{"id":158,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=158"},"modified":"2020-02-12T13:20:21","modified_gmt":"2020-02-12T12:20:21","slug":"europa-y-el-imperio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=158","title":{"rendered":"Europa y el Imperio"},"content":{"rendered":"<p>Prefacio<\/p>\n<p>1. Descripci\u00f3n del texto<\/p>\n<p>Estos escritos sobre Europa, esto es, sobre diversos aspectos del proceso de la unidad europea, han sido redactados a partir de la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1990. Son escritos de car\u00e1cter bastante distinto, a veces an\u00e1lisis o intervenciones ocasionales, en otros casos reflexiones ligadas a determinados acontecimientos (la invasi\u00f3n de los albaneses sobre las costas de La Puglia, la guerra de Kosovo, la segunda guerra iraqu\u00ed, las diversas etapas del debate sobre la construcci\u00f3n de la unidad europea, las discusiones pol\u00edticas que, entre Francia e Italia, tuve oportunidad de seguir a partir del fat\u00eddico 1989 sovi\u00e9tico). Los que aqu\u00ed se recogen no son todos los escritos que redact\u00e9 en la d\u00e9cada de 1990 sobre el tema de Europa. Hay otros que no he podido encontrar y que formaban parte de la literatura de movimiento, algunas veces conservados en forma de grabaci\u00f3n, pero de la que no existe texto escrito. Se podr\u00e1 advertir que esta reflexi\u00f3n, en sus diversos momentos, presenta desequilibrios e incertidumbres, idas y venidas: para quienes han luchado en el movimiento comunista, no fue f\u00e1cil volver a Europa. Pudimos volver de lleno a \u00e9sta a trav\u00e9s del movimiento global, s\u00f3lo despu\u00e9s de Seattle. Pero cuando volvimos, como se podr\u00e1 comprobar leyendo estos textos, fuimos capaces de hacerlo con un cierto entusiasmo. Me hubiera gustado a\u00f1adir a los textos aqu\u00ed recogidos el prefacio del libro Lenta Ginestra[1] part1.05030203.08060602@sindominio.net&gt;, cuyo t\u00edtulo es \u00abLeopardi europeo\u00bb. El editor considero que supon\u00eda a\u00f1adir una carga in\u00fatil al texto. A m\u00ed me parec\u00eda, por el contrario, que pod\u00eda constituir una met\u00e1fora interesante: se trataba de la tenaz esperanza de una nueva sociedad civil, propuesta fuera del recuerdo de la derrota de la Revoluci\u00f3n francesa, el dispositivo de un nuevo sujeto pol\u00edtico dentro de la construcci\u00f3n de un nuevo espacio de liberaci\u00f3n&#8230; Y tal vez una referencia a Leopardi podr\u00eda haber resultado \u00fatil a su vez para indicarnos la manera de responder a todos los \u00abeuroesc\u00e9pticos\u00bb: se trata sobre todo de los viejos mentores del socialismo \u00abque tiene una patria\u00bb (nosotros, por el contrario, estamos de parte de los comunistas que \u00abno tienen patria\u00bb). Con respecto a los burgueses de su tiempo, Leopardi albergaba nuestro mismo desprecio y la tomaba con los grunf-grunf italo-esc\u00e9pticos de aquella \u00e9poca. El hecho es que todav\u00eda no logro entender \u2013tal vez porque he atravesado todas las fases de construcci\u00f3n del discurso europeo\u2013 c\u00f3mo es posible negarse a ser al mismo tiempo comunistas y federalistas europeos. Europa es una ocasi\u00f3n interesante para volver a poner en juego, en el interior de la globalizaci\u00f3n, aquellas subjetividades fuertes que ya se han alzado dentro de una historia de liberaci\u00f3n, y para proponer una innovaci\u00f3n tanto del espacio pol\u00edtico como de los dispositivos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>2. Motivos biogr\u00e1ficos de europeismo<\/p>\n<p>He sido siempre europe\u00edsta y un federalista convencido. Reproduzco aqu\u00ed, en el ap\u00e9ndice, un art\u00edculo de 1955 (ten\u00eda 20 a\u00f1os); se trata de un comentario de la propuesta europe\u00edsta de Emmanuel Mounier: un art\u00edculo bastante ingenuo, pero convencido de que la Europa unida era necesaria y de que no habr\u00eda podido llegar a la unidad de no haber sido socialista.<br \/>\nUn a\u00f1o despu\u00e9s, en 1956, coincidiendo con la insurrecci\u00f3n h\u00fangara y con el informe Kruschev sobre las atrocidades del estalinismo, entr\u00e9 en el movimiento obrero, persiguiendo un sue\u00f1o de justicia y con la convicci\u00f3n de que el capitalismo deb\u00eda ser destruido. A\u00fan no era marxista; era, por as\u00ed decirlo, un comunista ingenuo y espont\u00e1neo&#8230; y ya europe\u00edsta. He seguido siendo europe\u00edsta a trav\u00e9s de todo el recorrido posterior por el marxismo. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfFue acaso para m\u00ed, aquel ser europe\u00edsta, una ilusi\u00f3n de provinciano? No, el europeismo se\u00f1alaba y constru\u00eda un espacio de libertad, precisamente fuera y contra la provincia italiana (y tambi\u00e9n de la del socialismo y\/o el estalinismo). Europa representaba un signo de eficiencia productiva, de madurez de los esp\u00edritus, de modernizaci\u00f3n cultural&#8230; Cuando cumpl\u00ed quince a\u00f1os comenc\u00e9 a recorrer Europa haciendo autostop, de aqu\u00ed para all\u00e1. A los veinte a\u00f1os Europa ya se hab\u00eda convertido para m\u00ed en un verdadero terreno de ciudadan\u00eda intelectual. Era un cuerpo com\u00fan, una experiencia de libertad. El aprendizaje universitario, la emancipaci\u00f3n sexual, la aventura&#8230; Y luego las experiencias musicales, deportivas, tan distintas de las que permit\u00eda la provincia italiana&#8230; Y m\u00e1s tarde, cada vez m\u00e1s, la complejidad cultural, las complicaciones del aprendizaje, el placer del mestizaje ling\u00fc\u00edstico y corp\u00f3reo&#8230; un conocimiento distinto. Atravesar Europa, conocer cada uno de sus aspectos territoriales y culturales, sus universidades, ya no era entonces, en la d\u00e9cada de 1950, internacionalismo: era algo distinto, una experiencia cultural y pol\u00edtica que se plegaba sobre s\u00ed misma y miraba desde dentro la experiencia com\u00fan de los europeos, tanto en las deshonrosas tragedias locales como en el esp\u00edritu que desde el Humanismo determinara la fortuna del continente. \u00a1Abajo la patria y muerte de la burgues\u00eda! Siempre en Europa se realiza la parad\u00f3jica transvaloraci\u00f3n de los valores que considera europeo a aquel que, m\u00e1s all\u00e1 del color de la piel o de la miseria del explotado, consigue estremecerse, transformar la memoria de la supervivencia y de la explotaci\u00f3n en arma de ataque y de hegemon\u00eda. En la d\u00e9cada de 1950, Europa se present\u00f3 a mis ojos como dispositivo antifascista y anticapitalista. No se trataba de un peque\u00f1o fascismo, ni de una peque\u00f1a explotaci\u00f3n, sino de los profundos y terribles del odio de lo universal y de la destrucci\u00f3n de lo humano&#8230; Fue en Europa donde comprend\u00ed el valor de la Resistencia, de la antifascista y de la clase, de la guerra civil contra el terror de la burgues\u00eda. Me acuerdo de los primeros amigos europeos que me hablaron de Auschwitz como s\u00edmbolo de la Europa que fue. Pero tambi\u00e9n de aquellos que me hablaron de Europa como territorio de la clase obrera en lucha. Son contradicciones que un muchacho de veinte a\u00f1os construye en s\u00ed mismo como tensi\u00f3n irrefrenable para vivir una vida. Las luchas de la clase obrera han formado Europa. Ahora, reflexionando en mi madurez sobre la que fuera mi percepci\u00f3n de Europa, la Comuna de 1871 enlaza directamente con la revoluci\u00f3n de 1917, con el \u00aboto\u00f1o caliente\u00bb italiano de 1969 y con las luchas parisinas de 1995-1996&#8230; En esta sucesi\u00f3n, los derechos de los trabajadores se han extendido y han construido el esqueleto, la estructura, el cuerpo de los derechos de todos los ciudadanos. Europa se ha tornado en construcci\u00f3n de libertad. Pero pasemos al hoy: aqu\u00ed ya no se trata de recuerdos, sino de experiencias directas, que la memoria no contradice. En efecto, cuando se da la globalizaci\u00f3n, Europa se presenta como formidable testigo de una libertad que ofrece a los dem\u00e1s continentes apoyo y s\u00edmbolos de resistencia y de alternativa. En la globalizaci\u00f3n, Europa se torna en un espacio de resistencia. Por supuesto, si es cierto cuanto hemos dicho hasta ahora, la resistencia no es un concepto negativo: por el contrario, recupera todos los caracteres de libertad y los dispositivos de construcci\u00f3n de derecho cuya constituci\u00f3n a trav\u00e9s de nuestros cuerpos hemos comprobado y sentido hasta este momento.<\/p>\n<p>3. A prop\u00f3sito de resistencia<\/p>\n<p>Llegado un cierto punto, en la historia italiana y europea empezaron a hablar de Europa los hombres de la \u00abtercera v\u00eda\u00bb, los Rosselli, los Spinelli&#8230; \u00abTercera v\u00eda\u00bb quer\u00eda decir la libertad m\u00e1s el socialismo&#8230; Eran pasiones tambi\u00e9n de los mejores resistentes socialistas y comunistas, Emilio Lussu y otros hablaban de ello&#8230; Por lo dem\u00e1s, encontramos un patriotismo europeo como el de Giustizia e Libert\u00e0 ampliamente difundido en la conciencia intelectual y moral de los europeos de la postguerra. Es un intento, a veces desesperado pero a la larga ganador, de mantener unidos comunismo y libertad. Desde el Vittorini del Politecnico a los Panzieri y los Fortini de los Quaderni Rossi, y luego progresivamente en las sucesivas y repetidas crisis del PCI, encontramos esta consigna que muchos tacharon de ilusi\u00f3n. El socialismo y la libertad pod\u00edan caminar juntos, en Europa. Los que abandonaban el PCI, pero sin convertirse en traidores ni refugiarse en el inmundo regazo de la derecha, siguieron considerando Europa como un espacio deseante de libertad y justicia. No pretendo hacer una historia sagrada, tan s\u00f3lo trato de leer la perspectiva de una \u00abtercera v\u00eda\u00bb siempre derrotada&#8230; en Italia, en Europa. Aquellos que no han vivido esta experiencia en el fondo del alma, puede decirse que han vendido su alma al diablo. Ahora bien, ya no hay \u00abtercera v\u00eda\u00bb, porque una de las dos posibilidades que la historia nos presentara ha dejado de existir.<br \/>\nGiustizia e libert\u00e0 continu\u00f3 resistiendo en solitario, sola contra el capitalismo y sola contra la socialdemocracia, que no es sino una alternativa mistificada de gesti\u00f3n del primero. Aquella resistencia derrotada resurge, decimos, contra la Raz\u00f3n de Estado de derecha y de izquierda. Europa es el sue\u00f1o de una cosa esperada, de justicia y de libertad. 1968 hizo verdad este sue\u00f1o, lo hizo concreto. En los a\u00f1os posteriores a 1968, las luchas de los obreros y de los estudiantes en Europa hicieron global esta apertura de programa. Y, cuando la largu\u00edsima guerra civil europea de la modernidad entre cat\u00f3licos y protestantes primero, y luego entre liberales y comunistas, entre occidentales y orientales, y otras tantas que podr\u00edamos citar, ha terminado; cuando ya no son dos sino uno el que manda y la alternativa significa reconstruir el dos y ya no sencillamente experimentar una \u00abtercera v\u00eda\u00bb: pues bien, nosotros, comunistas y europe\u00edstas, sentimos representar la continuidad de la resistencia y la reconstrucci\u00f3n de un nuevo proyecto de transformaci\u00f3n finalmente m\u00e1s all\u00e1 de la guerra civil europea, por una Europa de las libertades. Por esta raz\u00f3n los movimientos antiglobales, releyendo su propia historia a la luz de estos acontecimientos, se proclaman hoy europe\u00edstas. Europe\u00edstas fuertes, constituyentes, que asumen la responsabilidad de lo nuevo y de la esperanza, y al mismo tiempo denuncian, combaten y destruyen todo resurgimiento fascista de la Patria y del Estado.<\/p>\n<p>4. Contra la Convenci\u00f3n, por la Constituyente<\/p>\n<p>Ha habido mucha prudencia en los movimientos, a lo largo de toda la d\u00e9cada de 1990 y al principio del nuevo siglo. Sin embargo, ahora la suerte est\u00e1 echada: un manifiesto por la Europa unida, que no respalde el proceso de neutralizaci\u00f3n del ansia de libertad de las multitudes, dentro y contra el Imperio y, por lo tanto, por una Europa libre y comunista \u2013pues bien, ese manifiesto comienza a vivir en las conciencias. Frente a \u00e9ste, se ha presentado una Convenci\u00f3n que castra, desde el punto de vista de las elites de los gobiernos y de los Estados-naci\u00f3n, el trabajo de los movimientos para construir un demos revoltoso, un pueblo jacobino europeo. Escribiremos entonces, en las luchas, un Manifiesto contra la Convenci\u00f3n: \u00e9ste es el producto necesario del optimismo de una raz\u00f3n que sabe que el movimiento es potente, as\u00ed como de una medida exacta de la ferocidad destructiva del adversario (pesimismo de la voluntad). As\u00ed, pues, Constituyente contra Convenci\u00f3n. Una constituyente que recoja la Europa de las multitudes, una constituyente federalista, contra todos los fetiches fascistas e identitarios. No una Europa de las Patrias, porque Verd\u00fan y el Piave masacraron semejante ilusi\u00f3n; no una Europa de los Pueblos (Habermas y Derrida deber\u00edan aprender a reconocer en los movimientos, antiglobales y por la paz, ya no matrices populares sino rizomas multitudinarios): en definitiva, lo que queremos, lo que podemos, es una Europa de la democracia absoluta. La Constituyente se forma en torno a una voluntad federalista que no conecta impotentes y represivos Estados-naci\u00f3n, sino que descubre la convergencia singular de las multitudes europeas, poniendo de manifiesto sus deseos, exaltando sus tensiones, satisfaciendo sus exigencias, organizando su potencia. \u00bfQu\u00e9 constituci\u00f3n europea queremos? Una Constituci\u00f3n contra la guerra, contra el trabajo asalariado y el beneficio, contra la representaci\u00f3n liberal y la delegaci\u00f3n \u2013una Constituci\u00f3n por la paz, por la renta de ciudadan\u00eda y la distribuci\u00f3n igual de la riqueza, por la expresi\u00f3n multilateral y multiniveles de las multitudes&#8230; Sin embargo, el problema no consiste tan s\u00f3lo en obligar a las elites a doblar la cerviz y a que hojeen nuestros Cahiers de dol\u00e9ances \u2013no, el problema consiste en hacer que surja la potencia constituyente de las multitudes. Aqu\u00ed, en Europa, la Constituyente es ya imperial, es capaz de definir un modo de vida y una organizaci\u00f3n del trabajo para la sociedad europea, considerando la globalizaci\u00f3n como una perspectiva que ya vivimos en nuestra conciencia. La Constituci\u00f3n de Europa es capaz de hablar al globo.<\/p>\n<p>Julio de 2003<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prefacio  \u00a0  1. Descripci\u00f3n del texto   Estos escritos sobre Europa, esto es, sobre diversos aspectos del proceso de la unidad europea, han sido redactados a partir de la segunda mitad de la d\u00e9cada de 1990. Son escritos de car\u00e1cter bastante distinto, a veces an\u00e1lisis o intervenciones ocasionales, en otros casos reflexiones ligadas a determinados acontecimientos (la invasi\u00f3n de los albaneses sobre las costas de La Puglia, la guerra de Kosovo, la segunda guerra iraqu\u00ed, las diversas etapas del debate sobre la construcci\u00f3n de la unidad europea, las discusiones pol\u00edticas que, entre Francia e Italia, tuve oportunidad de seguir a partir del fat\u00eddico 1989 sovi\u00e9tico). Los que aqu\u00ed se recogen no son todos los escritos que redact\u00e9 en la d\u00e9cada de 1990 sobre el tema de Europa. Hay otros que no he podido encontrar y que formaban parte de la literatura de movimiento, algunas veces conservados en forma de grabaci\u00f3n, pero de la que no existe texto escrito. Se podr\u00e1 advertir que esta reflexi\u00f3n, en sus diversos momentos, presenta desequilibrios e incertidumbres, idas y venidas: para quienes han luchado en el movimiento comunista, no fue f\u00e1cil volver a Europa. Pudimos volver de lleno a \u00e9sta a trav\u00e9s del movimiento global, s\u00f3lo despu\u00e9s de Seattle. Pero cuando volvimos, como se podr\u00e1 comprobar leyendo estos textos, fuimos capaces de hacerlo con un cierto entusiasmo. Me hubiera gustado a\u00f1adir a los textos aqu\u00ed recogidos el prefacio del libro Lenta Ginestra[1] &lt;cid:part1.05030203.08060602@sindominio.net&gt;, cuyo t\u00edtulo es \u00abLeopardi europeo\u00bb. El editor considero que supon\u00eda a\u00f1adir una carga in\u00fatil al texto. A m\u00ed me parec\u00eda, por el contrario, que pod\u00eda constituir una met\u00e1fora interesante: se trataba de la tenaz esperanza de una nueva sociedad civil, propuesta fuera del recuerdo de la derrota de la Revoluci\u00f3n francesa, el dispositivo de un nuevo sujeto pol\u00edtico dentro de la construcci\u00f3n de un nuevo espacio de liberaci\u00f3n&#8230; Y tal vez una referencia a Leopardi podr\u00eda haber resultado \u00fatil a su vez para indicarnos la manera de responder a todos los \u00abeuroesc\u00e9pticos\u00bb: se trata sobre todo de los viejos mentores del socialismo \u00abque tiene una patria\u00bb (nosotros, por el contrario, estamos de parte de los comunistas que \u00abno tienen patria\u00bb). Con respecto a los burgueses de su tiempo, Leopardi albergaba nuestro mismo desprecio y la tomaba con los grunf-grunf italo-esc\u00e9pticos de aquella \u00e9poca. El hecho es que todav\u00eda no logro entender \u2013tal vez porque he atravesado todas las fases de construcci\u00f3n del discurso europeo\u2013 c\u00f3mo es posible negarse a ser al mismo tiempo comunistas y federalistas europeos. Europa es una ocasi\u00f3n interesante para volver a poner en juego, en el interior de la globalizaci\u00f3n, aquellas subjetividades fuertes que ya se han alzado dentro de una historia de liberaci\u00f3n, y para proponer una innovaci\u00f3n tanto del espacio pol\u00edtico como de los dispositivos democr\u00e1ticos.   2. Motivos biogr\u00e1ficos de europeismo   He sido siempre europe\u00edsta y un federalista convencido. Reproduzco aqu\u00ed, en el ap\u00e9ndice, un art\u00edculo de 1955 (ten\u00eda 20 a\u00f1os); se trata de un comentario de la propuesta europe\u00edsta de Emmanuel Mounier: un art\u00edculo bastante ingenuo, pero convencido de que la Europa unida era necesaria y de que no habr\u00eda podido llegar a la unidad de no haber sido socialista.  Un a\u00f1o despu\u00e9s, en 1956, coincidiendo con la insurrecci\u00f3n h\u00fangara y con el informe Kruschev sobre las atrocidades del estalinismo, entr\u00e9 en el movimiento obrero, persiguiendo un sue\u00f1o de justicia y con la convicci\u00f3n de que el capitalismo deb\u00eda ser destruido. A\u00fan no era marxista; era, por as\u00ed decirlo, un comunista ingenuo y espont\u00e1neo&#8230; y ya europe\u00edsta. He seguido siendo europe\u00edsta a trav\u00e9s de todo el recorrido posterior por el marxismo. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfFue acaso para m\u00ed, aquel ser europe\u00edsta, una ilusi\u00f3n de provinciano? No, el europeismo se\u00f1alaba y constru\u00eda un espacio de libertad, precisamente fuera y contra la provincia italiana (y tambi\u00e9n de la del socialismo y\/o el estalinismo). Europa representaba un signo de eficiencia productiva, de madurez de los esp\u00edritus, de modernizaci\u00f3n cultural&#8230; Cuando cumpl\u00ed quince a\u00f1os comenc\u00e9 a recorrer Europa haciendo autostop, de aqu\u00ed para all\u00e1. A los veinte a\u00f1os Europa ya se hab\u00eda convertido para m\u00ed en un verdadero terreno de ciudadan\u00eda intelectual. Era un cuerpo com\u00fan, una experiencia de libertad. El aprendizaje universitario, la emancipaci\u00f3n sexual, la aventura&#8230; Y luego las experiencias musicales, deportivas, tan distintas de las que permit\u00eda la provincia italiana&#8230; Y m\u00e1s tarde, cada vez m\u00e1s, la complejidad cultural, las complicaciones del aprendizaje, el placer del mestizaje ling\u00fc\u00edstico y corp\u00f3reo&#8230; un conocimiento distinto. Atravesar Europa, conocer cada uno de sus aspectos territoriales y culturales, sus universidades, ya no era entonces, en la d\u00e9cada de 1950, internacionalismo: era algo distinto, una experiencia cultural y pol\u00edtica que se plegaba sobre s\u00ed misma y miraba desde dentro la experiencia com\u00fan de los europeos, tanto en las deshonrosas tragedias locales como en el esp\u00edritu que desde el Humanismo determinara la fortuna del continente. \u00a1Abajo la patria y muerte de la burgues\u00eda! Siempre en Europa se realiza la parad\u00f3jica transvaloraci\u00f3n de los valores que considera europeo a aquel que, m\u00e1s all\u00e1 del color de la piel o de la miseria del explotado, consigue estremecerse, transformar la memoria de la supervivencia y de la explotaci\u00f3n en arma de ataque y de hegemon\u00eda. En la d\u00e9cada de 1950, Europa se present\u00f3 a mis ojos como dispositivo antifascista y anticapitalista. No se trataba de un peque\u00f1o fascismo, ni de una peque\u00f1a explotaci\u00f3n, sino de los profundos y terribles del odio de lo universal y de la destrucci\u00f3n de lo humano&#8230; Fue en Europa donde comprend\u00ed el valor de la Resistencia, de la antifascista y de la clase, de la guerra civil contra el terror de la burgues\u00eda. Me acuerdo de los primeros amigos europeos que me hablaron de Auschwitz como s\u00edmbolo de la Europa que fue. Pero tambi\u00e9n de aquellos que me hablaron de Europa como territorio de la clase obrera en lucha. Son contradicciones que un muchacho de veinte a\u00f1os construye en s\u00ed mismo como tensi\u00f3n irrefrenable para vivir una vida. Las luchas de la clase obrera han formado Europa. Ahora, reflexionando en mi madurez sobre la que fuera mi percepci\u00f3n de Europa, la Comuna de 1871 enlaza directamente con la revoluci\u00f3n de 1917, con el \u00aboto\u00f1o caliente\u00bb italiano de 1969 y con las luchas parisinas de 1995-1996&#8230; En esta sucesi\u00f3n, los derechos de los trabajadores se han extendido y han construido el esqueleto, la estructura, el cuerpo de los derechos de todos los ciudadanos. Europa se ha tornado en construcci\u00f3n de libertad. Pero pasemos al hoy: aqu\u00ed ya no se trata de recuerdos, sino de experiencias directas, que la memoria no contradice. En efecto, cuando se da la globalizaci\u00f3n, Europa se presenta como formidable testigo de una libertad que ofrece a los dem\u00e1s continentes apoyo y s\u00edmbolos de resistencia y de alternativa. En la globalizaci\u00f3n, Europa se torna en un espacio de resistencia. Por supuesto, si es cierto cuanto hemos dicho hasta ahora, la resistencia no es un concepto negativo: por el contrario, recupera todos los caracteres de libertad y los dispositivos de construcci\u00f3n de derecho cuya constituci\u00f3n a trav\u00e9s de nuestros cuerpos hemos comprobado y sentido hasta este momento.   3. A prop\u00f3sito de resistencia   Llegado un cierto punto, en la historia italiana y europea empezaron a hablar de Europa los hombres de la \u00abtercera v\u00eda\u00bb, los Rosselli, los Spinelli&#8230; \u00abTercera v\u00eda\u00bb quer\u00eda decir la libertad m\u00e1s el socialismo&#8230; Eran pasiones tambi\u00e9n de los mejores resistentes socialistas y comunistas, Emilio Lussu y otros hablaban de ello&#8230; Por lo dem\u00e1s, encontramos un patriotismo europeo como el de Giustizia e Libert\u00e0 ampliamente difundido en la conciencia intelectual y moral de los europeos de la postguerra. Es un intento, a veces desesperado pero a la larga ganador, de mantener unidos comunismo y libertad. Desde el Vittorini del Politecnico a los Panzieri y los Fortini de los Quaderni Rossi, y luego progresivamente en las sucesivas y repetidas crisis del PCI, encontramos esta consigna que muchos tacharon de ilusi\u00f3n. El socialismo y la libertad pod\u00edan caminar juntos, en Europa. Los que abandonaban el PCI, pero sin convertirse en traidores ni refugiarse en el inmundo regazo de la derecha, siguieron considerando Europa como un espacio deseante de libertad y justicia. No pretendo hacer una historia sagrada, tan s\u00f3lo trato de leer la perspectiva de una \u00abtercera v\u00eda\u00bb siempre derrotada&#8230; en Italia, en Europa. Aquellos que no han vivido esta experiencia en el fondo del alma, puede decirse que han vendido su alma al diablo. Ahora bien, ya no hay \u00abtercera v\u00eda\u00bb, porque una de las dos posibilidades que la historia nos presentara ha dejado de existir.  Giustizia e libert\u00e0 continu\u00f3 resistiendo en solitario, sola contra el capitalismo y sola contra la socialdemocracia, que no es sino una alternativa mistificada de gesti\u00f3n del primero. Aquella resistencia derrotada resurge, decimos, contra la Raz\u00f3n de Estado de derecha y de izquierda. Europa es el sue\u00f1o de una cosa esperada, de justicia y de libertad. 1968 hizo verdad este sue\u00f1o, lo hizo concreto. En los a\u00f1os posteriores a 1968, las luchas de los obreros y de los estudiantes en Europa hicieron global esta apertura de programa. Y, cuando la largu\u00edsima guerra civil europea de la modernidad entre cat\u00f3licos y protestantes primero, y luego entre liberales y comunistas, entre occidentales y orientales, y otras tantas que podr\u00edamos citar, ha terminado; cuando ya no son dos sino uno el que manda y la alternativa significa reconstruir el dos y ya no sencillamente experimentar una \u00abtercera v\u00eda\u00bb: pues bien, nosotros, comunistas y europe\u00edstas, sentimos representar la continuidad de la resistencia y la reconstrucci\u00f3n de un nuevo proyecto de transformaci\u00f3n finalmente m\u00e1s all\u00e1 de la guerra civil europea, por una Europa de las libertades. Por esta raz\u00f3n los movimientos antiglobales, releyendo su propia historia a la luz de estos acontecimientos, se proclaman hoy europe\u00edstas. Europe\u00edstas fuertes, constituyentes, que asumen la responsabilidad de lo nuevo y de la esperanza, y al mismo tiempo denuncian, combaten y destruyen todo resurgimiento fascista de la Patria y del Estado.<\/p>\n<p>4. Contra la Convenci\u00f3n, por la Constituyente   Ha habido mucha prudencia en los movimientos, a lo largo de toda la d\u00e9cada de 1990 y al principio del nuevo siglo. Sin embargo, ahora la suerte est\u00e1 echada: un manifiesto por la Europa unida, que no respalde el proceso de neutralizaci\u00f3n del ansia de libertad de las multitudes, dentro y contra el Imperio y, por lo tanto, por una Europa libre y comunista \u2013pues bien, ese manifiesto comienza a vivir en las conciencias. Frente a \u00e9ste, se ha presentado una Convenci\u00f3n que castra, desde el punto de vista de las elites de los gobiernos y de los Estados-naci\u00f3n, el trabajo de los movimientos para construir un demos revoltoso, un pueblo jacobino europeo. Escribiremos entonces, en las luchas, un Manifiesto contra la Convenci\u00f3n: \u00e9ste es el producto necesario del optimismo de una raz\u00f3n que sabe que el movimiento es potente, as\u00ed como de una medida exacta de la ferocidad destructiva del adversario (pesimismo de la voluntad). As\u00ed, pues, Constituyente contra Convenci\u00f3n. Una constituyente que recoja la Europa de las multitudes, una constituyente federalista, contra todos los fetiches fascistas e identitarios. No una Europa de las Patrias, porque Verd\u00fan y el Piave masacraron semejante ilusi\u00f3n; no una Europa de los Pueblos (Habermas y Derrida deber\u00edan aprender a reconocer en los movimientos, antiglobales y por la paz, ya no matrices populares sino rizomas multitudinarios): en definitiva, lo que queremos, lo que podemos, es una Europa de la democracia absoluta. La Constituyente se forma en torno a una voluntad federalista que no conecta impotentes y represivos Estados-naci\u00f3n, sino que descubre la convergencia singular de las multitudes europeas, poniendo de manifiesto sus deseos, exaltando sus tensiones, satisfaciendo sus exigencias, organizando su potencia. \u00bfQu\u00e9 constituci\u00f3n europea queremos? Una Constituci\u00f3n contra la guerra, contra el trabajo asalariado y el beneficio, contra la representaci\u00f3n liberal y la delegaci\u00f3n \u2013una Constituci\u00f3n por la paz, por la renta de ciudadan\u00eda y la distribuci\u00f3n igual de la riqueza, por la expresi\u00f3n multilateral y multiniveles de las multitudes&#8230; Sin embargo, el problema no consiste tan s\u00f3lo en obligar a las elites a doblar la cerviz y a que hojeen nuestros Cahiers de dol\u00e9ances \u2013no, el problema consiste en hacer que surja la potencia constituyente de las multitudes. Aqu\u00ed, en Europa, la Constituyente es ya imperial, es capaz de definir un modo de vida y una organizaci\u00f3n del trabajo para la sociedad europea, considerando la globalizaci\u00f3n como una perspectiva que ya vivimos en nuestra conciencia. La Constituci\u00f3n de Europa es capaz de hablar al globo.   Julio de 2003<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-158","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=158"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/158\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}