{"id":1578,"date":"2011-06-04T00:00:00","date_gmt":"2011-06-04T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1578"},"modified":"2020-02-21T12:58:39","modified_gmt":"2020-02-21T11:58:39","slug":"el-agujero-blanco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1578","title":{"rendered":"El agujero blanco"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-bottom: 0cm; font-weight: normal; text-align: left;\" align=\"CENTER\"><i>Un extranjero en la Puerta del Sol<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-bottom: 0.5cm;\" align=\"JUSTIFY\">En el centro de Madrid, la ciudad m\u00e1s fr\u00edvola y rega\u00f1ona del mundo, hay un agujero blanco que amenaza con convertir en una alucinaci\u00f3n el Parlamento, el estadio Santiago Bernabeu y El Corte Ingl\u00e9s. \u00bfEs una revoluci\u00f3n? De momento es s\u00f3lo (\u00a1s\u00f3lo!) una inversi\u00f3n espacial, material, tangible, diminuta, de la marcha mental del mundo; una costura de realidad intensa en un inmenso desgarr\u00f3n sin sentido; el punto suelto a partir del cual se podr\u00eda poner del rev\u00e9s -del izquierdo- el calcet\u00edn del universo. La Puerta del Sol, con sus irregulares colinas de lona y su crepitar de papeles, es el primer asentamiento de la civilizaci\u00f3n. Es el paso de nuevo al sedentarismo, la agricultura, la urbanizaci\u00f3n, la escritura, la raz\u00f3n. As\u00ed avanza la humanidad. En el coraz\u00f3n de la selva se abre hueco una ciudad. Madrid est\u00e1 asediada desde dentro; est\u00e1 cercada desde el interior. Al tumor gigantesco le est\u00e1 creciendo un cuerpo; le est\u00e1 brotando un pulm\u00f3n; le ha salido un bultito de salud.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Desde hace dos semanas Madrid -como otros lugares de Espa\u00f1a- es una ciudad doble. Para los extranjeros que ya la conoc\u00edamos, llegar a la Puerta del Sol desde la Plaza Jacinto Benavente o desde la calle Preciados es como romper y atravesar el cart\u00f3n pintado que nos separa del espacio mismo. Por un pasillo de im\u00e1genes publicitarias (\u201choy estoy m\u00e1s guapa que nunca\u201d, \u201cprometo ser joven para siempre\u201d, \u201cel mundo cambia cada 20 segundos; cambia t\u00fa con \u00e9l\u201d) se desemboca abruptamente en la realidad. El espacio -la condici\u00f3n misma de la sensibilidad com\u00fan- no existe en todas partes y no existe casi nunca; de hecho, el capitalismo consiste socialmente en impedir su cristalizaci\u00f3n, en abortar de ra\u00edz cualquier abertura, en destruir toda forma de yuxtaposici\u00f3n a la intemperie. \u201cEspacio\u201d no se dice de cualquier sitio; se dice s\u00f3lo de aquellos lugares que hemos conquistado, de los que nos apropiamos ininterrumpidamente mediante el trabajo, de los que marcamos con nuestros manos y nuestras letras, de aquellos cuyo origen podemos recordar y relatar y cuyo destino podemos modificar. Bajo el capitalismo, el espacio mismo -como los elefantes, las cabinas telef\u00f3nicas y los regalos- es cada vez m\u00e1s una rareza. Ocurre de milagro, algunas noches, entre dos cuerpos desnudos. Pero habitualmente no nos movemos en el espacio, no ocupamos ning\u00fan espacio, no tenemos propiamente espacio. La Puerta del Sol, con sus colinas de lona azul y su crepitar de papeles, desconcierta sencillamente porque se puede medir. Porque est\u00e1 bajo el cielo. Porque aparece. Comparece. Y hasta parece. A su lado, la otra ciudad -en la que han ganado las elecciones Gallard\u00f3n y Esperanza Aguirre- se desti\u00f1e y decolora muy deprisa; no se sostiene; no aguanta la comparaci\u00f3n; est\u00e1 radicalmente deslegitimada por su radical falta de espacio. \u00bfC\u00f3mo va a ser democr\u00e1tica una ciudad en la que ning\u00fan ser humano y ninguna cosa tienen sitio, tienen su sitio? \u201cUn polvo cada cuatro a\u00f1os no es vida sexual; un voto cada cuatro a\u00f1os no es democracia\u201d, declara un cartel en la plaza. \u201cError 404, democracia not found\u201d, anuncia otro. El espacio, como la democracia, es sobre toda una decisi\u00f3n colectiva; un compromiso reiterado del cuerpo con su entorno. Por eso un Parlamento puede no ser un espacio; y por eso una plaza puede convertirse a veces en un Parlamento. La Puerta del Sol est\u00e1 llena de gente por una raz\u00f3n muy sencilla: porque, al contrario que el resto de la ciudad, es -oh maravilla- <i>un lugar<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Bajo el capitalismo, el espacio \u201cocurre\u201d de milagro. Bajo el capitalismo, el movimiento del 15-M s\u00f3lo puede ocurrir \u201cde milagro\u201d. En general pensamos que \u201cmilagro\u201d es todo aquello que se produce en contra de las leyes de la naturaleza. Pero bajo el capitalismo nada sucede de manera natural. \u00bfSemillas est\u00e9riles? \u00bfCasas vac\u00edas y gente sin techo? \u00bfAbundancia e insatisfacci\u00f3n? \u00bfPueblos descontentos y al mismo tiempo sumisos? Bajo el capitalismo hace falta precisamente un milagro para que se cumplan de vez en cuando las leyes de la naturaleza: para que las frutas maduren, para que los amantes encuentren una cama limpia y libre, para que los ladrones no sean recompensados, para que a los trabajadores no se les amputen los brazos. \u00bfEs extra\u00f1o que, tratados como ni\u00f1os, despreciados, privados de trabajo, subcontratados, sin casa y sin futuro, sobornados y reprimidos, los j\u00f3venes se rebelen contra el \u201csistema\u201d? Es natural; es un milagro. Lo propio de la juventud no es rebelarse contra los mayores sino rebelarse contra la infancia, en la que el capitalismo trata de retenernos a todos con una combinaci\u00f3n de golosinas y reformas laborales. Lo verdaderamente inesperado del movimiento 15-M es que restablece los procesos naturales. \u00bfQu\u00e9 reclaman los j\u00f3venes? Su derecho a ser adultos. Entre el Carrefour y la televisi\u00f3n, entre la Warner y Bel\u00e9n Esteban, entre el populismo de las marcas y el de los pol\u00edticos, la reivindicaci\u00f3n de \u201cmayor\u00eda de edad\u201d es la m\u00e1s radical, la m\u00e1s revolucionaria, la m\u00e1s <i>pol\u00edtica<\/i> que puede imaginarse.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Madrid es, s\u00ed, una ciudad doble. No nos enga\u00f1emos. En una de sus mitades, la falsa democracia introduce efectos reales desde el Parlamento, el Ayuntamiento y la Comunidad. En la otra, la democracia real peina y despioja el aire; embellece el viento. \u00bfNo introduce ning\u00fan efecto? La emancipaci\u00f3n rec\u00edproca de estas dos ciudades, que se desarrollan en paralelo sin apenas roces (una vez descartada la intervenci\u00f3n policial), facilita la inmensa levadura de una \u201cilusi\u00f3n constituyente\u201d que se expande, m\u00e1s all\u00e1 de Sol, por Jacinto Benavente, la plaza de Carmen, \u00d3pera y Montera. Decenas, centenares de j\u00f3venes -y no tan j\u00f3venes- ocupan en corro las aceras, pegan pizarras de papel en los \u00e1rboles o en los escaparates de El Corte Ingl\u00e9s, se educan, se respetan, imaginan en todo detalle una alternativa al \u201csistema\u201d que quiere convertirlos en mercanc\u00edas. Redactan una constituci\u00f3n. La liberan en la atm\u00f3sfera. La hacen galopar sobre los \u00e1rboles. \u00bfNada? El ejercicio de la seriedad, de la madurez democr\u00e1tica, del debate pol\u00edtico, \u00bfno es nada? \u00bfLa belleza de un cuerpo o de un poema mejora nuestra vida y la belleza de la democracia viva -la belleza kantiana de la sensibilidad com\u00fan- no nos deja ninguna huella? En los corros de las plazas, donde se discute sobre ense\u00f1anza, econom\u00eda y cultura, todas las asambleas de las comisiones comienzan con la advertencia: \u201cNo nos demos prisa; tenemos todo el tiempo del mundo\u201d. No es verdad, no lo tenemos, pero esta declaraci\u00f3n, como la reivindicaci\u00f3n del derecho a la \u201cmadurez\u201d, es la subversi\u00f3n misma de la l\u00f3gica que domina el intercambio de mercanc\u00edas, la televisi\u00f3n y la guerra. Durante horas y horas, j\u00f3venes formateados por el consumo, aislados y desiderativos, ajenos desde el nacimiento a toda noci\u00f3n de colectividad y organizaci\u00f3n, han permanecido bajo el sol, en vilo, sin cambiar de postura sobre el suelo, conscientes de pronto de que ning\u00fan polvo, ninguna lanzadera, ninguna telenovela, ning\u00fan programa de televisi\u00f3n, ninguna droga de dise\u00f1o, es tan apasionante e interesante como una asamblea.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">M\u00e1s ac\u00e1 de la belleza misma, m\u00e1s all\u00e1 del aprendizaje acelerado y de la <i>ralentizaci\u00f3n<\/i> de Madrid (que flota vertiginosamente a la deriva), la ilusi\u00f3n constituyente de decenas de miles de personas reunidas en una plaza ha <i>constituido<\/i> ya su propia legitimidad. Todo poder, a condici\u00f3n de que sea lo suficientemente grande, es fundacional (y por lo tanto disolvente). El de Sol lo es. A su lado, la otra ciudad -en la que han ganado las elecciones Gallard\u00f3n y Esperanza Aguirre- se desti\u00f1e y decolora muy deprisa; no se sostiene; no aguanta la comparaci\u00f3n; est\u00e1 radicalmente deslegitimada por su radical falta de realidad. \u00bfNing\u00fan efecto? Las movilizaciones y asambleas de estos d\u00edas, constituyentes de su propia legitimidad, \u00abdesconstituyen\u00bb el poder que denuncian y al que se oponen. Pase lo que pase, el Parlamento y El Corte Ingl\u00e9s son ya casi una alucinaci\u00f3n; se desvanecen en el aire; tienen de pronto algo inconsistente y espectral. El movimiento 15-M ha golpeado la l\u00ednea de flotaci\u00f3n misma del sistema; y el sistema ha acusado el golpe y se ha asustado. Y eso -como la f\u00f3rmula de la relatividad o la composici\u00f3n de Las Meninas- es <i>inolvidable para la humanidad<\/i>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Todos los poderes constituyentes surgidos de la movilizaci\u00f3n cabalgan siempre la urgencia de la utop\u00eda. Y las utop\u00edas siembran, activan, tropiezan en paradojas. En este caso -parad\u00f3jicamente, s\u00ed- la utop\u00eda revolucionaria del 15-M invoca una especie de tiran\u00eda de la no-confrontaci\u00f3n. Los sue\u00f1os de transformaci\u00f3n radical asumen en la asamblea general de Sol el lenguaje y el contenido de los discursos pol\u00edticamente correctos: respeto, responsabilidad, convivencia, consenso, conceptos que se traducen tambi\u00e9n en ese c\u00f3digo gestual, sumariamente plebiscitario, con el que aprueba o condena la multitud las intervenciones de los oradores. Es interesante reparar en este impulso. Las democracias capitalistas han insistido en \u201ceducar en valores\u201d porque pretenden ser democracias; pero no pueden dejar de violarlos (los valores) porque son capitalistas. \u00bfRespeto guerrero? \u00bfResponsabilidad corrupta? \u00bfConvivencia explotadora? \u00bfVerdad mentirosa? \u00bfConsenso asesino? \u00bfHonestidad ladrona? Lo normal habr\u00eda sido que esta hipocres\u00eda estructural hubiese inutilizado para siempre los valores mismos y que los j\u00f3venes hubieran dejado de creer al mismo tiempo en el capitalismo y en la democracia. Pero como para dar la raz\u00f3n a Carlos Fern\u00e1ndez Liria y Luis Alegre Zahonero, y con una lucidez inesperada, los j\u00f3venes del 15-M se han apoderado del lenguaje pol\u00edticamente correcto que invocan y patean los pol\u00edticos y <i>se lo han tomado en serio contra ellos<\/i>. \u201cSeamos imposibles\u201d, dice una pancarta que invierte el famoso eslogan del 68, \u201cpidamos realismo\u201d. La <i>spanish revolution<\/i> no es ni postmoderna ni prefascista: es ingenuamente ilustrada. Es radicalmente moderada. Ha entendido precisamente que la utop\u00eda est\u00e1 del otro lado, all\u00ed donde se pretende ser honesto y capitalista, responsable y bombardeador, pac\u00edfico y millonario, y que en ese marco de hipocres\u00eda estructural la verdadera utop\u00eda es la del realismo, la de pedir cosas sencillas, naturales, normales, sensatas. Mientras el capitalismo materializa criminalmente los sue\u00f1os, la asamblea de Sol sue\u00f1a colectivamente peque\u00f1eces de sentido com\u00fan.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pero la utop\u00eda de la no-confrontaci\u00f3n se enreda enseguida en paradojas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El movimiento 15-M es apartidista. Las siglas, las banderas, las filiaciones ideol\u00f3gicas est\u00e1n excluidas de Sol con la fuerza represiva (casi forclusiva) de un tab\u00fa. Es inquietante y a veces irritante. Es tambi\u00e9n injusto con los j\u00f3venes -o no- que llevan a\u00f1os luchando dentro de organizaciones extraparlamentarias y que ahora ven penalizado, en vez de reconocido, su tes\u00f3n. Pero forma parte de la levadura misma de la movilizaci\u00f3n contra una pseudo-democracia que no puede distinguir entre partidos, todos ellos org\u00e1nicamente funcionales a su reproducci\u00f3n. Y tiene una dimensi\u00f3n muy bonita, una conmovedora potencia revolucionaria. El tab\u00fa de las filiaciones suspende e invierte de hecho, en la acampada de Sol, en el trato rec\u00edproco entre los acampados, en el seno de las comisiones y en las discusiones de la asamblea, el principio de desconfianza vigente en la sociedad exterior. El mandamiento \u201cconf\u00eda s\u00f3lo en los conocidos\u201d se transforma en su contrario, y en forma tambi\u00e9n imperativa: \u201cs\u00f3lo podemos confiar en los desconocidos\u201d. S\u00f3lo <i>cualquiera<\/i> puede hablar en las asambleas, s\u00f3lo <i>cualquiera <\/i>puede ser escuchado, s\u00f3lo <i>cualquiera<\/i> tiene autoridad para hacer una propuesta. Es dif\u00edcil no emocionarse ante esta decisi\u00f3n radical de impersonalidad y universalidad que reivindica la objetividad de los discursos (junto al derecho de todos a ser amados y bien tratados) y que, en un contexto de activa desconfianza hacia los partidos, permite a los militantes de izquierdas enunciar sus argumentos sin prejuicios ni resistencias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La consecuencia natural de esta utop\u00eda de la no-confrontaci\u00f3n, que <i>iguala a todos los desconocidos,<\/i> es la voluntad de consenso. Pero reprimir la confrontaci\u00f3n en una asamblea abierta y universal convocada <i>contra<\/i> la otra ciudad -donde han ganado las elecciones Gallard\u00f3n y Esperanza Aguirre y donde Rubalcaba embrida a sus polic\u00edas-; forcluir las filiaciones ideol\u00f3gicas en un mundo en carne viva, dividido por intereses de clase y de facci\u00f3n, entra\u00f1a muchos riesgos. <i>El consenso entre 5.000 desconocidos<\/i> -principio rector de las asambleas generales de Sol- aboca a la exclusi\u00f3n de todas las propuestas radicales, frente a las cuales cuenta m\u00e1s un veto que 4.999 votos. Cualquier desconocido, digamos, puede impedir un acuerdo. Y esta paralizaci\u00f3n, a su vez, s\u00f3lo puede ser conjurada rebajando el contenido de las propuestas y aumentando el nivel de manipulaci\u00f3n, populismo y liderazgo de los moderadores asamblearios. El consenso, concebido como el instrumento m\u00e1s radicalmente democr\u00e1tico, acaba conduciendo parad\u00f3jicamente a la in-decisi\u00f3n y la demagogia. La confrontaci\u00f3n con el enemigo es inevitable; y la uni\u00f3n con el compa\u00f1ero est\u00e1 mejor garantizada, como sugiere Ernest Favil en <a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=129524\">una de sus magn\u00edficas cr\u00f3nicas<\/a>, por el derecho al voto que por el derecho al veto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Utop\u00edas y paradojas. Como los levantamientos populares en T\u00fanez y en Egipto, el movimiento 15-M demuestra que lo propio de la libertad es ponerse l\u00edmites a s\u00ed misma; que lo propio de la espontaneidad es organizarse. \u201cPor un mundo m\u00e1s organizado y menos ordenado\u201d, dice una consigna de Sol. Contra toda la propaganda interesada, contra todas las pretensiones de un caos original, los j\u00f3venes de la acampada -de las acampadas en toda Espa\u00f1a- han demostrado que lo m\u00e1s profundo, lo m\u00e1s espont\u00e1neo, lo m\u00e1s original es la disciplina y la organizaci\u00f3n y que hace falta mucha violencia para desordenar el mundo. Pero la paradoja de la espontaneidad es que, abandonada a su propio impulso, resulta <i>demasiado organizada. <\/i>La espontaneidad es tan disciplinada, meticulosa, clasificatoria y reguladora que, si no es reprimida, desemboca en una hipertrofia burocr\u00e1tica. Como extranjero interesado en el movimiento, trat\u00e9 una tarde de trazar el organigrama de las comisiones y grupos de trabajo (Respeto, Comunicaci\u00f3n, Coordinaci\u00f3n Interna, Alimentaci\u00f3n, Infraestructura, Econom\u00eda, Cultura, Pensamiento a Largo Plazo, Espiritualidad, Medioambiente, Feminismo, Migraci\u00f3n y Personas, etc.). Fue imposible. No hay ning\u00fan gobierno del mundo que tenga tantos ministerios, secretar\u00edas de Estado y departamentos como la Asamblea de Sol. Se ha creado ya una Comisi\u00f3n de Comisiones y, fruto de la opacidad burocr\u00e1tica, ha habido que poner en marcha una auditor\u00eda contra la comisi\u00f3n de Comunicaci\u00f3n. Todo ello deber\u00eda hacernos reflexionar quiz\u00e1s sobre esta relaci\u00f3n de rec\u00edproca excitaci\u00f3n entre espontaneidad organizadora y frondosidad burocr\u00e1tica. Lo espont\u00e1neo es la organizaci\u00f3n; y lo m\u00e1s espont\u00e1neo, apenas se complican las relaciones, es la burocracia. Frente a ella y como principio pol\u00edtico libertario, es necesario -otra paradoja- introducir instituciones estables. La Puerta del Sol, con sus irregulares colinas de lona y su crepitar de papeles, es el primer asentamiento de la civilizaci\u00f3n. Es el paso de nuevo al sedentarismo, la agricultura, la urbanizaci\u00f3n, la escritura, la raz\u00f3n. Espont\u00e1neamente ha recorrido en quince d\u00edas todas las estaciones de la evoluci\u00f3n humana. Pero este proceso emocionante y rapid\u00edsimo nos ense\u00f1a tambi\u00e9n que para detenerse hace falta m\u00e1s disciplina que para dejarse llevar por la disciplina.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y est\u00e1 el amor. No hablo de la comisi\u00f3n de Espiritualidad ni de la subcomisi\u00f3n de Abrazos Forzados, de la que hay que huir como de la peste. La \u00fanica cosa que debe ser verdaderamente espont\u00e1nea es un abrazo y no hay ninguna diferencia entre imponer una caricia o imponer un l\u00e1tigo. Pero el amor es central en la acampada de Sol, como lo fue en la plaza de Tahrir en El Cairo o en la Qasba de T\u00fanez. Lo espont\u00e1neo es, s\u00ed, la organizaci\u00f3n; y lo espont\u00e1neo, apenas uno se siente parte de otro cuerpo, es la solidaridad, la paciencia, la delicadeza, la atenci\u00f3n, el cuidado, el sacrificio, los buenos modales. Lo dijo Arist\u00f3teles hace 23 siglos: \u201clo propio del enamorado es sentirse y querer ser bueno\u201d. Hay que cambiar el mundo, \u201cdesordenarlo\u201d mucho, para que nos volvamos organizados; hay que cambiar el mundo, \u201cdesordenarlo\u201d mucho, para que nos sintamos y queramos ser buenos. Toda revoluci\u00f3n es un enamoramiento colectivo que, al mismo tiempo que transforma las formas de gobierno, transforma el marco de la sensibilidad com\u00fan. Eso tambi\u00e9n es <i>pol\u00edtica. <\/i>De ese \u201chombre nuevo\u201d que preconizan los revolucionarios todos los hombres viejos han tenido un atisbo aislado -un chispazo- dos o tres veces en su vida. Es lo m\u00e1s viejo del mundo y s\u00f3lo se trata, parad\u00f3jicamente tambi\u00e9n, de crear las instituciones que lo desmientan y lo conserven. Estar enamorado de todos al mismo tiempo es algo que un cuerpo humano s\u00f3lo puede hacer durante quince d\u00edas; bendito sea el amor que demuestra que el amor es posible; bendito sea el amor que impugna en una plaza el pesimismo antropol\u00f3gico de los liberales y los banqueros; bendito sea el amor que se presenta, cuando menos se lo espera, como el logos primero. Pero no basta. Hay que ir m\u00e1s all\u00e1. Ahora de lo que se trata es de derrocar el gobierno, los gobiernos capitalistas, para que gobierne el amor. Cuando gobierne, es verdad, ya no ser\u00e1 nuestro amor sino <i>nuestro gobierno<\/i> y no estaremos enamorados de \u00e9l (\u00a1Dios nos libre!), pero podremos exigirle que deje madurar las frutas, que permita encontrarse a los amantes en una cama limpia y libre y que garantice a los trabajadores el uso de sus brazos y de su inteligencia. Cada cierto tiempo, en una sacudida, todos debemos recordar el amor, lo m\u00e1s antiguo y generador que existe; pero nuestra bondad de enamorados, nuestra libertad de adultos ilustrados, si quiere decidir el destino del mundo, debe volcarse y olvidarse en un buen gobierno. A ese gobierno, cuando lo hayamos constituido, habr\u00e1 que recordarle de vez en cuando -porque ser\u00e1 reformable- que el \u00fanico tirano ante el que nos inclinamos, y ante el que deben inclinarse todos los poderes, son el amor primero y la raz\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Para conservar el amor y el deseo de ser buenos, para conservar el asamble\u00edsmo y la democracia real -amenazadas ya por la fatigos\u00edsima espontaneidad organizadora- quiz\u00e1s ha llegado el momento de abandonar la Puerta del Sol. \u00bfQui\u00e9nes est\u00e1n all\u00ed? Un poco todos: desempleados que por primera vez se sienten \u00fatiles, <i>hippies <\/i>enganchados a la felicidad del instante, militantes de todos los colores aferrados a la oportunidad de su vida, j\u00f3venes sin futuro que pasaban por all\u00ed y quedaron absorbidos para siempre en el agujero blanco. Todos sienten lo mismo. Son los nuestros; somos nosotros. Es dif\u00edcil renunciar al \u00fanico <i>lugar<\/i> del mundo; es dif\u00edcil renunciar al amor; es dif\u00edcil renunciar a una experiencia que nadie prepar\u00f3 y que nadie puede asegurar que se repita. Es un riesgo partir; pero es un riesgo quedarse. Como extranjero de paso, yo mismo siento la fort\u00edsima nostalgia -como me ocurri\u00f3 en la Qasba- de esta inversi\u00f3n espacial, material, tangible, diminuta, de la marcha mental del mundo; de esta costura de realidad intensa en un inmenso desgarr\u00f3n sin sentido; de este punto suelto a partir del cual se podr\u00eda poner del rev\u00e9s -del izquierdo- el calcet\u00edn del universo. Pero la victoria ha sido tan grande -el poder fundacional de otra legitimidad que decolora el Parlamento y El Corte Ingl\u00e9s- que quiz\u00e1s, si se quiere seguir adelante, radicalizar y politizar de verdad el movimiento y fundamentar una alternativa, es necesario apostar por los Soles de los barrios y los pueblos, por el trabajo constituyente de las comisiones y los grupos de trabajo y por la coordinaci\u00f3n a nivel estatal e internacional. El momento antropol\u00f3gico fundacional -el recuerdo de ese amor primero, el poder de los muchos- debe dejar paso ya, a\u00fan a riesgo de perderse, si no quiere perderse, a una <i>pol\u00edtica <\/i>que plantee las modalidades y las estrategias de la inevitable confrontaci\u00f3n. Porque lo que es seguro es que habr\u00e1 que volver, quiz\u00e1s todos los meses, como ya se ha propuesto; y entonces necesitaremos m\u00e1s poder, m\u00e1s amor y m\u00e1s propuestas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es incre\u00edble. Incluso en los tiempos de facebook y twitter, lo que caracteriza a una revoluci\u00f3n es que sacraliza los nombres; es decir, los convierte en espacio. Los pone en el espacio. En la \u00e9poca de los no-lugares -los pasillos r\u00e1pidos de las mercanc\u00edas y los turistas- las revueltas contra la tiran\u00eda reconstruyen r\u00e1pidamente los <i>lugares<\/i>, esas decisiones colectivas de tres dimensiones. Muchos pasillos han vuelto a ser lugares en los \u00faltimos meses: Tahrir, La Qasba, La Perla, Puerta del Sol, Plaza de Catalunya, Plaza Sintagma, La Bastilla.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El sol es un agujero blanco; sigamos agujereando de luz las noches del mundo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un extranjero en la Puerta del Sol En el centro de Madrid, la ciudad m\u00e1s fr\u00edvola y rega\u00f1ona del mundo,<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1579,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-1578","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1578"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1578\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1579"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}