{"id":15898,"date":"2024-07-18T05:01:05","date_gmt":"2024-07-18T04:01:05","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15898"},"modified":"2024-07-18T05:01:05","modified_gmt":"2024-07-18T04:01:05","slug":"lenin-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15898","title":{"rendered":"Lenin hoy"},"content":{"rendered":"<p>Lenin fue el art\u00edfice de la primera revoluci\u00f3n socialista y del audaz intento de gestar un sistema poscapitalista. Por esa raz\u00f3n fue demonizado durante d\u00e9cadas por las clases dominantes con descalificaciones de todo tipo. Luego del colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sustituyeron esa denigraci\u00f3n por el olvido. Imaginaron que la globalizaci\u00f3n neoliberal perpetuaba capitalismo y el gran villano del siglo XX qued\u00f3 transformado en una simple curiosidad del pasado.<\/p>\n<p>Pero en el centenario de su fallecimiento la oleada ultraderechista ha resucitado la impugnaci\u00f3n del l\u00edder bolchevique. Los fan\u00e1ticos defensores del mercado observan rebrotes de comunismo en todas partes y detectan la sombra de Lenin en cualquier protesta. Esa paranoia recrea el inter\u00e9s por un cr\u00edtico frontal de la atroz matanza perpetrada por el capitalismo durante la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Al cabo de cien a\u00f1os, Lenin reaparece junto a los nuevos focos de militarizaci\u00f3n que convulsionan a Europa Oriental y Medio Oriente. Esa devastaci\u00f3n es complementada por una cat\u00e1strofe clim\u00e1tica, que nadie percib\u00eda en la \u00e9poca del dirigente sovi\u00e9tico. El dram\u00e1tico impacto actual del calentamiento global induce a retomar los cuestionamientos al capitalismo. La competencia por mayores beneficios amenaza el entorno natural que sostiene al planeta, y el \u00ableninismo ecol\u00f3gico\u00bb que sugieren varios autores emerge como respuesta al nuevo peligro que afecta a la humanidad (Dejean;\u00a02024). Lenin resurge para luchar contra ese infortunio y aporta un enorme c\u00famulo de ense\u00f1anzas en numerosos terrenos.<\/p>\n<p><b>Categor\u00edas para la acci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El revolucionario ruso renov\u00f3 la ciencia pol\u00edtica con varios conceptos que se han tornado muy corrientes. Esas categor\u00edas son utilizadas por muchos movimientos populares para desenvolver su intervenci\u00f3n cotidiana. Pero hay pocas indagaciones del origen de esas nociones y de su creador.<\/p>\n<p>Lenin populariz\u00f3 un lenguaje forjado en la lucha contra el zarismo, perfeccionado en los debates internacionales de la socialdemocracia y revisado en las discusiones del movimiento comunista. Con su atenci\u00f3n en la acci\u00f3n pol\u00edtica, modific\u00f3 las miradas previas del marxismo que conceb\u00edan un devenir inexorable hacia el socialismo motorizado por el desarrollo de las fuerzas productivas. La confianza en ese rumbo reduc\u00eda el rol de los sujetos al simple papel de acompa\u00f1antes del proceso de extinci\u00f3n del capitalismo. Ese viraje deb\u00eda verificarse primero en las econom\u00edas m\u00e1s avanzadas (Europa Occidental) para extenderse luego a las regiones menos desarrolladas (Rusia), hasta abarcar a todo el planeta.<\/p>\n<p>El l\u00edder sovi\u00e9tico objet\u00f3 aquel determinismo fatalista introduciendo otra conexi\u00f3n entre la din\u00e1mica de desarrollo, las crisis del sistema y las intervenciones de la clase trabajadora. Cuestion\u00f3 la existencia de una relaci\u00f3n autom\u00e1tica entre esas dimensiones, destacando la variedad de eslabones d\u00e9biles del capitalismo y subrayando la primac\u00eda de la lucha de los oprimidos para apuntalar el proyecto socialista. Debido a esa centralidad que asignaba a la praxis, sus esfuerzos se concentraron en esclarecer los pasos que deb\u00edan seguir las fuerzas pol\u00edticas de izquierda.<\/p>\n<p>En esa preocupaci\u00f3n por definir rumbos consider\u00f3 la disposici\u00f3n de lucha, la conciencia, las expectativas y los prejuicios de los trabajadores. Madur\u00f3 con esta mirada conceptos m\u00e1s inscriptos en el sinuoso arte de la pol\u00edtica que en el estricto universo de las leyes sociales (Ortega Reyna, 2017). En el plano inmediato, esas nociones eval\u00faan las relaciones de fuerzas en cada coyuntura, observando la tensi\u00f3n entre las clases dominantes y dominadas. Tal abordaje es ya un punto de partida habitual en las caracterizaciones de la izquierda, que registran la primac\u00eda de ofensivas de los capitalistas o de los trabajadores. De ese retrato inicial se deducen las pol\u00edticas que refuerzan el perfil beligerante o defensivo de la acci\u00f3n socialista. Con esta indagaci\u00f3n centrada en el diagn\u00f3stico de la confrontaci\u00f3n clasista, Lenin prepar\u00f3 la estrategia que le permitir\u00eda conquistar el poder del Estado.<\/p>\n<p>Su principal f\u00f3rmula para subrayar la especificidad de cada escenario (\u00abel an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb) qued\u00f3 asimilada por la militancia como un ordenador de la actividad. Ese enunciado indujo a proponer consignas amoldadas a cada circunstancia, tomando distancia de las abstractas vaguedades del socialismo del siglo XIX.<\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique distingui\u00f3 cursos inmediatos y mediatos, renovando la diferencia entre t\u00e1ctica y estrategia que la ciencia pol\u00edtica absorbi\u00f3 del lenguaje militar. Pero Lenin utiliz\u00f3 ese bagaje para ubicar al enemigo principal y para evaluar las conductas de las capas intermedias a fin de establecer las alianzas requeridas para el triunfo de la revoluci\u00f3n. A partir de all\u00ed, pudo gestar una forma de direcci\u00f3n pol\u00edtica asentada en esas variables.<\/p>\n<p>Lenin incluy\u00f3 la din\u00e1mica de lo imprevisible en la intervenci\u00f3n socialista. Prepar\u00f3 formas de acci\u00f3n amoldadas a la aparici\u00f3n de hechos inesperados. Entendi\u00f3 que en los s\u00fabitos cambios de escenario irrumpen virajes pol\u00edticos generadores de grandes oportunidades para la lucha socialista. Con ese abordaje enriqueci\u00f3 la vertiente historicista del marxismo, que objeta el amoldamiento pasivo de los sujetos a un curso predeterminado de la historia. Todos sus escritos proponen incidir mediante la acci\u00f3n popular en un devenir abierto.<\/p>\n<p>En la actualidad, el grueso de la izquierda retoma aquellas premisas con escasas referencias a su mentor. Tal desconocimiento empobrece la comprensi\u00f3n de un instrumental que est\u00e1 al alcance de la mano, en los\u00a0cincuenta y cinco tomos\u00a0que comprenden las obras completas de su autor (Lenin, ed. 1960). Una indagaci\u00f3n de ese tipo permitir\u00eda reemplazar esta suerte de \u00ableninismo espont\u00e1neo\u00bb que caracteriza a la izquierda de hoy en d\u00eda por una intervenci\u00f3n m\u00e1s fundada en el acervo desarrollado por el conceptualizador de los soviets.<\/p>\n<p><b>Tres deformaciones<\/b><\/p>\n<p>Una revisi\u00f3n provechosa de Lenin exige lidiar con tres obst\u00e1culos. El primero son los resabios de canonizaci\u00f3n que impon\u00eda la burocracia de la ex URSS para legitimar su propio r\u00e9gimen pol\u00edtico (Boron, 2024). La dirigencia sovi\u00e9tica transform\u00f3 el leninismo cr\u00edtico en una ideolog\u00eda asentada en referencias sueltas a los textos del l\u00edder bolchevique, con una cuidadosa selecci\u00f3n de citas que, aunque inconexas, serv\u00edan para justificar el rumbo que esa direcci\u00f3n delineaba para cada coyuntura. Esa deformaci\u00f3n no desapareci\u00f3 con la implosi\u00f3n de la URSS. La manipulaci\u00f3n de los escritos de Lenin para ponderar cierto curso (o desmerecer el opuesto) persiste hoy en varias formaciones de la izquierda. Y el leninismo no ha sido el \u00fanico afectado por esa distorsi\u00f3n: la misma suerte se extendi\u00f3 a otros grandes referentes del marxismo \u2014Trotsky, Luxemburg, Mao, Fidel, Gramsci\u2014 que inspiraron corrientes inspiradas en su nombre (\u00abismos\u00bb).<\/p>\n<p>Una segunda desventura afecta a Lenin cuando su legado es transformado en un objeto de estudio meramente acad\u00e9mico. Esa conversi\u00f3n vac\u00eda la interpretaci\u00f3n de una obra centrada en el compromiso pol\u00edtico. El entusiasmo que suscita el l\u00edder bolchevique entre muchos doctorandos contribuye a descubrir aspectos desconocidos de su vida y permite retomar algunas elaboraciones inconclusas. Pero el estudio de su trayectoria bajo los c\u00f3digos de la investigaci\u00f3n universitaria erosiona la caracter\u00edstica central del enfoque de Lenin, que es la transformaci\u00f3n de toda reflexi\u00f3n intelectual en acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La mirada acad\u00e9mica no utiliza tampoco los conceptos del te\u00f3rico sovi\u00e9tico para actualizar el proyecto socialista. Se concentra \u00fanicamente en una meticulosa indagaci\u00f3n de sus escritos, evaluando en qu\u00e9 medida fue distorsionada por las ediciones recortadas o por los manuales simplificadores que difundieron los funcionarios de la ex URSS (Piemonte, 2023: 36-42). Es probable que esa distorsi\u00f3n haya afectado en el pasado a la militancia comunista, pero la preocupaci\u00f3n por esa anomal\u00eda no tiene gran relevancia actual. Desde la restauraci\u00f3n del capitalismo, el l\u00edder bolchevique ha quedado totalmente relegado en Rusia y su figura es silenciada en el \u00e1mbito oficial.<\/p>\n<p>Una relectura de Lenin divorciada de su esp\u00edritu militante es improductiva. Sus grandes temas \u2014el socialismo, la revoluci\u00f3n, el proletariado, la guerra\u2014 solo tienen relevancia en estrecha conexi\u00f3n con los dilemas pol\u00edticos actuales (Mart\u00ednez, 2023). Eludir tal abordaje conduce a situarse en las ant\u00edpodas de Lenin y en frontal contraposici\u00f3n con el an\u00e1lisis concreto que promov\u00eda. Varios analistas han subrayado que ese divorcio afecta mucho m\u00e1s los estudios del dirigente sovi\u00e9tico que las investigaciones sobre Marx o Engels (Budgen, 2010). Una lectura puramente acad\u00e9mica de Lenin imposibilita su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Existe finalmente una mirada dogm\u00e1tica que imagina un Lenin invariable, fuera de todo tiempo y lugar, y aplica sus categor\u00edas a cualquier escenario. Olvida que el l\u00edder bolchevique vivi\u00f3 y actu\u00f3 en un per\u00edodo revolucionario y desenvolvi\u00f3 conceptos acordes a esa coyuntura. El an\u00e1lisis meticuloso de sus categor\u00edas es fruct\u00edfero si se reconoce ese contexto. Cuando se olvida esa conexi\u00f3n, Lenin pierde vigencia como referente efectivo de la tradici\u00f3n marxista y queda petrificado como un pr\u00f3cer elogiado. Un rescate de ese tipo, m\u00e1s \u00abveneraci\u00f3n\u00bb que recuperaci\u00f3n cr\u00edtica, obstruye la utilizaci\u00f3n de su legado para evaluar un escenario radicalmente distinto al imperante hace 100 a\u00f1os.<\/p>\n<p><b>Lecciones frente a la ultraderecha<\/b><\/p>\n<p>Recuperar a Lenin hoy en Am\u00e9rica Latina tiene una utilidad inmediata: nos permite precisar las posturas de la izquierda frente a los problemas pol\u00edticos m\u00e1s perentorios de la regi\u00f3n, al tiempo que ilumina caminos para contener y doblegar a la ultraderecha, la tarea prioritaria del momento. Y es que esta \u00abOla Marr\u00f3n\u00bb, de una manera u otra, ha impactado en todos los pa\u00edses, expres\u00e1ndose como la canalizaci\u00f3n reaccionaria del descontento generado por la globalizaci\u00f3n neoliberal.<\/p>\n<p>El capitalismo expandi\u00f3 la desigualdad, ampli\u00f3 el desempleo y potenci\u00f3 la exclusi\u00f3n. El malestar generado por esas penurias es aprovechado ahora por los derechistas para incentivar la irritaci\u00f3n de los empobrecidos contra los desamparados. Con mensajes de odio hacia los m\u00e1s afectados por esas desventuras se descargan las tensiones hacia abajo, perpetuando los privilegios de los dominadores. Mediante esa andanada de agresiones y resentimientos, la ultraderecha digiere a la derecha convencional y afianza su perfil autoritario.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina pretende doblegar las protestas populares con el brutal modelo que introdujo el golpe c\u00edvico-militar de Per\u00fa. Busca tambi\u00e9n frustrar con campa\u00f1as vengativas el despunte de un nuevo ciclo progresista. Enarbola estandartes conservadores tan amoldados al neoliberalismo como distantes del nacionalismo industrial-desarrollista de las viejas derechas latinoamericanas. En el pasado, con Pinochet y Videla, Am\u00e9rica Latina fue el laboratorio mundial del neoliberalismo. Hoy, de la mano de Milei, despunta como el \u00e1mbito de experimentaci\u00f3n de la ultraderecha. El libertario argentino ya no sigue el guion convencional de sus predecesores inmediatos (Trump, Bolsonaro, Meloni, Orban). Junto a Netanyahu, representa un ensayo de la puesta en pr\u00e1ctica de sus mensajes incendiarios. As\u00ed, el genocidio de palestinos sintoniza con la in\u00e9dita brutalidad de la motosierra en la Argentina.<\/p>\n<p>Frenar esa andanada es la principal tarea del momento, y Lenin aporta varias indicaciones sobre el mejor modo de desplegar esa resistencia. El l\u00edder bolchevique madur\u00f3 una respuesta a la ultraderecha cuando enfrent\u00f3 el golpe militar de Kornilov contra el gobierno provisional de Kerensky. Es preciso recordar que Lenin confrontaba con esta \u00faltima administraci\u00f3n por su negativa a satisfacer las tres demandas de la revoluci\u00f3n de febrero (fin de la guerra interimperialista, mejoras sociales inmediatas, entrega de la tierra a los campesinos). Sin embargo, frente al peligro de restauraci\u00f3n del viejo orden mon\u00e1rquico, promovi\u00f3 una acci\u00f3n defensiva com\u00fan con todos los sectores antizaristas, postura que permiti\u00f3 doblegar la asonada reaccionaria mediante la unidad de acci\u00f3n contra el enemigo principal.<\/p>\n<p>Dicha respuesta fue asimilada durante toda la centuria pasada por el grueso de la izquierda como una norma orientadora contra el golpismo derechista. Frente a una amenaza de fascismo, invasi\u00f3n imperialista, intervenci\u00f3n militar o represi\u00f3n en gran escala, la prioridad es neutralizar ese peligro mediante la articulaci\u00f3n de un bloque defensivo. Las divergencias con los aliados no deben obstruir la concreci\u00f3n de ese dique. Pensando aquello en el escenario latinoamericano presente, la aplicaci\u00f3n de tal pol\u00edtica implica la gestaci\u00f3n de un amplio frente de movilizaci\u00f3n contra la ultraderecha en las calles y en las urnas. En este \u00faltimo plano, la batalla incluye el voto contra los candidatos reaccionarios en las instancias decisivas del balotaje, dilema que se ha planteado a la izquierda en la numerosa secuencia de segundas vueltas que presentaron los comicios de los \u00faltimos a\u00f1os (Katz, 2024: 220-229).<\/p>\n<p>Una postura electoral de ese tipo es plenamente coherente con el mensaje leninista centrado en la lucha. Las urnas tan solo complementan lo que se impulsa en las calles. La audacia, la valent\u00eda y la decisi\u00f3n eran para el l\u00edder bolchevique las principales claves para doblegar a una ultraderecha que capturaba adhesiones con exhibiciones de fuerza. Una izquierda timorata no puede disputar la primac\u00eda ante rivales que no disimulan su voluntad de poder. Todos los desenlaces pol\u00edticos de los \u00faltimos a\u00f1os corroboran ese principio.<\/p>\n<p>La ultraderecha fracas\u00f3 en las tres ocasiones en las que debi\u00f3 enfrentar una respuesta decidida por parte de las clases populares. En Venezuela, su escalada de complots fracas\u00f3, y ahora vuelve a las urnas con la cabeza gacha. En Bolivia, la asonada secesionista de Santa Cruz naufrag\u00f3 cuando su principal instigador fue detenido. En Brasil, finalmente, no logr\u00f3 consumar el desconocimiento de las elecciones que dieron por ganador a Lula debido a la firme reacci\u00f3n que enfrent\u00f3 Bolsonaro. En las tres situaciones prevaleci\u00f3 una respuesta af\u00edn al planteo leninista.<\/p>\n<p>La actitud opuesta fue asumida por Fernando Lugo en Paraguay, Dilma Rousseff en Brasil, Pedro Castillo en Per\u00fa y Alberto Fern\u00e1ndez en la Argentina, y condujo a un amargo resultado. Las posturas conciliatorias de estos mandatarios explican el \u00e9xito de sus enemigos. Los derechistas combinaron la movilizaci\u00f3n callejera con el desprecio de las instituciones republicanas y el ultraje del orden legal. El realismo de Lenin permite registrar ese desparpajo para alentar respuestas efectivas contra Javier Milei, Jair Bolsonaro, Jos\u00e9 Antonio Kast y \u00c1lvaro Uribe.<\/p>\n<p><b>Posturas frente al progresismo<\/b><\/p>\n<p>Una relectura de Lenin en profundidad aporta muchos elementos para esclarecer la nueva oleada de gobiernos progresistas. Este nuevo ciclo es m\u00e1s extendido y fragmentado que la onda anterior, e incluye a un pa\u00eds centroamericano de peso (M\u00e9xico), otro de gran influencia pol\u00edtica (Honduras) y a un tercero que revierte la larga pesadilla de autoritarismo (Guatemala). La misma novedad se extiende al Sur, con la enorme victoria conseguida en Colombia, una naci\u00f3n tradicionalmente controlada por una oligarqu\u00eda desp\u00f3tica.<\/p>\n<p>El ciclo en curso carece de la proyecci\u00f3n regional que tuvo el proceso anterior y est\u00e1 condicionado por un significativo acortamiento temporal. Adem\u00e1s, estos \u00abnuevos progresistas\u00bb confrontan con una ultraderecha inexistente en la d\u00e9cada pasada. La presencia de dicha fuerza acota los m\u00e1rgenes de acci\u00f3n de las administraciones centroizquierdistas y provoca una vertiginosa oscilaci\u00f3n pol\u00edtica. En 2008, por caso, prevalec\u00edan los gobiernos progresistas; en 2019, esa primac\u00eda qued\u00f3 invertida por la restauraci\u00f3n conservadora. A comienzos de 2023 volvi\u00f3 a predominar la primera opci\u00f3n, y en la actualidad se registra una generalizada contraofensiva para alterar ese patr\u00f3n. Esta din\u00e1mica pendular genera que algunas experiencias progresistas se agoten con inusitada a velocidad. En ciertos pa\u00edses, la izquierda participa en esos gobiernos; en otros, los cuestiona con la misma vehemencia que la oposici\u00f3n derechista.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sugerencias inspira la mirada de Lenin frente a esas disyuntivas? El l\u00edder bolchevique confront\u00f3 en Rusia con dos formaciones del mismo tipo. Por un lado, los liberales, que representaban a la ascendente burgues\u00eda rusa y vacilaban en los cuestionamientos al zarismo, negociaban con la monarqu\u00eda y apostaban a su gradual transformaci\u00f3n en un r\u00e9gimen constitucional. Por otra parte, el sector moderado de la socialdemocracia (mencheviques), que auspiciaba estrategias m\u00e1s comparables con el progresismo actual: propon\u00eda gestar formas de capitalismo regulado para apuntalar procesos favorables a las mayor\u00edas populares y conceb\u00eda al socialismo como un proyecto lejano y precedido por modalidades a\u00fan ausentes de capitalismo desarrollado (claro que el progresismo actual descree por completo del socialismo, pero comparte con el menchevismo el rechazo a cualquier aceleraci\u00f3n de los ritmos hist\u00f3ricos que amenace la continuidad del capitalismo).<\/p>\n<p>Lenin disput\u00f3 con estas dos posturas rivales enarbolando el programa de demandas populares que los liberales objetaban y los mencheviques rehu\u00edan. Se apoyaba en la fuerte influencia de los bolcheviques entre los trabajadores y promov\u00eda alianzas con los campesinos en contra del protagonismo de la burgues\u00eda que exig\u00edan los liberales y aceptaban los mencheviques. En oposici\u00f3n a la conciliaci\u00f3n con el zarismo, Lenin promov\u00eda la movilizaci\u00f3n popular y expon\u00eda sin titubeos sus postulados revolucionarios. Una actitud semejante en el escenario latinoamericano actual induce a resistir con firmeza las capitulaciones del progresismo y a se\u00f1alar el incumplimiento de sus promesas electorales.<\/p>\n<p>Lenin siempre subray\u00f3 las diferencias que separaban a sus adversarios liberales y mencheviques del enemigo zarista. Pero tambi\u00e9n destac\u00f3 la necesidad de confrontar con ambos sectores para impedir que su rendici\u00f3n desembocara en una derrota popular. Para implementar esa estrategia, introdujo numerosas t\u00e1cticas durante la corta gesti\u00f3n progresista de Kerentsky. Evitaba confundir esa administraci\u00f3n con el tirano zarista, pero no estaba dispuesto tampoco a aceptar las frustraciones que tra\u00eda aparejadas ese gobierno. Con esa doble acci\u00f3n prepar\u00f3 el camino para el triunfo socialista.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, el dirigente ruso siempre prioriz\u00f3 la intervenci\u00f3n directa de las masas. Su confianza en la participaci\u00f3n popular es un rasgo destacado por todos los estudiosos de su obra. Ese ingrediente de optimismo es visto como el aspecto rom\u00e1ntico de un dirigente que estuvo muy pendiente de la irrupci\u00f3n de contextos revolucionarios. Con ese horizonte apost\u00f3 a conductas heroicas y estableci\u00f3 una relaci\u00f3n emocional de sus reflexiones con esos escenarios (Lih, 2024). Pero esa pasi\u00f3n nunca ceg\u00f3 su evaluaci\u00f3n realista de cada coyuntura.<\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique consideraba la acci\u00f3n popular como la herramienta m\u00e1s auspiciosa para revertir situaciones adversas y radicalizar contextos favorables. Ese enaltecimiento de la lucha es un mensaje muy oportuno para el marco latinoamericano, toda vez que un gobiernos progresista desconf\u00eda de su propio pueblo y evita apoyarse en la movilizaci\u00f3n callejera.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que existen administraciones de ese signo que conservan la expectativa de sus votantes y que en la dur\u00edsima disputa con la derecha no reh\u00fayen las manifestaciones masivas de apoyo (como en el caso de Petro o L\u00f3pez Obrador), tambi\u00e9n es cierto que en otros casos el incumplimiento de las promesas electorales gener\u00f3 un desenga\u00f1o que frustr\u00f3 la batalla contra el golpismo (como en el Per\u00fa de Castillo), quebrant\u00f3 la esperanza de cambios constitucionales (como en el Chile de Boric) y abri\u00f3 el camino para el reemplazo ultraderechista (como en la Argentina de Fern\u00e1ndez).<\/p>\n<p>Lenin pregon\u00f3 la acci\u00f3n popular como una estrategia desde abajo contrapuesta al manejo estatal de los poderosos. La izquierda latinoamericana debe retomar ese contrapunto para apuntalar sus metas socialistas frente a los objetivos procapitalistas del progresismo.<\/p>\n<p><b>En defensa de los procesos radicales<\/b><\/p>\n<p>Lenin esperaba que la revoluci\u00f3n rusa se extendiera en una r\u00e1pida oleada revolucionaria mundial, haciendo despegar al socialismo. Aunque no lleg\u00f3 a toparse de lleno con la frustraci\u00f3n de esa expectativa, s\u00ed pudo notar que Alemania y Francia no segu\u00edan la pauta de los \u00e9xitos bolcheviques. Esa adversidad gener\u00f3 el aislamiento internacional de la URSS y el incremento de las presiones contrarrevolucionarias, que forzaron el endurecimiento defensivo del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico. Con su habitual realismo, Lenin mantuvo siempre su defensa de la revoluci\u00f3n, resaltando los logros, asumiendo los problemas y aceptando las fallas.<\/p>\n<p>Esta postura leg\u00f3 a la izquierda una forma de manejarse en situaciones semejantes. Cualquiera sea la penuria, el obst\u00e1culo o los desaciertos que afronte un proceso transformador, corresponde defenderlo ante el acoso de la derecha y el imperialismo. Lo que padeci\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se repiti\u00f3 posteriormente en los cursos socialistas de China, Vietnam y Cuba, as\u00ed como en los ensayos radicales de \u00c1frica, Asia y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>El mismo hostigamiento reaccionario asume actualmente formas muy virulentas contra Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua, y la defensa de esos pa\u00edses no deber\u00eda generar cuestionamientos en la izquierda. Una relectura de Lenin como la que proponemos sugiere que ninguna objeci\u00f3n a las pol\u00edticas seguidas por los gobiernos de esos pa\u00edses (con sus significativas diferencias entre s\u00ed) justifica restringir el sost\u00e9n internacional que necesitan para defenderse del imperialismo. Estos cuatro pa\u00edses participan de un eje diferenciado del progresismo por la magnitud de la agresi\u00f3n estadounidense contra ellos. El Departamento de Estado auspici\u00f3 un r\u00e9cord de atentados, complots y guarimbas para doblegar al chavismo y retom\u00f3 la escalada golpista en Bolivia luego del fallido experimento de Jeanine A\u00f1ez. En Nicaragua combin\u00f3 la presi\u00f3n diplom\u00e1tica con una furibunda agresi\u00f3n medi\u00e1tica, y en Cuba reforz\u00f3 el bloqueo para incentivar el descontento.<\/p>\n<p>Estas campa\u00f1as impactan sobre los complejos escenarios internos imperantes en los cuatro pa\u00edses. La recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica en Venezuela se consuma con mayor desigualdad y creciente enriquecimiento de la \u00abboliburgues\u00eda\u00bb. Los logros de crecimiento, redistribuci\u00f3n del ingreso y uso productivo de la renta en Bolivia, por su parte, han quedado frenados por la disputa interna del MAS. Mientras tanto, la inadmisible respuesta represiva del orteguismo frente a las protestas se ha extendido a varios h\u00e9roes de la revoluci\u00f3n sandinista. Y la epopeya cubana contin\u00faa con reconocimiento y admiraci\u00f3n regional, pero las soluciones al estancamiento econ\u00f3mico se demoran sin respuestas a la vista.<\/p>\n<p>Un abordaje de estos problemas en l\u00ednea con la tradici\u00f3n leninista exige reconocer las adversidades y debatir su resoluci\u00f3n. El l\u00edder bolchevique inaugur\u00f3 una forma de exponer disyuntivas con in\u00e9dita franqueza y ausencia de cortes\u00eda. Esa frontalidad contribuye a caracterizar las causas del actual congelamiento de los procesos radicales en la regi\u00f3n. Si bien no han sido doblegados, est\u00e1n muy lejos de los avances prometidos y esperados por la poblaci\u00f3n. El mensaje leninista frente a dilemas de este tipo pasa por buscar los remedios en la radicalizaci\u00f3n de esos procesos, un camino que puede transitarse evitando generar expectativas en soluciones m\u00e1gicas y combatiendo la resignaci\u00f3n frente al <i>statu quo<\/i>.<\/p>\n<p><b>Otro escenario global<\/b><\/p>\n<p>Durante el siglo XX, Lenin fue el s\u00edmbolo de la revoluci\u00f3n y el socialismo. En Am\u00e9rica Latina fue identificado con Fidel, el Che y la expectativa de erradicar el capitalismo. Esa esperanza como horizonte pr\u00f3ximo ha cambiado en forma sustancial. El escenario leninista perdi\u00f3 continuidad en una \u00e9poca signada por el neoliberalismo y la ofensiva del capital. El reflujo del \u00faltimo ciclo internacional revolucionario (1968-1975) se consolid\u00f3 con la p\u00e9rdida de conquistas populares, el declive de los sindicatos y la flexibilizaci\u00f3n laboral. Ese cambio de las relaciones de fuerza fue reforzado por la regresi\u00f3n de la conciencia socialista que sucedi\u00f3 a la implosi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Esa eclosi\u00f3n alter\u00f3 el patr\u00f3n de miradas cr\u00edticas al capitalismo que imper\u00f3 en varias generaciones de trabajadores.<\/p>\n<p>Dichas convicciones eran peri\u00f3dicamente potenciadas o afectadas por los resultados de la lucha comunista. Cada oleada revolucionaria reforzaba la convicci\u00f3n, y cada marea opuesta deterioraba la esperanza, pero sin quebrantar la certeza en un futuro socialista. Las experiencias transmitidas de batallas contra la opresi\u00f3n se suced\u00edan de una generaci\u00f3n a otra (Traverso, 2020). Los militantes impactados por la revoluci\u00f3n rusa legaban sus ense\u00f1anzas a los activistas conmovidos por la revoluci\u00f3n china, y ese efecto influ\u00eda sobre los luchadores sacudidos por el triunfo de Vietnam y de Cuba.<\/p>\n<p>El desplome de la URSS rompi\u00f3 esos vasos comunicantes entre los seguidores del ideal socialista. La crisis de la izquierda, el retorno de la religi\u00f3n y el resurgimiento de las identidades nacionales afianzaron una regresi\u00f3n pol\u00edtica que actualmente se expresa en la canalizaci\u00f3n derechista del descontento popular. Que las formaciones m\u00e1s extremas de la reacci\u00f3n consoliden su primac\u00eda electoral en los viejos distritos rojos de varios centros urbanos es la evidencia m\u00e1s reciente de esa involuci\u00f3n. Otro factor determinante de la erosi\u00f3n del escenario leninista ha sido la expansi\u00f3n del marco pol\u00edtico constitucional. Esa extensi\u00f3n \u2014que despuntaba en Estados Unidos y Europa Occidental en los a\u00f1os de la revoluci\u00f3n rusa\u2014 se consolid\u00f3 en todas las metr\u00f3polis. Posteriormente, se ampli\u00f3 tambi\u00e9n a Am\u00e9rica Latina, modificando la tradicional primac\u00eda de las tiran\u00edas c\u00edvico-militares expl\u00edcitas o enmascaradas.<\/p>\n<p>Los sistemas posdictatoriales de las \u00faltimas d\u00e9cadas introdujeron mecanismos muy acotados de democracia real y gravitaci\u00f3n ciudadana, pero se transformaron en el principal instrumento de las clases dominantes para neutralizar las protestas populares. Esos mecanismos operan como un gran contrapeso de los escenarios revolucionarios que suced\u00edan al desplome de las dictaduras (Mosquera, 2024). En una era de neoliberalismo, constitucionalismo y regresi\u00f3n del ideal socialista, la figura de Lenin ya no despierta el mismo inter\u00e9s que en el siglo XX, un declive que expresa la p\u00e9rdida de centralidad de la revoluci\u00f3n (Arcary, 2024). Y comprender este cambio es el punto de partida para reformular estrategias de la izquierda adaptadas al nuevo escenario (Chibber, 2021). Una actitud leninista exige evaluar con descarnado realismo el contexto predominante para amoldar la batalla por el socialismo a ese marco. Ignorar las diferencias que separan el escenario actual del imperante en el pasado impide concebir esas estrategias.<\/p>\n<p>Dicho esto, es importante tener en cuenta que la ausencia de un marco global revolucionario no implica la primac\u00eda del escenario antit\u00e9tico. Hoy persiste una etapa neoliberal de reflujo pero sin el agravante del aplastamiento f\u00edsico o la demolici\u00f3n de las organizaciones de izquierda que signan a los per\u00edodos reaccionarios. Pero, adem\u00e1s, la falta de revoluciones en Am\u00e9rica Latina ha sido compensada por dos oleadas de intensas rebeliones. El primer ciclo (desde 1989) impact\u00f3 sobre Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina, mientras que el segundo (desde 2019) se extendi\u00f3 a Bolivia, Chile, Colombia, Per\u00fa, Hait\u00ed y Guatemala.<\/p>\n<p>Aunque tales sublevaciones no dieron lugar a triunfos populares de envergadura hist\u00f3rica, tampoco culminaron con derrotas comparables a las padecidas durante los a\u00f1os setenta. Su alcance fue muy importante, pero no llegaron a recrear el per\u00edodo revolucionario que inaugur\u00f3 el triunfo en Cuba (1960) y cerr\u00f3 la derrota en Nicaragua (1991). \u00bfEn qu\u00e9 radica la diferencia entre ambas fases? En el grado de radicalidad pol\u00edtica prevaleciente: las rebeliones contempor\u00e1neas no dieron lugar a construcciones paralelas al Estado, las formas de poder popular o los desenlaces militares de la era previa (Katz, 2008).<\/p>\n<p>Las protestas latinoamericanas del siglo XXI se desenvuelven en sinton\u00eda con sublevaciones del mismo tipo en otros puntos del planeta. Exhiben parentescos con la Primavera \u00c1rabe, con las revueltas de los indignados en Europa, con la irrupci\u00f3n callejera en Francia y con las huelgas obreras que recobran relevancia en Estados Unidos. Tambi\u00e9n comparten con otros levantamientos la gravitaci\u00f3n de la acci\u00f3n directa, el protagonismo de los j\u00f3venes trabajadores precarizados y la incidencia del feminismo y el ambientalismo.<\/p>\n<p>El uso del t\u00e9rmino \u00abrebeli\u00f3n\u00bb para identificar esas sublevaciones se ha generalizado, pero sin la debida conceptualizaci\u00f3n de su contrapunto con las revoluciones (Maiello, 2022: 192-210). Es cierto que el pasaje del primer tipo de levantamientos al segundo siempre es una posibilidad en un sistema capitalista que incuba desequilibrios monumentales. Pero el salto de la revuelta a revoluci\u00f3n debe ser evaluado con precisi\u00f3n en funci\u00f3n del tipo organizaci\u00f3n popular emergente que desaf\u00eda al Estado.<\/p>\n<p>En la centuria pasada, las discusiones sobre la estrategia socialista estaban directamente conectadas con el marco revolucionario. El contrapunto entre insurrecci\u00f3n y guerra popular dirim\u00eda cu\u00e1l de los dos rumbos era m\u00e1s propicio para cada contexto nacional, y ambas variantes eran contrastadas con la acci\u00f3n parlamentaria. Este abordaje ha perdido centralidad por la disipaci\u00f3n del escenario revolucionario, cambio que altera tambi\u00e9n la temporalidad del proyecto socialista. La simultaneidad anteriormente avizorada para los procesos de transformaci\u00f3n social ya no es la norma. La din\u00e1mica disruptiva de aceleraciones impetuosas, bifurcaciones imprevisibles y eventos inesperados que rodeaba a Lenin ha desaparecido. Las vertiginosas coyunturas \u00abkerenskistas\u00bb perdieron la centralidad.<\/p>\n<p>Esos cambios traen aparejada una circunstancia fundamental: la estrategia socialista de formaci\u00f3n de un gobierno de trabajadores, captura del Estado y transformaci\u00f3n de la sociedad ya no es el \u00fanico modelo de viraje anticapitalista. En este punto, otra vez, Lenin puede aportar claridad ante este tipo de situaciones.<\/p>\n<p><b>No copiar la revoluci\u00f3n de octubre<\/b><\/p>\n<p>En varias oportunidades Lenin objet\u00f3 la imitaci\u00f3n del camino bolchevique que propiciaban los admiradores de la revoluci\u00f3n de octubre. Esa repetici\u00f3n era auspiciada por los militantes que ansiaban consumar el \u00e9xito de los soviets en sus propios pa\u00edses. En un c\u00e9lebre texto, el dirigente ruso polemiz\u00f3 con quienes imaginaban en Europa Occidental un curso semejante de irrupci\u00f3n de Consejos, colapsos pol\u00edticos y capturas del poder (Lenin, ed. 2021). Esos cuestionamientos se procesaron en la naciente Internacional Comunista y comenzaron a esclarecer la diferencia cualitativa que separaba al r\u00e9gimen mon\u00e1rquico-autoritario imperante en Rusia de la estructura parlamentaria prevaleciente en las sociedades occidentales. Lenin inaugur\u00f3 la percepci\u00f3n de una distinci\u00f3n que dio lugar a estrategias muy distintas para ambas formaciones (Blanc, 2021).<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n inicial se concentr\u00f3 en el caso de Alemania, que en esos a\u00f1os despuntaba como un pa\u00eds desarrollado, con un Estado m\u00e1s complejo, un movimiento obrero m\u00e1s extendido y enormes sindicatos. All\u00ed se verificaba una gran participaci\u00f3n electoral, con fuerte presencia parlamentaria y un sinn\u00famero de comunidades influidas por el pensamiento socialista. Lenin intuy\u00f3 la enorme distancia que separaba a esa configuraci\u00f3n del escenario ruso y reforz\u00f3 la convocatoria a una estrategia de frente \u00fanico de los comunistas con la socialdemocracia para batallar contra la derecha. Y, lejos de limitar esa alianza a su prop\u00f3sito defensivo inmediato, concibi\u00f3 esa unidad como el cimiento de un proyecto gubernamental. Auspici\u00f3 la gestaci\u00f3n de un gobierno de los trabajadores dirigido por partidos socialdem\u00f3cratas, sostenido por los comunistas y sin ministros burgueses (Mosquera, 2023b).<\/p>\n<p>Ese llamado incentiv\u00f3 otras estrategias posteriores para concretar el primer paso de un proyecto socialista en los pa\u00edses con alta gravitaci\u00f3n de la institucionalidad parlamentaria. Se trataba de un modelo que difer\u00eda del curso insurreccional de octubre y de la dictadura del proletariado instaurada en Rusia. Lenin detect\u00f3 tempranamente que la elevada incidencia de los sistemas pol\u00edticos constitucionales generaba que los soviets no emergieran en Europa Occidental con el mismo protagonismo que en Rusia.<\/p>\n<p>Antes de 1917, el l\u00edder bolchevique no postulaba un modelo pol\u00edtico socialista muy definido: oscilaba entre el sost\u00e9n de una demanda democr\u00e1tica tradicional (Asamblea Constituyente) y la ponderaci\u00f3n del potente organismo sovi\u00e9tico que irrumpi\u00f3 con el ensayo revolucionario de 1905 (Mosquera 2023a). Fue el redoblado protagonismo que tuvieron los consejos en 1917 \u2014con organismos surgidos en lugares de trabajo o en comunidades, con gran presencia de obreros y campesinos reclutados como soldados\u2014 lo que lo indujo a exaltar la democracia directa y a intuir que aquellos organismos pod\u00edan prefigurar un nuevo sistema pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Los consejos florecieron en rusia con la misma intensidad que sus antecesores de la Comuna de Par\u00eds y asumieron un papel definitorio en el triunfo de octubre (Le Blanc, 2024). As\u00ed, la insurrecci\u00f3n solo consagr\u00f3 el avasallante poder democr\u00e1tico gestado en torno a los Consejos (Lih, 2019). En los momentos de mayor radicalidad, el l\u00edder bolchevique proclam\u00f3 la superioridad intr\u00ednseca de esos organismos frente a todas las modalidades precedentes de la democracia burguesa (Lenin, ed. 2017). Tal fue el elogio, sin embargo, que recay\u00f3 en la tentaci\u00f3n libertaria de omitir las limitaciones de esas estructuras como basamento central de cualquier sistema pol\u00edtico consolidado (Bensaid, 2002).<\/p>\n<p>La trayectoria posterior de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y de todos los procesos revolucionarios del siglo XX confirm\u00f3 que los soviets \u2014o sus equivalentes militares de poder dual en China, Vietnam o Cuba\u2014 son indispensables para conquistar el manejo del Estado, pero no bastan para administrarlo. Resultan fundamentales a la hora de tomar del poder, pero no pueden fungir como el sost\u00e9n principal o exclusivo de la gesti\u00f3n corriente de los asuntos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Los consejos el pilar de experiencias de democracia participativa y de mecanismos de intervenci\u00f3n ciudadana \u2014como se verific\u00f3 en las comunas de Venezuela (inspiradas en el ejemplo chino) o en la gran variedad de organismos gestados en la epopeya cubana\u2014 y constituyen un resorte clave para el control popular del manejo del Estado. Pero el excepcional nivel de movilizaci\u00f3n, participaci\u00f3n y conciencia popular que irrumpe en las revoluciones no persiste cuando el nuevo r\u00e9gimen estabiliza su funcionamiento (Katz, 2004). Lenin no lleg\u00f3 a conocer esas lecciones del siglo XX, pero su agudo realismo pol\u00edtico lo empuj\u00f3 a polemizar tempranamente con las corrientes comunistas europeas que magnificaban el modelo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Por las mismas razones, tampoco cabe generalizar la decisi\u00f3n bolchevique de disolver la Asamblea Constituyente bajo la amenaza de una gran contrarrevoluci\u00f3n blanca. Esa medida fue un acto espec\u00edfico del convulsionado escenario ruso y no indic\u00f3 la inferioridad de esa instancia frente a los soviets. La cautela de Lenin frente a contextos diferentes a la autocracia zarista debe ser le\u00edda como un mensaje orientador de la estrategia socialista actual.<\/p>\n<p><b>Aplicaciones latinoamericanas (I)<\/b><\/p>\n<p>Las convocatorias de Lenin a no copiar la revoluci\u00f3n rusa, a valorizar el frente \u00fanico, a explorar caminos de gobierno de los trabajadores, a considerar las tradiciones parlamentarias y a intercalar los soviets con la remodelaci\u00f3n constitucional tienen gran relevancia actual para Am\u00e9rica Latina. Esos se\u00f1alamientos subrayan que el manejo del Estado es el punto de partida para cualquier transformaci\u00f3n significativa. Esto, que podr\u00eda parecer una obviedad, es cuestionado por las corrientes que proponen \u00abcambiar el mundo sin tomar el poder\u00bb, suponiendo que ese viraje ser\u00e1 consumado en los m\u00e1rgenes de las instituciones mediante la construcci\u00f3n de organismos divorciados de esa configuraci\u00f3n. Pero al cabo de varias d\u00e9cadas, esa estrategia no ha mostrado resultados. En ning\u00fan pa\u00eds afloraron indicios de c\u00f3mo podr\u00eda consumarse un avance popular desconectado de las conquistas que convalida el Estado.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, la renuncia a llegar al gobierno implica abdicar tambi\u00e9n del manejo del poder y de la consiguiente sustituci\u00f3n del dominio de los poderosos por la primac\u00eda de los oprimidos (Garc\u00eda Linera, 2015), puesto que los intereses contrapuestos de ambos sectores solo pueden dirimirse en torno al manejo de la estructura estatal. All\u00ed se definen las pol\u00edticas que favorecen los intereses de los privilegiados o los despose\u00eddos.<\/p>\n<p>Lenin siempre propici\u00f3 rumbos para acceder al Estado a fin de transformarlo, con la mira puesta en la erradicaci\u00f3n de los componentes opresivos de ese organismo. Nunca imagin\u00f3 que esa mutaci\u00f3n podr\u00eda consumarse renunciando a la batalla por el poder. En las condiciones actuales de Am\u00e9rica Latina, ese acceso presupone la llegada al gobierno a trav\u00e9s de las elecciones. Es la misma percepci\u00f3n que tuvo Lenin al observar el contexto diferenciado de Europa Occidental: not\u00f3 que, sin una victoria en las urnas, las corrientes socialistas quedaban privadas de la legitimidad requerida para disputar el poder. Por eso subray\u00f3 la complementariedad de la lucha callejera con la confrontaci\u00f3n electoral.<\/p>\n<p>Este mismo escenario impera en el contexto latinoamericano actual. La vieja analog\u00eda de la regi\u00f3n con el marco prevaleciente en la Rusia zarista ha quedado disipada, y por esa raz\u00f3n perdi\u00f3 centralidad la estrategia guerrillera o insurreccional que emulaba la captura sovi\u00e9tica del poder. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, las rebeliones han sido el pilar de todos los intentos por desenvolver una transformaci\u00f3n radical de la sociedad (desde el Caracazo hasta la Guerra del Agua). Pero en todos los casos aquellos ensayos requirieron la legitimaci\u00f3n en las urnas.<\/p>\n<p>El actual sistema constitucional de Am\u00e9rica Latina contiene las mismas adulteraciones que imperan en otros rincones del planeta para apuntalar los intereses de los poderosos. La inestabilidad de esos modelos es m\u00e1s generalizada en la regi\u00f3n, pero esa turbulencia no altera la permanencia de esos reg\u00edmenes. Cada crisis de un gobierno deriva en su reemplazo por otro a trav\u00e9s de elecciones, parlamentos y candidatos vencedores. Las dictaduras militares del pasado no han reaparecido, y las estrategias socialistas deben amoldarse a ese dato. De esa continuidad se deriva la centralidad que asume la batalla por el impulso de Asambleas Constituyentes.<\/p>\n<p>Lenin oscil\u00f3 entre realzar esas instancias y ponderar los soviets. Asign\u00f3 mayor centralidad al primer instrumento en las coyunturas menos revulsivas, sin perder de vista a los consejos como principal sost\u00e9n de un cambio radical. Esta misma combinaci\u00f3n se impone actualmente en nuestra regi\u00f3n: la lucha por instaurar Asambleas Constituyentes reaparece como punto de partida en la mayor\u00eda \u2014si no todos\u2014 los intentos de transformaci\u00f3n pol\u00edtica. Es un mecanismo insoslayable para dotar a los ciudadanos del poder que no manejan en el funcionamiento corriente de los sistemas pol\u00edticos.<\/p>\n<p>La Constituyente consagr\u00f3 en Venezuela la democracia participativa junto a conquistas sociales (derechos a los ind\u00edgenas, campesinos, ni\u00f1os), nacionales (prohibici\u00f3n de bases extranjeras) y democr\u00e1ticas (refer\u00e9ndum revocatorio, obligaci\u00f3n de los funcionarios de rendir cuentas, normas de control masivo). En Bolivia instaur\u00f3 el Estado plurinacional para erradicar la hist\u00f3rica supremac\u00eda de las elites blancas sobre las mayor\u00edas ind\u00edgenas. Por el contrario, en Brasil y Argentina no hubo logros de ese porte. Una frustraci\u00f3n mayor se verific\u00f3 en Chile, luego de dos consultas que no consiguieron erradicar la Constituci\u00f3n legada por Pinochet. En Colombia el debate reci\u00e9n est\u00e1 comenzando.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n bolchevique permiti\u00f3 una conquista simult\u00e1nea del gobierno y del poder. La consigna que consagr\u00f3 ese \u00e9xito sintetiz\u00f3 esa convergencia (\u00abtodo el poder a los soviets\u00bb). All\u00ed no hubo mediaciones, tr\u00e1nsitos ni demoras en el traspaso de los resortes del Estado de una clase social a otra y en la sustituci\u00f3n de un estamento burocr\u00e1tico tradicional por un funcionariado emergente. Pero en su llamado a forjar gobiernos de los trabajadores en Europa Occidental, Lenin introdujo una separaci\u00f3n temporal de estas \u00abdos instancias de un mismo trayecto\u00bb. Una administraci\u00f3n socialdem\u00f3crata surgida de las urnas en Alemania implicaba el control el gobierno, pero no del poder. Lenin propon\u00eda excluir a los ministros la burgues\u00eda del gabinete para acelerar esa segunda conquista, pero sin acceder a su manejo inmediato, dejando abierta la temporalidad de esa mutaci\u00f3n al imprevisible curso de la lucha pol\u00edtica.<\/p>\n<p><b>Aplicaciones latinoamericanas (II)<\/b><\/p>\n<p>Algo similar sucede en Am\u00e9rica Latina cuando las corrientes de izquierda abogan por una estrategia de dos momentos, diferenciando el acceso al gobierno de la posterior (aunque inmediata) disputa por el poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico, militar, judicial y medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>La diferencia que separa a ambas instancias ha quedado muy clara en los procesos del <i>lawfare<\/i> que la derecha promueve para desplazar a los presidentes progresistas. En esos golpes institucionales se nota con descarada transparencia qui\u00e9n maneja realmente el poder: una \u00e9lite de militares, capitalistas, jueces y comunicadores socava la autoridad de los mandatarios objetados para forzar su salida del gobierno en una secuencia calcada de un pa\u00eds a otro. Se trata de una oleada de conspiraciones prohijada por la embajada de Estados Unidos e implementada mediante procedimientos legislativos y judiciales. El complot comenz\u00f3 contra Zelaya en Honduras en 2009, y se extendi\u00f3 contra Lugo en Paraguay, Dilma en Brasil y Morales en Bolivia. Adem\u00e1s, hubo numerosos intentos frustrados contra Ch\u00e1vez en Venezuela, Cristina en Argentina, Correa en Ecuador y Lula en Brasil.<\/p>\n<p>Castillo fue tumbado en Per\u00fa con el mismo procedimiento, pero su ca\u00edda cont\u00f3 adem\u00e1s con una acci\u00f3n militar semejante a las asonadas tradicionales del alto mando. La conjura contra Dilma incluy\u00f3 un activo complemento callejero, y la fracasada campa\u00f1a destituyente contra Cristina estuvo encabeza por la gran prensa, que nunca digiri\u00f3 el intento democratizador de la Ley de Servicios de Comunicaci\u00f3n Audiovisual de 2009. En los \u00faltimos a\u00f1os, la ultraderecha perfeccion\u00f3 el mismo dispositivo de golpes institucionales con una andanada de mentiras que propag\u00f3 a trav\u00e9s de las redes.<\/p>\n<p>Ahora bien, si hay algo que estas escaladas de golpismo institucional han confirmado, es que el manejo de un gobierno tan solo implica el control de una peque\u00f1a porci\u00f3n del poder real. Los resortes de ese dominio en el plano econ\u00f3mico, militar, medi\u00e1tico y judicial est\u00e1n monopolizados por las clases dominantes y su \u00e9lite de funcionarios. La conquista popular de esas \u00e1reas involucra una larga batalla, estrategia que Lenin intuy\u00f3 al se\u00f1alar que en algunos pa\u00edses la llegada gobierno era el punto de partida de esa traves\u00eda. La implementaci\u00f3n latinoamericana actual de ese objetivo presenta enormes diferencias nacionales, y las alianzas requeridas para alcanzar la presidencia difieren en cada caso. Pero en todos los pa\u00edses las vertientes radicales o progresistas comparten programas, anhelos y discursos que convergen con la izquierda en la confrontaci\u00f3n con los due\u00f1os del poder.<\/p>\n<p>Reconocer esos enlaces resulta indispensable para concebir proyectos de gobierno. Lenin subrayaba ese principio al distinguir con nitidez a los adversarios de los enemigos. Su mirada es fundamental para recordar que mientras la derecha se ubica en las ant\u00edpodas de la izquierda, el progresismo es un aliado inconsecuente. Ambas fuerzas son cualitativamente diferentes y es un grave error ubicarlas en el mismo casillero.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es cierto que la disputa por el poder es mucho m\u00e1s compleja en el siglo XXI que en la era de la revoluci\u00f3n rusa debido a la enorme extensi\u00f3n y sofisticaci\u00f3n de estructuras estatales, que se han enlazado con la sociedad a trav\u00e9s de m\u00faltiples mediaciones. En la \u00e9poca de Lenin, el poder judicial no ten\u00eda el protagonismo actual y los medios de comunicaci\u00f3n no eran transmisores significativos de la ideolog\u00eda dominante. El poder militar actuaba en forma m\u00e1s visible, pero sin contar con los instrumentos de control coercitivo subyacente que detenta en la actualidad. Por otra parte, la confrontaci\u00f3n con el poder econ\u00f3mico era m\u00e1s frontal y los marxistas imaginaban un r\u00e1pido tr\u00e1nsito hacia la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a las distancias que lo separaban de un momento como el actual, Lenin fue un pionero a la hora de percibir la complejidad que ese tr\u00e1nsito pod\u00eda acarrear. Esto se verifica considerando su reemplazo de la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica total (comunismo de guerra) por la reintroducci\u00f3n de mecanismos mercantiles que convalidaron diversas formas de propiedad (Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica) (Lenin, Ed 1973). Esta \u00faltima variedad de modelos \u2014denominada NEP\u2014 fue retomada por distintos gobiernos de izquierda para promover estrategias que combinan el proyecto socialista con par\u00e1metros capitalistas y complementos mercantiles. Esos esquemas operan mediante una gran regulaci\u00f3n estatal para implementar pol\u00edticas opuestas al neoliberalismo y la financiarizaci\u00f3n. Las experiencias de este tipo que desplegaron China y Vietnam aportan sugerencias para Am\u00e9rica Latina, y su exitoso ensayo en Bolivia contrasta con los magros resultados de Venezuela.<\/p>\n<p>Sea cual fuere el caso, lo importante a tener en cuenta es que la disputa con el poder econ\u00f3mico no puede coronarse en la arena electoral o en las pulseadas del \u00e1mbito institucional. La derrota de las clases dominantes y la erradicaci\u00f3n del capitalismo depende de la acci\u00f3n directa de los trabajadores. Todos los mensajes del l\u00edder bolchevique giran en torno a esa conclusi\u00f3n, y no hay forma de alcanzar esa meta sin forjar \u00f3rganos de poder popular equivalentes a los soviets. Los consejos son los pilares de una transformaci\u00f3n socialista. No cumplen un rol decisivo en la gesti\u00f3n corriente de los gobiernos, pero son la llave maestra para la disputa por el poder. No son indispensables para el triunfo electoral, pero s\u00ed para derrotar a los due\u00f1os del poder militar, econ\u00f3mico, judicial y medi\u00e1tico.<\/p>\n<p><b>Sujetos populares<\/b><\/p>\n<p>Lenin enfatiz\u00f3 la centralidad del proletariado como principal sujeto revolucionario. Retom\u00f3 la visi\u00f3n de sus antecesores, que dedujeron esa primac\u00eda del rol determinante que tienen los asalariados en la reproducci\u00f3n de ese sistema, en tanto alimentan la plusval\u00eda que nutre el beneficio patronal y garantizan la valorizaci\u00f3n que sostiene la acumulaci\u00f3n. El l\u00edder bolchevique resalt\u00f3 que los explotados est\u00e1n ubicados en los centros neur\u00e1lgicos de la econom\u00eda y los capitalistas dependen de su labor. Lucran con las privaciones de todos los despose\u00eddos, pero sus ganancias dependen del esfuerzo laboral espec\u00edfico de los asalariados.<\/p>\n<p>Partiendo de estos presupuestos, observ\u00f3 a la clase obrera como la fuerza directriz de la revoluci\u00f3n socialista y confirm\u00f3 esa centralidad con la experiencia de los soviets. Resalt\u00f3 ese papel notando la din\u00e1mica del proceso revolucionario con una visi\u00f3n muy distante de la hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica que prevalec\u00eda en la socialdemocracia europea. Esta \u00faltima formaci\u00f3n ensalzaba al proletariado como un agente de progreso que corporizaba el desarrollo de las fuerzas productivas y la modernizaci\u00f3n de la sociedad. Por eso observaba la clave de un ordenado pasaje al socialismo en la extensi\u00f3n num\u00e9rica de los asalariados.<\/p>\n<p>Lenin no compart\u00eda esa mirada evolucionista ni tampoco su presupuesto positivista. Derivaba la centralidad del proletariado de la conducta pol\u00edtica de ese sector. Le asignaba un rol de vanguardia en la batalla urbana contra el zarismo y propiciaba una alianza con la mayor\u00eda campesina en el resto del territorio. Las distintas formulaciones que expuso Lenin sobre la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica apuntaron a construir ese frente contra la minor\u00eda de explotadores.<\/p>\n<p>El dirigente bolchevique no dedujo, por lo tanto, el liderazgo del proletariado de un mero presupuesto te\u00f3rico. Estim\u00f3 que la experiencia rusa anticipaba una preeminencia revolucionaria mayor de la clase obrera en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados de Europa. Pero asumi\u00f3 esa conclusi\u00f3n sin ning\u00fan dogmatismo. Denunci\u00f3, por ejemplo, la complicidad de la aristocracia obrera de las metr\u00f3polis con la expoliaci\u00f3n de la periferia en su an\u00e1lisis del imperialismo. Durante el siglo XX, esa connivencia ha incluido un gran entrelazamiento de la burocracia sindical con estamentos privilegiados del Estado para atemperar la combatividad de los trabajadores.<\/p>\n<p>Las prof\u00e9ticas advertencias de Lenin fueron ilustrativas de la flexibilidad que tambi\u00e9n exhibi\u00f3 para percibir la gravitaci\u00f3n de los sectores oprimidos del continente asi\u00e1tico, captando la enorme incidencia del campesinado de esa regi\u00f3n en la entrelazada batalla que libr\u00f3 contra el imperialismo y el capitalismo. Desde muy joven, Lenin resalt\u00f3 la potencialidad revolucionaria de China e India, contra los prejuicios de las corrientes socialdem\u00f3cratas conservadoras que identificaban la belicosidad anticolonial con el primitivismo. Luego de la victoria sovi\u00e9tica, registr\u00f3 el desplazamiento de la revoluci\u00f3n de Occidente a Oriente y entendi\u00f3 que ese viraje extend\u00eda la primac\u00eda de los asalariados a otros sectores despose\u00eddos. Tal reconsideraci\u00f3n qued\u00f3 plasmada en las resoluciones de la Tercera Internacional, que ampliaron a los pueblos oprimidos la cl\u00e1sica invocaci\u00f3n a la unidad del proletariado mundial (Raine, 2021). Esa ponderaci\u00f3n inaugur\u00f3 el reconocimiento marxista de una variedad de sujetos revolucionarios en funci\u00f3n del rol que asumen los distintos segmentos populares en la lucha de cada pa\u00eds. Lenin fue determinante para esa maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la actualidad, aquella reconsideraci\u00f3n sigue siendo decisiva. Sin tomarla en cuenta resulta imposible comprender el protagonismo de los j\u00f3venes trabajadores precarizados en las gestas populares del siglo XXI. Se trata de un sector marginado de las negociaciones tradicionales con el Estado que lidera las protestas callejeras en muchas regiones e integra un conglomerado ampliado de la clase trabajadora con novedosas modalidades de agrupamiento y acci\u00f3n. Una mirada leninista flexible de los sujetos populares permite comprender la gran incidencia de los precarizados en las rebeliones latinoamericanas de las \u00faltimas d\u00e9cadas. Su protagonismo \u2014que comparte con campesinos, ind\u00edgenas y asalariados del sector p\u00fablico\u2014 ha sido especialmente visible en Bolivia, Ecuador, Venezuela, Argentina, Chile, Guatemala, Colombia, Per\u00fa, Panam\u00e1 y Hait\u00ed.<\/p>\n<p>Y es que las transformaciones neoliberales han reestructurado profundamente el universo de los asalariados en toda la regi\u00f3n, y sus efectos comienzan a comprobarse. La fuerza laboral actual es m\u00e1s heterog\u00e9nea y se encuentra segmentada entre un polo de actividades calificadas y un vasto sector precarizado, una reorganizaci\u00f3n capitalista que ha diversificado tambi\u00e9n a los protagonistas de la lucha popular.<\/p>\n<p><b>Organizaciones pol\u00edticas<\/b><\/p>\n<p>La misma agudeza demostrada en su evaluaci\u00f3n de los sujetos populares se hace presente en las reflexiones de Lenin sobre los problemas de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Lenin forj\u00f3 un partido centralizado y disciplinado, muy amoldado a la lucha clandestina contra el zarismo, y su figura qued\u00f3 asociada con ese duro perfil del bolchevismo. Pero nunca concibi\u00f3 ese tipo de organizaci\u00f3n como un modelo universal; por el contrario, propuso varias modificaciones de esa estructura y se mostr\u00f3 abierto a configuraciones de otra \u00edndole.<\/p>\n<p>Esa plasticidad fue muy visible en las pol\u00e9micas de la Tercera Internacional contra los imitadores occidentales del modelo ruso. Lenin auspici\u00f3 caminos m\u00e1s variados, que incluyeron por ejemplo propuestas de ingreso de los comunistas al laborismo ingl\u00e9s, preocupado siempre por establecer conexiones entre los revolucionarios y las inclinaciones pol\u00edticas espec\u00edficas de cada pueblo (Orovitz Sanmartino, 2023:18-47).<\/p>\n<p>El modelo bolchevique fue acertadamente amoldado a escenarios de lucha semejantes al zarismo, especialmente en las dur\u00edsimas batallas del siglo XX contra las dictaduras de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. Las formas de organizaci\u00f3n y los c\u00f3digos de conducta heredados del vanguardismo jacobino fueron necesarios para actuar en esas regiones. Pero la imposici\u00f3n forzada de ese entramado militante en cualquier tiempo y lugar fue un desprop\u00f3sito ulterior de muchas corrientes de la izquierda. En esa trasposici\u00f3n, el leninismo qued\u00f3 err\u00f3neamente identificado con una rudimentaria ideolog\u00eda de partido. Los n\u00facleos dirigentes se atribuyeron aptitudes para definir las pol\u00edticas de todo el colectivo e identificaron ese rumbo con el inter\u00e9s del proletariado. Supusieron que ese curso anticipaba el camino que seguir\u00eda toda la clase trabajadora, con una mirada m\u00e1s emparentada con la pr\u00e9dica y las profec\u00edas de los misioneros que con la lucha pol\u00edtica comunista.<\/p>\n<p>La propuesta organizativa del Lenin siempre constataba la insoslayable necesidad de la organizaci\u00f3n para motorizar una transformaci\u00f3n de la sociedad. El agrupamiento con reglas, costumbres, tradiciones y liderazgos es una caracter\u00edstica compartida por todas las configuraciones pol\u00edticas. Ese enlace organizativo es particularmente indispensable en la batalla actual contra la ultraderecha. Pero la propuesta de Lenin es m\u00e1s ambiciosa y est\u00e1 concebida para transformar la lucha social en una confrontaci\u00f3n pol\u00edtica contra el capitalismo. Postula que la propaganda socialista debe elevar la comprensi\u00f3n de los asalariados de su condici\u00f3n opresiva para inducirlos a construir un proyecto contrapuesto a sus enemigos de clase.<\/p>\n<p>Lenin concentr\u00f3 sus esfuerzos en forjar un partido comprometido con esa maduraci\u00f3n de la conciencia obrera. Objet\u00f3 la simplificada expectativa en el despunte espont\u00e1neo de esa clarificaci\u00f3n por el mero desenvolvimiento de la lucha social. Sus trabajos m\u00e1s importantes no est\u00e1n centrados en la forma de organizar el partido, sino en los senderos que permiten potenciar la conciencia socialista (Lenin, ed. 2015). Destac\u00f3 que la acci\u00f3n reivindicativa no esclarece de por s\u00ed la condici\u00f3n de los trabajadores ni ilumina la forma de erradicar el capitalismo: solo una sistem\u00e1tica estrategia de educaci\u00f3n comunista permite esa comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta manera, el partido nunca fue para Lenin un \u00e1mbito de conspiraci\u00f3n de intelectuales obsesionados por introducir sus ideas al proletariado desde fuera. Esa caricatura no guarda la menor conexi\u00f3n con la visi\u00f3n del l\u00edder bolchevique, que no establec\u00eda nada parecido a esa artificial divisoria sino que confiaba en una din\u00e1mica conjunta de ambos sectores, basada en la experiencia com\u00fan de la lucha. El art\u00edfice de la revoluci\u00f3n rusa remarc\u00f3 la diferencia entre la l\u00f3gica pol\u00edtica y la l\u00f3gica social sin oponer ambos planos. Subray\u00f3 que un proceso de emancipaci\u00f3n requiere potenciar el primer \u00e1mbito como centro de elaboraci\u00f3n de t\u00e1cticas, estrategias y proyectos socialistas.<\/p>\n<p>Lenin construy\u00f3 una organizaci\u00f3n dotada de esos atributos. Por eso fue capaz de introducir los audaces giros t\u00e1cticos que, entre febrero y octubre de 1917, culminaron con la toma del Palacio de Invierno. Las Tesis de Abril, la demanda del poder a los soviets, el frente \u00fanico contra Kornilov y la insurrecci\u00f3n fueron decisiones adoptadas por un partido ya entrenado en la lucha revolucionaria.<\/p>\n<p>El legado de Lenin tiene enorme actualidad para una izquierda latinoamericana necesitada de un programa de resistencia al imperialismo y unidad regional que siente las bases de un futuro no capitalista. Ninguno de esos objetivos emerger\u00e1 tan solo de la lucha social. Las batallas en ese plano han derivado en frecuentes revueltas que tumban gobiernos derechistas y facilitan ciclos progresistas, pero no desembocan en procesos emancipadores. Por esa obstrucci\u00f3n, la derecha reconquista peri\u00f3dicamente el manejo de los gobiernos. Un logro perdurable de la izquierda exige multiplicar las organizaciones socialistas que asuman su perfil sin titubeos, reivindicando los ideales del comunismo con la misma convicci\u00f3n que lo hac\u00eda Lenin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Referencias<\/b><\/p>\n<p>Arcary, Valerio (2024). <a href=\"https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/un-leninismo-para-el-siglo-xxi\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Un leninismo para el siglo XXI<\/a>, enero de 2024.<\/p>\n<p>Bensaid, Daniel (2002). <a href=\"https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2024\/01\/23\/lenin-saltos-saltos-saltos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00a1Saltos! \u00a1Saltos! \u00a1Saltos!<\/a><\/p>\n<p>Blanc, Eric (2021). <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/01\/10\/por-que-kautsky-tenia-razon-y-por-que-deberia-importarte\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Por qu\u00e9 Kautsky ten\u00eda raz\u00f3n (y por qu\u00e9 deber\u00eda importarte)<\/a>.<\/p>\n<p>Boron, Atilio (2024). El rescate de Lenin 30\/01\/2024, https:\/\/atilioboron.com.ar\/al-rescate-de-lenin\/<\/p>\n<p>Budgen, Sebastian; Kouvelakis, Stathis; Zizek, Slavoj (2010). Introducci\u00f3n. Lenin reactivado: hacia una pol\u00edtica de la verdad, pp. 5-8. Madrid, Akal.<\/p>\n<p>Chibber, Vivek (2021). <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2017\/12\/our-road-to-power\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Our Road to Power<\/a>.<\/p>\n<p>Dejean, Mathieu; Escalona, Fabien; Godin, Romaric (2024). <a href=\"https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/cien-anos-despues-como-sobrevive-el-pensamiento-de-lenin-al-leninismo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Cien a\u00f1os despu\u00e9s, como sobrevive el pensamiento de Lenin al leninismo<\/a>.<\/p>\n<p>Garc\u00eda Linera, \u00c1lvaro (2015). <a href=\"https:\/\/www.vicepresidencia.gob.bo\/IMG\/pdf\/estado_democracia_y_socialismo-1-2.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Una lectura a partir de Poulantzas, Estado, democracia y socialismo<\/a>.<\/p>\n<p>Katz, Claudio (2004). El porvenir del socialismo, Herramienta e Imago Mundi, Buenos Aires<\/p>\n<p>Katz Claudio (2008). Las disyuntivas de la izquierda en Am\u00e9rica Latina, Luxemburg, Buenos Aires<\/p>\n<p>Katz, Claudio (2024). Am\u00e9rica Latina en la encrucijada global, Buenos Aires Batalla de Ideas; La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.<\/p>\n<p>Le Blanc, Paul (2024). <a href=\"https:\/\/nuevarevolucion.es\/a-100-anos-de-su-muerte-todavia-necesitamos-a-lenin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">A 100 a\u00f1os de su muerte, todav\u00eda necesitamos a Lenin<\/a>.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir Ilich (ed 1960). Obras Completas, Buenos Aires, Editorial Cartago.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir Ilich (ed 1973). Obras escogidas, Editorial Progreso, Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir Ilich (ed 2015). Que hacer, Akal, Madrid.<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir Ilich (ed 2017). El Estado y la Revoluci\u00f3n, XHGLC Ediciones, Madrid,<\/p>\n<p>Lenin, Vladimir Ilich (ed 2021). La enfermedad infantil del \u00abizquierdismo\u00bb en el comunismo, Akal, Madrid.<\/p>\n<p>Lih, Lars T (2019). <a href=\"https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/karl-kautsky-arquitecto-de-la-revolucion-de-octubre\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Karl Kautsky, arquitecto de la Revoluci\u00f3n de Octubre<\/a>, julio de 2019.<\/p>\n<p>Lih, Lars T (2024). <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/una-mira-particular-sobre-lenin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Una mirada particular sobre Lenin<\/a>.<\/p>\n<p>Maiello, Mat\u00edas (2022). De la movilizaci\u00f3n a la revoluci\u00f3n, Ediciones IPS, Buenos Aires.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez, Josefina (2023). <a href=\"https:\/\/contrahegemoniaweb.com.ar\/2023\/02\/01\/lecturas-para-pensar-la-revolucion-en-nuestro-tiempo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Lecturas para pensar la revoluci\u00f3n en nuestro tiempo<\/a>.<\/p>\n<p>Mosquera Martin (2023a) <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/12\/06\/todavia-es-posible-una-nueva-interpretacion-de-octubre\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00bfTodav\u00eda es posible una nueva interpretaci\u00f3n de Octubre?<\/a> <em>Revista Jacobin<\/em>.<\/p>\n<p>Mosquera, Martin (2023b). <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/lecciones-desde-lejos-frente-unico-y-gobierno-obrero-en-la-internacional-comunista\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Lecciones desde lejos: frente \u00fanico y gobierno obrero en la Internacional Comunista<\/a>.<\/p>\n<p>Mosquera, Martin (2024). \u00bfAntinomias de la estrategia socialista? <em>Historical Materialism<\/em> (pr\u00f3xima edici\u00f3n).<\/p>\n<p>Orovitz Sanmartino, Jorge (2023). <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/12\/06\/el-fantasma-de-lenin-en-america-latina\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tras las huellas de la pol\u00edtica. El fantasma de Lenin en Am\u00e9rica Latina<\/a>, <i>Jacobin<\/i>, #9, segundo semestre 2023.<\/p>\n<p>Ortega Reyna, Jaime (2017). \u00d3rbitas de un pensamiento: Lenin y el marxismo en Am\u00e9rica Latina <a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_serial&amp;pid=1665-8574&amp;lng=es&amp;nrm=iso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Latinoam\u00e9rica. Revista de estudios Latinoamericanos<\/a> M\u00e9xico jul.\/dic. 2017.<\/p>\n<p>Piemonte, V\u00edctor (2023). <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2023\/12\/06\/el-fantasma-de-lenin-en-america-latina\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El fantasma de Lenin en Am\u00e9rica Latina<\/a>, <i>Jacobin<\/i>, #9, segundo semestre 2023.<\/p>\n<p>Raine, Barnaby (2021). <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/03\/10\/lenin-las-revueltas-anticoloniales\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Lenin y las revueltas anticoloniales<\/a>.<\/p>\n<p>Traverso, Enzo (2020). <a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/estatuas-historia-memoria\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Derribar estatuas no borra la historia, nos hace verla con m\u00e1s claridad<\/a>.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Jacobin lat<\/em>, 2 de mayo de 2024 (<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/05\/02\/lenin-hoy\/\">https:\/\/jacobinlat.com\/2024\/05\/02\/lenin-hoy\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lenin fue el art\u00edfice de la primera revoluci\u00f3n socialista y del audaz intento de gestar un sistema poscapitalista. 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