{"id":160,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=160"},"modified":"2020-02-12T13:19:27","modified_gmt":"2020-02-12T12:19:27","slug":"festung-europa-notas-sobre-la-constitucion-europea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=160","title":{"rendered":"\u201cFestung-Europa:   Notas sobre la constituci\u00f3n europea\u201d"},"content":{"rendered":"<p><i>\u201cDesobediencia es mi palabra favorita\u201d<\/i><\/p>\r\n<p><i>(Philip Marlowe)<\/i><\/p>\r\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/220px-EU_constitution_es_01.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3807 alignleft\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/220px-EU_constitution_es_01-214x300.png\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/220px-EU_constitution_es_01-214x300.png 214w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/04\/220px-EU_constitution_es_01.png 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a><\/p>\r\n<p>\u00a0<em> Proemio<\/em><\/p>\r\n<p>\u00a0 \u00a0 La hip\u00f3tesis de una \u201cguerra global permanente\u201d (GGP) tiene una ventaja y muchas hipotecas ocultas. La ventaja es obvia: es un concepto altamente comprensible, una etiqueta de f\u00e1cil explicaci\u00f3n, harto evidente y f\u00e1cil de digerir. A esta facilidad sem\u00e1ntica se le contrapone problemas dir\u00edamos de introspecci\u00f3n nacional: queda constre\u00f1ida a un \u201crevival\u201d de la vieja categor\u00eda \u201cmilitarismo\u201d del siglo XIX, donde el peso excesivo reca\u00eda sobre la esfera de la pol\u00edtica externa, dando por consabido o supuesto las determinantes internas, sist\u00e9micas, la lucha de clases en la propia naci\u00f3n. Quiero abordar el tema de la Constituci\u00f3n europea en sentido inverso, pensando la GGP como la primac\u00eda de la pol\u00edtica interna, como el desarrollo larvado de figuras de la lucha de clases (pasadas y futuras), como presunciones de guerra civil y dominio de clase. La constituci\u00f3n entendida como sistema de mediaciones y equilibrio entre el capital y el poder obrero coagula niveles de violencia al mismo que dise\u00f1a nuevas figuras de comando pol\u00edtico que tendr\u00e1n profunda incidencia en la morfolog\u00eda de la lucha de clases.<\/p>\r\n<p><i>Europa. Historia conceptual de una ideolog\u00eda:<\/i><\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 El proyecto de unidad europea El anhelo de unidad europea es m\u00e1s antiguo que la corona de Carlomagno, dec\u00eda clarividente J\u00fcnger en 1944, el nacional-bolchevique amigo de Heidegger, pero nunca ha sido tan apremiante y ardiente como en nuestro tiempo. Europa es una suerte de enigma, un enigma que arrastra desde su propio nombre equ\u00edvoco. Euro, el antiguo viento del sudoeste, hijo de Eos y de Tif\u00f3n. Europa, mitol\u00f3gica hero\u00edna oriental que termina nombrando y renombrando un ap\u00e9ndice geogr\u00e1fico, la joven amada por Zeus e hija de Agenor, rey de Fenicia; la seducida y montada en un toro, tal como se puede ver en una antigua metopa del templo de Seminonte. Europa, una met\u00e1fora sem\u00edtica del espacio entre el Atl\u00e1ntico y los Urales, una regi\u00f3n que los antiguos relacionaban con el sol poniente al norte de la H\u00e9lade, la Grecia cl\u00e1sica, tal como la nombraban Esquilo y Eur\u00edpides.<\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed, ya en la propia etimolog\u00eda Europa lleva una incertidumbre, la figura de un origen extra\u00f1o, la del \u201cotro\u201d y, porque no, la necesidad vital, la angustia de buscar una unidad anhelada y perdida. Europa y Asia, Occidente y Oriente, Levante y Poniente, m\u00e1s que sernos conscientes como materiales unidades geogr\u00e1ficas o en representaciones geof\u00edsicas nos resultan claras en lo m\u00e1s \u00edntimo de nosotros, como densidad pol\u00edtico-cultural. Europa es un concepto inestable, fluctuante y su propia delimitaci\u00f3n no s\u00f3lo pudo ser discutida a lo largo de su atroz historia, sino que es criticable. Sus caras geogr\u00e1ficas, hist\u00f3rico-espirituales, jam\u00e1s han coincidido. Si en la Antig\u00fcedad las costas de Jonia y ciudades como Alejandr\u00eda formaban parte de Europa (y se exclu\u00edan Britannia y Germania), ya en la Edad Media amplias zonas de los Balcanes, incluida Grecia, eran lo \u201cotro\u201d, el fantasma de Asia. Constantinopla dej\u00f3 de ser autom\u00e1ticamente Europa cuando los turcos la conquistaron o \u00c1frica del Norte con los \u00e1rabes.<\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Esto demuestra que qui\u00e9n traza las fronteras, quien construye la identidad \u201camigo-enemigo\u201d no es tanto el \u201cVolksgeist\u201d, o la raz\u00f3n universal, sino el poder econ\u00f3mico-social establecido. La palabra Europa, antes Occidente, sirve para designar de un modo cada vez m\u00e1s inequ\u00edvoco un \u201cHinterland\u201d econ\u00f3mico, un mercado, un haz de relaciones entre hombres y mercanc\u00edas. Y si tomamos el concepto de Europa en sentido restringido, su extensi\u00f3n es mucho menor con respecto a lo que hoy entendemos por la Uni\u00f3n Europea. Lo que s\u00ed queda claro es que, debajo de todos los discursos, sean por \u201cs\u00ed\u201d o por \u201cno\u201d, hay un conocimiento infalible y certero, que por debajo de todos los cambios hegem\u00f3nicos en las relaciones espaciales de poder, subyace la diferencia ontol\u00f3gica entre Europa y lo \u201cotro\u201d. Y esta diferencia es la que obsesiona la b\u00fasqueda de identidad y relaci\u00f3n. La urgencia de unidad, de identidad, de autorreconocimiento se basa en una apor\u00eda fundadora del pensamiento occidental, estrechamente conectada a su propia historia lexicogr\u00e1fica, a su definici\u00f3n geogr\u00e1fica y a una ideolog\u00eda burguesa tard\u00eda, irremediablemente materialista y euroc\u00e9ntrica. En su relaci\u00f3n de \u201cpolemos-eros\u201d con lo otro, con lo b\u00e1rbaro, lo no-europeo es donde Europa busca en un duro trabajo interpretativo su problema de identidad y relaci\u00f3n. Europa sabe que su verdad m\u00e1s profunda est\u00e1 fuera de ella misma, como en sus or\u00edgenes, aunque muchas veces lo olvide.<\/p>\r\n<p><i>El inicio como acto fallido: la ideolog\u00eda europea como la \u201cCiudad Per\u00edclea\u201d o la libertad contra la democracia<\/i><\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0Recordemos qu\u00e9 es este proyecto. El texto finalmente remitido al Consejo Europeo resulta ser una mezcla confusa entre un Tratado constitucional (en el sentido schmittiano del t\u00e9rmino) y una ley fundamental, y en \u00e9l se aglutinan, despu\u00e9s de un Prefacio y un Pre\u00e1mbulo, los nueve t\u00edtulos b\u00e1sicos de la Constituci\u00f3n, recogidos en una Parte I, junto con la \u201cCarta de los derechos fundamentales de la Uni\u00f3n\u201d (que pasa a ser la parte II del Proyecto), una Parte III dedicada a las Pol\u00edticas y el Funcionamiento de la Uni\u00f3n y una Parte IV (de \u201cDisposiciones generales y finales\u201d), donde se anexan cinco protocolos de diversa \u00edndole (\u201cProtocolo sobre el cometido de los parlamentos nacionales en la UE\u201d, \u201cProtocolo sobre la aplicaci\u00f3n de los principios de subsidiaridad y proporcionalidad\u201d, \u201cProtocolo sobre la representaci\u00f3n de los ciudadanos en el Parlamento Europeo, la ponderaci\u00f3n de votos en el Consejo Europeo y el Consejo de Ministros\u201d, \u201cProtocolo sobre el grupo del euro\u201d y \u201cProtocolo por el que se modifica el Tratado Euratom\u201d) y algunos otros textos (\u201cDeclaraci\u00f3n aneja al Protocolo sobre la representaci\u00f3n&#8230;\u201d, \u201cDeclaraci\u00f3n sobre la creaci\u00f3n de un servicio europeo de acci\u00f3n exterior\u201d y una \u201cDeclaraci\u00f3n al acta final de firma del Tratado por el que se instituye la Constituci\u00f3n\u201d, de corte procedimental). <b>Son 448 art\u00edculos completos, divididos en 4 partes, 6 protocolos, 2 pre\u00e1mbulos, un ep\u00edgrafe de Tuc\u00eddides y 3 declaraciones.<\/b> Por ello, y dada la \u201cmara\u00f1a\u201d de documentos y asuntos que en ella se tratan, enti\u00e9ndanse las siguientes reflexiones como una primera aproximaci\u00f3n a lo que esta \u201cley fundamental\u201d supondr\u00e1 en el corto y medio plazo para los pueblos de Europa. Empezaremos de lo que da menos miedo e importante para ir aumentando el p\u00e1nico hacia lo siniestro y regresivo.<\/p>\r\n<p>El proyecto de tratado constitucional comienza con un rapto de inspiraci\u00f3n de los redactores, se trata de una memorable y conocida cita de Per\u00edcles. Aqu\u00ed las Musas han fallado en su efecto ideol\u00f3gico, pues nos quedan dos alternativas en cuanto a su intencionalidad: o bien se ha querido inconscientemente decir lo que no dice o bien se dice lo que el texto original griego significa verdaderamente. Muchos comentaristas espa\u00f1oles hablan de \u201cbaja calidad constitucional\u201d (P\u00e9rez Royo), y no es para menos. Veamos de qu\u00e9 se trata. El ideal hel\u00e9nico ha formado parte desde el vamos de la ideolog\u00eda europea, en especial de Alemania. Hacia 1600 la atenci\u00f3n y el entusiasmo de las clases dominantes comenzaron a fijarse en Atenas. El \u201cgusto greco\u201d (\u201cuna ingenuidad humana y una apacible grandeza\u201d, seg\u00fan Lessing) contaminaba, totalmente distorsionado, el propio pensamiento pol\u00edtico. As\u00ed como Chandler en Oxford comparaba el Castle Hill (aclarar) en forma y magnitud (y por extensi\u00f3n la monarqu\u00eda constitucional brit\u00e1nica) con el \u201cSoros\u201d en la planicie de Marat\u00f3n; H\u00f6lderlin meditaba que los Alpes eran el Olimpo mientras compon\u00eda versos a lo P\u00edndaro; Schielemann redescubr\u00eda Troya, as\u00ed las primeras revoluciones victoriosas de la naciente burgues\u00eda construyeron su propia genealog\u00eda de dominio sobre el paisaje mitol\u00f3gico de Grecia. Y no s\u00f3lo los rom\u00e1nticos. Basta aqu\u00ed se\u00f1alar la propia revoluci\u00f3n nacionalsocialista o el pensamiento de Heidegger: era un paradigma de \u00e9poca que \u00fanicamente los alemanes hab\u00edan captado y conservado el esp\u00edritu griego y su lengua. Y la expropiaci\u00f3n europea de Grecia adem\u00e1s fue f\u00edsica: Hallerstein traslad\u00f3 los frisos completos de Egina al Imperio Alem\u00e1n mientras Cockerell los de Bassae al Imperio Brit\u00e1nico. A la brutalidad ideol\u00f3gica se le acompa\u00f1o con actos de rapi\u00f1a perfectamente leg\u00edtimos a los que se juzgaban aut\u00e9nticos herederos espirituales. La Constituci\u00f3n europea se inspira en este n\u00facleo duro de la ideolog\u00eda europea.<\/p>\r\n<p>Veamos la cita:<\/p>\r\n<p><i>Nuestra Constituci\u00f3n&#8230; se llama democracia porque el poder no est\u00e1 en manos de unos pocos sino de la mayor\u00eda.<\/i><\/p>\r\n<p><i>Tuc\u00eddides II, 37<\/i><\/p>\r\n<p>No vamos aqu\u00ed a proponerles una clase de griego cl\u00e1sico, pero debemos decir que el pre\u00e1mbulo de la Constituci\u00f3n comienza con una falsificaci\u00f3n o, si quieren, una \u201cbajeza\u201d filol\u00f3gica. Dice Per\u00edcles en una traducci\u00f3n escolar: \u201cLa palabra que adoptamos para definir nuestro sistema pol\u00edtico (<i>polite\u00eda)<\/i> es democracia (<i>demokratia<\/i>) porque, en la administraci\u00f3n (<i>oike\u00een<\/i>), \u00e9ste se define no respecto a unos pocos sino respecto a la mayor\u00eda\u201d. As\u00ed se encuentra en la mayor\u00eda de las traducciones m\u00e1s anodinas (yo me he remitido a la de editorial Gredos del a\u00f1o 2000). La distorsi\u00f3n del traductor\/traidor lleva varias confusiones: primero en ning\u00fan lugar se habla de \u201cConstituci\u00f3n\u201d sino \u201cpoliteia\u201d, que puede forzadamente entenderse como organizaci\u00f3n o sistema pol\u00edtico. Segundo: no se encuentra la palabra \u201cpoder\u201d simplemente porque \u201coike\u00een\u201d es administraci\u00f3n. Tercero: no est\u00e1 dem\u00e1s se\u00f1alar la ambivalencia y oscuridad de la vieja palabra \u201cdemokrat\u00eda\u201d, donde \u201ckr\u00e1tos\u201d es poder violento de la mayor\u00eda (es una palabra que se usa para describir la fuerza ejercida con violencia, superioridad sobre el adversario: virtud m\u00e1gica del guerrero; Homero muestra c\u00f3mo Zeus puede conferir el kr\u00e1tos a uno de los dos ej\u00e9rcitos: \u201cZeus prefiere dar el gran kr\u00e1tos a los troyanos antes que a nosotros\u201d). Recordemos que democracia era el t\u00e9rmino con que los enemigos del gobierno popular defin\u00edan a dicho r\u00e9gimen, con la idea de destacar su car\u00e1cter violento. Pero en su contexto Per\u00edcles nos aclara estas dudas, continua diciendo: \u201cPero en las disputas privadas concedemos a cada uno el mismo peso y, en cualquier caso, en nuestra vida p\u00fablica rige la libertad\u201d. Es obvio que Per\u00edcles opone democracia a libertad, y que en esta lucha dial\u00e9ctica la s\u00edntesis cae en la libertad. \u201cDemokratia\u201d puede usarse para definir nuestra organizaci\u00f3n estatal simplemente porque solemos referirnos al criterio de una mayor\u00eda abstracta, pero aqu\u00ed lo que se impone es la \u201clibertad\u201d. De hecho, Tuc\u00eddides al trazar un retrato biogr\u00e1fico se\u00f1ala que en Atenas existi\u00f3 una democracia de \u201cnombre\u201d, pero que de hecho era el gobierno de un Pr\u00edncipe (pr\u00f4tos aner). Democracia de nombre; poder de pr\u00edncipe, personal y aceptado por todos. Ni m\u00e1s ni menos. Uno se imagina los redactores del pre\u00e1mbulo inmersos en el papel de Bartebly, el escribiente de Melville, repitiendo: \u201cpreferir\u00eda no hacerlo\u201d. Y se nota. El intento grosero de acu\u00f1ar a la Atenas imperialista como inventora de la democracia, como inicio de la gran aventura de la libertad y el grosero f\u00f3rceps ideol\u00f3gico de pretender que la Europa del siglo XXI es heredera natural de la \u201cimagen del estado \u00f3ptimo, del estado fundado en la democracia y la libertad\u201d (Passerin d\u2019Entr\u00e8ves) es toda una profesi\u00f3n de fe de la burgues\u00eda europea. En este peque\u00f1o lapsus freudiano se concentra qu\u00edmicamente, en r\u00e1pida s\u00edntesis, todos los rasgos de un modo universal de considerar y concebir lo pol\u00edtico. Un \u201cshibbolet\u201d que ha reflejado durante siglos y con orgullo la falsa conciencia de la Europa liberal.<\/p>\r\n<p>Contexto: la frase se extrae del historiador Tuc\u00eddides, sus famosas narraciones conocidas como \u201cHistoria de la Guerra del Peloponeso\u201d, la considerada primera guerra europea o mundial de Occidente. Tuc\u00eddides forma parte de la intertextualidad del pensamiento pol\u00edtico a trav\u00e9s de Maquiavelo, Hobbes, Stuart Mill o Nietzsche. El absolutismo desp\u00f3tico espa\u00f1ol tuvo su influencia con Alfonso V (se hizo traducir una edici\u00f3n personal) o Carlos V (que lo le\u00eda en franc\u00e9s), y lo llamaba el \u201ceterno manual de los estadistas\u201d. Hasta Churchill ten\u00eda un ejemplar en su mesita de luz y el audaz general Patton en su campa\u00f1a de Sicilia peleaba contra paracaidistas alemanes hojeando sus p\u00e1ginas. No faltan notas de actualidad o se\u00f1ales inequ\u00edvocas: noviembre de 1999, mientras la OTAN hab\u00eda concluidos sus bombarderos sobre Yugoslavia, el reci\u00e9n elegido presidente de Grecia, Stefanopoulos, visitaba a Clinton con un obsequio: una edici\u00f3n de lujo de Tuc\u00eddides.<\/p>\r\n<p>Pues bien, en el libro II, 35 aparece un discurso f\u00fanebre en boca del estratega Per\u00edcles. El elogio f\u00fanebre era no s\u00f3lo un g\u00e9nero ret\u00f3rico m\u00e1s (se daba en el contexto de la Epit\u00e1phia: ceremonia f\u00fanebre estatal instituida por Sol\u00f3n que se celebraba anualmente; en el momento de la inhumaci\u00f3n en el Cer\u00e1mico de soldados muertos un orador designado por el Consejo pronunciaba un discurso f\u00fanebre, el \u201cepit\u00e1phios l\u00f3gos\u201d) sino un acto pol\u00edtico por excelencia en Atenas, y en el contexto de la guerra del Peloponeso, una lucha imperialista, un reafirmamiento de la \u201cmuerte bella\u201d, el patriotismo visceral y un paneg\u00edrico a la ciudad imperial. Pura \u201cKriegsideologie\u201d: comunidad, destino, peligro, decisi\u00f3n, muerte. Este g\u00e9nero ya fue mofa no s\u00f3lo de los sofistas sino del mismo S\u00f3crates (v. el di\u00e1logo <i>Men\u00e9xeno<\/i>, Plat\u00f3n). Para hacernos un paralelismo imaginemos un discurso f\u00fanebre oficial de los muertos militares de EE.UU. en Irak en boca de Bush en el \u00e1gora de West Point. O sea que ya sea por un lado u otro, por falsificaci\u00f3n o por reafirmaci\u00f3n, la comprometida frase de Per\u00edcles lo que se sostiene <b>es la oposici\u00f3n irreconciliable entre democracia y libertad bajo un r\u00e9gimen basado en la propiedad privada\u2026<\/b> Y esta coherencia ideol\u00f3gica se mantiene en este tratado constitucional donde la libertad de los modernos subsume y asfixia a la d\u00e9bil democracia del ya ag\u00f3nico \u201cWelfare State\u201d. Tal el \u201cmotto\u201d que inspira el tratado. Libertad violentamente enfrentada al \u201cdemos\u201d.<\/p>\r\n<p>Empezamos a entender un poco mejor la \u201ctraici\u00f3n\u201d de los redactores de la Constituci\u00f3n europea, el acto fallido del pre\u00e1mbulo, en realidad toda una definici\u00f3n conceptual de la grandeza y decadencia de la ideolog\u00eda europea y esfuerzo por consolidar un nueva \u00e9poca en la relaci\u00f3n entre el capital y el trabajo<b>. En esto vale aquel viejo adagio materialista que sosten\u00eda que el derecho sigue al mercado.<\/b><\/p>\r\n<p><i>El an\u00e1lisis textual: el posfordismo constitucional<\/i><\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Pre\u00e1mbulo: es lo que se puede ver en la publicidad anticonstitucional del partido de gobierno: ideas que no son vinculantes y que tranquilamente pueden ser sostenidas por cualquier conservador recalcitrante. Lo bueno es que concluye con una frase digna del lenguaje orwelliano de 1984: <b>nosotros (los no-consultados, el coro de la tragedia) agradecemos a los redactores-mandarines sin mandato haber hecho para nosotros una constituci\u00f3n en nuestro nombre<\/b>.<\/p>\r\n<p>\u00a0 \u00a0\u00a0PARTE-I: \u00bfLas Supernormas?: se incluyen aqu\u00ed nueve t\u00edtulos: \u201cDe la definici\u00f3n y los objetivos\u201d; \u201cDe los derechos fundamentales y de la ciudadan\u00eda\u201d; \u201cDe las competencias\u201d; De las instituciones y \u00f3rganos\u201d; \u201cDel ejercicio de las competencias\u201d; \u201cde la vida democr\u00e1tica\u201d; \u201cDe las finanzas\u201d; Dela Uni\u00f3n y su entorno pr\u00f3ximo\u201d, y \u201cDe la pertenencia a la Ujni\u00f3n\u201d. Comentaremos aqu\u00ed el primer t\u00edtulo que parte de una particularmente tenebrosa separaci\u00f3n entre \u201cvalores\u201d y objetivos\u201d y que muchos consideran a estos \u00faltimos\u00a0 como \u201csupernormas\u201d, <b>ya que definen como objetivos centrales de la Europa Unida los dos pilares b\u00e1sicos: el omnipresente \u201cespacio de libertad, seguridad y justicia\u201d m\u00e1s un mercado competitivo libre y no-falseado. <\/b>El orden lexicogr\u00e1fico que han adoptado los redactores nos obliga a detenernos en estas bellas palabras.<b>\u00a0 <\/b><\/p>\r\n<p>Libertades negativas y positivas: la violencia jur\u00eddica del capital (recordemos siempre que el derecho es cristalizaci\u00f3n de relaciones de poder) nunca es m\u00e1s preclara en esta exposici\u00f3n de los \u201cDerechos Fundamentales\u201d, donde la definici\u00f3n de la libertad nos permite aclarar el significado oculto de aquel ep\u00edgrafe de Per\u00edcles. <b>Las libertades fundamentales, los \u201cGrundrechte\u201d (principio de distribuci\u00f3n), se definen, Art\u00edculo I-4, como: libre desenvolvimiento de personas (veremos que es esto de personas), servicios, mercanc\u00edas, capitales y establecimiento.<\/b> La idea cl\u00e1sica era que la esfera de libertad del individuo es ilimitada, en palabras de Turgot (1770): \u201cla libertad contiene en s\u00ed misma el catecismo pol\u00edtico de la multitud\u201d. La libertad como derecho fundamental vale como anterior y superior al propio estado. Imaginen que en Europa la figura de \u201cMonsieur Le Capital\u201d es ahora una esfera esencial y absoluta de la libertad del g\u00e9nero humano. Estamos ante otra violenta innovaci\u00f3n en el derecho constitucional posmoderno: <b>\u00a1el capital titular de un derecho fundamental!<\/b> Lasalle nos hab\u00eda dicho ya que la constituci\u00f3n no era otra cosa que un papel escrito en el que se expresaban las reales relaciones de poder materiales. Y que, obviamente, la lucha de clases pod\u00eda ser perfectamente la lucha por la formaci\u00f3n de derecho. Pero adem\u00e1s, toda constituci\u00f3n, o proyecto, conlleva elementos mixtos de alivio al sistema de dominio. Es decir: mucho analistas y comentaristas hablan de que este tratado \u201cblinda\u201d o \u201ccongela\u201d determinado equilibrio hegem\u00f3nico, pero se olvidan de un componente esencial y estrat\u00e9gico de las constituciones burguesas desde 1787, <b>y es que no s\u00f3lo tiene que satisfacer las necesidades ya existentes, dirigirlas, simplificarlas y controlarlas normativamente, sino que adem\u00e1s en grado superlativo deben guiar el cambio y la creaci\u00f3n de nuevas necesidades surgidas precisamente de la situaci\u00f3n originaria.<\/b> O sea: adecuarse a estas nuevas necesidades creando nuevas formas y figuras. Toda constituci\u00f3n del capital tiene que normar pedag\u00f3gicamente las necesidades del futuro\u00a0 incorporando objetivos de futuro, superiores, y hasta contraut\u00f3picos. <b>Este tratado esta plagado de esta violencia normativa.<\/b> Muchos hablan que \u201cconstitucionaliza\u201d Maastrich, pero en realida radicaliza, amplifica y codifica radicalmente el pasaje al posfordismo, yendo m\u00e1s all\u00e1 de Maastricht. Entendemos aqu\u00ed \u201cposfordismo\u201d como una econom\u00eda que depende cada vez menos de la cantidad de fuerza-trabajo directamente empleada en el proceso productivo (el famoso \u201cquantum\u201d de trabajo vivo de Marx). Uno es la figura ins\u00f3lita de la \u201clibertad del capital\u201d y otras que comentar\u00e9. Porque siempre la cuesti\u00f3n fundamental en el derecho capitalista es: \u00bfcual es la forma constitucional que quiero imponer a la multitud, a d\u00f3nde quiero dirigirla, cual es la relaci\u00f3n exacta entre elementos ut\u00f3picos-pedag\u00f3gicos de una constituci\u00f3n y los factores que simplemente regulan la constancia del sistema? Veremos que este compromiso \u00f3ptimo ha sido resuelto en la constituci\u00f3n europea <b>con una \u201caufheben\u201d ut\u00f3pica que ejerce una violencia sin precedentes no s\u00f3lo sobre las propias constituciones nacionales, sino sobre el horizonte del constitucionalismo liberal del siglo XIX. <\/b><\/p>\r\n<p><i>Materialismo hist\u00e9rico: el nuevo \u201cclima\u201d interpretativo:<\/i><b> <\/b><\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Pasemos ahora a la Carta propiamente dicha. All\u00ed se establecen los \u201cBills of Right\u201d de la nueva ideolog\u00eda europea. Si en la constituci\u00f3n de la revoluci\u00f3n francesa de 1789 se consideraba a la libertad, la propiedad, la seguridad y el derecho de resistencia (un componente liberal cl\u00e1sico desaparecido) ahora nos encontramos con las pilastras de la \u201cFestung\u201d Europa: <b>la supernorma que tiene como objetivo ese tenebroso espacio de libertad, seguridad y justicia nos define seis t\u00edtulos: dignidad, libertad, igualdad, solidaridad, ciudadan\u00eda y justicia.<\/b> Para el lector atento (no: \u00a1atent\u00edsimo!) se repetir\u00e1 una tendencia, en verdad doble, en la cual la generalidad de las afirmaciones en orden a la forma, al modo, a los instrumentos de garant\u00eda de los derechos que se proclaman es resuelta con el re-env\u00edo sistem\u00e1tico a las normativas nacionales. La proclamaci\u00f3n de estos derechos es operada usando un l\u00e9xico muy atento a no implicar significados comprometidos con un punto de vista material, evitando cualquier alusi\u00f3n a transformaci\u00f3n de lo social. <b>Brilla por su ausencia toda referencia a la instrumentaci\u00f3n necesaria para el ejercicio de ese derecho y que pueda inspirar una normativa sobre las instituciones que puedan asegurarlo y hacerlo efectivo.<\/b> Es un ejemplo paradigm\u00e1tico los art\u00edculos-llave 74, 75 y 76, dedicados respectivamente a la libertad profesional, libertad de empresa y a la propiedad. El derecho a un trabajo como tal no se reconoce m\u00e1s y se le suma el derecho de ejercer una profesi\u00f3n libremente elegida, solo que para ser cre\u00edble deber\u00e1 implicar la concreta posibilidad de ejercicio de un trabajo, oficio o lo que sea. Este elemento ut\u00f3pico nuevo tiene que ver con los cambios entre la relaci\u00f3n entre capital y trabajo, <b>donde la burgues\u00eda europea reconoce con esa aserci\u00f3n sociol\u00f3gica el hecho emp\u00edrico que el trabajo vivo ya no tiene la importancia central que pose\u00eda en el viejo estado social.<\/b> Y esta conclusi\u00f3n es que la subsunci\u00f3n real del trabajo se expresa aqu\u00ed como principio constitutivo de la forma del superestado europeo. Se ha perdido en el camino la palabrita \u201cgarantizar\u201d, nada m\u00e1s ni nada menos. Este derecho devaluado, reducido y debilitado se explica por los siguientes art\u00edculos sobre la libertad de empresa, derecho a la propiedad y en el t\u00edtulo \u201cIgualdad\u201d, el art\u00edculo 81 de \u201cNo-discriminaci\u00f3n\u201d.<\/p>\r\n<p>Causa pavor, impresiona<b> <\/b>leer la formulaci\u00f3n dictatorial, absolutista, desp\u00f3tica y minimalista que reza: \u201cse reconoce la libertad de empresa\u201d. <b>Se ha abandonado la cautela jur\u00eddica, las limitaciones casu\u00edsticas y condicionamientos que las constituciones del siglo XX hab\u00edan dise\u00f1ado para intentar domesticar el esp\u00edritu animal de la empresa capitalista (ejemplos: art. 41 italiana; art. 74 alemana; art. 128 espa\u00f1ola).<\/b> Se anula de un plumazo toda una tradici\u00f3n europea que reconoc\u00edan el derecho de la propiedad privada pero mediatiz\u00e1ndola con la funci\u00f3n social (art. 33 espa\u00f1ola) o de servir al bien com\u00fan (art. 14 alemana). La funci\u00f3n social de la empresa privada, un caro motivo del estado social, se evapora en una l\u00ednea y sin titubeos.<\/p>\r\n<p>Todo esto preanuncia el problema de la igualdad formal, enunciada en el t\u00edtulo siguiente. A la igualdad formal ante la ley le sigue el principio de no-discriminaci\u00f3n, que va a sustancializar esta igualdad en t\u00e9rmino de reversi\u00f3n e innovaci\u00f3n con respecto a la tradici\u00f3n de los juristas.<b> <\/b>Todas las constituciones europeas tienen como objetivo normativo superar la visi\u00f3n meramente formal del principio de igualdad (art. 9 espa\u00f1ola). La operaci\u00f3n cr\u00edtico-ideol\u00f3gica es aqu\u00ed similar pero retr\u00f3grada. Parad\u00f3jicamente intenta su objetivo usando el criterio excluyente bajo la forma de la discriminaci\u00f3n, incluyendo solapadamente como causa de segregaci\u00f3n el patrimonio (origen social<b>). Iguala as\u00ed a todos independientemente de su estrato social y poder econ\u00f3mico.<\/b> El rico se equipara al pobre, el capitalista al asalariado, el terrateniente al pe\u00f3n agr\u00edcola. Para todos debe ser aplicada la misma disciplina y bajo la violaci\u00f3n del principio de no-discriminaci\u00f3n. El principio democr\u00e1tico por el cual a situaciones iguales debe corresponder un tratamiento igual y a situaciones desiguales un tratamiento distinto, en correspondencia con una desigualdad pre-existente y objetiva, es anulado. Todo un postulado \u00e9tico-comunitario del estado social m\u00e1s avanzado del siglo XX, el europeo, se anula hacia las generaciones futuras.<\/p>\r\n<p>Esta equivalencia de la desigualdad no para all\u00ed. En el t\u00edtulo \u201cSolidaridad\u201d, art. 8, nos refuerza esta innovaci\u00f3n-involuci\u00f3n de los derechos fundamentales. <b>Se reconoce el estado de guerra civil latente al equiparar, como deducci\u00f3n l\u00f3gica de lo anterior, que los capitalistas y los trabajadores son tambi\u00e9n equiparables en sus modos de acci\u00f3n colectiva para la defensa de sus propios intereses.<\/b> El \u201clock-out\u201d patronal se erige en calidad de derecho inalienable, asumi\u00e9ndose como irrelevante la desigualdad econ\u00f3mica y social, la disparidad de poderes entre trabajo y capital. La violencia es aqu\u00ed profunda y epocal: ya no puede hablarse de continuidad y desarrollo con el constitucionalismo liberal o del \u201cWelfare State\u201d sino de ruptura y regresi\u00f3n.<\/p>\r\n<p>De refinada estrategia es la escogida para exponer los derechos sociales, art. 94, t\u00e1ctica de elusiones de toda garant\u00eda efectiva, de vaciar de sustancia y contenido los viejos conceptos. Se abandona las f\u00f3rmulas cl\u00e1sicas anteriores, al estilo \u201ctiene derecho\u201d, \u201cse obliga\u201d, etc. Ni que hablar de la terminolog\u00eda del estado social: garantizar, proteger, asegurar\u2026 Ahora la Uni\u00f3n considera al derecho social como un reconocimiento de situaciones jur\u00eddicas subjetivas que operan en el \u00e1mbito nacional. En otras palabras: el contenido del derecho social es sometido a las prescripciones normativas del Tratado, al principio fundamental de un mercado capitalista de libre concurrencia (una de las supernormas), diluyendo no s\u00f3lo la eventual garant\u00eda de satisfacer en la pr\u00e1ctica este derecho sino la posibilidad abierta de una extinci\u00f3n en la dial\u00e9ctica entre esta exigencia y las \u201cleyes\u201d eternas de la econom\u00eda posfordista en los par\u00e1metro de Maastricht.<\/p>\r\n<p><i>Del estado social al estado penal: posfordismo y gobierno de la excedencia:<\/i><\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Las propuestas sobre seguridad interior, otro de los pilares de la nueva Europa, no deber\u00eda extra\u00f1arnos. <b>Aqu\u00ed lo ut\u00f3pico del capital se encuentra con la tendencia material de los propios estados nacionales, el lento pasaje al estado policial o al gobierno de la excedencia. <\/b>Controlar a la multitud, la tolerancia cero y Europol es la s\u00edntesis que sigue a la Europa monetaria constitucional. Expresa una tendencia masiva y de fondo <b>a la expansi\u00f3n del tratamiento penal de la miseria y la precariedad, que, parad\u00f3jicamente, se desprenden y refuerzan de la atrofia dirigida del estado social.<\/b> <b>Una pol\u00edtica de criminalizaci\u00f3n de la miseria es el complemento indispensable de la imposici\u00f3n de trabajo asalariado precario o lasrgos per\u00edodos de desempleo como obligaci\u00f3n natural ciudadana.<\/b> El cap\u00edtulo IV sobre \u201cEspacio de libertad, seguridad y justicia\u201d refleja el coronamiento jur\u00eddico de un espectacular aumento, acelerado y continuo, de los \u00edndices de encarcelamiento, que en el caso espa\u00f1ol es de 200% en la \u00faltima d\u00e9cada y una superpoblaci\u00f3n carcelaria del 130%. De hecho como consecuencia de las disposiciones de los tratados de Maastricht y de Schengen orientados a acelerar la integraci\u00f3n jur\u00eddica a fin de asegurar la libertad de \u201clibre circulaci\u00f3n\u201d, pero no de personas sino de mercanc\u00edas fuerza de trabajo, la inmigraci\u00f3n fue redefinida como un problema de seguridad continental, al mismo nivel del crimen organizado y el terrorismo, conclusi\u00f3n que cierra con las carencia de derechos civiles para los trabajadores inmigrantes, un \u201capartheid\u201d sofisticado y m\u00e1s estricto que el de Sud\u00e1frica. <b>El proyecto de seguridad aqu\u00ed s\u00f3lo coincide con las propias pr\u00e1cticas de las pol\u00edticas penales nacionales que se hicieron m\u00e1s duras, m\u00e1s abarcativas, m\u00e1s abiertamente orientadas hacia la \u201cdefensa social\u201d en detrimento de la re-inserci\u00f3n fordista.<\/b> Todo indica en este caso que un alineamiento de la Europa social por abajo, que provoca un aflojamiento de las regulaciones pol\u00edticas del mercado laboral y un debilitamiento de las protecciones colectivas contra los riesgos de la vida salarial (la \u201cdesafiliaci\u00f3n social\u201d como lo llama Castel) <b>est\u00e1 acompa\u00f1ado inevitablemente por una alineaci\u00f3n de la Europa penal por arriba, a trav\u00e9s de Eurojust, Europol y la generalizaci\u00f3n politicas de criminalizaci\u00f3n de la precariedad laboral.<\/b> Esta es la convergencia clara que plasma el Tratado. La convenci\u00f3n Europol, que prefigura una policia federal europea, se construy\u00f3 con tanta rapidez, medios y energ\u00eda como la unidad monetaria del euro. La experiencia de esta constituci\u00f3n nos demuestra que hoy no podemos separar la pol\u00edtica social y la pol\u00edtica pena, la violencia organizada del estado, o mejor dicho: mercado laboral posfordista, trabajo social, polic\u00eda y prisi\u00f3n, guerra preventiva, sin impedirnos comprender una y otra y sus mutuas afinidades electivas. <b>No estamos sino en el pasaje crucial de un r\u00e9gimen de la carencia, el fordista, a uno de la excedencia, el posfordismo, y la posibilidad de bloquear su desarrollo es cuesti\u00f3n de nuestras capacidades y limitaciones.<\/b><\/p>\r\n<p><i>Que nos dice la astrolog\u00eda sobre la Constituci\u00f3n Europea:<\/i><\/p>\r\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 La carta natal de la constituci\u00f3n marca que fue firmada en Bruselas, el 18 de junio de 2004 a las 22:19. G\u00e9minis ascendiente Capricornio; el Sol en conjunci\u00f3n con Mercurio: indica versatilidad y modernidad, prepotencia e intolerancia, tendencia a la intriga, riesgo de esc\u00e1ndalo. Parece que las estrellas acertaron esta vez de par en par, por una vez. Y para cerrar este comentario los audaces redactores que colocaron ingenuamente el ep\u00edgrafe de Tuc\u00eddides, un epitafio, han dado en el blanco sin propon\u00e9rselo. <b>Per\u00edcles, como el capital europeo, se siente muy inc\u00f3modo con la palabra democracia y tiende instintivamente hacia el valor de la libertad de los propietarios y de la ciudad imperial.<\/b> Los redactores han recurrido sin saberlo al texto m\u00e1s pertinente para definir este proyecto de constituci\u00f3n donde ha vencido la brutalidad de la libertad del mundo rico sobre el demos de la multitud trabajadora. <b>La democracia queda pospuesta para tiempos mejores y, como dijo un fil\u00f3logo italiano, ser\u00e1 objeto de nuevas reflexiones por parte de otros hombres, tal vez ya no europeos.\u00a0 <\/b><\/p>\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Desobediencia es mi palabra favorita&#8221;<\/p>\n<p>(Philip Marlowe)<\/p>\n<p>Proemio <\/p>\n<p>    La hip\u00f3tesis de una &#8220;guerra global permanente&#8221; (GGP) tiene una ventaja y muchas hipotecas ocultas. La ventaja es obvia: es un concepto altamente comprensible, una etiqueta de f\u00e1cil explicaci\u00f3n, harto evidente y f\u00e1cil de digerir. A esta facilidad sem\u00e1ntica se le contrapone problemas dir\u00edamos de introspecci\u00f3n nacional: queda constre\u00f1ida a un &#8220;revival&#8221; de la vieja categor\u00eda &#8220;militarismo&#8221; del siglo XIX, donde el peso excesivo reca\u00eda sobre la esfera de la pol\u00edtica externa, dando por consabido o supuesto las determinantes internas, sist\u00e9micas, la lucha de clases en la propia naci\u00f3n. Quiero abordar el tema de la Constituci\u00f3n europea en sentido inverso, pensando la GGP como la primac\u00eda de la pol\u00edtica interna, como el desarrollo larvado de figuras de la lucha de clases (pasadas y futuras), como presunciones de guerra civil y dominio de clase. La constituci\u00f3n entendida como sistema de mediaciones y equilibrio entre el capital y el poder obrero coagula niveles de violencia al mismo que dise\u00f1a nuevas figuras de comando pol\u00edtico que tendr\u00e1n profunda incidencia en la morfolog\u00eda de la lucha de clases. <\/p>\n<p>Europa. Historia conceptual de una ideolog\u00eda: <\/p>\n<p>    El proyecto de unidad europea El anhelo de unidad europea es m\u00e1s antiguo que la corona de Carlomagno, dec\u00eda clarividente J\u00fcnger en 1944, el nacional-bolchevique amigo de Heidegger, pero nunca ha sido tan apremiante y ardiente como en nuestro tiempo. Europa es una suerte de enigma, un enigma que arrastra desde su propio nombre equ\u00edvoco. Euro, el antiguo viento del sudoeste, hijo de Eos y de Tif\u00f3n. Europa, mitol\u00f3gica hero\u00edna oriental que termina nombrando y renombrando un ap\u00e9ndice geogr\u00e1fico, la joven amada por Zeus e hija de Agenor, rey de Fenicia; la seducida y montada en un toro, tal como se puede ver en una antigua metopa del templo de Seminonte. Europa, una met\u00e1fora sem\u00edtica del espacio entre el Atl\u00e1ntico y los Urales, una regi\u00f3n que los antiguos relacionaban con el sol poniente al norte de la H\u00e9lade, la Grecia cl\u00e1sica, tal como la nombraban Esquilo y Eur\u00edpides. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[],"class_list":["post-160","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-europa-europa"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=160"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/160\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}