{"id":157,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=157"},"modified":"2020-02-12T13:21:51","modified_gmt":"2020-02-12T12:21:51","slug":"reflexiones-marginales-sobre-el-significado-economico-politico-de-la-constitucion-europea-actual-y-de-la-futura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=157","title":{"rendered":"Reflexiones marginales sobre el significado econ\u00f3mico-pol\u00edtico de la Constituci\u00f3n Europea actual, y de la futura"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/220px-EU_constitution_es_01.png\" alt=\"Esta imagen tiene un atributo ALT vac\u00c3\u00ado; su nombre de archivo es 220px-EU_constitution_es_01.png\" \/><\/p>\n<p><b>Enero de 2005<\/b><\/p>\n<p>Aunque este breve art\u00edculo tiene que ver con la Constituci\u00f3n Europea (CE), en \u00e9l no se van a comentar las declaraciones y prescripciones que la misma contiene, ni siquiera aquellos de sus art\u00edculos que recogen las normas de mayor contenido econ\u00f3mico. En realidad, este art\u00edculo podr\u00eda haberse escrito sin haber le\u00eddo siquiera esta Ley de leyes que est\u00e1n a punto de aprobar los ciudadanos de la Uni\u00f3n Europea (UE).<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que se pretende hacer es calibrar el alcance hist\u00f3rico de este importante paso en la construcci\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica mundial desde un punto de vista mucho m\u00e1s general y sist\u00e9mico, sobre todo en relaci\u00f3n con lo que dicho paso supone y supondr\u00e1 en la debatible marcha del capitalismo en direcci\u00f3n hacia el comunismo.<\/p>\n<p>No har\u00e1 falta por consiguiente entrar en el detalle de los derechos y deberes de contenido econ\u00f3mico que quedar\u00e1n garantizados o meramente recogidos en la CE, ni en el recuento de los \u00f3rganos e instituciones que se encargar\u00e1n de poner en pr\u00e1ctica las diferentes actuaciones de pol\u00edtica econ\u00f3mica, ni en el tipo de relaciones que existir\u00e1n entre ellos, etc\u00e9tera, porque partiremos del supuesto de que, aunque muy novedosa por el \u00e1mbito de vigencia de esta nueva norma, desde el punto de vista de su contenido esta Constituci\u00f3n no puede sino ofrecer un car\u00e1cter fundamentalmente continuista, como corresponde a todas las normas supremas de que se han ido dotando los pa\u00edses capitalistas en los dos \u00faltimos siglos o, con mayor exactitud, desde la instauraci\u00f3n y consolidaci\u00f3n en ellos del r\u00e9gimen capitalista.<\/p>\n<p>Por tanto, no merece la pena entrar aqu\u00ed en el detalle de estas normas y disposiciones porque otros muchos autores los han analizado ya o los analizar\u00e1n en los pr\u00f3ximos meses y a\u00f1os. Pero lo que muy probablemente se dejar\u00e1 de lado en estos an\u00e1lisis es precisamente el tipo de consideraciones que desarrollaremos a continuaci\u00f3n. Por esta raz\u00f3n se habla en el t\u00edtulo de este art\u00edculo de \u201creflexiones marginales\u201d: no desde luego porque consideremos que la importancia de los temas que abordaremos en seguida es marginal o secundaria, sino porque nuestros pensamientos se situar\u00e1n sin duda fuera de la corriente principal de los argumentos habituales a favor o en contra de la aprobaci\u00f3n de esta CE.<\/p>\n<p>Ya sean m\u00e1s o menos cr\u00edticos con el sesgo pol\u00edtico de la CE, los argumentos al uso se hacen casi siempre <i>desde dentro <\/i>del sistema pol\u00edtico e ideol\u00f3gico actual y sin poner en entredicho la adecuaci\u00f3n de este r\u00e9gimen con la totalidad de las necesidades reales de la poblaci\u00f3n, que son independientes de si las mismas se pueden expresar o no a trav\u00e9s de una capacidad de compra efectiva, que es lo que constituye la demanda de mercado que se toma exclusivamente en consideraci\u00f3n dentro de este sistema. Sin embargo, las reflexiones que haremos aqu\u00ed parten de la base de que los reg\u00edmenes sociales son perfectamente finitos y modificables por la sociedad en la que rigen, por lo que nadie podr\u00e1 negar la conveniencia \u2013aunque desde su punto de vista sea \u201cmarginal\u201d\u2013 de pensar sobre los l\u00edmites y formas de caducidad del sistema que domina nuestro presente, m\u00e1xime cuando el mismo parece haber quedado muy reforzado por la impresionante evoluci\u00f3n que a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas ha conducido a la coyuntura que da origen a estas reflexiones: la previsible aprobaci\u00f3n de la CE.<\/p>\n<p><b>2. La CE, entre la pol\u00edtica y la econom\u00eda, y la lucha competitiva mundial<\/b><\/p>\n<p>Imaginamos que el lector se preguntar\u00e1 inmediatamente: y si no se va a comentar en este art\u00edculo la CE, \u00bfde qu\u00e9 se va a tratar en \u00e9l? Ya se ha dado una primera pista al respecto en la introducci\u00f3n, pero a continuaci\u00f3n acumularemos algunos ejemplos de las anunciadas reflexiones, que no pretenden ser puramente abstractas y sist\u00e9micas sino estar estrechamente conectadas con las realidades concretas de las sociedades realmente existentes que componen la UE y de sus miembros de carne y hueso, aunque en estas realidades el \u00e1mbito europeo aparezca s\u00f3lo como un momento de un an\u00e1lisis m\u00e1s amplio, referido a la sociedad mundial al completo.<\/p>\n<p>Comencemos por el folleto titulado \u201cUna Constituci\u00f3n para Europa. Roma, 29-10-2004\u201d, que la UE (en concreto, la Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, con sede en Luxemburgo) ha tenido la gentileza de enviarnos por correo a tantos de sus sufridos miembros. En el margen derecho de la portada figuran las letras \u201cES\u201d, que debe de querer decir \u201ceditado en espa\u00f1ol\u201d, porque sin duda se trata de un folleto enviado a muchos millones de ciudadanos del resto de los pa\u00edses miembros de la UE, y por supuesto lo habr\u00e1 sido en cada caso en el idioma correspondiente.<\/p>\n<p>Pero en la contraportada de dicho folleto figura un dato que nos puede interesar mucho m\u00e1s en estas reflexiones. El dato consiste en que el folleto en cuesti\u00f3n est\u00e1 \u201cPrinted in Germany\u201d, es decir, impreso en Alemania. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de quienes se hayan apercibido de ese dato, ya sea espont\u00e1neamente, ya inducidos por otra persona, tender\u00e1 a responder a la pregunta anterior con un acto reflejo casi instant\u00e1neo. Sin duda dir\u00e1: es que Alemania es el pa\u00eds dominante de la UE y, claro est\u00e1, se reserva la parte del le\u00f3n de muchos de los contratos y concesiones que la propia UE se ve obligada a repartir entre (las empresas de) los pa\u00edses miembros. No es que Alemania pretenda acapararlo todo, dir\u00e1n; si fuera as\u00ed, ser\u00eda imposible desarrollar m\u00e1s all\u00e1 una aut\u00e9ntica Uni\u00f3n de pa\u00edses. Pero quienes se hagan estas reflexiones tender\u00e1n a combinar consideraciones bondadosas y maliciosas. Pensar\u00e1n, por una parte, que tambi\u00e9n hay algo de altruismo y generosidad en el comportamiento de Alemania (denominaci\u00f3n que quiz\u00e1s convenga m\u00e1s que la de Rep\u00fablica Federal Alemana), pero al mismo tiempo sospechar\u00e1n, o estar\u00e1n convencidos, de que la efectiva desigualdad de poder entre los pa\u00edses miembros facilita que el pa\u00eds m\u00e1s poderoso, Alemania, est\u00e9 en condiciones de imponer las grandes decisiones estrat\u00e9gicas de la UE. Se diga o no que la de Alemania es una nueva forma o manifestaci\u00f3n del imperialismo, sin duda una mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de los dem\u00e1s pa\u00edses europeos estar\u00e1 pensando algo parecido.<\/p>\n<p>No se va a negar aqu\u00ed que el imperialismo alem\u00e1n, o si se quiere europeo, es un hecho. Es incluso importante insistir en afirmaciones de ese tipo, para contrarrestar el punto de vista de quienes, a nuestro juicio, se equivocan cuando pretenden reducir el \u00e1mbito imperialista a los actuales comportamientos de superpotencia universal \u2013donde en realidad \u201cuniversal\u201d s\u00f3lo significa posterior a la \u00e9poca de la Guerra fr\u00eda entre las \u201cdos superpotencias\u201d\u2013 por parte de los Estados Unidos. Pero antes de cualquier otra cosa conviene poner en su sitio el estatuto real de las relaciones que existen entre pol\u00edtica y econom\u00eda en el marco de las sociedades burguesas contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>Incluso cuando, como en este caso, nos moveremos entre la reflexi\u00f3n sobre el sistema en su conjunto y otra, m\u00e1s cercana, sobre la realidad plural de un mundo formado por multitud de pa\u00edses y sociedades, cabe comenzar haciendo la siguiente reflexi\u00f3n metodol\u00f3gica. Al igual que, al analizar el capital, conviene imitar el ejemplo de Marx y estudiar primero el \u201ccapital en general\u201d para pasar m\u00e1s tarde al an\u00e1lisis de los \u201cm\u00faltiples capitales\u201d \u2013es decir, primero la relaci\u00f3n \u201cvertical\u201d entre capital y trabajo, y luego la relaci\u00f3n \u201chorizontal\u201d que se expresa en las leyes de la competencia\u2013, as\u00ed tambi\u00e9n conviene proceder en dos pasos al acercarnos a un tema como el que nos ocupa.<\/p>\n<p>En realidad, y en el fondo, pol\u00edtica y econom\u00eda son una misma cosa, y esto se acepta desde muchos m\u00e1s puntos de vista ideol\u00f3gicos de los que se cree (si no desde todos los puntos de vista). Ahora bien, como en el lenguaje ordinario el concepto de capitalismo suena m\u00e1s a econ\u00f3mico que a pol\u00edtico, podemos basarnos en esto para utilizar la convenci\u00f3n de que en el marco mundial actual lo que une a los distintos pa\u00edses es el fen\u00f3meno <i>econ\u00f3mico <\/i>del capitalismo que comparten, y lo que los separa son las diversas formas <i>pol\u00edticas <\/i>que se manifiestan en tales pa\u00edses. Por supuesto, lo anterior no significa que deban dejarse de lado otro tipo de apreciaciones, como que son posibles diversas formas de colaboraci\u00f3n pol\u00edtica internacional \u2013y por tanto de uni\u00f3n\u2013 o que en el plano econ\u00f3mico no s\u00f3lo cuenta aquello que une a los capitalistas sino asimismo lo que los separa de sus asalariados o lo que hace que se repelan mutuamente debido a la competencia.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista anterior, conviene anteponer las realidades econ\u00f3micas a las realidades pol\u00edticas. Y eso no porque as\u00ed lo diga el marxismo \u2013de hecho, esta idea, m\u00e1s que deberse a Marx, tiene una g\u00e9nesis bien burguesa\u2013, sino porque la realidad f\u00e1ctica nos conduce a pensar que tienen m\u00e1s fuerza las leyes econ\u00f3micas que las leyes positivas aprobadas por los parlamentos, que representan pol\u00edticamente a las mismas sociedades que se ven reguladas por las primeras. Sin embargo, en el contexto del idealismo pol\u00edtico imperante, esto no se acepta sin m\u00e1s, y lo mismo ocurre en el marco de la izquierda o incluso del marxismo. De hecho, la discusi\u00f3n al respecto en el \u00e1mbito del pensamiento socialista se remonta al menos a la discusi\u00f3n entre D\u00fchring y Engels. Mientras el primero defend\u00eda la tesis de que Robins\u00f3n Crusoe someti\u00f3 (pol\u00edtica o \u201cmilitarmente\u201d) a Viernes porque era el primero quien ten\u00eda \u201cel cuchillo\u201d en su poder, Engels se\u00f1al\u00f3 que en \u00faltimo t\u00e9rmino quien somete pol\u00edtica o militarmente a otro es quien tiene normalmente la capacidad econ\u00f3mica para fabricar los cuchillos y el resto de las armas que se emplean en el terreno pol\u00edtico-militar (Engels, 1877).<\/p>\n<p>Pues bien, una vez aclarado lo anterior, podemos volver ahora a nuestro dato del \u201cPrinted in Germany\u201d. \u00bfAcaso lo que explica que el folleto en cuesti\u00f3n se haya impreso en Alemania es la mayor dimensi\u00f3n y dureza (pol\u00edticas) del cuchillo que tiene Alemania en su poder, o es m\u00e1s bien la superioridad (econ\u00f3mica) de sus f\u00e1bricas de cuchillos? O, para que no se malinterprete nuestra posici\u00f3n: \u00bfacaso los Estados Unidos dominan pol\u00edticamente el mundo porque son m\u00e1s imperialistas que nadie, o son m\u00e1s imperialistas que los dem\u00e1s porque contin\u00faan teniendo la mayor (en t\u00e9rminos relativos, aunque no absolutos) y mejor parte de las fuerzas productivas globales?<\/p>\n<p>Sin duda, nos parece m\u00e1s sensata la segunda posici\u00f3n que la primera<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn1\"> [1] <\/a>, por lo que interpretamos la cuesti\u00f3n de la impresi\u00f3n del folleto de marras m\u00e1s como una cuesti\u00f3n de competividad<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn2\"> [2] <\/a>empresarial internacional que de imperialismo pol\u00edtico. Pero esto nos exige aclarar la idea de competividad, sobre la que existen muchos malentendidos cuando no puro desconocimiento.<\/p>\n<p>La competividad es, por una parte, la realidad y la necesidad (en un determinado contexto) de la competencia y, por otra parte, la ventaja o superioridad adquirida en esa batalla competitiva. En el contexto capitalista, todos deben ser competitivos (en el primer sentido) porque todos se ven obligados a competir con los dem\u00e1s: empresas, trabajadores, parados, administraciones p\u00fablicas&#8230;, y no s\u00f3lo en el interior de cada grupo sino tambi\u00e9n cada uno en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s grupos. Ahora bien, s\u00f3lo algunos, unos pocos, logran ser competitivos en el segundo sentido. Lo que caracteriza al capitalismo como sistema es, entre otras cosas, que nadie tiene la obligaci\u00f3n de ayudar a quienes se retrasan o se detienen en esta carrera permanente por la competividad. Nadie tiene la obligaci\u00f3n de hacerlo mientras se est\u00e1 compitiendo, y esto es lo que excluye precisamente la posibilidad de una cooperaci\u00f3n sistem\u00e1tica en el contexto capitalista, cooperaci\u00f3n que caracterizar\u00e1 en cambio a la sociedad que sustituir\u00e1 al capitalismo.<\/p>\n<p>\u00bfPero por qu\u00e9 son las empresas alemanas m\u00e1s competitivas, en general, que las de los dem\u00e1s pa\u00edses de la UE, e incluso que las de la mayor\u00eda de los pa\u00edses del mundo? La raz\u00f3n es sencilla: porque pueden producir muchos art\u00edculos, de determinadas caracter\u00edsticas y una calidad dada, a un coste inferior que el coste de producir esos mismos art\u00edculos por parte de las empresas de otros pa\u00edses. Desde el punto de vista de la teor\u00eda laboral del valor, los costes y precios monetarios son s\u00f3lo la expresi\u00f3n de los costes y precios en trabajo, en relaci\u00f3n con los costes y precios de producir una unidad monetaria. Por tanto, quien tiene ventaja de costes y precios es que tiene ventaja en t\u00e9rminos de productividad del trabajo, y esto es as\u00ed aunque las razones concretas para que un determinado pa\u00eds goce de una ventaja de productividad respecto a los dem\u00e1s puedan ser de la m\u00e1s diversa \u00edndole<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn3\"> [3] <\/a>y tengamos que rastrearlas por medio de un estudio hist\u00f3rico comparativo que ponga en relaci\u00f3n las m\u00faltiples circunstancias de cada pa\u00eds con las de las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Sin embargo, desde un punto de vista te\u00f3rico, es decir, sist\u00e9mico o general, es posible afirmar varias tesis en relaci\u00f3n con los niveles y evoluci\u00f3n de los costes y la productividad de las empresas (tanto a escala nacional como internacional):<\/p>\n<p>1. Los salarios influyen en los costes y los precios, pero menos de lo que se cree y, sobre todo, en forma distinta a como se piensa. De hecho, la realidad es que son los pa\u00edses con salarios m\u00e1s altos los que tienen m\u00e1s competividad que los dem\u00e1s en muchas de las ramas y sectores de la econom\u00eda, con tanta m\u00e1s claridad cuanto mayor es el nivel de complejidad del proceso de producci\u00f3n implicado. La raz\u00f3n estriba en que no es lo mismo el coste \u201cpor unidad de factor\u201d que el coste \u201cpor unidad de producto\u201d. Es decir, el coste por unidad de factor puede ser mayor en A que en B, pero si la productividad de A en t\u00e9rminos de B es aun mayor en t\u00e9rminos relativos \u2013es decir, si la relaci\u00f3n entre productos y factores es aun mayor en A de lo que es el coste o precio por unidad del factor considerado\u2013, entonces el coste por unidad de producto ser\u00e1 menor en A.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esto es f\u00e1cil de comprobar. Llamemos <i>cuf <\/i>al coste por unidad de factor, <i>cup <\/i>al coste por unidad de producto, <i>F <\/i>a la cantidad de factor empleada, <i>Q <\/i>a la cantidad de producto obtenida, y <i>\u03c0 <\/i>a la productividad (es decir, el cociente Q\/F). Lo que hemos dicho antes se expresa entonces inequ\u00edvocamente as\u00ed:<\/p>\n<p>cup = CT\/Q = (CT\/F) \/ (Q\/F) = cuf \/ \u03c0<\/p>\n<p>Por consiguiente, es f\u00e1cil comprender que el <i>cup <\/i>puede ser inferior en <i>A <\/i>aunque el <i>cuf <\/i>sea superior en <i>A <\/i>que en <i>B<\/i>. Si <i>A <\/i>y <i>B <\/i>son pa\u00edses \u2013por ejemplo, <i>A <\/i>es Alemania y <i>B <\/i>es Brasil\u2013, el coste de una mercanc\u00eda fabricada en Alemania puede ser menor que el de la misma mercanc\u00eda fabricada en Brasil \u2013de hecho esto es lo que explica las exportaciones alemanas a ese pa\u00eds americano\u2013 si, pongamos por ejemplo, el salario alem\u00e1n es 5 veces el brasile\u00f1o, pero la productividad alemana es 7 veces la de Brasil. En ese caso, el coste salarial por unidad de mercanc\u00eda ser\u00e1 en Alemania 5\/7 del brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Por consiguiente, el <i>cuf <\/i>puede referirse a un factor o factores cualesquiera, y por tanto tambi\u00e9n al factor trabajo. Pero si la productividad es superior en un pa\u00eds (empresa), lo ser\u00e1 en relaci\u00f3n con todos los factores que intervienen en la producci\u00f3n. En cambio, el precio unitario de los factores suele ser el mismo en muchos pa\u00edses, pues as\u00ed lo impone la existencia de un mercado mundial para muchas mercanc\u00edas. S\u00f3lo el salario escapa claramente a esa norma, pero hemos visto que tambi\u00e9n en este caso el coste salarial por unidad de producto puede ser superior si la productividad relativa supera al salario relativo.<\/p>\n<p>Lo que explica, por tanto, que el folleto antes citado se haya impreso en Alemania es probablemente que, a escala de la UE, el coste de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de cada folleto es menor en Alemania que en cualquier otro pa\u00eds miembro, raz\u00f3n por la cual la propia UE, de quien no cabe suponer seriamente que prevarique de forma sistem\u00e1tica en sus decisiones administrativas, se decidi\u00f3 a encargarlo a la empresa o grupo correspondiente radicados en ese pa\u00eds (este dato no figura en el propio folleto).<\/p>\n<p>En el *ep\u00edgrafe 3 veremos que este problema de competividad internacional no se plantea por igual en el interior de la UE que en el contexto de la competencia mundial en su conjunto.<\/p>\n<p>2. El nivel general de productividad del trabajo \u2013y la productividad de los dem\u00e1s factores productivos<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn4\"> [4] <\/a>est\u00e1 \u00edntimamente correlacionada con la productividad del trabajo\u2013 depende del nivel de la ventaja t\u00e9cnica de la que disfrutan unos pa\u00edses (empresas) sobre otros. Y el grado de desarrollo de las fuerzas productivas \u2013que es a lo que en definitiva se reduce dicha ventaja t\u00e9cnica\u2013 de cada pa\u00eds depende de toda la historia del pa\u00eds en relaci\u00f3n con la historia mundial en su conjunto. Es muy dif\u00edcil dar una explicaci\u00f3n hist\u00f3rica espec\u00edfica del nivel medio de competividad de cada pa\u00eds en concreto, pero es mucho m\u00e1s sencillo observar determinadas pautas generales que son de inter\u00e9s aqu\u00ed.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, no es dif\u00edcil comprender que durante la edad moderna, en los pa\u00edses europeos, en los cuales se produc\u00edan avances cient\u00edficos y t\u00e9cnicos (e intelectuales en general: por ejemplo, en el grado de alfabetizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n) con mayor rapidez que en el resto del mundo, se produjera el salto cualitativo que impuls\u00f3 la productividad y competividad europeas muy por encima de las de los dem\u00e1s pa\u00edses del mundo. Teniendo en cuenta que al mismo tiempo se estaba instaurando el dominio del capital en las relaciones de producci\u00f3n y propiedad mundiales, no puede sorprender que las diferencias y distancias iniciales se hayan visto progresivamente ampliadas (anti-Sala*), dado que la b\u00fasqueda del inter\u00e9s privado y el beneficio m\u00e1ximo particular no genera ning\u00fan tipo de convergencia sino una divergencia creciente.<\/p>\n<p><b>3. El poder constituyente europeo<\/b><\/p>\n<p>Los juristas suelen distinguir entre la Constituci\u00f3n formal de un pa\u00eds y su Constituci\u00f3n material (*qui\u00e9n), y no hay motivo para no extender esta distinci\u00f3n desde el \u00e1mbito nacional al terreno supranacional. De lo que se trata aqu\u00ed es de descubrir cu\u00e1les son las aut\u00e9nticas circunstancias y fuerzas hist\u00f3ricas que sirven de tel\u00f3n de fondo a la obra que representan en primer plano los legisladores del momento.<\/p>\n<p>Si se analiza desde esta perspectiva, es claro que la fuerza fundamental que lleva medio siglo impulsando el proceso de integraci\u00f3n europea que ha generado el actual proceso constitucional ha sido el creciente poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico de la burgues\u00eda y del capitalismo europeos en relaci\u00f3n con el poder detentado por otras instancias mundiales (en especial, por los Estados Unidos). Observado el proceso en un contexto secular \u2013por ejemplo, el de la secuencia que desde el siglo XVII ha visto c\u00f3mo se sustitu\u00eda la primac\u00eda holandesa por la inglesa, y \u00e9sta por la estadounidense (v\u00e9ase Maddison, 1991, 1995, 2001)\u2013 y sin olvidar la ayuda inicial fundamental que ofreci\u00f3 Estados Unidos al proceso de uni\u00f3n europea (producto a su vez de las circunstancias espec\u00edficas de la primera Guerra fr\u00eda), es tambi\u00e9n claro que el proceso de fortalecimiento relativo europeo tiene mucho que ver con la evoluci\u00f3n de la competividad relativa de los distintos bloques mundiales (que a su vez tuvo mucho que ver con la relativamente reciente ca\u00edda del bloque este-europeo).<\/p>\n<p>De la misma forma que no se pueden entender los avatares de las monedas nacionales de los distintos pa\u00edses (como en general cualquier problema de <i>mercado<\/i>) sin buscar sus fundamentos en el terreno de la <i>producci\u00f3n<\/i>, as\u00ed tambi\u00e9n ocurre con la competencia pol\u00edtica entre los bloques pol\u00edticos de \u00e1mbito mundial. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, que llevaba casi un siglo gan\u00e1ndole terreno a la primera potencia de entonces (Gran Breta\u00f1a), comenz\u00f3 un declive relativo, en el que a\u00fan contin\u00faa, no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con Europa sino tambi\u00e9n con respecto a otros nuevos bloques como fueron primero Jap\u00f3n y m\u00e1s tarde otros pa\u00edses asi\u00e1ticos (los dragones del sureste, China e India). Los problemas actuales del d\u00e9ficit p\u00fablico estadounidense y de su divisa nacional no son sino un reflejo de esa realidad de fondo que es el deterioro relativo de su tejido industrial y productivo en relaci\u00f3n con el mayor dinamismo mostrado por sus competidores en todo el mundo.<\/p>\n<p>Las rivalidades de los tres bloques cl\u00e1sicos (Estados Unidos, Europa y Jap\u00f3n: v\u00e9ase Thurow, 1992) que se enfrentaban en un primer momento al bloque sovi\u00e9tico y que poco despu\u00e9s sobrevivieron a \u00e9ste, con la \u00fanica sombra del sorprendente crecimiento chino de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, no pueden dejarse de lado en este art\u00edculo. No vamos a penetrar en un terreno, el geoestrat\u00e9gico, para el que no estamos en absoluto preparados. Pero es bastante claro que de los tres principales pa\u00edses europeos Gran Breta\u00f1a ofrec\u00eda una especie de puente entre el bloque americano y el resto de Europa, mientras que Alemania y Francia, bajo el dominio alem\u00e1n y con el apoyo de los peque\u00f1os pa\u00edses sat\u00e9lites que se encuentran en las fronteras de ambos pa\u00edses, pod\u00edan especializarse en una estrategia compartida de expansi\u00f3n econ\u00f3mica y de influencia pol\u00edtica crecientes.<\/p>\n<p>La ca\u00edda del bloque sovi\u00e9tico no s\u00f3lo agrand\u00f3 directamente a Alemania con la incorporaci\u00f3n de la Alemania del Este, sino que abri\u00f3 a este pa\u00eds todo el campo de influencia del que hab\u00eda gozado ese pa\u00eds tradicionalmente en la Europa central y oriental, como consecuencia de especiales circunstancias hist\u00f3ricas que no pueden desarrollarse aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Es por tanto la asim\u00e9trica burgues\u00eda germano-francesa (en realidad, europea) la que disputa actualmente el poder mundial, econ\u00f3mico-pol\u00edtico, de los Estados Unidos, con el Reino Unido haciendo de mediador o bisagra, y con Jap\u00f3n y China m\u00e1s volcados en el terreno econ\u00f3mico que en el pol\u00edtico. Es dif\u00edcil prever cu\u00e1l ser\u00e1 el futuro preciso de Jap\u00f3n y China en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas, pero no hay que olvidar que, al igual que ocurri\u00f3 con los pa\u00edses menos desarrollados del interior de la UE (los mediterr\u00e1neos), el crecimiento es generalmente m\u00e1s alto cuando se parte de un nivel inferior o se est\u00e1 al mismo tiempo dentro de un bloque protector y relativamente privilegiado, pero que m\u00e1s tarde eso puede dar paso a un estancamiento relativo a medida que se alcanzan los niveles, m\u00e1s elevados, de quienes van a la cabeza.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de todo lo anterior es bastante clara. Al igual que el movimiento constitucional nacional de los siglos XIX y XX es un movimiento burgu\u00e9s de car\u00e1cter nacional, el proceso constitucional europeo puede ser el comienzo de un movimiento burgu\u00e9s internacional que ha cuajado primero en Europa pero que presenta visos de ser imitado en otras partes del mundo. Acuerdos econ\u00f3micos internacionales fuera de la UE, como los del Acuerdo de Libre Comercio en Am\u00e9rica del Norte (el NAFTA), otros en Am\u00e9rica del Sur y, m\u00e1s recientemente el que impulsan China y Jap\u00f3n en el Sureste asi\u00e1tico, pueden estar en el origen de futuros procesos constitucionales supranacionales que entrar\u00e1n en competencia con el actual proceso europeo.<\/p>\n<p>En consecuencia, y puesto que el poder constituyente europeo es el poder burgu\u00e9s del capitalismo europeo \u2013y esto es lo que queremos resaltar en este art\u00edculo\u2013, no tiene mucho sentido entrar a debatir ahora, por ejemplo, si el Banco Central Europeo debe tener m\u00e1s o menos competencias o autonom\u00eda respecto a otras instituciones m\u00e1s puramente pol\u00edticas de la UE (como los parlamentos nacionales, y como si el dinero no fuera la m\u00e1s pol\u00edtica de todas las instituciones). Y dado que las instituciones de la UE ofrecen un ejemplo tan claro de lo que es un gobierno de coalici\u00f3n entre la derecha, la izquierda y el centro, aunque lo sea a escala supranacional (no hay que olvidar, sin embargo, que el concepto de Estado, y de Estado capitalista en particular, no se limita a la instancia nacional, sino que abarca todos los niveles, descendiendo hasta el nivel local y al mismo tiempo ascendiendo hasta el regional y mundial), tampoco tiene mucho sentido discutir si se puede hacer una pol\u00edtica m\u00e1s o menos de izquierda dentro del marco capitalista (v\u00e9ase, sobre este punto, Guerrero-Miren*).<\/p>\n<p>En cualquier caso, debe quedar claro que preferimos una Seguridad social p\u00fablica que una privada o privatizada; que estamos a favor del mes completo de vacaciones pagadas antes que por una sola semana; que nos parece mejor trabajar 1500 horas al a\u00f1o que 2000, as\u00ed como disfrutar de otras ventajas en las condiciones de vida y de trabajo que puedan existir en la UE en relaci\u00f3n con los Estados Unidos o Jap\u00f3n. Pero tambi\u00e9n es indudable que lo que hay actualmente en la UE no es ning\u00fan \u201cmodelo\u201d. En todo caso, lo ser\u00eda para quienes no est\u00e1n en Europa y quieren equiparse a la situaci\u00f3n de esta regi\u00f3n. Pero hablar del \u201cmodelo europeo\u201d desde dentro de la propia UE parece tan necio como hablar, dentro de cualquier pa\u00eds, del \u201cmodelo del siglo XXI\u201d en comparaci\u00f3n con los siglos XVIII o XIX de ese mismo pa\u00eds.<\/p>\n<p>Otra dimensi\u00f3n de la idea del \u201cmodelo europeo\u201d la ofrece el enfoque que se da a esta expresi\u00f3n en los pa\u00edses m\u00e1s recientemente incorporados a la UE (los \u00faltimos diez miembros ahora, pero tambi\u00e9n Espa\u00f1a antes, o Portugal y Grecia, etc.). Desde este punto de vista, el \u201cmodelo\u201d consiste simplemente en la ventaja de hecho de gozar de un mayor nivel de desarrollo, de productividad, de rentas, de salarios, etc. De modo que, para estos pa\u00edses, tambi\u00e9n constituyen un modelo la situaci\u00f3n de Jap\u00f3n o de Estados Unidos, que ellos est\u00e1n muy lejos de poder imitar en la actualidad.<\/p>\n<p><b>4. La Constituci\u00f3n Europea: \u00bfmercado o democracia?<\/b><\/p>\n<p>Los procesos de integraci\u00f3n en Europa y en otras regiones del mundo s\u00f3lo pueden proseguir y desarrollarse, al menos en el largo plazo, y debemos felicitarnos por ello. Aunque supongan un progreso desde el punto de vista burgu\u00e9s, eso no significa que sean un retroceso para la causa de los trabajadores<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn5\"> [5] <\/a>. Adem\u00e1s, la raz\u00f3n de que se imponga esta tendencia objetiva hacia la concentraci\u00f3n y centralizaci\u00f3n de las fuerzas econ\u00f3micas estriba en que es una exigencia m\u00e1s del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad mundial, que tambi\u00e9n existe, al lado de las sociedades nacionales que la componen. Evidentemente, esta CE, como cualquier otro producto o rasgo caracter\u00edsticos de la UE, pertenece a la \u201cEuropa del capital\u201d y no a la \u201cEuropa de los pueblos\u201d. Pero eso es una obviedad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es una obviedad el lema de que \u201cotro mundo es posible\u201d, o incluso el mismo lema, matizado, que usan en Cuba: \u201cOtro mundo <i>mejor <\/i>es posible\u201d. Pero nada se gana repitiendo una y otra vez estos esl\u00f3ganes si no se observa y se piensa al mismo tiempo hacia d\u00f3nde se dirige nuestro mundo actual, cu\u00e1l es ese otro mundo, que sin duda ser\u00e1 mejor <i>en alg\u00fan momento <\/i>(aunque no necesariamente ma\u00f1ana), hacia el que nos movemos.<\/p>\n<p>Uno de los obst\u00e1culos intelectuales que se oponen a la comprensi\u00f3n de que dicho futuro ser\u00e1 probablemente el comunismo consiste en que se considera err\u00f3neamente que el comunismo tiene algo que ver con los ca\u00eddos reg\u00edmenes del este de Europa, en vez de ser lo que es: la implantaci\u00f3n revolucionaria, voluntaria y consciente de la democracia. Esa falsa creencia tiene mucho que ver con el predominio aplastante de la ideas liberales, la primera y m\u00e1s importante de las cuales consiste en la falsa identificaci\u00f3n entre libertad y liberalismo.<\/p>\n<p>Los liberales han defendido siempre la libertad, las libertades, pero s\u00f3lo de forma ret\u00f3rica y vac\u00eda (Guerrero 2004-Granada*). Por eso defienden las libertades del capitalismo, todas esas libertades que consagran las constituciones burguesas, tanto nacionales como supranacionales. Lo que los liberales defienden en realidad es s\u00f3lo el capitalismo y el mercado y el dinero, que son la misma cosa, y a eso lo llaman libertad del capital, libre mercado, libre circulaci\u00f3n del dinero, etc. Ya Marx nos ense\u00f1\u00f3 que en el fondo lo que desean los capitalistas, y sus representantes te\u00f3ricos, los liberales, es la libertad de explotar y la libertad de la minor\u00eda propietaria para gozar con tranquilidad y sin sobresaltos de los privilegios que niegan a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero para desenmascarar al liberalismo \u2013y no se olvide que cuando se critica rigurosamente al liberalismo, como cuando se hace lo propio con el capitalismo, no se est\u00e1 criticando a los liberales como personas, al igual que tampoco se critica a los capitalistas como individuos\u2013 lo primero que hay que mostrar, incansablemente, es por qu\u00e9 raz\u00f3n el capitalismo es absolutamente incompatible con la democracia. Y para hacer esto hay que comenzar analizando el funcionamiento de las dos instituciones capitalistas b\u00e1sicas: la <i>producci\u00f3n <\/i>en el interior de sus empresas y los intercambios en el seno de sus <i>mercados<\/i>.<\/p>\n<p>Comencemos con la producci\u00f3n. Basta leer la prensa para convencerse de que la respuesta al triple problema de qu\u00e9, c\u00f3mo y para qui\u00e9n se produce, dentro de cada empresa capitalista, no es una decisi\u00f3n que corresponde a la mayor\u00eda de los miembros de \u00e9sta, sino s\u00f3lo a una peque\u00f1a minor\u00eda de propietarios, los m\u00e1s importantes de los cuales se sientan en el selecto consejo de administraci\u00f3n. Para decidir la marcha de la empresa, no s\u00f3lo no se considera la voluntad de la mayor\u00eda (los trabajadores, que tambi\u00e9n son ciudadanos), sino que cuando hay una oposici\u00f3n entre \u00e9sta y la voluntad de la minor\u00eda formada por los capitalistas (ciudadanos tambi\u00e9n), es \u00e9sta la que prevalece debido a que en todo el mundo empresarial capitalista el principio de voto y decisi\u00f3n no es el principio democr\u00e1tico (\u201cun hombre, un voto\u201d), sino un principio muy diferente y completamente incompatible con aqu\u00e9l: el principio plutocr\u00e1tico, de \u201cun euro, un voto\u201d.<\/p>\n<p>Las razones que se dan para justificar esta total falta real de democracia son tan peregrinas y quedar\u00e1n muy pronto tan desfasadas hist\u00f3ricamente como las razones que se dieron durante tanto tiempo para negar el voto femenino o el sufragio universal. Hoy nadie negar\u00eda que el sufragio censitario masculino no era democr\u00e1tico porque todos consideran que el sufragio universal de ambos sexos es m\u00e1s democr\u00e1tico que aquella otra situaci\u00f3n, hoy periclitada. Sin embargo, los pol\u00edticos burgueses y liberales del siglo XIX se encargaron de repetir una y otra vez que lo que hab\u00eda en sus pa\u00edses era una aut\u00e9ntica democracia. En la Figura 1 puede comprobarse la distancia que hay entre la ret\u00f3rica de la democracia y su realidad (aun reducida al mero \u00e1mbito electoral, y limitada al pa\u00eds m\u00e1s \u201cdemocr\u00e1tico\u201d en aquel entonces). Y en la Figura 2 se puede observar el reducido n\u00famero de pa\u00edses en los que en la actualidad puede hablarse de democracia electoral.<\/p>\n<p>Por la misma raz\u00f3n, en el futuro se impondr\u00e1 el principio democr\u00e1tico en las empresas y los antiguos privilegiados perder\u00e1n necesariamente sus privilegios. En realidad, cuando se comprende que todos los que de verdad trabajan en una empresa, desde el \u00faltimo pe\u00f3n al primer directivo, ser\u00e1n necesarios en el futuro, como asimismo lo ser\u00e1n los medios de producci\u00f3n que todos ellos emplear\u00e1n en su proceso laboral, pero no as\u00ed los propietarios absentistas sobre quienes recae, transitoriamente, la propiedad de dichos medios, se entiende mejor que la democracia \u201cecon\u00f3mica\u201d de la que hablamos pronto formar\u00e1 parte de la democracia pol\u00edtica a la que aspiramos.<\/p>\n<p>Pero la ausencia de democracia en la producci\u00f3n se complementa a la perfecci\u00f3n con la ausencia de democracia en los mercados. La producci\u00f3n s\u00f3lo responde a la demanda realmente existente: si \u00e9sta var\u00eda, aqu\u00e9lla tambi\u00e9n lo har\u00e1. Pero esto, que se interpreta por los liberales como el funcionamiento de la mano invisible que conduce a los empresarios ego\u00edstas, movidos s\u00f3lo por su propio inter\u00e9s, a satisfacer, parad\u00f3jicamente, las necesidades de la poblaci\u00f3n, es en realidad algo muy diferente. Lo que satisfacen las empresas capitalistas son s\u00f3lo las necesidades <i>solventes<\/i>, y \u00e9stas son necesidades tambi\u00e9n plutocr\u00e1ticas pero nada democr\u00e1ticas, es decir, s\u00f3lo representan una peque\u00f1a parte de las necesidades de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el mercado cualquier demanda de 1 bill\u00f3n cuenta igual que cualquier otra demanda de 1 bill\u00f3n. Da absolutamente igual que la primera la haga un solo individuo y la segunda un mill\u00f3n de individuos a raz\u00f3n de un mill\u00f3n por barba. Expliquen como quieran por qu\u00e9 alguien que s\u00f3lo representa una millon\u00e9sima parte del total de la poblaci\u00f3n (del <i>demos<\/i>) puede disponer del 50% de la capacidad colectiva de decisi\u00f3n, pero esa pretendida explicaci\u00f3n tendr\u00e1 la vida contada porque en el futuro la democracia tendr\u00e1 que imponerse, y para ello habr\u00e1 de acabar con la regla de mercado.<\/p>\n<p><b>5. La constituci\u00f3n europea del futuro<\/b><\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n formal de una sociedad comunista tambi\u00e9n responder\u00e1 al tipo de Constituci\u00f3n material que domine en ella. Como se ha afirmado m\u00e1s arriba, ser\u00e1n los trabajadores, cada vez m\u00e1s identificados con los asalariados actuales, y convertidos en ciudadanos de pleno derecho en un marco ahora democr\u00e1tico, los que ser\u00e1n los autores de esa Constituci\u00f3n del futuro. Pero esto ser\u00e1 as\u00ed no s\u00f3lo en Europa, sino en todo el mundo, o no ser\u00e1; aunque realmente no parece necesario que esta revoluci\u00f3n democr\u00e1tica se produzca al mismo tiempo en todos sitios, ni siquiera que tenga lugar de hecho en todo el mundo. Para ello bastar\u00e1 con que se haga esta revoluci\u00f3n en los pa\u00edses o regiones del mundo que concentren la mayor parte de las fuerzas productivas mundiales.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfen qu\u00e9 consistir\u00e1 esta democracia pol\u00edtica plena, que incluir\u00e1 tambi\u00e9n la democracia en la empresa y en el proceso de asignaci\u00f3n de los bienes producidos por la sociedad? No podemos pretender intentar siquiera un detalle de los elementos que compondr\u00e1n esta nueva realidad, pero quiz\u00e1s merezca la pena llamar la atenci\u00f3n sobre la importancia que tiene que se comience ya, en el interior de nuestra sociedad capitalista actual, a pensar con profundidad y detenimiento sobre algunos de los rasgos b\u00e1sicos que caracterizar\u00e1n esa democracia.<\/p>\n<p>Los mercados, el dinero, el capital y el beneficio dejar\u00e1n de existir porque han demostrado ser incompatibles con la democracia. No debe confundirse el mercado con lo que es un sistema de decisi\u00f3n descentralizado sobre las cuestiones econ\u00f3micas. Es verdad que hist\u00f3ricamente el segundo naci\u00f3 a la par que el primero, pero el mercado s\u00f3lo es un ejemplar espec\u00edfico, y ya caduco, de un g\u00e9nero m\u00e1s amplio que se concretar\u00e1 en el futuro en una forma no mercantil de descentralizaci\u00f3n. Lo fundamental es la consideraci\u00f3n de los individuos como ciudadanos de pleno derecho de una democracia plena, y por tanto eso presupone su conversi\u00f3n en ciudadanos capaces de acceder a los bienes en condiciones de igualdad.<\/p>\n<p>La igualdad no exigir\u00e1 finalmente que cada individuo tenga acceso exactamente a la misma cantidad de bienes. Eso ser\u00e1 simplemente un principio regulador y al mismo tiempo un primer paso hacia una distribuci\u00f3n perfeccionada en la que se tendr\u00e1 en cuenta la disparidad de las necesidades realmente sentidas por los diferentes individuos. Por ejemplo, no ser\u00e1n las mismas las necesidades de los enfermos o discapacitados que las de los activos en plenas facultades, las de los ni\u00f1os o viejos que las de los adultos, etc. Adem\u00e1s, por supuesto, esta igualdad subyacente no implicar\u00e1 la igualdad en el reparto de <i>cada <\/i>tipo de bien, sino una igualdad media en el acceso al conjunto de bienes por unidad de tiempo (semana, mes, a\u00f1o&#8230;). Las cantidades de tiempo de trabajo necesarias para reproducir los distintos bienes, una vez reducidos los trabajos concretos a trabajo abstracto e igual, servir\u00e1n de indicador para \u201cvalorar\u201d los distintos bienes y cestas de bienes, y las decisiones \u201cpol\u00edticas\u201d (adoptadas por medios no econ\u00f3micos) servir\u00e1n para corregir y a la vez facilitar el reparto descentralizado.<\/p>\n<p>Es decir, se tratar\u00e1 de una sociedad donde tanto las decisiones descentralizadas como las centralizadas se tomar\u00e1n de acuerdo con el principio de \u201cun hombre, un voto\u201d. Lo mismo que en el \u201cParlamento\u201d estar\u00e1n representados los ciudadanos democr\u00e1ticamente (podr\u00eda ser mediante sorteo pero tambi\u00e9n por otros medios, ahora no mediatizados por la desigualdad econ\u00f3mica que exist\u00eda en el capitalismo: por ejemplo, no existir\u00e1n partidos que centralicen los recursos econ\u00f3micos ni capitalistas que financien unas opciones sobre las dem\u00e1s), tambi\u00e9n en el acceso descentralizado a los bienes cada individuo ser\u00e1 igual que los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Esta igualdad pol\u00edtica y econ\u00f3mica, ahora real y no ret\u00f3rica, como en el capitalismo, ser\u00e1 por supuesto una nueva fuerza productiva fundamental, hasta ahora desconocida, y al mismo tiempo un poderos\u00edsimo incentivo para que cada individuo identifique su suerte personal con la de la sociedad en su conjunto. Se habr\u00e1 removido as\u00ed una parte importante de los conflictos que exist\u00edan antes entre los intereses privados y los p\u00fablicos. Este incentivo, muy distinto del incentivo monetario que conciben exclusivamente quienes creen imposible la sociedad comunista, quiz\u00e1s necesite ser suplementado en un primer momento por incentivos adicionales, como podr\u00edan ser las desigualdades en las horas de trabajo pedidas a cada uno, o una prima en el acceso a los bienes que podr\u00eda beneficiar a algunos pero sin hacer posible un \u201cenriquecimiento\u201d que permitir\u00eda contratar a otros para trabajar al servicio de esos privilegiados.<\/p>\n<p>Habr\u00eda sin duda casos de individuos \u201casociales\u201d que, a pesar de la igualdad de condici\u00f3n de todos y de la superaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n y la dominaci\u00f3n de unos por otros, se negaran por ejemplo a trabajar la parte que les corresponde. Pero el resto de la sociedad podr\u00eda encontrar formas para reducir su n\u00famero y para mantenerlos mientras tanto con una penalizaci\u00f3n en su acceso a los bienes. La consideraci\u00f3n social inferior en que se tendr\u00eda a estos individuos asociales tambi\u00e9n contribuir\u00eda a remediar el problema.<\/p>\n<p>Por otra parte, la igualdad econ\u00f3mica y pol\u00edtica de todos los ciudadanos ser\u00e1 la condici\u00f3n de la desigualdad subjetiva y personal que todos deseamos y que no se puede eliminar. Cuando cada cual vea asegurado el funcionamiento de un mecanismo social igualitario y perciba individualmente los efectos de dicho sistema sobre su entorno inmediato, podr\u00e1 dedicar su actividad fundamental a desarrollar sus desiguales gustos personales, sus preferencias individuales, sus v\u00edas espec\u00edficas de realizaci\u00f3n propia, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Por supuesto, esa desigualdad se manifestar\u00e1 tambi\u00e9n en una desigual \u201cdemanda\u201d individual de bienes (la composici\u00f3n de la cesta deseada por cada uno ser\u00e1 distinta), y el cambio que supondr\u00e1 la nueva demanda respecto a la demanda existente en el capitalismo originar\u00e1 enormes turbulencias iniciales en la composici\u00f3n de la producci\u00f3n. Como las empresas ser\u00e1n necesarias, aunque hayan dejado de ser empresas capitalistas, la producci\u00f3n de cada una tendr\u00e1 que ser reorientada a la satisfacci\u00f3n de las nuevas demandas. De ciertos tipos de bienes ser\u00e1 necesario producir m\u00e1s, pero de otros muchos se necesitar\u00e1 una cantidad inferior. Esto significar\u00e1 una reordenaci\u00f3n, entre otras cosas sectorial y local, de la producci\u00f3n y, por consiguiente, del empleo. Ciertos trabajadores no podr\u00e1n seguir empleados en sus antiguos puestos de trabajo y otros deber\u00e1n cambiar de lugar. Pero como el desempleo es ahora inconcebible, la soluci\u00f3n de esta reordenaci\u00f3n habr\u00e1 de encontrarse de forma colectiva y democr\u00e1tica. Adem\u00e1s, no siempre ser\u00e1 necesaria una reordenaci\u00f3n tan costosa en t\u00e9rminos sociales ya que, por ejemplo, si se dejan de fabricar viviendas o veh\u00edculos de lujo, pueden ser los mismos trabajadores, las mismas empresas y los mismos lugares de producci\u00f3n los que pasen ahora a fabricar las viviendas y veh\u00edculos comunes que sustituir\u00edan a los primeros.<\/p>\n<p>Debe tenerse en cuenta, adem\u00e1s, que no toda la producci\u00f3n se repartir\u00e1 de forma descentralizada. Los colectivos pol\u00edticos, ahora tambi\u00e9n democr\u00e1ticos, podr\u00e1n determinar qu\u00e9 porcentaje de la producci\u00f3n social se reservan en cada momento para una distribuci\u00f3n centralizada y previa que cubra la demanda social de esos bienes y servicios con independencia de su demanda individualizada. Esto es otra v\u00eda de superar la igualdad estricta no ajustada a las necesidades, ya que se podr\u00e1 acceder al consumo de estos bienes p\u00fablicos en condiciones de desigualdad. Por ejemplo, quien consuma m\u00e1s servicios de salud ser\u00e1 porque su salud lo exija, o m\u00e1s servicios educativos, etc., lo cual no quita para que uno de los objetivos de la intervenci\u00f3n social sea precisamente intentar reducir las desigualdades originales en salud, educaci\u00f3n, etc., que est\u00e1n en la base de esas diferencias de consumo. Si una persona quiere estudiar m\u00e1s tiempo que otra, la sociedad debe asegurarse de que eso no ser\u00e1 debido a una desigualdad de condiciones, sino de preferencias, y deber\u00e1 realizar todo el esfuerzo necesario para asegurar la igualdad de condiciones. O si en determinadas zonas, profesiones o edades las condiciones de salud son inferiores a la media, la sociedad deber\u00e1 perseguir la igualdad de dichas condiciones.<\/p>\n<p><b>Referencias<\/b><\/p>\n<p>Engels, F. (1877): <i>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring <\/i>(<i>Anti-D\u00fchring<\/i>), Grijalbo (Cr\u00edtica), Barcelona, 1977.<\/p>\n<p>Guerrero, D. (1995): <i>Competitividad: teor\u00eda y pol\u00edtica<\/i>, Ariel, Barcelona.<\/p>\n<p>Guerrero, D. (1997): <i>Historia del pensamiento econ\u00f3mico heterodoxo<\/i>, Trotta, Madrid.<\/p>\n<p>Guerrero, D. (2000): \u201c\u00bfEs posible una pol\u00edtica econ\u00f3mica alternativa dentro del capitalismo?\u201d, <i>Filosof\u00eda, Pol\u00edtica y Econom\u00eda en el LABERINTO<\/i>, 2, febrero, M\u00e1laga, pp. 66-87.<\/p>\n<p>Guerrero, D. (2004): \u201cReflexiones sobre la vida y la obra de Paul Sweezy (I): Las contribuciones de Paul Sweezy a la econom\u00eda\u201d, <i>Oikos, Revista de la Escuela de Administraci\u00f3n y Econom\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica Ra\u00fal Silva Henr\u00edquez<\/i>, Chile, 8 (17), 1er semestre, pp. 149-186.<\/p>\n<p>Guerrero, D. (2005a): <i>Utilidad y trabajo. Una confrontaci\u00f3n entre las dos principales teor\u00edas del valor<\/i>.<\/p>\n<p>Guerrero, D. (2005b): \u201cIzquierda, revoluci\u00f3n asalariados sin fronteras\u201d, <i>Laberinto<\/i>, 15.<\/p>\n<p>Lenin, V. I. (1917): <i>El imperialismo, fase superior del capitalismo<\/i>, en <i>Obras escogidas en 12 tomos<\/i>, tomo V, Ed. Progreso, Mosc\u00fa, traducci\u00f3n de V. Uribes, pp. 372-500 y 538-541 (notas).<\/p>\n<p>Maddison, A. (1991): <i>Dynamic Forces in Capitalist Development. <\/i><i>A Long-Run Comparative View<\/i>, Nueva York, Oxford University Press [<i>Historia del desarrollo capitalista. Sus fuerzas din\u00e1micas. Una visi\u00f3n comparada a largo plazo<\/i>, Ariel, Barcelona].<\/p>\n<p>Maddison, A. (1995): <i>Monitoring the World Economy. 1820-1992<\/i>, OCDE, Paris, OECD Development Centre.<i> <\/i>[<i>La econom\u00eda mundial, 1820-1992. An\u00e1lisis y estad\u00edsticas<\/i>, OCDE, Par\u00eds, 1997.]<\/p>\n<p>Maddison, A. (2001): <i>Econom\u00eda mundial. Una perspectiva milenaria<\/i>, OCDE, Par\u00eds.<\/p>\n<p>Marx, K. (1847): \u201cLos proteccionistas, los librecambistas y la clase obrera\u201d, en Marx, K.; F. Engels (1962): <i>Escritos econ\u00f3micos varios<\/i>. Editorial Grijalbo, trad. W. Roces, pp. 321-323.<\/p>\n<p>Marx, K. (1848): \u201cDiscurso sobre el problema del librecambio\u201d, en Marx, K.; F. Engels (1962). <i>Escritos econ\u00f3micos varios<\/i>. Editorial Grijalbo, trad. W. Roces, pp. 324-335.<\/p>\n<p>Thurow, L. C. (1992): <i>Head to Head<\/i>, William Morrow and Company [<i>La guerra del siglo XXI<\/i>, Javier Vergara, Buenos Aires, 1992].<\/p>\n<p>*Constiu material<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1] <\/a>Pero t\u00e9ngase en cuenta que una cosa es basar la fortaleza pol\u00edtica en la subyacente fortaleza econ\u00f3mica (idea que tambi\u00e9n se aplica a las relaciones entre pa\u00edses), y otra muy distinta ofrecer una interpretaci\u00f3n economicista del imperialismo, como hizo Lenin (1917). No tenemos espacio en este art\u00edculo para desarrollar una cr\u00edtica de la posici\u00f3n de Lenin al respecto, por lo que remitimos al lector interesado en este punto a Guerrero (1997) y (2004).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\"> [2] <\/a>Nos hemos convencido de los argumentos de Aurelio Arteta sobre la necesidad de sustituir t\u00e9rminos corrientes por lo que parecen neologismos, pero que son en realidad formas m\u00e1s l\u00f3gicas y razonables de expresarse en espa\u00f1ol. Este es el caso del t\u00e9rmino \u201ccompetitividad\u201d, que deber\u00eda sustituirse por el neologismo de \u201ccompetividad\u201d: el primero procede de la substantivaci\u00f3n (que no substantivizaci\u00f3n) del adjetivo \u201ccompetitivo\u201d, mientras que el segundo proceder\u00eda directamente del verbo \u201ccompetir\u201d. Y esto lo afirma el autor de un libro que lleva en su t\u00edtulo el t\u00e9rmino que ahora consideramos err\u00f3neo (v\u00e9ase Guerrero, 1995).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\"> [3] <\/a>Por ejemplo, hemos sabido recientemente, por la prensa, que las empresas espa\u00f1olas de desalaci\u00f3n del agua del mar son muy competitivas a escala mundial, y por ello capaces de instalar f\u00e1bricas de ese tipo en muchos otros pa\u00edses. Las razones de que esto sea as\u00ed no las conocemos exactamente \u2013aunque muy probablemente tengan que ver con el hecho de que las necesidades de agua dulce en ciertas regiones espa\u00f1olas, en relaci\u00f3n con el acceso a las disponibilidades de ese recurso por otras v\u00edas, fueran en ciertos casos muy superiores a las de otros pa\u00edses\u2013, pero veremos m\u00e1s adelante que siempre se expresan por una determinada relaci\u00f3n \u201ct\u00e9cnica\u201d, que sirve de \u00edndice \u00fanico y general a la diversidad hist\u00f3rico-concreta de todos estos casos.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\"> [4] <\/a>No podemos detenernos tampoco en este punto, pero recordemos que desde el punto de vista de la teor\u00eda laboral del valor una cosa son los factores productivos de riqueza (que son muchos) y otra el (\u00fanico) factor productivo de valor (que es el trabajo). Esta idea, presente ya en Petty y Ricardo, fue desarrollada sobre todo por Marx (v\u00e9ase al respecto Guerrero, 2005a).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\"> [5] <\/a>De la misma forma, por ejemplo, en que Marx (1847, 1848) defend\u00eda el librecambio como superior y m\u00e1s progresista que el proteccionismo, aunque era consciente de que el libre comercio beneficiaba m\u00e1s los intereses de la burgues\u00eda mundial que las barreras comerciales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/pc1406.cps.ucm.es<\/p>\n<p>Enero de 2005<\/p>\n<p>[1. Introducci\u00f3n, p. 1; 2. La CE, entre la pol\u00edtica y la econom\u00eda, y la lucha competitiva mundial, p. 2; 3. El poder constituyente europeo, p. 9; 4. La Constituci\u00f3n Europea: \u00bfmercado o democracia?, p. 12; 5. La constituci\u00f3n europea del futuro, p. 15; Referencias, p. 19]<\/p>\n<p>Aunque este breve art\u00edculo tiene que ver con la Constituci\u00f3n Europea (CE), en \u00e9l no se van a comentar las declaraciones y prescripciones que la misma contiene, ni siquiera aquellos de sus art\u00edculos que recogen las normas de mayor contenido econ\u00f3mico. En realidad, este art\u00edculo podr\u00eda haberse escrito sin haber le\u00eddo siquiera esta Ley de leyes que est\u00e1n a punto de aprobar los ciudadanos de la Uni\u00f3n Europea (UE).<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que se pretende hacer es calibrar el alcance hist\u00f3rico de este importante paso en la construcci\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica mundial desde un punto de vista mucho m\u00e1s general y sist\u00e9mico, sobre todo en relaci\u00f3n con lo que dicho paso supone y supondr\u00e1 en la debatible marcha del capitalismo en direcci\u00f3n hacia el comunismo.<\/p>\n<p>No har\u00e1 falta por consiguiente entrar en el detalle de los derechos y deberes de contenido econ\u00f3mico que quedar\u00e1n garantizados o meramente recogidos en la CE, ni en el recuento de los \u00f3rganos e instituciones que se encargar\u00e1n de poner en pr\u00e1ctica las diferentes actuaciones de pol\u00edtica econ\u00f3mica, ni en el tipo de relaciones que existir\u00e1n entre ellos, etc\u00e9tera, porque partiremos del supuesto de que, aunque muy novedosa por el \u00e1mbito de vigencia de esta nueva norma, desde el punto de vista de su contenido esta Constituci\u00f3n no puede sino ofrecer un car\u00e1cter fundamentalmente continuista, como corresponde a todas las normas supremas de que se han ido dotando los pa\u00edses capitalistas en los dos \u00faltimos siglos o, con mayor exactitud, desde la instauraci\u00f3n y consolidaci\u00f3n en ellos del r\u00e9gimen capitalista.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-157","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-europa-europa"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/157\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}