{"id":16556,"date":"2024-11-07T05:00:50","date_gmt":"2024-11-07T04:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16556"},"modified":"2024-11-07T05:05:06","modified_gmt":"2024-11-07T04:05:06","slug":"que-hacemos-con-halloween","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16556","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 hacemos con Halloween?"},"content":{"rendered":"<p><em>El presente art\u00edculo de nuestro compa\u00f1ero Federico Mare es una versi\u00f3n corregida y aumentada del que publicamos el 30 de octubre de 2022. Versiones m\u00e1s breves ya hab\u00edan aparecido en distintas revistas y sitios web desde 2017, la \u00faltima de las cuales qued\u00f3 recopilada en su libro <\/em><strong><a href=\"https:\/\/www.izquierdadiario.es\/Un-polimata-libertario\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ensayos miscel\u00e1neos<\/a><\/strong><em> (Mendoza, El Amante Universal\/ECM, 2021, p\u00e1gs. 103-110).<\/em><\/p>\n<p>D\u00edas atr\u00e1s fue 31 de octubre, \u00abV\u00edspera de Todos los Santos\u00bb. Eso es, exactamente, lo que significa en ingl\u00e9s <em>Halloween<\/em>. Se conoce poco esta arcaica etimolog\u00eda religiosa, que hunde sus ra\u00edces en el santoral medieval y la Heptarqu\u00eda anglosajona, pero Halloween no es m\u00e1s que la contracci\u00f3n de <em>All Hallows\u2019 evening<\/em>. Un curios\u00edsimo caso de metaplasmo de supresi\u00f3n, que hace las delicias de la erudici\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, pues combina las tres variantes de elisi\u00f3n: af\u00e9resis (la p\u00e9rdida del pronombre <em>all <\/em>inicial), s\u00edncopa (la doble omisi\u00f3n del posesivo <em>s\u2019<\/em> \u2013el genitivo saj\u00f3n\u2013 y la consonante uve en el medio) y ap\u00f3cope (la eliminaci\u00f3n del sufijo <em>ing<\/em>).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3cc68181ad4f9cf51fed3c4a8f1dbe54\">V\u00edspera de Todos los Santos, dec\u00edamos. Suena muy cristiano, \u00bfverdad? Sin embargo, todos sabemos que la celebraci\u00f3n poco y nada tiene de cristiano\u2026 Se trata de un t\u00edpico ejemplo de <em>sincretismo<\/em>, igual que nuestro tradicional Carnaval mediterr\u00e1neo: misioneros <em>outsiders<\/em> de la Iglesia tardoantigua y medieval d\u00e1ndole un barniz de ortodoxia teol\u00f3gica a la religiosidad polite\u00edsta local, a los mitos y ritos del paganismo ancestral. Algo as\u00ed como un caballo de Troya de la evangelizaci\u00f3n, que por fuerza de las circunstancias \u2013la inercia cultural de los catec\u00famenos y conversos\u2013 deb\u00eda asumir su proselitismo como una compleja tarea de transmutaci\u00f3n a largo plazo, un quehacer ideol\u00f3gico que demandaba la astucia y paciencia de un encantador de serpientes. Siglos despu\u00e9s, ocurrir\u00eda lo mismo en la conquista espa\u00f1ola de Am\u00e9rica, cuando las \u00f3rdenes religiosas construyan sus iglesias sobre las ruinas de los templos o santuarios aztecas, mayas e incas; o asimilen <em>ex professo<\/em> a las deidades ind\u00edgenas con las figuras de la Trinidad, la Virgen Mar\u00eda o los personajes de la tradici\u00f3n hagiogr\u00e1fica europea, induciendo un proceso de aculturaci\u00f3n \u00abpor mimetismo\u00bb con altas dosis de transferencia subrepticia \u2013<em>apropiaci\u00f3n<\/em>\u2013 de sacralidad. Claro que el \u00e9xito de una cristianizaci\u00f3n semejante entra\u00f1aba un riesgo no menor: la superficialidad de las conversiones espirituales, la perpetuaci\u00f3n subterr\u00e1nea del paganismo. Eso fue lo que pas\u00f3 con el Carnaval, y tambi\u00e9n con la V\u00edspera de Todos los Santos.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44f68a5ade708a2e7dc790a12ddedbc3\">Pero volvamos al presente: la babel globalizada del capitalismo tard\u00edo.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d2bcb0ef7eb6cca09e53de49675f9df\" style=\"text-align: center;\"><strong>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70270968dd7952dec76c24fd0185c955\">Halloween nos acecha. Halloween nos rodea e invade. Ya est\u00e1 aqu\u00ed entre nosotros, para bien o para mal. Y todo hace suponer (Hollywood sigue liderando la cultura posmoderna de masas y las plataformas de <em>streaming<\/em> colonizan como nunca nuestro ocio cotidiano) que su presencia se seguir\u00e1 expandiendo, afianzando. Es un <em>fait accompli<\/em>, dir\u00edan en Francia. Un \u00abhecho consumado\u00bb, dir\u00edamos en Argentina (pa\u00eds desde donde escribo), Hispanoam\u00e9rica y Espa\u00f1a. Y a los hechos consumados no se los niega. Se los justifica o se los cuestiona. Se los acepta o se los combate. Pero no se los niega.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-37459f987de737ad32541d896dc32999\">Negar la realidad es un acto de estulticia, y nada provechoso cabe esperar de \u00e9l. El optimismo que se necesita \u2013Gramsci y Mari\u00e1tegui nos lo ense\u00f1aron\u2013 es el de la voluntad y el del ideal, no el de la inteligencia. La inteligencia debe ser \u00abpesimista\u00bb, es decir, <em>realista y cr\u00edtica<\/em>. Sin diagn\u00f3sticos honestos, no hay remedios eficaces, ni en medicina, ni en pol\u00edtica.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b89528a63baf8300715d12b32908843a\">Dos a\u00f1os atr\u00e1s, cerca de 150 personas murieron en Se\u00fal celebrando masiva y febrilmente Halloween, como es costumbre desde hace tiempo en las calles y los bares del barrio Itaewon. Hubo una gran estampida y encerrona, al parecer causada por el rumor de que estaba presente en la zona una <em>celebrity<\/em>. Una multitud se abalanz\u00f3 como una manada en una callejuela demasiado estrecha, protagonizando una autoaniquilaci\u00f3n involuntaria de lo m\u00e1s absurda, donde las personas \u2013entre las cuales no faltaban turistas\u2013 mor\u00edan como moscas, asfixiadas o aplastadas. Esta tragedia asociada a la <em>halloweenmania<\/em> ocurri\u00f3 en Corea del Sur, no en los Estados Unidos, lo cual dice mucho sobre ciertas tendencias culturales de estos tiempos, como el esnobismo y la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-aacb7f68a8f69429c6ecd3f681ba0768\">La pregunta del t\u00edtulo se impone, pues, con la fuerza objetiva de todo cuanto acontece hist\u00f3ricamente fuera de nuestra conciencia racionante, acicate\u00e1ndola, preocup\u00e1ndola, interpel\u00e1ndola: \u00bfqu\u00e9 hacemos con Halloween? \u00bfLo celebramos o no?<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c810ba9d3177c22841357ae254875c3f\">Me inclino m\u00e1s por la segunda opci\u00f3n, siempre y cuando la raz\u00f3n sea el <em>antiimperialismo de izquierda<\/em> y no el patrioterismo de derecha, m\u00e1xime si ese patrioterismo de derecha no es consecuente en sus reclamos de pureza tel\u00farica y cr\u00edticas al <em>cipayismo cultural<\/em> (Halloween no, pero McDonald\u2019s y Santa Claus s\u00ed). Porque en verdad, lo confieso, Halloween <em>per se<\/em> \u2013prescindiendo de sus implicaciones y connotaciones\u2013 no deja de caerme simp\u00e1tico; o al menos, de resultarme m\u00e1s digerible que algunos rancios festejos vern\u00e1culos de raigambre hispano-cat\u00f3lica, como el ominoso 12 de octubre o el D\u00eda del Ap\u00f3stol Santiago, el<em> Matamoros<\/em>.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-176fe8a2fb177c8d778226d6d8988a23\">Aunque la globalizaci\u00f3n de Halloween lleva consigo el estigma de la hegemon\u00eda cultural del T\u00edo Sam, la m\u00e1cula infamante de Hollywood y Disney, no olvido su a\u00f1ejo y entra\u00f1able origen <em>pagano<\/em> (fiesta agr\u00edcola del Samhain, al final de la cosecha), ni el modo plebeyo en que ech\u00f3 ra\u00edces, mucho tiempo despu\u00e9s, en suelo norteamericano. Fueron los goidelos o ga\u00e9licos (los antiguos celtas de Irlanda, el oeste de Escocia y la isla de Man) quienes lo celebraron por primera vez, mucho antes del cristianismo. Y fueron, sobre todo, los campesinos irlandeses que hu\u00edan de la <em>Gorta M\u00f3r<\/em> (Gran Hambruna) quienes lo introdujeron en EE.UU. a mediados del siglo XIX, causando repugnancia e indignaci\u00f3n en las clases altas y medias puritanas, que intentaron en vano desterrarlo por su impronta profana, \u00abpaganizante\u00bb y \u00abanticristiana\u00bb (cualquier semejanza con los avatares del Carnaval en nuestro pa\u00eds es pura coincidencia)<sup>1<\/sup>. Si hay algo que no se puede decir de Halloween, es que tenga un origen burgu\u00e9s, ni siquiera en el pa\u00eds que lo masific\u00f3 y globaliz\u00f3 a trav\u00e9s de su industria cultural. Se fue aburguesando, s\u00ed. Pero al principio era un festejo popular de campesinos y obreros inmigrantes, mayormente irlandeses cat\u00f3licos y escoceses <em>highlanders<\/em> que no encajaban en los est\u00e1ndares mojigatos de la \u00e9lite <em>WASP<\/em> (<em>white Anglosaxon protestants<\/em>), como muchos monta\u00f1eses <em>hillbillies<\/em> de los Apalaches, granjeros <em>rednecks<\/em> del Medio Oeste y trabajadores <em>blue-collars<\/em> de ciudades como Nueva York o Boston.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d2bcb0ef7eb6cca09e53de49675f9df\" style=\"text-align: center;\"><strong>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a3c409085f414db77712b578e35278b4\">En un interesante an\u00e1lisis marxista del fen\u00f3meno cultural que aqu\u00ed nos ocupa, Luke Goldstein ha dicho: \u201c\u2026al desglosar la tradici\u00f3n del Halloween en Estados Unidos, queda claro que existen dos prop\u00f3sitos contrapuestos para la festividad\u201d. Por un lado, tenemos \u201cUna rama de la tradici\u00f3n del Halloween\u201d que \u201cha explotado el potencial capitalista de la fiesta\u201d, y que \u201cpreserva los or\u00edgenes cristianos medievales de la fiesta del miedo\u201d. Ese es el Halloween conservador, de derecha. \u201cLa otra interpretaci\u00f3n del Halloween\u201d, en cambio, \u201cutiliza la fiesta como una fuerza democratizadora y un microcosmos para sentimientos cuasi anarquistas y socialistas, al ridiculizar a figuras poderosas e \u00edconos culturales fetichizados, igualando as\u00ed los rangos sociales\u201d. Ese es el Halloween contestatario, de izquierda.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-55674a83577aaf99d4c0d2e8b7aae323\">Haciendo una suerte de retrospectiva geneal\u00f3gica, Goldstein acota:<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b82ba32dfe4445a56bb3beb81dcbbe43\"><em>\u201cLa historia del Halloween revela sus diferentes prop\u00f3sitos para diversas sociedades y la magnitud de su influencia en el <\/em>ethos<em> estadounidense. Los or\u00edgenes del Halloween se remontan al festival celta de Samhain, que celebraba la transici\u00f3n del oto\u00f1o al invierno. Los celtas eran profundamente devotos de los poderes naturales y por ello viv\u00edan el comienzo del invierno, la muerte de la naturaleza, como un d\u00eda para celebrar a los antepasados difuntos. Este d\u00eda difuminaba las fronteras entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Aunque el culto a los muertos se traslad\u00f3 a las versiones romanas y cristianas de la V\u00edspera de Todos los Santos, su utilidad se transmut\u00f3. En el siglo VII, el Papa Bonifacio IV dedic\u00f3 el d\u00eda a los m\u00e1rtires y santos, glorificando su influencia en la conciencia p\u00fablica. Sin embargo, con el desarrollo de la popularidad de la fiesta dentro de la sociedad cristiana surgieron los arquetipos, a\u00fan prevalentes hoy en d\u00eda, de brujas y demonios, instituidos por la Iglesia para representar a las personas inmorales y las pr\u00e1cticas malignas. Las asociaciones subyacentes vinculadas a estas caricaturas se utilizaron para controlar el pensamiento p\u00fablico deshumanizando a los grupos religiosos alternativos que difer\u00edan de la ortodoxia cristiana. La representaci\u00f3n estereotipada de una bruja incluye una nariz grande y la fealdad femenina, reforzadas por las intenciones cristianas de marginar tanto a los jud\u00edos como a las mujeres.\u201d<\/em><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-90c5493ac8f76fee6e777299e1df26ae\">Cuando Halloween cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico durante la etapa colonial, en los siglos XVII y XVIII, hubo cambios y continuidades. Al llegar a las tierras de ultramar, al desembarcar en el Nuevo Mundo, la tradicional celebraci\u00f3n de las Islas Brit\u00e1nicas<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17f9d30df463dc0218b276de05c92ef9\"><em>\u201c\u2026se adapt\u00f3 a las costumbres norteamericanas, pero mantuvo sus ra\u00edces cristianas. Aunque los mismos \u00edconos segu\u00edan siendo un principio central, la festividad relacionaba m\u00e1s directamente la celebraci\u00f3n con la cosecha, por lo que fue adoptada principalmente por los productores rurales de la clase trabajadora. Este d\u00eda permit\u00eda a los agricultores disfrutar de su trabajo y reunirse para contar historias de fantasmas y participar en travesuras y supersticiones relacionadas con la intervenci\u00f3n divina. Los elementos supersticiosos del Halloween norteamericano representaban un rechazo plebeyo a la cultura elitista ilustrada [dieciochesca] que privilegiaba la racionalidad. Con la integraci\u00f3n de los inmigrantes irlandeses, los norteamericanos revitalizaron la pr\u00e1ctica cristiana de disfrazarse y a\u00f1adieron el <\/em>trick-or-treating<em>, que se origin\u00f3 como una oportunidad para que los relativamente necesitados recogieran comida y dinero de los ricos. Este conglomerado de tradiciones cristianas y estadounidenses afianz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el Halloween como fiesta de la clase trabajadora.\u201d<\/em><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d7b5d7e11040d5dc2269051ed01f1154\">Por mi parte, me gustar\u00eda a\u00f1adir lo siguiente: con la inmigraci\u00f3n irlandesa y la importaci\u00f3n del Halloween, los pujantes Estados Unidos decimon\u00f3nicos \u2013liderados por la burgues\u00eda puritana del Norte industrial y la aristocracia episcopaliana del Sur esclavista\u2013 absorbieron un poco de toda aquella tensi\u00f3n colonial y \u00e9tnico-religiosa de la Isla Esmeralda, entre la \u00e9lite anglo-protestante de abolengo extranjero y la plebe aut\u00f3ctona de fe cat\u00f3lica ancestral. Una tensi\u00f3n signada por las contradicciones de clase, que se retrotra\u00eda a la invasi\u00f3n cromwelliana del siglo XVII (y a\u00fan m\u00e1s atr\u00e1s, hasta el reinado de Enrique VIII y el cisma anglicano), y que alcanzar\u00eda su paroxismo con la gran hambruna de 1845-52, desencadenante del mayor \u00e9xodo transatl\u00e1ntico en la historia de Irlanda. Aunque claro: al otro lado del oc\u00e9ano, en suelo norteamericano, esa vieja y fuerte tensi\u00f3n, redefinida en t\u00e9rminos de nativismo\/xenofobia <em>WASP<\/em> contra la minor\u00eda-di\u00e1spora de los irlandeses cat\u00f3licos (recu\u00e9rdese como bot\u00f3n de muestra la trama de <em>Pandillas de Nueva York<\/em>, el film de Scorsese), se ver\u00eda atemperada por m\u00faltiples factores: la democracia agraria de <em>pioneers<\/em> blancos en la frontera del Oeste, la laicidad republicana y su influjo secularizante, la movilidad social y el multiculturalismo de un t\u00edpico pa\u00eds de inmigraci\u00f3n aluvial.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4fb185edd28ef31a96b76b1e042772b9\">Goldstein prosigue su <em>racconto<\/em> hist\u00f3rico dando un salto a la Norteam\u00e9rica contempor\u00e1nea:<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21aa75e26d3a45b1de730018c60f871e\"><em>\u201cA medida que la secularizaci\u00f3n se afianzaba en Estados Unidos, Halloween pas\u00f3 a ser un acontecimiento centrado en la comunidad y perdi\u00f3 muchas de las supersticiones y connotaciones religiosas. Las variaciones en los disfraces, como expresi\u00f3n moderna de los \u00edconos, crearon el primer punto divergente en las tradiciones estadounidenses del Halloween, que perdura hasta hoy. Algunos grupos se disfrazan con el mismo prop\u00f3sito que los <\/em>farmers<em> del campo: burlarse del poder elitista. Otros, sin embargo, se aferraron al m\u00e9todo cristiano de utilizar los disfraces para desprestigiar a los grupos minoritarios. La evoluci\u00f3n del Halloween en las d\u00e9cadas del 70 y 80, sin embargo, solidific\u00f3 esta divisi\u00f3n en las ramificaciones ideol\u00f3gicas de la fiesta. Como consecuencia de las reformas neoliberales aplicadas durante las presidencias de Nixon y Reagan, Halloween fue despojado de sus ra\u00edces proletarias y convertido en un santuario capitalista. Hoy en d\u00eda [2016], los estadounidenses gastan unos seis mil millones de d\u00f3lares en decoraciones, disfraces y dulces, lo que la convierte en la segunda fiesta m\u00e1s rentable del pa\u00eds. Seg\u00fan Experian Marketing Services, el 49% de los vendedores lanzan campa\u00f1as navide\u00f1as justo antes de Halloween, lo que demuestra que un solo d\u00eda del a\u00f1o constituye todo un mercado para las empresas. El advenimiento de un Halloween capitalista existe ahora como moneda de cambio para la expresi\u00f3n de la riqueza y el estatus social, al servir de plataforma para que los barrios residenciales exhiban su opulencia a trav\u00e9s de extravagantes decoraciones y surtidos de dulces.\u201d<\/em><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5b5b6f73f3e005abf6eb2a807d585f55\">Llegamos as\u00ed al Halloween capitalista de la posmodernidad. Una celebraci\u00f3n fuertemente mercantilizada, industrializada, masificada. Un festejo aburguesado y consumista. Una tradici\u00f3n m\u00e1s policlasista y conformista que nunca, estandarizada por los valores <em>mainstream<\/em> de Hollywood y la TV. Un Halloween domesticado no s\u00f3lo por la cruzada cultural de la derecha <em>neocon<\/em>, sino tambi\u00e9n por la \u00abcorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb de la progres\u00eda <em>woke <\/em>(l\u00e9ase: un antirracismo y un antisexismo desradicalizados, expurgados de cualquier vestigio de lucha de clases, sin ning\u00fan atisbo de maximalismo revolucionario; un antirracismo y un antisexismo anodinamente <em>liberales<\/em>, incapaces de trascender el reformismo identitario-simb\u00f3lico: cancelaci\u00f3n puritana de disfraces \u00abinapropiados\u00bb, y nada m\u00e1s. \u00bfAnticapitalismo? \u00bfCr\u00edtica estructural de la sociedad burguesa? <em>Vade retro Satana<\/em>).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f87a7e9c9465c5e61f82f92dc798313b\">\u201cLa reinvenci\u00f3n del Halloween \u2013concluye Goldstein, a prop\u00f3sito de la posmodernidad\u2013 representa un cambio fundamental en la vida p\u00fablica estadounidense, al transformar una rica tradici\u00f3n cultural en una mercanc\u00eda\u201d. Es necesario, para nuestro autor, religar esta celebraci\u00f3n con sus or\u00edgenes plebeyos, devolverle su <em>popularidad<\/em> genuina, aquella que supo tener antes de mercantilizarse y masificarse, antes de pervertirse bajo el doble r\u00e9gimen de la cremat\u00edstica y la plutocracia. \u201cEn lugar de que Halloween exista como un patio de recreo capitalista para que la gente adinerada obtenga ganancias\u201d, debe volver a ser folclore vivo donde resuenan los antagonismos de clase: \u201cuna fuerza democratizadora que promueve la igualdad\u201d.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d2bcb0ef7eb6cca09e53de49675f9df\" style=\"text-align: center;\"><strong>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f59092f3191de6952c440af6ed2d1273\">Sigamos con Halloween, pero retornemos a nuestras australes latitudes. Volvamos a Am\u00e9rica Latina, particularmente a la Argentina.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27dd7cfeea854def88ee47b242c32370\">No hay que olvidar, viendo la expectativa que genera Halloween en nuestros ni\u00f1os y ni\u00f1as (que en su inocencia, poco y nada saben de imperialismo y antiimperialismo), que el mism\u00edsimo f\u00fatbol, el deporte nacional, la <em>gran pasi\u00f3n de los argentinos<\/em>, lleg\u00f3 a estas tierras de la mano de los ingleses \u2013y escoceses\u2013 a fines del siglo XIX, cuando el Imperio Brit\u00e1nico estaba en su apogeo y nuestro pa\u00eds era poco menos que una semicolonia de Su Majestad. Dudo mucho que los criollos de la Argentina profunda hayan visto con buenos ojos, al comienzo, ese for\u00e1neo y estrafalario pasatiempo practicado por los gringos que trabajaban en las compa\u00f1\u00edas ferroviarias brit\u00e1nicas. \u00a1Un juego <em>contra natura<\/em>, que se juega con los pies y no con las manos!<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-0da72dc08c88fd28c1ca45acd5686165\">Y as\u00ed como con el f\u00fatbol, este ejercicio de <em>desmitificaci\u00f3n geneal\u00f3gica<\/em> bien podr\u00eda realizarse con muchos otros fen\u00f3menos culturales de fuerte arraigo nacional: el rock, los jeans, la cerveza, las pastas\u2026 La tarea de los historiadores es \u2013parafraseando a Hobsbawm\u2013 <em>recordar lo que los dem\u00e1s olvidan<\/em>, incluso, y sobre todo, cuando esa recordaci\u00f3n causa incomodidad o fastidio.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-d84e18ac36432fd8bb8043180af1c4f4\">Lo s\u00e9: estoy simplificando las cosas. El f\u00fatbol, m\u00e1s all\u00e1 de su origen extranjero, cal\u00f3 muy hondo en el pueblo argentino, y \u00e9ste, lejos de asimilarlo pasivamente, por \u00f3smosis, fue capaz, con el transcurso del tiempo, de transformarlo, de resignificarlo, de reinventarlo, y finalmente, de apropiarse de \u00e9l: Alumni, el folclore de las hinchadas, River-Boca, los relatos de Fioravanti, <em>la M\u00e1quina<\/em>, el gol del Chango C\u00e1rdenas, los <em>Carasucias<\/em>, Independiente <em>Rey de Copas<\/em>, la revoluci\u00f3n t\u00e1ctica del Estudiantes de Zubeld\u00eda, el Mundial del 78 (con sus luces y sombras), el fen\u00f3meno Maradona, M\u00e9xico 86, Italia 90, menottistas vs. bilardistas, la rivalidad con Brasil, Riquelme, los cuentos de Fontanarrosa, la relaci\u00f3n de amor-odio con Messi\u2026 Existe, pues, a esta altura de la historia, una cultura futbolera espec\u00edfica y distintivamente <em>argentina<\/em>, muy diferente a la de Gran Breta\u00f1a, la madre patria del balompi\u00e9.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-c50061ba42a71867e118a1572ff0bd06\">No s\u00f3lo eso: parad\u00f3jicamente, en una iron\u00eda de la historia, el f\u00fatbol termin\u00f3 siendo una potente caja de resonancia de los sentimientos antiimperialistas del pueblo argentino: los c\u00e1nticos angl\u00f3fobos, el D\u00eda del Futbolista Argentino (cuando se conmemora la \u00e9pica victoria contra Inglaterra de 1953, y la actuaci\u00f3n consagratoria de Ernesto Grillo), el irreverente Ratt\u00edn retorciendo el bander\u00edn de la <em>Union Jack<\/em> y sent\u00e1ndose en la alfombra roja del Wembley reservada a la reina, el relator Juan Carlos Morales obligado a hacer malabares radiof\u00f3nicos para no decir \u00abInglaterra\u00bb en el partido que la <em>Three Lions<\/em> disput\u00f3 contra Alemania en Espa\u00f1a 82 (pocos despu\u00e9s de concluida la guerra de Malvinas), los dos goles de Diego a los ingleses (el Gol del Siglo y la controvertida <em>mano de Dios<\/em>), el dram\u00e1tico triunfo por penales en Francia 98\u2026<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-55448b13443b21c2421b586776504098\">Otro tanto ha sucedido con el <em>rock &amp; roll<\/em>, devenido entre nosotros en rock nacional: El Club del Clan, Los Gatos, Almendra, Manal, Pescado Rabioso, Vox Dei, Pappo\u2019s Blues, Sui Generis, La M\u00e1quina de Hacer P\u00e1jaros, Ser\u00fa Gir\u00e1n, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Abuelos de la Nada, Virus, Sumo, Soda Stereo, Fito P\u00e1ez, V8, Rata Blanca, Ataque 77, La Renga, Bersuit Vergarabat y un largo etc\u00e9tera. Mucha agua pas\u00f3 por debajo del puente (sesenta a\u00f1os de <em>acriollamiento<\/em>, seis d\u00e9cadas de <em>argentinizaci\u00f3n<\/em>) desde que Mr. Roll y sus Rockers cosecharan fama importando de Estados Unidos <em>covers<\/em> de Bill Haley &amp; His Comets, que eran invariablemente cantados en ingl\u00e9s, sin ning\u00fan matiz rioplatense. Y tambi\u00e9n en este caso hay una paradoja que contar: el rock nacional alcanz\u00f3 la masividad con la crisis de Malvinas, cuando la dictadura militar crey\u00f3 oportuno restringir la difusi\u00f3n de canciones en ingl\u00e9s. La tragedia b\u00e9lica del 82, por lo dem\u00e1s, inspirar\u00eda no pocos cl\u00e1sicos del g\u00e9nero, como <em>No bombardeen Buenos Aires<\/em>, de Charly Garc\u00eda, y <em>Reina Madre<\/em>, de Ra\u00fal Porchetto, en los que aflora la cr\u00edtica al imperialismo brit\u00e1nico de la era Thatcher.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1cb1b1fe0045957b3f3e1371a21885bf\">Un ejemplo m\u00e1s: el legendario <em>asado<\/em>, \u00abquintaesencia de lo argentino\u00bb. El que anta\u00f1o com\u00edan los gauchos, durante la Colonia y la mayor parte del siglo XIX, nada tiene que ver con el que degustamos ahora nosotros. El asado pampeano cl\u00e1sico se hac\u00eda a la estaca o a la cruz, con carne magra y dura de vacunos criollos descendientes de las viejas razas ib\u00e9ricas (principalmente la Andaluza); am\u00e9n de que se com\u00eda al pan, sin m\u00e1s utensilios que el fac\u00f3n. El que comemos nosotros, en cambio, se hace generalmente a la parrilla, con carne mucho m\u00e1s blanda y de mayor contenido graso obtenida de bovinos refinados, resultantes del cruzamiento con ejemplares Shorthorn, Hereford y Aberdeen Angus (todas razas <em>pedigree<\/em> de origen brit\u00e1nico); sin contar que se come al plato, con cuchillo y tenedor. Al r\u00fastico paisanaje de los tiempos de Rosas nuestro asado le habr\u00eda parecido una comida demasiado delicada, ex\u00f3tica y sofisticada, de modo an\u00e1logo a lo que hoy piensan del <em>sushi<\/em> muchos cultores de la \u00abargentinidad al palo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-53ccb3250ab94b0eba77050db5e1b2f0\">No m\u00e1s digresiones. Me pregunto si mis tataranietos no har\u00e1n este tipo de observaciones y reflexiones respecto a Halloween dentro de cien a\u00f1os. Si el <em>football<\/em> devino f\u00fatbol, si el <em>rock &amp; roll<\/em> devino rock nacional, si el asado gauchesco devino asado t\u00edpicamente argentino a trav\u00e9s de la \u00abbritanizaci\u00f3n\u00bb (tanto de las haciendas vacunas como de nuestro propio paladar), \u00bfno podr\u00eda suceder algo parecido con el festejo del 31 de octubre? \u00bfHalloween no acabar\u00e1 decantando en una Noche de Brujas acriollada, argentinizada? Ser\u00eda temerario y soberbio descartar de plano esa eventualidad. Ya tenemos antecedentes en Am\u00e9rica Latina: la comarca mexicana de Zacatecas, por ejemplo, donde Halloween no existe <em>en estado puro<\/em>, sino entremezclado con el tradicional D\u00eda de Muertos.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-cb31385b19d27685b1061d72404c0b7c\"><em>Panta rhei<\/em>, \u00abtodo fluye\u00bb, afirm\u00f3 Her\u00e1clito. Y esto vale tambi\u00e9n para los fen\u00f3menos de la cultura. Tambi\u00e9n ellos son criaturas de Cronos, juguetes del tiempo, cantos rodados de ese impetuoso y ubicuo r\u00edo que es el <em>devenir<\/em>. Inmersas en la correntada de la historia, las pr\u00e1cticas culturales cambian, mutan, se transforman; sin cesar se renuevan, se resignifican, se reciclan. Y otro tanto debe hacer el sujeto que quiere seguir teniendo de ellas un conocimiento ajustado. Con una <em>ontolog\u00eda del devenir<\/em>, nada se corresponde mejor que una <em>gnoseolog\u00eda del devenir<\/em>. Los esencialismos falsean siempre la realidad.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1366d30d31b3f09e9e1fb315fbd10f17\">No es posible comprender adecuadamente los fen\u00f3menos culturales \u00abcongelando\u00bb para siempre el momento de su <em>origen<\/em>, haciendo del m\u00e9todo geneal\u00f3gico una panacea explicativa sin fecha de vencimiento. Las cosas son lo que son (lo que <em>han llegado a ser<\/em>), y no lo que fueron en sus inicios remotos, por mucho que conserven de sus inicios remotos. Afirmar lo contrario es incurrir en lo que se denomina <em>falacia gen\u00e9tica<\/em>, es decir, la falacia de absolutizar el momento de la <em>g\u00e9nesis<\/em> o nacimiento, haciendo abstracci\u00f3n del decurso hist\u00f3rico ulterior y de los cambios que este inexorablemente trae aparejados. A este extrav\u00edo de la conciencia hist\u00f3rica en los laberintos de la <em>arch\u00e9<\/em> plat\u00f3nica (la permanencia inconmovible de los entes en su principio), Marc Bloch lo llam\u00f3 certeramente <em>l\u2019idole des origines<\/em>, \u201cel \u00eddolo de los or\u00edgenes\u201d. Nada se reduce a su origen, salvo en el instante mismo de su origen. La historicidad, la diacron\u00eda, son inmanentes a la realidad social, nos guste o no nos guste.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-ee740ee8a251e01fbcfce96611eaa911\">El concepto de <em>hibridaci\u00f3n cultural<\/em> acu\u00f1ado por Garc\u00eda Canclini es, en este sentido, profundamente iluminador. La globalizaci\u00f3n, al decir del antrop\u00f3logo argentino nacionalizado mexicano, es una \u00e9poca de <em>culturas h\u00edbridas<\/em>, de culturas en interacci\u00f3n y transformaci\u00f3n permanentes. Ninguna de ellas permanece quieta, anclada en su g\u00e9nesis. Todas est\u00e1n en movimiento, y se refunden, se acrisolan\u2026 Aunque, claro est\u00e1, en esa din\u00e1mica de hibridaci\u00f3n entran a tallar <em>correlaciones de fuerza<\/em> que exceden ampliamente lo cultural, asimetr\u00edas de poder econ\u00f3mico, desigualdades de orden geopol\u00edtico. Los Estados Unidos exportan Halloween <em>ad nauseam<\/em>, pero M\u00e9xico no exporta su D\u00eda de Muertos, no menos antiguo y pintoresco que el primero. La globalizaci\u00f3n neoliberal es tan capitalista como imperialista. El orden internacional nada tiene de sim\u00e9trico. Hay un <em>hegem\u00f3n<\/em>, hay colonialismo cultural. El multilateralismo y la interculturalidad del mundo actual se ven severamente constre\u00f1idos por la supremac\u00eda de la superpotencia estadounidense. \u00bfQu\u00e9 autenticidad puede haber en un cosmopolitismo de impronta imperial, hecho a imagen y semejanza de Yanquilandia, re\u00f1ido con la libertad, igualdad y fraternidad de los pueblos?<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9ea64e874e0ff32766869f9f42a0117f\">Por otra parte, no hay que olvidar que el Halloween angloamericano no es monol\u00edtico. Conviven en \u00e9l varias tradiciones. Hay un Halloween m\u00e1s <em>mainstream<\/em>, m\u00e1s estandarizado (el <em>trick-or-treat<\/em>, el <em>Jack-o\u2019-lantern<\/em>, los disfraces terror\u00edficos, el <em>apple bobbing<\/em>, etc.), y un Halloween m\u00e1s <em>under<\/em>, m\u00e1s alternativo, como el que celebran las mujeres feministas de la Wicca di\u00e1nica, especialmente las estadounidenses de la Nueva Inglaterra, donde la vieja tradici\u00f3n colonial-puritana local de la caza de brujas (los Juicios de Salem, el calvario de Alse Young y otros sucesos o personajes del siglo XVII) ha sido profusamente romantizada desde una perspectiva revisionista y esot\u00e9rica de g\u00e9nero, que ha dado origen, a su vez, a infinidad de ficciones literarias, series de TV, pel\u00edculas e historietas. Asimismo, conviene recordar que las culturas ib\u00e9ricas (principalmente la gallega y asturiana) poseen muchas tradiciones de raigambre c\u00e9ltica, entre ellas la fiesta del Magosto (que tambi\u00e9n se deriva del <em>Samhain<\/em>) y las calabazas con velas. El neoceltismo est\u00e1 recuperando y <em>aggiornando<\/em> ese folclore ancestral, y fusion\u00e1ndolo con el Halloween importado de ultramar. El asunto es m\u00e1s complejo de lo que parece a simple vista.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-958c7336a73bbe6bef677b51ea505488\">Insisto: no me disgusta Halloween como hecho folcl\u00f3rico en s\u00ed, como tradici\u00f3n popular de los irlandeses, escoceses y sus descendientes. Me disgusta cuando se manifiesta en contextos de <em>masificaci\u00f3n<\/em> y <em>aculturaci\u00f3n<\/em>, como burda mercanc\u00eda del capitalismo y como insidioso instrumento del neocolonialismo.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-a6c12e024f9a42f363430a3680f05de6\">\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de Halloween sin la omn\u00edmoda hegemon\u00eda del T\u00edo Sam a escala planetaria? Probablemente, una celebraci\u00f3n circunscrita a un pu\u00f1ado de regiones: b\u00e1sicamente, Irlanda, Escocia e isla de Man, y la Am\u00e9rica anglosajona alcanzada por el gran \u00e9xodo irland\u00e9s y escoc\u00e9s del siglo XIX, vale decir, los Estados Unidos y el Canad\u00e1 brit\u00e1nico (en Inglaterra, lo mismo que en Australia y Nueva Zelanda, la popularizaci\u00f3n de Halloween es un fen\u00f3meno bastante m\u00e1s tard\u00edo, en gran medida asociado al impacto cultural de Hollywood entrado ya el siglo XX, sobre todo a partir de la segunda posguerra).<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f5decb5b58a11e21bbd65fa8d91ad13e\">\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 Halloween, fuera de dichas regiones, dentro de varias d\u00e9cadas, cuando el <em>mestizaje cultural<\/em> haya hecho su silenciosa faena? \u00bfQu\u00e9 se pensar\u00e1 y dir\u00e1 de este festejo (hoy tildado con mucha raz\u00f3n de <em>extranjerizante<\/em>) en Argentina y el resto de Latinoam\u00e9rica, en Asia y \u00c1frica, en la Europa continental y Ocean\u00eda? Nadie puede saberlo con certeza. Pero es muy factible que se piensen y digan cosas bastante diferentes a las que se piensan y dicen ahora. Ya pas\u00f3 muchas veces en la historia (como con el f\u00fatbol y el rock), y puede que vuelva a pasar.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-f657d4e692ff39a8acc5b1cc05941fff\">Habiendo visitado nuestras pampas en tiempos de Rosas, Woodbine Parish escribir\u00eda: \u201cEn la poblaci\u00f3n del campo, sobre todo, las manufacturas de Gran Breta\u00f1a han llegado a ser art\u00edculos de primera necesidad. El gaucho anda todo cubierto de ellas. Tomad sus arreos, examinad su traje, y lo que no est\u00e1 hecho de cuero es de fabricaci\u00f3n inglesa. El vestido de su mujer sale tambi\u00e9n de telares de M\u00e1nchester, la olla en que prepara su comida, los platos en que lo toma, el cuchillo, el poncho, las espuelas, el freno, todo viene de Inglaterra\u201d<sup>3<\/sup>. Ning\u00fan etnonacionalista valedor del D\u00eda de la Tradici\u00f3n y la Vuelta de Obligado osar\u00eda poner en tela de juicio la argentinidad del gaucho por ese motivo. El <em>Restaurador<\/em>, por su parte, estaba encantado con su cuchillo <em>Bowie<\/em> estilo yanqui manufacturado en la muy inglesa ciudad de Sheffield, y el <em>Chacho<\/em> sent\u00eda gran aprecio por su pu\u00f1al de ex\u00f3tica procedencia oriental, presumiblemente (seg\u00fan la conjetura autorizada del estudioso Abel Domenech) un <em>kindjal<\/em> cauc\u00e1sico. Ni Rosas, ni Pe\u00f1aloza, han sido tildados de antipatriotas por no usar facones de pura cepa criolla o cuchillos importados de la espa\u00f1ol\u00edsima Toledo.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-center has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d2bcb0ef7eb6cca09e53de49675f9df\" style=\"text-align: center;\"><strong>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-64204a56b5a8ac0d18fd22e44d2fb898\">Pues bien: \u00bfpor qu\u00e9 no habr\u00eda de ser posible que, alg\u00fan d\u00eda lejano, una hipot\u00e9tica Noche de Brujas <em>acriollada <\/em>en la larga duraci\u00f3n braudeliana, <em>argentinizada<\/em> por la prepotencia o contumacia de Cronos, nos merezca la misma benevolencia o comprensi\u00f3n? Medir con doble vara es algo hip\u00f3crita e injusto, o al menos una falta de esp\u00edritu cr\u00edtico. \u00bfNo estaremos pecando de prejuiciosos y gerontocr\u00e1ticos? \u00bfNo fuimos nunca adolescentes que escuch\u00e1bamos a los Beatles, Pink Floyd, Led Zeppelin, Sex Pistols, Peter Gabriel o U2, y que hac\u00edamos pito catal\u00e1n a las catilinarias nacionalistas o antiimperialistas de nuestros padres y abuelos amantes del tango y el folclore? Quiz\u00e1s debamos desconfiar un poco de la generaci\u00f3n mayor que pontifica, y otorgar el beneficio de la duda a la generaci\u00f3n menor que es pontificada\u2026<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9fdd17b8d2033b0510480ff205a0f914\">En lo que a m\u00ed respecta, como vivo en el presente y no en el futuro, y como no puedo olvidar que Halloween (m\u00e1s all\u00e1 de su encantador origen celta, tan poco anglosaj\u00f3n) se mundializ\u00f3 al socaire de la supremac\u00eda estadounidense, opto por no celebrar la noche del 31 de octubre. Pero si me fuere dada la chance de viajar en una m\u00e1quina del tiempo al siglo XXII, y viera a mis compatriotas celebrar la Noche de Brujas con una serie de variantes heterodoxas que hicieran de ella algo m\u00e1s vern\u00e1culo, m\u00e1s nuestro, y no un vulgar remedo esnobista del Halloween <em>made in Hollywood<\/em>, posiblemente me sumar\u00eda a los festejos, del mismo modo en que hoy no me privo de disfrutar de nuestro f\u00fatbol y nuestro rock, que tampoco nacieron en estas latitudes australes. O en todo caso, no tendr\u00eda cara para levantar el dedo acusador contra mis futuros connacionales por un vicio que, al fin de cuentas, yo tambi\u00e9n poseo aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-b2a51a70c97ff6318ea8f8e3016327b1\">Por lo dem\u00e1s, Halloween tiene algo positivo que solemos pasar por alto, y que un amigo me hizo notar con perspicacia: las visitas infantiles en busca de golosinas, mal que bien, fomentan cierta interacci\u00f3n vecinal en los edificios y barrios de las megal\u00f3polis o las grandes ciudades, en una \u00e9poca donde el individualismo, la soledad, el trato impersonal, la desconfianza hacia el pr\u00f3jimo y el miedo a la inseguridad est\u00e1n haciendo a\u00f1icos la sociabilidad comunitaria y los valores de hospitalidad (\u00a1ni hablar con la pandemia de Covid-19!). Que el piber\u00edo de la cuadra o de otros pisos, con disfraces terror\u00edficos y caras traviesas no exentas de timidez, nos toque el timbre una vez al a\u00f1o pidi\u00e9ndonos caramelos o chocolatines, no puede ser algo tan malo\u2026 Darles a estos ni\u00f1os y ni\u00f1as un serm\u00f3n catoniano de patriotismo o antiimperialismo (conozco gente que lo hace, y que se ufana de ello) me parece una actitud arrogante y poco inteligente, que acaso esconde motivaciones m\u00e1s mezquinas como la taca\u00f1er\u00eda o la misantrop\u00eda. Y algo m\u00e1s hay que decir: en esta Am\u00e9rica Latina donde las iglesias evang\u00e9licas integristas no paran de crecer (Brasil, por caso), su odio santurr\u00f3n y militante contra Halloween \u2013lo consideran pagano y diab\u00f3lico\u2013 bien podr\u00eda considerarse un argumento apolog\u00e9tico.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12040612edf1b63a4113714d9f7d866b\">Si este ensayo aporta o no una soluci\u00f3n satisfactoria al problema de Halloween, francamente no lo s\u00e9. De hecho, no estoy seguro que la haya. Pero creo, al menos, que puede servir para complejizar y sincerar un poco el debate. Con eso me basta. Desprenderse del sentido com\u00fan y sus simplismos maniqueos siempre representa un buen punto de partida para el pensamiento cr\u00edtico, algo que la izquierda nunca debiera dejar de honrar.<\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-5c55b5d72a598f1e589d0876d597cc46\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-0c86ff1c62e07603961616d0e2752607\"><sup>1<\/sup> Varios fueron los gobiernos autoritarios de derecha que, en la Argentina del siglo pasado, tomaron medidas prohibitivas o restrictivas contra el Carnaval. La \u00faltima dictadura militar, por ejemplo, suprimi\u00f3 en junio de 1976, poco despu\u00e9s del golpe, los feriados de lunes y martes de Carnaval. Lo hizo en nombre de la \u00abmoral y las buenas costumbres\u00bb, pero tambi\u00e9n en nombre de la \u00abcultura del trabajo\u00bb. Videla y compa\u00f1\u00eda consideraban que el Carnaval fomentaba la indecencia y la vagancia.<br \/>\n<sup>2<\/sup> Luke Goldstein, \u201cCultural Appropriation and Halloween: A Marxist Critique\u201d, en <em>The Wesleyan Argus<\/em>, 27 de octubre de 2016, disponible en <a href=\"http:\/\/wesleyanargus.com\/2016\/10\/27\/cultural-appropriation-and-halloween-a-marxist-critique\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">http:\/\/wesleyanargus.com\/2016\/10\/27\/cultural-appropriation-and-halloween-a-marxist-critique<\/a>.<br \/>\n<sup>3<\/sup> Woodbine Parish, <em>Buenos Aires y las provincias del R\u00edo de la Plata: desde su descubrimiento y conquista por los espa\u00f1oles<\/em>, Bs. As., Hachette, 1958 (1852), p. 527.<\/p>\n<p>Fuente: Kalewche, <time class=\"entry-date published\" datetime=\"2024-11-03T00:02:32-03:00\">3 noviembre, 2024<\/time> (<a href=\"https:\/\/kalewche.com\/que-hacemos-con-halloween\/\">https:\/\/kalewche.com\/que-hacemos-con-halloween\/<\/a>)<br \/>\nImagen de portada: tres ni\u00f1as con disfraces de Halloween. Cincinnati, Ohio, 1929. Fuente: <a href=\"https:\/\/www.countryliving.com\/life\/g4885\/vintage-halloween-photos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">www.countryliving.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presente art\u00edculo de nuestro compa\u00f1ero Federico Mare es una versi\u00f3n corregida y aumentada del que publicamos el 30 de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16557,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,1995,1557],"tags":[],"class_list":["post-16556","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-religion","category-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16556"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16556\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16561,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16556\/revisions\/16561"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16557"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}