{"id":15800,"date":"2024-07-02T05:00:56","date_gmt":"2024-07-02T04:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15800"},"modified":"2024-07-02T04:33:39","modified_gmt":"2024-07-02T03:33:39","slug":"ecologia-luchas-sociales-y-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15800","title":{"rendered":"Ecolog\u00eda, luchas sociales y revoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/tanuro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-15801\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/tanuro.jpg\" alt=\"\" width=\"186\" height=\"300\" \/><\/a>Casi quince a\u00f1os despu\u00e9s de su libro <em><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/el-imposible-capitalismo-verde\/\">El Imposible capitalismo verde<\/a><\/em>, Daniel Tanuro ha publicado un nuevo libro,\u00a0<em>\u00c9cologie, luttes sociales et r\u00e9volution<\/em>, con pr\u00f3logo de Timoth\u00e9e Parrique.<\/p>\n<p>El libro consta de dos largas entrevistas (realizadas por Alexis Cukier y Marina Garrisi) divididas en dos partes. En la primera, titulada \u00abLo que sabemos\u00bb, el intelectual y activista anticapitalista belga ofrece un an\u00e1lisis global de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica. En la segunda, titulada \u00abLo que podemos hacer\u00bb, analiza diversas formas de afrontarla y esboza una estrategia de transformaci\u00f3n ecosocialista.<\/p>\n<p>Daniel Tanuro es un pensador central en la comprensi\u00f3n de las crisis ecol\u00f3gicas de nuestro tiempo. Sus libros anteriores, entre los que destaca\u00a0<em>El imposible capitalismo verde<\/em>, han contribuido a difundir un an\u00e1lisis marxista no dogm\u00e1tico de los peligros que amenazan las condiciones de vida humanas y no humanas en nuestro planeta. Sin embargo,\u00a0<em>\u00c9cologie, luttes sociales et r\u00e9volution<\/em>\u00a0constituye un cap\u00edtulo aparte en la obra del autor. Aqu\u00ed, su ambici\u00f3n es mucho m\u00e1s amplia: en primer lugar, porque se propone echar un vistazo cr\u00edtico a la mayor\u00eda de los debates que animan el mundo intelectual y militante de la ecolog\u00eda social; en segundo lugar, sobre todo, porque dedica una parte mayor que en el pasado a cuestionar las estrategias de desarrollo de una conciencia ecol\u00f3gica de clase.<\/p>\n<p><strong>\u00abLo que sabemos\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>En la primera parte del libro, el autor pasa revista al estado actual de los conocimientos sobre la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica. Esto le permite retomar una demostraci\u00f3n ya desarrollada en\u00a0<em>El imposible capitalismo verde<\/em>, luego afinada en\u00a0<em><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/demasiado-tarde-para-ser-pesimistas-2\/\">\u00a1Demasiado tarde para ser pesimistas!<\/a><\/em>\u00a0la imposibilidad de abordar la gran cat\u00e1strofe de nuestro tiempo sin cuestionar el sistema capitalista. Podemos alegrarnos de que tal manifestaci\u00f3n parezca menos revolucionaria en nuestro tiempo y de que una parte de la izquierda se haya apropiado de ella. Por otra parte, es lamentable que m\u00e1s de quince a\u00f1os despu\u00e9s de su primera formulaci\u00f3n est\u00e9 m\u00e1s de actualidad que nunca y que mientras que la cat\u00e1strofe clim\u00e1tica ya est\u00e1 aqu\u00ed, el cataclismo parezca m\u00e1s cercano que nunca.<\/p>\n<p>El autor toma como punto de partida de su argumentaci\u00f3n la cr\u00edtica de Marx a la econom\u00eda pol\u00edtica, defendiendo su pertinencia para comprender los trastornos ecol\u00f3gicos. Este enfoque marxiano no se opone al del movimiento del decrecimiento, que ha demostrado c\u00f3mo la b\u00fasqueda infinita del crecimiento es imposible en un mundo de recursos limitados<sup>1<\/sup>. Por el contrario, la cr\u00edtica marxiana \u00abproporciona una explicaci\u00f3n materialista de la naturaleza\u00a0<em>crecentista<\/em>\u00a0del sistema\u00bb (p. 64). Demuestra que el capital, como relaci\u00f3n social de explotaci\u00f3n destinada a la renovaci\u00f3n permanente de la ganancia, multiplica las mercanc\u00edas y, por lo tanto, fomenta la l\u00f3gica de \u00abproducir m\u00e1s\u00bb y \u00abconsumir m\u00e1s\u00bb (p. 64).<\/p>\n<p>La defensa que hace el autor de un enfoque marxiano de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica es f\u00e9rtil y no dogm\u00e1tica. Es consciente de los numerosos debates en los c\u00edrculos intelectuales y militantes marxistas sobre la presunta ecolog\u00eda de Karl Marx. Tambi\u00e9n muestra cierto inter\u00e9s por las investigaciones de intelectuales (como John Bellamy Foster y Paul Burkett, y m\u00e1s recientemente Kohei Saito) que han mostrado c\u00f3mo el pensamiento ecol\u00f3gico puede encontrarse en la obra de Marx.<\/p>\n<p>Sin embargo, Daniel Tanuro argumenta que esta investigaci\u00f3n refleja a veces un enfoque excesivamente apolog\u00e9tico de la obra de Marx, que no permite abordar las nuevas cuestiones ecol\u00f3gicas. Pero el autor no pretende entrar a fondo en este debate, que en \u00faltima instancia es m\u00e1s bien exeg\u00e9tico, tratando de determinar, como se\u00f1al\u00f3 en su momento Daniel Bensa\u00efd, si Marx era un \u00ab\u00e1ngel verde\u00bb o un \u00abdemonio productivista\u00bb. El enfoque marxista defendido por Daniel Tanuro pretende situar la cr\u00edtica marxista del capitalismo en el centro del an\u00e1lisis de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica permite al autor examinar con matices los distintos lugares en los que se produce el conocimiento ecol\u00f3gico. El autor se interesa por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el camcio blim\u00e1tico (IPCC, por sus siglas en ingl\u00e9s) cuya importancia reconoce, afirmando que sus publicaciones \u00abrepresentan la mejor s\u00edntesis cient\u00edfica existente para comprender el cambio clim\u00e1tico\u00bb (p. 37). No obstante, se muestra muy cr\u00edtico: nos enteramos que los gobiernos y sus representantes interfieren en el funcionamiento del IPCC (nombrando a sus directivos) y tambi\u00e9n en sus publicaciones (tienen derecho a revisar los res\u00famenes publicados para los responsables de la toma de decisiones). Por supuesto, estas intervenciones tienen por objeto defender los intereses del capitalismo de los combustibles f\u00f3siles. Sobre todo, el autor se\u00f1ala que para la mayor\u00eda de los miembros del IPCC, \u00abno hay salvaci\u00f3n fuera del crecimiento del PIB y, por tanto, del capitalismo\u00bb (p. 41).<\/p>\n<p>Esta creencia en la naturaleza natural y permanente del capitalismo explica por qu\u00e9 las pol\u00edticas de mitigaci\u00f3n promovidas por el IPCC se basan tan a menudo en las tecnolog\u00edas (en particular las tecnolog\u00edas de emisiones negativas), incluso cuando su eficacia no ha sido probada. Dicho de otro modo, en palabras del autor, un \u00abespectro tecno-ut\u00f3pico sigue rondando los debates\u00bb en el seno del IPCC (p. 42). A pesar de ello, el autor constata que se est\u00e1n abriendo brechas y que, entre los cient\u00edficos, el consenso capitalista y expansionista ya no es tan fuerte como en el pasado. La presencia de varios decrecentistas \u00abjustos\u00bb o \u00absociales\u00bb en el GIEC es un ejemplo de ello.<\/p>\n<p>El enfoque marxista defendido por el autor tambi\u00e9n le permite echar un vistazo antropol\u00f3gico f\u00e9rtil a otra fuente de conocimiento, esta vez no institucionalizado: el conocimiento ecol\u00f3gico popular tradicional. El enfoque marxista nos ayuda a comprender una extra\u00f1a paradoja se\u00f1alada por varios arque\u00f3logos y antrop\u00f3logos: \u00bfpor qu\u00e9 \u00ablos conocimientos ecol\u00f3gicos tradicionales, con su parte de creencias y de magia\u00bb se han mostrado \u00abm\u00e1s eficaces que los conocimientos cient\u00edficos modernos\u00bb frente a las diversas cat\u00e1strofes ecol\u00f3gicas que han jalonado el curso de la historia (el autor utiliza el ejemplo de las poblaciones ind\u00edgenas de la Isla de Pascua que se enfrentaron a crisis ecol\u00f3gicas)?<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, la raz\u00f3n reside en el desarrollo del capitalismo. \u00c9ste desposey\u00f3 a las clases trabajadoras de los conocimientos ecol\u00f3gicos que se hab\u00edan desarrollado y transmitido a lo largo de muchas generaciones. La revoluci\u00f3n industrial y el desarrollo de las f\u00e1bricas transformaron a los trabajadores y trabajadoras en \u00abap\u00e9ndices de las m\u00e1quinas, sin una visi\u00f3n global de la actividad productiva\u00bb (p. 54). El trabajo, como actividad que implica la extracci\u00f3n y transformaci\u00f3n de materia y energ\u00eda, y a trav\u00e9s del cual la humanidad regula su relaci\u00f3n con la naturaleza, se ha vuelto opaco y las clases trabajadoras han perdido todo control sobre \u00e9l. La naturaleza est\u00e1 ahora en manos del capital, con toda la irracionalidad que ello conlleva (competencia, innovaci\u00f3n, secreto empresarial) y los peligros que plantea.<\/p>\n<p><strong>\u00abLo que hay que hacer\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>En la segunda parte del libro, el autor analiza diferentes estrategias para intentar responder a la pregunta \u00ab\u00bfqu\u00e9 hay que hacer?\u00bb. En este sentido, el libro de Daniel Tanuro es tanto m\u00e1s importante cuanto que desarrolla su pensamiento estrat\u00e9gico de forma m\u00e1s completa.<\/p>\n<p>Empecemos por dar la raz\u00f3n al autor sobre las pistas falsas. Identifica tres principales: el capitalismo verde, el ecofascismo y el tecnosolucionismo. Por supuesto, el capitalismo verde no puede presentarse como una soluci\u00f3n, y el autor presenta este concepto como un ox\u00edmoron en la medida en que \u00abno hay compatibilidad entre la din\u00e1mica intr\u00ednseca de la acumulaci\u00f3n de capital y la gesti\u00f3n racional de los intercambios de materia, tanto en el seno de la sociedad humana como entre \u00e9sta y el resto de la naturaleza\u00bb (pp. 83-84).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, todas las nuevas actividades llamadas\u00a0<em>verdes<\/em>\u00a0(el desarrollo de la industria del hidr\u00f3geno, la econom\u00eda circular, etc.) no son en el fondo m\u00e1s que nuevas fuentes de beneficios y no pueden en modo alguno responder a la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica actual. Adem\u00e1s, el capitalismo verde se inscribe en una l\u00f3gica imperialista marcada por la competencia por el acceso a nuevos recursos, la mayor\u00eda de las veces situados en el Sur global (litio, etc.).<\/p>\n<p>Huelga decir que el ecofascismo, como proyecto autoritario, racista, antiinmigratorio y maltusiano, tampoco puede presentarse como una soluci\u00f3n. Sin embargo, el autor no cree que constituya una amenaza inmediata y duda de la capacidad actual de la extrema derecha para movilizar a ciertos sectores de las clases trabajadoras contra las minor\u00edas en nombre de la ecolog\u00eda. Los acontecimientos actuales muestran que la extrema derecha, ya sea en Argentina (Javier Milei), en los Pa\u00edses Bajos (Geert Wilders) o en Estados Unidos (Donald Trump), est\u00e1 m\u00e1s interesada en movilizar a las clases trabajadoras contra la ecolog\u00eda, principalmente jugando con las contradicciones del capitalismo verde.<\/p>\n<p>El callej\u00f3n sin salida creado por el capitalismo verde es evidente: aparte de que no funciona<sup>2<\/sup>,\u00a0<em>da p\u00e1bulo<\/em>\u00a0a las reivindicaciones antiecol\u00f3gicas de la extrema derecha, que \u00abexplota demag\u00f3gicamente las consecuencias antisociales\u00bb de tales pol\u00edticas (p. 100).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el autor se dirige a su\u00a0<em>campo social<\/em>\u00a0evocando el tecnosolucionismo, es decir, la creencia de que la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica puede resolverse mediante el uso de determinadas tecnolog\u00edas (desarrollo masivo de nuevas energ\u00edas descarbonizadas, tecnolog\u00edas de emisiones negativas de carbono, etc.). Sostiene que no es sorprendente que los capitalistas recurran a ello en la medida en que la fe en la tecnolog\u00eda es \u00abla \u00fanica respuesta compatible con la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n\u00bb (p. 101).<\/p>\n<p>Sin embargo, el autor pone en guardia a los marxistas que creen que las tecnolog\u00edas, una vez que escapen a la l\u00f3gica del mercado y de la competencia, resolver\u00e1n el problema. El desarrollo de estas nuevas tecnolog\u00edas, argumenta el autor, requerir\u00eda enormes cantidades de energ\u00eda. Incluso la transici\u00f3n a las energ\u00edas renovables ser\u00eda muy intensiva en energ\u00eda y provocar\u00eda por s\u00ed misma un fuerte aumento de las emisiones de CO<sub>2<\/sub>. Por ello, el Daniel Tanuro sostiene que, si bien hay que defender un uso razonado de la tecnolog\u00eda, una pol\u00edtica ecol\u00f3gica y social no puede prescindir de una reducci\u00f3n radical de la producci\u00f3n y el consumo: \u00abEs cierto que las tecnolog\u00edas digitales y los nuevos materiales ofrecen grandes posibilidades, pero tenemos m\u00e1s que suficientes para detener la cat\u00e1strofe, siempre que rompamos con la acumulaci\u00f3n. Las soluciones son pol\u00edticas, no tecnocr\u00e1ticas: eliminar la producci\u00f3n y el consumo innecesarios, combatir radicalmente las desigualdades sociales, garantizar la participaci\u00f3n democr\u00e1tica en la toma de decisiones. La urgencia absoluta de la situaci\u00f3n no permite otra alternativa realista\u00bb (p. 101).<\/p>\n<p>Puesto que ni el capitalismo verde ni el tecnosolucionismo de izquierdas son soluciones, y puesto que necesitamos \u00abeliminar la producci\u00f3n y el consumo in\u00fatiles\u00bb, la pregunta es: \u00bfc\u00f3mo podemos lograrlo? \u00bfQu\u00e9 sectores de la poblaci\u00f3n deben implicarse? El autor dibuja un espectro con dos perspectivas en cada extremo, que considera insostenibles. En un extremo del espectro est\u00e1n intelectuales como Bruno Latour y Nikolaj Schultz, que creen que la clase trabajadora ha sido moldeada por un imaginario productivista y no puede ser el sujeto del desaf\u00edo ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan ellos, que ignoran bastante lo que es una clase social, que es algo m\u00e1s que una construcci\u00f3n social o pol\u00edtica, hay que construir una nueva clase ecol\u00f3gica que lidere la lucha contra la cat\u00e1strofe. Daniel Tanuro no menciona a Andreas Malm que, aunque se declara adversario de Bruno Latour, tambi\u00e9n desconf\u00eda del mundo del trabajo. Para \u00e9l, la clase obrera est\u00e1 demasiado asociada al compromiso productivista del siglo XX y empantanada en la b\u00fasqueda del reparto de los frutos del crecimiento. En la estrategia de\u00a0<em>leninismo ecol\u00f3gico<\/em> que desarrolla, Andreas Malm no concede ning\u00fan papel al mundo del trabajo: toda la batalla se libra entre activistas muy politizados partidarios de la acci\u00f3n directa, incluso del sabotaje, por un lado, y el Estado, por otro<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>En el otro extremo del espectro, encontramos una estrategia esbozada por el ge\u00f3grafo estadounidense Matthew Huber. Para \u00e9l, la clase obrera sigue siendo el sujeto revolucionario por excelencia, m\u00e1s a\u00fan en tiempos de cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica. El autor no se opone a esta idea. La cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica (o su evitaci\u00f3n) est\u00e1 ante todo determinada por las opciones de producci\u00f3n de una minor\u00eda capitalista. As\u00ed pues, luchar contra la cat\u00e1strofe significar\u00eda permitir a la clase obrera apropiarse de los medios de producci\u00f3n y, luego, garantizar que la clase obrera tome las decisiones correctas para dejar de causar da\u00f1os.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Daniel Tanuro, este planteamiento es pertinente en la medida en que reconoce la centralidad del mundo del trabajo. Sin embargo, argumenta el autor, Matthew Huber no pretende \u00abayudar al mundo del trabajo a romper con la estrategia sindical tradicional de compartir los\u00a0<em>frutos del crecimiento<\/em>, que encierra a los trabajadores en un marco productivista y les cierra cualquier perspectiva pol\u00edtica\u00bb (p. 109). En otras palabras, Matthew Huber no propone una estrategia para desarrollar una conciencia de clase que tenga en cuenta las limitaciones ecol\u00f3gicas. No podemos sino estar de acuerdo con la cr\u00edtica de Daniel Tanuro: la conciencia de clase no surge espont\u00e1neamente y corresponde a una organizaci\u00f3n pol\u00edtica (o sindical) desarrollar nuevas identidades.<\/p>\n<p>Para compensar las debilidades del planteamiento de Matthew Huber, el autor propone a continuaci\u00f3n reflexionar sobre el desarrollo de una conciencia de clase ecol\u00f3gica, pero tambi\u00e9n sobre los distintos obst\u00e1culos a su desarrollo. Identifica dos obst\u00e1culos principales para su formaci\u00f3n. El primero se deriva del hecho de que la fuerza de trabajo pertenece al capital (que la compra) y, por tanto, depende de \u00e9l para garantizar su reproducci\u00f3n. Ni que decir tiene que un obrero petroqu\u00edmico que, como los j\u00f3venes diplomados de AgroParisTech, decidiera\u00a0<em>diversificarse<\/em>\u00a0ya no tendr\u00eda suficiente para alimentarse.<\/p>\n<p>El segundo obst\u00e1culo, m\u00e1s sutil, es el resultado del desarrollo del capitalismo y, m\u00e1s concretamente, de la revoluci\u00f3n industrial, de la que se sabe que ha descualificado profundamente a los trabajadores. Al desposeerlos de sus conocimientos, perdieron pr\u00e1cticamente todo control sobre las opciones de producci\u00f3n. Estos factores, sostiene el autor, \u00abhacen extremadamente dif\u00edcil pensar en otra sociedad no s\u00f3lo como una utop\u00eda abstracta, sino como un proyecto concreto\u00bb (p. 112).<\/p>\n<p>Una vez identificados estos obst\u00e1culos, pero tambi\u00e9n tras haber reflexionado sobre diversos puntos d\u00e9biles del capitalismo, el autor propone una estrategia para el desarrollo de una conciencia ecol\u00f3gica de clase. Se\u00f1ala que s\u00f3lo se trata de hip\u00f3tesis y que cualquier hip\u00f3tesis puede corregirse. Esta \u00faltima parte del libro es m\u00e1s discutible, ya que las hip\u00f3tesis planteadas apenas se apoyan en ejemplos concretos.<\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00eda dif\u00edcil criticar al autor por ello, ya que la investigaci\u00f3n sobre los v\u00ednculos entre el mundo del trabajo y las preocupaciones ecol\u00f3gicas es a\u00fan relativamente reciente. Por el momento, sigue faltando una serie de estudios emp\u00edricos que puedan alimentar las estrategias ecosocialistas. No obstante, Daniel Tanuro propone trabajar para desvincular el movimiento obrero del productivismo apoy\u00e1ndose en diversos elementos.<\/p>\n<p>Por un lado, habr\u00eda que prestar especial atenci\u00f3n al sector de la reproducci\u00f3n social\u00a0<em>(de los cuidados<\/em>) en el que \u00abel trabajo tiene una dimensi\u00f3n relacional\u00bb (sanidad, transporte p\u00fablico, cuidados personales, etc.) (p. 117). Seg\u00fan el autor, se trata de un terreno f\u00e9rtil para la movilizaci\u00f3n: es dif\u00edcil de deslocalizar y es predominantemente femenino, inseguro y racializado. En su seno, \u00abla idea de los cuidados podr\u00eda constituir el hilo conductor de una ruptura obrera con el productivismo\u00bb (p. 117). El autor sostiene que las luchas antirracistas, ecologistas, campesinas, etc., que convergen en la cuesti\u00f3n de los\u00a0<em>cuidados<\/em>, deber\u00edan tratar de situar la cuesti\u00f3n medioambiental en el centro de la conflictividad.<\/p>\n<p>Por otra parte, el autor anima a intensificar los intercambios entre ecologistas, sindicalistas, etc. para \u00abpreparar las conciencias ante una crisis pol\u00edtica y social de gran envergadura\u00bb (p. 129). No podemos sino estar de acuerdo cuando Daniel Tanuro, refiri\u00e9ndose a un texto de Lenin que pone de relieve los \u00abprejuicios\u00bb o las \u00abfantas\u00edas reaccionarias\u00bb de ciertos explotados, nos recuerda que la \u00ablucha contra la hegemon\u00eda ideol\u00f3gica de la clase dominante\u00bb es \u00abun proceso complicado, desigual y ca\u00f3tico de formaci\u00f3n del sujeto\u00bb, que requiere debate y confrontaci\u00f3n (pp. 115-116). Por ello, el autor anima a intensificar los intercambios con el mundo del trabajo, en particular participando en cursos de formaci\u00f3n sindical.<\/p>\n<p>Para el autor, la construcci\u00f3n de un nuevo sujeto obrero que rompa con el productivismo debe estar al servicio de un proyecto revolucionario al que el militante intelectual y anticapitalista no ha renunciado. Para ello, sigue apoy\u00e1ndose en el m\u00e9todo\u00a0<em>de transici\u00f3n<\/em>\u00a0desarrollado por Le\u00f3n Trotsky. Este m\u00e9todo permite \u00abtender un puente\u00bb entre las \u00abreivindicaciones inmediatas\u00bb y el proyecto de sociedad socialista. El autor actualiza el m\u00e9todo, proponiendo adaptarlo a las limitaciones ecol\u00f3gicas de nuestro tiempo y someterlo a nuevas exigencias, como el decrecimiento justo.<\/p>\n<p>Por supuesto, semejante programa<sup>4<\/sup> representa una ruptura profunda con el estado actual de la conciencia de los oprimidos del mundo. Pero el autor sostiene que lo que \u00abla situaci\u00f3n exige no puede ser adoptado de inmediato por las clases trabajadoras, pero debe formar parte del programa\u00bb (p. 140).<\/p>\n<p><strong>Abrirse<\/strong><\/p>\n<p>El \u00faltimo libro de Daniel Tanuro tiene un valor incalculable. En primer lugar, porque resume las d\u00e9cadas de investigaci\u00f3n y experiencia del autor, y ofrece una mirada cr\u00edtica sobre el desastre ecol\u00f3gico actual. En segundo lugar, porque, m\u00e1s que nunca, el autor emprende reflexiones estrat\u00e9gicas sobre c\u00f3mo sacar al mundo del trabajo del productivismo y construir un nuevo sujeto revolucionario que tome nota de las limitaciones de las que no podemos escapar: la reducci\u00f3n global del consumo de materia y energ\u00eda.<\/p>\n<p>Las dos grandes v\u00edas desarrolladas (apoyarse en el sector de la reproducci\u00f3n social con la estrategia del\u00a0<em>cuidado<\/em>\u00a0y multiplicar las confrontaciones y los intercambios con vistas a construir una nueva hegemon\u00eda) son ricas. Preparan el camino para la investigaci\u00f3n en ciencias sociales, que deber\u00edan poder ponerlas a prueba mediante encuestas emp\u00edricas. Me gustar\u00eda sugerir una tercera v\u00eda que el autor no menciona. La cat\u00e1strofe ya est\u00e1 en marcha y est\u00e1 dando lugar a numerosos fen\u00f3menos clim\u00e1ticos extremos, que tambi\u00e9n est\u00e1n generando movilizaciones. En Camboya, por ejemplo, las lluvias monz\u00f3nicas especialmente violentas de 2013 y 2014 mermaron las cosechas de las y los agricultores<sup>5<\/sup>. Las malas cosechas tambi\u00e9n afectaron a los trabajadores y. trabajadoras textiles de los centros urbanos, ya que son interdependientes de sus familias en el campo (a trav\u00e9s de ayudas econ\u00f3micas, materiales, etc.). Por ello, dieron lugar a una fuerte movilizaci\u00f3n para mejorar sus salarios, precisamente para compensar la falta de recursos de los padres en las zonas rurales. Aunque estas huelgas tienen lugar en el centro de trabajo, ya est\u00e1n arraigadas en las cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas. Este es un terreno a\u00fan m\u00e1s f\u00e9rtil para que las reivindicaciones trasciendan los muros de la f\u00e1brica o la planta y se extiendan a la preservaci\u00f3n de las condiciones de vida en el planeta.<\/p>\n<p><a><strong>Notas:<\/strong><\/a><\/p>\n<p>[1]\u00a0El prefacio del libro, escrito por el economista y te\u00f3rico del decrecimiento Timoth\u00e9e Parrique, atestigua el acercamiento entre ecosocialistas y defensores del \u00abdecrecimiento justo\u00bb.<\/p>\n<p>[2]\u00a0En la lucha contra el cambio clim\u00e1tico, por ejemplo, las emisiones de CO<sub>2<\/sub>\u00a0no est\u00e1n disociadas del crecimiento en la mayor\u00eda de los pa\u00edses. Y cuando lo est\u00e1n, es a un ritmo demasiado lento y\/o demasiado t\u00edmido para garantizar el cumplimiento del Acuerdo de Par\u00eds.<\/p>\n<p>[3]\u00a0Malm, Andreas,\u00a0<em><a href=\"https:\/\/erratanaturae.com\/product\/como-dinamitar-un-oleoducto\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">C\u00f3mo dinamitar un oleoducto<\/a><\/em><\/p>\n<p>[4]\u00a0La Cuarta Internacional, corriente pol\u00edtica a la que pertenece el autor, ha publicado hace poco el\u00a0<em><a href=\"https:\/\/fourth.international\/es\/comite-internacional\/866\/604\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Manifiesto del marxismo revolucionario en la era de la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica y social capitalis<\/a>ta<\/em>.<\/p>\n<p>[5]\u00a0Lawreniuk, S., \u00abClimate change is class war: Global labour\u2019s challenge to the Capitalocene\u00bb, en Natarajan N., Parsons L. (eds.),\u00a0<em>Climate Change in the Global Workplace<\/em>, Londres, Routledge, 2021, pp. 172-188.<\/p>\n<p><em>Texto original: <a href=\"https:\/\/www.contretemps.eu\/ecologie-luttes-sociales-revolution-tanuro\/#_ftnref2\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.contretemps.eu\/ecologie-luttes-sociales-revolution-tanuro\/#_ftnref2<\/a><\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n:\u00a0viento\u00a0sur<\/em><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/ecologia-luchas-sociales-y-revolucion\/\">https:\/\/vientosur.info\/ecologia-luchas-sociales-y-revolucion\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi quince a\u00f1os despu\u00e9s de su libro El Imposible capitalismo verde, Daniel Tanuro ha publicado un nuevo libro,\u00a0\u00c9cologie, luttes sociales<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14251,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1563],"tags":[2137,2138,2139,917],"class_list":["post-15800","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-ecosocial","tag-daniel-tanuro","tag-ecologie","tag-luttes-sociales-et-revolution","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15800","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15800"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15800\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14251"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}