{"id":15707,"date":"2024-06-15T05:00:47","date_gmt":"2024-06-15T04:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15707"},"modified":"2024-06-15T02:59:38","modified_gmt":"2024-06-15T01:59:38","slug":"que-significa-ser-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15707","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 significa ser humano?"},"content":{"rendered":"<p data-dl-uid=\"106\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\"><strong data-dl-uid=\"107\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\"><span data-dl-uid=\"108\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Vittorio Gallese y Ugo Morelli: <em>Cosa significa essere umani? Corpo, cervello e relazione per vivere nel presente<\/em>, Raffaello Cortina Editore, 2024<\/span><\/strong><\/p>\n<p data-dl-uid=\"110\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\"><em data-dl-uid=\"111\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/cosa-significa-essere-umani.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-15708\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/cosa-significa-essere-umani.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/cosa-significa-essere-umani.jpg 500w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/cosa-significa-essere-umani-183x300.jpg 183w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>\u00bfQu\u00e9 significa ser humano?<\/em> Empecemos por aqu\u00ed, por esta pregunta capital, porque ese interrogante no es ret\u00f3rico, sino fundacional. El libro plantea muchas preguntas, y ninguna de ellas pretende ser respondida de manera concluyente: en la densidad del texto, a cada p\u00e1gina, a cada pregunta, se despliegan otros caminos, otras preguntas. <em data-dl-uid=\"114\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Ser humano<\/em>, al fin y al cabo, es una cuesti\u00f3n abierta: la entidad que llamamos humana, de hecho, consiste en una dimensi\u00f3n radical de apertura al mundo. Y lo que hace que consista en ser humano es precisamente el hecho de ser productor de sentido: lo humano es el animal que se pregunta <em data-dl-uid=\"115\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">\u00ab\u00bfqu\u00e9 significa<\/em> ser humano?\u00bb.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"211\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Vittorio Gallese, neurocient\u00edfico que en los a\u00f1os noventa form\u00f3 parte del equipo que descubri\u00f3 las neuronas espejo, y Ugo Morelli, psic\u00f3logo y estudioso de las ciencias cognitivas, han escrito conjuntamente este texto, que suena como el precipitado de un itinerario com\u00fan de conocimiento y reflexi\u00f3n, en la distinci\u00f3n de sus respectivas competencias y actividades, y plantean la cuesti\u00f3n del ser humano cruzando distintos saberes en la perspectiva de la complejidad, con una escritura a la vez rigurosa y divulgativa: en resumen, ponen a disposici\u00f3n de un amplio p\u00fablico la forma en que los conocimientos neurocient\u00edficos, psicol\u00f3gicos y filos\u00f3ficos tratan de arrojar luz sobre la \u00abnaturaleza humana\u00bb desde una perspectiva evolutiva.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"212\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">A menudo, en el sentido com\u00fan, la neurociencia aparece como la frontera del reduccionismo: descubrir los mecanismos del cerebro, se piensa, y descubriremos los fundamentos de lo humano, que todo puede remontarse a esos mecanismos neuronales \u2013como muchos esperaban que hiciera el DSM-5 de 2015 -la \u00faltima edici\u00f3n del <em data-dl-uid=\"213\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de los Trastornos Mentales\u2013<\/em>, es decir, cartografiar los llamados <em data-dl-uid=\"214\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">trastornos mentales<\/em> en relaci\u00f3n con su <em data-dl-uid=\"215\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">fundamento<\/em> neurobiol\u00f3gico \u2013un intento fallido, pero que atestigua una tendencia persistente y central de nuestra cultura y nuestra \u00e9poca contempor\u00e1nea\u2013.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"216\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Pero la neurociencia no es el brazo del reduccionismo: al contrario, puede mostrar lo ileg\u00edtima que es cualquier reducci\u00f3n organicista de lo humano, y cualquier reducci\u00f3n de la mente al cerebro.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"217\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Si el reduccionismo implica el dualismo mente-cuerpo (donde la mente se <em data-dl-uid=\"218\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">reduce<\/em> a un atributo del cerebro), el <em data-dl-uid=\"219\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">marco de<\/em> <em data-dl-uid=\"220\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">\u00bfQu\u00e9 significa ser humano?<\/em> es el de la superaci\u00f3n de los diversos dualismos que trae consigo nuestra tradici\u00f3n cultural: mente-cuerpo, naturaleza-cultura, yo-t\u00fa. Hasta que no salgamos de estas dicotom\u00edas, nunca podremos entender qu\u00e9 es ser humano. Dicotom\u00edas que en cambio forman la base del sentido com\u00fan, e incluso del sentido pol\u00edtico com\u00fan de esta sociedad de individuos: y sin embargo no, el individuo no es lo \u00fanico que existe, como la vulgata hegem\u00f3nica, formulada por Thatcher, inyectada en las venas de nuestro mundo por la gran transformaci\u00f3n antropol\u00f3gica neoliberal, que sin embargo hunde sus ra\u00edces en supuestos culturales muy anteriores. Antes que el individuo est\u00e1 la relaci\u00f3n, \u00e9ste es uno de los fundamentos conceptuales de esta obra. Ya no la primac\u00eda del sujeto, sino la centralidad de la relaci\u00f3n, que \u00abprecede a la individuaci\u00f3n y configura una <em data-dl-uid=\"221\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">dimensi\u00f3n del nosotros <\/em>en la que se identifica el sujeto\u00bb. Es en este <em data-dl-uid=\"222\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">espacio noic\u00e9ntrico<\/em>, como escribe Gallese desde hace muchos a\u00f1os, donde se identifica algo llamado \u00abyo\u00bb, que no es una cosa, sino un proceso que emerge de un sistema din\u00e1mico. Y por eso no es individual, deber\u00edamos decir, sino <em data-dl-uid=\"223\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">compartido<\/em>, como dice el antrop\u00f3logo Francesco Remotti: <em data-dl-uid=\"224\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">con-dividuo<\/em>, en cuanto que lo que llamamos Ego es el resultado \u2013siempre precario y en devenir\u2013 de un proceso relacional. Este Ego, del que se presume un fundamento, resulta ser la emergencia de un proceso que lo trasciende. De este proceso, el cerebro es ciertamente uno de los elementos decisivos, pero la cuesti\u00f3n es que implica, y es implicado por, otros elementos: el cerebro, el cuerpo, la acci\u00f3n, y precisamente la relaci\u00f3n. Sin aportar estos elementos (que, propiamente hablando, dejar\u00e1n entonces de ser <em data-dl-uid=\"225\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">elementos<\/em>, es decir, constituyentes \u00faltimos), nos condenaremos al fracaso de la cuesti\u00f3n de lo humano.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"226\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Para entender la subjetividad, por tanto, debemos partir de la relaci\u00f3n, pero \u00absi partimos de la relaci\u00f3n, debemos partir del cuerpo, por tanto de un concepto performativo, pragm\u00e1tico y agentivo del ser humano, que se identifica y se convierte en s\u00ed mismo gracias a la relaci\u00f3n\u00bb: somos, de hecho, cuerpo-cerebro-mente en relaci\u00f3n. Estamos, escriben Gallese y Morelli,<em data-dl-uid=\"227\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">\u00abcableados<\/em> para conectar con el otro. La imitaci\u00f3n neonatal es la primera herramienta que tenemos, innata, para sintonizar con el otro, seguida de una serie de ajustes y de la capacidad de establecer, cambiar e invertir roles\u00bb. Pero es ya en el vientre materno cuando, como se ha observado en casos de gestaci\u00f3n gemelar, los movimientos dirigidos al otro feto est\u00e1n m\u00e1s cuidadosamente controlados que los dirigidos a otra parte: de los patrones motores con los que estamos dotados, los dirigidos al otro son los m\u00e1s sofisticados.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"228\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La propia racionalidad no puede entenderse realmente sin cruzarla con la dimensi\u00f3n de la intersubjetividad, a diferencia de gran parte de la tradici\u00f3n del pensamiento occidental. Para esta tradici\u00f3n, para este canon, lo humano es <em data-dl-uid=\"229\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">el cogito<\/em>, la teor\u00eda de una realidad que est\u00e1 <em data-dl-uid=\"230\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">ah\u00ed fuera<\/em> y que conocemos a trav\u00e9s del <em data-dl-uid=\"231\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">a priori<\/em>. En esta tradici\u00f3n, lo que falta es el cuerpo. La propia intersubjetividad se entiende predominantemente en t\u00e9rminos te\u00f3ricos, es decir, podemos entender a los dem\u00e1s a trav\u00e9s de una teor\u00eda de la mente, en los mismos t\u00e9rminos en que podemos resolver un problema matem\u00e1tico. En el paradigma te\u00f3rico-\u00aboculoc\u00e9ntrico\u00bb (en el sentido de la primac\u00eda de <em data-dl-uid=\"232\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">la theor\u00eca<\/em>, del<em data-dl-uid=\"233\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">e\u00ecdos<\/em>, del conocimiento como visi\u00f3n), no hay cuerpo y no hay movimiento: la cognici\u00f3n es algo distinto del movimiento. Este es tambi\u00e9n el caso en el modelo <em data-dl-uid=\"234\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">s\u00e1ndwich<\/em> del cognitivismo cl\u00e1sico, donde acci\u00f3n, percepci\u00f3n y cognici\u00f3n son elementos aislados, y relacionados por un flujo de informaci\u00f3n sobre cuya base construimos una representaci\u00f3n del mundo: en esta perspectiva, el movimiento viene al final, informado y causado por el procesamiento del pensamiento. Esta perspectiva no considera en absoluto c\u00f3mo, en cambio, la relaci\u00f3n que se da entre los cuerpos est\u00e1 hecha de movimiento: \u00abes un ir hacia o un alejarse de; es un buscar lo que nos falta, es un proyectarse hacia el otro, pero proyectarse no s\u00f3lo en sentido metaf\u00f3rico sino en sentido f\u00edsico, en sentido corporal. Tanto es as\u00ed que, para mantenernos biol\u00f3gicamente vivos, para nosotros los humanos no s\u00f3lo es central la homeostasis, es decir, la capacidad de movimiento e intercambio entre el interior y el exterior, sino tambi\u00e9n la alostasis, la regulaci\u00f3n rec\u00edproca entre el yo y el otro a partir del yo\u00bb. La acci\u00f3n y la percepci\u00f3n, lejos de ser elementos aislados y distintos, \u00abson dos caras de la misma moneda y constituyen el ingrediente esencial de lo que llamamos cognici\u00f3n\u00bb. Todo, en definitiva, proviene del movimiento: \u00absabemos cada vez con mayor evidencia que las llamadas partes motoras del cerebro son parte integrante de los aparatos que nos permiten reconocer lo que nos rodea, desde los objetos inanimados, hasta la forma en que cartografiamos el espacio, pasando por el significado que damos a las acciones y experiencias de los dem\u00e1s\u00bb. La percepci\u00f3n y la acci\u00f3n no son secuenciales, sino que ocurren juntas: el sistema motor no es un \u00ab\u00f3rgano ejecutivo\u00bb, en el que la finalidad de un movimiento es trazada por otra zona del cerebro, sino que es el propio sistema motor el que traza las acciones, es decir, se caracteriza en t\u00e9rminos de finalidad. En este sentido, la neurociencia piensa como Merleau-Ponty cuando hablaba de la practognosia, es decir, el conocimiento determinado por el potencial del cuerpo.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"354\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Es en el espacio <em data-dl-uid=\"355\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">noic\u00e9ntrico<\/em>, como dec\u00edamos, donde <em data-dl-uid=\"356\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">toma forma<\/em> nuestra experiencia. Se trata de situar el cuerpo en movimiento en un espacio en el centro, algo que se ha comprendido bien con el descubrimiento de las neuronas espejo, que, siendo la base fisiol\u00f3gica del mecanismo de resonancia motora, nos permiten conectar con el otro a un nivel preintencional y preling\u00fc\u00edstico. Neuronas espejo que, conviene recordar, existen en muchas especies animales, pero que en el animal humano se aplican no s\u00f3lo en las acciones dotadas de finalidad, sino en todos los movimientos: por eso, escriben Gallese y Morelli, \u00absomos la verdadera especie mim\u00e9tica\u00bb, porque podemos hablar de imitaci\u00f3n cuando reproducimos tanto la finalidad de las acciones del otro como los movimientos para alcanzar esa finalidad. Reflexionar sobre la empat\u00eda como <em data-dl-uid=\"357\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">sentimiento con<\/em> el otro \u2013ligado a la actividad de las neuronas espejo\u2013 nos saca del cerco del reduccionismo: estamos constantemente en la relaci\u00f3n, estamos constantemente atrapados en un proceso de reflejar al otro en el yo y al yo en el otro, sin que ello borre la distinci\u00f3n entre el yo y el otro (el otro es siempre un \u00abcomo si\u00bb: s\u00f3lo accedemos a \u00e9l a trav\u00e9s del modelo de la simulaci\u00f3n encarnada), sino que s\u00f3lo los hace concebibles dentro de un proceso: un proceso en el que lo que emerge no es atribuible, <em data-dl-uid=\"358\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">reducible<\/em>, a propiedades constitutivas, y que, incluso antes de eso, es donde tanto el yo como el otro se constituyen y toman forma. Reflejarse en los dem\u00e1s es siempre un reconocerse y reconocernos: \u00absomos lo que reconocemos de nosotros mismos a trav\u00e9s de nuestra autopercepci\u00f3n combinada con la heteropercepci\u00f3n, en un tiempo y en un contexto\u00bb.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"359\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">A continuaci\u00f3n se plantean muchas preguntas, sin ning\u00fan orden en particular. Si somos relaci\u00f3n \u2013si estamos, como escriben los autores, <em data-dl-uid=\"360\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">encarnados\u2013<\/em>, \u00bfc\u00f3mo no considerar c\u00f3mo estamos intr\u00ednsecamente modulados por factores ambientales, socioculturales? Hay muchas pruebas cient\u00edficas que demuestran que la simulaci\u00f3n encarnada, es decir, la expresi\u00f3n del mecanismo de resonancia de las neuronas espejo, est\u00e1 pl\u00e1sticamente condicionada por nuestras experiencias: \u00bfc\u00f3mo podemos evitar la cuesti\u00f3n de la <em data-dl-uid=\"361\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">responsabilidad<\/em>, poni\u00e9ndonos en situaci\u00f3n de aumentar la intensidad de nuestra conexi\u00f3n con el otro?<\/p>\n<p data-dl-uid=\"362\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La cognici\u00f3n, se dijo, \u00abes una constelaci\u00f3n de elementos en la que la percepci\u00f3n es la otra cara de la acci\u00f3n\u00bb. Y el lenguaje mismo \u2013elemento antropog\u00e9nico, si es cierto que el humano es el animal que pide sentido\u2013 es evidentemente inconcebible sin pensarlo como emergente del cuerpo, y como emergencia evolutiva. El desarrollo del lenguaje al margen de nuestra corporeidad es inimaginable, aunque todav\u00eda se trate de comprender c\u00f3mo determina las actividades ling\u00fc\u00edsticas m\u00e1s abstractas (como la negaci\u00f3n, a la que Paolo Virno dedic\u00f3 un ensayo fundamental en el que dialogaba a distancia con Gallese). La disposici\u00f3n a traducir un objeto en un significado, el comportamiento simb\u00f3lico, es la diferencia espec\u00edfica de especie del humano, que es un <em data-dl-uid=\"363\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">hacedor de sentido<\/em> (pi\u00e9nsese entonces en el humano decorando una herramienta, no con un fin instrumental, sino para comunicar un significado: \u00bfno podemos observar ah\u00ed el amanecer de esta dimensi\u00f3n simb\u00f3lica espec\u00edficamente humana?) El lenguaje \u2013as\u00ed como la representaci\u00f3n en una caverna\u2013 nos hace no s\u00f3lo hablantes, sino hablados: nos convertimos en un \u00abyo\u00bb, y podemos decir que \u00abtenemos un cuerpo\u00bb (Virno, de nuevo). Y, correlativamente, no s\u00f3lo sabemos, sino que sabemos que sabemos, como dicen Maturana y Varela; es decir, no s\u00f3lo pensamos (como otros animales), sino que pensamos que pensamos.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"411\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Es necesario comprender c\u00f3mo esta diferencia espec\u00edfica hunde sus ra\u00edces en la evoluci\u00f3n: y desde este punto de vista, los autores escriben que \u00abes plausible plantear la hip\u00f3tesis de que la sintaxis del lenguaje est\u00e1 ligada evolutivamente a circuitos corticales premotores desarrollados originalmente para controlar la estructura jer\u00e1rquica de la acci\u00f3n. Cuando en el curso de la evoluci\u00f3n la presi\u00f3n selectiva condujo a la aparici\u00f3n del lenguaje, los mismos circuitos neuronales encargados de controlar la jerarqu\u00eda de las acciones pueden haber sido <em data-dl-uid=\"412\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">reutilizados <\/em>para servir a la funci\u00f3n reci\u00e9n adquirida de la sintaxis del lenguaje\u00bb. Volvemos as\u00ed a esa tesis recurrente en la historia de la filosof\u00eda, de Epicuro a Condillac, seg\u00fan la cual la dimensi\u00f3n corporal sensoriomotora desempe\u00f1a un papel constitutivo en la facultad ling\u00fc\u00edstica del ser humano.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"430\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">No se trata de ensalzar la diferencia humana en el sempiterno movimiento del engreimiento antropoc\u00e9ntrico: pues cuando consideramos la diferencia humana, debemos tener presente qu\u00e9 es lo que nos une a los dem\u00e1s animales y nos hace parte del sistema viviente, a saber, que \u00absomos una rama de la evoluci\u00f3n que ha tomado un camino determinado, pero el tronco com\u00fan de la vida tiene principios b\u00e1sicos que, aunque difieren, mantienen caracter\u00edsticas comunes\u00bb.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"431\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Y luego hay muchas otras cuestiones que definen nuestro ser humano y que se ponen en juego en el libro, en p\u00e1ginas y cap\u00edtulos que s\u00f3lo podemos insinuar. El papel de las emociones en nuestra experiencia, ya que la emoci\u00f3n no es algo que ocurra sorgivamente <em data-dl-uid=\"432\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">in interiore homine<\/em>, sino que sucede en el contexto de la relaci\u00f3n con el otro y, por tanto, tiene una naturaleza social. El aprendizaje, que en s\u00ed mismo se produce por resonancia encarnada, es decir, a partir de la experiencia: otra cuesti\u00f3n profundamente pol\u00edtica, dado que debemos entender que no puede dejar de implicar cuerpos y emociones compartidos, y de suscitar preguntas, curiosidad, investigaci\u00f3n, exploraci\u00f3n \u2013mientras que, por el contrario, predomina cada vez m\u00e1s una perspectiva tecnicista, basada en las \u00abcompetencias\u00bb, progresivamente despojada de toda postura cr\u00edtica y reflexiva, como podemos ver en la direcci\u00f3n tomada por la instituci\u00f3n educativa\u2013. La relaci\u00f3n con el mundo que habitamos tambi\u00e9n se rige por la resonancia encarnada, con la necesidad de restablecer un v\u00ednculo de reciprocidad con el sistema vivo. La imaginaci\u00f3n y la experiencia est\u00e9tica, que, como ya se ha dicho a prop\u00f3sito de la decoraci\u00f3n y el sentido, constituyen un momento decisivo de la antropog\u00e9nesis: la experiencia est\u00e9tica \u2013una experiencia relacional y social, una resonancia con los dem\u00e1s de la creatividad individual\u2013 \u00abse propone como un salto cu\u00e1ntico de lo humano\u00bb porque \u00abel le\u00f3n representa ciertamente a la gacela mientras la espera, pero nunca ha pintado una\u00bb; de nuevo, la capacidad de significaci\u00f3n de lo humano, su capacidad de trascendencia, su <em data-dl-uid=\"433\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">tensi\u00f3n referencial<\/em>.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"483\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">En definitiva, un libro que recorre todos los territorios que definen al ser humano en su hacer, en su propio atravesar el mundo, y en el que se intenta establecer la superaci\u00f3n del dualismo mente-cuerpo, sujeto-objeto, naturaleza-cultura. En la perspectiva de la centralidad del cuerpo que se mueve en el espacio, no se puede dejar de hablar de la relaci\u00f3n mente-cuerpo en el sentido spinoziano, es decir, como \u00abdos niveles de descripci\u00f3n de una misma realidad, que manifiesta propiedades diferentes seg\u00fan el nivel de descripci\u00f3n elegido y el lenguaje utilizado para describirlas. Un pensamiento no es un m\u00fasculo ni una neurona; pero su contenido, el contenido de nuestras representaciones mentales, es inconcebible sin nuestra corporeidad\u00bb. Un paradigma biocultural, en el que la naturaleza y la cultura forman pareja en una intrincada danza: \u00abnuestros cuerpos cerebrales, esculpidos por la implacable mano de la naturaleza, anhelaban un significado, dando origen a la cultura como un vibrante tapiz tejido de historias, herramientas y sue\u00f1os compartidos. Pensemos en un antiguo hom\u00ednido, inclinado sobre el fuego, fabricando una lanza con una rama ca\u00edda. En ese gesto comenz\u00f3 la danza\u00bb.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"484\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">En la web de la Fundaci\u00f3n Hapax puede inscribirse en el curso doble de Vittorio Gallese y Ugo Morelli, libro y conferencia, titulado <a href=\"https:\/\/www.fondazionehapax.org\/cosa-significa-essere-umani\/\" data-dl-uid=\"485\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Qu\u00e9 significa ser humano<\/a>. La Fundaci\u00f3n Hapax y doppiozero colaboran en el proyecto <a href=\"https:\/\/www.fondazionehapax.org\/synapsis\/\" data-dl-uid=\"486\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Synapsis<\/a>, cursos a distancia que permiten obtener cr\u00e9ditos de Formaci\u00f3n M\u00e9dica Continuada (FMC).<\/p>\n<p data-dl-uid=\"484\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Fuente: <em>Doppiozero<\/em>, 30-5-2024 (<a href=\"https:\/\/www.doppiozero.com\/che-cosa-significa-essere-umani\">https:\/\/www.doppiozero.com\/che-cosa-significa-essere-umani<\/a>),<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vittorio Gallese y Ugo Morelli: Cosa significa essere umani? Corpo, cervello e relazione per vivere nel presente, Raffaello Cortina Editore,<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15709,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,8],"tags":[2134,917,2133,2132],"class_list":["post-15707","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-filosofia","tag-cosa-significa-essere-umani-corpo-cervello-e-relazione-per-vivere-nel-presente","tag-resenas","tag-ugo-morelli","tag-vittorio-gallese"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15707","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15707"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15707\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15707"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15707"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15707"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}