{"id":15944,"date":"2024-07-27T05:00:31","date_gmt":"2024-07-27T04:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15944"},"modified":"2024-07-27T06:49:33","modified_gmt":"2024-07-27T05:49:33","slug":"el-vomito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=15944","title":{"rendered":"El v\u00f3mito"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de <i>The Zone of Interest<\/i> (2023)<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"right\">\u00ab2 [de agosto de 1914]. Alemania ha declarado la guerra a Rusia. &#8211; Por la tarde, Escuela de Nataci\u00f3n.\u00bbFranz Kafka<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"right\">\u00abNunca entender\u00e1n que yo tambi\u00e9n tuve un coraz\u00f3n.\u00bb<br \/>\nRudolf H\u00f6ss<\/p>\n<p>Se dice que el psic\u00f3logo de origen jud\u00edo Kurt Lewin trat\u00f3 en sus escritos el caso siguiente: durante el nazismo, mientras los prisioneros encerrados en trenes se acercaban a su destino (los campos de concentraci\u00f3n), sent\u00edan que los bosques que ve\u00edan desde las ventanillas de los vagones se hac\u00edan paulatinamente<b> <\/b>sombr\u00edos. No es que objetivamente se oscurecieran, pero as\u00ed era vivido por ellos. Se trata de un fen\u00f3meno universal seg\u00fan el cual el contexto, el ambiente en el que se encuentra el sujeto modifica o \u00abencarrila\u00ab su modo de percibir el mundo.<\/p>\n<p>A diferencia de ellos, en <i>The Zone of Interest<\/i>, la \u00faltima pel\u00edcula de Jonathan Glazer, los protagonistas \u2013la familia de Rudolf H\u00f6ss, el comandante del campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz\u2013 viven su vida cotidiana de forma <i>aparentemente<\/i> luminosa y feliz. Como ya hiciera en su anterior pel\u00edcula, <i>Under the Skin<\/i>, Glazer nos muestra peque\u00f1as costumbres dom\u00e9sticas, conversaciones banales; la celebraci\u00f3n de un cumplea\u00f1os, la visita de la abuela. En este caso, por supuesto, todo se hace de espaldas a la realidad del exterminio que se produce literalmente al <i>otro<\/i> lado, pues la casa de los H\u00f6ss est\u00e1 adosada al campo. As\u00ed, desde el jard\u00edn de este <i>hogar<\/i>, o en los tranquilos espacios naturales circundantes, el espectador, que comparte punto de vista con la familia, puede conocer lo que ocurre tras los muros s\u00f3lo a trav\u00e9s de gritos, del sonido de disparos lejanos, del humo de los trenes que llegan al campo o de los crematorios. Todo ello, que se presenta, de inicio, como un <i>exterior<\/i> casi imperceptible, se mantiene marco de lo que pasa en todo momento. \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede alguien vivir tan tranquilamente <i>al lado<\/i> del horror, como si nada ocurriera?\u00bb, se pregunta de forma inevitable, en alg\u00fan momento, el espectador.<\/p>\n<p>La referencia indirecta o velada al genocidio, introducida a trav\u00e9s de la ignorancia consciente de la familia H\u00f6ss, aunque sorprendente y quir\u00fargica en su ejecuci\u00f3n, no es ins\u00f3lita: puede recordar, en un principio, a las teor\u00edas de la no-representaci\u00f3n cercanas al juda\u00edsmo que fueron exploradas en el pasado por el documentalista franc\u00e9s Claude Lanzmann en la monumental <i>Shoah<\/i>, de 1985, o m\u00e1s tarde, en nuestro pa\u00eds, por el dramaturgo Juan Mayorga en <i>Himmelweg<\/i>, de 2003. Sus objetivos inclu\u00edan evitar la pretensi\u00f3n \u00e9tica de hablar por las v\u00edctimas o de representar los hechos tal y como fueron, en l\u00ednea con la idea de Primo Levi de que ni tan solo los que sobrevivieron a los campos fueron \u00abtestigos verdaderos\u00bb, pues esos \u00abno regresaron, o regresaron sin palabras\u00bb. Sin embargo, el experimento perspectivista de Glazer en <i>The Zone of Interest<\/i> puede verse ligado m\u00e1s bien a esa escena final de <i>Sal\u00f2<\/i>, de Pier Paolo Pasolini, en la que dos j\u00f3venes bailan en un piso, <i>ajenos<\/i> e insensibilizados a las torturas que se producen fuera; o, de nuevo, a <i>Under the Skin<\/i>, donde, como espectadores, se nos situ\u00f3 en una posici\u00f3n extra\u00f1a, cercana al Otro que, en ese caso, comenzaba por encarnar un grupo de <i>aliens<\/i> y, en este, es personificado por los H\u00f6ss.<\/p>\n<p>Como en todos estos casos, con su pel\u00edcula Jonathan Glazer apunta expl\u00edcitamente a nuestros d\u00edas. As\u00ed, en una entrevista, afirm\u00f3:<\/p>\n<p>Todos vemos la situaci\u00f3n en la que est\u00e1 el mundo y no quer\u00eda hacer una <i>pieza de museo<\/i> [cursivas m\u00edas] que nos hiciera sentir que es algo que sucedi\u00f3 entonces y de lo que ahora estamos a salvo. Todo se aplica al momento actual y espero que los espectadores se vean a s\u00ed mismos en la pantalla y vean lo similares que somos a los perpetradores. S\u00e9 que asusta reconocerse ah\u00ed, y a la gente le llevar\u00e1 un tiempo, tratar\u00e1 de mantener una distancia antes de hacerlo, pero tenemos que reconocernos en esos autores. Tenemos que hacerlo.<\/p>\n<p>Y en la gala de los Premios \u00d3scar 2024, que <i>The Zone of Intere<\/i><i>st<\/i> gan\u00f3 en la categor\u00eda de mejor pel\u00edcula internacional y de mejor sonido, Glazer fue m\u00e1s all\u00e1 en su discurso de aceptaci\u00f3n al referirse, en espec\u00edfico, al conflicto en curso entre Israel y Palestina:<\/p>\n<p>Nuestra pel\u00edcula muestra ad\u00f3nde lleva la deshumanizaci\u00f3n en su peor grado. Dio forma a todo nuestro pasado y presente. Ahora mismo estamos aqu\u00ed como hombres que rechazan su judeidad y un Holocausto que ha sido secuestrado por una ocupaci\u00f3n que ha llevado al conflicto para tantos inocentes, sean las v\u00edctimas del 7 de octubre en Israel o las del ataque en marcha en Gaza. Todas son v\u00edctimas de esta deshumanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La alternativa a esta identificaci\u00f3n con los verdugos es clara en la pel\u00edcula: se expresa en la figura solitaria, tambi\u00e9n perif\u00e9rica, de una chica que, grabada con una c\u00e1mara termodin\u00e1mica que produce un efecto fantasmal, similar al negativo \u2013como si fuera al rev\u00e9s de todo lo visto hasta el momento\u2013, trata de resistir a la barbarie nazi ayudando como puede a las v\u00edctimas, dej\u00e1ndoles manzanas por las que, se menciona en cierto momento como de pasada, habr\u00e1 peleas.<\/p>\n<p>Pero los horrores velados en el marco de la acci\u00f3n y de la pantalla, cuya significaci\u00f3n debe ser construida por el espectador, tienen una continuidad hacia adentro, en el interior de las relaciones de los H\u00f6ss, donde tambi\u00e9n los personajes act\u00faan \u00edntimamente de espaldas a la verdad y a los dem\u00e1s. Este tipo de escenas ha sido, en general, poco comentado por la cr\u00edtica, pero contribuye a producir el deje s\u00f3rdido, siniestro, que Freud llam\u00f3 \u00abUnheimlich\u00bb y que expulsa toda sensaci\u00f3n de hogar (\u00abheim\u00bb), tanto como las comentadas anteriormente. Pongo s\u00f3lo dos ejemplos, aunque estos est\u00e1n por doquier. En cierto momento de la pel\u00edcula, durante la noche, la abuela, madre de Hedwig, la mujer de H\u00f6ss, que ha ido de visita a pasar unos d\u00edas, ve fuego por la ventana. Tras ello, a la ma\u00f1ana siguiente, se marcha, dejando una carta de la que no sabremos el contenido: cuando su hija la lee, la tira a la estufa, y el episodio no volver\u00e1 a mencionarse. En otro punto, otra noche, Rudolf \u2013que en la realidad mont\u00f3 un burdel en Auschwitz\u2013 comete una infidelidad a su mujer, aunque no lo veamos expl\u00edcitamente. Despu\u00e9s de limpiarse en un s\u00f3tano oculto al final de un largo t\u00fanel bajo la casa, sube para irse a la cama y ve a una de sus hijas en el pasadizo, son\u00e1mbula. La coge en brazos y esta murmura: \u00abest\u00e1s sudado\u00bb. En este aspecto, merece la pena destacar el rastro de otros autores que han elaborado una visi\u00f3n cr\u00edtica paralela \u2013g\u00e9lida, geom\u00e9trica, distanciada\u2013 de la vida cotidiana, como el sueco Roy Andersson, del que tal vez puede destacarse, especialmente, <i>N\u00e5gonting har h\u00e4nt<\/i> (<i>Something Happened<\/i>), o el austr\u00edaco Ulrich Seidl.<\/p>\n<p>De este modo, el caso de Palestina, la manera como el mundo alrededor permite desde hace a\u00f1os un nuevo genocidio, es s\u00f3lo una <i>cara<\/i> de la realidad, cuyos espacios interior y exterior \u2013por seguir con palabras usadas hasta ahora\u2013 son correlativos. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, en estas peque\u00f1eces cotidianas de los H\u00f6ss, propias de vidas \u00e9ticas miserables, el espectador deber\u00eda verse interpelado a reconocerse y a aventurar una alternativa, pues, en su interioridad, la familia H\u00f6ss no es tampoco un monstruo <i>exterior<\/i>, inhumano, como tal vez desear\u00edamos pensar. En el contexto de un matrimonio \u00edntimamente fallido<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, el amor genuino que Rudolf muestra en la pel\u00edcula por su caballo, por poner otro ejemplo, no le hace, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s cruel o desalmado, por dedicar su vida, en paralelo, el genocidio. Ese caballo debe entenderse, en cambio, como el \u00fanico ser donde encuentra esa calidez incondicional que todo <i>ser humano<\/i> necesita y que tantos propietarios de animales dom\u00e9sticos sienten igualmente en el presente. \u00abNunca pens\u00e9 que no estar\u00edas a mi lado\u00bb, le dice, herido y afligido, a su mujer, cuando esta manifiesta que prefiere quedarse en la casa que irse con \u00e9l a Urianemburgo, donde ha sido destinado, contra su voluntad, por sus superiores.<\/p>\n<p>Todo esto, que puede considerarse secundario, me parece clave para dar raz\u00f3n del enigm\u00e1tico final de <i>The Zone of Interest<\/i>, que s\u00ed ha sido muy comentado y discutido, con acierto. Tras asistir a una fiesta en un gran edificio, H\u00f6ss llama por tel\u00e9fono a su mujer desde el piso superior. Orgulloso, le viene a contar que, tras un periodo de desconfianza, ha sido rehabilitado por las m\u00e1s altas autoridades nazis, y que supervisar\u00e1 una operaci\u00f3n que incluso ha sido llamada con su apellido, que su mujer comparte. Tambi\u00e9n le dice, con el mismo tono, que durante la fiesta ha estado pensando en gasear a todos los presentes. Su mujer le responde que es tarde y que debe irse a la cama. Tras colgar, mientras baja por las escaleras para irse, H\u00f6ss siente arcadas. Y, al fondo de un pasillo oscuro, donde fija la mirada, ve una luz, que nos transporta al presente, a la puerta de un crematorio de Auschwitz, convertido en museo, donde unas mujeres limpian.<\/p>\n<p>Esto ha sido explicado de distintas formas. Se ha hecho menci\u00f3n, por ejemplo, a <i>The Act of Killing<\/i>, de 2012, pel\u00edcula de Joshua Oppenheimer en cuyo final el protagonista, otro responsable de genocidio, vomita debido al arrepentimiento (arrepentimiento, por cierto, de veracidad cuestionable). El asco de H\u00f6ss, se argumenta, se deber\u00eda a la visi\u00f3n del futuro en Auschwitz, convertido en un espacio de Memoria, que mostrar\u00eda su derrota y su nimiedad. Del mismo modo, podr\u00eda compararse su reacci\u00f3n a la que el f\u00edsico J. Robert Oppenheimer experimenta tras el lanzamiento de la bomba at\u00f3mica en Hiroshima en <i>Oppenheimer<\/i>, la reciente pel\u00edcula de Christopher Nolan, cuando se hace cargo de la magnitud de los hechos y de la irrevocabilidad de las din\u00e1micas b\u00e9licas y humanas iniciadas. Ninguna de estas explicaciones, sin embargo, tiene en cuenta el hecho de que, como he destacado, H\u00f6ss siente las arcadas antes de la visi\u00f3n del futuro y despu\u00e9s de la en\u00e9sima muestra de incomunicaci\u00f3n y distanciamiento con su mujer, a quien, acomodada en la relaci\u00f3n vac\u00eda e insignificante en la que viven, no parece importarle, en verdad, que H\u00f6ss vuelva a casa.<\/p>\n<p>Debe recordarse, por otro lado, que Jonathan Glazer declar\u00f3 expl\u00edcitamente que con <i>The Zone of Interest<\/i><b> <\/b>no quer\u00eda hacer \u00abuna pieza de museo\u00bb y, en este sentido, es cuestionable que su opini\u00f3n sobre el presente de Auschwitz sea positiva. M\u00e1s bien, me parece que, como ha destacado alguna rese\u00f1a, los planos de trabajadores limpiando los crematorios por un sueldo, igual que lo har\u00edan en cualquier otro sitio, ajenos a la Historia, muestran, al contrario, el tipo de relaci\u00f3n con el pasado y el tipo de l\u00f3gica o actitud presente que fomentan nuevos horrores y que nos impiden luchar contra ellos. De mi propia visita a Auschwitz, hace a\u00f1os, saqu\u00e9 distintas convicciones: una de ellas, que el lugar se hab\u00eda convertido en un parque de atracciones, en una parada obligatoria para cualquier turista que luego, a la salida, experimentado el previsto y dirigido sentido de asombro y de piedad, volv\u00eda a su vida cotidiana sin ning\u00fan cuestionamiento, ninguna alteraci\u00f3n; otra, que el discurso jud\u00edo se hab\u00eda impuesto sobre la voz de las otras v\u00edctimas, a las que se dedicaba mucho menos espacio y reconocimiento. Mientras sal\u00eda del campo y miraba las caras de la cola de turistas para entrar, en la que algunos intentaban incluso colarse, hubiera podido tener, tambi\u00e9n yo, una visi\u00f3n: hubiera podido verles en un tren, camino de la muerte, pero sin ni siquiera darse cuenta de ello. Hubiera podido vomitar. Tanto como verdugos, en esa \u00abzona gris\u00bb de la que tambi\u00e9n habl\u00f3 Primo Levi, somos v\u00edctimas del mundo terrible que conformamos, tan fr\u00edvolo, enajenante y vac\u00edo como pudo serlo cualquier otro.<\/p>\n<p>Cuando le\u00ed por primera vez la anotaci\u00f3n de Kafka en su diario que encabeza esta rese\u00f1a, no la entend\u00ed. \u00bfC\u00f3mo era posible que alguien con su sensibilidad decidiera escribir eso? Creo que <i>The Zone of Interest<\/i>, como antes <i>Under the Skin<\/i>, nos ayuda a ver esa aparente monstruosidad como una constataci\u00f3n \u00e9tica imprescindible de lo que fue el siglo XX y, todav\u00eda m\u00e1s, est\u00e1 siendo el XXI. Nos ayuda a divisar los l\u00edmites del orden actual, el marco con el que se relaciona nuestro vivir y el verdadero sentido de este, el car\u00e1cter y el alcance de su deshumanizaci\u00f3n; y a situarnos ante ello, a darnos cuenta de c\u00f3mo se oscurece el bosque. De otro modo, importar\u00e1 poco, importa poco, que, como Rudolf H\u00f6ss, nosotros tambi\u00e9n tengamos un coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Nota<\/strong><br \/>\n<a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Matrimonio fallido que, como digo, debe relacionarse con lo que ocurre fuera: en la realidad, aunque se ha dicho que la relaci\u00f3n entre marido y mujer \u00abaparentemente no ten\u00eda problemas y se ve\u00eda felizmente casado en los cuatro a\u00f1os que pas\u00f3 en Auschwitz\u00bb, H\u00f6ss declar\u00f3 a Gustave Gilbert, psic\u00f3logo con quien habl\u00f3 tras el final de la guerra, que, tras revelarle a su esposa la naturaleza exacta de sus actividades, rara vez ten\u00edan \u00abdeseos carnales\u00bb.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"La zona de inter\u00e9s, de Jonathan Glazer | Tr\u00e1iler VOSE | Estreno en cines el 19 de enero de 2024\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/eu1ZOCT8Vtc?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de The Zone of Interest (2023) \u00ab2 [de agosto de 1914]. 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