{"id":165,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=165"},"modified":"2020-02-12T13:14:49","modified_gmt":"2020-02-12T12:14:49","slug":"adios-a-la-vieja-izquierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=165","title":{"rendered":"Adios a la vieja izquierda"},"content":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo habla sobre la muerte de la izquierda elitista. Es una cr\u00edtica a las organizaciones que tienen una concepci\u00f3n elitista de representaci\u00f3n y mando pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo habla sobre la muerte de la izquierda elitista. Entendemos por izquierda elitista el conjunto de organizaciones que plantean alcanzar el socialismo a trav\u00e9s de relaciones jer\u00e1rquicas, en las que unos \u00abpiensan y dirigen\u00bb mientras los dem\u00e1s se limitan a ejecutar tareas. De estas organizaciones, la m\u00e1s voluminosa, por su burocracia y cantidad de afiliados, es el Partido Comunista, pero no es la m\u00e1s importante. Esta cr\u00edtica es a las organizaciones que dicen estar a la izquierda del PC, y que desde all\u00ed reproducen esta concepci\u00f3n elitista de representaci\u00f3n y mando pol\u00edtico.<\/p>\n<p>\u00abSin embargo, al arrebatar a las personas un suelo sobre el que pod\u00edan posar sus pies pero que les imped\u00eda tener alas, este proceso ofrece algo m\u00e1s que el dolor de la ca\u00edda; es la ausencia completa &#8211; cruda, implacable &#8211; desde donde la plenitud, al poder llegar a ser distinguida y reconocida como necesidad y como aptitud, se vuelve posible.\u00bb<\/p>\n<p>(El club de lucha, noviembre del 2002)<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>La d\u00e9cada de los 90 fue para la izquierda elitista un tiempo descorazonador. Si las heridas sufridas bajo la dictadura hab\u00edan sido parte inevitable de un combate en el que muchos supieron preservar su dignidad, el cap\u00edtulo abierto en 1989 no fue tan decoroso: una parte de la militancia tuvo que soportar las maniobras de claudicaci\u00f3n de sus l\u00edderes frente a los vencedores; otra parte, obligada a nadar en aguas enturbiadas, mordi\u00f3 uno a uno los anzuelos tendidos por el siniestro d\u00fao Schilling-Carpenter, con resultados desastrosos; mientras que por todas partes las masas militantes se dispersaban dando la espalda a sus jefes. Las capas dirigentes no quisieron ver en ello m\u00e1s que la consecuencia del \u00abvac\u00edo\u00bb dejado por la salida de Pinochet, y por inercia, los dem\u00e1s se acostumbraron a creer que la desbandada se hab\u00eda producido al no haber un enemigo claramente identificable al cual oponerse (la impotencia llega al extremo de que algunos a\u00f1oran \u00ablos buenos tiempos de la dictadura, cuando al menos hab\u00eda algo por qu\u00e9 luchar\u00bb).<\/p>\n<p>La izquierda elitista vive naufragando, y siempre ve las cosas al rev\u00e9s. La dispersi\u00f3n de una parte de la militancia y el suicidio armado de la otra, no se pueden explicar solamente por crisis internas de esas estructuras partidarias. En realidad fueron s\u00edntomas muy claros, aunque tard\u00edos, de la descomposici\u00f3n de un sistema social obsoleto, y del consiguiente desarrollo de un sistema nuevo contra el cual las viejas organizaciones no ten\u00edan nada que hacer. No fue el horizonte de emancipaci\u00f3n lo que se hundi\u00f3, sino la concepci\u00f3n elitista de la revoluci\u00f3n y del partido.<\/p>\n<p>Desde fines de los ochenta, por cada direcci\u00f3n pol\u00edtica ca\u00edda en desgracia, se han levantado cientos de proyectos aut\u00f3nomos, dirigidos por sus propios ejecutores en el polo opuesto al militantismo obtuso e ideologizado. Nunca antes hubo tanto por qu\u00e9 luchar, y nunca antes un amplio sector conciente, reacio a soportar jefaturas, pudo experimentar con tanta libertad formas nuevas de hacerlo. El esp\u00edritu burocr\u00e1tico menosprecia la autonom\u00eda porque no ve su bandera ondear en los capiteles de la Pol\u00edtica; pero esta semi-clandestinidad de los proyectos aut\u00f3nomos ha sido hasta ahora su mayor fortaleza. Para nosotros, esta no ha sido una d\u00e9cada perdida.<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>Es un lugar com\u00fan que a mediados de los setenta los llamados Chicago boys desataron una colosal transformaci\u00f3n de las estructuras econ\u00f3micas en Chile. Tal transformaci\u00f3n no pod\u00eda completarse a menos que le acompa\u00f1ara una mutaci\u00f3n social de igual envergadura. Esa fue la tarea que la CIA le encomend\u00f3 a la reacci\u00f3n democratacristiana y eurosocialista, los Sorbona boys, en los 90: no se trataba simplemente de acentuar las pol\u00edticas heredadas del r\u00e9gimen militar, adem\u00e1s hab\u00eda que eliminar todo lo que hiciera pensar en lucha de clases, empezando por las palabras que pudieran nombrarla. El ataque deb\u00eda darse fundamentalmente en el terreno de la cultura y los medios de desinformaci\u00f3n masiva. Aqu\u00ed es donde la izquierda elitista no hizo otra cosa que retroceder, borrando de su discurso el horizonte comunista y con \u00e9l todo lo que pudiera arrojar alguna duda sobre la necesidad de que unos pocos l\u00edderes condujeran la lucha.<\/p>\n<p>Para la tecnocracia del fascismo ligero, la izquierda elitista no ha sido un enemigo temible. Los que le inquietan el sue\u00f1o son esos grupillos amorfos e incendiarios que no paran de multiplicarse, violentos y callados, como si no tuvieran nada que perder: hacia estas tropas oscuras han dirigido sus miradas, casi sin ver nada, los polic\u00edas de El Mercurio y otros agentes estatales. Hasta ahora los \u00fanicos medios para mantener a raya a estos b\u00e1rbaros sin capitanes han sido los gases lacrim\u00f3genos y la ley de seguridad interior del estado.<\/p>\n<p>Por su parte, los jefecillos de los diversos grup\u00fasculos jer\u00e1rquicos ya no son un problema: bastan unos pocos est\u00edmulos sentimentales para ponerlos a morderse la cola con entusiasmo.<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>Con tal de no darle un respiro, los nuevos amos de la sociedad han apretado el nervio m\u00e1s sensible de la izquierda: sus muertos. En esto s\u00f3lo han seguido \u00f3rdenes de los expertos del Pent\u00e1gono, que aplicaron estrategias similares en el resto de Latinoam\u00e9rica: a sabiendas de que los militantes, los familiares y una gran audiencia no aceptar\u00edan de ning\u00fan modo que los cr\u00edmenes cometidos contra el pueblo fueran borrados de la memoria, han hecho colgar sobre sus cabezas la amenaza permanente del olvido y la impunidad, manteni\u00e9ndolos as\u00ed en una alerta constante, cansadora, f\u00fatil en la medida que depende de lo que hagan unos jueces contratados por el mismo estado que cometi\u00f3 los cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>Cada vez que la izquierda ha parecido dispuesta a luchar por algo m\u00e1s que por sus muertos, se le ha recordado que \u00e9stos a\u00fan vagan sin sepultura, y amenaz\u00e1ndola con un olvido decretado por ciertos legisladores, se la ha obligado a recordar interminablemente. \u00abHay que olvidar\u00bb, vociferan los fascistas, para que los revolucionarios no hagan otra cosa que conmemorar. Quiz\u00e1s ning\u00fan otro artilugio habr\u00eda servido mejor para dificultarle a la izquierda pensar l\u00facidamente las condiciones de su presente, cu\u00e1nto hay de nuevo en ellas y c\u00f3mo emprender un nuevo comienzo.<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>Lo dem\u00e1s ha venido por s\u00ed solo. Una vez que la vieja elite pas\u00f3 a la \u00faltima l\u00ednea de retaguardia, con la espalda doblada bajo los bultos burocr\u00e1ticos e ideol\u00f3gicos que no quiso abandonar, lo \u00fanico que le qued\u00f3 por hacer fue convencerse de que a\u00fan estaba a la cabeza del pueblo. Para demostrarlo, hizo suyas todas las trivialidades impuestas por la prensa y los departamentos de marketing pol\u00edtico. No habl\u00f3 m\u00e1s de revoluci\u00f3n ni de lucha de clases, y actu\u00f3 en cada ocasi\u00f3n de forma que nadie fuera a escandalizarse. Crey\u00e9ndose obligados a decir s\u00f3lo lo que su pueblo destrozado quer\u00eda escuchar, los izquierdistas de elite sacrificaron su imaginaci\u00f3n y su audacia, y con ellas, el \u00fanico lazo que pod\u00eda unirles fruct\u00edferamente a la multitud despose\u00edda.<\/p>\n<p>En lugar de investigar lo que esta sociedad realmente es, c\u00f3mo ha llegado a ser lo que es y c\u00f3mo se la podr\u00eda destruir, la izquierda elitista se ha contentado con repetir las ridiculeces que el espect\u00e1culo ha puesto en boca de todos. Cuando hay que darle un nuevo sentido al t\u00e9rmino \u00ablucha de clases\u00bb, hablan de \u00abderechos humanos\u00bb; cuando hay que denunciar la precarizaci\u00f3n del trabajo como coartada para la preservaci\u00f3n de la propiedad capitalista, exigen medidas para disminuir la cesant\u00eda; mientras la tecnocracia neofascista prepara la esclavizaci\u00f3n definitiva de la fuerza de trabajo, ellos piden \u00abjusticia social\u00bb; cuando se necesita explicar y combatir el desarrollo de un nuevo r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n, se limitan a lloriquear por la \u00abcontinuidad del pinochetismo\u00bb. Pero cuando los combatientes contra ese mismo r\u00e9gimen fueron cercados y encarcelados bajo condiciones de tortura permanente, ellos consideraron que no hab\u00eda por qu\u00e9 apoyar a unos cuantos \u00abcabezas de pistola\u00bb incapaces de ajustarse a las nuevas condiciones de lucha. Esta izquierda tan adelantada consider\u00f3 que las \u00abnuevas condiciones de lucha\u00bb la obligaban a abandonar, por divergencias t\u00e1cticas, a los compa\u00f1eros hechos prisioneros por el enemigo.<\/p>\n<p>Uno se pregunta si hab\u00eda alg\u00fan enemigo para esta izquierda especialista en relaciones p\u00fablicas.<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>Los gobiernos democr\u00e1ticos mandaron a construir una nueva escenograf\u00eda social en que las agitaciones no tuvieran lugar, o al menos resultaran invisibles e innombrables. La coalici\u00f3n reaccionaria reform\u00f3 con ese fin la administraci\u00f3n estatal, los servicios p\u00fablicos y el sistema judicial, cambi\u00f3 la composici\u00f3n de los altos mandos militares, innov\u00f3 los m\u00e9todos represivos contra la ultraizquierda, reestructur\u00f3 el r\u00e9gimen salarial, reformul\u00f3 la pol\u00edtica carcelaria, etc. A lo que debe agregarse la metamorfosis cultural impuesta por la destrucci\u00f3n de las ciudades, el consumo forzado de todo tipo de porquer\u00edas, la nueva estupidizaci\u00f3n televisiva y el endeudamiento de masas.<\/p>\n<p>A este proceso la izquierda burocr\u00e1tica aport\u00f3 con las falsas soluciones a los falsos problemas que le gustaba imaginar.<\/p>\n<p>Desde que la sonrisa idiota de Aylwin empez\u00f3 a anunciar la mayor transformaci\u00f3n social ocurrida en Chile, todo lo que la izquierda elitista ha dicho sobre esta sociedad es que en ella \u00abnada ha cambiado en realidad\u00bb. Seg\u00fan estos genios, nada cambiar\u00e1 mientras los asesinos a sueldo del estado no reciban castigo de los jueces a sueldo del estado; nada cambiar\u00e1 mientras el capitalismo siga siendo neoliberal en vez de \u00abhumano\u00bb; nada cambiar\u00e1 mientras las elecciones binominales obliguen a esa izquierda menesterosa a vestir el traje extraparlamentario con el cual no se le permite entrar en los salones.<\/p>\n<p>Estupideces. Los jefes de la izquierda burocr\u00e1tica han hecho aparecer a los gobiernos concertacionistas como meros \u00abcontinuadores del r\u00e9gimen militar\u00bb, porque eso es lo \u00fanico que puede justificar la continuidad de las jerarqu\u00edas que ellos comandan. Esta falsificaci\u00f3n se ha impuesto no s\u00f3lo sobre las mentes adormecidas de la izquierda claudicante, sino tambi\u00e9n, y por simple contagio, sobre muchos compa\u00f1eros honestos y comprometidos que carecen de teor\u00edas que den cuenta de la realidad. El enga\u00f1o versa as\u00ed:<\/p>\n<p>La forma-partido tradicional dio fuerza y conducci\u00f3n a la lucha contra la dictadura &gt; Los gobiernos de la Concertaci\u00f3n son continuadores del modelo impuesto por la dictadura &gt; A este r\u00e9gimen continuista, hay que oponer las mismas herramientas pol\u00edticas que se usaron contra la dictadura.<\/p>\n<p>Lo cual equivale m\u00e1s o menos a decir: ayer tuve un resfriado y alivi\u00e9 los s\u00edntomas tomando aspirina; hoy amanec\u00ed con pulmon\u00eda, as\u00ed que seguir\u00e9 tomando aspirina.<\/p>\n<p>6<\/p>\n<p>Es cierto que los fundamentos del sistema se han mantenido intactos, y en ese sentido es verdad que \u00abse ha cambiado todo para que no cambie nada\u00bb. Pero esto seguir\u00e1 siendo as\u00ed mientras no se ponga fin al capitalismo en cuanto tal. Con tal de preservar sus fundamentos podridos, la sociedad-mercanc\u00eda requiere de reestructuraciones peri\u00f3dicas, siempre violentas, en las que se resguarda el n\u00facleo de la explotaci\u00f3n mediante la mutaci\u00f3n de casi todo lo dem\u00e1s. Pues bien, dado que las bases del sistema capitalista &#8211; propiedad privada, explotaci\u00f3n privada del trabajo social &#8211; se mantienen inalterables pese a las reestructuraciones, es ese amplio \u00abtodo lo dem\u00e1s\u00bb lo que debe importarnos si queremos saber d\u00f3nde tenemos puestos los pies.<\/p>\n<p>Una de las cosas que ha cambiado ostensiblemente es la conciencia de los oprimidos, al menos en un punto en particular: cada vez menos gente cree que alguien pueda hacer algo para salvarla de la degradaci\u00f3n y el fracaso. El descreimiento generalizado respecto a que alguna elite o jefe carism\u00e1tico pueda cambiar las cosas tiene su primera expresi\u00f3n en el individualismo ego\u00edsta, en el \u00abconsumo autosuficiente\u00bb, en la liberalizaci\u00f3n de ciertas costumbres no tan peligrosas&#8230; De la convicci\u00f3n de que cada uno debe salvar su propio pellejo se pasa f\u00e1cilmente a la paranoia armada, a la ostentaci\u00f3n p\u00fablica de perros rottweiler, a un modo de convivencia cotidiana que recuerda el pabell\u00f3n de \u00abagresivos\u00bb de un asilo siqui\u00e1trico, y al fascismo.<\/p>\n<p>Pasar\u00e1. Es el momento traum\u00e1tico de la p\u00e9rdida de la inocencia.<\/p>\n<p>Tras esto, nadie volver\u00e1 a votar seriamente por una alternativa al capitalismo, por la sencilla raz\u00f3n de que nadie puede creer seriamente que un gobierno sea capaz de acabar con toda esta miseria. Como mucho, tal vez seamos testigos de alguna parodia frentepopulista destinada a naufragar junto con todo lo dem\u00e1s, como el \u00absocialismo\u00bb cubano, o m\u00e1s recientemente, el de Ch\u00e1vez. La audiencia prestar\u00e1 sus servicios electorales con una mezcla de esperanza, compasi\u00f3n y crueldad. Y luego tendr\u00e1 la oportunidad de salir armada a la calle, esta vez con un motivo.<\/p>\n<p>7<\/p>\n<p>Las alternativas elitistas por venir ser\u00e1n los \u00faltimos intentos por restaurar el viejo orden del autoenga\u00f1o, y aunque es posible que estos \u00abhumanizadores de la barbarie\u00bb cosechen \u00e9xitos parciales y espor\u00e1dicos, a la larga ser\u00e1n recordados como los \u00faltimos estertores de una \u00e9poca excesivamente confiada. No ser\u00e1 el pueblo quien barra con lo que queda de los estados, sino las mafias transnacionales. Entonces, cuando ya no haya ninguna duda de a qui\u00e9n sirven las burocracias pol\u00edticas y sindicales, ni quede \u00abbien com\u00fan\u00bb alguno que justifique la acci\u00f3n de sus polic\u00edas, entonces los asalariados tendr\u00e1n que v\u00e9rselas directamente con sus enemigos de clase.<\/p>\n<p>Entretanto, la concepci\u00f3n elitista del partido tendr\u00e1 un solo papel que jugar: servir como colch\u00f3n amortiguador del choque social. Si bien las organizaciones del movimiento obrero cl\u00e1sico (partidos y sindicatos) pocas veces desempe\u00f1aron otro papel, esta vez las condiciones del capitalismo maduro lo har\u00e1n mucho m\u00e1s evidente. En el momento en que la econom\u00eda mercantil se independiza por completo de las necesidades humanas y de cualquier control pol\u00edtico, la pol\u00edtica sigue a su vez el mismo movimiento, independiz\u00e1ndose de las necesidades reales de la lucha y de cualquier control social. A la creaci\u00f3n de valor-dinero como fin en s\u00ed mismo corresponde el imperio de la representaci\u00f3n pol\u00edtica como fin en s\u00ed mismo, justificable s\u00f3lo por la supuesta vigencia de una \u00abnaturaleza humana\u00bb servil e incapaz de construir su propia historia.<\/p>\n<p>Las organizaciones de izquierda que no quieran obstaculizar la actividad independiente de la clase productora, necesariamente tendr\u00e1n que diluirse en su movimiento general de auto-instituci\u00f3n. No es f\u00e1cil quitarse de encima la tradici\u00f3n elitista heredada, para asumirse en cambio como uno m\u00e1s entre muchos n\u00facleos de revuelta y contestaci\u00f3n, aparentemente incoherentes entre s\u00ed. Pero esta es una lecci\u00f3n ante la cual ya no es posible retroceder: la coherencia del conjunto de las luchas sociales s\u00f3lo puede nacer de su propio movimiento conciente. Ninguna elite impondr\u00e1 a los productores la coherencia y eficacia pr\u00e1ctica que \u00e9stos no puedan alcanzar por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>8<\/p>\n<p>Si algo pueden y deben hacer los revolucionarios ahora, es un esfuerzo por comprender a cabalidad en qu\u00e9 consisten las nuevas condiciones del capitalismo maduro. S\u00f3lo teniendo en cuenta las nociones de espect\u00e1culo, producci\u00f3n posfordista, trabajo inmaterial, biopol\u00edtica e inteligencia colectiva es posible hoy d\u00eda dilucidar los problemas de organizaci\u00f3n que se nos imponen frente a un sistema que moldea y explota la totalidad de la vida humana.<\/p>\n<p>La jerarquizaci\u00f3n que seg\u00fan los viejos cuadros debe separar a dirigentes y ejecutantes del proyecto revolucionario, s\u00f3lo tendr\u00eda sentido si esa dirigencia poseyera en exclusiva la claridad de un \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb de esta sociedad que habr\u00eda que alcanzar, un \u00abotro lugar\u00bb al que estar\u00eda capacitada para llevarnos, obedeci\u00e9ndonos a la vez que nos manda. Pero, \u00bfqui\u00e9n ocupa hoy un lugar en la organizaci\u00f3n del trabajo social que le permita vislumbrar esa \u00abotra vida\u00bb deseable? \u00bfQui\u00e9n puede ofrecernos un porvenir?<\/p>\n<p>La idea de que puede haber una vida emancipada m\u00e1s all\u00e1 de la vida presente esclavizada, es una idea m\u00edstica que s\u00f3lo sirve a quienes buscan ocupar las jefaturas vacantes. No hay futuro al que se nos pueda dirigir. El \u00fanico terreno de aplicaci\u00f3n de la inteligencia colectiva es la actualidad de su propio desenvolvimiento, su conflicto presente. Es all\u00ed donde el di\u00e1logo constituye una unidad con la ejecuci\u00f3n pr\u00e1ctica, es decir, donde surge la praxis revolucionaria, y es all\u00ed donde todo problema presente se convierte en un problema fundamental del devenir comunista.<\/p>\n<p>9<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n revolucionaria debe oponerse a una sociedad que fragmenta, separa y a\u00edsla todos los aspectos de la vida. Por lo tanto no puede fragmentar su propia actividad en especializaciones y jerarqu\u00edas, ni aislarse del devenir de su clase. Su acci\u00f3n debe tender ante todo a politizar la vida cotidiana en todos sus frentes, generalizando la comunicaci\u00f3n entre las diferentes luchas, construyendo continuamente libre cooperaci\u00f3n, liberando espacios y tiempos que den forma a acontecimientos cualitativamente superiores. S\u00f3lo hay una cosa que cambiar: el presente.<\/p>\n<p>Es preciso destruir todo ma\u00f1ana emancipado que haya sido posible imaginar. La lucha no es por alimentar ilusiones, sino por erradicarlas, pues como afectos pasivos que son, derivadas del aburrimiento y la desesperaci\u00f3n, constituyen medios de dominaci\u00f3n. No es mediante ideales ni perspectivas de futuro como nos apropiaremos de nuestra vida material. No se trata de ser optimista o pesimista, sino de reconocer las condiciones concretas en que podemos recuperar la existencia que nos ha sido robada. \u00bfQu\u00e9 pueden hacer por nosotros los rojos amaneceres? El problema es sustraer ahora nuestras fuerzas a la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El problema no es concebir una fuerza pol\u00edtica organizada para la revoluci\u00f3n. M\u00e1s bien se trata de asegurar un devenir revolucionario en el que nuestras organizaciones nos ayuden a construir nuevas sociabilidades, nuevas fuerzas. Lo principal es propagar y multiplicar acciones, momentos, relaciones comunistas. Las formas organizativas que este movimiento adopte depender\u00e1n de cada coyuntura. Cu\u00e1nto sirvan estas organizaciones a la auto-emancipaci\u00f3n de los productores, depender\u00e1 del desarrollo de su propia conciencia y de su autonom\u00eda pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Todas las ilusiones se han ido. Los productores de mercanc\u00edas hasta ahora no han producido m\u00e1s que su propia ruina. Si en verdad desean tener un futuro, deben apoderarse de todos los medios de producci\u00f3n material de la vida social. Cada hombre, mujer y ni\u00f1o debe ser el productor libre de su propia vida, amo absoluto de su destino. Luchar por menos que eso no vale la pena.<\/p>\n<p>Santiago de Chile, octubre del 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo habla sobre la muerte de la izquierda elitista. Es una cr\u00edtica a las organizaciones que tienen una concepci\u00f3n elitista de representaci\u00f3n y mando pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo habla sobre la muerte de la izquierda elitista. Entendemos por izquierda elitista el conjunto de organizaciones que plantean alcanzar el socialismo a trav\u00e9s de relaciones jer\u00e1rquicas, en las que unos &quot;piensan y dirigen&quot; mientras los dem\u00e1s se limitan a ejecutar tareas. De estas organizaciones, la m\u00e1s voluminosa, por su burocracia y cantidad de afiliados, es el Partido Comunista, pero no es la m\u00e1s importante. Esta cr\u00edtica es a las organizaciones que dicen estar a la izquierda del PC, y que desde all\u00ed reproducen esta concepci\u00f3n elitista de representaci\u00f3n y mando pol\u00edtico. <\/p>\n<p>&quot;Sin embargo, al arrebatar a las personas un suelo sobre el que pod\u00edan posar sus pies pero que les imped\u00eda tener alas, este proceso ofrece algo m\u00e1s que el dolor de la ca\u00edda; es la ausencia completa &#8211; cruda, implacable &#8211; desde donde la plenitud, al poder llegar a ser distinguida y reconocida como necesidad y como aptitud, se vuelve posible.&quot; <\/p>\n<p>(El club de lucha, noviembre del 2002) <\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>La d\u00e9cada de los 90 fue para la izquierda elitista un tiempo descorazonador. Si las heridas sufridas bajo la dictadura hab\u00edan sido parte inevitable de un combate en el que muchos supieron preservar su dignidad, el cap\u00edtulo abierto en 1989 no fue tan decoroso: una parte de la militancia tuvo que soportar las maniobras de claudicaci\u00f3n de sus l\u00edderes frente a los vencedores; otra parte, obligada a nadar en aguas enturbiadas, mordi\u00f3 uno a uno los anzuelos tendidos por el siniestro d\u00fao Schilling-Carpenter, con resultados desastrosos; mientras que por todas partes las masas militantes se dispersaban dando la espalda a sus jefes. 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