de los individuos del tiempo y el dinero que pueden ahorrar mediante la especializaci\u00f3n, Marx ve la divisi\u00f3n del trabajo como una \u00abconsecuencia de la lucha de clases\u00bb. Los autores retoman en este extracto el an\u00e1lisis de Marx sobre el proceso de acumulaci\u00f3n primitiva:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El saqueo de los bienes de la Iglesia, la enajenaci\u00f3n fraudulenta de las propiedades del Estado, el robo de los bienes comunales, la transformaci\u00f3n usurpatoria de la propiedad feudal y <em>cl\u00e1nica<\/em> en propiedad privada moderna, llevada a cabo con terrorismo despiadado: estos son los m\u00e9todos id\u00edlicos de la acumulaci\u00f3n inicial. Fue a trav\u00e9s de estos m\u00e9todos como se conquistaron los campos para la agricultura capitalista, como se incorpor\u00f3 la tierra al capital y como se cre\u00f3 la oferta necesaria de proletariado explotable para la industria urbana. [&#8230;] Fue as\u00ed como la gente del campo, brutalmente expropiada y expulsada de sus tierras, reducida a la vagancia, fue obligada por leyes de grotesco terrorismo a la disciplina necesaria para el trabajo asalariado, mediante la flagelaci\u00f3n, la marca y la tortura (citado p. 27-28).<\/p>\n<p>A partir del segundo modelo de desarrollo, el capital se entiende ante todo como una \u00abrelaci\u00f3n social con un impacto cualitativo en el funcionamiento de la econom\u00eda\u00bb, porque \u00abla presi\u00f3n de la competencia para maximizar el beneficio hace necesario aumentar la productividad profundizando la explotaci\u00f3n del trabajo y mediante la <em>reinversi\u00f3n sistem\u00e1tica de los excedentes <\/em>[subrayado m\u00edo]\u00bb (p. 28). Y Allisson y Brisset prosiguen:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En otras palabras, mientras que los se\u00f1ores feudales, comerciantes o no, no ten\u00edan necesariamente inter\u00e9s en mejorar la tierra para aumentar la producci\u00f3n, la relaci\u00f3n de propiedad capitalista hace necesario el progreso t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>As\u00ed, el capitalismo<em> es <\/em> <em>una emergencia<\/em>, una combinaci\u00f3n particular de hechos sociales feudales y conflictos pol\u00edticos que crean un hecho social no feudal, porque es moderno, que disuelve desde dentro las reglas de la reproducci\u00f3n feudal. Esta focalizaci\u00f3n en el aspecto originariamente pol\u00edtico del capitalismo, situado en la lucha entre campesinos y se\u00f1ores, estuvo en el origen del t\u00e9rmino \u00abmarxismo pol\u00edtico\u00bb aplicado a Brenner.<\/p>\n<h4 class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>La disoluci\u00f3n del feudalismo entre causas internas y externas <\/strong><\/h4>\n<p>El conflicto entre estos dos modelos se reprodujo de otras formas, sobre todo en el debate Dobb-Sweezy. En su libro <em>Studies in the Development of Capitalism<\/em> (1946), el economista Maurice Dobb sosten\u00eda que la revuelta de los peque\u00f1os productores contra el aumento de las rentas feudales y su huida a las ciudades crearon las condiciones para su emancipaci\u00f3n (del trabajo forzado, la <em>corv\u00e9e<\/em>, la servidumbre, etc.). Los se\u00f1ores socavaron la econom\u00eda se\u00f1orial sobreexplotando a sus siervos. Los siervos huyeron a las ciudades, obligando a los se\u00f1ores a mejorar sus condiciones o a liberarlos[4].<\/p>\n<p>Esto llev\u00f3 entonces a una diferenciaci\u00f3n y competencia entre los trabajadores libres \u2013antiguos siervos liberados\u2013 a trav\u00e9s de las diferentes posibilidades de acceso a la peque\u00f1a propiedad o a los salarios. S\u00f3lo entonces surge un aut\u00e9ntico mercado de trabajo capitalista. De ah\u00ed la aparente paradoja:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Para que el capitalismo se afianzara, el capital comercial ten\u00eda que pasar a un segundo plano frente al capital productivo, es decir, ten\u00eda que surgir una clase capitalista compuesta por productores y no por comerciantes (p. 37).<\/p>\n<p>A partir de entonces, las revoluciones liberales, dirigidas por esta nueva clase de trabajadores libres, se propusieron destruir los vestigios del feudalismo, los monopolios comerciales, la propiedad se\u00f1orial y los gremios, que segu\u00edan limitando sus actividades libres. Como resumir\u00eda Dobb m\u00e1s adelante en su carrera, fue \u00aben \u00faltima instancia de la producci\u00f3n a peque\u00f1a escala (en la medida en que garantiza la independencia de acci\u00f3n e introduce la diferenciaci\u00f3n social) de donde surgi\u00f3 el capitalismo\u00bb (citado en la p. 37). La causa de la disoluci\u00f3n del feudalismo es interna a \u00e9l; se disuelve por sus propias contradicciones.<\/p>\n<p>En un contexto de ex\u00e9gesis marxista, el economista Paul Sweezy critic\u00f3 la perspectiva de Maurice Dobb en su art\u00edculo \u00abLa transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo\u00bb, publicado en la revista marxista <em>Science and Society<\/em> en 1950. Para \u00e9l, el comercio internacional desempe\u00f1a un papel predominante en la transici\u00f3n. Aunque est\u00e1 de acuerdo con la idea de que la huida de los siervos fue un marcador fundamental de la transici\u00f3n, se opuso a la explicaci\u00f3n pol\u00edtica en favor de una versi\u00f3n m\u00e1s socioecon\u00f3mica.<\/p>\n<p>Dobb olvida una cosa: la raz\u00f3n<em> activa <\/em>o positiva<em> por la que <\/em>los campesinos abandonan sus tierras. Es cierto que los campesinos se rebelan contra el aumento de los alquileres, en particular huyendo a las ciudades: pero se trata de una raz\u00f3n puramente reactiva o negativa. Pero la huida, sin garant\u00eda de oportunidad, \u00bfno es una apuesta muy arriesgada? Para Sweezy, \u00abel r\u00e1pido desarrollo de las ciudades, que ofrec\u00edan libertad, empleo y un mejor estatus social, ejerc\u00eda una poderosa atracci\u00f3n sobre la poblaci\u00f3n rural oprimida\u00bb (1950, p. 140)[5].<\/p>\n<p>A\u00f1ade un eslab\u00f3n explicativo a la tesis de la mercantilizaci\u00f3n: la llegada de una \u00e9lite mercantil (la burgues\u00eda comercial) no deshizo mec\u00e1nicamente el feudalismo, sino que cre\u00f3 nuevas oportunidades para los campesinos y los peque\u00f1os productores. Allisson y Brisset lo resumen en pocas palabras: \u00abmientras que Sweezy ve [en el capital mercantil] una fuente de financiaci\u00f3n para la industria naciente, Dobb considera, por el contrario, que sigue sometido a la l\u00f3gica feudal\u00bb (p. 39).<\/p>\n<h4 class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>La ley econ\u00f3mica fundamental del feudalismo y la historiograf\u00eda sovi\u00e9tica<\/strong><\/h4>\n<p>En el lado sovi\u00e9tico, existen diversas variantes de la transici\u00f3n. Los autores se\u00f1alan desde el principio que los retos pol\u00edticos eran diferentes. Por supuesto, la camisa de fuerza marxista-leninista impidi\u00f3 a los historiadores examinar la historia de la transici\u00f3n al socialismo, escrita en gran parte por los ide\u00f3logos del comunismo. La indisponibilidad de archivos tambi\u00e9n ha contribuido a las dificultades encontradas por los historiadores.<\/p>\n<p>A pesar de ello, produjeron un impresionante corpus de investigaci\u00f3n sobre el feudalismo europeo[6], \u00abno tanto por inter\u00e9s intr\u00ednseco como porque parec\u00eda un terreno m\u00e1s libre y menos arriesgado\u00bb (p. 41). Aunque los investigadores sovi\u00e9ticos apenas mencionaban la literatura occidental, que consideraban burguesa, s\u00ed la le\u00edan. Por eso no es de extra\u00f1ar que un historiador como Isaak Zvavich publicara una elogiosa rese\u00f1a de los <em>Estudios sobre el desarrollo del capitalismo<\/em> de Dobb en la revista <em>Voprosy istorii<\/em>. Otro historiador sovi\u00e9tico public\u00f3 una rese\u00f1a del simposio <em>La transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo<\/em> (1954), que inclu\u00eda el debate Dobb-Sweezy, en la misma revista en 1955[7].<\/p>\n<p>Allisson y Brisset trazan aqu\u00ed las l\u00edneas maestras del debate[8] sobre la ley econ\u00f3mica fundamental del feudalismo. Tuvo lugar en la principal revista hist\u00f3rica sovi\u00e9tica, <em>Voprosy istorii <\/em><em>(Cuestiones de Historia<\/em>), entre 1951 y 1955. Este debate, que tuvo una resonancia sorprendente en las discusiones occidentales, incluy\u00f3 varios textos clave[9]. Por ejemplo, el art\u00edculo de Pankratova critica la confusi\u00f3n entre producci\u00f3n mercantil y producci\u00f3n capitalista. No se trata simplemente de observar una evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas para juzgar que el feudalismo se disuelve. Si \u00ablos historiadores se han limitado a estudiar las fuerzas productivas\u00bb, su tarea deber\u00eda ser tambi\u00e9n \u00abrevelar las relaciones de producci\u00f3n y mostrar el desarrollo de la lucha de clases\u00bb (p. 48).<\/p>\n<p>De hecho, Pankratova sostiene que los historiadores que fechan el capitalismo en Rusia antes del siglo XIX se equivocan: no basta con constatar el desarrollo de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas \u2013sin duda un terreno f\u00e9rtil para la aparici\u00f3n del capitalismo\u2013 o ver la aparici\u00f3n de formas de trabajo asalariado para ver el capitalismo o el trabajo asalariado. Estos \u00faltimos se reflejan en la aparici\u00f3n de una clase obrera y de un mercado de trabajo. Para ella \u2013como para Trotsky\u2013 es por tanto la abolici\u00f3n de la servidumbre en 1861 el momento paradigm\u00e1tico de la aparici\u00f3n del capitalismo en Rusia.<\/p>\n<p>En cuanto a la ley econ\u00f3mica fundamental del feudalismo, Pol\u00e2nskij explica que reside en la distinci\u00f3n entre la naturaleza de lo que se apropian las clases poseedoras y la forma en que se apropian de ello. En el feudalismo, la renta se paga principalmente en forma de trabajo o en especie; el medio por el que se apropia es extraecon\u00f3mico: violencia o protecci\u00f3n garantizada. Por lo tanto, est\u00e1 claro que la acumulaci\u00f3n econ\u00f3mica est\u00e1 limitada por la naturaleza de lo que puede acumularse: la subsistencia no puede almacenarse <em>ad infinitum<\/em> y el trabajo penoso no puede desplegarse fuera de su entorno productivo directo, el campo o el taller. La productividad es, por tanto, extremadamente limitada.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el derecho econ\u00f3mico del feudalismo correspond\u00eda a los l\u00edmites de la econom\u00eda natural, que la econom\u00eda monetaria y de mercado de las ciudades tend\u00eda a rebasar. Sin embargo, a pesar de la proximidad de las cuestiones planteadas y del hecho de que varios actores favorecieron la circulaci\u00f3n entre estas zonas geogr\u00e1ficas (en particular Christopher Hill y Maurice Dobb), Allisson y Brisset se\u00f1alan que estos debates \u00abno estaban integrados\u00bb (p. 51). Una vez recordadas estas afinidades, los dos autores se adentrar\u00e1n en la obra del propio Brenner y en el <em>Debate Brenner<\/em>.<\/p>\n<h4 class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>El contexto marxista y el proyecto intelectual de Brenner<\/strong><\/h4>\n<p>En el segundo cap\u00edtulo, los autores presentan las condiciones y el contexto intelectual del<em> Debate de Brenner<\/em>. Recuerda toda una serie de elementos: el papel de las revistas brit\u00e1nicas <em>Past and<\/em> <em>Present<\/em> y de la \u00abprimera\u00bb <em>New Left Review <\/em>(1960) en el renacimiento de un marxismo humanista y heterodoxo; el lugar de E. P. Thompson en la formulaci\u00f3n de una historia <em>desde abajo<\/em> del desarrollo de las sociedades capitalistas \u2013y por tanto, sobre todo, de una historia de la resistencia a su desarrollo\u2013 al volver a situar \u00ablas clases sociales en el centro de la historiograf\u00eda\u00bb (p. 60); la toma de control de la <em>NLR<\/em> por Perry Anderson en 1962, y la cr\u00edtica de Thompson a esta nueva l\u00ednea editorial, demasiado te\u00f3rica y antihumanista.<\/p>\n<p>Brenner, entonces historiador (econ\u00f3mico) estadounidense, se incorpor\u00f3 al consejo editorial de la <em>Review<\/em> en 1970. Y aunque el enfoque de Brenner sobre la lucha de clases podr\u00eda acercarle a Thompson, su pertenencia a la <em>New Left<\/em> <em>Review<\/em> en este segundo periodo, as\u00ed como su forma de argumentar, muy te\u00f3rica y poco apoyada en ejemplos emp\u00edricos, le sit\u00faan bastante lejos del \u00abpopulismo\u00bb (por utilizar la palabra de Perry Anderson, citado por Davis, 2006) de este \u00faltimo.<\/p>\n<p>Las motivaciones de su art\u00edculo de 1976 son muy claras. Al oponerse al modelo de comercializaci\u00f3n, conocido como modelo smithiano, y al modelo demogr\u00e1fico de Postan y Le Roy Ladurie, Brenner pretend\u00eda demostrar sus respectivas debilidades, ya que ninguno de los dos ten\u00eda en cuenta \u00abla estructura de las relaciones de clase, del poder de clase, que determinar\u00e1 en qu\u00e9 medida y de qu\u00e9 manera ciertos cambios demogr\u00e1ficos y comerciales pueden afectar a la evoluci\u00f3n a largo plazo, ya sea en la distribuci\u00f3n de la renta o en el crecimiento econ\u00f3mico\u00bb (citado en las pp. 54 y 63-64).<\/p>\n<p>Como se\u00f1alan Brisset y Allisson, Brenner quiere \u00abromper con la historiograf\u00eda liberal, que supone que el mercado est\u00e1 en todas partes en el poder\u00bb, al tiempo que elabora \u00abuna historia econ\u00f3mica centrada en las luchas por la apropiaci\u00f3n de los medios de subsistencia\u00bb (p. 54). A continuaci\u00f3n, explicar\u00e1n c\u00f3mo se sit\u00faa Brenner en relaci\u00f3n con los dos modelos mencionados, y explicar\u00e1n c\u00f3mo afina sus an\u00e1lisis utilizando varios conceptos, en particular los de <em>relaciones de propiedad<\/em> <em>social<\/em> y <em>reglas de<\/em> <em>reproducci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<h4 class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>Tres elementos centrales del argumento <\/strong><\/h4>\n<p class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>El modelo smithiano y el modelo malthusiano-ricardiano<\/strong><\/p>\n<p>Para Brenner, los dos modelos, el smithiano y el malthusiano-ricardiano, no son equivalentes. Ataca en particular a este \u00faltimo. Este \u00faltimo tiene el m\u00e9rito de socavar el modelo smithiano \u00abal subrayar que el auge del comercio en distintas partes de Europa y en distintas \u00e9pocas no tuvo los mismos efectos en todas partes\u00bb (p. 65). Es cierto que el desarrollo del comercio desestabiliz\u00f3 a veces la econom\u00eda feudal. Pero en otros casos, la reforz\u00f3, provocando a veces un retorno a la servidumbre, sobre todo en Rusia.<\/p>\n<p>La tesis central del modelo matlhusiano-ricardiano, defendida en particular por Le Roy Ladurie, es que no son el comercio internacional y las \u00abredes mercantiles\u00bb los que determinan el desarrollo de las econom\u00edas feudales, sino los \u00abmovimientos demogr\u00e1ficos a largo plazo\u00bb (p. 65). Este movimiento se compone de dos fases: el crecimiento y el declive de la poblaci\u00f3n. Le Roy Ladurie lo califica de \u00abhomeost\u00e1tico\u00bb en el sentido de que la poblaci\u00f3n se autorregula inconscientemente, produciendo el crecimiento demogr\u00e1fico \u00abgrandes crisis debido a la disminuci\u00f3n de la relaci\u00f3n tierra\/trabajo\u00bb, mientras que el declive produce un aumento de esta relaci\u00f3n y \u00abbuenos tiempos para los trabajadores agr\u00edcolas\u00bb. Pero Brenner atrapa el enfoque maltusiano en su propia trampa. Es imposible entender la continuaci\u00f3n y el desarrollo exponencial del crecimiento econ\u00f3mico en el siglo XIX en un momento en que la poblaci\u00f3n crec\u00eda exponencialmente. \u00ab\u00bfQu\u00e9 fue lo que puso fin al equilibrio evocado por Le Roy Ladurie?\u00bb, se preguntan Allisson y Brisset.<\/p>\n<p class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>Relaciones sociales de propiedad y normas de reproducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Si bien el m\u00e9rito de la tesis maltusiana consiste en poner en tela de juicio la generalizaci\u00f3n y el determinismo comercial del modelo smithiano, este \u00faltimo ofrece algo que el modelo maltusiano evita: una explicaci\u00f3n basada en \u00abla aparici\u00f3n de comportamientos espec\u00edficos\u00bb (p. 67). Brenner reconoce este m\u00e9rito en el modelo smithiano, pero sostiene que deber\u00eda desnaturalizarse, en particular rechazando el postulado de una inclinaci\u00f3n humana natural al intercambio que explicar\u00eda el surgimiento del capitalismo. De hecho, esto es precisamente lo que necesitamos comprender, y la historizaci\u00f3n es la \u00fanica forma de hacerlo. Para ello, utiliza el concepto de relaciones sociales de propiedad, que define del siguiente modo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[Las relaciones de propiedad social son] relaciones entre productores directos, entre explotadores y entre explotadores y productores directos. Estas relaciones, en su conjunto, hacen posible y definen el acceso regular de los individuos y las familias a los medios de producci\u00f3n (tierra, trabajo, herramientas) y\/o al producto social. La idea es que tales relaciones, espec\u00edficas de cada sociedad, definen las restricciones fundamentales que enmarcan y limitan el comportamiento econ\u00f3mico individual. Son restricciones en la medida en que determinan no s\u00f3lo los recursos de que disponen los individuos, sino tambi\u00e9n la forma en que tienen acceso a ellos y, de manera m\u00e1s general, sus ingresos. Las relaciones sociales de propiedad son mantenidas y reproducidas colectivamente \u2013fuera del control de cada individuo\u2013 por <em>comunidades<\/em> <em>pol\u00edticas<\/em> constituidas precisamente con este fin. Y es debido a que estas comunidades pol\u00edticas constituyen y mantienen estas relaciones sociales de propiedad colectivamente y por la fuerza \u2013aplicando funciones pol\u00edticas normalmente asociadas al Estado, como la defensa, la polic\u00eda y la justicia\u2013 que los agentes econ\u00f3micos individuales generalmente no pueden modificarlas, y deben tomarlas como algo dado, como el marco en el que realizar\u00e1n sus elecciones (p. 128 en la traducci\u00f3n del art\u00edculo, citado en la p. 66).<\/p>\n<p>El desarrollo del capitalismo s\u00f3lo puede comprenderse a partir de un an\u00e1lisis comparativo de las diferentes formas de relaciones sociales de propiedad. A partir de ah\u00ed, se trata de \u00abcaptar primero estas variaciones, para indicar qu\u00e9 tipos de organizaci\u00f3n est\u00e1n en el origen de la transici\u00f3n al capitalismo\u00bb (p. 69).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, existen relaciones de propiedad feudales y relaciones de propiedad capitalistas. En las primeras, los se\u00f1ores son propietarios de sus fincas, pero los campesinos tienen un derecho de posesi\u00f3n sobre las tierras estatales que cultivan, un derecho otorgado por el uso. Por tanto, los campesinos est\u00e1n en posesi\u00f3n de sus medios de reproducci\u00f3n, mientras que los se\u00f1ores se apropian de la propiedad por medios extraecon\u00f3micos. Brenner habla as\u00ed de una \u00abforma de propiedad pol\u00edticamente constituida\u00bb (p. 70). Desde un punto de vista subjetivo, \u00ablas estrategias de los individuos dentro de un sistema feudal son en s\u00ed mismas feudales\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es lo que Brenner conceptualiza aqu\u00ed como \u00abreglas de reproducci\u00f3n\u00bb, la sistematicidad por la que \u00ablos individuos y las familias adoptan un conjunto correspondiente y particular de estrategias econ\u00f3micas\u00bb (p. 71). En otras palabras, las relaciones de propiedad feudales no pueden producir desarrollo econ\u00f3mico, porque dan lugar a estrategias de reproducci\u00f3n feudales.<\/p>\n<p>Por una parte, los campesinos no tienen ninguna raz\u00f3n para aumentar la productividad de sus tierras y tienen todo el inter\u00e9s en orientar su producci\u00f3n hacia el autoconsumo. La regla de reproducci\u00f3n de los campesinos es, pues, \u00abla seguridad ante todo\u00bb (p. 72). Por otra parte, los se\u00f1ores no pueden aumentar la productividad de la tierra, ya que los campesinos no tienen ning\u00fan incentivo para hacerlo. En resumen, fue reforzando su potencial militar, por medios extraecon\u00f3micos, como los se\u00f1ores construyeron su riqueza, oscilando entre la conquista y la protecci\u00f3n de sus s\u00fabditos, por los que percib\u00edan una renta.<\/p>\n<p>Por el contrario, en las relaciones de propiedad capitalistas, los se\u00f1ores perdieron su poder de acumulaci\u00f3n pol\u00edtica y los campesinos sus derechos a la posesi\u00f3n de sus medios de subsistencia. A partir de entonces, la productividad de la tierra se convirti\u00f3 en una cuesti\u00f3n clave. En primer lugar, como resultado del Estado moderno, \u00ablos terratenientes ya no tienen acceso a los beneficios de la acumulaci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb (p. 71), por lo que tienen que hacer todo lo posible para mejorar la renta de sus tierras.<\/p>\n<p>Para ello, las arriendan a agricultores capitalistas, que les pagan un arrendamiento. El agricultor arrienda sus tierras con la intenci\u00f3n de obtener un beneficio, si y s\u00f3lo si consigue maximizar la productividad del trabajo en la explotaci\u00f3n mediante el uso de trabajadores libres o de nuevas t\u00e9cnicas; no importa, ambas cosas son ahora capital. Pasamos de una relaci\u00f3n binaria a una ternaria, t\u00edpica del capitalismo, compuesta por el terrateniente, el explotador capitalista y el trabajador libre. Allisson y Brisset se\u00f1alan que \u00abes por tanto la relaci\u00f3n de propiedad la que otorga al mercado un lugar central, y no al rev\u00e9s\u00bb, y que \u00aben el contexto de las reglas de reproducci\u00f3n capitalistas, es absolutamente necesario aprovechar todas las oportunidades de ganancia, debido a una situaci\u00f3n de competencia generalizada\u00ab que implica \u00abreducir costes y especializarse\u00bb (p. 72).<\/p>\n<p class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>La transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3lo nos queda discutir la transici\u00f3n de un tipo de relaci\u00f3n al otro, es decir, la transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo propiamente dicho.Para entender c\u00f3mo se pasa de uno a otro, nos enfrentamos a un primer problema: si, para Brenner, las estrategias reproductivas se corresponden con los reg\u00edmenes de propiedad, \u00bfes siquiera posible que haya cambio social? Brenner resuelve la ecuaci\u00f3n proponiendo una explicaci\u00f3n de la transici\u00f3n en t\u00e9rminos de \u00abefectos involuntarios de acciones voluntarias\u00bb. Las acciones voluntarias corresponden a las reglas de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tomemos el ejemplo de los gremios: para protegerse, restringen el acceso a una profesi\u00f3n. Limitar la competencia permite mantener un cierto nivel de escasez, garantizando al mismo tiempo la autenticidad de las competencias t\u00e9cnicas de los proveedores de bienes o servicios. Pero al hacerlo, los trabajadores libres quedan fuera de las instituciones feudales y se ven impulsados, por la fuerza de las circunstancias \u2013por la fuerza de sus reglas capitalistas de reproducci\u00f3n\u2013, a querer destruirlas.<\/p>\n<p>Brenner identifica tres v\u00edas europeas de desarrollo: la v\u00eda inglesa, t\u00edpicamente capitalista; la v\u00eda de Europa del Este, t\u00edpicamente feudal; y la v\u00eda francesa, caracterizada por el minifundismo. Resum\u00e1moslas muy brevemente: cuando la peste negra asol\u00f3 Inglaterra y disminuy\u00f3 la proporci\u00f3n entre tierra y mano de obra, \u00abel acuerdo de los se\u00f1ores ingleses se rompi\u00f3 debido al resurgimiento de la competencia por los arrendatarios\u00bb (p. 74).<\/p>\n<p>El aumento de la demanda se\u00f1orial de mano de obra permiti\u00f3 a los campesinos, en cierto modo deseados (porque eran escasos), imponerse a la nobleza. Los se\u00f1ores deb\u00edan ofrecer las mejores condiciones para atraer a los arrendatarios potenciales, en particular concedi\u00e9ndoles el estatuto de \u00abarrendatarios libres\u00bb, lo que les obligaba a entregar una \u00abcopia del registro se\u00f1orial en el que constasen las condiciones de su tenencia\u00bb. Dado que <em>el derecho consuetudinario brit\u00e1nico <\/em>otorgaba a todo hombre libre el derecho a apoderarse de ella, estas copias pod\u00edan utilizarse como prueba ante los tribunales cuando surg\u00eda un litigio entre el se\u00f1or y el productor directo.<\/p>\n<p>En respuesta a esta resistencia legal \u2013y a veces al descontento campesino\u2013 los Se\u00f1ores respondieron \u00abpresionando para que se pusiera fin a los derechos consuetudinarios (cercamientos, impugnaci\u00f3n de los derechos de espigamiento y acceso a los bosques se\u00f1oriales) y sometiendo las tierras de copropiedad a aumentos de renta en las transferencias, principalmente intergeneracionales\u00bb. Por supuesto, los campesinos se opusieron a estos intentos de reafirmar los derechos se\u00f1oriales. Sin embargo, no pudieron impedir la acumulaci\u00f3n privada de la propiedad, impuesta por los Se\u00f1ores con la ayuda del Estado mon\u00e1rquico central.<\/p>\n<p>Allisson y Brisset resumen:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El sistema feudal ingl\u00e9s tend\u00eda a concentrar el poder extraecon\u00f3mico en manos de la corona y el poder econ\u00f3mico en las de los grandes terratenientes. A partir de entonces, el modo de reproducci\u00f3n de estos terratenientes pas\u00f3 a ser econ\u00f3mico: la tierra deb\u00eda arrendarse al mejor postor, lo que incitaba a los arrendatarios a ser m\u00e1s productivos. En comparaci\u00f3n, en Europa del Este, seg\u00fan Brenner, el campesinado no estaba suficientemente organizado para imponer tal \u00abliberaci\u00f3n\u00ab. Por tanto, la servidumbre segu\u00eda siendo la forma de organizaci\u00f3n dominante. Por el contrario, en Francia, la relaci\u00f3n de fuerzas era m\u00e1s favorable a los campesinos, de modo que \u00e9stos pudieron tanto establecer su propiedad como preservar los derechos consuetudinarios. Por ello, Francia habr\u00eda evolucionado hacia un sistema de peque\u00f1as explotaciones campesinas protegidas de los caprichos del mercado, en el que la autosubsistencia segu\u00eda siendo la norma (p. 75).<\/p>\n<p>Los campesinos ingleses abandonaron as\u00ed la regla de reproducci\u00f3n \u00ab<em>safety first<\/em>\u00bb t\u00edpica del feudalismo en el mismo movimiento de las relaciones sociales de propiedad feudales a las capitalistas. En adelante, el campesinado ingl\u00e9s, en su competencia por los arrendamientos, tendr\u00eda que adoptar la \u00abregla smithiana de maximizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n precio\/coste mediante la especializaci\u00f3n, la acumulaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n\u00bb (Brenner citado por Allisson y Brisset, p. 76).<\/p>\n<h4 class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>El futuro del marxismo pol\u00edtico<\/strong><\/h4>\n<p>Las reacciones cr\u00edticas a la tesis de Brenner se analizan en el cap\u00edtulo 8 (p. 81). Algunas son esperables, como las de los partidarios del modelo maltusiano; otras son m\u00e1s constructivas, como la de Guy Bois, historiador marxista. Fue su cr\u00edtica la que dio nombre al \u00abmarxismo pol\u00edtico\u00bb. Con \u00abpol\u00edtico\u00bb quer\u00eda subrayar el hecho de que Brenner, en cierto modo como reacci\u00f3n al economismo marxista ortodoxo, hab\u00eda hecho demasiado hincapi\u00e9 en los factores pol\u00edticos y olvidado las realidades econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>La respuesta de Brenner es que los factores pol\u00edticos son inseparables del desarrollo econ\u00f3mico. En cuanto a los correligionarios o herederos, ser\u00eda demasiado largo rese\u00f1arlos a todos[10]. Allisson y Brisset prefieren centrarse en tres autores en particular que han utilizado y completado los an\u00e1lisis de Brenner: Andreas Malm, Ellen Meiksins Wood y Xavier Lafrance. Me centrar\u00e9 en particular en la contribuci\u00f3n de Wood, que me parece m\u00e1s directamente cr\u00edtica y acorde con los argumentos te\u00f3ricos de Brenner.<\/p>\n<p>Empezar\u00e9, sin embargo, con unas palabras sobre las aportaciones de Malm y Lafrance. El m\u00e9rito de Malm reside en haber demostrado que las opciones tecnol\u00f3gicas pueden explicarse en t\u00e9rminos de relaciones de propiedad, y no en t\u00e9rminos puramente t\u00e9cnicos. Hay opciones pol\u00edticas detr\u00e1s de las tecnolog\u00edas, porque la estrategia de reproducci\u00f3n capitalista, que pasa por el aumento de la productividad, tambi\u00e9n debe tener en cuenta y anticipar la resistencia popular a este aumento.<\/p>\n<p>Xavier Lafrance[11] fue el primero en utilizar expl\u00edcitamente el marco de Brenner en un estudio monogr\u00e1fico a largo plazo sobre la transici\u00f3n al capitalismo en Francia. Si hab\u00eda que mantener un argumento clave, era que el capitalismo franc\u00e9s era una importaci\u00f3n estatal, una \u00abimposici\u00f3n autoritaria\u00bb de Napole\u00f3n III, que luchaba contra el ascenso de Inglaterra y Prusia. As\u00ed pues, el desarrollo industrial se convirti\u00f3 en un tema importante de la pol\u00edtica del Segundo Imperio, con la creaci\u00f3n de instituciones de cr\u00e9dito para sustituir la autofinanciaci\u00f3n, una estrategia nacional de desarrollo ferroviario, la creaci\u00f3n de grandes almacenes para racionalizar el mercado interior, la firma de los acuerdos Cobden-Chevalier, que ejercieron una presi\u00f3n capitalista constante sobre la producci\u00f3n francesa, y el desmantelamiento de los derechos locales en favor de una legislaci\u00f3n laboral que organizaba la subordinaci\u00f3n de los trabajadores.<\/p>\n<p>Incuestionablemente, la principal correligionaria de Brenner en el marxismo pol\u00edtico es Ellen Meiksins Wood. Tras recordar varias de sus ricas aportaciones, tanto intelectuales como pol\u00edticas (pp. 88-89), Allisson y Brisset proponen examinar los trabajos encaminados a enriquecer los de Brenner[12]. Wood sostiene que, a pesar de las limitaciones del modelo de mercantilizaci\u00f3n, ser\u00eda demasiado precipitado considerar que el comercio internacional no tiene ninguna relaci\u00f3n con la aparici\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, la mejor manera de reconstruir el surgimiento del capitalismo ingl\u00e9s era comprender el papel espec\u00edfico de Inglaterra en las redes del comercio internacional. A ra\u00edz de un debate con Brenner sobre las Provincias Unidas, Wood propuso distinguir entre las reglas del comercio feudal y las del comercio capitalista. Brenner consideraba que las Provincias Unidas hab\u00edan establecido relaciones de propiedad social capitalistas, pero que su transici\u00f3n hab\u00eda \u00ababortado\u00bb (p. 91).<\/p>\n<p>Para Wood, Brenner contradice su propia argumentaci\u00f3n sobre el surgimiento del capitalismo en Inglaterra, ya que el l\u00edmite de la transici\u00f3n al capitalismo es externo, no interno. En cierto modo, saca a Brenner de esta contradicci\u00f3n, proponiendo una relectura del caso de las Provincias Unidas basada en tres argumentos: en primer lugar, contrariamente a lo que sugiere Brenner, las relaciones de propiedad siguieron siendo feudales; en segundo lugar, la dependencia del mercado internacional segu\u00eda una l\u00f3gica feudal, \u00aben la medida en que esta dependencia concierne al consumo (hay que vender para comprar), mientras que en un marco capitalista, es el beneficio el que se convierte en la condici\u00f3n de supervivencia\u00bb (p.92); por \u00faltimo, el aumento de los rendimientos agr\u00edcolas, en el que Brenner basaba su descripci\u00f3n de las relaciones sociales en las Provincias Unidas como \u00abcapitalistas\u00bb, no derivaba de la presi\u00f3n constante del mercado capitalista, sino de una presi\u00f3n c\u00edclica, de crisis, que obligaba al pa\u00eds a producir m\u00e1s para asegurarse el abastecimiento de subsistencia gracias a los beneficios de la exportaci\u00f3n de productos manufacturados.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, la contribuci\u00f3n de Wood fue decisiva para reafirmar la primac\u00eda capitalista de Inglaterra[13]. El comercio de las Provincias Unidas seguir\u00eda siendo enteramente feudal: \u00absu dominio comercial sobre el resto de Europa se ejerce debido a una superioridad extraecon\u00f3mica, por su dominio de las rutas comerciales, y no por su capacidad de reaccionar ante las variaciones de los costes de los diferentes lugares de producci\u00f3n\u00bb (p. 93). Los beneficios no se derivan de la competencia, sino del monopolio de las rutas comerciales.<\/p>\n<p>Wood distingue as\u00ed entre las estrategias de reproducci\u00f3n feudal y capitalista en la propia esfera comercial: la primera consiste en \u00abvender para comprar\u00bb; la segunda, en \u00abmaximizar el propio beneficio en un contexto de depredaci\u00f3n econ\u00f3mica\u00bb. Resume: \u00abEs esencial distinguir la necesidad de vender para sobrevivir de la necesidad de alcanzar una tasa media de beneficio para sobrevivir, independientemente de las propias necesidades de consumo\u00bb (citado en la p. 94).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en tiempos de crisis, la respuesta de las \u00e9lites de las Provincias Unidas no fue mejorar la productividad. Peor a\u00fan, la posibilidad generalizada en las Provincias Unidas de convertir el capital econ\u00f3mico en capital pol\u00edtico mediante la compra de un cargo p\u00fablico permiti\u00f3 a las \u00e9lites refugiarse en privilegios feudales, evitando as\u00ed la competencia comercial, mientras que los lores ingleses tuvieron que mejorar la productividad de sus tierras.<\/p>\n<p>La mejora de las tierras s\u00f3lo se hace \u00abvital\u00bb por la presi\u00f3n constante, la \u00abdependencia completa y total de los mercados\u00bb (p. 97) de los arrendamientos y de la mano de obra gratuita, t\u00edpica de la tr\u00edada inglesa de terrateniente (cuya renta depende de la eficacia del agricultor), arrendatario (cuyo salario depende de la productividad) y empleado agr\u00edcola o temporero (despose\u00eddo de sus medios de reproducci\u00f3n).<\/p>\n<h4 class=\"yiv9553682696ydpa4acae02wp-block-heading\"><strong>\u00bfQu\u00e9 hacer de Brenner? <\/strong><\/h4>\n<p>No tendr\u00eda sentido traducir los textos de Brenner si no tuvieran algo que decirnos. B\u00e1sicamente, la respuesta a la pregunta \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 importa el <em>Debate<\/em> <em>Brenner<\/em>?\u00bb es la respuesta a la pregunta \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 traducirlo?\u00bb Y el inter\u00e9s de Brenner reside sobre todo en poner de relieve el papel fundamental de la propiedad en la estructuraci\u00f3n del orden pol\u00edtico. Su fuerza epistemol\u00f3gica reside en su posici\u00f3n de intermediario entre el postmarxismo de la <em>Nueva Izquierda<\/em> y los postestructuralismos y el marxismo \u00abpopulista\u00bb de los Thompson: mantiene un an\u00e1lisis de clase sin interesarse por la agentividad de las clases trabajadoras.<\/p>\n<p>Dejaremos este debate a los partidarios de Thompson y a los marxistas pol\u00edticos. Es seguro que un equilibrio entre estas dos tendencias ser\u00eda lo m\u00e1s f\u00e9rtil. Por otra parte, dentro del marxismo pol\u00edtico, encontramos investigadores como Benno Teschke y Samuel Knafo que se erigen en intermediarios, criticando un cierto marxismo pol\u00edtico que tiende, por su potencia te\u00f3rica, a distanciarse de las m\u00faltiples historicidades de la transici\u00f3n[14].<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, estas cr\u00edticas han dado en el clavo, ya que los muy brennnerianos\/woodlandianos, relativamente cercanos a los fundadores, Xavier Lafrance y Charles Post, han publicado una obra colectiva que urge traducir, <em>Case Studies in the Origins of Capitalism<\/em> <em>(Estudios de casos sobre los or\u00edgenes del capitalismo)<\/em> (2019). En ella, la empresa comparativa adquiere un alcance intelectual y colectivo absolutamente decisivo. En t\u00e9rminos de marxismo pol\u00edtico, analiza la transici\u00f3n al capitalismo en Inglaterra, Francia, Catalu\u00f1a, Estados Unidos, Canad\u00e1, Jap\u00f3n, entre el Imperio Otomano y Turqu\u00eda, e incluso en Taiw\u00e1n \u00a1Vaya programa!<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Brandon,\u00a0Pepijn. \u00ab\u00a0Marxism and the \u00ab\u00a0Dutch Miracle\u00a0\u00bb: The Dutch Republic and the Transition-Debate\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical materialism<\/em>, vol.19 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 106-146.<\/p>\n<p>Davis, Madeleine. \u00ab\u00a0The Marxism of the British New Left\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Journal of Political Ideologies<\/em>. 2006, vol.11 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 335\u2011358.<\/p>\n<p>Evans, Jessica. \u00ab\u00a0Mediating Capitalism\u2019s \u2018Rules of Reproduction\u2019 with Historical Agency: Political Marxism, Uneven and Combined Development and Settler-Capitalism in Canada\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical Materialism<\/em>.\u00a02021, vol.29 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 153\u2011174.<\/p>\n<p>Ganshof, Fran\u00e7ois-Louis. \u00ab\u00a0Marc Bloch. Rois et Serfs. Un chapitre d\u2019histoire cap\u00e9tienne.\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Revue belge de Philologie et d\u2019Histoire<\/em>. 1922. p. 758\u2011763.<\/p>\n<p>Hyams, Paul R. \u00ab\u00a0La joie de la libert\u00e9 et le prix de la respectabilit\u00e9\u202f: autour des chartes d\u2019affranchissement anglaises et d\u2019actes fran\u00e7ais analogues (v. 1160-1307)\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Biblioth\u00e8que de l\u2019\u00e9cole des chartes<\/em>.\u00a02006, vol.164 n<sup>o<\/sup>\u00a02. p. 371\u2011389.<\/p>\n<p>Knafo, Samuel et Benno\u00a0Teschke. \u00ab\u00a0Political Marxism and the Rules of Reproduction of Capitalism: A Historicist Critique\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical Materialism<\/em>. 2020, vol.29 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 54\u201183.<\/p>\n<p>Lafrance, Xavier. \u00ab\u00a0The Vacuity of Structurelessness: Situating Agency and Structure in Exploitative and Alienated Social Relations\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical Materialism<\/em>. 2021, vol.29 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 84\u2011106.<\/p>\n<p>Lafrance, Xavier et Charles\u00a0Post\u00a0(eds.).\u00a0<em>Case Studies in the Origins of Capitalism<\/em>.\u00a0Cham : Palgrave Macmillan. 2019. (Marx, Engels, and Marxisms).<\/p>\n<p>Moreno Zacar\u00e9s, Javier.\u00a0\u00ab\u00a0Two Historicisms: Unpacking the Rules of Reproduction Debate\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical Materialism<\/em>. 2021, vol.29 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 175\u2011198.<\/p>\n<p>Pal, Ma\u00efa. \u00ab\u00a0Radical Historicism or Rules of Reproduction? New Debates in Political Marxism: An Introduction to the Symposium on Knafo and Teschke\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical Materialism<\/em>. 2021, vol.29 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 33\u201153.<\/p>\n<p>Post, Charles. \u00ab\u00a0Structure and Agency in Historical Materialism: A Response to Knafo and Teschke\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical Materialism<\/em>. 2021, vol.29 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 107\u2011124.<\/p>\n<p>Salgado, Pedro. \u00ab\u00a0Anti-Eurocentric Historicism: Political Marxism in a Broader Context\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Historical Materialism<\/em>. 2021, vol.29 n<sup>o<\/sup>\u00a03. p. 199\u2011223.<\/p>\n<p>Sweezy, Paul et Maurice\u00a0Dobb. \u00ab\u00a0The Transition from Feudalism to Capitalism\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Science &amp; Society<\/em>.\u00a01950, vol.14 n<sup>o<\/sup>\u00a02. p. 134\u2011167.<\/p>\n<p>Wood, Ellen Meiksins.\u00a0<em>L\u2019origine du capitalisme : une \u00e9tude approfondie<\/em>. Traduit par Fran\u00e7ois\u00a0T\u00e9treau. Montr\u00e9al : Lux. 2009.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p>[1] La versi\u00f3n francesa a\u00fan est\u00e1 lejos.<br \/>\n[2] Pueden encontrarse otras traducciones de los art\u00edculos de Brenner en la revista en l\u00ednea <em>Period<\/em>: <a href=\"http:\/\/revueperiode.net\/author\/robert-brenner\/.\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">http:\/\/revueperiode.net\/author\/robert-brenner\/.<\/a><br \/>\n[3] El hecho de que Fran\u00e7ois Allisson sea especialista en marxismo ruso explica esta discrepancia inesperada pero muy esclarecedora.<br \/>\n[4] La emancipaci\u00f3n de los siervos fue especialmente frecuente en los siglos XII, XIII y XIV (Hyams, 2006). En Francia, Marc Bloch realiz\u00f3 brillantes an\u00e1lisis de la emancipaci\u00f3n de los siervos por Saint-Louis en 1315, que iban a contracorriente de la mitolog\u00eda liberal propugnada por Guizot (Ganshof, 1922). En sus an\u00e1lisis, Bloch sostiene que los se\u00f1ores quer\u00edan la emancipaci\u00f3n, bas\u00e1ndose en la idea de que obligar\u00edan a los campesinos a recomprar la tierra, m\u00e1s o menos como en Rusia despu\u00e9s de 1861. Me parece que este argumento plantea problemas al an\u00e1lisis de Brenner.<br \/>\n[5] Dobb, haciendo uso de su derecho de r\u00e9plica, replic\u00f3: \u00abUna vez m\u00e1s, como se\u00f1ala Sweezy, las ciudades actuaron como imanes para los siervos fugitivos. No me interesa debatir si esta huida de siervos se debi\u00f3 a la atracci\u00f3n de estos imanes urbanos (y alternativamente, en ciertas partes de Europa, a la atracci\u00f3n de la tierra libre) o a la fuerza repulsiva de la explotaci\u00f3n feudal. Evidentemente, se debi\u00f3 a ambas cosas, en mayor o menor medida seg\u00fan la \u00e9poca y el lugar. Pero el efecto espec\u00edfico de esta huida se debe al car\u00e1cter espec\u00edfico de la relaci\u00f3n entre el siervo y el explotador feudal\u00bb. (1950, p. 160)<br \/>\n[6] Los autores citan en particular el art\u00edculo de los historiadores sovi\u00e9ticos Sidorova y Gutnova publicado en Annales en 1960: \u00abC\u00f3mo percibe y explica la historiograf\u00eda sovi\u00e9tica la Edad Media occidental\u00bb.<br \/>\n[7] Allisson y Brisset dan varios ejemplos m\u00e1s de este flujo bidireccional de ideas entre historiadores sovi\u00e9ticos y occidentales, a pesar de las barreras ideol\u00f3gicas y ling\u00fc\u00edsticas (v\u00e9ase p. 46).<br \/>\n[8] Dejando de lado, por ejemplo, como se\u00f1alan, el debate sobre la g\u00e9nesis del capitalismo en la industria, que tuvo lugar en la revista <em>Srednie veka<\/em> (Edad Media) entre 1953 y 1955.<br \/>\n[9] Traducido al franc\u00e9s: \u00ab\u00c0 propos de la p\u00e9riodisation de l&#8217;histoire de la Russie \u00e0 l&#8217;\u00e9poque du f\u00e9odalisme\u00bb (1951) de Pashuto y Cherepnin; \u00abSur le r\u00f4le de la production marchande dans la transition du f\u00e9odalisme au capitalisme\u00bb (1953) de la redactora jefe de la revista, Anna Pankratova; \u00abLa cuesti\u00f3n de la ley econ\u00f3mica fundamental del feudalismo\u00bb (1954) por Pol\u00e2nskij; \u00abSobre la ley econ\u00f3mica fundamental de la formaci\u00f3n feudal (resultados de las discusiones)\u00bb (1955) en forma de resumen colectivo an\u00f3nimo destinado a cerrar el debate.<br \/>\n[10] Adem\u00e1s de aquellos cuyos trabajos se analizar\u00e1n con m\u00e1s detalle, se menciona aqu\u00ed a Benno Teschke, Hannes Lacher, David McNally y Georges Comninel.<br \/>\n[11] Una entrevista de Selim Nadi a Lafrance se public\u00f3 en la p\u00e1gina web de <em>Contretemps<\/em> en 2020 <a href=\"https:\/\/www.contretemps.eu\/construction-capitalisme-france-entretien\/\">https:\/\/www.contretemps.eu\/construction-capitalisme-france-entretien\/<\/a>.<br \/>\n[12] En <em>Contretemps<\/em>, tambi\u00e9n se puede leer el cap\u00edtulo titulado \u00abLes origines agraires du capitalisme\u00bb (\u00abLos or\u00edgenes agrarios del capitalismo\u00ab) en su libro <em>L&#8217;origine du capitalisme, une \u00e9tude approfondie<\/em> (2009).<br \/>\n[13] El historiador marxista holand\u00e9s Pepijn Brandon ha criticado duramente esta lectura woodiana de la historia holandesa (2011).<br \/>\n[14] Este debate, que merece ser traducido, fue lanzado por un texto de Teschke y Knafo (Knafo et al., 2020), y tuvo lugar en un n\u00famero de la revista <em>Historical Materialism<\/em> (Post, 2021; Lafrance, 2021; Evans, 2021; Moreno Zacar\u00e9s, 2021; Salgado, 2021; Pal, 2021).<\/p>\n<p>Fuente: <em>Contretemps<\/em>, <span class=\"yiv9553682696ydpa4acae02entry-date yiv9553682696ydpa4acae02post-date\">17 de mayo de 2024<\/span> (<a href=\"https:\/\/www.contretemps.eu\/capitalisme-origines-brenner-marxisme-politique\/\">https:\/\/www.contretemps.eu\/capitalisme-origines-brenner-marxisme-politique\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9tienne Furrer hace un recuento detallado del libro de Fran\u00e7ois Allisson y Nicolas Brisset Aux origines du capitalisme. 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