{"id":1632,"date":"2011-08-01T00:00:00","date_gmt":"2011-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1632"},"modified":"2020-02-21T12:19:20","modified_gmt":"2020-02-21T11:19:20","slug":"dos-logicas-de-un-movimiento-una-lectura-del-15-m-y-sus-libros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1632","title":{"rendered":"Dos l\u00f3gicas de un movimiento: una lectura del 15-M y sus libros"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En su libro sobre el 15-M, Carlos Taibo nos anuncia que \u201cNada ser\u00e1 como antes\u201d, mientras que otra voz, la de Pilar Velasco en <i>No nos representan<\/i>, afirma sin asomo de duda: \u201cdesde Espa\u00f1a se ha exportado el \u00fanico modelo de movilizaci\u00f3n posible (\u2026) el movimiento de los indignados ha entrado en la Historia\u201d. Y ciertamente, siguiendo a Taibo, el movimiento que irrumpi\u00f3 hace apenas dos meses en nuestras vidas ha tenido un elemento emocional innegable y, en este sentido, ha marcado una cesura. Uno se descubre de golpe, inesperadamente, llorando en una plaza mientras escucha una canci\u00f3n. En una plaza donde nunca antes le ha brotado una l\u00e1grima y con una canci\u00f3n que tampoco le ha obligado a esforzarse a contenerlas. Por lo que se ve, seg\u00fan nos relata Amador Fern\u00e1ndez-Savater en otro texto que se encuentra en <i>Las voces del 15-M<\/i>, lo mismo le suced\u00eda a una militante del Partido Popular en otra plaza del Estado. Probablemente ello nos habla de una impotencia contenida y aislada durante demasiado tiempo, compartida por demasiadas personas que un d\u00eda se descubren a s\u00ed mismas no siendo una, sino miles, no siendo pocas, sino muchas. Pero si todo se reduce al componente emocional -que podemos acabar por compartir con gente que, como la muchacha que nos describe Fern\u00e1ndez-Savater, nos es ajena cuando salimos del mundo de la plaza- o a la autoexaltaci\u00f3n, poco avanzaremos m\u00e1s all\u00e1 de aquel momento. Despu\u00e9s de todo, la gente no hace lo que hace \u2013esperamos\u2013 s\u00f3lo para entrar en la \u201cHistoria\u201d, as\u00ed, en may\u00fasculas, a pesar de que viendo las librer\u00edas uno podr\u00eda pensar que el movimiento efectivamente lo ha hecho. Lo podr\u00eda pensar. Nunca un movimiento hab\u00eda dado lugar a la publicaci\u00f3n de tantos libros -una decena como m\u00ednimo ya- en tan poco tiempo. Parafraseando a Churchill parece, de nuevo, que <i>nunca tantos debieron tanto a tan pocos <\/i>(es broma, aunque hay autores que se prodigan hasta en tres libros diferentes para decir casi lo mismo casi con las mismas palabras).<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">A Enric Juliana, el comentarista de derechas con m\u00e1s categor\u00eda de este pa\u00eds \u2013que sin duda juega en una liga mayor entre los opin\u00f3logos, incluyendo desafortunadamente a los de izquierdas\u2013, le gusta sugerir al referirse al movimiento del 15-M que \u00e9ste no es sino una forma moderna y de andar por casa de peronismo: los \u201cdescamisados\u201d patrios y modernos se habr\u00edan lanzado a las plazas a bailar una apasionado tango con Evita y poco m\u00e1s. A pesar de la mala leche gastada en esta afirmaci\u00f3n, no se puede negar que hay un punto de populismo en el 15-M. Esta es una de sus principales virtudes, la de integrar todo tipo de discursos y malestares. Pero corre el riesgo de ser su propia tumba. Tal como explica el interesante texto de \u00cd\u00f1igo Errej\u00f3n, en este caso en el libro <i>Las raons dels indignats<\/i>, \u201csi sus interpelaciones se ampl\u00edan sin fin, ser\u00e1n tan atractivas como vac\u00edas\u201d. Y es que el 15-M, m\u00e1s que producir \u2013como parece sugerir el propio Errej\u00f3n- una recomposici\u00f3n de la hegemon\u00eda social, cultural y pol\u00edtica a su favor, nace y se desarrolla en una crisis de hegemon\u00eda sin parang\u00f3n en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Interactuar y crear, en este sentido, no son exactamente lo mismo. En un caso sabes que formas parte de una realidad, en el otro puedes pensar f\u00e1cilmente que eres la realidad.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En la medida en que obedece descarnada y p\u00fablicamente a los dictados de los mercados, en el marco de una crisis que es sist\u00e9mica, el capitalismo liberal democr\u00e1tico se muestra a ojos de una parte creciente de la poblaci\u00f3n como poco o nada democr\u00e1tico, hundi\u00e9ndose en el proceso gran parte de su legitimidad social y pol\u00edtica. Tan s\u00f3lo en este contexto se entiende que, cuando las acciones protagonizadas por el movimiento frente al Parlament de Catalunya produjeron la reacci\u00f3n de todos los resortes de creaci\u00f3n de opini\u00f3n del <i>establishment<\/i>, el resultado m\u00e1s inmediato fuese la gran manifestaci\u00f3n del 19 de junio vivida en Barcelona. Cuando la democracia establecida llam\u00f3 a defender su legitimidad \u00faltima, en un discurso por otro lado absolutamente hinchado, se encontr\u00f3 con que una parte importante de la poblaci\u00f3n, reflejada tambi\u00e9n en las encuestas de esos d\u00edas, ten\u00eda dudas sobre quien la representaba: si el movimiento o las instituciones. Esto no habr\u00eda sido posible sin la crisis, sin su gesti\u00f3n reaccionaria y sin la defensa de una agenda definida por el capital tanto por parte de la derecha como de la izquierda gobernante. En este sentido, y en la medida en que cuestiona que las instituciones sean representativas de la poblaci\u00f3n y se\u00f1ala los causantes de la crisis, el movimiento del M-15 se sit\u00faa en el centro, y pr\u00e1cticamente como portavoz \u00fanico, del descontento social. Ning\u00fan otro movimiento que haya cuestionado el funcionamiento de la democracia ha alcanzado los niveles de apoyo -en algunos momentos cercanos al 70% y al 80% de la poblaci\u00f3n- que ha tenido el 15-M. Esto nos habla del movimiento, ciertamente. Pero nos habla m\u00e1s a\u00fan de la situaci\u00f3n de la democracia establecida, ya que la existencia \u201cde un enemigo que define su unidad<i>\u201d<\/i>, seg\u00fan nos explica el mismo autor de antes, no garantiza por s\u00ed sola la conversi\u00f3n de la protesta en un sujeto social y pol\u00edtico, ni tampoco que el movimiento est\u00e9 protagonizando una recomposici\u00f3n de la hegemon\u00eda alrededor suyo. Ciertamente, su aparici\u00f3n ha permitido cambiar las agendas p\u00fablicas y ha sido el detonante de nuevas actitudes y acciones de resistencia marcadas por unos valores que nadie hab\u00eda previsto. En este sentido, ha sido agua de mayo en medio de una sequ\u00eda que parec\u00eda ya invivible. Pero har\u00e1 falta algo m\u00e1s. Y es que el contexto, la l\u00f3gica del movimiento y su capacidad de propuesta, tambi\u00e9n determinar\u00e1n su suerte.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>De enjambres, manadas de lobos y otras f\u00e1bulas: la genealog\u00eda de un movimiento<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En la construcci\u00f3n de la narrativa del movimiento que emerge de los libros dedicados a \u00e9l, hay algo de batalla por su memoria, de pasi\u00f3n, como no podr\u00eda ser de otra manera, por impulsarlo hacia adelante, y de elementos que ayuden a su articulaci\u00f3n y comprensi\u00f3n. En este sentido, m\u00e1s all\u00e1 de los textos que sit\u00faan su origen en la CIA y sus objetivos en la activaci\u00f3n de una revoluci\u00f3n naranja dirigida a reforzar el propio sistema, reunidos en el libro <i>Indignados, <\/i>es posible encontrar unos primeros intentos m\u00e1s serios para establecer su genealog\u00eda. Pr\u00f3logo que en algunos casos deviene ep\u00edlogo de la mirada que atraviesa el movimiento, cubri\u00e9ndolo m\u00e1s que descubri\u00e9ndolo.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Para algunos, los antecedentes de lo acontecido deber\u00edan rastrearse en el movimiento antiglobalizaci\u00f3n, nacido a finales de la d\u00e9cada de los noventa y desaparecido a principios del cambio de milenio (convirti\u00e9ndose as\u00ed en uno de los movimientos m\u00e1s cortos de toda la historia de los movimientos sociales, a pesar de los r\u00edos de tinta, libros, tesis y paradigmas que se establecieron en torno a \u00e9l). Para otros, sus referentes inmediatos ser\u00edan el 11-M de 2004 y el movimiento anti-Bolonia. Sin embargo, de entre todos destacan los que afirman su novedad radical, en abierta ruptura respecto de todos los movimientos sociales del pasado (tal y como ya se hizo, por otra parte, con el movimiento antiglobalizaci\u00f3n). Para dar cuenta de esta ruptura, vuelven a usarse incluso viejas met\u00e1foras animales. Met\u00e1foras que, a la espera de la maduraci\u00f3n de un tercer animal que haga justicia a la nov\u00edsima novedad actual, se centran en la diferencia entre el modelo de la manada de lobos \u2013propia del pasado-, y el del enjambre, propia de un presente que se inicia en los noventa. La primera imagen, la de la manada de lobos, evocar\u00eda la forma de acci\u00f3n pol\u00edtica de los partidos de vanguardia disciplinados y jer\u00e1rquicos que, como reflejo directo de la sociedad-f\u00e1brica fordista, actuar\u00edan como una jaur\u00eda de lobos hambrientos. La<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">imagen del enjambre nos hablar\u00eda en cambio de formas de acci\u00f3n pol\u00edtica din\u00e1micas, creativas y sin centro-ordenador, reflejo de la sociedad precaria donde el trabajador no s\u00f3lo usa su cuerpo, sino que trabaja b\u00e1sicamente con la mente. Estas formas actuar\u00edan de manera dispersa pero terriblemente efectiva como un imparable ataque de abejas.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Podr\u00eda decirse que estas met\u00e1foras son, en verdad, animales, ya que ni los partidos de vanguardia fueron dominantes entre las clases populares del siglo XX, ni la acci\u00f3n pol\u00edtica ha sido nunca el mero reflejo de un tipo de organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. De hecho, las vanguardias surgieron all\u00ed donde no exist\u00eda el fordismo (en la Rusia de principios de siglo en sus diversas variantes o en la China de los a\u00f1os 20 y 30) pero s\u00ed las dictaduras. El modelo del partido dominante que adoptaron los movimientos emancipatorios del siglo XX en las sociedades industriales fue el del partido de masas, como el SPD alem\u00e1n, y no el de vanguardia. Estos \u00faltimos se formularon no en sociedades industriales, sino en y para sociedades dictatoriales (tal y como era la Rusia zarista), donde realmente dominaron como tales (en Rusia, China, Vietnam o, con diferencias, Cuba). Es por eso que en occidente, los partidos comunistas de vanguardia s\u00f3lo devinieron dominantes en el marco de la resistencia, ya que eran los m\u00e1s preparados para afrontar la situaci\u00f3n bajo una dictadura (en Italia o Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, y en Espa\u00f1a bajo el franquismo). Por eso mismo, estos partidos comunistas surgidos de la resistencia, una vez acabada la dominaci\u00f3n fascista, adoptaron significativamente la forma de partidos de masa y no el modelo leninista. En este mismo sentido, tampoco se puede afirmar que la creatividad, la organizaci\u00f3n en red, o incluso, las organizaciones supranacionales, sean \u00fanicamente patrimonio de los movimientos sociales de la d\u00e9cada de los noventa y de la primera de nuestro siglo. En esta l\u00ednea, los restos de Negri y sus ep\u00edgonos de poco sirven para pensar nuestro presente.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Es cierto, sin embargo, que ha habido cambios importantes en la acci\u00f3n de los movimientos sociales desde los a\u00f1os sesenta hasta hoy. Y tambi\u00e9n es cierto que estos cambios est\u00e1n relacionados con la transformaci\u00f3n de la sociedad y de las relaciones de producci\u00f3n. Abordarlos todos aqu\u00ed nos apartar\u00eda del camino que se\u00f1alan los libros sobre el 15-M. Pero hay uno que ha caracterizado de manera espec\u00edfica este movimiento, que emerge de la lectura de sus libros y cuyo inter\u00e9s es innegable. Se trata de un elemento abordado de una forma menos globalizadora que los intentos antes mencionados de establecer genealog\u00edas, en los textos de Gala Pin e Hibai Arbide en <i>Les Raons dels Indignats <\/i>y tambi\u00e9n en <i>Les veus de les Places<\/i>, en el cap\u00edtulo de Klaudia \u00c1lvarez en <i>Nosotros los indignados, <\/i>y en el magn\u00edfico texto de Alba Mu\u00f1oz, precedido por una extraordinaria cr\u00f3nica del movimiento que debemos a la mano de Ana Requena, en <i>Las Voces del 15-M <\/i>(probablemente el libro en conjunto m\u00e1s completo, sugerente y menos ideol\u00f3gico de los que han salido). Por primera vez, con pocos precedentes m\u00e1s all\u00e1 del de V de Vivienda, un movimiento sale de la red, y no s\u00f3lo la utiliza, para ir hacia la calle. La aproximaci\u00f3n a este aspecto del fen\u00f3meno deviene indispensable. Lo interesante de estos textos, de hecho, es que no se limitan al componente organizativo del proceso. Nos dan elementos para comprender la red como un elemento que diluye la potencia del control de los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales, que teje voces y crea nuevas identidades, que resulta b\u00e1sica para liberarse de los espacios del poder y reaprender fuera de ellos que no somos uno sino muchos. Nuevas redes que dan libertad y en las que, a pesar de todas las rupturas producidas, lo que fluyen son parad\u00f3jicamente imaginarios que parec\u00edan ya olvidados.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En efecto, a pesar del mantra que se despliega en alguno de los textos al nombrar la novedad radical del movimiento \u2013y que a veces se vuelve anatema contra los militantes provenientes de la izquierda radical, conminados a cohibir su discurso que de nada servir\u00eda en el nuevo contexto- lo cierto es que lo que ha retornado es la palabra pueblo, y no \u201cmultitud\u201d, los sujetos fuertes y no los d\u00e9biles (\u201cel pueblo unido jam\u00e1s ser\u00e1 vencido\u201d), la \u201cdemocracia real\u201d o la \u201crevoluci\u00f3n\u201d. Es decir, todas aquellas palabras que ni la misma izquierda radical se atrev\u00eda ya a mentar, y menos a\u00fan aquella que se pretende (post)moderna o hija de todas las rupturas. Tal como nos explica Juan Carlos Monedero en su texto en <i>La rebeli\u00f3n de los indignados<\/i>, el \u00fanico himno que se sabe que se ha escuchado en las plazas no ha sido otro que la Marsellesa. Tiene m\u00e1s de doscientos a\u00f1os: no est\u00e1 mal. Un himno que para muchos es sist\u00e9mico \u2013el oficioso del Estado franc\u00e9s\u2013 y que sin embargo no ha perdido su carga revolucionaria. Por eso, de hecho, durante el bicentenario de la revoluci\u00f3n francesa, en 1989, las autoridades se plantearon su eliminaci\u00f3n, cosa que no consiguieron. Como tampoco pudo evitar CiU que <i>Els Segadors <\/i>fuera el himno de Catalu\u00f1a. En ocasiones, una parte de los activistas, en su intento de renegar de aquello que se considera pasado, pensando que as\u00ed se llegar\u00e1 a una gente que cuando irrumpe en el espacio de la protesta no puede ser m\u00e1s cl\u00e1sica, olvida que la tradici\u00f3n es algo vivo. Algo que puede activar su carga de cambio en cada nuevo presente cada vez que siente que est\u00e1 siendo violentada. En este caso, lo que se percibe como violentado no es otra cosa que la democracia. Y lo que se levanta no es otra cosa que su proclamaci\u00f3n en toda su amplitud y significados.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>El qu\u00e9, el c\u00f3mo y el porqu\u00e9<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Si hay un debate que mueve a la sonrisa en los diferentes libros, ya que en alg\u00fan momento adquiere tintes metaf\u00edsicos y esconde muchos problemas de fondo no afrontados abiertamente, es el del \u201cc\u00f3mo\u201d y el \u201cqu\u00e9\u201d. Seguramente quienes lo plantean m\u00e1s claramente son los textos de Hibai Arbide, cuando afirma en <i>Les raons dels indignats <\/i>que \u201caquello que une al movimiento no es tanto el qu\u00e9, sino el c\u00f3mo\u201d, y de nuevo, de \u00cd\u00f1igo Errej\u00f3n, cuando dice que \u201cLos procedimientos est\u00e1n bien, pero no dejan de ser el \u2018c\u00f3mo\u2019. Ser\u00e1 en el \u2018qu\u00e9\u2019 donde el movimiento articular\u00e1 m\u00e1s simpat\u00edas y alianzas \u2013se har\u00e1 m\u00e1s pueblo\u2013 y agudizar\u00e1 la crisis de autoridad\u201d. En muchos textos, este debate se cierra con el acuerdo com\u00fan de que, en todo caso, \u201cnadie nos representa\u201d. Este acuerdo establecer\u00eda una unidad superadora del \u201cqu\u00e9\u201d y el \u201cc\u00f3mo\u201d, con alguna sentencia definitiva como la de Ram\u00f3n Cotarelo en el libro <i>Indignados<\/i>: \u201cJam\u00e1s hab\u00eda estado tan claro que la oposici\u00f3n entre Rosa Luxemburg (el fin lo es todo; el movimiento nada) y Eduard Bernstein (el fin es nada; el movimiento, todo) era absurda, porque el fin y el movimiento son lo mismo.\u201d Pero si es dudoso atribuir a Rosa Luxemburg una afirmaci\u00f3n como esta, m\u00e1s all\u00e1 de una de sus primeras pol\u00e9micas, tambi\u00e9n lo es que este debate est\u00e9 realmente cerrado. De hecho, se sit\u00faa problem\u00e1ticamente en el coraz\u00f3n de las dos l\u00f3gicas que pueden atribuirse al movimiento.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Carlos Taibo, en un libro que es de los m\u00e1s humildes y en este sentido de los m\u00e1s veraces que se han publicado, capta muy r\u00e1pidamente lo que \u00e9l denomina las dos almas del movimiento: la rupturista y la reformista. Es m\u00e1s, capta tambi\u00e9n una posible evoluci\u00f3n de las mismas para el caso de Madrid. Si all\u00ed los activistas m\u00e1s radicales habr\u00edan sido inicialmente los predominantes, poco a poco la hegemon\u00eda habr\u00eda pasado a quienes buscan un cambio \u201cen\u201d el sistema y no \u201cde\u201d sistema. Una evoluci\u00f3n probablemente inversa a la vivida en Barcelona. Si aqu\u00ed inicialmente los activistas m\u00e1s radicales no habr\u00edan visto como propio el 15-M, un vez \u00e9ste ya hab\u00eda producido su primer impacto, progresivamente habr\u00edan te\u00f1ido con m\u00e1s fuerza su decurso. Esto es as\u00ed, probablemente, porque, se diga lo que se diga, en Barcelona la eclosi\u00f3n de las plazas se inscribe en un ciclo que ya hab\u00eda comenzado como m\u00ednimo en septiembre, con la movilizaci\u00f3n de los barrios y la acci\u00f3n del Banco <i>okupado <\/i>en el marco de la huelga general, y que tuvo continuidad hasta llagar a mayo. No en vano el 1 de mayo alternativo, con un contenido propio de la izquierda radical, hab\u00eda mostrado, ya antes de la irrupci\u00f3n del 15-M, una apreciable capacidad de movilizaci\u00f3n. Tampoco el marco pol\u00edtico en el que se mueve el movimiento en Barcelona y en Madrid es exactamente el mismo: aqu\u00ed eclosiona en medio de las movilizaciones contra los recortes sociales. De todas formas, ahora que el movimiento se ha replegado a los barrios y a la red, es probable, tanto en Madrid como en Barcelona, que el activismo m\u00e1s radicalizado, en medio de una realidad tambi\u00e9n cada vez m\u00e1s radical, sea de nuevo el predominante. En este sentido, la diferencia entre la militancia anterior y posterior a la irrupci\u00f3n del movimiento reside, m\u00e1s que en su proclamada desaparici\u00f3n, en el hecho de que en el proceso \u00e9sta ha aprendido a encarar un lenguaje y unas formas de acci\u00f3n de mayor\u00edas. Pero m\u00e1s all\u00e1 de esto, el problema sigue latente. Tal como dice Raimundo Viejo, en <i>Les raons dels indignats, <\/i>\u201cAdem\u00e1s de querer operar un cambio \u2018en\u2019 el sistema, en las plazas se aspira a cambiar \u2018de\u2019 sistema \u00bfHasta d\u00f3nde llegar\u00e1 esta ruptura constituyente? El final est\u00e1 todav\u00eda abierto.\u201d<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">La percepci\u00f3n compartida por las dos almas del movimiento se basa en la idea de que el sistema representativo, en tanto y en cuanto no obedece a sus representados, sino a aquellos a quien nadie puede controlar democr\u00e1ticamente, se ha convertido m\u00e1s en un problema que en una soluci\u00f3n. De ah\u00ed el shock con el que las direcciones de los partidos de la izquierda parlamentaria no gubernamental han afrontado el 15-M. Desde su punto de vista, gran parte de les demandas concretas del movimiento figuran desde hace a\u00f1os en sus programas. Y ciertamente es as\u00ed, lo cual explica su incomprensi\u00f3n frente al hecho de que el movimiento se haya negado a reconocerlos como su voz en las instituciones (lo cual no significa que a la larga no encuentren mecanismos para capitalizarlo electoralmente en parte). Lo que ocurre es que el problema reside en el sistema globalmente considerado. \u00c9ste, en efecto, ha mostrado que no es aquello que dice ser -una delegaci\u00f3n del poder del pueblo-. Y en la medida en que esta izquierda tiene su centro de actuaci\u00f3n en el aparato institucional de este mismo sistema, y no ha desarrollado un discurso de cr\u00edtica global a sus mecanismos, no es percibida como una parte de la soluci\u00f3n, sino como una parte del problema. Y de aqu\u00ed la unidad que despierta el lema \u201cnadie nos representa\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Dicho esto, hay una cuesti\u00f3n que a veces no se quiere afrontar. En este lema caben dos significados: que el sistema tiene una crisis de representaci\u00f3n o que el sistema no nos puede representar. La primera acepci\u00f3n del lema es muy clara, no tanto entre aquellos reticentes a afrontar este debate m\u00e1s all\u00e1 de la oposici\u00f3n entre el \u201cc\u00f3mo\u201d y el \u201cqu\u00e9\u201d, sino entre quienes han optado por abrirse a peque\u00f1as y diversas entrevistas. En un par de ellas, recogidas en el libro <i>Las voces del 15-M<\/i>, queda bastante claro: \u201cPrimero queremos que el sistema sea efectivo\u201d \u2013es decir que sea lo que dice que es\u2013; \u201cY lo que pretendemos desde el principio es que los gobernantes dejen de gobernar para los poderes financieros y empiecen a gobernar para los ciudadanos\u201d. Este alma reformista puede alcanzar extremos singulares. As\u00ed, uno de sus portavoces, Pablo Gallego, llega a plantear en <i>Nosotros los Indignados <\/i>que el paro se debe a la existencia del seguro de desempleo que desincentiva la b\u00fasqueda de trabajo o que la par\u00e1lisis social actual tiene sus or\u00edgenes en la falta de iniciativa de una mayor\u00eda que solo aspira al funcionariado, para acabar pidiendo un mercado completamente libre de trabas. Sin embargo, se trata de un caso extremo, que nos habla de la pluralidad que puede llegar a expresar este apoyo del 70-80% de la poblaci\u00f3n. El centro de las demandas, en todo caso, pasa por la exigencia de una nueva ley electoral, de una m\u00e1s clara divisi\u00f3n de poderes, del fin de la corrupci\u00f3n, o de la implementaci\u00f3n de nuevas t\u00e9cnicas, explicadas en el texto de Iv\u00e1n Gim\u00e9nez en <i>La rebeli\u00f3n de los indignados, <\/i>de Open Government. Todas estas demandas plantean una soluci\u00f3n progresista de la crisis, ya que pretenden estrechar los v\u00ednculos entre el sistema representativo y la poblaci\u00f3n, intentando imposibilitar as\u00ed la influencia de los intereses econ\u00f3micos en la direcci\u00f3n de nuestras vidas. Sin embargo, frente a estas propuestas que animan el movimiento, surge de nuevo la pregunta clave planteada en el genial texto de David Fern\u00e1ndez en <i>Les veus de les places: <\/i>\u201c\u00bfcu\u00e1nta democracia aguanta el capitalismo?\u201d. Es decir, en la situaci\u00f3n actual, \u00bfel reformismo es posibilismo?<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">M\u00e1s all\u00e1 de toda la propagand\u00edstica generada por los aparatos policiales, los pol\u00edticos y los medios de comunicaci\u00f3n sobre los antisistema, lo cierto es que, con frecuencia y m\u00e1s all\u00e1 de las ret\u00f3ricas, \u00e9stos lo son m\u00e1s por su diagnosis que por las soluciones que proponen. Es decir, se parte de una consideraci\u00f3n general sobre el hecho de que el sistema no es sostenible social, ecol\u00f3gica, energ\u00e9tica, econ\u00f3mica o \u00e9ticamente, y a partir de aqu\u00ed se act\u00faa. Pero en esta actuaci\u00f3n se acaba por demandar medidas reformistas a falta de un modelo alternativo claro que oponer al sistema. En este camino, que ofrece ciertas virtudes de cara a los intentos de criminalizaci\u00f3n hechos desde el sistema, los \u201cradicales\u201d lo son en tanto intentan defender una sanidad p\u00fablica, una escuela p\u00fablica, un modelo alimentario o los derechos laborales. A pesar de ello, la irrupci\u00f3n del movimiento en el marco de una crisis tan clara de hegemon\u00eda del sistema ha puesto en primer t\u00e9rmino, de nuevo, la necesidad de su transformaci\u00f3n radical: \u201caqu\u00ed empieza la revoluci\u00f3n\u201d ha sido uno de los gritos incre\u00edblemente m\u00e1s coreados. La emoci\u00f3n de muchos militantes al escucharlo probablemente proven\u00eda m\u00e1s de no haber visto nunca c\u00f3mo tanta gente junta gritaba su necesidad que del hecho de que la situaci\u00f3n fuera revolucionaria en s\u00ed. Pero esto no quita que, a partir de una percepci\u00f3n creciente, la de la necesidad de un cambio radical, haya resurgido tambi\u00e9n el problema de la alternativa. Un problema, no obstante, demasiado serio y complejo para los movimientos emancipatorios actuales, que no admite una soluci\u00f3n r\u00e1pida. En los textos recogidos en los libros, unos, los que provienen de la izquierda anticapitalista organizada a trav\u00e9s de la forma partido, han optado sencillamente por no mentarlo. Seguramente, su an\u00e1lisis es demasiado deudor del ciclo de luchas de la antiglobalizaci\u00f3n como para no ver en el presente una reedici\u00f3n de un pasado reciente. Desde esta \u00f3ptica, lo que se estar\u00eda viviendo ser\u00eda un nuevo ciclo de acumulaci\u00f3n de luchas y fuerzas, pero no mucho m\u00e1s. Ciertamente es dif\u00edcil pensar, a pesar de todo lo que se haya gritado y proclamado, que se est\u00e9 viviendo una revoluci\u00f3n. No obstante, mimetizar esta situaci\u00f3n con la de los noventa parte de un an\u00e1lisis que, en mi opini\u00f3n, sigue siendo deudor de un movimiento y de una idea de acumulaci\u00f3n pol\u00edtica muy singulares. La situaci\u00f3n, en verdad, es radicalmente diferente, y de la misma manera que \u00e9sta no es una crisis usual, tampoco se puede seguir pensando con viejos esquemas.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Fuera de este marco, otros agentes han optado, como ya se ha dicho, en insistir en la novedad del \u201cc\u00f3mo\u201d, proponiendo un an\u00e1lisis en el que el movimiento en s\u00ed mismo, m\u00e1s que en su interacci\u00f3n con el poder, aparece como veh\u00edculo de transformaci\u00f3n radical. Esta segunda v\u00eda interpretativa soluciona muchos problemas en t\u00e9rminos discursivos, pero pocos, desde mi punto de vista, en t\u00e9rminos reales. La postura m\u00e1s aparentemente radical frente el problema de las alternativas es, sin duda, la que adopta Santiago L\u00f3pez Petit. En sus dos textos que abren y cierran <i>Les veus de les places<\/i>, es contradictoriamente claro. En el primero, utilizando como nadie un \u201cnosotros\u201d mayest\u00e1tico que pretende convertir su voz en la Voz y que niega toda la complejidad que se desprende del movimiento, nos anuncia que \u201cJam\u00e1s sabr\u00e1n quienes somos. Por eso tiemblan (\u2026) No sabr\u00e1n qui\u00e9nes somos pero tampoco sabr\u00e1n qu\u00e9 queremos. Nosotros no hemos de dar alternativas (\u2026) Las alternativas son siempre trampas porque se dan dentro de lo que hay, y en cambio nosotros rechazamos lo que hay\u201d. De este modo pretende romper cualquier nudo gordiano que se plantee: no hay \u201cqu\u00e9\u201d, el \u201cqu\u00e9\u201d es sist\u00e9mico. No obstante, si no hay ha \u201cqu\u00e9\u201d y s\u00f3lo reificaci\u00f3n constante de un \u201cyo\u201d que pretende ser \u201cnosotros\u201d, finalmente se plantea un problema que puede acabar disolviendo el movimiento. Si no hay objetivos, en efecto, \u00bfpara qu\u00e9 el movimiento? Como discurso po\u00e9tico puede funcionar, como discurso de movimiento no sirve de nada y es por eso que \u00e9l mismo cierra el libro con una propuesta de objetivos para pasar \u201cde indignados a revolucionarios\u201d. Una propuesta que, parad\u00f3jicamente, acaba por ser extremadamente \u201creformista\u201d: renta b\u00e1sica, no a los desahucios, no a la Ley Sinde, etc\u00e9tera. Y si eso es pasar de indignados a revolucionarios\u2026. Se salva, finalmente, la contradicci\u00f3n, afirmando que en realidad \u201cla estrategia de objetivos se inscribe y tiene sentido s\u00f3lo en el interior del movimiento que deslegitima el Estado de los Partidos\u201d. Con lo cual seguimos estando en el principio, ya que la propuesta deviene de nuevo ret\u00f3rica o, si se quiere, poes\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Otras voces, que reconocen en el anterior autor a uno de sus principales referentes, ampl\u00edan sin embargo la soluci\u00f3n de una forma m\u00e1s congruente, tambi\u00e9n a partir de la insistencia en el \u201cc\u00f3mo\u201d. En este caso, tal como afirman Ivan Mir\u00f3 y Flavia Ruggieri, en su texto de <i>Les veus de les places, <\/i>el grito \u201cno nos representan\u201d constituir\u00eda una ruptura radical, ya \u201ces la asunci\u00f3n del fin de la delegaci\u00f3n, la grieta por donde emerge la capacidad de autoorganizaci\u00f3n. La fuerza de la cooperaci\u00f3n social\u201d. En este contexto, \u201cla alternativa son las propias plazas\u201d y \u201cla plaza es la met\u00e1fora de la nueva sociedad\u201d. Algo similar es lo que viene a decir Amador Fern\u00e1ndez-Savater: \u201cLa democracia que queremos es ya la misma organizaci\u00f3n de la plaza\u201d. De ese modo, el \u201cc\u00f3mo\u201d, y no el \u201cqu\u00e9\u201d, se convierte en principio y final, en medio y objetivo. Un \u201cc\u00f3mo\u201d que, al centrarse tan s\u00f3lo en uno de los medios del movimiento y en la apelaci\u00f3n a una autoorganizaci\u00f3n social todav\u00eda no suficientemente explicada y confrontada en todas sus posibilidades, puede quedar peque\u00f1o fuera de un mundo, el de una plaza, que por grande que pueda llegar a ser es tambi\u00e9n ef\u00edmero.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Seguramente, pensar alternativas al sistema fuera de las met\u00e1foras o la poes\u00eda es todav\u00eda un recorrido dif\u00edcil. Pero es un recorrido que no se puede obviar, o solucionar r\u00e1pidamente, si se cree realmente que el sistema es insostenible. A veces, es mejor decir que a\u00fan no tenemos un \u201cqu\u00e9\u201d claro que afirmar que \u00e9ste no existe, que es una trampa, o bien que todo se soluciona disolvi\u00e9ndolo en un \u201cc\u00f3mo\u201d extremadamente d\u00e9bil como alternativa. La parte reformista del movimiento puede pensar que este problema no le ata\u00f1e, y la rupturista pretender solucionarlo r\u00e1pidamente, pero afecta por igual a las dos almas del movimiento. De hecho, m\u00e1s all\u00e1 de la idea de que este movimiento en s\u00f3lo dos meses ha tra\u00eddo un cambio radical con todo lo anterior, o que ha superado todas las tensiones entre proceso y objetivos, ya que el proceso es el objetivo y el objetivo es el proceso, lo cierto es que hist\u00f3ricamente el reformismo fuerte solamente ha tenido \u00e9xito cuando la existencia de una alternativa tambi\u00e9n fuerte al sistema impel\u00eda a \u00e9ste a negociar.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>\u00bfLa revoluci\u00f3n fue una fiesta?<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Dec\u00eda Makinavaja, despu\u00e9s de matar a un torturador de la polic\u00eda, que lo hab\u00eda hecho porque en un mundo sin \u00e9tica a las almas sensibles tan s\u00f3lo les quedaba la est\u00e9tica. De todas formas, cabe recordar que, tal como escrib\u00eda en la pizarra el profesor de est\u00e9tica Valverde justo antes de abandonar la universidad franquista en protesta por la expulsi\u00f3n del catedr\u00e1tico de \u00e9tica Aranguren, no hay est\u00e9tica sin \u00e9tica. El movimiento del 15-M ha supuesto una irrupci\u00f3n de una intensidad proporcional a la de las varias decepciones y frustraciones anteriores a su g\u00e9nesis. Y cuando se han buscado palabras para describirlo parec\u00eda que pocas lo pod\u00edan contener: \u201crevoluci\u00f3n\u201d, \u201centrar en la historia\u201d, \u201cescribir la historia\u201d o, seg\u00fan nos explica una de sus portavoces, A\u00edda S\u00e1nchez, en <i>No nos representan<\/i>, no otra cosa que \u201cla mayor movilizaci\u00f3n ciudadana que jam\u00e1s haya tenido este pa\u00eds\u2026\u201d. No pondremos ejemplos de otras movilizaciones, como tampoco de lo que es una revoluci\u00f3n. Despu\u00e9s de todo la fuerza del movimiento tambi\u00e9n vive de su confianza y optimismo, que se transmuta en coraje. Pero sin perder esto de vista, es imprescindible mantener un cierto sentido de la realidad, si no se quiere que esta fuerza acabe derivando en frustraci\u00f3n cuando no se vean claras las salidas. Y la realidad es que estamos viviendo, no una revoluci\u00f3n, sino el contexto de la m\u00e1s grande reacci\u00f3n, esta s\u00ed, de la historia reciente de nuestro pa\u00eds, y que si hay alguna esperanza vendr\u00e1 solamente del tipo de movimientos que hemos vivido hasta ahora. Hace falta cuidar la esperanza y no tan s\u00f3lo extasiarla. El propio movimiento tiene que poder no quedar atrapado en sus met\u00e1foras, ni en codificaciones y principios establecidos en demasiado poco tiempo. Su principal aportaci\u00f3n ha sido saber, de nuevo, que nada est\u00e1 escrito. Por eso, no se puede permitir que el af\u00e1n de escribir ahora demasiado r\u00e1pidamente nos impida de nuevo saber que nada est\u00e1 escrito. No sab\u00edamos si pasar\u00eda o no, lo dese\u00e1bamos pero no lo sab\u00edamos, y cuando pas\u00f3 no pas\u00f3 como nadie hab\u00eda imaginado y nos gust\u00f3 precisamente por esto. Pensar sobre ello nos da herramientas, pero establecer legitimidades o principios inmutables no parece que nos puede ayudar mucho a andar. Las formas de acci\u00f3n actuales pueden ser radicalmente diferentes dentro de unos meses. Los medios que se han establecido como s\u00edmbolos pueden ser sustituidos por otros nuevos o la crisis de hegemon\u00eda del sistema cambiar radicalmente las formas de acci\u00f3n y discurso. Cabe pensar, m\u00e1s all\u00e1 de la autoconfianza, que no es imposible una capitalizaci\u00f3n pol\u00edtica del movimiento por parte de discursos populistas generados dentro del mismo sistema. Ya ha ocurrido con movimientos similares, cuando \u00e9stos no han afrontado ciertos problemas. Cabe ver tambi\u00e9n, m\u00e1s all\u00e1 de la autoglorificaci\u00f3n, la gravedad radical de la situaci\u00f3n. Cuando el movimiento de la <i>genera\u00e7ao a rasca <\/i>de Portugal, que ha sido el precedente m\u00e1s inmediato del 15-M tanto por sus formas de organizaci\u00f3n como por su sorprendente capacidad de convocatoria inicial, acab\u00f3 su primer y espectacular ciclo de irrupci\u00f3n, quiso encaminarse, a falta de salidas m\u00e1s claras, hacia una gran campa\u00f1a por una ILP. En medio del proceso, el pa\u00eds fue intervenido por el FMI y dej\u00f3 al movimiento absolutamente descolocado. No hay medios \u00fanicos, ni formulas un\u00edvocas. Todo es v\u00e1lido y todo lo puede dejar de ser. Personalmente, creo que es lo \u00fanico que he aprendido, pero tambi\u00e9n puede ser que no haya entendido nada. En todo caso, m\u00e1s que leer, seguir\u00e9 al lado de aquellas personas que, en un momento de peligro, nos han retornado la confianza en los otros, en todos los otros, porque es cierto que \u2013no s\u00e9 si en el movimiento\u2013 en nuestro mundo, ya nada ser\u00e1 igual.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Xavier Dom\u00e8nech <\/b>es historiador y profesor de la Universitat Aut\u00f3noma de Barcelona. Su \u00faltimo libro es <i>Clase obrera, antifranquismo y cambio pol\u00edtico<\/i>, La Catarata, Madrid, 2008. Este art\u00edculo fue publicado originalmente en catal\u00e1n en el blog http:\/\/inicis.blogspot.com\/ el pasado 22 de julio de 2011 y ha sido traducido para su publicaci\u00f3n en <i>SinPermiso <\/i>por el propio autor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su libro sobre el 15-M, Carlos Taibo nos anuncia que \u201cNada ser\u00e1 como antes\u201d, mientras que otra voz, la<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1633,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[917],"class_list":["post-1632","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-izquierda-a-debate","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1632","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1632"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1632\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1633"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}