{"id":15752,"date":"2024-06-24T05:00:32","date_gmt":"2024-06-24T04:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15752"},"modified":"2024-06-24T06:31:46","modified_gmt":"2024-06-24T05:31:46","slug":"el-hombre-de-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15752","title":{"rendered":"El hombre de Gramsci"},"content":{"rendered":"<p>Lectio magistralis<em> sobre \u00abL\u2019uomo di Gramsci\u00bb realitzada en la Sala Conferenze Giacomo Ulivi de Modena el 9 de novembre de 2018 para la inauguraci\u00f3n de la \u00abLettura gramsciana 2018\u00bb, organitzada por la Fondazione Modena 2007, la Fondazione Gramsci y el Istituto Storico di Modena, con el patrocinio del Ayuntamiento de Modena y la colaboraci\u00f3n del Dipartimento di Studi Linguistici e Culturali de la Universit\u00e0 di Modena e Reggio Emilia.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda. \u00bfQu\u00e9 es el hombre?<\/i><i><b> <\/b><\/i>Esta es la pregunta primera y principal de la filosof\u00eda. C\u00f3mo se puede responder.<i><b> <\/b><\/i>La definici\u00f3n se puede hallar en el hombre mismo; o sea, en cada<i><b> <\/b><\/i>persona tomada por s\u00ed misma. \u00bfPero es correcta? En cada persona singular se puede encontrar<i><b> <\/b><\/i>qu\u00e9 es el \u00abhombre tomado por s\u00ed mismo\u00bb, pero a nosotros no nos interesa lo<i><b> <\/b><\/i>que es cada hombre por s\u00ed mismo, que por cierto viene a significar tambi\u00e9n qu\u00e9 es cada hombre en cada momento singular. Si lo pensamos bien, vemos que plante\u00e1ndonos la pregunta de qu\u00e9 es el hombre, queremos decir: en qu\u00e9 puede convertirse el hombre, o sea, si el hombre puede dominar su propio destino,<i><b> <\/b><\/i>si puede \u00abhacerse\u00bb, si puede crearse una vida. Decimos por tanto que el hombre<i><b> <\/b><\/i>es un proceso, y precisamente es el proceso de sus actos. Si lo pensamos<i><b> <\/b><\/i>bien, la misma pregunta: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es el hombre?\u00bb no es una pregunta abstracta,<i><b> <\/b><\/i>u \u00abobjetiva\u00bb. Nace de lo que hemos reflexionado sobre nosotros mismos<i><b> <\/b><\/i>y sobre los otros, y queremos saber, en relaci\u00f3n a lo que hemos reflexionado<i><b> <\/b><\/i>y visto, qu\u00e9 somos o qu\u00e9 podemos llegar a ser; si realmente somos y dentro<i><b> <\/b><\/i>de qu\u00e9 l\u00edmites, \u00abconstructores de nosotros mismos\u00bb, de nuestra<i><b> <\/b><\/i>vida, de nuestro destino. Y esto queremos saberlo \u00abhoy\u00bb, en las condiciones<i><b> <\/b><\/i>dadas hoy, de la vida \u00abactual\u00bb y no en las condiciones de cualquier vida y de cualquier<i><b> <\/b><\/i>hombre. La pregunta surge y recibe su contenido de modos especiales, esto es,<i><b> <\/b><\/i>determinados, de considerar la vida y el hombre: el m\u00e1s importante<i><b> <\/b><\/i>de estos modos es la \u00abreligi\u00f3n\u00bb y una religi\u00f3n particular, el catolicismo.<i><b> <\/b><\/i>En realidad, al preguntarnos: \u00abqu\u00e9 es el hombre\u00bb, qu\u00e9 relevancia<i><b> <\/b><\/i>tiene su voluntad y su actividad concreta a la hora de crearse a s\u00ed mismo y la vida<i><b> <\/b><\/i>que vive, queremos decir: \u00ab\u00bfes el catolicismo una concepci\u00f3n exacta del<i><b> <\/b><\/i>hombre y de la vida? Al ser cat\u00f3licos, o sea, haciendo del catolicismo una<i><b> <\/b><\/i>norma de vida, \u00bfnos equivocamos o estamos en lo cierto?\u00bb. Todos tienen<i><b> <\/b><\/i>la vaga intuici\u00f3n de que al hacer del catolicismo una norma de vida se<i><b> <\/b><\/i>equivocan, hasta tal punto que nadie sigue el catolicismo como norma de<i><b> <\/b><\/i>vida, pese a declararse cat\u00f3lico. Un cat\u00f3lico integral, o sea, que aplica<i><b> <\/b><\/i>en cada acto de la vida las normas cat\u00f3licas, parecer\u00eda un monstruo, lo<i><b> <\/b><\/i>que supone, pens\u00e1ndolo bien, la cr\u00edtica m\u00e1s rigurosa y perentoria del propio catolicismo. Los cat\u00f3licos dir\u00e1n que ninguna otra concepci\u00f3n se sigue<i><b> <\/b><\/i>puntualmente, y tienen raz\u00f3n, pero esto solo demuestra que<i><b> <\/b><\/i>no existe de hecho, hist\u00f3ricamente, un modo de concebir y obrar que sea igual<i><b> <\/b><\/i>para todos los hombres sin m\u00e1s; no tienen ninguna raz\u00f3n favorable al<i><b> <\/b><\/i>catolicismo, aunque este modo de pensar y actuar se haya organizado desde hace siglos<i><b> <\/b><\/i>para este fin, algo que a\u00fan no ha sucedido respecto ninguna otra religi\u00f3n<i><b> <\/b><\/i>con los mismos medios, con el mismo esp\u00edritu de sistema, con la<i><b> <\/b><\/i>misma continuidad y centralizaci\u00f3n. Desde el punto de vista \u00abfilos\u00f3fico\u00bb<i><b> <\/b><\/i>lo que no satisface en el catolicismo es el hecho de que \u00e9ste, a pesar de<i><b> <\/b><\/i>todo, coloca la causa del mal en el hombre individuo, es decir, que concibe<i><b> <\/b><\/i>al hombre como individuo bien definido y limitado. Puede decirse que todas las filosof\u00edas<i><b> <\/b><\/i>que han existido hasta ahora reproducen esta posici\u00f3n<i><b> <\/b><\/i>del catolicismo, o sea, que conciben al hombre como individuo limitado<i><b> <\/b><\/i>a su individualidad, y al esp\u00edritu como tal individualidad. En este<i><b> <\/b><\/i>punto es donde hay que reformar el concepto de hombre. Esto es, hay que<i><b> <\/b><\/i>concebirlo como una serie de relaciones activas (un proceso)<i><b> <\/b><\/i>en las que, si bien la individualidad tiene la m\u00e1xima importancia, no es el \u00fanico elemento que debe tenerse en cuenta. La humanidad que se refleja<i><b> <\/b><\/i>en cada individualidad se compone de diversos elementos: 1) el individuo; 2) los otros hombres; 3) la naturaleza. Pero el segundo y el tercer elemento<i><b> <\/b><\/i>no son tan simples como podr\u00eda parecer. El individuo no establece relaciones<i><b> <\/b><\/i>con los otros hombres por yuxtaposici\u00f3n, sino org\u00e1nicamente, es decir, en cuanto entra a formar parte de organismos, de los m\u00e1s simples<i><b> <\/b><\/i>a los m\u00e1s complejos. As\u00ed, el hombre no entra en relaci\u00f3n con la naturaleza<i><b> <\/b><\/i>de forma simple, por el hecho de ser \u00e9l mismo naturaleza, sino activamente,<i><b> <\/b><\/i>por medio del trabajo y de la t\u00e9cnica. Es m\u00e1s: estas relaciones<i><b> <\/b><\/i>no son mec\u00e1nicas. Son activas y conscientes, o sea, corresponden a<i><b> <\/b><\/i>un grado mayor o menor de comprensi\u00f3n que el hombre singular tiene de ellas. Por tanto puede decirse que cada uno se cambia a s\u00ed mismo, se<i><b> <\/b><\/i>modifica, en la medida en que cambia y modifica todo el conjunto de<i><b> <\/b><\/i>relaciones de las que es el centro de anudamiento. En este sentido el<i><b> <\/b><\/i>fil\u00f3sofo real es y no puede no ser otra cosa que el pol\u00edtico, o sea, el hombre<i><b> <\/b><\/i>activo que modifica el ambiente, entendiendo por ambiente el conjunto<i><b> <\/b><\/i>de relaciones de las entra a formar parte cada persona particular. Si la individualidad de cada uno es el conjunto de estas relaciones, hacerse una personalidad<i><b> <\/b><\/i>significa adquirir conciencia de tales relaciones: modificar la personalidad de uno<i><b> <\/b><\/i>significa modificar el conjunto de estas relaciones. Pero estas<i><b> <\/b><\/i>relaciones, como ya se ha dicho, no son simples. En primer lugar, algunas de<i><b> <\/b><\/i>ellas son necesarias, otras voluntarias. Adem\u00e1s, tener de ellas una conciencia<i><b> <\/b><\/i>m\u00e1s o menos profunda (o sea conocer m\u00e1s o menos el modo en que<i><b> <\/b><\/i>se pueden modificar) ya las modifica. Las mismas relaciones necesarias, en<i><b> <\/b><\/i>la medida en que son conocidas en su necesidad, cambian de aspecto y de importancia.<i><b> <\/b><\/i>El conocimiento es poder, en este sentido. Pero el problema es<i><b> <\/b><\/i>complejo tambi\u00e9n bajo otro aspecto: que no basta con conocer el conjunto de<i><b> <\/b><\/i>relaciones en la medida en que existen en un momento dado como un sistema dado,<i><b> <\/b><\/i>sino que es importante conocerlas gen\u00e9ticamente, en su movimiento de formaci\u00f3n,<i><b> <\/b><\/i>porque cada individuo no s\u00f3lo es la s\u00edntesis de las relaciones existentes<i><b> <\/b><\/i>sino tambi\u00e9n de la historia de estas relaciones, o sea, es el resumen<i><b> <\/b><\/i>de todo el pasado. Se dir\u00e1 que lo que cada uno puede cambiar es<i><b> <\/b><\/i>bien poco, en relaci\u00f3n con sus fuerzas. Lo cual es hasta cierto<i><b> <\/b><\/i>punto verdad. Porque uno puede asociarse con todos aquellos que quieren<i><b> <\/b><\/i>el mismo cambio, y si este cambio es racional, la persona singular puede<i><b> <\/b><\/i>multiplicarse un n\u00famero imponente de veces y obtener un cambio<i><b> <\/b><\/i>mucho m\u00e1s radical que el que puede parecer posible a primera vista.<\/p>\n<p>Sociedades en las que puede participar la persona singular: son muy numerosas, m\u00e1s de lo que pueda parecer. A trav\u00e9s de estas \u00absociedades\u00bb es como la persona forma parte del g\u00e9nero humano. Tambi\u00e9n son m\u00faltiples los modos en los que el individuo entra en relaci\u00f3n con la naturaleza, porque por t\u00e9cnica debe entenderse no s\u00f3lo ese conjunto de nociones cient\u00edficas aplicadas industrialmente, como se entiende habitualmente, sino tambi\u00e9n los instrumentos \u00abmentales\u00bb, el conocimiento filos\u00f3fico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Que el hombre no puede concebirse excepto viviendo en sociedad es un lugar com\u00fan, sin embargo de ello no se extraen todas las consecuencias necesarias, tampoco las individuales: que una determinada sociedad humana presuponga una determinada sociedad de las cosas y que la sociedad humana solo es posible en cuanto que existe una determinada sociedad de las cosas, es tambi\u00e9n un lugar com\u00fan. Es verdad que hasta ahora a estos organismos m\u00e1s que individuales se les ha dado un significado mecanicista y determinista (tanto la <i>societas hominum<\/i> como la <i>societas rerum<\/i>): de ah\u00ed la reacci\u00f3n. Hay que elaborar una doctrina en la que todas estas relaciones est\u00e9n activas y en movimiento, dejando bien claro que el lugar central de estas actividades es la conciencia del hombre singular que conoce, quiere, admira, crea, en cuanto que ya conoce, quiere, admira, crea, etc.; y se concibe no aislado sino rico en posibilidades ofrecidas los otros hombres y la sociedad de las cosas, de la que no puede no tener cierto conocimiento. (As\u00ed como todo hombre es fil\u00f3sofo, todo hombre es cient\u00edfico, etc.)<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\">[A. Gramsci, Cuadernos de la c\u00e1rcel, Cuaderno 10, \u00a7 54]<\/p>\n<p>El pasaje anterior es uno de los m\u00e1s densos y decisivos de entre las m\u00e1s de 2.000 notas que componen los 29 <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, a los que hay que a\u00f1adir 4 Cuadernos de traducciones (del alem\u00e1n, del ruso y del ingl\u00e9s) y 2 Cuadernos que quedaron sin utilizar. Se trata de un texto B, es decir, de un \u00fanico borrador, localizado en el Cuaderno 10 -que el propio Gramsci titul\u00f3 <i>La filosof\u00eda de Benedetto Croce<\/i>-, se\u00f1alado por Valentino Gerratana, editor de la edici\u00f3n cr\u00edtica de 1975, con el n\u00famero de p\u00e1rrafo 54. Fue escrito en febrero de 1933 en la celda n\u00ba 1 de la c\u00e1rcel especial de Turi, situada a unos 31 km de Bari, adonde Gramsci hab\u00eda llegado encadenado el 19 de julio de 1928 y donde permanecer\u00eda m\u00e1s de cinco a\u00f1os, hasta el 19 de noviembre de 1933, cuando ser\u00eda trasladado temporalmente a Civitavecchia. Fue escrito en un momento muy dram\u00e1tico de su per\u00edodo carcelario. Como se recordar\u00e1, Gramsci hab\u00eda sido detenido en Roma frente a la entrada de su domicilio en v\u00eda Morgagni 25, a las 22:30 horas del 8 de noviembre de 1926, acusado de delitos relacionados (as\u00ed rezaba en la disposici\u00f3n de la magistratura de Bolonia) con el \u00abderrocamiento de las instituciones del Estado por la violencia\u00bb; y, sacudido por tres \u00f3rdenes de arresto, conoci\u00f3 el confinamiento en la isla de Ustica, la prisi\u00f3n de San Vittore en Mil\u00e1n, y posteriormente el juicio en Roma que lo conden\u00f3 a 20 a\u00f1os, 4 meses y 5 d\u00edas de prisi\u00f3n, adem\u00e1s de a una multa de 6.200 liras y a la inhabilitaci\u00f3n perpetua para cargos p\u00fablicos. Cuando lleg\u00f3 a Turi, el 13 de agosto le dieron una celda para \u00e9l solo (celda n\u00ba 1 de la 1\u00aa secci\u00f3n) y a finales de enero le concedieron el derecho, establecido por el art. 325 del reglamento penitenciario de 1891, de tener en su celda \u00abtinta, bol\u00edgrafos, l\u00e1pices y cuadernos\u00bb, as\u00ed como los libros que su amigo Piero Sraffa le hab\u00eda enviar\u00eda de la librer\u00eda Sperling&amp;Kupfer de Mil\u00e1n. Comenzar\u00e1 la escritura de los <i>Quaderni <\/i>el 8 de febrero de 1929, una aventura intelectual que le acompa\u00f1ar\u00e1 hasta mediados de 1935, hasta que sus fuerzas f\u00edsicas le permitieron escribir y pensar. Pero las condiciones de salud del prisionero, que desde el principio le causaron gran preocupaci\u00f3n, se deterioraron r\u00e1pidamente: en las <i>Notas autobiogr\u00e1ficas<\/i> escritas en el Cuaderno 15 entre febrero y marzo de 1933 har\u00e1 se referir\u00e1 a los \u00abcambios moleculares\u00bb que d\u00eda a d\u00eda se produc\u00edan en la persona; pero en realidad, tras los problemas cr\u00f3nicos de insomnio, uricemia y gingivitis expulsiva, se producir\u00e1n crisis muy graves, como las que le sobrevinieron el 3 de agosto de 1931 y luego el 7 de marzo de 1933. La nota que acabamos de compartir fue escrita en medio de este empeoramiento de su estado f\u00edsico, algo que ser\u00eda percibido por el prisionero de forma l\u00facida y dram\u00e1tica: \u00abmis fuerzas de resistencia est\u00e1n a punto de derrumbarse por completo\u00bb, escrib\u00eda a Tania Schucht el 29 de agosto de 1932; \u00abhe entrado en una fase de mi vida que, sin exagerar, puedo definir como catastr\u00f3fica. Ya no puedo reaccionar ante la enfermedad f\u00edsica y siento que mis fuerzas fallan cada vez m\u00e1s\u00bb, escrib\u00eda el 13 de febrero de 1933; el 27 de febrero hablar\u00e1 de \u00abuna desintegraci\u00f3n de las fuerzas intelectuales\u00bb; y el 6 de julio, tras la crisis que le hab\u00eda golpeado en marzo, aceptaba el traslado de la c\u00e1rcel de Turi: escrib\u00eda a su cu\u00f1ada: \u00abTe ruego que creas que ya no puedo resistir m\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>El p\u00e1rrafo se escribi\u00f3 en febrero de 1933 en unas condiciones que podr\u00edamos calificar de desesperaci\u00f3n. Este re\u00fane y transporta a una s\u00edntesis superior las secuencias de una larga reflexi\u00f3n que Gramsci sobre el problema del hombre y que se hab\u00eda centrado siempre en la cr\u00edtica del hombre natural, al que contrapon\u00eda la historicidad de la forma humana. Al aforismo de Feuerbach &#8211;<i>der Mensch ist, was er isst<\/i>, el hombre es lo que come-, del que Bordiga se hab\u00eda hecho eco en algunas conversaciones, opon\u00eda el principio inverso, que la comida y el gusto son tambi\u00e9n productos de la historia, que cambian a medida que cambia el hombre. Por tanto, nada de \u00abnaturaleza humana\u00bb, nada de \u00abhombre en general\u00bb, sino el hombre como \u00abpunto de llegada\u00bb, como posibilidad de unificaci\u00f3n del g\u00e9nero humano. El sentido de esta reflexi\u00f3n sobre el hombre puede resumirse en aquella c\u00e9lebre f\u00f3rmula de Gramsci: pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad, que repiti\u00f3 tantas veces, tanto en sus cartas como en los <i>Quaderni<\/i>, que hab\u00eda aparecido ya en 1920 en el \u00abOrdine Nuovo\u00bb y que se remontaba (seg\u00fan su indicaba \u00e9l mismo) a Romain Rolland. Incluso a\u00fan m\u00e1s atr\u00e1s, a una expresi\u00f3n de Jacob Burckhardt sobre el pueblo griego: <i>Pessimismus der Weltanschauung und Ottimismus des Temperaments<\/i>. Sea como fuere, el aforismo expresaba con precisi\u00f3n la idea del hombre que Gramsci hab\u00eda elaborado desde su juventud. Si el optimismo puro indica fatalismo o la enfermedad de un ensue\u00f1o vac\u00edo, y el pesimismo puro se desliza hacia el nihilismo y la desesperaci\u00f3n inerte y tr\u00e1gica, la f\u00f3rmula muestra la s\u00edntesis del \u00absaber\u00bb y el \u00absentir\u00bb, de la teor\u00eda y la praxis, de la necesidad y la libertad. <i>Pesimista<\/i> es la inteligencia, que comprende, observa y juzga el orden de la realidad; <i>optimista<\/i> es la voluntad, que opera sobre esa base y garantiza el progreso, el devenir de la naturaleza humana en su continuo proceso de unificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El p\u00e1rrafo \u00a7 54 del Cuaderno 10 es el resultado de este recorrido. Se encuentra en el primer Cuaderno \u00abespecial\u00bb que escribi\u00f3 y representa la conclusi\u00f3n y la culminaci\u00f3n de otras tres notas (\u00a7\u00a7 48, 50, 52) escritas entre diciembre de 1932 y febrero de 1933, que comparten el t\u00edtulo com\u00fan de <i>Introducci\u00f3n al estudio de la filosof\u00eda<\/i>. El eje de toda la reflexi\u00f3n es la crisis de la idea de <i>progreso<\/i>. <i>Progreso<\/i> significa aqu\u00ed muchas cosas. Significa <i>civilizaci\u00f3n<\/i>, es decir relaci\u00f3n con los dem\u00e1s hombres y con la naturaleza. Significa <i>modernidad<\/i>: confianza del hombre en sus energ\u00edas como constructoras de la historia. Significa <i>inmanencia<\/i>, frente a las sombras del m\u00e1s all\u00e1 que hab\u00edan dominado y atemorizado a los hombres en la Edad Media y en la Antig\u00fcedad. Significa <i>praxis<\/i>, capacidad de dominio activo e inteligente sobre las fuerzas de la historia y de la naturaleza. La crisis de todo esto es la crisis de la civilizaci\u00f3n europea, tras la cat\u00e1strofe de la guerra, la derrota del movimiento obrero, el ascenso al poder del fascismo y del nacionalsocialismo en Alemania. Este es el primer aspecto en el que hay que centrarse: la reflexi\u00f3n de Gramsci sobre el hombre est\u00e1 ligada a este dram\u00e1tico contexto hist\u00f3rico, se trata de una reflexi\u00f3n sobre la crisis de civilizaci\u00f3n. Gramsci subraya la crisis de la idea de progreso en el sentido com\u00fan actual: si en el pasado, escribe, se pod\u00eda hablar del \u00abvalor\u00bb del sentido com\u00fan, \u00abel sentido com\u00fan actual ha limitado mucho m\u00e1s su valor intr\u00ednseco\u00bb. Sin embargo, a diferencia de lo que pensaba Leopardi (a quien evoca en estas l\u00edneas no por casualidad), no hay que hablar de crisis <i>del<\/i> progreso, de la idea en s\u00ed, del principio, sino de crisis de sus \u00abportadores\u00bb, que -explica- \u00abhan suscitado hoy fuerzas destructivas igual de angustiosas y peligrosas que las del pasado\u00bb: \u00abla crisis de la idea de progreso no es una crisis de la idea misma, sino crisis de los portadores de esa idea, que se han convertido, ellos mismos, en una \u00abnaturaleza\u00bb que hay que dominar\u00bb. Son palabras de una fuerza extraordinaria que Gramsci dedica a la crisis de civilizaci\u00f3n de los a\u00f1os treinta: los hombres se han convertido en <i>naturaleza<\/i>, han desencadenado fuerzas que ahora les dominan, han perdido el control racional de la historia.<\/p>\n<p>Es precisamente esta pregunta sobre la idea de progreso y su crisis la que conduce a la cuesti\u00f3n fundamental de la filosof\u00eda: \u00abla pregunta -concluye- es siempre la misma: \u00bfqu\u00e9 es el hombre? \u00bfQu\u00e9 es la naturaleza humana?\u00bb. La crisis de la civilizaci\u00f3n lleva a preguntarse por sus ra\u00edces \u00faltimas, filos\u00f3ficas, por el sentido mismo del hombre. Si s\u00f3lo se concibe al hombre \u00abcomo individuo\u00bb, la \u00abcuesti\u00f3n\u00bb es insoluble: no es concebible ning\u00fan progreso, ninguna civilizaci\u00f3n. Entendido s\u00f3lo \u00abcomo individuo\u00bb, el hombre es <i>naturaleza<\/i>, una fuerza incontrolable que desborda todo proyecto racional. Pero el hombre es \u00abel conjunto de sus relaciones sociales\u00bb, es decir, la relaci\u00f3n originaria con los dem\u00e1s hombres y con la naturaleza. Si consideramos al hombre de este modo, podemos \u00abmedir\u00bb (utilizando esta expresi\u00f3n) la diferencia entre el presente y el pasado, el aumento de esa libertad que viene con la prosperidad y la civilizaci\u00f3n. Sin embargo, esta respuesta no es suficiente, no basta con \u00abmedir\u00bb el progreso como civilizaci\u00f3n. Lo que hace falta es <i>conciencia<\/i> y, ligada a ella, <i>voluntad<\/i>. No una voluntad que sea un mero impulso vital (como la voluntad de poder de Nietzsche o la vitalidad de Bergson), sino -escribe aqu\u00ed- la \u00abvoluntad concreta\u00bb: concreta porque es <i>racional<\/i>, una acci\u00f3n que se alimenta del conocimiento, una unidad viva de praxis y teor\u00eda. Con una expresi\u00f3n muy fuerte, dice que el hombre es un \u00abbloque hist\u00f3rico\u00bb, una s\u00edntesis de teor\u00eda y praxis, de objetividad y subjetividad, de naturaleza e historia.<\/p>\n<p>El p\u00e1rrafo \u00a7 54 parte de la cuesti\u00f3n de la crisis de la idea de progreso, de la crisis de la civilizaci\u00f3n europea. Pero ofrece una respuesta que adquiere, l\u00ednea tras l\u00ednea, una profundidad y una dificultad extraordinarias. Vuelve a la \u00abpregunta\u00bb que en el \u00a7 48 hab\u00eda considerado como \u00absiempre la misma\u00bb, la que est\u00e1 en el centro de toda reflexi\u00f3n sobre la crisis: <i>\u00bfQu\u00e9 es el hombre?<\/i> \u00c9sta, escribe Gramsci, es \u00abla <i>primera<\/i> y <i>principal<\/i> pregunta de la filosof\u00eda\u00bb. Es la <i>primera<\/i> pregunta que la filosof\u00eda debe plantearse, y es la <i>principal<\/i>, la m\u00e1s importante, la que ocupa el rango m\u00e1s alto en la jerarqu\u00eda de las preguntas. As\u00ed pues, la <i>primera<\/i> y <i>principal<\/i> pregunta de la filosof\u00eda no es, a la manera de los antiguos, la pregunta sobre el Ser o la Naturaleza, la Verdad o la Negaci\u00f3n, sino que es, en el sentido moderno, la pregunta sobre el hombre y su libertad. Pero esta pregunta no contiene la respuesta en s\u00ed misma, es un problema, un problema serio y dif\u00edcil. Por eso Gramsci cuestiona inmediatamente la naturaleza de la pregunta y a\u00f1ade esa frase decisiva: \u00ab<i>C\u00f3mo<\/i> se puede responder\u00bb. \u00bfCu\u00e1l es la v\u00eda de <i>acceso<\/i> para afrontar la cuesti\u00f3n e intentar darle una respuesta? El acceso, escribe al principio, est\u00e1 \u00aben el hombre mismo\u00bb. Para buscar la respuesta a la pregunta sobre el hombre, hay que buscarla \u00aben el hombre mismo\u00bb. Pero este acercamiento se revela inmediatamente ambiguo. El \u00abhombre mismo\u00bb que podemos observar en la vida emp\u00edrica es efectivamente \u00abel hombre individual\u00bb: Mario, Juan, Francesca, etc\u00e9tera. Pero hace falta poco para darse cuenta de que \u00abel hombre individual\u00bb no conduce a la definici\u00f3n del hombre, a lo que es com\u00fan a todos los hombres: la singularidad muestra lo que divide a los hombres individuales, no lo que los unifica en una <i>definici\u00f3n<\/i>. Este acercamiento a la cuesti\u00f3n se muestra como una falsa aproximaci\u00f3n. Aqu\u00ed aparece el primer punto de inflexi\u00f3n en el razonamiento de Gramsci, marcado por el uso reiterado de la expresi\u00f3n: <i>Si lo pensamos<\/i>&#8230; Es una f\u00f3rmula utilizada a menudo por Gramsci. Otras veces escribe: <i>Si lo pensamos bien<\/i>&#8230; Indica el paso, a veces brusco, de un motivo inmediato a la esfera propia del pensamiento. <i>Si lo pensamos<\/i>&#8230; la <i>primera<\/i> y <i>principal<\/i> pregunta, la pregunta por el hombre, no pide la definici\u00f3n de una esencia, sino que indica un devenir, un proceso, o para decirlo mejor, una posibilidad. El hombre es una <i>posibilidad <\/i>de ser hombre. Hemos preguntado qu\u00e9 es el hombre, cu\u00e1l es la <i>definici\u00f3n<\/i> del hombre, pero hemos descubierto que el hombre no es una <i>cosa<\/i>: es un <i>devenir<\/i>, un devenir de s\u00ed mismo, un <i>proceso<\/i> de autoconstituci\u00f3n. Releamos este pasaje decisivo:<\/p>\n<p>Si lo pensamos bien, vemos que plante\u00e1ndonos la pregunta de qu\u00e9 es el hombre, queremos decir: en qu\u00e9 puede convertirse el hombre, o sea, si el hombre puede dominar su propio destino, si puede \u00abhacerse\u00bb, si puede crearse una vida. Decimos por tanto que el hombre es un proceso, y precisamente es el proceso de sus actos. Si lo pensamos bien, la pregunta misma: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es el hombre?\u00bb no es una pregunta abstracta u \u00abobjetiva\u00bb.<\/p>\n<p>En este punto, con otro movimiento brusco, Gramsci vuelve al <i>origen<\/i> de la pregunta. <i>\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 <\/i>esta pregunta? \u00bfPor qu\u00e9 la planteamos y no podemos no plantearla? \u00bfPor qu\u00e9 es la \u00abprimera\u00bb y la \u00abprincipal\u00bb? Ya hemos comprendido que no es una pregunta sobre la cosa (se pregunta qu\u00e9 es el hombre, pero el hombre no es cosa): es una pregunta sobre la <i>libertad<\/i>. Nos hacemos esta pregunta porque queremos saber si somos \u00abart\u00edfices de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestro destino\u00bb. Pero no queremos saber en <i>general<\/i>, en t\u00e9rminos <i>especulativos<\/i>, no basta con decir que el hombre es libertad y posibilidad. Gramsci no es Heidegger ni Sartre. Nosotros \u00abqueremos saberlo <i>hoy<\/i>\u00bb. Este <i>hoy<\/i> que aparece en el discurso tiene un peso y una importancia extraordinarios. Queremos saber si <i>hoy<\/i> somos \u00abforjadores de nosotros mismos\u00bb. Est\u00e1 claro que en el hombre existe la posibilidad de la autonom\u00eda, de la libertad: pero esta posibilidad puede o no estar ah\u00ed, puede realizarse o negarse. Y para responder a esto, debemos mirar el <i>presente<\/i>. Volvemos al tema de la crisis de civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Debemos mirar al hombre de <i>hoy<\/i> para descubrir <i>qu\u00e9 es<\/i> el hombre, qu\u00e9 es de su libertad <i>hoy<\/i>. Pero incluso esta pregunta no es una pregunta neutra, desinteresada, porque tanto la pregunta como la respuesta est\u00e1n condicionadas por lo que Gramsci llama una <i>visi\u00f3n del mundo<\/i>. Aqu\u00ed debemos parar y prestar atenci\u00f3n. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n de Gramsci, nosotros no s\u00f3lo pertenecemos a un mundo, sino que pertenecemos a una cosmovisi\u00f3n, que es constitutiva de nuestro mundo: pertenecemos, de manera m\u00e1s o menos consciente (y esta consciencia marca el grado de nuestra libertad), a una filosof\u00eda com\u00fan y espont\u00e1nea sedimentada en nuestro lenguaje, a un sentido com\u00fan. Por eso (como repite a menudo) todos los hombres son fil\u00f3sofos; por eso todos los hombres son intelectuales: la filosof\u00eda no es un ejercicio ocioso y contemplativo, una \u00abvida te\u00f3rica\u00bb pura, sino que constituye el sentido del mundo, nos pertenece y le pertenecemos. El an\u00e1lisis de la cuesti\u00f3n fundamental sobre el hombre implica, por tanto, estas complicaciones: \u00bfqui\u00e9n formula la pregunta? \u00bfC\u00f3mo la plantea? \u00bfD\u00f3nde y cu\u00e1ndo formula la pregunta? En resumen: \u00bfen qu\u00e9 mundo se plantea la pregunta?<\/p>\n<p>\u00abEl m\u00e1s importante de estos modos\u00bb, escribe Gramsci, es la <i>religi\u00f3n<\/i>. Pero aqu\u00ed religi\u00f3n significa <i>catolicismo<\/i>. As\u00ed que la religi\u00f3n condiciona la pregunta sobre el hombre y ofrece la respuesta com\u00fan. En los <i>Appunti di filosofia<\/i>, Gramsci hab\u00eda vinculado esencialmente la religi\u00f3n cat\u00f3lica al sentido com\u00fan. La religi\u00f3n no es s\u00f3lo una religi\u00f3n, es decir, una pr\u00e1ctica de culto, sino que es una concepci\u00f3n del mundo, una filosof\u00eda, que se convierte en una filosof\u00eda espont\u00e1nea y en una concepci\u00f3n inconsciente de las masas. Esta filosof\u00eda afirma la <i>trascendencia<\/i>. Pero \u00bfqu\u00e9 significa <i>trascendencia<\/i>? Por supuesto que significa Dios, m\u00e1s all\u00e1 de un mundo celeste, con todas las im\u00e1genes que de ello se derivan. Pero de la trascendencia de Dios se deriva la trascendencia de la <i>realidad<\/i> que Gramsci conecta con el mito de la creaci\u00f3n: la realidad no est\u00e1 hecha por el hombre, sino que est\u00e1 <i>dada<\/i>, encontrada y es por tanto, inmutable. \u00abAd\u00e1n, hab\u00eda escrito en el Cuaderno 7, \u00abseg\u00fan la Biblia, y por tanto seg\u00fan la concepci\u00f3n religiosa, es creado despu\u00e9s del mundo, y de hecho Dios crea el mundo para \u00e9l. Por tanto, la religi\u00f3n no puede alejarse del concepto de \u00abrealidad\u00bb independiente del hombre pensante\u00bb.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n principal deviene entonces en esta:\u00bfse trata de \u00abuna concepci\u00f3n exacta del hombre y de la vida?\u00bb, \u00ab\u00bfestamos equivocados o tenemos raz\u00f3n?\u00bb. Que la posici\u00f3n cat\u00f3lica no es <i>verdadera<\/i> se deriva del simple hecho de que es <i>inviable<\/i>: un \u00abcat\u00f3lico integral&#8230; parecer\u00eda un monstruo\u00bb. Si el cat\u00f3lico siguiera realmente la doctrina cat\u00f3lica, en todas sus prescripciones, abandonar\u00eda el mundo y la humanidad. Pero el problema principal es otro. El catolicismo es una visi\u00f3n del hombre, una antropolog\u00eda, que \u00abtodas las filosof\u00edas que han existido hasta ahora puede decirse que <i>reproducen<\/i>\u00bb. Este es el punto esencial: toda la <i>metaf\u00edsica europea<\/i> ha hecho suya la visi\u00f3n cat\u00f3lica del hombre. Esta visi\u00f3n se basa en el pecado, en el mal, y m\u00e1s precisamente en la identificaci\u00f3n del mal con lo finito: \u00absit\u00faa la causa del mal en el hombre mismo como individuo, es decir, concibe al hombre como un individuo bien definido y limitado\u00bb. El mal est\u00e1 en <i>el hombre<\/i>, es <i>del hombre<\/i>, porque el hombre es <i>finito<\/i> comparado con la infinitud trascendente de Dios, est\u00e1 separado del bien, de lo absoluto. \u00abEs en este punto, concluye, donde debe reformarse el concepto de hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el p\u00e1rrafo \u00a7 54 entra en su parte constructiva. Comencemos por responder a la pregunta con la que empezamos: <i>\u00bfqu\u00e9 es el hombre?<\/i> El hombre no es el hombre individual, porque en el individuo se \u00abreflejan\u00bb distintos elementos. El hombre aparece como una s\u00edntesis, una composici\u00f3n, de tres elementos: el individuo, los otros hombres y la naturaleza. M\u00e1s exactamente, el individuo, la \u00abconciencia individual\u00bb, es como el nudo en el que la <i>societas hominum<\/i> y la <i>societas rerum<\/i> se \u00abreflejan\u00bb mutuamente. Sin embargo, esta s\u00edntesis no est\u00e1 constituida por \u00abrelaciones mec\u00e1nicas\u00bb, o en \u00abyuxtaposici\u00f3n&#8230; de organismos desde los m\u00e1s simples a los m\u00e1s complejos\u00bb. Esta s\u00edntesis es \u00abactiva y consciente\u00bb. Como ense\u00f1\u00f3 Antonio Labriola, es <i>praxis<\/i>. Estamos verdaderamente en el coraz\u00f3n de la filosof\u00eda de la praxis, es decir, del nuevo marxismo de Gramsci. Ahora comprendemos por qu\u00e9 el hombre es un \u00abhacer\u00bb, un proceso, no algo \u00ababstracto\u00bb u \u00abobjetivo\u00bb: \u00abcada uno se cambia a s\u00ed mismo, se modifica, en la medida en que cambia y modifica todo el complejo de relaciones del que es el centro anudador. En este sentido, el verdadero fil\u00f3sofo es y no puede ser otro que el pol\u00edtico, es decir, el hombre activo que modifica el entorno, entendiendo por entorno el conjunto de relaciones del que cada individuo pasa a formar parte\u00bb. El hombre, como actividad que se construye a s\u00ed mismo modificando la sociedad y la naturaleza, es <i>fil\u00f3sofo<\/i> y <i>pol\u00edtico<\/i>. Es decir, hombre en sentido pleno, que a la vez conoce (es fil\u00f3sofo) y transforma el mundo (es pol\u00edtico). Y el conocimiento, como aclara aqu\u00ed, es praxis: \u00abtiene conciencia m\u00e1s o menos profunda del mundo&#8230; y lo modifica\u00bb. En el hombre se unen teor\u00eda y praxis, filosof\u00eda y pol\u00edtica, en un solo gesto generador de historia y de progreso. Es la definici\u00f3n misma del historicismo, no como primac\u00eda abstracta de la historiograf\u00eda sobre las dem\u00e1s ciencias, sino como unidad de historia, filosof\u00eda y pol\u00edtica: una unidad que apunta a la naturaleza misma del hombre y al lugar de la <i>verdad<\/i>, es decir, al punto en que la historia no s\u00f3lo se comprende sino que se realiza con la actividad.<\/p>\n<p>Con un largo y dif\u00edcil giro, hemos respondido a la pregunta inicial. <i>\u00bfQu\u00e9 es el hombre?<\/i> El hombre es <i>praxis<\/i> e <i>historia<\/i>, <i>necesidad<\/i> y <i>libertad<\/i>, <i>teor\u00eda<\/i> y <i>praxis<\/i>, <i>filosof\u00eda<\/i> y <i>pol\u00edtica<\/i>. Es la conciencia capaz de unificar lo que la tradici\u00f3n metaf\u00edsica ha dividido, separado, lacerado, fijando en una trascendencia, aquello que es proceso y construcci\u00f3n inteligente de la libertad.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre el hombre, elaborada en el p\u00e1rrafo \u00a7 54 del Cuaderno 10, no abandonar\u00e1 a Gramsci en los dos laboriosos a\u00f1os siguientes. Ser\u00e1 retomada y tratada en diversos lugares de las <i>Cartas<\/i> y de los <i>Cuadernos<\/i>, comenzando por aquellas, dirigidas a su mujer, que hablan de la educaci\u00f3n de sus dos hijos, y en las p\u00e1ginas, sobre todo del Cuaderno 12, dedicadas a la educaci\u00f3n, a la organizaci\u00f3n de escuelas y universidades. Todas estas reflexiones estaban ligadas a la creciente toma de conciencia de un pasaje crucial de la historia mundial, en el que la crisis de la civilizaci\u00f3n europea al que anteriormente que me he referido tend\u00eda a adquirir nuevas e in\u00e9ditas proporciones. El tema del americanismo es antiguo en Gramsci, sus or\u00edgenes se remontan a las p\u00e1ginas del \u00abOrdine Nuovo\u00bb, cuando tomar\u00e1 conciencia del hecho de que, tras la Primera Guerra Mundial y la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica, el mundo hab\u00eda cambiado profundamente y las categor\u00edas utilizadas por el propio movimiento comunista internacional (del imperialismo al social-fascismo) se revelaban como inadecuadas. No s\u00f3lo hab\u00eda cambiado el mundo, sino que tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado el <i>hombre<\/i>; el \u00abtipo humano\u00bb, como \u00e9l lo define, ya no era el mismo. Desde el primer cuaderno, y luego en las reelaboraciones del cuaderno 22, la cuesti\u00f3n del americanismo es el centro de todo su an\u00e1lisis. Gramsci ha periodizado ya la historia europea: el ciclo abierto por la Revoluci\u00f3n Francesa, con el movimiento de construcci\u00f3n de las naciones, lleg\u00f3 a su fin en 1870, cuando estalla la contradicci\u00f3n de fondo entre una econom\u00eda cosmopolita y globalizada, que ya no conoce fronteras nacionales, y la reacci\u00f3n cerrada de los pueblos y de los Estados-naci\u00f3n, que desemboc\u00f3 en la primera conflagraci\u00f3n mundial. Pero despu\u00e9s de la guerra, con la derrota del movimiento obrero, la contradicci\u00f3n entre el cosmopolitismo de la econom\u00eda y el nacionalismo pol\u00edtico deja espacio para otro escenario, marcado por el americanismo, que significa no s\u00f3lo un realineamiento del marco mundial, sino \u00abla necesidad de elaborar un nuevo tipo humano, acorde con el nuevo tipo de trabajo y el nuevo proceso de producci\u00f3n\u00bb; o, como escribe en otro lugar, \u00abel mayor esfuerzo colectivo realizado hasta ahora para crear, con una rapidez sin precedentes y una conciencia de finalidad nunca vista en la historia, un nuevo tipo de trabajador y de hombre\u00bb, un \u00abtipo superior\u00bb, mediante una \u00abselecci\u00f3n forzada\u00bb. Al leer el p\u00e1rrafo \u00a754, hay que tener en cuenta esta impresi\u00f3n de transformaci\u00f3n en curso del \u00abtipo humano\u00bb. Una transformaci\u00f3n que le lleva, en una nota del Cuaderno 22, a releer toda la historia de la civilizaci\u00f3n como un proceso de \u00absubyugaci\u00f3n de los instintos\u00bb, que tuvo lugar \u00abpor coacci\u00f3n brutal\u00bb, \u00abcon el empleo de brutalidades inauditas\u00bb. Una transformaci\u00f3n del hombre que tuvo su origen en un enorme proceso de <i>racionalizaci\u00f3n<\/i>, en el intento de eliminar, incluso en Europa, las formas generalizadas de renta improductiva y de orientar todo el sistema en la l\u00f3gica puritana del taylorismo. M\u00e1s all\u00e1 de las complejas cuestiones relacionadas con esta interpretaci\u00f3n, lo importante es el sentimiento preciso de un cambio antropol\u00f3gico, de una transformaci\u00f3n del hombre como nunca antes se hab\u00eda producido en el desarrollo de la civilizaci\u00f3n. Pero en el fondo de todo cambio, incluso radical, subsist\u00eda la intuici\u00f3n fundamental de la praxis, la convicci\u00f3n profunda de que el hombre puede ser libertad y nunca est\u00e1 condenado por el destino cruel a perderse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><i>Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad<\/i>.<\/p>\n<div id=\"sdendnote1\">\n<p class=\"sdendnote-western\" align=\"justify\">Traducci\u00f3n: Nando Zamorano<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectio magistralis sobre \u00abL\u2019uomo di Gramsci\u00bb realitzada en la Sala Conferenze Giacomo Ulivi de Modena el 9 de novembre de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15755,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1546,8],"tags":[],"class_list":["post-15752","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-gramsci","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15752"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15752\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15755"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}