{"id":166,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=166"},"modified":"2019-01-21T18:58:47","modified_gmt":"2019-01-21T18:58:47","slug":"como-queda-el-mundo-despues-de-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=166","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo queda el mundo despu\u00e9s de la guerra?"},"content":{"rendered":"\n<p>La guerra de invasi\u00f3n y ocupaci\u00f3n de Estados Unidos en contra de Irak fue doblemente anunciada. Claramente por el discurso de George Bush del 20 de septiembre de 2001 (una semana despu\u00e9s de los atentados de Manhattan), en el que decretaba el mundo entero en estado permanente de guerra y de excepci\u00f3n. Pero la l\u00f3gica de guerra ya estaba en marcha desde 1990-1991 con el derrumbe del Muro de Berl\u00edn, la unificaci\u00f3n alemana y la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Despu\u00e9s de esas modificaciones en la correlaci\u00f3n de fuerzas mundiales, un nuevo reparto general del mundo se hizo posible: control de las fuentes y las rutas de la energ\u00eda, redistribuci\u00f3n de los territorios, reorganizaci\u00f3n de las alianzas y redise\u00f1o de las instituciones internacionales. En agosto de 1990, antes incluso de la entrada de las tropas iraqu\u00edes en Kuwait, una reuni\u00f3n de alto nivel realizada en Aspen, en las Rocallosas, sent\u00f3 las primeras bases de la reorientaci\u00f3n estrat\u00e9gica norteamericana: con la conclusi\u00f3n victoriosa de la guerra fr\u00eda, en adelante la prioridad la obtuvieron la fuerza a\u00e9rea, las fuerzas de intervenci\u00f3n r\u00e1pida y el mantenimiento del orden imperial en las turbulentas zonas del sur. <\/p>\n<p>Contrariamente a los discursos de George Bush padre, anunciando la llegada de un nuevo orden mundial m\u00e1s justo y m\u00e1s pac\u00edfico, la docena de a\u00f1os transcurridos ha conocido una sucesi\u00f3n de guerras calientes (en al Golfo P\u00e9rsico, en los Balcanes, en el \u00c1frica de los Grandes Lagos, en Medio Oriente, Afganist\u00e1n y de nuevo en Irak). Las desigualdades no han dejado de ahondarse como lo muestra el \u00edndice de desarrollo humano utilizado por las Naciones Unidas o bien el impacto ecol\u00f3gico. La fractura ecol\u00f3gica se suma, en efecto, a las fracturas sociales.<\/p>\n<p>El mundo est\u00e1, as\u00ed, muy lejos de ser homogenizado en un \u00abespacio liso\u00bb, contrariamente al diagn\u00f3stico de Toni Negri, seg\u00fan el cual ya no existir\u00eda \u00abla fractura Norte-Sur\u00bb, puesto que no se mantendr\u00eda \u00abla diferencia geogr\u00e1fica entre los Estados-naci\u00f3n\u00bb (entrevista a Le Monde, 22 de enero de 2002). La acumulaci\u00f3n planetaria del capital sigue regida por las leyes del desarrollo desigual y combinado, por un movimiento pendular entre la desterritorializaci\u00f3n y la reterritorializaci\u00f3n (solamente en Europa, durante la \u00faltima d\u00e9cada, fueron trazados 17 mil kil\u00f3metros de nuevas fronteras y catorce nuevos pa\u00edses han sido admitidos en las Naciones Unidas).<\/p>\n<p>A pesar de las deslocalizaciones productivas, las grandes firmas trasnacionales que se reparten los mercados siguen respaldadas por la potencia de sus Estados de origen. El peso de las grandes sociedades petroleras o de las grandes empresas de armamento estadunidenses depende directamente de la potencia pol\u00edtica de Estados Unidos, del papel del d\u00f3lar, de su supremac\u00eda militar. Si la soberan\u00eda de los Estados dominados es cada vez m\u00e1s ficticia, la de las potencias dominantes se mantiene, como lo ilustra el rechazo norteamericano a ratificar el protocolo de Kyoto o a asociarse a una instituci\u00f3n penal internacional; como lo ilustran tambi\u00e9n las medidas proteccionistas de apoyo a la agricultura o a la siderurgia. Seg\u00fan la famosa definici\u00f3n schmithtiana de la soberan\u00eda -es soberano aquel que decide sobre el estado de excepci\u00f3n-, Estados Unidos es m\u00e1s soberano que nunca.<\/p>\n<p>En el seno mismo de la Uni\u00f3n Europea, las fusiones y concentraciones de empresas capitalistas aspiran m\u00e1s a constituirse en \u00abcampeones nacionales\u00bb del autom\u00f3vil, la banca, los seguros, etc\u00e9tera, que en \u00abcampeones europeos\u00bb (excepto en algunos sectores de punta como el espacial).<\/p>\n<p>Los ide\u00f3logos neoconservadores hablan hoy sin complejos y positivamente de imperialismo, a pesar de que el t\u00e9rmino hab\u00eda sido pr\u00e1cticamente abandonado y considerado obsoleto por parte de la izquierda oficial y respetuosa. As\u00ed, Robert Kagan reivindica con orgullo \u00abla dulce influencia imperial de Am\u00e9rica\u00bb. Peter Rosen reivindica para Estados Unidos el derecho a \u00abmantener el orden imperial\u00bb. El consejero personal de Tony Blair, Robert Cooper, se jacta de los beneficios de un nuevo \u00abimperialismo liberal\u00bb que tendr\u00eda por vocaci\u00f3n \u00abaportar el orden y la organizaci\u00f3n, transmitir sus leyes, proveer a sus ciudadanos con un poco de dinero y construirles algunos caminos\u00bb. Richard Haass, consejero de George W. Bush, desde el a\u00f1o 2000 recomend\u00f3 a Estados Unidos \u00abredefinir su papel, pasando de un Estado-naci\u00f3n tradicional a una potencia imperial\u00bb. Afirmaba preferir el adjetivo \u00abimperial\u00bb sobre el de \u00abimperialista\u00bb, en la medida en que este \u00faltimo conlleva una idea de explotaci\u00f3n con fines comerciales y de control territorial, mientras que, a partir de ahora, se trata de \u00abextender el control imperial informalmente si fuera posible y formalmente si fuera necesario\u00bb (citado por John Bellamy Foster, Monthly Review, mayo 2003). Las bases militares estadounidenses o las de la OTAN est\u00e1n instaladas en m\u00e1s de cincuenta pa\u00edses.<\/p>\n<p>El Imperio contra-ataca. El imperialismo est\u00e1 de regreso. <br \/> La recolonizaci\u00f3n del mundo est\u00e1 en marcha. <\/p>\n<p>Si la discusi\u00f3n de las tesis de Hardt y Negri en Imperio se limitara a una cuesti\u00f3n terminol\u00f3gica (imperialismo o imperio), no habr\u00eda materia para la controversia. Bastar\u00eda con entenderse sobre la cuesti\u00f3n y ponerse de acuerdo sobre las palabras. El problema es que el Imperio, estado supremo o \u00faltimo del imperialismo, est\u00e1 revestido -seg\u00fan ellos- con un sentido progresista: \u00abEl Imperio representa un progreso de la misma manera que el capitalismo, seg\u00fan Marx, representaba un progreso en relaci\u00f3n a las formas sociales y los modos de producci\u00f3n anteriores\u00bb. En esa perspectiva, el curso belicista de Washington que desemboc\u00f3 en la invasi\u00f3n de Irak ha sido interpretado como \u00abun giro regresivo respecto a la tendencia imperial\u00bb o como \u00abun golpe de Estado del viejo imperialismo\u00bb contra el surgimiento del Imperio cosmopolita. La conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica resulta entonces l\u00f3gica: conviene examinar \u00ablas alianzas posibles con la aristocracia imperial reformista\u00bb (Toni Negri, Manifesto, 14 de septiembre de 2002). Fue correcto, para los movimientos antiguerra, utilizar las contradicciones inter-imperialistas entre Francia, Alemania y Estados Unidos, as\u00ed como exigir la aplicaci\u00f3n del derecho de veto en la ONU; en cambio ser\u00eda falso olvidar que se trata de conflictos de intereses entre imperialismos estrat\u00e9gicamente aliados pero rivales, como lo ilustra la competencia entre Francia y Estados Unidos en Qatar o en el Golfo de Guinea.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los t\u00e9rminos del gran debate cl\u00e1sico sobre el imperialismo, el mundo se encuentra en una situaci\u00f3n de transici\u00f3n entre \u00abel ya no\u00bb y \u00abel todav\u00eda no\u00bb. Los conflictos inter-imperialistas no asumen ya la misma forma que aquellos que desembocaron en las dos guerras mundiales. Pero no estamos a\u00fan en el marco de una dominaci\u00f3n \u00abultra-imperialista\u00bb o \u00absuper-imperialista\u00bb. Seg\u00fan el escenario ultra-imperialista, imaginado anta\u00f1o por Kautsky, la interpenetraci\u00f3n internacional de los capitales ser\u00eda de tal magnitud que las divergencias de intereses entre los propietarios de capitales de diferentes nacionalidades desaparecer\u00edan completamente. Las tesis de Imperio se inscriben hoy en esa perspectiva: \u00abLa subordinaci\u00f3n de viejos pa\u00edses coloniales a los Estados-naci\u00f3n imperialistas, as\u00ed como la jerarqu\u00eda imperialista de los continentes y de las naciones desaparecen: todo se reorganiza en funci\u00f3n de un nuevo horizonte unitario del Imperio\u00bb (Toni Negri, Le Monde Diplomatique, enero de 2001). Seg\u00fan el escenario de super-imperialismo, una potencia \u00fanica conseguir\u00eda tal grado de hegemon\u00eda, que los otros Estados imperialistas no tendr\u00edan ya ning\u00fan grado de autonom\u00eda real y ser\u00edan reducidos al rango de potencias subalternas menores. No nos encontramos en esa situaci\u00f3n. Y mucho menos cuando la hiper-potencia militar americana est\u00e1 apoyada sobre un basamento econ\u00f3mico fr\u00e1gil, certificado por los d\u00e9ficits comerciales (incluso en los sectores de alta tecnolog\u00eda), presupuestarios y por un endeudamiento p\u00fablico y privado sin precedentes.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed el car\u00e1cter h\u00edbrido de la dominaci\u00f3n mundial que combina el unilateralismo sin complejos de la potencia estadounidense (\u00abcon la ONU si es posible, sin la ONU si es necesario\u00bb dijo ya Madeleine Albright durante la intervenci\u00f3n en Kosovo) y un multilateralismo (del Consejo de Seguridad, del G-8, o de la OTAN) para la gesti\u00f3n de ciertas crisis.<\/p>\n<p>Uno de los objetivos de la ofensiva estadounidense era precisamente impedir el fortalecimiento de un imperialismo europeo, para evitar que en un cierto plazo el euro se convirtiera en una divisa de reserva que compitiera con el d\u00f3lar, de la misma manera en que el d\u00f3lar tom\u00f3 en los a\u00f1os 20 el relevo de la libra. Todav\u00eda estamos lejos de eso. Aun cuando cada crisis es un momento que coloca a la Uni\u00f3n Europea frente a la opci\u00f3n de una alianza trasatl\u00e1ntica (encarnada en la pol\u00edtica brit\u00e1nica), por ahora la Uni\u00f3n Europea sigue siendo un espacio comercial y monetario gelatinoso; en el que un paso cualitativo en direcci\u00f3n a una uni\u00f3n pol\u00edtica y militar es improbable. En ambos casos, tanto en el del fortalecimiento de la cooperaci\u00f3n, como en el de una rivalidad creciente entre Dollarland y Euroland, la Uni\u00f3n Europea enfrenta el desaf\u00edo de invertir m\u00e1s en sus presupuestos de defensa. Este es el llamado que han dirigido recientemente Madeleine Albright y John Scchlesinger, en una carta firmada por cincuenta personalidades estadounidenses, tanto dem\u00f3cratas como republicanas, conminando a una \u00abnueva cooperaci\u00f3n trasatl\u00e1ntica\u00bb (Le Monde, 15 de mayo de 2003).<\/p>\n<p>Si bien la caracter\u00edstica dominante de las relaciones internacionales sigue marcada por la competencia inter-imperialista, han evolucionado las modalidades de esta competencia. As\u00ed, la supremac\u00eda del imperialismo dominante descansa contrariamente sobre su capacidad de atraer un flujo permanente de capitales, necesarios para financiar y reproducir las bases tecnol\u00f3gicas de su dominaci\u00f3n. Se trata, como lo ha subrayado Fran\u00e7ois Chesnais, de un imperialismo depredador m\u00e1s que parasitario. Si, por otra parte, la competencia inter-imperialista no puede resolverse por medio de un enfrentamiento militar directo, como en 1914 o en 1939, debido al papel de las armas de destrucci\u00f3n masiva, su enfrentamiento indirecto \u00fa oblicuo es incesante, bajo la forma de intervenciones preventivas o de conflictos armados end\u00e9micos en la periferia en busca del reparto de las zonas de influencia.<\/p>\n<p>El v\u00ednculo org\u00e1nico entre la acumulaci\u00f3n imperialista de capital, la econom\u00eda de guerra y el militarismo, puesto a la luz por Rosa Luxemburgo en La acumulaci\u00f3n de capital, es m\u00e1s real que nun-ca: cuando \u00abla teor\u00eda liberal burguesa no quiere ver m\u00e1s que la competencia pac\u00edfica, las maravillas de la t\u00e9cnica y el intercambio de mercanc\u00edas, separa el an\u00e1lisis econ\u00f3mico del capital de su reverso, el de lo abusos presentes en los incidentes m\u00e1s o menos fortuitos de la pol\u00edtica exterior; en realidad la violencia pol\u00edtica es tambi\u00e9n el instrumento y el veh\u00edculo del proceso econ\u00f3mico\u00bb. La traducci\u00f3n pr\u00e1ctica que se desprende de lo anterior es hoy el presupuesto de defensa estadounidense, que sobrepasa los 400 mil millones de d\u00f3lares anuales, mientras que la conferencia de Barcelona sobre el SIDA exigi\u00f3 10 mil millones en cinco a\u00f1os para luchar contra la epidemia, y cuando un presupuesto de 10 mil millones permitir\u00eda resolver en el corto plazo las necesidades de agua potable de una buena parte del planeta.<\/p>\n<p>Lo viejo y lo nuevo se conjugan en los mecanismos del nuevo imperialismo. El papel de los Estados nacionales se ha debilitado (en forma desigual, seg\u00fan se trate de pa\u00edses dominados o dominantes). Est\u00e1 lejos de ser abolido. Los elementos de gobierno global emergen, en efecto, a trav\u00e9s de las instituciones financieras, comerciales y judiciales internacionales, pero la parte dominante (un 90 por ciento) del derecho internacional sigue estando en los tratados, en otras palabras, un derecho in-terestatal en el que las disposiciones deben ser ratificadas por los Estados nacionales. No han caducado las reivindicaciones de soberan\u00eda demo-cr\u00e1tica o popular en los pa\u00edses dominados. Esto lo podemos verificar concretamente con la reivindicaci\u00f3n en Irak de la salida de las tropas de ocupaci\u00f3n, o con la reivindicaci\u00f3n del control sobre los recursos naturales, especialmente en los pa\u00edses productores de petr\u00f3leo. Si la mayor parte de esos pa\u00edses, principalmente en el mundo \u00e1rabe-musulm\u00e1n, est\u00e1n gobernados por dictaduras militares o din\u00e1sticas, no es debido a una fatalidad cultural, sino a que la seguridad en el abastecimiento y en las rutas de los energ\u00e9ticos no combina bien con reg\u00edmenes realmente democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>V\u00edctor Hugo escribi\u00f3 hace tiempo, a prop\u00f3sito de la campa\u00f1a de Rusia, que el imperio napole\u00f3nico pereci\u00f3 \u00abv\u00edctima de sus conquistas\u00bb. Ciertos autores, como Wallerstein, pronostican hoy una suerte semejante al imperio estadounidense. El lastre del orden imperial corre el riesgo, en efecto, de pesar cada vez m\u00e1s sobre una econom\u00eda fr\u00e1gil. El divorcio entre la supremac\u00eda militar norteamericana y la relativa debilidad de su base econ\u00f3mica es precisamente una de las contradicciones de la situaci\u00f3n. Numerosos autores han subrayado esta fragilidad. La potencia norteamericana vive a cr\u00e9dito, a golpes de d\u00e9ficits presupuestarios y comerciales sin precedentes (incluso en los sectores de tecnolog\u00eda de punta) y surfea sobre un oc\u00e9ano de deudas privadas y publicas. \u00bfHasta cu\u00e1ndo?<\/p>\n<p>Es, por lo dem\u00e1s, una raz\u00f3n por la cual la carta de Albright y Schlesinger coloca a los dirigentes europeos ante la \u00abdoble atadura\u00bb de aumentar sus gastos militares ya sea que deseen permanecer como socio mayor de Estados Unidos o si desean convertirse en un rival cre\u00edble.<\/p>\n<p>Es posible prever que estas contradic-ciones se intensificar\u00e1n. En cambio, ser\u00eda muy riesgoso pronosticar su desenlace sobre la base de analog\u00edas hist\u00f3ricas (s\u00f3lo que fueran po\u00e9ticas). Como bien dec\u00eda Gramsci, no se puede prever m\u00e1s que la lucha. El desenlace es incierto. Es esto lo que acerca el trabajo del topo revolucionario a la conmi-naci\u00f3n (seg\u00fan San Agus- t\u00edn) a \u00abtrabajar por lo incierto\u00bb.<\/p>\n<p>Conviene, sin embargo, subrayar ciertas caracter\u00edsticas de las guerras presentes y futuras que hacen m\u00e1s tr\u00e1gica que nunca la carrera contra la barbarie. Las guerras tienen tambi\u00e9n su historia: de las guerras din\u00e1sticas a la guerra total, pasando por las guerras nacionales o populares. \u00bfHoy se trata de la guerra sin fronteras, global o absoluta? La guerra sin l\u00edmites espaciales o temporales anunciada por George Bush contra un enemigo (llamado terrorismo) desterritorializado y desestatizado, invisible y huidizo.<\/p>\n<p>Esta guerra \u00abpreventiva\u00bb se ha liberado abiertamente de las obligaciones del derecho internacional. Resulta asim\u00e9trica, no solamente en virtud de la desigualdad en el terreno del armamento y de los medios presentes, sino tambi\u00e9n desde el punto de vista de su costo humano: 135 muertos norteamericanos en un mes de campa\u00f1a en Irak (una parte de los cuales fue resultado de los \u00aberrores\u00bb entre soldados de la coalici\u00f3n), mientras que los muertos iraqu\u00edes son los muertos que no cuentan y que no se cuentan m\u00e1s. Esta asimetr\u00eda cambia tendencialmente el sentido de la guerra, aboliendo la reciprocidad en los riesgos, lo que hac\u00eda del enfrentamiento militar y de la lucha a muerte un \u00faltimo recurso para la resoluci\u00f3n de un conflicto. La asimetr\u00eda banaliza la guerra y la reduce a una invasi\u00f3n punitiva. La \u00abpolic\u00eda\u00bb, en el sentido que le daba Michel Foucault (o Jacques Ranci\u00e8re), sustituye as\u00ed a la pol\u00edtica en la gesti\u00f3n de los asuntos del mundo.<\/p>\n<p>No pudi\u00e9ndose llevar a cabo esta guerra global en nombre de un derecho internacional interestatal al que a\u00fan le estorba la noci\u00f3n ambigua de soberan\u00eda; ha sido rebautizada por algunos (Tony Blair, Daniel Cohn-Bendit, Bernard Kouchner) como \u00abguerra \u00e9tica\u00bb o bien \u00abguerra humanitaria\u00bb, legitimando as\u00ed, mediante una ret\u00f3rica orwelliana, el derecho del m\u00e1s fuerte. No pudiendo invocar el derecho, demasiado abiertamente abofeteado, se guerrea en nombre de \u00abvalores superiores\u00bb y se arrogan as\u00ed el derecho a trazar, unilateralmente, una nueva frontera entre lo humano y lo no humano. El otro es desterrado de la condici\u00f3n humana, bestializado, designado como \u00abmonstruo\u00bb. Cuando cinco soldados estadounidenses fueron capturados durante los primeros d\u00edas de la campa\u00f1a de Irak, la primera plana del diario brit\u00e1nico Sun se cabece\u00f3 con el t\u00edtulo: \u00abEn manos de los salvajes\u00bb. Este es el vocabulario de la recolonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si el enemigo ya no es un enemigo, sino un animal, \u00e9ste puede ser tratado como tal. Lo prueba Guant\u00e1namo: prisioneros \u00abdesterritorializados\u00bb sin ning\u00fan estatus legal (ni del derecho estadounidense, ni de las convenciones de Ginebra), que han dejado de existir jur\u00eddicamente, que est\u00e1n simplemente en exilio de humanidad.<\/p>\n<p>La potencia imperial, \u00bfha cruzado el umbral a partir del cual se vuelve irresistible? No hay poder, por absoluto que sea, que no suscite como reacci\u00f3n puntos de resistencia. El 15 de febrero de 2003, d\u00eda mundial contra la guerra, fue una suerte de \u00abinauguraci\u00f3n\u00bb, la prueba pr\u00e1ctica de la mundializaci\u00f3n desde abajo.<\/p>\n<p>Era claro que el a\u00f1o 2001 marcar\u00eda un cambio cualitativo. Despu\u00e9s del Foro Social Europeo de Florencia (noviembre 2002) la prensa bien pensada se inquiet\u00f3 por una politizaci\u00f3n y una radicalizaci\u00f3n del movimiento, atribuyendo la responsabilidad (como siempre) a un complot neocomunista y trostkista. Era est\u00fapido. No hay necesidad de complot, de conspiraci\u00f3n, de director de orquesta para politizarse cuando, ese mismo a\u00f1o, la quiebra de la empresa Enron simboliza la de la nueva econom\u00eda; la debacle argentina ilustra la barbarie del orden neoliberal y el presidente Bush decreta la guerra planetaria.<br \/> La guerra politiza. Y esto enoja. No era evidente que el movimiento por otra mundializaci\u00f3n abordar\u00eda unido esta prueba. Sin embargo, en Puerto Alegre como en Florencia, la lucha contra la guerra imperial se inscribi\u00f3 de manera completamente natural en el cora-z\u00f3n de la movilizaci\u00f3n. Los manifestantes no hab\u00edan le\u00eddo a Rosa Luxemburgo, pero les pareci\u00f3 evidente el v\u00ednculo entre la mercantilizaci\u00f3n del mundo y el nuevo militarismo imperial.<\/p>\n<p>Otro mundo es necesario. Queda volverlo efectivamente posible. <br \/> No puede preverse sino la lucha&#8230; En cuanto al desenlace&#8230;<\/p>\n<p>En el plano ideol\u00f3gico, esta nueva coyuntura mundial, a\u00fan dif\u00edcil de descifrar, toca el fin de las ret\u00f3ricas posmodernas que acompa\u00f1aron la triunfante contrarreforma liberal de los a\u00f1os 80. \u00bfQui\u00e9n se acuerda de las profec\u00edas de Fukuyama sobre el fin de la historia, cuando la historia se rebela?<\/p>\n<p>Jean Baudrillard ha visto en el atentado del 11 de septiembre de 2001 en Manhattan, la realizaci\u00f3n del \u00abacontecimiento puro\u00bb, que desafi\u00f3 \u00abno solamente la moral, sino toda forma de interpretaci\u00f3n\u00bb. El raciocinio pol\u00edtico, mudo de fascinaci\u00f3n frente al espect\u00e1culo absoluto, no tendr\u00eda m\u00e1s que callarse.<\/p>\n<p>M\u00e1s l\u00facido que nuestros contempor\u00e1neos, el viejo Balzac ya sab\u00eda sin embargo que \u00abel acontecimiento absoluto no existe\u00bb, a no ser bajo la forma teol\u00f3gica del milagro. En la historia, hay siempre un antes y un despu\u00e9s, razones y sinrazones, causas y consecuencias, una inteligibilidad estrat\u00e9gica del acontecimiento.<\/p>\n<p>A pesar de la virtualizaci\u00f3n del mundo, los sufrimientos y los muertos no son un simulacro. Lo real se venga de la simulaci\u00f3n. La ley del valor sanciona el delirio de los signos y remite las monedas al cesto de los viejos papeles. <\/p>\n<p>Cada d\u00eda un n\u00famero creciente de campesinos, trabajadores, de mujeres, j\u00f3venes, de \u00abrechazados del mundo\u00bb se convence de que otro mundo es (cada vez m\u00e1s) necesario y (quiz\u00e1s) posible. La pregunta que se plantea de ahora en adelante es m\u00e1s bien: \u00bfCu\u00e1l? y \u00bfC\u00f3mo?.<\/p>\n<p>Ante la ofensiva neoliberal de los a\u00f1os ochenta, luego de las derrotas chilena, portuguesa y nicarag\u00fcense, de la transici\u00f3n pactada en Espa\u00f1a, de los desastrosos compromisos hist\u00f3ricos en Italia o en Francia, de la decepci\u00f3n iran\u00ed, polaca, sudafricana, el de-bate estrat\u00e9gico se ha colocado nuevamente en cero.<\/p>\n<p>Renace de sus cenizas con el nue- vo ciclo de experiencias abierto por la insurrecci\u00f3n zapatista de 1994, por el invierno huelguista de 1995 en Francia, por las manifestaciones de Seattle, G\u00e9nova, Puerto Alegre, Florencia. Varios libros recientes lo simbolizan.<\/p>\n<p>Nos toca demostrar que somos capaces de llevarlo a cabo en un marco de respeto al necesario pluralismo, pero sin caer en una cortes\u00eda consensual en la que todos los gatos se volver\u00edan pardos, sin ser no obstante capaces de atrapar al m\u00e1s peque\u00f1o de los ratones. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La guerra de invasi\u00f3n y ocupaci\u00f3n de Estados Unidos en contra de Irak fue doblemente anunciada. Claramente por el discurso de George Bush del 20 de septiembre de 2001 (una semana despu\u00e9s de los atentados de Manhattan), en el que decretaba el mundo entero en estado permanente de guerra y de excepci\u00f3n. Pero la l\u00f3gica de guerra ya estaba en marcha desde 1990-1991 con el derrumbe del Muro de Berl\u00edn, la unificaci\u00f3n alemana y la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Despu\u00e9s de esas modificaciones en la correlaci\u00f3n de fuerzas mundiales, un nuevo reparto general del mundo se hizo posible: control de las fuentes y las rutas de la energ\u00eda, redistribuci\u00f3n de los territorios, reorganizaci\u00f3n de las alianzas y redise\u00f1o de las instituciones internacionales. En agosto de 1990, antes incluso de la entrada de las tropas iraqu\u00edes en Kuwait, una reuni\u00f3n de alto nivel realizada en Aspen, en las Rocallosas, sent\u00f3 las primeras bases de la reorientaci\u00f3n estrat\u00e9gica norteamericana: con la conclusi\u00f3n victoriosa de la guerra fr\u00eda, en adelante la prioridad la obtuvieron la fuerza a\u00e9rea, las fuerzas de intervenci\u00f3n r\u00e1pida y el mantenimiento del orden imperial en las turbulentas zonas del sur. <\/p>\n<p>Contrariamente a los discursos de George Bush padre, anunciando la llegada de un nuevo orden mundial m\u00e1s justo y m\u00e1s pac\u00edfico, la docena de a\u00f1os transcurridos ha conocido una sucesi\u00f3n de guerras calientes (en al Golfo P\u00e9rsico, en los Balcanes, en el \u00c1frica de los Grandes Lagos, en Medio Oriente, Afganist\u00e1n y de nuevo en Irak). Las desigualdades no han dejado de ahondarse como lo muestra el \u00edndice de desarrollo humano utilizado por las Naciones Unidas o bien el impacto ecol\u00f3gico. La fractura ecol\u00f3gica se suma, en efecto, a las fracturas sociales.<\/p>\n<p>El mundo est\u00e1, as\u00ed, muy lejos de ser homogenizado en un &quot;espacio liso&quot;, contrariamente al diagn\u00f3stico de Toni Negri, seg\u00fan el cual ya no existir\u00eda &quot;la fractura Norte-Sur&quot;, puesto que no se mantendr\u00eda &quot;la diferencia geogr\u00e1fica entre los Estados-naci\u00f3n&quot; (entrevista a Le Monde, 22 de enero de 2002). La acumulaci\u00f3n planetaria del capital sigue regida por las leyes del desarrollo desigual y combinado, por un movimiento pendular entre la desterritorializaci\u00f3n y la reterritorializaci\u00f3n (solamente en Europa, durante la \u00faltima d\u00e9cada, fueron trazados 17 mil kil\u00f3metros de nuevas fronteras y catorce nuevos pa\u00edses han sido admitidos en las Naciones Unidas).<\/p>\n<p>A pesar de las deslocalizaciones productivas, las grandes firmas trasnacionales que se reparten los mercados siguen respaldadas por la potencia de sus Estados de origen. El peso de las grandes sociedades petroleras o de las grandes empresas de armamento estadunidenses depende directamente de la potencia pol\u00edtica de Estados Unidos, del papel del d\u00f3lar, de su supremac\u00eda militar. Si la soberan\u00eda de los Estados dominados es cada vez m\u00e1s ficticia, la de las potencias dominantes se mantiene, como lo ilustra el rechazo norteamericano a ratificar el protocolo de Kyoto o a asociarse a una instituci\u00f3n penal internacional; como lo ilustran tambi\u00e9n las medidas proteccionistas de apoyo a la agricultura o a la siderurgia. Seg\u00fan la famosa definici\u00f3n schmithtiana de la soberan\u00eda -es soberano aquel que decide sobre el estado de excepci\u00f3n-, Estados Unidos es m\u00e1s soberano que nunca.<\/p>\n<p>En el seno mismo de la Uni\u00f3n Europea, las fusiones y concentraciones de empresas capitalistas aspiran m\u00e1s a constituirse en &quot;campeones nacionales&quot; del autom\u00f3vil, la banca, los seguros, etc\u00e9tera, que en &quot;campeones europeos&quot; (excepto en algunos sectores de punta como el espacial).<\/p>\n<p>Los ide\u00f3logos neoconservadores hablan hoy sin complejos y positivamente de imperialismo, a pesar de que el t\u00e9rmino hab\u00eda sido pr\u00e1cticamente abandonado y considerado obsoleto por parte de la izquierda oficial y respetuosa. As\u00ed, Robert Kagan reivindica con orgullo &quot;la dulce influencia imperial de Am\u00e9rica&quot;. Peter Rosen reivindica para Estados Unidos el derecho a &quot;mantener el orden imperial&quot;. El consejero personal de Tony Blair, Robert Cooper, se jacta de los beneficios de un nuevo &quot;imperialismo liberal&quot; que tendr\u00eda por vocaci\u00f3n &quot;aportar el orden y la organizaci\u00f3n, transmitir sus leyes, proveer a sus ciudadanos con un poco de dinero y construirles algunos caminos&quot;. Richard Haass, consejero de George W. Bush, desde el a\u00f1o 2000 recomend\u00f3 a Estados Unidos &quot;redefinir su papel, pasando de un Estado-naci\u00f3n tradicional a una potencia imperial&quot;. Afirmaba preferir el adjetivo &quot;imperial&quot; sobre el de &quot;imperialista&quot;, en la medida en que este \u00faltimo conlleva una idea de explotaci\u00f3n con fines comerciales y de control territorial, mientras que, a partir de ahora, se trata de &quot;extender el control imperial informalmente si fuera posible y formalmente si fuera necesario&quot; (citado por John Bellamy Foster, Monthly Review, mayo 2003). Las bases militares estadounidenses o las de la OTAN est\u00e1n instaladas en m\u00e1s de cincuenta pa\u00edses.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-166","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/166","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=166"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/166\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=166"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=166"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=166"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}