{"id":16593,"date":"2024-11-13T05:00:02","date_gmt":"2024-11-13T04:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16593"},"modified":"2024-11-13T04:07:50","modified_gmt":"2024-11-13T03:07:50","slug":"mariposas-amarillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16593","title":{"rendered":"Mariposas amarillas"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-body-wrapper\">\n<div class=\"post__body\">\n<p data-dl-uid=\"13\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La carretera a Aracataca, en el norte de Colombia, discurre junto al mar Caribe y, si viaja hasta all\u00ed en primavera o en oto\u00f1o, su coche ser\u00e1 seguido por miles de mariposas amarillas. Estas <em data-dl-uid=\"14\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">phoebis philea<\/em> revolotean a lo largo de la Ruta 45: una autopista bordeada de flores rojas que conduce al lugar de nacimiento de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, cuyo magn\u00edfico <em data-dl-uid=\"15\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien a\u00f1os de soledad<\/em> (1967) sigue siendo la representaci\u00f3n literaria m\u00e1s famosa de este rinc\u00f3n del mundo. Fundada en 1912, Aracataca es una ciudad que parece lastrada por el pasado. La <em data-dl-uid=\"16\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Zona Bananera<\/em> en la que se asienta estuvo dominada durante mucho tiempo por la United Fruit Company (UFC), que lleg\u00f3 a la zona a principios del siglo XX y cuyos edificios en ruinas \u2013restos de una historia sangrienta y disputada\u2013 siguen en pie.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"17\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cuando Garc\u00eda M\u00e1rquez era ni\u00f1o, visitaba una plantaci\u00f3n de pl\u00e1tanos llamada Yoknapatawpha. El nombre proviene de la palabra chickasaw que significa \u00abtierra partida\u00bb, y fue utilizado por William Faulkner para el condado ficticio de Mississippi en el que transcurren muchas de sus novelas. Bajo la influencia de Faulkner, Garc\u00eda M\u00e1rquez decidi\u00f3 llamar Macondo a su propia ciudad ficticia, que es la palabra bant\u00fa para pl\u00e1tano y era el nombre de otra plantaci\u00f3n cercana. En mi visita a Aracataca en un caluroso d\u00eda de julio, s\u00f3lo veo actividad en un lugar: la calle donde creci\u00f3 Garc\u00eda M\u00e1rquez, o Gabo, como se le conoc\u00eda cari\u00f1osamente. Hoy, el principal orgullo de una ciudad succionada por la United Fruit es el hombre que escribi\u00f3 mucho sobre su fealdad.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"27\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La casa donde vivi\u00f3 el joven Gabo con sus abuelos maternos fue luego vendida, destruida, reconstruida, incendiada y vuelta a reconstruir por Garc\u00eda M\u00e1rquez y su esposa Mercedes Barcha Pardo, quienes intentaron rehacerla exactamente como era durante su infancia. Para entonces, Garc\u00eda M\u00e1rquez ya hab\u00eda convertido la casa en un artefacto literario: los objetos del hogar de <em data-dl-uid=\"28\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien<\/em> <em data-dl-uid=\"29\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">a\u00f1os<\/em> Buend\u00eda \u2013muebles, apodos, libros\u2013 se basaban en sus primeros recuerdos. En el jard\u00edn delantero, un grupo de escolares recibe una visita guiada. Un hombre vestido de blanco con mariposas amarillas prendidas en la camisa hace una lectura dramatizada de <em data-dl-uid=\"30\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien<\/em> <em data-dl-uid=\"31\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">a\u00f1os<\/em>. Tiene una voz poderosa, en desacuerdo con la suavidad de la prosa de Garc\u00eda M\u00e1rquez, y su p\u00fablico est\u00e1 hipnotizado.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"32\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Est\u00e1 de pie bajo un gran baniano, y detr\u00e1s de \u00e9l hay una peque\u00f1a caba\u00f1a en la que viv\u00edan dos sirvientes de la familia Garc\u00eda M\u00e1rquez, procedentes de la comunidad wayuu de la pen\u00ednsula de Guajiros. Dorm\u00edan en una hamaca sobre un suelo de tierra. Si llov\u00eda mucho, ten\u00edan que salir corriendo a la veranda mientras la choza se inundaba. Garc\u00eda M\u00e1rquez no escatim\u00f3 elogios sobre su presencia en su infancia, un legado del colonialismo espa\u00f1ol, que subyug\u00f3 a los pueblos del hemisferio y los redujo a mano de obra barata para la clase <em data-dl-uid=\"33\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">criolla<\/em> de colonos de la que \u00e9l proced\u00eda. En su cuento \u00abMon\u00f3logo de Isabel viendo llover en Macondo\u00bb, de 1957, los sirvientes wayuu intentan salvar sus muebles del incesante aguacero, pero se encuentran \u00abderrotados e impotentes ante la perturbaci\u00f3n de la naturaleza\u00bb, experimentando \u00abla crueldad de su frustrada rebeld\u00eda\u00bb. En <em data-dl-uid=\"34\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien<\/em> <em data-dl-uid=\"35\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">a\u00f1os<\/em>, los sirvientes son Visitaci\u00f3n y Cataure: los personajes que primero identifican la plaga del insomnio \u2013una enfermedad que hace que los habitantes pierdan gradualmente su memoria colectiva\u2013.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"36\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Como periodista en activo y hombre de izquierdas con un profundo conocimiento de la historia latinoamericana, Garc\u00eda M\u00e1rquez no utilizaba frases como \u00abrebeli\u00f3n frustrada\u00bb de forma inocente. En el mar Caribe, entre las dos orillas de la Gran Colombia de Sim\u00f3n Bol\u00edvar \u2013las actuales Colombia y Venezuela\u2013 se encuentra la pen\u00ednsula donde el pueblo wayuu libr\u00f3 su incansable lucha contra el colonialismo espa\u00f1ol, a partir de 1701. En la rebeli\u00f3n wayuu de 1769, casi toda la poblaci\u00f3n ind\u00edgena se uni\u00f3 a una feroz revuelta armada, que llev\u00f3 a los espa\u00f1oles a enviar al comandante Jos\u00e9 Antonio de Sierra para doblegarlos. Durante los doscientos a\u00f1os siguientes, los wayuu siguieron resistiendo la confiscaci\u00f3n de sus tierras y la introducci\u00f3n del cristianismo, antes de sucumbir finalmente a principios del siglo XX, poco antes del nacimiento de Garc\u00eda M\u00e1rquez. Los frailes cristianos crearon orfanatos en las periferias del territorio wayuu, incluida la Sierra Nevada de Santa Marta, y es probable que los sirvientes de la casa de Garc\u00eda M\u00e1rquez procedieran de alguno de ellos. Tambi\u00e9n es probable que le contaran al joven Gabo historias de sus rebeldes antepasados.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"37\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">El abuelo de Garc\u00eda M\u00e1rquez, el coronel Nicol\u00e1s Ricardo M\u00e1rquez Mej\u00eda, o <em data-dl-uid=\"38\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Papalelo<\/em>, fue un destacado liberal, heroizado por su papel en la Guerra de los Mil D\u00edas de 1899-1902. Dos de las novelas de Garc\u00eda M\u00e1rquez tienen como protagonista a un coronel que se basa vagamente en \u00e9l: En <em data-dl-uid=\"39\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien<\/em> <em data-dl-uid=\"40\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">a\u00f1os<\/em> es Aureliano Buend\u00eda, y en <em data-dl-uid=\"41\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">El coronel no tiene quien le escriba<\/em> (1961) es el veterano an\u00f3nimo de la Guerra de los Mil D\u00edas que ahora se ve atrapado en <em data-dl-uid=\"42\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La Violencia<\/em>: la guerra civil entre liberales y conservadores que se libr\u00f3 entre 1948 y 1958. El a\u00f1o siguiente al nacimiento de Garc\u00eda M\u00e1rquez, el ej\u00e9rcito colombiano masacr\u00f3 a decenas de trabajadores bananeros de la United Fruit Company en una plantaci\u00f3n de Ci\u00e9naga, cincuenta kil\u00f3metros al norte de Aracataca. Es dif\u00edcil saber cu\u00e1ntos murieron, pero algunos relatos, incluido el del propio Garc\u00eda M\u00e1rquez, hablan de miles. El coronel, como lo recordaba Gabo, estaba decidido a que el crimen nunca se olvidara. Su nieto hizo todo lo posible por cumplir ese deseo.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"43\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">El relato de los asesinatos en <em data-dl-uid=\"44\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien a\u00f1os <\/em>es m\u00e1s sobrecogedor que el de cualquier historiador. En la plaza central de Macondo, los militares dicen a los trabajadores que tienen cinco minutos para dispersarse. \u00abT\u00f3mense el minuto que les sobra y m\u00e9tanselo por el culo\u00bb, grita Jos\u00e9 Arcadio Segundo, sobrino nieto del coronel, que se ha dedicado a organizar a los trabajadores bananeros en gran medida fuera del marco de la novela. Las tropas abren fuego. Miles de cad\u00e1veres son arrojados al Caribe. Jos\u00e9 Arcadio Segundo escapa y regresa a Macondo, donde descubre que la lluvia ha lavado la sangre y nadie quiere hablar de lo ocurrido. Se esconde de la polic\u00eda en la casa familiar y estudia hasta la muerte los manuscritos del gitano Melquiades, como si buscara en esos textos esot\u00e9ricos alguna prueba de la masacre, alg\u00fan testimonio perdido de la lucha obrera.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"45\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La <em data-dl-uid=\"46\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Zona Bananera<\/em> no contaba con una poblaci\u00f3n nativa que pudiera sostener las plantaciones, por lo que a partir de la d\u00e9cada de 1910 muchos de sus trabajadores proced\u00edan de otros lugares de la regi\u00f3n, en una afluencia que se conoci\u00f3 como la \u00abfiebre del banano\u00bb (<em data-dl-uid=\"47\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">fiebre del banano<\/em>). UFC se refer\u00eda a estas personas como \u00abhojas ca\u00eddas\u00bb, candidatas perfectas para la superexplotaci\u00f3n. Sin embargo, pronto empezaron a formar sus propias organizaciones, como el Sindicato de Trabajadores Bananeros del Magdalena y una secci\u00f3n local del Partido Socialista Revolucionario. El gobierno culp\u00f3 a los sovi\u00e9ticos, lo cual no estaba del todo desencaminado. La Internacional Comunista hab\u00eda enviado a uno de sus agentes, Silvestre Savitski, para recabar apoyo para el marxismo y la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica, trabajando junto al periodista de <em data-dl-uid=\"48\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">El Sol<\/em> Luis Tejada. Juntos, ayudaron al naciente movimiento obrero a organizar un Congreso Socialista en Bogot\u00e1 en 1924, difundiendo la idea del poder obrero entre los sindicatos;<\/p>\n<p data-dl-uid=\"49\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Telegramas de la \u00e9poca documentan la connivencia entre el gobierno de Estados Unidos, la UFC, el gobierno colombiano de Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez y el ej\u00e9rcito colombiano para combatir esta creciente militancia. Una de ellas, enviada desde la embajada estadounidense en Bogot\u00e1 al Secretario de Estado de los Estados Unidos el 7 de diciembre de 1928, describe la situaci\u00f3n en la ciudad de Santa Marta como \u00abincuestionablemente muy grave; la zona exterior est\u00e1 en revuelta; los militares tienen orden de \u201cno escatimar municiones\u201d ya han matado y herido a unos cincuenta huelguistas\u00bb. En aquella \u00e9poca, la United Fruit era ampliamente conocida como <em data-dl-uid=\"50\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">El Pulpo<\/em>, porque hab\u00eda extendido sus tent\u00e1culos por Am\u00e9rica Central y del Sur. Cuando Pablo Neruda comenz\u00f3 a componer <em data-dl-uid=\"51\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Canto General<\/em> en 1938, <em data-dl-uid=\"52\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">El Pulpo<\/em> estaba en el primer plano de su mente:<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p data-dl-uid=\"53\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\"><em data-dl-uid=\"54\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La United Fruit Company<br \/>\n<\/em><em data-dl-uid=\"56\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">se reserv\u00f3 para s\u00ed la m\u00e1s jugosa<br \/>\n<\/em><em data-dl-uid=\"58\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">pieza, la costa central de mi mundo,<br \/>\n<\/em><em data-dl-uid=\"60\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">la delicada cintura de Am\u00e9rica<\/em>.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p data-dl-uid=\"61\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">En 1929, el joven congresista liberal Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n viaj\u00f3 al lugar de la masacre de Ci\u00e9naga. Lo que aprendi\u00f3 all\u00ed aceler\u00f3 su camino hacia la pol\u00edtica socialista. \u00abSi me quedo aqu\u00ed y me enfrento a m\u00e1s de estos horrores\u00bb, dijo, \u00abir\u00e9 directamente al manicomio\u00bb. Prepar\u00e1ndose para presentarse a las elecciones de 1950 y favorito para ganarlas, fue asesinado antes de que empezara la campa\u00f1a: un suceso que desencaden\u00f3 un levantamiento general en Bogot\u00e1 \u2013conocido como el <em data-dl-uid=\"62\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Bogotazo\u2013<\/em> seguido de <em data-dl-uid=\"63\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La Violencia<\/em>. En sus memorias, <em data-dl-uid=\"64\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Vivir para contarla<\/em> (2002), Garc\u00eda M\u00e1rquez recuerda haber escuchado los discursos de Gait\u00e1n a principios de 1948 y haberse sentido profundamente afectado por su muerte. Particip\u00f3 en el <em data-dl-uid=\"65\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Bogatazo<\/em> \u2013al igual que su amigo Fidel Castro, que se encontraba en la ciudad para asistir a un encuentro estudiantil\u2013 y abandon\u00f3 la ciudad en direcci\u00f3n a Cartagena cuando su alojamiento y su departamento universitario fueron incendiados en el tumulto. Fue all\u00ed, y m\u00e1s tarde en Barranquilla, donde empez\u00f3 a escribir en serio, tras haber conocido a Faulkner en el <em data-dl-uid=\"66\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">grupo de Barranquilla<\/em>, un c\u00edrculo de lectura que le impuls\u00f3 a dejar el periodismo para probar suerte en la ficci\u00f3n. Garc\u00eda M\u00e1rquez regres\u00f3 pronto a la casa de Aracataca con su madre, y durante el viaje conoci\u00f3 al veterano comunista colombiano Eduardo Mahecha, quien le habl\u00f3 de las luchas obreras en la regi\u00f3n. El viaje le inspir\u00f3 para empezar a trabajar en una novela titulada <em data-dl-uid=\"67\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">La Casa<\/em>, que finalmente se convirti\u00f3 en el primer borrador de <em data-dl-uid=\"68\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien <\/em><em data-dl-uid=\"69\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">a\u00f1os<\/em> en 1952.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"70\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">UFC cambi\u00f3 su nombre por el de Chiquita a mediados de la d\u00e9cada de 1980, pero sigui\u00f3 operando de forma muy parecida. En 2007, el gobierno estadounidense cedi\u00f3 a la inmensa presi\u00f3n popular y acept\u00f3 presentar cargos contra la empresa por los pagos ilegales realizados a las fuerzas paramilitares de derechas, que operaban bajo los auspicios de las Autodefensas Unidas de Colombia. Chiquita fue condenada a pagar 38 millones de d\u00f3lares a los supervivientes y sus familias. Una de las atrocidades documentadas en un informe de la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos tuvo lugar en Turbo, a lo largo del Golfo de Urab\u00e1, en el coraz\u00f3n de la <em data-dl-uid=\"71\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Zona Bananera<\/em>. A la 1 de la madrugada del 4 de marzo de 1988, un grupo de hombres armados irrumpi\u00f3 en la finca Honduras y asesin\u00f3 sistem\u00e1ticamente a diecisiete trabajadores, despu\u00e9s se dirigi\u00f3 a la finca La Negra y asesin\u00f3 a tres m\u00e1s, todos ellos miembros del Sindicato Agrario de Trabajo de Antioquia y de Sintrainagro, el principal sindicato de trabajadores bananeros. Al menos tres mil sindicalistas fueron asesinados en circunstancias similares entre 1971 y 2023. Ci\u00e9naga fue s\u00f3lo el principio.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"72\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Aunque la obra de Garc\u00eda M\u00e1rquez se asocia con el \u00abrealismo m\u00e1gico\u00bb, gran parte de ella describe las brutalidades del mundo tal y como es: las jerarqu\u00edas legadas por el colonialismo espa\u00f1ol, la violencia provocada por el imperialismo estadounidense, la dura experiencia de la pobreza. La prosa es cruda, la dureza de la historia ineludible. Quiz\u00e1 sea por esta visi\u00f3n intransigente por lo que los cr\u00edticos prefieren relegar la ficci\u00f3n de Garc\u00eda M\u00e1rquez al reino de la fantas\u00eda. Sin embargo, para \u00e9l, la normalizaci\u00f3n de la violencia en Colombia \u2013hasta qu\u00e9 punto se hab\u00eda convertido en un hecho de la vida\u2013 era en s\u00ed misma un proceso \u00abm\u00e1gico\u00bb. El exterminio y la subordinaci\u00f3n de los amerindios hab\u00edan deformado y enajenado la existencia cotidiana. El sonido de los disparos se hab\u00eda convertido en algo tan natural como el amanecer. \u00abCreo que me propuse no inventar o crear una nueva realidad\u00bb, escribi\u00f3 en sus memorias, \u00absino encontrar la realidad con la que me identificaba y que conoc\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"73\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Garc\u00eda M\u00e1rquez naci\u00f3 no muy lejos de donde muri\u00f3 Sim\u00f3n Bol\u00edvar en 1830, y las \u00faltimas palabras del Libertador \u2013\u00ab\u00bfc\u00f3mo saldr\u00e9 de este laberinto?\u00bb\u2013 inspiraron uno de sus grandes libros, <em data-dl-uid=\"74\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">El general en su laberinto<\/em> (1989). Narra el viaje de Bol\u00edvar desde Bogot\u00e1 hasta la zona cercana a Santa Marta donde pas\u00f3 sus \u00faltimos d\u00edas, y lamenta la p\u00e9rdida de su sue\u00f1o panamericano. Meses antes de su estreno, el pueblo de Caracas se sublev\u00f3 en lo que se conoci\u00f3 como el <em data-dl-uid=\"75\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Caracazo<\/em>, una erupci\u00f3n de rabia contra el r\u00e9gimen de austeridad del gobierno, que puso en marcha los acontecimientos que permitir\u00edan a Hugo Ch\u00e1vez acceder al poder diez a\u00f1os despu\u00e9s. Garc\u00eda M\u00e1rquez conoci\u00f3 a Ch\u00e1vez en La Habana en 1999 y vol\u00f3 con \u00e9l a Caracas unos d\u00edas antes de su toma de posesi\u00f3n. Durante el vuelo, Ch\u00e1vez describi\u00f3 su fascinaci\u00f3n por Bol\u00edvar y c\u00f3mo pensaba redimir su proyecto desarrollando un nuevo modelo de socialismo para el siglo XXI. Garc\u00eda M\u00e1rquez, embelesado, recogi\u00f3 el encuentro en \u00abEl enigma de los dos Ch\u00e1vez\u00bb, donde describe al presidente como una figura con cara de Jano: un hombre destinado a salvar a su pa\u00eds y quiz\u00e1 a su continente y, al mismo tiempo, un \u00abilusionista\u00bb que no puede cumplir lo que promete. Podr\u00eda decirse que, al final, fue Ch\u00e1vez quien intent\u00f3 sacar a Bol\u00edvar de su laberinto, utilizando las riquezas del continente para beneficiar a su gente en lugar de a las corporaciones.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"76\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Ahora, diez a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Ch\u00e1vez, el presidente Gustavo Petro \u2013n antiguo guerrillero del movimiento M-19 cuyo <em data-dl-uid=\"77\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">nombre de guerra<\/em> era Aureliano, en referencia al protagonista de <em data-dl-uid=\"78\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien a\u00f1os\u2013<\/em>&#8211; est\u00e1 intentando algo similar en Colombia. Durante d\u00e9cadas, el Estado colombiano se enzarz\u00f3 en una sangrienta guerra con las fuerzas marxistas de las FARC-EP, que pretend\u00edan ampliar la participaci\u00f3n pol\u00edtica y proteger los intereses de las comunidades campesinas marginadas. El conflicto, que dej\u00f3 m\u00e1s de doscientos mil muertos, decenas de miles de desaparecidos y cinco millones de desplazados, nunca fue elegido por las FARC-EP. Como me explic\u00f3 uno de sus guerrilleros, \u00abno empu\u00f1amos las armas porque sinti\u00e9ramos la necesidad de utilizar la violencia. Tomamos las armas porque intentamos resolver la cuesti\u00f3n de la tierra por medios democr\u00e1ticos, a lo que el Estado respondi\u00f3 violentamente. Se nos impuso la violencia\u00bb.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"79\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">En<em data-dl-uid=\"80\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\"> El amor en los tiempos del c\u00f3lera<\/em> (1985), Garc\u00eda M\u00e1rquez escribi\u00f3 que, aunque la guerra estaba ocurriendo \u00aben las monta\u00f1as\u00bb, \u00e9ste no era el \u00fanico lugar de conflicto. \u00abDesde que tengo uso de raz\u00f3n, nos han matado en las ciudades con decretos, no con balas\u00bb. El mismo a\u00f1o en que se public\u00f3 el libro, las FARC-EP abandonaron los cerros y entraron en las ciudades, transform\u00e1ndose en un partido pol\u00edtico, la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, que obtuvo buenos resultados en las elecciones legislativas de 1986. Poco despu\u00e9s, muchos de sus partidarios fueron aniquilados por una campa\u00f1a de exterminio dirigida por el gobierno colombiano en concierto con diversos escuadrones de la muerte paramilitares. Los rebeldes volvieron a la clandestinidad y no resurgieron hasta que se pusieron en marcha iniciativas de paz a mediados de la d\u00e9cada de 2010, participando en negociaciones en La Habana que duraron cuatro a\u00f1os. En 2016 se cerraron los acuerdos de paz. Promet\u00edan silenciar los fusiles a trav\u00e9s de una serie de propuestas hist\u00f3ricas, como la validaci\u00f3n de t\u00edtulos de propiedad de la tierra y el cr\u00e9dito a los campesinos pobres, que fueron ratificadas por el Congreso ese mismo a\u00f1o. \u00abLa guerra ha terminado\u00bb, dijo el l\u00edder de las FARC-EP, Iv\u00e1n M\u00e1rquez, con l\u00e1grimas en los ojos. \u00abDile a Mauricio Babilonia\u00bb \u2013uno de los protagonistas de <em data-dl-uid=\"81\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Cien <\/em><em data-dl-uid=\"82\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">a\u00f1os<\/em>, a quien los coloridos insectos de Aracataca siguen a todas partes\u2013 \u00abque suelte las mariposas amarillas\u00bb.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"83\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Fui por primera vez a Colombia a principios de los a\u00f1os noventa en busca de las FARC-EP. La expedici\u00f3n no sali\u00f3 seg\u00fan lo previsto. La polic\u00eda de Bogot\u00e1 se enter\u00f3 de mis intenciones de entrevistar a la c\u00fapula guerrillera y me inst\u00f3 a abandonar el pa\u00eds lo antes posible, bloqueando mi viaje a las monta\u00f1as, as\u00ed que embarqu\u00e9 en el siguiente vuelo con destino a Panam\u00e1. Tampoco pude conocer a Garc\u00eda M\u00e1rquez, pero llev\u00e9 dos de sus libros en mi mochila.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"84\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Hoy, la violencia que sirvi\u00f3 de tel\u00f3n de fondo a su ficci\u00f3n est\u00e1 remitiendo, y el partido pol\u00edtico de las FARC-EP, Comunes, forma parte de la coalici\u00f3n gobernante de Petro, que lleg\u00f3 al poder con la promesa de garantizar una \u00abpaz total\u00bb al tiempo que impulsaba un desarrollo ecol\u00f3gico y equitativo. Este verano estuve en Isla Grande, una de las veintisiete Islas del Rosario situadas frente a la costa de Cartagena, donde los piratas sol\u00edan esconder su bot\u00edn y los africanos que escapaban de la esclavitud hu\u00edan hace m\u00e1s de quinientos a\u00f1os. Desde la d\u00e9cada de 1980, sus descendientes han resistido con \u00e9xito los intentos de la oligarqu\u00eda colombiana de desalojarlos y han conseguido desalojar al acaudalado propietario de las mejores tierras de la isla, donde han construido el pintoresco pueblo de Orika. A principios de julio, fui testigo de c\u00f3mo los residentes locales celebraban una asamblea popular para debatir la necesidad de una nueva central el\u00e9ctrica sostenible. Mientras tanto, en el cercano municipio de Sabanalarga, Petro lleg\u00f3 para inaugurar la Selva Solar de Colombia, un complejo de cinco parques solares que beneficiar\u00e1 a 400.000 colombianos y reducir\u00e1 las emisiones anuales de CO<sub data-dl-uid=\"85\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">2<\/sub>\u00a0en 110.212 toneladas. Hizo un llamamiento a los alcaldes del Caribe colombiano, cuyo litoral est\u00e1 siendo erosionado por la subida de las aguas, para que construyan parques solares similares en cada municipio, reduzcan las tarifas el\u00e9ctricas y descarbonicen la econom\u00eda: la soluci\u00f3n m\u00e1s concreta para las islas propuesta por un gobierno colombiano hasta la fecha. \u00abEn medio de la tormenta y la oscuridad\u00bb, dijo Petro, empezamos a vislumbrar un \u00abhermoso horizonte\u00bb. \u00bfC\u00f3mo habr\u00eda narrado Garc\u00eda M\u00e1rquez este vuelco en la historia de su naci\u00f3n?<\/p>\n<p data-dl-uid=\"86\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\"><em data-dl-uid=\"87\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Este ensayo es un extracto editado del pr\u00f3ximo libro de Vijay Prashad, <\/em>Diez libros que cambiaron mi mundo.<\/p>\n<p data-dl-uid=\"86\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">Fuente: <em>Sidecar<\/em>, <span class=\"post__date\" data-dl-uid=\"10\" data-dl-original=\"true\" data-dl-translated=\"true\">3 de noviembre de 2024<\/span> (https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/yellow-butterflies)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La carretera a Aracataca, en el norte de Colombia, discurre junto al mar Caribe y, si viaja hasta all\u00ed en<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16594,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2020,5],"tags":[2186],"class_list":["post-16593","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colombia-america-latina","category-literatura","tag-gabriel-garcia-marquez"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16593","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16593"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16593\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16595,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16593\/revisions\/16595"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16594"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16593"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16593"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16593"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}