{"id":16391,"date":"2024-10-07T05:17:35","date_gmt":"2024-10-07T04:17:35","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16391"},"modified":"2024-10-07T10:51:32","modified_gmt":"2024-10-07T09:51:32","slug":"el-nuevo-irracionalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16391","title":{"rendered":"El nuevo irracionalismo"},"content":{"rendered":"<p><em>Nota previa de los traductores:<\/em><\/p>\n<p><em>El texto que presentamos, del soci\u00f3logo estadounidense John Bellamy Foster, es valioso por la siempre necesaria reivindicaci\u00f3n de la obra de Georg Luk\u00e1cs, y en particular de su libro Die Zerst\u00f6rung der Vernunft, publicado originalmente en 1954 y con traducci\u00f3n espa\u00f1ola desde 1959 en Fondo de Cultura Econ\u00f3mica \u2014hoy descatalogada, es m\u00e1s f\u00e1cilmente encontrable en la edici\u00f3n de Grijalbo. La versi\u00f3n espa\u00f1ola fue responsabilidad de Wenceslao Roces, que tradujo el t\u00edtulo alem\u00e1n como <\/em>El asalto a la raz\u00f3n. La destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n<em> \u2014que es como se titula en las otras lenguas a las que se ha traducido\u2014 hubiera sido m\u00e1s fiel al original. La soluci\u00f3n que adopt\u00f3 Roces, sin embargo, deja ver mejor lo que de otro modo se encuentra en el libro de Luk\u00e1cs: que el ataque contra la raz\u00f3n es un largo asedio, fruto de un complejo despliegue hist\u00f3rico del que el irracionalismo es expresi\u00f3n filos\u00f3fica.<\/em><\/p>\n<p><em>En el cap\u00edtulo final de la obra \u2014antes del ep\u00edlogo que, junto al prefacio y el cap\u00edtulo inicial, constituyen partes relativamente aut\u00f3nomas de la obra, que estos traductores recomiendan a quienes no dispongan del tiempo para las 700 p\u00e1ginas del libro completo\u2014, Luk\u00e1cs concluye as\u00ed sobre la p\u00e9rdida y la eventual recuperaci\u00f3n de la raz\u00f3n: \u00abEsa raz\u00f3n que se ha perdido o destruido s\u00f3lo puede encontrarse en la propia realidad y s\u00f3lo puede restablecerse en interacci\u00f3n con ella\u00bb. El irracionalismo, como explica Luk\u00e1cs, es fruto de un largo proceso hist\u00f3rico-social. Del mismo modo, tambi\u00e9n lo que hemos llegado a conocer como raz\u00f3n \u2014o, al menos, lo que Luk\u00e1cs y los que nos hallamos dentro de su tradici\u00f3n hemos llamado raz\u00f3n\u2014 es el resultado de un larga lucha pr\u00e1xica y de pensamiento. El car\u00e1cter pr\u00e1xico de la raz\u00f3n es lo que abre la posibilidad a restablecerla, cuando esta ha sido obliterada u olvidada. Conviene, para entender esto, arrojar un poco m\u00e1s de luz sobre el concepto de \u00abraz\u00f3n\u00bb empleado por Luk\u00e1cs, en el que el autor del art\u00edculo no incide especialmente.<\/em><\/p>\n<p><em>Vernunft, raz\u00f3n, es palabra propia de la filosof\u00eda hegeliana, distinta del entendimiento (Verstand), el pensamiento representativo cotidiano. En el cap\u00edtulo quinto de la Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu, Hegel la define as\u00ed: \u00abLa raz\u00f3n es la certeza de la conciencia de ser toda realidad\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa que la conciencia sea toda realidad? En la Enciclopedia de las ciencias filos\u00f3ficas se precisa el sentido de lo racional: \u00abLa raz\u00f3n es la simple identidad de la subjetividad del concepto y de su objetividad y universalidad\u00bb (\u00a7438). Vemos, aqu\u00ed, que la identificaci\u00f3n entre conciencia y realidad se corresponde con una identificaci\u00f3n entre subjetividad y objetividad. O, lo que es lo mismo, que la subjetividad produce la objetividad del mundo, no solo mediante un acto de conciencia individual sino mediante su pensar y su hacer. En \u00faltima instancia, la aportaci\u00f3n decisiva de Hegel a la historia de la filosof\u00eda no es tanto la noci\u00f3n de raz\u00f3n cuanto la de Esp\u00edritu (Geist): lo que la raz\u00f3n sabe es que ella es toda realidad porque la realidad ha sido creada, racionalmente, de forma intersubjetiva, por toda la comunidad humana en su devenir hist\u00f3rico. A esto se refer\u00eda Hegel, en el prefacio a los Fundamentos de la Filosof\u00eda del Derecho, con su famosa y controvertida cita de que \u00ablo que es racional es real y lo que es real es racional\u00bb (Barcelona: Edhasa, 1999, p. 59). La frase original alemana utiliza el t\u00e9rmino wirklich para hacer referencia a lo real \u2014lo que es racional es wirklich y viceversa. Wirklich procede del verbo wirken, que significa \u00abactuar\u00bb o \u00abhacer efecto\u00bb. Lo racional es por tanto \u00abla realidad efectuada\u00bb o \u00abefectiva\u00bb; la realidad que est\u00e1 en perpetuo hacerse por la actividad intersubjetiva, es decir comunitaria, de la humanidad. En este sentido, no compartimos la neta dicotom\u00eda que Bellamy Foster parece presentar en su texto entre raz\u00f3n y voluntad, entendiendo por voluntad solo opciones irracionalistas como la voluntad de poder nietzscheana, o la voluntad esquizofr\u00e9nica de las m\u00e1quinas deseantes de Deleuze. Los partidarios de la raz\u00f3n no tenemos por qu\u00e9 renunciar a la voluntad, porque la voluntad creadora y objetivadora, hist\u00f3rica, intersubjetiva, no cae fuera de la raz\u00f3n sino que le es inseparable. La cuesti\u00f3n es someter, democratizar y educar la voluntad, no renunciar a ella. No por casualidad, \u00aball\u00ed donde la voluntad quiera y donde la voluntad desee\u00bb es una frase de Antonio Gramsci, quien, junto a Luk\u00e1cs, ha sido el m\u00e1s creativo de los marxistas hegelianos del siglo pasado. Vemos, as\u00ed, que la raz\u00f3n hegeliana \u2014y la luk\u00e1csiana\u2014 es inherente al devenir hist\u00f3rico; no est\u00e1 fuera de la historia, no tiene un contenido trascendente, sino que es ella misma la historia en su crearse mundos materiales de vida y, con ellos, la capacidad para autocomprenderse.<\/em><\/p>\n<p><em>Este saber, que la raz\u00f3n es producida comunitariamente, que nosotros mismos somos el producto de nuestro hacer, y que por ello generamos la posibilidad de nuestra propia autocomprensi\u00f3n, es, claro, el saber que quieren destruir o asaltar los irracionalistas. El irracionalismo defiende que la realidad se debe a algo que no es la actividad intersubjetiva, efectiva, actuante. El irracionalismo, puesto que refuta la creaci\u00f3n racional \u2014es decir humana, hist\u00f3rica\u2014 de la realidad, refuta tambi\u00e9n el modo de conocer la realidad que parte de la realidad misma. Defiende por ello el intuicionismo entendido como un aristocratismo gnoseol\u00f3gico seg\u00fan el cual el acceso a la realidad es privilegio de unos pocos.<\/em><\/p>\n<p><em>Pensamos que el art\u00edculo de Foster es oportuno por el ejercicio de proyectar el irracionalismo m\u00e1s all\u00e1 del per\u00edodo de inmediata posguerra, en el que Luk\u00e1cs escribi\u00f3 El asalto a la raz\u00f3n. Si el fil\u00f3sofo h\u00fangaro traz\u00f3 el irracionalismo hasta Wittgenstein o Jaspers, entre otros, Foster advierte su continuidad en la filosof\u00eda posmoderna: en Althusser, Derrida, Deleuze, \u017di\u017eek o Latour, tamb\u00e9n entre otros muchos. Quien haya le\u00eddo El asalto a la raz\u00f3n recordar\u00e1 que una caracter\u00edstica del irracionalismo, desde Schelling hasta Gobineau o Spengler, es su progresiva indigencia intelectual. Si Kierkegaard o Schopenhauer conoc\u00edan a\u00fan en profundidad la filosof\u00eda que pretend\u00edan criticar \u2014que era esencialmente la de Hegel\u2014, no puede decirse lo mismo de sus continuadores. Ya a finales del siglo XIX se hab\u00eda asentado el irracionalismo como el sentido com\u00fan de una determinada tradici\u00f3n intelectual. Hoy, cuando esta tradici\u00f3n se ha hegemonizado, ya no hace falta sputare su Hegel para ser irracionalista.<\/em><\/p>\n<p><em>Quienes esto escriben conocen cotidianamente la academia norteamericana y suscriben la apreciaci\u00f3n de Luk\u00e1cs de que no es necesaria una \u00abapolog\u00eda indirecta\u00bb del capitalismo en los Estados Unidos, porque la defensa del imperialismo en este pa\u00eds es la gozosa y autocomplaciente apolog\u00eda del mejor de los mundos posibles, una apolog\u00eda tan provinciana que no concibe ni tan siquiera su propia cr\u00edtica. En el \u00e1mbito de la Filosof\u00eda, la fascinaci\u00f3n estadounidense por Kierkegaard, Nietzsche, Heidegger y Derrida es omnipresente, como lo es, en el \u00e1mbito general de las Humanidades, la utilizaci\u00f3n de sus planteamientos para una interminable discusi\u00f3n sobre las identidades, concebidas dentro de los par\u00e1metros de la antropolog\u00eda liberal.<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">***<\/p>\n<p>M\u00e1s de un siglo despu\u00e9s del comienzo de la Gran Crisis de 1914-1945, representada por la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresi\u00f3n y la Segunda Guerra Mundial, asistimos a un repentino resurgimiento de la guerra y el fascismo en todo el planeta. La econom\u00eda mundial capitalista en su conjunto se caracteriza ahora por un estancamiento cada vez mayor, la financiarizaci\u00f3n y el aumento de las desigualdades. Todo ello va acompa\u00f1ado de la perspectiva de un omnicidio planetario en la doble forma de holocausto nuclear y desestabilizaci\u00f3n clim\u00e1tica. En este peligroso contexto, la noci\u00f3n misma de raz\u00f3n humana se pone a menudo en tela de juicio. Por lo tanto, es necesario abordar una vez m\u00e1s la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n del imperialismo o capitalismo monopolista con la destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n y las ramificaciones de ello para las luchas de clase y antiimperialistas contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>En 1953, Georg Luk\u00e1cs, cuya <i>Historia y conciencia de clase<\/i> de 1923 hab\u00eda inspirado la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental, public\u00f3 su obra magistral, <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i>, sobre la estrecha relaci\u00f3n del irracionalismo filos\u00f3fico con el capitalismo, el imperialismo y el fascismo [1] . En 1963, George Lichtheim, un autodenominado socialista que operaba dentro de la tradici\u00f3n general del marxismo occidental aunque se opon\u00eda virulentamente al marxismo sovi\u00e9tico, escribi\u00f3 un art\u00edculo para la revista <i>Encounter Magazine<\/i>, entonces financiada encubiertamente por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en el que atacaba con vehemencia <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> y otras obras de Luk\u00e1cs. Lichtheim acusaba a Luk\u00e1cs de generar un \u00abdesastre intelectual\u00bb con su an\u00e1lisis del cambio hist\u00f3rico de la raz\u00f3n a la sinraz\u00f3n dentro de la filosof\u00eda y la literatura europeas, y la relaci\u00f3n de esto con el ascenso del fascismo y el nuevo imperialismo bajo la hegemon\u00eda global de Estados Unidos [2].<\/p>\n<p>No era la primera vez, por supuesto, que Luk\u00e1cs era objeto de condenas tan duras por parte de figuras asociadas al marxismo occidental. Theodor Adorno, uno de los te\u00f3ricos dominantes de la Escuela de Frankfurt, atac\u00f3 a Luk\u00e1cs en 1958, cuando \u00e9ste a\u00fan se encontraba bajo arresto domiciliario por apoyar la revoluci\u00f3n de 1956 en Hungr\u00eda. En <i>Der Monat<\/i>, una revista creada por el ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n estadounidense y financiada por la CIA, Adorno acus\u00f3 a Luk\u00e1cs de ser \u00abreduccionista\u00bb y \u00abno dial\u00e9ctico\u00bb, de escribir como un \u00abcomisario cultural\u00bb y de estar \u00abparalizado desde el principio por la conciencia de su propia impotencia\u00bb [3].<\/p>\n<p>Sin embargo, el ataque de 1963 a Luk\u00e1cs por parte de Lichtheim en <i>Encounter<\/i> adquiri\u00f3 una importancia a\u00f1adida debido a su condena absoluta de <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i>. En esta obra, Luk\u00e1cs hab\u00eda trazado la relaci\u00f3n del irracionalismo filos\u00f3fico \u2014que surgi\u00f3 por primera vez en el continente europeo, particularmente en Alemania, con la derrota de las revoluciones de 1848, y que se convirti\u00f3 en una fuerza dominante hacia finales de siglo\u2014 con el ascenso de la etapa imperialista del capitalismo. Para Luk\u00e1cs, el irracionalismo, incluida su coalescencia final con el nazismo, no fue un desarrollo fortuito, sino m\u00e1s bien un producto del propio capitalismo. Lichtheim respondi\u00f3 acusando a Luk\u00e1cs de haber cometido un \u00abcrimen intelectual\u00bb al establecer ileg\u00edtimamente una conexi\u00f3n entre el irracionalismo filos\u00f3fico (asociado a pensadores como Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche, Henri Bergson, Georges Sorel, Oswald Spengler, Martin Heidegger y Carl Schmitt) y el ascenso de Adolf Hitler [4].<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs comenz\u00f3 provocativamente su libro diciendo que \u00abel tema que se nos presenta es el camino de Alemania hacia Hitler en la esfera de la filosof\u00eda\u00bb. Pero su cr\u00edtica era en realidad mucho m\u00e1s amplia, pues consideraba que el irracionalismo estaba relacionado con la etapa imperialista del capitalismo en general. De ah\u00ed que lo que m\u00e1s indign\u00f3 a los cr\u00edticos de Luk\u00e1cs en Occidente a principios de la d\u00e9cada de 1960 fue su sugerencia de que el problema de la destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n no hab\u00eda desaparecido con la derrota hist\u00f3rica del fascismo, sino que segu\u00eda alimentando las tendencias reaccionarias, aunque de forma m\u00e1s encubierta, en la nueva era de la Guerra Fr\u00eda dominada por el imperio estadounidense. \u00abLas pesadillas de Franz Kafka\u00bb, acus\u00f3 Lichtheim, fueron tratadas por Luk\u00e1cs como prueba del \u00abcar\u00e1cter diab\u00f3lico del mundo del capitalismo moderno\u00bb, ahora representado por Estados Unidos [5]. Sin embargo, el argumento de Luk\u00e1cs a este respecto era imposible de refutar. As\u00ed, escribi\u00f3, en t\u00e9rminos a\u00fan significativos hoy en d\u00eda:<\/p>\n<p>A diferencia de Alemania, Estados Unidos ten\u00eda una constituci\u00f3n democr\u00e1tica desde el principio. Y su clase dominante logr\u00f3, particularmente durante la era imperialista, que las formas democr\u00e1ticas se preservaran tan eficazmente que, por medios democr\u00e1ticamente legales, logr\u00f3 una dictadura del capitalismo monopolista al menos tan firme como la que Hitler instaur\u00f3 con procedimientos tir\u00e1nicos. Esta supuesta democracia que funcionaba sin problemas fue creada por la prerrogativa presidencial, la autoridad del Tribunal Supremo en cuestiones constitucionales, el monopolio financiero sobre la prensa, la radio, etc., los costes electorales, que impidieron con \u00e9xito que surgieran partidos realmente democr\u00e1ticos al lado de los dos partidos del capitalismo monopolista, y por \u00faltimo el uso de dispositivos terroristas (el sistema de linchamiento). Y esta democracia pod\u00eda, en sustancia, realizar todo lo que buscaba Hitler sin necesidad de romper formalmente con la democracia. Adem\u00e1s, exist\u00eda la base econ\u00f3mica incomparablemente m\u00e1s amplia y s\u00f3lida del capitalismo monopolista [6].<\/p>\n<p>En estas circunstancias, el irracionalismo y el \u00abamontonamiento del desprecio c\u00ednico por la humanidad\u00bb, insist\u00eda Luk\u00e1cs, eran \u00abla consecuencia ideol\u00f3gica necesaria de la estructura y la influencia potencial del imperialismo estadounidense [7]. \u00abEsta impactante afirmaci\u00f3n de que exist\u00eda una continuidad en la relaci\u00f3n entre imperialismo e irracionalismo que se extend\u00eda a lo largo de todo un siglo, desde la Europa de finales del siglo XIX, pasando por el fascismo, y continuando en el nuevo imperio de la OTAN dominado por Estados Unidos, fue fuertemente rechazada en su momento por muchos de los asociados con la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental. Fue esto, m\u00e1s que cualquier otra cosa, lo que condujo al rechazo casi total de la obra posterior de Luk\u00e1cs (despu\u00e9s de su <i>Historia y conciencia de clase<\/i> de 1923) por parte de los pensadores de izquierda que trabajaban en conjunci\u00f3n con el nuevo liberalismo posterior a la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Sin embargo, <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> no fue objeto de una cr\u00edtica sistem\u00e1tica por parte de quienes se opon\u00edan a ella, lo que habr\u00eda significado enfrentarse a las cuestiones cruciales que planteaba. En lugar de ello, la izquierda occidental lo rechaz\u00f3 de plano y con vituperios por considerarlo una \u00abperversi\u00f3n deliberada de la verdad\u00bb, una \u00abdiatriba de 700 p\u00e1ginas\u00bb y un \u00abtratado estalinista\u00bb [8]. Como ha se\u00f1alado recientemente un comentarista, \u00absu recepci\u00f3n podr\u00eda resumirse en unas cuantas sentencias de muerte\u00bb dictadas contra \u00e9l por destacados marxistas occidentales [9].<\/p>\n<p>Sin embargo, no se pod\u00eda negar la envergadura de la empresa que representaba <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> como cr\u00edtica de las principales tradiciones del irracionalismo occidental por parte del fil\u00f3sofo marxista m\u00e1s estimado del mundo por aquel entonces. En lugar de tratar los diversos sistemas irracionalistas de pensamiento de mediados del siglo XIX a mediados del XX como si simplemente hubieran ca\u00eddo del cielo, Luk\u00e1cs los relacion\u00f3 con los acontecimientos hist\u00f3ricos y materiales de los que surgieron. As\u00ed pues, el irracionalismo se identificaba, al igual que en Lenin, principalmente con las condiciones hist\u00f3rico-materiales de la era del capitalismo monopolista, el reparto del mundo entero entre las grandes potencias y las luchas geopol\u00edticas por la hegemon\u00eda y las esferas de influencia. Esto se manifest\u00f3 en una rivalidad econ\u00f3mico-colonial entre varios estados capitalistas, que dio el tono a todo el contexto hist\u00f3rico en el que surgi\u00f3 la nueva etapa imperialista del capitalismo.<\/p>\n<p>En la actualidad, esta realidad material fundamental persiste en muchos aspectos, pero se ha modificado tanto bajo el imperio global estadounidense que puede decirse que ha surgido una nueva fase de imperialismo tard\u00edo, que se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, se fundi\u00f3 inmediatamente en la Guerra Fr\u00eda y se perpetu\u00f3, tras un breve interregno, en la Nueva Guerra Fr\u00eda actual. En este sentido, el imperialismo tard\u00edo se corresponde cronol\u00f3gicamente con el final de la Segunda Guerra Mundial, la aparici\u00f3n de la era nuclear y el comienzo de la \u00e9poca del Antropoceno en la historia geol\u00f3gica, que marc\u00f3 el advenimiento de la crisis ecol\u00f3gica planetaria. La consolidaci\u00f3n del capital monopolista mundial (m\u00e1s recientemente del capital monopolista-financiero) y la lucha de Estados Unidos \u2014respaldado por el imperialismo colectivo de la tr\u00edada Estados Unidos\/Canad\u00e1, Europa y Jap\u00f3n\u2014 por la supremac\u00eda mundial en un mundo unipolar corresponden a esta fase del imperialismo tard\u00edo [11].<\/p>\n<p>Para la propia izquierda occidental, la historia del imperialismo tard\u00edo ha estado marcada principalmente por la derrota de las revueltas de 1968, seguida por la desaparici\u00f3n de las sociedades de tipo sovi\u00e9tico despu\u00e9s de 1989, que tuvo como una de sus principales consecuencias el colapso de la socialdemocracia occidental. Estos acontecimientos colocaron a la izquierda occidental en su conjunto en una posici\u00f3n debilitada, definida en \u00faltima instancia por su subordinaci\u00f3n general a amplios par\u00e1metros del proyecto imperialista centrado en Estados Unidos y su negativa a alinearse con la lucha antiimperialista, garantizando as\u00ed su irrelevancia revolucionaria [12].<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es esencial reconocer que el principal campo de batalla del imperio estadounidense durante todo el per\u00edodo, que se remonta al final de la Segunda Guerra Mundial, ha sido el Sur Global. Las guerras e intervenciones militares \u2014principalmente instigadas por Washington\u2014 han sido casi incesantes en respuesta a las revoluciones y luchas de liberaci\u00f3n nacional, la mayor\u00eda de ellas inspiradas en el marxismo, que se han producido a lo largo del periodo neocolonial\/postcolonial. Aunque el desarrollo econ\u00f3mico ha surgido en las \u00faltimas d\u00e9cadas en partes del Tercer Mundo, la intensidad de la explotaci\u00f3n\/expropiaci\u00f3n de las econom\u00edas de la periferia del sistema, tomadas en su conjunto, ha aumentado bajo el capital monopolista-financiero globalizado mediante el arbitraje laboral global y el peonaje de la deuda, con el resultado de que la polarizaci\u00f3n del sistema mundial entre pa\u00edses ricos y pobres tambi\u00e9n ha aumentado. La actual lucha imperial o Nueva Guerra Fr\u00eda iniciada por Washington, dirigida a asegurar el mundo unipolar liderado por Estados Unidos, sigue centrada en el control del Sur Global, que hoy tambi\u00e9n requiere el debilitamiento fatal de las grandes potencias euroasi\u00e1ticas de Rusia y China que amenazan con un orden multipolar rival, impugnando el sistema unipolar estadounidense.<\/p>\n<p>En este clima peligroso y destructivo del imperialismo tard\u00edo, el irracionalismo ha llegado a desempe\u00f1ar un papel cada vez m\u00e1s importante en la constelaci\u00f3n del pensamiento. Al principio adopt\u00f3 la forma relativamente suave de un posmodernismo y un postestructuralismo deconstructivos que, en la obra de pensadores como Jean-Fran\u00e7ois Lyotard y Jacques Derrida, dejaban de lado todas las grandes narrativas hist\u00f3ricas al tiempo que abrazaban un antihumanismo filos\u00f3fico que emanaba principalmente de Heidegger. Por el contrario, las nuevas filosof\u00edas actuales de la inmanencia \u2014asociadas con el posthumanismo, el nuevo materialismo vitalista, la teor\u00eda del actor-red y la ontolog\u00eda orientada al objeto\u2014 constituyen un irracionalismo m\u00e1s profundo, representado por figuras supuestamente de izquierdas como Gilles Deleuze, F\u00e9lix Guattari, Bruno Latour, Jane Bennett y Timothy Morton. Estos pensadores se basan directamente en un linaje intelectual irracionalista que se remonta a Nietzsche, Bergson y Heidegger. El fil\u00f3sofo lacaniano-hegeliano Slavoj \u017di\u017eek ha tomado finalmente partido por la tradici\u00f3n antihumanista procedente del heideggerianismo de izquierdas, generando en su obra un carnaval de irracionalismo. Todas estas tendencias se combinan con el escepticismo, el nihilismo y una visi\u00f3n pesimista del fin del mundo.<\/p>\n<p>Al escribir sobre \u00abEl sistema irracional\u00bb en el cap\u00edtulo final de <i>El capital monopolista<\/i> (1966), Paul A. Baran y Paul M. Sweezy exploraron la destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n que hab\u00eda llegado a impregnar todos los aspectos del capitalismo monopolista, desde la irracionalidad del sistema econ\u00f3mico hasta su destructividad elemental de la vida social. As\u00ed, se\u00f1alaron \u00abel conflicto cada vez m\u00e1s agudo entre el r\u00e1pido avance de la racionalizaci\u00f3n de los procesos reales de producci\u00f3n y la elementalidad [e irracionalidad] no disminuida del sistema en su conjunto\u00bb [13]. \u00ab\u00abEl quid de los quid\u00bb\u00bb de la \u00abvisi\u00f3n marxiana\u00bb, escribi\u00f3 Baran en una carta a Sweezy, era que la fuerza motriz de la revoluci\u00f3n clasista era siempre \u00abla identidad de los intereses y necesidades materiales de una clase con&#8230; la cr\u00edtica de la RAZ\u00d3N a la irracionalidad existente [14]. \u00abPor tanto, el irracionalismo en la cultura burguesa ten\u00eda como objetivo principal separar a cualquier clase potencialmente revolucionaria del \u00e1mbito de la cr\u00edtica racional, sustituy\u00e9ndolo por el instinto, el mito y el v\u00f3mito continuo de la raz\u00f3n, como en <i>Memorias del subsuelo<\/i> de Fi\u00f3dor Dostoievski. Todo ello estaba vinculado material e ideol\u00f3gicamente al imperialismo, la barbarie y el fascismo [15].<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n de Baran, los an\u00e1lisis que persegu\u00edan la raz\u00f3n divorciada de una conexi\u00f3n con la realidad material y la clase adoptaban una forma puramente \u00abideadora\u00bb. De ello se deduc\u00eda que la defensa de la raz\u00f3n \u2014no en un sentido puramente ideador, sino conectada con las fuerzas materiales reales de abajo\u2014 era una parte indispensable de la lucha socialista, m\u00e1s importante que nunca en la era irracional del capitalismo monopolista y el imperialismo. Por lo tanto, exponer la dial\u00e9ctica del irracionalismo y el imperialismo que se desarrolla en nuestro tiempo \u2014una era en la que el desarrollo de las fuerzas productivas ya no sirve para disfrazar la destructividad del sistema capitalista global que ahora amenaza a toda la humanidad\u2014 debe ser un objetivo primordial.<\/p>\n<p><b>La irracionalidad en la Historia<\/b><\/p>\n<p>El irracionalismo de finales del siglo XIX y principios del XX fue una corriente muy conocida de la filosof\u00eda europea, que se inspiraba en el \u00e9nfasis en la voluntad de vivir\/voluntad de poder, los instintos, la intuici\u00f3n, los mitos y los principios vitalistas de la vida, as\u00ed como en un profundo pesimismo social, en oposici\u00f3n al \u00e9nfasis anterior de la Ilustraci\u00f3n en el materialismo, la raz\u00f3n, la ciencia y el progreso. Adopt\u00f3 la forma de un movimiento profundamente reaccionario, virulentamente antihumanista, antidemocr\u00e1tico, anticient\u00edfico, antisocialista y antidial\u00e9ctico, adem\u00e1s de frecuentemente racista y mis\u00f3gino. Algunas de las principales figuras del giro irracionalista en el periodo 1848-1932 fueron Schopenhauer, Eduard von Hartmann, Nietzsche, Sorel, Spengler, Bergson, Heidegger y Schmitt [16].<\/p>\n<p>Ese irracionalismo filos\u00f3fico era la generalizaci\u00f3n intelectual de influencias hist\u00f3ricas m\u00e1s amplias que se produc\u00edan en el seno de la sociedad dominante. De ah\u00ed que a menudo no existan v\u00ednculos causales directos con los movimientos reaccionarios. Sin embargo, la amplia conexi\u00f3n entre estas tendencias ideol\u00f3gicas y la eventual aparici\u00f3n del fascismo, y en particular del nazismo, en Europa, es innegable. Sorel profesaba su admiraci\u00f3n por Benito Mussolini [17]. Heidegger y Schmitt fueron ide\u00f3logos y funcionarios nazis. Nada menos que Hitler capt\u00f3 el esp\u00edritu de la sinraz\u00f3n presente en la \u00e9poca cuando declar\u00f3: \u00abNos encontramos al final de la Edad de la Raz\u00f3n&#8230;.. Est\u00e1 surgiendo una nueva era de explicaci\u00f3n m\u00e1gica del mundo, una explicaci\u00f3n basada en la voluntad m\u00e1s que en el conocimiento. No hay verdad, ni en el sentido moral ni en el cient\u00edfico\u00bb [18].<\/p>\n<p>Al abordar el problema del irracionalismo desde una perspectiva marxista, Luk\u00e1cs, en <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i>, situ\u00f3 sus ra\u00edces hist\u00f3ricas en la derrota de las revoluciones burguesas de 1848, seguida de la aparici\u00f3n de la fase imperialista del capitalismo a partir del \u00faltimo cuarto del siglo XIX, que desemboc\u00f3 en la Primera y la Segunda Guerras Mundiales. \u00abLa raz\u00f3n misma\u00bb, argumentaba, \u00abnunca puede ser algo pol\u00edticamente neutro, suspendido por encima de los acontecimientos sociales. Es la cr\u00edtica inmanente, basada en el escrutinio de las condiciones hist\u00f3ricas cambiantes, lo que constituye la esencia del m\u00e9todo dial\u00e9ctico marxiano en el an\u00e1lisis del desarrollo del pensamiento\u00bb.<\/p>\n<p>Para Luk\u00e1cs, Schopenhauer fue el creador de \u00abla versi\u00f3n puramente burguesa del irracionalismo\u00bb [20]. Su obra magna, <i>El mundo como voluntad y representaci\u00f3n<\/i>, publicada en 1819, iba dirigida contra la filosof\u00eda hegeliana. Schopenhauer intent\u00f3 oponer su idealismo subjetivo de la voluntad al idealismo objetivista de la raz\u00f3n de G. W. F. Hegel. Para ello, lleg\u00f3 a programar sus conferencias en Berl\u00edn en la d\u00e9cada de 1820 de forma opuesta a las del propio Hegel, pero fue en vano, ya que no consigui\u00f3 atraer p\u00fablico. S\u00f3lo con la derrota de las revoluciones de 1848 en Alemania, el clima general cambi\u00f3 en su direcci\u00f3n. En ese momento, la burgues\u00eda alemana pas\u00f3 de Hegel y Ludwig Feuerbach a Schopenhauer, que en la \u00faltima d\u00e9cada de su vida alcanz\u00f3 una gran popularidad [21].<\/p>\n<p>El genio de Schopenhauer, seg\u00fan Luk\u00e1cs, fue pionero en el m\u00e9todo de la \u00abapolog\u00eda indirecta\u00bb, perfeccionado m\u00e1s tarde por Nietzsche. La apolog\u00eda anterior del orden burgu\u00e9s hab\u00eda intentado defenderlo directamente, a pesar de sus m\u00faltiples contradicciones. En el nuevo m\u00e9todo de apolog\u00eda indirecta de Schopenhauer, el lado malo del capitalismo (e incluso sus contradicciones) pod\u00eda sacarse a la luz. Esto nunca se atribuy\u00f3 al sistema capitalista, sino al ego\u00edsmo, los instintos y la voluntad, percibiendo la existencia humana en t\u00e9rminos profundamente pesimistas como un proceso de autodisoluci\u00f3n plagado de vicios [22]. El concepto de Schopenhauer de la voluntad, o la voluntad de vivir, que atribuy\u00f3 a toda la existencia, tom\u00f3 as\u00ed la forma de un ego\u00edsmo c\u00f3smico. Al reducirlo todo en \u00faltima instancia a pura voluntad, la filosof\u00eda de Schopenhauer, escribi\u00f3 Luk\u00e1cs, \u00abantropomorfiza toda la naturaleza\u00bb. La voluntad, para Schopenhauer, abarcaba las cosas-en-s\u00ed (no\u00famenos) de Immanuel Kant, m\u00e1s all\u00e1 de la percepci\u00f3n humana. \u00abDebo reconocer\u00bb, declar\u00f3 Schopenhauer, \u00ablas fuerzas inescrutables que se manifiestan en todos los cuerpos naturales como id\u00e9nticas a lo que en m\u00ed es la voluntad, y como diferentes de ella s\u00f3lo en grado\u00bb [23].<\/p>\n<p>El concepto que Schopenhauer ten\u00eda de la voluntad quiz\u00e1 se revele mejor en su respuesta a la famosa afirmaci\u00f3n de Baruch Spinoza de que una piedra que cae, si fuera consciente, pensar\u00eda que tiene libre albedr\u00edo y que su impulso es producto de su propia voluntad, un argumento dise\u00f1ado para refutar la noci\u00f3n de libre albedr\u00edo. Schopenhauer invirti\u00f3 el sentido de Spinoza y declar\u00f3: \u00abLa piedra tendr\u00eda raz\u00f3n. El camino es el mismo para la piedra que el motivo para m\u00ed, y lo que se manifiesta en el caso de la piedra como cohesi\u00f3n, gravedad, persistencia en el estado asumido es, en esencia esot\u00e9rica, lo mismo que lo que reconozco en m\u00ed mismo como voluntad\u00bb [24]. Para Schopenhauer, el \u00abmaterialismo crudo\u00bb simplemente negaba la inmanencia de esas \u00abfuerzas vitales\u00bb que eran id\u00e9nticas a la voluntad de vida, m\u00e1s all\u00e1 de la cual no hab\u00eda nada [25].<\/p>\n<p>El final del siglo XIX fue un per\u00edodo asociado en parte con el crecimiento del neokantismo en la filosof\u00eda, comenzando con <i>La historia del materialismo y cr\u00edtica de su importancia actual<\/i> (1866) de Friedrich Lange, que pretend\u00eda derrocar todas las tendencias materialistas \u2014en particular, el materialismo hist\u00f3rico de Karl Marx [26]. Pero a\u00fan m\u00e1s influyente y orientado a la nueva era imperialista fue el irracionalismo como tendencia filos\u00f3fica general. El principal seguidor de Schopenhauer (aparte de Nietzsche, sobre quien ejerci\u00f3 una influencia considerable), y una figura dominante del irracionalismo filos\u00f3fico de finales del siglo XIX, fue Hartmann, con su enorme tomo <i>La filosof\u00eda del inconsciente<\/i> (1869). Pensador m\u00e1s ecl\u00e9ctico que Schopenhauer, Hartmann pretend\u00eda aunar el optimismo de Hegel con el pesimismo de Schopenhauer. Pero fue el profundo pesimismo y el irracionalismo de la obra de Hartmann lo que m\u00e1s impresion\u00f3 a los lectores de la \u00e9poca, marcados especialmente por su noci\u00f3n del suicidio c\u00f3smico.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Hartmann, \u00e9ste era el mejor de los mundos posibles, pero la no existencia era superior a la existencia. Por lo tanto, cre\u00eda que en alg\u00fan momento la voluntad, o \u00abEsp\u00edritu Inconsciente\u00bb, se envolver\u00eda tanto en la especie humana \u00aben la c\u00faspide de su desarrollo\u00bb que conducir\u00eda a un suicidio c\u00f3smico, llevando a un \u00abfin temporal\u00bb de todo el proceso mundial, dando lugar al \u00ab\u00faltimo d\u00eda\u00bb. En ese momento, \u00abla negaci\u00f3n humana de la voluntad\u00bb \u00abaniquilar\u00eda sin residuo toda la volici\u00f3n actual del mundo y har\u00eda desaparecer de golpe todo el cosmos por retirada de la volici\u00f3n, que es la \u00fanica que le da existencia.\u00bb El fin de la humanidad no tomar\u00eda la forma de un \u00abapocalipsis\u00bb tradicional, venido de fuera, sino que emanar\u00eda del suicidio de la voluntad, extendi\u00e9ndose al universo en su conjunto [27].<\/p>\n<p>Nietzsche muri\u00f3 en 1900. La fecha era significativa, ya que, en opini\u00f3n de Luk\u00e1cs, Nietzsche fue el fundador del irracionalismo en el per\u00edodo imperialista, que entonces apenas comenzaba. La etapa imperialista o monopolista del capitalismo en la teor\u00eda marxista comenz\u00f3 en el \u00faltimo cuarto del siglo XIX, pero, en t\u00e9rminos de la vida y la obra de Nietzsche, solo eran visibles los primeros brotes y capullos de lo que estaba por venir. El genio de Nietzsche fue captar instintivamente un sentido de lo que estaba por venir y desarrollar el m\u00e9todo del irracionalismo para la nueva era del imperio como una forma mitificadora de an\u00e1lisis, que se volvi\u00f3 m\u00e1s oscura por el uso frecuente de aforismos. Esto es lo que explica la naturaleza hipn\u00f3tica del estilo literario de Nietzsche, que fue al mismo tiempo un medio para perfeccionar la apolog\u00eda indirecta [28]. Todo en Nietzsche se presenta en una neblina de modo que, si bien no se pone en duda todo el impulso pol\u00edtico-social de su filosof\u00eda, tambi\u00e9n da lugar a interminables discusiones que surgen de su car\u00e1cter m\u00edtico, invitando a imitadores y estableciendo la forma dominante en la que se persigue el irracionalismo filos\u00f3fico hasta el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>Resumiendo el car\u00e1cter principal de la filosof\u00eda de Nietzsche, Luk\u00e1cs escribi\u00f3:<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s ficticio es un concepto y cuanto m\u00e1s puramente subjetivista es su origen, m\u00e1s alto se encuentra y m\u00e1s verdadero es en la escala m\u00edtica de valores. El Ser, siempre que su concepto contenga incluso los m\u00e1s m\u00ednimos vestigios de una relaci\u00f3n con una realidad independiente de nuestra conciencia, debe ser reemplazado por el Devenir (igual a idea). Sin embargo, el ser, cuando se libera de estas ataduras y se lo considera puramente ficci\u00f3n, como un producto de la voluntad de poder, puede entonces, para Nietzsche, ser una categor\u00eda a\u00fan m\u00e1s alta que el devenir: una expresi\u00f3n de la pseudo-objetividad intuitiva del mito. Con Nietzsche, la funci\u00f3n especial de tal definici\u00f3n del devenir y del ser reside en apoyar la pseudohistoricidad vital para su apolog\u00eda indirecta y al mismo tiempo descartarla, confirmando filos\u00f3ficamente que el devenir hist\u00f3rico no puede producir nada que sea nuevo y supere al capitalismo [29].<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de toda la brillantez \u2014e incluso el atractivo\u2014 de la filosof\u00eda de Nietzsche, no se puede negar su car\u00e1cter sistem\u00e1ticamente reaccionario e irracionalista. Al final de su obra <i>El mundo como voluntad y representaci\u00f3n<\/i>, Schopenhauer hab\u00eda declarado que la voluntad de vida lo era todo, m\u00e1s all\u00e1 de lo cual no hab\u00eda nada. Nietzsche, en un juego de palabras con Schopenhauer, pronunci\u00f3 la famosa frase: \u00abEste mundo es la voluntad de poder&#8230; \u00a1y nada m\u00e1s! \u00a1Este mundo es la voluntad de poder!. \u00a1Y t\u00fa mismo eres esta voluntad de poder, y nada m\u00e1s!\u00bb [30]<\/p>\n<p>En <i>M\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal<\/i> (1886), Nietzsche, en oposici\u00f3n al marxismo, escribi\u00f3:<\/p>\n<p>La vida misma es esencialmente apropiaci\u00f3n, da\u00f1o, dominaci\u00f3n de lo ajeno y m\u00e1s d\u00e9bil; opresi\u00f3n, dureza, imposici\u00f3n de las propias formas, incorporaci\u00f3n y, al menos, en su forma m\u00e1s suave, explotaci\u00f3n\u2026 Si es un cuerpo vivo y no moribundo\u2026 tendr\u00e1 que ser una voluntad de poder encarnada, se esforzar\u00e1 por crecer, extenderse, apoderarse, hacerse predominante, no por moralidad o inmoralidad alguna, sino porque est\u00e1 viva y porque la vida simplemente es voluntad de poder. Pero no hay punto en el que la conciencia ordinaria de los europeos se resista a la instrucci\u00f3n como en este: en todas partes la gente delira ahora, incluso bajo disfraces cient\u00edficos, sobre las futuras condiciones de la sociedad en las que se eliminar\u00e1 \u00abel aspecto explotador\u00bb, lo que a m\u00ed me suena como si prometieran inventar un modo de vida que prescindiera de todas las funciones org\u00e1nicas. La \u00abexplotaci\u00f3n\u00bb no es propia de una sociedad corrupta, imperfecta y primitiva: pertenece a la esencia de lo viviente, como funci\u00f3n org\u00e1nica b\u00e1sica; es una consecuencia de la voluntad de poder, que es, despu\u00e9s de todo, la voluntad de vida [31].<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Nietzsche confunde la apropiaci\u00f3n \u2014que, en la teor\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica y en la obra de pensadores tan diversos como John Locke, Hegel y Marx significaba el proceso de adquisici\u00f3n de propiedad (y que, para Marx, implicaba en \u00faltima instancia la producci\u00f3n)\u2014 con la explotaci\u00f3n real. Adem\u00e1s, en el uso que Nietzsche hace del t\u00e9rmino, la explotaci\u00f3n no era diferente de la expropiaci\u00f3n (es decir, la apropiaci\u00f3n sin equivalente ni reciprocidad). As\u00ed, en un juego de manos, la apropiaci\u00f3n, que es la base de la vida, se equipara con la explotaci\u00f3n\/expropiaci\u00f3n, que no es esencial para la existencia, cerrando as\u00ed toda noci\u00f3n de un futuro igualitario o humano. Adem\u00e1s, Nietzsche fundamenta en \u00faltima instancia su visi\u00f3n en un determinismo biol\u00f3gico que, seg\u00fan nos dice, constituye la \u00abesencia\u00bb de la \u00abvoluntad de poder\u00bb. De este modo, su esencialismo respecto de la naturaleza humana difiere del de Thomas Hobbes s\u00f3lo en la medida en que este \u00faltimo, en el contexto hist\u00f3rico del siglo XVII, era un pensador progresista y no reaccionario [32].<\/p>\n<p>Los escritos de Nietzsche muestran un sinf\u00edn de ataques al socialismo e incluso a la democracia. \u00abEl socialismo\u00bb, escribi\u00f3, era \u00abla conclusi\u00f3n l\u00f3gica de la tiran\u00eda de los \u00faltimos y los m\u00e1s tontos\u00bb. [33]. En una interpretaci\u00f3n del darwinismo, del que se apropi\u00f3 en forma de un mero clich\u00e9 en la l\u00ednea del darwinismo social, sostuvo que, en lugar de la supervivencia del m\u00e1s apto, la sociedad europea se caracterizaba por la supervivencia del m\u00e1s inadaptado. En esta visi\u00f3n, las masas mediocres o \u00abanimales de manada\u00bb estaban apoder\u00e1ndose de la sociedad por la fuerza de los n\u00fameros de los elementos m\u00e1s \u00abnobles\u00bb, de modo que eran los esp\u00edritus nobles los que necesitaban ser protegidos por medio de la fuerza [34]. \u00abPereceremos\u00bb, escribi\u00f3, \u00abdebido a la ausencia de esclavitud\u00bb. Nietzsche, que detestaba la sociedad burguesa, pero detestaba a\u00fan m\u00e1s la democracia y el socialismo, declar\u00f3: \u00abEsos fantasmas de la dignidad del hombre, de la dignidad del trabajo, son los miserables productos de una mentalidad esclava que se esconde de su propia naturaleza\u00bb [35].<\/p>\n<p>Para Nietzsche, la sociedad moderna interfer\u00eda en la jerarqu\u00eda natural de las razas y constitu\u00eda \u00abuna \u00e9poca\u00bb que \u00abmezcla las razas indiscriminadamente\u00bb [36]. Esto exig\u00eda la reafirmaci\u00f3n de la \u00abraza superior\u00bb, que describ\u00eda en t\u00e9rminos \u00abarios\u00bb, como conectada con la \u00abbestia rubia germ\u00e1nica\u00bb que se encuentra \u00aben el centro de toda raza noble\u00bb. En contraste, \u00ablos descendientes de toda la esclavitud europea y no europea, en particular de toda la poblaci\u00f3n prearia, representan la decadencia de la humanidad\u00bb [37].<\/p>\n<p>Nietzsche, glorificando la derrota de la Comuna de Par\u00eds, se refiri\u00f3 a ella como la \u00abforma m\u00e1s primitiva de estructura social\u00bb, ya que representaba los intereses del reba\u00f1o. Nietzsche se preocupaba por el tr\u00e1gico destino que aguardaba a la \u00abraza dominante conquistadora, la de los arios\u00bb en la era democr\u00e1tica y socialista. Esa \u00abhumanidad aria\u00bb conquistadora se caracterizaba por ser originalmente rubia y \u00abcompletamente pura y primordial\u00bb, en oposici\u00f3n a los \u00abhabitantes nativos de piel y cabello oscuros\u00bb de Europa y otros lugares [38]. En <i>La voluntad de poder<\/i>, declar\u00f3 abiertamente: \u00abLa gran mayor\u00eda de los hombres no tienen derecho a la vida, y s\u00f3lo sirven para desconcertar a los elegidos de nuestra raza. Todav\u00eda no concedo ese derecho a los no aptos. Incluso hay pueblos no aptos que carecen del derecho a existir\u00bb [39].<\/p>\n<p>En la noci\u00f3n de Nietzsche del \u00abeterno retorno\u00bb, los esp\u00edritus \u00abnobles\u00bb y la raza dominante volver\u00edan a experimentar el triunfo de la voluntad en los vaivenes c\u00edclicos de la historia. Sin embargo, el eterno retorno significaba una falta de progreso general, de modo que el resultado acumulativo era \u00ab\u00a1la nada (el \u2018sinsentido\u2019) para siempre!\u00bb Aunque Nietzsche quer\u00eda superar el nihilismo por medio del superhombre como personificaci\u00f3n de la voluntad de poder, era al nihilismo al que todo retornaba eternamente, pues se imped\u00eda el progreso genuino hacia adelante [40].<\/p>\n<p>El vitalismo, o <i>Lebensphilosophie<\/i>, fue, en la concepci\u00f3n de Luk\u00e1cs, la filosof\u00eda dominante de todo el per\u00edodo imperialista en Alemania. Sin embargo, el vitalismo tuvo su principal representante en este per\u00edodo en la obra de Bergson en Francia. La filosof\u00eda de Bergson se basaba en dos formas de conciencia: el intelecto y la intuici\u00f3n. El intelecto se relacionaba con el mundo mec\u00e1nico de las ciencias naturales, la intuici\u00f3n con la metaf\u00edsica y, por lo tanto, con el \u00e1mbito de la filosof\u00eda. Cre\u00eda que, al mirar hacia el interior del \u00e1mbito intuitivo, era posible resolver problemas como el car\u00e1cter del tiempo y la evoluci\u00f3n de maneras que complementaban la ciencia y la raz\u00f3n, pero iban m\u00e1s all\u00e1 de ellas. As\u00ed, desafi\u00f3, como dijo Luk\u00e1cs, \u00abel car\u00e1cter cient\u00edfico del conocimiento cient\u00edfico normal\u00bb, creando una \u00abconfrontaci\u00f3n rotunda entre la racionalidad y la intuici\u00f3n irracionalista\u00bb [41].<\/p>\n<p>Los dos conceptos m\u00e1s importantes de Bergson eran los del tiempo como duraci\u00f3n subjetiva y el <i>\u00e9lan<\/i> vital, o impulso vital. Sobre la base de estos conceptos, Bergson propuso una especie de tercera v\u00eda en la filosof\u00eda que exist\u00eda fuera del materialismo mecanicista y del idealismo\/teleolog\u00eda. \u00abEl tiempo\u00bb, afirm\u00f3, \u00abes invenci\u00f3n o no es nada en absoluto\u00bb. En el momento en que nos enfrentamos a \u00abla duraci\u00f3n, vemos que significa creaci\u00f3n\u00bb. Nuestras propias vidas nos dieron las claves para desentra\u00f1ar el secreto del tiempo, o la capacidad de perdurar, ya que la duraci\u00f3n no era un atributo \u00abde la materia en s\u00ed, sino de la vida que remonta el curso de la materia\u00bb [42]. El <i>\u00e9lan<\/i> vital era el impulso creativo de la vida, que iluminaba la materia, lo que explicaba la evoluci\u00f3n. Sobre estas bases esencialmente m\u00edsticas, Bergson continu\u00f3 desafiando la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Charles Darwin como selecci\u00f3n natural y la concepci\u00f3n del espacio-tiempo de Albert Einstein por no captar las bases subjetivas, intuitivas y creativas de la existencia.<\/p>\n<p>Bergson naci\u00f3 en 1859, el a\u00f1o de la publicaci\u00f3n de <i>El origen de las especies<\/i> de Darwin, pero nunca pudo aceptar la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural de Darwin, argumentando que las ciencias naturales eran inadecuadas en esa \u00e1rea y que deb\u00eda existir alg\u00fan impulso vital, creativo, un <i>\u00e9lan<\/i> vital c\u00f3smico subyacente a toda evoluci\u00f3n. Utilizando argumentos que ahora emplean los defensores del Dise\u00f1o Inteligente (por ejemplo, que la evoluci\u00f3n del ojo no pod\u00eda explicarse por la selecci\u00f3n natural), atribuy\u00f3 la \u00abevoluci\u00f3n creativa\u00bb a un poder vital independiente de la materia y la organizaci\u00f3n [43].<\/p>\n<p>Los ataques de Bergson a la teor\u00eda darwiniana de la selecci\u00f3n natural, y a la raz\u00f3n en general, hicieron que E. Ray Lankester, el protegido de Darwin y Thomas Huxley, amigo \u00edntimo de Marx y el principal bi\u00f3logo brit\u00e1nico de su \u00e9poca, se rebelara contra la presentaci\u00f3n de Bergson de \u00abla intuici\u00f3n como una gu\u00eda verdadera y el intelecto como una gu\u00eda err\u00f3nea\u00bb. Al evaluar la contribuci\u00f3n de Bergson, Lankester, un materialista estricto, escribi\u00f3: \u00abPara el estudiante de las aberraciones y monstruosidades de la mente del hombre, las obras de M[onsieur] Bergson siempre ser\u00e1n documentos de valor\u00bb, similares al inter\u00e9s que \u00abun coleccionista puede tener en una curiosa especie de escarabajo\u00bb [44]. (Los bi\u00f3logos socialistas posteriormente trascendieron el debate entre mecanicistas y vitalistas a trav\u00e9s de la dial\u00e9ctica materialista, lo que constituy\u00f3 una importante contribuci\u00f3n a la ciencia) [45].<\/p>\n<p>Bergson se sinti\u00f3 indignado por la teor\u00eda de la relatividad de Einstein, que interpretaba el tiempo (o el espacio-tiempo) en t\u00e9rminos de f\u00edsica y que poco a poco iba recibiendo un reconocimiento general. En un famoso enfrentamiento en abril de 1922, Bergson argument\u00f3 en contra de Einstein que una noci\u00f3n f\u00edsica del tiempo profesada por el intelecto era inadecuada y que el tiempo s\u00f3lo pod\u00eda entenderse plenamente cuando se lo abordaba tambi\u00e9n de manera subjetiva e intuitiva en t\u00e9rminos de duraci\u00f3n. Einstein respondi\u00f3 que \u00abel tiempo de los fil\u00f3sofos [que combina el tiempo ps\u00edquico con el tiempo f\u00edsico] no existe, s\u00f3lo queda un tiempo psicol\u00f3gico que difiere del de los f\u00edsicos\u00bb. Para Einstein, ni el \u00e9lan vital de Bergson ni su duraci\u00f3n ten\u00edan ning\u00fan significado en t\u00e9rminos de ciencia f\u00edsica [46].<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Luk\u00e1cs, no exist\u00eda tal cosa como una \u00abfilosof\u00eda \u2018inocente\u2019\u00bb. \u00c9ste era claramente el caso en lo que respecta a Heidegger, a pesar de su aspecto enrarecido [47]. En la obra maestra de Heidegger de 1927, <i>Ser y tiempo<\/i>, la consideraci\u00f3n de los seres individuales se minimiza en la b\u00fasqueda de la \u00abontolog\u00eda fundamental\u00bb del Ser metaf\u00edsico. Propuso que el Ser puede abordarse sobre la base de una anal\u00edtica existencial centrada en el <i>Dasein<\/i>, o la existencia humana, que, como explic\u00f3 m\u00e1s tarde, puede concebirse como habitar y desempe\u00f1ar el papel de \u00abpastor del Ser\u00bb. Por lo tanto, aunque para Heidegger el Ser no puede ser aprehendido directamente, puede ser revelado en parte fenomenol\u00f3gica y existencialmente mediante el escrutinio del <i>Dasein<\/i> en el contexto de su \u00abdevenir-con\u00bb el mundo [48]. Todas las filosof\u00edas anteriores, desde Plat\u00f3n hasta la era moderna, fueron consideradas por Heidegger como superficiales y estrechamente metaf\u00edsicas en la medida en que no se centraban en el problema ontol\u00f3gico fundamental del Ser [49]. Una consecuencia de la filosof\u00eda de Heidegger fue descentrar el ego consciente (trascendental) y desplazar la filosof\u00eda de las cuestiones de las relaciones sujeto-objeto a la autenticidad y la inautenticidad [50].<\/p>\n<p>Dado que la b\u00fasqueda del Ser como tal es el eje principal de la anal\u00edtica existencial de Heidegger, uno podr\u00eda pensar que no tendr\u00eda mucha relaci\u00f3n con la pol\u00edtica y la \u00e9tica. Sin embargo, los elementos reaccionarios, irracionales y vitalistas de la filosof\u00eda de Heidegger, aunque no est\u00e9n presentes en la superficie, se filtraron de diversas maneras, exhibiendo la verdadera naturaleza de su l\u00f3gica irracionalista. Esto ocurri\u00f3 no solo en su per\u00edodo nazi oficial, sino tambi\u00e9n en su obra posterior a la guerra, y podr\u00eda decirse que estuvo impl\u00edcito en toda su posici\u00f3n filos\u00f3fica desde el principio. As\u00ed, en sus conferencias publicadas sobre <i>El ser y la verdad<\/i>, presentadas en la Universidad de Friburgo en el invierno de 1933-1934, poco despu\u00e9s de unirse al Partido Nazi y solo unos a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de <i>Ser y tiempo<\/i>, Heidegger declar\u00f3:<\/p>\n<p>Un enemigo es toda persona que representa una amenaza esencial para el <i>Dasein<\/i> [la existencia] del pueblo y de sus miembros individuales. El enemigo no tiene por qu\u00e9 ser externo, y el enemigo externo ni siquiera es siempre el m\u00e1s peligroso. Y puede parecer como si no hubiera enemigos. Entonces es un requisito fundamental encontrar al enemigo, exponerlo a la luz, o incluso primero crearlo, para que pueda suceder esta oposici\u00f3n al enemigo y para que el <i>Dasein<\/i> no pierda su filo. [\u2026] [El desaf\u00edo es] sacar al enemigo a la luz, no albergar ilusiones sobre el enemigo, mantenerse listo para el ataque, cultivar e intensificar una preparaci\u00f3n constante y preparar el ataque mirando hacia el futuro con el objetivo de la aniquilaci\u00f3n total [51].<\/p>\n<p>Los papeles de Heidegger como funcionario del Partido Nazi, ide\u00f3logo y, durante sus a\u00f1os como rector de la Universidad de Friburgo, el m\u00e1s destacado partidario acad\u00e9mico de Hitler son ahora bien conocidos. Heidegger ayud\u00f3 a instaurar la <i>Gleichschaltung<\/i>, o la puesta en l\u00ednea dentro de la academia alemana, desempe\u00f1ando un papel destacado en la purga de la universidad de colegas y estudiantes que no se ajustaban a los dictados del r\u00e9gimen nazi. Tambi\u00e9n trabaj\u00f3 en estrecha colaboraci\u00f3n con el te\u00f3rico legal Schmitt, el principal autor del notorio principio del F\u00fchrer, promoviendo la ideolog\u00eda nazi y presidiendo quemas simb\u00f3licas de libros [52]. Su <i>Introducci\u00f3n a la metaf\u00edsica<\/i> de 1935 no s\u00f3lo rindi\u00f3 homenaje al nazismo, sino que tambi\u00e9n present\u00f3 un argumento a favor del triunfo del \u00ab<i>Volk<\/i> [pueblo] hist\u00f3rico\u2026 y, por lo tanto, de la historia de Occidente\u00bb, activando \u00abnuevas energ\u00edas espirituales\u00bb. En una conversaci\u00f3n con Karl L\u00f6with en Heidelberg en 1936, Heidegger estuvo de acuerdo \u00absin reservas\u00bb con la sugerencia de que su \u00abpartidismo por el nacionalsocialismo se encontraba en la esencia de su filosof\u00eda\u00bb [53].<\/p>\n<p>Heidegger elogi\u00f3 con frecuencia a Mussolini y a Hitler, presentando a Nietzsche como un precursor de ambos l\u00edderes fascistas. En el libro de Heidegger sobre Friedrich Schelling, en la edici\u00f3n de 1971 se omiti\u00f3 una larga frase de la conferencia original, pero luego se volvi\u00f3 a insertar a pedido del propio Heidegger. Dec\u00eda: \u00abComo es bien sabido, los dos hombres que en Europa, en la configuraci\u00f3n pol\u00edtico-nacional de sus respectivos <i>Volks<\/i>, inauguraron contramovimientos [<i>Gegenbewegungen<\/i>] al nihilismo, a saber, Mussolini y Hitler, fueron a su vez, cada uno a su manera, determinados esencialmente por Nietzsche; sin embargo, esto fue as\u00ed sin que el aut\u00e9ntico dominio metaf\u00edsico de Nietzsche hubiera llegado a su plenitud\u00bb. Nietzsche, explic\u00f3 Heidegger en sus conferencias, hab\u00eda demostrado que la \u00abdemocracia\u00bb conduc\u00eda a una \u00abforma degenerada de nihilismo\u00bb y, por lo tanto, exig\u00eda un movimiento popular m\u00e1s aut\u00e9ntico. En un curso de l\u00f3gica en 1934, Heidegger declar\u00f3 que \u00ablos negros son hombres pero no tienen historia\u2026 La naturaleza no tiene historia\u2026 Cuando la h\u00e9lice de un avi\u00f3n gira, entonces en realidad no \u2018ocurre\u2019 nada. Por el contrario, cuando el mismo avi\u00f3n lleva a Hitler a Mussolini, entonces ocurre la historia\u00bb [54]. \u00abLa falsa cultura\u00bb de la civilizaci\u00f3n occidental, explic\u00f3, ser\u00e1 reemplazada solo por el \u00abmundo espiritual\u00bb del <i>Volk<\/i> basado en \u00abla m\u00e1s profunda preservaci\u00f3n de las fuerzas de la tierra y la sangre\u00bb [55].<\/p>\n<p>En sus infames <i>Cuadernos Negros<\/i> (un diario filos\u00f3fico que Heidegger pidi\u00f3 que se incluyera al final de sus Obras Completas), dio repetidas pruebas de su profundo antisemitismo. As\u00ed, atribuy\u00f3 las fallas de la modernidad y el racionalismo occidental al \u00abjuda\u00edsmo mundial\u00bb, un t\u00e9rmino utilizado en el <i>Mein Kampf<\/i> de Hitler para referirse a una conspiraci\u00f3n jud\u00eda de dominaci\u00f3n mundial. \u00abEl juda\u00edsmo mundial\u00bb, escribi\u00f3 Heidegger en los <i>Cuadernos Negros<\/i>, \u00abes inasible en todas partes [debido a su predominio del pensamiento racionalista] y no necesita involucrarse en acciones militares mientras contin\u00faa desplegando su influencia, mientras que nosotros [la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial] nos vemos obligados a sacrificar la mejor sangre de lo mejor de nuestro pueblo\u00bb [56]. Tras la publicaci\u00f3n de los <i>Cuadernos Negros<\/i>, como ha se\u00f1alado el estudioso de Heidegger Tom Rockmore, \u00abparece cada vez m\u00e1s claro que la filosof\u00eda de Heidegger, su giro hacia el nacionalsocialismo y su antisemitismo no est\u00e1n separados ni son separables, sino que est\u00e1n inseparablemente vinculados\u00bb [57].<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que Heidegger nunca se alej\u00f3, ni siquiera tuvo la intenci\u00f3n de distanciarse, de sus opiniones reaccionarias extremas, que sustentaban todo su esfuerzo filos\u00f3fico. En su famosa <i>Carta sobre el humanismo<\/i>, publicada en 1947, atac\u00f3 sistem\u00e1ticamente al humanismo, menospreciando a pensadores de la Ilustraci\u00f3n alemana como Johann Wolfgang von Goethe y Friedrich Schiller. Sin embargo, a diferencia del posthumanismo actual, Heidegger se preocupaba principalmente por negar la noci\u00f3n de los seres humanos como seres primordialmente materiales o corp\u00f3reos, con una \u00abracionalidad animal\u00bb. Para Heidegger, la verdad resid\u00eda en el an\u00e1lisis existencial del Dasein, que conceb\u00eda la existencia humana real como un proceso de aproximaci\u00f3n al Ser. En su lenguaje velado habitual, Heidegger anunciaba un \u00abdestino\u00bb a\u00fan por venir, basado en una historicidad \u00abm\u00e1s primordial\u00bb \u2014m\u00e1s cercana al Dasein\u2014 \u00abque el humanismo\u00bb. El humanismo, que \u00e9l identificaba con el racionalismo, deb\u00eda ser combatido en todo momento, \u00abporque no eleva lo suficiente la <i>humanitas<\/i>\u00bb al promover la \u00f3ntica empirista de los seres individuales, materiales, en oposici\u00f3n a la ontolog\u00eda fundamental del Ser, en la que el ego consciente est\u00e1 descentrado [58]. Heidegger insinu\u00f3 que, debido al lenguaje, que \u00e9l ve\u00eda como el centro del <i>Dasein<\/i>, hab\u00eda una relaci\u00f3n estrecha entre las culturas griega y alemana antiguas (a lo largo de lo que generalmente se conceb\u00eda como la l\u00ednea aria) que hac\u00eda de Alemania un pa\u00eds \u00fanico en la promoci\u00f3n de la historicidad aut\u00e9ntica de Occidente [59].<\/p>\n<p>En su <i>Carta sobre el humanismo<\/i>, Heidegger reconoci\u00f3 el poder de la cr\u00edtica de Marx a la alienaci\u00f3n antes de proceder a criticar el materialismo ingenuo y reducir la teor\u00eda de Marx de la alienaci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de la tecnolog\u00eda. Como afirm\u00f3 Luk\u00e1cs, no hab\u00eda duda de lo que Heidegger estaba diciendo aqu\u00ed, es decir, que ve\u00eda al \u00abmarxismo como el principal antagonista\u00bb [60].<\/p>\n<p><b>El retorno del irracionalismo<\/b><\/p>\n<p>Luk\u00e1cs identificaba el crecimiento del irracionalismo con la etapa imperialista del capitalismo, concebida en primer lugar desde el punto de vista econ\u00f3mico, siguiendo los lineamientos de Lenin y Rosa Luxemburg, como un sistema de capitalismo monopolista caracterizado por la rivalidad interimperialista y la guerra en la lucha por las colonias y las esferas de influencia. Pero fue Lenin, sobre todo, seg\u00fan Luk\u00e1cs, quien tradujo la concepci\u00f3n econ\u00f3mica del imperialismo en \u00abla teor\u00eda de la situaci\u00f3n mundial concreta creada por el imperialismo\u00bb, centr\u00e1ndose en la pol\u00edtica de clases y los alineamientos entre las naciones [61]. Adem\u00e1s, Lenin reconoci\u00f3 que los acuerdos de paz en la etapa imperialista no eran \u00abinevitablemente nada m\u00e1s que una \u2018tregua\u2019 en los per\u00edodos entre guerras\u00bb, dentro de una lucha geopol\u00edtica m\u00e1s amplia inherente al capitalismo monopolista [62]. Los aspectos pol\u00edticos del imperialismo permearon as\u00ed la cultura de naciones enteras, generando lo que Raymond Williams en otro contexto llamar\u00eda \u00abestructuras de sentimiento\u00bb [63]. Esto fue lo que llev\u00f3 a la convergencia del imperialismo y el irracionalismo en la historia de Europa de 1870 a 1945.<\/p>\n<p>El imperialismo tard\u00edo, que comenz\u00f3 en 1945, puede dividirse hasta ahora en tres per\u00edodos:<\/p>\n<p>(1) La Guerra Fr\u00eda inmediata, de 1945 a 1991, en la que Estados Unidos, como potencia hegem\u00f3nica de la econom\u00eda mundial capitalista, intent\u00f3 obtener dominio sobre un Sur Global que participaba en revueltas anticoloniales, al tiempo que libraba una lucha global contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y China.<\/p>\n<p>(2) El per\u00edodo de 1991 a 2008, en el que Washington intent\u00f3 consolidar un mundo unipolar permanente en el vac\u00edo dejado por la eliminaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica del escenario mundial y la apertura de China a la econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p>(3) Desde 2008 (la Gran Crisis Financiera) hasta el presente, marcado por el resurgimiento de China y Rusia como grandes potencias y la designaci\u00f3n oficial por parte de Washington de estos dos pa\u00edses como sus principales enemigos, lo que llev\u00f3 a una Nueva Guerra Fr\u00eda, marcada por el conflicto entre el mundo unipolar centrado en Estados Unidos y un orden mundial multipolar emergente.<\/p>\n<p>Durante todo este tiempo, la izquierda occidental ha ocupado una posici\u00f3n debilitada dentro del capitalismo monopolista en su pa\u00eds, mientras que ha adoptado una actitud ambigua frente al imperialismo en el extranjero, con el consiguiente hundimiento de la lucha de clases. Tambi\u00e9n sufri\u00f3 una importante derrota en 1968. Con el advenimiento de la Nueva Guerra Fr\u00eda, la guerra h\u00edbrida del imperialismo colectivo de la tr\u00edada contra el Sur Global, incluidas las principales econom\u00edas emergentes, ha salido a la luz.<\/p>\n<p>En estas circunstancias, el irracionalismo burgu\u00e9s ha llegado a definir el clima intelectual dominante del imperialismo tard\u00edo, lo que refleja la continua destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n. Hoy en d\u00eda se reconoce ampliamente que el pensamiento reaccionario alem\u00e1n, asociado con \u00abla conexi\u00f3n Nietzsche-Heidegger-Carl Schmitt\u00bb, junto con el resurgimiento del bergsonismo, est\u00e1 presente en las obras de los posmarxistas, posmodernistas y poshumanistas desde Derrida hasta Deleuze y Latour [64]. En palabras de Keti Chukhrov, una \u00abfascinaci\u00f3n por la negatividad y el nihilismo\u00bb, caracter\u00edstica de las filosof\u00edas irracionalistas de finales del siglo XIX y principios del XX, se puede ver en la obra de Deleuze y Guattari o la distop\u00eda aceleracionista y las teor\u00edas poshumanistas del presente\u00bb [65].<\/p>\n<p>En <i>Nietzsche y la filosof\u00eda<\/i> de Deleuze, se nos dice que el car\u00e1cter \u00abresueltamente antidial\u00e9ctico\u00bb del pensamiento de Nietzsche, sus conceptos de la \u00abvoluntad de poder\u00bb, el \u00abeterno retorno\u00bb y el sue\u00f1o del superhombre, representaron un triunfo sobre la dial\u00e9ctica de Hegel, que condujo a \u00abla identidad creativa del poder y la consumaci\u00f3n de la voluntad de poder\u00bb [66]. Existe un \u00abv\u00ednculo secreto\u00bb que conecta a varios pensadores opuestos a la Filosof\u00eda del Estado. Este v\u00ednculo secreto, nos dice Deleuze, incluye a Spinoza (reinterpretado como vitalista), Nietzsche y Bergson, todos ellos fil\u00f3sofos de la inmanencia que representan una tradici\u00f3n \u00abn\u00f3mada\u00bb que se opone no s\u00f3lo al racionalismo europeo en general, sino que se opone directamente a Hegel y Marx [67]. La posici\u00f3n de Bergson en su debate con Einstein es defendida por Deleuze en su libro <i>Bergsonismo <\/i>de 1966 en un esfuerzo por privilegiar una vez m\u00e1s la noci\u00f3n subjetiva e intuitiva del tiempo separada de la f\u00edsica y tambi\u00e9n del tiempo hist\u00f3rico [68].<\/p>\n<p>Son muchos los giros irracionalistas y reaccionarios que estamos viendo en lo que sigue siendo un an\u00e1lisis supuestamente de izquierda. Como observa Chukhrov:<\/p>\n<p>En <i>Capitalismo y esquizofrenia<\/i>, Deleuze y Guattari consideran que el capital es monstruoso, pero al mismo tiempo un terreno deseable del que podr\u00edan surgir la subversi\u00f3n y su potencial emancipador. [Sin embargo,] la aceptaci\u00f3n de la viciosa contemporaneidad capitalista es inevitable dada la condici\u00f3n de la imposibilidad de su superaci\u00f3n. [\u2026] Un aspecto muy importante de tal aberraci\u00f3n reside en lo siguiente: la corriente capitalista subyacente de estas teor\u00edas emancipadoras y cr\u00edticas funciona no como un programa para salir del capitalismo, sino m\u00e1s bien como la radicalizaci\u00f3n de la imposibilidad de esta salida [69].<\/p>\n<p>Este regocijo en la imposibilidad de la salida se puede ver en la principal confrontaci\u00f3n de Deleuze y Guattari con Marx. Al comienzo de su influyente obra de 1972, <i>El Anti-Edipo: capitalismo y esquizofrenia<\/i>, postulan una relaci\u00f3n \u00abindustria-naturaleza\u00bb que da lugar a \u00abesferas relativamente aut\u00f3nomas llamadas producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y consumo\u00bb. Marx demostr\u00f3 que estas esferas separadas eran s\u00f3lo un producto de la divisi\u00f3n capitalista del trabajo y de la falsa conciencia que esta produc\u00eda. Pero de ah\u00ed saltaron a la proposici\u00f3n transhist\u00f3rica:<\/p>\n<p>No hacemos distinci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza: la esencia humana de la naturaleza y la esencia natural del hombre [frase de Marx] se vuelven una dentro de la naturaleza en la forma de producci\u00f3n o industria, tal como lo hacen dentro de la vida del hombre como especie. [\u2026] La industria ya no es considerada desde el punto de vista extr\u00ednseco de la utilidad, sino m\u00e1s bien desde el punto de vista de su identidad fundamental con la naturaleza como producci\u00f3n del hombre y por el hombre. [\u2026] El hombre y la naturaleza no son como dos t\u00e9rminos opuestos que se enfrentan entre s\u00ed\u2026 m\u00e1s bien son una y la misma realidad esencial, el producto del productor [70].<\/p>\n<p>Sobre esta base, la naturaleza y la humanidad son vistas como una unidad ideal ineludible \u2013lo que Marx, que est\u00e1 siendo citado aqu\u00ed, llam\u00f3 \u00abla esencia humana de la naturaleza y la esencia natural del hombre\u00bb. Este es el resultado inevitable de la industria, como un fen\u00f3meno abstracto, transhist\u00f3rico, que, en lugar de ser concebido como alienado bajo el capitalismo, como en Marx, es el medio directo e inmediato de la unificaci\u00f3n de la naturaleza y la humanidad. De este modo, se elimina desde el principio todo el concepto de alienaci\u00f3n, o autoextra\u00f1amiento de la humanidad, como la realidad material central del capitalismo (que Marx hab\u00eda presentado como un \u00abdefecto\u00bb tr\u00e1gico que deb\u00eda ser superado) [71]. La naturaleza y la humanidad, para Deleuze y Guattari, son \u00abuna realidad esencial\u00bb, generada por la industria en abstracto.<\/p>\n<p>Tras eliminar eficazmente el fen\u00f3meno hist\u00f3rico de la alienaci\u00f3n, Deleuze y Guattari pasan inmediatamente a caracterizar la producci\u00f3n como un \u00abprincipio inmanente\u00bb de las m\u00e1quinas deseantes, lo que conduce a una esquizofrenia universal. La \u00abesquizofrenia\u00bb en este sentido se define como \u00abel universo de las m\u00e1quinas deseantes productivas y reproductivas, [que representan] la producci\u00f3n primaria universal como \u2018la realidad esencial del hombre y la naturaleza\u2019\u00bb [72]. La alienaci\u00f3n de Marx, resultante de relaciones sociales enajenadas, es as\u00ed reemplazada por un sistema universal de m\u00e1quinas deseantes o un \u00abinconsciente maqu\u00ednico\u00bb que produce una realidad esquizofr\u00e9nica m\u00e1s amplia de la que el capitalismo es una mera manifestaci\u00f3n. Esta realidad esquizofr\u00e9nica y deseante se encuentra en el plano de la inmanencia, superando a la humanidad misma [73]. As\u00ed pues, nos enfrentamos a un universo de energ\u00eda libidinal, fuerzas vitales y pulsiones deseantes-maqu\u00ednicas de las que no hay escapatoria [74]. El irracionalismo reaccionario de Nietzsche triunfa sobre la praxis revolucionaria de Marx.<\/p>\n<p>En Derrida se puede ver una inversi\u00f3n similar, revelada de nuevo en relaci\u00f3n con Marx, en su famoso <i>Espectros de Marx<\/i>. En esta y otras obras, Derrida propuso una perspectiva postestructuralista heideggeriana de izquierda. La respuesta p\u00fablica inmediata a <i>Espectros de Marx<\/i>, escrito poco despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, fue que hab\u00eda reafirmado a Marx. Sin embargo, esto ocurri\u00f3 en la forma de una apolog\u00eda indirecta que enfatizaba la \u00abespectrolog\u00eda de Marx\u00bb. En este punto, Derrida se centr\u00f3 en la famosa l\u00ednea inicial del <i>Manifiesto Comunista<\/i>, en la que Marx y Engels hab\u00edan escrito: \u00abUn espectro recorre Europa, el espectro del comunismo\u00bb [75]. El marxismo, sosten\u00eda, segu\u00eda rondando Europa, aunque fuera en un sentido fantasmal, en el que desempe\u00f1aba un papel indispensable al seguir desafiando al monolito capitalista. Sin embargo, el Marx de Derrida \u2014o el Marx que \u00e9l quer\u00eda conservar\u2014 era, en palabras de Richard Wolin, un \u00abMarx heideggerianizado\u00bb, empobrecido por la noci\u00f3n de que el enemigo principal es ahora simplemente la modernidad tecnocient\u00edfica. En este punto, los \u00abprejuicios ontol\u00f3gicos del antihumanismo filos\u00f3fico, una herencia heideggeriana\u00bb descartan toda la sustancia de la teor\u00eda de Marx, incluidas las fuerzas sociales detr\u00e1s de la praxis revolucionaria. De hecho, \u00abla espectrolog\u00eda de Marx\u00bb, explic\u00f3 Derrida, \u00abno se limitaba al propio Marx, sino que parpadeaba y centelleaba detr\u00e1s de los nombres propios de Marx, Freud y Heidegger\u00bb. Por lo tanto, Marx sigue rondando al capitalismo, pero no simplemente como una aparici\u00f3n de s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n como el fantasma de Heidegger, cuyo \u00abpensamiento epocal\u2026 cancela la historicidad\u00bb [76].<\/p>\n<p>Las nuevas filosof\u00edas de la inmanencia han producido todo tipo de teor\u00edas aparentemente radicales pero en realidad reaccionarias. Esto es evidente en los tratamientos posthumanistas de la crisis ecol\u00f3gica, particularmente en la forma de lo que se llama un \u00abnuevo materialismo\u00bb. Gran parte de esto est\u00e1 informado por la cuestionable reapropiaci\u00f3n que hace Deleuze de Spinoza como te\u00f3rico vitalista, principalmente a trav\u00e9s del concepto de <i>conatus<\/i> de este \u00faltimo, que se interpreta como la imputaci\u00f3n de motivo, mente e incluso alegr\u00eda a los objetos mismos, por ejemplo una piedra [77]. Esto ha abierto el camino a una vasta efusi\u00f3n de nuevas obras vitalistas (el llamado \u00abnuevo materialismo\u00bb) de figuras como Bennett y Morton, a menudo en nombre de la ecolog\u00eda, en las que el resultado es un animismo universal. En esta perspectiva, un trozo de carb\u00f3n, un microbio, una piedra, etc., son tratados como si tuvieran \u00abpoderes vitales\u00bb, coloc\u00e1ndolos en un plano ontol\u00f3gico plano con la humanidad [78]. Al igual que Schopenhauer (en su respuesta a Spinoza), Bennett sostiene que una piedra que cae, si fuera consciente, tendr\u00eda raz\u00f3n en pensar que tiene voluntad y se mueve por su propia voluntad [79]. El resultado es la demolici\u00f3n de cualquier distinci\u00f3n significativa entre la naturaleza humana y la no humana.<\/p>\n<p>Una estrategia com\u00fan que se encuentra en Latour, Bennett y Morton es negar la famosa cr\u00edtica de Marx al fetichismo de la mercanc\u00eda simplemente poni\u00e9ndola patas arriba, presentando todas las cosas\/objetos como agentes o actores vitales. Esto equivale a una universalizaci\u00f3n del fetichismo de la mercanc\u00eda y la cosificaci\u00f3n (la cosificaci\u00f3n del mundo), y la disminuci\u00f3n por lo tanto de cualquier noci\u00f3n del sujeto humano. Constituye la eliminaci\u00f3n de la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la cr\u00edtica [80].<\/p>\n<p>El conocido rechazo de Latour a \u00ablo moderno\u00bb buscaba negar, al estilo heideggeriano de izquierda, toda validez a los conceptos de naturaleza y humanidad, present\u00e1ndolos como una falsa dualidad introducida por la modernidad de la Ilustraci\u00f3n. Este rechazo del dualismo naturaleza-sociedad fue el eje central de su \u00abecolog\u00eda pol\u00edtica\u00bb, que reemplaz\u00f3 a los actores humanos por conjuntos de \u00abactantes\u00bb [81]. Pero, una vez que sinti\u00f3 tard\u00edamente la necesidad de considerar la emergencia ecol\u00f3gica planetaria real representada por la nueva \u00e9poca del Antropoceno en la historia geol\u00f3gica, Latour se encontr\u00f3 desprovisto de todo punto de referencia \u2014ya que incluso la ecolog\u00eda hab\u00eda sido puesta en tela de juicio en su filosof\u00eda\u2014 y volvi\u00f3 a conceptos mistificadores como Gea y lo que \u00e9l llam\u00f3 lo Terrestre (una reelaboraci\u00f3n y personificaci\u00f3n de la noci\u00f3n de lo terrestre). M\u00e1s importante a\u00fan, dada la naturaleza de la destrucci\u00f3n planetaria, se enfrent\u00f3 a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo concebirla desde el punto de vista del orden pol\u00edtico. As\u00ed, recurri\u00f3 a <i>El nomos de la Tierra<\/i> en el derecho internacional del <i>ius publicum europaeum<\/i> de Schmitt, escrito en la Alemania nazi. Las obras de Schmitt buscaban enraizar el derecho en la tierra (no en el sentido de ecolog\u00eda, sino m\u00e1s bien de territorializaci\u00f3n), concibi\u00e9ndola como la base del estado de guerra permanente que sustentaba el derecho internacional [82].<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n que hace Luk\u00e1cs del Schmitt de este per\u00edodo es naturalmente mucho m\u00e1s dura que la de Latour. El te\u00f3rico jur\u00eddico nazi Schmitt, sosten\u00eda Luk\u00e1cs, se hab\u00eda pasado r\u00e1pidamente al nuevo clima imperial tras la ca\u00edda del Tercer Reich. \u00abA \u00e9l \u2014Carl Schmitt\u2014 no le importa si es Hitler, Eisenhower o un imperialismo alem\u00e1n reci\u00e9n surgido el que establece la dictadura absoluta del capitalismo monopolista\u00bb [83].<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, basando su an\u00e1lisis en Schmitt, Latour nos dice que la respuesta est\u00e1 en \u00abun nuevo estado de guerra\u00bb por parte de los atados a la Tierra. En su libro <i>Facing Gaia<\/i> (2015), Latour termina alabando el esp\u00edritu de Crist\u00f3bal Col\u00f3n [84]. A pesar de sus cr\u00edticas a \u00ablos modernos\u00bb, Latour se ali\u00f3, al menos por un tiempo, con los ultraecomodernistas capitalistas del Breakthrough Institute, pidiendo a la gente que \u00abamara a sus monstruos [Frankenstein]\u00bb [85].<\/p>\n<p>El irracionalismo est\u00e1 ahora de moda nuevamente. Una mayor \u00abradicalizaci\u00f3n de la imposibilidad de\u2026 salida\u00bb es evidente a medida que el mundo en el imperialismo tard\u00edo se enfrenta a dos formas de exterminio: la guerra nuclear y la emergencia ecol\u00f3gica planetaria. En una conferencia y un libro que abordan el antisemitismo y el nazismo en los<i> Cuadernos negros<\/i> de Heidegger, que representan un esfuerzo desesperado por salvar la filosof\u00eda de Heidegger de alguna manera a pesar de las revelaciones de que el nazismo era parte integral de toda su perspectiva, fue el fil\u00f3sofo lacaniano-hegeliano \u017di\u017eek quien recibi\u00f3 la \u00faltima palabra, sin duda debido a su reputaci\u00f3n de pensador de izquierda. \u017di\u017eek intent\u00f3 defender la importancia de Heidegger para la filosof\u00eda, a pesar de su nazismo, sobre la base de la importancia de su ontolog\u00eda fundamental de la \u00abdiferencia ontol\u00f3gica\u00bb, o la relaci\u00f3n de los seres con el Ser, de la que hab\u00eda surgido el an\u00e1lisis de Heidegger del <i>Dasein<\/i> y su deconstrucci\u00f3n del ego consciente. Esto, entonces, se ve como separable de los detalles espec\u00edficos de la trayectoria pol\u00edtica de Heidegger. Incluso si no se alej\u00f3 de sus opiniones de extrema derecha, sin repudiar su pasado nazi, Heidegger, se nos dice, todav\u00eda es digno de elogio por la ontolog\u00eda fundamental de su <i>Ser y tiempo<\/i> y sus cr\u00edticas a la civilizaci\u00f3n cient\u00edfico-tecnol\u00f3gica, vistas como distinguibles de su complicidad con el Tercer Reich [86].<\/p>\n<p>En la obra de \u017di\u017eek, <i>Menos que nada: Hegel y la sombra del materialismo dial\u00e9ctico<\/i>, Heidegger es elogiado a\u00fan m\u00e1s fuertemente. No s\u00f3lo se presenta a Heidegger como una figura que opera \u00abcontra la corriente\u00bb dentro de una pr\u00e1ctica que es \u00abextra\u00f1amente cercana al comunismo\u00bb, sino que tambi\u00e9n se nos dice que el Heidegger \u00abde mediados de los a\u00f1os 1930\u00bb, cuando era miembro del Partido Nazi, puede ser visto como \u00abun futuro comunista\u00bb, incluso si \u00e9l mismo nunca lleg\u00f3 a ese destino. El nazismo de Heidegger, declara con tono de disculpa \u017di\u017eek, \u00abno fue un simple error, sino m\u00e1s bien un \u2018paso correcto en la direcci\u00f3n equivocada\u2019\u00bb. Por lo tanto, \u00abno se puede descartar a Heidegger simplemente como una reacci\u00f3n <i>v\u00f6lkisch<\/i> alemana\u00bb. En su per\u00edodo nazi, Heidegger, postula \u017di\u017eek, estaba abriendo \u00abposibilidades que apuntan\u2026 hacia una pol\u00edtica emancipadora radical\u00bb. Sin duda, esto fue escrito antes de la publicaci\u00f3n de los <i>Cuadernos Negros<\/i>, aunque mucho despu\u00e9s de que aparecieran muchos de los escritos nazis de Heidegger. Pero como hemos visto, los <i>Cuadernos Negros<\/i>, con su virulento antisemitismo, hicieron poco para alterar la defensa general que \u017di\u017eek hizo de la filosof\u00eda de Heidegger [87].<\/p>\n<p>La lealtad de \u017di\u017eek al proyecto antihumanista de Heidegger es evidente en su postura posthumanista actual en la que sostiene (al tiempo que elogia a Bennett) que la naturaleza y la ecolog\u00eda, junto con la humanidad, ya no son categor\u00edas significativas. Incluso la defensa ind\u00edgena de la tierra debe ser menospreciada desde esta perspectiva. En un art\u00edculo centrado en una discusi\u00f3n del concepto de Marx de la grieta metab\u00f3lica, \u017di\u017eek respondi\u00f3 al llamado del presidente socialista e ind\u00edgena boliviano Evo Morales a defender la Madre Tierra con la broma de que \u00aba esto uno se siente tentado a agregar que, si hay algo bueno en el capitalismo es que bajo \u00e9l, la Madre Tierra ya no existe\u00bb. Lo que se quer\u00eda decir con esto, como en gran parte de los escritos de \u017di\u017eek, no estaba inmediatamente claro, pero encaja con sus otras declaraciones, que reflejan un desd\u00e9n similar por los problemas ecol\u00f3gicos y una apolog\u00eda indirecta del sistema, como su declaraci\u00f3n de que \u00abla ecolog\u00eda es un nuevo opio para las masas\u00bb [88].<\/p>\n<p>De hecho, tanto la desnaturalizaci\u00f3n de la naturaleza como la deshumanizaci\u00f3n de la humanidad est\u00e1n incorporadas en la perspectiva antihumanista general de \u017di\u017eek, que se ajusta al principio de la radicalizaci\u00f3n de la imposibilidad de salida. As\u00ed, declara de manera nihilista: \u00abEl poder de la cultura humana no es s\u00f3lo construir un universo simb\u00f3lico aut\u00f3nomo m\u00e1s all\u00e1 de lo que experimentamos como naturaleza, para producir nuevos objetos naturales \u2018antinaturales\u2019 que materialicen el conocimiento humano. No s\u00f3lo \u2018simbolizamos la naturaleza\u2019; [tambi\u00e9n], por as\u00ed decirlo, la desnaturalizamos desde dentro\u2026 La \u00fanica manera de enfrentar los desaf\u00edos ecol\u00f3gicos es aceptar plenamente la desnaturalizaci\u00f3n radical de la naturaleza\u00bb. Pero esto tambi\u00e9n implica la deshumanizaci\u00f3n radical de la humanidad, ya que, como tambi\u00e9n afirma: \u00abHay seres humanos s\u00f3lo en la medida en que hay una naturaleza inhumana impenetrable (la \u2018tierra\u2019 de Heidegger)\u00bb. El problema de todas las discusiones sobre la \u00abintegraci\u00f3n de la humanidad en la naturaleza\u00bb y los an\u00e1lisis de la grieta metab\u00f3lica, afirma, es que tienden a retroceder hacia una \u00abontolog\u00eda general dial\u00e9ctico-materialista\u00bb, en referencia al naturalismo dial\u00e9ctico de Engels y Lenin.<\/p>\n<p>De acuerdo con el enfoque idiosincr\u00e1sico, idealista e irracionalista de \u017di\u017eek sobre el \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb, que pretende \u00abregresar de Marx a Hegel y promulgar una \u2018inversi\u00f3n materialista\u2019 del propio Marx\u00bb a trav\u00e9s del idealismo puro, tanto el materialismo naturalista como el humanismo cr\u00edtico deben ser rechazados, en conformidad general con el heideggerianismo de izquierda [89]. La realidad material, por lo tanto, da paso a lo Real abstracto. Estas opiniones conducen a un alejamiento de toda praxis significativa, a un profundo pesimismo y a una dial\u00e9ctica del irracionalismo. Sin abordar nunca seriamente la crisis ecol\u00f3gica global ni la lucha de clases contra el capitalismo, necesaria para evitar cruzar puntos de inflexi\u00f3n planetarios, \u017di\u017eek declara alegremente que \u00abdebemos asumir la cat\u00e1strofe como nuestro destino\u00bb [90].<\/p>\n<p>Este irracionalismo en relaci\u00f3n con la crisis ambiental del capitalismo tambi\u00e9n es evidente en la respuesta de \u017di\u017eek a la creciente amenaza actual de un conflicto nuclear entre la OTAN y Rusia en el contexto de la guerra de Ucrania. De hecho, hoy asistimos a una mayor destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n, producto de un antihumanismo confuso mezclado con fervor nacionalista. Esto es evidente en la insistencia de \u017di\u017eek en que la OTAN debe seguir apoyando la guerra en Ucrania y alejarse de las conversaciones de paz, a pesar de los crecientes peligros de un intercambio termonuclear global que casi con certeza aniquilar\u00eda a toda la humanidad, simplemente para \u00absalvar las apariencias\u00bb. Otros, como Noam Chomsky, que han planteado la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n con la creciente amenaza exterminista global, son err\u00f3neamente descartados por \u017di\u017eek como partidarios de la Rusia de Putin. En cambio, pide una OTAN m\u00e1s fuerte y global, capaz de luchar tanto contra Rusia como contra China. Se nos dice que la misma \u00abl\u00f3gica\u00bb que rige la insistencia de Rusia en que Ucrania no sea incluida en la OTAN y en que no se instalen armas nucleares en el suelo ucraniano, lo que representar\u00eda una \u00abcrisis existencial para el Estado ruso\u2026 dicta que Ucrania tambi\u00e9n deber\u00eda tener armas [suministradas en su caso por Occidente] \u2014e incluso armas nucleares\u2014 para alcanzar la paridad militar\u00bb con Rusia [91].<\/p>\n<p>Aqu\u00ed vemos el \u00absuicidio c\u00f3smico\u00bb de Hartmann como la manifestaci\u00f3n suprema del intelecto y la voluntad que resurge de repente en nuestro tiempo. Una vez m\u00e1s, el irracionalismo, cultivado en los niveles intelectuales m\u00e1s altos, que domin\u00f3 la perspectiva de Occidente al comienzo de la Primera Guerra Mundial, est\u00e1 ahogando todas las alternativas racionales. Ofrecer un apoyo acr\u00edtico a los objetivos de la tr\u00edada imperial de Estados Unidos\/Canad\u00e1, Europa y Jap\u00f3n, o apoyar una OTAN global en el contexto del imperialismo tard\u00edo, es identificarse con la voluntad irracional de poder en el centro imperial de la econom\u00eda mundial, lo que conduce al eterno retorno de la explotaci\u00f3n\/expropiaci\u00f3n o al suicidio c\u00f3smico de Hartmann.<\/p>\n<p>Hoy, la raz\u00f3n exige que se superen tanto la explotaci\u00f3n como la expropiaci\u00f3n, y las tendencias exterministas relacionadas de nuestro tiempo. Eso s\u00f3lo se puede lograr, como se\u00f1al\u00f3 Baran en la d\u00e9cada de 1960, sobre la base de \u00abla identidad de los intereses materiales de una clase [o fuerzas sociales basadas en clases] con\u2026 la cr\u00edtica de la raz\u00f3n a la irracionalidad existente\u00bb. La fuente de esa identidad de \u00abintereses materiales con una clase\u00bb se encuentra en la actualidad principalmente en el Sur Global y en esos movimientos a escala revolucionaria que buscan en todas partes derrocar todo el sistema capitalista-colonial-imperialista por el bien de la humanidad y la Tierra.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li>Georg Luk\u00e1cs, <i>Die Zerst\u00f6rung der Vernunft<\/i> (Berlin: Aufbau-Verlang, 1953), traducci\u00f3n inglesa, <i>The Destruction of Reason<\/i> (London: Merlin Press, 1980). [Taducci\u00f3n espa\u00f1ola, <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i>, trad. de Wenceslao Roces, Barcelona: Grijalbo, 1967. N de los trads.]<\/li>\n<li>George Lichtheim, \u00abAn Intellectual Disaster,\u00bb <i>Encounter<\/i> (Mayo 1963): 74\u201379.<\/li>\n<li>Rodney Livingston, Perry Anderson, y Francis Mulhern, \u00abPresentation IV,\u00bb en <i>Theodor Adorno, Walter Benjamin, Bertolt Brecht, and Georg Luk\u00e1cs, Aesthetics and Politics<\/i> (London: Verso, 1977), 142\u201350; Theodor Adorno, \u00abReconciliation Under Duress,\u00bb en <i>Adorno, Benjamin, Brecht, and Luk\u00e1cs, Aesthetics and Politics<\/i>, 152\u201354; Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <i>The Power of Ideology<\/i> (New York: New York University Press, 1989), 118\u201319.<\/li>\n<li>Lichtheim, \u00abAn Intellectual Disaster,\u00bb 78\u201379; Lichtheim citado en \u00c1r\u00e1pad Kadarkay, \u00abIntroduction: Philosophy and Politics,\u00bb en Georg Luk\u00e1cs, <i>The Luk\u00e1cs Reader<\/i>, ed. \u00c1r\u00e1pad Kadarkay (Oxford: Blackwell, 1995), 215.<\/li>\n<li>Lichtheim, \u00abAn Intellectual Disaster,\u00bb 76.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 770.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 792\u201393.<\/li>\n<li>\u00c1r\u00e1pad Kadarkay, <i>Georg Luk\u00e1cs: Life, Thought and Politics<\/i> (Oxford: Blackwell, 1991), 421\u201323; Lichtheim, \u00abAn Intellectual Disaster,\u00bb 76.<\/li>\n<li>Enzo Traverso, \u00abDialectic of Irrationalism,\u00bb introducci\u00f3n a Georg Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i> (London: Verso, 2021), 10. La introducci\u00f3n de Traverso a la recientemente reimpresa edici\u00f3n de Verso de <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> lleva adelante, en lugar de distanciarse, estos ataques marxistas occidentales anteriores contra el libro, haciendo de su introducci\u00f3n en gran medida una anti-introducci\u00f3n, m\u00e1s caracter\u00edstica de la era de principios de la Guerra Fr\u00eda.<\/li>\n<li>I. Lenin, <i>Imperialism, the Highest Stage of Capitalism<\/i> (New York: International Publishers, 1939). El argumento de Lenin no se analizaba directamente en el libro de Luk\u00e1cs, pero sin embargo constitu\u00eda el trasfondo material de toda la argumentaci\u00f3n, ya que el imperialismo en los t\u00e9rminos de Lenin era un punto de referencia constante.<\/li>\n<li>Sobre el imperialismo tard\u00edo, v\u00e9ase John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"about:blank\">Late Imperialism<\/a>,\u00bb <i>Monthly Review <\/i>71, no. 3 (July\u2013August 2019): 1\u201319; Zhun Xu, \u00ab<a href=\"about:blank\">The Ideology of Late Imperialism<\/a>,\u00bb Monthly Review 72, no. 10 (March 2021): 1\u201320. Sobre el imperialismo colectivo de la tr\u00edada, v\u00e9ase Samir Amin, \u00abContemporary Imperialism,\u00bb Monthly Review 67, no. 3 (July\u2013August 2015): 23\u201336.<\/li>\n<li>V\u00e9ase Xu, \u00ab<a href=\"about:blank\">The Ideology of Late Imperialism<\/a>\u00ab; Pawe\u0142 Wargan, \u00ab<a href=\"about:blank\">NATO and the Long War on the Third World<\/a>,\u00bb Monthly Review 74, no. 8 (January 2023): 16\u201332.<\/li>\n<li>Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, <a href=\"about:blank\">Monopoly Capital<\/a> (New York: Monthly Review Press, 1966), 338, 341.<\/li>\n<li>Paul A. Baran a Paul M. Sweezy, 3 de febrero de 1957, en Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, <a href=\"about:blank\"><i>The Age of Monopoly Capital<\/i><\/a> (New York: Monthly Review Press, 2017), 154.<\/li>\n<li>Fyodor Dostoevsky, <i>Notes from Underground <\/i>(New York: Vintage, 1993), 13; Paul A. Baran, <a href=\"about:blank\"><i>The Longer View<\/i><\/a> (New York: Monthly Review Press, 1969), 104. La frase \u00abvomitar la raz\u00f3n\u00bb est\u00e1 tomada de la interpretaci\u00f3n que hace Baran del rechazo del Hombre del Subsuelo a las \u00ableyes de la naturaleza\u00bb y a \u00abdos por dos son cuatro\u00bb, por lo que el protagonista de la novela de Dostoievski, seg\u00fan Baran, \u00abvomita la raz\u00f3n\u00bb.<\/li>\n<li>Sobre el irracionalismo, v\u00e9ase Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>; Herbert Aptheker, \u00abImperialism and Irrationalism,\u00bb Telos 4 (1969): 168\u201375; \u00c9tienne Balibar, \u00abIrrationalism and Marxism,\u00bb <i>New Left Review<\/i> I:107 (January\u2013February 1978): 3\u201318; Frederick Copleston, <i>A History of Philosophy<\/i>, vol. 7, Part II, <i>Modern Philosophy: Schopenhauer to Nietzsche <\/i>(Garden City, New York: Doubleday, 1963); \u00ab<a href=\"about:blank\">Irrationalism<\/a>,\u00bb [Encyclopedia] Britannica, sin fecha, britannica.com.<\/li>\n<li>James H. Meisel, \u00abA Premature Fascist? Sorel and Mussolini,\u00bb The Western Political Quarterly3, no. 1 (March 1950): 26; H. Stuart Hughes, <i>Consciousness and Society<\/i> (New York: Vintage, 1958), 162.<\/li>\n<li>Hitler citado por Herman Raushning,<i> Gespr\u00e4che mit Hitler<\/i> (New York: Europa Verlag, 1940), 210, trad. en Gerald Holton, \u00abCan Science Be at the Centre of Modern Culture?,\u00bb <i>Public Understanding of Science<\/i> 2 (1993): 302. Para una trad. ligeramente distinta, v\u00e9ase <i>Herman Raushning, Voice of Destruction<\/i> (New York: G. P. Putnam\u2019s Sons, 1940), 222\u201323.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 5.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 192.<\/li>\n<li>Copleston, <i>Schopenhauer to Nietzsche<\/i>, 27; Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 193\u201398.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 204\u20138.<\/li>\n<li>Arthur Schopenhauer, <i>The World as Will and Idea<\/i>, vol. 3 (London: Tr\u00fcbner, 1883), 164; Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 225. La atribuci\u00f3n de Schopenhauer de la voluntad a toda la existencia habr\u00eda parecido menos fant\u00e1stica a sus lectores de su \u00e9poca que en la actualidad. Como se\u00f1al\u00f3 cr\u00edticamente el gran ge\u00f3logo Georges Curvier en su famoso \u00abDiscurso preliminar\u00bb a sus<i> Investigaciones sobre los huesos f\u00f3siles<\/i> en 1812, algunos cient\u00edficos de principios del siglo XIX, entre ellos el mineralogista Eug\u00e8ne Patron, atribu\u00edan a \u00abla mol\u00e9cula m\u00e1s elemental&#8230; un instinto, una voluntad\u00bb. Georges Curvier, <i>Fossil Bones, and Geological Catastrophes<\/i>, ed. Martin J. S. Rudwick (Chicago: University of Chicago Press, 1997), 201.<\/li>\n<li>\u00abFrom Baruch Spinoza\u2019s \u2018Letter to G. H. Schuller\u2019 (1674),\u00bb <i>Explanitia<\/i> (blog), October 3, 2018, explanatia.wordpress.com; Schopenhauer, <i>The World as Will and Idea<\/i>, vol. 3, 164. Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 225\u201327.<\/li>\n<li>Schopenhauer, <i>The World as Will and Ide<\/i>a, vol. 3, 159, 165\u201366, 531\u201332; Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 225.<\/li>\n<li>Friedrich Lange, <i>The History of Materialism<\/i> (New York: Humanities Press, 1950).<\/li>\n<li>Eduard von Hartmann, <i>Philosophy of the Unconscious<\/i>, vol. 3 (London: Kegan, Paul, Trench, and Tr\u00fcbner, 1893) 131\u201336; Copleston, <i>Schopenhauer to Nietzsche<\/i>, 57\u201359; Thomas Moynihan, <i>X-Risk: How Humanity Discovered Its Own Extinction<\/i> (Falmouth, UK: Urbanomic Media, 2020), 273\u201378; Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 409; Frederick C. Beiser, <i>After Hegel: German Philosophy, 1840\u20131900<\/i> (Princeton: Princeton University Pres, 2016), 158\u2013216.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 309, 319\u201321.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 388\u201389.<\/li>\n<li>Friedrich Nietzsche, <i>The Will to Power<\/i> (New York: Vintage, 1967), 550.<\/li>\n<li>Friedrich Nietzsche,<i> Beyond Good and Evil<\/i> (New York: Vintage, 1966), 203.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 361. Sobre Hobbes, v\u00e9ase Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <a href=\"about:blank\"><i>Beyond Leviathan<\/i><\/a> (New York: Monthly Review Press, 2022), 42\u201344.<\/li>\n<li>Nietzsche,<i> The Will to Power<\/i>, 25, 77; Nietzsche, <i>Beyond Good and Evil<\/i>, 118.<\/li>\n<li>Nietzsche, <i>The Will to Power<\/i>, 33, 78, 364\u201365, 397\u201398; Nietzsche, <i>Beyond Good and Evil<\/i>, 110\u201311, 115; Friedrich Nietzsche, <i>Twilight of the Idols<\/i> (Indianapolis: Hackett Publishing Co., 1997), 41.<\/li>\n<li>Nietzsche citado en Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 327.<\/li>\n<li>Nietzsche, <i>Beyond Good and Evil<\/i>, 111.<\/li>\n<li>Friedrich Nietzsche,<i> On the Genealogy of Morality<\/i> (Cambridge: Cambridge University Press, 2007), 23\u201324, 33. Deleuze ve extra\u00f1amente el concepto de superhombre de Nietzsche como su triunfo final sobre la dial\u00e9ctica de Hegel. Gilles Deleuze, <i>Nietzsche and Philosophy<\/i> (New York: Columbia University Press, 1983), 147\u201394.<\/li>\n<li>Nietzsche,<i> On the Genealogy of Morality<\/i>, 14\u201315; Nietzsche, <i>Twilight of the Idols<\/i>, 41.<\/li>\n<li>La traducci\u00f3n sigue aqu\u00ed la de Michael Scarpitti, \u00ab<a href=\"about:blank\">The Perils of Translation, or Doing Justice to the Text<\/a>,\u00bb 38, academia.edu. La traducci\u00f3n de Kaufman de <i>La voluntad de poder<\/i> omite las dos \u00faltimas frases. Nietzsche, <i>The Will to Power<\/i>, 467. V\u00e9ase tambi\u00e9n Ronald Beiner, <i>Dangerous Minds: Nietzsche, Heidegger, and the Return of the Far Right<\/i> (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2018), 4, 137.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 392; Deleuze,<i> Nietzsche and Philosophy<\/i>, 198.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 25, 403.<\/li>\n<li>Henri Bergson, <i>Creative Evolution<\/i> (New York: Henry Holt, 1911), 340\u201342.<\/li>\n<li>Frederick Copleston, <i>A History of Philosophy<\/i>, vol. 9, Maine de Biran a Sartre; <i>Part I: The Revolution to Henri Bergson<\/i> (New York: Doubleday, 1974), 216\u201323. Sobre la relaci\u00f3n del argumento de Bergson sobre el ojo con el de los te\u00f3ricos actuales del dise\u00f1o de la inteligencia, v\u00e9ase John Bellamy Foster, Brett Clark, y Richard York, <a href=\"about:blank\"><i>Critique of Intelligent Design<\/i><\/a><i> <\/i>(New York: Monthly Review Press), 14\u201315, 158\u201361.<\/li>\n<li>Ray Lankester, Prefacio en Hugh S. R. Elliot, <i>Modern Science and the Illusions of Professor Bergson <\/i>(New York: Longmans, Green, and Co., 1912), vii\u2013xvii.<\/li>\n<li>V\u00e9ase B. Sadoski, \u00abThe \u2018Physical\u2019 and \u2018Biological\u2019 in the Process of Organic Evolution,\u00bb en Nikolai Bukharin et. al., <i>Science at the Crossroads<\/i> (London: Frank Cass and Co., 1971), 69\u201380; Joseph Needham, <i>Time: The Refreshing River<\/i> (London: Georg Allen and Unwin, 1943), 241\u201346.<\/li>\n<li>Bergson, <i>Creative Evolution<\/i>, 342; Jimena Canales, <i>The Physicist and the Philosopher <\/i>(Princeton: Princeton University Press, 2015), 46\u201347; \u00ab<a href=\"about:blank\">Einstein vs. Bergson: The Struggle for Time<\/a>,\u00bb Faena Aleph, faena.com.<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 5, 496.<\/li>\n<li>Martin Heidegger, <i>Basic Writings<\/i> (New York: HarperCollins, 1993), 53\u201357, 234; Michael Wheeler, \u00ab<a href=\"about:blank\">Martin Heidegger<\/a>,\u00bb <i>Stanford Encyclopedia of Philosophy<\/i>, October 12, 2011, plato.stanford.edu.<\/li>\n<li>Heidegger hizo una excepci\u00f3n con algunos de los fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos, en particular Her\u00e1clito.<\/li>\n<li>Richard Wolin, <i>Labyrinths<\/i> (Amherst, Massachusetts: University of Massachusetts Press, 1995), 184; Luk\u00e1cs, <i>The Meaning of Contemporary Realism<\/i>, 20\u201321, 26\u201327.<\/li>\n<li>Martin Heidegger, <i>Being and Truth<\/i> (Bloomington: Indiana University Press, 2010), 73 (italics added); Beiner, <i>Dangerous Minds<\/i>, 4\u20135, 137.<\/li>\n<li>Emmanuel Faye, <i>Heidegger: The Introduction of Nazism into Philosophy in Light of the Unpublished Seminars of 1933\u20131935<\/i> (New Haven: Yale University Press, 2009), 39\u201358; Richard Wolin, ed., <i>The Heidegger Controversy <\/i>(Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1993); Richard Wolin, <i>Labyrinths<\/i>,103\u201322.<\/li>\n<li>Las citas de Heidegger de Wolin, <i>Labyrinths<\/i>, 126, 138. V\u00e9ase tambi\u00e9n Wolin,<i> The Heidegger Controversy<\/i>, 30.<\/li>\n<li>Briner, <i>Dangerous Minds<\/i>, 105\u20138; Wolin, Labyrinths, 134\u201335.<\/li>\n<li>Heidegger citado en Wolin, <i>Labyrinths<\/i>, 131.<\/li>\n<li>Philip Oltermann, \u00abHeidegger\u2019s \u2018Black Notebooks\u2019 Reveal Antisemitism at the Core of His Philosophy,\u00bb <i>Guardian<\/i>, March 12, 2014.<\/li>\n<li>Tom Rockmore, \u00abHeidegger After Trawny,\u00bb en <i>Heidegger\u2019s Black Notebooks<\/i>, ed. Andrew J. Mitchell y Peter Trawny (New York: Columbia University Press, 2017), 152.<\/li>\n<li>Heidegger, <i>Basic Writings<\/i>, 225, 234, 241\u201347; Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 833\u201336.<\/li>\n<li>Wheeler, \u00abMartin Heidegger.\u00bb<\/li>\n<li>Heidegger, <i>Basic Writings<\/i>, 243\u201344; Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 836\u201337.<\/li>\n<li>Georg Luk\u00e1cs, <i>Lenin<\/i> (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1971), 41\u201343.<\/li>\n<li>Lenin, <i>Imperialism, the Highest Stage of Capitalism<\/i>,119.<\/li>\n<li>Raymond Williams, <i>The Long Revolution<\/i> (Cardigan, UK: Parthian, 2012), 69.<\/li>\n<li>Wolin, <i>Labyrinths<\/i>, 1.<\/li>\n<li>Keti Chukhrov, <i>Practicing the Good <\/i>(Minneapolis: e-flux\/University of Minnesota Press, 2020), 20.<\/li>\n<li>Deleuze, <i>Nietzsche and Philosophy<\/i>, 8\u201310, 198.<\/li>\n<li>Gilles Deleuze, \u00abI Have Nothing to Admit,\u00bb <i>Semiotexte<\/i> 2, no. 3 (1977), 112; Brian Massumi, introducci\u00f3n a Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari, <i>A Thousand Plateaus <\/i>(Minneapolis: University of Minnesota Press, 1983), x.<\/li>\n<li>Gilles Deleuze, <i>Bergsonism<\/i> (New York: Zone Books, 1991), 79\u201385.<\/li>\n<li>Chukhrov, <i>Practicing the Good<\/i>, 20.<\/li>\n<li>Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari,<i> Anti-Oedipus: Capitalism and Schizophrenia<\/i> (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1983), 3\u20135.<\/li>\n<li>Karl Marx, <i>Early Writings<\/i> (London: Penguin, 1974), 349\u201350 (citado seg\u00fan Deleuze y Guattari, op. cit.), 398\u201399.<\/li>\n<li>Deleuze and Guattari, <i>Anti-Oedipus<\/i>, 5.<\/li>\n<li>F\u00e9lix Guattari, <i>The Machinic Unconscious<\/i> (Los Angeles: Semiotext(e), 2011); Karl Marx y Frederick Engels, <a href=\"about:blank\"><i>The Communist Manifesto<\/i><\/a> (New York: Monthly Review Press, 1964), 1.<\/li>\n<li>En la filosof\u00eda vitalista de Deleuze, las esencias son inmanentes a las cosas m\u00f3viles y materiales, por lo que se distinguen del esencialismo en el sentido de ideas fijas y trascendentes.<\/li>\n<li>Jacques Derrida, <i>Specters of Marx<\/i> (London: Routledge, 1994), 219\u201320. Si <i>Los espectros de Marx<\/i> de Derrida pretende deconstruir la praxis marxiana, otras obras han utilizado la figura del espectro de Marx para reconstruir la praxis revolucionaria. V\u00e9ase especialmente China Mi\u00e9ville, <i>A Spectre Haunting: On the Communist Manifesto<\/i> (Bloomsbury: Head of Zeus, 2022).<\/li>\n<li>Derrida, <i>Specters of Marx<\/i>, 93, 219; Wolin, <i>Labyrinths<\/i>, 238\u201339.<\/li>\n<li>Baruch Spinoza, <i>Ethics<\/i> (London: Penguin,1996), 75 (III, prop. 6); \u00abFrom Baruch Spinoza\u2019s \u2018Letter to G. H. Schuller\u2019 (1674)\u00bb; Gilles Deleuze, <i>Spinoza: Practical Philosophy<\/i> (San Francisco: City Lights, 1988), 97\u2013104.<\/li>\n<li>Jane Bennet, <i>Vibrant Matter<\/i> (Durham: Duke University Press, 2010), xiv\u2013xv, 1\u20134; Timothy Morton, <i>Humankind<\/i> (London: Verso, 2019), 33, 55, 61\u201363, 71, 97, 166\u201371. V\u00e9ase John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"about:blank\">Marx\u2019s Critique of Enlightenment Humanism<\/a>,\u00bb <i>Monthly Review<\/i> 74, no. 8 (January 2023): 1\u201315.<\/li>\n<li>Bennet, <i>Vibrant Matter<\/i>, 1\u20134.<\/li>\n<li>Foster, \u00abMarx\u2019s Critique of Enlightenment Humanism,\u00bb 10\u201312.<\/li>\n<li>Bruno Latour, <i>The Politics of Nature<\/i> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2004), 75\u201380; Bruno Latour, <i>Reassembling the Social<\/i> (Oxford: Oxford University Press, 2007), 54\u201355; Bruno Latour, <i>We Have Never Been Modern<\/i> (Cambridge, MA: Harvard University Press,1993).<\/li>\n<li>Bruno Latour, <i>Facing Gaia<\/i> (Cambridge: Polity, 2017), 220\u201354, 285\u201392; Bruno Latour, <i>Down to Earth<\/i> (Cambridge: Polity, 2018).<\/li>\n<li>Luk\u00e1cs, <i>The Destruction of Reason<\/i>, 839\u201340.<\/li>\n<li>Latour, <i>Facing Gaia<\/i>, 285\u201392.<\/li>\n<li>Bruno Latour, \u00abLove Your Monsters,\u00bb Breakthrough Institute, February 14, 2012, org. Latour dio un paso m\u00e1s progresista y menos irracionalista en su \u00faltimo libro p\u00f3stumo, pero no es radical. V\u00e9ase Bruno Latour y Nikolaj Schultz, <i>On the Emergence of an Ecological Class <\/i>(London: Polity, 2022).<\/li>\n<li>Slavoj \u017di\u017eek, \u00abThe Persistence of Ontological Difference,\u00bb en Heidegger,<i> Black Notebooks<\/i>, ed. Mitchell and Trawny, 186\u2013200.<\/li>\n<li>Slavoj \u017di\u017eek,<i> Less Than Nothing: Hegel and the Shadow of Dialectical Materialism<\/i> (London: Verso, 2013), 6, 878\u201379.<\/li>\n<li>Slavoj \u017di\u017eek, \u00abEcology Against Mother Nature,\u00bb Verso Blog, May 26, 2015; Slavoj \u017di\u017eek, \u00ab<a href=\"about:blank\">Censorship Today: Violence, or Ecology as a New Opium for the Masses<\/a>,\u00bb 2007, lacan.com; Slavoj \u017di\u017eek, <i>Absolute Recoil: Toward a New Foundation of Dialectical Materialism<\/i> (London: Verso, 2016), 7\u201312. Aunque cr\u00edtico con el nuevo materialismo, \u017di\u017eek simpatiza con su perspectiva virulentamente antihumanista y antirrealista.<\/li>\n<li>Slavoj \u017di\u017eek, \u00ab<a href=\"about:blank\">Where Is the Rift?: Marx, Lacan, Capitalism, and Ecology<\/a>,\u00bb <i>Los Angeles Review of Books<\/i> 20 (January 2020); \u017di\u017eek,<i> Less than Nothing<\/i>, 207. \u017di\u017eek afirma que existen cuatro formas relevantes de materialismo en la actualidad: (1) el materialismo vulgar reduccionista (psicolog\u00eda cognitiva, neodarwinismo), (2) el ate\u00edsmo (Christopher Hitchens), (3) el materialismo discursivo (Michel Foucault) y (4) el \u00abnuevo materialismo\u00bb (Deleuze). El marxismo est\u00e1 deliberadamente excluido de su lista. La \u00fanica v\u00eda hacia un \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb viable, afirma, contra Engels y Lenin, es a trav\u00e9s de un \u00abmaterialismo sin materialismo\u00bb mediante el idealismo hegeliano llevado a sus l\u00edmites y reinterpretado por medio de Jacques Lacan y Heidegger. Su \u00abnuevo fundamento del materialismo dial\u00e9ctico\u00bb como filosof\u00eda nihilista de \u00abmenos que nada\u00bb encuentra su justificaci\u00f3n final no en Hegel ni en Marx, sino en Heidegger. Slavoj \u017di\u017eek, <i>Absolute Recoil<\/i>, 5\u20137, 413\u201314.<\/li>\n<li>\u017di\u017eek, <i>Less Than Nothing<\/i>, 983\u201384, 207; \u017di\u017eek, <i>Absolute Recoil<\/i>, 31, 107. \u017di\u017eek presenta la proyecci\u00f3n de la cat\u00e1strofe como destino como una \u00absoluci\u00f3n radical\u00bb, en t\u00e9rminos de un movimiento filos\u00f3fico. Sin embargo, no puede verse ni como \u00abradical\u00bb ni como una \u00absoluci\u00f3n\u00bb, sino simplemente como una proyecci\u00f3n del suicidio c\u00f3smico como destino, dado que no se hace ning\u00fan intento, en su an\u00e1lisis, de se\u00f1alar una forma de contrarrestar este \u00abdestino\u00bb. Para una cr\u00edtica del enfoque idiosincr\u00e1tico e idealista de la dial\u00e9ctica de \u017di\u017eek, v\u00e9ase Adrian Johnston, <i>A New Dialectical Idealism: Hegel, \u017di\u017eek, and Dialectical Materialism<\/i> (New York: Columbia University Press, 2018); v\u00e9ase tambi\u00e9n Adrian Johnston, \u00abMaterialism without Materialism: Slavoj \u017di\u017eek and the Disappearance of Matter,\u00bb en <i>Slavoj \u017di\u017eek and Dialectical Materialism<\/i>, ed. Agon Hamza and Frank Ruda (London: Palgrave Macmillan, 2016), 3\u201322. Como dice Johnston, la obra de \u017di\u017eek constituye una \u00abtraici\u00f3n, m\u00e1s que una reinvenci\u00f3n, del materialismo dial\u00e9ctico\u00bb. Johnston, \u00abMaterialism without Materialism,\u00bb 11.<\/li>\n<li>Slavoj \u017di\u017eek, \u00abThe Ukraine Safari,\u00bb <i>Project Syndicate<\/i>, 13 de octubre, 2022; Slavoj \u017di\u017eek, \u00abPacifism Is the Wrong Response to the War in Ukraine,\u00bb Guardian, 21 de junio, 2022; \u00ab<a href=\"about:blank\">Ukraine and the Third World<\/a>,\u00bb <i>Kurtay Academics<\/i>, 4 de marzo, 2022, kurtayacademics.com; Jonathan Cook, \u00abA Lemming Leading the Lemmings: Slavoj \u017di\u017eek and the Terminal Crisis of the Anti-War Left,\u00bb MintPress News, 23 de junio, 2022. Sobre los peligros nucleares de la Nueva Guerra Fr\u00eda, v\u00e9ase John Bellamy Foster, John Ross, y Deborah Veneziale, <a href=\"about:blank\"><i>Washington\u2019s New Cold War<\/i><\/a> (New York: Monthly Review Press, 2022).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em>, febrero de 2023 (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/02\/01\/the-new-irrationalism\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/02\/01\/the-new-irrationalism\/<\/a>)<br \/>\nTraducci\u00f3n de Cristina Garc\u00eda Gonz\u00e1lez y Arnau Sala Sallent<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota previa de los traductores: El texto que presentamos, del soci\u00f3logo estadounidense John Bellamy Foster, es valioso por la siempre<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":15323,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1547],"tags":[],"class_list":["post-16391","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-georg-lukacs"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16391","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16391"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16391\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16393,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16391\/revisions\/16393"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/15323"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}