{"id":15777,"date":"2024-06-29T05:00:05","date_gmt":"2024-06-29T04:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15777"},"modified":"2024-06-29T09:45:34","modified_gmt":"2024-06-29T08:45:34","slug":"el-mundo-alternativo-si-llega-a-existir-sera-un-orden-civilizatorio-nuevo-hoy-desconocido-y-no-pensable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15777","title":{"rendered":"El mundo alternativo, si llega a existir, ser\u00e1 un orden civilizatorio nuevo, hoy desconocido y no pensable"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00ab\u2026cuando las gasolineras sean ruinas rom\u00e1nticas\u2026\u00bb<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existe una tradici\u00f3n de pensamiento pol\u00edtico, que es la praxeol\u00f3gica, cuyos textos fundacionales podemos encontrar en Arist\u00f3teles. Esta tradici\u00f3n no concibe la vida humana sino como praxis comunitaria a partir de un saber hacer compartido, y la pol\u00edtica sino como fr\u00f3nesis, saber experiencial a la luz de lo vivido desde lo que se propone nuevo hacer, no como ciencia o episteme, pues cada momento activo es singular y no hay ciencia de las singularidades.<\/p>\n<p>Su concepci\u00f3n \u00faltima de la sociedad \u2013su metaf\u00edsica\u2013 es que el ser humano es un ser comunitario o, si se quiere, social; y que la verdadera constituci\u00f3n de toda sociedad o comunidad es su \u00abeticidad\u00bb.<\/p>\n<p>Las obras cl\u00e1sicas, \u00abinaugurales\u00bb de esta <em>traditio<\/em> son las tres \u00e9ticas de Arist\u00f3teles, que no son obras de moral. Las \u00e9ticas explican qu\u00e9 es el <em>ethos<\/em>, y para hacerlo Arist\u00f3teles asume y vincula dos t\u00e9rminos: <em>ethos<\/em> con e larga o eta \u2013\u03b7\u2013 y <em>ethos<\/em> con e breve o \u00e9psilon \u2013\u03b5\u2013. <em>Ethos<\/em> con e larga es la denominaci\u00f3n que da Arist\u00f3teles a la manera de ser, adquirida mediante la acci\u00f3n, por cada miembro de la comunidad de los <em>polites<\/em> o part\u00edcipes de la polis. Caracter\u00edsticas que los ahorman y los hacen vivir y actuar de una determinada manera. Esta forma de ser se vincula con el <em>ethos<\/em> con e breve, que es la denominaci\u00f3n para el conjunto de saberes que constituyen la cultura material, el acervo del saber hacer que los <em>polites<\/em> ponen en obra, que, previamente, han creado en com\u00fan, y que los caracteriza en su forma de ser como consecuencia de su actuar y vivir. La polis, la comunidad social, consiste en este vivir en com\u00fan conforme a ese saber hacer elaborado entre todos y puesto siempre en acci\u00f3n por todos. <em>Polis<\/em> no es nombre de ciudad como urbe, \u2013la palabra para eso en griego es \u00ab<em>asty<\/em>\u00bb -\u03ac\u03c3\u03c4\u03c5-, y en lat\u00edn <em>urbs\u2013<\/em> sino, comunidad de ciudadanos que comparten un hacer que los conforma, la <em>polis<\/em>. Que en lat\u00edn es denominada <em>ciuitas<\/em>, y <em>societas ciuilis<\/em>, y <em>res publica<\/em>. Los an\u00e1lisis de Arist\u00f3teles son verdaderamente filos\u00f3ficos, esto es, son un <em>ex post<\/em>, o reflexi\u00f3n segunda, no prescriptiva, no normativa, a partir de las praxis organizadas que generan los diversos reg\u00edmenes constitucionales de las polis, los existentes, los generados por su hacer. Por eso son el n\u00facleo de la filosof\u00eda praxeol\u00f3gica, o filosof\u00eda de la praxis.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n se sostiene, en variantes, con modificaciones nocionales propias de la historicidad, durante la Edad Media, a trav\u00e9s de las filosof\u00edas de inspiraci\u00f3n aristot\u00e9lica. Se mantiene en la modernidad por obra de los fundadores de la filosof\u00eda pol\u00edtica moderna, Francisco de Vitoria en primer lugar, y en segundo lugar, se mantiene como elemento fundamental dentro de la obra del autor que produce la gran inflexi\u00f3n con la que la filosof\u00eda Moderna adquiere su plenitud conceptual, Francisco de Su\u00e1rez. <em>Ciuitas<\/em>, <em>societas ciuilis<\/em>, <em>res publica<\/em>, y <em>consuetudo<\/em>, <em>mores<\/em>. <em>Societas ciuilis<\/em> como \u00ab<em>corpus mistycum<\/em>\u00bb o comunidad organizada en cuya totalidad de miembros, constituida por la totalidad de seres humanos poseedores de derechos naturales, reside el <em>principatus politicum<\/em> o soberan\u00eda, etc.<\/p>\n<p>En esta tradici\u00f3n praxeol\u00f3gica, siempre mientras existe, la noci\u00f3n de constituci\u00f3n de la <em>res publica<\/em> o <em>societas ciuilis<\/em>, su <em>nomos<\/em> o <em>lex<\/em> constituyente, es su manera de producir el vivir: su <em>ethos<\/em>, la <em>consuetudo<\/em> o <em>mores<\/em>, las costumbres o <em>Sittlichkeit<\/em>, la <em>eticit\u00e0<\/em>. Esta idea, la encontramos en Montesquieu y en Rousseau, tan buen conocedor de Su\u00e1rez, como nos muestran las citas de los comentaristas de la edici\u00f3n de sus obras en la Pleiade. Sin ir m\u00e1s lejos podemos consultar la brev\u00edsima obra de Rousseau titulada <i>Proyecto de constituci\u00f3n de C\u00f3rcega<\/i>, escrito en el que a penas una vez se menciona lo que denominamos leyes, y todo \u00e9l se dedica a pensar c\u00f3mo debe ser la cultura material, el vivir, de una comunidad que pretenda constituirse en civilidad de libres e iguales. Y lo mismo en el extenso <i>Esp\u00edritu de las leyes,<\/i> tambi\u00e9n incluido en esta tradici\u00f3n que en la modernidad es la iusnaturalista. Y en la que se incluye \u2013basta leer su Dos ensayos <i>Sobre el gobierno civil\u2013<\/i> el siempre denominado liberal John Locke. Salir de dudas es sencillo, porque ambos textos suyos a penas suman en total 120 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>En esta tradici\u00f3n se inscribe Hegel. Se puede ver su opini\u00f3n expresada en toda su obra en realidad, pero, privilegiadamente en <i>Principios de filosof\u00eda del derecho<\/i> y en <i>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/i>, cuya tercera redacci\u00f3n es la \u00faltima obra del autor. Ya en su juventud ten\u00eda escrito un texto titulado <i>El sistema de la eticidad.<\/i> El termino alem\u00e1n para la palabra eticidad es <em>Sittlichkeit<\/em>, t\u00e9rmino que procede de <em>sitte<\/em>, costumbres.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia del pensamiento de filiaci\u00f3n aristot\u00e9lica, praxeol\u00f3gica, se produce un desplazamiento, y de la importancia conferida por Arist\u00f3teles al <em>ethos<\/em> con e larga, o sea al car\u00e1cter de los individuos introyectado por su hacer, que era correlacionado con el <em>ethos<\/em> con e breve, se pasa a darle el peso fundamental al <em>ethos<\/em> con e breve, o sea a las costumbres, a la cultura que posibilita el vivir material. Con todo, Arist\u00f3teles , como he escrito vincula lo uno a lo otro al extremo de considerar que ambas palabras tienen un \u00e9timo com\u00fan. Los fil\u00f3logos se\u00f1alan que esto es una confusi\u00f3n de Arist\u00f3teles, pero precisamente la confusi\u00f3n del estagirita nos permite ver hasta qu\u00e9 punto vinculaba \u00e9l lo uno a lo otro.<\/p>\n<p>Una vez cerrado este comentario retroactivo sobre el origen de la <em>traditio<\/em>, incluido <em>in media res<\/em>, prosigo con Hegel. Precisamente en una de sus dos obras, Hegel pone como ejemplo de constituci\u00f3n en tanto que comunidad de cultura, Espa\u00f1a. Explica que la constituci\u00f3n legal espa\u00f1ola de 1809, la denominada de Bayona o de Jos\u00e9 Bonaparte, implota y no se sostiene precisamente porque no es org\u00e1nica de la eticidad del pueblo espa\u00f1ol. Agregado\/ <em>zusatz<\/em> al \u00a7 274 de <i>Principios de filosof\u00eda del derecho.<\/i> La misma idea, expuesta ya sin referencia a Espa\u00f1a, puede encontrarse en el \u00a7 540 de <i>Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas<\/i>.<\/p>\n<p>No todo el pensamiento que se denomina marxista y se desempe\u00f1a con ideas inspiradas en Marx se incluye en esta <em>traditio<\/em>. S\u00ed los pensadores que me interesan, me interpelan y me han ense\u00f1ado a ver la realidad de otra manera e incluso a descubrir para mi \u2013mi ignorancia no docta\u2013 la <em>traditio<\/em> en la que se incluyen. Antonio Gramsci y su filosof\u00eda de la praxis. Georg Luk\u00e1cs y su propuesta de modificaci\u00f3n democratizadora, organizada, de la vida cotidiana, fundamento de la cultura material de vida. Ambos, comprometidos con su mundo. Ambos, hegelianos y por lo tanto historicistas, donde historicismo no quiere decir teleolog\u00eda o sea no quiere decir ingenier\u00eda social que propone <em>ex ante<\/em> \u00abfines\u00bb. Ambos, sabedores de que su tradici\u00f3n era m\u00e1s ancha y vasta de lo que, incluso a veces, ellos mismos declaraban y llegaban a abarcar. Ese Gramsci que, como nos muestran Cesare Vacca y Antonio di Meo lee a Spaventa adem\u00e1s de leer a Hegel y a Labriola; y lee a todos los neoidealistas italianos, Croce y Gentile muy especialmente. Que estudia el Pragmatismo Filos\u00f3fico y sus sicolog\u00edas, que admira a Pirandello por su agudeza sicol\u00f3gica, y que estudia con rigor minucioso a todos los autores que generan el debate pol\u00edtico de la Italia de la unificaci\u00f3n o Risorgimento, asumiendo categor\u00edas pol\u00edticas de los mismos. Qu\u00e9 pensar\u00eda Gramsci de nosotros, que hemos le\u00eddo a Donoso Cort\u00e9s, porque lo elogiaron desde \u00abAnglosajonia\u00bb, pero que, para esc\u00e1ndalo y risa seguras de Gramsci, no hemos le\u00eddo ni una p\u00e1gina del gran fautor de nuestra Revoluci\u00f3n Pasiva, inspirador del proceso espa\u00f1ol an\u00e1logo al del Risorgimento italiano, la Restauraci\u00f3n espa\u00f1ola, C\u00e1novas del Castillo. <em>Indocta Ignorantia<\/em>, por toda la izquierda espa\u00f1ola compartida <em>nunc et semper<\/em>, y que tiene, de seguro, mucho que ver con la catastr\u00f3fica autoderrota de la rep\u00fablica espa\u00f1ola. O, para decirlo con frase \u2013media frase\u2013 que escribe don Manuel Aza\u00f1a en sus notas, ya en fecha de 1938, la autoderrota por s\u00ed misma \u00abde la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola\u00bb.<\/p>\n<p>Ese Gramsci, que como todo lector de los <i>Quaderni <\/i>sabe, afirma tajantemente, que el gran libro sobre la historia de la literatura italiana, escrito por Francesco de Sanctis, es el manual de literatura \u00abde la Filosof\u00eda de la praxis\u00bb. Lo escribe en los <i>Quaderni<\/i>, en las libretas de madurez. Francesco de Sanctis, muerto el mismo a\u00f1o que Marx. Filosof\u00eda de la praxis.<\/p>\n<p>Ese Luk\u00e1cs, que escribe una gran monograf\u00eda sobre Hegel, que es un extraordinario conocedor de Arist\u00f3teles , al que interpreta en clave expresiva y pr\u00e1xica \u2013los lectores de su <i>Est\u00e9tica<\/i> no me dejar\u00e1n mentir\u2013, cuyas nociones de Vida cotidiana y Pensamiento Cotidiano son conceptos tomados de la Fenomenolog\u00eda. Estudioso atento y minucioso, e imbuido por ella, de la ontolog\u00eda de Nicol\u00e1s Hartmann, y de la excelente ontolog\u00eda antropol\u00f3gica del gran Arnold Gehlen, <i>El Hombre<\/i>, con la que Luk\u00e1cs, dialoga y a la que presenta alternativa en su <i>Ontolog\u00eda del ser social<\/i>. \u00abPensamiento cotidiano\u00bb, ya no, \u00abconsciencia de clase\u00bb. No fue \u00f3bice, para Gramsci y Luk\u00e1cs, que Pirandello y Gentile fueran fascistas y Cavour un reaccionario. Que Gehlen fuera rector nazi de la universidad de Berl\u00edn y Nicolai Hartmann profesor sin problemas en Berl\u00edn hasta 1945. Ambos, como hegelianos historicistas proponen organizar la acci\u00f3n, para crear poder, o sea capacidad de control sobre el hacer, y poder generar un nuevo modo de vida. No proponen nunca metas felices de nombres repetidos como jaculatoria. Gramsci, lo m\u00e1ximo que escribe sobre el futuro hist\u00f3rico, es el deseo de una \u00absociedad regulada\u00bb en que el estado sea absorbido por la sociedad civil. Luk\u00e1cs, el proceso de la lucha por la democratizaci\u00f3n capilar de la vida cotidiana: Democratizaci\u00f3n del <em>ethos<\/em>. La historia es incognoscible por adelantado y solo se puede ser garante de lo que se est\u00e1 haciendo, en el presente, cuando se est\u00e1 haciendo. Precisamente los que proponen metas \u00abgarantizadas\u00bb y \u00abradiantes porvenires\u00bb \u2013<em>les lendemains qui chantent\u2013<\/em>, esos s\u00ed son los teleol\u00f3gicos<\/p>\n<p>No s\u00e9 si Marx hubiera estado de acuerdo con esta aproximaci\u00f3n propia de la praxeolog\u00eda, incluidas las praxeolog\u00edas historicistas de la Modernidad, para la cual todo an\u00e1lisis basado en la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n econ\u00f3mica como figura exenta, separada de lo dem\u00e1s, es considerado economicismo. Desde luego, Marx, que s\u00ed proced\u00eda del mundo de los hegelianos de izquierda, y s\u00ed utiliza a Hegel para construir su modelo econ\u00f3mico sobre el capital, en tanto que totalidad econ\u00f3mica, tal como nos demuestran Manuel Sacrist\u00e1n, o Roberto Fineschi, no elabor\u00f3 modelos totalizantes, sobre la eticidad, que integraran en ella la econom\u00eda. S\u00ed trabaj\u00f3 en sus a\u00f1os postreros mucha etnoantropolog\u00eda, tambi\u00e9n qu\u00edmica y matem\u00e1ticas, s\u00ed que dej\u00f3 en suspenso el trabajo de redacci\u00f3n de su obra de madurez. No podemos decir que lo uno fuera para elaborar lo otro.<\/p>\n<p>Marx desarroll\u00f3 una doble categorizaci\u00f3n para caracterizar las relaciones sociales de tipo econ\u00f3mico generadas por el capitalismo. Defini\u00f3 el capitalismo como la totalidad de relaciones sociales en que las relaciones entre personas est\u00e1n mediadas por cosas que son mercanc\u00eda. Relaci\u00f3n en la que la propia actividad humana, el trabajo, la fuerza de trabajo, es una extra\u00f1a mercanc\u00eda, que se utiliza para producir otro extra\u00f1o producto, semejante en su extra\u00f1eza al extra\u00f1o fruto que pend\u00eda de los \u00e1rboles, sobre el que cantaba Billie Holiday: el fruto es la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>Pero Marx, tambi\u00e9n Engels, adopta la concepci\u00f3n ilustrada de la escuela escocesa, que naturaliza el \u00abtrabajo\u00bb o actividad que produce \u00abriqueza econ\u00f3mica\u00bb en el capitalismo, y que pasa a ser para \u00e9l, como para los escoceses, una noci\u00f3n ahist\u00f3rica, v\u00e1lida para toda \u00e9poca de la humanidad. Piensa como Ricardo, de quien parte para elaborar su creativa concepci\u00f3n sobre la \u00abFuerza de Trabajo\u00bb, que esta actividad, figura exenta y \u00abdesempotrada\u00bb \u2013Karl Polany\u2013 del resto de las dem\u00e1s actividades o praxis del hacer humano mediante las que el ser humano metaboliza con la naturaleza y que se integraban en una eticidad, ha existido siempre as\u00ed. Tan solo que hab\u00eda sido ejercida, dotada con diferentes tecnolog\u00edas, de modo que el molino a mano y su t\u00e9cnica, puesta en obra por el trabajo, hubiera dado el feudalismo, y el molino a vapor y su t\u00e9cnica, el capitalismo. Y todo eso a pesar de los deslumbrantes an\u00e1lisis elaborados en los cap\u00edtulos XXlV y XXV del primer tomo de <i>El Capital<\/i>, escritos por \u00e9l para ser a\u00f1adidos en la segunda edici\u00f3n, en los que explica c\u00f3mo el capitalismo surge por desposesi\u00f3n, para lo que hay que destruir la comunidad campesina, con lo que se destruye, de paso, la comunidad agremiada urbana.<\/p>\n<p>En consecuencia, ve\u00eda en el mundo urbano de las culturas comunitarias materiales de vida agremiadas, y en el mundo de la comunidad campesina, un mundo de \u00abtrabajo\u00bb o actividad exenta y separada del resto del bajorrelieve org\u00e1nico de actividades humanas. No percib\u00eda los densos tejidos y culturas que controlaban el acceso a los procesos productivos, tierras y talleres, el aprendizaje en comunidad, las relaciones y estrategias matrimoniales, reguladoras del acceso a los recursos materiales, a los que se acced\u00eda por <em>consuetudo<\/em>, o por saber de familia; ni la tarea org\u00e1nica de la familia y la familia extensa, y sobre ella, la de la comunidad aldeana o urbana agremiada. Los recursos naturales, controlados por la comunidad a trav\u00e9s de usos establecidos. Los usos y costumbres que eran las normas de aplicaci\u00f3n y regulaci\u00f3n de toda actividad, y, en las actividades m\u00e1s tecnificadas, la creaci\u00f3n de comunidades de productores fieles entre s\u00ed, las cofrad\u00edas, los \u00ab<em>compagnonnages<\/em>\u00bb que impon\u00edan a todo participante una iniciaci\u00f3n, viaje inici\u00e1tico incluido, a lo largo del pa\u00eds; las mutualidades, entramado cultural mediante el que la totalidad de la comunidad dirig\u00eda la totalidad del proceso pr\u00e1xico mediante el que se generaba el metabolismo con la naturaleza y se organizaba la distribuci\u00f3n de sus recursos, incluidas las exacciones. La reglamentaci\u00f3n de su distribuci\u00f3n comercial en los mercados que eran entidades locales y de car\u00e1cter p\u00fablico, adonde deb\u00eda ser llevada toda la producci\u00f3n para ser vendida \u2013el \u00abacaparador\u00bb pod\u00eda ver arder su cosecha o la producci\u00f3n \u00abarte- sana\u00bb, en el almac\u00e9n en el que la ocultara\u2013 y donde se vend\u00eda al por menor, seg\u00fan precios p\u00fablicamente regulados, y tan solo al final de la jornada se pod\u00eda vender al por mayor. Mercados: locales y p\u00fablicos, que tampoco tienen nada que ver con lo que hoy denominamos mercado. Todo esto, tal como nos lo explican: Thompson, Polany, Sewell, Maillard, Godelier, Meillassoux, Sahlins, etc. El vivir ha sido siempre una Praxis \u00e9tico antropol\u00f3gica. O una eticidad pr\u00e1xica.<\/p>\n<p>Marx y Engels, despojados voluntariamente de la noci\u00f3n de eticidad, no tienen gafas para ver que la destrucci\u00f3n de esa eticidad, cuya desaparici\u00f3n celebran y juzgan liberadora en <i>El Manifiesto comunista<\/i> viene sustituida por otra nueva, la eticidad o cultura material del liberalismo, incontrolable, la del individualismo posesivo, el ego\u00edsmo antropol\u00f3gico, el fiero competir, la provisionalidad absoluta en el vivir \u2013el tener que \u00abreinventarse\u00bb varias veces y varias vidas en la propia vida\u2013 el consumismo, o la miseria, el narcisismo: una eticidad masivamente constituida por <em>mores<\/em> cuyo origen no responde a decisiones comunitarias.<\/p>\n<p>El maestro artesano, que a ojos de Marx pod\u00eda ser un precapitalista, \u2013desde luego, a ojos del marxismo convencional\u2013 es la figura que constituye el n\u00facleo originario del movimiento comunista neobabuvista del siglo XlX en Francia. Porque no deseaba obtener m\u00e1s ganancias, sino poseer el control en comunidad de su propia actividad, lo que s\u00f3lo lograba en el seno de su cultura, contra el despojamiento del control que generaba el capitalismo.<\/p>\n<p>Pero Marx, que convive con ellos, no se percata, y, por el contrario, deslumbrado por la producci\u00f3n que el capitalismo genera \u2013\u00abLa riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producci\u00f3n capitalista aparece como un \u201cenorme c\u00famulo de mercanc\u00edas\u201d\u00bb frase con la que Marx inaugura dos de las pocas obras suyas por \u00e9l editadas, ambas, obras de madurez\u2013, se fija tan solo en esta variante: la colosalidad de la producci\u00f3n en el capitalismo, y la fija como la sola condici\u00f3n de posibilidad de un mundo alternativo<\/p>\n<p>Respecto de Marx, cada hombre es hombre de su \u00e9poca, y \u00e9l es un cl\u00e1sico que debe ser le\u00eddo, y no debe ser manipulado desde cada nuevo presente. Ni los romanos que crucifican a Cristo deben llevar borgo\u00f1otas, ni Marx debe ser tratado como un travesti que puede llevar, unas veces, vestes de ecologista, o de feminista, o de lo que cada escol\u00e1stica marxista, cuyo objeto del marxismo es el marxismo, tenga a bien querer calzarle, para poder sacar al santo en la procesi\u00f3n en que ellos se meten.<\/p>\n<p>Marx, adem\u00e1s de las relaciones sociales de producci\u00f3n, s\u00ed analiza otras, de menor rango dentro de la intenci\u00f3n de su obra, al menos seg\u00fan mi interpretaci\u00f3n lectora. Las denominadas relaciones t\u00e9cnicas de producci\u00f3n. El capitalismo, que parte de las relaciones t\u00e9cnicas existentes, como condici\u00f3n para instaurar las relaciones sociales capitalistas, con el tiempo, desarrolla otras, org\u00e1nicas, cuya funci\u00f3n es despojar al trabajador de su capacidad de control sobre el proceso productivo. \u00abDe la subsunci\u00f3n formal a la subsunci\u00f3n real del trabajo al capital\u00bb, para expresarlo con frase de Marx. Marx expone esto en el primer libro de <i>El Capital<\/i>, y cita a Ure, autor que propone este desarrollo como medio para arrebatar el poder de control sobre el proceso productivo que las relaciones t\u00e9cnicas heredadas aun confieren a los trabajadores. No creo que Marx percibiera la carga de este segundo hallazgo suyo, a la hora de tratar de organizar una eticidad, o si se quiere, una sociedad alternativa, cosa fiada por \u00e9l al crecimiento enorme de la riqueza material generada por el capitalismo, que nos librar\u00eda de socializar la pobreza \u2013como si \u00abpobreza\u00bb y \u00abriqueza\u00bb no fueran nociones inherentes a las necesidades internas a las antropolog\u00edas producidas por cada eticidad hist\u00f3rica\u2013<\/p>\n<p>No ocurre as\u00ed en los pensadores imbuidos por la tradici\u00f3n de la Filosof\u00eda de la praxis. Vayamos al Cuaderno 22 de Antonio Gramsci, titulado \u00abAmericanismo y fordismo\u00bb. All\u00ed, vemos c\u00f3mo Gramsci que conoce la colosal capacidad de producci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas Taylor-fordistas, se aterra ante las mismas, porque en contrapartida, arrebatan irremisiblemente la capacidad de control sobre el proceso productivo, es decir, el poder de control sobre la propia actividad \u2013dicho a secas: el Poder\u2013 a los trabajadores, y genera lo que Gramsci denomina \u00abEl Gorila Amaestrado\u00bb, una antropolog\u00eda pr\u00e1xica impotente, s\u00f3lo capaz de dominar sus pulsiones en el trabajo, para fijar la atenci\u00f3n en la cadencia en la que repite una y otra vez lo mismo, y en la casa y la cama, donde debe guardar toda energ\u00eda para emplearla en el trabajo, a cambio, eso s\u00ed, de participar como consumidor en la colosal producci\u00f3n desatada por la cadena de producci\u00f3n. El Gorila amaestrado no puede ser alternativa de poder social. Su <em>ethos<\/em>, la verdadera constituci\u00f3n de su sociedad es el de la obediencia impotente, ignorante. Una impotencia bestial. \u00abDesgraciado mono, jovencito de Darwin y cautivo en tu enorme libertad, arrastrado por tu h\u00e9rcules aut\u00f3nomo\u00bb.<\/p>\n<p>Por mucho que las constituciones escritas digan lo contrario, eso es as\u00ed en Detroit-via y en Moscovia; o en Shangai-nia \u2013el terror t\u00e1cito de Gramsci es <em>ceteris paribus<\/em>\u2013. Porque la producci\u00f3n, que s\u00ed es infinitamente mayor, ha pasado a ser infinitamente m\u00e1s descontrolada y extra\u00f1a. \u00datil para la revoluci\u00f3n pasiva, catastr\u00f3fica como condici\u00f3n de poder democr\u00e1tico. De otra manera, pero tambi\u00e9n extra\u00f1a, \u2013<em>Fremd\u2013<\/em> como el Extra\u00f1o fruto que cuelga de los \u00e1rboles de la canci\u00f3n de Billie Holiday. Eticidad, verdadera constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Diversas son las definiciones del comunismo que hay en Marx y en Engels, muy datadas, con referencias a manantiales que brotan desbordantes, y a reinos de la libertad; con final feliz, o \u00abdeber ser\u00bb, descrito por adelantado y con su nombre y apellidos. Pero la \u00fanica que deslumbra a la luz de la filosof\u00eda de la praxis es: \u00abNosotros llamamos comunismo al movimiento <i>real<\/i> que anula y supera el estado de cosas actual\u00bb. <em>Dixi et salvavi animam meam<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>16-3-24<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u2026cuando las gasolineras sean ruinas rom\u00e1nticas\u2026\u00bb &nbsp; Existe una tradici\u00f3n de pensamiento pol\u00edtico, que es la praxeol\u00f3gica, cuyos textos fundacionales<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15778,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1548],"tags":[],"class_list":["post-15777","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15777"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15777\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}