{"id":15720,"date":"2024-06-18T05:00:33","date_gmt":"2024-06-18T04:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15720"},"modified":"2024-06-18T00:26:16","modified_gmt":"2024-06-17T23:26:16","slug":"crisis-irresoluble","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15720","title":{"rendered":"Crisis irresoluble"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-body-wrapper\">\n<div class=\"post__body\">\n<p data-dl-uid=\"13\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Mientras el mundo est\u00e1 preocupado por Gaza y Ucrania, las guerras en el este de la RDC est\u00e1n entrando en su cuarta y quiz\u00e1s m\u00e1s peligrosa d\u00e9cada, con el riesgo de una importante escalada regional. El conflicto, en el que actualmente participan un centenar de grupos armados diferentes, ha matado y desplazado a millones de personas a lo largo de los a\u00f1os. Desde 2021 ha entrado en una nueva fase, marcada por el resurgimiento de una organizaci\u00f3n rebelde conocida como el movimiento del 23 de marzo. Empresas de seguridad privadas y Estados vecinos se han unido a la refriega, y el difuso abanico de beligerantes se ha galvanizado en torno a dos frentes claros: uno alineado con el gobierno congole\u00f1o, el otro con el M23. La situaci\u00f3n se deteriora d\u00eda a d\u00eda, y las perspectivas de paz son lejanas.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"14\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La violencia empez\u00f3 en serio hacia 1993, cuando Zaire \u2013el Estado que precedi\u00f3 a la RDC\u2013 perdi\u00f3 la capacidad de contener la pol\u00edtica de identidad que hab\u00eda cultivado durante las tres d\u00e9cadas anteriores. Mobutu, aliado incondicional de Occidente durante sus 32 a\u00f1os de reinado, hab\u00eda intentado dividir y gobernar aprovechando las antiguas tensiones entre comunidades. Las migraciones forzosas, las fronteras arbitrarias y los pogromos \u00e9tnicos de la \u00e9poca colonial proporcionaron un terreno f\u00e9rtil para esta estrategia, que a menudo ten\u00eda como objetivo a la poblaci\u00f3n de habla kinyarwanda del este de la RDC. En 1994, el genocidio contra los tutsis en Ruanda provoc\u00f3 que millones de hutus \u2013tanto civiles como perpetradores\u2013 cruzaran al Zaire. El Frente Patri\u00f3tico Ruand\u00e9s, el grupo que pronto se har\u00eda con el gobierno central de Ruanda, persigui\u00f3 a los genocidas hasta la provincia de Kivu Norte de la RDC, y el conflicto se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente por el este del pa\u00eds.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"73\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Entre 1996 y 2003, se desencadenaron dos guerras devastadoras bajo la mirada de una comunidad internacional que hab\u00eda permanecido impasible durante el genocidio ruand\u00e9s y que ahora estaba consumida por conflictos posteriores a la Guerra Fr\u00eda, desde Somalia hasta Yugoslavia. En la \u00abGuerra de Liberaci\u00f3n\u00bb de 1996-7, el veterano insurgente Laurent-D\u00e9sir\u00e9 Kabila derroc\u00f3 a Mobutu y tom\u00f3 el poder mediante una rebeli\u00f3n apoyada por Ruanda y Uganda. La \u00abSegunda Guerra del Congo\u00bb estall\u00f3 en 1998 tras la ruptura de Kabila con sus aliados ruandeses y ugandeses, que a su vez apoyaron otra campa\u00f1a rebelde contra su gobierno. Esta vez, las antiguas fuerzas genocidas ruandesas, que pronto se conocieron como FDLR, prestaron apoyo armado a Kabila. Numerosos pa\u00edses africanos apoyaron a uno u otro bando.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"74\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Joseph Kabila se convirti\u00f3 en presidente tras el asesinato de su padre en 2001, y tres a\u00f1os despu\u00e9s puso fin oficialmente a la guerra, firmando acuerdos de paz con las fuerzas rebeldes nacionales y con el gobierno ruand\u00e9s. Sin embargo, en 2005, el general renegado del ej\u00e9rcito Laurent Nkunda organiz\u00f3 una nueva rebeli\u00f3n contra la administraci\u00f3n de Kinshasa. Esto concluy\u00f3 con otro acuerdo entre la RDC y Ruanda, que acordaron acabar con Nkunda y lanzar operaciones conjuntas contra las FDLR. El l\u00edder rebelde fue detenido y sus fuerzas se integraron en el ej\u00e9rcito congole\u00f1o junto con otros grupos armados. Pero la entente regional no dur\u00f3 mucho.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"24\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Tras las elecciones de 2011 en la RDC, en las que el joven Kabila fue reelegido en unos re\u00f1idos comicios, un grupo de oficiales congole\u00f1os de habla kinyarwanda y antiguos partisanos de la rebeli\u00f3n apoyada por Ruanda desertaron del ej\u00e9rcito y crearon el M23. Ayudado por Ruanda y Uganda, el grupo conquist\u00f3 brevemente la ciudad de Goma a finales de 2012. Un a\u00f1o despu\u00e9s, el ej\u00e9rcito congole\u00f1o oblig\u00f3 al M23 a exiliarse con la ayuda de la ONU. Pero las posteriores <a href=\"https:\/\/peacemaker.un.org\/sites\/peacemaker.un.org\/files\/DRC_130224_FrameworkAgreementDRCRegion.pdf\" data-dl-uid=\"25\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">negociaciones de paz<\/a> fracasaron, y los restos del grupo regresaron al este de la RDC a principios de 2017, escondi\u00e9ndose entre volcanes cerca de la frontera oriental. Durante esos a\u00f1os, otros grupos armados se fragmentaron y multiplicaron. Aunque resultaron mort\u00edferos para la poblaci\u00f3n civil, permanecieron demasiado dispersos y perif\u00e9ricos como para provocar una gran preocupaci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"26\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">A pesar de las pruebas de <a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/2b97f6e6-189d-11e9-b93e-f4351a53f1c3\" data-dl-uid=\"27\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">fraude a gran escala<\/a>, las elecciones generales de diciembre de 2018 efectuaron el primer traspaso de poder pac\u00edfico en la historia congole\u00f1a posterior a la independencia. Kabila, de quien se cre\u00eda que aspiraba a un tercer mandato inconstitucional antes de aceptar finalmente celebrar los comicios, fue sucedido por F\u00e9lix Tshisekedi, hijo de un hist\u00f3rico l\u00edder de la oposici\u00f3n y primer presidente desde la d\u00e9cada de 1960 sin v\u00ednculos con el ej\u00e9rcito o la rebeli\u00f3n. Diplom\u00e1ticos y periodistas predijeron un cambio pol\u00edtico duradero. Sin embargo, en los \u00faltimos cinco a\u00f1os, la mayor\u00eda de las reformas democr\u00e1ticas y econ\u00f3micas del gobierno se han estancado, y la promesa de Tshisekedi de \u00abhumanizar\u00ab las fuerzas de seguridad sigue sin cumplirse, en medio de continuos abusos contra defensores de los derechos humanos y periodistas.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"28\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Inicialmente, Tshisekedi supervis\u00f3 un periodo de distensi\u00f3n con Ruanda, con momentos altamente simb\u00f3licos como un <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/paulkagame\/49189905418\/in\/album-72157712121542941\/\" data-dl-uid=\"29\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">apret\u00f3n de manos ampliamente publicitado<\/a> entre Tshisekedi y el presidente ruand\u00e9s Paul Kagame en diciembre de 2019, y una <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=F7CVPtIwtzg\" data-dl-uid=\"30\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">reuni\u00f3n solemne en la frontera<\/a> tras una erupci\u00f3n del volc\u00e1n Nyiragongo en mayo de 2021. Bajo el mandato de Tshisekedi, el gobierno congole\u00f1o empez\u00f3 a trabajar en varios acuerdos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y militares con sus vecinos orientales y se uni\u00f3 a la Comunidad de \u00c1frica Oriental. La RDC estableci\u00f3 acuerdos militares con Bujumbura, formalizando a\u00f1os de presencia no oficial del ej\u00e9rcito de Burundi en su territorio, y con Kampala, lo que llev\u00f3 al despliegue del ej\u00e9rcito ugand\u00e9s en la regi\u00f3n de Beni, donde el ADF, un grupo insurgente de origen ugand\u00e9s vinculado al ISIS, hab\u00eda sido el centro de la violencia a gran escala desde 2014.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"31\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La RDC tambi\u00e9n consigui\u00f3 acuerdos mutuamente prometedores con Ruanda, pero las tensas relaciones con Burundi y Uganda \u2013cuyas operaciones militares en la RDC parec\u00edan implicar zonas estrat\u00e9gicas y sensibles para Kigali\u2013 complicaron la ecuaci\u00f3n regional. Una alianza militar informal entre Kigali y Kinshasa que hab\u00eda tenido como objetivo escondites de las FDLR entre 2015 y 2020 se interrumpi\u00f3 por razones que siguen siendo opacas. Al mismo tiempo, se rompieron las negociaciones entre Kinshasa y el M23. La RDC estableci\u00f3 el gobierno marcial en Kivu del Norte e Ituri, y anunci\u00f3 un nuevo programa de desmovilizaci\u00f3n dirigido a los rebeldes.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"32\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Esto, junto con el abrupto fin de los lazos informales que hab\u00edan sustentado la breve luna de miel entre Kigali y Kinshasa, ayud\u00f3 a arreglar la relaci\u00f3n entre Ruanda y el M23 (que hab\u00eda sido inc\u00f3moda desde la detenci\u00f3n de Nkunda). A finales de 2021, Ruanda reanud\u00f3 su apoyo al M23, que comenz\u00f3 a atacar posiciones del ej\u00e9rcito congole\u00f1o. La RDC recurri\u00f3 a la f\u00f3rmula ya probada de subcontratar a otros grupos armados, en particular las FDLR. Los combates se intensificaron a principios de 2022, cuando el M23 obtuvo una serie de victorias en el campo de batalla y ampli\u00f3 su control territorial en las zonas situadas al norte de la ciudad de Goma.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"33\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Tanto la RDC como Ruanda decidieron optar por la escalada militar en lugar de la diplomacia. Mientras Kigali enviaba tropas para luchar junto al M23, Kinshasa reun\u00eda a una serie de grupos armados conocidos como <em data-dl-uid=\"34\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">wazalendo<\/em> y contrataba a empresas militares privadas para combatir a los rebeldes. Todas las partes del conflicto est\u00e1n invirtiendo ahora en armamento sofisticado, como drones, misiles tierra-aire ruandeses disparados desde territorio controlado por el M23 y rifles de asalto de alta gama que la RDC entrega a sus fuerzas interpuestas. El ej\u00e9rcito congole\u00f1o ha empezado a integrar soldados burundeses en sus filas, mientras que Uganda \u2013a pesar de llevar a cabo operaciones conjuntas con la RDC contra las ADF\u2013 ha sido acusada de facilitar apoyo al M23 a lo largo de la frontera congole\u00f1a.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"35\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Para Kinshasa, el regreso del M23 era la prueba de que Ruanda nunca se hab\u00eda tomado en serio la paz. La RDC enmarca el conflicto como el resultado de la intervenci\u00f3n de Ruanda, denunciando al M23 como una marioneta extranjera dado que su liderazgo es predominantemente de habla kinyarwanda. Para Ruanda, sin embargo, la renovada cooperaci\u00f3n de la RDC con las FDLR sugiere que no est\u00e1 interesada en mejorar la seguridad regional. Ruanda ha denunciado lo que considera una limpieza \u00e9tnica de los congole\u00f1os de habla kinyaruanda, presentando la violencia como el resultado de la discriminaci\u00f3n del gobierno contra sus poblaciones banyamulenge, tutsi y hema. De este modo, ambas partes asumen diferentes jerarqu\u00edas del sufrimiento, privilegiando a las v\u00edctimas de la violencia del M23 o a la poblaci\u00f3n de habla kinyarwanda.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"36\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Esta polarizaci\u00f3n pol\u00edtica ha creado un entorno discursivo cada vez m\u00e1s hostil, que se refleja en la <a href=\"https:\/\/www.thenewhumanitarian.org\/opinion\/2023\/01\/23\/M23-Congo-Kishishe-information-warfare\" data-dl-uid=\"37\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">guerra de palabras<\/a> que se libra tanto en los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales como en los nuevos. Durante la primera guerra del M23, humanitarios, periodistas e investigadores pudieron cruzar las l\u00edneas del frente y trabajar en distintos bandos del conflicto. Desde la d\u00e9cada de 1990, siempre ha habido voces moderadas entre la poblaci\u00f3n de la RDC, que se sienten v\u00edctimas de la mala gobernanza y la pol\u00edtica \u00e9tnica divisiva de Kinshasa <em data-dl-uid=\"38\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">y<\/em> de las ambiciones de Ruanda de reclamar Kivu Norte como su patio trasero. Siempre han intentado resistirse a la polarizaci\u00f3n \u00e9tnica del conflicto (con mayor o menor \u00e9xito). Hoy en d\u00eda, sin embargo, los \u00abspin doctors\u00bb, trolls y agitadores de ambos extremos del espectro difaman a sus cr\u00edticos tach\u00e1ndolos de aliados de los genocidas de las FDLR o de marionetas de Ruanda, reduciendo el espacio para el debate no partidista. Los intentos de mantener un m\u00ednimo de cohesi\u00f3n social est\u00e1n gravemente amenazados.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"39\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Mientras tanto, las estructuras subyacentes del conflicto \u2013incluidos los legados de la dominaci\u00f3n colonial racista, la pol\u00edtica de divide y vencer\u00e1s de la era poscolonial y las heridas de las guerras de la d\u00e9cada de 1990\u2013 permanecen intactas. Los conflictos locales por el acceso a la tierra y los recursos, as\u00ed como por el poder pol\u00edtico, se est\u00e1n complicando por las actividades de las empresas mineras extranjeras que codician los minerales de exportaci\u00f3n. A lo largo de las d\u00e9cadas, los desplazamientos masivos no s\u00f3lo han devastado la agricultura del este de la RDC; tambi\u00e9n han creado una creciente mano de obra para la miner\u00eda informal y el reclutamiento en grupos armados, lo que ha alterado el tejido social y econ\u00f3mico de la regi\u00f3n. El conflicto ha adquirido ahora su propia l\u00f3gica de autoperpetuaci\u00f3n, ya que la militarizaci\u00f3n y la violencia se han convertido en los modos dominantes de la vida socioecon\u00f3mica. La intervenci\u00f3n internacional ha sido c\u00f3mplice de esta transformaci\u00f3n. Durante la rebeli\u00f3n de 2005 a 2009, la frase \u00ab <a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/news\/monkey-cage\/wp\/2017\/04\/03\/do-u-n-forces-work-closely-with-host-country-governments-not-in-congo\/\" data-dl-uid=\"40\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">sin Nkunda, no hay trabajo\u00bb<\/a> se convirti\u00f3 en un lugar com\u00fan, lo que suger\u00eda que los trabajadores de la ONU y las organizaciones humanitarias estaban instrumentalizando la guerra para asegurarse contratos lucrativos y rentas mineras en lugar de presionar por un acuerdo de paz.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"41\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Una y otra vez, los actores externos han fracasado a la hora de contener la escalada. La misi\u00f3n de mantenimiento de la paz de la ONU, desplegada en 1999, se ha visto reducida gradualmente a un aliado pol\u00edticamente marginal del ej\u00e9rcito congole\u00f1o. Recientemente ha comenzado a replegarse ante el descontento popular y las acusaciones de estar compinchada con las FDLR, a las que est\u00e1 indirectamente vinculada por su apoyo a Kinshasa. Las fuerzas de paz de la Comunidad de \u00c1frica Oriental, por su parte, pasaron casi un a\u00f1o supervisando un alto el fuego inestable en 2023 antes de ser destituidas por Kinshasa por no combatir al M23. Ahora, una fuerza regional entrante, bajo los auspicios de la Comunidad para el Desarrollo del \u00c1frica Meridional, es considerada hostil y partidista tanto por el M23 como por Ruanda. Es poco probable que le vaya mejor que a sus predecesores.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"42\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Dos importantes iniciativas de paz africanas \u2013el <a href=\"https:\/\/www.eac.int\/nairobi-process-about\/overview\" data-dl-uid=\"43\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">proceso de paz de Nairobi<\/a>, que reuni\u00f3 a los grupos armados congole\u00f1os excepto el M23; y la hoja de ruta de <a href=\"https:\/\/www.bloomberg.com\/news\/articles\/2022-07-06\/congo-rwanda-agree-to-de-escalate-tensions-after-luanda-summit\" data-dl-uid=\"44\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Luanda<\/a>, patrocinada por la Uni\u00f3n Africana y destinada a mediar entre Kigali y Kinshasa\u2013 han tenido hasta ahora escasa repercusi\u00f3n. Las conversaciones de Nairobi fueron poco m\u00e1s que una v\u00eda para reorganizar a los grupos armados como apoderados del gobierno, mientras que la hoja de ruta de Luanda se convirti\u00f3 en un foro para que Ruanda y la RDC se acusaran mutuamente de violar compromisos pasados.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"45\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Aunque varios pa\u00edses han condenado el apoyo de Ruanda al M23 y sus despliegues militares en la RDC, as\u00ed como el uso de representantes armados por parte de Kinshasa, el compromiso internacional con la crisis ha sido escaso y err\u00e1tico. Las potencias mundiales siguen consider\u00e1ndola una cuesti\u00f3n marginal. Esto ha alimentado las acusaciones de parcialidad, ya se trate de voces favorables a Ruanda que subrayan la complicidad occidental en el genocidio, o de voces favorables a la RDC que destacan el apoyo anglosaj\u00f3n a las rebeliones respaldadas por Ruanda. El resultado es un resentimiento leg\u00edtimo y profundamente arraigado hacia Occidente, que se ha visto exacerbado por constantes contratiempos diplom\u00e1ticos. En febrero de 2024, la UE firm\u00f3 un memorando de entendimiento sobre comercio sostenible de minerales con Ruanda, acusada desde hace tiempo de beneficiarse de las exportaciones ilegales de minerales del este de la RDC. Tras clamorosas protestas, los europeos dieron marcha atr\u00e1s y emitieron una declaraci\u00f3n en la que trataban de encontrar un equilibrio entre la condena a Ruanda y a la RDC.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"46\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Se ha gastado mucha tinta en identificar al principal impulsor del conflicto. Se han gastado millones en ambiciosos programas de paz, a menudo centrados en tropos sobre la \u00ab<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/imaginingcongoin0000dunn\/page\/n7\/mode\/2up\" data-dl-uid=\"47\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">violencia \u00e9tnica<\/a>\u00bb o la \u00ab<a href=\"https:\/\/www.hurstpublishers.com\/book\/conflict-minerals-inc\/\" data-dl-uid=\"48\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">codicia de recursos<\/a>\u00bb, y asumiendo que las distintas partes act\u00faan de acuerdo con lo que los occidentales suponen que son sus \u00ab<a href=\"https:\/\/academic.oup.com\/afraf\/article-abstract\/117\/469\/695\/5074537?login=false\" data-dl-uid=\"49\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">intereses racionales<\/a>\u00bb. En la diplomacia, el mundo acad\u00e9mico y el activismo, hay teor\u00edas contrapuestas sobre a qui\u00e9n culpar: La injerencia ruandesa, los problemas de gobernanza de la RDC, la intervenci\u00f3n internacional, las redes comerciales transnacionales, la multiplicidad de grupos armados. Mientras tanto, los intentos de encontrar un equilibrio a la hora de repartir responsabilidades se topan a menudo con acusaciones de equivalencia moral. Los partidarios de Ruanda afirman que, dadas sus ra\u00edces en el genocidio, las FDLR no pueden equipararse a ninguno de los otros actores del conflicto; est\u00e1n en una liga moral propia. Los partidarios de Kinshasa argumentan que se\u00f1alar a las FDLR es una justificaci\u00f3n velada de las incursiones de Ruanda en el este de la RDC.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"50\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Esto crea una cascada de problemas morales. Para los supervivientes del genocidio ruand\u00e9s, las FDLR siguen teniendo la misma ideolog\u00eda extremista antitutsi y, por tanto, suponen una amenaza continua. Sin embargo, desde una perspectiva congole\u00f1a, las FDLR son una sombra de lo que fueron, que ya no tienen la capacidad de ejercer la violencia en la misma escala, y su presencia se ha convertido ahora en un pretexto para la recurrente agresi\u00f3n ruandesa. Ambas posturas son comprensibles. El objetivo deber\u00eda ser crear un di\u00e1logo entre ellas, pero en las condiciones actuales esto parece casi imposible. Es dif\u00edcil llegar a un acuerdo incluso sobre los hechos m\u00e1s b\u00e1sicos del conflicto, ya que cada vez se instrumentalizan m\u00e1s para adaptarse a las narrativas de uno u otro bando. El tristemente c\u00e9lebre <a href=\"https:\/\/www.ohchr.org\/en\/countries\/africa\/2010-drc-mapping-report\" data-dl-uid=\"51\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">informe cartogr\u00e1fico de la ONU<\/a> \u2013un inventario de los cr\u00edmenes cometidos en el este de la RDC entre 1993 y 2003\u2013 es un ejemplo de ello. A lo largo de m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas, recopila una extensa lista de abusos cometidos por todas las partes beligerantes, pero a menudo se cita de forma selectiva para asignar la responsabilidad exclusiva a determinados actores y exonerar a otros. Esto ha comprometido los intentos de comprender esta crisis irresoluble, as\u00ed como los esfuerzos por resolverla.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"52\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La ausencia de esfuerzos de paz honestos y la reciente radicalizaci\u00f3n del conflicto \u2013tanto militar como discursivamente\u2013 han da\u00f1ado el tejido social del este de la RDC. Como muchos me contaron durante una reciente estancia en Kivu Norte, la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica se ha agudizado hasta tal punto que cualquier intento de adoptar una postura imparcial se considera un \u00abapoyo al enemigo\u00bb. Desde este mes, Goma est\u00e1 aislada del resto del pa\u00eds, y el M23 controla amplias zonas de Kivu Norte. El ej\u00e9rcito congole\u00f1o utiliza a sus representantes para organizar continuas contraofensivas, que provocan nuevos desplazamientos. Los esfuerzos diplom\u00e1ticos est\u00e1n estancados, ya que cada parte se atrinchera en sus posiciones maximalistas. Kinshasa insiste en la retirada incondicional del M23 y de las tropas ruandesas, mientras que Kigali exige el fin inmediato de la colaboraci\u00f3n con las FDLR y advierte contra la intervenci\u00f3n exterior. En este contexto, la escalada actual recuerda cada vez m\u00e1s a la agitaci\u00f3n y la conflagraci\u00f3n regional de los a\u00f1os noventa.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"52\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Fuente: <em>Sidecar<\/em>, <span class=\"post__date\" data-dl-uid=\"10\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">14 de marzo de <\/span><span class=\"tags\" data-dl-uid=\"11\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">2024 (<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/intractable-crisis\">https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/intractable-crisis<\/a>)<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras el mundo est\u00e1 preocupado por Gaza y Ucrania, las guerras en el este de la RDC est\u00e1n entrando en<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15721,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2106],"tags":[],"class_list":["post-15720","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-republica-democratica-del-congo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15720","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15720"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15720\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15721"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15720"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15720"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15720"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}